Posibilidades de la Literatura en la Educación. Narraciones Científicas y Seudocientíficas
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POSIBILIDADES DE LA LITERATURA EN LA EDUCACIÓN. NARRACIONES CIENTÍFICAS Y SEUDOCIENTÍFICAS Juan Luis Rubio Mayoral Universidad de Sevilla Tres clases hay de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mallo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse. Fran9ois de la ROCHEFOCAULT (1613-1680) De las relaciones entre literatura y educación, mis limitaciones han determinado que venga a tratar de esclarecer la posible utilidad de aquellos géneros vinculados a las ciencias naturales y exactas y del uso que de ellos pudiera realizarse, como medios -instrumentossusceptibles de ser empleados en la enseñanza. Este tipo de literatura ha sido una forma de difusión del conocimiento sobre la naturaleza desde la antigüedad clásica. A ello se une otra realidad ciertamente maniquea; la fijación de dos culturas -científica y humanísticaque trasladadas a los sistemas de formación, y arraigadas en el imaginario social, hacen complicado entender que una obra científica pueda ser a la vez literaria, y servir a ambas caras de esta división artificial de la cultura. Para mostrar la utilidad de la literatura científica hemos optado por analizar las obras que reúnen al menos dos condiciones: en primer lugar, han sido redactadas por científicos que además de protagonizar un descubrimiento, han empleando la narración para describir el proceso, 93
las circunstancias y el contexto de ese hallazgo, con la finalidad de hacer accesible al mayor número de personas su contenido. Aunque es común calificarlas como literatura de "divulgación" científica, el término no nos parece el más adecuado. Optamos por definirlas como narraciones, empleando la interpretación de la profesora María Nieves Gómez García, al concluir que "cualquier modo de expresión hablada o escrita es en definitiva una narración, un contar sobre el mundo, incluyendo en éste término a la propia persona que nan-a"1• Es poco probable que podamos encontrar una definición más clara y de mayor utilidad para investigar sobre la literatura en la educación. La segunda característica, remite no sólo al autor; también al tema, al estilo y al género literario. En este caso el científico se transforma en literato, pero utiliza la narración como pretexto, que en forma de metáfora, es empleado para describir su visión crítica de la realidad utilizando la ficción como medio. Serían, las cuasi olvidadas narraciones seudocientificas, de Santiago Ramón y Cajal. Una, de las que decidió dar a la imprenta, presenta demasiadas coincidencias con el conjunto de sus narraciones científicas. Por tanto, es nuestro criterio incluirla dentro de esta investigación, por dos razones que nos parecen suficientes: la primera reside en el carácter del autor. Científico comprometido con el cambio de la realidad educativa, pero con dificultad a la hora de manifestar abiertamente sus ideas en un momento de clara crisis y decadencia política como es el final del siglo XIX hispano -fecha en la que fueron redactadas estas narraciones-. La segunda, se encuentra en la const:mcción del texto y el desarrollo del argumento. En ella hace confluir los elementos esenciales que caracterizan en forma y contenido la dualidad de la cultura y de los sistemas de educación, sobre todo por mostrar los resultados de dos modelos de enseñanza enfrentadas: la científica y la humanística, de indudable interés, pensamos, para la historia de la educación2. No nos quedan muchas dudas para afirmar que, despojada de los elementos de ficción y del estilo literario propio de Caja!, la narración "pseudocientífica" viene a estampar la realidad 94
descrita por un científico sobre la antítesis y el conflicto entre la educación "literaria" y la experiencia!. Por tanto, es un contar sobre el mundo, que incluye a la persona que narra. A pesar de la fecha de su redacción, ejemplifica a la perfección el conflicto que desde la obra de C. P. Snow, se identifica con las dos culturas aún latentes sin duda en nuestros sistemas educativos, lo que añade sin duda mayor valía. Desde estas restricciones necesarias, vamos a dar cuenta inicialmente de los problemas de comunicación entre ciencias humanas y naturales, analizando los posibles puentes que existen entre ambas y sus posibilidades de tránsito. Desde ellos, intentaremos determinar las posibilidades de la narración como medio de transmisión de la génesis y el contenido del conocimiento científico. No hace mucho, David Huble, premio Nóbel de Fisiología o Medicina en 1981, afirmaba que para la neurobiología, Ramón y Caja! y sus contribuciones, eran equivalentes, por decirlo de alguna manera, a la doble hélice en biología molecular3. Si seguimos este guión, es claro que del N óbel hispano disponemos entre otras obras narrativas, de sus Recuerdos de mi vida, o sus interesantes Reglas y consejos sobre investigación cientifica. Además, la comparación de Huble prueba la centralidad del conocimiento trasladado a las narraciones científicas de James D. Watson La doble hélice Uunto a Genes, chicas y laboratorios) y Francis Crick Qué loco propósito, ambos, descubridores de la estructura del ADN. Todas ellas son ejemplos singulares de un tipo de literatura, cuyos méritos y valía ha sido reconocida por el conjunto de la comunidad científica. Desde su posición central en la cultura, el proceso de este descubrimiento se puede analizar también a través de las narraciones del grupo de científicos más cercanos al descubrimiento. Pero como parte necesaria de esta clave del secreto de la vida, hay que subrayar que en él coincidieron la matemática, la física, la química y la biología entre otras ciencias. Sin que sea posible descontextualizarlo del momento histórico en que se produce o de las consecuencias que impondrá en la 95
realidad social. De este modo la industria y los sistemas de producción, la ética, la filosofía, la medicina, la política, la legislación, y el futuro de las sociedades, comienzan a depender de los desarrollos producidos a partir de 1953, fecha de este descubrimiento y también de sus aplicaciones. A modo de vuelta de tuerca, recalamos en la obra de Santiago Ramón y Caja!, del que se cumple el centenario de la concesión del Nóbel de Fisiología o Medicina, y que con magistral y afilada ironía fue capaz de trasladar al imaginario mundo de la creación literaria los resultados no tan ficticios de dos maneras contrapuestas -humanística y científicade concebir la formación del individuo. En mi opinión, creo que es difícil encontrar mejor alegoría para resolver las relaciones entre literatura, ciencia y educación. No puedo dejar de advertir que a lo largo del trabajo han surgido otras interrogantes de cuya resolución no es posible dar cuenta en estas páginas, aunque se plantean como caminos abiertos a nuevas investigaciones4. Una de ellas, tiene que ver con la formación del científico, con los determinantes que condicionaron su vida como investigadores. Alguna de las personalidades más trascendentes de la ciencia, entre otros, Max Planck5, Erwin Schrüdinger, Albert Einstein, Richard Feynman6, Fran~;ois Jacob7, Santiago Ramón y Caja!, James D. Watson o Francis Crick, acompañan su producción científica con relatos autobiográficos y algunos textos "didácticos" que deben servir como referente. Pero ¿con qué tipo de literatura tuvieron contacto a lo largo de sus años de formación? ¿Cuál fue la influencia en su vocación científica, en la configuración de sus creencias? ¿En qué medida lo reconocen? Esas preguntas podían ser contrastadas con literatos reconocidos. Y con ello surgen otras interrogantes, ¿es posible que su formación "literaria" les llevara -en el caso de los científicosa difundir sus conocimientos y el proceso vital que habían seguido para alcanzar esos descubrimientos? ¿Con qué éxito han trasladado ese conocimiento?, y a la postre ¿qué utilidad real han tenido esas narraciones científicas en la educación? 96
Narraciones científicas y literatura ¿Puede considerarse literatura una narración científica? cuestión ésta simple en su formulación pero compleja en su respuesta. Hay algunos argumentos suficientes para considerar literatura las obras de James D. Watson (1968) La doble hélice. Relato personal del descubrimiento de la estructura del ADN, publicada originalmente en Gran Bretaña en 1968 por Weidenfeld & Nicholson, o la de Francis Crick Qué loco propósito. Una visión personal del descubrimiento científico, publicada originalmente en 1988, y también las de Santiago Ramón y Caja! Recuerdos de mi vida: Historia de mi labor científica y en buena medida sus Reglas y consejos sobre investigación científica. Los tónicos de la voluntad. Además, en ese terreno se han movido muchos científicos. Albert Einstein, redactó en su día unas Notas autobiográficass transformadas en un autorretrato científico. Max Planck tiene una Autobiografía científica9, Fran~;ois Jacob hace lo propio en La estatua interior y también Erwin Schriidinger escribió un escueto recuento de su labor científica en Mi vida !O. Memoria que podríamos ampliar, lo que sin duda sería labor fecunda para el objeto de estas páginas, pero no de este trabajo. A esas narraciones científicas, se han sumado obras básicas sobre el contenido de sus hallazgos. Es posible recordar que Albert Einstein publicó Sobre la teoría general de la relatividad especial y general tratando "de dar una idea lo más exacta posible de la teoría de la relatividad, pensando en aquellos que, sin dominar el aparato matemático de la física teórica, tienen interés en la teoría desde el punto de vista científico o filosófico en general"II. También en La evolución de la física, firmada junto a Leopold Infeld, indicaban que no habían escrito un texto de física y que su intención "fue, más bien, describir a grandes rasgos las tentativas de la mente humana para encontrar una conexión entre el mundo de las ideas y el mundo de los 97
fenómenos"l2. En años recientes, es obligado referirse a la obra de Stephen Hawking ( 1990) Historia del tiempo13 , convertida en bestseller capaz de reportar fama mundial Y reconocimiento científico a su autorl4. Tampoco pasó desapercibida la obra de Carl Sagan, Cosmos. Correlato de una serie documental cuya emisión televisiva puso al alcance de todos buena parte de algunos conceptos esenciales de la ciencia. En el campo literario hace pocos años era premiada la novela de Jorge Vol pi (1999) En busca de Klingsor 15 , cuyo recorrido por la física de la primera mitad del siglo XX, corre paralelo a la trama por encontrar el "grial" atómico que tornara la balanza de la guerra mundial a favor de Alemania. En el de la diversión y la aventura del pensamiento se han movido las obras de George Gamow y su propio personaje, Mr. Tompkins, creado para explicar teorías complejas y difíciles de una manera simple, como sucede entre otras en El país de las maravillasl6 dedicado a la teoría general de la relatividad. En años recientes, y con título semejante, Robert Gilmore en su Alicia en el país de los Cuantos, desarrollaba, como reza su subtítulo Una alegoría de la física cuántical7 !o que no deja dudas sobre la forma y el objeto del texto. Tampoco podemos olvidar la Historia química de una vela, de Faraday, en la que se recogen seis conferencias de Navidad para niñosls. La "idea clave de la conferencias de Faraday era que no importa lo que miren, si lo miran suficientemente de cerca, ustedes están implicados en el universo entero"l9. En otras áreas, obras singulares como El demonio de las matemáticas, de Hans Magnus Enszenberger, se han adentrado de manera original en este campo. Desde la ficción, el matemático y profesor de historia de las ciencias Denis Guedj (2000), publicaba El teorema del loro2D -con el claro subtítulo Novela para aprender matemáticasen la que entremezcla con habilidad los enigmas matemáticos dentro de una trama policíaca. Junto a ellas, y en otro nivel las obras básicas de Jan Stewart21 o del propio Benoit Maldebrot, padre de los fractales, sin olvidar las biografías, como la 98
del matemático John Nash22 redactada por Sylvia Nasar y convertida en obras cinematográfica A beautifull mind (Una mente maravillosa) protagonizada por el oscarizado Russel Crowe23. Otros autores emplean las entrevista y la explicación básica de contenidos científicos, como las de Eduardo Punset (2004), Cara a cara con la vida, la mente y el universo: conversaciones con los grandes científicos de nuestro tiempo. O la más reciente (2006): El viaje a la felicidad: las nuevas claves cientificas24, frutos en buena parte de los contenidos del programa de divulgación científica Redes, que el autor dirige. Quizás baste un breve repaso a la temática elegida por la Feria del Libro de Madrid, en 2006, dedicada a la ciencia y acompañada de un rico despliegue comunicativo. En este contexto José Manuel Sánchez Ron, interrogado sobre a la actualidad de los científicos y de su labor, no dejaba de aseverar que habían tendido a abandonar "la torre de marfil". Que además, en la actualidad "hay muchos más científicos que escriben bien y articulan sus conocimientos con una gran habilidad expositiva. Esa entre otras, es una de las razones del éxito de Arsuaga, Bermúdez de Castro y Carbonell: que escriben bien"25. Recordemos que estos autores forman parte del grupo de científicos que vienen trabajando en el yacimiento arqueológico de Atapuerca fruto del que han surgido varias monografías científicas y obras literarias que podrían servir de apoyo y referencia de aprendizaje. También para ilustrar las aportaciones necesarias -interdisciplinaresque desde distintas ciencias ejemplifica las relaciones de la antropología, la genética, la anatomía, la fisiología, la arqueología, la historia, la física, la geología, o la propia ficción científica y también la génesis de una literatura singular vinculada a los descubrimientos científicos que se vienen produciendo en el mencionado yacimiento26. 99
Memoria histórica Cuando retomamos la historia de la educación apreciamos que las formas literarias de difusión del conocimiento sobre la naturaleza han existido desde la antigüedad clásica27. No podemos olvidar el carácter didáctico de las obras de Hesíodo (s. VI a.C.) Los trabajos y los días, Virgilio (70-19 a.C.) Geórgicas, y Lucrecio (95-55 a.C.) De rerum natura. Un reconocido filólogo como el profesor Bartolomé Segura, cataloga las Geórgicas como una obra didáctica, al igual que el poema de Lucrecio (Sobre el ser de las cosas), compuesta a imitación del griego Hesíodo (Los trabajos y los días). De las Geórgicas subraya que el tema pudo ser sugerido a Virgilio por Mecenas -ministro de Augusto-en un momento en que el Emperador pretendía acometer una renovación completa del imperio. Este tema sobre la agricultura, entraba dentro de un "vasto plan de animar a los latinos al cultivo de la tierra abandonada", aunque, "ni por la concepción y composición ni por el tratamiento podían las Geórgicas tener éxito y hacer volver al campo a los pequeños cultivadores ( ... ) Virgilio no tocó (ni podía) todos los temas rústicos, y, por el contrario, éstos aparecen como pretexto para sus continuas disgresiones y cuadros poéticos que nada tienen que ver con la técnica de cultivo, técnica que si resplandece, en cambio, en los escritores de prosa especializados, como Catón, Varrón, Colmuela, etc."28. En De rerum natura -en palabras de !talo CalvinoLucrecio viene a "escribir el poema de la materia, pero inmediatamente nos hace observar que la verdadera realidad de esa materia consiste en corpúsculos invisibles. Es el poeta de la concreción física vista en su sustancia perpetua e inmodificable, pero es el primero que nos dice que el vacío es exactamente igual de concreto que los cuerpos sólidos ... Incluso cuando está estableciendo las leyes de la mecánica que determinan todos los acontecimientos, siente la necesidad de conceder a los átomos desviaciones imprevisibles respecto a la línea recta, de tal modo que se garanticen libertades tanto lOO
a la materia como al ser humano. La poesía de lo invisible, la poesía de las posibilidades infinitas e imprevisibles procede por tanto, como la poesía de la nada, de un poeta que no tiene dudas del carácter concreto del mundo"29. Científicos escritores Sin caer en la temeridad de determinar los límites normalizados y una definición suficiente de lo que puede interpretarse por literatura científica, es posible extraer algunas conclusiones, que tras contraponer el lenguaje poético al científico, como medio -extremode diferenciar la obra literaria de la científica, concluyen afirmando: "puede decirse que el lenguaje poético es más rico que el científico, si bien esta riqueza está conseguida a base del sacrificio de una virtud que el científico aprecia por encima de muchas otras: la precisión -unisignificativade la expresión"3o. Es posible que uno de los intentos más rigurosos destinados a establecer los puntos de encuentro entre ciencia y literatura quede recogido en la obra de David Locke (1992): La ciencia como escritura31. De la primera parte de la obra se extraen seis perspectivas para la lectura de textos literarios, que van a servir como referencia para investigar la utilidad de cada una de ellas en la lectura de textos científicos. Para ello ingenia el artificiq ficticio de la existencia de seis teorías concretas con autonomía suficiente para demostrar su validez de cara a la lectura de un texto. Estas son: "1) teoría de la representación, que ve el texto literario esencialmente como una representación del mundo real; 2) teoría de la expresión, que observa esa obra como una expresión de los pensamientos y sentimientos de su autor; 3) teoría de la evocación, que la valora como evocadora de respuestas por parte de sus lectores; 4) teoría del objeto de arte, que juzga la obra literaria como un object d'art, interesante con sus propiedades puramente formales; 5) teoría del artefacto, que 101
Pero más allá de un recorrido por las historia de la ciencia, nos interesa analizar ]as "narraciones" que han venido a reconstruir la génesis, el contenido o las implicaciones de ese hecho científico. La narración "literaria" de ese proceso ha sido realizada por los propios autores. Así, cuando el científico adopta la estructura narrativa y el lenguaje más próximo a la obra literaria para transmitir el proceso y el contenido del descubrimiento, se torna en narrador óptimo de un conocimiento objetivo sobre el fragmento de realidad de la que da cuenta. No cabe duda que el relato de James D. Watson se ha transformado en un referente de la literatura científica, semejante a otras obras señeras en este terreno, de la que Darwin entre otros pueden ser claros ejemplos. Obras que han cincelado una proyección de la ciencia necesaria para comprender lo que José Manuel Sánchez Ron, define como imagen social de la ciencia. En su opinión, es habitual "contemplar las diferentes ciencias como dominios que apenas tienen relación entre sí, como compartimentos si no estancos, sí apenas ligeramente intercomunicados. Sin embargo semejante visión constituye una grave deformación histórica, aunque, por supuesto, abunden los ejemplos de comportamientos y desarrollos de ese tipo. Si la naturaleza es una, es de suponer que parcelar su estudio es más una declaración de impotencia, de que nuestras habilidades científicas son -¿todavía?- limitadas, que la consecuencia inevitable de lo que es la ciencia. Pero la interdisciplinariedad -que es como denominamos la unidad profunda que debe existir en la descripción científica de la Naturalezaaflora en ocasiones con singular intensidad y claridad"45. La obra inicial de James Watson, La doble hélice. Relato personal del descubrimiento de la estructura del ADN46 es posible que haya servido para percibir la ciencia como algo apegado a la gente que la ejerce. Como indica Steve Jones, buena culpa de ello, en el caso del ADN tiene su origen en este libro: "Desde su primera frase ('Nunca he visto actuar a Francis Crick con modestia') combina datos científicos con el relato sensacionalista -por no decir escandalosode cómo se 108
descubrieron ( ... ) Para la genética, el encuentro en 1951 de James Watson (de sólo 23 años en aquel entonces) y Francis Crick, de 35, fue el primer paso en el proceso de democratización. Aunque la emoción de La doble hélice reside en el descubrimiento de la estructura del ADN, el libro es un relato de sociología de la ciencia tanto como de ciencia propiamente dicha"47. A esta obra inicial James D. Watson añadió Genes, Chicas y laboratorios. Después de la doble hélice (2001)48. En la presentación de esta última obra, James D. Watson, afirma: "La persecución de la estructura en doble hélice del ADN es un relato de aventuras en el mejor de los sentidos. En primer lugar, existía la posibilidad de encontrar un caldero de oro científico, y probablemente muy pronto. En segundo lugar, entre los exploradores que participaban en la carrera por encontrarlo, había mucha jactancia, lapsos inesperados de razón y aceptaciones dolorosas de que los hados no eran propicios. Los comienzos de los cincuenta no invitaban a ser cauteloso, sino más bien a apresurarse cada vez que se abría un camino: podía haber pepitas de oro esperándonos tras la siguiente colina. Yo era uno de los ganadores, la fortuna me sonrió mucho, muchísimo más de lo que pude atreverme a soñar, y ahora no podía quedarme quieto"49. En realidad el subtítulo del libro dice much; de su contenido. Era evidente, en palabras de James D. Watson que: "Seguía existiendo un botín genético que localizar, y no añadirme a la caza posterior me habría hecho sentir viejo. Ahí fuera estaba el código genético (la 'Piedra Roseta de la Vida') que nos habría de contar las reglas por las que la información genética codificada dentro de las moléculas de ADN se traduce en el lenguaje de las proteínas, los caballos de tiro de todas las células vivas" (p. 17). "En la primavera de 1953, yo no tenía ni idea de qué aspecto tenía el ARN, y este libro, en parte, es el relato de su búsqueda" (p. 17). Como complemento a este camino de descubrimientos, Francis Crick, publicaba en 1988, Qué loco propósito. Una visión personal del descubrimiento cientifico cuyo objetivo principal, declarado por el 109
autor era dar a conocer algunas de sus vivencias "anteriores y simultáneas al período clásico de la biología molecular que abarca desde el descubrimiento de la doble hélice del DNA en 1953, hasta 1966, en que el código gético -el diccionario que traduce el lenguaje de los ácidos nucleicos al lenguaje de las proteínasfue finalmente elucidado"5D. El interés de la historia narrada por Watson y Crick, atrajo a los productores de Hollywood, y aunque Jim Watson esperaba una película, al final quedaría transformado en un "docudrama" realizado por la BBC, que con el nombre de Lije Story se emitió en Inglaterra el 27 de abril de 1987. La versión norteamericana emitida algún tiempo después adoptó el título de Double Hélix51. Junto a ellas, James D. Watson, añadió A pasión for DNA: genes, genomes and society (2000), y en 2003 apareció su obra ADN. El secreto de la vidasz. El propio Crick, en 1966 publicaría Of Molecules and M en, en la que al contrario de las corrientes vitalistas, defendería la tesis de que las ciencias biológicas se reducen en esencia a los principios de la física y la química53. En 1981, aparecería Lije itself(La vida misma), un libro de divulgación científica sobre el origen de la vida, en la que trataba de comunicar la idea del gran número de ciencias que están involucradas en resolver el problema de los orígenes de la vida "y que van desde la cosmología y la astronomía hasta la biología y la química"54. Años más tarde publicaría La búsqueda científica del alma. Una revolucionaria hipótesis para el siglo XXI. Pero esa historia también fue narrada por alguno de los científicos que se atrevieron a anticipar la trascendencia de esa molécula en la transmisión de la información, como Maclyn McCarthy -colaborador de Averyen The Transforming Principle55 (1985). Junto a ellos, un numeroso grupo de "intermediarios o concienzudos analistas externos como es el caso de Dubos, Judson, Olby, Portugal y Cohen, Sayre"56. A ellos se une la obra deSusan Aldridge The Thread of Life57 (1996), en la que de forma rigurosa pero con lenguaje y estructura accesible, crea una guía al mundo del ADN que se extiende hacia la Biología 110
Molecular y se c1erra con un recorrido por la Ingeniería Genética -tecnología del ADN recombinantey de su aplicación a la solución de problemas de biotecnología -producción industrial, desarrollo sostenible, etc.-. Pero no acaban aquí las obras científicas; Matt Ridley publicaba en 1999: Genome. The Autobiography of a Species in 23 Chaptersss. Por su parte, el proyecto genoma humano también tiene sus "narradores", entre otros a James Sulston -Nóbel en 2002 en Fisiología o Medicinaque junto a Georgina Ferry publicaban El hilo común de la humanidad. Una historia sobre la ciencia, la política, la ética y el genoma humano en 2003, coincidiendo con el cincuenta aniversario del hallazgo de la doble hélice por Watson y Crick. Arte, política, literatura, ... y la estructura de doble hélice Durante varios años no se le dio importancia al modelo de ADN, pero alrededor de 1957, cuatro años después del primer artículo de Watson y Crick en Nature, donde dieron a conocer el modelo de la doble hélice, Salvador Dalí pintó un cuadro con el título "El paisaje de la mariposa", en ' el que un paisaje surrealista incluye una molécula de ADN. Además de convertirse en el icono de la biología molecular, a partir de la segunda mitad de la década de los cincuenta, la doble hélice se ha transfonnado en un elemento común de la cultura. Emilio Muñoz subraya "la apropiación personal" que Dalí hizo de la molécula "tanto en su interpretación artística como en su discurso hacia la sociedad"59. De hecho, en 1963 pintaba uno de los cuadros a los que James D. Watson hace referencia en su obra. Indica que en 1965, "acababa de ver en Boston el nuevo y gran cuadro de Salvador Dalí Galacidalacidesoxirribonucleicacid (Homenaje a Crick y Watson). En broma, comentamos si Dalí podría ser el artista adecuado para ilustrar Honest Jim"60. El contacto con Dalí y con Gala debió producirse alrededor de 1965, fecha en la que durante el invierno residía en el S t. Regis Hotel, de Nueva York. Hasta allí se trasladó Jim Watson "con la 111
esperanza de conocerlo". Desde el vestíbulo del hotel le envió un mensaje garabateado apresuradamente: "La segunda persona más brillante del mundo quiere ver a la más brillante, y firmé Jim Watson. A los pocos minutos estaba en el vestíbulo y, en francés (que los Gottlieb comprendían), me pidió que almorzara algunos días después en el restaurante King Cole de su hotel"61. Aparte de las numerosas y posteriores obras sobre el ADN de otros artistas, Dalí hizo varios más; ilustró los documentos del Congreso de la Federación Europea de Sociedades de Bioquímica, celebrado en Madrid en 196962. Más tarde, por mediación de Juan Oró, diseñó "La Escalera de Jacob", para en encabezar el programa de la Sociedad Española de Bioquímica que se celebró en Madrid en 1971. Este dibujo representa un ADN, que Dalí identifica con una escalfra de J acob por la cual se puede llegar al cielo, incorporando una figuras de ángeles que representan los mensajeros del ARN63. En realidad, el desarrollo de la biología molecular va mucho más allá. El objeto de introducir las narraciones científicas en la educación no debe entender las obras como un fin en sí mismo, sino extraer de ellas las mayores posibilidades que pueden prestar al conjunto de la cultura. En síntesis podría resumirse en algo tan sencillo como desentrañar el conocimiento de la realidad social y de la realidad material. Si bien es fácil advertir la colaboración de diferentes especialidades científicas en el hallazgo de la estructura del ADN, tal como la narran sus descubridores, no es difícil encontrar sus vínculos con las disciplinas humanísticas, entre las que pueden figurar la filosofía, la ética, la política, el arte o la economía, lo que las convierten en narraciones especialmente versátiles para ser empleadas como base de un conocimiento no dualizado, teniendo en cuenta que los resultados reales de procesos formativos diferenciados en razón a las disciplinas humanísticas o científicas, generan una divergencia clara en los individuos y las sociedades. Por tanto, tomado como base de partida estas obras, podemos establecer no sólo un enfoque científico, también antropológico, que permita estudiar la cultura y la sociedad donde se !12
producen; las relaciones con las instituciones, los grupos de investigación, y a la propia estructura del sistema de investigación; a los "estilos" de llevar a cabo la actividad investigadora; y como no, a las condiciones políticas y económicas que han caracterizado esas investigaciones. No creo que estas sugerencias posean demasiada originalidad, pues son aplicables a todos los campos del conocimiento. Pero en nuestro caso, dada la importancia y la presencia del ADN en nuestra realidad cotidiana entendemos que potencia el valor de estas nanaciones científicas. Cuestiones vinculadas a la ingeniería genética, como la agricultura transgénica, la clonación de especies, la modificación genética, la terapia génica, la investigación con células madre embrionarias, el empleo del ADN del individuo para identificaciones, diagnóstico, etc., son comunes en la actualidad. En cierto modo la contribución final de estas obras ha sido integrar los conocimientos científicos dentro de la cultura, podemos estar de acuerdo con quienes afinnan de hecho que "son ya parte de una sola cultura", lo que supone que conceptos "como el de las dos culturas o traumas como los del humanista que se siente analfabeto científico, o los del científico experimental que se considera extraño en las conientes más populares de la cultura" deberían comenzar a ser abandonados. También debemos ser realistas y prácticos, advirtiendo que en la enseñanza media y superior, el manejo de narraciones cientificas se encuentra limitado por la propia estructura y concepción de nuestro modelo de enseñanza64. Para muestra los libros del primer curso del Bachillerato de Ciencias de la Naturaleza y de la Salud, y Tecnología, dedican una escueta frase a todo el proceso: "En 1953, Watson y Crick propusieron el modelo de doble hélice del ADN, que constituyó un hito en la historia de la biología"65. Se acompaña en la página siguiente de una pregunta conespondiente al apartado de "Actividades"; "2. ¿En qué consiste el modelo de doble hélice propuesto por Watson y Crick?"66. Pensemos que el proceso de descubrimiento que venimos analizando es tratado con relativa extensión fundamentalmente en 113
monografías de Bioquímica67, Genética68, o Biología Molecular, empleadas en la formación superior. Pero no cabe duda alguna, que la narrativa científica ha sido el medio más útil para hacer llegar al conjunto de la sociedad un conocimiento, que de forma semejante al fuego prometeico, su beneficio debe serlo para el común de los mortales. Por otra parte, puede y debe constituir un medio capaz de desmitificar la ciencia, vulgarizándola, haciéndola accesible a la sociedad. Transmitiendo valores que quizás inviertan los prejuicios sobre ella y sus investigadores. Harold Bloom, nos da algunas ideas para ello; en concreto "una fórmula de cómo leer". Consiste ésta en "encontrar, en aquello que sintamos próximo a nosotros, aquello que podamos usar para sopesar y reflexionar y que nos llene de la convicción de compartir una naturaleza única, libre de la tiranía del tiempo"69. Quizás sea la fórmula más adecuada para eludir la forma imperativa del verbo leer que tan mal se conjuga para hablar de literatura en la enseñanza7o. Narraciones seudocientíficas No podemos olvidar al otro protagonista de estas páginas. Santiago Ramón y Caja!, del que se cumple el centenario del premio Nóbel. Sus narraciones científicas quedaban recogidas en ambas partes de Recuerdos de mi vida: Infancia y Juventud, la primera, e Historia de mi labor científica. En su prólogo de 1901 a la primera edición indica que la obra contendrá "más que narración de actos, exposición de sentimientos e ideas. En él se reflejará sintéticamente la serie de reacciones mentales provocadas en el autor por el choque de la realidad del mundo y de los hombres", para subrayar que aquella obra, "puede inspirar a aquellas personas sinceramente preocupadas por el arduo problema de la educación naciona]"7I. En el prólogo de su segunda parte, vuelve a insistir en su carácter educativo, afirmando que 114
sin "descartar enteramente la narración de sucesos ajenos a mi labor científica (me hago cargo de que no escribo exclusivamente para especialistas, sino para un público culto de aficiones diversas), la segunda parte de ese libro será la historia de mis trabajos de laboratorio. Estimo no desprovisto de interés pedagógico referir como surgió y se realizó el pensamiento, un poco quimérico de fabricar histología española, a despecho de la indiferencia, cuando no de la hostilidad, del medio intelectual"72. Es cierto que la influencia de estas obras ha sido certera; Severo Ochoa, formado en Estados Unidos, y Nóbel en 1959 por sus investigaciones en la síntesis biológica del DNA y del RNA, admite que fue la "lectura y relectura de dos libros: Los recuerdos de mi vida en sus dos partes, y las Reglas y consejos sobre la investigación científica, los que me hicieron dedicar de un modo inquebrantable mi vida a la investigación biológica", para transmitirnos su creencia: "Sin Caja! yo no hubiese sido quien soy"73. No es extraño que en las últimas voluntades de don Santiago, indicara a sus albaceas: "El libro de mis Recuerdos y el Reglas y consejos se repartirán en balde a los estudiantes más aprovechados". Tal como advierte Fernández Santarén quizá fuera "la última lección que dictaba el maestro"74. No tendría sentido afirmar que la materia de que se nutre una obra literaria es ajena a la experiencia individual y al tratamiento subjetivo del autor. El científico, además de hacer llegar al conjunto de especialistas los hallazgos alcanzados, empleando un lenguaje propio, en base a un conocimiento previo y bajo un método repetible y aceptado, ha tratado también de hacer partícipe al conjunto de la sociedad sus descubrimientos, en suma, de dar cuenta de su labor como científico como ya hemos tenido ocasión de comprobar. En el territorio hispano los trabajos de Santiago Ramón y Cajal son claro ejemplo de este tipo de literatura75. Pero hay otra faceta narrativa que transforma al científico en literato, es decir, en creador de personajes, mundos y situación imaginados. Éste es el caso de las "narraciones seudocientíficas" de Cajal. 115
En cierto modo, mis primeras noticias de la obra quizás semejan el argumento que Ruiz Zafón construye a partir del encuentro con La sombra del viento, en ese Cementerio de los Libros Olvidados. Un lugar en el que "los libros que ya nadie recuerda, los libros que se han perdido en el tiempo, viven para siempre, esperando llegar algún día a las manos de un nuevo lector, de un nuevo espíritu"76. En febrero de 2006, al entregarle uno de los ejemplares de Disciplina y Rebeldía al profesor Diego Mir Jordano, protagonista de parte de la historia que se narra en sus páginas, en fructífero intercambio, me ofreció una copia de un reciente trabajo suyo sobre la figura de Santiago Ramón y Caja!. Grande fue mi sorpresa cuando comprobé que no trataba de cuestiones de fisiología. Su título: Caja[ y sus "Narraciones seudocient(ficas". Comprobé con alivio que no era el único ignorante en aquel asunto. Comenta en esas páginas, que aquellos cuentos le "fueron tan familiares que, cuando pasados los años, se dedicó a la neurofisiología dio por sentado que todos los científicos españoles que se dedicaban al estudio del sistema nervioso los conocían. Grande fue y sigue siendo mi sorpresa -afirmacuando descubro que no es así. Situación que me recuerda, salvando las distancias por la valía de la persona, a Daniel Baremboin cuando en una entrevista contaba la gran sorpresa que le produjo visitar, siendo niño, una casa en la que no había piano. Esa repetida sorpresa es la que me ha llevado a dedicar mi intervención a las narraciones de Caja]"77. Se centraba en una obra cuasi desconocida del Nóbel: Cuentos de vacaciones. Narraciones seudocient(ficas. No es demasiado habitual que un hombre de ciencia rompa los moldes expresivos de su ámbito de conocimiento. El mismo Caja!, nos habla de ellas en sus Recuerdos de mi vida: Historia de mi labor científica 78. Tras exponer de manera sucinta sus aportaciones a la ciencia médica, refiere que para "ser completo, debiera todavía mencionar aquí cierto librito de sabor literario, aparecido en 1905 con el título de Cuentos de vacaciones, y firmado con el seudónimo 'Doctor Bacteria'. Trátase de cinco narraciones, a modo de causeries 116
pseudofilosóficas, donde con poca novedad y demasiado estilo se plantean y resuelven algunos problemas de ética social. Conocedor de los defectos de la citada obrita, no osé ponerla a la venta. Me limité a regalar algunos ejemplares a los amigos de cuya bondadosa indulgencia estaba bien seguro. Si dispongo alguna vez del vagar indispensable, quizá reimprima y ofrezca al público el citado libro, previamente expurgado de empalagosos lirismos y de no pocas máculas de pensamiento y estilo"79. En la cuarta edición de sus Charlas de Café existe otra referencia a esta obra. En aquella presentación -"Algo sobre la cuarta edición"- justifica que los "hombres de laboratorio" necesitan para no anquilosarse, "explayar la imaginación por los amenos vergeles de la literatura, del arte, la política, el costumbrismo, etc., aunque en ellos, como novicios, desempeñemos harto modesto papel"SO. Más allá de las críticas recibidas por sus charlas, y tras agotarse las anteriores ediciones, afirma que no puede "someter las Charlas al radical auto de fe a que condené inexorable, otra obrita frívola anatematizada, con razón, por un pontífice de la crítica (Cuentos de vacaciones: narraciones pseudocientificas)"81. La referencia data de 1932; habían transcurrido más de un cuarto de siglo desde su primera publicación, en 1905. Hemos manejado la cuarta edición en la editorial Espasa-Calpe, de 195582, algo que no es anecdótico a los fines de este trabajo, pues no parece demasiado lógico que lograra traspasar indemne la rígida censura que imperaba aquellos años, posiblemente por el respaldo que el crédito de su autor debió avalar. No nos faltan razones para validar esta tesis. Refiere Caja!, en el prólogo, que durante 1885 o 1886, escribió una colección de doce "apólogos o narraciones semifilosóficas y seudocientíficas" que no osó llevar a la imprenta "así por lo estrafalario de las ideas como por la flojedad y desaliño del estilo". Pero estos temores debieron desaparecer, pues en 1905, fueron publicadas cinco de ellas. En palabras de Caja!, "alentado por el 117
de Gambier, en su Dicciooario de terminología literaria. Es oportuno subrayar la ausencia de entrada alguna que responda al contenido ni a la definición de literatura científica -tan sólo se habla de ciencia ficción-. Se entiende por didáctica, dentro del campo de la literatura "aquella [obra} que tiene finalidad docente, especialmente en el orden religioso y moral. Por la naturaleza del género tiene características propias, y como consiste en un adoctrinamiento, la exposición debe ser inductiva, desde un planteamiento de lo que se supone conocido, para llegar a lo desconocido en forma lógica, razonada y simple". Hasta este punto -y a pesar de las matizaciones necesariaspodemos estar de acuerdo. Pero más allá de esas posibles puntualizaciones, se indica que dada la peculiaridad ["índole"] de esta literatura, "es considerada menos artística", aunque lo más determinante es el reconocimiento del "incuestionable valor poético" de las obras que desde la antigüedad clásica, quedan protegidas por este carácter didáctico: "Hesíodo (s. VI a. C.) en El trabajo y los días; Platón (528-447 a. C.) con los Diálogos; Lucrecio (95-55 a. C.) en De rerwn natura; Virgilio (70-19 a. C.) en Geórgicas, etc.". 28 Como fuentes del poema, Bartolomé Segura remite a las obra de Hesíodo, Los trabajos y los dias; y también a la Historia de los animales, de Aristóteles, la Historia de las plantas, de Teofrastro; los tratados de astronomía de Erastótenes de Cirene; los Fenómenos, de Arato; las Teríacas, las Geórgicas y las Melistírgicas (tratado sobre las abejas), de Nicandro. De los latinos: el De Agricultura, de Catón, y las Res Rusticae, de Varrón, principalmente. Junto a estos últimos sitúa a Magón, el cartaginés, cuya obra había sido difundida entre los romanos. Ver: Bartolomé Segura Ramos (2004): "Introducción", en Virgilio: Bucólicas. Geórgicas. Alianza Editorial, Madrid, pp. 13-14. 29 !talo Calvino (1998): Seis propuestas para el próximo milenio. Madrid, Siruela. Citado en: Hans Magnus Enzensberger (2002): Los elixires de la ciencia. Miradas de soslayo en poesia y prosa. Barcelona, Anagrama, p. 265. 30 José Ferrater Mora (1994): "Obra literaria", en Diccionario de Filoso/fa. Tomo III. Barcelona, Ariel, pp. 2.609-2.611. 31 David Locke (1992): La ciencia como escritura. Madrid, Cátedra 1 Universidad de Valencia. 32 Félix Ovejero Lucas (2002): "Las batallas de la ciencia popular", Claves (de razón práctica). Diciembre, no 128, pp. 31-37. 33 C. P. Snow (1977): "Las dos culturas: un segundo enfoque", en C. P. Snow: Las dos culturas y un segundo enfoque. Madrid, Alianza Editorial, p. 65. 34 El trivium era el "conjunto de las tres artes liberales estudiadas en la Edad Media, y consideradas básicas para la formación de los alumnos. Las disciplinas que lo formaban eran: la retórica, la dialéctica y la gramática, que junto con el quadrivium, formaban las siete artes liberales" (Diccionario de Ciencias de la Educación, 1984, 1388). Por su parte, el quadrivium conforma uno "de los dos grupos que integraban las artes liberales y que durante la Edad Media se enseñaban tanto en las escuelas monásticas como en la episcopales. Constituían un grupo de estudios científicos integrados por la aritmética, geometría, astronomía y música" -sin negrita en el original- (Diccionario de Ciencias de la Educación, 1984, 1221). Las artes liberales eran las disciplinas "que constituían el 124
programa de estudios de las escuelas monacales en la Edad Media, junto a la Sagrada Escritura, cuyo conocimiento era objetivo fundamental". Se indica además que "tenían un valor propedéutico para profundizar en el estudios de la misma y un valor instrumental para mantener el saber antiguo". Se indica que el "conjunto de las artes liberales antiguo estaba dividido en dos grupos: el trivium y el cuadrivium. El trivium estaba formado por la gramática, la dialéctica y la retórica; y el cuadrivium por la aritmética, música, astronomía y geometría". Entre ellas, "la que tenía mayor importancia en aquel momento era la gramática, único medio de mantener la unidad lingüística del latín cuando éste comenzó a fragmentarse" (Diccionario de Ciencias de la Educación, 1984, 138). El desarrollo de las humanidades -unido al resurgir de las lengua y la literatura clásica grecolatinase centra en torno a las siete artes liberales. Su desarrollo "dio origen a tres interpretaciones: de un lado, en el Renacimiento italiano, se centra en el estudio de la literatura, música, arquitectura y arte; pero en el norte de Europa la corriente humanística se orientó sobre todo, a preparar al hombre para la reforma social; la corriente del catolicismo y, de modo particular, la Compañía de Jesús, centró el estudio de las humanidades en los autores clásicos y en el desarrollo annónico del individuo, pero todo bajo el prisma de la aportación de la doctrina católica" (Diccionario de Ciencias de la Educación, 1984, 740-741). Parece que los "studia humanitatis, a nivel práctico, seguirán cifrando de los estudios en la gramática, retórica, historia, poesía, filosofía moral, con la total ausencia de lógica, metafísica matemáticas ... Y es que el humanismo pretende formar al hombre, de modo integral (física, intelectual, moralmente) y no tanto especialista (médico, abogado ... ). Habrá excepciones( ... ) A las escuelas humanistas no accederá sino la burguesía y la pequeña nobleza" (Diccionario de Ciencias de la Educación, 1984, 742). 35 C. P. Snow (1977): Las dos culturas y un segundo enfoque (Versión ampliada de Las dos culturas y la revolución científica). Madrid, Alianza Editorial. 36 Aldous Huxley (1964): Literatura y ciencia. Buenos Aires, Edhasa. 37 Cfr.: John Brockman (ed.) (2000): La tercera cultura. Más allá de la revolución científica. Barcelona, Tusquets; Javier Aguado Sobrino; Francisco Mora Teruel; José Ma Segovia de Arana (coords.) (2001): La tercera cultura. Madrid,Fundación Santander Central Hispano. 38 Hans Magnus Enzensberger (2002): op. cit.,p. 266. 39 Hans Magnus Enzensberger (2002): Los elixires de la ciencia. Miradas de soslayo en poesía y ciencia. Barcelona, Anagrama (ver: "La poesía de la ciencia. Una postdata", p. 263). 40 En el Diccionario de Filosofía de Ferrater Mora, se afirma que es "común considerar la ciencia como un modo de conocimiento que aspira a formular, mediante lenguajes rigurosos y apropiados -en lo posible, con auxilio del lenguaje matemático-, leyes por medio de las cuales se rigen los fenómenos"; leyes de diversos órdenes, que sin embargo tienen "varios elementos en común: ser capaces de describir series de fenómenos; ser comprobables por medio de la observación de los hechos y de la experimentación; ser capaces de predecir -ya sea mediante predicción completa, ya mediante predicción estadísticaacontecimientos futuros" (1994, 545). A. Schopenhauer "fue el primero que dividió las ciencias en puras y aplicadas; según él, las ciencias puras comprenden la teoría del principio del ser y del principio del conocer, son opciones oficiales del conocimiento oficial". Ferrater Mora. 125
41 Pedro García Barreno (2003): "Senderos del ADN", en Cincuenta aiios de ADN. La Doble Hélice. Madrid, Espasa Calpe, pp. 21-60. 42 James D. Watson (2000): La doble hélice. Relato personal del descubrimiento de la estructura del ADN. Madrid, Alianza Editorial. 43 Cita extraída del apartado de bibliografía comentada que figura en la obra de Pedro García Barreno (dir.) (2003): Cincuenta aiios de ADN. La doble hélice. Madrid, Espasa Calpe, p. 525. 44 James D. Watson; Francis Crick (1953): "Molecular Structure of Nucleic Acids", Nature, vol. 171, n" 4356,25 de abril, pp. 737-738. 45 José Manuel Sánchez Ron (2003): "La conexión físico-química del descubrimiento del ADN", en Pedro García Barreno (dir.): Cincuenta alias de ADN. La doble hélice. Madrid, Espasa Calpe, p. 96. 46 James Dewey Watson (1968): The Double Hélix. Nueva York, Atheneum Publishers. Traducción española -Adolfo Martín y Eduardo Cruells- (1994): La doble hélice. Barcelona, Biblioteca Científica Salvat. Junto a ellos, señalamos: J. D. Watson; J. Tose (1981): The DNA Story. San Francisco, W. H. Freeman & Co. 47 Steve Jones (1996): "Introducción", en James Dewey Watson (2000): La doble hélice. Relato personal del descubrimiento de la estructura del ADN. Madrid, Alianza Editorial, pp. 7-8. 48 James Dewey Watson (2006): Genes, chicas y laboratorios. Después de la doble hélice. Barcelona, Tusquets. 49 James Dewey Watson (2006): Genes, chicas y laboratorios. Después de la doble hélice. Barcelona, Tusquets, p. 17. 50 Francis Crick (1989): Qué loco propósito. Una visión personal del descubrimiento científico. Barcelona, Tusquets, p. 13. 51 Toda la información al respecto puede consultarse en la obra antes mencionada de Francis Crick (1989): Qué loco propósito. En especial en su capítulo 7, "Libros y películas sobre el DNA", pp. 95-104. 52 James Dewey Watson (2003): AND. El secreto de la vida. Madrid, Tauros. Otras obras especializadas son: James D. Watson; Tania Balker (2005): Biologfa molecular del gen. Editorial Médica Panamericana. Hay que subrayar su participación ¿¿¿falta algo??? 53 Francis Crick (1966): Of Molecules and M en. Seattle, University of Washington Press. 54 Francis Crick (1981): Lije Itself. Simon & Schuster. Hay una descripción de la génesis de este trabajo en: Francis Crick (1989): Qué loco propósito. Una visión personal del descubrimiento científico. Barcelona, Tusquets, pp. 168-169. 55 Maclyn McCarthy (1985): The Transforming Principie. Nueva York, Norton & Co. 56 Emilio Muñoz (2003): "ADN y sociedad", en Pedro García Barreno (dir.): op. cit., pp. 443444. Las obras de referencia son: R. J. Dubos (1976): The Professor, The Jnstitute and DNA. Nueva York, Rockefeller University Press; H. F. Judson (1979): The Eight Day of Creation. Nueva York, Simon and Schuster; R. C. Olby (1974): The Path to Double Helix. Seattle, University ofWashington Press; F. H. Portugal; J. S. Cohen (1977): A century of DNA. Cambridge (Massachusetts), MIT Press; A. Sayre (1975): Rosalind Franklin and DNA. Nueva York, W. Norton & Co. 126
57 Susan Aldridge (1996): The Thread of Lije. Nueva York, Cambridge University Press, y Melbourne, Cakleigh. 58 Matt Ridley (2001): Genoma. La autobiografía de la especie en 23 capítulos. Madrid, Taurus; (2004): Qué nos hace humanos. Madrid, Taurus. 59 Emilio Muñoz (2003): "ADN y sociedad", en Pedro García Bmreno (dir.): Cincuenta mios de ADN. La doble hélice. Madrid, Espasa Cal pe, p. 439. 60 Honest Jim era el título original de la obra que finalmente los responsables de Atheneum Publishers editaron en febrero de 1968 como La doble hélice. Ver: James D. Watson (2006): Genes, chicas y laboratorios. Después de la doble hélice. Barcelona, Tusquets, pp. 327 y 331. 61 James D. Watson (2006): op. cit., 327. 62 Santiago Grisolía (2004): "Dalí y la ciencia" (Conferencia policopiada). 63 Posteriormente tal como relata el profesor Manuel Losada Villasante: "Ochoa celebra su 70 aniversario en 1975. Con este motivo, 42 colegas, colaboradores y discípulos le tributan un homenaje de admiración y afecto. Dalí se suma al homenaje con una pintura para la portada del libro Rejlections on Biochemistry que los participantes en el Simposio dedican a Ochoa y que es publicado por Pergamon Press en una edición especial limitada de 103 ejemplares". Esta obra iba acompañada de un texto explicativo: "Dios no juega a los dados, escribió Albert Einstein mucho antes de la escalera del ADN. cuyos peldaños recorren los ángeles en el sueño de Jacob que yo tuve la noche antes de dibujar esto para Severo Ochoa; estos ángeles simbolizan los mensajeros del código genético, o las moléculas de polinucleótidos sintetizadas por primera vez en el laboratorio de Severo Ochoa. Aunque yo no soy científico, debo confesar que los acontecimientos son los únicos que guían constantemente mi imaginación, al mismo tiempo que ilustran la intuición poética de los filósofos tradicionales, hasta el punto de llegar a la belleza cegadora de cie1tas estructuras matemáticas, especialmente las de los politopos y sobre todo esos sublimes momentos de abstracción que 'vistos' a través del microscopio electrónico aparecen como virus de forma poliédrica regular, confirmando lo que dijo Platón: Dios siempre hace geometría". Cfr. Santiago Grisolía (2004): "Dalí y la ciencia" (Conferencia policopiada). 64 Entre otros textos consultados: Emilio Pedrinaci; Concha Gil; Francisco Carrión (2005): Biología y geología. Proyecto ecosfera (3° Secundaria). Madrid, Ediciones SM. No se encuentran referencias directas a la estructura del ADN ni a su proceso de descubrimiento. 65 _M. Á. Fernández Esteban (Catedrático de Biología y Geología de I.E.S.); B. Mingo Zapatero (Licenciada en Geología, Profesora de I.E.S.); M.n D. Torres Lobejón (Doctora en Biología. Catedrática de Biología y Geología de l.E.S.) (2005): Pangea J. Biología y geología. Barcelona, Vicens Vives Bachillerato. Primer curso. Ciencias de la Naturaleza y de la SaludTecnología, p. 11. 66 Ibidem, p. 12. 67 David L. Nelson; Michael M. Cox (2001): Le/minger Principios de Bioquímica. Barcelona, Omega. En especial, pp. 332-340. 68 William S. Klug; Michael R. Cummings (1999): Conceptos de Genética. Madrid, Prentice Hall. Ver pp. 291-298. Contiene una traducción íntegra del artículo original de James D. Watson y Francis Crick publicado en Nature, vol. 171, n° 4356, pp. 737-738, 1953. 127
69 Harold Bloom (2000): Cómo leer y por qué. Barcelona, Anagrama, p. 18. 70 Cfr. Daniel Pennac (1993): Como una novela. Barcelona, Anagrama. 71 Albert Sols: "Prólogo", en Santiago Ramón y Cajal (1984): Recuerdos de mi vida: Historia de mi labor científica. Madrid, Alianza Editorial, pp. 15-16. 72 Santiago Ramón y Cajal (1984 ): Recuerdos de mi vida: Historia de mi labor científica. Madrid, Alianza Editorial, p. 27. 73 Severo Ochoa (1981): "Palabras pronunciadas por el Doctor Ochoa en el acto de presentación del1ibro de Santiago Ramón y Cajal 'Recuerdos de mi vida: Historia de mi labor científica' e118 de febrero de 1981", en Santiago Ramón y Cajal (1984): op. cit., p.13. 74 Juan Fernández Santarén (2000): "Prólogo", en Santiago Ramón y Cajal: Obras selectas. Madrid, Espasa Cal pe, p. XXII. 75 Hemos manejado la cuarta edición de la obra, publicada por Alianza Editorial en 1984. En el prólogo de Alberto Sois, leemos que esta obra, "no sólo era desconocida para la mayoría de los investigadores españoles, incluidos varios neurobiólogos e histólogos, sino que no está completa ni siquiera en la Biblioteca Nacional. Esto se debe a que los Recuerdos de mi vida de Cajal, se escribieron y publicaron en tres épocas sucesivas. Y la Biblioteca Nacional tiene la segunda edición (1917), pero no la tercera, que incluye un capítulo titulado 'Post scriptum', añadido en 1923", en Santiago Ramón y Cajal (1984): Recuerdos de mi vida: Historia de mi labor cientfjica. Madrid, Alianza Editorial, p. 15. 76 Carlos Ruiz Zafón (2006): La sombra del viento. Barcelona, Planeta, pp. 16-17. 77 Diego Mir Jordano (2006): Caja/ y sus "Narraciones seudocientíficas" (Documento policopiado), p. 2. 78 Santiago Ramón y Cajal (1984): Recuerdos de mi vida: Historia de mi labor científica, Madrid, Alianza Editorial. 79 Santiago Ramón y Caja! (1984): op. cit., pp. 323-324. 80 Santiago Ramón y Cajal (2000): Charlas de café. Pensamientos, anécdotas, confidencias, en Obras selectas. Madrid, Espasa Calpe, p. 297. 81 Jbidem, p. 298. 82 Las anteriores corresponden por orden cronológico a: Madrid, 17-VI-1941, Buenos Aires, 12-XI-1941, Buenos Aires, 3-XII-1943; Buenos Aires, 12-III-1946, y la cuarta edición, fechada en Madrid, 14-11-1955. 83 Diego Mir Jordano (2006): "Cajal y sus 'narraCiones seudocientíficas'" (Documento policopiado, p. 3) (Conferencia pronunciada dentro del ciclo jornadas organizadas por la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla con motivo del centenario de la concesión del Nóbel al científico aragonés. Sevilla, enero, 2006). Las citas de D. J. O'Connor, corresponden a: "Science, Literature and Self-Censorship: Ramón y Cajal's Cuentos de vacaciones (1905)" de DJ. O'Connor (ldeologies & Literature, número 3, otoño 1985). Extraído de: "La literatura que pudo haber sido. Cuentos de vacaciones de Santiago Ramón y Cajal" de Pedro Jorge Romero (web). 84 El contenido pedagógico de estas nanaciones forma parte de una investigación en curso sobre el pensamiento educativo en Ramón y Caja!. 85 Santiago Ramón y Cajal (1991): Reglas y consejos sobre investigación cientfjica. Madrid, Espasa Ca!pe, pp. 73-74. 128
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