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Índice Biblio3W Inicio Geocrítica Biblio3W REVISTA BIBLIOGRÁFICA DE GEOGRAFÍA Y CIENCIAS SOCIALES Universidad de Barcelona. ISSN: 1138-9796. Depósito Legal: B. 21.742-98 Vol. XX, núm. 1.129 15 de agosto de 2015 Recibido: 6 de noviembre de 2014 Aceptado: 15 de junio de 2015 Los Planes de reconstrucción de Valparaíso (Chile) tras el terremoto de 1906: la búsqueda de la modernidad en el trazado urbano Pablo Manuel Millán-Millán Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile - Universidad de Sevilla, España [email protected] Los Planes de reconstrucción de Valparaíso (Chile) tras el terremoto de 1906: la búsqueda de la modernidad en el trazado urbano (Resumen) Pocas ciudades han tenido la oportunidad de repensarse a sí mismas y generar un proyecto de reconstrucción que, aprendiendo de los errores del modelo de ciudad anterior, mirara al futuro desde una perspectiva contemporánea. Valparaíso ha sido una de ellas. A finales del siglo XIX el conjunto urbano se encontraba dividido en dos: por un lado las construcciones nobles de la ciudad del plan (parte plana) y por otro los tugurios de los cerros y acantilados. El terremoto que la asoló el 16 de agosto de 1906 le dio la posibilidad de establecer un nuevo urbanismo y una nueva ciudad. Este sentir positivo de oportunidad tras las devastadoras consecuencias telúricas se dejará ver en los diferentes proyectos de reconstrucción. El ser una ciudad puerto le confería un carácter cosmopolita, que acabará plasmado en las diferentes soluciones urbanas. El hecho de que no prosperaran estas ideas urbanas será una de las causas de la permanencia hoy en día de esta fractura urbana. Palabras clave: patrimonio, urbanismo, reconstrucción, regeneración urbana, Valparaíso. Valparaíso Reconstruction plans (Chile) after the 1906 earthquake: a search for modernity through the urban layout (Abstract) Only a few cities have had the chance to reflect on themselves and generate a reconstruction project which, learning from the faults of the previous city, faces the future from a contemporary perspective. Valparaíso has been one of them. With the closing of the XIX century, the city was divided as follows: on one hand, noble buildings from the planned city (flat area) and, on the other, slums on hills and cliffs. The earthquake that destroyed it on the 16th of August, 1906, offered a change to establish a new urban genesis. Such a positive feeling after the devastating telluric consequences will be reflected
2 Biblio 3W, vol XX, nº 1.129, 2015 on the different reconstruction projects. The fact of being a city with a harbour granted it a cosmopolitan character spread on the several and varied urban solutions. Such ideas not being developed will be one of the causes of today´s urban fracture. Keywords: heritage, urban planning, reconstruction, urban regeneration, Valparaiso. La ciudad de Valparaíso es uno de los asentamientos urbanos más antiguos de Chile. Su ubicación, así como su relación con la costa, han determinado la formación de una identidad local basada en la relación de la ciudad con el puerto y un entorno geográfico característico, distinguiendo claramente la bahía, como zona marítima, el plan, como la zona plana de la ciudad y los cerros, como ámbito de expansión. Desde su origen la localidad ha vivido del motor económico del puerto vinculando así todo su desarrollo urbano al componente globalizador que encierra esta actividad. Sus condiciones topográficas específicas y estos contextos de modernidad condicionarán la fisionomía de la ciudad. “Valparaíso construye su identidad acuñando características arquitectónicas condicionadas por factores geográficos y sociales insoslayables” 1 . El crecimiento de la ciudad se estructuró a partir de las características naturales de su emplazamiento. La arquitectura se adaptó a las condiciones naturales del sitio y se mezcló con las construcciones europeas de corte victoriano, herencia de los inmigrantes británicos, alemanes o franceses que llegaron a sus costas durante el siglo XIX 2 . Valparaíso se configuró como centro de la economía del país, siendo el puerto y la actividad mercantil que gira en torno a él los principales agentes de desarrollo. Los bancos, las compañías navieras y las exportadoras serán muy pronto las aglutinadoras de todo el capital económico de la zona. Estas, junto con las nuevas sociedades industriales de explotación minera o aquellas vinculadas al ferrocarril y al comercio internacional, ubicarán su sede en la ciudad porteña. El puerto se configurará como el principal motor no solo del núcleo urbano, sino también de toda el área circundante. La ciudad será una ventana al exterior, importando tendencias, modas y mercancías. El auge comercial originado en este momento por el incremento de las exportaciones y el desarrollo minero y agrícola dará lugar a un contexto de atracción social y de movimientos migratorios del campo a la ciudad 3 . Hubo inmigración de todo tipo de personas, siendo Valparaíso desde “la residencia favorita de los consignatarios y el centro del mundo de los negocios” como dice Jacqueline Garreaud hasta asentamiento para una población pobre, que aumentaba de año en año 4 . Como subraya Urbina, la atracción de inmigrantes se vio favorecida por la alta concentración de estos grupos sociales en los mismos espacios urbanos, hecho que desarrolló un contexto de familiaridad, fraternidad, solidaridad e idealización de las pésimas condiciones habitacionales de Valparaíso. Aquí podríamos establecer la explicación historiográfica del auge del proceso migratorio del campo a la ciudad a pesar de las duras condiciones de esta 5 . El incremento desproporcionado del sector popular más pobre cambió la fisonomía de la ciudad puerto. Por 1 Waisberg, 1992, p. 153. 2 Sánchez y Morales, 2009, p. 91. 3 Hurtado, 1966, p. 168. 4 Garreaud, 1984, p. 162. 5 Urbina, 2002, p. 70.
Pablo Manuel Millán-Millán. Los Planes de reconstrucción de Valparaíso (Chile) 3 un lado, dado el origen mayoritario de esta inmigración de ámbitos rurales, se irá configurando una ciudad con una arquitectura basada en tipologías procedentes del campo, realizadas en adobe secado al sol y blanqueado con cal, techos de paja y hojas de palma —o, en los mejores casos, de teja— y todas ellas de una sola planta por el miedo a los posibles terremotos. En este paisaje urbano y contexto social tan particular la ciudad creció hacia los cerros que rodean la bahía, situación que se manifestó con particularidad en las viviendas erigidas sobre sus laderas. Las construcciones se encaramaron sobre ellas dando lugar a una morfología característica y exclusiva de Valparaíso. Pero este momento de prosperidad se vio interrumpido por una serie de acontecimientos que cambiaron el devenir de la ciudad, dando comienzo a lo que Rodolfo Urbina denominará años brumosos de Valparaíso 6 . Por un lado, la apertura del canal de Panamá en 1914 supuso un fuerte inconveniente para continuar el sostenido auge y desarrollo del puerto; el tráfico marítimo disminuyó, provocando un decrecimiento de la actividad económica y financiera de la ciudad. No menos importante fue la crisis económica de 1929, que cedió paso a la emigración de las industrias hacia Santiago, dando inicio a un período de depresión que fue muy difícil de revertir y que persiste aún hoy día. Pero, sin duda, lo que supuso el mayor revés a la ciudad a nivel urbano será el terremoto de 1906 que la destruyó en gran parte, afectando sobre todo al sector del Almendral. El trabajo de investigación aquí expuesto forma parte de la tesis que el autor está desarrollando en el Departamento de Proyectos Arquitectónicos de la Universidad de Sevilla (España) sobre la excepcionalidad tipológica y arquitectónica de Valparaíso. El extracto que configura este artículo se basa, principalmente, en el estudio y análisis sistemático de las fuentes originales que se generaron en el contexto del terremoto de 1906 y la posterior reconstrucción de la ciudad, desde artículos de prensa publicados en diarios y revistas hasta las actas de la comisión de reconstrucción y leyes redactadas a tal efecto. Del Valle del paraíso a la ciudad devastada El crecimiento de Valparaíso, después de la independencia, está marcado por una liberalización del comercio y por la integración del país con el resto del mundo a través de la concepción urbana del “puerto”. Es así como en el siglo XIX la llegada de una población rural chilena se unió, a todos los niveles, con las importantes oleadas de “europeos británicos, alemanes, franceses, italianosy norteamericanos. Entre ellos destaca cuantitativamente los británicos, quienes se dedicaron principalmente al comercio, la navegación, la minería y las finanzas” 7 . Valparaíso comienza de forma precaria la colonización de las laderas de los cerros debido a la presión poblacional que la ciudad sufrirá, motivada por esta fuerte inmigración no solamente extranjera sino también local procedente de ámbitos rurales, que llega atraía por la gran oferta laboral. Las diferentes clases sociales fueron conformando urbanamente la ciudad: las calles más importantes, paralelas al mar, concentraban la actividad comercial y administrativa que se traducía en grandes y excelentes construcciones, mientras que los cerros quedaban destinados a viviendas mayormente autoconstruidas siguiendo modelos rurales 8 . Estas se agrupaban en conjuntos con acceso a la parte plana de la ciudad a través de quebradas 6 Urbina, 1999, p. 399. 7 Irarrázabal, 2004, p. 227. 8 Castillo, 2003, p. 272.
4 Biblio 3W, vol XX, nº 1.129, 2015 transformadas en calles. El trazado urbano de los cerros se regirá por modelos autodefinidos por los propios vecinos. Como un intento de acotar estos crecimientos incontrolados, en 1870 Fermín Vivaceta, arquitecto chileno, “...traza el Camino de Cintura que recorre todos los cerros a la cota de 100 mts y que permite una nueva expansión en el desarrollo ascendente de la planta urbana. Puede considerarse que en adelante sólo se produce un proceso de densificación y que la morfología urbana conserva hasta el siglo XX sus características de equilibrio entre el medio construido y el medio natural” 9 . Gracias al discurrir de nacionalidades y culturas, confluía un gen de modernidad y liberalismo exclusivo de las ciudades puerto que se unía al ya citado proceso de construcción. Este carácter cosmopolita era el que existía en la ciudad en el momento en el que el terremoto hizo acto de presencia. Pero no todo fue un valle del paraíso y núcleo de modernidad. El Valparaíso de final del siglo XIX y comienzo del siglo XX era el de una ciudad dividida en dos realidades antagónicas y complejas: la ciudad de los cerros y la ciudad del plan. Algunos autores del momento que procedieron a narrar la tragedia de la tarde-noche del 16 de agosto de 1906, cuando hablaban de la ciudad de los grandes edificios, de las grandes construcciones clasicistas, no cabe duda de que se estaban refiriendo exclusivamente a la ciudad plana, aquella que aglutinaba a la élite porteña. Esta idealización choca con la realidad descrita en las preocupaciones y problemas que se dan cita en la ciudad de Valparaíso en 1906: a) Aumento exponencial de la población por inmigración pobre: Dado el importante tráfico que comenzaba a desarrollar el puerto, se va haciendo más necesaria la presencia de mano de obra no cualificada que provocará un efecto llamada en las poblaciones rurales vecinas. Esta llegada masiva de inmigrantes se hará notar en el crecimiento de la población que, si en 1865 era de 142.629 vecinos, en el año del terremoto contará con 281.385 habitantes 10 . b) Fuerte demanda de vivienda: el aumento exponencial de la población traerá una lógica demanda de vivienda que dé cabida a estos nuevos habitantes. Ya que el crecimiento no fue paulatino y procesual, la ciudad no tuvo capacidad de gestionarlo y así, a comienzos del siglo XX más de la mitad de la población habita en autoconstrucciones configurando ranchos, cuartos redondos y conventillos 11 en los que convivirá hacinada. Hay que hacer especial mención a la Ley de Habitaciones Obreras de 1906 que aparecerá unos meses antes al terremoto. Esta legislación mostrará la realidad de las ciudades chilenas en ese momento: foco de carencias habitacionales higiénicas. c) Epidemias: La falta de higiene derivada de estas grandes concentraciones de personas de bajos recursos y las nulas medidas higiénicas en las construcciones (sin un sistema de evacuación de residuos orgánicos, basuras, etc.) harán que rápidamente surjan con gran virulencia brotes de cólera y tifus. Una epidemia en 1886 de viruela, dos de cólera en 1887 y en 1892, otra de tifus en 1895 12 , etc. irán acentuando en la opinión pública una imagen de insalubridad causada por la dejadez de vida en estas construcciones y zonas de la ciudad. Así, “por las inundaciones ocasionadas por las últimas lluvias y los peligros de aparición de alguna epidemia, se acordó indicar la 9 Waisberg, 1999, p. 153 10 Hernández, 1924, p. 4. 11 Urbina, 2002, p. 41. 12 Flores, 1993, p. 16-26.
Pablo Manuel Millán-Millán. Los Planes de reconstrucción de Valparaíso (Chile) 5 necesidad de prohibir que se habiten las casas, conventillos y cuartos que fueron inundados. Todos ellos han quedado insalubres e inhabitables” 13 . d) Un contexto de revueltas sociales: El aumento progresivo de la violencia afincado en estas zonas de la ciudad fue gestando un malestar social que con la justificación de una demanda de la jornada de trabajo y una mejora de los ingresos dará lugar a la Huelga Portuaria del 13 de mayo de 1903. “(…) En la madrugada numerosos grupos de gente pobre empezaron a bajar desde los cerros al centro de la ciudad respondiendo a un soterrado llamado de los huelguistas (…) A partir de las 9 de la mañana comenzaron a sucederse incidentes que irían in crescendo” 14 . El Estado reaccionó con mano dura en contra de los trabajadores. La huelga de los obreros portuarios arrojó saldo de 50 muertos y 200 heridos. Las protestas derivarán en un estallido social, fenómeno que se comenzó a dar a principios del Siglo XX y que puso en evidencia la precariedad de las condiciones de vida y trabajo de la gran mayoría de los chilenos y la poca voluntad por parte del gobierno para dar solución a las legítimas demandas de los trabajadores. En este contexto de implosión social, de carencias habitacionales, de fuertes epidemias y revueltas sociales, tiene lugar el terremoto la noche del 16 de agosto de 1906. Un sismo que causará destrozos considerables. En lo referente a las construcciones, 12 manzanas fueron destruidas por completo y otras tantas quedaron con edificios fuertemente dañados. Si el sismo fue letal no menos lo sería el incendio posterior, que acabó con otras tantas construcciones como el Mercado del Cardonal, la fábrica de Cerveza de Valdivia, la Escuela Superior y la Fundición Morris. El tradicional Teatro Victoria, ubicado en la plaza del mismo nombre, quedó hecho escombros. Iglesias, colegios, hospitales, fueron eliminados y algunos de los que quedaron en pié, dada la gravedad de las patologías, fueron posteriormente dinamitados. En lo referente al coste humano de la tragedia, fueron más de 2.300 las víctimas contabilizadas y más de 11.000 15 las atenciones médicas requeridas tras el terremoto. Valparaíso quedó devastada, tal como muestra el plano de afecciones (figura 1). En él, las zonas marcadas de rojo oscuro muestran las áreas afectadas por incendios, mientras que las marcadas en rojo claro indican las partes derrumbadas. Como se observa, prácticamente toda la ciudad plana quedó afectada de una u otra manera. Pese a sus efectos fulminantes, sobre todo la zona del Almendral, donde se concentraba la actividad comercial, el sismo rápidamente será visto como una oportunidad, como la posibilidad de rehacer una nueva ciudad desde una nueva lógica que parta de la corrección de los errores cometidos anteriormente: “No fue tanto el lamento por lo perdido, como el entusiasmo por reconstruir poniendo en ello toda su capacidad para concretar el sueño tantas veces acariciado de hacer de Valparaíso una ciudad de anchas avenidas, manzanas regulares donde imperase la línea recta, jardines, paseos y todo aquello que el caótico enrejado de calles había impedido conseguir hasta entonces” 16 . En el Plan de reconstrucción se aunaban no solamente las necesidades de una nueva ciudad, sino también la proyección de las expectativas e ideas de la ciudad deseada. 13 Archivo Municipal de Valparaíso (AMV). Municipalidad de Valparaíso, vol. 80, Consejo Departamental de Higiene, nº 28, 31 de mayo de 1893. 14 Grez, 2004, p. 88. 15 Lagos, 2001, p. 60. 16 Urbina, 1999, p. 400.
6 Biblio 3W, vol XX, nº 1.129, 2015 En este sentido, la prensa local tendrá un papel muy importante. En numerosos artículos publicados tras la tragedia se vislumbraba la idea de que Valparaíso debía surgir como una ciudad moderna y un gran puerto comercial, ya que solo así se recuperaría del desastre del terremoto, y podría seguir expandiéndose como ciudad en los aspectos políticos, sociales, económicos y urbanos; ser una ciudad más limpia y organizada en cuanto a su morfología y estructura urbana; y estar mejor preparada. Todo ello se auguraba como el gran proyecto para celebrar el Centenario de la Independencia en 1910. Figura 1. Plano de afección del terremoto de 16 de agosto de 1906 de Valparaíso. Fuente: Rodríguez, Alfredo y Gajardo, Carlos. La Catástrofe del 16 de agosto de 1906 en la República de Chile, Santiago, Imprenta Barcelona, 1906. El Plan de reconstrucción Pocas ciudades han tenido la posibilidad de poder plantearse cómo configurar su morfología de forma completamente nueva. Desde los proyectos utópicos y de ciudades ideales basados en la idealización de una tábula rasa inexistente hasta los planteamientos de reconstrucción de Berlín por el pensamiento megalómano de Speer, hay todo un espectro de discursos de intervención sobre la ciudad ex novo, todos ellos con un alto componente de idealidad por lo lejano de su posible materialización. Valparaíso, gracias al terremoto, será una de ellas. Inmediatamente después de este acontecimiento surgieron órdenes y leyes para traer de nuevo la normalidad a la ciudad, en primer lugar con medidas paliativas y temporales y posteriormente con un plan para la reconstrucción de la ciudad. Así, el alcalde Enrique
Pablo Manuel Millán-Millán. Los Planes de reconstrucción de Valparaíso (Chile) 7 Larraín convocará a todas las fuerzas de la Armada a tierra para establecer el orden y evitar los saqueos y pillaje propios tras estas catástrofes. Se castigó duramente cualquier hecho de esta índole, llegando a ser fusilados unos 15 hombres acusados de robo. También se establecieron duras penas contra aquellos que atentasen contra la salud púbica cortando o rompiendo las cañerías del agua corriente. En definitiva, se estableció un Estado de Sitio 17 que garantizase un mínimo orden hasta que la ciudad quedase restablecida. Rápidamente surgieron una serie de leyes para autorizar inversiones tanto a nivel local como a nivel nacional 18 . Así, el 23 de agosto de 1906, solo una semana después, se publicará la Ley nº. 1879, con un artículo único para aprobar una ayuda de cuatro millones de pesos 19 . El 14 de noviembre de ese mismo año, una nueva disposición, la Ley nº. 1881, volvía a disponer una nueva ayuda de ochocientos cincuenta mil pesos y la Ley nº. 1882 preveía la inversión de dos millones de pesos para la reconstrucción y reparación de los edificios públicos 20 . Todas estas leyes y decretos tendrán como único objetivo la reedificación de la ciudad. En este marco surgirá el Plan de Reconstrucción de Valparaíso. El contexto de redacción de este plan se desarrollará en torno a tres ideas fundamentales: una nueva ciudad moderna abierta a las nuevas tendencias urbanas, una ciudad intercultural y una ciudad higiénica 21 . Para poderlo llevar a cabo, el Plan tuvo que recurrir a la fórmula de la expropiación por parte del Estado de parte del Almendral mediante un préstamo del exterior. Esta idea sería aprobada por la Comisión General de Vecinos de Valparaíso 22 . Se podría decir que las propuestas fueron un ejemplo de participación ciudadana. Las decisiones que obligaron a pasar de un proyecto a otro, recogidas en las Actas de la Junta de Reconstrucción del Almendral, fueron resueltas y tomadas por los vecinos, evidentemente entendiendo por vecinos lo que en ese momento significaba este concepto. La idea de la expropiación fue recogida por todas las propuestas en mayor o menor medida. Esta fórmula era necesaria ya que entre la Plaza de la Victoria y el Estero de las Delicias por un lado y el mar y los cerros por otro, no se mantuvo casi ningún edificio en pie y los que lo hicieron quedaron en pésimas condiciones. Dado que el nuevo plan cambiaría el trazado de la ciudad, nivelándolo e introduciendo nuevas instalaciones, abriendo amplias avenidas y plazas, la mejor forma de intervenir en ellas sería, en primer lugar, haciendo de ese suelo una propiedad estatal para, una vez ordenada, venderla al mejor postor. Las diferentes propuestas recogerán un sentir común: el proyecto debería ser global. Si el Almendral ocupaba tres cuartas partes de la zona plana de Valparaíso, el proyecto de reconstrucción no podría ser afrontado desde reconstrucciones individuales. La causa fundamental de que el sismo se centrara en la zona plana se debía a las malas condiciones geotécnicas del subsuelo de este entorno 23 . Pero, dado que en esta área se concentraba la mayor parte del comercio local, era de acuciante necesidad su reconstrucción. Ya no bastaba con la ley de Transformación de Valparaíso de 1876. Como subrayaba el senador Luís 17 Rodríguez y Gajardo, 1906. p. 199. 18 Actas Municipales de Valparaíso. vol. 182. 22 de agosto de 1906. Ver también: El Mercurio, martes 18 de septiembre de 1906. p. 5 y 6. “La nueva planta de Valparaíso”. “Proyecto de ley de transformación del barrio del Almendral en Valparaíso”. 19 El Mercurio de Valparaíso, martes 2 de octubre de 1906, p. 3. “La Transformación de Valparaíso” 20 Ibíd. 21 Ibíd. 22 El Mercurio de Valparaíso, lunes 27 de agosto de 1906. 23 Ibíd. p. 7.
8 Biblio 3W, vol XX, nº 1.129, 2015 Devoto, en este contexto de destrucción era imposible llevar esa Ley a cabo y que la dolorosa situación vivida tras el temblor, era una oportunidad para mejorarla 24 . A pesar de ello, no faltarían discursos conservadores que incidieran sobre la necesidad de llevar a la ciudad a su estado original. Así, el Ministro del Interior, Vicente Santa Cruz, recordó la idoneidad de la estructura de las calles de la ciudad antigua, y la densidad que llegó a tener la población. Mencionó que el propósito que tenía el Presidente de la República era obtener la autorización del Congreso para rectificar la ciudad, conforme al plano que se alejaba lo menos posible del trazado de la ciudad antigua, para ensanchar las calles y realizar las obras de saneamiento y de nivelación necesarias 25 . Al igual que Leonardo da Vinci en su planteamiento de ciudad ideal, donde previó incluso viales para cuando hubiese tráfico de tracción mecánica o lugares para el aparcamiento de sus planeadores alados, la propuesta tenía que pensar no en el presente sino en el futuro. Si bien todas las propuestas deberán ser concretas dado que la empresa no podía demorarse en planteamientos utópicos, no menos cierto será que cada una de ellas albergará claves ideales que las distinguirán entre las otras. Se presentarán diferentes opciones respaldadas por diferentes grupos sociales, unas con mayor impacto y otras más irrelevantes. Si bien se han documentado cinco propuestas concretas, por hacer de ellas referencia las Actas de Sesiones de la Junta de Reconstrucción del Almendral y otras fuentes bibliográficas, otras se dieron generadas por pequeños grupos, que atenderán a sus propios intereses personales. Cada una de estas propuestas tendrá matices diferentes no solamente a nivel urbano, sino sobre todo a nivel conceptual. Diferentes cosmovisiones generarán un amplio espectro de la ciudad utópica que la sociedad porteña soñaba. Analizar estas propuestas muestra de forma clara cuál era, a juicio de esa sociedad, su Valparaíso ideal. Una ciudad higiénica. La propuesta de Francisco Garnham Francisco Eduardo Garnham Moreno (1867-1924), ingeniero natural de Valparaíso, ya había diseñado previo al terremoto un plan para higienizar la ciudad, en el que se abovedaban las quebradas y se encauzaban y canalizaban las vías de vertido de desechos. Para desarrollar este proyecto estudiará las patologías urbanas y el impacto en la salud pública de cada una de ellas. El hecho de haber estudiado esta serie de deficiencias y demandas sociales será una referencia notable en su propuesta de reconstrucción. Junto con Jorge Lyon fue el encargado de hacer el levantamiento del estado de la ciudad tras el terremoto. En el plano marcaban el estado de las construcciones que se habían mantenido en pie, lo que hizo que conociera de primera mano el estado real de la ciudad. Por ello conocerá al detalle cada una de las deficiencias constructivas generadas por el sismo y tendrá un conocimiento profundo del estado previo a la intervención. Junto a la situación de la ciudad tras el sismo presentarán una serie de medidas para la posible intervención. Estas planteaban grandes expropiaciones que permitirían poder reorganizar la ciudad. Así se desarrolló el Plan de Reconstrucción en Valparaíso, que fue conocido como el Proyecto de Transformación del Almendral, aprobado por el Comité Ejecutivo de la Comisión General de Vecinos y redactado por Francisco Valdés Vergara, Ángel Guarello y Nicanor Marambio, 24 El Mercurio de Valparaíso, jueves 22 de noviembre de 1906. p. 6. “La Reconstrucción ante el Senado”. 25 Ibíd, p. 5.
Pablo Manuel Millán-Millán. Los Planes de reconstrucción de Valparaíso (Chile) 9 quienes configurarían la comisión de expropiaciones. Fue aprobado para ser sometido por la Junta General de Vecinos (figura 2). Este proceso no será tan fácil y la expropiación del Almendral tendrá diversas opiniones entre los vecinos y propietarios. A pesar de estas diferencias y las numerosas reclamaciones realizadas se presentará en prensa el Proyecto de Ley de Transformación del Barrio del Almendral en Valparaíso, aprobado por el Consejo Municipal y la Junta de Vecinos 26 . Esta será la propuesta desarrollada por Francisco Garnham. Figura 2. Propuesta de Francisco Garnham. Fuente: La Unión. 11 de octubre de 1906. p. 4. “La Transformación de Valparaíso”. Según Garnham, “El trazado de la ciudad en su parte plana, contiene todas las condiciones que exige una ciudad moderna, para lo cual hemos seguido las indicaciones de la Junta al fijar las dimensiones de la sección de las avenidas, y calles proyectadas” 27 . La búsqueda de la contemporaneidad en el trazado será uno de sus objetivos. 26 La Unión. 15 de septiembre de 1906, p. 5. “Reunión de propietarios del Almendral”. 27 El Mercurio de Valparaíso, 18 de septiembre de 1906, p. 5. “La nueva planta de Valparaíso. Proyecto de la comisión técnica de la Junta de Vecinos”.
16 Biblio 3W, vol XX, nº 1.129, 2015 fuentes de la época no hemos encontrado referencias directas a ella, lo aportamos como un proyecto más de los varios secundarios que hubo. La reconstrucción Para poder hacer frente a esta megalómana obra de reconstrucción de una ciudad ex novo se establecieron diferentes formas de financiación: por préstamos a bajos intereses, si los propietarios podían hacer frente a las obras por recursos propios o, incluso, a la financiación total si no podían. Al final, la ley 1.922, del 26 de enero de 1907, que autorizaba al Presidente de la República a invertir en la reconstrucción de la ciudad, cifraba el monto total en $3.335.000 49 para los gastos ocasionados, aunque la cifra total de la inversión estatal para la reparación de los daños alcanzará 10.185.000 pesos 50 . Una vez seleccionado el proyecto de Alejandro Bertrand y tras haber sido aprobado por la Junta y Gobierno, había que materializarlo. Para ello se nombró a Enrique Budge y Alberto Serrano Montaner como directores de la ejecución del Plan de Reconstrucción. La premura por comenzar las obras se debía a que el invierno se acercaba y había muchos vecinos sin un techo estable en el que poder pasar las adversidades del frío y la humedad. La puesta en obra del Plan no fue una simple dirección de ejecución. Para la ciudad supuso un cambio en el trazado urbano pero también un cambio de sistemas constructivos. La urbe debería ser resistente a nuevos avatares como los sucedidos. Para ello, los sistemas constructivos se abrieron a un sincretismo cultural que hizo mirar a centro Europa y ver sus modos de construcción. Resultarán relevantes las numerosas noticas aparecidas en prensa sobre nuevos modelos constructivos. Tal es el caso, por ejemplo, de la carta del cónsul chileno en Amberes, publicada en El Mercurio de Valparaíso el 26 de enero de 1907, donde bajo el título “Sobre edificación. Reglamentación a que está sujeta en Europa” 51 se describían punto por punto, las nuevas formas de construcción. Era una nueva forma de afrontar la modernidad, no solamente en el trazado de la ciudad, sino también en la forma de materializarla. El abandono de sistemas de construcción masivos, el uso de nuevas tipologías estructurales, el paso de cimentación de zapatas aisladas a losas arriostradas o el estudio del suelo eran algunas de las novedades sobre las que se hará nuevo énfasis. Pero no serán los únicos. Estos sistemas constructivos se miraban por haber sido incorporados a leyes. Así la construcción dejaba de ser un tema ad líbitum, para ser regulada por una ley específica y normalizada. “Las naciones más adelantadas de la Europa han incorporado en sus respectivas legislaciones disposiciones de esta naturaleza, y algunas, como Bélgica, por ejemplo, que a pesar de no estar expuestas a los fenómenos sísmicos, no han trepidado en conferirle a la autoridad comunal facultades de inspección, de acuerdo con sus respectivas ordenanzas” 52 . Con el nombramiento de Enrique Budge como ingeniero jefe de las obras de reconstrucción de Valparaíso, estas comenzaron a ejecutarse. Empezó con la reparación de los edificios 49 Anguita, 1918, p. 136. 50 Ibíd. p. 150. 51 El Mercurio de Valparaíso, 26 de enero de 1907 52 Ibíd.
Pablo Manuel Millán-Millán. Los Planes de reconstrucción de Valparaíso (Chile) 17 destruidos por parte de sus propietarios. Este hecho supondrá un primer conflicto. La Junta, al no haber aun redactado normas definitivas, decía que esta situación era ilegal, dado que las construcciones se estaban llevando a cabo aleatoriamente según el criterio de los propietarios y no según un plan que las ordenara. Igual sucedería con el criterio de expropiaciones de los terrenos. Se había llevado a cabo un proceso de valoración sobre la cual el Estado pagaría el suelo que fuese necesario para ordenar la nueva ciudad, y luego con el resto de parcela, se podrían subastar al mejor postor y que éste levantase lo que creyese oportuno. Tras ser sustituido como Jefe de la Oficina de Reconstrucción Enrique Budge por el jefe superior, Alberto Serrano Montaner en 1910, será el encargado de conseguir el material necesario para llevar a cabo la nivelación del Almendral, como adoquines, rodillos a vapor, soleras y materiales de los edificios expropiados por la Junta de Reconstrucción o demolidos por el terremoto. La nivelación del Almendral también se llevaría a cabo en los cauces, que también debían ser visados por la Junta. La discusión sobre cómo igualar el suelo del barrio con el resto de la ciudad, provocará, junto con el debate ya abierto de las expropiaciones, el retraso de los trabajos de reconstrucción, que para 1910 aún no estaban listos en su totalidad. La crisis económica que estaba viviendo el país desde 1907 también se hará notar en esta sucesión de retrasos 53 . El nuevo trazado consiguió que en el plan las calles fueran más amplias que las preexistentes al terremoto y logró que los cauces de desagüe de los cerros se abovedaran y encauzaran por lo que sería un gran alivio en los tiempos de lluvias. Se consiguió nivelar el suelo, no solamente por los desniveles generados por el sismo, sino por las grandes diferencias de cota existentes anteriormente y se lograron abrir plazas y jardines al más puro estilo europeo. El tejido residencial será el que en mayor parte ocupe todo el techo edificable, aunque se irá alternando con otros usos, como el religioso, docente y comercial. Si en un principio se pensaba que la nueva ciudad debería estar terminada para la celebración del Centenario de la Independencia, en 1910 aún seguían las obras de reconstrucción de la ciudad y del Almendral. No fue hasta pasadas estas celebraciones cuando se pudo ver la ciudad, cuyo trazado, estaba considerablemente terminado. Conclusiones El 1906 es para Valparaíso un año en el que confluyen espacio-temporalmente diferentes acontecimientos importantes para la ciudad, aunque es el terremoto ocurrido el 16 de agosto, el que sin duda marcará un antes y un después. El final del siglo XIX y comienzo del XX serán para la ciudad años caracterizados por la falta de vivienda, el hacinamiento en los cerros, carencias higiénicas que evolucionan en epidemias y revueltas sociales gestadas al albur de este malestar ciudadano. Este ambiente motivará que el terremoto, superados todos los dramas personales, sea mirado como una posible solución: la creación de una nueva ciudad. Valparaíso, como ciudad puerto, lleva en su génesis el ambiente cosmopolita de una urbe diversa y globalizada. La idea de renovación será vista como la gran posibilidad que traía el devastador efecto del terremoto, ya que la segregación urbana entre los cerros y el plan, la disparidad formal y arquitectónica y los crecimientos descontrolados que dibujaban la actual traza de la ciudad, podrían ser replanteados desde un pensamiento y proyecto único. 53 Claro, 2007, p. 24.
18 Biblio 3W, vol XX, nº 1.129, 2015 Para ello se presentaron diferentes propuestas, las cuales recogían en primer lugar la idea de modernidad y de ciudad ideal que pensaba el grupo que las respaldaba. Por otro lado, buscaban una ciudad higiénica dados los muchos problemas que la insalubridad estaba generando y por último una ciudad unitaria, aunque la topografía siguiera diferenciando entre plan y cerros. Desde las propuestas más conservadoras, que intentaban volver a la ciudad a su estado prístino, hasta las que planteaban un ejercicio de tábula rasa, cada una de ellas supone el interés de una sociedad pensando su propia ciudad, intentando plasmar en ella sus intereses pero también sus ideales. La ejecución del Plan de Reconstrucción se fue retrasando en el tiempo, sobre todo por las discordancias de intereses de cada uno de los grupos que respaldaban las diferentes propuestas. Esto hizo que se demorara más de lo que se había propuesto cuando fue aprobado por parte de los vecinos, la Municipalidad, el Congreso y el Gobierno. Las Actas de la Junta de Reconstrucción muestran como todas las decisiones se fueron tomando buscando el consenso de los vecinos, propietarios, damnificados, comerciantes y políticos. El proyecto de una ciudad nueva requería el respaldo de todos y a juzgar por los textos conservados hasta hoy, después de varios intentos, pareció haberse conseguido. Bibliografía ANGUITA, Ricardo. Leyes promulgadas en Chile desde 1810 hasta el 1º de junio de 1912: Suplemento 1913-1918. Imprenta Barcelona, 1918. CASTILLO, Oscar. La CiudadPuerto de Valparaíso como patrimonio arquitectónico e históricocultural de la Humanidad. Revista Archivum. [En línea]. Viña del Mar: Archivo Histórico Patrimonial de Viña del Mar, 2003, nº 5 <https://sites.google.com/site/archivohistoricopatrimonial/archivum-ao-ii-nmero-2-3> [21 de marzo de 2013]. ISSN0718-0667 ANGUITA, Ricardo. Leyes promulgadas en Chile desde 1810 hasta el 1º de junio de 1912: Suplemento 1913-1918. Imprenta Barcelona, 1918. CASTILLO, Oscar. La CiudadPuerto de Valparaíso como patrimonio arquitectónico e históricocultural de la Humanidad. Revista Archivum. [En línea]. Viña del Mar: Archivo Histórico Patrimonial de Viña del Mar, 2003, nº 5 <https://sites.google.com/site/archivohistoricopatrimonial/archivum-ao-ii-nmero-2-3> [21 de marzo de 2013]. ISSN0718-0667 CLARO, Regina. Un Siglo Del Terremoto De Valparaíso 1906-2006. Boletín De La Academia Chilena De La Historia [En línea]. Santiago: Academia Chilena de la historia, 2007, nº 116 < http://www.institutodechile.cl/historia/documentos/pdf/Boletin%20116-1.pdf > [2 de abril de 2013]. ISSN0716-5439 DUARTE, Patricio y ZÚÑIGA, Isabel. Valparaíso cosmopolita: los efectos de la disposición hacia la técnica como parte de un espíritu progresista del siglo XIX. Revista de Urbanismo. [En línea]. Santiago: Universidad de Chile, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, 2007, nº
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