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Tradición y dialectalismo en la creación del tipo cómico : el caso del "Fray Gerundio de Campazas" del Padre Isla

Ramírez Luengo, José Luis

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JOSE LUIS RAM~REZ LUENGO Universidad Naclonal de Mar del Plata (Repliblica Argentina) 1. Coma es de sobra conocido, la caracterizacibn lingiiistica de diferentes personajes resulta un recurso muy utilizado en la literatwa espaiiola, que tiene sus origenes en el siglo XV y se extiende en la practica hasta el siglo XIX2, con nn cultivo especialmente abundante en los siglos XVI y XVII; tales tipos comicos, frecuentes en la poesia y el teatro en especial, tienen su origen en el sayagu@s, al que muy pronto se le unen otros, como el negro, el vircaino o el moro. Por lo que toea a su finalidad, 10s motivos que inducen a1 empleo de estas parodias son valios, pero presentan en todos 10s casos ma base comun, que no es sino la ridiculizaci6n del habla de nn personaje socialmente discordante para provocar la hilaridad del publico, se~n seiiala Valbuena-Briones (1987: 47): xse recurre a una convencion estereotipada y esquemitica que responde, en su origen, a formas dialectales. Estos aspectos lingiiisticos tienen como proposito el disefiar un tipo comico, cuyos parlamentos ridicules enbetienen y ofrecen solaz a1 publi~o))~. A este respecto, se debe indicar que tales tipos comicos responden, como se ha dicho antes, a una conveneion esquemitica, es decir, no se trata de la copia precisa de nna forma de hablar, sino de una estilizaci6n literaria que, basandose en elementos reales, elabora una figura propia del teatro y de la poesia, mas o menos alejada de la realidad lingiiistica segirn el autor, y en todos los casos con ma fuerte impronta de la tradition y 10s estereotipos heredados. ' Estc trabajo se enmarca en las investigaciones del grupo GLISO, dirigido por las profesoras G. Fiadiiio y M. Villarino, y perteneciente a la Facultad de Humanidadcs de la Univeisidad Nacional de Mar dei Plata (Rep. Argentina). Tengase en cuenta que en esta ipoca la caracterizacion lingiiistica no desaparece, sino que altera sus motivaciones como resultado dc cambios en la mentalidad y desemboca en el costlunbrisrno, que no dcja de seu otra caracteriraci6n lingtiistica, aunque con cieitas peculiaridades propias; viase, a este respecto, lo seaalado por Frago (1986: 91). Segrin indica Salvador Plans (2004: 771), si bien en todas estas parodias existe tal car&- ter burlesco, este rasgo varia de intensidad segh el tipo concreto de habia, y asi es mucbo mL destacado en el habla de negros, vircainos o en el sayagub que en la representation de la Iengua de 10s moriscos o dc los gitanos. De este modo, parecen ser dos 10s componentes que entran en juego en la creacion del tip0 c6mico: la realidad lingiiistica por una parte, y la tradicibn por otra, en proporciones que resultan dificiles de calcular y que dependen sin ninguna duda de factores como la naturaleza geografica del autor, la 6poca en que escribe, su conocimiento de la literatura o la misma finalidad que persigue en su obra coil la caracterizaciou de 10s personajes. 2. En linea con lo seiialado anteriormente, el presente trabajo pretende analizar la construcci6n del tipo comico en la Historia del famoso Predicador Fray Genlndio de Campazas, alias Zotes, publicada en 1758 por el Padre Isla4; la eleccion de esta obra no es casual, sin0 que se debe a diferentes circunstancias que aiiaden interes a la caracterizaci6n lingiiistica de distintos personajes que en ella se lleva a cabo: tal y como indican Pedraza y Rodriguez (1981: 132), el ilustrado Isla se preocupa de observar directamente la realidad que quiere llevar a1 papel, y plasma 10s resultados de tal observaci6n en la novela5, lo que unido a su naturaleza leonesa hace que en sus personajes comicos se entrecrucen de forma cuidadosa tanto la tradicion en que se enclavan sus nisticos -el propio sayaguis como el espaiiol hablado en tierras leonesas en el siglo XVITI, con sus especificidades diastraticas y diatopicas. Por lo tanto, en este estudio se pretende discemir que rasgos de 10s tipos c6mi- cos de Fray Gerundio pertenecen a la tradicion y cudes, por el contrario, corresponden a1 castellano popular tefiido de leonesismos que Isla debe de escuchar a su alrededor6, con el prop6sito de comprender mejor la construcci6n del estereotip0 lingiiistico -y, por tanto, la vision del otre en el siglo XVIII. Se sigue en este estudio la edicihnpreparadapor ~lvarez Barrientos (Isla 199 1) que aparece en la bibliografia; a esta se refieren todas las citas del Fray Genrndio que aparecen en el texto. Este inter& par las hablas regionales y 10s idiomas minoritarios -extendido par toda Europa en el siglo XVlIl deriva, segh seiiala Del No (1943: 209-lo), de la tendencia historicista que se descubre en la lingiiistica de la $oca; para todo lo que tiene que ver con el desarrollo de esta corriente historicisla en la Esp~a del siglo XVIII, vCase Fuertes Gutikrrez (2004). Pese a las objeciones que se pueden plantear a la intencibn de acercarse a la lengua hablada de la l-poca a travl-s de la literatura, lo cierto es que resulta un metodo valido, ya que, seglin seiiala Oesterreicher (2004: 734), lo especifico del texto literario consiste exactamente en la vosibilidad de fineir todas las formas que existen entre 10s volos de la 'oralidad' v la rentes formas de la cita del discurso directo con 10s recursos del lenguaje oral no son nunca completas ni perfectas, se trata siempre de simulaciones: es el autor del texto, o sea, la conciencia lingiiistica del autor, la que selecciona ciertos rasgos lingiiisticos considerados caractend cos de la lengua habladax (Oesterreicher 2004: 756). Talcs presupuestos, evidentemente, se tendrin en cuenta a lo largo del trabajo. TRADICION Y DIALFCTALISMO EN I.A CREACI~N IIFL TIPO C~MICO 525 3. Por lo tanto, son tres las fuentes en las que Isla se basa para la creation del tipo comico: por un lado, la tradici6n del sayagub literario7, y, por otro, la realidad lingiiistica que lo rodea, que a su vez se pucde dividir en rasgos propios del castellano popular sin adscripci6n a ninguna realidad dialectal concreta 4iastra- ticamente marcados y caracteristicas propias del leones, en este caso diat6pica- mente marcadas; con todo, esta division, en teoria clara, resulta mucho mas confusa en la practica, donde un fen6meno puede ser compartido por el habla coloquial y el dialecto leones, o puede aparecer en leones y a1 mismo tiempo en el sayaguesX, de modo que a veces resulta imposible detenninar cuil de estas fuentes es el origen del rasgo en cuesti6ny. Asi, a manera de ejemplo se puede citar la muy abundante altemancia en las vocales itonas (sengular, p. 71; cirimonial, p. 449; uficio, p. 646; josticia, p. 600, undulgencias, p. 301, etc.), que si bien es una caracteristica propia del sayaguds literario (Bobes 1968: 397), resulta tambien habitual en el espaiiol del siglo XVIll y no es desconocido en el leonks actual (Borrego Nieto 1983: 21), por lo que parece imposible determinar, segun se ha indicado ya, cuil de las tres circunstancias empuja a Isla a utilizar tal peculiaridad en la caracterizaci6n de sus nisticos. Por otro lado, antes de llevar a cabo el anilisis detallado de 10s distintos aspectos, se debe indicar que Isla emplea fenomenos de todos 10s niveles lingiiisticos en la caracterizacion de sus tipos comicos, si bien con diferencias de importancia en cuanto a su fiecuencia: asi, son mucho mL habituales 10s fenbmenos foneticos y fonologicos que 10s morfosintacticos, mientras que el lexico tiene nna presencia casi nulalo. 7 Este sayaguis literano que, segim Bobes (1968: 393), ano debe interprctarse en su sentido geogrifico, sino par su nota intensiva de 'rudo', 'tosco')t es definido por Weber de Kurlat (1949: 49) como i(un conjunto complejo de elementos dc diversas pracedencias convencionalmcnte organizados con una clara intencihn estetica: leonesismos, cultismos y semicultismos, arcaismos y lengua general de la bpoca manejados por quienes en ningim modo son ajenos a la cultura universitaria, a1 ambiente escolar y a 10s nuevos impulsos renacentistas)>; vCase este trabajo para lo que tiene que vver con esta variedad literaria, asi coma lo que indica Stem (1961) sobre su 'historia extema'. No se olvide que esta habla convencional toma el leonesismo como uno de sus elementos conformadores biicas (Weber de icurlat 1949: 49). De hecho, es probable que se pueda postular un origen 'doble' para algunas de estas caracteristicas: el que determinado rasgo popular aparezca tambien en la literatura sin duda tiene quc resultar muy atractivo para Isla, que puede enlazar de este modo la observation de la realidad que lo circunda con un fenomeno que sirve para identificar convencionalmente la figura literaria que quicre representar en su novela, el nisticu. 10 Pese a ello, conviene sefialaique Isla utiliza a lo largo de la obra -y con una finalidad que va mb all& de la caracterizacihn de 10s personajes chlnicosabundantes terminns propios de Tierra de Campos, que en ocasiones el mismo autor idcntifica coma tales, lo que pone a las claras su interes por aportar rzalismo; vbanse, a manera dc ejemplo, los siguientes casos: (<si no sabes que es pichei, prcg"ntase1o a cualquiera maragato, que yo no quiero decirtelon (p. 23); chabia una especie de aparador o estante, que se llamaba vasaren el vocabulario del pais)) (p. 55). 526 JOSE LUIS RAMIREZ LUENGQ 3.1. Nivel fon~tico$onologico Como se ha seiialado ya, es t-ste el nivel en el que se registra la mayor parte de 10s fenomenos, por lo que se puede decir que constitt~ye la base sobre la que se sustenta la caracterizacion comica. Asi, mas alla de las vacilaciones en el vocalismo atono ya indicadas, aparecen fenomenas que caracterizan el sayagues literario (Bobes 1968: 398) como la transformation de la f inicial en 1x1 Gui, pp. 300, 504; juera, pp. 301, 303; juese, pp. 648, 651), el rotacismo en 10s grupos [pl-, bl-, kl-, glfl-] (pratos, p. 447; diabro, p. 463; craridad, p. 465; Igresia, p. 472; frol, p. 299), o, de fomla mucho mas esporadica, la monoptongacion de /el ante nasal (cencia, pp. 301, 600; concencia, pp. 302, 597) y la afiresis (Sidora, p. 642; magines, p. 644; saminadora, p. 646); tales fenomenos, sin embargo, no deben de ser ajenos en la realidad lingiiistica que rodea a Isla, dado que 10s tres primeros se localizan en el leon&s actual (Borrego Nieto 1996: 152, 145 y 152 respectivamente) y 10s dos ~iltimos no son desconocidos ni en este dialecto ni en el castellano popular (Lopez Morales 1967: 413). Ahora bien, junto a estas peculiaridades de 'doble origen' el sayaguis y la realidad lingiiistica de la kpoca-, se descubre tambien una serie de caracteristicas que no aparecen en la badicion del nistico y que, por tanto, se pueden considerar fmto de la obserrracian de la realidad por parte del jesuita; evidentemente, resulta dificil discemir a1 caracter vulgar o leones de muchos de 10s fenomenos, dado que ambas coordenadas estin estrechamente intenelacionada~~~: aspectos como la caida de la d final (verda, pp. 303, 473; salu, p. 645; Valladoli, p. 464; uste, pp. 462, 465), habitual en el espaiiol de muchas regiones, aparece tambit-n en el dialecto leones (Bonego Nieto 1996: 145), lo que de nuevo permite la caracterizaci6n doble de un aspecto empleado en la creacion de estos tipos comicosl2. Sin embargo, tal vez sea posible tildar de especificamente leonks el lambdacismo que aparece en el texto, tanto en 10s grupos [pr-, gr-, fr-] (templano, p. l1 A lo que se ha de sun~ar que, coino bien indica Frago (1988: 48), ano esti estudiado con la profundidad que rnerece el prohlcrna del wlgarisrno en el espaiiol de 10s siglos XVI y XVII, pero sahemos de 61 la suficiente como para recordar que altcraciones foneticas hoy considcradas de exclusiva pertenencia a la mas haja norma de hahlar, en dichas ccnturias fueron corrientesn, si bicn en esta ocasi6n el contraste entre las forrnas empleadas por los tipos c6mi- cos y las que utilira el nmador permite distinguir con cietia facilidad que rasgo era aceptahle y cual se consideraha vulgar en la $oca: en este sentido, es claro el caso de haiga, cuyo uso en 10s nisticos podria llevar a pensar en un empleo wlgar en el siglo XVIII (pp. 492,649); sin embargo, el hecho de que el nanador utilice tamhiCn esta misina forma (pp. 8, 68, etc). obliga a considerarla no marcada diashiticarnente en d esp~ol de la epoca. l2 Realmcnte, la oposicihn entre vulgar y leones es inexacta, dado el carkter diastritico de una de las coordenadas y la naturaleza diatopica de la otra: asi, es evidente qne dentro del leont-s aparecen muchos rasgos que se pueden considerar vulgares y, en el caso del castellano popular del area leonesa, se registran fenbmenos que no son sino soluciones patrirnoniales del dialecto. Tkngase en cuenta, por tanto, el caricter conventional de tal oposici6n. 302; glamatica, p. 604; suflagio, pp. 301, 302), como en posicion implosiva y final (pulgatorlo, pp. 75, 302; mercadel, pp. 648, 649), e incluso intervocalica (miselicordia, pp. 597, 603); se trata de un fenomeno presente actualmente en Leon, Zamora, Salamanca (Menendez Pidal 1962: 81-2; Lapesa 1981: 492) u otras zonas del area occidental como Extremadura (~lvarez Martinez 1996: 178)13, y que en la novela, pese a su relativa abundancia, resulta ~nucho mas escaso que el rotacismo ya mencionado. En oposicion a lo anterior, parecen inequivocamente propios del castellano vulgar las sustituciones de /b/ por /g/ (giieno, pp. 299, 563; golver, pp. 504, 563), el refuerzo velar que en una ocasibn aparece ante el diptongo [we] (giiesos, p. 644) o la diptongacion de 10s hiatos (cuetes, p. 462; tiblogo, pp. 302, 463), asi como la caida de consonantes que esporidicamente se registra en final de palabra (Jaco, p. 462) o en posicibn intervocalica (aujeros, p. 642; Vallaoli, pp. 504, 604) (Lapesa 1981: 466-8). A este respecto, son tamhien interesantes los procesos que afectan a los grupos cultos, en 10s que se registra la vocalizaci6n del segundo elemento (defeuto, p. 599; ausolucioues, p. 647), o su simplification (dotores, p. 646; solene, p. 650), ambas soluciones comunes a todo el dominio hispinico (Zamora Vicente 1966: 381-3), si bien marcadamente mas vulgar la primera de ellasI4. De todo lo anterior, por tanto, se puede concluir que, pese a conocer la caracterizacion con que la tradition representa al nistico, Isla se basa preferentemente en lo que constituye la realidad linguistica de su epoca para la construction de 10s personajes de su novela, lo que se advierte no solo en que todos 10s fenomenos que emplea Sean propios del castellano popular teiiido de leonesismos que se debe de utilizar en el siglo XVTII en las zonas donde se desarrolla la obra'5, sino tambien en el hecho de que no aparezcan en estas parodias algunos de 10s rasgos mas habituales en el sayagnLs literario como la palatalizacion de la /I-/ y la 1n-l iniciales (Babes 1968: 398)'6. l3 Este fenomeno, al igual que otros citados en el trabajo como la vacilacion del vocalismo Btono, la caida de la Id/ a la aspiraci6n de la If-/ inicial, aparece tambien en la caractenzacion del tipo chmico -en este caso, el extremeiio- en la obra de Clara del Soto, segtn pone de mdnifiesto Sevcik (2004). l4 Por lo que se refiere a la segunda, tkngasc en cuenta que la Real Academia habia impuesto muy recientcmente la pronunciaci6n al us0 latino, fiente alas simplificaciones aceptadas en epocas anteriores (Lapesa 1981: 421), par lo que es probable que tal empleo simplificad0 no fuera considerado vulgar por muchos hablantes del siglo XVIII. l5 De hecho, las peculiaridades empleadas coinciden con las que Borrego Nieto (1996: 149-54) seliala para las zonas hes y cuatro del dolninio leones; no se ajusta estrictamente, por tanto, con lo que este autor describe para la parte de Campazas enclavada en la rona cinco-, pero, si se tiene en cuenta que la castellanizaci6n linguistica del territorio se produce del este hacia cl oeste. no es ilopico vensar que en la reeion de Frav Gemndio se dieran en el sielo -. - XVIII algunas de las particulandades que hoy se encuenhan mis hacia el oeste. A este respec- to, resultaria de inter& analizar docnmentacion dieciochesca de esta mis~na zona, Dara comprobar asi la vigencia o no de 10s rasgos empleados por Isla. En concreta, aparece un linico caso de palatalizacion de la In-/ inicial, per0 es el t8mi- no iudo (p, h41), cuya variante palatalizada no resulta desconocida en diversas sincronias del 3.2. Nivel mo~fosintactico Si bien la presencia de fen6menos es notablemente inferior a la del nivel foneticc-fonologico, las conclusiones del analisis morfosintactico coinciden con las indicadas mb arriba: en efecto, se localizan en el texto algunos aspectos que aparecen en el sayagub literario pero que no son desconocidos en el castellano vulgar o en la zona leonesa, a 10s que se suman otros, tambikn presentes en la regih, que no forman parte de la caracterizaci6n literaria del nistico, lo que de nuevo parece favorecer el caracter realista de las figuras que Isla construye en su novela. De este modo, cabe seiialar, dentro de la morfologia, la aparicidn de verbos incoativos simplificados (mereza, p. 102), o el uso de las desinencias analogicas de perfecto, -stes en la segunda persona del singular (ecbastes, p. 596) y -011 en la tercera del plural (anduvon, pp. 643, 645; tmjon, p. 644), qne si bien se recogen en el sayaguis literario (Lopez Morales 1967: 417; Bobes 1968: 399,400), se dan en el dialect0 leones (Zamora Vicente 1966: 179, 198) y estan presentes tambih en otras ireas del dominio hispanico. Asi mismo, algo semejante ocune con la anteposicion del articulo a1 posesivo, que, mb alla de su caricter leones -viva aun en zonas del dominio (Bonego Nieto 1983: 69t, es habitual en otras zonas y en el castellano antiguoI7, por lo que su empleo por parte de lsla (la mi Catanla, pp. 102, 604; el mi Anton, p. 563) se puede achacar a cualquiera de 10s dos motivos -tradici6n o realidad lingiiistica circundante que se han sefialado en reiteradas ocasiones. Ahora bien, junto a estos rasgos coincidentes, se recogen tambien otros en 10s que se producen divergencias entre el sayagub y la caracterizacibn de Isla: a este respecto, es significative el caso del diminutivo, ya que si 10s diferentes estudiosos (Bobes 1968: 399; Salvador Plans 2004: 785) coinciden en sefialar -in/-ino como el mb habitual en las obras literarias, el jesuita emplea de fonna preferente -ico (habitico, p. 300; paticas, p. 473; flairico, p. 596), en coincidencia con lo que actualmente resulta habitual en las zonas leonesas cuya lengua se parodia en la novela (Borrego Nieto 1983: 65; 1996: 151)18. Asi mismo, tambikn emplea Isla algunas caracteristicas que se pueden reconocer como tipicamente leonesas y que, sin embargo, son descouocidas en el sayaguis literario: tal es el caso del pronombre tigo en sustituci6n de tu (ni tigo ni migo podremos salir, p. 647), que Zamora Vicente (1966: 169) registra en la espaEol; en el siglo XVIII, de acuerdo con 10s datos de CORDE [consulta: 21/03/2005], lo emplea, entre otros, Feijoo; no se puede considerar, por tanto, este caso como muestra del fen& meno utilirado en la literama. l7 Para un estudio completo de este uso en el castellano medieval, vease Rodriguez Barreiro (2003), asi coma la bihliografia citada en este trahajo. 18 Con todo, la falta de un estudio sistematico sobre la lengua de Isla impide determinar si este empleo de -icu correspondc a un rasgo propio de sus tipos c6micos o se trata, por el contrario, de un empleo habitual en el autor, perteneciente, por tanto, a su idiolecto. TRADICION Y DIALECTALISMO EN LA CREACION DEL TIPO COMICO 529 MaragateriaI9, o la forma verbal estiviesen (p. 447), presente en la Ribera del 0rbigo (Zamora Vicente 1966: 192). A tales fenomenos se deben sumar 10s que, sin adscripcion dialectal, se pueden considerar propios del castellano vulgar, como el empleo de participios debiles en lugar de las formas irregulares Cponido, p. 641; regolvido, p. 640; escn'bidas, p. 652), o la unificacion del vocalismo en la conjugaci6n de determinados verbos por medio de la extension del diptongo de algunas de sus formas (truecarfa, p. 465) (Lapesa 1981: 470). Por lo tanto, el anilisis morfosintactico pone de manifiesto, segim se dijo ya, una situation coincidente con la que perfila lo fonktico-fonologico: frente a la escasez de rasgos de este nivel lingiiistico en el sayaguks literario, la caracterizacion de Isla ofrece un buen n6mero de ellos, que corresponden, ademas, a usos propios del castellano vulgar o de la zona leonesa donde transcurre la novela, lo que parece evidenciar, una vez mas, la preocupacion del autor por reflejar la realidad lingiiistica que observa a su alrededor. 3.3. Nivel lixico Segin se indico anteriomente, constituye el nivel lingiiistico que menos explota Isla para la creation de la figura comics, y en el que mis claramente se aparta de la tradic~on literaria heredada, ya que, en este caso, no se registra ni uno solo de 10s juramentos o de los tkrminos que 10s diferentes autores (Bobes 1968: 401-2; Salvador Plans 2004: 785) serialan como propios del sayagub literario. Del mismo modo, tampoco son abundantes 10s terminos leoneses que aparecen: en concreto, se reducen a azucre (p. 467), localizado en Asturias (Zamora Vicente 1966: 365), almfbare (p. 467) que tal vez se deba interpretar desde un punto de vista fonetico, como vocal paragogica tras /-r/ final (Zamora Vicente 1966: 178; Borrego Nieto 1996: 144)- y livianos con su significado de 'pulmones' (p. 646), presente en leones, si bien como arcaismo castellano (Borrego Nieto 1996: 157)20. Algo semejante ocurre con la frecuente aparicion de dizque (pp. 75, 303, 505, 644, 652), cuyo empleo sefiala Borrego Nieto (1996: 156) como fenomeno l9 Notese, ademis, que en el ejemplo aparece la primera persona del singular junto a tigo, lo que coincide con lo indicado por Zamora Vicente (1966: 192) de que atodos 10s residuos de este uso aparecen en el sujeto compuesto yo y tu~. 20 Respecto a esie temino, Frago (1999: 147) considera que todavia es general en el siglo XVI, pero que ya en el siglo XVII parece ser de empleo preferente en Aragon (Frago 1999: 1491: de acuerdo con 10s datos de CORDE Iconsulta: 23/03120051, tal preferencia de uso se Arara (una ver) y Ramhn deia Cruz (una vez), en este caso en un sainete de marcado caracter popular Los bandos de Lavapies o la venganza de Zurdille, lo que tal vez podlia indicar cierta adscripcion sociolingiiistica a este nivel social. comun en la zona leonesa, pero resulta habitual tambien en el castellano de 10s Siglos de Oro; en este sentido, se debe indicar que ya para Covarmbias, a principios del siglo XVII, es un tennino diastraticamente marcado, c<propio de gentes aldeanas)) (Zamora Vicente 1966: 436), par lo que su uso por parte de Isla en la imitation precisamente de personajes aldeanos parece estar justificado21. Asi mismo, parecen ser tambien propias del nivel popular las deformaciones en 10s terminos cultos que con frecuencia se recogen en la obra, y que se pueden clasificar en dos gn~pos distintos: por un lado, 10s casos en 10s que se produce la sustituci6n del elemento culto por otro, generalmente coil parecido fonetico (ebanista por ebionista, p. 170; conjuraciones por congregaciones, p. 302; calderos por caldeos, p. 600) y por otro aquellos en 10s que el termino se desfigura pero no se sustituye (platico por practice, culativo por especulativo, p. 157; lobitico por levftico, p. 449); tales fenomenos, muy abundantes, no se reducen solo a1 espaiiol, sino que incluso las formulas latinas sufren estas prevaricaciones lingiiisticas: de este modo, in inferno nulla est redemptio se transforma en in enferno mula es enrentio (p. 302). 4. Son estas, por tanto, algunas de las pecnliaridades que caracterizan las figuras comicas en la novela de Isla; tomando como base lo expuesto hasta ahora, parece evidente que, deutro del binomio tradicion - realidad lingiiistica con que se construyen estos tipos literarios, en la obra del jesuita pesa mucho mas la imitacion de la lengua viva que puede escuchar a su alrededor: mientras en esta misma epoca autores como Ramon de la Cruz siguen echando mano de 10s topicos heredados para sus creaciones literariasZ2, Isla va mas alla y configura sus personajes populares a partir de la observaci6n del espaiiol de la zona, lo que se evidencia en el hecho de que sus tipos c6micos solo cornpartan con el sayaguis literario algunos rasgos que existen tambien en el leonis, e incorporen ademas muchos otros que no estan en la tradicion. Se trata, en definitiva, de un cambio de actitudZ3: hto de su condition de ilustrado y tambien de las nuevas ideas sobre la novela -que, segun ~lvarez 21 Tambikn se pueden calificar como popnlares o vulgares algunas de las variantes del adverbio asiqne aparecen en la novela, como ansi(pp. 304,462,466, 656), que seglin Lapesa (1981: 398) se deja se emplear en el siglo XVI, o ansjna (pp. 463, 505, 649, 655). 22 Este aspecto es especialrnente claro en sainetes como Las Provincias Espafiolas unidas por clplacer, de 1789; vease Ramirez Luengo (2002) para un analisis del tipo c6mico en esta obra. 23 Este cambio de actitud se refleja tambitn en otros aspectos que tienen relacion con la propia construcci6n del texto literano: por ejemplo, mientras en la literatura &urea el criteria fundamental para la caractenzaci6n lingiiistica es la funci6n dei personaje +s decir, solo se caractenza a1 gracioso, aunque el protagonists pueda teller la misma naturalera rcgional y por logica debicra compartir la forma de hablar-, el jesuita parte del eliteno de la verosimilitud, de manera que aparecerh lingiiisticamente marcados todos 10s personajes que pertensrcan a1 grupo social de 10s nisticos, con independencia de que su funci6n sea comica -1 caso de Ant6n TRAD[ClON Y DIALECTALISM0 EN LA CREAClON DEL TIP0 COMIC0 Banientos (Isla 1991: XXIV), ((se acerca a la realidad, que quiere conocer y explicar)), para lo cual ((habra de ser empirica y representativa de la realidad))-, Isla se aparta de 10s tipos c6micos tradicionales, y caracteriza lingiiisticamente a sus nisticos no s6lo para causar la risa, como en siglos anteriores, sino tambibn para aiiadir verosimilitud a su ohra, lo que descubre la senda que desembocara en el realism0 literario, pero tambiin -y es lo aqui impofitlas peculiaridades lingiiisticas del espaiiol de 10s grupos populares del siglo XVIII. 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