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Sacudirse la tutela médica. Hacia la despatologización de la transexualidad

Abstract

Entre el gran número de fenómenos de la experiencia humana que fueron resignificados por la medicina como enfermedad, este artículo se centra en aquellas personas con una identidad de género distinta a la que les fue asignada al nacimiento. Estas personas han sido nombradas por la medicina como transexuales y el fenómeno correspondiente con el nombre común de transexualidad. Usando los datos de un trabajo de campo desarrollado entre los años 2001 y 2006, junto a una última revisión documental, el autor muestra la evolución de las reivindicaciones del movimiento asociativo transexual en el Estado español. En un primer momento, las asociaciones transexuales asumieron el discurso de la enfermedad que permitió solicitar la inclusión de los tratamientos asociados en el sistema público sanitario. Sin embargo, desde hace unos diez años, líderes del movimiento transexual español se manifiestan en contra de esta psiquiatrización de las identidades trans. Esta petición desemboca en la campaña STOP PATOLOGIZACIÓN 2012 cuyos objetivos principales son la retirada de la categoría de “disforia de género” / “trastornos de la identidad de género” de los catálogos diagnósticos (DSM de la American Psychiatric Association y CIE de la Organización Mundial de la Salud), en sus próximas ediciones previstas para el 2013 y 2015, así como la lucha por los derechos sanitarios de las personas trans.

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Sacudirse la tutela médica. Hacia la despatologización de la transexualidad

Author: Tena, Fernando
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2013
DOI: 10.12795/RAA.2013.i05.03
Source: https://idus.us.es/bitstreams/8ef5734a-5a40-469b-8426-5d059f4c31d4/download
REVISTA ANDALUZA DE ANTROPOLOGÍA.
NÚMERO 5: APORTACIONES Y POTENCIALIDADES DE LA ANTROPOLOGÍA DE LA SALUD.
SEPTIEMBRE DE 2013
ISSN 2174-6796
[pp. 35-65]
h p://dx.doi.o g/10.12795/RAA.2013.i05.03
Fecha de Recepción: 19-05-2013
Fecha de Acep ación: 30-06-2013
SACUDIRSE LA TUTELA MÉDICA.
HACIA LA DESPATOLOGIZACIÓN DE LA
TRANSEXUALIDAD
Fe nando Tena
Hospi al Uni e si a ioReina So ía (Se icio Andaluz de Salud) 
G upo de In es igación GEISA
Resumen.
En e el g an núme o de enómenos de la expe iencia humana que ue on esigni icados
po la medicina como en e medad, es e a ículo se cen a en aquellas pe sonas con una
iden idad de géne o dis in a a la que les ue asignada al nacimien o. Es as pe sonas han
sido nomb adas po la medicina como ansexuales y el enómeno co espondien e con
el nomb e común de ansexualidad.
Usando los da os de un abajo de campo desa ollado en e los años 2001 y 2006, jun o
a una úl ima e isión documen al, el au o mues a la e olución de las ei indicaciones
del mo imien o asocia i o ansexual en el Es ado español. En un p ime momen o, las
asociaciones ansexuales asumie on el discu so de la en e medad que pe mi ió solici a
la inclusión de los a amien os asociados en el sis ema público sani a io. Sin emba go,
desde hace unos diez años, líde es del mo imien o ansexual español se mani ies an en
con a de es a psiquia ización de las iden idades ans. Es a pe ición desemboca en la
campaña STOP PATOLOGIZACIÓN 2012 cuyos obje i os p incipales son la e i ada de
la ca ego ía de “dis o ia de géne o” / “ as o nos de la iden idad de géne o” de los ca álogos
diagnós icos (DSM de la Ame ican Psychia ic Associa ion y CIE de la O ganización
Mundial de la Salud), en sus p óximas ediciones p e is as pa a el 2013 y 2015, así como
la lucha po los de echos sani a ios de las pe sonas ans.
Palab as cla e: medicalización, an opología, salud, ansexualidad, géne o, mo imien os
sociales.
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Abs ac .
Among he la ge numbe o phenomena o human expe ience ha we e in e p e ed
by he medicine as a disease, his a icle discusses he p oblems o hose people wi h a
gende iden i y di e en om he one hey we e assigned a bi h. These people ha e
been named by medicine as anssexuals and he co esponding phenomenowi h he
common name o anssexuali y
Using da a om a ield wo k de eloped be ween 2001 and 2006, along wi h a inal documen
e iew, he au ho shows he e olu ion o he claims o he anssexual mo emen in
Spain.Ini ially, he anssexuals associa ions ook he speech o he disease which allowed
o ask o associa ed he apies o be included in he public heal h sys em. Howewe , since
abou en yea s ago, leade s o he Spanish anssexual mo emen mani es ed agains
his psychia iza ion o ansiden i ies. The maingoalso he Campaign a e he emo al
o he ca ego ies o “gende dyspho ia” / “gende iden i y diso de s” om he diagnosis
manuals (DSM o he Ame ican Psychia ic Associa ion and ICD o he Wo ld Heal h
O ganiza ion), whose newly e ised e sions a e due in 2013 and 2015, as well as he
igh o ans heal h igh s.
Keywo ds: medicaliza ion, an h opology, heal h, anssexualism, gende , social
mo emen s.
1. BREVE INTRODUCCIÓN SOBRE LA CONSTRUCCIÓN MÉDICA DEL
PROBLEMA TRANSEXUAL
La p egun a: “¿Quiénes son en e mos men ales?” encuen a, po ende, es a
espues a: “Aquellos que se hallan in e nados en hospi ales neu opsiquiá icos o
acuden a los consul o ios p i ados de los psiquia as”
Thomas Szasz, El mi o de la en e medad men al¸1994 [1961], p.6
El ilóso o ancés Michel Foucaul demos ó un p ecoz in e és po es udia el p oceso
his ó ico po el que el sabe y la ecnología de la medicina se con i ie on en un
ins umen o de con ol social en los es ados eu opeos. Foucaul de ine la medicalización
como «el hecho de que la exis encia, la conduc a, el compo amien o, el cue po humano,
se inco po a an a pa i del siglo XVIII en una ed […] cada ez más densa y más amplia,
que cuan o más unciona menos se escapa a la medicina» (1990: 122). Tal densidad y al
ampli ud dan cuen a de que un cada ez mayo núme o de enómenos de la expe iencia
humana ue a e–signi icado como un p oblema médico, sea es o nomb ado como
pa ología, en e medad o as o no.
Du an e es e p oceso, una ez a ianzadas sendas alianzas con el Es ado y la Iglesia, la
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medicina asumió un mayo núme o de compe encias1. Así, a modo de ejemplos, la
disciplina médica decidió sob e la ida y la mue e; las no mas de c ianza a obse a
po las mad es, cuidado as “na u ales” de las nue as gene aciones de la pa ia; con i ió
la mayo pa e del ciclo i al de la muje en una sucesión de e apas mó bidas; aseso ó
sob e las condiciones labo ales óp imas pa a la salud; quiénes podían abaja y quiénes
no; quiénes e an suje os a u ela po el Es ado; se enca gó de las al e aciones de la
p oduc i idad y el consumo. Pe o ambién, en un pe iodo en el que la sexualidad ue
si uada en el cen o del discu so social (Foucaul ,1998a) no obs an e como ene gía
pelig osa a la que con enía con ola pa a asegu a la paz y la anquilidad sociales
(Weeks, 1993), a la ez que las muje es ei indicaban unos de echos que exigían e isa
el o den socio-sexual y la elaciones en e los g upos sociales de géne o, la medicina
de inió an o las ca ac e ís icas del homb e y de la muje no males como las p ác icas
sexuales adecuadas. O exp esado en o os é minos, como disciplina enca gada de
ela po la salud del o den social, la medicina asumió la compe encia de diagnos ica y
cu a a odas aquellas pe sonas cuyos cue pos y expe iencias ebasasen los lími es de lo
socialmen e pe mi ido.
Es en es e con ex o de asos comunican es en e el in e és social y el in e és cien í ico,
donde deseo encuad a el exace bado in e és de los médicos que cons i uye on el g upo
de sexólogos pione os decimonónicos, po es udia a odas aquellas pe sonas que, po
ansg edi las no mas sociales sob e los cue pos, los sexos, los géne os, las sexualidades
y, po úl imo, las iden idades como se es sexuados, ocasionaban an a pes ilencia social2.
A ellos, los sexólogos, co espondió la a ea de ede ini las p ác icas y expe iencias
socialmen e moles as –en los ámbi os de la e ó ica, el géne o y la iden idad de géne o–
como p ác icas en e mas. Nacie on de es e modo es diagnós icos y es especies
en e mas de o os sexuales: homosexuales, ans es is as y ansexuales, que comenza on
a des ila po unas consul as médicas con e idas en emplos des inados a la sal ación
(Tena, 2010: 5).
1. Comelles y Ma ínez esc iben que los médicos desa olla on “es a egias co po a i as des inadas a
asegu a el monopolio sob e la a ención en salud” (1993: 8) que incluye on su alianza con las éli es
pode osas de los es ados eu opeos de al mane a que, de ibando uno de los mi os de la his o ia épica de
la medicina, los médicos a ianza on su pode his ó icamen e desde su o icialidad y no desde su e icacia
(Eh en eich y English, 1984).
2. La mayo ía de es os sexólogos pa icipaban de las no mas mo ales de su mundo social. Po es e mo i o
aduje on a p oblema eó ico el p oblema social plan eado po quienes no cumplían las p esc ipciones
cul u ales sob e la o ien ación sexual –la di ección del deseo e ó ico hacia uno u o o sexo–, el géne o
–pe mí aseme, aunque de o ma simplis a, de ini lo como el conjun o de ca ac e ís icas cul u almen e
asignadas a los homb es y a las muje es– o la iden idad de géne o –el sen imien o de se un a ón o una
muje (Tena, 2010: 5). Y lo hicie on así po que cualquie expe iencia que esul a a una des iación de las
no mas mo ales podía se po encialmen e conside ada como una en e medad (Weeks, 1993: 130).
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Cen ándonos en el úl imo de los g upos enume ados, el cons i uido po quienes
mani es aban una iden idad de géne o dis in a a la asignada a su nacimien o en unción de
sus geni ales ex e nos, a lo la go del siglo XX la medicina había conseguido la ecnología
médico-qui ú gica elemen al que pe mi ía la ans o mación de sus cue pos. En e ec o,
los descub imien os biológicos y el pe eccionamien o de las écnicas qui ú gicas no
deja on de sucede se du an e sus p ime as décadas: c omosomas, ho monas es e oides,
p ocedimien os anes ésicos, écnicas especí icas pa a “soluciona ” la ambigüedad geni al
de las pe sonas he ma odi as… Llegada la década de los años ein e, la ecnología
médica de géne o pa a econduci a los cue pos y expe iencias disiden es de la no ma
social, se encon aba ya disponible. Hacían al a dos cla es: la p ime a, que la medicina
jus i ica a que e a el cue po ansexual –como ya lo había hecho en el caso del cue po
he ma odi a – el elemen o a modi ica (D ege , 2000); la segunda, que los y las pacien es
solici a an es a me amo osis co po al pa a ali ia su su imien o.
La publicidad o o gada a casos como los de Ch is ine Jo gensen3 –y o os más que colma on
los medios de comunicación– du an e los años cincuen a del pasado siglo mos a on a
la comunidad cien í ica y a la población gene al los hechos ex ao dina ios, casi épicos,
de machos eno ípicos ans o mados en hemb as–muje es g acias a la medicina. Así,
a pa i de la publicación del caso de la ci ada Ch is ine y de su au obiog a ía (1967),
aumen a on de o ma espec acula las pe iciones de ho monación y ans o mación
3. El pun o de in lexión en el aumen o de pe iciones de la en onces llamada ci ugía de cambio de sexo
y de la di ulgación de la ansexualidad en e la población eu opea y no eame icana se p odujo en la
década de los cincuen a cuando la his o ia de Geo ge (después Ch is ine) Jo gensen es alló como una
bomba en la p ensa es adounidense y eu opea. Geo ge Jo gensen e a un macho eno ípico, c iado como
un a ón, que abajaba como écnico de labo a o io en un hospi al de Nue a Yo k. Geo ge se asladó
a Dinama ca y consul ó con un endoc inólogo, Ch is ian Hambu ge , po que se sen ía dep imido po
lle a una ida como homb e. El equipo médico di igido po Hambu ge some ió al pacien e a un
examen ísico y psiquiá ico y, no encon ando ninguna anomalía sino su deseo mani ies o po i i
como una muje con un cue po de hemb a, comenzó a suminis a le ele adas dosis de es ógenos po
ía pa en e al. Los cambios co po ales p o ocados po el a amien o de es ógenos se sucedie on.
Pos e io men e, se some ió a una cas ación –ex i pación de es ículos– en Dinama ca en el año 1951
y, un año más a de, a una penec omía –ex i pación del pene– en el mismo país. A la edad de 26 años,
Geo ge ol ía a Es ados Unidos ebau izada como Ch is ine –en hono de su médico– y se p esen aba
an e los expec an es medios de comunicación como una ac iz de la Pa amoun . Su caso ex ao dina io
la con i ió en una “sensación de los pe iódicos e indudablemen e en la igu a ansexual más amosa
del siglo XX. Ella e a he mosa, ubia y ep esen aba la idea común de la chica ame icana” (Wi le, 2000:
40). Dos años más a de de las ope aciones ealizadas en Dinama ca, Ch is ine Jo gens conseguía la
hemb idad deseada some iéndose a una e ce a in e ención qui ú gica que le p opo cionó una agina
(Jo gensen, 1967: 250-52).
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qui ú gica ecibidas en las consul as médicas como consecuencia de una “inducción
de la demanda” (Hausman, 1998: 198). La medicalización ope ó de al mane a sob e
el enómeno que nos ocupa que la adición eu opea y na i a no eame icana de
“ ansg esión del sexo po el géne o” sin in e ención médica (Bullough, 1974; Rame ,
1996; Dekke y an de Pol, 2006) dio paso a lo que la an opóloga eminis a Nicole Claude
Ma hieu nomb a como una “ ansg esión del géne o po el sexo” pa a hace e e encia al
modelo clínico de ansexualidad (1991: 235).
Aunque los c i e ios diagnós icos se es aban cons uyendo desde hacía décadas –y se
ensayaban a amien os médico–qui ú gicos, aún sin explicación consensuada en la
comunidad cien í ica–, la consag ación académica del enómeno ansexual como
p oblema iden i a io cuya cu ación pi o aba en o no a la ans o mación co po al que
p opuso el equipo de Ch is ian Hambu ge en Dinama ca (1953) y Ha y Benjamin
en Es ados Unidos (1966)4 se p oduce cuando el ansexualismo queda incluido an o
en la Clasi icación In e nacional de En e medades (CIE, 1975), como en el Manual
Diagnós ico y Es adís ico de los T as o nos Men ales (DSM-III, 1980)5. Y ue es e discu so
de la en e medad el que con inuó sedimen ando p og esi amen e en e la población con
una iden idad de géne o dis in a de la asignada al nacimien o. De la misma mane a, las
asociaciones ansexuales undadas en el Es ado español as la llegada de la democ acia,
du an e los años ochen a, jus i icando su pe ición en la condición en e ma, plan ea on
como un obje i o cen al la inclusión de los a amien os médicos–qui ú gicos asociados
a la ansexualidad en la ca e a de se icios del sis ema nacional de salud.
Las ansg esiones de géne o –que aquí en iendo como cualquie expe iencia que
impugne la homología en e sexo y géne o6– y su p oceso de medicalización cen a on
la in es igación que cons i uyó mi esis doc o al7. En e o as écnicas y o os
4. Ha y Benjamin ue un endoc inólogo y sexólogo alemán que emig ó a Es ados Unidos. T a ó a la
muje ansexual más amosa del siglo XX, Ch is ine Jo gensen, jun o a un equipo médico danés lide ado
po el endoc inólogo Ch is ian Hambu ge (1953). Benjamin es au o del lib o e e encia de es e modelo
clínico, The T anssexual Phenomenon (1966).
5. Se a a de sendos manuales axonómicos de en e medades; el p ime o, la Clasi icación In e nacional
de En e medades (CIE), publicado po la O ganización Mundial de la Salud; el segundo, el Manual
Diagnós ico y Es adís ico de T as o nos Men ales (DSM), po la Asociación Ame icana de Psiquia ía.
6. Nicole Claude Ma hieu es ablece es a homología en e el sexo y el géne o –el géne o aduce al sexo,
ambién exp esa la au o a (1991: 232)– como ca ac e ís ica de una especí ica lógica iden i a ia que
denomina “iden idad sexual”, la más ecuen e an o en la Academia como en el pensamien o común.
7. Los da os e nog á icos han sido ex aídos de la esis doc o al i ulada Los cue pos equi ocados. El
p oceso de medicalización de las ansg esiones de géne o: el caso de la población ansexual andaluza,
de endida po el au o en el Depa amen o de An opología Social de la Uni e sidad de Se illa en el año
2008.

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con ex os de in es igación, el abajo de campo incluyó his o ias de ida y en e is as
semies uc u adas a pe sonas con una iden idad de géne o dis in a a la asignada as
su nacimien o, además de e isión documen al y obse ación pa icipan e en di e sas
asociaciones ansexuales españolas en a ias campañas comp endidas en e los años
2001 y 2006. Es e abajo de campo ecogía la eme gencia de un po en onces ímido
discu so ansexual, aho a consolidado y isible, que e isaba la cons ucción mó bida
de su expe iencia i al. Y no solo un discu so. Va ias asociaciones ansexuales españolas
comenza on a ad e i , una cues ión sob e la que a anza emos en el siguien e epíg a e,
la necesidad de in e eni ac i amen e en las ins i uciones polí icas y cien í icas –sob e
odo la O ganización Mundial de la Salud, la Asociación Ame icana de Psiquia ía y
la Ha y Benjamin In e na ional Gende Dyspho iaAssocia ion (HBIGDA)–, aquéllas
desde las que se había legi imado la conside ación de las pe sonas ansexuales como
en e mas men ales y habían de inido el necesa io i ine a io e apéu ico y los es ánda es
de calidad pa a su cu ación.
2. DEL CUERPO EQUIVOCADO A LA CULTURA EQUIVOCADA
2.1. LA ENFERMEDAD MARCA UNA DIFERENCIA. DE LA LEGITIMIDAD
COMO ENFERMEDAD A ¡NOSOTRAS NO SOMOS ENFERMAS!
En sus inicios, las asociaciones ansexuales es adounidenses –no ol idemos que ue
Es ados Unidos el con ex o cul u al donde se con igu a el diagnós ico ansexualidad y
su e apéu ica en un iaje de ida y uel a con Eu opa– man u ie on una agenda polí ica
de ei indicaciones elacionadas con el modelo clínico. La en e medad explicaba su
exis encia y sus pe iciones. Una cues ión impo an e pa a es e mo imien o, en los inicios
de su andadu a, e a e i a que la ansexualidad se con undie a con la homosexualidad
–siguiendo la e minología médica– en el pensamien o común8. Y ue p ecisamen e es e
discu so de la en e medad el que pe mi ió que los y las ansexuales pudie an es ablece
sus di e encias con las mino ías homoe ó icas que, echazando la ca ego ía homosexual,
8. Un ejemplo que ilus a es a cues ión es Agnes, pacien e es udiada en los pasados años cincuen a y
sesen a po el psiquia a es adounidense Robe S olle , igu a des acada en el abo daje médico de la
ansexualidad. Agnes ue en e is ada en a ias ocasiones po el sociólogo Ha old Ga kin el que, además,
obse ó la compleja negociación diagnós ica, des acando la insis encia de Agnes pa a apa a se de “niños
que ac uaban como ma icas… de cualquie a con un p oblema ano mal” (2006: 150) y, inalmen e, cómo
engañó al equipo e apéu ico con un ela o biog á ico que, en e o as cues iones, ocul aba la oma de
ho monas es e oides. A pa i de es e caso, Ga inkel nos ecue da la común aspi ación de se econocidos
socialmen e como suje os adul os compe en es y no males. La conside ación de Agnes como suje o
adul o compe en e pasaba, en onces, po apa a se de la con aminación que suponía la homosexualidad
y consegui la ans o mación ho mono–qui ú gica de su cue po pa a que su iden idad como muje
-biológicamen e había nacido macho y había i ido un iempo como a ón– ue a au o izada.
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eclamaban palab as no médico–dependien es ales como gays o lesbianas. En es a
esis encia a la explicación médica de su exis encia, una de las p io idades polí icas del
mo imien o gay/lésbico du an e la década de los pasados años se en a ue ex ae el
diagnós ico homosexualidad del ca álogo de psicopa ologías. El mo imien o gay/lésbico
in en aba gene a un discu so p opio que sus i uye a el «discu so de las ins ancias del
con ol social» (Guasch, 2000: 92) y, en es e sen ido, cob ó especial ele ancia comba i
el es igma asociado a la condición pa ológica. Tal obje i o ue alcanzado cuando la
homosexualidad ue desca alogada como en e medad men al po las Asociaciones
Ame icanas de Psicología y de Psiquia ía –an es po la p ime a que po la segunda– en
la década de los se en a9. Casi de o ma pa alela, la ansexualidad en aba codi icada
como en e medad en la Clasi icación In e nacional de En e medades en el año 1977 y,
poco después, lo hacía en el manual más ex endido en e psicólogos y psiquia as pa a
cons ui sus diagnós icos (DSM-III, 1980).
Así, mien as gays y lesbianas eco ie on un camino hacia el es a us de sano, la
población ansexual asumió el discu so de la en e medad como un ins umen o que
ayudaba a aleja la en el imagina io social de las ideas de pe e sión y icio. Además,
como hecho di e encial de gays y lesbianas, la población ansexual eclamaba cada
ez con mayo ue za el abo daje e apéu ico cen ado en su ans o mación co po al.
En es e sen ido, la pe ición de ho monación y ci ugía cob aba mayo ue za si se hacía
depende de la necesidad de co egi una si uación pa ológica, aunque los cien í icos
biologicis as aún no supie an explica si como al e ación c omosómica, si como
al e ación ho monal (Benjamin, 1966). En cualquie caso, es e a gumen o pa ecía ene
una mejo pe spec i a pa a comba i el echazo social. Po úl imo, en elación con es a
idea, el discu so de la en e medad pa eció imp escindible pa a que las asociaciones
ansexuales pudie an a gumen a su pe ición de que an o los sis emas nacionales de
salud como las pólizas p i adas de asis encia sani a ia cub ie an los ele ados gas os del
p oceso ansexualizado : psicólogos, psiquia as, endoc inólogos, ci ujanos plás icos,
u ólogos, ginecólogos, analis as clínicos, incluso onia as, logopedas y especialis as en
medicina es é ica.
En es a misma línea, como ya adelan ábamos, las o ganizaciones ansexuales su gidas
en el Es ado español desde inales de la década de los ochen a cen a on buena pa e
de sus ei indicaciones en la inclusión del a amien o ansexualizado den o de los
se icios sani a ios públicos (Ramos, 2003) y en endie on el i ine a io e apéu ico
9. La O ganización Mundial de la Salud e i ó la homosexualidad de su axonomía diagnós ica el 17 de
mayo del año 1990. Ese día ha sido designado como el Día In e nacional de Lucha con a la Homo obia
y la T ans obia, da o signi ica i o pa a los in e eses de es e ex o. No se nos escapa que la explicación
pa ológica de la ansexualidad es incluida, desde es a pe spec i a, como un ejemplo de la espues a
social ans óbica.
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médico–dependien e como la salida más iable pa a que muchas de las pe sonas a las
que ep esen aban alcanza an el es a us de pe sona no mal. Sin emba go, a lo la go de
los úl imos años se han obse ado algunos cambios signi ica i os: buena pa e de las
líde es del mo imien o asocia i o ansexual –a pa i de aho a MAT– en nues o país,
de idén ica mane a a lo ocu ido en Es ados Unidos, compa e un discu so que, alejado
de la explicación médica, pe sigue da cuen a de sus a iadas y en absolu o pa ológicas
o mas ans de se y de es a en el mundo.
La eme gencia de es e discu so polí ico pa a el caso español man iene un decalaje de al
menos dos décadas en compa ación con Es ados Unidos, a eno de la documen ación
apo ada po el an opólogo José An onio Nie o (1998) sob e la e olución de la
población ansexual es adounidense que de iene comunidad ansgené ica no médico–
dependien e. Du an e los años ochen a, en la comunidad ans es adounidense –y uso
ans pa a inclui un a iado conjun o de expe iencias que ebasan el modelo médico y
discu en la homología en e sexo y géne o– se inició un deba e sob e si los a amien os
médicos e an la espues a más adecuada pa a esol e su cues ión iden i a ia. Su gie on
oces ans que, po un lado, eclama on sus geni ales de nacimien o como ó ganos que
no les moles aban y de los que no deseaban desp ende se y, po o o lado, denuncia on
que sus geni ales p o ocaban moles ia social y que, en es e sen ido, su ampu ación
ibu aba a la paz y anquilidad sociales. Es a nue a pe spec i a nos in i a a e isa la
an e io idea de que la ans o mación geni al –y sexuada en gene al– de las pe sonas
ansexuales e a una necesidad indi idual ajena a los pa ones no ma i os (Szasz, 1994:
7), y la ía pa a consegui la elicidad de el/la pacien e, al y como se había plan eado en
el mundo social de Ha y Benjamin (1966), uno de los undado es del modelo clínico de
ansexualidad.
Es e nue o gi o de la in e p e ación emic de lo que pa a la psiquia ía e a un as o no
iden i a io, una in e p e ación c í ica con el clásico i ine a io e apéu ico a ansi a
obliga o iamen e si se aspi aba al econocimien o legal de la iden idad de géne o, discu e
pa alelo al in e esan e deba e in elec ual que desemboca en la elabo ación de «un as o
cue po concep ual al e na i o a la isión medicalizada de la iden idad de géne o»
(Vázquez, 1999: 38). Pa a odo ello podemos des aca , sin in ención ni capacidad de
exhaus i idad, la epe cusión de la ob a de Michel Foucaul in e esado po el p oceso de
medicalización de las sociedades occiden ales (1990) y po la psiquia ización del place
pe e so como un disposi i o de sabe –pode (1998a); a las in es igado as eminis as
que, como las an opólogas Ma in y Voo hies nos mues an con ex os cul u ales con
sexos y géne os «supe nume a ios» –que ebasan el núme o de dos– y dan cuen a
de «una nue a posibilidad de pe spec i a sob e el enómeno de la iden idad sexual»
(1978: 82); a los abajos de após a as de la psiquia ía como Thomas Szasz (1976) que
cues iona la cien i icidad de los diagnós icos psiquiá icos; al psiquia a, con o mación
an opológica, A hu Kleinman (1980), que de ine a la biomedicina como un sis ema
43
cul u al suje o al análisis an opológico y que, po lo an o, pe mi e es udia la como
«una e nomedicina más aunque isiológicamen e o ien ada» (Comelles y Ma ínez,
1993: 57); y, po úl imo, a una a iedad de es udios apo ados desde la eo ía social,
la his o ia, los es udios gays/lésbicos/quee , incluso desde las mismas en añas de la
Biología con au o as eminis as como Anne Faus o-S e ling (1993) que e isa nues o
modelo dico ómico macho/hemb a y p opone la exis encia de, al menos, cinco sexos.
Es e as o conjun o de pensamien os c í icos ha calado de lleno en líde es del MAT
español: andaluzas como Kim Pé ez y Ca la Jiménez, y no andaluzas como Juana Ramos,
Yliana Sánchez y Na alia Pa és. Muchas de ellas compa en su o mación uni e si a ia
– ilóso a, ingenie a, economis a–, su p olongada expe iencia en el ámbi o asocia i o, su
lec u a de bibliog a ía an opológica y sociológica –c í ica con la e apéu ica y explicación
médicas del enómeno ansexual–, sus ínculos con asociaciones ansexuales de o os
es ados y sus con ac os con el mo imien o eminis a y de gays, lesbianas y bisexuales.
Es os ac o es in e ienen pa a la cons ucción de un discu so eó ico emic, cada ez más
alejado de la e e encia a la en e medad aunque sin desca a la explicación biológica
–de endida po au o es como Zhou e als (1995)– sob e la disco dancia en e cue po
sexuado e iden idad de géne o.
Las mani es aciones de Juana Ramos, Yliana Sánchez y Ca la Jiménez, po ejemplo,
in o man sob e su c í ica a los ígidos modelos de géne o de nues o mundo cul u al,
incapaz de admi i ni la exis encia de más de dos sexos ni la posibilidad de un con inuum
del géne o que nos ayude a mi a más allá de la pola ización.
[…] Aunque no quie as, ienes que elegi en e se homb e o se muje [...] En
nues a sociedad hay dos g upos en el ema de los géne os. Pod ía habe más, pe o
hay dos g upos: el g upo de los homb es y el g upo de las muje es (Juana Ramos).
De o ma que no me sien o un homb e, ¿en onces qué soy? [En nues o sis ema
dico ómico, la única espues a socialmen e au o izada es: muje ] (Yliana Sánchez).
[…] Yo c eo que si los demás ue an más ole an es, y si no exis ie a ese es e eo ipo
de homb e y muje an de inido y an ma cado, no end íamos an os p oblemas
(Ca la Jiménez).
F en e a quienes aún hablan de los a amien os ho mono–qui ú gicos a los que la
población ansexual se some e como una p eciosa demos ación de nues o ascenso
ci iliza o io, algunas oces ans nos hacen da de b uces con al in e p e ación. En
e ec o, las palab as de Bianca y Julio nos ayudan a e que, cuando se a a de a gumen a
los mo i os de la ci ugía de easignación sexual –a pa i de aho a CRS–, el discu so del
lib e albed ió ocul a una p esión social que con iene des ela .
5050
del clí o is pa a a gumen a y da ue za a nues as ei indicaciones. […]3) La
C.R.S. no debe se un equisi o pa a pode accede al cambio de nomb e y sexo
legal, ya que las écnicas no es án muy log adas, especialmen e en el caso de
ansexuales MaH [muje a homb e] y el some e se a al in e ención es un
asun o muy se io, e ín imo, y no debe es a suje o a p esiones. […] Conside amos
que el sexo psico-social debe p e alece sob e el geni al. […] 4) Pa a e mina
conside amos el de echo al p opio cue po como undamen al e in iolable (y
sob e odo sin inje encias del Es ado y Adminis aciones), y ei indicamos una Ley
que posibili e el cambio de sexo y nomb e legal, desde el momen o mismo en que
se inicia el p oceso de cambio, sin ene que habe pasado po la C.R.S. […] 5)
En endemos que el sexo-géne o de las pe sonas debe pe de la impo ancia que
iene ac ualmen e, pasando a se conside ado un aspec o secunda io más de la
pe sona, sin que enga que es a p esen e en el DNI, ni documen os simila es.
Saludos Jun a Di ec i a de AET–T ansexualia Mad id, 25 de sep iemb e, 2003.
El C.T.C. publicó un segundo ex o, si cabe más con unden e que el p ime o, donde
encon amos an eceden es de una de las ei indicaciones cen ales del MAT español
du an e los úl imos años. En un comunicado echado el día 30 de sep iemb e del año 2003
se nos in o maba que el C.T.C. había di igido pe iciones a di e en es ins i uciones pa a
consegui que la ansexualidad deja a de se conside ada una pa ología psiquiá ica. La
idea de la cons ucción cul u al de la en e medad omaba consis encia: pa a el C.T.C., el
su imien o de la pe sona ansexual no dependía de ninguna condición pa ológica sino
de “una sociedad ans óbica” que la incluía en la ca ego ía cul u al de “ano mal” y, no
menos impo an e, e a un e o plan ea que la demanda de a amien o ansexualizado
dependía de la olun ad y lib e albed ío cuando, en ealidad, “los pa ones sociales”
es aban ac uando pa a que no exis ie a o a salida iable –po au o izada– más que la
ci ugía.
El CTC eunido pa a a a es e ema y conscien e de las implicaciones que conlle a
su decisión ha decidido solici a de las ins i uciones médicas in e nacionales, an o
públicas como p o esionales, la desclasi icación de la T ansexualidad como as o no
o en e medad psiquiá ica. [...] El ansexual es una pe sona como cualquie o a
y sus con lic os no p o ienen p opiamen e de su iden idad, sino de una sociedad
ans óbica, ca gada de complejos y ep esiones que p e ende aniquila lo. No
es po an o la ansexualidad en e medad alguna, como nadie es en e mo po
se como es; se a a de una iden idad, muy a iada en ma ices, pe o que se
ma e ializa y uni o miza an e la ep esión de la sociedad sexis a que delimi a
su con o no y na u aleza.
Si un ans su e po la c ueldad social que expe imen a, si enloquece íc ima

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de la incomp ensión y los malos a os, ello no implica en e medad o locu a
alguna. Si la pe sonalidad sexual del ansexual inme so en una sociedad
sexis a demanda a ención médica ansexualizado a, ello no es inhe en e a la
ansexualidad, sino que es el u o de los pa ones sociales con que debe i i
el ansexual.[...] Es ho a de que la sociedad médica ec i ique y se enmiende
de sus e o es, es ableciendo la na u aleza e iden idad ansexual al luga de
dignidad que legí imamen e le co esponde, des e ando de su o mulaciones
cualquie p ejuicio y plan eamien o ans óbico [las neg i as son mías] (CTC,
2003).
De los an e io es comunicados no debemos conclui que sendas asociaciones i man es
se opusie an a la CRS. Nada más lejos de sus in enciones –y de la mía– pues o que
en endían que pa a un núme o ele ado de ansexuales, la solución “ i al” si se deseaba
la au o ización legal de la iden idad de géne o, pasaba i emediablemen e po es a
in e ención qui ú gica.
En odo caso, el plan eamien o de ambas asociaciones iba en dos di ecciones. En p ime
luga , en elación con la conside ación de la ansexualidad como una en e medad,
se comienza a cons ui un discu so que p e ende desp ende se de al es igma. Así,
comienzan a ad e i que el su imien o no de iene de su na u aleza –sino de la c ueldad
social–, ni exis e al e ación en e miza en su iden idad sino que, po el con a io, es la
ans obia, como espues a social nega i a y iolen a, la en e medad a a a y la causa
del su imien o. El análisis se desplaza desde la pa ologización del indi iduo hacia la
pa ologización de lo social. En segundo luga , en elación con la solución e apéu ica,
la a ención médica ansexualizado a, denunciaban que el econocimien o legal de
la iden idad de géne o no podía depende de la ma ca geni al po que, si es o e a así,
la población ansexual es aba siendo p esionada pa a oma un camino médico-
dependien e.
La si uación has a aquí p esen ada no solo mues a las di icul ades de aglu ina en un
mismo mo imien o ans a pe sonas con in e eses an di e en es en el sen ido de que
quienes asumen el modelo médico y quienes lo echazan pa icipan de dos o mas
di e en es de elaciona el sexo y el géne o – éase Ma hieu (1991). También nos señala
cómo desde el ámbi o asocia i o ansexual se comienzan a analiza las consecuencias
de asumi la explicación médica pa a alcanza el econocimien o de la iden idad de
géne o. De cons ui su subje i idad con los con enidos y ecnologías apo ados po
las disciplinas biomédicas, la población ansexual –como ya hizo el mo imien o gay/
lésbico– comienza a elabo a su p opio discu so que, aho a, p e ende desemba aza se de
quienes se habían cons i uido adicionalmen e como los con olado es p i ilegiados de
sus cue pos (Bolin, 1994). En es e sen ido, Kim Pé ez, líde his ó ica del MAT andaluz,
negociado a con las ins i uciones pa a la inclusión del a amien o ansexualizado en
52
la ca e a de se icios del sis ema sani a io público de Andalucía, elabo a una c í ica a
la posición p o agonis a de la disciplina médica e in i a a pensa en un nue o ma co de
asis encia en el que los p o esionales –médicos y psicólogos– no os en en el pode pa a
decidi sob e asun os an impo an es en la ida de muchas pe sonas.
3. DE LA AUTORIZACIÓN MÉDICA A LA CERTIFICACIÓN. UNA PROPÙESTA
TRANS
Es e discu so ansexual, elabo ado “desde den o” pa a en en a se a “los in en os
médicos de u ela de las decisiones ansexuales” –me con aba Kim– y con el obje i o de
a anza en el p oceso de “descolonización del cue po ansexual” (Ayllón, 2004: 24), iene
una buena ep esen an e en la ya nomb ada Kim Pé ez, p o eso a g anadina jubilada, a
la que he escuchado en a ias con e encias, he leído a ias de sus publicaciones y he
en e is ado con in e és y admi ación:
La expe iencia ansexual, lo cual se i e desde den o, es comple amen e di e en e de
las pau as médicas o psicológicas hechas desde ue a.[...] En es os momen os es amos
con emplando la eme gencia de un discu so ansexual p opio que no consien e en
se sus i uido po el discu so médico o psicológico. Exis e incluso una endencia a
desmedicaliza la ansexualidad, como en su día ocu ió con la homosexualidad;
despsiquia iza la y, en gene al, a explica au ónomamen e nues os mo i os y la
oma de nues as decisiones (2004, en e is a pe sonal).
Cuando en la in oducción de es e a ículo hablaba del p oceso de medicalización de las
ansg esiones de géne o, ya adelan aba la idea de que las expe iencias que con a enían
el o den de una sociedad p eocupada obsesi amen e po de ini la no malidad de
las ca ac e ís icas en cada g upo social de géne o, de las elaciones sociales en e los
géne os y, po úl imo, de las p ác icas sexuales, ue on cons uidas po la medicina como
expe iencias pa ológicas. Y en unción del posi i ismo biologicis a que ya se imponía,
ales expe iencias pa ológicas eque ían se explicadas en unción de un ma cado
biológico a descub i . Sin emba go, pese a que la comunidad cien í ica no había aco dado
la exis encia de ma cado biológico, pese a que se había cues ionado la con eniencia de
aplica una e apéu ica cen ada en la adminis ación de ho monas es e oides y la CRS
(Billings y U bans, 1982; Hausman, 1992; Chiland, 1999), la ansexualidad se inco po ó
a la axonomía de en e medades psiquiá icas (DSM-III, 1980) y, al menos desde inales
de los años ein e, algunas pe sonas es aban siendo some idas a e apias co po ales
ansexualizado as con esul ados an d amá icos como la mue e de Lilli Elbe en la
mesa de ope aciones cuando se some ía a su e ce a ci ugía (Hausman, 1998: 194).
Es a pa adoja, p opongo, la de que las ci ugías se ealicen an es de que la medicina pueda
o ece un diagnós ico y una explicación del enómeno, solo se esuel e si no pe demos
53
de is a que la uncionalidad social del a amien o es an e io a su obje i idad cien í ica.
Y pa a una segunda cues ión no es menos impo an e eco da an o a Foucaul cuando
esc ibía que “el con ol de la sociedad sob e los indi iduos no se ope a simplemen e po
la conciencia o po la ideología sino que se eje ce en el cue po, con el cue po” (1977:
5); como a la socióloga eminis a Cole e Guillaumin cuando nos eco daba que “el
cue po es el p ime indicado del sexo” y que és e siemp e pa ece ad e i se socialmen e
con la necesidad de que sea “cue po sexuado” (1992:1). Con es e encuad e p opongo
en ende la pa adoja e apéu ica del modelo clínico de ansexualidad que an poco
abo da lo psíquico y an ampliamen e abo da lo co po al; pe o que an uncional esul a
pa a bo a los cue pos que cues ionan no solo el o den dico ómico sino nues a lógica
iden i a ia hegemónica ca ac e izada po la elación homológica en e sexo y géne o.
Señaladas es as pa adojas e elado as, an o como su esolución “cien í ica”, no es
menos impo an e des aca que al ese a se el de echo al diagnós ico, la medicina
ambién ese aba su de echo a decidi cuáles e an las ecnologías de géne o aplicables.
Y a quién. Pa a al in, di e sos au o es ue on cons uyendo los c i e ios diagnós icos
después econ e idos en c i e ios pa a elegi y dispone quiénes sí y quiénes no enían
la au o ización pa a con inua los a amien os ho monales y qui ú gicos (Tena, 2010).
Las consecuencias ue on impo an es: las decisiones de la población ansexual, aho a
población de pacien es que debía asumi la au o idad expe a, quedaban supedi adas a la
ap obación de es a úl ima. Pa a ello, además, las pe sonas que aspi aban al diagnós ico
de ansexualidad, en una elación clínica cla amen e asimé ica, enían que asumi
su condición de en e mas psiquiá icas. Las palab as de Soledad, una jo en ansexual
andaluza inculada a a ias asociaciones G.L.T.B., son cla i icado as al espec o:
Noso as enemos que pasa po insanas men almen e.
Todo lo an e io ha sido mo i o de e lexión y análisis po pa e de au o as y ansac i is as
como Kim Pé ez. Aunque ella no p e ende es a compe encias a los médicos en campos
como la p esc ipción y e aluación de los a amien os a macológicos con ho monas
es e oides, lo que sí c i ica es el pode de los médicos –y psicólogos– pa a decidi si una
pe sona es o no es ansexual.
[…] al médico no se le puede concede el de echo a deci si ú e es ansexual o no
po que, en e o as cosas, el diagnós ico supues o no es á es ablecido en ninguna
pa e; no exis e ninguna unanimidad de c i e ios espec o a qué es una pe sona
ansexual y, inalmen e, es una decisión pe sonal y comple amen e in e i icable
po o a pe sona. Es una decisión pe sonal de la cual, pues o que la pe sona es á en
condiciones de asumi la esponsabilidad sob e sus hechos, en ese momen o, se le
debe concede esa esponsabilidad. Incluso el de echo a equi oca se [...] Lo que los
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médicos han hecho es asumi unos pode es sociales que no le co esponden.
Acos umb ada a lidia con p oyec os an complicados como consegui la inanciación
del a amien o ansexualizado po pa e del Se icio Andaluz de Salud, a ene que
negocia con di e sos agen es sociales cuando ha eclamado sin descanso los de echos de
la población ansexual, Kim me hacía pa ícipe de una ó mula elegan e pa a de ende
que aquélla ome las iendas de sus decisiones y de sus idas.
En los úl imos años, los ansexuales, ag adeciendo los es ue zos de comp ensión de
los médicos, in en amos sacudi nos po odos los medios de la u ela médica.
“Sacudi se de la u ela médica”, sin in ención ni de demoniza ni de desp es igia a la
medicina, iene su aducción polí ica en la p opues a de líde es ansexuales que, como
la man enida po Kim Pé ez, con inúa la línea obse ada en o os es ados eu opeos12.
Kim se opone on almen e a los p o ocolos médicos u ilizados pa a la asis encia clínica
de la población ansexual en los hospi ales públicos españoles que han c eado unidades
ad hoc. Ella denomina p o ocolos de au o ización a esos documen os de ac uación clínica
que son ges ionados po una comisión ipa i a o mada po psiquia a o psicólogo,
endoc inólogo y ci ujano. El p ocedimien o que sigue es a comisión es, en p ime luga ,
alo a a el/la pacien e pa a au o iza –o no– su p og eso en el i ine a io e apéu ico
a pa i de su e ique ado diagnós ico y, en segundo luga , siemp e que se cumplan
de e minadas condiciones como la de habe iniciado el es de ida eal, au o iza los
sucesi os a amien os ho monales y qui ú gicos. Todo ello e a necesa io pa a que, an es
de la ap obación de la Ley de Iden idad de Géne o 3/2007, inalizada la e apa qui ú gica
geni al, la sociedad lo econocie a como un homb e o como una muje a a és de la
ins i ución del de echo.
Es e sis ema de au o ización lo que hace en el ondo es some e la decisión más
impo an e de nues as idas, la que más angus ias no malmen e nos ha cos ado, y
la que más alo equie e pa a segui adelan e,[…] a una decisión de expe os que,
como se demues a en odas pa es, ienen una idea solamen e ap oximada de lo
que es la ansexualidad. Y […] de las eno mes modalidades, a ian es, ma ices,
que hay en la ansexualidad. La inmensa a iedad de posibilidades. En onces, es o
12. Es el caso del mo imien o ansexual b i ánico que solici ó la ap obación de una Ley de Iden idad de
Géne o que es a a au o idad a las decisiones médicas. Po aho a, la Ley A gen ina, sancionada el 9 de
mayo de 2012, es la única que no pa ologiza la condición ans pues señala que “[…] en ningún caso se á
equisi o ac edi a in e ención qui ú gica po easignación geni al o al o pa cial, ni ac edi a e apias
ho monales u o o a amien o psicológico o médico” (Ley 26743).
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esul a, desde un pun o de is a humano, y si se quie e a ni el polí ico, inacep able
pa a las pe sonas ansexuales.
La cues ión polí ica que Kim es á plan eando en es as palab as y de o ma an emp ana
como el año 2004, jun o a o as líde es del MAT español, es consegui que el an e io
modelo de au o ización pueda se sus i uido po un nue o modelo de ce i icación. En es e
úl imo caso, el p o agonismo no es o o gado al expe o sino a la pe sona que demanda el
econocimien o legal de su iden idad de géne o.
Noso as p oponemos […]que se debe hace simplemen e un p ocedimien o en el que
se econozcan hechos, se ce i iquen hechos dados sin necesidad de au o iza nada.
Es a al e na i a consis e en la posibilidad de que una pe sona que demanda el
econocimien o de su iden idad de géne o solo necesi e algunos ce i icados de
ins i uciones y p o esionales. Kim plan ea un modelo de es ce i icados: El p ime o de
ellos, que pod ía se emi ido incluso po los Se icios Sociales del Ayun amien o de la
ciudad donde la pe sona eside, ha ía cons a –y pa a ello podía se i se, po ejemplo, de
los es imonios de la ecindad– que es á i iendo con la iden idad de géne o solici ada. El
segundo end ía ca ác e psiquiá ico pe o no pa a conclui la exis encia de un as o no
psiquiá ico –nomínese as o no de la iden idad sexual, ansexualidad o dis o ia de
géne o– sino pa a a i ma que no exis e ninguna psicopa ología que po encialmen e
pudie a al e a su capacidad de decisión, que “la pe sona es á en su juicio pa a oma es a
decisión” sob e los a amien os, esume Kim. Y el úl imo ce i icado ha ía cons a que
la pe sona demandan e ha sido in o mada co ec amen e sob e el p oceso y que, como
consecuencia, es au ónoma pa a oma la decisión que desee sob e su abo daje:
[El e ce ce i icado] pod ía emi i lo un psicólogo ace ca de que la pe sona ha
ecibido in o mación exhaus i a du an e ambién un iempo p ede e minado, un
año pongamos, ace ca de las consecuencias de sus acciones; ha ecibido in o mación
ace ca de lo que puede signi ica el cambio ísico, sus consecuencias psicológicas,
e cé e a, y que ha cla i icado sus dudas, se han con es ado a sus dudas. […] Al cabo de
ese año la decisión es á en manos de la pe sona. Yo ya le he demos ado, po ejemplo,
que lle o i iendo equis iempo con a eglo al sexo deseado, he demos ado que
es oy cue da pa a oma las decisiones, he demos ado que he ecibido in o mación
su icien e de mis ac os y ya, en ese momen o, la sociedad no iene más que econoce
que soy un se lib e, que soy un se au ónomo pa a oma mis p opias decisiones.
Es necesa io aquí e oma la idea de que du an e a ias décadas, un g an núme o de
pe sonas ansexuales, undamen almen e a pa i de las p opues as del equipo de

56
Hambu ge en Eu opa (1953) y de Benjamin en Es ados Unidos (1966), asumie on el
modelo clínico de la ans o mación co po al como la solución i al pa a in en a se
acep ados en nues o mundo social como adul os compe en es, con más o menos éxi o
en unción de que al ans o mación les pe mi ie a alcanza con éxi o el obje i o de
“pasa po una muje ” o “pasa po un homb e” (Ga inkel, 1967; Wa en, 1993).
Es e modelo médico o clínico enía a ios ejes cen ales que con igu aban los pe íme os
de la expe iencia pe mi ida; a sabe , la epugnancia hacia los geni ales de nacimien o que
explicaba la demanda de elimina los qui ú gicamen e y cons ui los co espondien es
al géne o eclamado, la homología en e sexo y géne o, la condición he e osexual en
el géne o de des ino y, inalmen e, su deseo po inco po a se a los g upos sociales de
géne o in e p e ados como e dade os: los homb es o las muje es (Benjamin, 1966).
Es e modelo se pod ía esumi en el slogan “cue po equi ocado”, una exp esión an as
eces epe idas en e la población ansexual –y en e el pe sonal de medicina–, sob e
el que e a necesa io aplica las ecnologías médicas del géne o pa a, desde su misma
lógica, ans o ma lo en un “cue po e dade o.”De es e modo, en cuan o comple aban
el p oceso de ans o mación sexuada, abandonaban la ca ego ía ansexual. Y no nos
pa ece meno des aca que de es e abandono se de i aban dos cues iones: en p ime
luga , se desac i aba la es abilidad de la pa icipación en un mo imien o asocia i o y,
en segundo luga , se ce cenaba la posibilidad de hace isible socialmen e una posición
de sexo-géne o supe nume a io. La posibilidad ans quedaba neu alizada y el sis ema
dico ómico de sexo-géne o quedaba a sal o po que, como esc ibía Nicole Claude Ma hieu,
el sis ema social “in en a econduci a esos e ce os sexos y e ce os géne os hacia un
pensamien o bica ego izan e” y, desde es a pe spec i a de análisis, la ansexualidad
clínica no es una ansg esión sino una des iación ins i ucionalizada (1991: 299-230).
La disciplina médica había impues o unos de e minados lími es a las expe iencias ans
que han es ado bo ando du an e muchos años oda esa a iedad y posibilidades a las
que an o Kim Pé ez como el comunicado del CTC hacían e e encia. Pe o en los úl imos
años hemos obse ado cómo ales lími es han sido aspasados desde múl iples en es.
Así, de un modelo clínico homogeneizado en el que solo pa ecía ene cabida un pe il
ansexual como p oduc o ep esen a i o de nues o o den social –y mo al– sob e el
cue po, el géne o, la p ác ica sexual y la iden idad, se ha pasado a un conjun o di e so de
ansexualidades. Exis e una p esencia cada ez más isible de ans que ya no quie en
“pasa po ” un homb e o “pasa po ” una muje (Wa en, 1993) y, po es e mo i o, poli izan
la cons ucción sexuada del cue po y eclaman con o gullo su especí ica condición ans.
A ellxs –y u ilizo ellxs pa a amplia el modelo dico ómico con una ó mula emic– se
suman los anshomb es con mamas desa olladas que no desean ampu a , y quienes se
sien en homb es con agina sin necesidad de un alo cons uido; las muje es ansexuales
que no equie en in e enciones de mamoplas ias, ni ci ugías ansgeni ales; muje es
con pene y es ículos. Es as expe iencias, que poli izan la ana omía, nos han ayudado a
57
pensa en una iden idad de géne o que no depende de la ma ca geni al y, po lo an o, a
cues iona la obliga o iedad de la CRS. También se une la población ansdisiden e de
la he e osexualidad que nos mues a la plu alidad con la que los deseos se mani ies an:
homb es ansexuales gays, muje es ansexuales lesbianas, homb es y muje es
ansexuales bisexuales que, como ilus ación del égimen polí ico he e osexual (Wi ig,
1992), no ue on con emplados como posibilidad en el DSM-III (1980) (Ma ínez, 2002;
Mejía, 2005). Y la población de ans es is as, de d ag-queen y de d ag-kings que juegan
con las ep esen aciones del géne o y nos mues an la a i icialidad de al ca ego ía. Y la
población anseún e del géne o que mues a la lexibilidad, mu abilidad, ines abilidad y
a i icialidad de las iden idades en e al esencialismo biomédico (Nie o, 1998). A ellas,
además, hay que suma la población de pe sonas in e sexuales – é mino que amplía la
ca ego ía he ma odi a– ya o ganizada en asociaciones que denuncian las ci ugías a las
que ue on some idas du an e su in ancia y adolescencia, y las cali ican de “in e enciones
no malizan es, innecesa ias, no consen idas y mu ilan es” (Cab al, 2012) po que sus
cue pos ambiguos p o ocan males a social y, po ello, son bo ados qui ú gicamen e
pa a nega les la exis encia (Kessle , 1990). Sin duda, el eco de su denuncia esuena con
ue za en el discu so c í ico con las e apias médicas ansexualizado as.
Todas las expe iencias an e io men e señaladas son esis encias y ugas – ambién señalan
caminos pa a esca a nues a au onomía– de las no mas sociales que p esc iben lo que
un homb e y una muje son y deben se . Todas ellas escapan al i ine a io e apéu ico
ins i ucionalmen e p e is o pa a quienes incumplen la homología en e el sexo y el géne o;
y cons i uyen, cada una con sus especi icidades, i ine a ios polí icos po que cues ionan
los lími es impues os a pa i de lo que las disciplinas biomédicas han de inido como
cue pos, sexos, géne os, sexualidades e iden idades de e dad.
4. CONCLUSIONES. LO QUE PODEMOS APRENDER DE LA
DESPATOLOGÍZACIÓN DEL FENÓMENO TRANSEXUAL
De la misma mane a que aco damos que la cons ucción de la subje i idad ansexual
no puede en ende se sino “a a és de las elaciones con las ins i uciones y la ecnología,
[y] no solo en el con ex o de las elaciones de in e subje i idad” (Hausman, 1998: 198),
el mo imien o asocia i o ansexual, en palab as de Juana Ramos, “comenzó ambién
muy ligado a las concepciones clínicas” (2003: 126). Pa iendo de es a iliación médica
de la iden idad ansexual, p oduc o de un especí ico con ex o an o ideológico como
ecnológico (Hausman, 1998: 198) du an e los úl imos años obse amos cambios
impo an es en la elación que la población ansexual española –y sob e odo líde es
de su mo imien o asocia i o– man iene con la disciplina médica. De una in e p e ación
de la medicina como la ciencia que solucionaba su p oblema i al, se ha pasado a una
c í ica sob e su papel como e apéu ica social; de una in e p e ación de los a amien os
qui ú gicos como la única salida posible pa a se eliz y no maliza sus idas, se ha
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pasado a econoce los pa alelismos an o de la CRS con la mu ilación geni al –aunque
compa o con Nie o la limi ación de es a compa ación (2008)– como de la ex i pación de
gónadas con aquella co ien e eugenésica que impedía la ep oducción de los socialmen e
conside ados como no-no males. Y la conside ación de un cue po que ap isionaba se ha
deslizado hacia la conside ación de un égimen cul ual op eso que bo a la posibilidad
ma e ial de cue pos disiden es. Es e plan eamien o es á en el núcleo de las decla aciones
de algunas ansac i is as:
Segu amen e no es que mi na u aleza es é equi ocada, sino que la sociedad en la que
he nacido es á equi ocada (Yliana Sánchez).
Y ya se deja e en ca eles ei indica i os usados desde el mo imien o asocia i o
ansexual pa a denuncia la ans obia:
“No somos pe sonas a apadas en un cue po equi ocado sino pe sonas a apadas
en una sociedad equi ocada” (ATA, Asociación de T ansexuales de Andalucía-
Syl ia Ri e a).
En gene al, las dis in as asociaciones que de ienden los de echos de la población
ansexual se han ido sumando a una co ien e cada ez más isible que p oblema iza
la cons ucción médico–psiquiá ica de su expe iencia pa a, en cambio, sus i ui al
pe spec i a po o a que plan ea la salud de su condición. Cada ez son más las pe sonas
ans que conside an que el es igma de la en e medad psiquiá ica iene a complica una
si uación i al ya su icien emen e di ícil en muchas es e as de la ida social. Y además
de lo an e io men e señalado, la población ans ambién a anza, en e al hegemónico
modelo clínico, hacia la isibilización de un géne o no necesa iamen e ci cunsc i o a los
es e eo ipos de la masculinidad y la eminidad y hacia la cons ucción de un cue po que
huye de las adicionales in e enciones médicas.
En elación con es a úl ima cues ión, la solución mos ada po la población ansgene is a,
aquélla que no necesi a in oca la p esencia del espí i u qui ú gico pa a log a la
sal ación de sus cue pos, ue ecogida po la Ley 3/2007, de 15 de ma zo, egulado a de la
ec i icación egis al de la mención ela i a al sexo de las pe sonas. Es a ley ya no con empla
la condición necesa ia de la ci ugía ansgeni al pa a consegui el econocimien o legal
de la iden idad de géne o. Sin emba go, pa a alcanza al econocimien o, pe sis e la
condición necesa ia de un diagnós ico de dis o ia de géne o y un a amien o médico
mínimo de dos años “pa a acomoda sus ca ac e ís icas ísicas a las co espondien es al
sexo eclamado” (Bus os, 2008: 335); un a amien o de acomodación, con iene eco da ,
que signi ica supe a un es de ida eal –una e dade a escuela social del géne o donde
sus es udian es acep an las nociones de sen ido común sob e el cue po, el sexo y el
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géne o de las que pa icipa el pensamien o común y la de inición médica (Tena, 2010:
16)– y some e se a un a amien o con ho monas es e oides pa a alcanza un cue po
adecuadamen e sexuado que no ocasione moles ia social. El g ado de acomodación de
cada pacien e se nos e ela, en onces, como el c i e io e aluado del éxi o e apéu ico.
Una ez que la ci ada Ley de Iden idad ha ayudado a que las pe sonas ansexuales
se cons i uyan como suje os de de echos (Ramos, 2009), se ha ex endido un discu so
c í ico con el modelo médico de ansexualidad, al menos en es aspec os p incipales:
1º. En la conside ación de las iden idades disiden es de las asignadas al nacimien o
como en e medades psiquiá icas; 2º. En el égimen e apéu ico impues o pa a el
econocimien o legal de la iden idad de géne o; 3º. En el pode médico pa a decidi sob e
la e acidad de la iden idad de géne o eclamada. Y es e discu so c í ico , al y como
hemos mos ado a lo la go del ex o, puede ya sondea se en el modelo de ce i icación
p opues o po Kim Pé ez, y en los comunicados i mados an o po la ATE–T ansexualia
(Mad id) como po el Colec iú de T anssexuals de Ca alunya en el año 2003.
La ex ensión de es e discu so c í ico, sob e odo en e la gene ación ans más jo en,
ha aglu inado al MAT en el Es ado español en o no a nue os obje i os. Así, as
una agenda polí ica en la que, conseguida la despenalización de la CRS en 1983, e a
u gen e la inclusión de los a amien os médico–qui ú gicos como p es aciones debidas
de los dis in os sis emas nacional de salud de las Comunidades Au ónomas, aquélla
de iene aho a do ándose de un con enido en p incipio pa adójico: la lucha con a la
pa ologización que se consolida en el mo imien o STOP PATOLOGIZACIÓN TRANS
2012 –ab e iado STP 2012– ex endido po mul i ud de países a pa i del año 2006. Se
a a de una campaña o ganizada po muchos g upos y ac i is as de di e en es pa es del
mundo englobados en la Red In e nacional po la Despa ologización T ans que in en a
ecaba odos los apoyos posibles –de cien í icos, asociaciones de p o esionales sani a ios,
mo imien os sociales e ins i uciones nacionales y sup anacionales– pa a consegui que
la ansexualidad deje de cons i ui un diagnós ico en las p incipales clasi icaciones de
en e medades, an o la Clasi icación In e nacional de En e medades como el Manual
Diagnós ico y Es adís ico de En e medades Men ales, cuyas úl imas e siones es án
pendien es de publicación pa a los años 2013 y 2015, espec i amen e.
En es a línea de la despa ologización, algunos cambios ya se es án p oduciendo
y nos plan ean un ho izon e de espe anza pa a que las pe sonas puedan decidi
au ónomamen e sob e su iden idad de géne o, sin u ela médico–psicológica. En p ime
luga , el Pa lamen o Eu opeo aco dó, el pasado 28 de sep iemb e de 2012, elimina la
conside ación pa ológica de la ansexualidad. En es a línea, algunos cambios nominales
ya se han p oducido y, si uándonos en Andalucía, la que ue ap obada en 1999 como
Unidad de T as o nos de la Iden idad de Géne o (UTIG), ubicada en el Hospi al Ca los
Haya de Málaga, aho a se denomina Unidad de T ansexualidad e Iden idad de Géne o.
La an es T de T as o no aho a es T de T ansexualidad. En segundo luga , asociaciones de