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513 RILCE 32.2 (2016): 513-35 ISSN: 0213-2370 DOI: 10.15581/008.32.2.513-35 Luego y después: uso discursivo y variación Luego and después: discursive use and variation JUANA SANTANA MARRERO Dto. de Lengua Española, Lingüística y Teoría de la Literatura Facultad de Filología. Universidad de Sevilla C/ Palos de la Frontera, s/n. Sevilla, 41004 [email protected] RECIBIDO:27 DE MAYO DE 2013 ACEPTACIÓN DEFINITIVA: 17 DE OCTUBRE DE 2013 Resumen: El presente estudio sobre luego y después engloba su uso como modifi cadores del verbo, como conectores temporales y como estructuradores de la información. Para ello se ha analizado una muestra de aproximadamente 15 horas de grabación tomadas a partir de encuestas semidirigidas realizadas a hablantes cultos sevillanos. Los principales objetivos son conocer los valores discursivos que estas unidades adquieren en la oralidad, observar la rentabilidad comunicativa que presentan en los textos analizados y revisar si existen factores lingüísticos o sociales que condicionen la variación entre ambas. Los resultados obtenidos nos han permitido comprobar que después fue la variante preferida en todos los contextos por los hablantes sevillanos, sin que se apreciaran condicionantes que infl uyeran en la alternancia. Ambas partículas se emplearon preferentemente como marcas textuales: como conectores temporales aparecieron más a menudo en series enumerativas y como estructuradores de la información adquirieron varios matices discursivos añadidos a dicho valor básico. Palabras clave: Luego y después. Español hablado. Variación. Marcadores discursivos. . Abstract: This study concerning luego and después considers their use as verb modifi ers, as temporary connectors and as information structurers. We have analyzed a sample of about 15 hours of recording taken from partially controlled surveys to educated speakers from Seville. The main aims are to know the discursive values that these units acquire in orality, to observe communicative performance presented in the analyzed texts and determine whether there are linguistic or social factors that constrain the variation between both. The results have allowed us to check that después was the preferred variant in all contexts by Seville speakers, without appreciating conditions that infl uenced alternation. Both particles are preferably used as textual markers: as temporary connectors appeared more often in enumerative series and as information structurers acquired several nuances added to this basic sense. Keywords: Luego and después. Spoken Spanish. Variation. Discursive markers.
RILCE 32.2 (2016): 513-35514 SANTANA MARRERO. LUEGO Y DESPUÉS: USO DISCURSIVO Y VARIACIÓN uego y después son dos unidades gramaticales que presentan similitudes semánticas, sintácticas y discursivas. Ahora bien, ¿los hablantes las utilizan como equivalentes o hay matices que las diferencian? Este será uno de nuestros principales objetivos: comprobar si luego y después son iguales o diferentes. Concretamente, centraremos nuestro estudio en tres contextos en los que alternan estas variantes: cuando solo actúan en el entorno oracional y cuando, en el nivel textual, funcionan como conectores temporales y como estructuradores de la información.1 Basaremos nuestro análisis en un corpus oral recopilado en la ciudad de Sevilla, en el que los informantes pertenecen al nivel sociocultural alto y han sido clasifi cados según las variables de edad y sexo. De este modo podremos comprobar si existen factores sociales que infl uyan sobre estas dos formas en alternancia. LUEGO Y DESPUÉS: CARACTERIZACIÓN SINTÁCTICA, SEMÁNTICA Y DISCURSIVA El adverbio es una categoría gramatical que se defi ne básicamente por su capacidad de modifi car a diversos elementos del marco oracional e, incluso, a toda la oración (Carbonero 175; RAE y ASALE 2285-86). En este contexto, luego y después se utilizan preferentemente para incidir sobre el verbo (luego salimos a cenar; llegó después). Son, por tanto, adjuntos (RAE y ASALE 2292) o circunstanciales facultativos (Kovacci 726), es decir, que no están exigidos por la unidad verbal. A su vez, luego y después pueden constituir núcleo de un sintagma adverbial, al ser término de preposiciones (para luego; de después) o ser modifi cados por adverbios de cuantifi cación (demasiado luego; bastante después). Cabe decir que luego solo admite estos cuantifi cadores cuando signifi ca ‘temprano’ ‘pronto’, pero no con el signifi cado de posterioridad con el que es sinónimo de después. Además, a diferencia de este último, “luego no admite los cuantifi cadores cuanto, mucho y poco” (RAE y ASALE 2320).2 En el plano semántico, son adverbios de temporalidad referenciales, en tanto que responden a la pregunta ¿cuándo? (RAE y ASALE 2316), aunque también pueden indicar lugar (Kovacci 707). Los diccionarios3 nos ofrecen una visión más pormenorizada de los contenidos que adoptan en el discurso. A después se le atribuye un valor de posterioridad que se pone de manifi esto preferentemente en el ámbito de la temporalidad, aunque también en el de la localización espacial (Tu casa está después). El DRAE señala además “posterioridad en el orden” (Esquines fue el mejor orador de Grecia después de Demóstenes). El L
RILCE 32.2 (2016): 513-35 515 SANTANA MARRERO. LUEGO Y DESPUÉS: USO DISCURSIVO Y VARIACIÓN DUE hace una precisión de contenido cuando dice que después puede signifi car ‘inmediatamente detrás’ y, a juzgar por los ejemplos empleados, podríamos decir que se trata de localización espacial (A mitad de la calle hay una iglesia, y después está mi casa) o de carácter ordinal (Tú eres el más alto y después está Pablo). En cuanto a luego, el valor semántico básico que se le asigna es también el de posterioridad. El DRAE ubica este contenido solo en contextos de signifi cación temporal, aunque el DUE y el DEA señalan además ámbitos de signifi cación espacial (Están primero los paisajes y luego los retratos). Cabe decir, no obstante, que el ejemplo admite también una interpretación ordinal. La otra signifi cación que se le atribuye a esta forma es la de ‘pronto’ ‘sin dilación’, para el DUE y el DEA sin restricciones diatópicas, mientras que para el DRAE propia del español americano. Estos usos quedan fuera de nuestro estudio, pues no son intercambiables con después. Tampoco nos ocuparemos, de luego cuando adquiere los valores de ‘temprano’, ‘en las primeras horas del día’ y ‘rápidamente’ [por tratarse de un uso propio del habla de El Salvador, según apunta el DRAE].4 Santos Río diferencia entre los usos de luego y después como adverbios con valor deíctico y los casos de carácter deíctico anafórico (434 y 327). En el primer caso se ubica la acción señalada en el verbo dentro de un plano temporal (espacial u ordinal) posterior: Nos vemos luego/después. En el segundo caso el valor de posterioridad guarda relación con un contenido citado previamente: Al llegar merendaron y luego/después se pusieron a jugar. Indica también Santos Río que en los deícticos anafóricos hay un grupo cuya signifi cación sobrepasa los niveles oracionales y se sitúa en el plano textual, organizando los acontecimientos según su ubicación posterior a otros en una sucesión cronológica: Empecé haciendo prácticas en la empresa de mis padres. Luego/Después monté mi propio negocio. Pueden formar parte de una enumeración que establece el orden cronológico en el que se suceden los contenidos expresados, y, dice este autor, “a menudo se corresponden con un primero anterior” (Santos Río 434): Primero se nubló el cielo. Luego/Después empezó la tormenta. Cuando luego y después unen enunciados o párrafos tienen una doble caracterización: sintácticamente se mueven en el nivel microestructural, pues modifi can al núcleo verbal; sin embargo, semánticamente contribuyen a enlazar unas partes con otras del texto y, por tanto, actúan en el nivel macroestructural como mecanismos de cohesión. Garcés destaca esta característica al decir que “cuando indican una sucesión temporal aparecen integrados en la frase de la que forman parte y tienen un papel como adyacentes circunstan-
RILCE 32.2 (2016): 513-35516 SANTANA MARRERO. LUEGO Y DESPUÉS: USO DISCURSIVO Y VARIACIÓN ciales” (1996, 55). También Fuentes señala este doble funcionamiento: “uno interno, como elementos con función sintáctica y contenido informativo dentro de la oración, y otra función macroestructural, en cuanto organizadores textuales, marcas de la disposición del texto” (1996, 47). Siguiendo a esta autora hablaremos en estos casos de conectores temporales. /1/ Bellas Artes la hice toda aquí, en Sevilla, menos el último año que luego terminé en Madrid (SE73H2, II) /2/ Pues, primero fuimos a probarla un día, solamente por probarla, a Jerez, cuando estaba recién... Todavía no estaba inaugurada del todo, sino en algunos tramos... A Jerez, y después nos acercamos a Cádiz, y últimamente ya por la autopista entera tuvimos que ir a una reunión de pediatría, en el Puerto de Santa María, y ya la probamos y la disfrutamos entera. (SE73H1, I) En estos ejemplos se pueden apreciar las diferencias entre el uso de luego como marca de temporalidad en relación con el enunciado al que pertenece, /1/, y su valor anafórico-cohesivo en una enumeración, /2/. Mientras que en /1/ luego responde a la pregunta de cuándo terminé el último año, en /2/, aunque también se informa sobre el cuándo, lo que se destaca es el interés por señalar lo que sucede detrás del acontecimiento anterior. Entonces, la pregunta sería ¿qué sucedió a continuación?: nos acercamos a Cádiz. En este último caso se indica un avance en la secuenciación de los hechos, que pueden aparecer en series correlativas: primero, después, fi nalmente…, como se aprecia en /2/. Un tercer papel que cumplen luego y después, también en el entorno textual, es el de estructuradores de la información. Según indican Martín Zorraquino y Portolés, estos son un grupo de marcadores que tienen la función de “señalar la organización informativa de los discursos” (4080). Dentro de ellos sitúan el subgrupo de los ordenadores, que cumplen dos roles fundamentales: “indican el lugar que ocupa un miembro del discurso en el conjunto de una secuencia discursiva ordenada por partes” y “presentan el conjunto de esta secuencia como un único comentario y cada parte como un subcomentario”. Una caracterización similar es la que realizan Cortés y Camacho. Estos dos autores distinguen los marcadores textuales, los cuales son “formas que tienen la capacidad de conducir la interpretación del discurso, relacionando unidades, lo que contribuye a la cohesión y coherencia entre sus partes” (185). Estos, a su vez, se dividen en nuevos subgrupos, entre los que se encuentran los
RILCE 32.2 (2016): 513-35 517 SANTANA MARRERO. LUEGO Y DESPUÉS: USO DISCURSIVO Y VARIACIÓN marcadores de relación lineal articuladora: correlativos, donde se sitúan luego y después (Cortés/Camacho 205), que contribuyen al desarrollo de la información sin que se establezca una relación de jerarquía entre los elementos. Son, según su planteamiento, equivalentes desde el punto de vista de la relevancia informativa, a diferencia de lo que ocurriría, por ejemplo, con incluso, que señala el segmento al que precede como destacado sobre otro mencionado previamente. Tanto los ordenadores de Martín Zorraquino y Portolés como los correlativos de Cortés y Camacho se dividen en tres grupos: de apertura (en primer lugar, por un lado…), de continuidad o desarrollo (en segundo lugar, por otro lado…) y de cierre (en último lugar, fi nalmente…). Luego y después son ordenadores de continuidad o desarrollo, es decir, señalan el avance de la información del texto, continuación de lo enumerado previamente. Esta doble caracterización que le atribuimos a luego y después cuando operan en el nivel textual es similar a la descripción que de ellos hace Fuentes, quien dice que el primero “puede usarse como conector temporal propiamente o como ordenador discursivo en enumeración” y que el segundo se emplea para indicar: “a) posterioridad en la realización de los hechos, b) en enumeración, c) posterioridad en la enunciación” (2009, 105 y 204). Pensamos, junto con esta autora, que ambas facetas, el papel de conector temporal, donde, según hemos apuntado, se pone de manifi esto una relación de conexión entre enunciados o párrafos, aportando el contenido de posterioridad cronológica, y el de estructurador de la información, en tanto que marca de organización y orden de la información en los textos, contribuyen de forma conjunta a completar la descripción y el funcionamiento de estas dos unidades en el entorno supraoracional. En el plano semántico, cuando luego y después actúan como estructuradores de la información, pasan de expresar un contenido básico temporal a signifi car el desarrollo de la información dentro de un texto. La noción de posterioridad se dirige a la enunciación (Fuentes 1996, 48). Es decir, no interesa la sucesión de contenidos sino la sucesión de actos de habla enumerados. Marcan la secuenciación o el orden en el plano del decir. Su signifi cación, por tanto, pasa de ser referencial a ser procedimental, pues guían al interlocutor hacia lo que se dice a continuación. Martín Zorraquino y Portolés señalan a este respecto que “van abandonando su signifi cado conceptual y se especializan en otro de procesamiento” (4060). Cortés y Camacho hablan de sedimentación discursiva, que defi nen como “un proceso mediante el cual una unidad lingüística asume un valor o signifi cado discursivo específi co, perdiendo el
RILCE 32.2 (2016): 513-35518 SANTANA MARRERO. LUEGO Y DESPUÉS: USO DISCURSIVO Y VARIACIÓN valor semántico concreto que tuviera, al menos en ese momento de signifi car, con el nuevo valor” (147). En la mayoría de los trabajos que hemos consultado sobre los estructuradores de la información (Portolés 2010) y, concretamente, sobre el subgrupo de los ordenadores (Garcés 2000, 2001, 2008; Portolés 1999) no se les dedica especial atención a luego y después. Una excepción a este respecto es Garcés (1996), donde estas dos unidades se estudian dentro de las estrategias de enumeración del español hablado y, concretamente, en las empleadas para marcar la sucesión temporal de los acontecimientos. No obstante, según ya hemos adelantado, los papeles textuales que cumplen luego y después no guardan relación solamente con la ubicación temporal de los hechos. Esto marca una diferencia esencial entre su función como conectores temporales y como ordenadores que indican continuidad de la información, por lo que es preciso profundizar en el uso que los hablantes hacen de ellos, tarea que nos proponemos abordar a continuación. LA MUESTRA Los materiales empleados para este estudio están compuestos por la transcripción de 30 encuestas semidirigidas realizadas a hablantes cultos sevillanos (estudios universitarios), distribuidos en tres grupos de edad (1.ª generación de 25 a 35 años; 2.ª generación de 36 a 55 años; 3.ª generación a partir de 56 años) y repartidos de forma equilibrada entre hombres y mujeres. En cada encuesta un investigador va dirigiendo la conversación del informante hacia temas que le resulten cotidianos y que favorezcan una conversación relajada y lo más espontánea posible: su infancia, gustos y afi ciones, las fi estas y tradiciones de la ciudad… Las grabaciones proceden de dos épocas distintas, 24 de ellas fueron realizadas entre los años 1972 y 1973 y las 6 restantes se grabaron a fi nales de 2012. Como se puede observar, hay una diferencia signifi cativa en el número de encuestas de una y otra época. Esto se debe a que las grabaciones antiguas cuentan con 4 informantes por cada grupo de edad y sexo, mientras que en las grabaciones actuales solamente contamos por el momento con 1 de cada tipo. Esta diferencia no afecta a nuestro estudio, porque no vamos a hacer un análisis diacrónico. Dado que cada encuesta dura aproximadamente 30 minutos, el material se compone de unas 15 horas de grabación transcritas. Para identifi car las encuestas de las que han sido tomados los ejemplos mencionados en nuestra exposición seguimos el siguiente código: Sevilla (SE),
RILCE 32.2 (2016): 513-35 519 SANTANA MARRERO. LUEGO Y DESPUÉS: USO DISCURSIVO Y VARIACIÓN año de la muestra (73 o 12), sexo del informante: hombre (H) o mujer (M), generación: primera (1), segunda (2) o tercera (3) y, en el caso de las encuestas antiguas, identifi cación del informante con las mismas características (en números romanos, para no confundirlo con la generación, y separado por una coma): I, II, III, IV. ANÁLISIS CUANTITATIVO Y CUALITATIVO En coherencia con la caracterización propuesta, diferenciaremos entre los usos de luego y después como modifi cadores en el entorno oracional, como conectores temporales y como estructuradores de la información. De forma general cabe decir que todos los casos en los que estas unidades actuaron dentro del enunciado oracional expresaron temporalidad. No hemos documentado ningún ejemplo con valor espacial u ordinal. LUEGO DESPUÉS TOTALES Modifi cador verbal 13 37.14 % 22 62.86 % 35 15.35 % Conector temporal 38 39.58 % 58 60.42 % 96 42.11 % Estructurador de la información 39 40.21 % 58 59.79 % 97 42.54 % Totales 90 39.47 % 138 60.53 % 228 100.00 % Distribución de luego y después en el corpus MODIFICADOR VERBAL CONECTOR TEMPORAL LUEGO DESPUÉS 0 % 10 20 30 37,14 62,86 60,42 39,58 ESTRUCTURADOR DE LA INFORMACIÓN 59,79 40,21 40 50 60 70
RILCE 32.2 (2016): 513-35520 SANTANA MARRERO. LUEGO Y DESPUÉS: USO DISCURSIVO Y VARIACIÓN Como se puede apreciar, la variante que obtuvo un mayor número de casos fue después. Este dato se repite en cada uno de los subgrupos, por lo que se deduce que es la forma preferida entre los hablantes cultos sevillanos. De los tres contextos estudiados, el uso como modifi cador en el enunciado oracional fue el que registró menor rentabilidad en nuestro corpus. Por su parte, los papeles de conector temporal y de estructurador de la información obtuvieron índices de frecuencia signifi cativamente superiores y, casualmente, los porcentajes fueron casi idénticos. Esta mayor representatividad de los contextos en los que luego y después se utilizan con carácter anafórico, cohesivo y textual no es de extrañar si tenemos en cuenta la naturaleza preferentemente narrativa del material analizado. En muchas ocasiones el hablante necesita distribuir los acontecimientos en el tiempo y organizar la información para facilitar la construcción del texto y, al mismo tiempo, la comprensión del interlocutor. A continuación nos detendremos de forma individual en cada uno de los tres subgrupos para observar las particularidades que presentan en el corpus. Luego y después modifi cadores en el enunciado oracional En los casos registrados en las encuestas, luego y después pueden interpretarse como sinónimos: tanto en su comportamiento sintáctico como en los matices de contenido que aportan. Sintácticamente, estos dos adverbios pueden ser término de preposición. En el corpus se emplearon precedidos de para y sin. Obtuvimos 3 ejemplos con estas características: para luego, para después y sin después. /3/ Porque creo que una mujer que sale a la calle está más capacitada para, después, cuando llegue el marido cansado, como ella también lo está, comprenderse mejor, y no esperar que el marido la comprenda o que ella comprenda al marido. (SE73M1, II) Hemos observado la ubicación de ambos adverbios en el enunciado por ver si se producen diferencias signifi cativas. Concretamente, al contrastar la colocación preverbal o posverbal se aprecia que tanto luego como después se utilizaron preferentemente antes del verbo:5 14/21 (66.67 %) en el primer caso y 9/11 (81.82 %) en el segundo. Este último muestra una clara tendencia a la anteposición al núcleo verbal.
RILCE 32.2 (2016): 513-35 521 SANTANA MARRERO. LUEGO Y DESPUÉS: USO DISCURSIVO Y VARIACIÓN /4/ La hermandad del Silencio siempre tuvo mucha vinculación con sacerdotes sevillanos, ¿verdad?, hasta el extremo de que la hermandad del Silencio fue la creadora del, quizás, el primer hospicio para sacerdotes que después heredó los Venerables. (SE73H3, I) /5/ Y ayer mismo vi yo una y dije: si esta la dibujara, si la pintara, diría que esta nube no puede ser… real, porque… la puedes ver pero luego en la pintura no quedaría bien. (SE12H3) Desde un punto de vista semántico, encontramos ejemplos en los que luego y después añaden a su valor deíctico de posterioridad temporal un matiz que podríamos parafrasear como ‘al fi nal’. En este sentido, Santos Río le atribuye a luego un contenido que creemos se identifi ca con el que hemos apuntado, cuando señala que puede signifi car ‘a la hora de la verdad’: Mucha promesa y luego nada (434). Los resultados de nuestro análisis nos han permitido comprobar que este valor no solo puede expresarse con luego, sino también con después. Es más, este último fue la forma más empleada (5/7, 71.43 %). /6/ En fi n, que me sentía en todo ese mundo estudiantil que se ha llamado de rebeldía. Luego, a la hora de la verdad, no me sirvió en realidad de nada, sino de llegar a junio y de aprobar las asignaturas que no me supusieron ningún esfuerzo. (SE73M1, II) /7/ Pero como las Ciencias se mete la gente en los laboratorios o así, a veces si no leen por otro lado, se salen de esto, y sí pueden saber mucho de química, pero no los saques de ahí que después no saben nada. (SE73M2, I) El matiz conclusivo que les atribuimos a estos ejemplos se explicita en /6/, cuando el informante dice a la hora de la verdad. Por su parte, en /7/ se aprecia con claridad la idea de contraste que Santos Río (434) ya señaló para luego en estos contextos: se oponen los conocimientos especializados en ciencias a la falta de dominio de otras materias. En este caso pero refuerza el carácter contrastivo. Los índices de frecuencia registrados en el corpus, 7 ejemplos, no son sufi cientes para obtener resultados acerca de la alternancia de las dos variantes. Por último señalamos el índice de variación que registraron luego y después por informante en el entorno del enunciado oracional. Del total de 30 encuestados que conforman la muestra, un poco más de la mitad, 18, utilizaron casos de este tipo (18/30, 60 %). De ellos, 14 (14/18, 77.78 %) emplearon solo una de las dos variantes consideradas, distribuidos en 6 informantes con
RILCE 32.2 (2016): 513-35528 SANTANA MARRERO. LUEGO Y DESPUÉS: USO DISCURSIVO Y VARIACIÓN de adición entre los segmentos que se suceden no es el todo ajeno a luego y después, sino que estas unidades contribuyen también a la suma de elementos coorientados. /20/ se suelen hacer en las empresas, operaciones de aumento de capital, operaciones de cambio de modifi cación… eh… estatutaria y ese tipo de… de… de cosas que se hacen en las sociedades que es lo que de verdad a mí me llena. Luego aparte he tenido la suerte de… de tratar muchos otros temas y no haberme quedado estancado, como quien dice, en… en… en una materia concreta (SE12H1) /21/ Bueno, me gusta muchísimo como espectadora la natación. Después, el patinaje artístico también. (SE73M1, I) Hay algunos ejemplos (un total de 5 en el corpus, 2 con luego y 3 con después) en los que a la idea de adición se incorpora una escala jerárquica entre los elementos que se unen. /22/ Muchísima, porque era un colegio de religiosas, y, de pronto, así, un instituto mixto, es muchísima la diferencia y, no sé, allí estábamos todas más unidas, porque las clases eran bastante más pequeñas, nos conocíamos ya todas, de todos los años y, en el instituto, no sé, había una frialdad tremenda allí. Mucha distancia entre profesores y alumnos. Después, claro, no era lo mismo tratar con niñas sólo que tratar con niños y niñas. No sé, eso sobre todo. (SE73M1, I) En /22/ se aprecia que el nuevo dato, el hecho de que el instituto fuera mixto, es un argumento con mayor fuerza para llegar a la conclusión que está defendiendo la informante: había muchas diferencias entre la escuela y el instituto. Así se pone de manifi esto también en las palabras de la encuestada cuando dice: eso sobre todo. Un ejemplo similar sería: /23/ Pero, en fi n, el punto fuerte de la clase era la discusión sobre Piére Daninos. No sé si lo recuerdas, que tiene mucho que discutir. Eso hoy día, no hay ni dos clases que lo puedan hacer. Y ahora tenemos en una clase cuarenta y tres. Creo que son ciento veinticinco en total. Eso ya es la marea. Y luego, la mayoría no tienen ni idea. (SE73M3, I)
RILCE 32.2 (2016): 513-35 529 SANTANA MARRERO. LUEGO Y DESPUÉS: USO DISCURSIVO Y VARIACIÓN La informante está comparando el sistema educativo de su época con el actual. En este último el mayor número de alumnos impide la realización de actividades como las que ponían en práctica en sus años de estudio. Y, para colmo (podría interpretarse), ahora la mayoría de los estudiantes no tiene ni idea. Este último argumento lleva con más fuerza hacia la conclusión de que la educación actual no tiene la calidad de antaño. El segundo matiz que adquieren luego y después cuando actúan como ordenadores es el de contraste u oposición, con un total de 15 casos documentados. /24/ Yo estudié en una época en que todos los alumnos, todos los compañeros éramos eso, compañeros, compañeros y amigos. Por supuesto éramos también amigos de los profesores. Nos honrábamos y nos encantaba el pensar que se nos consideraba como eso, como amigos. Y luego, todos los compañeros de ahora... Yo oigo por ahí a chicos y a chicas, que estudian ahora, y no conocen siquiera el nombre de algunos de sus compañeros de clase. (SE73M3, II) /25/ Y el último año, pues, le puedo decir que era un año de práctica. Había quien lo hacía en los siete años, y después, había la mayoría que lo hacía en seis años porque se matriculaban de sexto año, o sea, en sexto curso juntamente con las prácticas de séptimo. (SE73H2, I) Ahora no solo se hace avanzar la información, señalando la enunciación de un nuevo subtópico, sino que, además, este se contrapone o está argumentativamente antiorientado a lo que precede. Dicha antiorientación puede deducirse del contexto (por ejemplo en /25/ se habla de que unos terminaban la carrera en 7 años pero había algunos que la hacían en 6) o puede venir reforzada en el texto, además, por algunas marcas léxicas (en /24/ se contrastan una época anterior con ahora). Portolés (1999) señala, en este sentido, que aunque los ordenadores “carecen de una signifi cación argumentativa”, esta “se puede inferir contextualmente” (164). En el ejemplo siguiente, pero marca explícitamente la oposición: /26/ E: ¿Has vivido siempre en Sevilla? I: Pues, he vivido en Sevilla. Mi casa en Sevilla. Pero luego he estado mucho en el extranjero. (SE73M3, I)
RILCE 32.2 (2016): 513-35530 SANTANA MARRERO. LUEGO Y DESPUÉS: USO DISCURSIVO Y VARIACIÓN Los 15 ejemplos de luego y después con matiz de oposición localizados en el corpus presentaron una distribución muy equilibrada entre las dos variantes (solo un caso más con luego, 8/15, 53.33 %). Estos datos refuerzan la idea de la sinonimia de ambas unidades cuando funcionan como estructuradores de la información. Los dos últimos matices observados en el corpus, menos recurrentes que los anteriores, son los de conclusión, /27/, y de consecuencia, /28/. /27/ También se hicieron barbaridades en el barrio de Triana. Universalmente, por la canción, por la música, dio la vuelta al mundo, y después el que viene se encuentra con el chasco de que Triana no es Triana. (SE73H3, II) /28/ Claro, eso es un problema gravísimo, porque se encuentra que hay treinta y seis alumnos en la clase y que lo siguen cinco, que los demás se han quedado atrás y que no lo siguen. Y después se molesta muchísimo porque le decimos que no lo entendemos, y nos trata poco menos que como si fuéramos alumnos malos de cuarto, como él dice, y eso nos baja muchísimo la moral. (SE73M1, I) Con esta signifi cación sigue implícita la idea de orientar al interlocutor hacia lo que sucede o sigue a lo dicho hasta el momento, pero ahora es un nuevo dato que se percibe como colofón a lo dicho previamente en /27/, que admite la paráfrasis por al fi nal, y como consecuencia de lo anterior en /28/, donde es posible una paráfrasis del tipo consiguientemente o en consecuencia. Se registraron en el corpus 2 ejemplos por cada uno de estos valores, solo con después. El uso de esta única variante se debe a que fue la más empleada en nuestro corpus y, dado que hay pocos ejemplos de este tipo, es previsible que se utilice después. Sin embargo, pensamos que no hay ningún factor lingüístico que impida que en su lugar se hubiera utilizado luego. Al igual que sucedía con los conectores temporales, luego y después como estructuradores de la información pueden emplearse dentro de series enumerativas. En esta ocasión solo registramos 1 caso con marca de inicio, aunque no se trata de un marcador, sino de una secuencia sintagmática que indica situación inicial o de partida. /29/ Pues, de la radio me gustan mucho los musicales, ¿no? Eso lo primero, y después también me gusta oír las novelas porque si estoy en casa
RILCE 32.2 (2016): 513-35 531 SANTANA MARRERO. LUEGO Y DESPUÉS: USO DISCURSIVO Y VARIACIÓN y me pongo a hacer cualquier cosa, pues con la radio no pierdes tiempo, ¿no? y te pones... (SE73M3, IV) Hay varios factores que pueden explicar esta ausencia de marcas explícitas de inicio y fi n de la serie. En primer lugar, y de forma preferente, las características de la muestra. Al tratarse de oralidad no elaborada, la planifi cación del discurso, que también existe de forma simultánea a la emisión, no está sujeta a unos indicios de cohesión característicos de la escritura, como podría ser señalar todos los elementos de la serie. Sin embargo, como contraargumento a lo que acabamos de señalar, cabe decir que también en las noticias periodísticas se aprecia la tendencia a que aparezcan los ordenadores de cierre o, preferentemente solo los de continuidad, sin los correspondientes de apertura (Portolés 1999, 163-64). En segundo lugar, pensamos que, según hemos podido comprobar, la idea de continuación de luego y después como ordenadores de la información está supeditada a otros valores discursivos, principalmente los de adición y de contraste, con lo que ya no es preciso recalcar los elementos que conforman la serie. De hecho, los datos de nuestro corpus nos dicen que esta señalización de las partes de la enumeración es más frecuente cuando luego y después actúan como conectores temporales, porque aquí la idea de continuidad dentro de una secuencia cronológica prevalece y no hay valores que se superponen. Solo documentamos 5 enumeraciones (distribuidas en 3 informantes) en las que alternaron luego y después, sin que siguieran un orden de disposición específi co. /30/ No, ninguno. Hasta ahora, gracias a Dios, ninguno. Porque la calle es muy ancha. Después los pisos estos son muy modernos y algunos no están ni ocupados. Es decir, que no hay todavía mucha densidad de población aquí. Y luego, en la parte trasera de la casa hay también un patio interior... (SE73H2, III) Este dato es parecido al obtenido con los conectores temporales. Aunque luego y después son variantes sinonímicas que tienen comportamientos discursivos similares, los informantes tienden a emplear solo una de ellas en un mismo párrafo o enumeración. Por otro lado, el hecho de que analicemos lengua hablada no elaborada favorece la ausencia de variantes estilísticas, rasgo que a buen seguro cambiaría si se tratara de un texto escrito, donde se intentaría evitar las repeticiones totales.
RILCE 32.2 (2016): 513-35532 SANTANA MARRERO. LUEGO Y DESPUÉS: USO DISCURSIVO Y VARIACIÓN Por último, en lo que respecta a la distribución por informantes, no podemos hablar de una preferencia destacada por una de las dos variantes entre los 28 encuestados que utilizaron en alguna ocasión una de ellas. Los porcentajes de los que solo emplearon luego (9/28, 32.14 %) o después (10/28, 35.71 %) están muy igualados. Esto nos indica que ambas formas han adoptado de manera similar el rol discursivo que aquí estamos abordando: pasar del contenido referencial al procedimental de orientar al oyente sobre el orden de la información. Por su parte, del total de 6 informantes que emplearon ambas formas con esta función, sí se apreció un mayor número de encuestados que se decantaron por después (5/6, 83.33 %), en consonancia con la preferencia por esta variante en nuestros materiales. La distribución según rasgos sociales no arrojó datos signifi cativos, pues las variantes fueron empleadas por hombres y mujeres de distintas edades sin que se observaran tendencias específi cas. CONCLUSIONES Tras el estudio de luego y después en una muestra de lengua hablada hemos podido comprobar la mayor rentabilidad que tienen estas unidades cuando actúan en el nivel de la macroestructura textual, tanto cuando son conectores temporales como cuando son estructuradores de la información. En ambos casos son partículas anafóricas que favorecen la cohesión de las partes del texto: las primeras mantienen el valor referencial de disposición cronológica, frente al carácter procedimental que han adquirido las segundas, en tanto que marcas que orientan al interlocutor sobre la progresión de subtópicos dentro del texto. De las 2 variantes, después fue la más empleada por los hablantes cultos sevillanos en todos los subgrupos analizados. Los datos del corpus nos han permitido observar que cuando luego y después aparecen en enumeraciones se aprecia una mayor tendencia a emplear una serie correlativa con marcas de inicio y/o de fi n cuando actúan como conectores temporales. No obstante, hay que admitir que, dado que el material de análisis contiene una muestra de español hablado sin elaboración previa, estas marcas no son muy recurrentes. Cabe señalar, además, que fueron pocos los casos en los que se combinaron ambas variantes en una misma enumeración. La fórmula mayoritaria fue utilizar solo una de ellas para señalar los elementos de la serie. En la función de ordenadores de continuidad advertimos la existencia de 4 valores discursivos que adquieren los enunciados introducidos por luego y
RILCE 32.2 (2016): 513-35 533 SANTANA MARRERO. LUEGO Y DESPUÉS: USO DISCURSIVO Y VARIACIÓN después: adición (el más frecuente), contraste u oposición, conclusión y consecuencia. En el caso de la adición de elementos, estos no siempre son partes informativamente equivalentes, sino que hay casos en los que uno de los segmentos tiene mayor fuerza argumentativa. Los matices discursivos señalados se perciben generalmente por el contexto, aunque también pueden venir reforzados por unidades léxicas que están en el entorno sintáctico. Esta superposición de valores es una muestra de la polifuncionalidad de los marcadores, que en el uso discursivo responden a fi nalidades comunicativas diversas. Por último, los datos de nuestro análisis refl ejan que la alternancia entre luego y después no se vio condicionada por los rasgos sociales (edad y sexo) de los informantes. Notas 1. No nos ocupamos, por tanto, de aquellos casos en los que se construyen sintagmas adverbiales que llegan a fosilizarse como preposiciones (después de / luego de) o como conjunciones (después [de] que / luego que). No se registraron en nuestro corpus grupos adverbiales con luego, pues son formas más frecuentes en el español americano (RAE y ASALE 2319). Hemos descartado también para nuestro estudio la conjunción luego con valor ilativo (pienso, luego existo), pues, una vez más, no es un contexto en alternancia con después; y por las mismas razones no analizamos el uso de después modifi cando a un sustantivo (el día después). 2. Hemos excluido del recuento un ejemplo de mucho después registrado en el corpus, pues no admite la alternancia con luego: El bachillerato lo hice mucho después, porque primero estuve en el Colegio del Valle. (SE73M3, I) [*lo hice mucho luego]. 3. Para esta parte del estudio se han seleccionado tres diccionarios de carácter general: el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española (DRAE), el Diccionario de uso del español de María Moliner (DUE) y el Diccionario del español actual (DEA) de Manuel Seco y otros. 4. Sospechamos, no obstante, que estos valores pueden estar presentes en otras áreas hispanohablantes, como en el español de Canarias, donde se mantiene la signifi cación de luego (y su variante lueguito) en el sentido de ‘pronto’ o ‘enseguida’.
RILCE 32.2 (2016): 513-35534 SANTANA MARRERO. LUEGO Y DESPUÉS: USO DISCURSIVO Y VARIACIÓN 5. Excluimos de este recuento 3 ejemplos donde el verbo se elide, porque se deduce a partir del contexto. Obras citadas Carbonero, Pedro. “Criterios para una caracterización funcional de los adverbios”. Revista Española de Lingüística 8 (1978): 169-97. Cortés, Luis, y María Matilde Camacho. Unidades de segmentación y marcadores del discurso. Madrid: Arco/Libros, 2005. Fuentes, Catalina. La sintaxis de los relacionantes supraoracionales. Madrid: Arco/ Libros, 1996. Fuentes, Catalina. Diccionario de conectores y operadores del español. Madrid: Arco/Libros, 2009. Garcés, María Pilar. “La enumeración en el discurso oral”. Español Actual 66 (1996): 53-62. Garcés, María Pilar. “La ordenación del discurso: series correlativas”. Lengua, discurso, texto, I: Simposio Internacional de Análisis del Discurso. Eds. José Jesús de Bustos, Patrick Charaudeau, José Luis Girón, Silvia Iglesias y Carmen López. Madrid: Visor, 2000. 551-64. Garcés, María Pilar. “Marcadores de continuidad en el discurso oral”. La lingüística aplicada a fi nales del siglo XX: ensayos y propuestas. Vol. 2. Eds. Isabel de la Cruz Cabanillas y Asociación Española de Lingüística Aplicada. Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá de Henares, 2001. 543-48. Garcés, María Pilar. La organización del discurso: marcadores de ordenación y de reformulación. Madrid/Frankfurt: Iberoamericana/Vevuert, 2008. Kovacci, Ofelia. “El adverbio”. Gramática descriptiva de la lengua española. Vol. 1. Dir. Ignacio Bosque y Violeta Demonte. Madrid: Espasa-Calpe, 1999. 705-86. Martín Zorraquino, María Antonia, y José Portolés. “Los marcadores del discurso”. Gramática descriptiva de la lengua española. Vol. 3. Dirs. Ignacio Bosque y Violeta Demonte. Madrid: Espasa-Calpe, 1999. 4051-421. Moliner, María. Diccionario de uso del español (DUE). 2.ª ed. 2 vols. Madrid: Gredos, 1998. Portolés, José. “Los ordenadores del discurso y el lenguaje periodístico”. La lengua y los medios de comunicación. Vol. 1. Ed. Joaquín Garrido Medina. Madrid: Universidad Complutense de Madrid, 1999. 161-69.
RILCE 32.2 (2016): 513-35 535 SANTANA MARRERO. LUEGO Y DESPUÉS: USO DISCURSIVO Y VARIACIÓN Portolés, José. “Los marcadores del discurso y la estructura informativa”. Los estudios sobre marcadores del discurso en español, hoy. Coords. Óscar Loureda Lamas y Esperanza Acín. Madrid: Arco/Libros, 2010. 281-325. Real Academia Española. Diccionario de la lengua española (DRAE). 22.ª ed. Madrid: Espasa-Calpe, 2001. Real Academia Española y ASALE. “El adverbio y el grupo adverbial”. Nueva gramática de la lengua española. Vol. 2. Madrid: Espasa-Calpe, 2009. 2285-394. Santos, Luis. Diccionario de partículas. Salamanca: Luso-Española de Ediciones, 2003. Seco, Manuel, Olimpia Andrés y Gabino Ramos. Diccionario del español actual (DEA). 2.ª ed. 2 vols. Madrid: Santillana, 2011.