UN
CORSARIO GADITANO
(*)
Po
ANTONIO
Go
NZÁLEz
-M
ENESES y M ELÉNDEZ
Es
so p enden e
el silencio
que
ha
caído
sob e
los co sa-
ios
españo
les. Aho a
que
se
habla
an o
de
Sandokán,
se
ol ida
que
los niños
de
hace
cincuen a
o
sesen a
años leíamos
con
en usiasmo
a Salga i,
pe
o solo l
as
a en u as
del Co -
sa io
Neg o, de Ma gan, de Van Gull. Los
co azones
in an iles
es aban
di ididos
en e
la
admi ación
po
lo
s
pi a as
y el
amo
pa io.
Y
nadie
nos
habló
de
que
en los
mismos
años
na e-
gaban
el
mismo
ma
co sa ios
españoles
pa a
con a
es a
la
sang ía
de
nues a
lo a
me can e.
¿Po
qué
ese sec e o?
En
España
había
una
legislación,
la
O denanza
de
Co so,
de
Ca los IV, de
1801.
Y
o a
con a
la
pi a e ía.
Se
pi a a
no
es
se
co sa io.
Los
co sa ios
lo
son
en
nomb e
de
un
es-
ado
sobe ano
y
ena bolan
su
bande a.
Los
pi a as
son
apá-
idas
y al
zan
la
bande a
neg a
que
a e o iza.
Hoy oy a
con a
sucin amen e
la
his o ia
de
un
c
o sa io
que
na egó
cinco
años
el A lán ico. Y
que
mu ió
en
su
cama,
muchos años
después
de
hab
e desem
ba cado.
¿Quién
iene
documen ado
des
ce
nde
de
un
cua o
abue
lo
co sa io?
Y o lo engo:
F anci
sco Es é ez Diéguez,
un
ga
ll
ego
ana
l
abe o
que
llegó a
euni ,
si no
un
capi ali o
,
un
caudal
su-
icien e
pa a
de
ja le
a
su
hija
una
casa
de
baños
ac e
di ada
(de
las dos
que
había
en Cádiz
ha
ce
casi
dos
siglo
s)
y
casa la
con
un
P ecep o
de La inidad,
había
sido
co sa
io
du an e
(•)
Es e
abaio
ue leí
do
en
la
sesión de la Academia co espondien e al ie nes
14
de
ene o de
1977.
50
ANTONIO
GONZÁLEZ-~IE.NESES
Y
MELÉ
NDEZ
cinco años de
su
ida. Y enía los
documen os
que lo
ac e-
di aban
. Y los
apo ó
a
su
expedien e
ma imonial.
Cuando ue a
casa se
F ancisco
Es é ez, Es e es o
Es ebe
-que
de odas esas o mas
apa ec
e
esc i o
en
ese
expedien-
e
-,
en
1783, pagó
pa a
ab i lo
cua o
ducados
, que
ya
es
dine o
. Da e de es o Reyes al olio
15
uel o
del Legajo 3.º.
Va a
casa se
F an
cisco con Ana
Ma ía
Ma ín
de
León
y
Sánchez. El dice
que
iene
ein a
y dos
años;
y poco
después
que
ein a
y es, y es posible
que
enga
ein a
y cinco o
casi
cua en a.
Ella
con iesa
ein i
és, y
en
ealidad solo
ha
cumplido
ein idós. Le lle a el no io doce o
ece
años.
Quizá
diecisie e. Y,
pa a
empeza ,
cuen a
su
his o ia.
El
es gallego.
Ha
nacido
en
el
luga
de Moyalde, en el
Obis-
pado
de
O
ense. Moyalde
es
un
minúsculo
pueblo
de la
Pa o-
quia
de
San a
Ma ía
de Moyalde,
en
la
ju isdicción
de
Mon-
e ey
y en el Ayun amien o de
Villa debós
.
Es á
asen ado,
ce ca
de Ve ín, casi
en
la
on e a
con
Po ugal,
en
una
sie a
al a,
en
la
lade a
no e.
En
in ie no
se á
gélido,
so
mb ío,
is-
ón.
En
e ano, esco,
umb oso,
con
sol
ama illo
a
la
mañana
y
al
a a dec
e .
Siemp e
,
pob e,
casi
mise able.
Los
pad es
de
F ancisco
son
Se as ián
(el
no a io
lo
esc ibe
así,
con
) y
Theodo
a
Diéguez. Cuando
F ancisco
a
a
casa se,
ambos
han
mue o.
Quizá
mu ie
on
an es
de
que
el
muchacho
de ein i-
cinco años
salie a
de
Moyalde,
su
pa ia
lejana.
¡Qué di e en-
cia
en e
Moyalde y Cádiz!
El
luga
,
som
b ío,
mon esino,
ío.
Cádiz, soleado,
emplado
,
ciudadano,
asomado
al mundo.
F ancisco
no
sale de
su
pueblo
solo. Viene con él
un
mu-
chachi o
mucho
más jo en
que
él, Pe
d o
Ma ín,
su
paisano,
que
se á
su
compañe o
de
a en u as.
El
año
73
dice
ene
ein icinco años. Es, pues, nue e o diez
años
meno
que
Es-
é ez.
Sald ía
de
Moyalde
con
unos
quince
años. Lo más,
con
diecisie e.
Los dos paisanos, el
muchacho
y el chiquillo, se
unen
pa a
su
iaje
has a
Cádiz a
o o
gallego,
bas an e
mayo
que
ellos,
Ped o
de
Rilo.
Tiene
Ped o
cua o
o cinco
años
más
que
Es
-
é ez,
ece
más
que
Ma ín.
Ha
nacido
en
San
C is óbal del
Remesa ,
en
el
pa ido
de
La
Es ada,
del A zobispado
de
San iago,
de lo
que
luego
ha
de
se
P o incia
de
Pon e ed a.
UN CORSARIO
GADITANO
51
Pa ece
qu
e si l
os
de Moyalde ecogie on a
Rilo
y siguie on
en
la
misma
di ección, se di igi
ían
a S
an ia
go
y
de
allí
al
ma
,
a
emba ca
en
Villaga cía de A osa o,
más
al
su ,
en
Pon c-
ed a,
Ma ín
o Vigo.
Po qu
e el
ma
une
má
s
que
sepa a
y
de
Galicia a Cádiz
iaja
emba cados
e a
menos
penoso
que
cam
ina
an as
leg
uas
a pie.
Pe o
si ue P
ed o
de Rilo el
que
pasó
po
Moyalde y en-
can
diló a los dos jo encillos del luga ,
pudi
e on
seg
ui
en
la
gas
jo nadas,
a a és de P
o ugal
o
del
Reino de León,
Ex emadu a
y Andalucía, l
eguas
y
leguas,
hacia
el calien e
su ,
encendidas
las
men es
y llenos de
ilusión
los
co az
ones,
día
a
s día,
como
an os
galleg
os
que
buscaban
en
Se illa
su
Eldo ado
y
encon aban
solo
un
asien o
al
sol
en la plaza del
S
al a
do
,
con
su
cue da
al
homb o,
espe ando
qu
e alguien les
enca g
ue
un
pesado
po
e: un baúl,
un
piano,
una
mu
danza.
Cuando
yo
e a
muchacho,
od
a ía se
llamaban
gallegos a los
que
lle ab
an
los
pasos
de S
emana
San a. Y los «gallegos» de
Piazza
an
spo
aban
los
piano
s de las c
asas
a l
as
case as
de
la
Fe
ia
,
pa a
acompaña
con ellos l
as
se
illan
as, l
as
aleg es
se
illana
s de en onces,
qu
e
bailaban
las
niña
s de
la
amilia
con
la
g acia
de las
baila i
nas
de
Cádiz
del
i
empo
de
los
césa
es, p
e o
con
más
pudo osa
ese a.
Es os
galleguiños,
he manos
de
an
o
s chicucos
mon añeses
, de
an os
as u ia-
nines
que
acababan
s
us
idas de depe
ndien es
de abe
na
o
de
c iados
de
casa
g
ande
,
menos
al
gún
p i
ilegia
do
que
se
casa
ba
con
la
hi
ja
de su p inci
pa
l y lo
he
e
daba
.
Emba
c
ados
o a pie, los
es gallegos ll
ega o
n a Cádiz ocho
años
an es
de 1783; en
eso
coinci
den
los
es
en
sus decla a-
ciones. Ll
ega on,
pues,
en
1775
. Cádiz i ía el auge
de
la Real
Ma ina
que
C
a los
III
y sus
minis os
ilu
s
ados
omen aban.
Los
es
gallegos lleg
a ían
sin
dine o
y
sin
ecomenda
ciones.
¿Cabe
duda
de
eso?
Pe o
los
ga
llegos,
como
lo
s
as u ianos
y
los chicucos
mon añeses
en
ían
buena
ama.
E an
-solían
se
-
abaja
do
es, s
u ido
s,
poco
exige
n
es,
espe uosos,
e-
naces.
P op
ensos,
eso
sí, a la mel
anco
lía, a
la
mo
i
ña
de
su
ie a.
Pe
o
esa
d
ep esi
ón
es
un enómeno
a d
ío,
p opio
de
la ejez o,
po
lo
menos
, de
sus
umb ale
s. Los jó enes no
e an
is e
s. Y
e a
n o zudos. Y di
sc e os
.
52
ANTONIO GONZÁLEZ·MENESES Y MELÉNDEZ
Rilo se colocó a sel li . Rilo
e a
e
ducadi o;
sa
bía
esc
ibi .
Fi ma
con
una
le a
mu
y
cla a
y muy
bien
dispues a
.
En
la
echa d
el
casamien o
de Es é ez
es
si
ien
e
en
casa
de
doña
Ma ía
de
Rizo, en
la
calle de la Yed a.
E]
pe manec
ió en
Cádiz
odo
el
iemp
o, desde su llegada. Los
muc
h
achos
de Moyalde,
no. Cuando
ll
e a
b
an
e
s
años
en
Cádiz, se
emba ca on.
Lo
hi
zo
con ellos
un
je ezano, S
al ado
Jimén
ez,
zapa e o
, mucho
ma-
yo
que
ellos
pues o
que
el
año
83 iene cu
a en
a y
cua o
años,
once
o doce
má
s
que
F ancisco. Los
es
se en olan
en
la
M
a i
na
. P
e o
lo
hac
en en
una
modalidad
muy especial.
F an
-
cisco
Es ebes
apa ece como
g
um
e e
de
la
aga a
co sa ia
Nues a
Seño a
de
la
Soledad.
Es a
aga a
la
a
ma
el Consulado y
Come cio
de la
Ciudad
de
Cádiz,
con
odo
desca o. Lo
a i man
así
Thomás
Yzqu
ie
do,
Ys
id o
de
la
To
e y
Pe
d o
Ma ínez
de
Mu
guía, q
ue
son
Dipu-
ado
s
con
ap obación
eal,
nom
b
ados
po
el
Consulado y Co-
m
e cio
de la
Ciudad
de Cádiz
pa a
el
a mamen
o
de las
na es
en
co so.
El
ma
-de
ma e libe um-
e a
peli
g oso.
Los galeones
es
pañoles
caían
en
pode
de
los
co sa ios
h
oland
eses, ingle-
ses, anceses o
de
los
pi a as
sin
pa ia
,
cuan
do enían
ca -
gados
de o o, de
pla a
pa a
España.
Nues as
aga as
co
-
sa ias,
a ma
da
s en co so en Cádiz, na ega
ban
el A lán ico
en
igilan e
espe a,
como
ga
os
mon
eses al acecho,
pa a
con a-
e
s
a
con
sus
cap u as
la s
ang ía
de
nues os
galeones hun-
didos o a
p esados
po
los
Ma gan
no elescos.
T
es
años
y
medio
gas ó
F ancisco
Es ebes
en
un
iaje
de
Cádiz a
Bu
enos Ay es, de Buenos Ay es a Cádiz. T es
años
y
medio
en
el
ma ,
sin
oca
ie a,
sin
epos a ,
si
n
ha
ce
agua-
das.
Nu iéndose
de las i
u
a
lla
s
de
los b
a cos
abo
dados, ga-
nando
pa a
la
ipulación
dine o
con an e
y
sonan e
de
las
a cas
de los
buques
enemigos
que
caían en la
so p
esa
.
El
mo o
e a
el ien o y
no
necesi aba
ep
os a se
. P
e o
las elas
se
pasaban,
las
ja cias
se
ompían
po
bueno
que
ue a
el
cáñamo,
los
cascos
podían
se
pe o ados
po
la
b oma,
el
agua
se
co ompía
en
los
ba iles
con el iempo, el
esco bu o
acechaba
en
las cons
e
as ancias. Todo
se
eponía,
si
había
sue e
de
abo da
un
ba co
bien
p o is o. Y
además,
se ga-
:N
CORSARIO GADITANO
53
naba
din
e o
pa a
el
u u o
incie o
.
Valía
la
pena.
La
pena
de
pa
sa
ho a
s y días, meses y
años,
al
pai o,
con
las elas e
n-
dida
s y
las
esco
a
s
la gada
s,
oyendo
el
es alla
acompasado
del g
uald
ap
eo
de
las
láccidas elas,
bajo
la
con inua
ame-
naza
de
una
mue e
on a
po
el
so
co
llazo
aido
de
una
e
ga
sac
udida
po
una
i azón
ine
spe
ada
,
po
el
la igazo
de
un
ca
bo
d
esa
ado
. Valía la pe
na
el
edio
, el miedo,
el
esco -
bu o,
la
ausencia,
la
al a
de
no icias
.
Los
años
en
la
ma .
En
agos o
de
1871
llegan a Cádiz l
os
co sa ios.
Y a los cua-
en a
día
s
za pó
la
Soledad
pa a
La
Habana
(La
Ha an
a, dice).
Es e
iaje
so
lo
du ó
e
in i és
mes
es.
Dos
años
co os
o a
ez
de
es
a
al
pai o,
agua dando
la
p esa
codiciada
.
Po
in,
el
13
de
agos o
de
1783 llega a Cádiz,
de
uel a, la
aga a
co sa ia
Nues
a
Seño a
de
la
Soledad
. Y
en
ella
ie-
nen
el
zapa e o
je ezano
Sal ado
Jiménez,
el gallego
Ped o
Ma ín
y
su
pais
ano
F ancis
co
Es é ez
y Diéguez. F
ancisco
ya
no
es
g ume e,
aunque
lo
di
ga
n
los
Dipu ados.
Es
ma i-
ne
o,
po qu
e
así
con
s
a
en
el
ce i icado
que,
a
e ec os
de
casa se,
le
lib a
el C
apellán
de
la
a
g
a a
co sa ia,
don
Gonza-
lo Fe
n
á
ndez
. ¡Qué
pi a as
an
a os!
El
capellán
da
e
de
que
F anci
sc
o
ha
co
n esado
y
comulgado
los
es
úl imos
años
de 1781, 82 y 83,
pasados
en
el
ma
.
F ancisco
necesi aba
el
ce
i icado
po que
a
los
pocos
días
de
llega
había
iniciado
el
expedien e
ma imonial
pa a
casa se
con
Ana
Ma ía
Ma ín
de
L
eón
y S
án
chez.
Había
nacido
es a
muchacha
en
Algeci as
el
7
de
ab il
de
1761
,
dos
siglos
jus o
s
an es
de
los
días
en
que
un
homb e
,
Ga
ga
in, po
p ime a
ez hizo
un
uelo
es
pacial,
se
lib ó
de
la
g a edad
e
es
e.
Se
bau izó
Ana
Ma ía
en
la
Pa oquia
de
Nues a
Seño a
de
la
Palm
a,
en
Algeci as. Le
admini
s
ó
el
sac amen o
el
e-
ni
e
n e
cu a
D.
Be na do
Pé ez.
La
insc ibió
en
el
Lib o
7.
0
de
Bau i
smos.
al
olio 289. Allí
cons a
qu
e
la
niña
e a
hija
legí-
ima
de
Juan
Ma ín
de
León
y de
Juana
Sánchez.
El
pad e
había
nacido
en
Jimena
de
la
F on e a;
la
mad e,
en
Alga o-
cín. Es
os
pueblos
es aban
aisladísimos
en
esa
se anía
que
cabalga
en
e
la
cos a
y
Ronda.
An es
de
que
el
e oca il
los
ac
e
case
a
medias,
po que
de
es e
a Gaucín, a
Bena abé
54
ANTONIO GONZÁLEZ-: !ENF.SES Y
MELÉNDEZ
y
po
in a
Al
ga
ocín
media
un
camino
ca e e o
sinuos1s1mo.
Ni
es
o
había
en los
años
casi ines del siglo
XVIII.
Sendas
de
cab a,
a pie o a caballo
había
de
eco e
el
no io
pa a
llega
desde
Jimena
al
pueblo
de la no ia. Y
cinco
leguas
jus as,
ein isie e
kilóme o
s, se dice
aho a.
Cin
co
ho as
de
ma cha
i a, si lo consin iese
Jo
ab up o
de
l
camino,
sepa aban
a
Juan
de
Juana.
¿Los eco
ía
él
cada
día
de
ies a
,
pa a
pela
la
pa a?
¿O
se
conocie on
en
Alg
eci as,
donde
i ían
de
casados?
Allí nació Ana Ma ía. Y doce
años
an es
o a
hija,
Isabel.
En
1783,
Isab
el con iesa
ein a
y c
ua o
años. Cuando
nació
Ana Ma ía,
Isabel
e a
u
na
adolescen e.
Ana
Ma ía
dejó
Al
gec
i as
a
Jo
s
ec
e
años,
en
1774. Y
no
ol ió a
sali
de
Cádiz desde
en onces
. Lo
que
en
lenguaje
de
esc ibano
qui
e e
deci
que
no
ha
hecho
ausencias.
Así, es
muy
ácil
p oba
que
es
sol e a
y
que
no
ha
dado
palab a
solemne
de
ma imonio.
Lo
que
aho a
se
dice
oma se
de dichos.
Es
cla o
que
An
a
Ma ía
ino a Cádiz a se i .
¿Qué
iba
a
ha
ce
,
si
no,
una
niña
del
campo
en
la
ciudad?
Los
pad es
habían
mue o
ein e
años
an es
del
casamien o,
en
1763, o
quizás
an es.
Isabel
asegu a
que
ien
e a
su
he mana
con
ella
po
mue
e
de
sus
pad e
s. Y
no
es
e dad.
O
no
lo es lo
que
dicen
los es igos de la echa de la
mue e
de és os.
Po que
Isab
el
se
ino a
i i
a Cádiz
en
1777,
so
lo seis
años
an es
del
año
del ex
pedien e.
Así
que
Ana
Ma
ía
i ía
an es
sola, de
niña,
en
la
ciudad,
si iendo. Isabel
se
casó
con
Diego Ruiz.
Pe o
és e
se ue a
Am
é
ica, a las
Indi
as. Y
no
se
conocía
su
pa a-
de o.
E
Isabel
i e
en
casa
de don
F ancisco
Delgado, segu a-
men
e
de
c iada. Y desde luego,
no
en
la
misma
casa
que
Ana
Ma ía
.
Ana
Ma ía
i ió,
pu
es,
sola
en
Cádiz
de
sde
1774
has a
1777,
un
año
an es
del de e
n ola s
e
F ancis
co
Es é ez
de
co sa io.
T es
años
de
is e
soledad
de
una
niña
hu
é a
na,
púbe
ape-
nas,
de
c iadi a
en
una
ciudad
babilónica
ll
ena
de
ma ine os
,
de
a esanos,
de ma
jo
s
equeb ado es,
de
mendigos
, de mu-
chachas
de se icio jó enes y mayo es. Y en esos años, los
mismos
qu
e
pasó
el
jo en
gallego
sin
a imo,
ue on,
no
hay
duda
de
es o, los del conocimien o, el
amo ,
el no iazgo de
Jos
dos
hué anos
, solos, pob es,
desa aigados.
Y no
hay
duda,
UN
CORSARIO
GADITANO
55
po que
apenas
desemba cado
F ancisco,
empieza
el expedien e
ma imonial.
Y
po que
los es igos, los
amigos
y
compañe os
de
él,
la
amiga
y la
he mana
de ella,
dicen
que
los conocen
desde
hace
odo
ese
iempo
y
saben
qu
e
se
han
dado
palab a
de
casamien o. Y
aho a
apa ece
oda
la
hondu a
, el desga a-
mien o
del gallego
en
el
ma
, de
la
al
geci e
ña
en
el
pue o
,
cinco
la
gos
años
sepa ados,
sin
más
con ac os
ni
no icia
que
los
cua en a
días del inal del
e ano
de 1781.
L
os
ísicos
saben
que
los
cue pos
se
a aen
con
an a
me-
nos ue za,
cuan o
más lejos
es án
uno
del
o o.
Las almas,
como
las dos
manos
del
a que o,
an o
más
se
a aen
cuan o
más
se
ensa
el a co,
cuan o
más
se
sepa a
la
mano
que
sos-
iene
la
le
cha
de
la
que
suje a
el a co.
Ana
Ma ía
es á
empad onada
en
la
ca
lle
de
Cobas. Tes igo
de su expedie
n e
es
una
je ezana
sol e a
-de
es ado
hones o
,
dice el
no a io-
que
i e en
la
ca
lle de Villalobos,
en
casa
de los
seño es
Ma ínez.
Ju a
que
c
ono
ce a
Ana
Ma ía de unos
ocho años. La
ca
lle de Villalobos es
una
co a
bocacalle de
la
de
Cabos
.
Se
puede
c ee
que
es a
je ezana,
que
se
llama
Ana
de
Rueda, debe
se
compañe a
de
salidas
de
su
ocaya.
O
se
conoce ían
en
las
comp as,
en
las
iendas
del
ba io.
Ocho
años
en
ein i és
es
mucho
. Más de
la
e ce
a
pa e
de
la
ida.
Y como es el
úl imo
e cio, el más p óximo y pleno de
ec
ue -
dos,
es
más
de
la
mi ad
de
la
ida
que
se
e iene
en la
memo ia.
Y esos
son
odos
los conocidos de los
con ayen es:
la
he -
mana
Isab
e
l,
el
paisano
Ma ín
que
es á
emba cado
en
la
ba-
land a
que
es á
p óxima
a
za pa
pa a
Ca aca
s, el
je ezano
Sal ado
Jiménez
, la
je ezana
Ana de
Ru
e
da
y el gallego Pe-
d o
de
Rilo,
c iado
en
casa
p incipal.
Todos
han
ju ado
que
conocen a los no ios,
que
son
sol e os,
hué anos,
lib es de
impedimen o
s.
Pa ece
que
se ía
su icien e. Pues
no
bas a.
La
Cu ia
eclesi
ás ica
quie e
que
se
cump
la
lo
que
dispone
la
Real
P agmá ica.
Y Ana
Ma ía
acude
al Alcalde
de
la
Real Audiencia.
Y se empieza
un
nue o expedien e, és e ci il,
con
los mis-
mos
es igos,
que
uel en a
deci
lo mismo,
con
más
palab as
y
o malidades.
Y,
po
in, pliegos y pliegos
apo ados
(Sello
Qua o,
Vein e Ma a edís),
Su
Seño ía
dice: «Que debe
abili a
(así, sin
h)
y
abili a
a Ana
Ma ía
pa a
que
be i ique
(sic)
dicho
56
ANTONIO GONZÁLEZ·MENESES Y MELÉNDEZ
conso cio
con
el
ci ado
F ancisco
Es e es
...
,
e c
..
e c., y
que
a
la
cu ia
se
le
en
egue
o iginal
conse ando
es imonio
y
sub-
sin a
(así)
elación
pa a
los
e ec os
qu
e
combenga
(li e al)».
Lo
p o eyó
y
i mó
Luque
y
da
e
F ancisco
Rod íguez
Villa-
nue a
Mo án.
Toda ía
hay
un
olio,
que
aho a
apa ece
en
blanco
y al pie lle a
una
i m
a
muy
cla a:
Juan
de
Ba ona,
ub icado.
Es amos
ya
a 5
de
no iemb e
y
po
in
se
casan
F ancisco
y
Ana
Ma ía,
el
co sa io
gallego-gadi ano
y la algeci eña-
gadi ana.
Pasan
los
años,
no
muchos.
Vein isie e.
El
cinco
de
agos o
de 1810,
en
el
Cádiz de la
Gue a
de
la
Independencia,
hay
no-
icia
de
hab
e
allecido
en
la
Pa oquia
auxilia
de
San
Lo-
enzo,
don
F ancisco
(¡Oh,
pode
del
dine o!
Llaman
don
al
ex
g ume e
co sa io)
Es é ez,
na u al
del
luga
de
Molia de
(sic),
Ju isdic
ción
de
Mon e
Rey,
obispado
de
O ense,
de
66
años.
Pued
e
en o
nc
es
c ee se
que
se
casó
con
casi
cua en a
y
que
se
qui ó
años
en
las
decla a
c
iones
d
el
expe
dien e,
po
no
asus a
a
la
no ia. Casado, sigue,
con
doña
Ana
Ma ía
de
León.
Recibió
los
sac amen os.
Habían
es ado
los
esposos
ecíp o-
camen e
en
3
de
ma zo
de
1804,
dejando
a
la
olun ad
del
que
i ie a
en ie o
y
misas.
Se
le
hizo
o icio
de
c uz
al a
y
mu-
chos
capellanes.
Y i ía
en
el
ca
llejón
de
la
Ce e ía.
Una
hija
de
ambos,
que
h
abía
nacido
el 22 de
sep iemb e
(Thi's
he
las ose
o
summe )
de
1793,
el
año
del
Te o ,
se
iba
a
casa
en
esos
días
con
D.
Ba olomé
Meléndez-Ma a y
Sánchez-Rendón,
P ecep o
de
La inidad,
que
i ía
en
los
años
de
1808, 9 y
10
en
la
ca
lle
de
la
Ro
sa,
195 y
en
la
de
la
Ce-
e ía,
194.
En
1852,
un
hijo
de
ambos
,
Ba olom
é Meléndez
Es
é ez,
iene
una
casa
de
baños
en
el
núme o
188
de
la Ce e ía. Y
o o,
Manuel
,
una
hojala e ía
(en onces
se
esc
ibía
sin
h)
en
la
calle
de
Cobos,
donde
i ió la
abuela.
Po
cie
o
que
es e
hojala
e o
es ía
siemp e
de
l
e i a
y
chis e a
y
e a
incap
az
de
laña
una
palangana.
Pe o
ecibía
en
el
alle
a
dia io
a
Su
Ilus ísima,
el
seño
Obispo
,
con
quien
ememo aba
de
ez
en
cuando
el
excelen e
la ín
de
su
pad e,
que
había
enseñado
al
obispo
a
luci
se
como
buen
la inis a
UN CORSARIO
GADITANO
57
en
las
isi as
ad
linzina,
en
los c
ul í
si
mos
ambi
en es
a icanos.
Y el
la
e
o
decía
a
sus
nie o
s,
ya
en
los
úl imos
años
del
siglo
XIX
,
que
un
cab
alle
o
no
debía
en a
en
una
abe na
ni
pa a
en
cende
un
cig
a o.
E
s os
nie os
e a
n
hijo
s de o
o
Meléndez,
F anci
sco,
qu
e
ue Ca
ed á ico
de Ana omía P
a ológ
i
ca
y
Ope a
ciones, Decano
de
la
Facul
ad,
Vicep esiden e
de
la A
ca
demia
de Medicina y
de
la
Dipu ación
y Alcalde
de
Cádiz.
Y.
con
sus
es
hijo
s mé-
dicos,
ien
e
un
ecue do
en
el
nomenclá o
de
la
s
ca
lles de
Cádiz:
la
calle
de los
Doc o
es Mel
én
de
z.
Y es os
so
n
a a a
-
nie os
del
co
sa io
g
adi ano
. Las uel
as
que
da
el
mundo.