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OTRA VERSIÓN DEL CIBERPERIODISMO. UNA LECTURA COMUNICOLÓGICA DE N. LUHMANN MAR LLERA LLORENTE Dpto. Periodismo I - Universidad de Sevilla [email protected] RECIBIDO: 02-06-2008 ACEPTADO: 19-09-2008 Resumen: Habitualmente, el Ciberperiodismo está siendo desarrollado desde una perspectiva teórica de limitado alcance, que podría enriquecerse con las reflexiones cibersociológicas de Niklas Luhmann. Este trabajo da a conocer tales reflexiones, enfatizando su aplicación al ámbito de la comunicación intercultural a través de un documental sobre el conflicto palestino-israelí donde desempeñan un papel clave las nociones de diferencia, identidad, complejidad, autopoiesis, entropía y neguentropía. Nuestro objetivo concreto es explorar las posibilidades de articular teoría de la acción y teoría sistémica, el significado y los límites del constructivismo, el pluralismo lógico, la oscilación entre la deriva entrópica y la autorreproducción neguentrópica, así como el papel de la incomunicación como rasgo no sólo inevitable, sino constitutivo de toda operación comunicativa, particularmente entre comunidades etnoculturalmente diversas. Palabras clave: ciberperiodismo, comunicación intercultural, neguentropía, auto-reproducción Abstract: Cyber Journalism is nowadays being developed from a very limited theoretical perspective, whose scope could be enriched by Niklas Luhmann’s cyber sociological reflections. This essay presents those reflections, stressing its application to intercultural communication in a documentary upon Palestine & Israel conflict, through key concepts such as difference, identity, complexity, self-poiesis, entropy and negentropy. Our goal is to explore possibilities of relating theory of action and theory of systems, meaning and limits of constructivism, logical pluralism, fluctuation between systems’ entropic tendency and negentropic self-reproduction, and incommunication as a non-avoidable feature constituting every communicative operation, especially among diverse ethnocultural communities. Keywords: cyber journalism, intercultural communication, negentropy, self-reproduction Toda observación está condenada a desfigurar la realidad; vivimos en un mundo desfigurado. Pero esto no debe valorarse negativa, sino positivamente, como una ganancia de realidad: la realidad no sólo es lo que es, sino –ademáslo que la observación le añade como construcción (Torres Nafarrate, en Luhmann, 1998b: 22). Las reflexiones habituales sobre sociedad de la información, mediosfera, aldea global, cibersociedad o sistemas mediáticos tienden a simplificar las problemáticas, reduciéndolas a categorías acuñadas en la Modernidad: sujetoobjeto, medio-fin, acción-sistema, estructura-proceso, conciencia-inconsciente, Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 127-144
MAR LLERA LLORENTE 128 identidad-diferencia…, sin advertir que los continuos avances en Lógica y Teoría de Sistemas, Cibernética, Neurociencia y Ciencias Cognitivas exigen una importante renovación de tales planteamientos. En lo que respecta al Periodismo, ese tipo de reduccionismos es particularmente frecuente, debido a la superficialidad de las aproximaciones teoréticas, a las inercias profesionales, a la deriva mercantilista de las empresas informativas y a la espectacularidad que suele caracterizar sus narrativas. Estas lacras afectan también a buena parte de las deliberaciones en torno al denominado Ciberperiodismo,1 que es definido en función de los nuevos soportes y formatos de la información, o de los cauces tecnológicos empleados en la investigación, producción y difusión de noticias. En los mejores casos se incorporan también consideraciones acerca de las conexiones intertextuales, el aprendizaje autónomo, la recepción creativa y las posibilidades de los usuarios para participar en la autoría de la realidad virtual. Sin embargo, suele faltar un sistema de interpretación sólido, para fundamentar estos planteamientos. Cuando se trata de la comunicación como marco genérico de la actividad periodística –y ciberperiodísticatampoco son frecuentes las visiones de largo alcance. Pues no basta reemplazar el paradigma funcionalista por la Teoría Crítica, ni denostar el objetivismo positivista, criticar los modelos mecanicistas que enfatizan la transmisión de mensajes, o complementarlos desde perspectivas socio-antropo-culturalistas en torno a la índole ritual de las actividades simbólicas (Carey, 1992). Sin menospreciar el valor de todas estas aportaciones, cabe abrir nuevas posibilidades teoréticas con “pretensiones de universalidad, aunque no de exclusividad (Torres Nafarrate, en Luhmann, 1998b: 17), en sintonía con los últimos avances científicos, con la radicalidad de la rebelión posmoderna y con los desafíos que hoy plantea la complejidad multicultural. La lectura de Niklas Luhmann, uno de los sociólogos más señeros del siglo XX, puede satisfacer estos objetivos gracias a la complejidad de su edificio conceptual, la riqueza de sus fuentes, el alcance de sus tesis y la amplitud de sus intereses intelectuales, que abarcan desde la política hasta el arte, pasando por la religión, entre otros muchos campos (Luhmann, 2008, 2007, 2006, 2005, 1996b, 1995). Hay que reconocer que este autor ha provocado una exasperada controversia y se le ha acusado de anti-humanista, tecnócrata e incluso posmoderno en su acepción peyorativa, aquella que denuncia el sometimiento de 1 Una excelente página llena de referencias sobre el tema es la confeccionada por Karla Tonella, de la Universidad de Iowa (Estados Unidos): http://bailiwick.lib.uiowa.edu/journalism/ cyberjournalism.html (consultada en agosto de 2008). Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 127-144
OTRA VERSIÓN DEL CIBERPERIODISMO 129 los escépticos al statu quo y su incapacidad radical para propiciar revoluciones emancipadoras. Sin embargo, su obra es digna de homenaje como obligada lectura para todos los investigadores sociales: en ella se abordan los principales debates que han animado el progreso de la reflexión socio-antropológica y comunicológica más reciente. A nosotros nos interesan especialmente las exploraciones que versan sobre las modalidades de articulación entre el actor social y el sistema donde desarrolla su acción, el significado y los límites del constructivismo, la posibilidad de una variedad de lógicas socioculturales recíprocamente inconmensurables –es decir, el pluralismo lógico (Gª Gutiérrez, 2007)-, la oscilación entre la deriva entrópica y la autorreproducción neguentrópica, así como el valor de la incomunicación como rasgo no sólo inevitable, sino constitutivo de toda operación comunicativa, particularmente cuando comunidades etnoculturalmente diversas se relacionan estrechamente. Sabemos que se trata de cuestiones sumamente complejas, de difícil tratamiento e imposible resolución –debido a su misma índole, que excluye por principio la validez de una única respuesta a los interrogantes planteados. Pero pensamos que tales interrogantes se hallan entrelazados de tal manera que cualquier aproximación a alguno de ellos conduce necesariamente a los demás y contribuye a esclarecer todo el conjunto; por eso, al focalizar nuestra mirada hacia una serie de nodos significativos de esa trama pretendemos obtener orientaciones significativas respecto de todos los temas mencionados en el parágrafo anterior. Hacia una nueva comunicología El campo académico al que aplicaremos las ideas de Luhmann son las ciencias de la comunicación en un sentido polisémico, que comprende aspectos tan diversos como la interacción socio-simbólica, la traducción intercultural o el periodismo informativo, en cuya confluencia acotaremos una parcela de observación concreta. Explorar de la mano del académico alemán “otra versión del Ciberperiodismo” –como anuncia el título de este artículosignifica aplicar a la esfera mediática y a las industrias culturales las lentes de la Cibersociología luhmanniana para alcanzar un concepto de comunicación más complejo y de mayor alcance, capaz de actualizar la teoría y la práctica del periodismo en consonancia con el paradigma sistémico y con los retos actuales de la diversidad etnocultural. Esta nueva versión trasciende las interpretaciones estrechas que circunscriben el Ciberperiodismo a una serie de usos tecnológicos y de Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 127-144
MAR LLERA LLORENTE 130 modalidades novedosas de producción/consumo discursivos; propiciando una concepción de la comunicación más sólida y ancha, apta para explicar la constitución de los diferentes sistemas socioculturales, así como sus relaciones interculturales. Al considerar la comunicación como operación no sólo fundamental, sino fundante de la sociedad en tanto sistema, la teoría de Luhmann invita a repensar el papel de las industrias culturales y mediáticas. Por una parte, dibuja los perfiles de su dominio; por otra –y precisamente a partir de ahí-, permite tomar conciencia de sus límites. Ambas perspectivas se complementan recíprocamente; ambas muestran que la comunicación no es una tarea cualquiera que se desarrolle en una sociedad previamente constituida y se añada al conjunto de sus funciones, interacciones y estructuras. La comunicación es el pilar, la unidad elemental a la que cabe reducir todo sistema social; es la operación que le da origen, la mantiene, produce y reproduce constantemente, impulsando además su evolución a lo largo de la cadena temporal. De ella arranca la autopoiesis, entendida en términos afines a los propuestos por Maturana y Varela (1980, 1984, 2003): comunicar supone estructurar representaciones de la complejidad del entorno a partir de diferenciaciones y selecciones que permiten controlarla – al menos inicialmente-, pero que con el tiempo la incrementan, pues a medida que se despliegan se van distanciando del entorno y generan nuevos modos de entropía. La operación de comunicación así concebida no debe confundirse con la actividad comunicativa que desempeñan los actores sociales, dado que éstos – según Luhmannno son parte integrante del sistema, sino entorno –condición y presupuesto, en relación permanentemente diferencial con el conjunto 2 sistémico. A diferencia de lo que ha defendido una significativa porción del 2 Luhmann llega muy lejos en este planteamiento, al considerar que la tradición humanista está afincada sobre presupuestos que actualmente ya no son aceptables. Ahora bien, según el académico alemán afirmar que el hombre está emplazado en el entorno del sistema no debe angustiarnos, pues no implica ninguna semántica social, “en cambio, orientadas por figuras sustentadas en el hombre se han cometido experiencias terribles (...). Pensemos en la ideología racista, en la distinción elegidos/condenados, en la prescripción doctrinaria socialista, o en la ideología del Melting-Pot, tan cercana al American Way of Life. (…) No hay teorías que llamen la atención sobre la humillación a que ha dado pie este humanismo, o que prevengan sobre nuevos intentos. (…) De igual manera, el anonimato al que se somete al hombre con el tan traído discurso ético está cercado con la misma problemática; aparte de que dicho discurso está sustentado sobre el terreno resbaladizo de la lingüística y sobre el derrumbe del sujeto trascendental con el único propósito de salvar un concepto normativo de racionalidad” (Torres Nafarrate, en Luhmann, 1998b: 24). Frente a estas consideraciones, nosotros creemos conveniente puntualizar que las “terribles” experiencias mencionadas no han sido expresión de ningún humanismo, sino de lo contrario: la supeditación del hombre a abstracciones totalitarias como la ideología, la raza, el poder político, el dinero, el prestigio Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 127-144
OTRA VERSIÓN DEL CIBERPERIODISMO 131 pragmatismo –J. Dewey, W. James- y del interaccionismo simbólico –G. H. Mead-, la Cibersociología no aborda la problemática de la comprensión sociológica –Verstandung- en términos subjetivos o intersubjetivos; no habla de intencionalidad ni de performatividad. El protagonismo no corresponde a los sujetos: trasciende el marco teórico, práctico, ético y político de la Modernidad. Y aunque incorpora muchas preocupaciones de la Sociología clásica en torno a la doble contingencia y a las expectativas respecto de la alteridad, lo hace desde una óptica que, por una parte, relativiza la importancia de las iniciativas subjetivas subrayando su dependencia sistémica; pero, por otra, afirma la irreductibilidad del actor (auto)consciente y libre, ubicándolo siempre más acá o más allá del sistema social, de sus funciones y estructuras. Aplicar esta concepción a la esfera mediática permite entender la dificulta comunicación suelen i d para modificar las lógicas de representación, las rutinas de producción y los circuitos de distribución de los discursos periodísticos; induce a reconocer una notable homogeneidad de formas y procedimientos, incluso bajo las apariencias de pluralismo; ayuda –sobre todo- a calibrar el poder del sistema para mantenerse y perpetuarse, para imponer su dominio aun en contra de la voluntad de muchos actores sociales, de sus intereses y necesidades. Aun más: en consonancia con la concepción de habitus propuesta por Pierre Bourdieu (1980), la Cibersociología de Luhmann advierte los mecanismos sistémico-culturales de organización de la experiencia, a partir de los cuales cada sujeto discierne o construye tales intereses y necesidades. Al desear, preferir y necesitar, los hombres se apoyan en la auto-observación y en la autorreferencialidad constitutivas del sistema sociocultural respecto del cual desarrollan su acción. Esto explica las enormes dificultades que obstaculizan el entendimiento y la convivencia entre comunidades organizadas a tenor de pautas sistémicas distintas en lo social, lo cultural, lo religioso, lo político, lo económico… Mediante la confección de sus narrativas, los medios de nterpretar en clave actorial muchas de estas dificultades, olvidando que en la información no sólo son importantes los sujetos protagonistas –sus acciones y sus intenciones-, sino también y de modo eminente los condicionantes sistémicos que pesan sobre ellos, las lógicas anónimas que se les imponen y los modelos socioculturales –muchas veces inconscientemente interiorizadosque social… Por otra parte, Luhmann no debería considerarse original: la Posmodernidad se ha rebelado contra el humanismo en una línea afín a la suya. En cuanto a la ética, es cierto que debe tener en cuenta los imperativos sistémicos y los condicionantes lingüísticos o trascendentales, pero no puede conformarse a ellos, porque tal proceder supondría aceptar el statu quo. Además, es una evidencia histórica que algunos individuos han cambiado el curso de la historia y las estructuras sociales gracias a su compromiso con valores e ideales. Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 127-144
MAR LLERA LLORENTE 132 conforman sus comportamientos. Así, por ejemplo, reconocer que el escenario militar, diplomático o productivo internacional presenta en cada espacio y en cada momento actores y personajes diferentes no es garantía de que vayan a producirse significativas variaciones en las directrices del guión. La Historia es algo más que un problemático compendio de las historias de quienes participan en ella; el capitalismo, el socialismo o la ciencia tienen su propia Historia – aunque ésta no se halle al margen de las historias de los capitalistas, los socialistas y los científicos. Como ha repetido en sus distintas obras Michel Foucault (1979, 1992), las conductas individuales deben evaluarse a la luz del “régimen político de la verdad” al cual se subordinan. Si olvidamos la diferencia entre el plano actorial y el plano sistémico no podremos evitar el error –e incluso la ignoranciarespecto de numerosos acontecimientos informativamente relevantes, pues atribuiremos a la libertad de los sujetos aquello que más bien constituye su condición de posibilidad –o imposibilidad. Tampoco podremos prevenir los bloqueos comunicativos o los manifiestos conflictos que suele provocar la confrontación de sistemas simbólicos distintos; y en la medida en que toda pobreza –también la pobreza de la guerra, del terrorismo y de otras formas de violenciaposee raíz cultural, seremos incapaces de combatirla. En otras palabras, arrojaremos sobre las espaldas de los sujetos un peso mayor del que pueden soportar, una responsabilidad que les excede –aunque no por ello deba resultarles ajena. Incomunicación intercultural El discurso audiovisual que vamos a analizar en este artículo bajo el prisma de las aportaciones comunicológicas de N. Luhmann ofrece una excelente muestra de lo que venimos diciendo. Se trata de un documental –Promises3- dirigido por un periodista de origen israelí establecido en los Estados Unidos, que procura desempeñar funciones de mediación intercultural a través de un ejercicio de ciberperiodismo en el sentido luhmanniano del término. Aunque su posición no es neutral ni equidistante –pues se halla comprometida con valores que favorecen la convivencia pacífica-, resulta aceptable para todos los participantes en el juego lingüístico que el reportaje escenifica, al margen de sus diferencias e incluso incompatibilidades recíprocas. El principal objetivo del documental es constatar, evaluar y tratar de superar las dificultades de los miembros de dos 3 Cfr. Shapiro, J., Goldberg, B.Z., & Bolado, C. (2001): Promises. Co-producción de ITVS y financiación de CPB (Corporation for Public Broadcasting). Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 127-144
OTRA VERSIÓN DEL CIBERPERIODISMO 133 sistemas etnoculturales –israelíes y palestinospara convivir y comunicarse en una diferencia extrema, que frecuentemente se traduce como inconmensurabilidad e incluso como un feroz intento por destruir al adversario. Una peculiaridad de esta obra es que sus actores –personas reales que ocupan diversas posiciones territoriales, sociales y simbólicas, representativas de la trama base del conflictono son adultos, sino niños. Dado que la subjetividad de un menor es menos autónoma, menos independiente del sistema, la función actorial se halla en esta narrativa supeditada a la lógica sistémica y a sus dispositivos autopoiéticos. Por otra parte, la menor competencia discursiva de los pequeños, su limitado dominio de las habilidades comunicativas – particularmente de las que exige la politesse, la insinceridad cultivadapermite advertir con más claridad cuáles son los límites de la comunicación en una determinada interacción, de qué manera la no-comunicación de lo incomunicable se halla paradójicamente en la base de todo entendimiento comunicativo (Luhmann, 1997b: 122). La mirada infantil sobre el enfrentamiento permite discernir con nitidez los mecanismos sistémicos de perpetuación de la violencia, las instituciones que contribuyen a su interiorización –a través de la socialización primaria-, las redes comunitarias que la sustentan y actualizan en cada nueva situación, las creencias que pretenden justificarla argumentalmente y los bucles recursivos que la retroalimentan. Precisamente lo más llamativo de este trabajo es que evidencia en tono de denuncia la índole auto-retroalimentativa de los circuitos de comunicación social en situaciones marcadas por una violencia endémica, no sólo de carácter físico –terrorismo, belicismo…-, sino sobre todo simbólico –incapacidad para el descentramiento, para comprender puntos de vista diferentes al propio y desarrollar interacciones comunicativas constructivas con la alteridad. Promises dramatiza en vivo las profundas raíces de un conflicto donde todo amago de aproximación a los otros se detiene por la dificultad del propio sistema etnocultural para hacerse cargo del entorno y liberarse de su propia lógica cíclica. Consiguientemente, en vez de posibilitar la emergencia de nuevos niveles donde sea posible el acoplamiento de las partes, espacios o subsistemas implicados, en una espiral de crecimiento neguentrópico, cada dominio sistémico se clausura falazmente sobre sí mismo y se auto-replica de modo tautológico, distanciándose progresivamente del entorno. Al no dar respuesta a las exigencias y desafíos de ese entorno, aquello que podría haber funcionado como incentivo y oportunidad deviene amenaza; el sistema se manifiesta cada vez más impotente en relación con la diferencia y –dado que ésta se halla en la raíz de su propia constitucióncomienza a disolverse de modo paradójico, pues todo conato por autoafirmarse resulta una negación de sí mismo, un incremento de la entropía. Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 127-144
MAR LLERA LLORENTE 134 Llega un momento en que ésta escapa totalmente al control: el aparato representativo del imaginario social, el edificio institucional que vertebra su arquitectura y la economía del poder discursivo se revelan progresivamente inadecuados para domeñar la complejidad del entorno y reducir sus resistencias; hasta que tal desorden se traduce en violencia. Una violencia cuyo potencial catártico acompasa su potencial hetero- y autodestructivo, oscilando entre la autodisolución nihilista y la exigencia imperativa de un orden completamente nuevo, de una lógica alternativa que rompa la recursividad tautológica del circuito acción-reacción-acción, crimen-represalia-crimen o ataque-defensa- ataque. En este contexto, la clave tanto para entender los orígenes del enfrentamiento como para diseñar otra lógica alternativa es la comunicación, que –como venimos diciendosegún Luhmann no debe interpretarse como mera acción intersubjetiva, sino como operación básica del sistema en tanto capaz de gestionar y/o producir la diferencia, comunicándose consigo mismo y con su entorno de manera eficaz. Desde esta perspectiva, la sociedad no es primordialmente un conjunto de sujetos en relación con objetos; ni siquiera es un armazón de estructuras que se hallen en la base de procesos. La sociedad –o cualquiera de sus gruposes ante todo comunicación: existe en la medida en que (se) (auto)comunica, pero también en la medida en que (se) incomunica, y según la variedad de modalidades comunicativas/incomunicativas que desarrolla – incluidas las que conllevan cortocircuitos, bloqueos o proyectos fallidos. La subsistencia de un sistema depende tanto de la calidad de su comunicación como de la tolerancia respecto de la incomunicación (que es inherente a todo encuentro comunicativo), y de la creatividad para hacer de este fenómeno un motor de crecimiento neguentrópico. Un sistema social así concebido conjuga comunicación e incomunicación, autorreferencialidad y plurivocidad, recursividad y polisemia, identidad y diferencia de un modo complejo, pues estas dicotomías no son susceptibles de superación dialéctica: “Quien lea con atención, se dará cuenta de que se está hablando de la diferencia entre identidad y diferencia, y no de la identidad entre identidad y diferencia. Y ya desde aquí las siguientes reflexiones se apartan de la tradición dialéctica, a pesar de todas las similitudes que puedan darse y que llamen la atención” (Luhmann, 1998b: 33). Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 127-144
OTRA VERSIÓN DEL CIBERPERIODISMO 135 Sistemas de (auto)referencia y (auto)observación Los sistemas implicados en el documental Promises pueden localizarse en dos niveles básicos: por una parte, el etnocultural; por otra, el periodístico. Los ubicados en el primero sustentan la identidad de las diferentes comunidades implicadas en el conflicto: palestina e israelí. Los ubicados en el segundo nivel son aquellos que condicionan el trabajo informativo y comunicativo de los profesionales que han participado en la elaboración del audiovisual. En ambos hay comunicación, pero en el nivel etnocultural se trata de la comunicación básica o fundante del sistema –estrechamente conectada con la “autorreferencialidad basal”, mientras que en el segundo se trata de una comunicación sobre tal comunicación; es decir, de una comunicación de “segundo orden”, profesionalizada a través de un subsistema que desempeña una función metasistémica de reflexión, observación y explicación del conjunto a partir de la selección discriminatoria de ciertas variables. La relación entre esos dos niveles es tan estrecha que deben considerarse indisociables: de hecho, la comunicación más básica entre los sujetos que conforman el entorno de cada sistema etnocultural está mediada por la comunicación de segundo orden que llevan a cabo los medios periodísticos y, más concretamente, el que realiza el documental. De este modo se actualiza el carácter autopoiético de la sociedad, en tanto capaz de observarse y describirse a sí misma, construyéndose a través de tal auto-observación y auto-descripción comunicativamente mediadas. Empleando la terminología de Luhmann respecto de los componentes fundamentales del proceso comunicativo (Izuzquiza, 1990: 206) podríamos decir que tanto el punto de vista israelí como el palestino no sólo son objeto, sino simultáneamente causa y consecuencia de una información (Information) que se comparte o intercambia (Mitteilung) y que genera determinadas expectativas (Erwartung) de comprensión (Verstandung) –o en casos de conflicto como éste, de incomprensión. Suponer que un determinado mensaje no va a ser comprendido provoca variados efectos en el circuito comunicacional: puede contribuir a su refinamiento metalingüístico, en un ejercicio de traducción o interrelación de códigos; pero puede también –por el contrarioesgrimirse como arma destructiva a través de una violencia simbólica que antecede o acompaña a la violencia física. Los expertos en comunicación intercultural hablan aquí de estrategias de divergencia frente a estrategias de convergencia; las primeras destacan el carácter diferencial de la propia identidad –que se define por oposición a la alteridad-, mientras que las segundas subrayan la índole híbrida, mestiza o multicultural de cualquier idiosincrasia, relativizando así sus particularidades y bosquejando áreas de coincidencia con los otros. Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 127-144
MAR LLERA LLORENTE 142 modo. (…) La sociedad crea su propio emplazamiento en el espacio y en el tiempo con ayuda de una pluralidad de referencias (...). Por consiguiente, el acercamiento al orden social no puede consistir en definiciones únicas para siempre, sino en acercamientos contingentes” (Torres Nafarrate, en Luhmann, 1998b: 23). Tal contingencia es congruente con la que caracteriza a su objeto –la sociedadque, precisamente por ello, más que un objeto o un conjunto de estructuras debe considerarse un campo de operaciones. En consecuencia, la tarea de los medios de comunicación –y más concretamente del periodismo informativono debería ser la búsqueda de concordancia entre sus afirmaciones con sus supuestos objetos, sino la elaboración –siempre plural, precaria y controvertidade formas (explicaciones, representaciones, análisis) que expresen –o más bien construyanalgún tipo de congruencia con las diversas formas/expresiones que acontecen en la sociedad, mediante “una re-entry (reintroducción) de la forma en la forma. O (...) una parodia de la sociedad en la sociedad” (Luhmann, 1996a: Lecc. 14). –Así lo hemos visto en Promises. Ahora bien, resulta evidente que esta conclusión, aun repitiendo el eco de algunos de los más interesantes avances en Lógica, resulta insuficiente a la hora de discernir entre buenas y malas prácticas periodísticas; entre discursos tautológicos –centrados en la autorreproducción del capital cognitivo y simbólico que oligopolizan los medios de comunicación-, y discursos deontológicamente adecuados a la función de servicio público que se les supone y exige. Tampoco contribuye a delimitar lo que sería un deseable pluralismo frente a una indeseable pluralidad que homogeneiza las diferentes voces sociales en una amalgama de fragmentos discursivos inconexos, donde no es fácil hallar un hilo conductor, ni un criterio de selección o jerarquización. Luhmann era consciente de estas carencias y se empeñó en suplirlas con una teorización tan compleja como paradójica, al afirmar que –por una partetoda observación trata la diferencia como unidad sin por ello eliminar su propio carácter diferencial, y que –por otraes preciso des-tautologizar la autorreferencia, reconociendo su intrínseca asimetría. De hecho, el académico alemán no sólo reconoce impasse en todo sistema de comunicación social, sino en su propio sistema teorético, susceptible ser analizado a partir de las distinciones e indicaciones (Spencer-Brown, 1972) que él mismo establece respecto de los demás sistemas (vivientes, psíquicos o sociales). No se trata de “puntos muertos” o “callejones sin salida”; su objetivo es que constituyan más bien un estímulo para la reflexión y una evidencia de su particular idiosincrasia. Por eso afirma que se trata de límites inherentes al pensamiento en cuanto sistema, el cual reconoce en su seno multitud de paradojas autoconstituyentes, Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 127-144
OTRA VERSIÓN DEL CIBERPERIODISMO 143 como la que expresa el núcleo del constructivismo: la imposibilidad de observar una realidad independiente de la observación, o de separar la operación de observar de la construcción de lo observado. En estrecha relación con esta paradoja –o mejor dicho, en su raízestá la que define la identidad como unidad (auto)diferencial, lo cual implica la recíproca necesidad de identidad y diferencia, la des-substancialización y des-esencialización de la identidad, o la reintroducción (re-entry) de la diferencia en lo diferenciado por ella. Surge así un inacabable juego de espejos, de naturaleza fractal, donde no tiene sentido hablar de identidad sin hacer referencia a las diferencias que contiene, o describir una observación que no sea ella misma observada y observadora, en una cadena recurrente de reflexiones que se superponen de modo sucesivo. Aplicar estas premisas al análisis de las sociedades complejas –o, más concretamente, a las relaciones interculturalespermite soslayar los lugares comunes y las simplificaciones que tergiversan la representación periodística de la realidad social y obstaculizan su gestión práctica. Creemos que el documental analizado ilustra nítidamente este potencial y, por lo tanto, constituye un eminente ejercicio de ciberperiodismo en el sentido que la Cibersociología de Luhmann presta a ese término. Esta valoración no impide, sin embargo, reconocer las dificultades inherentes a tal empeño y advertir que el precio de la lucidez es la complejidad. Luhmann nos lleva a los antípodas de la certeza cartesiana. Referencias Bourdieu, Pierre: Le sens pratique. Paris, Minuit, 1980. (El sentido práctico. Madrid, Taurus, 1991). Carey, James William: Communication as Culture: Essays on Media and Society. New York, Routledge, 1992. Deleuze, G., & Guattari, F.: Rizoma: introducción. Valencia, Pre-textos, 1997. Foucault, Michel (1979): Microfísica del poder. Madrid: Ediciones La Piqueta. Foucault, Michel (1992): Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión. Madrid: Siglo XXI. García Gutiérrez, Antonio: Desclasificados. Pluralismo lógico y violencia de la clasificación. Barcelona, Anthropos, 2007. Geertz, Clifford: La interpretación de las culturas. Barcelona, Gedisa, 1992. Geertz, C., Clifford, J. et al.: El surgimiento de la antropología posmoderna. Barcelona, Gedisa, 1996. Argumentos de Razón Técnica, nº 11, 2008, pp. 127-144
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