ANUARIO DE HISTORIA DE LA IGLESIA / VOL 26 / 2017 / 337-349 337
Una San a Ma ía Magdalena del cí culo
de Jan an Do nicke o Maes o de 1518
A S . Ma y Magdalene by he ci cle o Jan an Do nicke
o Mas e o 1518
Jesús oJas-Ma Cos gonzález
Depa amen o de His o ia del A e
Uni e sidad de Se illa
[email p o ec ed]
ISSN 1133-0104 / DOI 10.15581/007.26.337-349
Abs ac : In his a icle we p esen a new wo k a ib-
u able o he ci cle o he Mas e o 1518, a Flemish
pain e who has been iden i ied as Jan an Do nicke.
The ca alogue o pain ings ela ed o he ci cle o his
a is , who was ac i e in An we p in he i s qua e o
he six een h cen u y, has been inc eased by he ad-
di ion o a pain ihg is new wo k, p ese ed in a p i a e
collec ion in Se ille. The oil on wood depic ing S . Ma y
Magdalene. Ano he wo k is hus added o he la ge se
o Flemish pain ings in he Andalusian capi al.
Keywo ds: Renaissance A , Flemish pain ing, Six-
een h cen u y, Se ille, Jan an Do nicke, Mas e o
1518.
Resumen: En el p esen e a ículo damos a conoce
una nue a ob a a ibuible al cí culo del Maes o de
1518, pin o lamenco que ue iden i icado con Jan an
Do nicke. El ca álogo de pin u as elacionadas con el
en o no de es e a is a, ac i o en Ambe es en el p ime
cua o del siglo x i, se e aumen ado con un nue o
ejempla , conse ado en una colección pa icula de
Se illa. Se a a de un óleo sob e abla que ep esen a a
San a Ma ía Magdalena. De es a o ma sumamos una
pieza más al nume oso conjun o de pin u as lamen-
cas exis en es en la capi al de Andalucía.
Palab as cla e: A e del Renacimien o, Pin u a la-
menca, siglo x i, Se illa, Jan an Do nicke, Maes o de
1518.
El Maes o de 1518 debe su nomb e a Max J. F iedlände , que así denominó al
au o de las pin u as del Re ablo de la Do mición de la Vi gen de la iglesia de San a
Ma ía de Lübeck, echado ese año 1. También ue llamado Maes o de Dillighem
o Maes o de la Abadía de Dillighem, po p ocede de al luga un íp ico suyo
dedicado a la Magdalena, hoy en los Museos Reales de Bellas A es de Bélgica,
1 Max Julius F iedlände , Ea ly Ne he landish Pain ing. The An we p Manne is s. Ad iaen Ysen-
b an . Commen s and no es by Hen i Pauwels. Assis ed by Anne-Ma ie Hess. T ansla ion by
Heinz No den. ol. xi, A.W. siJ hoFF, Leyden, La Connaissance, B uselas, 1974, pp. 29-33.
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JESÚS ROJAS-MARCOS GONZÁLEZ
en B uselas (in en . n.º 329). De ese modo p e i ie on segui denominándolo al-
gunos es udiosos de la pin u a lamenca, como Leo an Puy elde 2. Sin emba go,
en 1966, Geo ges Ma lie iden i icó a es e mis e ioso a is a, ac i o en Ambe es,
con el pin o Jan an Do nicke 3. Desde en onces, an plausible hipó esis ha sido
gene almen e admi ida po la c í ica especializada.
El Maes o de 1518 o, en adelan e, Jan an Do nicke, apa ece en la his o ia
de la pin u a lamenca como una de las más impo an es pe sonalidades del que-
hace an ue piense del p ime cua o del siglo x i. Su ac i idad se puede si ua ,
ap oximadamen e, en e 1505 y 1527, p obable echa de su allecimien o. Van
Do nicke, quizás o iundo de Tou nai, i ía en Ambe es, jun o a la pue a de los
Cu ido es. En su p opio domicilio con aba no sólo con un ac i o alle , sino con
un es ablecimien o donde ponía en en a sus cuad os de al a . En la ciudad del
Escalda es mencionado a pa i de 1507, año en que su discípulo Tysken Ma ynis
es ecibido como anco-maes e en la guilda ambe ina. Con pos e io idad se
sabe que cuen a con dos ap endices más: uno en 1509, y o o en 1511 4.
En 1515 allece su muje , Lijsbe h Puynde s, quedando a su ca go cinco
hijos meno es de edad. En e ellos, es p eciso menciona que su hija Ad iana
casa en p ime as nupcias con el pin o Jan an Ams el, ambién llamado Jean
de Hollande po su o igen holandés (h. 1500-an es de 1543) 5. No obs an e,
p esen a mayo in e és su p imogéni a Anne Me ens, alias an Do nicke, que
con ae ma imonio con Pie e Coeck d’Alos (1502-1550). Es e pin o , se-
gún Ka el an Mande , ecibió su p ime a o mación en B uselas con Be na d
an O ley (1488-1541) 6. Pe o, as un iaje a I alia, ecala en Ambe es hacia
1525-1526 y comienza a abaja en el ob ado de su sueg o. Al e igi se en su
p incipal colabo ado he eda, como ye no del maes o, el lo ecien e alle .
Razón po la que, con oda p obabilidad, Jan an Do nicke debió allece en
1527, año en que Coeck es insc i o como anco-maes e en la guilda de la ciu-
dad 7. Desde el pun o de is a biog á ico sólo nos es a señala que, en la abla
El Dilu io (152 x 252 cm), ob a del e e ido Jan an Ams el conse ada en la
2 Leo an Puy elde, La pein u e lamande au siècle de Bosch e B eughel, Else ie , B uselas, 1962,
pp. 306-307.
3 Geo ges Ma lie , La Renaissance lamande. Pie e Coeck d’Alos , Edi ions Robe Finck, B uselas,
1966, pp. 109-145.
4 Ibid., p. 114.
5 S. be gMans, Jan an Ams el di Jean de Hollande, en Re ue Belge d’A chéologie e d’his oi e de
l’A , xx i/1-2 (1957), pp. 26-27.
6 Ka el an Mande , Le Li e des Pein es (1604), Les Belles Le es, Pa ís, 2002, ol. 1, p. 103.
7 Geo ges Ma lie , La Renaissance..., op. ci ., pp. 114-115.
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UNA SANTA MARÍA MAGDALENA DEL CÍRCULO DE JAN VAN DORNICKE O MAESTRO DE 1518
Figu a 1. Cí culo de Jan an Do nicke. San a Ma ía Magdalena. P ime cua o del siglo x i. Óleo sob e abla. 44 x 38 cm.
Se illa. Colección pa icula .
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colección Sigu d Majo in de B uselas, se ha que ido e el e a o del a is a
que nos ocupa 8.
En líneas gene ales, Jan an Do nicke pe enece a un pe iodo de la his o ia
de la pin u a lamenca en el que los maes os, an o en B ujas como en Ambe es,
pe manecen a aigados a la adición del siglo x . Po consiguien e, se siguen
de ce ca las mane as de los P imi i os Flamencos de la cen u ia an e io . En el
caso de Ambe es, el espec acula desa ollo económico de la ciudad a ines del
Cua ocien os a ajo a un núme o cada ez más al o de pin o es, la mayo ía de
ellos aún anónimos. Pe o, la ausencia de adición pic ó ica en es a capi al a o-
eció, po un lado, el eclec icismo es ilís ico. Y, po o o, el nue o i mo de ida,
el impe an e cosmopoli ismo y el abajo me can ilizado inclina on el gus o de la
clien ela hacia una angua dia iluso ia y supe icial. Len a ue, pues, la e olución
es ilís ica du an e el p ime cua o del Quinien os an ue piense, anclado en un
manie ismo gó ico que espe a la llegada de los p ime os ai es enacen is as 9.
Buen ejemplo de cuan o expues o queda es el a is a que es udiamos, iel a
las ó mulas adicionales, aunque, dado su alan e ecep i o, pin o a anado en
la eno ación del es ilo. De una pa e, Jan an Do nicke iene como e e en e
a Roge an de Weyden (1399/1400-1464), al que sigue en cie os ecu sos i-
gu a i os y del que he eda algunos p ocedimien os écnicos. Así lo mani ies a la
elegancia de su pin u a, la o ma de aplica sus disc e os colo es, los queb ados
pliegues de sus es imen as o la suges i a ondulación de sus cabellos. Pe o, de
o a pa e, se p esien e en su p oducción plás ica la búsqueda de una nue a ex-
p esi idad, enden e hacia o mas «manie is as», sob e odo en el a amien o de
la a qui ec u a y las con o siones agi adas de sus igu as 10.
A di e encia de o os manie is as de Ambe es, Jan an Do nicke, po lo
gene al, enuncia en sus ob as a las composiciones o madas po nume osas i-
gu as de pequeñas dimensiones. Se decan a, más bien, po pe sonajes de g an
amaño, animados po mo imien os eposados. El a is a p olonga decididamen-
e el canon al ala ga las p opo ciones, que in en an la desma e ialización de las
imágenes, sin que po ello pie dan sus e igies la deseada co po eidad. En sus
ana omías, compues as po la gas pie nas y o sos co os, los miemb os se a icu-
8 S. be gMans, Le Déluge, en el ca álogo de la exposición Le siècle de B uegel. La pein u e en Bel-
gique au x ie siècle, 27 de sep iemb e-24 de no iemb e de 1963, Museos Reales de Bellas A es de
Bélgica, B uselas, 1963, n.º 5, p. 45, ig. 141.
9 Paul PhiliPPo , La pein u e dans les anciens Pays-Bas. x e-x ie siècles, Flamma ion, Pa ís, 1994,
pp. 107-152.
10 Leo an Puy elde, La pein u e..., op. ci ., pp. 306-307.
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UNA SANTA MARÍA MAGDALENA DEL CÍRCULO DE JAN VAN DORNICKE O MAESTRO DE 1518
lan de mane a angulosa. Las cabezas suelen apa ece de pe il o de es cua os.
Los os os son a ilados, luciendo la pa e supe io ala gada y el men ón co o.
En el caso de los masculinos, es ecuen e que po en ba ba apun ada, que en la
mayo ía de las ocasiones es pa ida. Y es habi ual que los ojos se ep esen en con
los pá pados en o nados. En conc e o, los os os ienen la na iz la ga y ec a, en
la p olongación de la en e 11.
Tan pe sonal es ilo es el que se obse a en la San a Ma ía Magdalena que nos
concie ne, conse ada en una colección pa icula se illana ( ig. 1). Debe a a se,
pues, de una pieza de expo ación, ya que la p oducción del p óspe o alle de Jan
an Do nicke es aba des inada, en su mayo ía, a la clien ela ex anje a. En es e
sen ido, la Península Ibé ica ue uno de los p incipales des inos de ese uc í e o
ob ado . Ni que deci iene que a ello con ibuye on las mo i aciones come cia-
les en e ambos e i o ios, a a és de enca gos pic ó icos o en as de cuad os
en los me cados in e io es peninsula es; las es echas elaciones dinás icas y po-
lí icas de sus gobe nan es, y la c ecien e a acción po la exquisi a pin u a de los
g andes maes os lamencos.
De las ob as conse adas en España que se a ibuyen a Jan an Do nicke, o
a su cí culo, en esacamos la Na i idad de la Vi gen y la P esen ación de la Vi gen
en el Templo, en colección pa icula de Mad id 12; el T íp ico de la Ado ación de
los Reyes Magos del Museo Nacional de A e de Ca aluña (in en . n.º 64095) 13;
el íp ico del mismo ema y la Úl ima Cena en colecciones p i adas de Na a-
a 14; y el T íp ico de la Ado ación de los Reyes Magos, Nacimien o y P esen ación
del Museo de Bellas A es de Ála a (depósi o de la Diócesis de Vi o ia) 15. En
Andalucía, jun o al ejempla obje o de nues o es udio, sob esale el T íp ico de la
Sag ada Familia con San a Bá ba a y San a Ca alina de Alejand ía, cus odiado en
el A chi o Museo San Juan de Dios-Casa de los Pisa de G anada 16.
11 Geo ges Ma lie , La Renaissance..., op. ci ., p. 112.
12 Max Julius F iedlände , Ea ly..., op. ci ., n.º 91, igs. 43-44.
13 Figu ó como ob a del cí culo de Josse an de Beke en el ca álogo de la exposición L’a Flamand
dans les Collec ions Espagnoles, julio-agos o 1958, B ujas, 1958, n.º 38-40, pp. 73-74.
14 Elisa be MeJo, Pin u as de Ad ian Isenb an y Jan an Do nicke en colecciones de Na a a, en P ínci-
pe de Viana. Anejo 11-1988, año xlix (ejempla dedicado al P ime Cong eso Gene al de His o ia
de Na a a) (1988), pp. 43-46, láms. 3-5.
15 Raquel sáenz PasCual, Jan an Do nicke (Talle de) [ac i o 1505-1527 Ambe es]. Nº 21. T íp ico de
la Ado ación de los Reyes Magos, Nacimien o y P esen ación, en el ca álogo de la exposición Las ablas
lamencas en la Ru a Jacobea, San Sebas ián, Diócesis de Calaho a y La Calzada-Log oño, 1999,
pp. 254-257.
16 Jesús oJas-Ma Cos gonzález, Una nue a ob a del cí culo de Jan an Do nicke o Maes o de 1518
en el A chi o Museo San Juan de Dios-Casa de los Pisa de G anada, en Bole ín de la Real Academia de
Bellas A es de Nues a Seño a de las Angus ias, G anada, n.º 15, 2008, pp. 11-21.
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La ob a que p esen amos es un óleo sob e a-
bla de o ma o ec angula . Sus medidas son 44 x
38 cm. En ella, como sabemos, se e igia a la Mag-
dalena, que se mues a en pie sob e ondo neu-
o, omi iéndose así oda e e encia espacial. La
ausencia de p o undidad impide cualquie a isbo
de pe spec i a a mos é ica. F en e a lo que suele
se habi ual, ca ece, pues, de la iqueza paisajís i-
ca p opia de la pin u a lamenca. El paisaje queda
eclipsado po el minucioso a amien o de los elos
lo an es y de la oblonga cabelle a. Ello acili a, no
obs an e, que el espec ado cen e oda su a ención
en el pe sonaje ep esen ado. El a is a se de iene
en los complemen os del buen es i emenino. La
es ilizada igu a de la san a, en el p ime plano de
la composición, ocupa la p ác ica o alidad del espacio pic ó ico. Apa ece le e-
men e gi ada hacia su izquie da y ep esen ada de algo más de medio cue po,
has a la al u a de la cade a.
Se c ee que San a Ma ía Magdalena, iden i icada a eces con la he mana de
Ma a y Láza o, ue la pecado a que ungió con pe ume y secó con su cabelle a
los pies de Jesús en casa de Simón el a iseo (Lc. 7, 37-38). Fue una de las muje es
que acompaña on a C is o en el Cal a io y que llo a on al pie de la c uz. Asis-
ió ambién a su en ie o. Al e ce día de la c uci ixión, jun o a Ma ía Cleo ás,
acudió al san o sepulc o con acei e y especias pa a ungi el cue po del Maes o.
En onces, descub ie on que había despa ecido. Ella lle ó la no icia de la Resu-
ección a los após oles. Luego, mien as llo aba jun o a la umba, el Seño se le
apa eció y la consoló (Jn. 20,14-18). Desde ese ins an e, según cuen a la adi-
ción, dedicó el es o de sus días a la ida peni en e 17.
Una e sión g eco-o ien al explica que, as la Ascensión de C is o, pa ió
con la Vi gen y San Juan E angelis a a É eso, donde mu ió. Más a de, sus eli-
quias ue on asladadas a Cons an inopla. Sin emba go, en el siglo xi se o jó en
Bo goña o a leyenda pa a jus i ica la au en icidad de sus eliquias en la iglesia
de pe eg inación de Vézelay, na ada en La leyenda do ada de San iago de la Vo-
ágine. Cuen a que la Magdalena se asladó con sus he manos, con el obispo
17 Geo ge Fe guson, Signos y símbolos en el a e c is iano, Emecé Edi o es, Buenos Ai es, 1956,
pp. 194-195.
Figu a 2. Cí culo de Jan an Do nicke.
San a Ma ía Magdalena. De alle.
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Maximino y con las San as Ma ías en una ba ca sin ela ni imón has a el pue o
de Ma sella. Después de con e i al c is ianismo, en e o os, al p íncipe del
luga , se e i ó al desie o pa a hace peni encia en Sain e-Baume, la san a g u a,
donde i ió ein a años más. An es de mo i , ecibió la comunión de manos del
mencionado obispo Maximino, y en su asunción ue lle ada po los ángeles 18.
Es a escena gua da cie o pa alelismo con la iconog a ía de la Vi gen Asun a.
Los pa onazgos de la Magdalena e an múl iples. Los pe ume os, po el
pasaje e angélico que na a cómo ungió los pies de Jesús, la enían po pa ona.
Po la misma azón se acogen a ella los ab ican es de guan es, ya que la gen e ele-
gan e, desde el pe iodo medie al has a el siglo x i, usaban guan es pe umados
con benjuí o anchispán. De ahí que, en ocasiones, se le ep esen e con guan es
al pie de la c uz. En Cha es, al se el aso de pe ume semejan e a un aguamanil,
pasó a se pa ona de los aguado es. Su cabelle a, con la que enjugó los pies del
Sal ado , jus i ica la in ocación de los peluque os y peinado es. Los ho elanos se
encomiendan a ella po que C is o esuci ado se le apa eció como un ho elano.
Los p esos que ob enían la libe ad, as pedi su p o ección, deposi aban sus
cadenas como ex o o an e su umba. Pe o, sob e odo, Ma ía Magdalena e a la
pa ona de las muje es a epen idas. Y, aunque no es una san a cu ado a, su al-
mohada de pied a de la g u a de Sain e-Baume, conse ada en la abadía de Sain
Vic o de Ma sella, se ía pa a cu a la ieb e 19.
El modelo iconog á ico de San a Ma ía Magdalena ha expe imen ado no-
ables ans o maciones a lo la go de la his o ia. Desde la Baja Edad Media, unas
eces, se ep esen aba desnuda, cubie a con su p opia cabelle a, como San a
Ma ía Egipcíaca; y o as, como en el cuad o que ep oducimos, con icos es idos
y joyas, que le dan una apa iencia p incipesca a la imagen. Se ecue da así la p i-
me a e apa licenciosa de su ida. Po eso, los a is as gó icos le cub en siemp e la
cabeza con un elo pa a dis ingui la de las san as í genes que no an eladas. Su
a ibu o pe sonal es el a o o asco de pe umes con el que ungió los pies de Je-
sús. T as el concilio de T en o (1545-1563), al enca na la peni encia, aumen a su
popula idad en odo el con inen e. Su ac i ud peni encial se e leja al a odilla se
en un pa aje ag es e, o ando con el sal e io o osa io en sus manos an e una c uz
y un c áneo. A eces, po a la co ona de espinas y los cla os de C is o. Y, en o as
18 San iago de la o ágine, La leyenda do ada, Alianza Edi o ial, Mad id, 2008, ol. 1, pp. 382-
392 y James hall, Dicciona io de emas y símbolos a ís icos, Alianza Edi o ial, Mad id, 2003, ol. 2,
pp. 79-82.
19 Louis éau, Iconog a ía del a e c is iano. Iconog a ía de los san os. De la G a la O, Ediciones del
Se bal, Ba celona, . 2, ol. 4, 2001, pp. 293-306.
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ocasiones, hay un ja o y un pan en el suelo o aído po un ángel que a dia io le
alimen aba en su e i o olun a io 20.
Es ob io que la pin u a que nos a añe co esponde a la ipología iconog á-
ica de la unción. Así lo con i ma el aso de ungüen os de o eb e ía que sos iene
con la izquie da, abie o al le an a la apa con la o a mano. Dicha ep esen a-
ción de i a del episodio de la unción de Be ania (Jn. 12, 1-11), in e p e ado como
p emonición de la mue e de C is o. En él, la Magdalena ungió los pies del Maes-
o con «una lib a de pe ume de na do, au én ico y cos oso». De inmedia o ue
ep endida po Judas Isca io e, po no habe endido ese pe ume pa a epa i
lo ob enido en e los pob es. En onces, Jesús salió en su de ensa diciendo: «Dé-
jala; lo enía gua dado pa a el día de mi sepul u a; po que a los pob es los enéis
siemp e con oso os, pe o a mí no siemp e me enéis» (Jn. 12, 1-8).
De es e pasaje de i a ía el ipo iconog á ico de la Magdalena como po a-
do a de ungüen os. La san a, la p ime a en c ee en C is o esuci ado, se con-
ie e así en la Mi o o a, pues, si los Reyes Magos o ecie on mi a al Niño
Jesús en homenaje al nue o Rey de la humanidad, la Magdalena se ale del
pe ume de na do pa a ungi y consag a al nue o Rey de Je usalén. P e igu a,
de es e modo, la mue e del homb e y, al mismo iempo, la esu ección del Hijo
de Dios. Tan suges i o modelo iconog á ico, que su ge du an e la Plena Edad
Media, en la p ime a mi ad del siglo xiii, es p opio de esa e apa, aunque ue
he edado más a de po el Renacimien o. En la pin u a lamenca, a pa i del
e ce decenio del Quinien os, alcanza no able signi icación la ep esen ación
de un modelo de la san a de media igu a, elegan emen e es ida sob e un ondo
de ica ambien ación. Tal es e eo ipo emenino es á en sin onía con el quehace
del denominado Maes o de las Medias Figu as, documen ado en el segundo
cua o del siglo x i 21.
También ue habi ual en la escuela lamenca de es e pe iodo, sob e odo en
los e i o ios sep en ionales, la apa ición de la Magdalena con el aso abie o,
como en la abla que examinamos. Dicho ecipien e se con ie e así en símbolo
de la ecep i idad a las in luencias celes iales, con enedo del elixi de la ida
e e na. La ape u a del a o ans o ma al obje o en ecep áculo de ida espi-
i ual y de conocimien o que, como el pe ume que albe ga, exhala su a oma
y se expande al ex e io en olo de san idad. Po eso, la p esencia de Jesús en
20 Juan Fe ando oig, Iconog a ía de los san os, Ediciones Omega, Ba celona, 1950, pp. 188-189.
21 Ma ilena MosCo, La Mi o o a, o e o la Maddalena col aso degli unguen i, en el ca álogo de la
exposición La Maddalena a Sac o e P o ano. Da Gio o a De Chi ico, 24 de mayo-7 de sep iemb e
de 1986, Palacio Pi i de Flo encia, A noldo Mondado i Edi o e, Milán, 1986, pp. 67-70.
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UNA SANTA MARÍA MAGDALENA DEL CÍRCULO DE JAN VAN DORNICKE O MAESTRO DE 1518
Be ania, as la unción de la Magdalena, pe mi ió que la casa de Láza o y Ma a
se llena a «de la agancia del pe ume» (Jn. 12,3). El a oma que en el asco
pe manece es, po an o, un símbolo de la Espe anza, de cla as esonancias
clásicas, pues ue lo único que en la asija de Pando a quedó a disposición de
los homb es 22.
En las in e p e aciones de es e modelo iconog á ico se islumb a el ideal de
belleza emenina de la época, que se e leja en el e inamien o li e a io, a ís ico
y co esano del Renacimien o. Mo i o po el que, en muchos casos, son ob as de
suge en e sensualidad, como e elan en es a pin u a la sun uosa indumen a ia
y el especial p o agonismo de la cabelle a. En e ec o, la Magdalena, icamen e
a a iada, luce opas p opias de la co e, al como ue na u al an es de con e i se
en símbolo de la peni encia c is iana. Vis e aje de mangas abombadas y acuchi-
lladas. Es á ibe eado con pelliza en el bo de del esco e, exo nado en el cen o
con un b oche.
Po el gene oso esco e asoma la camisa in e io con cuello a la caja, anu-
dado con sendos co doncillos. Es a p enda, ípica de la Eu opa occiden al del
siglo x , al e na plisados simé icamen e dispues os y galones con bo dados de
hoja asca. Dicha o namen ación ege al, que ecue da a la ca dina gó ica, p e-
sen a elemen os punzan es alusi os al ma i io y a la peni encia 23. Las anspa-
encias de los plisados dejan e la cadena de un colla , del que pende un C uci-
icado, signo y símbolo po an onomasia del c is ianismo. Es la única e e encia
cla amen e eligiosa de la ob a y, además, p oclama a Ma ía Magdalena como
una de las p ime as y más e ien es seguido as del Maes o. La os en ación de
sus es idos sub aya, desde el pun o de is a eligioso, la glo i icación del pe -
sonaje. P ecisamen e, son los g andes maes os de la escuela lamenca quienes
deja on cons ancia de un espléndido mues a io de la moda lamenco- ancesa
del Cua ocien os 24.
Po o a pa e, llama pode osamen e la a ención su is oso peinado. Los
bucles de sus la gos y izados cabellos o man una mo osa cascada que uela a
uno y o o lado de sus homb os. El elo que cub e en pa e su cabeza se exo na
con una so is icada diadema de ico ma e ial, que insis e en la nobleza de la
e igiada. Se asemeja así a la ep esen ación de o as san as en es a época, como
22 Do a y E win PanoFsky, La caja de Pando a. Aspec os cambian es de un símbolo mí ico, Ba al Edi-
o es, Ba celona, 1975, pp. 19-20.
23 Hans biede Mann, Dicciona io de símbolos, Ediciones Paidós Ibé ica, Ba celona, 2009, pp. 89-90.
24 Ca men be nis, T ajes y modas en la España de los Reyes Ca ólicos. i. Las muje es, Ins i u o Diego
Velázquez, Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas, Mad id, 1978, pp. 30 y 79.