LA EXPRESIÓN ARTÍSTICA DEL HORROR BÉLICO,
DE GOYA A OTTO DIX
ESTRATEGIAS ARTÍSTICAS, FUNDAMENTOS ESTÉTICOS,
CONDICIONANTES ÉTICOS
José Ignacio López He nández
Uni e sidad de Mu cia
Resumen:
La in es igación de la exp esión a ís ica del ho o bélico añade a las p egun as
gene ales sob e la exp esión del ho o o as especí icas debido a sus
condicionan es é icos. Al en en a nos a ob as que e ocan el su imien o eal
desbo damos las cues iones e e idas únicamen e a lo es é ico y iccional,
iéndonos obligados a esponde ambién a in e ogan es mo ales: ¿cuándo es
legí ima la ep esen ación de es e ipo de dolo ? El obje i o del ex o es explici a
esos condicionan es é icos, elacionándolos con las es a egias a ís icas que
buscan una ep esen ación e az del ho o de la gue a, una línea que inaugu a
Goya y que lle a a su acabamien o O o Dix.
Palab as cla e:
Gue a, es e ización, é ica, sublimación, Goya, Dix
Abs ac :
Resea ch on he a is ic exp ession o he ho o s o wa adds some issues o i s
own o he gene al ques ions abou ho o exp ession due o i s e hical
cons ain s. When acing wo ks ha e oke ac ual su e ing, we a e no only
add essing aes he ical and ic ional issues, bu he e is a need o ackle some
mo al ques ions as well: when is i legi ima e o depic his ype o pain? The goal
o his pape is o clea ly s a e such e hical cons ain s by connec ing hem o he
a is ic s a egies ha sea ch o an accu a e ep esen a ion o he ho o s o wa ,
a pa h opened by Goya and ended by O o Dix.
Keywo ds:
Wa , aes he i a ion, e hics, sublima ion, Goya, Dix.
Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es. Núme o 15, julio de 2015. ISSN 1697- 8072
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El in e és de la p egun a po la na u aleza y las condiciones de la exp esión
a ís ica del ho o bélico adica en el hecho de que la exp esión de es e ho o en
conc e o, del ho o de la iolencia eje cida sis emá icamen e en e g andes
masas de homb es po mo i aciones polí icas, no sólo nos pe mi e in en a
esponde a las p egun as que cualquie ep esen ación del ho o plan ea, sino
que, además, suma o as especí icas con un componen e é ico más ue e. Cuando
a amos con un ho o que no es pu amen e iccional y cuyo in e és no puede
asimila se al del delei e o mal, con lo que lidiamos es con la cues ión de cómo el
a e puede ecoge una ealidad ex ema en la que hay se es humanos eales,
miles o millones de ellos, padeciendo un su imien o eal sin que se aicione ese
su imien o. Ya que el ho o aquí no es un me o juego in elec ual ni una excusa
pa a la emoción es é ica, sino que nos es amos en en ando a una ealidad
dolien e que nos impone coo denadas mo ales, en onces cabe p egun a se si la
exp esión a ís ica del ho o de la gue a supone de o ma necesa ia una
banalización, jus i icación o espec acula ización del dolo de las íc imas y de la
culpa de los ag eso es. O si bien hay o mas de con e i en a e hechos an
dolo osos haciendo jus icia a su ca ác e ho ible.
Es a úl ima se á mi p opues a, pa a cuya elabo ación oma é como modelo
las es a egias a ís icas de ep esen ación del ho o bélico que pone en juego
po ez p ime a Goya y que ecupe a, pa a lle a las a su máxima exp esión, O o
Dix. Es as es a egias a ís icas e i an p esen a los hechos iolen os jus i icados
po alo es que legi imen la des ucción que asola sus imágenes, así como se i se
de un a amien o o mal que cons i uya ebaja de algún ipo de la in ensidad del
ho o que con emplamos a a és de ecu sos a lo sublime, la belleza y demás
ins ancias es é icas posi i ado as.
Jun o con el análisis de es as es a egias a ís icas que buscan p esen a lo
nega i o de o ma nega i a, el ho o de o ma ho ible, se hace necesa io
ambién da cuen a de los undamen os es é icos que si en de sopo e pa a sus
p e ensiones. Las ca ego ías es é icas como belleza o sublimidad quedan
desbo dadas po el ca ác e nega i o sin con apa idas de es as ob as ho ibles;
y la expe iencia es é ica, en endida como expe iencia ne amen e placen e a y
posi i a, no consigue aba ca nues a con emplación de ob as que buscan jus o
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lo con a io a un delei e ag adable. Es a o ma de exp esión a ís ica p e ende
se , en an o a e, an iolen a como las anécdo as que le si en de base, po lo
que end emos que e isa qué en endemos po expe iencia es é ica en su caso,
apoyándonos más en concep os como disonancia o quieb a que en place y
dis u e. Es o es algo que se e á de o ma cla a al en en a la adicional
esolución de la conocida como “pa adoja de la agedia”, o mulada de o ma
pa adigmá ica po Hume, que nos dice que los aspec os o males edimen el
con enido dolo oso haciendo que el cómpu o global de nues a expe iencia sea
posi i o, incluso placen e o. Lo que se cuen a puede que sea ho o oso, sí, pe o
la o ma en la que se cuen a es an ma a illosa que lo compensa. Es a o ma de
in en a man ene el saldo posi i o de la expe iencia es é ica del ho o es
jus amen e lo que los a is as que amos a es udia p e enden e i a . Los aspec os
o males, es ilís icos o es é icos de sus ob as no buscan edimi el con enido, sino
p o undiza en lo que ienen de ho ibles.
Respec o a la elección del in e alo his ó ico y es ilís ico que a de Goya a
O o Dix, son a ias sus azones. Con Goya lo que se inaugu a en el a e y ue a
del e eno del a e es una nue a mane a de eje ce , su i , con empla y
ep esen a la iolencia bélica; po eso supone un pun o de pa ida ideal. Y que
en el o o ex emo de ese in e alo encon emos a O o Dix esponde a que és e
lle a a su máximo la o ma en la que Goya empieza a da cabida a nue os ac o es
y nue as o mas de p esen a los, de la misma o ma que en la P ime a Gue a
Mundial se lle an a cumplimien o esas líneas maes as que comienzan en las
gue as napoleónicas: la gue a mode na con su pode de mo ilización masi o,
su uso in ensi o de medios écnicos y el abandono de cualquie limi ación con
espec o al eje cicio de la iolencia.
1. Es a egias a ís icas
Al habla de es a egias a ís icas busco hace e iden e su ca ác e de
medio pa a un in. Bajo esa óp ica se en iende que dichas es a egias a ían según
el in que pe sigan: no se án las mismas en ob as que busquen una legi imación
de los hechos bélicos que ep esen an, que las que encon amos en ob as que
p e enden ealiza una denuncia sin palia i os de la iolencia. Pa a incidi en ese
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con as e, no me limi a é a p esen a las es a egias de las que se si ie on Goya
y O o Dix pa a ealiza su despiadada c í ica de oda gue a, sino que las
con as a é con las es a egias que usa on sus con empo áneos en ob as que
negociaban con la con eniencia de la iolencia.
Tan o Goya como Dix ealiza on sendas se ies de es ampas en las que
inmo aliza on sucesos de ex ema iolencia que se die on en el ma co de la
Gue a de la Independencia, en el caso del p ime o, y en la G an Gue a de 1914-
18 en el caso del segundo. Se a a de los conocidos como los Desas es de la
gue a del a agonés, y la se ie De K ieg (La gue a) del a is a alemán. La
elección del g abado iene p o undas implicaciones a la ho a de comp ende de
o ma co ec a es as ob as. El g abado iene unas ca ac e ís icas que le hacen un
medio de di usión de imágenes ideal pa a la p opaganda: ep oduc ibilidad,
apidez, bajo cos e. Pe o ambién, g acias a sus posibilidades g á icas (ausencia
de colo ido, inde inición, amaño educido), pa a da cue po a una ob a que
denuncie la iolencia de o ma gene al, aunque ilus e una gue a conc e a. Po
eso las es ampas de Goya y Dix, siendo ep esen aciones de anécdo as conc e as,
es ando his ó ica y geog á icamen e localizadas, consiguen ese g ado de
uni e salidad y si en pa a ilus a cualquie gue a.
Pa a ealiza la compa ación en e las es a egias de denuncia y las
es a egias de sublimación de la iolencia bélica, un p ime paso es ace ca nos a
la con igu ación de la ep esen ación a ís ica de la iolencia en los albo es de la
mode nidad, momen o en el que oma cue po eso que podemos denomina
es a egias legi imado as, pa a después pode compa a las con las lle adas a
cabo po nues os au o es de e e encia en su in en o de p esen a la iolencia
bélica sin con apa idas jus i icado as.
1.1 Las es a egias a ís icas legi imado as
Pa a e o ae nos al momen o en el que su ge o igina iamen e la
exp esión mode na de la iolencia, enemos que emon a nos al gi o que impone
la Re olución F ancesa a la ep esen ación a ís ica de las ba allas y episodios
iolen os en gene al. Es jus o en ese momen o cuando se hace posible como ema
a ís ico la iolencia polí ica en oda su c udeza, sin que és a pie da el au a de
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legi imidad his ó ica. Más bien al con a io, me ced a la es a egia a ís ica
legi imado a de la que se an a se i , cuan o más iolen o sea el hecho
ep esen ado, más jus i icado se en iende que es á.
La conciencia de encon a se en e al su gimien o de una nue a época,
p opia de los e oluciona ios (pe o ambién de quienes se les oponían), y de que
ese su gimien o se p oduje a median e la iolencia, se aducía en la di usión de
pin u as y g abados de ipo bélico que daban cuen a de las ba allas en las que el
des ino de la humanidad se encon aba en juego. La impo ancia de lo que se
pe seguía con la lucha, en odos los bandos, jus i icaba la iolencia eje cida. El
a e que ep esen aba esa iolencia lo hacía incluyendo, a a és de una
es e ización de co e sublime, su legi imidad. No en ano, la iolencia se en iende
aho a como medio más que legí imo pa a oma o conse a el pode , sea en
nomb e de los de echos humanos o del o den social di inamen e sancionado.
F en e a la o ma en la que po ejemplo Velázquez nos habla de una ic o ia
bélica en La endición de B eda, en la que no con emplamos la ba alla
di ec amen e sino los alo es que la han p esidido: caballe osidad, nobleza,
p opo cionalidad, e c; la mane a en la que aho a las ba allas se subliman po su
calado his ó ico no e i a mos a oda la c ueldad, que aho a es p esen ada y
pe cibida como un alo a ensalza . Las ba allas ya no se en ienden como la
con on ación en e dos bandos equi alen es en en ados en un plano de
igualdad, sino que el signi icado his ó ico de las luchas en en a aho a al u u o
con a la eacción que in en a ahoga lo, la luz de la azón que ga an iza de echos
con a el oscu an ismo medie al, un o den jus o y lib e con a la op esión
eligiosamen e sancionada.
En las pin u as de An oine-Jean G os enemos un ejemplo cla o de la
ope ación jus i icado a de la iolencia en la que consis e es a es e ización sublime
de la que ya p esen amos sus asgos en la in oducción. La anécdo a es iolen a
sin co apisas an o en Napoleón en el campo de ba alla de Eylau como en La
ba alla de Abuki (Figu a 1). Pe o no la o ma de o ganiza la, que busca a a és
de la o denación composi i a do a de una lógica jus i icado a a la escena. Con
un esquema que se epi e en es as dos ob as, pe o ambién en o as muchas de
es e y o os au o es del momen o, pueden dis ingui se es ni eles en la
composición que son ambién es ni eles de sen ido que, jun os, nos p esen an
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el e ible hecho de una ba alla como do ada de sen ido po sí y den o del
con ex o his ó ico: es á sublimado el con enido iolen o a a és de los alo es
que jus i ican la lucha y es á sublimada la o ma es é ica a a és de una
oman ización de su aspec o isual. Si seguimos el análisis de Vale iano Bozal en
Sublimes ba allas pin adas1 , en un p ime ni el, o mal y signi ica i o, nos
encon amos a los soldados ya mue os, que son ep esen ados a la base del
cuad o, sin esconde los como en la ob a de Velázquez. En el segundo ni el,
colocado en el cen o del cuad o se halla el hé oe, Napoleón o alguno de sus
gene ales, que jus i ica con su p esencia los mue os del ni el in e io ,
sac i icados po él y po lo que él ep esen a, que es ambién an e lo que los
enemigos huyen y los he idos se econ o an. En el e ce y úl imo ni el
encon amos la ba alla p opiamen e dicha, o sus es os, como un ondo que da y
oma sen ido de los dos p ime os ni eles.
Figu a 1,
G abado a pa i de Napoleón en la ba alla de Eylau, de Jean G os
Es a es a egia a ís ica, que p e ende mos a hechos bélicos jus i icados
an o en el plano o mal como en el del con enido, puede denomina se
sublimado a. Po que es una doble ope ación de co e sublimado lo que ealiza
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al p esen a hechos iolen os escamo eando su adicalidad a a és de la
legi imidad que da:
1. Hace p esen es en la escena elemen os que jus i ican los es agos
(hé oes, igu as de au o idad, enemigos deshumanizados, e c.)
2. Modula es é icamen e la escena de o ma que se p oduzca un
embellecimien o o exal ación es ilís ica de los elemen os iolen os (ocul a
los daños p opios y magni ica los del con a io, busca composiciones
espec acula izan es que minimizan el desag ado, a ea al enemigo, e c.)
Es en es o en lo que chocan las es a egias a ís icas de la exp esión del
ho o bélico que busco analiza , se di e encian en la di ección en la que la
es e ización del ema busca en oca nues a espues a emocional. Pa a los
e oluciona ios anceses, como pa a cualquie e oluciona io, es la época que
nace, su jus i icación en é minos de necesidad o jus icia his ó ica, lo que do a de
la magni ud absolu a de lo sublime a la iolencia con la que la nue a e a iene al
mundo. Pa a nues os au o es, lo absolu o es la in ensidad de la iolencia en sí,
sin en a en conside aciones de a qué in si a, po muy jus o o ine i able que
és e sea en e al ibunal de la His o ia, siemp e inmise ico de con los indi iduos
a los que hay que condena a se pasado median e la bayone a. La iolencia,
cuando se sublima pa a jus i ica la his ó icamen e, puede y debe se cuan o más
desa ada mejo , ya que eso no signi ica más que la esis encia del iejo o den a
da paso al nue o. Cuan o más iolen os deban se los acon ecimien os que
cons i uyen el cambio social e his ó ico, en peo conside ación hab á que ene al
an iguo égimen que obliga a lucha así y, del mismo modo, más adical y más
jus a es po an o la nue a sociedad, a la que an du amen e se comba e y que an
obs inadamen e, po manda o de la azón y lo que debe se , esis e.
1.2 Las es a egias a ís icas pa a la exp esión del ho o bélico
La ep esen ación a ís ica de la iolencia no es algo excepcional y nue o.
La mue e y el dolo han enido su luga , desde iempos inmemo iales, en
mul i ud de ob as que nos han p esen ado esas si uaciones lími e jus i icadas y
legi imadas po alo es y designios supe io es a las idas que po ellos se pie den:
son acon ecimien os con ango de des ino implacable. El o men o y el ho o
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como mo i os a ís icos e an acep ados como composiciones complejas que
ponían de mani ies o la maes ía a esana, mues as ejempla izan es de lo
ine i able o escenas mo bosas educidas a espec áculo den o incluso de la misma
ob a, en la que jun o al que su e se ep esen an obse ado es que ealzan el
ca ác e espec acula del hecho2.
Lo que cambia con la llegada de la mode nidad es, como hemos is o, que
esa iolencia se eje za y ep esen e como una ía legí ima pa a ealiza conquis as
polí icas. Pe o man iene ese asgo de des ino implacable an e el que no cabe
plan ea epa os, aunque aho a se a e de una ins ancia secula izada, como la
His o ia, y no an o la di inidad adicional.
Que la pues a en escena a ís ica del su imien o y lo a oz se haga como la
ep esen ación de algo condenable sin negociación y que, ue a del ámbi o de la
icción, deba e i a se, se ab e paso his ó icamen e con la en ada en esa escena
de un ac o que se había man enido delibe adamen e ue a de ella: la población
ci il que su e, de o ma cola e al o di ec a pe o siemp e injus i icable, los e ec os
e ibles de la gue a. Es e cambio de ep esen ación y es a oma en conside ación
de nue os elemen os ep esen ables ocu e de o ma cla a y e iden e con los
g abados de Goya, en los que nos mues a la iolencia desa ada po el ejé ci o
ancés en su in asión de la península ibé ica. Y se lle a a su pa oxismo con los
g abados de Dix, en los que en e el labe in o de inche as y aguje os de obuses
no encon a emos los alo es po los que se lucha o los p ohomb es que di igen
la ba alla, sino cadá e es en descomposición y soldados que no lo son po aho a.
En Dix, que da un paso más allá, las íc imas no es án cla amen e ca ac e izadas
de ci iles y dis inguidas de los soldados, ya que son los p opios mili a es,
obligados a esa deshumanización, los que aho a son ambién íc imas.
Es impo an e epa a en que lo que encon amos en los Desas es de la
gue a y La gue a no es un simple cambio de mo i os y escenas, es un cambio
de isualización: las imágenes lle an al espec ado ce ca del ho o , has a
sume gi lo en él. En es as colecciones de g abados se p escinde de odos los
elemen os e ó icos de lo espec acula : el paisaje se educe a un ambien e oscu o
apenas esbozado, los pe sonajes no ienen más asgos de allados que aquellos que
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nos dicen si su en o hacen su i ; pod ían se cualquie a en cualquie luga . La
iolencia se hace aho a ubicua, no nos encon amos la gue a como espec áculo
eglado, como “noble emp esa de caballe os” some ida a no mas casi depo i as.
La des ucción a ec a a odo y odos: edi icios, paisajes na u ales, soldados y
ci iles, muje es y niños.
Ni Goya ni O o Dix pe mi i án siquie a el e ec o de sedación lógica p opia
de la na ación cohe en e, que se man end ía aunque lo que se na a a ue a algo
e ible. Al con a io, los g abados que componen los Desas es o La Gue a son
imágenes inconexas en e sí, componen una se ie de golpes po so p esa, cuyo
e ec o acumulado esul a más desazonado que si compusie an una p og esión
explica i a, como po ejemplo las Mise ias de la Gue a de Callo 3. Con Goya,
como pasa á un siglo más a de con O o Dix, el a e llega a un pun o de in lexión
con espec o a cómo ep esen a y cómo pe cibi la a licción. Goya inaugu a en
a e lo que la mode nidad inicia ue a del e eno de lo ic icio: un nue o c i e io
de espues a an e una o ma inaudi a de in ligi y su i la iolencia, que
abandona cualquie limi ación y dis inción p emode nas. Aunque sea cie o que,
has a con sus g abados más uculen os, seguimos a ando con imágenes
a ís icas p oducidas pa a su con emplación, ya no podemos deci que son
“composiciones complejas que ponían de mani ies o la maes ía a esana,
mues as ejempla izan es de lo ine i able o escenas mo bosas educidas a
espec áculo”. Goya añade a cada es ampa un pie con ases y exp esiones que
inciden en la di icul ad, ísica y mo al, de con empla las sin sen i un uelco: No
se puede mi a , ¡Bá ba os!, ¡Qué locu a!, o ¿Po qué?
1.3 Compa a i a en e las dos es a egias a ís icas
El a e p opagandís ico que odo con lic o bélico gene a busca exal a el
pa io ismo median e la glo i icación de los p opios hé oes y la denuncia de los
enemigos. Es posible dis ingui con ni idez quién es ag eso y quién ag edido,
quién eje ce su de echo a de ende se y quién in lige un daño injus i icable. Es
algo que no sólo se colige de las anécdo as ep esen adas, ambién el a amien o
o mal nos dice quiénes me ecen nues a simpa ía y quiénes nues a a e sión.
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p eludia el Gue nica de Picasso o la Casa des uida po bomba deo aé eo de O.
Dix (Figu a 13).
Figu a 12
Es agos de la gue a, Desas es de la Gue a, Goya.
Figu a 13
Casa des uida po bomba deo aé eo. La Gue a, O. Dix.
Uno de los mo i os donde el con as e en e las es a egias a ís icas que
es amos some iendo a es udio es más iluminado es en el a amien o de la
mue e. La mue e en nues os au o es deja de se un momen o necesa io den o
de un desa ollo supe io (el iun o del bando co ec o), algo que se hace gus oso
en nomb e de alo es que así lo me ecen. Lo más pa ecido, ex emando la
analogía, pod ía se el alo que da la abia inconscien e en Goya y la al a de
miedo a la que lle a la lucha mecánica y desapasionada en Dix. Pe o, en cualquie
caso, no hay lección que ap ende , no hay iun o inal que esa ci á esas mue es.
No se nos mues a una ba alla en la que las mue es son anónimas y nume osas,
plu ales, sino mue es conc e as, indi idualizadas y no malmen e ue a del
ma co gene al que p es a la g an ba alla: ejecuciones, en en amien os desiguales
en e pequeños g upos, cadá e es a los que la mue e les so p ende haciendo
gua dia o descansando (Figu a 14).
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Figu a 14,
Vis o en Cle y-su -Sommen, La Gue a, O. Dix.
La cen alidad que adquie e la igu a del cadá e es ele an e. La mue e,
ep esen ada ue a del con ex o en el que se p oduce se e i a que adquie a el
mínimo sen ido que puede da a un asesina o sabe cómo se come e. En Dix los
i os ienen que mo e se luchando con a el ango y los cadá e es
semien e ados en és e, con el que se con unden en un magma epugnan e que
ya empieza a aga se a los soldados cuando oda ía es án i os. En Goya los
g upos de cadá e es amon onados nos emi en a las ejecuciones masi as y
suma ias, con empladas po espec ado es que, como e lejos de noso os
mismos, se apan los ojos, p ocu an no mi a y omi an cuando lo hacen (Figu a
15).
En Dix el de allismo ho endo con el que se igu an los cadá e es no
pe mi e la habi ual ope ación de glo i icación del hé oe9. Las nume osas he idas
in es adas, las pos u as imposibles y descoyun adas, la in empe ie po la al a de
en e amien o o el abandono de los cue pos al ango en el que acaban en e ados
has a que un obús los desen ie a, abo an la jus i icación es é ica de la mue e a
a és de la imagine ía del sac i icio que, aunque no excluya la ep esen ación del
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momen o de la mue e y del cue po, man iene unas limi aciones deco osas.
Puede esul a con adic o io pe o, quien es á dispues o a mo i po la pa ia, a
sac i ica la p opia ida, lo hace eniendo en men e que una ez hecho el sac i icio,
pe dida la ida, su cue po end á cie os hono es que se án espe ados has a po
el enemigo. Lo que signi ica que al hé oe p es o a la inmolación, y a su
ep esen ación a ís ica, le p eocupa más el a o a su cadá e que el hecho de
con e i se en él.
Figu a 15
Pa a eso habéis nacido, Desas es de la Gue a, Goya
La o ma en la que p oducen las ejecuciones ambién es mo i o de algunas
imágenes, y ambién se cons uyen de al o ma que e i an la legi imidad que
pueda o o ga ningún sen ido ascenden e. En Goya se al e nan los g upos que
cons i uyen íc imas y e dugos, la c ueldad es ex ema y iola cualquie
con ención sob e cómo qui a la ida de una o ma jus i icada, con el
desapasionamien o y el mecanicismo de lo legal. Dix, lo hemos is o, ambién
elimina esa p e endida dignidad de la mue e, que adica en la o ma en la que
se mue e y en el a o que el cadá e ecibe, especialmen e cuando se a a de
ejecuciones, y cuya al a p oduce un e ec o de “deshumanización”. La mue e, al
menos cuando no ocu e en el campo de ba alla o en los es agos que la población
in adida su e, es un hecho que acon ece a los se es humanos en cuan o ales, po
lo que es azonable espe a cie os c i e ios y i os, incluso cuando el que mue e
lo hace cumpliendo una sen encia legal. Ni en Los Desas es ni en La Gue a se
cumple ninguno de los i os, ampoco se sa is acen las pau as que la adición
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es ablece. A los mue os que pueblan es as imágenes no se les o ece ni el más
mínimo espe o, se les a a como si no ue an humanos. La mue e no sólo los
despoja de ida, ambién de su humanidad. Es a deshumanización a ec a ambién
a quien a a así, como si no ue an se es humanos, a sus íc imas; algo que nos
mues a de o ma e iblemen e magis al O o Dix (Figu a 16).
Figu a 16
Soldado mu iendo, La Gue a, O. Dix.
2. Condicionan es é icos
La cues ión é ica que condiciona la exp esión a ís ica del ho o bélico es,
como se anunció en la in oducción y hemos is o en el análisis compa a i o de
las dis in as es a egias a ís icas, cómo hace a e a pa i del su imien o eal de
pe sonas eales sin aiciona ese su imien o. O, pa a exp esa lo de o ma más
gene al oda ía, si la a is i icación de la iolencia con ibuye a su banalización
o, po el con a io, iene algún pode de denuncia: ¿Diluimos la indignación
mo al que los hechos bélicos debe ían p o oca al con e i los en un espec áculo
a ís ico? ¿Es la a is i icación de lo iolen o su es e ización, y la es e ización
necesa iamen e posi i ación?
Como algo ep obable a ís ica y mo almen e, la es e ización es el p oceso
po el que manipulamos la apa iencia de algo pa a hace lo más a ac i o, aunque
no debie a se lo, o el p oceso po el que eclamamos como pe inen e la
ap eciación es é ica pa a un obje o, cuando la co ec a se ía o a; como cuando
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ins i uimos como a e algo que no end ía que se lo y que po se lo se
despo encializa. Es p ecisamen e eso lo que lle an a cabo las ob as de a e que
hemos con as ado con las de Dix y Goya, ca ac e izándolas de sublimado as y
legi imado as de la iolencia que ep esen an.
¿Puede la es e ización busca lo con a io, puede conmociona , llama a la
e lexión, no pe mi i que se manipule en o a di ección lo p esen ado? Lo que
aquí se de iende es que es e ización, a la luz de lo is o en los g abados de Los
Desas es y La gue a, no debe ía signi ica necesa iamen e embellecimien o, ni
la alo ación de las p opiedades es é icas una obligación de man ene nos en una
supe icialidad o mal que abo a alo aciones de o o ipo. Pe o lo cie o es que
es común encon a se en la li e a u a sob e el ema10 ejemplos de cómo la
es e ización de algo que en p incipio no eque ía al alo ación o la p io ización
de su dimensión es é ica des i úan su sen ido, impiden el co ec o juicio sob e
el obje o e incluso lo hacen acasa a ís icamen e en el caso de que sea una ob a
de a e. Y un candida o pe ec o pa a ello es la c eación de ob as de a e g á icas
a pa i de sucesos de iolencia bélica. Suele señala se el caso de las o og a ías
que si en como es imonio g á ico de g andes ba ba ies, pe o que son an
buenas es é icamen e que no podemos e i a con empla las quedándonos en su
supe icie, en un plano o mal desde el que no epa amos en las implicaciones
é icas que la o og a ía quie e denuncia . El juicio es é ico, e lexionan e,
desin e esado y placen e o que la calidad es é ica de la imagen nos impone deja
en un segundo plano su con enido y los posibles juicios mo al y polí ico que és e
me ece. La es é ica de la imagen, o oda ía peo , su es e ización, nos dicen, son
una pe e sión de la unción mo al que la imagen debe ía ene y hace que acase
an o como documen o de denuncia y como ob a de a e.
Aun eniendo en cuen a odo ello, pa ece di ícil nega que cuando nos
hallamos en e a la exp esión a ís ica del ho o bélico la es e ización, que po
supues o exis e, ac úa en una di ección o almen e con a ia a és a. La
modulación es é ica de lo ep esen ado, bien o ien ada y ealizada con pe icia,
nos obliga en es e caso a ealiza el juicio é ico co ec o, a no pode e i a oma
en cuen a los “o os aspec os” necesa ios pa a la comp ensión de la ob a.
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Aspec os cogni i os, mo ales, polí icos, e c., que no se en ep imidos y ocul ados
po un p imado de la “me a apa iencia”, sino esal ados y pues os como p incipal
hecho a alo a en la expe iencia de es as ob as de a e. Veamos po qué.
Más allá de la condición de p ueba, en el sen ido de “ en ana anspa en e
a un hecho eal” que una ob a de emá ica iolen a pueda ene , que cie amen e
siemp e se á in e io a la del es imonio pu amen e pe iodís ico, la a is i icación
o es e ización de la iolencia in oduce una dis ancia p ocli e a la e lexión, y lo
hace además en an o ob a de a e. Como espec ado , sé que es oy en e a una
icción a ís ica, cons uida de o ma in encional, po lo que cabe p egun a me la
azón de que esa ob a sea y sea así. Po que en nues a elación con el a e el
in e és es é ico es un in e és di igido a la apa iencia in encionada del obje o11. Su
apa iencia no es aza osa ni casual, iene sen ido p egun a se po qué lo que se
nos p esen a se nos p esen a así y no de o a o ma, alo a lo ace ado o no de
los aspec os es é icos que in encionalmen e se han buscado pa a ese obje o,
deja nos conduci po cómo se nos mues a algo pa a esponde de una o ma u
o a an e ello.
Mo i ando de o ma especial esa necesidad de p egun a se po la ob a en
an o ealidad es e izada de una mane a de e minada, la ob a de a e que a a la
iolencia como un ho o p esen a, sob e odo cuando su medio es el g abado,
una especial inde inición e ince idumb e. És a se explica po esas es a egias
a ís icas que, según es ablecíamos, buscan desdibuja las iden idades de lo
ep esen ado pa a do a de uni e salidad a sus anécdo as. Es a ince idumb e
obliga a la p egun a po los medios y ines de la ob a y hace legí ima la
a is i icación de la iolencia po c i e ios especí icamen e a ís icos, aunque
espe e sus condicionan es é icos.
3. Fundamen os es é icos
Es ablecido el condicionan e é ico que domina a la exp esión a ís ica del
ho o bélico, queda po abo da la cues ión de cuál es su undamen ación
es é ica. A ese espec o, he p opues o ya que a la base de la legi imidad é ica de la
exp esión a ís ica del ho o bélico debe encon a se una nega i idad es é ica:
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una es e ización que no ebaja el ho o , sino que lo in ensi ica; una con e sión
de hechos luc uosos en a e que no supone su espec acula ización, sino su
denuncia. Lo que hab ía que esol e en onces es si es posible la co espondien e
expe iencia es é ica nega i a, una expe iencia de lo nega i o sin que se pie da
esa nega i idad po acción del medio a ís ico.
Dos son las ías po las que se ha explo ado adicionalmen e nues a
elación es é ica con lo nega i o: a a és de la ca ego ía de lo sublime y a a és
de la llamada “pa adoja de la agedia”. Pe o ambas abo dan el ópico
esol iéndolo a a és de una posi i ación ul e io , po lo que no sa is acen la
p e ensión de es a in es igación. A a és de un análisis de ambas en a i as
mos a é su insu iciencia y las con as a é con una p opues a de expe iencia
es é ica es ic amen e nega i a, pa a la que puede se i de modelo, o al menos
de an eceden e, la ca ego ía a is o élica de lo pa é ico.
3.1 Insu iciencia de lo sublime
T es ca ego ías son econocidas como undamen ales pa a la disciplina
es é ica, especialmen e en su sis ema ización y consolidación mode na: lo bello,
lo sublime y lo pin o esco. La cues ión aquí con espec o a es e apa a o ca ego ial
y la expe iencia que lle a apa ejada es si esul a su icien e pa a da cuen a del
a e mode no, jun o con el que su ge como al y al que p e ende explica de o ma
exhaus i a. Y la espues a es, como emos, no; esul a a odas luces insu icien e
cuando nos en en amos a ob as undamen ales, como las de Goya u O o Dix,
que las exceden po las azones expues as has a el momen o. La no a común a
es as es ca ego ías es é icas de la ga adición, a pesa de su dispa idad, es que
son posi i as, y en es o eside la insu iciencia que p e endemos señala . Lo
pin o esco había su ido una descali icación du an e el ba oco que le da ía
cie os in es nega i os, pe o del Rococó en adelan e, p esen ado como lo
in e esan e y mezclándose con lo sublime en la ep esen ación pic ó ica de
paisajes, es edimido has a su degene ación cos umb is a en lo ki sch.
La belleza, a pesa de sus ans o maciones, man enía un ca ác e absolu o
y absolu amen e posi i o desde su o mulación pla ónica. Aunque en el siglo
XVIII se eelabo a me ced al gi o subje i is a, ans o mándose en algo nue o
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espec o an o del pe iodo ba oco inmedia amen e an e io como de la his o ia
de la es é ica has a el momen o, sigue siendo en endida como un alo , y aho a,
p ác icamen e como el c i e io de dema cación de lo a ís ico14. Ya no se
conside a la ep esen ación de la Idea, como habían de endido po ejemplo
Poussin, sino que deja de en ende se como la ep esen ación de ninguna cosa o
de ninguna cualidad pa icula de un obje o. Aho a, omando como
pa adigmá ica la de inición kan iana, podemos de ini la como el lib e juego de
las acul ades cognosci i as susci ado po la egula idad a moniosa que cap amos
como inalidad sin in.
La posi i idad de lo sublime no es e iden e, exis iendo conc eciones de
es a ca ego ía como lo sublime e o í ico o lo sublime espan oso, que pudie an
hace pa ece que la no a ca ac e ís ica de lo sublime ue a nega i a. Pe o eso sólo
pod ía pa ece así en un ace camien o supe icial. Aunque en un p ime
momen o hablamos de lo sublime como suspensión del ánimo, aniquilación del
suje o o abandono al miedo, según el au o al que sigamos, hay siemp e una
supe ación de ese p ime momen o nega i o. O bien lo e o í ico o espan oso se
legi ima como eje cicio o en enamien o de nues as acul ades espi i uales an e
una icción, siguiendo la p opues a empi is a12; o bien hay una supe ación mo al
de la nega i idad en i ud de la supe io idad del suje o au oconscien e, si
seguimos a Kan 13. Así ca ac e izado, lo sublime iene a signi ica la posi i ación
de una p ime a ins ancia nega i a, po lo que es, de las ca ego ías es é icas
posi i as, la que se encuen a en una zona más limí o e con la nega i idad, pe o
sin asumi su cen alidad.
Tan o en Bu ke como en Kan , condición indispensable pa a habla de
sublime es que el obje o, o al menos su pelig osidad, es é a una dis ancia
p udencial, sea es a la dis ancia absolu a que nos sepa a de una ob a de icción o
la con emplación desde una segu a lejanía de un enómeno o paisaje na u al. No
debe deja de se espec áculo, al y como desa olla Hans Blumenbe g14 a
p opósi o de la me á o a del nau agio con espec ado . Lo que con emplamos,
puede y debe se e iblemen e g ande, incluso noci o y pelig oso, sob epasa nos
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sin esis encia posible; pe o como espec ado es a los que lo nega i o de al
magni ud no puede alcanza más que como e ec o es é ico.
Es po es o po lo que ambos au o es señala án como cen al a la ho a de
en ende lo sublime la e e encia a lo absolu o. Sea algo p opio del e o que nos
p o oca aquello que pone en iesgo la p opia conse ación, si seguimos la
o mulación bu keana; o una p ueba de la capacidad acional del suje o lib e pa a
supe a la inadecuación de lo eno me a su in uición, según Kan 15, es a e e encia
a lo absolu o ea i ma el ca ác e posi i o de lo sublime al ema ca la ine i able
dis ancia que nos sepa a. Lo absolu o, sea absolu amen e bueno o malo, es á
siemp e absolu amen e dis an e de noso os, se es ini os. Y bien en endamos ese
aspec o absolu o como p opio del obje o, en cuyo caso se si úa en una dimensión
ajena a la nues a, desde la que no nos a ec a, o lo en endamos como un esul ado
de nues o aciocinio, en cuyo caso somos noso os los que albe gamos la
posibilidad de ese absolu o, la e e encia sublime al absolu o delimi a una
dis ancia in anqueable po la que lo e iblemen e g ande se con ie e en
“ e iblemen e” placen e o, mo i o a ís ico y expe iencia es é ica16.
De o ma gene al, como e ec o es é ico lo sublime suele in oca se a a és
de una anécdo a o escena en la que la na u aleza es, sin deja de se
imp esionan e, dominada po el se humano. Sea és e alguien que oma pa e en
la escena, sea, de modo indi ec o, el espec ado de la ob a, es un suje o acional
el que pone co o, desde su dominio espi i ual, a la ue za desa ada. Pe o la
ope ación sublimado a se complica cuando es el p opio se humano, a a és de
la iolencia y la gue a, quien despliega la magni ud amenazado a que hay que
domina . Po que ya no se a a del en en amien o en e la na u aleza, lo ajeno al
homb e, y la azón, la humanidad misma en su mejo ace a. En es e caso es el
homb e el que se demues a pelig oso, ajeno a la humanidad y po an o poniendo
en duda la capacidad de o o homb e pa a domina su c ueldad, iolencia, e c.
Es a di icul ad es la que encon a án aquellos a is as que quie an legi ima desde
la e ó ica sublime la iolencia con la que se ab e paso la mode nidad a a és de
e oluciones, gue as y e o polí ico. Y esa misma es la di icul ad que Goya y
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Dix no e i a án, sino que usa án pa a hace explo a la maquina ia legi imado a
que esconde el a amien o sublime de lo que en ealidad es pa é ico.
Es os a is as eligen sus mo i os y la o ma de p esen a los e i ando oda
dis ancia absolu a y legi imación sublimado a. Las escenas de sus g abados son
compues as buscando una con inuidad isual en e el mundo ep esen ado y el
del espec ado , al que se le quie e nega al condición. La escena no se mues a
e minando en los lími es de la es ampa, sino que se p olonga hacia noso os
haciéndonos es igos más que espec ado es. La inde e minación en e los
ag edidos y ag eso es en muchas de las es ampas, la iolencia desa ada con igual
u ia po in aso es y esis en es, que se disuel en en populacho, no pe mi e la
legi imación habi ual de la iolencia. No hay pa io ismo, no hay designio di ino
o his ó ico: sólo des ucción y además an ce cana que nos acusa si p e endemos
man ene la dis ancia de lo sublime.
Es po ello que an e ob as de a e que, como las que cen an nues a
a ención, no posi i izan lo nega i o, que no buscan hace e iden e la
econ o an e dis ancia en e al absolu o, que no emi en a alo es supe io es a
la ho a de p esen a la iolencia y el pelig o, ¿podemos habla de sublimidad?
¿Sigue siendo es a ca ego ía, con su posi i ización inhe en e, su icien e? F en e a
la dis ancia que nos p esen a la escena como un espec áculo an e el que nos
sen imos segu os y podemos sen i cie o place , Goya y Dix ienen o a
p e ensión; su sis ema isual y composi i o busca e i a la dis ancia, no hay el
en enamien o bu keano de “nues as más inas pa es”, ya que las imágenes nos
acusan si in en amos educi las a ello. No hay ampoco supe io idad mo al al
es ilo kan iano e ilus ado, po que la amenaza pues a al descubie o es la que
esconde la mode nidad misma: es la e olución que p oclama los de echos
humanos la que pone a la ez en ma cha la maquina ia bélica y des uc i a que
no cesa á has a su pa oxismo en el campo de concen ación, máximo exponen e
de la acionalidad no azonable, del sueño de la azón goyesco.
3.2 Pa adoja de la agedia y expe iencia es é ica nega i a
An e el p oblema, pa alelo al nues o, de cómo podemos sen i place
en e a los hechos na ados po las na aciones ágicas, Hume esponde en O