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Los civiles, como víctimas de la guerra y de la propaganda. El ejemplo de la guerra civil española (1936-1939)

Abstract

Cuando hoy contemplamos y leemos en los medios de información nos asaltan las imágenes de distintas guerras en lugares remotos o cercanos. De las muchas visiones terribles que nos acompañan a diario y con las que hemos llegado a convivir con naturalidad existe una que sigue provocando nuestra respuesta; los ataques a la población civil. Las imágenes de niños heridos o de enormes masas de gente huyendo de sus casas que nos llegan del otro lado del televisor o del periódico apelan a nuestros sentimientos de solidaridad sin ninguna duda. No está de más recordar que esta realidad universal es de sobra conocida por los que hacen las guerras y, sobre todo, por los que las instrumentalizan. Y más, desde comienzos del siglo XX, el siglo de la "información de masas" (1). El uso de la población civil como motivo propagandístico ha sido uno de los que más éxito ha tenido en nuestra centuria y sigue siendo usado en el presente de modo descarado. Y ello a pesar de que el año pasado vio la celebración del 50 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sirvan las siguientes palabras como una aproximación al estudio de la propaganda de nuestro siglo, centrándonos en el estudio de uno de los elementos más habituales en ella. Al mismo tiempo, puede relevar datos sobre el uso del fenómeno propagandístico en nuestra guerra civil, momento en el que alcanzó especial interés por su desarrollo espectacular, dentro y fuera de nuestras fronteras, imbuida en el contexto de la Europa de entreguerras.

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Los civiles, como víctimas de la guerra y de la propaganda. El ejemplo de la guerra civil española (1936-1939)

Author: Langa-Nuño, Concha
Publisher: Universidad de La Laguna. Laboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Year: 2000
Source: https://idus.us.es/bitstreams/870d8307-7ed8-4dc1-8a65-1ec10bdd1689/download
Re is a La ina de Comunicación Social
32 – agos o de 2000
Edi a: LAbo a o io de Tecnologías de la In o mación y Nue os Análisis de Comunicación Social
Depósi o Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 3º – Di ec o : D . José Manuel de Pablos Coello, ca ed á ico de Pe iodismo
Facul ad de Ciencias de la In o mación: Pi ámide del Campus de Guaja a - Uni e sidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tene i e, Cana ias; España)
Telé onos: (34) 922 31 72 31 / 41 - Fax: (34) 922 31 72 54
ÁMBITOS Re is a Andaluza de Comunicación Núme o 3-4
Año 2000 - Uni e sidad de Se illa
Los ci iles, como íc imas de la gue a y de la p opaganda
El ejemplo de la gue a ci il española (1936-1939)
(6.046 palab as - 13 páginas)
Concha Langa Nuño ©
Uni e sidad de Se illa
Cuando hoy con emplamos y leemos en los medios de in o mación nos asal an las imágenes de dis in as gue as en luga es
emo os o ce canos. De las muchas isiones e ibles que nos acompañan a dia io y con las que hemos llegado a con i i con
na u alidad exis e una que sigue p o ocando nues a espues a; los a aques a la población ci il. Las imágenes de niños he idos
o de eno mes masas de gen e huyendo de sus casas que nos llegan del o o lado del ele iso o del pe iódico apelan a nues os
sen imien os de solida idad sin ninguna duda. No es á de más eco da que es a ealidad uni e sal es de sob a conocida po los
que hacen las gue as y, sob e odo, po los que las ins umen alizan. Y más, desde comienzos del siglo XX, el siglo de la
"in o mación de masas" (1). El uso de la población ci il como mo i o p opagandís ico ha sido uno de los que más éxi o ha enido
en nues a cen u ia y sigue siendo usado en el p esen e de modo desca ado. Y ello a pesa de que el año pasado io la
celeb ación del 50 ani e sa io de la Decla ación Uni e sal de los De echos Humanos.
Si an las siguien es palab as como una ap oximación al es udio de la p opaganda de nues o siglo, cen ándonos en el es udio
de uno de los elemen os más habi uales en ella. Al mismo iempo, puede ele a da os sob e el uso del enómeno
p opagandís ico en nues a gue a ci il, momen o en el que alcanzó especial in e és po su desa ollo espec acula , den o y
ue a de nues as on e as, imbuida en el con ex o de la Eu opa de en egue as.
*****
La gue a ci il de 1936 ue pa a los españoles de oda índole la mayo de las agedias posibles; de igual modo, en el ex e io ,
su e olución se siguió de o ma apasionada. La ca ga ideológica de los dos bandos en li igio y de la Eu opa de en egue as
con ibuye on a ello. La necesidad de ayuda ex anje a hizo que an o el gobie no epublicano como los alzados desplegasen
campañas de p opaganda pa a a ae las simpa ías in e nacionales. Ambos se mos a on como íc imas y esg imie on azones
pa a apoya sus ac os. Mien as que los epublicanos ei indica on su legi imidad polí ica a acada po un g upo de mili a es y
núcleos conse ado es y ascis as, és os a gumen a on los desmanes del gobie no del F en e Popula y de las ue zas de
"izquie das" pa a lanza se a la sal ación de España. Po supues o, los padecimien os de la población ci il y el no espe o de los
de echos humanos pasa on a se el cen o de a gumen os de odo ipo.
En esa si uación, la p opaganda y su con ol se con i ie on en ecu so esencial. Como Alejand o Piza oso a i ma: "La gue a
ci il española ue banco de p uebas de a mamen os y ác icas mili a es pe o ambién pione a en el e eno de la in o mación y
de la p opaganda" (2). Llegado es e pun o se hace necesa io eco da que dado el p o agonismo que en la Eu opa de
en egue as alcanza on los sis emas o ali a ios, el modelo seguido po los con endien es hispanos es u o en esa línea. Y es
que, como Jesús Timo eo Al a ez indica:
Allí donde log an impone se ales sis emas o ali a ios, que po se pa idis as y aná icos, po se espi i ualmen e,
al menos, impe ialis as, necesi an llega a la conciencia de las masas, necesi an el ecu so a la p opaganda has a
con e i la en la unción pública po excelencia, en la columna cen al del sis ema y del es ado. (3).
En esa línea, y pa a acla a mejo el concep o se puede ep oduci la de inición que de p opaganda o ali a ia hace el eó ico
no eame icano W.E. G i i h y que puede se e e ida al caso aquí es udiado:
P opaganda o ali a ia signi ica con ol del pensamien o, a a és de la o ien ación y censu a de los medios de
comunicación, some idos a la línea del pa ido único, a a és de la c eación de un lenguaje ideológico capaz de
consegui una imagen a ac i a y ag esi a, a a és de campañas cien í icamen e p og amadas, y con la u ilización
pe manen e y plani icada de odas las posibles mani es aciones de la in eligencia y la imaginación, que incluyen
como elemen o e icaz cuan o p omue a sen imien os colec i os ( emo , odio, pasión, en usiasmo, piedad) (4).
Aunque ambos bandos ecu ie on a sus ecu sos (5), nos ceñi emos al que se au odenominó "nacional", po que en él se
die on más cla amen e los asgos de o ali a ismo y uni o midad an es mencionados.
En es e sen ido, hay que eco da que, aunque en un p incipio no exis ía una ideología conc e a y uni o me en e las ue zas que
se suble an con a la República, las elaciones amis osas con I alia y Alemania, además de con Po ugal, inclina on la balanza
hacia unos alo es ascis as capi alizados po la Falange. El en amado que su gió de es a unidad en e odos los elemen os
ideológicos, –capi aneada po los mili a es en un p incipio y po F anco más a de–, en especial a pa i de la c eación del
pa ido único, ue denominada po la publicís ica nacionalis a como "Mo imien o". En él, el con ol de la in o mación, la censu a y
una ue e p opaganda unidi eccional ue on componen es p edominan es. Es e in e és o necesidad de cus odia sob e la
in o mación se puede obse a desde los p ime os días y en las p ime as ó denes de ca ác e mili a , así como en la incau ación
de los medios de comunicación de los ad e sa ios. Po es o no ex aña que el 5 de agos o de 1936 se c ease el p ime
o ganismo pa a el con ol de la publicidad po la Jun a Técnica de Es ado, que ue un gabine e de p ensa. Y que, según
esquemas o ali a ios, el an e io uese ans o mado días después en O icina de P ensa y P opaganda. Es una e idencia de
cómo ambos elemen os ue on conside ados pa alelos, u ilizando la p opaganda a la p ensa como ehículo pa a sus
necesidades. Con o me a anzó el con lic o, los alzados a ianza on el égimen, especialmen e desde que se c ea el p ime
gobie no de F anco en ene o de 1938, y los o ganismos de él dependien es. La p opaganda y la in o mación ue on inculadas
al Minis e io del In e io egido po Se ano Súñe quien las desglosó en una Delegación Nacional de P ensa y o a de
P opaganda (6). Se i ió el pe íodo de mayo con ol y o ali a ismo en los con enidos y las o mas. Como elemen o
ascenden al del p oceso ac uó la nue a legislación, sob esaliendo la Ley de P ensa el 22 de ab il de 1938, basada en el
dec e o ascis a i aliano sob e p ensa, jun o con las ideas del minis o alemán de p opaganda, Goebbels (7).
En esumen, como indica la p o eso a Sa a Nuñez del P ado:
Du an e los es años de gue a, po an o, el sis ema, di igido desde a iba, se a anó en cons ui los pila es
básicos que jus i ica an la de ensa de la p opia con ienda como única salida álida a la si uación an e io . Y en
segundo luga , se encaminó a una búsqueda dia ia de una iden idad al e na i a de u u o, imp o isando oda una
eo ía de sal ación, en e a lo que p esen aban como g a e c isis nacional y desa ino epublicano. Pa a consegui
lo an e io los anquis as u iliza on odos los medios de comunicación a su alcance. De es a o ma, p ensa, adio,
cine, p opaganda, ea o, enseñanza, ca ele ía..., es a ían di igidos y o ien ados, desde a iba, en a as de
consegui ese in p imo dial an es desc i o. (8).
Ampa ándonos en las a i maciones an e io es, y pa a la ap oximación al ema, el uso de los de echos humanos como
ins umen o de p opaganda pa a bene icio del bando nacional, hechos hecho uso de ma e ial heme og á ico –especialmen e
a ículos p oceden es del Abc de Se illa, dia io que alcanzó g an di usión en la época–, discu sos, lib os y olle os apa ecidos
du an e el pe íodo.
*****
Como es bien sabido, el in en o de golpe de es ado po una pa e del ejé ci o el 18 de julio de 1936 y su acaso pos e io
signi ica on el inicio de la gue a ci il española. En aquellas ci cuns ancias, po pa e de los mili a es alzados y de las ue zas
que les secunda on, p on o su gió la necesidad de jus i ica el hecho al obje o de ob ene el espaldo de la población y ayuda
mili a del ex e io . Dado que el golpe de es ado se había ealizado en con a de un gobie no legi imado en las u nas, en las
di e sas jus i icaciones que se imp o isa on en los p ime os meses (9), cuando oda ía se con iaba en una gue a co a, se
esg imió con ue za la de ensa de España y de los españoles con a las ag esiones del gobie no epublicano y de los pa idos
de izquie da que o maban el gobe nan e F en e Popula .
La p ensa de esos p ime os meses así lo mues a, con a ículos sob e la ilegi imidad de una República que no ha sabido
espe a algunos de echos del homb e, y en e ellos el undamen al de echo a la ida. Algo ejempli icado en la mue e del
polí ico conse ado Cal o So elo, a manos de ue zas del es ado, el 13 de julio en Mad id. Cal o So elo se con i ió así en el
p ime má i de la gue a, o más exac amen e según la e minología de la época, en el p o omá i . El mismo F anco, en un
discu so adiado el 18 de julio de 1937 con ocasión del p ime ani e sa io del alzamien o dijo:
Es e c imen de Es ado conmo ió a España; no cabían las sumisiones, aca amien os, ni espe anzas. La e olución
comunis a, omen ada desde las al u as del Pode , había es allado, y el Ejé ci o, haciéndose in é p e e del sen i
de odos los españoles hon ados, en cumplimien o de su sag ado debe pa a Dios y pa a España, decidió
lanza se a su sal ación. [...] El Ejé ci o, secundado po el pueblo y las milicias, se alzó con a un Gobie no
an icons i ucional, i ánico y audulen o, y cumpliendo lo que p ecep úa nues a ley cons i u i a cas ense, se e ige
en de enso de la Pa ia, de endiéndola de sus enemigos ex e io es e in e io es. (10).
José Ma ía Pemán había sido uno de los p ime os en da el í ulo de má i a Cal o So elo. Fue el mismo día de su mue e en un
a ículo que, po su du eza, se censu ó en onces pues e a un llamamien o a las a mas. Aquel ex o io la luz en oc ub e de
1936:
España, la e dade a España –no esa cosa o icial que usu pa su nomb e–, iene desde aye un má i . De es o,
del má i de España que es desde aye Cal o So elo, no hay nada que deci . P ime o, po que no es pe mi ido.
Segundo, po que odo lo dice con su p opia e incompa able elocuencia el mismo hecho b u al. De eso no hay
nada que deci : ¡Hay mucho que hace ! ¡Y po Dios y po San iago que se ha á! (11).
En la jus i icación de la suble ación a mada ue muy ai ado el a en ado a o o de echo undamen al del indi iduo: el espe o a
sus c eencias eligiosas. La polí ica an i eligiosa de la II República pasó a se un ema dolo oso pa a la iglesia ca ólica desde el
inicio del égimen. Los ca ólicos españoles se habían sen ido pe seguidos, y la p opaganda del nue o égimen epi ió sin cesa
es a injus icia. En un pan le o publicado pa a la educación de los maes os sob e los o ígenes del Mo imien o, José Pema ín,
uno de sus ideólogos, a i maba:
Y aquí pasamos lógicamen e al e ce asgo nega i o que p o ocó nues o Mo imien o: la an i eligiosidad de la
República [...] Pe o muy p on o el ge men sa ánico y masónico su gió i esis ible, y echó llama adas po las
en anas de doscien os con en os de España aquel is ísimo 11 de mayo (12); y siguió iun an e al expulsa
como un malhecho a esa nobilísima igu a del Episcopado español, al san o y eg egio ca denal Segu a...; y
siguie on iun ando la masone ía y Sa anás, cuando expulsa on a la san a y españolísima Compañía de Jesús a
la que po in hemos enido la inmensa sa is acción de e epues a en su de echo...; y siguió la ob a sa ánica
a ancándole nues as escuelas al Maes o de los maes os, el C uci icado, y sup imiendo la enseñanza de la
Religión... (13).
Además de las jus i icaciones pa a el alzamien o, cuando el con lic o se ans o mó en gue a, se hizo necesa io man ene la
mo al p opia y a ae se a los que dudaban. En los p ime os días, la ac i ud de los simpa izan es de izquie das se io como el
inicio de una e olución que e a necesa io so oca . También llegaban no icias de las p ime as ma anzas –del enemigo, pues las
p opias se silenciaban–. Con o me se iban "libe ando pueblos" apa ecían las c ónicas de los e ibles sucesos de los que e an
culpables los "mons uos ojos". Si a el siguien e a ículo del pe iodis a de Abc López P udencio, sob e un pueblo en
Ex emadu a:
En la o ágine de ho o es que han padecido nues os pueblos has a la llegada del Ejé ci o libe ado des acan los
e inamien os de c ueldad que las ho das ma xis as han empleado con los niños. Las ue zas libe ado as han
encon ado pueblos casi desie os, y en las casas, somb íamen e silenciosas, niños asesinados al lado de los
cadá e es de sus mad es. Han sido ioladas niñas de ocho, de seis años... En un pueblo que no quie o nomb a ,
po no con ibui a que el baldón se pe pe úe, ue iolada una niña de cua o años y abie o después su ien e
pa a saca las en añas; y, culmina sob e es as isiones de espan o la de aquel niñi o de es años, usilado con
sus pad es, ab azado ue emen e a un jugue e in an il, su ilusión cando osa...
El a ículo e minaba con la siguien e a i mación:
España po o una lo sabe. Su ejé ci o glo ioso lo es á demos ando he oicamen e y cumple la misión ecuménica
de libe a al mundo de es a pesadilla (14).
Es as c ónicas de e ibles ma anzas ue on las que in lama on los odios y las enganzas. Uno de los documen os más
so p enden es en aquellos días de la p opaganda suble ada, y de g an e ec i idad, ue on las cha las de Queipo de Llano desde
Unión Radio Se illa. En ella des inó g an espacio a con a de alladamen e los c ímenes de los ojos en los pueblos andaluces,
en explicaciones semejan es o más e ibles que las del a ículo an es ansc i o. Aunque, a eces, sus his o ias ue an poco
e aces (15), muchos las die on po cie as. Indudablemen e, algunos pá a os e an espeluznan es, como ejemplo hemos
elegido una pa e de su cha la del 15 de agos o de 1936:
Voy a ci a algunos de los ho endos c ímenes que ienen come iendo las canallas ma xis as, que hacen pone los
pelos de pun a a los homb es más emplados. En U e a, a un pad e le a a on los pies y manos a una silla, y
después de ocia de gasolina a sus hijos, les p endie on uego. No he de deci os el ma i io de es e pob e pad e
que p esenciaba los ho ibles su imien os de sus hijos y no podía a acudi en su auxilio. A una seño a le
in oduje on algodones empapados de gasolina en sus huecos na u ales y después les p endie on uego. En
Baeza, a una mad e p óxima a da luz, le ab ie on el ien e, ex aje on la c ia u a y la co an po la mi ad, en su
p esencia. A un jo en ascis a le secciona on ambas pie nas y un b azo y luego le usila on. A o o le co a on las
dos pie nas y después lo ema a on bá ba amen e. A un sace do e le ab ie on el in es ino y luego se lo llena on de
cal i a (16).
Sin emba go, el p opósi o de Queipo e a emplea los a aques a los de echos humanos del enemigo, pa a excusa la ep esión
eje cida, con g an iolencia en su caso, algo que el mismo dejó e en sus palab as:
Como en A ahal, hubo en Mo ón un g upo de homb es ciegos que ha come ido sal ajadas sin ejemplo,
a opellando a pe sonas de de echas que no se habían me ido con ellos. Y engo no icias de que en a ios
pueblos ienen los ma xis as p isione os de de echas, con los que piensan hace pa ecidas ba ba idades. A odos
les ecue do que, po cada pe sona hon ada que mue a, yo usila é, po lo menos diez; y hay pueblos donde
hemos ebasado es a ci a. Y no espe en los di igen es sal a se, apelando a la uga pues los saca é de bajo de la
ie a, si es p eciso, pa a que se cumpla la ley (17).
No odos los ela os ue on an c udos, pe o sí muy ecuen es y nume osos. Se hicie on habi uales los esc i os po pe sonas
huidas de la "zona oja" en lib os o en pe iódicos. Ob as como Mis dos meses de p isión en Málaga, del pad e F ancisco Ga cía
Alonso; Soy un ugi i o, de Rome o-Ma chen ; Úl imos días en la cá cel modelo, de Leopoldo Nunes; Como ui ejecu ado en
Mad id, de Jacin o Miquela ena; P esos de los ojo-sepa a is as, de Fede ico Casa a; y un la go e cé e a, siguen en la ónica de
culpa al bando epublicano y a los pa idos de izquie das de ac os e ibles con a los de echos humanos. Pe o ambién
coinciden en la denuncia de la des ucción que de España es án lle ando a cabo, como o a medida deslegi imado a. Y po
supues o no se ol idan nunca es os e ugiados de sus ciudades. Es muy signi ica i o e en un pe iódico como Abc, que ha
pe dido su sede mad ileña y acoge en la se illana a los pe iodis as huidos de la capi al, el g an acopio de í ulos sob e los
padecimien os de Mad id. Un ejemplo puede se el del edac o de la sede mad ileña Juan Depo is a –seudónimo de Albe o
Ma ín Fe nández–, quien publica una columna bajo el í ulo: Mad id bajo el an asma ojo, du an e los úl imos meses de 1936.
Cuando Jacin o Miquela ena huye de Mad id, edac a du an e unos meses una columna bajo el nomb e Ha llegado el ugi i o,
de semejan es ca ac e ís icas. Du an e oda la con ienda los es imonios sob e la si uación en la o a zona y la des ucción en la
que se encuen an las ciudades libe adas des uidas po sus ocupan es an es de abandona las son innume ables.
Aquí nos gus a ía ae el ejemplo de lo que se dijo sob e lo ocu ido en Gue nica. Cie amen e, en muchos casos la des ucción
de las ciudades se debían no sólo a la gue a, sino a la saña de los epublicanos más ex emis as en especial con a los
edi icios eligiosos, a lo que dedica emos a con inuación unas palab as. En el caso de Gue nica, sin emba go, la des ucción
o al de la pequeña ciudad se debió al bomba deo de la a iación alemana. Fue un hecho que conmocionó al mundo, pues e a la
p ime a ez que se empleaban a iones con a un obje i o no mili a , y ambién po la b u alidad demos ada en des ui la u be,
an simbólica pa a el nacionalismo asco. De sob a es conocido que Picasso, quien se encon aba p oyec ando su pa icipación
en el pabellón español de la Exposición In e nacional de Pa ís, eligió es e ema pa a una de las ob as a ís icas más amosas de
es e siglo. Pues bien, es e a en ado con a los de echos humanos, an impac an e en el ámbi o in e nacional, ue explicado de
o ma opues a en nume osos a ículos y olle os en los que se culpaba a las opas epublicanas ascas de causa la
des ucción an es de su huida. Víc o de la Se na esc ibió en Abc:
Son los sepa a is as los que han incendiado Gue nica, con una mo bosa pe e sidad de sac ílegos. [...] Ellos
hab án eído sa ánicamen e de ás de las cumb es, en su huida, mien as es allaba el a e ac o que había de
e en a , en e ac es nubes de pól o a, las úl imas casas de la illa. Aún he alcanzado a e los cables que unían
las minas colocadas po los masonci os en e sac ílegas bendiciones de los clé igos enegados (18).
Es e hecho nos demues a la manipulación de la p opaganda. Y el an e io es sólo uno de los innume ables casos que se die on
en nues a gue a ci il –y que se dan en odas las gue as–. Sin emba go, es necesa io acla a que, no malmen e, los a aques
con a el enemigo no se ex endie on a odo el pueblo. La población de la zona epublicana ue p esen ada como íc ima que
necesi aba se libe ada, los culpables e an el gobie no y los pa idos y sindica os de izquie da. De ca a al in e io , especialmen e
en la p opaganda que se hacía en los en es, se les conminaba a cambia de bando, y se in en aba oca la imagen e ible que
del ascismo y la España nacional se enía en e ellos, asegu ando que e a el esul ado de la men i a de la p opaganda
epublicana...
Aho a bien, no es és e el aspec o más canallesco de su p opaganda sino aquel que, a ue za de men i as, a a de
a aiga en el ánimo de los españoles equi ocados que oda ía con ellos, el con encimien o de que, segui allí, es
el único medio de p olonga la ida. A los di igen es de esa campaña mise able que sac i ica en alsedades an as
idas españolas, les cons a muy bien que en nues o campo no se asesina ilmen e como en el suyo, ni se ma a a
nadie que, po olun ad o aza , se pase a nues a zona, so pena que enga con las manos manchadas de
c ímenes impe donables. Y así, a ue za de men i a y de e o , log an sos ene en pie un Ejé ci o de españoles
engañados, eme osos del lá igo so ié ico que les escla iza (19).
Cla o queda en es e ex o, que, de ca a al in e io , la ida en la España de F anco ca ecía de odos los de ec os que se
achacaban al con a io. Se alababa la nue a legislación social que el égimen es aba p omulgando de ca a a los abajado es –
Fue o del T abajo– e, incluso, se mul aba con g andes sumas a los emp esa ios que no la cumplían. Más, oda la p opaganda
no podía acalla las no icias sob e usilamien os, y pe secuciones, ealizados legalmen e desde la Ley de Responsabilidades
Polí icas p omulgada el 9 de eb e o de 1939.
Un aspec o en el que, no obs an e, oda la p opaganda se mos ó unánime den o y ue a de nues as on e as ue el de la
pe secución de la eligión en el e i o io epublicano. El adicional odio con a la iglesia ca ólica po pa e de las izquie das se
ol ió especialmen e iolen o desde que se conoció el Alzamien o de los mili a es en Ma uecos. En Se illa en los días 18 y 19
de julio se quema on 16 iglesias (20). No sólo el pa imonio nacional se io a ec ado; eligiosos y eligiosas su ie on una e ible
hos igamien o en la mayo pa e de la España epublicana –un caso apa e lo cons i uyó el País Vasco–. Los asesina os de
sace do es y monjas ue on una de las p opagandas más e icaces de los nacionales. En e ec o, en el ex e io ue la más
pode osa, –jun o al miedo a una e olución bolche ique al su de Eu opa–, a ayendo las simpa ías de la mayo ía de los
ca ólicos del mundo. Además, la je a quía eclesiás ica apoyó abie amen e al bando nacional desde el p incipio, siendo ese
espaldo el que pe mi ió a la p opaganda anquis a con e i a la gue a en c uzada. Como indica Angel Viñas: "La gue a
incumbía, así a odos los ca ólicos. E a una gue a san a, de dimensiones uni e sales. Fa o eció, en consecuencia, el ac i ismo
ca ólico en el plano in e nacional" (21).
De ca a al in e io , el ma i io de eligiosos se unió a las e ibles his o ias de la zona oja. En ene o de 1937 el obispo de
Có doba publicaba una ca a en la que dedicaba un ecue do especial a és os. El obispo Adol o Pé ez Muñoz esc ibía:
Así ambién es os ca ísimos sace do es han sucumbido, imi ando al má i de la C uz, Nues o Seño Jesuc is o,
pues han mue o pe donando, cuando les e a pe mi ido con o aban con exho aciones piadosas a la is e
comi i a que o maban o os, igualmen e sen enciados a mue e, ab iendo en su alma i os sen imien os de e y
de inmo ales espe anzas. (22).
Las his o ias de sace do es ma i izados y mu iendo en ac i ud he oica so p endie on al mundo. Se o ganizó una o icina ca ólica
de in o mación in e nacional, que publicó olle os en e los que des acó: Ni somos iguales ni hacemos lo mismo, apa ecido en
no iemb e de 1937. También, medios ca ólicos de o os países publica on esc i os que alcanza on g an di usión (23). En es e
sen ido, la mejo publicidad sob e ino con la apa ición el 1 de julio de 1937 de la Ca a Colec i a del Episcopado Español (24).
P o ocó que poco después comenza on a llega a España adhesiones a a o de la "C uzada", como la de los a zobispos de
Pa ís y de Wes mins e en oc ub e. Y no se puede nega su inculación con el econocimien o in o mal del gobie no de Bu gos
po el Va icano el 28 de agos o de ese año. La iglesia de Roma a dó en hace lo de o ma o icial, po que no odos los ca ólicos
e an unánimes en su pensamien o. El caso de los 14 sace do es ascos asesinados po sus ideas nacionalis as o el de las
masac es, is emen e cie as en ambos bandos, hizo que impo an es c is ianos del mundo, como el ilóso o ca ólico ancés
Jacques Ma i ain, uesen c í icos con el nue o égimen. La espues a de la p opaganda anquis a, en es e caso muy amoso
en onces, ue la descali icación de lo que die on en llama : La campaña an iespañola del judío Ma i ain (25).
De ca a al ex e io , o os muchos hechos conmo ie on a las conciencias in e nacionales. Se ía imposible enume a los; el
asesina o de g andes in elec uales, la e acuación de e ugiados, las ma anzas de unos o de o os, e c. La p opaganda siemp e
enía una explicación. Ci emos aquí un pa de mues as. An e el asesina o de Fede ico Ga cía Lo ca, F anco, en una en e is a
al pe iodis a Sáez Hayes publicada en La P ensa, de Buenos Ai es, y El Me cu io, de San iago de Chile "acla aba":
Se ha hablado mucho en el ex anje o de un esc i o g anadino, el uelo de cuya ama no puedo yo medi has a
qué on e as hubie a llegado; se ha hablado mucho po que los ojos han agi ado ese nomb e como un señuelo de
p opaganda. Lo cie o es que en los momen os p ime os de la e olución en G anada, ese esc i o mu ió mezclado
con los e ol osos. Son los acciden es na u ales de la gue a. G anada es u o si iada du an e muchos días y la
locu a de las au o idades epublicanas, epa iendo a mas a la gen e, dio luga a chispazos en el in e io , en
alguno de los cuales pe dió la ida el poe a g anadino. Como poe a su pé dida ha sido lamen able y la p opaganda
oja ha hecho pendón de es e acciden e, explo ando la sensibilidad del mundo in elec ual. En cambio, esa gen e
no habla de cómo ue on asesinados íamen e, con saña que pone espan o en el ánimo más emplado, don José
Cal o So elo, don Víc o P ade a, don José Polo Beni o, el duque de Canalejas, don Hono io Mau a, don
F ancisco Valdés, don Ru ino Blanco, don Manuel Bueno, don José Ma ía Albiñana; don Rami o de Maez u, don
Ped o Muñoz Seca, don Ped o Mou lane Michelena, don An onio Be múdez Cañe e, don Ra ael Salaza Alonso,
don Al onso Rod íguez San ama ía, p esiden e de la Asociación de la P ensa; don Melquíades Ál a ez, don
En ique Es é ez O ega, don Fede ico Salmón, pad e Zaca ías G. Villadas, don Fe nando de la Quad a, don
G ego io de Balpa da y an os o os cuya lis a ha ía in e minable es as con es aciones. Queda dicho que no
hemos usilado a ningún poe a (26).
El segundo ejemplo pod ía se el ema de los e ugiados, especialmen e, los niños –muchos de ellos ascos– que ue on
lle ados a o os países –Méjico, la Unión So ié ica– con ines humani a ios. Pa a el égimen anquis a és a ue una de las
mayo es abe aciones posibles de odas las ealizadas po los gube namen ales. El gobie no de F anco llegó a publica no as de
p o es a, que ue on alabadas po la p ensa en los siguien es é minos:
Nue amen e "expo a" niños a Rusia la España oja. Y nue amen e se p o es a desde Bu gos de que el mundo
con inúe impá ido an e es a c ueldad de ipo pe ec amen e enga i o. La España macab a del doc o Neg ín se
p es a a odas las expe iencias que quie a ealiza sob e ella la deli an e es upidez so ié ica, y en es os
momen os, po lo is o, Moscú exige más "ma e ial" humano, más niños que le pe mi an llega a la ob ención pu a
del hijo químicamen e hué ano... (27).
Cuando al inal de la gue a, miles de españoles c uza on la on e a hacia F ancia, ya no quedaba is eza pa a ellos... Y es
que, con o me se ap oximaba la ic o ia cambió la ac i ud. Ya los c ímenes de los ojos no se ían pa a segui a acándoles,
pues o que se les es aba enciendo, sino pa a no se condescendien es y pe dona les, pa a in en a aplas a los y no i ma una
paz pac ada, pa a aniquila los incluso. Ello es más pa en e desde que los epublicanos pie den la ba alla del Eb o y comienza la
conquis a de Ca aluña. An e la si uación, el p opio gobie no epublicano in en ó, con mediación in e nacional, consegui una
egua y un a mis icio, en un momen o en el que, as la ocupación de Checoslo aquia po Alemania, exis ía la posibilidad de
una gue a eu opea que les bene icia ía. La espues a o icial del gobie no de F anco ue o unda: no acep a á jamás como in de
la gue a o a solución que no sea la endición sin condiciones del enemigo (28).
Cuando las ic o ias y conquis as de ciudades se hizo impa able, desde la segu idad de la ic o ia, su gie on o as oces y o as
p io idades. En p ime luga se oye on oces demandando la no compasión con los encidos. O se culpó a los ojos de ene
una ac i ud equi ocada:
Ya que los ojos ca ezcan de o os mé i os que os en a , en úl imo caso pod án eno gullece se de habe e a dado
has a lo in e osímil el momen o de mo i . [...] Después del descalab o de Ca aluña odo el mundo suponía, con
a eglo a la lógica, que la endición o al había de se inmedia a; pe o el espécimen ojo iene sin duda una lógica
dis in a, y la del ojo español se di e encia oda ía más que o a alguna (29).
La espues a dada a oda posible mediación ue explíci a dado el abismo exis en e en e ambos con endien es:
Pe o hay algo que nos sepa a con dimensión de abismo de las causas y de las igu as ope an es en el p oceso de
la disolución de España: su aición a la unidad y al Des ino de la Pa ia, sus exp esos asallajes a la dic adu a
so ié ica que los manda y, inalmen e, en es os es años úl imos, sus c ímenes in ahumanos y el desas e
inena able de su e ocidad de delincuen es comunes con a el hono , la ida y la p opiedad de los españoles.
Ese abismo no hay pac o, ni hay mediación que lo sal e jamás. Ese abismo es á abie o de una mane a
i epa able. A un lado quedan los ic ima ios y e dugos; al o o, es deci , al nues o, queda el espí i u y la glo ia
in ic os de los soldados, cohesionados con el de odos los demás supe i ien es de la heca ombe. Y con
noso os, dándonos alien o, si es que nos al ase, comunicándonos b a u a en la acción y o aleza pa a la
memo ia y decisión en el p opósi o i e ocable de jus icia se ena, nues os milla es de mue os de la gue a y de la
e olución de la an egue a y de la an e e olución que es án p esen es en nues os a anes como la inmo alidad
de España.
No hay mediación que pueda sal a el abismo en e las íc imas y sus e dugos (30).
A in de cuen as, no sólo se encía en la gue a ci il, España se con i ió en la sal ado a de la ci ilización occiden al y eu opea
en e a la ba ba ie asiá ica ep esen ada en las eo ías ma xis as y bolche iques p oceden es de Rusia. Es a se á la
p opaganda que con inúe du an e la p ime a pa e del anquismo.
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Llegados aquí sólo nos es a deci que el núme o de ejemplos sob e el ema puede mul iplica se has a la saciedad, lo que
demues a su ascendencia. Un aspec o de g an in e és como odos los elacionados con la his o ia de la p opaganda de los
años ein a. C eemos que las especiales ca ac e ís icas de la gue a ci il española, que oda ía p o ocan g an expec ación, y
de la p opaganda o ali a ia que en ella se p ac ica, pueden esul a de in e és. Si an los ejemplos p eceden es pa a comple a
el es udio de la p opaganda en nues o siglo y en nues a gue a ci il.
No as
1 Como es sabido, la p ime a gue a mundial ma có un es adio culminan e en el p oceso que ocasionó la pé dida de c edibilidad
de los medios de in o mación. Sin emba go, su uso se man u o y pe eccionó en el pe íodo de en egue as y en la segunda
gue a mundial. Vid. PIZARROSO QUINTERO, Alejand o: His o ia de la p opaganda. No as pa a un es udio de la p opaganda
polí ica y de gue a. Mad id, Eudema, 1990.
2 Ibid. p. 356.
3 TIMOTEO ÁLVAREZ, Jesús: His o ia y modelos de la comunicación en el siglo XX. El nue o o den in o ma i o. Ba celona,
A iel, 1986, p. 91.
4 GRIFFITH, W.E., "Comunis p opaganda", ci ado po , Ibíd., p. 93.
5 Siemp e se ha conside ado la p opaganda epublicana como más in e esan e, y po ello exis e una ex ensa bibliog a ía. Como
ejemplo más conocido de la misma, eco damos la pa icipación del gobie no de la República en la Exposición Uni e sal de
Pa ís de 1937, pa a él que Picasso pin ó el Gue nica, quizás la ob a maes a de la p opaganda del siglo XX. Nos limi amos aquí
pues a emi i nos a algunos ejemplos bibliog á icos. Vid. GAMONAL TORRES, Miguel Angel: A e y polí ica en la gue a ci il
española: el caso epublicano. G anada, Dipu ación P o incial de G anada, 1987. Del mismo au o : Imagen, p opaganda y
cul u a en la zona epublicana du an e la gue a ci il española. G anada, Uni e sidad de G anada, 1985. HART, S ephen M.: ¡No
pasa án! A , li e a u e in he Spanish Ci il Wa . Lond es, Tamesis Books Ld., 1988.
6 Vid. NUÑEZ DEL PRADO, Sa a: Se icios de in o mación y p opaganda en la gue a ci il española. 1936-1939. Mad id,
Uni e sidad Complu ense, 1992. También PIZARROSO, Op. ci . pp. 361-364.
7 Vid. SINOVA, Jus ino: La censu a de p ensa du an e el anquismo. Mad id, Espasa Calpe,1989.
8 NUÑEZ DEL PRADO, Op. ci . pp. 247-8.
9 Esa ue la espues a de unos suble ados que, en el momen o de a aca al gobie no epublicano, no enían unas ideas cla as
sob e la ideología de su p opio "Mo imien o", y que sólo es aban de acue do en su an ipa ía po el gobie no y sus ac i udes. Vid.
AROSTEGUI, Julio: "Los componen es sociales y polí icos" en La gue a ci il española cincuen a años después. Ba celona, Ed.
Labo , 1989. p. 48.
10 Obsé ese como descali ica la legi imidad del gobie no epublicano y se adjudica pa a sí la legalidad. Discu so adiado desde
Salamanca y publicado en: Abc, 20-7-37. p. 4.
11 Aunque se edac ó pa a Acción Española de Mad id, ue publicado po Abc, 23-10-1936, p. 3.
12 El día an e io hubo un en en amien o en Mad id con un g upo de moná quicos, y al día siguien e, las mul i udes se echa on
a la calle en oda España quemando nume osos edi icios eligiosos.
13 PEMARTÍN SANJUAN, José: Los o ígenes del Mo imien o. Bu gos, Hijos de San iago Rod íguez, 1938. p.13.
14 LÓPEZ PRUDENCIO, J.: España lo sabe. En: Abc, 6-10-1936. p. 3. El ono empleado mues a el ni el de ensañamien o al
que llegó la p opaganda. Aunque las ma anzas de gen e de de echas exis ie on en odo el e i o io epublicano, las ep esalias
de los nacionales no ue on menos e ibles. En Ex emadu a ocu ió uno de los hechos más e gonzosos de la gue a que ue
la ma anza de la plaza de o os de Badajoz, de la que exis en nume osas e siones, una de ellas habla del asesina o de 1.800
milicianos, aunque según Hugh Thomas la ci a nunca se sepa y sea posiblemen e menos. Vid. THOMAS, Hugh: La gue a ci il
española. Ba celona, G ijalbo Mondado i, 1995. pp. 405-407.
15 An onio Bahamonde ue delegado de p ensa y p opaganda con Queipo de Llano el p ime año de la gue a, has a que
dese ó. En un lib o publicado un año después con ó cómo la mayo pa e de los c ímenes ue on in en ados pa a la
p opaganda po el p opio gene al. Aunque, hay que ene en cuen a que su lib o se con i ió en p opaganda pa a el o o bando,
con lo cual hay que pone en duda ambién muchas de sus a i maciones. En BAHAMONDE Y SÁNCHEZ DE CASTRO, An onio:
Un año con Queipo. Memo ias de un nacionalis a. Ba celona, Ediciones Españolas, 1938.
16 GIBSON, Ian: Queipo de Llano, e ano de 1936. (Con las cha las adio ónicas comple as). Ba celona, G ijalbo, 1986.p. 118.
17 Ibíd., p. 185.
18 DE LA SERNA, Víc o : Signos. Gue nica. Abc, 19-5-1937. pp. 3-4. Sob e el ema del bomba deo de Gue nica y la
p opaganda anquis a ecomendamos: SOUTHWORTH, He be : La des ucción de Gue nica, pe iodismo, diplomacia,
p opaganda e his o ia. Pa ís, Ruedo Ibé ico, 1977.
19 BONMATI DE CODECIDO, F: "La p opaganda de las palab as y los hechos", en Abc, 7-5-1937, p. 4.
20 Es as ue on: San a Ana, San Be na do, los Dolo es, San Gil, la Inmaculada Concepción, San Juan de la Palma, San Julián,
San Ma cos, San a Ma ina, las Me ceda ias, Mon e Sión, O, Omnium Sanc o um, San Román, San Roque y las Salesas Sob e
las pé didas su idas en es os días éase el lib o de HERNÁNDEZ DÍAZ Y SANCHO CORBACHO: Es udio de los edi icios
eligiosos y obje os de cul o de la ciudad de Se illa saqueados y des uidos po los ma xis as. Tomo I, Se illa 1937.
21VIÑAS:, Angel: "Los condicionan es in e nacionales". En: La gue a ci il española, cincuen a años después, Op. ci . pp. 163-
164.
22 Publicado en Abc, 21-1-1937, p. 16.
23 Fue muy sob esalien e la in luencia del olle o, edi ado po los ca ólicos anceses, sob e El ma i io de las ob as de a e,
núme o ex ao dina io de L’lus a ion en el que, as o os núme os más p o epublicanos, la e is a mues a la des ucción de
ob as eligiosas po los ojos.
24 La je a quía ca ólica se mos ó casi unánime en su apoyo a los suble ados con la excepción del obispo de Vi o ia, Múgica, y
del a zobispo de Ta agona, Vidal y Ba aque . Con esas dos excepciones, odos i ma on una ca a esc i a po el p imado
español, ca denal Gomá, a los obispos del mundo en la que a i maban que la gue a ci il e a " eológicamen e jus a".
25 Tí ulo de una cuña publicada en Abc el 25-5-1938, p. 9.
26 Rep oducido en Abc, 6-1-1938. p. 6.
27 MIQUELARENA, J: La expo ación de gene aciones. Abc, 11-12-1938. pp. 4-5.
28 No a del gobie no nacional. Abc, 5-6-1938. p. 9.
29 SALAVERRÍA, José Ma ía: La ea y lamen able agonía. Abc, 19-3-1939. p.3.
30 Cuña p opagandís ica inse a en la p ensa el 15 de oc ub e de 1938. Se epi ie on nume osas cuñas en odos los dia ios a
pa i de esas echas de semejan e con enido.
FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:
Langa Nuño, Concha (2000): Los ci iles, como íc imas de la gue a y de la p opaganda. Re is a La ina de
Comunicación Social, 32. Recupe ado el x de xxxx de 200x de:
h p://www.ull.es/publicaciones/la ina/aa2000kjl/y32ag/75langa.h m