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Historia, poder, comunicación, periodismo: más allá del enfoque crítico “tradicional”

Reig, Ramón

Abstract

Este artículo no se va a limitar a presentar la típica visión dualista bien-mal (el bien son los resignados ciudadanos manipulados por el mal que es el mundo mediático capitalista), extraída de los enfoques simplistas marxistas o neomarxistas, heredados a su vez por la primera generación de la Escuela de Frankfurt, en lo que conocemos como pensamiento crítico. Este trabajo se inscribe en el pensamiento crítico, pero estima que el pensamiento crítico existe también para criticar al propio pensamiento crítico, superarlo y entrar ya en lo que denominamos Enfoque estructural complejo. El Poder –cuya realidad veremos– es, en gran medida, el mercado en evolución-involución y actúa hoy mediante la marginación de la memoria histórica universal y de la filosofía, entre otros saberes, sustituidos por la infoxicación. El ciudadano occidental no es totalmente inocente de su dependencia, la sociedad virtual-inteligente del siglo XXI conecta con una de las características connaturales del sujeto: su egoísmo, sea positivo o destructivo en diversos grados.

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e280501 El profesional de la información, 2019, v. 28, n. 5. eISSN: 1699-2407 1 Historia, poder, comunicación, periodismo: más allá del enfoque crítico “tradicional” History, power, communication, journalism: Beyond the “traditional” critical approach Ramón Reig Cómo citar este artículo: Reig, Ramón (2019). “History, power, communication, journalism: Beyond the ‘traditional’ critical approach”. El profesional de la información, v. 28, n. 6, e280601. https://doi.org/10.3145/epi.2019.nov.01 Artículo recibido el 07-09-2019 Aceptación definitiva: 22-09-2019 Resumen Este artículo no se va a limitar a presentar la típica visión dualista bien-mal (el bien son los resignados ciudadanos manipulados por el mal que es el mundo mediático capitalista), extraída de los enfoques simplistas marxistas o neomarxistas, heredados a su vez por la primera generación de la Escuela de Frankfurt, en lo que conocemos como pensamiento crítico. Este trabajo se inscribe en el pensamiento crítico, pero estima que el pensamiento crítico existe también para criticar al propio pensamiento crítico, superarlo y entrar ya en lo que denominamos Enfoque estructural complejo. El Poder –cuya realidad veremos– es, en gran medida, el mercado en evolución-involución y actúa hoy mediante la marginación de la memoria histórica universal y de la filosofía, entre otros saberes, sustituidos por la infoxicación. El ciudadano occidental no es totalmente inocente de su dependencia, la sociedad virtual-inteligente del siglo XXI conecta con una de las características connaturales del sujeto: su egoísmo, sea positivo o destructivo en diversos grados. Palabras clave Poder; Comunicación; Periodismo; Siglo XXI; Historia; Complejidad; Enfoque estructural; Teoría estructural; Medios; Prensa; Empresas; Multinacionales; Globalización; Economía política de la información; Análisis crítico; Pensamiento crítico; Democracia; Inteligencia artificial; Sociedad; Control. Abstract This article is not going to limit itself to presenting the traditional dualist view of good versus bad (the good is represented by average citizens manipulated by the bad, which is the capitalist media-driven society). Such views have their origin point in the marxist or neomarxist school of thought, which was strictly adhered to by the (first generation) of the Frankfurt School, and it is known as critical thinking. This research supports the fundamentals of critical thinking, but additionally argues that “critical thinking” exists also to criticize itself, to overcome it, and to enter into what we call “Complex Structural Approach” (CSA). The Power is, to a large extent, the market in evolution and involution and acts today through the marginalization of universal historical memory and philosophy, among other knowledge, and is replaced by infoxication. The western citizen is not completely unaware of its dependency. The virtual-intelligent society of the 21th century connects with one of the innate characteristics of the individual: his selfishness, whether it is positive or destructive behavior, in various formats and in varying degrees. Ramón Reig * http://orcid.org/0000-0003-2663-4223 Universidad de Sevilla Facultad de Comunicación Departamento de Periodismo II Américo Vespucio, s/n, Isla de La Cartuja 41092 Sevilla, España [email protected] Note: This article can be read in English on: http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/2019/nov/reig.pdf Ramón Reig e280601 El profesional de la información, 2019, v. 28, n. 6. eISSN: 1699-2407 2 1. Introducción Las interrelaciones entre el poder y la comunicación tal vez sea la línea de investigación cenicienta de los estudios en comunicación y periodismo a nivel mundial. Hay pruebas de ello desde hace algún tiempo, al menos en España (Almiron; Reig, 2007). En las revistas JCR la hallamos agazapada en otros textos, pero en pocas ocasiones “a cara descubierta”. Si nos referimos a estudios sistematizados sobre el tema –mejor que a artículos acotados sobre asuntos de este campo que suelen aparecer ya algo desfasados en las llamadas revistas fuente– tenemos los conocidos trabajos de Quirós (1998), Curran (2005), Castells (2009), Serrano (2009), Becerra y Mastrini (2009), Campos-Freire (2012) o Reig (2010; 2011), entre otros, como los trabajos sobre Estados Unidos y el mundo de Herman y McChesney (2001; 2013), Labio (2006) o Segovia-Alonso (2001), ésta última centrada más en los últimos años en políticas de comunicación, comunicación y cultura y escritura digital. Las más recientes referencias en bibliografía en español y en inglés se las debemos a Martínez-Vallvey y Núñez-Fernández (2016), García-Santamaría (2016), Reporteros Sin Fronteras (RSF) (2016), Mancinas-Chávez (2016), Serrano (2016), Birkinbine, Gómez y Wasco (2017), Reig y Labio (2017), Puentes-Rivera, Campos-Freire y López-García (2018). Estos últimos autores sitúan al periodismo en el escenario estructural protagonizado por las nuevas tecnologías aplicadas a la profesión. López-García ha completado su trabajo con otra publicación: Toural-Bran y López-García, (2019). Consideramos que el estudio de las estructuras mediáticas se debe centrar con intensidad en el mundo nativo digital y esta obra nos ofrece un basamento para ello. Por su parte, del mundo anglosajón procede una nueva edición del libro de Hesmondhalgh (2019), cuya última parte es especialmente útil para nuestro campo de trabajo. Nos llegan asimismo novedades –o más bien reincidencias– sobre teorías, y análisis de los supuestos efectos perversos de la globalización, así como multitud de trabajos sobre tecnologías digitales y análisis del tratamiento informativo o mediático a determinados colectivos, pero lo raro es que, a tenor de lo que observamos, se trabaja mucho menos sobre algo que caracteriza al Enfoque estructural (EE) y a la Economía política de la información, la comunicación y la cultura (EPICC) (CIC, 2006) que son las que sustentan los estudios sobre comunicación y poder. Se trata de investigar lo que subyace en el fenómeno comunicacional, es decir, lo que subyace al acontecimiento, según la teoría estructural (Muñoz, 2005). Es bien conocido que los medios influyen en la mentalidad social y que los más influyentes se hallan en manos de un empresariado no específico del sector comunicacional y periodístico. Pero no es suficiente con afirmar esto una y otra vez: hay que demostrarlo para poderse explicar por qué un mensaje se construye de una forma u otra. La primera conclusión no es difícil de extraer: la investigación en comunicación y periodismo suele nadar en la superficie, como mucho a unos metros por debajo de ella, pero no indaga en los basamentos del iceberg ni en los cimientos en que se sostiene un enorme entramado de poder que determina no sólo la labor libre del periodista sino la conducta del humano en general. No obstante, este texto no se va a limitar a presentar la típica visión dualista bien-mal extraída de los enfoques simplistas marxistas o neomarxistas, heredados a su vez por la primera generación de la Escuela de Frankfurt, en lo que conocemos como pensamiento crítico. Este trabajo se inscribe en el pensamiento crítico, pero estima que el pensamiento crítico existe también para criticar al propio pensamiento crítico, superarlo y entrar ya en lo que denominamos Enfoque estructural complejo (EEC) (Reig; Mancinas-Chávez; Nogales-Bocio, 2017). 2. Fundamentos teórico-metodológicos No nos cabe duda de que el (EE) y la EPICC dan por sentado que a lo largo de la Historia los seres humanos crean estructuras de poder y, dentro de ellas, estructuras de poder comunicacionales que son necesarias para proyectar mensajes –estrategias de información en nuestros tiempos– y de esta forma intentar preservar el poder mediante la modelación mental, incluso en esta época prosumidora. En este sentido, la EPICC y el Análisis crítico del discurso (ACD) se dan la mano. Pero hay que ir más allá y aunque no es éste un trabajo adecuado para ahondar en el tema, sí que nos detendremos algo en él, puesto que el enfoque crítico ya lleva bastantes años provocándonos un hastío considerable al machacar continuamente con el mismo discurso y no ir más allá de una especie de película donde las corporaciones Los medios influyen en la mentalidad social y los más influyentes se hallan en manos de un empresariado no específico del sector comunicacional y periodístico Las interrelaciones entre el poder y la comunicación tal vez sea la línea de investigación cenicienta de los estudios en comunicación y periodismo a nivel mundial Keywords Power; Communication; Journalism; XXI century; History; Complexity; Structural approach; Structural theory; Media; Press; Business; Multinationals; Globalization; Political economy of information; Critical analysis; Critical thinking; Critical theory; Democracy; Artificial intelligence; Society; Control. Historia, poder, comunicación, periodismo: más allá del enfoque crítico “tradicional” e280601 El profesional de la información, 2019, v. 28, n. 6. eISSN: 1699-2407 3 son entes destructores de todo y los ciudadanos unas pobres víctimas de ellas. A estas alturas de la Historia esto ya es insostenible, al menos en el mundo occidental y occidentalizado. Lo que sustenta sobre todo a este artículo es una rama con personalidad propia derivada del tronco-matriz Enfoque estructural (EE). A esa rama la llamamos Enfoque estructural simple (EES), íntimamente relacionado con la perspectiva histórica, que se sustenta en estas palabras (Cardoso; Pérez-Brignoli, 1976) referidas a la dinámica histórica coyuntura-estructura: “Por coyuntura entendemos antes que nada movimiento: alzas y bajas en la producción, fluctuaciones en el volumen de los intercambios, oscilaciones de precios… […]. Observemos ahora un hecho importante: la coyuntura, el movimiento de la vida económica, se caracteriza por la repetición, la recurrencia. A los movimientos de alza suceden los de baja, para luego volver al alza, etc. Esto hace que habitualmente se considere a las fluctuaciones económicas como cíclicas, y se hable más corrientemente de ciclos económicos. Así, “la coyuntura, como fenómeno repetido, es pues, un fenómeno estructural” [Ernest Labrousse]. De este modo, el movimiento no aparece como anárquico o aleatorio, sino presentando en el fondo una serie de regularidades, de repeticiones que hacen posible estudiarlo. Ahora bien, el movimiento, podemos decir con legitimidad, es cíclico, por comparación a algo estable: es esta permanencia lo que denominamos estructura. Definimos pues la estructura como “un conjunto de relaciones mayoritarias” (en otras palabras, una “constelación de dominantes solidarias”), la solidaridad y proporción existentes entre un conjunto de componentes, la interdependencia entre el todo y las partes”. De la rama EES surge otra, la Economía política (EP) y, a su vez, la EP se completa en nuestro campo con la Economía política de la comunicación (EPC). Mosco (2006) aborda los significados de la EP y de la EPC. Para este autor, en un sentido estricto, economía política es el estudio de las relaciones sociales, particularmente las relaciones de poder, que mutuamente constituyen la producción, distribución y consumo de recursos, incluidos los recursos de comunicación. La EP habría ubicado, consecuentemente, en un primer plano, el objetivo de entender el cambio social y la transformación histórica, algo que lleva consigo la investigación empírica del comportamiento del mercado más allá de una visión funcional para desembocar en sus efectos sobre la sociedad y los individuos. La EPC –de indudable procedencia marxista, afirma Mosco– “se ha destacado por su énfasis en describir y examinar el significado de las instituciones, especialmente empresas y gobiernos, responsables por la producción, distribución e intercambios de las mercancías de comunicación y por la regulación del mercado de comunicación”. Por nuestra parte, en otros trabajos (Reig, 2010) hemos dejado claro que es más correcto hablar de EPICC (Economía política de la información, la comunicación y la cultura) para enlazar de esta forma con el Análisis crítico del discurso (ACD), que vincula el mensaje comunicacional a los intereses de propiedad y sistémicos adheridos a los medios de comunicación, sobre todo a los más omnipresentes en el espacio comercial. El ACD se centra “en los problemas sociales, y en especial en el papel del discurso en la producción y en la reproducción del abuso de poder o de la dominación” (Van-Dijk, 1998). Es evidente que nos hallamos bajo un sistema de mercado que no sólo nos aporta ventajas sino también una faceta de clara dominación y control, aunque en este trabajo no le vamos a imprimir a ese hecho el dramatismo que suele utilizar el llamado pensamiento crítico. La EPICC implica cinco conceptos –Economía, Política, Información, Comunicación y Cultura– nada difícil de relacionar entre sí puesto que, sin ir más lejos, las famosas puertas giratorias o traslación del político a la gran empresa y al revés, son un ejemplo claro de la intersección entre Economía-Empresa y Política; esta estructura de poder va a precisar unas estrategias de información para preservarse, que lleva a cabo a través de los medios en los que es accionista y además cliente publicitario. Dichas estrategias son uno de los vehículos que conducen a la creación o consolidación de Culturas mientras que las reacciones de los receptores –hoy prosumidores– sería la Comunicación como interactividad, con frecuencia prevista por el propio Poder. Lo que sustenta sobre todo a este artículo es una rama con personalidad propia derivada del tronco-matriz Enfoque estructural (EE). A esa rama la llamamos Enfoque estructural simple (EES), íntimamente relacionado con la perspectiva histórica En el momento en que nos preguntamos por qué ha llegado a ser como es la sociedad en la que se desenvuelve el Enfoque estructural simple (EES), penetramos en el Enfoque estructural complejo (EEC) porque nos vemos obligados a acudir a la transdisciplinariedad más honda Es más correcto hablar de EPICC (Economía política de la información, la comunicación y la cultura) para enlazar de esta forma con el Análisis crítico del discurso (ACD) que vincula el mensaje comunicacional a los intereses de propiedad y sistémicos Ramón Reig e280601 El profesional de la información, 2019, v. 28, n. 6. eISSN: 1699-2407 4 Desde el punto de vista de la dominación mediática hace bastantes años que Benito (1982) nos dejó claro que los medios son utilizados como resistencia al cambio y para impedir la renovación de las estructuras. Incluso, según Martínez-Albertos, al que cita Benito, cuando influyen en el cambio es porque previamente la nueva mentalidad se ha abierto paso entre los nuevos líderes del sistema y goza de suficiente crédito, con lo cual el cambio se lleva a cabo de forma controlada. Los media son utilizados por los líderes. Ejercen más un papel de controladores del estado de cosas ya establecido que como agentes de subversión o el cambio inesperado y falto de control. A pesar de hallarnos en la sociedad digital interactiva, este análisis continúa siendo sustancialmente válido, a nuestro juicio, a causa de lo que manifestaremos más adelante en lo relativo al comportamiento del prosumidor y de las nuevas estrategias de control por parte del Poder. Hasta ahora nos hemos limitado a describir unos fundamentos teórico-metodológicos a partir de un Enfoque estructural simple (EES) que es el que habitualmente nos encontramos en cuantía escasa en nuestro terreno de estudio, como dijimos. En el momento en que nos preguntamos por qué ha llegado a ser como es la sociedad en la que se desenvuelve el EES, penetramos en el Enfoque estructural complejo (EEC) porque nos vemos obligados a acudir a la transdisciplinariedad más honda. Barberousse (2008) recoge unas palabras muy esenciales de Edgar Morin: “Nunca pude, a lo largo de toda mi vida, resignarme al saber parcelado, nunca pude aislar a un objeto de estudio de su contexto, de sus antecedentes, de su devenir. He aspirado siempre a un pensamiento multidimensional. Nunca he podido eliminar la contradicción interior. Siempre he sentido que las verdades profundas, antagonistas las unas de las otras, eran para mí complementarias, sin dejar de ser antagonistas. Nunca he querido reducir a la fuerza la incertidumbre y la ambigüedad”. Si incluimos por tanto a la EP y a la EPC en la EPICC nuestro método general de trabajo se puede representar así: El Enfoque estructural (EE) ya no es exactamente el método epidérmico al que hemos conocido siempre como Estructuralismo, ni siquiera es el Posestructuralismo, sino que no se somete a discusiones intelectuales eternas ni disquisiciones abstrusas. Es sencillamente el sentido común que nos dice que es muy complicado conocer algo o a alguien si los aislamos de todos los elementos que configuran a ese algo o alguien. El EE es la evidencia de que el nombre de un medio de comunicación y de un grupo mediático no dice nada académico si no sabemos los elementos que los hacen posible y sus significados pero que están ocultos a nuestra consciencia, como tampoco sirve al conocimiento el nombre de una persona o institución cualquiera si no aprehendemos lo que subyace a tales nombres. El EEC nos lleva a espacios muy profundos. Si el EES aplicado a la comunicación y el periodismo es parcamente cultivado a nivel mundial, el EEC podemos afirmar que, hasta el momento, posee una presencia escuálida. Pero no es éste el lugar en el que tratar tal asunto ni en el que aplicar plenamente el EEC, aunque repetimos que algo de sus enseñanzas utilizaremos aquí. 3. El eterno llanto de los críticos Aunque sea una pregunta innecesaria y acaso peregrina en el ámbito académico, creemos que debemos plantearnos esta cuestión: ¿Qué es el Poder? El Poder y el poder. El primero –el Poder– es el esencial, el Ser de Parménides, el que es a lo largo del tiempo y aunque cambia no muta en su esencia; el segundo –el poder– es la coyuntura de Heráclito. La Casa Blanca pasa para los presidentes, Wall Street, su esencia y devenir, permanecen; Trump pasará como presidente y volverá a centrarse en el Poder del que procede, Warren Buffet, no, unidos ambos, además, a los nuevos y jóvenes magnates del Silicon Valley y a los herederos del capitalismo (China, Rusia, India, Vietnam…). Trump y Buffet morirán físicamente pero no lo hará tan fácilmente aquello que ambos personajes significan. Historia, poder, comunicación, periodismo: más allá del enfoque crítico “tradicional” e280601 El profesional de la información, 2019, v. 28, n. 6. eISSN: 1699-2407 5 Thompson (1998) sostiene que el poder tiene la capacidad de influir y persuadir para ejercer un control social porque, según el autor, despliega cuatro tipos de proyecciones conductuales: económica, política, coercitiva y simbólica. Los cuatro tipos están interrelacionados los unos con los otros, no pueden ser entendidos ni ejercidos de forma aislada. Thompson clasifica a los medios de comunicación en la categoría de poder simbólico. Antes de continuar, hemos creído necesario dejar claras estas premisas partiendo –sobre todo– del Poder y de la observación empírica participante en la que hemos estado y seguimos estando inmersos por nuestra condición de profesional de la comunicación que deviene en investigador y profesor universitario. Poder es Poder, sea el que sea y allí donde se encuentre: clanes, tribus, primeras civilizaciones, absolutismo medieval, moderno o contemporáneo, teocracia, fascismo, nazismo, comunismo, liberalismo, neoliberalismo, democracia, religión… Podemos añadirle a cada una de las manifestaciones del Poder las matizaciones que deseemos –emocional, cultural y científicamente– pero en todas ellas existe una constante: su deseo de preservarse –que es la obligación de todo Poder– justifica los medios para lograr su objetivo. Y entre esos medios se halla la Comunicación como el factor persuasivo (Roiz-Célix, 2002) que no precisa fuerza física directa –sí genera violencia indirecta–, es un poder blando pero crónico, que actúa paulatinamente en muchas ocasiones con efectos de dudosa positividad mental, psíquica y cognitiva (Reig; Mancinas-Chávez, 2013). La Comunicación es uno de los gemelos siameses del Poder. Al volverse crónica su poder transmuta de blando a duro, y peligrosa para la convivencia democrática y preservación de la especie cuando adquiere tintes claramente adoctrinadores en el mal sentido del concepto, en el sentido alienante. Desde el punto de vista de la ética cultural que nos hemos dado, lo anterior nos puede parecer aberrante o lógico, pero así creemos nosotros que funciona el asunto del Poder. El enfoque llamado crítico, el que, en su origen más inmediato, nos llega desde Marx y la Escuela de Frankfurt, se ha quedado ya muy incompleto, le falta aplicarse a sí mismo su propio enfoque estructural y abandonar de una vez la simplificación maniquea que lleva a término: el pérfido capitalismo, antes industrial, ahora tecnologizado y mundializado, contra el indefenso ciudadano manipulado, vigilado, controlado (Faulkner, 2018). Esto es así pero no es así, faltan elementos básicos para empezar a completar el puzzle, falta transdisciplinariedad y epistemología comparada (Lorenz, 1980). Da la impresión de que el pensamiento llamado crítico sólo está interesado en ser la conciencia del malvado sistema neoliberal, parece como si no aspirara a superarlo, a sustituirlo, a bajar a la arena y trabajar no sólo desde los despachos y estudios sistémicos sino desde esa realidad que, cuando vive y sufre en persona, lo obliga, por regla general, a abandonar paulatinamente sus posiciones intelectuales, políticas, ideológicas y predicadoras para dar pasos atrás que terminan por hacerle más mal que bien a la metodología crítica y a sus seguidores –los que posee y los que pueda poseer– tanto en la universidad como en la calle. Pero, ¿es que nunca se va a plantear en serio y de forma universal por qué le sucede ese hecho?, ¿acaso el pensamiento crítico se ha convertido en una religión, necesaria –como todas– para la supervivencia psíquica e incluso material de algunos? ¿Acaso sigue sin decirles nada nuclear ni científico el dicho popular, “quise cambiar el mundo y fue el mundo el que me cambió a mí”? En Internet hemos hallado este párrafo, titulado Ahora me di cuenta, según leemos de Anónimo (s.f.): “Cuando era joven, quería cambiar el mundo. Descubrí que era difícil cambiar el mundo, por lo que intenté cambiar mi país. Cuando me di cuenta que no podía cambiar mi país, empecé a concentrarme en mi pueblo. No pude cambiar mi pueblo y ya de adulto, intenté cambiar mi familia. Ahora, de viejo, me doy cuenta que lo único que puedo cambiar es a mí mismo y de pronto me di cuenta que, si hace mucho tiempo me hubiera cambiado a mí mismo, podría haber tenido un impacto en mi familia. Mi familia y yo podríamos haber tenido un impacto en nuestro pueblo. Su impacto podría haber cambiado nuestro país y así podría haber cambiado el mundo”. La cuestión es, además: no me cuenten tantas veces el problema que ya lo sabemos, no hablen tan a menudo de la necesidad de concienciarse que ya estamos concienciados. Ahora, ¿cuál es el paso siguiente? ¿O hay que seguir viviendo del nuevo oficio neoplañidero del siglo XXI que, en última instancia, sirve para reforzar al Poder que se cuestiona porque lo legitima? Volveremos después sobre estos interrogantes, ahora acudamos brevemente al desarrollo histórico de la cuestión. 4. El Poder siempre ha estado ahí y ha operado, esencialmente, de igual manera Podríamos extendernos en el tiempo, pero de sobra es conocido que el hecho Poder es una constante a través de la historia de los seres humanos. En un libro sobre Enfoque estructural complejo (EEC) que estamos concluyendo ahora –verano de 2019–, afirmamos que actualmente, tal y como reflejaban ya hace años Álvarez y Caballero (1997), si el antropólogo, el sociólogo o el periodista quieren estudiar una tribu, aparecerá alguien o algunos que se convierLa Comunicación es uno de los gemelos siameses del Poder. Al volverse crónica su poder transmuta de blando a duro y peligroso para la convivencia democrática El enfoque llamado crítico se ha quedado ya muy incompleto, le falta aplicarse a sí mismo su propio enfoque estructural y abandonar de una vez la simplificación maniquea que lleva a término: el pérfido capitalismo contra el indefenso ciudadano manipulado, vigilado, controlado Ramón Reig e280601 El profesional de la información, 2019, v. 28, n. 6. eISSN: 1699-2407 6 ten en portavoz o portavoces de ese colectivo. Es una pequeña estructura de poder que demuestra su condición por medio de distinciones simbólicas –vestiduras especiales, tótems, signos– que le otorgan un rango destacado. Dichas distinciones son también medios de comunicación que emiten mensajes persuasivos. Esa micro-estructura de poder socio-económico-mediática va a establecer lo que es positivo y negativo y tendrá que vigilar su propia seguridad, su conservación, observando a sus súbditos-receptores. Colóquense todas las distancias temporales que se deseen, todos los matices, todos los cambios coyunturales, pero el hecho, en su esencia, permanece hasta nuestros días por mucha interactividad que se produzca entre los miembros de la especie o precisamente por eso, porque la hiperabundancia de actividad comunicacional produce probable parálisis del conocimiento, lo que podemos llamar un activismo aparente o la expresión que ya utilizamos hace unos quince años: “efecto de hibernación” (Reig, 1995). Hemos estudiado el fenómeno de la omnipresencia del poder. El poder humano ha solido tender en diversas épocas hacia lo que hoy denominamos globalización. Hay un período histórico en que dicha tendencia se ve con más claridad, lo que hoy es globalización tiene sus raíces inmediatas en la Edad Moderna, con la creación de los Estados Naciones y el comienzo de la consolidación de la burguesía. Véase el caso de la figura 1. Se trata de un detalle de una vidriera gótica de la catedral de San Miguel y Santa Gúdula (Bruselas): “Carlos V siendo coronado por Carlomagno”. En efecto, una imagen del siglo XVI muestra las raíces modernas de lo que en nuestros días llamamos mundialización. Carlos I de España y V de Alemania. El discurso del poder religioso promovía el poder político, militar y económico representado por este rey-emperador. El globo con la cruz simbolizaba que el rey era el vicario de Dios en la tierra. La espada, la justicia. El mundo debería girar en torno a un único discurso hegemónico simbolizado por la cruz que culmina la esfera. La disidencia tendría que enfrentarse a la espada. En la actualidad, el discurso hegemónico lo marca el Mercado que se denomina Wall Street, por ejemplo. A la espada la podríamos llamar OTAN. En la edad Moderna todo ese mensaje aparecía en una “pantalla”-vidriera, en un contexto más amplio llamado catedral, a su vez articulado con un sistema de Poder más amplio aún. Hoy el mensaje es sustancialmente igual, se observa en múltiples pantallas. La interacción es mayor pero también son mucho más sofisticadas las técnicas del control de las mentes. Una de ellas es el hurto del conocimiento –mediante la marginación de la memoria histórica universal y de la filosofía, entre otros saberes– que es sustituido por la infoxicación, infobesidad o hiperinformación, así como por el estímulo a la insolidaridad entre la especie mediante la exaltación artificial del yoísmo connatural al ser humano (Reig; Mancinas-Chávez, 2018). La comunicación actual también utiliza abusivamente la fantasía y la metáfora en sus mensajes de evasión como elemento que incrementa el significado de la imagen. En la vidriera se concreta que es Carlomagno quien corona a Carlos V, dos personajes a los que separan siglos, pero, sin embargo, el uno sirve para aumentar el carisma del otro. 5. Situación actual: recordando –otra vez– el problema En un salto cronológico que estimamos lógico en una obra de estas características, llegamos al mundo socio-económico-mediático actual, utilizando el Enfoque estructural como guía metodológica. Hasta ahora –y con permiso de las potencias emergentes– consideramos a Estados Unidos como a la potencia mediática y colonizadora por excelencia. Delgado (2016) desarrollaba así una información en El país: “EUA concentra las 10 mayores empresas cotizadas del mundo. El auge de las tecnológicas sumado al desplome del petróleo y las turbulencias en China llevan a Estados Unidos a acaparar las compañías más valiosas en Bolsa”. Figura 1. Catedral de San Miguel y Santa Gúdula (Bruselas): Carlos V siendo coronado por Carlomagno. Fuente: http://www.fuenterrebollo.com/Pirineos/tarazona1.html Da la impresión de que el pensamiento llamado crítico sólo está interesado en ser la conciencia del malvado sistema neoliberal Historia, poder, comunicación, periodismo: más allá del enfoque crítico “tradicional” e280601 El profesional de la información, 2019, v. 28, n. 6. eISSN: 1699-2407 7 Y la acompañaba con la ilustración que muestra la figura 2. Son datos de 2015 publicados en 2016. En este último año, evidentemente, la tendencia no había variado, salvo por un detalle significativo. Así la veía Bloomberg (figura 3). Más recientemente esa variación significativa no sólo proseguía, sino que había aumentado (figura 4). En efecto, China irrumpe en la escena financiera y multicorporativa mundial. El diario económico Cinco días lo veía así: “La gran liga de las empresas por valor en Bolsa se juega en terreno estadounidense. Y los primeros puestos no los ocupan bancos ni petroleras: las tecnológicas consolidan su poderío al frente de la tabla de las empresas (cotizadas) de mayor capitalización del mundo. Microsoft, Apple, Amazon y Google ocupan, en ese orden, los cuatro primeros puestos de la clasificación, mientras Facebook se cuela en sexto lugar. En los primeros puestos, otras tres son estadounidenses (Berkshire Hathaway, Johnson & Johnson y JP Morgan Chase). Y solo dos chinas, también tecnológicas: Tencent y Alibaba”. “Sólo dos chinas”, nada más y nada menos, tendríamos que matizarle al periódico. Y encima del sector tecnológico, ¿es poco acaso? ¿Dónde está Europa en el ranking? Las tecnológicas habían llegado y por supuesto para quedarse. Scarpellini (2019), desde el diario El mundo, destacaba estos datos acotándolos a una de las empresas más conocidas del sector: – Sólo Facebook tuvo en 2018 unos beneficios de 22.112 millones de dólares (unos 19.265 millones de euros). – La red social aumentó un 39% sus beneficios en 2018 y un 9% el número de usuarios activos diarios en todo el mundo. – Más de 1.520 millones de usuarios. – Facturó 55.838 millones de dólares (unos 48.650 millones de euros), un 37% más que los 39.942 millones de 2017 (unos 34.800 millones de euros), lo que ayuda a espantar –al menos de momento– los cuantiosos rumores en torno a la decadencia de la red social a raíz del alejamiento del público más joven a causa sobre todo de las filtraciones de datos entre Facebook y Cambridge Analytics en 2018. – El empresario –Mark Zuckerberg– ha insistido en su apuesta por ‘Stories’, una opción que cree que se convertirá en algo más grande que el tradicional muro donde los usuarios han publicado sus fotos e historias durante años. Entre Instagram y Whatsapp, también propiedad de Facebook, se comparten más de 1.000 millones de esas historias digitales al día. Figura 2. Los gigantes de la economía mundial en 2015. Principales empresas cotizadas por valor en Bolsa a 31 de diciembre, en millones de euros. Cristina Delgado, El país, 2/1/2016. https://elpais.com/economia/2016/01/01/actualidad/1451681862_633046.html Figura 3. Las 5 empresas más valiosas en Bolsa en 2011 y en 2016. Capitalización en miles de millones de US$, Bloomberg. http://www.bez.es/104009798/Los-lideres-tecnologicos-conquistan-la-cima-economicamundial-.html Figura 4. Ranking de empresas por valor en Bolsa en 2019. Capitalización en miles de millones de euros. Belén Trincado, Cinco días, 2/1/2019. https://cincodias.elpais.com/cincodias/2018/12/28/companias/1546023529_428376.html Ramón Reig e280601 El profesional de la información, 2019, v. 28, n. 6. eISSN: 1699-2407 8 – Eso y el énfasis en la publicidad a través de teléfonos móviles, que representaron un escalofriante 93% del total de ingresos publicitarios en el último trimestre de 2018, superando el 89% del mismo período de 2017. He aquí el Poder. Pero está incompleto. Durante los últimos años estimamos que se está produciendo una competencia y a la vez colaboración entre las generaciones que protagonizan el Poder. La generación más joven –la de Silicon Valley, por llamarla de una forma que creemos más o menos adecuada– está resultando ser más agresiva y competitiva que sus “maestros” y ancestros, no sólo se limita a la tecnología en el sentido digamos tradicional, sino que la está aplicando al mundo financiero y al mundo cotidiano de la circulación monetaria. Y por supuesto, está invirtiendo en comunicación y aliándose con los viejos propietarios de éste y otros sectores de la producción. Añadamos a esto que sus componentes son auténticos ingenieros del “ahorro fiscal”, todo –o casi todo– dentro de la ley, por supuesto, a pesar de que la UE y países concretos, a veces, les hayan impuesto sanciones. Recuérdese lo que afirmamos: el Poder tiene la obligación de preservarse y entonces el fin justifica los medios de hacerlo: “Las grandes compañías tecnológicas mundiales, como Microsoft, Amazon, Google, Facebook o Apple, han encontrado en Europa un mercado donde pueden colocar cómodamente sus productos de alto valor añadido y, a través de prácticas fiscales relativamente sofisticadas, ahorrarse el pago de los impuestos que corresponderían a los ingresos que obtienen. Los últimos cálculos conocidos, referidos al año 2017, indican que mientras en ese período obtuvieron unos beneficios netos superiores al 11% respecto a los del ejercicio anterior en España, pagaron el 8% menos; y que las declaraciones de ingresos, maquilladas por estructuras societarias de elusión fiscal, son entre tres y cuatro veces inferiores a las reales en territorio español” (El país, 2019). Warren Buffet y Bill Gates son socios propietarios del holding encabezado por Buffet: Berkshire Hathaway, una firma inversora que posee acciones, entre otras muchas, de las firmas Coca Cola, Comcast (propietario de la NBC), Gannet (grupo mediático), General Electric, Moodys, Procter & Gamble, The Washington Post y últimamente también de Amazon (Martínez-Bernal, 2019). La juventud y el talento de Gates (63 años) y de Mark Elliot Zuckerberg (35 años), unidos a la veteranía de Buffet (89 años) y de su mano derecha, Charlie Munger (95 años) que ya tienen lista su sucesión. He ahí un paradigma del nuevo Poder del siglo XXI. Al mismo tiempo, estas grandes empresas, como bien se conoce, están aliadas con la gran banca mundial: “El gigante tecnológico Amazon, el ‘brazo inversor’ del multimillonario Warren Buffet, Berkshire Hathaway, y el banco estadounidense JP Morgan han firmado un acuerdo de asociación en virtud del cual crearán una compañía independiente de cuidados de salud que tiene como objetivo reducir los costes de la atención médica y mejorar los servicios ofrecidos a sus empleados en Estados Unidos” (Europa Press, 2018). Salvo Amancio Ortega, el resto de los nombres que aparecen en la figura 5 tienen propiedades en el mundo de la comunicación, pero no exclusivamente en este sector sino en todos aquellos en los que consideren que su dinero puede rendir positivamente. Salta a la vista que los “aclamados” The New York Times y The Washington Post no son contra-poderes, no están frente al Poder, sino que forman parte de él, aunque el discurso oficial del mercado y del periodismo siempre afirmará que son libres. A los expertos que hemos sido cocineros antes de frailes (periodistas antes que profesores) no nos engañarán, pero sí a una amplia capa de población, universitaria o no. El discurso, desde la obligación auto-conservadora del Poder, no es desacertado. Sin embargo, un documental magnífico llamado Shadows of liberty (2012), centrado en el mundo comunicacional de EUA, donde el profesor McChesney tuvo un papel destacado, nos advertía: – Cinco grandes grupos controlan el 90% de los medios de comunicación de EUA. – Esta concentración de medios está poniendo en peligro la libertad de prensa. – Varios expertos –periodistas y otros profesionales de la comunicación, de alto nivel, profesores y otros especialistas– denunciaron la situación. – El documental pone en evidencia prácticas de censura y encubrimiento. Figura 5. Estos ocho millonarios poseen la misma riqueza que 3.600 millones de personas, la mitad más pobre del mundo. Fuente: BBC (16 enero 2017) y elaboración propia. http://www.bbc.com/mundo/noticias-38632955 Historia, poder, comunicación, periodismo: más allá del enfoque crítico “tradicional” e280601 El profesional de la información, 2019, v. 28, n. 6. eISSN: 1699-2407 9 Este reportaje-documental –muy conocido en nuestro campo de trabajo– presenta otros interesantes contenidos, pero vamos a quedarnos con esos cuatro que hemos enunciado. Si, como método didáctico, nos apartamos un poco del contexto socioeconómico y entramos ya de lleno en el campo de la dinámica comunicacional, nos ha parecido oportuno elaborar una serie de ilustraciones que nos pueden ofrecer una visión rápida de las tendencias actuales. Veamos un ranking de los que aún son los principales grupos de comunicación en el mundo (tabla 1). Hay novedades interesantes: entran por primera vez en la historia de la comunicación dos marcas chinas entre los mayores grupos mediáticos del mundo: CCTV (TV) y Baidu (el Google de China, por definirlo de alguna manera; allí Google ha sido prohibido, como se sabe). NTV es una televisión rusa y Sanoma un grupo mediático de los países nórdicos de Europa, mientras que Yomiuri y Asahi son “veteranos”, procedentes de Japón. Sólo un megagrupo latinoamericano, O Globo (Brasil). El resto, los tecnológicos y otras firmas EUA más algunos europeos. El dominio EUA es evidente, pero, como sucede en otros ámbitos de la producción y el quehacer humano, el “imperio” ya no está tan solo en su dominio, le han salido competidores respondones casi a su misma altura, algo que irá en aumento. Si miramos a otros lugares del planeta, por ejemplo, al mundo islámico-árabe, observamos una mimesis de Occidente, limitada por algunas particularidades culturales de aquella zona. Los grupos mediáticos concentran un enorme poder y conexiones con sectores ajenos a la comunicación, con los gobiernos y con grupos occidentales. Como ha demostrado en su tesis doctoral Ortega-Pérez (2019), si tomamos el caso de Kingdom Holding Company (KHC) nos encontramos con una de las pocas compañías saudíes que no tiene como accionista al gobierno saudí, como sí ocurre con otras empresas del reino, como Sabic (70% gubernamental) o Saudi Electricity Company (74%). KHC es el núcleo central de los negocios del magnate Alwaleed bin Talal. En la lista Forbes de 2016 de compañías más grandes del mundo, este conglomerado de origen saudí ocupaba el puesto número 1.779, con un capital estimado de 12,2 mil millones de US$. Alwaleed bin Talal ha invertido en Apple, Twitter, GM, Citygroup, 21st Century Fox, etc. En 2018 se habló de su interés inversor en Netflix y Amazon. Rank Empresa Rank Empresa 1Google 16 Asahi Shimbun Company 2Walt Disney Co. 17 Grupo O Globo 3Comcast 18 Yahoo! 421st Century Fox 19 Full Media Holdings 5CBS Corporation 20 CCTV 6Bertelsmann 21 Microsoft 7Viacom 22 Hearst Corporation 8Time Warner 23 JC Decaux 9News Corporation 24 Yomiuri Shimbun Holdings 10 Facebook 25 Mediaset 11 Advance Publications 26 Axel Springer 12 IHeartMedia 27 ITV plc 13 Discovery 28 ProSiebenSat.1 14 Baidu 29 NTV 15 Gannett 30 Sanoma Tabla 1. Top 30 empresas de medios. Fuente: The Daily Television,13/5/2015. http://thedailytelevision.com/articulo/research/zenithoptimedia-google-mayor-dueno-demedios-del-mundo-por-lejos Figura 6. Detalle de la estructura del conglomerado KHC. En el centro, el magnate Alwaleed bin Talal (Ortega-Pérez, 2019). Figura 7. La comunicación como entretenimiento: alianzas 2017-2018 telecomunicaciones-comunicación-nuevas tecnologías Ramón Reig e280601 El profesional de la información, 2019, v. 28, n. 6. eISSN: 1699-2407 16 Faulkner, Neil (2018). A radical history of de world. London: Pluto Press. ISBN: 978 0 7453 3805 7 Fernández-Enríquez, Iván (2019). “Toda la inversión española pública y privada en investigación equivale a la que hace Apple en un año”. Eldiario.es, 12 agosto. https://www.eldiario.es/economia/Apple-invertira-innovacion-economia-espanola_0_928457208.html García-Gutiérrez, Antonio (2016). Fuentes digitales. Totalitarismo tecnológico y transcultura. Salamanca: Comunicación Social Ediciones y Publicaciones. ISBN: 978 84 15544 52 4 García-Santamaría, José-Vicente (2016). Los grupos multimedia españoles. Análisis y estrategias. Barcelona: UOC. ISBN: 978 84 9064 491 1 González-Pazos, Jesús (2019). Medios de comunicación. ¿Al servicio de quién? Barcelona: Icaria. 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