La evolución histórica de los programas musicales en la televisión española: De los programas de divulgación musical a los talent shows
Abstract
Esta investigación tiene como objetivo evaluar las narrativas y formatos predominantes en los programas musicales en la televisión española desde 1970 hasta hoy. La metodología combina la elaboración de un censo con técnicas cualitativas, a partir de entrevistas a expertos relacionados con el mundo de la música y la televisión. Los resultados apuntan a un predominio del talent show desde el año 2001, que puede ser explicado en clave de la rentabilidad y el interés por contenidos no estrictamente musicales. Esto ha impuesto ciertos patrones de gustos en la población, que han convertido al talent show en el formato musical predominante.
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21/12/2016 La evolución histórica de los programas musicales en la televisión española: De los programas de divulgación musical a los talent shows institucional.us.es/ambitos/ Alfonso Blanco Maldonado Universidad Carlos III de Madrid [email protected] English Version: The historical evolution of the musical programs in the Spanish televisión: From the programs of musical spreading to the talent shows. Resumen Esta investigación tiene como objetivo evaluar las narrativas y formatos predominantes en los programas musicales en la televisión española desde 1970 hasta hoy. La metodología combina la elaboración de un censo con técnicas cualitativas, a partir de entrevistas a expertos relacionados con el mundo de la música y la televisión. Los resultados apuntan a un predominio del talent show desde el año 2001, que puede ser explicado en clave de la rentabilidad y el interés por contenidos no estrictamente musicales. Esto ha impuesto ciertos patrones de gustos en la población, que han convertido al talent show en el formato musical predominante. Palabras clave Talent show, Operación Triunfo, Actualidad musical, Música en directo, Televisión española. Abstract This research tries to evaluate the narratives and predominant formats in the musical programs in the Spanish television from 1970 up to nowadays. The methodology combines the production of a census and qualitative tactics, like interview experts related to the world of the music and the television. The results point at a predominance of the talent show from the year 2001. It is because of profitability and the interest by not strictly musical contents. This has imposed some new interests in the population. Finally, the talent show has been converted into the musical predominant format today. Keywords Talent show, Operacion Triunfo, Currence importance, Live music, Spanish television. 1. INTRODUCCIÓN Este trabajo tiene como objetivo analizar la evolución de las narrativas y formatos de los programas musicales que han pasado por la televisión española desde finales de los años 70 (con pioneros como Aplauso o Popgrama) hasta la actualidad, en la que se evidencia un dominio absoluto del talent show desde que en 2001 Operación Triunfo popularizase un nuevo tipo de concurso adaptado a las lógicas de la telerrealidad. El objeto principal es investigar las razones que originaron la evolución de los formatos desde el modelo convencional de programa divulgativo y de actualidad musical hasta su práctica desaparición con la hegemonía del talent show y su búsqueda de rentabilidad a menores costes de producción. El formato de programa de divulgación musical ha sido habitual en la televisión española desde los comienzos de las emisiones en 1956 (ese año ya estaba la ‘Carta de ajuste’), con un momento de máximo apogeo durante 1/14
los años de la Transición a la democracia (década de los 80). Ya en la década de los 90 comenzó a sentirse un cambio sustancial en la programación musical, marcado por la progresiva incorporación de Internet al mercado televisivo así como por la aparición de nuevos formatos como el videoclip, cuya emisión en televisión era excesivamente costosa. Ya entonces programas con un alto coste, música en directo y entrevistas -como fue el caso de Séptimo de Caballería (1998-1999)-, empezaron a registrar índices de audiencia mínimos e hicieron presagiar la tendencia que se impondría desde finales de la década de los 90: una reducción paulatina de los programas de música especializada, que se volvieron residuales, a excepción de emisiones de largo recorrido histórico como Música sí (1997-2004), programa centrado en noticias y actuaciones promocionales en playback. Con la aparición en 2001 de Operación Triunfo se inició una nueva época de auge para el talent, que, enmarcado en las narrativas del del reality show, guió los intereses comerciales de las cadenas privadas en una feroz batalla por conseguir audiencias. Este estudio intenta llenar el vacío investigador en España acerca de la programación musical de las televisiones generalistas, y, en particular, resolver una pregunta que resuena entre los aficionados a la música: por qué la televisión española ha dejado de contar con programas de divulgación musical. El trabajo se centra, en específico, en un momento fronterizo, acaecido durante la década de los 90, en el que los programas musicales fueron perdiendo el interés para los programadores, y desencadenaron una mutación radical en las parrillas musicales al privilegiar la fusión de la música con el reality, algo explicable desde una lógica de búsqueda de las audiencias en horario prime time. 2. METODOLOGÍA Para llevar a cabo esta investigación, se ha partido, en primer lugar, de la elaboración de un censo detallado (Cea D´Ancona, 1998) de los programas musicales en Televisión Española desde 1975 hasta la década de los 90 -coincidiendo con la llegada de las televisiones privadasy se enfatizó en categorías como años de emisión y temáticas. Esta técnica se complementó con la revisión bibliográfica de estudios de referencia en la materia y con una atención especial al estudio de Operación Triunfo (2001) como el programa líder de los talent shows en la televisión española. Por otro lado, los resultados se triangularon con el uso de métodos cualitativos, en particular, una entrevista en profundidad tanto a ocho diferentes personalidades relacionadas con el mundo de la música y la televisión, con el objetivo de acercar su visión acerca de por qué se produjeron esos cambios significativos en la televisión musical, así como a dos abogados especialistas en reparto de derechos según establece la Ley de Propiedad Intelectual. Se diseñaron dos modelos de entrevistas de tipo semi-estructurado (Vallés, 2003; Taylor y Bogdan, 1992), distinguiendo entre profesionales de los medios y abogados. 2/14
La entrevista a los expertos en música y televisión intentó abordar fundamentalmente tres dimensiones: en primer lugar, evaluar las razones por las que los talent shows han acabado imponiéndose como el formato musical por excelencia hoy. En segundo lugar, se planteó una batería de preguntas relacionadas con los programas de divulgación y actualidad musical, abordando las razones por las que las que el interés ha declinado y ya no tienen cabida en la televisión actual. Por último, se quiso conocer la opinión de cada uno de 3/14
los expertos en cuanto al futuro de la música en televisión. Por otra parte, con los abogados especialistas se trató directamente cómo la televisión española gestionaba con ellos el pago de los derechos por las actuaciones de los concursantes en los talent, a diferencia de cómo se procedía en los programas de divulgación musical, a fin de conocer las especificidades de ambos tipos de formatos en cuanto al pago de derechos. Por último, los diferentes testimonios de los informantes clave fueron analizados desde los fundamentos de la teoría fundamentada (Glaser y Strauss, 1967), que inciden en la creación de teorías a posteriori y a partir de las declaraciones recopiladas durante el trabajo de campo. Estas fueron el fundamento de las tres categorías principales que componen el apartado de resultados y que sustentan este estudio. 3. ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LOS PROGRAMAS DE DIVULGACIÓN Y ACTUALIDAD MUSICAL EN LA TELEVISIÓN ESPAÑOLA Quedan lejanos ya aquellos tiempos en los que programas musicales eran, predominantemente, de actuaciones y entrevistas, ofrecían noticias y actualidad musical, y hasta los había transgresores. Desde hace unos años el género reality se ha impuesto en todas sus formas posibles y los espacios que hace unos años eran la vanguardia han desaparecido, siendo el talent show el único musical que prima hoy y que parece mantener el interés de la audiencia. Éste alcanzó su auge en el año 2001 con la llegada de Operación Triunfo, que obtuvo un impactante share del 44,2% en su primera temporada, en una televisión española en la que los programas musicales ya estaban agonizando. La cuestión es por qué esto ocurrió y a que se debió este cambio en la manera de hacer música en televisión. De hecho, seguro que muchos recordarán míticos programas que han pasado por la televisión española como Aplauso (1978-1983), total exponente del fenómeno fan y la música comercial, del que tomó el testigo Tocata (1983-1987). Por otro lado, Rockopop (1988-1992), que creó su propia lista de éxitos, y los alejados de las corrientes comerciales, Musical Express (1980-1983) o La edad de Oro (1983-1985). Como señala Borja Terán (2013), hasta 18 programas musicales simultáneos llegó a tener TVE en su parrilla en los años 80. En los años 90 son menos los programas de música especializada, pero aún nos quedaba Música sí (1997-2004), que con un 22,2 % de share se convirtió en el contenido más visto de la televisión los sábados por la mañana mientras recorría listas de ventas, actuaciones y noticias del sector. A continuación, se señalan los programas de divulgación y actualidad musical más representativos que han pasado por la televisión española hasta finales de los años 90 y coincidiendo con la llegada de Operación Triunfo. Quedan fuera de esta clasificación los programas de variedades musicales, que incluían actuaciones musicales, números cómicos y de magia (las denominadas “galas”), por no ser considerados objeto de estudio de este trabajo pero que fueron muy habituales en la televisión desde 1957 (Festival Marcon, el primero de ellos). Tampoco se incluyen los talent shows, ya que se les dedicará un apartado especial más adelante. Se han clasificado estos programas de divulgación y actualidad musical, atendiendo a su contenido, en los siguientes géneros: 1-. Magazine, que incluían tanto entrevistas como reportajes, actuaciones y videoclips; 2-. Actuaciones, o dedicados íntegramente a actuaciones musicales; 3-. Los exclusivamente basados en la emisión de videoclips; 4-. Temáticos, o centrados en el desarrollo de un tema en concreto; 5-. Concursos sobre música, prescindiendo de talent y concursos de cazatalentos; 6-. Y, por último, los que basan su contenido en entrevistas a personajes de la música. 4/14
4. HISTORIA DEL TALENT SHOW EN ESPAÑA El talent show es una modalidad en la que los concursantes intentan demostrar su talento artístico compitiendo por un premio. Este formato de concurso, aunque ahora ha alcanzado un gran auge, ha existido desde los primeros años de la televisión, cumpliendo la función de crear artistas. Entre estos antecedentes se pueden 5/14
citar como los casos más relevantes a The Original Amateur Hour (1948-1970 y 1992), programa progenitor en el que se han basado todos los talent que conocemos hoy en día, y Star Search (1983-1995) en Estados Unidos. El precedente de los talent shows se sitúa en la radio, que marcó el inicio de la producción de concursos hasta que la televisión modificó el proceso de producción y adaptó muchos de sus programas. Ya en 1940 un concurso de Radio Barcelona, Los tres cosacos, sentó las bases de concurso en el que se premiaba a un talento, y a principios de los años 50 llegó Conozca usted a sus vecinos (1950-1963), quizá el modelo más conseguido, en el que se descubrieron futuros artistas entonces como Rocío Dúrcal o Ana Belén. Alegría en las ondas permitió el debut en 1959 de un niño llamado José Monge, que pronto sería conocido como Camarón de la Isla. No había cadena que no tuviera su programa de nuevas voces. Radio Nacional de España creó en fecha temprana, 1946, Fiesta en el aire y otros fueron Primer Aplauso (1949-1967), Ruede la bola (1949-1985, todo un récord y plataforma para Raphael o El Fary, Puntadas y Canciones (1958), Varietés Sigma (1959, en la Ser), En pos de la fama (1959), Quiero ser un triunfador (1962), y, limitado a Radio Madrid, Invitación a la fama, y los de Bobby Deglané Cortefiel te brinda la fama (1952) o Vale todo (1960). (Checa, 2010: 4-8). La importancia que en los primeros días de la televisión tuvo la programación musical está relacionada con la herencia que recibió de la tradición radiofónica: la adaptación de programas típicamente radiofónicos al nuevo medio. (Gómez, 2012: 25). El lenguaje, los contenidos, los profesionales y los planes de producción organizaron una parrilla cuya planificación permitió una mayor y progresiva calidad en la técnica y en el contenido (Moreno, 2014: 39). La televisión española rentabilizó esta fórmula de concurso de talentos con el espacio Hacia la fama (1957-1959). También en 1957, Caras nuevas, con el objetivo de descubrir nuevos rostros que se incorporaran a la plantilla de Televisión Española. Así despega la historia de los talent en la televisión española, que posee una larga y exitosa trayectoria, con ejemplos como el musical Primer éxito (1961), Salto a la fama (1964-65), Canción 71 (1971), La gran ocasión (1972-74) y Gente joven (1974-1987), de donde despegaron las carreras de Isabel Pantoja o María del Monte (Gordillo, 2010: 76, 77). El talent show, tuvo, sin duda, un primer momento de apogeo en la televisión de los años 60 y 70. Y tras ellos llegó la primera edición de Operación Triunfo en 2001, el momento clave del que trata este estudio, y que cambiaría para siempre el panorama y aportaría una manera singular de mezclar la música, el reality, la emoción, la industria y la construcción de personajes. Operación Triunfo fue el origen en España del fenómeno musical televisivo, puesto que marcó un antes y un después en la manera de hacer televisión en nuestro país. Con su llegada llegó una nueva época de auge para el talent show, que dura hasta hoy, y que conllevó prácticamente la desaparición de los programas musicales tal como los conocíamos hasta entonces. OT tenía su precedente en otros talent de los años 60 y 70 ( Pasaporte a Dublín, 1970, total antecedente de OT, pues ya buscaba el candidato a Eurovisión), y que en los años 90 habían sido muy exitosos en la privada (Lluvia de estrellas, 1995-2000), pero en esta ocasión añadía el componente de reality. 5. CLASIFICACIÓN DEL TALENT SHOW EN LOS GÉNEROS TELEVISIVOS Hay autores que apelan a que los géneros televisivos están sometidos al cambio evolutivo del discurso televisivo. La televisión es el medio que más rápidamente evoluciona desde el punto de vista discursivo. Esta transformación afecta a todos los niveles y ha dado lugar, por consiguiente, a la revolución de géneros preexistentes y a la aparición de otros nuevos (Castañares, 1997: 173). Dada la complejidad e hibridación de los formatos, el analista tiene que asumir una tarea que nunca podrá dar por acabada, teniendo en cuenta además que en televisión todo vale con tal de crear siempre programas atractivos que cuenten con el favor de la audiencia. Por tanto, es difícil hacer una teoría de géneros televisivos, teniendo en cuenta que todo cambia y evoluciona constantemente. (Castañares, 1997: 179). A partir de 1990, el panorama televisivo cambia sustancialmente con el nacimiento de la televisión privada (Antena 3, Tele 5, Canal Plus), que a mediados de los años 80 había comenzado a diversificarse a partir del nacimiento de las televisiones autonómicas y la regulación de la televisión local municipal. Hay que rellenar con más contenido más horas de programación, y surgen nuevos formatos televisivos. A la ficción, entretenimiento e 6/14
información se unen otros contenidos, y aparece el Docudrama. Hay un nuevo protagonista, que es cualquier persona que aparece dentro del discurso televisivo contando su vida. Se empieza a hablar del docudrama como género, a partir de la conjunción de elementos de contenido y fórmulas expresivas. Se trata de un género que acerca a la realidad y que, según establece Inmaculada Gordillo, tiene como manifestaciones el reality show, talk show o talent show. (León, 2009: 25). O también un contenedor dentro del que caben todos estos formatos que apelan a la telerrealidad, y que tienen como punto de inflexión la llegada de Gran Hermano (2000), que consolida la telerrealidad como una dimensión que traspasa las programaciones de la mayoría de canales (Baladrón, 2012: 53). Por otra parte, está el género concurso, dentro del que se pueden diferenciar entre los quiz shows (si apelan a la inteligencia) o los game shows (a la destreza y espectáculo). Por tanto, según esta teoría, el talent show podría encuadrarse dentro de éstos últimos. O también como una manifestación derivada del docudrama ya que, aparte de tratarse de un concurso musical y de descubrimiento de talentos, acerca la realidad y la convivencia entre un grupo de personas. Con la llegada de Operación Triunfo, mezcla de concurso musical y reality, se inaugura un modelo de formatofranquicia, que se exporta a más de cincuenta países y que marca las pautas de ese nuevo formato que pervive hasta hoy: formato exportable a otros países, concurso con eliminatorias, gala final como expectativa, jurados profesionales que valoran y el subir a lo más alto a una nueva figura musical. “La fórmula del éxito surgió de la combinación de elementos del reality show, el concurso y el musical. Del concurso incorpora la mecánica de la competición y el premio como recompensa; y del musical extrae el contenido”. (Guerrero, 2010: 139). Para algunos, se trata de otro formato encuadrado en el subgénero telebasura por mostrar la esfera íntima y privada de las personas que participan en el mismo e incidir siempre más en los aspectos negativos de los concursantes. Para otros, formaría parte de los programas musicales y educativos, por incentivar el gusto por la música en directo en los más jóvenes. El talent show, por tanto, podría ser un eslabón dentro del docugrama, junto a los realities y todos los formatos de telerrealidad, y también formar parte del género concurso y del formato musical. Las siguientes líneas tienen por objeto desentrañar cuál de ellos es el que cobra más importancia dentro del talent, si la parte estrictamente musical, concurso o la de telerrealidad. 6.OPERACIÓN TRIUNFO: DIFERENCIAS Y SIMILITUDES CON LOS REALITY GAMES Operación Triunfo recogía un conjunto de elementos de otros programas. Su principal referente fue el formato británico Pop Idol (2000) en Reino Unido y estrenado sólo unos meses antes, que recogió la idea básica de Popstars (1999, primer talent show que revolucionó el panorama musical en el nuevo siglo, pero que a España llegó después de OT), e incluyó dos puntos clave de su éxito internacional: participación del público mediante votos para elegir los ganadores (similitud con Gran hermano, 2000) y la incorporación de un jurado. El punto clave era la búsqueda de solistas y no de miembros para formar un grupo musical (diferencia principal con Popstars). (Dafonte, 2011: 53). Quizás radique en el atractivo del reality gran parte de su éxito, como afirma Wayne Jamison, periodista e investigador del fenómeno OT, en uno de sus libros: “Uno de los méritos que hay que reconocerle a OT es que es especialista en subir a lo más alto a unos jóvenes desconocidos, dejarles probar las mieles del éxito y una fama que desbordaría a más de uno y de dos. El público los ve levantarse, hacer deporte, prepararse los temas” (Jamison, 2007: 56). Un año antes, Gran hermano (2000) había arrasado en España; el público demandaba este formato de reality, y en OT se contaba, además, con unos jóvenes familiares y cercanos que estaban luchando por sus sueños y el camino a la fama, por lo que el atractivo era aún mayor. Sin renunciar a la vigilancia ni a la mecánica de expulsiones, sometidos al juicio de la audiencia, se trató de convertir la formación en un centro de trabajo en un espectáculo televisivo. El resultado era un formato de telerrealidad que intentaba alejarse de la percepción de programa de telebasura de Gran hermano, que una televisión pública no podía permitirse. Se hacía énfasis en el esfuerzo y trabajo de los concursantes, pasando a un segundo plano las relaciones personales. (León, 2009: 53). Quieren permanecer en el programa el mayor tiempo posible; eso facilita su escalada hacia el éxito. Esta regla del programa no hace más que reformar la 7/14
idea de fama. Con frecuencia, los realities han estado asociados con el mal gusto. Se les acusa de convertirse en programas tóxicos y sensacionalistas. Estas críticas a Gran hermano se amainaron con la llegada de Operación Triunfo, visto por algunos sectores sociales como un programa limpio, de entretenimiento blanco, sin ningún tipo de malicia, e incluso transmisor de una serie de valores morales como el esfuerzo y la lucha por conseguir una meta. (León, 2009: 87). En OT, se centraban en las galas y preparación de los temas, dejando a un lado los asuntos personales. Se contaba con un objetivo concreto y positivo de la convivencia, solidaridad y compañerismo que supera la rivalidad en el concurso, trabajo en grupo y formación musical. (Dafonte, 211: 62). Muchos vieron en él también una forma de acercar la música al público y, sobre todo en los más pequeños, ya que se convirtió en un programa familiar. 7. EL ÉXITO DE LOS TALENT SHOWS Aunque generen opiniones para todos los gustos, los programas de búsqueda de talento han conseguido imponerse con éxito, han desplazado a los programas musicales como tales, y han generado unas expectativas en la población. En estas emisiones los sentimientos están a flor de piel: Los concursantes ríen, lloran, se entristecen y se emocionan. Congregan tal cantidad de ingredientes procedentes de otros géneros y tal diversidad de contenidos y de aspectos que todos los miembros de la familia telespectadora pueden encontrar algo con lo que emocionarse o identificarse. Y todo ello, con promoción de valores positivos. (Cebrián, 2003: 22). Otro objetivo a seguir por los talent shows es no sólo fomentar el aprendizaje y la superación a nivel vocal y musical de sus aspirantes, sino que también se potencia la convivencia entre sus aspirantes. (León, 2014: 87). La clave está en haber convertido un trabajo académico, la actividad de un centro de formación, en un espectáculo televisivo. Es un elemento motivador para los telespectadores y se expone a la luz pública no sólo lo espectacular de cada gala, sino también el esfuerzo del trabajo para la formación de un artista. Nunca antes un programa de música había tenido tanto éxito a nivel de audiencia, guste o no el tipo de música, pero bien es cierto que se trata de un formato que da de qué hablar. “Lo verdaderamente importantes es que la televisión ha conseguido que a través de un programa musical millones de telespectadores estén atentos al mismo” (Romero y Degrado, 2005). Los participantes pasaron del anonimato a ser protagonistas, ídolos de masas y personajes creados por la televisión, lo que argumenta la importancia de la selección de los mismos en la clave del éxito del programa. (Moreno, 2014: 40). Otra de las bazas de los talent shows es que se juega al máximo al suspense para mantener el interés de la audiencia. El formato de concurso le da otro atractivo al proyecto. Se argumentaba que los contenidos musicales no vendían en televisión, pero este proyecto no es sólo un programa musical, sino un concurso con todo el suspense que este género proporciona. (Cebrián, 2003: 60). Hay una evolución de la tensión a medida que avanza el proyecto, generada por las diferentes eliminaciones de concursantes hasta saber quién es el ganador. La clave del éxito de los talent shows atiende, quizás, a contar con unos concursantes que se convierten en la parte principal del contenido del programa. “Como en toda narración hay trama y suspense (¿quién ganará el concurso?), hay estructuras narrativas (resúmenes, galas), hay personajes (concursantes) y contenidos específicos (entrenamientos, formación, interpretación musical)”. (Cebrián, 2003: 95). Y el momento del clímax llega en el momento de dar los resultados sobre quién se salva de los dos propuestos y la votación del jurado; este suspense que se crea con idas continuas a publicidad en el momento de desvelar el misterio, es el momento clave del concurso. Otro negocio importante, y gran fuente de ingresos que está detrás de todo talent show hoy en día es el de las llamadas y envío de sms. Se incita a la audiencia a que vote para salvar a su concursante preferido (algo que se inició en Gran hermano. Así llega una gran cantidad de dinero al programa, y de la idea de un programa televisivo se pasó a la concepción de una campaña de promoción y venta. (Cebrián, 2003: 24). Desde luego, en los programas de divulgación musical esta suculenta fuente de ingresos no existía aún. 8/14
Lo cierto es que estos programas de talentos, cada vez más espectaculares y fastuosos, han acabado del todo con los programas musicales que conocimos hasta los años 90. David Redondo (2015) ve difícil que a la televisión española vuelvan programas como Aplauso (1978-1983) o Música sí (1997-2002) ya que, desde el cambio grande que se produjo del musical al talent show, la música es más vista en televisión como un elemento para hacer dinero. Queda mucho por analizar acerca de por qué se produjo este cambio tan grande en la televisión. Tal vez la incursión de las cadenas privadas y la lucha por conseguir el share más alto, o quizás la llegada de Internet y un mundo nuevo de posibilidades donde la música está al alcance de todos. Lo cierto es que el programa musical como formato divulgativo y de actualidad ya apenas tiene espacio en la televisión, mientras que el talent show sigue siendo el único espacio de música en directo por el que las televisiones apuestan. 8. RESULTADOS DE LAS ENTREVISTAS CON INFORMANTES CLAVE 8. 1. El Talent show como programa musical predominante hoy Si hay un formato que sigue apostando en televisión por la música en directo ese es el talent show. Pero no todos los entrevistados lo consideran programa musical, y las causas que atribuyen a su éxito son distintas. Precisamente, Toñi Prieto (entrevista personal, 5 de Abril de 2016) piensa que en la novedad y característica diferenciadora es donde está la clave por la que muchos talent shows funcionan. Eso, unido a los concursantes y su cercanía con el público: En Operación Triunfo 1 el casting logró dar con unos concursantes tan naturales que al público le llegaron a resultar muy familiares. En la misma línea se manifiesta Esteban Calle (entrevista personal, 3 de Junio de 2016), que resalta el atractivo del talent en estos concursantes que son artistas noveles, dispuestos a todo, y que no les importa prestarse a una competición con tal de lograr su sueño. Para algunos entrevistados, no existe relación alguna entre programa musical, como los que conocimos hasta la llegada del siglo XXI, y talent shows. Javier Hernández (entrevista personal, 17 de Mayo de 2016) se siente reacio a este formato, y no lo considera programa musical, sino puramente de entretenimiento. Señala que no es otra cosa que música añadida a un programa de entretenimiento, en el que no importa el talento, sino que cuanto más ridículo y gracioso se es, mejor. También Eva Tovar (entrevista personal, 30 de Mayo de 2016) considera que un talent no es un musical, sino un programa hecho en directo que responde a otros patrones. Tanto ella como Esteban Calle hacen alusión a que hoy funciona lo que se importa, copiando y adaptando. Son formatos ya impuestos que vienen de fuera, repitiendo una fórmula ya de éxito en otros países, y en ellos se le dan al espectador otro tipo de emociones que van más allá de las musicales, remarca Esteban Calle. Por su parte, Fernando P. Paredes (entrevista personal, 14 de Mayo de 2016) ve claro dónde está el interés del público, poniendo como ejemplo el programa musical de TVE que hoy tiene más audiencia del año: la retransmisión de la gala de Eurovisión. Si analizamos la audiencia de ésta, puede comprobarse que los más altos picos de audiencia están durante las votaciones de cada uno de los países. Las actuaciones musicales importan mucho menos. Esto mismo pasa en los talent shows: el suspense que se crea con las eliminaciones, los juicios de valor a los concursantes y la tensión que se vive cuando se procede al recuento de votos con su posterior resultado. En esto mismo coincide Julio Ruiz (entrevista personal, 17 de Mayo de 2016), que atribuye al éxito del talent show el añadido de convivencia y reality show que tiene éste. Las relaciones personales atraen, además del talento que desarrollan los concursantes. Las eliminatorias, cruces entre concursantes y jurado, y las valoraciones crean mucha expectación en el público. 8.2. El fin de los programas de actualidad y divulgación musical Algunos de los entrevistados achacan el fin de este tipo de programas en televisión a la búsqueda rápida de audiencia. Este es el caso de Fernando P. Paredes, que vio cómo con los talent se aprovechó el momento en el que los realites subían como la espuma tras el filón que supuso Gran hermano (2000), al mismo tiempo que los programas de actuaciones musicales empezaban a decaer. El resultado más ventajoso para la televisión era hacer, entonces, una mezcla, entre música y reality. Para él la principal razón de que no haya programas 9/14