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Dejar de vivir: al final en el laberinto: Postfolio

Portera Sánchez, Alberto

Abstract

Una transposición de la noción de la inmensidad en las nociones del laberinto y del caos, examinando en paralelo el laberinto como construcción y el laberinto mental.

Full text

POSTFOLIO DEJAR DE VIVIR: AL FINAL EN EL LABERINTO Albe o Po e a Sánchez Una ansposición de la noción de la inmensidad en las nociones del labe in o y del caos, examinando en pa alelo el labe in o como cons- ucción y el labe in o men al. Teseo, hé oe de Á ica «Un dios colabo ó en su nacimien o, ma a mons uos e ibles, comba e con a las Amazonas, 135 iene a en u as amo osas y llega a descende a los in ie nos de donde, po o a pa e, eg esa, con la ayuda de He acles. A la ue za ic o iosa une Teseo una in eligencia supe io que pone al se icio del p incipio que es aba po encima de odo: la libe ad» (POTTIER) . Hijo de EGEO quien había enido dos esposas: META y CALLÍOPE, pe o no hijos. Todos lo conside a on es é il po lo que consul ó a DELFOS y isi ó a su amigo PITEO, ey de TRE - C EN como conseje o. P TEO lo emb iagó pa a que acep ase los a o es de su hija ETRA, quien, aquella noche, había sido besada y iolen ada po PosEIDÓN (según PLU T ARCO). EGEO escondió bajo una pesada pied a la espada y sandalias pa a que, si el nacido uese a ón, in en ase le an- a la pied a y ecoge los símbolos y, así, se iden i icado po EGEO como su hijo. TESEO nació en GENETLION y ue educado po su abuelo P TEO, insis iendo en la ue za y alo y en el a e de la lucha. Aún niño, luchó a los 7 años con HERA C LES cubie o de piel de león. Des- pués dominó la sabidu ía y la p udencia. Al alcanza la adolescencia le an ó la pied a ecogió la espada y las sandalias y pa ió hacia AT E- NAS pa a p esen a sse an e su pad e EGEO. En el camino supe ó in ensas di icul ades ma ando a: - CüRINETO (Pe i e o) que asesinaba a ma zazos a los iaje os. Se apode ó de su maza, que nunca abandona ía. -cxxx - ASTRAGALO, 17 (2001) A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA A icle ISSN 1134-3672 h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.2001.i17.15 P o eso de Neu ología de la Uni e sidad Complu ense de Mad id y académico de la Real Academia Nacional de Medicina 136 - EscRION, que despeñaba a los anseún es al ma pa a se de o ados po una o uga gigan e. - SINIS, quien o zaba a los iaje os a cu a un á bol pa a se ca apul ados con a las ocas. TESEO deseó a la hija de SIMS, PERIGONE, huida, eme osa, a un bosque. Pe seguida y alcan- zada, de ella u o su p ime hijo MENELITO. - PROCRUSTO ma aba a los iaje os al os que po allí pasaban, acos ándolos en un lecho y co - ándoles las pie nas si sob esalían o ac u ándolas si e an co as. - CERCION ma aba luchando y así lo ma ó TESEO . En ada en ATENAS Es e jo en, de ma a illosa belleza, cabellos bien peinados, la ga única de pú pu a y ma ado de mons uOs. Encuen o con EGEO La Maga MEDEA eme osa de la ama de TESEO, ad i ió a EGEO de los pelig os de ese jo en ecién llegado, aún no econocido como su hijo, y log ó que EGEO en enenase una copa de ino en la cena. En un ins an e, la empuñadu a de la espada ue ad e ida y econocida po EGEO, quien «acciden almen e» de amó la copa y nomb ó a EGEO hijo y suceso , ey de A enas. En esa época, el TORO de MARATÓN asolaba y semb aba el e o . EGEO en ió a ANDROGEO , hijo de MINOS, ey C e a, y g an encedo de concu sos pa a que ANDROGEO elimina a al TORO. Mu ió, p obablemen e asesinado. Después TESEO, sin a mas, log ó educi al ToRo y lo sac i icó a Apolo, en A enas. La mue e de ANDROGEO p o ocó una p opo cionada y na u al eacción en MINOS , quien puso si io a ATENAS con la colabo ación de ZEUS p o ocando la pes e y el hamb e. La e- gua inal consis ió en que, du an e nue e años, ATENAS en ega ía, al aza , a sie e jó enes a ones y sie e muchachas pa a se de o ados po el MINOTAURO en el labe in o de CRETA o pa a, pe didos, e a en el labe in o has a su mue e. El MINOTAURO de CRETA nacido de los amo es de PASIFAE, esposa de MINOS, con el jo en TAURO enía cue po de homb e y cabeza de o o. En el e ce ibu o TESEO pa ió olun a io hacia CRETA. Si daba mue e al MINOTAURO cesa ía el ibu o, como así ocu ió. ARIADNE, hija de MINOS y PASIFAE, se enamo ó de TESEO y le en egó un o illo de hilo pa a de- sanda , con éxi o, lo andado en el labe in o. TESEO la dejó abandonada en la isla de NAXOS em- ba azada y mu io. ¿Suicidio? - CXXXVI- Mue e de Teseo TESEO, de eg eso a ATENAS, pe cibió pelig osas inquie udes polí icas. Se expa ió a la isla de Esc Ro en pode de su amigo LICOMEDES. És e, ad i iendo el iesgo polí ico de an pode oso hé oe, lo despeñó desde una al a mon aña. El labe in o Desde iempos p ehis ó icos, el labe in o ha p o ocado en el obse ado de es as igu as geo- mé icas o a qui ec ónicas, un in enso deseo de pene a en ellas pa a encon a en su in e io la me a o el o den deseados. Es e iden e que el labe in o p o oca en quien se en en a a él una a acción que le inci a a la a en u a que debe conduci le al obje i o cen al. Apa en emen e sen- cillo, ese camino es á eple o de di icul ades que su gen de las con inuas decisiones que se deben oma en busca de la senda ap opiada. La alego ía del labe in o puede aplica se a odo: a la polí ica, a la in es igación cien í ica, a la c eación a ís ica, a la maldad, a la eología, a la mís ica ... a la ida. Ya en la Edad de B once, en Tin agel (Comwall, Ingla e a), el labe in o es á ep esen ado, g a- bado en la pied a, como la imagen isual más an igua y pe sis en e de un sis ema complejo e in- quie an e. A ae o hipno iza los ojos y la a ención. Labe in o de C e a que apa ece en monedas o, después, como diseño de ja dines ingleses con- sis e, ecuen emen e, en diseños ci cula es, que conducen al cen o y, de eg eso, a la en ada, e ocando, así, sis emas o los i mos de las ó bi as plane a ias. El labe in o omano, al como mues an los mosaicos es cuad ado y simé ico. Los labe in os medie ales, como apa ecen en manusc i os, con ienen once cí culos eco dan- do el zodíaco o el o den espléndido del Uni e so. Casi odos es os labe in os ep esen an un solo ayec o con inuo sin bi u caciones, al e na i- as u opciones. Alcanza el cen o es á ga an izado, y ambién la salida, siemp e que el cami- nan e siga los apa en emen e inacabables ángulos o espi ales de la senda. Ob iamen e, los la- be in os manusc i os y algunos cons uidos sin pa edes, pe mi en análisis isuales globales del complejo diseño. A pa i del Renacimien o, los labe in os inc emen an su complejidad: Son idimensionales con pa edes al as (sean ja dines o cons ucciones) que dan la isión pano ámica del diseño y una po- sible o deseable an icipación del ayec o que segui . Además p oponen nume osas, simul áneas y apa en emen e idén icas opciones incluyendo mul i-sendas alsas y edundan es, callejones sin salida o di e en es ni eles de pisos y salones supe pues os con pasillos que hacen imposible el uso de la lógica y necesa ia la cau ela. Pues o que no exis en alsedades, la paciencia y la deam- -CXXXVII - 137 ASTRAGALO,17(2001)ISSN 1134-3672 bulación se con ie en en las únicas al e na i as ú iles po que se pe cibe la segu idad de que pe - sis iendo se log a alcanza el cen o o la salida. Si el pasean e dispone de adecuados ecu sos y de una sólida es abilidad psicológica puede, incluso, dis u a la a en u a y admi a el ingenio o desp ecia el sadismo del a qui ec o, ja dine o o dibujan e que log ó la di ícil y pa adójica p o- po ción en e un incomp ensible deso den y el sup emo o den geomé ico. A la ez, puede su- i una ho ible sensación de condena a la pe pe uidad. Los e o es que el iaje o pueda come- e du an e el o iginal y posiblemen e in e minable paseo, pueden p o oca us ación, inquie ud y una desag adable sensación de se íc ima de una monumen al e inme ecida b oma. Pues o que ca da opción seleccionada es el esul ado de lib es decisiones, el a en u e o que la s oma debe conside a se a sí mismo como el único esponsable, lo que puede gene a una obse- si a y angus ian e sensación de nunca alcanza el cen o o la salida si con inúa come iendo e o- es. Si, buscando ayuda (To e de Babel), el caminan e inicia la expe iencia con un acompañan- e, la con usión puede se mayúscula y el eg eso imposible si no se usa el hilo de A iadne o el ingenio que Dan e mos ó al elegi a Vi gilio como compañe o de iaje al más in e nal de los la- be in os. Labe in o y caos El labe in o bidimensional y de e minis a, indudablemen e más simple, o ece dos opciones un- 138 damen ales: una, en a en él o no y, o a, pe sis i espe anzado po que aunque el eco ido sea muy la go, ine i ablemen e, conduce al cen o o a la salida. Aunque, es uc u almen e, los labe in os mues an pa ones no sólo in e esan es sino admi ables, su expe imen ación pe sonal, además de con usa o ambigua, puede se caó ica y alcanza su má- xima exp esión en los labe in os idimensionales poseedo es de una simplicidad y una comple- jidad c ecien es. Tan o una como la o a han sido cuidadosamen e pl aneadas. En isiones pano- ámicas de es as peculia es es uc u as se pueden an icipa an o su cla idad geomé ica como su caos uncional. Ambas dimensiones, o den y deso den o simplicidad y complejidad, son an esenciales como las cons an es decisiones e óneas que p o oca la deambulación po los innu- me ables eco ecos. Sin es os elemen os, incluyendo los e o es, la expe iencia labe ín ica se ía an in sus ancial como la imagen ca og a iada de las cos as can áb icas si se compa a con los asomb osos paseos pe sonales po sus playas o acan ilados. El aumen o de la escala has a el amaño eal inc emen- a la pe cepción de la belleza del paisaje po que pe mi e la u ilización de medidas emocionales o es é icas y no es ic amen e geomé icas. Como en los ambien es caó icos, en el comple o p oceso de pe cepción o admi ación de un ob- je o na u al o de una ob a de a e, se de ec an ocul os o dispe sos pun os de a acción que, un a ez iden i icados, gene an in ensa cohe encia y so p enden e cla idad es é ica. Simila men e, la -CXXXVIII - complejidad uncional o es uc u al del labe in o puede se ya pe cibida en el umb al inicial. A medida que, as el edioso pe o emocionan e p oceso de ensayo-e o , el caminan e iden i ica los nume osos a ac o es que pueda encon a en las o uosas sendas, el cen o del labe in o, ese «ex año a ac o » en el que con e gen odas las ayec o ias se hace más alcanzable y su exis- encia c eíble. Al llega a él, la ans o mación del caos en o den, sea consecuencia de una in e- esan e expe iencia o de una emocionan e a en u a pe sonal, depende de la capacidad pe cep i- a de quien la inicia. Labe in o men al En sí, la palab a labe in o signi ica «labo in u», es deci , « abajo ín imo» que, ob iamen e, o ma pa e esencial de cualquie a de los p ocesos de c eación o de decisión, que cons i uyen la p opia ida. En el labe in o a qui ec ónico como el diseñado en los mosaicos omanos, exis e una «o denada complejidad» y un caos plani icado que es án pe ec amen e diseñados. Di e encial- men e, el labe in o que, men almen e, su ge in isible en cada ins an e, po a a se de un p oce- so, es á some ido a una complejidad cons an emen e a iable y pe u bado a que di icul a la lle- gada a su cen o, al obje i o men al deseado inicialmen e. Es e ipo de labe in o men al dinámico y cambian e, además de pone a p ueba la memo ia, los conocimien os y la in eligencia del ia- je o, ambién mide sus capacidades de imp o isación, su enacidad y su imaginación. En es e la- be in o abs ac o, la mejo he amien a que el caminan e debe u iliza es, p ecisamen e, la cau- 139 ela. Así a enúa el iesgo que emana de su ince idumb e y de la imp ecisión del labe in o. Es e a en u e o se mue e inme so en un ascinan e ambien e en el que el caos y el o den coexis en y es e juego se epi e cada ez que él alo a sus plan eamien os y decisiones. Si no es conscien e de su esponsabilidad es á en desequilib io y, po consiguien e, en iesgo de log a consecuencias no deseadas e i epa ables. Una ez log ada la me a cen al, la memo ización del o uoso camino pa a u iliza la en un nue o eco ido es inú il pues o que, an e una nue a disyun i a o una hipó esis dis in a, un desconoci- do labe in o ab i á sus pue as. Todas las decisiones omadas pa a soluciona labe in os, sean p oduc o de oda obse ación o de la inspi ación, se conciben y ab ican en el más complejo de los labe in os: el ce eb o humano. El ce eb o humano es á cons an emen e omando decisiones que son indispensables no sólo pa a nues a supe i encia, sino pa a lle a a cabo innume ables ac i idades co idianas an necesa- ias como la ma cha, el equilib io, la memo ización, la socialización, el diálogo, el aseo, la con- i encia, la música, la pin u a, la poesía ... Todas esul an de la in eg ación de múl iples ci cui- os neu ales que codi ican los nume osos y simul áneos es ímulos pe cibidos ( isuales, ác iles, audi i os, emocionales, e c. ). Sin e izados o in eg ados, son inmedia amen e ansmi idos a los - CXXXIX- ASTRAGALO,17(2001)ISSN 1134-3672 sis emas ejecu i os co espondien es, comple ando, así, el p opósi o del amplio y ascinan e a co uncional de la oma de decisiones. El di ícil p oceso de oma decisiones ya se inicia en el momen o de la pe cepción de los es í- mulos. T as su in e p e ación, se p ocede a selecciona el ipo de espues a ap opiada. Todos los elemen os que, en cada ins an e, con ibuyen a la ejecución de la opción elegida es án cons- an emen e ac uando: a) iden i icación del núme o y ca ego ía de las opciones; b) selección de las que se conside an como más adecuadas según expe iencias p opias o ajenas; e) o ganización de los elemen os que in e ienen en su exp esión; d) man enimien o, modi icación o in e up- ción de las decisiones omadas si el suje o así lo conside a; e) análisis de las consecuencias po- si i as o nega i as, y ) dis u a la ecompensa si la decisión ue ace ada o acep a las espon- sabilidades si ue e ónea. Finalizada es a dinámica y compleja secuencia, ins an ánea en unas ocasiones o elabo ada as in ensa p olongada e lexión en o as, el suje o es á dispues o a segui a anzando en el labe ín- ico p oceso que en cada ins an e la ida plan ea. En el ondo, así quedan de e minadas las ca- ac e ís icas del compo amien o de cada indi iduo. En muchas ocasiones, se oman decisiones que no se o iginan en el en o no ex ape sonal. Se a a de decisiones que se elabo an en sis emas ce eb ales ac i ados as la pe cepción de es í- mulos gene ados en el ambien e ín imo de la men e. En su elabo ación in e ienen, además de 140 las in o maciones de i adas de las hipó esis lógicas o acionales, las que son consecuencia de las emociones y de o os es ímulos de mayo po encia, las pasiones. En es os sis emas no acionales se o ganizan «escenog a ías» simuladas o in en os pu amen e men ales, ú iles pa a, median e el ensayo, pone en p ác ica los complejos mecanismos ce eb a- les esponsables de las omas de decisión: in ensa pa icipación de los ecue dos, análisis del nu- me oso epe o io ejecu i o, cálculo p e io de la p opo cionalidad de las espues as, selección an icipada de las consecuencias más adecuadas, e c. Es e ipo de simulación o an icipación de esul ados es, p obablemen e, el que ambién p ecede y anscu e du an e el p oceso de c eación a ís ica en cualquie a de sus exp esiones. En es a su il si uación, pa a log a esul ados de al o con enido es é ico, se necesi a un iempo de e lexión más p olongado en e el es ímulo es é ico que el a is a pe cibe inicialmen e y los ges os que, g adualmen e, es uc u an una ob a de a e. En es os labe in os inma e iales las decisiones a anzan impa ables hacia o os labe in os men- ales has a consegui sus cen os, deseados o no, pe o necesa ios en ese ins an e y, así, alcanza uno de los muchos cen os posibles e inicia o o de los muchos u u os desconocidos. Las en- adas conducen al cen o y las salidas a nue as en adas de o os inacabables labe in os con i- guos. An es de empeza un labe in o que conduce a o os in e conec ados, el iaje o ha ol ida- do el aspec o o uoso de las p e ias sendas y las innume ables bi u caciones que ya ha i ido en esos obje os inacabables. Son labe in os que, a su ez, se bi u can o iginando sucesi os la- - CXL - be in os sin in e upciones, nunca idén icos en las o mas o en el iempo. In ini os labe in os o - mando conjun os desigualmen e o denados. Sin inales que pe mi an el nacimien o de los sue- ños y del eposo. El eg eso hacia la pue a, ¿siemp e conduce a la en ada? ¿Qué signi ica el hilo de A iadne? ¿A qué equi ale hoy? ¿Es indispensable? ¿Hab ía podido Teseo, sin él, alcanza la salida? El caos, ¿ha sido cons uido o se ha gene ado espon áneamen e? ¿Deben la ida y la uel a (en ada y sa- lida) es a ga an izadas aunque el labe in o sea un in en o men al? La sola idea o diseño, ¿debe inclui la solución aunque se equie an in ini os in en os? El caos es siemp e deso den y su ans o mación en o den obliga o ia. Nunca y nada debe se concebido pa a que su o denación sea imposible. Lo imposible no exis e. Siemp e se queda en un ascinan e p oyec o pe manen e. Un labe in o pe sonal, ¿de e minís ico? Deambulando du an e dos ho as, sin p opósi o especí ico po las callejuelas del casco iejo de Gineb a en una ag adable mañana, an e las sucesi as bi u caciones que apa ecían du an e mi paseo y sin p es a especial a ención a la o ma de los edi icios o al amaño de las calles, elegía una de las opciones. Tampoco los ipos de escapa a es, las es imen as de los pasean es o los so- nidos ambien ales ue on ac o es que de e minaban la di ección o el des ino del paseo. Algunos 141 callejones sin salida me obligaban a e ocede . Lo que esul ó se la úl ima bi u cación me con- dujo a una es echa calle, lige amen e ondulada y bas an e más la ga que las p eceden es que e - minó, sin al e na i as p e ias, en una amplia plaza dominada po la esbel a achada de la Ca e- d al de Gineb a. Una sola pue a abie a me p oponía una nue a opción: en a en la na e p incipal o eg esa hacia las callejuelas y segui mi inde e minado paseo. An e la Ca ed al, la senda se hizo única y op é po en a . La ausencia de bi u caciones con ie e el momen o en i eal o inexis en e. Más aún, en imposible. Den o del esco in e io , la penumb a no me impi- dió e a a ias pe sonas sen adas en los dos p ime os bancos y pe cibi la imp esionan e ima- gen del a aúd colocado en un ele ado sopo e en el pasillo cen al. El ca ac e ís ico silencio ecle- siás ico y el incienso inc emen aban el e ec o emocional de la escena. Me uní a los asis en es y, ambién en silencio, me sen é sólo obse ando la escena desde a ás. T anscu ie on a ios mi- nu os has a que el sace do e inició la imp esionan e ce emonia, nomb ando a la pe sona alleci- da que había cong egado a los asis en es: Jo ge Luis Bo ges ... Bo ges ciego (pá a os encon ados en o a biblio eca) Toda su ida ciega anscu ió en un espacio labe ín ico in isible con bi u caciones neg as sólo p esen idas y con e idas en in ini o en su in e minable biblio eca men al: el g an labe in o dis- -CXLI - ASTRAGALO,17(2001)ISSN 1134-3672 142 pa a e, la inmensa biblio eca omnidi eccional en la que se encuen an odos los mis e ios unda- men ales y i iales de la humanidad. También el pasado y el po eni de cada indi iduo o se nacido, conocido o desconocido. El Uni e so an e io al Big-Bang y pos e io al G an C unch. Las in ini as en adas o salidas idén icas del ja dín. El mundo desc i o po es e di ino ciego es á eple o de paisajes inmensos y de opues os de alles conc e os. Palpándolos, sus dedos de inen y analizan los obje os que ocupan con iguos espacios o minúsculos y emo os incones. Los sonidos ambien ales que an o enso decen a los ciegos no bas an pa a medi o de ini el iempo ni la ida que anscu e en la men e in iden e. Sólo el ac o o la alejada ca icia, cuan i ican y dan ida al eno me olumen del espacio sono o, lleno de in i- ni os y e íme os ins an es sucesi os. Un omnip esen e espacio. Un pasado ciego unido al u u o sin p esen e in e calado y és e, después, sin u u o ni pasado. Sin iempo pe cibido o dis u ado du an e el labe in o neg o y o uoso. Todo, un labe in o de agua, de ai e o de iempo. De é e , ci cula , idimensional, sen imen al, polí ico, poé ico, his ó ico, a bi a io, in iel, g ama ical, sin ác ico, semán ico, a gumen al, ác il. ¿Li e a u a?¿ Vida? ¿Mue e en el labe in o? La ciega biblio eca del sublime ciego ambién es un labe in o in e ible hecho de ami icacio- nes o bi u caciones eg esi as que pe mi en e el pasado desde la ejez y cons ui un u u o e óg ado con iempos eco dados pa a usa las decisiones que ue on e óneas pe o ú iles aho a pa a un p esen e nunca i ido, desp o is o y desnudo. Pa a un u u o lleno de pasados epe idos. De ins an es. En es e ciego espacio c eado, nada ma e ial o isible exis e ni acon ecimien os anscu en. Tiene dimensiones di inas en las que el di ino ciego no quiso o no supo inclui el ca ác e cí - clico del iempo ni la di isibilidad geomé ica, lógica o ma emá ica del espacio. Dimensiones o- almen e humanas que dan sen ido humano a la ida y a la mue e. La To e de Babel Es a imagen, adem ás de se uno de los más bellos lienzos pin ados en el siglo XVI, ep esen a ejempla men e las consecuencias del o den. En esas épocas, Amb e es inició una ase de desa- ollo come cial acele ado que a ajo a una mul i ud de opo unis as de di e sos e i o ios eu- opeos que se compo aban de acue do con las eligiones, ac i udes sociales y lenguas que les e an p opias. Como consecuencia, su gió una sociedad mul i-cul u al con cons an es in e cam- bios de hos ilidades y una o al ausencia de ole ancia y comp ensión en e las deso dena da s ac- ciones é nicas. B uegel, pa a ep esen a es a caó ica si uación, u ilizó el símbolo de la ciudad bíblica y en 1563 pin ó la To e de Babe l. -CXLII -