Re is a La ina de Comunicación Social
32 – agos o de 2000
Edi a: LAbo a o io de Tecnologías de la In o mación y Nue os Análisis de Comunicación Social
Depósi o Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 3º – Di ec o : D . José Manuel de Pablos Coello, ca ed á ico de Pe iodismo
Facul ad de Ciencias de la In o mación: Pi ámide del Campus de Guaja a - Uni e sidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tene i e, Cana ias; España)
Telé onos: (34) 922 31 72 31 / 41 - Fax: (34) 922 31 72 54
ÁMBITOS Re is a Andaluza de Comunicación Núme o 3-4
Año 2000 - Uni e sidad de Se illa
Los ci iles, como íc imas de la gue a y de la p opaganda
El ejemplo de la gue a ci il española (1936-1939)
(6.046 palab as - 13 páginas)
Concha Langa Nuño ©
Uni e sidad de Se illa
Cuando hoy con emplamos y leemos en los medios de in o mación nos asal an las imágenes de dis in as gue as en luga es
emo os o ce canos. De las muchas isiones e ibles que nos acompañan a dia io y con las que hemos llegado a con i i con
na u alidad exis e una que sigue p o ocando nues a espues a; los a aques a la población ci il. Las imágenes de niños he idos
o de eno mes masas de gen e huyendo de sus casas que nos llegan del o o lado del ele iso o del pe iódico apelan a nues os
sen imien os de solida idad sin ninguna duda. No es á de más eco da que es a ealidad uni e sal es de sob a conocida po los
que hacen las gue as y, sob e odo, po los que las ins umen alizan. Y más, desde comienzos del siglo XX, el siglo de la
"in o mación de masas" (1). El uso de la población ci il como mo i o p opagandís ico ha sido uno de los que más éxi o ha enido
en nues a cen u ia y sigue siendo usado en el p esen e de modo desca ado. Y ello a pesa de que el año pasado io la
celeb ación del 50 ani e sa io de la Decla ación Uni e sal de los De echos Humanos.
Si an las siguien es palab as como una ap oximación al es udio de la p opaganda de nues o siglo, cen ándonos en el es udio
de uno de los elemen os más habi uales en ella. Al mismo iempo, puede ele a da os sob e el uso del enómeno
p opagandís ico en nues a gue a ci il, momen o en el que alcanzó especial in e és po su desa ollo espec acula , den o y
ue a de nues as on e as, imbuida en el con ex o de la Eu opa de en egue as.
*****
La gue a ci il de 1936 ue pa a los españoles de oda índole la mayo de las agedias posibles; de igual modo, en el ex e io ,
su e olución se siguió de o ma apasionada. La ca ga ideológica de los dos bandos en li igio y de la Eu opa de en egue as
con ibuye on a ello. La necesidad de ayuda ex anje a hizo que an o el gobie no epublicano como los alzados desplegasen
campañas de p opaganda pa a a ae las simpa ías in e nacionales. Ambos se mos a on como íc imas y esg imie on azones
pa a apoya sus ac os. Mien as que los epublicanos ei indica on su legi imidad polí ica a acada po un g upo de mili a es y
núcleos conse ado es y ascis as, és os a gumen a on los desmanes del gobie no del F en e Popula y de las ue zas de
"izquie das" pa a lanza se a la sal ación de España. Po supues o, los padecimien os de la población ci il y el no espe o de los
de echos humanos pasa on a se el cen o de a gumen os de odo ipo.
En esa si uación, la p opaganda y su con ol se con i ie on en ecu so esencial. Como Alejand o Piza oso a i ma: "La gue a
ci il española ue banco de p uebas de a mamen os y ác icas mili a es pe o ambién pione a en el e eno de la in o mación y
de la p opaganda" (2). Llegado es e pun o se hace necesa io eco da que dado el p o agonismo que en la Eu opa de
en egue as alcanza on los sis emas o ali a ios, el modelo seguido po los con endien es hispanos es u o en esa línea. Y es
que, como Jesús Timo eo Al a ez indica:
Allí donde log an impone se ales sis emas o ali a ios, que po se pa idis as y aná icos, po se espi i ualmen e,
al menos, impe ialis as, necesi an llega a la conciencia de las masas, necesi an el ecu so a la p opaganda has a
con e i la en la unción pública po excelencia, en la columna cen al del sis ema y del es ado. (3).
En esa línea, y pa a acla a mejo el concep o se puede ep oduci la de inición que de p opaganda o ali a ia hace el eó ico
no eame icano W.E. G i i h y que puede se e e ida al caso aquí es udiado:
P opaganda o ali a ia signi ica con ol del pensamien o, a a és de la o ien ación y censu a de los medios de
comunicación, some idos a la línea del pa ido único, a a és de la c eación de un lenguaje ideológico capaz de
consegui una imagen a ac i a y ag esi a, a a és de campañas cien í icamen e p og amadas, y con la u ilización
pe manen e y plani icada de odas las posibles mani es aciones de la in eligencia y la imaginación, que incluyen
como elemen o e icaz cuan o p omue a sen imien os colec i os ( emo , odio, pasión, en usiasmo, piedad) (4).
Aunque ambos bandos ecu ie on a sus ecu sos (5), nos ceñi emos al que se au odenominó "nacional", po que en él se
die on más cla amen e los asgos de o ali a ismo y uni o midad an es mencionados.
En es e sen ido, hay que eco da que, aunque en un p incipio no exis ía una ideología conc e a y uni o me en e las ue zas que
se suble an con a la República, las elaciones amis osas con I alia y Alemania, además de con Po ugal, inclina on la balanza
hacia unos alo es ascis as capi alizados po la Falange. El en amado que su gió de es a unidad en e odos los elemen os
ideológicos, –capi aneada po los mili a es en un p incipio y po F anco más a de–, en especial a pa i de la c eación del
pa ido único, ue denominada po la publicís ica nacionalis a como "Mo imien o". En él, el con ol de la in o mación, la censu a y
una ue e p opaganda unidi eccional ue on componen es p edominan es. Es e in e és o necesidad de cus odia sob e la
in o mación se puede obse a desde los p ime os días y en las p ime as ó denes de ca ác e mili a , así como en la incau ación
de los medios de comunicación de los ad e sa ios. Po es o no ex aña que el 5 de agos o de 1936 se c ease el p ime
o ganismo pa a el con ol de la publicidad po la Jun a Técnica de Es ado, que ue un gabine e de p ensa. Y que, según
esquemas o ali a ios, el an e io uese ans o mado días después en O icina de P ensa y P opaganda. Es una e idencia de
cómo ambos elemen os ue on conside ados pa alelos, u ilizando la p opaganda a la p ensa como ehículo pa a sus
necesidades. Con o me a anzó el con lic o, los alzados a ianza on el égimen, especialmen e desde que se c ea el p ime
gobie no de F anco en ene o de 1938, y los o ganismos de él dependien es. La p opaganda y la in o mación ue on inculadas
al Minis e io del In e io egido po Se ano Súñe quien las desglosó en una Delegación Nacional de P ensa y o a de
P opaganda (6). Se i ió el pe íodo de mayo con ol y o ali a ismo en los con enidos y las o mas. Como elemen o
ascenden al del p oceso ac uó la nue a legislación, sob esaliendo la Ley de P ensa el 22 de ab il de 1938, basada en el
dec e o ascis a i aliano sob e p ensa, jun o con las ideas del minis o alemán de p opaganda, Goebbels (7).
En esumen, como indica la p o eso a Sa a Nuñez del P ado:
Du an e los es años de gue a, po an o, el sis ema, di igido desde a iba, se a anó en cons ui los pila es
básicos que jus i ica an la de ensa de la p opia con ienda como única salida álida a la si uación an e io . Y en
segundo luga , se encaminó a una búsqueda dia ia de una iden idad al e na i a de u u o, imp o isando oda una
eo ía de sal ación, en e a lo que p esen aban como g a e c isis nacional y desa ino epublicano. Pa a consegui
lo an e io los anquis as u iliza on odos los medios de comunicación a su alcance. De es a o ma, p ensa, adio,
cine, p opaganda, ea o, enseñanza, ca ele ía..., es a ían di igidos y o ien ados, desde a iba, en a as de
consegui ese in p imo dial an es desc i o. (8).
Ampa ándonos en las a i maciones an e io es, y pa a la ap oximación al ema, el uso de los de echos humanos como
ins umen o de p opaganda pa a bene icio del bando nacional, hechos hecho uso de ma e ial heme og á ico –especialmen e
a ículos p oceden es del Abc de Se illa, dia io que alcanzó g an di usión en la época–, discu sos, lib os y olle os apa ecidos
du an e el pe íodo.
*****
Como es bien sabido, el in en o de golpe de es ado po una pa e del ejé ci o el 18 de julio de 1936 y su acaso pos e io
signi ica on el inicio de la gue a ci il española. En aquellas ci cuns ancias, po pa e de los mili a es alzados y de las ue zas
que les secunda on, p on o su gió la necesidad de jus i ica el hecho al obje o de ob ene el espaldo de la población y ayuda
mili a del ex e io . Dado que el golpe de es ado se había ealizado en con a de un gobie no legi imado en las u nas, en las
di e sas jus i icaciones que se imp o isa on en los p ime os meses (9), cuando oda ía se con iaba en una gue a co a, se
esg imió con ue za la de ensa de España y de los españoles con a las ag esiones del gobie no epublicano y de los pa idos
de izquie da que o maban el gobe nan e F en e Popula .
La p ensa de esos p ime os meses así lo mues a, con a ículos sob e la ilegi imidad de una República que no ha sabido
espe a algunos de echos del homb e, y en e ellos el undamen al de echo a la ida. Algo ejempli icado en la mue e del
polí ico conse ado Cal o So elo, a manos de ue zas del es ado, el 13 de julio en Mad id. Cal o So elo se con i ió así en el
p ime má i de la gue a, o más exac amen e según la e minología de la época, en el p o omá i . El mismo F anco, en un
discu so adiado el 18 de julio de 1937 con ocasión del p ime ani e sa io del alzamien o dijo:
Es e c imen de Es ado conmo ió a España; no cabían las sumisiones, aca amien os, ni espe anzas. La e olución
comunis a, omen ada desde las al u as del Pode , había es allado, y el Ejé ci o, haciéndose in é p e e del sen i
de odos los españoles hon ados, en cumplimien o de su sag ado debe pa a Dios y pa a España, decidió
lanza se a su sal ación. [...] El Ejé ci o, secundado po el pueblo y las milicias, se alzó con a un Gobie no
an icons i ucional, i ánico y audulen o, y cumpliendo lo que p ecep úa nues a ley cons i u i a cas ense, se e ige
en de enso de la Pa ia, de endiéndola de sus enemigos ex e io es e in e io es. (10).
José Ma ía Pemán había sido uno de los p ime os en da el í ulo de má i a Cal o So elo. Fue el mismo día de su mue e en un
a ículo que, po su du eza, se censu ó en onces pues e a un llamamien o a las a mas. Aquel ex o io la luz en oc ub e de
1936:
España, la e dade a España –no esa cosa o icial que usu pa su nomb e–, iene desde aye un má i . De es o,
del má i de España que es desde aye Cal o So elo, no hay nada que deci . P ime o, po que no es pe mi ido.
Segundo, po que odo lo dice con su p opia e incompa able elocuencia el mismo hecho b u al. De eso no hay
nada que deci : ¡Hay mucho que hace ! ¡Y po Dios y po San iago que se ha á! (11).
En la jus i icación de la suble ación a mada ue muy ai ado el a en ado a o o de echo undamen al del indi iduo: el espe o a
sus c eencias eligiosas. La polí ica an i eligiosa de la II República pasó a se un ema dolo oso pa a la iglesia ca ólica desde el
inicio del égimen. Los ca ólicos españoles se habían sen ido pe seguidos, y la p opaganda del nue o égimen epi ió sin cesa
es a injus icia. En un pan le o publicado pa a la educación de los maes os sob e los o ígenes del Mo imien o, José Pema ín,
uno de sus ideólogos, a i maba:
Y aquí pasamos lógicamen e al e ce asgo nega i o que p o ocó nues o Mo imien o: la an i eligiosidad de la
República [...] Pe o muy p on o el ge men sa ánico y masónico su gió i esis ible, y echó llama adas po las
en anas de doscien os con en os de España aquel is ísimo 11 de mayo (12); y siguió iun an e al expulsa
como un malhecho a esa nobilísima igu a del Episcopado español, al san o y eg egio ca denal Segu a...; y
siguie on iun ando la masone ía y Sa anás, cuando expulsa on a la san a y españolísima Compañía de Jesús a
la que po in hemos enido la inmensa sa is acción de e epues a en su de echo...; y siguió la ob a sa ánica
a ancándole nues as escuelas al Maes o de los maes os, el C uci icado, y sup imiendo la enseñanza de la
Religión... (13).
Además de las jus i icaciones pa a el alzamien o, cuando el con lic o se ans o mó en gue a, se hizo necesa io man ene la
mo al p opia y a ae se a los que dudaban. En los p ime os días, la ac i ud de los simpa izan es de izquie das se io como el
inicio de una e olución que e a necesa io so oca . También llegaban no icias de las p ime as ma anzas –del enemigo, pues las
p opias se silenciaban–. Con o me se iban "libe ando pueblos" apa ecían las c ónicas de los e ibles sucesos de los que e an
culpables los "mons uos ojos". Si a el siguien e a ículo del pe iodis a de Abc López P udencio, sob e un pueblo en
Ex emadu a:
En la o ágine de ho o es que han padecido nues os pueblos has a la llegada del Ejé ci o libe ado des acan los
e inamien os de c ueldad que las ho das ma xis as han empleado con los niños. Las ue zas libe ado as han
encon ado pueblos casi desie os, y en las casas, somb íamen e silenciosas, niños asesinados al lado de los
cadá e es de sus mad es. Han sido ioladas niñas de ocho, de seis años... En un pueblo que no quie o nomb a ,
po no con ibui a que el baldón se pe pe úe, ue iolada una niña de cua o años y abie o después su ien e
pa a saca las en añas; y, culmina sob e es as isiones de espan o la de aquel niñi o de es años, usilado con
sus pad es, ab azado ue emen e a un jugue e in an il, su ilusión cando osa...
El a ículo e minaba con la siguien e a i mación:
España po o una lo sabe. Su ejé ci o glo ioso lo es á demos ando he oicamen e y cumple la misión ecuménica
de libe a al mundo de es a pesadilla (14).
Es as c ónicas de e ibles ma anzas ue on las que in lama on los odios y las enganzas. Uno de los documen os más
so p enden es en aquellos días de la p opaganda suble ada, y de g an e ec i idad, ue on las cha las de Queipo de Llano desde
Unión Radio Se illa. En ella des inó g an espacio a con a de alladamen e los c ímenes de los ojos en los pueblos andaluces,
en explicaciones semejan es o más e ibles que las del a ículo an es ansc i o. Aunque, a eces, sus his o ias ue an poco
e aces (15), muchos las die on po cie as. Indudablemen e, algunos pá a os e an espeluznan es, como ejemplo hemos
elegido una pa e de su cha la del 15 de agos o de 1936:
Voy a ci a algunos de los ho endos c ímenes que ienen come iendo las canallas ma xis as, que hacen pone los
pelos de pun a a los homb es más emplados. En U e a, a un pad e le a a on los pies y manos a una silla, y
después de ocia de gasolina a sus hijos, les p endie on uego. No he de deci os el ma i io de es e pob e pad e
que p esenciaba los ho ibles su imien os de sus hijos y no podía a acudi en su auxilio. A una seño a le
in oduje on algodones empapados de gasolina en sus huecos na u ales y después les p endie on uego. En
Baeza, a una mad e p óxima a da luz, le ab ie on el ien e, ex aje on la c ia u a y la co an po la mi ad, en su
p esencia. A un jo en ascis a le secciona on ambas pie nas y un b azo y luego le usila on. A o o le co a on las
dos pie nas y después lo ema a on bá ba amen e. A un sace do e le ab ie on el in es ino y luego se lo llena on de
cal i a (16).
Sin emba go, el p opósi o de Queipo e a emplea los a aques a los de echos humanos del enemigo, pa a excusa la ep esión
eje cida, con g an iolencia en su caso, algo que el mismo dejó e en sus palab as:
Como en A ahal, hubo en Mo ón un g upo de homb es ciegos que ha come ido sal ajadas sin ejemplo,
a opellando a pe sonas de de echas que no se habían me ido con ellos. Y engo no icias de que en a ios
pueblos ienen los ma xis as p isione os de de echas, con los que piensan hace pa ecidas ba ba idades. A odos
les ecue do que, po cada pe sona hon ada que mue a, yo usila é, po lo menos diez; y hay pueblos donde
hemos ebasado es a ci a. Y no espe en los di igen es sal a se, apelando a la uga pues los saca é de bajo de la
ie a, si es p eciso, pa a que se cumpla la ley (17).
No odos los ela os ue on an c udos, pe o sí muy ecuen es y nume osos. Se hicie on habi uales los esc i os po pe sonas
huidas de la "zona oja" en lib os o en pe iódicos. Ob as como Mis dos meses de p isión en Málaga, del pad e F ancisco Ga cía
Alonso; Soy un ugi i o, de Rome o-Ma chen ; Úl imos días en la cá cel modelo, de Leopoldo Nunes; Como ui ejecu ado en
Mad id, de Jacin o Miquela ena; P esos de los ojo-sepa a is as, de Fede ico Casa a; y un la go e cé e a, siguen en la ónica de
culpa al bando epublicano y a los pa idos de izquie das de ac os e ibles con a los de echos humanos. Pe o ambién
coinciden en la denuncia de la des ucción que de España es án lle ando a cabo, como o a medida deslegi imado a. Y po
supues o no se ol idan nunca es os e ugiados de sus ciudades. Es muy signi ica i o e en un pe iódico como Abc, que ha
pe dido su sede mad ileña y acoge en la se illana a los pe iodis as huidos de la capi al, el g an acopio de í ulos sob e los
padecimien os de Mad id. Un ejemplo puede se el del edac o de la sede mad ileña Juan Depo is a –seudónimo de Albe o
Ma ín Fe nández–, quien publica una columna bajo el í ulo: Mad id bajo el an asma ojo, du an e los úl imos meses de 1936.
Cuando Jacin o Miquela ena huye de Mad id, edac a du an e unos meses una columna bajo el nomb e Ha llegado el ugi i o,
de semejan es ca ac e ís icas. Du an e oda la con ienda los es imonios sob e la si uación en la o a zona y la des ucción en la
que se encuen an las ciudades libe adas des uidas po sus ocupan es an es de abandona las son innume ables.
Aquí nos gus a ía ae el ejemplo de lo que se dijo sob e lo ocu ido en Gue nica. Cie amen e, en muchos casos la des ucción
de las ciudades se debían no sólo a la gue a, sino a la saña de los epublicanos más ex emis as en especial con a los
edi icios eligiosos, a lo que dedica emos a con inuación unas palab as. En el caso de Gue nica, sin emba go, la des ucción
o al de la pequeña ciudad se debió al bomba deo de la a iación alemana. Fue un hecho que conmocionó al mundo, pues e a la
p ime a ez que se empleaban a iones con a un obje i o no mili a , y ambién po la b u alidad demos ada en des ui la u be,
an simbólica pa a el nacionalismo asco. De sob a es conocido que Picasso, quien se encon aba p oyec ando su pa icipación
en el pabellón español de la Exposición In e nacional de Pa ís, eligió es e ema pa a una de las ob as a ís icas más amosas de
es e siglo. Pues bien, es e a en ado con a los de echos humanos, an impac an e en el ámbi o in e nacional, ue explicado de
o ma opues a en nume osos a ículos y olle os en los que se culpaba a las opas epublicanas ascas de causa la
des ucción an es de su huida. Víc o de la Se na esc ibió en Abc:
Son los sepa a is as los que han incendiado Gue nica, con una mo bosa pe e sidad de sac ílegos. [...] Ellos
hab án eído sa ánicamen e de ás de las cumb es, en su huida, mien as es allaba el a e ac o que había de
e en a , en e ac es nubes de pól o a, las úl imas casas de la illa. Aún he alcanzado a e los cables que unían
las minas colocadas po los masonci os en e sac ílegas bendiciones de los clé igos enegados (18).
Es e hecho nos demues a la manipulación de la p opaganda. Y el an e io es sólo uno de los innume ables casos que se die on
en nues a gue a ci il –y que se dan en odas las gue as–. Sin emba go, es necesa io acla a que, no malmen e, los a aques
con a el enemigo no se ex endie on a odo el pueblo. La población de la zona epublicana ue p esen ada como íc ima que
necesi aba se libe ada, los culpables e an el gobie no y los pa idos y sindica os de izquie da. De ca a al in e io , especialmen e
en la p opaganda que se hacía en los en es, se les conminaba a cambia de bando, y se in en aba oca la imagen e ible que
del ascismo y la España nacional se enía en e ellos, asegu ando que e a el esul ado de la men i a de la p opaganda
epublicana...
Aho a bien, no es és e el aspec o más canallesco de su p opaganda sino aquel que, a ue za de men i as, a a de
a aiga en el ánimo de los españoles equi ocados que oda ía con ellos, el con encimien o de que, segui allí, es
el único medio de p olonga la ida. A los di igen es de esa campaña mise able que sac i ica en alsedades an as
idas españolas, les cons a muy bien que en nues o campo no se asesina ilmen e como en el suyo, ni se ma a a
nadie que, po olun ad o aza , se pase a nues a zona, so pena que enga con las manos manchadas de
c ímenes impe donables. Y así, a ue za de men i a y de e o , log an sos ene en pie un Ejé ci o de españoles
engañados, eme osos del lá igo so ié ico que les escla iza (19).
Cla o queda en es e ex o, que, de ca a al in e io , la ida en la España de F anco ca ecía de odos los de ec os que se
achacaban al con a io. Se alababa la nue a legislación social que el égimen es aba p omulgando de ca a a los abajado es –
Fue o del T abajo– e, incluso, se mul aba con g andes sumas a los emp esa ios que no la cumplían. Más, oda la p opaganda
no podía acalla las no icias sob e usilamien os, y pe secuciones, ealizados legalmen e desde la Ley de Responsabilidades
Polí icas p omulgada el 9 de eb e o de 1939.
Un aspec o en el que, no obs an e, oda la p opaganda se mos ó unánime den o y ue a de nues as on e as ue el de la
pe secución de la eligión en el e i o io epublicano. El adicional odio con a la iglesia ca ólica po pa e de las izquie das se
ol ió especialmen e iolen o desde que se conoció el Alzamien o de los mili a es en Ma uecos. En Se illa en los días 18 y 19
de julio se quema on 16 iglesias (20). No sólo el pa imonio nacional se io a ec ado; eligiosos y eligiosas su ie on una e ible
hos igamien o en la mayo pa e de la España epublicana –un caso apa e lo cons i uyó el País Vasco–. Los asesina os de
sace do es y monjas ue on una de las p opagandas más e icaces de los nacionales. En e ec o, en el ex e io ue la más
pode osa, –jun o al miedo a una e olución bolche ique al su de Eu opa–, a ayendo las simpa ías de la mayo ía de los
ca ólicos del mundo. Además, la je a quía eclesiás ica apoyó abie amen e al bando nacional desde el p incipio, siendo ese
espaldo el que pe mi ió a la p opaganda anquis a con e i a la gue a en c uzada. Como indica Angel Viñas: "La gue a
incumbía, así a odos los ca ólicos. E a una gue a san a, de dimensiones uni e sales. Fa o eció, en consecuencia, el ac i ismo
ca ólico en el plano in e nacional" (21).
De ca a al in e io , el ma i io de eligiosos se unió a las e ibles his o ias de la zona oja. En ene o de 1937 el obispo de
Có doba publicaba una ca a en la que dedicaba un ecue do especial a és os. El obispo Adol o Pé ez Muñoz esc ibía:
Así ambién es os ca ísimos sace do es han sucumbido, imi ando al má i de la C uz, Nues o Seño Jesuc is o,
pues han mue o pe donando, cuando les e a pe mi ido con o aban con exho aciones piadosas a la is e
comi i a que o maban o os, igualmen e sen enciados a mue e, ab iendo en su alma i os sen imien os de e y
de inmo ales espe anzas. (22).
Las his o ias de sace do es ma i izados y mu iendo en ac i ud he oica so p endie on al mundo. Se o ganizó una o icina ca ólica
de in o mación in e nacional, que publicó olle os en e los que des acó: Ni somos iguales ni hacemos lo mismo, apa ecido en
no iemb e de 1937. También, medios ca ólicos de o os países publica on esc i os que alcanza on g an di usión (23). En es e
sen ido, la mejo publicidad sob e ino con la apa ición el 1 de julio de 1937 de la Ca a Colec i a del Episcopado Español (24).
P o ocó que poco después comenza on a llega a España adhesiones a a o de la "C uzada", como la de los a zobispos de
Pa ís y de Wes mins e en oc ub e. Y no se puede nega su inculación con el econocimien o in o mal del gobie no de Bu gos
po el Va icano el 28 de agos o de ese año. La iglesia de Roma a dó en hace lo de o ma o icial, po que no odos los ca ólicos
e an unánimes en su pensamien o. El caso de los 14 sace do es ascos asesinados po sus ideas nacionalis as o el de las
masac es, is emen e cie as en ambos bandos, hizo que impo an es c is ianos del mundo, como el ilóso o ca ólico ancés
Jacques Ma i ain, uesen c í icos con el nue o égimen. La espues a de la p opaganda anquis a, en es e caso muy amoso
en onces, ue la descali icación de lo que die on en llama : La campaña an iespañola del judío Ma i ain (25).
De ca a al ex e io , o os muchos hechos conmo ie on a las conciencias in e nacionales. Se ía imposible enume a los; el
asesina o de g andes in elec uales, la e acuación de e ugiados, las ma anzas de unos o de o os, e c. La p opaganda siemp e
enía una explicación. Ci emos aquí un pa de mues as. An e el asesina o de Fede ico Ga cía Lo ca, F anco, en una en e is a
al pe iodis a Sáez Hayes publicada en La P ensa, de Buenos Ai es, y El Me cu io, de San iago de Chile "acla aba":
Se ha hablado mucho en el ex anje o de un esc i o g anadino, el uelo de cuya ama no puedo yo medi has a
qué on e as hubie a llegado; se ha hablado mucho po que los ojos han agi ado ese nomb e como un señuelo de
p opaganda. Lo cie o es que en los momen os p ime os de la e olución en G anada, ese esc i o mu ió mezclado
con los e ol osos. Son los acciden es na u ales de la gue a. G anada es u o si iada du an e muchos días y la
locu a de las au o idades epublicanas, epa iendo a mas a la gen e, dio luga a chispazos en el in e io , en
alguno de los cuales pe dió la ida el poe a g anadino. Como poe a su pé dida ha sido lamen able y la p opaganda
oja ha hecho pendón de es e acciden e, explo ando la sensibilidad del mundo in elec ual. En cambio, esa gen e
no habla de cómo ue on asesinados íamen e, con saña que pone espan o en el ánimo más emplado, don José
Cal o So elo, don Víc o P ade a, don José Polo Beni o, el duque de Canalejas, don Hono io Mau a, don
F ancisco Valdés, don Ru ino Blanco, don Manuel Bueno, don José Ma ía Albiñana; don Rami o de Maez u, don
Ped o Muñoz Seca, don Ped o Mou lane Michelena, don An onio Be múdez Cañe e, don Ra ael Salaza Alonso,
don Al onso Rod íguez San ama ía, p esiden e de la Asociación de la P ensa; don Melquíades Ál a ez, don
En ique Es é ez O ega, don Fede ico Salmón, pad e Zaca ías G. Villadas, don Fe nando de la Quad a, don
G ego io de Balpa da y an os o os cuya lis a ha ía in e minable es as con es aciones. Queda dicho que no
hemos usilado a ningún poe a (26).
El segundo ejemplo pod ía se el ema de los e ugiados, especialmen e, los niños –muchos de ellos ascos– que ue on
lle ados a o os países –Méjico, la Unión So ié ica– con ines humani a ios. Pa a el égimen anquis a és a ue una de las
mayo es abe aciones posibles de odas las ealizadas po los gube namen ales. El gobie no de F anco llegó a publica no as de
p o es a, que ue on alabadas po la p ensa en los siguien es é minos:
Nue amen e "expo a" niños a Rusia la España oja. Y nue amen e se p o es a desde Bu gos de que el mundo
con inúe impá ido an e es a c ueldad de ipo pe ec amen e enga i o. La España macab a del doc o Neg ín se
p es a a odas las expe iencias que quie a ealiza sob e ella la deli an e es upidez so ié ica, y en es os
momen os, po lo is o, Moscú exige más "ma e ial" humano, más niños que le pe mi an llega a la ob ención pu a
del hijo químicamen e hué ano... (27).
Cuando al inal de la gue a, miles de españoles c uza on la on e a hacia F ancia, ya no quedaba is eza pa a ellos... Y es
que, con o me se ap oximaba la ic o ia cambió la ac i ud. Ya los c ímenes de los ojos no se ían pa a segui a acándoles,
pues o que se les es aba enciendo, sino pa a no se condescendien es y pe dona les, pa a in en a aplas a los y no i ma una
paz pac ada, pa a aniquila los incluso. Ello es más pa en e desde que los epublicanos pie den la ba alla del Eb o y comienza la
conquis a de Ca aluña. An e la si uación, el p opio gobie no epublicano in en ó, con mediación in e nacional, consegui una
egua y un a mis icio, en un momen o en el que, as la ocupación de Checoslo aquia po Alemania, exis ía la posibilidad de
una gue a eu opea que les bene icia ía. La espues a o icial del gobie no de F anco ue o unda: no acep a á jamás como in de
la gue a o a solución que no sea la endición sin condiciones del enemigo (28).
Cuando las ic o ias y conquis as de ciudades se hizo impa able, desde la segu idad de la ic o ia, su gie on o as oces y o as
p io idades. En p ime luga se oye on oces demandando la no compasión con los encidos. O se culpó a los ojos de ene
una ac i ud equi ocada:
Ya que los ojos ca ezcan de o os mé i os que os en a , en úl imo caso pod án eno gullece se de habe e a dado
has a lo in e osímil el momen o de mo i . [...] Después del descalab o de Ca aluña odo el mundo suponía, con
a eglo a la lógica, que la endición o al había de se inmedia a; pe o el espécimen ojo iene sin duda una lógica
dis in a, y la del ojo español se di e encia oda ía más que o a alguna (29).
La espues a dada a oda posible mediación ue explíci a dado el abismo exis en e en e ambos con endien es:
Pe o hay algo que nos sepa a con dimensión de abismo de las causas y de las igu as ope an es en el p oceso de
la disolución de España: su aición a la unidad y al Des ino de la Pa ia, sus exp esos asallajes a la dic adu a
so ié ica que los manda y, inalmen e, en es os es años úl imos, sus c ímenes in ahumanos y el desas e
inena able de su e ocidad de delincuen es comunes con a el hono , la ida y la p opiedad de los españoles.
Ese abismo no hay pac o, ni hay mediación que lo sal e jamás. Ese abismo es á abie o de una mane a
i epa able. A un lado quedan los ic ima ios y e dugos; al o o, es deci , al nues o, queda el espí i u y la glo ia
in ic os de los soldados, cohesionados con el de odos los demás supe i ien es de la heca ombe. Y con
noso os, dándonos alien o, si es que nos al ase, comunicándonos b a u a en la acción y o aleza pa a la
memo ia y decisión en el p opósi o i e ocable de jus icia se ena, nues os milla es de mue os de la gue a y de la
e olución de la an egue a y de la an e e olución que es án p esen es en nues os a anes como la inmo alidad
de España.
No hay mediación que pueda sal a el abismo en e las íc imas y sus e dugos (30).
A in de cuen as, no sólo se encía en la gue a ci il, España se con i ió en la sal ado a de la ci ilización occiden al y eu opea
en e a la ba ba ie asiá ica ep esen ada en las eo ías ma xis as y bolche iques p oceden es de Rusia. Es a se á la
p opaganda que con inúe du an e la p ime a pa e del anquismo.
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Llegados aquí sólo nos es a deci que el núme o de ejemplos sob e el ema puede mul iplica se has a la saciedad, lo que
demues a su ascendencia. Un aspec o de g an in e és como odos los elacionados con la his o ia de la p opaganda de los
años ein a. C eemos que las especiales ca ac e ís icas de la gue a ci il española, que oda ía p o ocan g an expec ación, y
de la p opaganda o ali a ia que en ella se p ac ica, pueden esul a de in e és. Si an los ejemplos p eceden es pa a comple a
el es udio de la p opaganda en nues o siglo y en nues a gue a ci il.
No as
1 Como es sabido, la p ime a gue a mundial ma có un es adio culminan e en el p oceso que ocasionó la pé dida de c edibilidad
de los medios de in o mación. Sin emba go, su uso se man u o y pe eccionó en el pe íodo de en egue as y en la segunda
gue a mundial. Vid. PIZARROSO QUINTERO, Alejand o: His o ia de la p opaganda. No as pa a un es udio de la p opaganda
polí ica y de gue a. Mad id, Eudema, 1990.
2 Ibid. p. 356.
3 TIMOTEO ÁLVAREZ, Jesús: His o ia y modelos de la comunicación en el siglo XX. El nue o o den in o ma i o. Ba celona,
A iel, 1986, p. 91.
4 GRIFFITH, W.E., "Comunis p opaganda", ci ado po , Ibíd., p. 93.
5 Siemp e se ha conside ado la p opaganda epublicana como más in e esan e, y po ello exis e una ex ensa bibliog a ía. Como
ejemplo más conocido de la misma, eco damos la pa icipación del gobie no de la República en la Exposición Uni e sal de
Pa ís de 1937, pa a él que Picasso pin ó el Gue nica, quizás la ob a maes a de la p opaganda del siglo XX. Nos limi amos aquí
pues a emi i nos a algunos ejemplos bibliog á icos. Vid. GAMONAL TORRES, Miguel Angel: A e y polí ica en la gue a ci il
española: el caso epublicano. G anada, Dipu ación P o incial de G anada, 1987. Del mismo au o : Imagen, p opaganda y
cul u a en la zona epublicana du an e la gue a ci il española. G anada, Uni e sidad de G anada, 1985. HART, S ephen M.: ¡No
pasa án! A , li e a u e in he Spanish Ci il Wa . Lond es, Tamesis Books Ld., 1988.
6 Vid. NUÑEZ DEL PRADO, Sa a: Se icios de in o mación y p opaganda en la gue a ci il española. 1936-1939. Mad id,
Uni e sidad Complu ense, 1992. También PIZARROSO, Op. ci . pp. 361-364.
7 Vid. SINOVA, Jus ino: La censu a de p ensa du an e el anquismo. Mad id, Espasa Calpe,1989.
8 NUÑEZ DEL PRADO, Op. ci . pp. 247-8.
9 Esa ue la espues a de unos suble ados que, en el momen o de a aca al gobie no epublicano, no enían unas ideas cla as
sob e la ideología de su p opio "Mo imien o", y que sólo es aban de acue do en su an ipa ía po el gobie no y sus ac i udes. Vid.
AROSTEGUI, Julio: "Los componen es sociales y polí icos" en La gue a ci il española cincuen a años después. Ba celona, Ed.
Labo , 1989. p. 48.
10 Obsé ese como descali ica la legi imidad del gobie no epublicano y se adjudica pa a sí la legalidad. Discu so adiado desde
Salamanca y publicado en: Abc, 20-7-37. p. 4.
11 Aunque se edac ó pa a Acción Española de Mad id, ue publicado po Abc, 23-10-1936, p. 3.
12 El día an e io hubo un en en amien o en Mad id con un g upo de moná quicos, y al día siguien e, las mul i udes se echa on
a la calle en oda España quemando nume osos edi icios eligiosos.
13 PEMARTÍN SANJUAN, José: Los o ígenes del Mo imien o. Bu gos, Hijos de San iago Rod íguez, 1938. p.13.
14 LÓPEZ PRUDENCIO, J.: España lo sabe. En: Abc, 6-10-1936. p. 3. El ono empleado mues a el ni el de ensañamien o al
que llegó la p opaganda. Aunque las ma anzas de gen e de de echas exis ie on en odo el e i o io epublicano, las ep esalias
de los nacionales no ue on menos e ibles. En Ex emadu a ocu ió uno de los hechos más e gonzosos de la gue a que ue
la ma anza de la plaza de o os de Badajoz, de la que exis en nume osas e siones, una de ellas habla del asesina o de 1.800
milicianos, aunque según Hugh Thomas la ci a nunca se sepa y sea posiblemen e menos. Vid. THOMAS, Hugh: La gue a ci il
española. Ba celona, G ijalbo Mondado i, 1995. pp. 405-407.
15 An onio Bahamonde ue delegado de p ensa y p opaganda con Queipo de Llano el p ime año de la gue a, has a que
dese ó. En un lib o publicado un año después con ó cómo la mayo pa e de los c ímenes ue on in en ados pa a la
p opaganda po el p opio gene al. Aunque, hay que ene en cuen a que su lib o se con i ió en p opaganda pa a el o o bando,
con lo cual hay que pone en duda ambién muchas de sus a i maciones. En BAHAMONDE Y SÁNCHEZ DE CASTRO, An onio:
Un año con Queipo. Memo ias de un nacionalis a. Ba celona, Ediciones Españolas, 1938.
16 GIBSON, Ian: Queipo de Llano, e ano de 1936. (Con las cha las adio ónicas comple as). Ba celona, G ijalbo, 1986.p. 118.
17 Ibíd., p. 185.
18 DE LA SERNA, Víc o : Signos. Gue nica. Abc, 19-5-1937. pp. 3-4. Sob e el ema del bomba deo de Gue nica y la
p opaganda anquis a ecomendamos: SOUTHWORTH, He be : La des ucción de Gue nica, pe iodismo, diplomacia,
p opaganda e his o ia. Pa ís, Ruedo Ibé ico, 1977.
19 BONMATI DE CODECIDO, F: "La p opaganda de las palab as y los hechos", en Abc, 7-5-1937, p. 4.
20 Es as ue on: San a Ana, San Be na do, los Dolo es, San Gil, la Inmaculada Concepción, San Juan de la Palma, San Julián,
San Ma cos, San a Ma ina, las Me ceda ias, Mon e Sión, O, Omnium Sanc o um, San Román, San Roque y las Salesas Sob e
las pé didas su idas en es os días éase el lib o de HERNÁNDEZ DÍAZ Y SANCHO CORBACHO: Es udio de los edi icios
eligiosos y obje os de cul o de la ciudad de Se illa saqueados y des uidos po los ma xis as. Tomo I, Se illa 1937.
21VIÑAS:, Angel: "Los condicionan es in e nacionales". En: La gue a ci il española, cincuen a años después, Op. ci . pp. 163-
164.
22 Publicado en Abc, 21-1-1937, p. 16.
23 Fue muy sob esalien e la in luencia del olle o, edi ado po los ca ólicos anceses, sob e El ma i io de las ob as de a e,
núme o ex ao dina io de L’lus a ion en el que, as o os núme os más p o epublicanos, la e is a mues a la des ucción de
ob as eligiosas po los ojos.
24 La je a quía ca ólica se mos ó casi unánime en su apoyo a los suble ados con la excepción del obispo de Vi o ia, Múgica, y
del a zobispo de Ta agona, Vidal y Ba aque . Con esas dos excepciones, odos i ma on una ca a esc i a po el p imado
español, ca denal Gomá, a los obispos del mundo en la que a i maban que la gue a ci il e a " eológicamen e jus a".
25 Tí ulo de una cuña publicada en Abc el 25-5-1938, p. 9.
26 Rep oducido en Abc, 6-1-1938. p. 6.
27 MIQUELARENA, J: La expo ación de gene aciones. Abc, 11-12-1938. pp. 4-5.
28 No a del gobie no nacional. Abc, 5-6-1938. p. 9.
29 SALAVERRÍA, José Ma ía: La ea y lamen able agonía. Abc, 19-3-1939. p.3.
30 Cuña p opagandís ica inse a en la p ensa el 15 de oc ub e de 1938. Se epi ie on nume osas cuñas en odos los dia ios a
pa i de esas echas de semejan e con enido.
FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:
Langa Nuño, Concha (2000): Los ci iles, como íc imas de la gue a y de la p opaganda. Re is a La ina de
Comunicación Social, 32. Recupe ado el x de xxxx de 200x de:
h p://www.ull.es/publicaciones/la ina/aa2000kjl/y32ag/75langa.h m