Triana puesta en música por sus intérpretes: un paseo estético-cultural con sabor a copla flamenca
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AÑO 2020 PERSONAJES ○ COVID-19 ○ ARTES Y OFICIOS ○ HISTORIA
EDITA Distrito Triana, Ayuntamiento de Sevilla REDACCIÓN Agustín Pérez, María de los Reyes Robledo, José Manuel Piñero, José Luis Jiménez, Antonio del Puente, Paco Soler, Mari Paz Hidalgo, Rosa Díaz, Joaquín Arbide, Miguel Rivas Rasero, José Luis Campos Soto, Emilio Jiménez Díaz, Rosa Diaz, José Mª Villajos, Francisco Pérez Aguilar, Maritxé Abad, Dolores Albenca, Emilio Gil, Juan José Laforet, Francisco José Vallecillo, Miguel Ángel Moreno, Enrique Barrero, Antonio Rincón, Magdalena Sánchez Blesa, Lilian Costamagna, Ángeles Belinda Cantalapiedra, Fernando Naranjo. PORTADA R. Solís DISEÑO, EDICIÓN, MAQUETACIÓN Y PRODUCCIÓN Editorial MIC www.edtorialmic.com IMPRESIÓN Imprenta Municipal de Sevilla DEPÓSITO LEGAL SE 371-2013 ISSN 1130-7188 La Revista Triana no se hace responsable de las diferentes opiniones vertidas en esta publicación VERANO DE 2020 ACTUALIDAD ○ NOTICIAS ○ PERSONAJES ○ HISTORIA 14/PERSONAJES 4 Encarnacion Aguilar Silva. Una mujer rebelde, potente… vocacional 6 Ángel Bautista. Un nombre para la Historia de Triana 9 Manuel Cerrejón. Toda una vida al servicio del flamenco 12 Juan Carlos Alonso. Triana, 1970 4/COVID-19 14 La COVID-19 y las personas 16 COVID-19. La pandemia de la globalizacion 18 Reflexiones desde el confinamiento. No es una película 20 Peligro por pandemia en los negocios trianeros 22 ¿A quién seguir durante la pandemia? Higia o Panacea 24/ARTES Y OFICIOS 24 José Lucena. Escultor en el corazón de Triana 26 Obras únicas en un entorno único 27 Del puente de Triana al Suspension Brigde 28/HISTORIA 28 La construcción naval en Sevilla. De los carpinteros... (I) 30 Algunos retablos cerámicos de la Virgen de la Estrella 36 ¿La Reja del Coro o el Barrio Voluntad? 40 Triana en paz civil 42 Medio siglo con la Sevillana 46 Leyenda del campanero de la O 48 "Amparando", 130 años 50 Un paseo estético-cultural con sabor a copla flamenca 54 La Estrella en San Jacinto 55 Itinerario sevillano de Gustavo Adolfo Bécquer 57 Joyas de la cerámica trianera: El panel de Casa Calvillo de la calle Jovellanos 59 La exportación a las indias occidentales de los vinos y vinagres del Aljarafe... 61 Recuerdos de un hermanamiento ineludible 64/NARRATIVA 64 A Doña Matilde Coral 65 Mi Triana, es… 66 Cuentos de la cava: “La pelona” 68 Galería de Arte. Doña Isabel Cheix 72 Puntito chiquito 76 Relatos de Triana 78/POESÍA 78 Albero 82 Selección de versos ¸)åU¾ÇDZU ģħŠģħĿũŃĶŏģħƆƎƍ REVISTA TRIANA PAG.3 SUMARIO 55/ 46/ 24/30/
PAG.50 REVISTA TRIANA HISTORIA El pasado 28 de febrero, y como rendido homenaje al Día de Andalucía, tuvimos la oportunidad de ofrecer una ruta cultural por el flamenco en Triana. A continuación, presentamos su recorrido al tiempo que venimos a ofrecer un sucinto resumen, a modo de balance sintético, de lo allí expuesto, en el que fue uno de los posibles itinerarios por la impronta, huellas y vestigios de este arte en el barrio. De hecho, otros potenciales paseos podrían haber tenido su enfoque más bien desde espacios de enseñanza-aprendizaje del flamenco, como academias de baile de la solera de Manolo Marín o Matilde Coral y Rafael el Negro, además de la Fundación Cristina Heeren, con las disciplinas de cante, toque y baile en juego, a talleres de construcción de guitarras, como el del luthier Andrés Domínguez. Pero pasemos a adentrarnos, en esta ocasión, en el itinerario que nos ocupó con motivo de un día tan simbólico como el de Andalucía. Pues bien, congregado el nutrido grupo de participantes en la Plaza del Altozano, concretamente a los pies del simbólico monumento Triana al Arte Flamenco, se presentaron varios ejes temáticos medulares que se desarrollarían con posterioridad durante el paseo cultural, con arranque por martinetes a partir de dos variantes redaccionales de la misma copla flamenca, tomando como referente, claro está, el Altozano: Estando en el Artosano partiendo yo mis piñones, m’agarraron [d]e la mano, me yeba á los cayejones. (Machado y Álvarez, 1974 [1881]: 154) Iba por el Altozano comiéndome unos piñones, se oyó una voz que decía: tira por los callejones. (Neville, “Poesía del cante flamenco”, 2006 [1963]: 56) Con esta banda sonora a cappella de fondo, se plantearon a continuación cuatro ejes temáticos vertebradores: la construcción exotista del barrio; la importancia de Triana como comunitas social-vecinal; la relevancia e impronta de la presencia gitana; y, por último, la relación y hasta tensión dinámica existente entre flamenco y capitalismo. Asimismo, durante el prolongado paseo se intercalaron, en virtud de un guion redactado que se les facilitó a los asistentes, textos representativos de naturaleza literaria, fragmentos selectos procedentes de la bibliografía especializada en estudios flamencos, en consonancia con archivos fonográficos y propuestas audiovisuales, desde episodios concretos de Rito y geografía del cante flamenco al documental Triana pura y pura, que ayudaron a conformar una auténtica y caleidoscópica banda sonora de la ruta cultural. En efecto, en la primera parada se tuvieron en cuenta desde pasajes de la novela corta Carmen (1845), de Prosper Mérimée, con Triana como leitmotiv, a un singular anuncio de un “Gran café y nevería situado en la rampa del puente de Triana” (Blas, 1987: 97) de comienzos de siglo XX. Junto a estos pilares paradigmáticos, transitamos, al tiempo, ilustrativos fragmentos del bibliófilo erudito Luis Montoto, a propósito de los corrales de vecinos y el ritual festivo de la piñata, de Eugenio Noel, sobre los gitano-tipos extrapolables, a su entender, a la geografía social trianera, y, ya en nuestros tiempos, de José Luis Ortiz Nuevo, tanto al hilo de las notables lagunas existentes en el flamenco como con los recuerdos de Pepe el de la Matrona muy presentes. Por último, se recomendó la audición analítica de las bulerías “Al pasar por el puente” (1987), de Paco Taranto, con la guitarra de Rafael Riqueni, o el conocido disco Duendes del cante de Triana (1963), en el que el maestro Antonio Mairena brindó cuatro soleares de abolengo trianero. Continuando con nuestra dilatada andadura, la siguiente parada nos llevó hasta la calle Callao, y de modo específico al Monumento a los alfareros, ceramistas y al cante por soleá de Triana. Allí pudimos revisar, entre otras cuestiones axiales, cómo Triana y lo flamenco permanecen retratados en uno de los textos fundacionales en lo que a relación entre literatura y TRIANA PUESTA EN MÚSICA POR SUS INTÉRPRETES: ÙŊ řēŠħŏ ħŠŦĨŦĶğŏƯğũŃŦũŜēŃğŏŊ ŠēĞŏŜēğŏřŃēİŃēʼnħŊğē Por FRANCISCO J. ESCOBAR Por EMILIO J. GALLARDO SABORIDO Universidad de Sevilla Escuela de Estudios Hispano-Americanos, CSIC
REVISTA TRIANA PAG.51 HISTORIA flamenco se refiere: Escenas andaluzas (1847), del costumbrista malagueño Serafín Estébanez Calderón. Junto al mencionado monumento se ofrecieron directrices cardinales circunscritas a la importancia del delicado y sutil dominio del barro en esta margen tan significativa del Guadalquivir y su conexión intrínseca con el flamenco. Para ello, se evocaron figuras cantaoras del calado y fuste de Ramón el Ollero, Pepe el de la Matrona, Emilio Abadía, Oliver de Triana, Antonio el Arenero, Paco Taranto o Márquez el Zapatero, entre otros. Es más, a efectos de pervivencia, se recomendó el disco La Triana del Zurraque (1984), con Antonio el Arenero, El Teta y Márquez el Zapatero. Este último intérprete, en particular, con domicilio en la calle Betis y ejerciendo efectivamente como zapatero en Pureza desde la década de los cincuenta, nos ha ofrecido en Los cantes de Triana, según Márquez el Zapatero (2013) un excelente muestrario de lo que fueron estos cantes y sus coplas flamencas, con aires del Sordillo, El Arenero, Manuel Oliver y hasta con guiños, en calidad de palimpsesto como arte de la memoria, a otros destacados nombres como Emilio Abadía, Manolito Triana, Teoro el de Triana, El Teta, Manolito el Pintor, Naranjito o Paco Taranto. Y es que este imaginario poético-musical vinculado a la topografía trianera, o más bien topotesia, en cuanto a representación en el discurso estético, ha quedado bien presente y arraigado en coplas flamencas, a modo de impagable legado, como: Los serenos de Triana van diciendo por las calles que duerma el que tenga sueño, que yo no despierto a nadie. O la letra original del propio Márquez, bajo la experiencia vital y la ficcionalización estética, en las lábiles fronteras entre la métrica literaria y la musical: Entre Sevilla y Triana, mi cante se ha fraguao; Villanueva es mi pueblo, que me tiene enamorao. Pues bien, en este poliédrico marco reticular, evocamos, gracias a un fragmento de las siempre sugerentes memorias de Naranjito de Triana (Navarro & Trigo, 1993), la consabida división urbanística entre la Cava de los Gitanos y la Cava de los Civiles, así como revivimos la práctica ritual de cantaores, por lo general entre amigos, contestándose a los cantes, en ya desaparecidas tabernas como la de Los Dos Hermanos, en la calle Castilla. Estos recuerdos y evocaciones nos dieron pie, en fin, a profundizar con mirada microscópica en las modalidades trianeras de la soleá, de la mano del especialista Pierre Lefranc (2000). Para cerrar este núcleo temático axial, se formuló un debate crítico al trasluz del siguiente planteamiento para la reflexión por parte de los asistentes, a saber: en qué medida pervive en la Triana de hoy esa sociabilidad flamenca a la que se refería antaño Naranjito. Interrogantes al margen, la tercera parada de nuestro recorrido nos condujo, si bien con tiempo y tempo calmo, a la calle San Jacinto, en concreto, a la altura del azulejo dedicado a los gitanos y gitanas de Triana. Allí tuvimos la ocasión de rememorar con especial detenimiento el predicamento, impronta y trazas Los serenos de Triana van diciendo por las calles que duerma el que tenga sueño, que yo no despierto a nadie. Entre Sevilla y Triana, mi cante se ha fraguao; Villanueva es mi pueblo, que me tiene enamorao.”
PAG.52 REVISTA TRIANA HISTORIA de la comunidad gitana en la historia del barrio, y su innegable vinculación con el universo e imaginario de la herrería, el flamenco y la tauromaquia. En este sentido, resultaron iluminadoras las colaboraciones de varios miembros de la Federación de Asociaciones de Mujeres Gitanas (FAKALI). Asimismo, una lectura bibliográfica que nos sirvió, en buena medida, de guía y fanal fue el útil volumen de Torcuato Pérez de Guzmán Los gitanos herreros de Sevilla (1982). Y es que, en cuanto a los cantes enfatizados in situ, se prestó especial atención a la taurina saga de los Cagancho y a su íntima vinculación con la seguiriya, coyuntura que nos permitió, de paso, revisar y revisitar la rica genealogía de la modalidad conocida como Reniego, con Tomás Pavón, acompañado de Melchor de Marchena a la guitarra, en calidad de mediador en la difusión divulgadora de dicho estilo. Del mismo modo, pudimos ubicar nuestro encuadre analítico en la señera figura de Juan Pelao como relevante intérprete de martinetes, y, en conexión con este último palo o estilo, se procedió a un intercambio de perspectivas críticas, a partir de una revisión del estado de la cuestión (Cáceres y Del Campo, 2013), sobre los orígenes y circunstancias contextuales de interpretación de los denominados cantes fragüeros. El paisaje sonoro, en calidad de transmisor de tales cantes, con El Baboso al fondo, vino dado por la voz magistral de Tomás Pavón en su conocida copla flamenca por martinete y debla “En el barrio de Triana”: En el barrio de Triana ya no hay pluma ni tintero para escribirle yo a mi mare, que hace tres años que no la veo. Pero prosigamos con varias notas más sobre lo que fue esta ruta estético-cultural por pagos trianeros. La calle Fabié es, sin duda, uno de los enclaves de mayor abolengo y sabor flamenco de Triana. Tanto es así que en ella se concentraron, a modo de sincrético crisol, hasta tres de las siguientes paradas, a saber: las casas natales de Naranjito de Triana y Curro Fernández, y, por último, la Peña el Bollo, marco por cierto en el que se fraguaron iniciativas tan interesantes a efectos de evolución estética como las aportaciones de Pata negra, con discos como Blues de la frontera, en armonía consonante con la sutileza compositiva de Rafael Riqueni (1996). Este guitarrista trianero, en concreto, fue colaborador de excepción en este álbum, precisamente en su primer tema “Bodas de sangre” de sabor lorquiano, y autor de piezas concertísticas, como “Monte Pirolo” (soleá), “Puerto de Triana” en Suite Sevilla, con José M.ª Gallardo del Rey, o “Gitana trianera”, marcha ofrendada a la Esperanza de Triana. Centrando nuestra mirada ya en Naranjito de Triana, acompañado con frecuencia por Riqueni, pusimos de relieve cómo resultó ser un gran recreador de la “Soleá del ‘Fillo’ y Triana” (soleares del Zurraque) y un excelente intérprete en temas como “Quién te ha visto y quién te ve” y “Ya vienen bajando” (tangos de Triana). Por lo demás, bien conocida es la copla flamenca por fandango al estilo del Gloria como evocación de su casa natal y sus bastiones trianeros: En la calle Fabié vine al mundo una mañana, en la calle Fabié; me bautismaron [sic] en Santa Ana y siempre mi orgullo fue haber nacío en Triana. De otra parte, la evocación estética de Naranjito dio pie seguidamente a rememorar las arduas y áridas condiciones de vida durante la posguerra, si bien, de la mano de Pepe de la Matrona (Ortiz Nuevo, 2016), tuvimos igualmente la oportunidad de contraponer a esa pobreza material la alegría e hilaridad de las fiestas populares, que hacían vibrar al barrio con un potente y manifiesto latido comunitario. Por último, en lo que atañe a los aspectos estrictamente musicales, llevamos a cabo, en fin, un análisis técnico ceñido a la singularidad y señas de identidad de los tangos de Triana, marco en el que, claro está, figuras como la del Titi merecieron nuestra atención. A continuación, procedimos a modular progresivamente hacia la filiación familiar, estética y legado del maestro Curro Fernández, cabal intérprete, como en el caso de Naranjito, de coplas flamencas en las que se alude a sus orígenes gitanos y raíces trianeras, como en “La caravana de los gitanos” (bulerías al golpe), “Yo forjaré en mi fragua” (martinetes) o “En Triana yo nací” (polo). Heredera de excepción de esta tradición gitana, con mención explícita de su abolengo trianero, es sin duda Esperanza Fernández, como deja ver en su seguiriya “De noche en mi Triana”: De noche, en mi Triana, le apenaban al río mi gitano y mis gitanas: ¿por qué se habrá ido el canto fraguero, puro de Triana?; los de Cagancho eran los más puros, esencia gitana. ¡Dios mío, qué yo diera por estar en la cava para escuchar aquellos gitanos de mi vieja raza!. A modo de homenaje conclusivo, dirigimos nuestros pasos hacia las cercanías y aledaños de las calles Betis y Pureza, lugares que vieron nacer y morir, respectivamente, a la madre, Ana Ruiz Hernández, y al padre de los hermanos Machado: Antonio Machado y Álvarez, Demófilo. Precisamente, a este último, erudito evocado en las fronteras entre la realidad y la ficción por su hijo Antonio en “Esta luz de Sevilla… Es el palacio”, se le considera el padre, o, al menos, uno de ellos, de los estudios folclóricos españoles como ciencia niña y, sobre todo, para el caso que nos interesa ahora, de los estudios flamencos, destacándose su seminal Colección de cantes flamencos (1881). Refiriéndose a este distinguido florilegio o repertorio instrumental, todavía hoy de notoria vigencia, el reconocido poeta y especialista del flamenco Félix Grande sintetizaba:
REVISTA TRIANA PAG.53 HISTORIA "El volumen contiene cerca de 900 coplas flamencas entre soleares de tres y cuatro versos, soleariyas, siguiriyas, polos, cañas, peteneras, serranas y diversas modalidades de la toná (liviana, martinete, debla y toná grande). La publicación está enriquecida con un estudio preliminar, cerca de 300 notas, una competente relación de 80 cantaores conocidos o recordados en la época [...] y unas páginas que articulan la primera biografía conocida de Silverio [...]. (Grande, 2007: 516-517)". Y es que, a la sombra tutelar de la familia Machado, concluimos, en suma, nuestra ruta estético-cultural, acaso con la sensación intuitiva de que solo habíamos comenzado a transitar apenas por las íntimas y connaturales relaciones que iluminan a Triana a la luz del flamenco; eso sí, nos llevábamos como un auténtico tesoro, en nuestra memoria afectiva y más allá del conocimiento compartido, el sabor y saber popular de sus coplas flamencas puestas en música por sus intérpretes más cabales; o lo que es lo mismo, verdaderos depositarios de universales del sentimiento, en términos machadianos, con mensajes como un saber para la vida como esta soleá grande de Triana, en la que, es verdad, no siempre las pérdidas que son ganancias son caudales redoblaos: La salud y la libertad son prendas de gran valía; nadie se acuerda de ellas hasta que no están perdías. ○ REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS • Blas Vega, José. 1987. Los cafés cantantes de Sevilla. Madrid: Cinterco. • Cáceres Feria, Rafael; Del Campo Tejedor, Alberto. 2013. “Herreros y Cantaores: El trabajo de los metales en la génesis del flamenco”. Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, vol. LXVIII, n.º 2, pp. 445-467. • Estébanez Calderón, Serafín (ed. Alberto González Troyano). 1985 [1847]. Escenas andaluzas. Madrid: Cátedra. • Grande, Félix. 2007. Memoria del flamenco. Madrid: Punto de Lectura. • Lefranc, Pierre. 2000. El cante jondo del territorio a los repertorios: tonás, siguiriyas, soleares. Pról. de José Manuel Caballero Bonald. Sevilla: Publications de la Faculté des Lettres de Nice – Publicaciones de la Universidad de Sevilla. • Machado y Álvarez, Antonio. 1974 [1881]. Colección de cantes flamencos. Madrid: Ediciones Demófilo. • Mérimée, Prosper (prólogo de Alberto González Troyano). 2004 [1845]. Carmen. Madrid: Espasa Calpe. • Montoto, Luis. 1998. Costumbres populares andaluzas. Sevilla: Renacimiento. • Navarro, José Luis, y José Manuel Trigo. 1993. Naranjito de Triana. Fiel a sus sentimientos. Sevilla: Editorial Castillejo. • Neville, Edgar. 2006 [1963]. Flamenco y cante jondo. Madrid: Rey Lear. • Noel, Eugenio. 2013 [1916]. Señoritos chulos, fenómenos, gitanos y flamencos. Córdoba: Berenice. • Ortiz Nuevo, José Luis. 1990. ¿Se sabe algo? Sevilla: Ediciones El Carro de la Nieve. • Ortiz Nuevo, José Luis. 2016 [1975]. Pepe el de la Matrona: recuerdos de un cantaor sevillano. Sevilla: Athenaica. • Pérez de Guzmán, Torcuato. 1982. Los gitanos herreros de Sevilla. Sevilla: Servicio de Publicaciones del Ayuntamiento de Sevilla. • Riqueni, Rafael. 1996. «“Desarrollo y evolución de la guitarra flamenca a través de los tiempos”. Apuntes para una mesa redonda». En XXIV Congreso de Arte flamenco. La estética del cante, baile, toque y de la letra flamenca. Sevilla: Bienal de Arte Flamenco de Sevilla. 119-121.