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Observaciones territoriales. El proyecto como pensamiento.

Fernández, Roberto

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í ndice [ territorios de aproximación ] ] 47 [ í ndice La variopinta enciclopedia de los antropólogos franceses Laplantine&Nouss llamada Mestizajes 1 alude casi en soledad a un territorio mestizo : Andalucía, el topos de la falsafa, eso que Maimónides ensambló no tanto para juntar lo árabe y lo judío con la medievalidad cristiana todavía visigótica sino para salvar en esa territorialidad prospectiva, el legado greco-latino en la senda bizantina. Esa perspectiva, típica de las ciencias sociales, alude a un hecho histórico-temporal, suceso de producción sincrética de una cultura otra de la que devienen diferentes sucesos/productos, desde el flamenco a la biblia trilingue y la noción antibabélica de un lugar de cruces y fertilizaciones. Hasta la llegada aplanadora del pensamiento católico regulador del cuál será fruto la ciudad-campamento planificada de Santa Fé, a las puertas de Granada y siguiendo ese laboratorio la inmensa saga de culturalización de América, emprendida y archivada desde la puerta sevillana, primera fantasía imperial europea de fuste desde la que se organiza un modelo integral de sociedad, espacio y producción. Mi perspectiva arranca desde uno de los bordes de esa utopía ( mirada desde Europa al buscar un lugartopos para un experimento ) o de esa ucronía ( el espacio detenido donde el tiempo no es money de la América católica donde,en pleno inicio del capitalismo la Iglesia logra reinstalar la idea agustiniana de una salvación no terrenal) y esa perspectiva, en el cauce de una tradición de enciclopedismo frívolo – Borges, Paz - y de antropofagia cultural – Andrade, Lezama Lima – hoy habilita como otras marginalidades a ofrecer algunas hipótesis para leer territorios en la era global (o posglobal?: la actual crisis supondrá un cenit y un derrumbe del fin de la historia ? ). Se trata pués de eslabonar algunas observaciones sobre una articulación problemática: la de los territorios como soportes naturales sometidos a modelaciones experimentales del orden de la habitabilidad y la producción, y la de los proyectos, como operaciones conceptuales de pretensión racionalizadora de aquellas modelaciones. Parto asi de una noción básica que pudiera ser sometida a discusión: los territorios se con-forman históricamente como emergentes de unas fuerzas político-económicas apenas subrayada por la voluntad prefiguradora de un pensamiento proyectual. O sea: que el proyecto como dispositivo es (fue) poco relevante. Hay sedimentos, incluso vestigios canónicos, de acción proyectual en el gran pensamiento político de mo- OBSERVACIONES TERRITORIALES El proyecto como pensamiento Roberto Fernández Roberto Fernández htmhc ] 48 [ í ndice delación de territorio. Ateniéndonos a casos americanos, Thomas Jefferson no sólo es uno de los padres del destino manifiesto y mentor de la constitución americana sino que imaginaba un territorio cuadriculado y pasteurizado, con influencias masónicas e ideas de pureza etno-religiosa; Domingo Sarmiento, Justo Sierra o José Batlle intuyen que deben laicizar el Estado e imaginan una organización del equipamiento de nivelación social básicamente relacionado con la educación pública que bien podría haber estudiado Foucault para argumentar sus dispositivos; Juscelino Kubitschek – recogiendo entre otras, propuestas de urbanistas troskistas como Carmen Portinho, decide capitalizar el planalto brasileño, el corazón del episteme americano natural, acosado por una incipiente modalidad proto-global como la idea de la Fordlandia amazónica y resuelve construir Brasilia… Pero hay que tener claro aquí, el rol extremadamente marginal del pensamiento y práctica específicamente proyectual. Malcom McLean, que después será fanático de la arqueología industrial romántica y dueño del Orient Express, inventa el container en los 50 y ese inventó rediseña la geografía territorial y permitiría la llegada del esquema just-in-time posfordista; he aquí otro caso de innovación, en este caso mas empresaria que política, engendradora de resultados proyectuales. Pero como soy diría, un intelectual-proyectista, este papel remite a indagar en aquellos procesos de cambio territorial engendrados por asi decirlo, para-proyectualmente y subsidiariamente, a pensar ajustes de tal dispositivo que retomen un carácter de comprensión/acción de dimensión territorial. I Perplejidades Si Maimónides viviera sería profesor de cultural studies ( sección multiculturalismo ) en alguna universidad norteamericana. Supongamos que siguiera interesado en guiar a los perplejos y si ello implicara atender las perplejidades causadas por territorios que mutan aceleradamente cuyas señales resultan poco visibles y por eso ocurre que la proyectualidad orientada a intentar trabajar en tales mutaciones resultan a menudo miopes o de poca lucidez. Cualquier guía de perplejos proyectuales debería empezar con entrenamientos en el arte de la descripción del territorio. 1 Ese arte forma parte de la tradición clásico-moderna de la re-presentación de los entornos humanos, un tema que incluye el de la relación que en las artes visuales y la literatura se planteó entre el campo y la ciudad, justo cuando empezaba la civilización dominantemente urbana, tema por cierto crucial en el mas enjundioso trabajo del crítico galés Raymond Williams2 que tuvo la virtud de articular cambio social y nuevas visiones artísticas en la aurora de la industria. La saga de Williams desmonta como los literatos des-escriben sobre un territorio mutante que entre los siglos XVIII y XIX recepta migraciones, infraestructuras, agroindustrialización, ruptura de los equilibrios de ecosistemas naturales y surgimiento de la cultura proletaria urbana, hechos de la historia que pocas veces se analizan a través de sus cicatrices geograficas y paisajísticas. Hace no mas de dos décadas se funda una vertiente literaria a caballo de la non-fiction en la que cierta armatura moderna desprecia los personajes y los eventos y trata de situar el locus como personaje literario de donde pudiera uno imaginar que surgen los observadores del territorio : Berger, Chatwin, Magris, Sebald entre otros. John Berger es el cronista nostálgico de las pequeñas historias rurales arrastradas por la centrifugación del progreso y la célebre trilogía europea a modo de un Hesíodo mucho menos arcádico descubre esa potencia del lugar como en su propio retiro a una finca rural francesa o en sus observaciones donde cruza escritura y fotografía etnologica ( de Jean Mohr ) en sus escritos suizos o en la semblanza de un médico rural inglés. Un amigo que enseñaba arquitectura en París celebraba un ejercicio en que los alumnos debían reconstruir proyectualmente el espacio que Roland Barthes describía en media página de sus memorias, una vieja casa de veraneo infantil en Biarritz. Otro amigo peruano le proponía a sus alumnos de arquitectura que proyectaran las máquinas fantásticas del Barón de Munchausen o que arquitecturizaran el Locus Solus de Raymond Roussel. Bruce Chatwin abandonó una promisoria carrera de experto en bienes artísticos de Sotheby para lanzar- Observaciones territoriales. El proyecto como pensamiento. í ndice [ territorios de aproximación ] ] 49 [ í ndice se a un nomadismo de mas una década hasta su temprana muerte, del que emergen algunas piezas ya clásicas: sus andanzas patagónicas capaces de hacer sentir el ascético desierto de historia y paisaje, su crónica de tres generaciones de una familia de campesinos galeses o su descripción del paisaje australiano según las tradiciones indígenas que fusionan su etnohistoria con canciones y transcripciones de esas oralidades en señas que roturan el territorio. Claudio Magris hace un alto en su sesuda tarea de erudito en germanística desde su mestiza Trieste y se lanza a recorrer/describir el Danubio, esa cuenca sintomática de Europa central a la vera de la cuál se apostaron ciudades y tradiciones, escrituras e industrias y que sometido el análisis histórico-geográfico de ese rio logra plasmar un relato lleno de vicisitudes donde hubieron proyectos, desde poéticos a cinematográficos, desde agrarios a urbanos. Pero quizá el devenido escritor de culto después de su accidental muerte, Winifred Sebald, un oscuro profesor de alemán en una universidad inglesa de provincias, expresa mas cabalmente esta idea de los observadores de territorios que aquí quiero exaltar: territorios que como las desoladas costas del sur inglés, tema de una parte de Los anillos de Saturno , ni siquiera son amables o valiosos mirados desde el turismo, la historia o el atractivo natural. Lugares áridos y tristes, sitios que su población abandona, eriales batidos de viento o turbales peligrosos, arqueologías de casamatas de la segunda guerra mundial, todo mezclado para potenciar la profunda nostalgia del profesor convaleciente de una enfermedad que recorre estos márgenes en una zona donde el territorio decadente o paralizado puede ser disectado como un arte de entomólogo. Detengo aquí mi comentario circunscripto a este filón de escritores-testimoniales pero podría extenderlo a una faceta orbital de cualquier gran escritor: hay una Lima mejor descripta/captada que por Vargas Llosa, una Buenos Aires o La Habana mas develada que las de Cortázar o Cabrera Infante, hay mas Montevideo que el de Onetti? Observadores que practican su etnotextualidad – como Sebald y sus compañeros -, escritores que agregan a su historia las historias de un lugar, todos ayudan a formar-nos como proyectistas territoriales ya que lo primero es pulsar las esencias de cada sitio, sus llagas de uso, sus vectores de inercia o cambio: ellos ven lo que fué ( como el monumental acervo de apuntes sueltos de los benjaminianos Pasajes de Paris ); como podríamos atesorar sus metodologías para explorar lo que será ? 2 Ahora quería bajar a otra clase de observaciones territoriales si se quiere mas analíticas, específicas y operativas, para ver si es posible retener ciertos pasos de los escritores precedentes ya mas cerca de la literatura proyectual. Y asi pués podría empezar refiriéndome al tipo de crítica contextualista o culturalista de hechos de la arquitectura que realiza Michael Sorkin, quién habitualmente escribe en los periódicos y luego compila esos textos breves en formato de libro. Uno de ellos3 contiene pequeños ensayos sobre ciudades como El Cairo, Las Vegas o Phoenix, territorios como la India o China o las ruinas anasazi de Mesa Verde en Arizona, barrios como el neoyorquino Tribecca o comentarios sobre diseñadores (Siza, Gehry, Foster) trabajando en conexión con sus interpretaciones de sendos genius locii . Lo que hace Sorkin, con humor y abundantes metáforas y retruécanos, es intentar comprehender lo pre-proyectual , analizar los datos desde geologicos a culturales que contienen las claves de proyectos posibles que asi emergen adaptados o contrapuestos pero siempre en una suerte de diálogo con atributos del orden del territorio. Sorkin no parece decir que no se puede proyectar sin tal cosmovisión del locus previo pero si afirmaría que la crítica, en cuanto análisis y valoración de un hecho o producto puntual no puede ser sino interpretativa de aquellas condiciones pre-proyectuales. Un segundo caso, ya no crítico-analítico sino directamente proyectual, sería el del inglés Terry Farrell que publicó en un número monográfico de The Architectural Review 4 un trabajo llamado Manifesto for London. 20 Propositions . Lo que hace Farrell es aplicar el axioma site as client , en el sentido de sostener que son las cualidades y problemas del locus las que, merced al análisis, emergen como motores sustantivos de las acciones proyectuales que en tal caso, serían del tipo problem-solving en un sentido, o de captura y aprovechamiento de potenciales latentes en otro. Al hablar del sitio Farrell involucra atributos materiales naturales y culturales del mismo pero también deseos, necesidades, expectativas o imágenes-objetivo de los colectivos sociales mas allá – o antes – de la discusión sobre la viabilidad concreta y por asi decirlo, la condición capitalista de la posible materialización del proyecto ( es decir si hay capital de inversión, si hay renta, usufructo o forma de generar lo mas Roberto Fernández htmhc ] 50 [ í ndice aceleradamente posible un retorno del capital invertido, etc.). En realidad esto último – es decir, que el proyecto sea únicamente el modo de encarnar una operación económica-financiera, mas allá de su viabilidad de producción técnica y consumo social – viene a cuestionarse en Farrell quién analiza condiciones territoriales, delimita atributos problemáticos y potenciales y formula proyectos como reflexiones mejoradoras de aquello que analiza, no unidades de respuesta a demandas del sistema capitalista aunque mucho de lo que proponga seguramente será beneficioso en términos de economía general , no de ganancias privadas. Farrell dice que Londres habla , o sea emite una discursividad que presenta su estado de necesidad de proyectos . Y esos proyectos pueden ser desde un mejoramiento de la inteligilibidad de la ciudad o cómo podría ser mejor entendida, como garantizar movilidad mecánica mejorando las calidades de lugares, dónde y cómo poner viviendas, cómo resolver los grandes cruces urbanos, cómo hacer reemerger las lost towns que quedaron dentro del magma londinense, cómo resocializar el importante patrimonio de las crown lands y los estates aristocráticos, cómo aumentar la peatonalidad urbana, cómo mejorar la accesibilidad y en particular los circuitos envolventes, qué intervenciones del orden de las acupunturas podrían desarrollarse en torno de múltiples focos de social housing , cómo aprovechar los shopping centers de extramuros como punto de partida de nuevos equipamientos culturales y sociales, qué hacer con los historic markets , cómo urbanizar las Docklands o cómo desarrollar en el estuario de Támesis una extensa área-parque que no sólo aumente la dotación de espacio público de escala metropolitana sino que intente resolver el aumento del pelo de agua consecuencia del calentamiento global. Farrell presenta su manifiesto como una construcción colectiva – informa sobre la convergencia de propuestas de mas de un centenar de colectivos, instituciones y personas y asume en cierta forma un rol de acopiador o coleccionista, no de demiurgo unipersonal, figura tan frecuente en el urbanismo moderno y posible explicación de su fracaso. 3 Algunas de las observaciones previas remiten a identificar diversas formas de leer o analizar territorios pero lo que éstos ofrecen como datos son resultados o emergentes de procesos de alta complejidad; lo que describe Raymond Williams como producción cultural, literaria y artística de los siglos XVIII y XIX está atravesada por los procesos de la revolución industrial que trazaba infraestructuras o definía migraciones masivas del campo a la ciudad. No se puede observar o analizar un territorio – o sería extremadamente ingenuo – meramente considerando sus evidencias diría físicas o preceptuales; lo que llamamos paisajes son la última capa de procesos profundos, endógenos e in-visibles. Por tanto para analizar el territorio presente deberíamos considerar algunas carácterísticas pos o tardomodernas – propias del late-capitalism diría Fredric Jameson, otro agudo analista cultural contemporáneo – como todo lo que se vincula al posfordismo productivo, al nomadismo y multiculturalismo social y los cambios políticos en el disciplinamiento. Brian Holmes, uno de los referentes del análisis de la nueva cultura del capitalismo avanzado ( también llamado cognitive capitalism ) propone considerar el tema del cambio psicosocial referenciado a lo que indica como personalidad potencial o flexible , acomodamiento subjetivo y transubjetivo de las conductas al proceso también caracterizado como capitalismo flexible 5. En ese texto se comenta la idea de la (paradójica) libertad propia de la nueva sociedad del control presentada por Gilles Deleuze: La sociedad de control fue definida por primera vez en un texto muy conocido de Gilles Deleuze publicado en Francia en 1990 6 . Deleuze previó el fin del régimen disciplinario que se había ejercido sobre los cuerpos en los espacios cerrados de la escuela, de los cuarteles, del hospital, del asilo y de la fábrica, y su sustitución por procedimientos ubicuos de seguimiento electrónico y recopilación de datos, procedimientos administrados por las atomizadas jerarquías de la empresa posmoderna. Más aún, Deleuze asociaba estos procesos de vigilancia, miniaturizados y móviles, a su contrario aparente: la energía voluntaria de la motivación personal obtenida y canalizada por la función psicológica del marketing. La huída de la población subordinada fuera de los moldes disciplinarios, y el abandono correspondiente de los límites genéricos y de los marcos simbólicos del poder social, se verían correspondidos por el despliegue de los sistemas que modulan el flujo de la experiencia, “como un molde autodeformante que cambiaría continuamente, de un momento al otro, o como un tamiz cuya malla cambiaría de un punto al otro”. La sociedad de control se puede concebir como la aplicación puntual, pero casi ineludible, de estímulos coercitivos o persuasivos que sirven para canalizar la expresión del individuo a escala molecular, antes de que se pueda adoptar cualquier postura ética o se pueda tomar alguna decisión. El individuo, que la filosofía había concebido tradicionalmente como el sujeto de la voluntad, o que la ética tradicional había concebido como la integridad de la persona, Observaciones territoriales. El proyecto como pensamiento. í ndice [ territorios de aproximación ] ] 51 [ í ndice se ve reducido a “la cifra de una materia ‘individual’ que debe ser controlada”. A partir de esas definiciones de Deleuze irrumpe una idea de nuevas practicas artísticasquizá extensibles para nosotros a nuevas prácticas proyectuales que Holmes, citando al brasileño Ricardo Basbaum7, entiende que se caracterizan por cuatro criterios, a saber: [1] Un entorno maquínico autopoético o autorrenovante, cuya autonomía se desarrolla por variar continuamente frente a lo que le rodea. [2] Una intervención que consiste no en la ruptura de las fronteras de los géneros o disciplinas, sino en una confrontación deliberadamente local con las formas difusas, omniabarcadoras, de la cultura. [3] Un estatuto impersonal del artista que se convierte en vector de teatralización de un entorno vivido mediante la propagación de una “mitología individual”. [4] Una nueva recepción de la obra artística, a través de la cual un espectador activamente participativo adopta una posición ético-estético-creativa. Este contexto sitúa creo, algunas características de cambios epocales que definen flexibilidad, derivas, intensidad de atravesamientos de flujos territoriales masivamente virtuales pero en el marco de las nuevas formas de vigilancia y control. Pero en una escena quizá de multiplicaciones de acciones subjetivas – mas bien artísticas – que instalan un contexto de libertad molecular todavía por explorarse. 4 Por eso no será casual que el mismo Holmes presente en otro de sus escritos, una faceta ligada a la anterior en que emerge la idea del nuevo museo como paradigma de modernidad crítica, por cierto en la escena de expansión del mundo terciario caracterizado por el flujo de capital simbólico lo que da lugar al optimismo del homo artisticus – en Holmes pero también en Toni Negri, padre del posmarxismo – como figura de productividad virtual-simbólica pero por ello, también con la potencialidad revulsiva de un activismo político en que pueden leerse como subversivas a acciones que procuran salirse de la axiomática capitalista8. Este análisis desde luego también aporta argumentos a una revisión de lo proyectual – como producción reinstalada en el campo de las performances artísticas – y de su modo de entender/transformar los territorios, análisis que también confluye en el esquema de cierto capitalismo evolutivo que han propuesto Luc Boltanski y Eve Chiappello9. Estos autores indican que el capitalismo puede caracterizarse como un modo (productivo-cultural) tensado por una compulsión a la acumulación, de tal forma que deriva históricamente – para no hablar de evolución – a manera de eras en que cada era acumula y deglute las críticas producidas en la era anterior, críticas que estos autores tipifican bajo el nombre de críticas sociales ( o críticas a la explotación ) y críticas artísticas ( o críticas a la alienación ). El verdadero fin de la historia estaría entonces dado por una aptitud acumulativa infinita – no por una idealidad consumada y absoluta -, aptitud que es las que libera cierto espacio experimental para las críticas social y artística que serán deglutidas por una era subsiguiente. 5 Tal libertad pareció ser efectivamente asumida en la incipiente articulación de arte y política de la Internacional Situacionista en los tempranos 60. Las novedades de este movimiento y de su líder, Guy Debord, mezclan cierto cinismo dadaísta con algunas invenciones técnicas como las derivas , concepto que extraen de la terminología naútica y militar y que definen como la acción calculada determinada por la ausencia de un locus propio . Es decir, un movimiento social que se mueve a la búsqueda y captura o apropiación del espacio que no tiene. Ello dio cauce por una parte, a la provocativa textualidad de Debord10 y por otra, a los experimentos urbanísticos de Constant, el miembro urbanista de la organización, y su proyecto teórico New Babylon 11 (1958), que curiosamente pronto se distanciaría de Debord quedando fuera del movimiento. A Constant le interesaba el método marxista y entendía que su trabajo proyectual anticipaba un territorio remodelado por la revolución, entendiéndolo como una práctica terrorista. Había participado del colectivo Cobra ( donde tambien estuvieron Aldo van Eyck y Aspern Jorgn ) del que se separó por considerarlo políticamente indefinido. Su noción de ciudad rescata ideas nomadistas como las que vienen de la cultura gitana y de los espectáculos de las carpas circenses; también ensayará nuevas prácticas cartográfícas12 que en realidad provenían del registro acumulativo de rutinas cotidianas que se originó en el estudio que el sociólogo parisino Pierre Chombart de Lauwe realizó consignando los itinerarios urbanos anuales de Roberto Fernández htmhc ] 52 [ í ndice una jovencita. Trayectorias, flujos, redes, espacios de afecto y desafecto, geografías cognitivas o psicogeografías derivaron asi en el desarrollo de una relación entre observación y actuación, entre diagnóstico y operación en los procesos mutantes de la ciudad dando incluso fundamento al despliegue actual de numerosas formas de actuación urbana desde las acciones okupa hasta el parkhour y las prácticas furtivas. 6 Aunque suene especulativo el pensamiento situacionista – a menudo mas cerca de los discursos provocativos y del arte político, hasta confluir con las acciones globalifóbicas de los 90 en Seattle o Génova- tiene al menos dos derivaciones: Cedric Price y Rem Koolhaas. En el caso de Price su interés en la diagramática de las dinámicas urbanas tanto como su deslocacionalidad proyectual ( Fun Palace : monumentos efímeros y mutantes para el espctáculo urbano; Potteries Thinkbelt : universidad nómada que apovecha infraestructuras decadentes para reactivar una región evitando su despoblación ) implica no sólo utilizar las notaciones de Constant sino también habilitar un pensamiento arquitectural que dentro de las novedades del Team X empieza a plantearse el asunto de la desmaterialidad y la necesidad de operar a escalas territoriales13. Price escribe además en 1965, un célebre manifiesto a favor del non-plan , negando el sentido y la aplicabilidad del concepto de plan político, técnico, urbanístico, etc. Koolhaas es un fenómeno anómalo en la escena contemporánea por la virulencia de su temperamen- to esquizoide ya que es perfectamente lúcido para montar una devastadora crítica urbana ( La ciudad genérica ) a la vez que cínicamente habilitado para desarrollar fragmentos de esa ciudad cuya calidad cuestiona al hacerse cargo del rol espectacular y mediático de la arquitectura tanto como para construir metáforas delirantes como conceptos que satirizan la vida social contemporánea14. Entresacando ácidas observaciones de esa idea de ciudad de RK se puede leer por ejemplo que lo que entrega la ciudad genérica es como comida japonesa, [en la que] las sensaciones pueden ser reconstituidas e intensificadas en la mente o no, simplemente se pueden ignorar… carencia generalizada de urgencia e insistencia actúa como una droga potente: induce a una alucinación de lo normal . Algo parecido a lo que Franco Berardi presenta como la prozac-culture , en la que la administración social de tal antidepresivo debe asociarse a la búsqueda política de una euforización generalizada que contrarreste y disimule las catástrofes del presente. Sigue RK: la ciudad genérica es fractal, una repetición sin fin del mismo módulo estructural simple…su atractivo principal es su anomia… los campos de golf son todo lo que queda de alteridad… la gran originalidad de la CG es simplemente abandonar lo que no funciona… acogiendo solamente [polaridades] tales como lo primordial o lo futurístico… la CG es todo lo que queda de lo que la ciudad solía ser. La CG es la posciudad que se está preparando en el sitio de la ex-ciudad. Y asi siguiendo en una letanía interminable. En uno de sus escritos periodísticos Debord postula una imagen delirante consistente en organizar un enorme parque temático que receptaría todas las estatuas ecuestres del mundo, de manera de anular el potencial simbólico de cada pieza y juntarlas a todas en un acto de tenor surrealista. Esa imagen es usada por Koolhaas en la iconografía de emirato que acumula en un cuadrado del desierto las formas de los grandes rascacielos de todos los tiempos: los monumentos rabiosos de Debord ahora se magnifican en edificios-monumentos para poblar el u-topos árabe. 7 En este punto me gustaría volver a cierta explicación general del presente aludiendo si se quiere a un pensamiento especializado plagado de metáforas territoriales porque creo que ello ayudará a fundir pensamiento y proyecto – en una perspectiva crítica – que es lo que propone este papel. Para ello me parece útil extraer algunas imágenes presentadas por Peter Sloterdijk, tal vez el filósofo mas importante y provocativo de nuestra época, cruza de Kant y Hégel actualizados y emergente casi punk de la patria filosófica por excelencia. Sloterdijk escribe mucho y bien, sus libros son canteras inapreciables para analizar las cruzas de sociedades y espacios y su tripleta Esferas bien puede considerarse un tratado actualizado de las múltiples prácticas posibles para engendrar burbujas habitables. Pero la potencia política de Sloterdijk o su capacidad para producir eslóganes y metáforas ácidas se despliega en las entrevistas que suele dar a los periódicos donde adquiere la virtud, menos lograda en sus libros, de acelerar y comprimir el sentido de sus teorías generales15. Sloterdijk enfoca cierta perspectiva evolutiva del destino histórico mediante la explicación del devenir en- Observaciones territoriales. El proyecto como pensamiento. í ndice [ territorios de aproximación ] ] 53 [ í ndice tre dos metáforas: el hombre moderno pasa del modelo (industrial) del invernadero al modelo (maquínico) del zoo y en tal pasaje adquiere la pretensión de asumir lo que llama una animalidad lujosa . Este devenir se asienta tecno-científicamente en la devastación sistemática del mundo fósil, o sea de un reservorio no renovable cuya finitud se agotará en no mas de 3 siglos: la modernidad se plasma en ese devenir y también en esa degradación sustantiva del soporte ecosférico: pero la fragilidad de lo fósil, en esta era terminal de dichos tres siglos, estipula demarcaciones territoriales y redefiniciones de lo humano. El territorio muta de un esquema esferológico a un magma de espuma – esa es la teoría dinámica que informa el argumento de la trilogía esférica -, lo humano, provocativamente definido como un campo manipulado: el parque humano, una suerte de acopiadero o depósito operable, resulta un ámbito caracterizado por el eugenismo revitalizado por la tecnología, habiéndose llegado a un era donde puede multiplicarse la clonación, la planificación biológica de todo lo reproducible o el aditamento sin límites de suplementos técnicos de vitalidad ( prótesis, maquinalidades extra-corpóreas, cuerpo como interfase de múltiples tránsitos bio-químicos, etc.) . La idea sloterdjkiana del eugenismo renacido en la posmodernidad es a la vez social y espacial. En lo social se propone el exterminio de lo débil-enfermo aun todavía con grandes decisiones geopolíticas de administrar selectivamente tal macropolítica ( una sexta parte del mundo, calculadamente, no alcanza el umbral calórico diario necesario para la mera reproducción biológica, el equivalente poblacional a una Francia entera muere cada año antes de cumplir sus doce meses de vida, etc.). El eugenismo social – bio-técnicamente posible y demográficamente diferencialse acompaña con un eugenismo espacial o territorial: analiza Sloterdijk que lo que queda afuera de lo global-triunfante es para el turismo y la caridad . Algo evidente dicho sea de paso, en el film Babel : la pareja norteamericana haciendo turismo en algún lugar de Africa arábiga y sus hijos supuestamente en casa, en manos de una nanny mexicana, todos sufren peligros exponiéndose a violencias emergentes de otredades. 8 Concluyendo esta primera sección quiero sintetizar y enviar a tres trabajos mios recientes que proponen algunos indicios metodológicos para una articulación entre pensamiento crítico acerca del estado de la modernidad y alternativas refundadoras de actuaciones proyectuales que se simbolizan en tres conceptos que hacen parte de los títulos de tales escritos: plataformas16, paisajes17, intersticios18. La noción de plataforma remite en un sentido, a los varios estratos naturales y técnicos de un sistema urbano y en otro, a la idea de scoreboard o tablero de control , instrumento genérico para la toma de decisiones concentradas en variables de indicadores estratégicos con que hoy suele operarse habitualmente en el management gerencial. La idea es señalar que la actividad principal de nuevas formas de gestionar frente a los cambios territoriales es conformar un modelo de sustentabilidad operable con ajustes puntuales y graduales, técnica que remite al esquema de los observatorios y del análisis de variables especializadas como lo que ofrece el esquema desarrollado por los ecólogos de Harvard ( Forman, Dramstad ) bajo el concepto de ecología de paisaje y administración de amosaicados territoriales. Nada ya es funcionalmente puro ni conceptualmente virgen: nos hallamos plenamemente instalado en un universo hibrido . Si bien el concepto de paisaje proviene al menos, en su versión moderna, del siglo XVII, se trata de revisar su evolución hasta advertir su confluencia en la idea de paisajes operativos típica de la llamada geografía posmoderna. Las operaciones de análisis y proyecto de unidades de paisaje se transforma recientemente en un sentido, a partir de las grandes operaciones del New Deal americano y las ideas de la RPA ( Mumford, MacKaye, Stein, McHarg, el proyecto TVA ) y hasta las acciones de IBA-Emscher ya en los 90, y en otro, en manos de los land-artists como Smithson, De Maria o Long asi como en el desarrollo mas ligado a un pensamiento cultural-territorial ( que estético-biológico ) en autores como Van Valkenbugh, Schwartz, Walker o Hargreaves. Por último la noción de intersticio la propongo como modelo de intervención en lo que ahora entenderíamos como sociedades y espacios caracterizados por la porosidad: frente a la presunta uniformidad de la remodelación socio-territorial del proceso de la globalización, creo que el mundo ( los colectivos sociales, los sistemas de asentamientos y producción ) se parecen mas a un queso gruyere y están lleno de agujeros activables , perspectiva en la que concurren analistas como Virno o Latour y que abre campos de actuación en tácticas de aprovechamiento de vacios, técnicas furtivas, acoples de procesos, saturación de week areas , etc. Roberto Fernández htmhc ] 54 [ í ndice II Tópicas: observar/proyectar La segunda y última parte de este papel propone invertir el sentido de análisis: si en la sección anterior se trató de deducir desde condiciones abstractas, efectos materiales en los territorios, ahora lo que se quiere es explorar como algunas situaciones o proposiciones relativas a la modelación topográfica remiten a características genéricas del devenir contemporáneo, yéndose asi del pensamiento al territorio y viceversa. A principios de los 70, Louis Marin19 publicaba sus estudios sobre los juegos de espacio – las utópicas – como introducción al análisis de las formulaciones utópicas ( que caracterizaba como formación exclusiva del capitalismo ) según las cuáles se realizaba un ejercicio crítico de las ideologías dominantes a través de la proposición de un no-lugar, u-topos de futuro posible. Marin fue el primero en desmontar el valor tópico de Disneylandia y su potencial anticipatorio: la juzgó sin embargo, como una utopía degenerada que define asi: una utopía degenerada es una ideología realizada bajo la forma de un mito. Proposición principal de su ensayo acerca del invento de Disney ( Degeneración utópica:Disneylandia, ensayo 12 del texto citado ) que complementa con cuatro definiciones muy útiles: [1] La ideología es la representación de la relación imaginaria de los individuos con sus condiciones reales de existencia. [2] La utopía es un lugar ideológico: la utopía es una especie del discurso ideológico. [3] La utopía es un lugar ideológico donde se utiliza la ideología: la utopía es una escena de representación de la ideología. [4] El mito es un relato que formula estructuralmente la solución de una contradicción social fundamental. Desde esa perspectiva me limitaré a presentar y comentar dos conjuntos o colecciones de tópicas: unas emergentes del estadio de la modernidad; otras referentes a lugares comunes andaluces, expresiones tópicas que parecen o intentan definir un sentido de identidad ( como diferencia respecto de otras expresiones ) en el contexto en que tales tópicas se presentan en un actual y multicultural catálogo de lugares tópicos. Con Marin habría que juzgar en estas tópicas cuánto o qué tienen de u-tópicas, en el sentido de contener elementos de crítica ideológica o vislumbres de lo que vendrá, sea como catástrofe no deseada, sea como figura de lugar ideal. En un pasaje de su obra dice Marin: El ‘contenido’ de la utopía es la organización del espacio como un texto; el texto utópico, su estructuración formal y sus procesos operacionales, es la constitución del discurso como un espacio . Reversibilidad pués entre texto y espacio; entre espacio y texto y en esa reversibilidad una condición narrativa, un efecto de descripción que aseguraría pasar del texto al espacio y de éste al texto. 9 Lógicamente el primer propósito de esta sección - presentar un muestreo de tópicas modernas – puede ser una tarea excesivamente ambiciosa o bien sesgada hacia una selección seguramente discutible, cuyo sentido quisiera que finalmente dependa de explorar algunas nociones ligadas al párrafo precedente que refiere a las ideas de Marin. [1] Probablemente quiénes creyeron que el argumento de la cinta The Truman Show era i-real ( en tanto que su o supra-real) no se imaginaban que proliferaría una clase de pseudo-topos o entronización de lo virtual-real como en el caso de Tropical Islands , cerca de Berlin, que se propone una suspensión ficticia del crudo invierno estableciendo ad eaternum una temperatura de 28 grados y una humedad del 55% en una vieja fábrica de zeppelines de 66000 m2 ( 380 m de largo; 107 de altura) que acomoda 8200 personas en la ficción idílica de un tiempo (crono y meteorológico) detenido y que incluye además naturaleza, antropología, culturas populares y todo aquello que uno pudiera buscar con grandes desplazamientos y que ahora está aquí. Es la utopía consagrada del modelo Las Vegas ( por ejemplo, con su hotel veneciano bendecido por expertos curadores legítimos y legitimidadores ) o el ideal de la vida en un parque temático siguiendo el ideal de inicio de siglo del grand hotel ( Place Bonaventure , en Montreal, demistificado por un célebre ensayo de Jameson ) o por el conocido megashopping de Edmonton, el mas grande del mundo. [2] Una variante de la virtualidad – en este caso realmente, utópica o sin lugar – es la fantasía encarada Observaciones territoriales. El proyecto como pensamiento. í ndice [ territorios de aproximación ] ] 55 [ í ndice por Norman Nixon (frustrado candidato a presidente de USA en 2008 ) es el caso de la ciudad a la deriva llamada Freedomship, un engendro náutico que no pudo salir del papel que tendría 1.4 km de largo y 22 pisos de altura, con una cubierta utilizable como aeropuerto para hasta unas 15 aeronaves de 40 pasajeros y capacidad para hasta 100000 personas, de las cuáles habría 40000 residentes full time ( asi los llama Norman) y 20000 personas de tripulación; el resto serían turistas. El estandar de 1 persona que sirve a sólo 2 roza el ideal aristocrático, lo que se complementaría con una universidad flotante, un hospital clase A y uno de los shoppings mas grandes del mundo. El buque y sus full time darían la vuelta al mundo una vez por año y se pueden comprar pequeños apartamentos mas o menos a un costo unas 20 veces superior al terráqueo. Desde el 2005 esta operación ( que se lanzó y que tuvo alguna cantidad de locadores ) parece haber entrado en un ocaso definitivo. Por un lado nos habla de las mutaciones del territorio y de cierto ideal de tecno-nomadismo; por otro, parece una inicial fase de la vida fuera del planeta. Los promotores se limitan a decir que 100000 personas juntas son una buena escala para prever una sociedad saludable . En rigor también parece significar una extrapolación del modelo high-ghetto que empieza a proliferar en los barrios cerrados o enclaves exclusivos proliferantes por todas partes. [3] El jóven belga Vincent Callebaut – fruto sin duda de la arquitectura renderizada o las mieles del juego de virtualidad – aporta en sus Lilypads ( que acomoda cerca de donde puede haber renta: frente a Montecarlo o en los atolones de Maldivas ) otra vuelta de tuerca a esta imaginación técnica desbordada en su locacionalidad pero también en su exhibicionismo técnico paradójicamente amparándose en el paragüas de la sustentabilidad y abusando de la frescura metafórica de los pads, esas pequeñas papeletas que se pegan en cualquier parte de las que con su marca Post-It hizo fortuna la compañía 3M. [4] Ya comenté que hace 40 años Louis Marin recomendaba tomar muy en serio a la deriva que invertía un camino: si hasta los 40 la realidad científico-tecnológica era base del discurso imagineril de los comics , después de la II Guerra algunos inventores de personajes mediáticos empiezan a pensar en la posibilidad de realizar sus fantasías de las que la mas relevante será Epcot20, la empresa de Walt Disney21 que se multiplica en muchas versiones generadoras de fantasías exactas – a la sazón, un término de Adorno – como la división estate de la antes exclusivamente cinematográfica MGM – que diseño, construyó y explota el Hotel New York-New York en Las Vegas o la multiplicación de escenografías felices emprendidas por la firma The Jerde Partnership , uno de cuyos consultores era Ray Bradbury. La oscilación entre ficción y realidad, siempre tornando una en otra, que inaugura Disney emblematiza esta etapa de capitalismo terciario pero también degrada las características de la vida urbana e instala la sensación de una falsa libertad bajo control. [5] De Bansky se sabe poco y hay parece, una cuidadosa difuminación en la información acerca de quién se trata; pistas falsas, a veces emerge el dato de un artista callejero de grafitti , suerte de vengador satírico de ofensas y deterioros, a veces resulta que es el nombre equívoco de un colectivo socio-político que ejecuta un arte cuidadosamente planificado casi como una guerrilla urbana y de salón: versión tardía del dadaísmo y periferia del pensamiento situacionista, se trata de un vigoroso productor de objetos, lugares y situaciones paradójicas, enunciador de territorios difusos, no espaciales ni históricos, no artísticos ni culturales, no populares ni elitistas. A veces también los títulos incluyen una carga de sátira: la obra ( escultura, montaje, instalación, set del cuál se sacarán las fotografías documentales?) La_Tai4 , de 2005, es la imagen 4 de un personaje llamado La Tai, suerte de aya, ama de llaves, secretaria, camarera? del artista, informante muda y poco culta, modelo a su pesar, etc. Entretanto La Tai comparte escena con un elefante elegante, revestido del mismo chintz que forra la habitación donde todos están en una tranqulidad absolutamente cotidiana. Bansky introduce el horror normalizado, el equilibrio frágil, el misterio irracional que nos atraviesa, eso que hoy convierte a Delvaux o a Ernst en casi fotoperiodistas. [6] Bansky, que aparentemente es (o son) inglés (es), es ciertamente reminiscente de la cultura pop de los tardíos 60, esa que juntaba a los Smithson con Paolozzi y que terminaría produciendo no solo el flower power de Sgt. Pepper y Mary Quant sino también el Sex Pistols de Rotten y Vicious: toda esa mezcla22 desestabilizó no sólo los formatos tradicionales ( música, literatura, artes ) sino la idea misma de locación territorial, arraigo, pureza tradicional y de pertenencia, arrasando lo british e introduciendo el meltingpot de las mezclas étnicas y aquello que mas tarde se llamaría poscolonialismo, movimiento inverso a la expansión colonial, regurguitación indigesta de lo que había sido de colonias, extramuros, periferia, empezando por la invasión que Londres tuvo de los bengalíes que huían de la fractura de la naciente Bangla Desh. En Londres emerge Bangla Town y la idea del nomadismo, lo errático y mutante asociado a la apropiación furtiva de ciudad y territorios. El pensador (anti)proyectual mas relevante es Cedric Price – que inventa notaciones musicales para cartografiar lo inasible-urbano-mutante, que reactiva territorios abandonados en Potteries Thinkbelt , etc. – así como su cronista de cabecera será Banham y la banda Roberto Fernández htmhc ] 62 [ í ndice Dicotomía que se inscribe en los territorios que también oscilan y se complejizan entre efectos de homogeneidad globalizadora y resistencias emergentes de modos antropológicos cuya identidad se liga al mantenimiento de tradiciones. Aunque asimismo, esta resistencia pro-tradicional no se postula al margen de otro efecto de globalización, tal como surge de la voluntad de insertar en el mercado terciarizado ( turismo no tradicional, sino turismo rural, antropológico, ecológico, cultural-popular, etc., productos con denominacion de origen, resemantización de modos habitativos tradicionales – del cortijo al hotel rural – etc.). En segundo termino resulta preciso acometer tal compleja interpretación de las relaciones entre la globalidad contemporánea y los procesos de defensa de ciertas autenticidades locales tal como se visualiza en los territorios y sus cambios, con un talante que debiera ser por decirlo de algun modo, posideológico, en tanto no puede primar ni una idea de progreso unicamente dependiente de efectos positivos de la globalización ni una idea inmovilista y nostálgica de ciertas identidades tópicas. Lo primero incluye procesos graves de deterioro social y efectos perniciosos devenidos de la enorme concentración decisional ( la crisis iniciada a fines de 2008 lo explica: siendo en principio una crisis financiera, los instrumentos aceitados de la globalidad funcionan repartiendo efectos democráticos enormemente extendidos ); lo segundo puede derivar en una desustancialización de lo genuinamente tradicional en una dimensión mas del mercado masivo y de sus facetas de entertainment . En tercer término desde la postura de los especialistas en proyecto ( no únicamente arquitectos desde luego sino también urbanistas, geógrafos, artistas territoriales, ambientalistas, narradores, cineastas, publicistas, arqueo-antropólogos de tópicas modernas, activistas culturales, etc.) cabe imaginar proyectos ya no concebidos como objetuaciones sino como activaciones de procesos en curso en los cambios territoriales; activaciones que podrán ser críticas o resistentes tanto como proactivas. El proyecto está alcanzando otra definición de su metier posible quizá cerrándose ya el largo ciclo del proyecto renacentista-moderno. En cuarto y final término, en el caso que nos convoca – el territorio sevillano en una dimensión inserta en los flujos de esta problemática universalización globalizada – cabe el programa investigativo y experimental (usando el proyecto antes redefinido como instancia de experimentación y prueba ) de articular lo que vinimos proponiendo casi como en tres bloques que parecen autónomos pero que debieran confluir y confrontarse: los procesos generales del capitalismo avanzado y sus expresiones territoriales, los desarrollos regresivos y transformativos de la idea de proyecto en su fase posmoderna y la necesidad de indagar en los paisajes locales desmontando sus características de estereotipos, verificando los impactos de aquella globalidad, evaluando las energías resistentes-locales susceptibles de engendrar valores habitables y definiendo un espacio viable y deseable en la futura división mundial del capitalismo cognitivo. http://etsa.us.es/obiter/index.php?option=com_seyret&Itemid=2&task=videodirectlink&id=151 [ NOTAS ] 1 Laplantine, F.- Nouss, A., Mestizajes. De Arcimboldo a Zombi, Editorial FCE, México, 2007. 2 Williams, R., El campo y la ciudad, Editorial Paidós, Buenos Aires, 2001. 3 Sorkin. M., Some assembly required, University of Minnesota Press, Minneapolis-London, 2001. 4 Farrell, T., Manifesto for London. 20 Propositions, número monográfico de The Architectural Review, 1237, Londres, Septiembre, 2007. 5 Como parte de los cambios epocales Holmes es un escritor web, preocupado que sus cosas estén en sitios de libre acceso digital. Aquí hacemos alusión a su escrito La personalidad potencial. Transubjetividad en la sociedad de control, disponible en el sitio www.brumaria.net 6 Gilles Deleuze, Post-scriptum sobre las sociedades de control, escrito inserto en Conversaciones 1972-1990, Editorial Pre-Textos, Valencia,1993. 7 Basbaum, R., Quatro características da arte nas sociedades de controle, manuscrito de la conferencia presentada en el Curso de Mestrado em Comunicaçao e Cultura, ECO-UFRJ, 1992. 8 Holmes, B., Una marea mutante de contradicciones. El museo en la edad de la expansión del Estado Workfare, ensayo al que se puede acceder en Observaciones territoriales. El proyecto como pensamiento. í ndice [ territorios de aproximación ] ] 63 [ í ndice el sitio www.republicart.net 9 Boltanski,L.-Chiapello,E., El nuevo espíritu del capitalismo, Editorial Akal, Madrid, 1999. 10 Un resumen del situacionismo se puede ver en Andreotti, L.-Costa X., Situacionistes , Art, Politica, Urbanismo, Edición MAC-Actar, Barcelona, 1996. 11 Sadler, S., The situationist city, MIT Press, Cambridge, 1996. 12 Wrigley, M.- De Zegher, C., Activiste drawing, MIT Press, Cambridge-New York, 2001. 13 Veáse una lúcida deconstrucción del pensamiento de Price en Mathews,S.,From Agit-prop to Free Space: The Architecture of Cedric Price, Black Dog Publishing, Londres, 2007. 14 Koolhaas, R., La ciudad genérica, Editorial G. Gili, Barcelona, 2006. 15 Utilizaré como referencia en este caso la entrevista titulada El fascismo de izquierda nunca hizo su duelo publicada en el periódico La Nación, Buenos Aires, 18 de enero de 2006. Algo equivalente en su carácter efervescente podría ser la larga entrevista editada por Hans-Jurgen Heinrichs bajo el título El sol y la muerte, Editorial Siruela, Madrid, 2004 que en rigor explica y sintetiza los aspectos que personalmente mas me interesan, de cara a su aplicabilidad proyectual, de este autor que enseña estética a diseñadores en Karlsruhe: los temas eugenistas referentes al parque humano, las cuestiones esferológicas de una poética general del espacio y las características de una antropología anfibia. 16 Fernández, R., Plataformas de sustentabilidad. Soportes urbano-territoriales, problemáticas y gestión ambiental, ensayo incluído como capítulo 4 del libro de Brand, P. (ed.), La globalización neoliberal y la planeación urbano-regional. Perspectivas para América Latina, Edición de la UNC, Medellín, Colombia, 2009, pp.103-126. 17 Fernández, R., Paisaje de paisajes.Panorama de tendencias, ensayo publicado en revista X,2, Mar del Plata, Otoño, 2009. 18 Fernández, R., Intersticios.Crisis:de la productividad a la imaginación crítica, ensayo publiacado en la revista Mapeo, 5-6, Montevideo, Marzo, 2009. 19 Marin, L., Utopiques:jeux d´espaces, Editorial Minuit, Paris, 1973. Hay una traducción española de Editorial Siglo XXI, Madrid, 1975. La cita que figura arriba consta en la p.15 de la edición española. 20 Epcot es la sigla Experimental Prototype Community of Tomorrow e implicaba el megalomaníaco proyecto que Disney tenía de levantar una ciudad utópica del futuro especie de modelo de comunidad ideal multifuncional con un sistema de transporte público elevado eléctrico dominantemente orientada al tiempo libre y por eso se instaló en Florida, el paraíso de los pensionados de alto standing, que se inauguró en 1982. Muerto Disney la compañía abandonó la idea y convirtió el sitio en un parque temático, dejando el negocio inmobiliario de lado, hasta volver a éste en los 90 con Celebration, proyecto de Stern actualmente habitado por unas 3000 personas. 21 Nuestro ya comentado Sorkin tiene un ensayo en el texto analizado que se llama Genius Loco y que analiza la omnipresencia de Disney ( sobre Wright o Mies o Picasso ) en la construcción de un imaginario USA, en alianza con la potencia modelizadora de la sociedad del cine mítico norteamericano (cuya importancia socio-política es materia de los estudios de Stanley Cavell ). Y desde luego conecta a Disney con la emergencia del nuevo programa de los thematic parks, materia de un libro que antologizó: Variaciones sobre un parque temático. La nueva ciudad americana y el fin del espacio público, Editorial G. Gili, Barcelona, 2004 ( original inglés de 1992). 22 Creo que el libro ( algo desatendido hay que decir ) que historiza esta veta o período y lo enclava en toda una lectura del siglo XX – que va del Cabaret Voltaire hasta los situacionistas y Monty Phyton y siguiendo – es Rastros de Carmín. Una historia secreta del siglo XX, de Greil Marcus, Anagrama, Barcelona, 1993. 23 Taut, B., Escritos expresionistas 1919-1920, El Croquis Editorial, edición ( curiosamente ) a cargo de Iñaki Abalos, Madrid, 1997, que incluye la reproducción facsimilar de los 4 libros (?) editados de Taut, La Corona de la Ciudad, Arquitectura Alpina, El Constructor del Mundo y La Disolución de las Ciudades. Roberto Fernández