Una relación difícil: las mujeres y el poder
Abstract
Cuando el verdadero poder, que en la actualidad está cambiando de manos, esconde lo que le daba mayor relevancia, su omnipresente visibilidad, y quienes lo han ostentado tradicionalmente sienten que el marco de decisiones del que tendrían que ser protagonistas les viene impuesto, cada vez más, por instancias lejanas y muy condicionantes, la mitad de la población mundial, es decir, las mujeres, deciden abrir la puerta de un ámbito de influencia institucional del que estaban ausentes; quieren entrar e intervenir en oportunidades que, si son bien administradas podrían multiplicarse en sociedades necesitadas de buen gobierno.
Full text
rÍtica Enero-Febrero 2011 §AÑO LIXI §Nº 971 §P.V.P. 7 € Poder, deseo, responsabilidad El poder de las ideas El poder en las aulas Los rostros del poder económico El poder y sus máscaras
Nº 971 Enero-Febrero 2011 Periodicidad mensual Edita Fundación Castroverde Directora Manuela Aguilera [email protected] Maquetación Virginia Fernández Aguinaco [email protected] Gloria Bustos [email protected] Colaboran en este número Salomé Adroher Biosca, Tusta Aguilar, Norberto Alcover, Ana Berástegui Pedro–Viejo, Ranjita Biswas, Luis Centeno Caballero, Inmaculada Egido Gálvez, Consuelo Flecha García, Cecilia García, Blanca Gómez Bengoechea, Pedro José Gómez Serrano, Esther González, Carmen González Marín, Mónica Jiménez Seco, Jesús Labrador, Javier López, Carmen Llopis, Xavier Quinzá Lleó, Mª Dolores Oller Sala, Rocío Orsí, María Jesús Ramos, Fernando Rivas, Nieves San Martín, María Simón, Joaquín Suárez Bautista, Mª Ángeles Suz Ruiz, Angelo Valastro Canale, Abel B. Veiga Copo, Francisco Vicent Galdón. Consejo editorial Mercedes Blanchard, Joaquín Campos , Inés Gómez, Carmen Llopis, Isabel Romero , Mercedes Ruiz-Giménez, Luis Sánchez Rubio, Cartlos Esteban. Publicidad Javier Iturralde [email protected] Suscripciones Isabel Pintor [email protected] Mª Luisa Galve [email protected] Imprime: MAE Tarifas de suscripción España: 33 € (IVA incluido) Extranjero: 40 € CRÍTICA C/ General Oráa, 62 - 1º izq. 28006 Madrid Tel.: 91 725 92 00 Fax: 91 725 92 09 Correo electrónico [email protected] Página web: www.revista-critica.com Depósito legal: M.- 1538-1958 ISSN: 1131-6497 editorial de mes a mes actualidad monográfico Esta Revista ha recibido una ayuda de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas para su difusión en bibliotecas, centros culturales y universidades de España, para la totalidad de los números editados en el año 2010. . El poder maNuELa aGuiLEra NiEvEs saN martíN La nueva ley del aborto: “Derecho” y desigualdad saLomé aDrohEr biosCa, aNa bErástEGui pEDro-viEJo, bLaNCa GómEz bENGoEChEa OpINIóN aNáLISIS Fuentes de poder JEsús LabraDor ¿Querer es poder? tusta aGuiLar La autoridad del profesor iNmaCuLaDa EGiDo GáLvEz El poder en las aulas móNiCa JiméNEz sECo Microfísica del poder en la Iglesia: el caso de Olimpia (360-410) FErNaNDo rivas Personificación del poder como realidad polifacética desde la mitología laboral y a la crisis? aNGELo vaLastro CaNaLE Acogida metaliteraria de una vida bajo la presión del poder: Jordi Sierra y Franz Kafka mª áNGELEs suz ruiz EsthEr GoNzáLEz DIRECCIONES ÚTILES El efecto mariposa: poder deseo, responsabilidad XaviEr QuiNzá LLEó Poder y resistencias CarmEN GoNzáLEz maríN Las ideas y el poder: unas pinceladas sobre nuestro presente roCío orsí El origen del poder y la democracia como límite mª DoLorEs oLLEr saLa El poder de los partidos políticos abEL b. vEiGa Copo Los variados rostros del poder económico pEDro José GómEz sErraNo Una relación difícil: las mujeres y el poder CoNsuELo FLECha GarCía Educar para la participación: ¿utopía o realidad? CarmEN LLopis Comunicación y poder. Los medios de comunicación social ante una nueva comunicación NorbErto aLCovEr © RÍTICA 03 06 08 14 19 24 29 35 40 46 50 55 60 64 71 76 80 84 88 93 El poder y sus máscaras
© 46 ©RÍTICA ❙ Nº 971 ❙ Enero-Febrero 2011 Una relación difícil: las mujeres y el poder Cuando el verdadero poder, que en la actualidad está cambiando de manos, esconde lo que le daba mayor relevancia, su omnipresente visibilidad, y quienes lo han ostentado tradicionalmente sienten que el marco de decisiones del que tendrían que ser protagonistas les viene impuesto, cada vez más, por instancias lejanas y muy condicionantes, la mitad de la población mundial, es decir, las mujeres, deciden abrir la puerta de un ámbito de influencia institucional del que estaban ausentes; quieren entrar e intervenir en oportunidades que, si son bien administradas podrían multiplicarse en sociedades necesitadas de buen gobierno. análisis Consuelo Flecha García La postura que adoptan las mujeres revela, en unos casos que están perdiendo ese miedo al poder que se les supone –a empoderarse, un término ambivalente y que aún no figura en el Diccionario de la Real Academia–, y reclaman o negocian espacios reservados, propios, dentro de él ante la inseguridad y la experiencia de que los criterios para distribuirlos no son la capacidad y el mérito. En otros casos, que han optado por un modo de transvestismo que les permita adaptarse a los indicadores de idoneidad que requiere ocupar puestos de poder configurados a lo largo del tiempo con criterios androcéntricos. Y en el grupo más numeroso, que permanecen como observadoras atentas, casi siempre con satisfacción, de las que consiguen dar este tipo de paso adelante aunque personalmente mantienen la actitud de no implicarse en este objetivo. Quizás lo que anima a algunas de las mejor dispuestas para alcanzarlo es la curiosidad de conocer qué pasa cuando se está arriba, ya que imaginan que si tanto gusta su ejercicio a los hombres, tanto apego demuestran, por algo será. Aunque, igualmente y en verdad, saben que potenciar a las mujeres en este tipo de responsabilidades es el camino previo e indispensable para el progreso humano de cualquier sociedad. análisis
análisis ©RÍTICA ❙ Nº 971 ❙ Enero-Febrero 2011 © 47 Liderazgo decidido En consecuencia, diariamente comprobamos cómo nuevas mujeres están alcanzando cotas de poder en las que se mueven desde una forma de actuar y con un estilo de liderazgo decidido y hábil, poniendo de manifiesto la diversidad entre ellas y el talento del que disponen. No faltan opiniones críticas acerca de lo que puede significar a medio y largo plazo un creciente número de mujeres responsables de decisiones en las altas esferas del Estado, en las organizaciones sociales, en numerosos ámbitos públicos y privados, allí donde se debaten y gestionan los múltiples asuntos que afectan directamente al bienestar de las personas y de los grupos que constituyen la ciudadanía en las naciones modernas. Voces apoyadas en estereotipos sobre lo femenino que bien debilitan las expectativas de éxito individual y de mejora de los resultados cuando dependen de mujeres, que cuestionan la conveniencia de una dedicación no necesaria en lo público y perjudicial en la vida privada, o que por el contrario, subrayan y aplauden una entrada retrasada en exceso, con las consecuencias que ha tenido y pueden constatarse. Dinámicas que deben caracterizar las relaciones entre mujeres y hombres Las disposiciones legales para regular el impulso a la igualdad de mujeres y hombres, que vienen aprobando diferentes organismos internacionales, europeos y nacionales –España entre ellas– desde hace años, además de difundir con lenguaje jurídico una verdad que debiera ser obvia –la diferencia sexual de los cuerpos no puede justificar ningún límite impuesto por la costumbre–, arbitran criterios sobre las dinámicas que deben caracterizar las relaciones sociales entre mujeres y hombres. Pautas que eviten inercias involuntarias y dominantes, costumbres consolidadas, ideas preconcebidas y hasta certezas muy arraigadas. Sin duda, la polémica que estas normativas suscitan no tiene que ver en las sociedades occidentales con el irrebatible principio que custodian, la condición de igualdad de todas las personas para actuar en el mundo, sino con las consecuencias que se desprenden de su aplicación para los que, incluso sin negar el principio, han actuado hasta hace poco ignorando lo que reclamaba el contenido del mismo. Visión más inclusiva La extensa y tupida red de mecanismos de poder, desde los más básicos y cotidianos hasta los depurados de la alta política y la economía, se está sintiendo obligada a dejar una parte de sus cuadrículas para protagonistas no esperadas ni esperables, lo cual implica tener que prescindir de otros ocupantes acostumbrados a la permanencia por derecho propio. ¿No se han fijado en que muchas comisiones, juntas, asambleas, etc. de diferentes instituciones y organismos han aumentado el número de miembros en los últimos años? Una sutil estrategia para salvar la obediencia a la norma sin que sufra la representación masculina, aunque sea una salida que conlleva mayor gasto de tiempo, de recursos y de dietas. No es el único resultado; seguro que este ejemplo despierta la memoria y la conciencia de otras tácticas semejantes que se producen en nuestros ámbitos cercanos: en el profesional, asociativo, relacional o doméstico. Cambios ineludibles que, al margen de las refinadas resistencias, han venido precedidos por la palabra de muchas mujeres, individual y colectiva, por una visión más inclusiva a la hora de Diariamente comprobamos cómo nuevas mujeres están alcanzando cotas de poder en las que se mueven desde una forma de actuar y con un estilo de liderazgo decidido y hábil.
© 48 ©RÍTICA ❙ Nº 971 ❙ Enero-Febrero 2011 entender los requerimientos de la justicia y de la democracia, por los demandados cambios ante los que se ha colocado a la clase política y que ha tenido que adoptar quizás no con suficiente convencimiento. Circunstancias convergentes que hoy permiten mirar con naturalidad a las presidentas de gobierno en varios países –la más reciente en Brasil, Dilma Rousseff–, a las ministras en los gabinetes de otros muchos, las que asumen altos cargos en organismos internacionales, las que gestionan bancos y otras sociedades financieras, las que presiden las salas que imparten justicia, las que llenan las mesas de redacción de los medios informativos, etc. Han calado de tal manera las nuevas imágenes y protagonistas de la gestión en cada uno de los ámbitos sociales, que lo que ahora resulta inadecuado es lo contrario, que no se cuente con ellas. Batalla entre poder y autoridad Una trayectoria y unos lugares que amplían y dan renovado valor a otras presencias que las mujeres ya tenían y en las que siguen estando: gestionar el hogar, cuidar de la familia –de los miembros dependientes y, paradójicamente, también de los independientes–, atender la educación de hijas e hijos asumiendo, en la práctica, un seguimiento que se extiende hasta los centros en los que estudian. Estos cuidados realizados con amor, gozan hoy de un merecido y mayor reconocimiento a las que han contribuido a mantenerlos y transmitirlos, pues sentir que pueden estar en peligro ha hecho subir su cotización. Si bien esta presencia es todavía minoritaria en el conjunto de los espacios públicos respecto del peso demográfico que la población femenina supone, los niveles logrados contribuyen a romper el prejuicio de que las mujeres no son aptas para determinadas dedicaciones, al mismo tiempo que se va quebrando la mentalidad de circunstancia excepcional que la historia ha transmitido tan eficazmente, cuando una mujer ejerce el poder, y contribuyen a alimentar en otras el deseo y la voluntad de intentarlo. Posiciones o lugares en los que se juega, digamos la ambiciosa batalla, entre poder y autoridad, entre derecho adquirido, que justifica cierta desvinculación respecto de quienes se representa, y servicio que se asume sabiendo que sólo puede desempeñarse eficazmente a partir de la confianza y de la autoridad ganada día a día. Uno de los números de esta Revista Crítica (marzo de 2007), publicó su monográfico sobre Poder, Autoridad y Mujeres, en el cual fue tratada con amplitud la diversidad de formas de entender la autoridad y el poder, el cómo análisis
análisis ©RÍTICA ❙ Nº 971 ❙ Enero-Febrero 2011 © 49 han sido vividos por las mujeres y sus efectos sobre las relaciones que tejen el mundo en el que nos movemos. A sus páginas me remito para reflexionar sobre este aspecto, debido a la urgencia que tiene introducir diferencias cualitativas, no sólo cuantitativas, en los procedimientos, valores y actitudes con que gestionar estas responsabilidades. Intereses y privilegios Aunque generalmente es una prioridad para las mujeres, que no queda en segundo lugar, el poner los medios que hagan posible conciliar la vida personal, familiar y profesional, siguen dispuestas y no renuncian al esfuerzo que exige la finalidad de cubrir unos itinerarios que las conduzcan a posiciones de éxito social en los ámbitos políticos y sociales. Sin embargo, aún en medio de la proclamada voluntad de respetar el juego democrático en relación con las mujeres, ven emerger a su alrededor intereses y privilegios autoasignados que ante muy variadas circunstancias, justifican prescindir de ellas. Motivos, a la vez recurrentes y cargados de sorpresa para las que pensaban que el recorrido realizado no tenía marcha atrás. En los momentos en que existe abundante oferta de cargos disponibles, o coyunturas que dan valor añadido al hecho de ser mujer para ocuparlos, se considera normal y conveniente incorporarlas; pero cuando se otea o arrecia cualquier tipo de crisis o las deudas contraídas con los iguales reclaman la cuota debida, los puestos ocupados por mujeres se convierten en intercambiables, pasan a ser imprescindibles para quienes se sienten con la misión, el encargo y la capacidad de solucionar los problemas surgidos o de ocupar el lugar en el que tienen prioridad de derecho. Tampoco aquí carecemos de ejemplos. El retroceso está latente en cualquier esquina Realidades nuevas, de logros y de decepciones, que algunas mujeres están viviendo, que ponen en guardia ante la tentación de creer que han desaparecido ya los impedimentos que se encontraban para el acceso al poder. No se puede negar que el marco legal y las estrategias de imagen de la política, de las empresas y de otros organismos, están incentivando decisiones en este sentido desde hace, al menos, dos décadas. Y lo están haciendo además con la ventaja de que, para aplicarlas, se encuentran con varias generaciones de mujeres que han adquirido una cualificación excelente, que están preparadas y tienen cualidades, sin que esas condiciones las lleven a sentirse ni superiores ni inferiores a los hombres; por lo tanto, si la voluntad se ponen en buscar a quienes puedan desempeñar mejor las tareas necesarias, resultará fácil encontrar candidatas. Pero no ha llegado aún el momento de echar todas las campanas al vuelo, pues el retroceso está latente en cualquier esquina y sólo espera la ocasión propicia para activarse; sucederá siempre que se produzcan acontecimientos que pidan decisiones de ajuste. De hecho, emite tantas señales que incluso las mismas jóvenes han empezado a vislumbrar sus intenciones a pesar de resultarles increíble. De ahí que, ser conscientes de dónde venimos las mujeres, reconocer el esfuerzo de las que han hecho más fácil este camino, y mantenerse alerta y conectadas con las que no están en la misma situación, son cautelas que no pueden olvidarse, en la seguridad de que muchas –según las estadísticas de educación, más que hombres– sobrepasan el nivel de formación demandada, ese con el que debe contar una sociedad de perfiles más humanos. © Aun en medio de la proclamada voluntad de respetar el juego democrático en relación con las mujeres, emergen a su alrededor intereses y privilegios autoasignados que ante muy variadas ciscunstancias justifican prescindir de ellas.