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La libertad: ausencia de condiciones o "ratio" pedagógica

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La libertad: ausencia de condiciones o "ratio" pedagógica

Author: Pastine, Dino
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 1999
Source: https://idus.us.es/bitstreams/6ae5ba98-4b4e-4b96-a60c-cf4ffffb4c78/download
La
libe ad: ausencia de
con
diciones
o
" a
io"
pedagógica
Dino
Pas ine
El
céleb e mi o que anuncia
el
ema inaugu al de
la
O a io de hominis digni a e
ence aba, en palab as de Bu ck:ha d ,
las
más al as in uiciones,
los
conocimien os
más g a es y pe ec os ace ca
del
homb e y de
la
humanidad en
su
más
p o unda
esencia. El au o de
la
O a io, Pico de
la
Mi ándola, se con e ía po ella
en
el
más cuali icado ep esen an e del espí i u del Renacimien o, el esc i o y ilóso o
que había sabido exp esa , en
su
o ma más comple a y e icaz,
el
sen ido e da-
de o de es a e apa de la his o ia. La he encia con enida en dicho mi o
-en
el
cual, en acue do pe ec o con las c eencias he mé icas de la época, el
ela o
mosaico de la c eación es aba e es ido de imágenes de inspi ación
pla óníca-
lle aba inalmen e a cabo
la
iden i icación de dos adiciones opues as (la
judía
y
la helena) y anunciaba
la
ape u a de una época nue a.
La esis inicial de
la
O a io es aba con enida en un enunciado de adical
simplicidad: la dignidad del homb e eside en su libe ad. Es ella el p i ilegio
único que unda y jus i ica el sen imien o de admi ación po el se humano. Al
igual que el be ilo de Nicolás de Cusa, al enunciado nos descub e una
isión
uni ican e y concilia o ia; pe o, del mismo modo que
la
pu eza y
la
anspa encia
de una pied a p eciosa no excluyen la complejidad de la es uc u a del c is al,
ambién
la
noción de libe ad p esen e en
la
isión
de
Pico puede se descompues-
a en una a iedad de ayos de luz di e en es.
Si acep amos
la
ei indicación en usias a de Bu ckha d , según
la
cual la
noción de libe ad enunciada po Pico cons i uye el más p ecioso don dejado
po
el Renacimien o a los iempos mode nos, y
si
aco damos que al noción ep esen-
a la ma ca dis in i a de la nue a e a, las a iaciones sob e el ema, a
cuyo
desa ollo asis i emos en los siglos enide os, de i a ían, odas,
de
dicha uen e.
Pues
la
idea mode na de libe ad
no
compo a solamen e las isiones azonables
y p uden es, en i ud de las cuales
la
au én ica libe ad humana se eje ce a a-
és del lenguaje,
la
azón, las disciplinas
que
nos ab en
el
conjun o del sabe , que
nos pe mi en edi ica la sociedad y ealiza la pe ec a con emplación
de
las
84 A auca ia N o. 1
ealidades di inas, sino que compo a ambién las endencias más ex emas que
echazan una noción de libe ad negada a cada paso
po
las abas que
la
eligión,
la mo al y los p ejuicios de la sociedad oponen a la a i mación sin lími es de la
subje i idad. La his o ia de es a idea,
en
los
siglos que siguen la
eclosión
del
Renacimien o, no egis a únicamen e las nobles y ías enunciaciones de é o es,
eólogos o ilóso os, sino incluso
la
mi ada sin complacencia y sin esc úpulos que
Laza illo de To mes lanza sob e
la
gale ía de pe sonajes que componen
su
uni-
e so social, o
el
blas emo desa ío de Don Juan.
La noción de libe ad p opues a po Pico de la Mi ándola pa ece, en e ec o,
da
luga a una a iedad de lec u as, pues se
p esen a
-al
menos en
su
inicial
o mulación- como pu amen e nega i a. Deci que el homb e
es
esencialmen e
lib e equi ale a deci que su na u aleza es, hablando en pu idad, inde e minada e
inde inible. Todo se ha ecibido, en
el
ac o
de
su c eación, una na u aleza que le
es
p opia. El homb e, nulla c ea u a um so e con en us, no pe enece ni a las
ealidades celes es ni a las e es es.
No
es mo al
ni
inmo al.
Si
el
nomb e
e ela la esencia de un obje o o de una c ia u a,
el
nomb e mismo de homb e no
pa ece sino una apelación incie a y mu an e. Las Sag adas Esc i u as mosaicas
y c is ianas lo llaman an o
po
el nomb e
de
cada
se
de ca ne, como
po
el
nomb e de cada c ia u a. La sola condición a
la
que se halla some ido es la au-
sencia de condiciones, y es es a ausencia jus amen e el ca ác e que de ine su
libe ad.
Ul imo se en la c eación,
el
homb e
la
sien e como algo ex año. An e
él
se despliega
la
inmensa a iedad de las c ia u as, odas pe i icadas en su p ede-
inición in lexible e inmu able. Nada puede cambia en ese mundo, que encuen a
pe ec amen e ealizado y egulado po leyes que puede eco e , pe o sin adi ina
sus azones p o undas. Semejan e p ede inición, que hace que
las
demás c ia u as
pa ezcan an e los ojos del homb e como
un
mundo esencialmen e ex año, debe
necesa iamen e se p esupues a, pues
es
a pa i de ahí que
el
homb e
se
econoce
como se no p ede inido en su esencia.
Una ez conquis ada su iden idad po ía de· al negación,
el
homb e puede
inalmen e deja que su mi ada pene e más allá de las on e as que encie an
odo
lo
que es á p ede inido, euni lo en una o alidad concebida po su espí i u y
alinea odas las c ia u as de inidas cada una en su luga en esa o alidad que,
inmu able en
su
obje i idad, de iene pe pe uamen e cambian e po
la
acción de su
espí i u.
Tal de inición nega i a lle a, na u almen e, a echaza oda noción de libe -
ad inculada a un con enido de e minado. De esas nociones p e endidamen e
posi i as, Pico echaza de mane a explíci a
las
que comp ome en
la
libe ad en un
sen ido p opiamen e polí ico o ju ídico.
La
polí ica, al menos en sus aspec os
La
libe ad:
ausencia
de
condiciones o
" a io"
pedagógica
85
p ác icos y con ingen es,
le
esul a una ac i idad meno y p osaica, poco
digna
de
un espí i u que se ele a a la con emplación
de
las ealidades e e nas. Todos
cuan-
os pasan sus idas buscando
el
pode ,
las
iquezas
o la glo ia en es e
mundo
no
me ecen el nomb e de ilóso os. En
lo
que espec a a él, decla a habe abandona-
do oda p eocupación p i ada o pública, y
habe se
consag ado po
en e o
a la
búsqueda de su paz espi i ual.
Emplazada en un plano on ológicamen e
más
ele ado, libe ada de
oda
de-
e minación impues a po la na u aleza o
po
la his o ia humana,
la
libe ad
que
Pico elogia ma ca un comple o cambio de pe spec i a espec o de la
ideología
p oclamada po las p ime as gene aciones de humanis as i alianos. Po o a
pa e,
los acon ecimien os polí icos apenas dejaban posibilidad de supe i encia a las
libe ades epublicanas, sal o en los dominios
de
la u opía. Los iempos
en
que
los humanis as lo en inos habían inspi ado la esis encia a
la
polí ica ag esi a de
Giangaleazzo Viscon i, y exal ado el desa ío de su ciudad a las amenazas
de
la
i anía
no
e an más que un lejano ecue do.
La
libe ad polí ica, en cualquie luga
de la I alia del siglo XV, es aba mue a o mo ibunda. Emplaza la en
un
plano
más ele ado, pe o ambién más abs ac o,
bien
podía se u o de
la
decepción y
de la impo encia.
La la ga lucha de las Comunas i alianas con a el Impe io había consag a-
do, a pa i de
las
úl imas décadas del siglo XII,
un
uso del é mino libe as p o-
piamen e polí ico. Rei indica su libe ad
e a
de ende la independencia
de
la
ciudad en e a las p e ensiones hegemónicas del Impe io, y, más a de, a on a
ambién o as amenazas p oceden es de la Iglesia, de
la
mona quía ange ina, o
de las g andes seño ías de la I alia del
No e,
como las de los Della
Scala
y,
sob e odo, de los Viscon i.
Ese sen ido polí ico y ju ídico del é mino libe ad, que se emon aba a los
siglos de las luchas medie ales, pe o aún bien p esen e en
el
espí i u de los hu-
manis as lo en inos de la p ime a mi ad del siglo XV
-a
p opósi o de
los
cuales
se
habla, a jus o í ulo, de "humanismo ci il"-, ue olun a iamen e desechado
po
Pico de la Mi ándola. Al espec o, bas a con on a la O a io con
su
p eceden e
in.media o sob e el mismo ema
-el
a ado
De
digni a e e excellen ia hominis,
de Giannozzo Mane i- pa a cons a a que en la ob a de Pico el diseño me a ísico
p e alece sob e el comp omiso ci il de
su
p edeceso , el expe o diplomá ico y
homb e polí ico que, según
el
ela o de Vespasiano
de
Bis icci, Al onso
de
A agón
hab ía in i ado a celeb a la osadía y
la
indus ia humanas
en
la cons ucción
co idiana de la ciudad e es e.
Aho a bien,
el
concep o de libe ad que se deduce de
la
isión poé ica
de
la
O a io excluye oda noción conc e a. Con odo,
si
la libe ad se e ela como
un
concep o huidizo e impalpable en elación con su con enido, se halla some ida
en
86 A auca ia N o. 1
cambio a lími es o males bien de inidos, pues
su
o igen p ime o y su
des ino
inal son pe ec amen e conocidos. La libe ad, po su al a y su omega, se incula
doblemen e a la ascendencia sup ema de
la
di inidad c eado a,
in
úl imo
de
odo se de la c eación.
Ese innegable asgo eológico que la
libe ad
p esen a en el
mi o
de
la
O ación ha sido explo ado a in
de
empequeñece el ca ác e o iginal de las esis
de Pico y, en consecuencia, pa a educi
el
peso y el alo de
su
in luencia sob e
el
pensamien o mode no. Po
su
echazo del sen ido polí ico y ju ídico, y a causa
de la conco dancia que podía es ablece se con las esis de los eólogos, la en a-
ción de si ua al au o de la O a io en el en e opues o al del humanismo ci il
de é o es y g amá icos, y de insc ibi su nomb e al cabo de una línea
con inua
que se desa olla desde
el
o igen del pensamien o c is iano has a
el
alba
de
la e a
mode na, uniendo no sólo a los pad es de la Iglesia, sino ambién a los mís icos
y ilóso os medie ales, e a, na u almen e, ue e.
En
esa línea,
el
ca denal
de
Lubac, con admi able apa a o e udi o,
ha
sub ayado paso a paso odas las conco -
dancias, a menudo casi li e ales, en e las exp esiones empleadas po Pico y una
can idad de ex os pa ís icos y escolás icos,
con
el in de pone de
elie e
la
o odoxia pe ec a del ilóso o, y de o ece o a
joya
p eciosa a
la
co ona
de
la
e e na iloso ía.
El his o iado jesui a sub aya, a p opósi o, el ca ác e insos enible de in e -
p e aciones ex emas, como la de Cassi e , pa a quien el homb e de Pico se ía
deposi a io de un e dade o pode c eado , o como
la
de Gen ile, quien de inía el
pensamien o del au o de
la
O a io como un "idealismo c is iano", en oposición
al
"idealismo g iego", a ibuyendo
al
p ime o, como señal dis in i a, jus amen e,
la dignidad del homb e, es deci , la ac i idad c eado a del espí i u humano. Ni
siquie a Eugenio Ga in es a ía exen o de símil ep oche, pues
si
bien
le
econoce
opiniones más mode adas, cab ía impu a le el empleo de exp esiones pelig osas y
ex emadas, que pod ían incula se a las esis idealis as e inmanen is as.
La a ibución al espí i u humano de pode es has a en onces ese ados an
sólo
al
C eado ep esen a ía, según ales esis, la e dade a up u a con el pen-
samien o y la ci ilización de la Edad Media. Una ez echazadas ales in e p e-
aciones, sólo queda ía econoce la con o midad de las opiniones
de
Pico con las
de la adición c is iana.
En
pa icula , el ca ác e pa adójico de la na u aleza
humana se ía una idea de hecho adicional, en especial omis a. La esponsabi-
lidad del homb e an e el uni e so se ía
o a
idea a ias eces e omada
en
la
adición c is iana. Sob e odo, la doc ina de la libe ad
no
ha ía sino e oma la
an igua doc ina de los pad es de
la
Iglesia g iega, que hubie on
de
lucha con a
los de e minismos gnós icos y maniqueos. Y en apoyo de al in e p e ación, que
educe a su mínima exp esión la o iginalidad del pensado enacen is a,
el
his o-
La
libe ad:
ausencia
de
condiciones o " a io''
pedagógica
87
iado apela a buen núme o de au o es:
l eneo,
Clemen e de Alejand ía,
Mé odo
de Olimpia, G ega io de Nisa, Basilio de
Cesa ea,
Ci ilo de Alejand ía,
Maca io
el Egipcio, Máximo el Con eso , Juan Damasceno y, en e los medie ales,
sob e
odo a Be na do de Cla i aux.
Aho a bien,
aun
sin nega la exis encia
de
semejan e adición, e
incluso
econociendo que es menes e descon ia de las in e p e aciünes que
mode nizan
en exceso a un au o del siglo XV, se debe igualmen e señala que
la
coinciden-
cia, casi li e al a eces, en e
las
exp esiones empleadas po au o es c onológica-
men e
an
alejados en e sí, p o enien es
de
con ex os cul u ales a menudo
incom-
pa ables, es un hecho que se e i ica con
cie a
ecuencia. Lo cual
no
siemp e
quie e deci que las azones p o undas que lle an has a
la
supe icie cie as
exp e-
siones
-y
que son las ú ucas en g ado de da nos su sen ido p opio y
su
e dade a
exp esión-,
sean ambién idén icas. Con ecuencia, el único c i e io
que
nos
pe mi e medi la dis ancia que sepa a en e sí dos doc inas en apa iencia
muy
semejan es es el de la conside ación de
las
consecuencias que de i a ían de ellas
-se
en iende, po supues o, en el caso de
que
ales condiciones
no
puedan
se
azonablemen e a ibuidas a causas di e en es.
Empe o, si se conside an las ideas sob e la libe ad que
se
mani ies an
en
la época mode na, incluso en el dominio es ic amen e limi ado de las
eo ías
polí icas y de los sis emas ju ídicos, se pe cibe de inmedia o un cambio.
¿Quién
pod ía aún habla de libe ad como independencia de la ciudad en e a posibles
hegemo úas ex anje as, o de la ambición e ible de los ap endices de i ano, sin
ac o seguido pone en causa los de echos imp esc ip ibles de los indi iduos
que
lle an ales de echos como insc i os en
su
na u aleza de homb es, y
no
sólo
en
su
ca ác e de miemb os de una colec i idad polí ica? Algunos asgos de la
noción
eológica de libe ad, que conside a la exis encia indi idual
-con
su
in elec o y su
olun ad- en e a la omnipo encia di ina,
han
pasado pues
al
e i o io de las
disciplinas polí icas y ju ídicas. Po el con a io, ¿quién pod ía oda ía a a
en
abs ac o el p oblema del lib e a bi io sin incula lo inmedia amen e
al
debe de
la ca idad, es deci , sin denuncia como also y mal di igido un uso del don di i-
no
de la libe ad
no
aducido, en el ac o mismo de se conocido, en ac i ud
po-
si i a hacia la ida, y en comp omiso con la sociedad humana?
Cie os asgos de
la
an igua noción polí ica, que compo aba la p ác ica de
las i udes ci iles, han anqueado po an o los lími es del ja dín bien cuidado
de la con emplación de las e dades di inas. Las dos acepciones del é mino li-
be ad han pe dido en
lo
sucesi o la posibilidad de camina
la
una
al
lanco
de
la
o a, en cuan o se die on mu uamen e la espalda. Los sen idos y las aplicaciones
conc e as e ocadas a ec an de inmedia o a
la
o a. Sin duda, esa ans o mación
del sen ido del é mino libe ad, en odas
sus
acepciones posibles, cons i uye uno

88
A auca ia N o. 1
de los más madu os u os de dicho es ue zo de in ospección, de
examen
y de
búsqueda de un equilib io nue o que ma ca la ida in elec ual en ese in e alo
d amá ico que sepa a la edad de o o del p ime humanismo i aliano del es allido
de la Re o ma: un pe íodo de p o unda c isis espi i ual, pene ada de la idea de
una eno ación eligiosa que hubie a debido ealiza se
-en
opinión de los más
epu ados sabios y de
las
más nobles conciencias- p ese ando
los
alo es esencia-
les del humanismo. Aho a bien, odos los es imonios concue dan
en
el
hecho que,
en el in e io de ese paisaje cul u al, an o la
O a io
como los demás esc i os de
Pico de la Mi ándola, que se es aban imp imiendo uno as o o, e an conside a-
dos como piezas maes as y uen es pe manen es de inspi ación.
Si cabe si ua
el
gi o decisi o
en
es a época a o men ada,
no
hay
po
qué
c ee que, desde mucho an es, no se hubiese p epa ado
el
e eno de encuen o
en e la adición eológica y la ideología polí ica. Las e lexiones ilosó icas, la
c ecien e in luencia de la li e a u a clásica
-mayo
cuan o más p og esaban las
le as-, la medi ación sob e los ejemplos sacados de la his o ia an igua, no había
cesado de en iquece y complica las secas ó mulas elabo adas
po
é o es
y
ju is as.
La
cons an e e lexión de los eólogos escolás icos había indicado
en
la
paz el bien sup emo sob e es a ie a, y
en
is as
de
ese bien se impo na la enun-
cia a la adquisición de la libe ad. El p oblema a on ado po Ma silio de Padua
en
su
De enso
Pacis
e a jus amen e
el
de
demos a , con a la doc ina pesimis a
de los eólogos escolás icos, la compa ibilidad en e la paz y
la
libe ad.
Si
los
a o es de la paz debían se alcanzados, conse ando
al
iempo la libe ad in e-
io , e a p eciso si ua el bien público
po
encima de los in e eses indi iduales o
co po a i os. Y ello compo aba
la
p ác ica cons an e de la i ud.
En
sus canciones "ci iles", Pe a ca había inculado es echamen e la de-
ensa de la independencia polí ica con la búsqueda
de
la independencia espi i ual
de los indi iduos, exigencias ambas que sólo g acias a la i ud e a posible sal a-
gua da . Aho a bien,
el
ideal de la i ud, con un sesgo que in e ía
el
adicional
pesimismo agus iniano, e a decla ado
no
sólo un camino pe ec amen e p ac ica-
ble, sino incluso ealmen e eco ido. Los homb es cuen an con la posibilidad
e ec i a de alcanza los más al os ni eles de excelencia y de so ea odos los
obs áculos. La p ueba es aba
-pa a
los p ime os humanis as que escucha on con
en usiasmo la lección de Pe a ca- an e los ojos de odo
el
mundo. Bas aba con-
empla los u os admi ables p oducidos po el enacimien o de las le as y las
a es, la iqueza,
la
elegancia y la dulzu a de i i , que la ope osidad, las capa-
cidades de los me cade es, de los banque os, de
los
a esanos de Flo encia y de
o as ciudades i alianas habían hecho
c ece
y lo ece .
Tal concepción ac i is a y dinámica de
la
libe ad de ningún modo
es
negada
po Pico de la Mi ándola. Si
el
ilóso o sepa a la de inición limi ada de la adi-
La libe ad: ausencia
de
condiciones o " a io"
pedagógica
89
ción polí ica y ju ídica pa a lanza se hacia las al as es e as de la me a ísica no
es pa a echaza los alo es p opios del humanismo ci il. El homb e de
Pico
es
aún, po cie o, el
i
i u is
que Pe a ca y sus discípulos habían ex aído
de
su
o iginal in e p e ación de los ex os clásicos,
de
Cice ón sob e odo.
Su
ei indi-
cación del alo de cie os ilóso os medie ales,
po
lo
demás
no
sólo c is ianos,
sino ambién judíos e islámicos - es imonio
de
su libe ad de juicio y de la am-
pli ud de
su
ho izon e in elec ual-,
no
puede
se
in ocada pa a p oba
la
iden idad
sus ancial de su idea de la libe ad con los legados de
la
adición
pa ís ica
y
escolás ica. Sob e ese pun o, ambién
el
ca denal de Lubac pa ece habe se
dejado
a as a
po un e eno pelig oso cuando
ap oxima
las obse aciones de
Pico
ace ca del alo de los esc i o es de la escolás ica -ap eciables po
su
con enido
pese a su bá ba o es ilo- a
las
pa ecidas conside aciones que
se
encuen an
en
las
Ré le.xions
su l
'é a
de
l
'Eglise
en
F ance
, de Lamennais. Ninguna nos algia
po
la ci ilización medie al, ninguna complacencia po
la
pé dida de una e dad ga-
an izada po una au o idad dis in a de la azón, de la ciencia y del amo al
p ó-
jimo puede encon a se en los esc i os de Pico.
Pico indica la ac i idad del homb e, la a ea que
el
C eado
le
ha
asignado
en el ac o mismo de excep ua le de oda p ede inición, y de hace lo po ello li-
b e, con
las
palab as
ci cumspice e
commodius
quidquid
es
in
mundo.
En azón de
es e
ci cumspice e,
el uni e so en e o pasa a se el mundo del homb e y
pa a
el
homb e. Se a a de una ac i idad que a anza siemp e hacia la ap opiación del
mundo, y que sin cesa p oduce la aniquilación de un ho izon e de posibilidades
in ini as. El
ci cumspice e
jamás puede ene in. Su suje o pone
la
mi ada
cada
ez más al o, des ela siemp e algo nue o y dis in o, pe o en cada a en u a
en
las
egiones inexplo adas del conocimien o y de la acción uel e de nue o a sí. Re-
conoce en onces el luga que de ine
su
pun o de is a,
él
mismo
se
con ie e
en
obje o de conocimien o
y,
al
iempo que
se
ea i ma como el cen o del que i a-
dian las o mas cambian es de su
ci cwnspice e,
o a ez
se
pone en ma cha hacia
los mundos desconocidos. A cada ba e a que cae, a cada línea de ho izon e que
se bo a, o o obs áculo ha sido po ello supe ado, des elado un nue o
sec e o
hacia el conocimien o de sí. Si
el
homb e
es
lib e, es a libe ad
no
puede no
se
a un iempo ex e na - ale deci , di igida hacia el mundo- e in e na, o sea, ela i-
a a sí. En los dos sen idos, sólo puede se in ini a.
Los alo es p oclamados po los humanis as, e es idos de exp esiones su-
iles, elabo adas du an e la go iempo po
los
eólogos
-que
se eían o zados
po
la necesidad de hace compa ibles con la azón humana los mis e ios plan eados
po la p esencia del in ini o- se ele aban sob e un plano nunca alcanzado has a
en onces. La libe ad dejaba de se una palab a de o den ideológico, o un
expe-
dien e de ju is as, pa a adqui i
la
dignidad de un concep o ilosó ico. Lejos de se
90 A auca ia
N o.
1
un banal eje cicio de e ó ica, ap eciable po
la
elegancia de su es ilo, la O a io
de Pico de
la
Mi ándola pe mi e adi ina
el
milag o del genio. Encie a
un
au én-
ico Wunde ab me a ísico. Las en usias as palab as p onunciadas po Bu ckha d
no
e an exp esión de una esis his o iog á ica undada en la idealización
de
una
p e endida época dichosa, sino una p o unda in uición que había ap esado
con
p e-
cisión un gi o capi al en
el
pensamien o de Occiden e.
La opinión de los his o iado es, que han que ido e en la ob a de Pico el
abandono de
las
ideas más ca ac e ís icas del humanismo i aliano, y
la
de ensa
del
alo impe ecede o de la iloso ía escolás ica, se undan, gene almen e,
en
las
a i maciones con enidas en la ca a a E molao Ba ba a.
Si
dejamos de lado
las
dispu as
-a
eces nominales- le an adas po la in e -
p e ación
de
dicha ca a, con end ía deci que
de
una lec u a sin p ejuicios
de
an
céleb e documen o se desp ende la imp esión de que su impo ancia haya sido
quizá algo exage ada. Se a a, en e ec o, de uno de los nume osos es imonios de
la cons an e in luencia pla ónica sob e el au o . El ema dominan e
no
es la e a-
lo ización
de
la iloso ía escolás ica, sino la p oclamación de
la
necesidad
de
una
in es igación de la e dad o almen e desin e esada, sin exclui ningún posible
eco ido y, an e odo, sin deja se ex a ia po la acción de causas de o igen no
ilosó ico.
Los g amá icos y los é o es, que despliegan sus supe iciales elegancias,
igno ando
los
e dade os p oblemas, y que esconden bajo
la
p o esión
de
doc os
la
sa is acción sin esc úpulos de sus ambiciones pe sonales, no son más que los nue-
os so is as. Con a ellos es menes e e oma la i onía soc á ica, así
como
la
búsqueda pla ónica de un bien absolu o y uni e sal. Lejos de aconseja ehace el
camino al e és, Pico insis e en su olun ad de a anza . La polémica con a la
ieja escolás ica, mani ies amen e
no
le
in e esa. A es e p opósi o, odo había sido
dicho ya en nume osas ocasiones. E a inú il ol e a bo da lo es secas sob e un
cañamazo ya gas ado y ado na se con alsos o namen os, cuando las e dade as
iquezas es aban al alcance de la mano.
La p ueba de
la
inspi ación pla ónica dominan e en
la
ca a es á cons i uida
po
el empleo de la imagen céleb e de los Silenos de Alcibíades. Es de sob a
conocido que
la
misma imagen se á e o nada más a de po E asmo pa a in oca ,
con acen os polémicos más ue es que de cos umb e,
la
uel a a las enseñanzas
del E angelio y a la p ác ica since a de una iloso ía c is iana. La in luencia
posible
-y
en ocasiones cie a- eje cida
po
el
pensamien o de Pico sob e la ob a
de E asmo es o o ema
de
dispu a en e los his o iado es. En odo caso,
no
caben
dudas de que sob e un pun o,
al
menos,
el
acue do en e
los
dos au o es
es
pe ec-
o. Ese pun o es la idea -cen al en ambas ob as- de la necesidad de una eno a-
ción espi i ual de la c is iandad.
La
Libe ad:
ausencia
de
condiciones o " a io,,
pedagógica
91
En
la
madu ación de esa idea, que poco a poco ocupa á una posición cen al
en su pensamien o, a Pico le ue de ayuda
singula
su expe iencia pa isina.
Los
medios
in elec uales
y
o iciales
de
Pa ís,
bajo
la
egencia
de la
dama
de
Beaujeu, han mani es ado epe idamen e un
g an
in e és y una i a simpa ía
po
el ilóso o i aliano. Su p ime a ob a ue edac ada en ocasión de una in i ación
de Le e e d'E aples. Los maes os de eología pa isinos habían salido en
su
de-
ensa en
las
comisiones de encues as di igidas con a
él
po
el
papa Inocencia VIII,
y sólo as ue es p esiones se esigna on a susc ibi la condena de algunas
p o-
posiciones ex aídas de sus
Conclusiones.
Su eclusión en
el
o eón de Vincennes
du an e
su
segundo iaje no ue, sin duda, sino una medida de p o ección
con a
las pe secuciones de la co e omana. Con odo, nos lle a ía po un camino
equi-
ocado el
supone
una
con e sión
de Pico a las doc inas de la
Escolás ica
pa isina, o el pensa que
en
Pa ís hab ía ea i mado sus in e eses po la iloso ía
medie al esbozados
en
su ju en ud paduana, bajo la in luencia del a is o élico
Nicole o Ve nia, o del sabio judío Elías del Medigo.
Po o a pa e, Pico pa ece cie amen e exclui el nominalismo adical de
la sín esis hacia la que se ol ía
su
búsqueda de la paz ilosó ica. Los
medios
in elec uales pa isinos ecuen ados po Pico son de sob a conocidos.
Los
nomb es
más ilus es en e sus amigos son los de Le e e d 'E aples y Robe Gaguin, es
deci , los sabios más ce canos a
las
ideas del humanismo i aliano, y que
se
halla-
ban en un p oceso de elabo ación de un sis ema de doc ina que buscaba opone se
a la cul u a adicional de la Escolás ica. Los in e eses p edominan es en
ales
medios pa isinos se habían uel o hacia
el
pla onismo y el neopla onismo, el
he -
me ismo, la cábala y la mís ica de Ramón Llul. Sob e odos es os in e eses
domi-
naba un deseo a dien e de eno ación eligiosa que p on o debía da luga a ese
mo imien o de éli e espi i ual que se ha denominado la p e e o ma ab is a.
Fue jus amen e ese aspec o eligioso del pensamien o de Pico, ea i mado
po
su p esencia en los medios pa isinos, lo que
lo
lle ó a ap oxima se,
en
los
úl imos años de su ida, a la pe sona y
la
p édica de Sa ona ola. Fue ambién
ese aspec o
lo
que asegu ó la o una de Pico en el pla onismo inglés de comien-
zos del siglo XVI, y
lo
que le hizo con a , en e
los
admi ado es de
su
ob a, a dos
ilus es pe sonalidades: John Cole y Tomás Mo o. Fue, en in, ese asgo el
que
le hizo descub i en la palab a "libe ad" un sen ido nue o, y el que di igió su
pensamien o hacia esa paz y esa
conco dia
philosopho um,
é mino úl imo
de
su
discu so.
El eólogo Hein ich Reinha d ha mos ado, median e un pene an e análisis
de
los
ex os de la
O a io
y del
Hep aplus,
que la palab a
pax
es,
al
como la usa
Pico, sinónimo de
"libe ad",
en
su sen ido más al o y p o undo. El concep o
opues o
al
de pax es,
en
e ec o, el de se i us. Si
el
au o no ha empleado
en