Prieto Garrido, José Luis : Cómo ver el toro en la Plaza, Sevilla, Editorial Almuzara, 2009, 2ª edición 333 páginas [Reseña]
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Revista de Estudios Taurinos N.º 28, Sevilla, 2010, págs. 227-234 Fig. n.º 14.- Prieto Garrido, José Luis: Cómo ver el toro en la Plaza, Sevilla, Editorial Almuzara, 2009, 2ª edición 333 páginas. Con el proemio de «un manual imprescindible para los aficionados que aspiran a ser entendidos», este manual abarca todo el ciclo del toro desde que llega a la plaza hasta su muerte en el ruedo, completado, además, con aspectos colaterales de la lidia, pero importantes, como son: el posible dopaje, la relación entre el caballo de picar y el toro y la influencia de la epidemia de la lengua azul en la ganadería brava. Como apéndices útiles para el aficionado figuran el Reglamento taurino de Andalucía y el Diccionario del Toro.
La llegada del toro a la plaza comprende tres apartados que han de conocer forzosamente los veterinarios y son de menos interés para el aficionado: la documentación que ha de acompañar al toro durante el viaje, el desembarque y el pesaje. Incluye incluso documentos exigidos por la Junta de Andalucía como la Guía de origen y sanidad pecuaria, el Certificado de nacimiento, la Declaración del responsable de la explotación ganadera, la Autorización sanitaria y la Certificación de Desinsectación. Según el autor, el reconocimiento en vivo del vacuno de lidia es quizás, la función más comprometida para los veterinarios. Lleva razón al expresar que el profesional veterinario debe realizar su labor asesora asumiendo y teniendo siempre presentes las exigencias de la afición y muy especialmente en lo referente a la valoración del trapío y termina diciendo que ha de actuar “como valedor de los que mantienen el espectáculo”. Considera el autor que el reconocimiento sanitario ha de orientarse a siete puntos fundamentales: enfermedades, patologías, descenso testicular, visión, audición, cojeras y comportamiento psicomotriz. Se detiene con claras explicaciones para el profano en cada una de ellas. Después del reconocimiento sanitario viene lo que el profesor Prieto llama el «reconocimiento exteriorista». En este ha de tenerse muy en cuenta los criterios básicos y los caracteres regionales que han de fijarse en los siguientes aspectos: cabeza, frente, encornadura, orejas, cuello, tronco, dorso, grupa, extremidades y aplomos, muslo, nalga y pierna, piel, pelo y mucosas, capas. Se detiene en cada uno de ellos, pero especialmente en la encornadura: conformación de los cuernos, pitones limpios, terminación en pico de pato, etc y culmina con el análisis de la sospecha de afeitado. Destaca la necesidad de que el veterinario para ser experto en el toro de lidia ha de conocer el tipo zootécnico de cada uno de los encastes de donde proceden los toros que se están examiJuan Manuel Albendea 228
nando. Se recrea el autor en describir las características de cada uno de los encastes con objeto de que el aficionado tenga las ideas lo suficientemente claras para su aplicación en la plaza a la hora de enjuiciar los distintos tipos de toros. Y lo describe con detalle y conocimiento: casta Cabrera (dentro de ella el encaste de Miura); casta Gallardo (dentro de ella encaste Pablo Romero); casta Navarra; casta Vazqueña y casta Vistahermosa, sin duda la de más numerosos encastes: Murube-Urquijo, Contreras, Saltillo, Santa Coloma, Albaserrada, Urcola, Parladé, Atanasio Fernández, Juan Pedro Domecq, Núñez y Torrestrella. No se agotan con las citadas las castas del ganado de lidia. Sguiendo el proceso temporal se detiene en el siguiente capítulo en el sorteo y el enchiqueramiento. Son temas que generalmente conoce el aficionado y no vamos a detenernos mucho en ello. En el libro, remitiéndose al Reglamento en cuanto al sorteo y a la práctica en cuanto al enchiqueramiento, quedan perfectamente claros ambos procesos. El siguiente capítulo sobre marcado e identificación individual del toro de lidia lo inicia con un gráfico de los distintos tipos que vienen usándose de señales o marcas en las orejas y otro con el hierro de las ganaderías de la Unión de Criadores de Toros de Lidia, no así de las demás asociaciones o agrupaciones. Describe el herradero y la forma de llevar a cabo las muescas o señales identificativas de las orejas. Describe a continuación las regiones anatómicas y el exterior del toro de lidia definiendo los elementos de cada región: cabeza, cuello, tronco, extremidades, deteniéndose en los distintos términos referidos a la morfología del toro: acochinado, aleonado, alto de agujas, buen mozo, engatillado, enmorrillado, etc. Se adentra a continuación en las capas del toro de lidia y sus particularidades. Diseña dos cuadros sinópticos de las capas de los toros según diferentes autores. El autor se inclina por el segundo. Dedica treinta páginas a explicar las capas de los toros. Nos limitaremos a describir los grandes apartados: capas simples y Recensiones de libros 229
capas compuestas. Dentro de las primeras: blancas, pajizas, tostadas y negras. A su vez cada uno de estos grupos tienen su particularidad. Las capas compuestas las clasifica en berrendas, castañas, salineras, cárdenas y sardas. Naturalmente esta clasificación compuesta también tiene su subdivisión. Y dentro de cada una de esas subdivisiones la nomenclatura es diferente en función de la parte del cuerpo que esté caracterizada por un color. El capítulo siguiente está referido a las encornaduras. Las clasifica por el color, el grosor, la longitud, la dirección y la inserción, y dentro de todas ellas analiza las encornaduras defectuosas (bizco, zurdo y tocado) y las alteradas (astillado, escobillado, despitorrado, mocho, mogón y hormigón). Quizás el capítulo más interesante del libro sea el relativo a describir el concepto de trapío del toro de lidia. Hay dos conceptos a considerar en la valoración del trapío: el fenotipo y el genotipo. Según la Real Academia de la Lengua el fenotipo es «la manifestación externa del conjunto de caracteres hereditarios controlados por los genes en los seres vivos, pudiendo estar influido a veces, dentro de ciertos límites, por los factores ambientales». En el lenguaje taurino, según el autor, el fenotipo se conoce como sinónimo de trapío, belleza o proporciones armónicas. De otra parte, el genotipo, según la Academia es «el conjunto de genes existentes en cada uno de los núcleos celulares de los individuos pertenecientes a una especie o familia, responsable de sufrir la influencia ambiental, de determinar el aspecto morfológico y funcional final del individuo». El genotipo, en el argot taurino, es sinónimo de casta o raza. A dos aspectos esenciales para la lidia como son el sentido de la vista en el toro de lidia y las caídas del toro en la plaza dedica sendos capítulos. Merece la pena leer despacio el referente a la vista pues reconozco que después de más de cincuenta años en el tendido muchas cosas que dice sobre el tema no las conocía. Según el autor, el campo visual horizontal del Juan Manuel Albendea 230
toro es muy amplio (250º), pero sólo a unos 20º delante de los ojos y a una distancia mayor de 1,5 metros es capaz de obtener imágenes nítidas del objeto observado. A distancia menor, existe una zona ciega que separa nítidamente la visión lateral de cada ojo. Tras diversas consideraciones sobre si los toros distinguen o no los colores, asegurando que es hipermétrope, que también parece tener una tendencia hacia el astigmatismo y que, tradicionalmente, se había dicho que el toro era miope, formula una teoría verdaderamente sorprendente: «en el último tercio de la lidia, cuando el animal está ya muy fatigado, con un grado de hipoxia (cierta falta de oxígeno) con una vasoconstricción contrastable con el efecto de la luminosidad intensa de la plaza y dependiendo del castigo que reciba, se produce una visión borrosa hasta el punto de independizarse la visión de cada ojo, teniendo que decidir el animal a cuál de las dos imágenes laterales embestir. Este puede ser el motivo fundamental del cruzamiento de los toreros al pitón contrario. Prácticamente el animal no ve al lidiador, acudiendo al movimiento de la muleta que le ofrece por uno de los laterales visuales». Aspectos muy desconocidos relacionados con la visión de los toros y que nos descubre el autor: el sentido de la vista no es el mismo en todos los encastes; por otra parte, los colores llamados calientes (desde el amarillo hasta el rojo) los reconocen mejor que los grises, verdosos y azules pálidos. Las capas de los caballos de picar afectan a la acometividad del toro: en primer lugar los blancos, después los negros y por último los castaños y alazanes. También deja claro que el toro no ve de cerca y sí de lejos y de frente. Como demostración palmaria de esa tesis sostiene la actitud del toro ante la figura de Don Tancredo. De lejos ve un objeto, va hacia él y cuando al acortar la distancia pierde la visión, aminora la marcha, parándose y deteniéndose voluntariamente y ayudándose de otros sentidos como el olfato y el oído. Recensiones de libros 231
El capítulo siguiente lo dedica el autor a analizar las caídas del toro en la plaza y reconoce que es uno de los principales problemas de la Fiesta. Según el autor queda descartada como causa de las caídas la principal razón que venía manteniéndose desde hace tiempo: el exceso de consanguinidad como consecuencia de excesivos cruzamientos entre padres e hijos. Parece ser que esa tesis quedó descartada tras un riguroso estudio de la Cátedra de Genética de la Facultad de Veterinaria de Córdoba. El autor las atribuye a una de estas tres causas: alguna enfermedad no apreciada en vivo; falta de preparación física que, de alguna manera, haya inhibido su desarrollo muscular o causas genéticas, alimentarias o de manejo. La bravura del toro de lidia es objeto de una especial atención en el capítulo siguiente. Refleja en el mismo la opinión de destacados especialistas, principalmente profesores veterinarios, sobre lo que se considera bravura y las motivaciones de la misma. La bravura del toro de lidia es un fenómeno multidimensional, con diez aspectos de comportamiento a considerar y sus respectivos descriptores opuestos: * Movilidad-Falta de movilidad * Acometividad-Indecisión * Fijeza-Distraibilidad * Embestida al caballo con clase-Sin clase * Embestida a los engaños con clase-Sin clase * Fiereza-Docilidad * Nobleza-Sentido * Fuerza-Debilidad * Transmisión-Falta de transmisión * Crecerse-Decrecerse Se extiende después en analizar cada uno de esos aspectos y sus opuestos. Una consideración interesante sobre los toros abantos. Manifiesta que no puede considerarse como una maniJuan Manuel Albendea 232
festación de mansedumbre. Se trata –explica el autorde animales de temperamento más frío, que en muchas ocasiones al sentir el daño de los puyazos se animan a entrar con bravura en la pelea, manteniendo fijo su instinto de acometividad a lo largo de la lidia. Un capítulo dedica al comportamiento del toro en la plaza que, lógicamente, en parte ha de ser reiterativo del capítulo dedicado a la bravura. Epígrafes como la bravura, la nobleza, la casta, la raza, el genio, la agresividad, la fijeza, el toro gazapón, el toro blando, el toro pronto, el toro rajado, el poder, etc. son aspectos sobre los que discurre el autor con evidente conocimiento. Más tarde analiza el estrés que puede sufrir el ganado con el traslado desde la dehesa a la plaza. Se extiende también en el desencajonamiento, bien sea en los corrales de la plaza o en el ruedo. Finalmente dentro de ese exhaustivo estudio del comportamiento del toro entra a estudiar el comportamiento en cada uno de los tercios de la corrida, para dedicar un apartado especial a la estocada. De gran interés para el aficionado es el estudio pormenorizado del comportamiento de los distintos encastes hasta el número de dieciocho. Otro capítulo está dedicado a la relación entre toro y caballo de picar. Termina con dos capítulos de mayor interés para los veterinarios y ganaderos que para los aficionados: el dopaje y la influencia de la lengua azul en la ganadería brava. El libro está ilustrado con magníficas fotografías relativas a los siguientes aspectos: la llegada del toro a la plaza, el que el autor llama reconocimiento exteriorista, el sorteo y enchiqueramiento, el marcado e identificación del toro de lidia, las capas del toro de lidia y sus particularidades, las encornaduras del vacuno de lidia, el trapío, el sentido de la vista, las caídas del toro en la plaza, la bravura, el comportamiento del toro en la plaza, los encastes, la estocada, el dopaje. Y finalmente unas preciosas fotos que llama el autor de apoyo. Recensiones de libros 233
Con dos apéndices, el Reglamento taurino de Andalucía y el Diccionario del toro, se cierra este libro, que sin duda es de gran interés y utilidad para el aficionado y seguramente también para profesionales veterinarios que quieran introducirse en este mágico mundo de la Tauromaquia. Juan Manuel Albendea Pabón Fundación de Estudios Taurinos Juan Manuel Albendea 234