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Antagonismo y democracia: ¿son los derechos humanos el debate actual?

Abstract

Partiendo del desarrollo de los diferentes enfoques sobre derechos humanos, plantearemos que su reactivación pasa por el necesario debate interno de las instituciones, significados y alcance real de la democracia en el seno de las denominadas sociedades d

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Antagonismo y democracia: ¿son los derechos humanos el debate actual?

Author: Vázquez Fernández, Adrián
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2012
Source: https://idus.us.es/bitstreams/c6c3f3ae-ad5c-4a11-8eb6-fe3621d30957/download
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semes e de
2012. Pp. 19–40.
An agonismo y democ acia: ¿son los De echos
Humanos el deba e ac ual?
Ad ián Vázquez Fe nández
Uni e sidad de Vigo (España)
Resumen
Pa iendo del desa ollo de los di e en es en oques sob e de echos huma-
nos, plan ea emos que su eac i ación pasa po el necesa io deba e in e no de las
ins i uciones, signi icados y alcance eal de la democ acia en el seno de las deno-
minadas sociedades democ á ico-libe ales. Po ello analiza emos las c ecien es
mo ilizaciones sociales p esen es en buena pa e de occiden e y p o undiza emos
en el signi icado de dos acon ecimien os: la i ualidad de un an agonismo en el
p og esismo polí ico y la u gencia de una al e na i a no occiden al pe o, si, desde
Occiden e.
Palab as-cla e: De echos Humanos, agonismo, populismo, democ acia,
an agonismo
Abs ac
Based on he de elopmen o di e en app oaches o human igh s, will
a gue ha his eco e y goes h ough he necessa y deba e wi hin ins i u ions,
meanings and ac ual ex en o democ acy wi hin he so-called libe al democ a-
ic socie ies. The e o e we will analyze he g owing social mo emen s p esen
in much o wes e n and we´ll wo k in o he signi icance o wo e en s: he
i uali y o an agonism in poli ical libe alism and he u gency o an al e na i e
non-Wes e n bu i , om he Wes .
Key-wo ds: Human Righ s, agonism, populism, democ acy, an agonism
1. Es ado de la cues ión: ¿son los DD.HH la cues ión ac ual1?
En los úl imos años, en el campo de la eo ía mo al y polí ica, hemos enido
que eplan ea nos el alcance de muchos de los p esupues os con los que se había
abo dado la p oblemá ica de los de echos humanos, en e ellos: a) los p oblemas
de su uni e salidad o de su necesa io di e encialismo, asun o que nos si úa en, b)
1 Una e sión an e io de es e a ículo ue p esen ada en el X Cong eso de la Asociación Española
de Ciencia Polí ica y de la Adminis ación (Mu cia, sep iemb e de 2011).
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A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semes e de
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el mi o, o denuncia, de la inconmensu abilidad cul u al, y la espues a an i-pos -
mode na. An e es os p oblemas siemp e han su gido oces sin e izado as y a gu-
men aciones acionales que eclamaban, c) la i enunciable exigencia uni e sal-
izado a de los de echos humanos, sea median e p ocesos acional-cogni i os de
undamen ación de no mas (J. Habe mas), o median e una lógica combinada y más
humilde, de a gumen ación acional y educación sen imen al (M. Walze : 1983,
R. Ro y: 1993), des inada a la supe ación del uni e salismo o mal ilus ado pe o
ambién del cosmopoli ismo libe al ac ual, a a és de un plu alismo e lexi o y
acionalismo mode ado, que obse a en los de echos humanos una ía pa a una
é ica anscul u al de base uni e sal pe o signi icada desde una aquí y aho a (Ca -
acedo, R.: 2005). Es os pun os son solida ios con conside ables incógni as que
amenazan la iabilidad y an e odo el alcance eal, no del signi icado, sino de la
aplicación y exigibilidad, an o legal como mo al de los de echos humanos, pun os
que ligan la e ien e uni e salizado a-mo al de los de echos humanos con aspec-
os dependien es de las si uaciones exis enciales e his ó ico-cul u ales conc e as;
(Ma amao, G.: 1996). Es o nos conec a con uno de los p incipales desa íos de los
de echos humanos en la ac ualidad, d) el de su o mulación y capacidad egulado a,
lo que nos obliga a aden a nos en la calidad de su sopo e, es deci el alcance y
comp omiso eal de las democ acias occiden ales y sus elaciones in e nacionales,
pe o de es o nos ocupa emos en la segunda pa e. E ec i amen e, la his o ia de los
de echos humanos se es á esc ibiendo, pe o ya es una, o po lo menos ha su gido de
unos na ado es conc e os, y con es a a i mación no c eo ep oduci las esis an i-
logo onocen is as de J. De ida (De ida, J: 1971), aunque no nos impo a a i ma
que es muy necesa io empeza a lee eso que llamamos “pos mode nidad” de o o
modo y sin an os abúes p e ios. Podemos a i ma que los de echos humanos han
sido p io i a iamen e occiden ales, no que emos deci que su con enido y su alcance
no puedan se ac ualizados median e la apo ación y e isión de o as cul u as, sino
que su desa ollo has a aho a ha sido, p incipalmen e, occiden al. Es o ya ha sido
señalado (Pé ez Luño, E: 1996), y es que es e iden e que los de echos humanos han
expe imen ado una e olución según demandas y p o agonis as di e sos, po ello
podemos habla de de echos de p ime a, segunda, e ce a y has a cua a gene ación.
No obs an e, y a pesa que algunos de ellos, sob e odo los conce nien es a la e ce a
gene ación han es ado elacionados cla amen e con los p ocesos de independencia
y ei indicación de países a icanos y sudame icanos, no podemos ob ia que su
núcleo du o, aquel que se plasma en la decla ación de 1948, posee un acen o cla a-
men e occiden al. Es o mo i ó que la Asamblea Gene al de la ONU con ocase la
conocida “Con e encia Mundial de De echos Humanos”, que se celeb a ía en 1993
en Viena y en la que se buscaba, no solo una ace camien o de los de echos humanos
a los p esupues os mo ales y sociales de o as cul u as, sino la signi icación de los
de echos mismos a pa i del egionalismo conc e o, del uni e salismo posible y
iable en cada una de es as cul u as2. A pa i de aquí es cie o que es a decla ación
2 Como esul ado se o ganiza on es euniones egionales: Á ica, La inoamé ica-Ca ibe, Es ados
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econoce de echos colec i os en e al sesgo libe al indi idual que había ca ac e -
izado a los de echos humanos, es cie o que a pa i de aquí se ha ex endido la idea
de una necesidad, la de p omociona un núcleo du o de de echos que se pudie an
exigi y espe a uni e salmen e en cualquie luga de nues o plane a sin enuncia
a una p omoción de los pa icula ismos, se ha ex endido es e deba e en e pa ida -
ios de los de echos como mínimos, como máximos de excelencia, como ecu sos o
capacidades, odo ello des inado a una acla ación, p omoción y ex ensión uni e sal
de los de echos como cláusulas, p o ecciones y acue dos comunes (Domenech, A:
1996, pp. 191-192), y has a se ha p opues o una lec u a de los de echos humanos
como con enido de una é ica anscul u al a pa i de ese núcleo du o, median e la
posibilidad de una lógica de e aluación in e cul u al (Pa ekh, B: 1999, pp. 163-
197). E iden emen e cada una de es as p opues as es necesa ia y posi i a, pe o nin-
guna p ospe a á mien as la ealidad social y polí ica es é gobe nada po un modelo
ealis a (Vázquez Fe nández, A: 2009, pp. 115-130) de compe encia en el que el
se humano y sus elaciones son in oducidas en una lógica de es ados i ales en la
que, po supues o, el modelo mo al de los de echos humanos es poco más que un
“cuen o chino” (K asne , S: 2001, pp. 3-42), ya pa a es e plan eamien o, la ealidad
es á gobe nada po se es humanos egoís as y en dispu a, es deci el más adicional
y a caico hobbesianismo (Donnelly, J: 1992, pp. 85-110).
Po ello en es e es udio, en es a, al ez opinión in o mada, nos gus a ía plan-
ea nos ¿cuál es el deba e ac ual sob e los de echos humanos? o ¿son los de echos
humanos el deba e ac ual? Al mismo iempo, ¿son los de echos humanos posibles
sin un deba e más p o undo? y aún más, ecogiendo una endencia ac ual, ¿hay
u u o pa a los de echos humanos en un mundo no occiden al3?
2. De echos humanos y ealidad: la pa adoja de lo inamo ible.
Nues a p opues a p esen a una hipó esis de pa ida: el desa ío con em-
po áneo pa a la eac i ación de los De echos Humanos no se encuen a an o
asiá icos y del Pací ico; con ocándose pos e io men e una con e encia islámica. Es as Con e encias
(Túnez, San José, Bangkok, El Cai o) p e endían e leja e inse a las di e encialidades cul u ales,
económicas y polí icas de es as cul u as y co egi el amiz occiden al de la Decla ación de 1948,
y p esen ando en la p opia Con e encia de Viena, celeb ada en e el 14 y el 25 de junio de 1993, la
cues ión del ela i ismo y el alcance de los de echos humanos, cues ión plan eada y cues ionada po
la decla ación islámica, en la que siguiendo el ol ci ilizado de la Umma islámica se con empla la
idea de una sociedad uni e sal y equilib ada, pe o al mismo iempo se a i ma la p imacía de la Sha i`a
o ley islámica, en el sen ido de que solo se econocen, en e a una humanidad ecogidos en dicha
ley. No obs an e, y a pesa de las c í icas indigenis as, de su pe ición pa icula is a y di e encialis a
de de echos colec i os, o de la c í ica islámica, de nue o los “in e eses incomp ensibles” de la ONU
se a ianzan sob e una lec u a cla amen e uni e salis a que desecha la posibilidad de una lec u a más
pa icula , si quie a más pa icipa i a. Se econoce la impo ancia de las di e encias cul u ales, an e
odo en su con ex o de aplicación, pe o no se econoce que puedan se uen e de nue os de echos o de
econside ación de algunos de los exp esados en la lis a de la ONU.
3 El pasado mes de mayo se celeb ó en The School o Ad anced S udy a he Uni e si y o London
(h p://www.sas.ac.uk), un cong eso al ededo de es a misma cues ión.
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en aspec os cul u ales no occiden ales, como en el necesa io deba e in e no de
nues as ins i uciones, signi icados y alcance eal de la democ acia en el seno de
las denominadas sociedades democ á ico-libe ales: globales y domés icas. Es a
hipó esis se sus en a a endiendo a los siguien es pun os:
1) La eme gencia de países asiá icos no desc ibe la posibilidad de
una ein e p e ación mo al, é ica y polí ica de la ca ego ía de legi imidad. El
p o agonismo de los países asiá icos, p incipalmen e de China y Co ea, como
po encias in e nacionales es á ligado a su i e u able c ecimien o económico –
lo que pod ía si ua el deba e en una cues ión ace ca de la hegemonía y el pod-
e -, pe o nada hace p e e que es o suponga una “ ans usión” mo al de modo
global; pod ía apun a se que la expe iencia democ á ica en es os países es á
a enazada po múl iples dependencias in e nas y ex e nas; sean las desigual-
dades y co upción in e na de su polí ica, como sis emas ede ales (caso de la
India) o “ egímenes polí icos” (China) incapaces de esponde de modo adec-
uado al desa ío de la di e sidad, y que en el caso de China se p esen a como un
modelo de capi alismo ge encial sin bu guesía y ampliamen e dic a o ial. No
se a a, po an o, de un deba e mo al, no cues ionamos que en sus adiciones,
en su sensibilidad social no exis an condiciones, emociones y una acionalidad
óp imas pa a una implemen ación en el impac o y alcance de los de echos
humanos, an o en sus sociedades domés icas como en las elaciones in e na-
cionales; solo menciona emos uno de los es udios que más han incidido en las
conexiones en e la adición ilosó ico-mo al china y los de echos humanos,
nos e e imos a al es udio de Tu Weiming sob e el con ucianismo (de Ba y, y
Weiming, T: 1998). No obs an e, es os países, al amen e indus ializados y con
masas de población concen adas en g andes u bes, pa ecen adop a y que e
pa a si los modelos occiden ales de consumismo y libe ades indi iduales, al
ma gen de una ein e p e ación del signi icado de es os de echos y libe ades
a pa i de su “di e encia cul u al p opia”, y es o, si ob iamos el g ado de
he me ismo oda ía p esen e en China, pues la China milena ia se mues a
amiga, pe o solo como endedo -comp ado . Po supues o debemos obse a
que la c ecien e emig ación y globalización China, ha po enciado la p esencia
de muchos de sus ciudadanos en nues as sociedades, lo que, al ez acabe
acen uando, jun o a un In e ne menos censu ado, p ocesos democ a izado es
en el “Gigan e asiá ico”, pe o no podemos compa i un “espejismo op imis a”
espec o a una esigni icación, impac o y alcance de los de echos humanos as
una ans usión mo al no occiden al, ¿ ealmen e es o es posible? ¿no es un ipo
de mesianismo un an o New Age?
No con iamos en una al e na i a o “me amo osis cul u al de los
De echos Humanos” debido a la homogenización y mo alización ac ual de los
sis emas de ole ancia, al y como han señalado, en un sen ido di e en e, Chan-
al Mou e (2006) y Sla oj Zizek (2007), lo que si ua ía el p oblema en las
e o mas de los modelos occiden ales de inclusión y gobie no in e nacional
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2012. Pp. 19–40.
y su lógica ope a i a. Al mismo iempo descon iamos de la “no edad mo al”
que pudie an apo a es as cul u as, no po un e nocen ismo desmedido. Si
hay un cambio, sus p esupues os pa i án de la consolidación de una nue a
sensibilidad ciudadana, pe o es a, si acon ece, lo ha á, o lo es á haciendo en el
mundo global, no en países ni ibus. Tal ez Jaques De ida cuando hablaba
de la Nue a In e nacional, o de la comunidad de los que no ienen comunidad
(De ida, J: 1995), señalaba es a endencia que en nues o país pod íamos e-
laciona sin en usiasmos, que no iden i ica , con las mo ilizaciones sociales
del 15M, 25 e c., en un p oceso que, con cau ela, pod íamos iden i ica con
el concep o acuñado po Ingleha (1991) de “mo ilización cogni i a”. Con
es e concep o, Ingleha se e ie e al ad enimien o de nue as o ien aciones en
la ciudadanía que an a ans o ma sus elaciones con el sis ema polí ico. En
el caso de las mo ilizaciones ciudadanas en España es e acon ecimien o se ha
acele ado en los má genes de un p oceso que eúne algunas de las ca ac e -
ís ica del populismo democ á ico, al y como desa olla emos, lo que lo do a
de complejidad.
2) En el caso de la India podemos localiza de nue o lo que denomin-
a emos “P.C.S.E”, es o es, “Pa ologías Comunes de Sociedades Eme gen es”:
a) al o g ado de pe meabilidad a la cul u a global, en la que los modelos polí i-
cos y económicos occiden ales son p o agonis as; c) al o g ado de con ami-
nación cul u al; d) modelos de c ecimien o económico en la senda neolibe al;
e) g andes desigualdades in e nas y una es uc u a de pode “impe meable”.
Todas es as pa ologías ha ían muy di ícil una al e na i a, y mucho menos, una
al e na i a mo al; de nue o, al ez pod íamos habla de una al e na i a polí i-
ca o mejo dicho de pode , lo que ambién cues ionamos p o undamen e. Es
cie o que el pode y el peso polí ico pod ían ac ecen a cambios, pe o, ¿po
qué a mejo ?, ¿po qué no a lo mismo? Es incues ionable que la India posee
uno de los legados ilosó icos y mo ales con más in luencia global; desde las
iloso ías sánsc i as has a la polí ica- ilosó ico-mo al de Gandhi. También es
cie o que en los úl imos años la sociedad india ha expe imen ado el c ecimien-
o e i upción de una nue a conciencia solida ia con la pe spec i a de los DD.
HH, al mismo iempo que ha consolidado uno de los c ecimien os económicos
más no ables del úl imo siglo. La sociedad india, desde Gandhi, ha luchado po
un sis ema que abolie a las cas as no solo ju ídicamen e, sino de ac o, pe o
como odos conocemos y a pesa de los eno mes a ances que se han lle ado
a é mino, las desigualdades pe sis en en un g ado más que p eocupan e. No
podemos ob ia el desa ollo de inicia i as comuni a ias a a és de alguna de
las p opues as más no edosas y de mayo calado in e nacional, como las del
p emio Nobel de la Paz Mohammad Yunus, y sus mic oc édi os, p opues a que
bien pod ía se el ge men de una nue a men alidad y sensibilidad no solo en la
India, sino en muchos países que han emulado es a p opues a.

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2012. Pp. 19–40.
No obs an e pa ece que es a “isla nue a” se des anece an e las denuncias
que el G ameen Bank es á ecibiendo de sus “hipo ecados4”. A pesa de ello, no
debemos ob ia la implemen ación de p ocesos des inados a la consolidación y
ni elación de una sociedad jus a, a a és de o ganismos de iliación gube na-
men al como la Comisión Nacional de De echos Humanos, u o os de ca ác e
independien e como el In e na ional En i onmen al Law Resea ch Cen e5que
pe siguen la consolidación de aquellos p ocesos des inados a es ablece una so-
ciedad jus a, no solo en lo que a añe a los de echos humanos, sino ambién en
lo e e en e al medio ambien e, economía, e c. Los p oblemas in e nos de es a
sociedad no semejan a en u a una ácil solución, y más cuando alguno de ellos
pa ecen esponde a las mismas cla es que empiezan a amenaza los “Es ados
de De echo occiden ales”: una c ecien e desigualdad y una especulación que no
es a ajada po los sis emas de gobie no democ á icos ans o mados en “nue os
es ados egulado es” (Fe e a: 2008; y King: 2007), en los que los que la somb a
del populismo comienza a se ala gada.
Es cie o que las acciones lle adas a cabo po la UE y sus es ados miem-
b os pa a palia los e ec os de la c isis a a és de medidas de e iciencia y aus-
e idad, pod ían se en endidas a la go plazo como “ejempla izan es” (So ensen:
2004; Thompson: 2010) y como p oduc o de la acción conjun a de es ados nacio-
nales y o ganismos in e nacionales y ansnacionales como la UE, Banco Mun-
dial, o el FMI. No obs an e, en e a es a línea pod íamos esg imi lo que pa ece
se una opinión gene alizada: los es ados, en un mundo global, han pe dido su
capacidad eal de ges iona su au onomía, al mismo iempo que se han soca ado
sus ins i uciones y sociedades, al y como sos ienen la esis hipe -globalis as de
Kenichi Omahe (Ma sh, Smi h y Ho hi: 2006). La consolidación de ins ancias
pos nacionales y ansnacionales como la Unión Eu opea, al mismo iempo que
4 In e eses que oscilan en e el 30% y el 45% anual en la India y que ascienden has a el 150%
anual en Á ica; un sis ema de c édi o solida io que solida iza la deuda y acen úa las ensiones en las
comunidades; una especulación con la deuda que no e ie e en las sociedades necesi adas; y odo ello
abalado po los es udios de iabilidad e impac o económico que la Uni e sidad de Ox o d y Cam-
b idge han e ec uado y en los que se demues a que la si uación económica de los hipo ecados, no solo
no ha mejo ado, sino empeo ado as la concesión; línea ambién abalada po ONGs in e nacionales
como “Ayuda en Acción” quien po medio de su ep esen an e indio Shanidu Raman denuncia es a
si uación abie amen e.
5 h p://www.iel c.o g Uno de sus es udios, “Los de echos humanos en la India” de Usha
Ramana han se señalan muchos de los p oblemas endémicos con los que la India debe abaja :
en en amien os eligiosos como el Comunalismo, así como p oblemas de i ados de la es a i icación
de cas as en e a los que se han p opues o inicia i as in e esan es como Sama ha apu an, una colonia
o asen amien o de cien i iendas en las que g upos de cas a di e en es y eligiones con i en en el
mismo luga . También se ha in oducido en e al acos umb ado cen alismo Indio las pe spec i a
ac i a y c í ica de muchas ONGs, sob e odo en los asun os elacionados con exp opiaciones y
p ocesos de ecupe ación de ie a (Land aliena ion) y los consiguien es desplazamien os, así como
la lucha ci il de las muje es po la igualdad, de mo imien os ci iles que desde los años se en a han
luchado en di e sos campos, desde la ecología, a la abolición de la pena de mue e, e c. Es cie o,
po lo an o, que los de echos humanos es án expe imen ando un ue e impulso en India, pe o es e
impulso pa ece que oda ía es á des inado a ni ela una sociedad absolu amen e injus a e inme sa en
nue os desa íos como el e o ismo.
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An agonismo y democ acia:¿son los de echos humanos el deba e ac ual?
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2012. Pp. 19–40.
la eclosión de una nue a sociedad ci il ansnacional, inse ada en el clima de una
“sociedad de iesgo” (So ensen: ibídem, p. 35-39), que ac úa como una “Public
policy ne wo ks” a a és de las ONGs, la ONU, o la p opia UE, p oduce una
con adicción en e el ni el de solida idad, educación, expec a i as socio-pa -
icula es adqui idas en muchos países, p incipalmen e Occiden ales y la ealidad
económica in e nacional que pa ece soca a es as expec a i as p oduciendo el
desc édi o de la au o idad e ins i uciones polí icas (Ma sh, Smi h y Ho hi: 2006,
p.185) . Al mismo iempo es a c ecien e dependencia en e ámbi os nacionales e
in e nacionales en un con ex o global egido po ins ancias asnacionales como
la ONU ha po enciado una geopolí ica blanda que, no obs an e iene que lidia
con la pe sis encia ac ual de nue as o mas de geopolí ica du a, como bien se ha
is o en las gue as de I ak y A ganis án. Todo ello pa ece e e algunas dudas
sob e la iabilidad de un deba e sob e de echos humanos an es de emp ende , en
p o undidad, un deba e sob e las ins i uciones y inalidades que igen las democ-
acias ac uales.
En lo que sigue a a emos de da algunas cla es pa a comp ende el
po qué de es e lo ecimien o de ei indicaciones y mo ilizaciones en occiden e,
y pa a ello nos gus a ía plan ea una cues ión, ¿es os mo imien os (15M, DRY,
o su p oyección in e nacional el 15O) son p oduc o de una be incha ciudadana,
de un males a p ecipi ado o plan ean una cues ión más p o unda pa a la polí ica
democ á ica, la ca encia de al e na i as que desde hace años se iene denunci-
ando, si es o es así, ¿qué puede supone ?
3. El an agonismo p og esis a: ¿incapacidad, c edulidad e ine icacia polí ica?
Pa iendo de es as cues iones que i emos desa ollando, de endemos la
necesidad de una esigni icación democ á ica en la que inse amos el signi icado
y “p axis” de los De echos Humanos y Polí ica In e nacional. Pa a ello pos ula-
mos como i enunciable la cons ucción de una al e na i a a la hegemonía neolib-
e al, y plan eamos la no iden i icación en e neolibe alismo y cul u a occiden al,
pe o ampoco de las polí icas del consenso –las que se desa olla ían a pa i de
la eo ía habe masiana- con los esul ados ac uales del consenso libe al – an o
el desa ollado en es uc u as sup anacionales como la Unión Eu opea, como en
el seno de los Es ado-Nación - lo que nos lle a á a deba i la p opia noción de
consenso en la ob a de Habe mas a la luz de las c í icas e ec uadas po Chan al
Mou e, que ya an icipa emos pod ían se acep adas, eso sí, con suma cau ela y
as una c í ica ponde ada.
Cla o que, al señala el modelo neolibe al como causa p incipal de un
con ex o de c isis, end íamos que acla a p ime o que en endemos po neolibe -
alismo, al mismo iempo que debemos acep a que du an e los úl imos años es e
modelo ha bene iciado la p oduc i idad económica y social, desde la p oli e -
ación de ayudas pa a el es udio a ni eles muy desa ollados en la cobe u a de la
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A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica y Humanidades, año 14, nº 28. Segundo semes e de
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segu idad social y p es aciones solida ias. No obs an e, aun dando po buena la
a i mación an e io , so p ende la de ensa que desde sec o es p og esis as se hace
de un modelo, que cuan o menos debe ía se e isado p o undamen e. Es o pone
de mani ies o la c isis in e na de la polí ica, y conc e amen e de la izquie da, a la
ho a de posiciona se y cons ui una opción eal, que ue a de guiños p og esis as,
se a i me como un mo o de cambio eal y inculan e, al mismo iempo que p o-
duc i o y plenamen e demóc a a. Vayamos paso po paso, pues en es e pano ama
de la polí ica pos indus ial localizamos dos i ualidades anscenden es: en
p ime luga la eme gencia de populismos democ á icos o no democ á icos, y en
segundo luga , la posibilidad de una esigni icación in e na, pe o no con inuis a,
de la democ acia al y como la conocemos:
a) Una de las p ime as so p esas que nos encon a íamos al habla con
buena pa e de eó icos p og esis as, es su adsc ipción al neolibe alismo, digamos
no eó ica o subs ancial sino coyun u al; así an e una c í ica al modelo neolib-
e al, es común una con es ación, “y bien, ¿cuál es la al e na i a?, si us ed iene
azón en lo que dice, pe o i imos en un mundo global que ha expe imen ado
un eno me c ecimien o g acias a un modelo, el neolibe al, que ha pe mi ido una
iqueza su icien e como pa a que en nues os países se man enga la democ a-
cia en ni eles muy desa ollados, ¿cuál es la al e na i a?, ¿a qué se e ie e con
neolibe alismo?”. Po lo menos es a ha sido la línea sos enida po las polí icas
económicas p og esis as, aunque aho a pa ecen p e ende e oma la senda de la
ideología como he amien a c í ico-al e na i a, lo que ampoco pa ece se muy
ealis a si enemos en cuen a ejemplos como los de Hollande en F ancia. An es de
aden a nos en el po qué, y el alcance de es a espues a, acla a emos que es o no
quie e deci que no exis a una pe spec i a c í ica en la izquie da, ni siquie a p e-
endemos con ello soca a la unción desempeñada po los pa idos p og esis as
en el gobie no, no obs an e lo que sí p ocu amos es que el deba e sob e la izqui-
e da se plan ee de nue o al ma gen de las iliaciones, coyun u ales o de p incipio,
que pa ecen liga a g an pa e del p og esismo con ese “Sma powe ”6(Nye, J:
2002), que se de i a de las cláusulas de me cado y que se expo a como imagen
de libe ad, segu idad y bienes a . Es deci , esa izquie da inculada, no con los
conse ado es o con la de echa, pe o si con un modelo apa en emen e incues-
ionable, el neolibe al, pues pa ece p esen a se como la pied a angula del c eci-
mien o económico, o lo que es lo mismo de la es abilidad social, y en de ini i a
la condición sine qua non pa a un es ado social de bienes a . No es amos de acu-
e do con la lec u a unidimensional de Giddens (1991, 2001) ace ca de la polí ica,
como e emos más adelan e, pe o ampoco con una lec u a agonis a de la polí ica
que pa a del con lic o (ellos-noso os) como esencia de una e dade a polí ica,
pe o al ez, la asunción de la polí ica como ges ión al ma gen de p esupues os
ideológicos es la que en la ac ualidad es á con igu ando posiciones de suje o que
6 El concep o Sma powe se e ie e a los di e en es p ocesos de manipulación y gene ación de
opinión publica impulsados po el núcleo du o de la polí ica o del pode median e opinion make s, y
que pe siguen una ligazón e ec i a en e sociedad e in e és es a égico.
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An agonismo y democ acia:¿son los de echos humanos el deba e ac ual?
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2012. Pp. 19–40.
no podemos ca aloga ácilmen e, pe o que pod ían desemboca en an agonismos
sociales, cuando no en posicionamien os an idemoc á icos.
An es de ocupa nos de es as i ualidades, ¿qué es el neolibe alismo?,
simplemen e di emos que el neolibe alismo su ge como posición ex ema que
demanda la no inje encia del es ado en los asun os indi iduales, educiendo su
unción a la mínima egulación des inada al man enimien o de un me cado lib e
(Hayek, F.A: 1983), pe o ambién supone, di ec a o indi ec amen e, la asunción
de un modelo ealis a de la polí ica que se con apone a los modelos de jus icia
p esen es en las cons i uciones occiden ales en las que se p esuponen dos clausu-
las iniciales pa a una sociedad democ á ica: el espe o de la sobe anía popula y
los de echos humanos (Habe mas, J: 2000), odo ello basándose en una concep-
ción que desc ibe a la sociedad como acional, solida ia y a en a a la jus icia, así
como p o eedo a de los mínimos mo ales necesa ios pa a la sal agua da de es a
jus icia e igualdad, ya que el se humano, en es a e sión, es solida io y sensible a
p esupues os mo ales. No obs an e, el neolibe alismo neo ealis a a ni el in e no
y sob e odo in e nacional, desc ibi á la sociedad como compe i i a, el se hu-
mano como egoís a, y la ealidad como amo al, ya que lo que se adap a a la eali-
dad in e nacional desde es a pe spec i a es la ana quía in e nacional impe an e
en e países (K asne , S: 1983, p. 10). Desde nues o pun o de is a, es o gene a,
no solo una ambi alencia, sino una ensión ope a i a insopo able pa a el buen
uncionamien o de una democ acia nacional y global; como no, pa a un alcance
eal en la aplicabilidad y exigibilidad ecíp oca de los De echos Humanos.
Sabemos que los p og esis as no acep a ían su inculación a un p og ama
egido po es as cláusulas, pe o la ealidad es que lo hacen y desa ollan, pues el
sis ema de alianzas, dependencias y iliaciones mu uas, obliga a buena pa e de el-
los a suma se a las polí icas in e nacionales y a su dependencia di ec a del sis ema
inancie o con lo que ello implica. Pa ece que se cae p esa de una pa adoja, se
comp ende la nega i idad del modelo pe o se disculpa po la ed de alianzas y
esul ados supues amen e posi i os, buena mues a es la de ensa indi ec a de los
p ocesos de deslocalización. Pe o, es e p oceso de amoldamien o de la izquie da,
si es que exis e, ¿cuándo comenzó y qué consecuencias socio-polí icas se de i an
de es a p axis?
b) Sin duda es e p oceso no esponde únicamen e a una ho a y echa, pe o
ambién es cie o que la caída del mu o de Be lín en 1989 supuso un an es y después
en el pano ama polí ico occiden al, y sob e odo en la elación en e libe ales y los
pa idos de co e socialis a y es e a comunis a (Quesada, F: 2008, p. 20). Es a e-
cha puso « in» a la i al y adical discusión en o no al ipo de ci ilización que las
democ acias occiden ales es aban dispues as a asumi , la caída del bloque so ié ico
inaliza con la e a de las polí icas amigo-enemigo y desde en onces, podemos a i -
ma , «el ju ado ya no es á ue a», po lo que las polí icas occiden ales se uel an
cla amen e neolibe ales diluyendo las es a egias de con ención como el es ado de
bienes a en una polí ica económica en la que el Es ado queda educido a mínimos,
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concep o de iden idad colec i a, así como su concepción a icula o ia del campo
social y polí ico, y sus concep os p incipales, que eco demos pa a Mou e no
esponden a una desc ipción esencialis a sino a una p ác ica con ingen e.
No obs an e, la conclusión de Engelken-Jo ge sob e la eo ía de Mou e,
es que es a no se jus i ica desde un pun o de is a lógico, al igual que sus e á i-
cas c í icas al modelo habe masiano, y que si bien señala algunos de sus lími es
no es capaz de p esen a una al e na i a sólida que sea capaz de supe a la eo ía
delibe a i a. No obs an e, a nues o juicio, la exposición de Jo ge, no ago a el
alcance de un análisis como el agonis a. Solo si úa, de modo un an o ígido, lo
que es una di e encia ob ia en e ambas eo ías, el comp omiso acional no -
ma i o en Habe mas, y una lec u a desc ip i o-a icula o ia y decisionis a –que
niega cualquie comp omiso é ico en la polí ica– sob e el enómeno polí ico
y la génesis del pode median e la consolidación de signi icados polí icos en
Mou e, es aquí donde se in oduce la noción de con lic o agonis a. E iden e-
men e, compa imos la isión de Engelken-Jo ge en lo ocan e a los lími es de
Mou e21,pe o echamos en al a una c í ica del modelo habe masiano, o mejo
dicho a su aducción ins i ucionalizada, un ejemplo cla o es la Unión Eu opea
y su desa ollo. Desde nues o pun o de is a, no pudiendo en a en una ex-
posición c í ica del modelo acional no ma i o de Habe mas. A pesa de ello
señala emos lo que c eemos son cons an es en la c í ica de E nes o Laclau y
Chan al Mou e a la ob a habe masiana, cons an es que, no obs an e pensamos,
esponden a p ejuicios más que a una a gumen ación consecuen e con la eo ía
delibe a i a. En p ime luga señala emos que en la ob a de Habe mas, sob e
odo a pa i de Fac icidad y alidez, se encuen a desa ollada una concepción
agnós ica de la mo al, en e a la in e p e ación que Mou e hace de Habe mas
y en la cual pa ece asumi un sen ido subs ancial de la é ica del consenso. En
segundo luga ampoco nos pa ece adecuada la di e enciación en e un supues o
consenso acional o mal y un agonismo pulsional. Es a dico omía, de endida
po Chan al Mou e y E nes o Laclau, pa ece o mula se desde una posición
di icul osa, la conexión in e umpida en la ob a de Mou e en e pasión y é ica,
y que como ya hemos mencionado esponde a una mala in e p e ación de la
é ica po pa e de la au o a agonis a. E iden emen e las condiciones de diálogo,
an o los eglas p ocedimen ales, como p ocesuales en Habe mas, se p esen an
como condiciones o males a cumpli , pe o no anulan el ámbi o de las pasiones
ni es án desp o is os de es a dimensión, al y como demues a la es uc u a
que al se in oducidas en el bipola ismo agónico, acaban po mina los p incipios con ingen es de su
p opia eo ía, ya que e mina po pos ula como signi icados p ecisos y subs ancialis as las ca ego ías
de iden idad y g upo. En ealidad, Engelken-Jo ge en es e pun o no conc e a ninguna no edad sino la
esis más clásica con a la lec u a de la inconmensu abilidad de los pa adigmas.
21 En o os es udios (Vázquez Fe nández, A: 2009, pp. 115-130) hemos señalado los lími es de
la eo ía de la hegemonía y el agonismo polí ico. Son dos los lími es p incipales: a) su nega i a a
in oduci ningún componen e mo al en su in e p e ación polí ica, de ahí las c í icas de Laclau en
Emancipa ions a De ida y Habe mas; y, b) de su pe spec i a desc ip i a se desp ende una lec u a del
ciudadano y su unción polí ica poco desa ollada, un papel que alla la he e onomía mo al.

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del diálogo y el p oceso he menéu ico desc i o en él ( ecip ocidad- e e sibili-
dad-uni e salidad). Desde es a lec u a del consenso, comp endemos la c í ica
e ec uada po Engelken-Jo ge al c i e io de iden idad colec i a en Mou e. No
obs an e la c í ica p incipal a la au o a del agonismo, desde nues a pos u a,
debe ía cen a se en la inadecuada lec u a que es a eo ía a icula o ia e ec úa
de la eo ía del consenso; limi ándola y e gi e sándola (Thomassen, L: 2007).
Pe o a pesa de ello, pensamos que una eo ía como la de Mou e nos
da algunas cla es pa a una e lexión polí ica desde la cual pode analiza algu-
nos de los desa íos que las polí icas delibe a i as –en su o ma ac ual– no son
capaces de esponde . Es os pun os son los siguien es: La eo ía del agonismo
señala los lími es, no an o de la eo ía delibe a i a del consenso, sino de las
polí icas del consenso, aquellas que ope an en las g andes ins i uciones in e -
nacionales como la ONU, o la Unión Eu opea, pe o ambién del consenso en el
ma co de es ados nación (Ca acedo, R: 2002). Es o lo hace desde un comp o-
miso an i hegemónico, señalando la opacidad y o malidad de es os modelos.
Es o mismo es lo que hemos p esen ado en la p ime a pa e de nues o es udio
al analiza los De echos Humanos, esa especie de pa adoja en e lo o mal y
lo eal polí ico. Lo que acaba consolidando una incapacidad eal, es deci , la
polí ica no es capaz de desa olla ni una inculación, ciudadano-polí ica, ni
sob e odo, c ea nue as ealidades adecuadas y acionalmen e eguladas.
1- Al mismo iempo, pensamos que desde el pano ama ac ual, una eo ía
como la del agonismo señala los excesos de las denominadas polí icas delib-
e a i as, es deci , la ealidad de la delibe ación, ¿Quiénes delibe an?, ¿qué de-
libe an?, ¿con qué capacidad e in ención? Es as cues iones son imp escindibles
pa a comp ende las cla es que si úan a la Unión Eu opea, las ins i uciones
in e nacionales como la ONU, así como las polí icas democ á icas es a ales, en
índices de c edibilidad, pensamos, muy bajos; y aún más si enemos en cuen a
las di icul ades de i adas de al os índices de co upción (Jimenez: 2009) y en
la incapacidad de e o mula las eglas del juego. Desembocando ei e ada-
men e en España en una des ede alización a iculada en e posicionamien os
p o unidades cons i u i as y en posicionamien os cen alis as que esg imen la
balcanización del Es ado español (Máiz: 2006; Caminal: 2009), suponiendo
ambas posicionamien os que esponden a un con ex o an agónico, eso si, sin
p eocupa se del p oblema de ondo: la necesa ia e o mulación de la polí ica.
Quizá una eo ía como la del agonismo nos si a pa a comp ende la incapa-
cidad de Unión Eu opea a la ho a de c ea una iden idad inculan e, pues en
g an medida p escinde de mecanismos de decisión ce canos y p óximos a la
sensibilidad ciudadana, lo que la e ela como una ins i ución ajena, y en al-
gunos casos como an idemoc á ica; ¿cómo jus i ica la nega i a eu opea a un
e e éndum en G ecia?, o incluso la ins au ación de un gobie no de expe os en
I alia. E iden emen e el choque en e sobe anía nacional y dependencia, o gobi-
e no sup anacional, es án poniendo en ela de juicio la idoneidad de un modelo
polí ico como el ep esen ado po la Unión Eu opea, y es o en palab as de uno
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de sus g andes a í ices, Jacques Delo s, que asegu a que “hay que di e encia
en e una mayo coope ación y la pé dida de sobe anía22”. Es a misma línea es
de endida po F. W. Scha p , en “Concep os de legi imación más allá del Es ado
nación”, Re is a Española de Ciencia Polí ica, nº 13, oc ub e (págs. 13-50).
2- Podemos man ene que la Unión Eu opea es un e lejo de la polí ica
li be al, una polí ica desligada de p esupues os ideológicos, en g an medida, y
que en muchos países, especialmen e en España, es á gene ando y consolidando
nue as on e as que, como ya hemos mencionado, se es án ges ando den o de
una lógica populis a, de momen o democ á ica pe o e iden emen e de segui así
los esul ados se án incie os.
3- Po ello, podemos a i ma la eclosión de lo que po aho a debemos
de ini como posiciones polí icas p o o-an agónicas, especialmen e en el seno de
la izquie da, una izquie da escindida y en en ada. Es e an agonismo que local-
izamos en p incipio en sec o es p og esis as y pa ece se con i mado po las eci-
en es elecciones gene ales del 20N23, ambién comienza a pos ula la posibilidad
de un an agonismo en e polí ica y sociedad ci il, al y como se ecoge en el
úl imo ba óme o del CIS24,y an e odo en las ecien es elecciones au onómi-
22 En e is a ecogida en La Voz de Galicia, sección de Economía, el mié coles 9 de no iemb e de 2011.
23 h p://www.gene ales2011.mi .es/99pd /CS11-DOSSIER.pd PP 10.830.693 44,62% 186
escaños (2011)/ PP. (2008) 154 escaños 10.278.010 39,94% /// PSOE (2011) 6.973.880 28,73%
110 escaños. PSOE (2008) 169 escaños, 11.289.335 43,87%./// CiU (2011) 1.014.263 4,17% 16
escaños; CIU (2008) 10 779.425, 10 escaños 3,03%/// IU-LV (2011) 1.680.810 6,92% 11 escaños;
I.U.(2008) 2 escaños 969.946 , 3,77% /// AMAIUR, 333.628, 1,37% 7 escaños /// UPyD (2011)
1.140.242, 4,69%, 5 escaños; UPyD (2008) 1 escaño, 306.079, 1,19% /// EAJ-PNV (2011), 323.517
1, 33%, 5 escaños; EAJ-PNV (2008) 6 escaños, 306.128 1,19%
24 h p://www.cis.es/cis/opencm/ES/1_encues as/es udios/ e .jsp?es udio=12184 Ba óme o
núme o 2927 de ene o de 2012, Del mismo, delimi amos el obje o de es udio a la elación en e
la si uación económica de España y el g ado de con ianza-espe anza de una mejo a in eg al de la
coyun u a socio-polí ica po pa e de los ciudadanos. ‘Si uación económica’ se ía un concep o
abs ac o, y po lo an o no es di ec amen e medible. Po ello, pa a su medición, nos basa emos en la
a iable de alo ación de la si uación económica, a pa i de la p egun a 1 del ba óme o. El concep o
‘g ado de con ianza-espe anza polí ica’ es igualmen e abs ac o, y po ello se oma la a iable del g ado
de sa is acción polí ica, a pa i de la p egun a 4, y la a iable del g ado con ianza en líde es polí icos,
a pa i de la p egun a 17, 18 y 23, p incipalmen e. Es as dos a iables se combina án. Se plan ean la
siguien e hipó esis: Exis e una co elación di ec a en e la si uación económica de España y el g ado
de con ianza-espe anza en la capacidad ges o a de la clase polí ica, de al mane a que cuan o mejo
es la si uación económica, mayo es la con ianza gene al de sus ciudadanos. Es a hipó esis pod ía
co obo a en un es udio exhaus i o: la exis encia del o o económico en las elecciones de no iemb e
de 2011, así como un g ado al o de desa ección polí ica lo que cons i ui ía una pla a o ma coyun u al
pa a la eme gencia de un populismo. Ejemplos ecogidos en el mencionado ba óme o sob e una
mues a o al de 2480 encues ados: PREGUNTA 2: ¿c ee Ud. que la si uación económica ac ual del
país es mejo , igual o peo que hace un año? Peo 56.4 (1399) de un o al de (2480). PREGUNTA
4: e i iéndonos aho a a la si uación polí ica gene al de España, ¿cómo la cali ica ía: muy buena,
buena, egula , mala o muy mala? Mala 35.0 (869) .PREGUNTA 7 ¿Cuál es, a su juicio, el p incipal
p oblema que exis e ac ualmen e en España? El pa o 83.2 (2065). P egun a 13: Dígame po a o , a
con inuación, con cuál de las siguien es ases se sien e Ud. más de acue do: “Hay que sac i ica se
en el p esen e pensado en el u u o” 50.3 (1248). PREGUNTA 20: En compa ación con el Gobie no
de José Luis Rod íguez Zapa e o, ¿piensa Ud. que con el de Ma iano Rajoy las cosas an a i mucho
mejo , algo mejo , igual, algo peo o mucho peo ? Algo mejo 32.0 (793), Igual 28.1 (698), Algo peo
12.9 (320). PREGUNTA 23: El P esiden e del Gobie no, Ma iano Rajoy, ¿le inspi a, pe sonalmen e,
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cas de As u ias y Andalucía y de modo cla i iden e en las ecien es elecciones
au onómicas de Galicia, en las que la abs ención ha sido la mayo p o agonis a.
En e es as dos elecciones se co obo a como en las Gene ales el o o económico
de cas igo y desencan o ha sido la ónica. La izquie da ha ecibido un du o golpe,
sino cas igo, po pa e de los sec o es p og esis as que han olcado sus o os en
la abs ención y an e odo en las ag upaciones más ideologizadas como Izquie da
Unida, pe o ambién en al e na i as que ep oducían en su campaña los mensajes
de al e na i a y egene ación democ á ica como UPyD de Rosa Diez; es a misma
lec u a pod ía hace se espec o al o o nacionalis a asco y el descenso no able
del PSOE en Ca alunya jun o a la eme gencia del sobe anismo independen is a
que esponde, en buena medida, a es e mismo pano ama de an agonismo y us-
ación. Es o ambién es con i mado po el a co pa lamen a io; el pa lamen o más
di e so desde las p ime as elecciones de 1978. Lo que es aba po e , es si la
mayo ía sin palia i os del Pa ido Popula de Ma iano Rajoy, pod ía cons i ui se
ealmen e como una mayo ía asen ada (lo que as poco más de medio año de
gobie no pa ece es a lejos de ocu i ), y es o po a ias azones: A) la mayo ía
del elec o ado del PP ha sido mo ilizado po la necesidad de cambio, es e e a
su eslogan de campaña, pe o es a necesidad de cambio pa ece es a asen ada, en
una buena pa e de sus o an es, en un sen imien o de males a y necesidad, es
deci , en un a ec o. No que emos deci de no sea un o o medi ado o e lexi o,
pe o su dependencia a ec i a, un males a y la posibilidad de cambio, se aduce
como espe anza. B) La espe anza es sin duda uno de los p incipios humanos y
polí icos que ha ayudado a cambia sociedades y cul u as, pe o e iden emen e es
ambigua y dependien e de con ex os más amplios, en los que la sa is acción es un
di idendo. C) Po ello, y eniendo en cuen a las p incipales líneas a segui po el
PP y las di ec ices ansnacionales p o enien es de Eu opa, que emos señala la
g a edad de la si uación: pues, ¿hacia dónde se o ien a á es a mayo ía?, ¿qué ipo
de posición ocupa á?, ¿pod ía gene a se un an agonismo social, y no solo p og e-
sis a? De momen o odos los pasos y los mensajes con ocados en los p ocesos de
gobe nanza, pa ecen es a gene ando lo que Be nd Ma in (1990) denominó como
“coope ación an agónica24”.
Conclusión
Que emos conclui con ocando a la in elec ualidad académica, pe o
ambién a la “clase polí ica”, a una p o unda e lexión polí ica y humana que de-
be ía albe ga y ab i se a la eno ación, y po que no a polí icas de é mino medio
en las di ec ices de aus e idad. En el p esen e es udio hemos a ado de mos a
mucha con ianza, bas an e con ianza, poca o ninguna con ianza? Bas an e con ianza 27.4 (679),
Poca con ianza 32.1 (796). PREGUNTA 24: ¿Y el líde del p incipal pa ido de la oposición, Al edo
Pé ez Rubalcaba, le inspi a, pe sonalmen e, mucha con ianza, bas an e con ianza, poca o ninguna
con ianza? Poca con ianza 41.0 (1016)
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los g a es p oblemas que se de i an de una polí ica o mal uni e salis a. Es nece-
sa io eplan ea los c i e ios que es án o ien ando las polí icas in e nacionales,
así como el p esupues o in e no que guían las polí icas nacionales, pues en es e
diálogo di icul oso localizamos indicios p eocupan es que, no obs an e, pod ían
con e i se en la p ueba de una madu ez democ á ica.
Como menciona Ma anao25,pa ece se necesa io un e-encan o de la polí ica, un
más allá del pa adigma y cálculo de la a ional choice y el pa adigma de me cado
igen e en la ges ión pública. De es a o ma y ecupe ando la esis p incipal del
es udio, de endemos que la al e na i a y capacidad de los de echos humanos,
pasa po la e alo ización comp ome ida de la polí ica, y pa a ello c eemos nece-
sa ia una p opues a no occiden al, pe o si desde Occiden e.
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