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PASAJES
En es a sección p e endemos ecupe a las g andes ob as de la adición es é ica occiden al median e
una lec u a ac ualizado a, desde la cual a a emos de alo a , al mismo iempo, la impo ancia de la que cada
una de ellas gozó en el momen o de su publicación así como las posibilidades que puedan segui eniendo en
nues o p esen e. Se a a, po an o, de indaga en la alidez ac ual de las ideas es é icas del pasado, dialoga
con la his o ia, buscando en sus au o es más epu ados an o los aspec os que siguen igen es en nues o
momen o his ó ico, como aquellos o os en los que ya no nos econocemos, pa a con odo ello, e i i o más
bien e i aliza una adición que ampa e, complemen e y enma que las e lexiones que nues os colabo ado es
ie an en la publicación. Hemos que ido comenza con un ensayo de c ucial impo ancia en la es é ica del
siglo XX, La ob a de a e en la época de su ep oduc ibilidad écnica, de Wal e Benjamin, un ex o b e e pe o
undamen al pa a comp ende la apa ición en la cul u a de nue as o mulaciones a ís icas que ponen en sol a
las conside aciones es ablecidas en o no al concep o mismo de lo que son el a e y el a is a, y en el que lo
es é ico y lo polí ico se con abulan dialéc icamen e pa a comp ende las consecuencias de la i upción de la
écnica en las o mas de p oducción a ís ica.
WALTER BENJAMIN: LA OBRA DE ARTE EN LA EPOCA DE SU
REPRODUCTIBILIDAD TECNICA
Manuel Ruiz Zamo a
La ob a de a e en su época de ep oduc ibilidad écnica
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es uno de los ensayos más
sob esalien es de Wal e Benjamin y, sin duda alguna, el que más epe cusión ha enido an o
en los ámbi os de e lexión es ic amen e ilosó ica como en los de las pu as ealizaciones
p ác icas del a e. Esc i o en 1936, año en el que publica, asimismo, El Na ado , supone un
e dade o aldabonazo ace ca las ans o maciones (casi hab ía que deci ansubs anciaciones)
que en ese momen o se es án p oduciendo en las o mas de exp esión a ís ica y en la p opia
na u aleza de la ob a a e. Esas ans o maciones, po así deci lo, es é icas, no suponen, pa a
Benjamin, sino un sín oma y una posibilidad de que se p oduzcan o o ipo de cambios que,
an o él como o os muchos miemb os de su gene ación, conside aban in ini amen e más
impo an es: los de ca ác e polí ico y social. El p opio Benjamin decla a explíci amen e habe
ealizado en el análisis de la p oducción a ís ica lo que Ma x había e ec uado en el plano de
las condiciones económicas, eno gulleciéndose de habe sido el p ime o en habe o mulado
dialéc icamen e una es é ica e oluciona ia undada en el “ econocimien o de los ex emos”.
Es a e e encia a ex emos que se oponen y complemen an dialéc icamen e, así como al
ca ác e e oluciona io de la es é ica que se p opugna a pa i de ellos, debe ene se en cuen a
si que emos aden a nos en una in e p e ación de La ob a de a e en la época de su
Fed o, Re is a de es é ica y eo ía de las a es. Núme o 1, ma zo 2004. ISSN 1697 - 8072
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ep oduc ibilidad écnica que no soslaye unila e almen e ninguno de los elemen os que la
componen.
En su magní ica semblanza de Wal e Benjamin, Hannah A end hace una suges i a
mención a la mala sue e como el elemen o que de e minó, al ez, más decisi amen e la
biog a ía del pensado , con pa icula incidencia en la o ma en que se o dena on los
acon ecimien os que desencadena on su mue e en la on e a anco-española, cuando
in en aba escapa de la locu a colec i a en la que se había despeñado Eu opa.
2
C eemos, no
obs an e, que la mala sue e se ha seguido cebando con Benjamin igualmen e as su mue e,
o o gando a su ob a, po una pa e, y en pa icula a La ob a de a e en la época de su
ep oduc ibilidad écnica, una ele ancia que el au o jamás hubie a soñado en ida, pe o
asignándole, po o a, una se ie de signi icaciones que no sólo escapan sino que sub ie en
adicalmen e el sen ido explíci o de su pensamien o, al no epa a en el ca ác e esencialmen e
dialéc ico del mismo. Así, mien as los nos álgicos de un a e adicional y au á ico han
p e endido con e i a Benjamin en una especie de melancólico paladín de una concepción
omán ica y bu guesa de la ob a de a e, pelig osamen e amenazada po la aniquilación
deshumanizado a que suponen los a ances écnicos, los no menos dile an es de enso es de las
up u as de angua dia, lo han con e ido en el p o e a de una nue a eligión cuyo único
mandamien o es la inno ación a ul anza. Desde nues o pun o de is a, ambos compa en una
pe spec i a exclusi amen e es é ica que a Benjamin sólo le in e esa subsidia iamen e, como
sín oma de o as ealidades más de e minan es y subs anciales.
Ya desde las p ime as líneas, La ob a de a e en la época de su ep oduc ibilidad
écnica deja me idianamen e cla a su in encionalidad undamen almen e polí ica, en unción
de la cual se ins umen aliza el análisis de la supe es uc u a es é ica. Pa a Benjamin, la
ep oducción écnica de la ob a de a e co esponde exac amen e a la ep oducción écnica de
las me cancías, lo que signi ica, me odológicamen e, la ubicación del análisis en el plano
adicalmen e ma e ialis a de las condiciones de p oducción: la dialéc ica de ans o mación en
las condiciones de p oducción, aunque más len a, es an pe cep ible en el ni el de la
supe es uc u a como el que Ma x habían de ec ado en el de la in aes uc u a. La en aja que,
pa a Benjamin, o ece es e ipo de análisis consis e en la posibilidad de abandona una se ie
de ca ego ías que se con igu an como un obs áculo insal able pa a es ablece una e dade a
con ex ualización de la ob a de a e. Benjamin p opone la sus i ución de es as ca ego ías,
ípicas del idealismo omán ico (c ea i idad, mis e io, genialidad, pe ennidad, e c), que
“lle an a la elabo ación del ma e ial ác ico en sen ido ascis a”, po una se ie de concep os
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“u ilizables pa a la o mación de exigencias e oluciona ias en la polí ica a ís ica”
3
. Es os
concep os se án, na u almen e, las ca ego ías del ma e ialismo dialéc ico.
Pues bien, aunque la ep oducción écnica de las ob as de a e ha acompañado al a e
desde sus inicios, el p oceso de e olución y ans o mación que desemboca en el cine y la
o og a ía ha in oducido dos a iables sus anciales: en p ime luga , se aslada de la mano al
ojo el elemen o de p oducción del a e y, po o a pa e, la ep oducción écnica conquis a po
p ime a ez un pues o especí ico en e los p ocedimien os a ís icos. Es a conquis a, sin
emba go, no signi ica únicamen e que la o og a ía y el cine se alzan como o mas de a e al
lado, po ejemplo, de la poesía y la pin u a, sino que la p opia na u aleza y unción del a e
salen esencialmen e modi icadas a causa de es as ans o maciones en las condiciones de
p oducción. Benjamin ca ac e iza es a e olución como una pé dida en el au a de la ob a de
a e. Es e “au a” es iden i icable en la ob a de a e adicional a a és de dos ac o es
ele an es:
1) La au en icidad del o iginal: “el ámbi o en e o de la au en icidad se sus ae a la
ep oduc ibilidad écnica”
4
.
2) La pe enencia a una adición: La ans o mación de las condiciones his ó icas en las
que se inse a esa adición conlle a ía una ans o mación de las o mas de
pe cepción de los p oduc os a ís icos.
Aho a bien, ¿qué es, en onces, “el au a”, esa ealidad di usa que en uel e a la ob a de
a e y que, en cie a o ma, la cons i uye? Benjamin, en una de inición que se ha hecho
jus amen e céleb e, la ca ac e iza como “la mani es ación i epe ible de una lejanía (po
ce cana que pueda es a )”
5
. Pues bien, es a dis ancia sucumbe an e la i upción de las masas y
su aspi ación de adueña se de los obje os a a és de su ep oducción. Ello signi ica que la
p eeminencia ma e ial de la ep oducción écnica sob e la singula idad i educ ible del e iche
a ís ico, p oduce una, po así deci lo, des eologización de la p oducción a ís ica y una
disolución, po an o, de esas ca ego ías que habían con igu ado el a e bu gués (exp esión
que, pa a Benjamin, cons i ui ía casi una au ología). De es a o ma, los plan eamien os de La
ob a de a e en la época de su ep oduc ibilidad écnica se si úan en una pe spec i a que op a
decisi amen e po ese “ desencan amien o del mundo” que el es o de los miemb os del
Ins i u o de In es igación Social es aba denunciando como una de las lac as de la Ilus ación.
Ya e emos los con lic os eó icos a que da á luga es a pe spec i a.
Las nue as ealidades exp esi as que pe mi en ad e i es os cambios son la o og a ía
y el cine. En la o og a ía, po ez p ime a, lo que Benjamin denomina alo cul ual de la ob a
de a e, así como la inse ción en una adición inalienable, es ep imido en unción del alo
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exhibi i o, es o es: la ob a de a e ya no se e ae en un núcleo mis e ioso e inago able, sino
que se mues a impúdicamen e en su esencia o, mejo dicho, su esencia se con ie e en un
pu o mos a se. Po su pa e, el ca ác e écnico del cine esul a aún más sub e si o, pues o
que, en e la ealidad y el espec ado , in e pone un mecanismo que, no sólo econs uye
mediá icamen e esa ealidad, sino que, al hace lo, modi ica sus ancialmen e la o ma de mi a
del p opio espec ado . Además, la in e p e ación de los ac o es en e a ese mecanismo sus ae
a és os de la inmedia ez del público, ab iéndose de esa o ma una pe spec i a de
dis anciamien o en la que el au a de la in e p e ación ea al ambién desapa ece. Así pues, la
ealidad que mues a el cine no se ía sino el p oduc o écnico de un mon aje p e io.
Una compa ación con las esis heidegge ianas sob e la ob a de a e puede p oyec a
cie a cla idad ace ca del adical an agonismo ideológico en e los uni e sos es é icos que se
en en an en el ensayo de Benjamin. Mien as que, pa a Heidegge , la ob a de a e supone un
ámbi o de ecepción enomenológicamen e p i ilegiado pa a la mani es ación del se en su
esencia, en an o no impone ningún obs áculo de ca ác e lógico o me a ísico a su
desocul ación, pa a Benjamin, esa desocul ación no es sino el p oduc o especí ico de unas
de e minadas condiciones polí icas y sociales adicalmen e injus as, de sue e que la unción
del a is a no se ía an o el e leja pasi amen e lo que se e ela, cuan o su denuncia y
ans o mación a pa i de las posibilidades de di usión que o ecen los nue os medios
écnicos de la o og a ía, el cine y el pe iodismo. De ahí, el con amani ies o polí ico que
cons i uye el epílogo del ensayo: en e a las esis es e icis as de la polí ica y de la gue a que
p opugnaban los mani ies os u u is as y que se plasmaban en las g andes concen aciones de
masas del ascismo, Benjamin opone una poli ización adical del a e: “La humanidad, que
an año, en Home o, e a un obje o de espec áculo pa a los dioses olímpicos, se ha con e ido
aho a en espec áculo de sí misma. Su au oalienación ha alcanzado un g ado que le pe mi e
i i su p opia des ucción como un goce es é ico de p ime o den. Es e es el es e icismo de la
polí ica que el ascismo p opugna. El comunismo le con es a con la poli ización del a e”.
6
*
Es di ícil comp ende cómo a lo la go del iempo se ha igno ado casi unánimemen e la
undamen al in encionalidad polí ica que sus en a el ensayo, a ibuyéndole un ca ác e
exclusi amen e es é ico, del que, sin duda, hubie a disen ido Benjamin. No obs an e, ya desde
su publicación, La ob a de a e en la época de su ep oduc ibilidad écnica susci ó
in e p e aciones equí ocas y con apues as, incluso en e las igu as in elec ualmen e más
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p óximas al au o . Así, mien as Be ol B ech p oyec a sob e el ex o una in e p e ación de
ca ác e omán ico que se con e i á, desde una alo ación in e sa, en pa adigmá ica (
“¡Mís ica, nada más que mís ica a pesa de su oposición a la mís ica! ¡Y ésa es la o ma que
oma la concepción ma e ialis a de la his o ia! Es bas an e e ible.”
7
), Ado no, en su ca a del
18-03-36, después de señala de e minadas de iciencias dialéc icas en los concep os más
ele an es del abajo, le ep ocha p ecisamen e lo con a io: “sac i ica una a o a se ía
omán ico, bien bajo la o ma de un oman icismo bu gués conse ado de la pe sonalidad y
de oda su magia, bien bajo la o ma de un oman icismo aná quico que con ía ciegamen e en
la au onomía del p ole a iado en el p oceso his ó ico (del p ole a iado que es él mismo un
p oduc o bu gués…En cie o sen ido, he de acusa al abajo de es e segundo oman icismo”
8
.
Pues bien, desde nues o pun o de is a, es as di e gencias he meneú icas en o no al
sen ido de La ob a de a e en la época de su ep oduc ibilidad écnica, se p oducen
p incipalmen e po dos ac o es undamen ales: uno ex ínseco a la ob a y o o in ínseco a
ella. Po un lado, el ol ido del ca ác e dialéc ico del ensayo conduce a op a po uno de los
ex emos, despojándolo, pues, de su in ención o igina ia y con i iéndolo en una e sión
mu ilada de sí mismo. Es o es lo que ocu e cuando se habla del “au a” en é minos
ei indica i os o cuando se igno a me odológicamen e a la ho a de e lexiona sob e las
o mulaciones écnicas. Cabe, sin emba go, la posibilidad de asumi el ca ác e dialéc ico del
a ado, pe o sin o o ga le un é mino de supe ación y ascendencia que a nues o juicio
esul a indispensable. Benjamin, según e emos, no compa e la nega i idad dialéc ica de los
miemb os de la Escuela de F ank u , sino que p opugna un e ce é mino en el que se
disuel e la oposición de los ex emos an agónicos.
No obs an e, no es posible nega una acusada ambigüedad en la exposición de las esis
que sus en an el ensayo, y que es, al ez, consecuencia del mencionado ca ác e dialéc ico del
mismo. La ob a de a e en la época de su ep oduc ibilidad écnica exige, po an o, una
lec u a cuidadosa, que sale en iquecida si se complemen a con la de o os ensayos de la
misma época, ales como El na ado (1936) y, undamen almen e, El au o como p oduc o
(1934). P incipalmen e en es e úl imo, Benjamin exhibe de o ma mucho más explíci a las
cla es polí icas a pa i de las cuales cabe en ende su en oque del a e y la cul u a. En es e
sen ido, la lec u a del ensayo que bascula hacia la in e p e ación de la écnica como una
simple o ma de e olución es é ica, si bien menos desace ada que aquella o a que ei indica
el au a de la ob a de a e, no deja, sin emba go, de ob ia la in encionalidad esencialmen e
polí ica que lo alien a. No debemos ol ida , a es e espec o, que p ecisamen e un año an es de
que Benjamin publica a La ob a de a e en la época de su ep oduc ibilidad écnica, se había
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p oyec ado en Alemania la película de la cineas a nazi Leni Rie ens hal El iun o de la
Volun ad, en la que un i uosismo écnico has a en onces desconocido es pues o al se icio
au á ico del Füh e . Benjamin debió de conoce la ilmog a ía de Rie ens ahl y ad e i
cla amen e que la écnica po sí sola compo a cie amen e una ans o mación en las
condiciones de p oducción de la ob a de a e, pe o esa ans o mación no sólo no iene po
qué supone una posibilidad de emancipación polí ica, sino que, po el con a io, puede llega
a con e i se p ecisamen e en el elemen o decisi o de una p opaganda ascis a a g an escala.
Así pues, es la polí ica y no el a e, simple ins umen o a su se icio, la p eocupación
undamen al de Benjamin. Sólo desde ella es posible comp ende la ei indicación de las
posibilidades pedagógicas y e oluciona ias que la écnica pone a disposición de las masas.
En es e aspec o, Benjamin no o ece ninguna di e gencia con el pensamien o del es o de los
componen es de la Escuela de F ank u , ei indicando, igual que ellos, el p imado de la
azón p ác ica sob e su pu a ins umen alidad écnica. Son muy acla a o ias, en es e sen ido,
las e e encias a la unción del a is a den o del es ado que se o mulan en El au o como
p oduc o . Así, si, po un lado, “el luga del in elec ual en la lucha de clases sólo pod á ija se
o, mejo aún, elegi se, sob e la base en el p oceso de p oducción”, po o o, hay que
p egun a se “¿Log a a o ece la socialización de los medios espi i uales de p oducción? ¿Ve
caminos pa a o ganiza a los abajado es espi i uales en el p oceso de p oducción? ¿Tiene
p opues as pa a la ans o mación uncional de la no ela, del d ama, del poema? Cuan o más
adecuadamen e sea capaz de o ien a su ac i idad a es a a ea, más jus a se á su endencia y,
po an o, necesa iamen e más ele ada su calidad écnica. Y, po o o lado, cuan o con mayo
exac i ud conozca de es e modo su pues o en el p oceso de p oducción, menos se le ocu i á
en hace se pasa po un “espi i ual””
9
. La e e encia con que se ab e dicho ensayo a la
epública pla ónica es, po ello, pe ec amen e cohe en e de es a supedi ación del a is a a las
u gencias de la e olución polí ica. Como el poe a pla ónico, la unción del in elec ual y del
a is a ha de es a , pa a Benjamin, o ien ada hacia las necesidades del es ado p ole a io, en el
que el con ol de los medios de p oducción po los p opios abajado es implica ía una
e dade a posibilidad de democ a ización polí ica y exp esi a. Po eso, a i ma exp esamen e:
“El es ado so ié ico no des e a á, como el pla ónico, al poe a, pe o sí (y po eso eco daba yo
al comienzo el es ado pla ónico) le adjudica á a eas”
10
. El inal de La ob a de a e en la
época de su ep oduc ibilidad écnica supone un lacónico y escue o p og ama que
desg aciadamen e no se ha enido muy en cuen a po pa e de los he meneu as benjaminianos.
*
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Pese a los inap eciables descub imien os que ace ca de la na u aleza del a e apo a el
ensayo de Benjamin, no es posible, sin emba go, soslaya las g ie as que el iempo ha abie o
en algunas de las esis es uc u almen e más impo an es del mismo. Algunas de ellas ue on
ya con enien emen e ad e idas po Ado no en el capí ulo i ulado “La indus ia cul u al” de
La dialéc ica de la Ilus ación, que puede se leído como una espues a a los p esupues os
más ele an es de La ob a de a e en la época de su ep oduc ibilidad écnica. Las c í icas de
Ado no nacen de una pe spec i a que pod íamos de ini como mucho más es ic i a en e a
la eme gencia an o de las nue as o mas de exp esión es é ica, como de las ans o maciones
sociales e his ó icas que és as anuncian. Es, po an o, una posición más lúcida y menos
ingenua en algunos aspec os, pe o ambién más conse ado a con espec o a los nue os
enómenos exp esi os y las posibilidades de emancipación que és os o ecen. Así, mien as
Benjamin adop a un en oque cla amen e op imis a, de aigamb e inequí ocamen e ilus ada,
Ado no se si úa en e a las nue as ealidades con la mi ada se e a de quien e amenazados
aliosos bienes de la adición. En es e sen ido, la nega i idad adical de su dialéc ica le
pe mi e de ec a aspec os desasosegan es en las ans o maciones de las o mas de p oducción
es é icas que el análisis de Benjamin había ob iado. Ya en la amosa ca a del 18-03-36,
Ado no sub aya pa adójicamen e la unila e alidad de algunos de los análisis de Benjamin, en
los que se igno an an o los elemen os écnicos con enidos en la ob a de a e au á ica, como
los elemen os au á icos del a e que depende de la p oducción écnica: “Us ed menosp ecia el
elemen o écnico del a e au ónomo y sob e alo a el del a e dependien e; és a pod ía se
quizás, en pocas palab as, mi objeción p incipal”
11
. Ado no sos iene que no odo el a e
au ónomo es de ca ác e au á ico (así, po ejemplo, la li e a u a de Ka ka o la música de
Schönbe g), igual que no oda la p oducción de la indus ia cul u al es á exen a de cie os
elemen os au á icos.
Pe o es, como hemos dicho, en el capí ulo que en La dialéc ica de la Ilus ación
Ado no le dedica al análisis de la indus ia cul u al donde se mues an de o ma más exp esa y
e iden e sus di e gencias ideológicas con Benjamin. Esc i o con el signi ica i o sub í ulo de
la “Ilus ación como engaño de masas”, y con una espacialidad empo al que le pe mi e ya
comenza a ap ecia los e ec os de la globalización de la indus ia del en e enimien o, “La
indus ia cul u al” pod ía conside a se en cie os aspec os como el e e so de La ob a de a e
en la época de su ep oduc ibilidad écnica. Así, po ejemplo, mien as Benjamin opone a la
con emplación abso ben e y solipsis a que exige la ob a de a e adicional, las posibilidades
de socialización que o ecen las nue as o mas de en e enimien o, Ado no no puede deja de
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ad e i los elemen os de alienación y some imien o que dichas ealidades compo an, has a el
pun o de a i ma : “Di e i se signi ica es a de acue do. Es posible sólo en cuan o se aísla y
sepa a de la o alidad del p oceso social, en cuan o se hace es úpida y enuncia absu damen e
desde el p incipio a la p e ensión ineludible de oda ob a, incluso de las más insigni ican e, de
e leja , en su p opia limi ación, el odo. Di e i se signi ica siemp e que no hay que pensa ,
que hay que ol ida el dolo , incluso allí donde se mues a. La impo encia es á en su base. Es,
en e dad, huida, pe o no, como se a i ma, huida de la mala ealidad, sino del úl imo
pensamien o de esis encia que esa ealidad haya podido deja aún”
12
. Si compa amos es as
palab as con las omán icas conside aciones al espec o del Heidegge de Se y Tiempo,
pod emos ap ecia con cie a pe spec i a has a que pun o las eo ías de Benjamin suponen
una up u a adical con cie os uni e sos sen imen ales.
Exis en, sin emba go, o as debilidades eó icas en el ensayo de Benjamin que deben
se pues as de mani ies o, sin que ello suponga un menoscabo, sino más bien lo con a io, del
alo global del mismo. En la pé dida del au a de la ob a de a e a causa de la de la
ep oduc ibilidad écnica, Benjamin ad ie e una ic o ia ma e ial del ideal ilus ado de
desac alización y desmi ologización de la ealidad que, no sólo no le inspi a ningún emo ,
sino que susci a en él odo un haz de posibilidades emancipa i as, an o desde un pun o de
is a polí ico como es é ico. Hemos is o, sin emba go, que la exis encia del au a es á
es echamen e inculada a los elemen os cul uales y i uales, los cuales, a su ez, se
ca ac e izan po supedi a los aspec os exhibi i os de la ob a, que en las o mas de p oducción
écnica se con ie en en ab umado amen e p edominan es. Po o a pa e, la ensión dialéc ica
que se p oduce en e au a y ep oduc ibilidad écnica se esuel e, no en el plano es é ico, sino
en el dominio de lo polí ico. Pues bien ¿has a qué pun o es a esolución no signi ica la simple
sus i ución de un dominio i ual po o o que, po o a pa e, es aba ya p esen e, si bien de
o ma subyacen e, en el an e io ? ¿Es cie amen e la ideología esa posibilidad so e iológica
que soñaba Benjamin o, po el con a io, o a o ma di e en e de i ual en la que los elemen os
mí icos juegan el mismo papel de obs ucción de un pensamien o ealmen e lib e y
desp ejuiciado? En es e sen ido, a Benjamin se le plan ea el e e no p oblema ilosó ico de lo
incues ionado del p opio pensamien o, de la pe i encia del mi o en el ondo de las ideas. Tal
y como ha demos ado el anscu so de la his o ia, las consignas e oluciona ias no
ep esen a on una o ma de libe ación en e al educ o mi ológico del a e bu gués, sino la
sus i ución de una mi ología po o a, no menos despó ica y o ali a ia.
Po o a pa e, si uados ya en el plano de lo es ic amen e es é ico, cabe indica que no
odos los elemen os no edosos que Benjamin encuen a en los medios écnicos son exclusi os
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de és os. El mon aje, sin i más lejos, al que an a impo ancia concede como o ma de
cons ucción de la ealidad y de ans o mación de la óp ica de la con emplación de la misma,
ha cons i uido siemp e un ac o de p ime a magni ud en oda ob a de a e, si bien no de un
modo mecánico. Una ob a de a e no es, en e ec o, sino una cie a cons ucción de ealidad.
Esa ealidad end á unos u o os ca ac e es, pe o pa a su exis encia el a is a hab á de
compone los di e sos elemen os que la con o man. Tal disposición es lo que gené icamen e
pod íamos denomina mon aje. ¿No es la composición pic ó ica una o ma de mon aje, en la
que se cons uye la ealidad de la pin u a a a és de la disposición en el lienzo de los
elemen os de la misma? ¿Qué es la es uc u a na a i a de la no ela sino la o ma de mon aje
que p es a c edibilidad a la ealidad ic icia que se na a? Pe o, además, la in e mediación de
un mecanismo écnico no iene po qué supone , al y como sos iene Benjamin, la posibilidad
de un dis anciamien o c í ico con espec o a la ealidad exhibida. Puede supone , mas bien,
odo lo con a io, pues o que la cons ucción de la ealidad que subyace en la imagen en
mo imien o es in ini amen e menos ob ia que la que o ecen las a es adicionales, has a el
pun o de que los lími es en e ealidad y icción se diluyen has a desapa ece . Con las o mas
écnicas de ep oducción de la ealidad comienza, sin luga a dudas, la i ualización de és a.
La consecuencia de ello es que, al y como pudo a isba Ado no, las posibilidades de
manipulación que de ello se de i an son po encialmen e in ini as. El impe io global de la
ele isión en manos de los g andes capi ales inancie os es, en es e sen ido, concluyen e.
Cabe p egun a se, po úl imo, si ha desapa ecido ealmen e el au a de las ob as de a e
o se ha con e ido, con a lo que hubie a podido pensa Benjamin, en un enómeno de masas.
En los museos es ya algo habi ual opeza se con ingen es muchedumb es que se aplican a un
gene alizado eje cicio de de oción e ichis a sin p eceden es en la his o ia. Las masas acuden
eligiosamen e a e e encia de e minadas ob as de a e que se ca ac e izan po habe ido
acumulando a lo la go del iempo una, po así deci lo, densidad au á ica que asciende con
mucho sus alo es pu amen e es é icos. Po o a pa e, ¿en qué si no en el au a se sus en a el
me cado inancie o de ob as de a e? (En el capi alismo, cuan o meno es la ealidad ma e ial
de un p oduc o mayo es el p ecio del que dis u a). El dine o, en épocas de c isis, encuen a
pa adójicamen e un e ugio más segu o en la di usa ealidad del au a que en uel e una ob a
de a e que en la mucho más angible gua ida que el o o le había p opo cionado has a el
p esen e. La singula idad de la ob a, el au a que odea a la i ma, con inúa siendo el elemen o
que alimen a la especulación inancie a en el me cado del a e. Sólo po el au a se puja en las
casas de subas a. Sólo el au a ac ecien a el p ecio de una ob a sob e o a que, al ez, albe ga
mayo es cualidades obje i as. También el au a de e mina que una ob a habi e en el Olimpo de