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Nathalie Gassel, una voz francófona de la Literatura erótica y de la disidencia

Tremblais, Mathilde

Abstract

Este artículo propone un acercamiento a la obra de Nathalie Gassel, escritora belga que sitúa el género en el centro de su pensamiento. El cuerpo atlético y andrógino que se ha creado la autora y que proyecta en la escena literaria le permite reivindicar la especificidad de su yo erótico, quebrantando las convenciones y los esquemas clásicos de la literatura erótica.

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7 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, junio 2018 ISSN: 1885-3625 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2018.i21.01 Recibido: 28/02/2018 - Aceptado: 02/04/2018 Mathilde Tremblais Universidad del País Vasco NATHALIE GASSEL, UNA VOZ FRANCÓFONA DE LA LITERATURA ERÓTICA Y DE LA DISIDENCIA NATHALIE GASSEL, A FRENCH-SPEAKING VOICE OF EROTIC LITERATURE AND DISSIDENCE Resumen: Este artículo propone un acercamiento a la obra de Nathalie Gassel, escritora belga que sitúa el género en el centro de su pensamiento. El cuerpo atlético y andrógino que se ha creado la autora y que proyecta en la escena literaria le permite reivindicar la especificidad de su yo erótico, quebrantando las convenciones y los esquemas clásicos de la literatura erótica. Palabras claves: Nathalie Gassel, género, trasgresión, literatura erótica. Abstract: This text is an approach to the work of Nathalie Gassel, a Belgian writer who locates gender at the very center of her thought. She has built herself an athletic, androgynous body (her peculiar erotic self) whose specificity she reclaims in her writings, thus breaking the rules and conventions of erotic literature. Key word: Nathalie Gassel, gender, transgression, erotic literature. 8 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, junio 2018 ISSN: 1885-3625 Nathalie Gassel, una voz francófona de la literatura erótica y de la disidencia. DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2018.i21.01 Nathalie Gassel es una escritora y fotógrafa bruselense contemporánea cuya obra presenta una reflexión sobre las problemáticas que suscita el género sexual. Su experiencia como atleta, adepta al body-building y campeona de boxeo tailandés, le ha permitido dotarse de un cuerpo andrógino que condiciona la escritura íntima y erótica que practica. Sus textos de carácter autobiográfico hacen resaltar un ser inédito que se subleva contra las normas. La insignificancia de los orígenes El contexto de la infancia es necesario para entender los motivos íntimos que han impulsado a Nathalie Gassel a emprender su transformación física y a convertirse en la edad adulta en una escritora que sitúa el género en el centro de su pensamiento literario y filosófico. La futura autora creció con el profundo sentimiento de culpabilidad1 que le procuraba el hecho de haber nacido mujer y de pertenecer al “sexo débil”. En Des années d’insignifiance (2006), recuerda con dolor el ambiente familiar en el que se crió, marcado por la moral restrictiva que pretendía imponerle una madre tiránica que se empeñaba en inculcarle los principios arbitrarios que rigen lo femenino y lo masculino, unos principios que se hallaban en las antípodas de la personalidad y de la verdadera naturaleza de la niña. La escritora narra cómo su madre la llevó al médico para que tratara de feminizarla o cómo le prohibía frecuentar a los chicos porque temía que en su compañía se incrementase la masculinidad de su hija. Esta madre autoritaria también elegía con severidad los juegos que, según ella, eran propios del género sexual de su hija y que debían curarla, así recuerda la autora: “Ces jeux n’étaient pas simples, ils devaient me donner le goût de la féminité, me transformer, me rendre à ma « nature », me fournir l’occasion de découvrir celle-ci. J’étais une malade qu’il fallait soigner” (Gassel, 2006: 47). De la misma manera, la madre seleccionaba las lecturas a las que sometía a su hija, todo ello con el fin de despertar en ella una feminidad cándida, despreocupada y conformista2. A pesar de los empeños de esa madre dominadora, la niña Nathalie se percataba, con pánico, de su propia singularidad: “La terreur et une forme d’ébullition des entrailles pénétraient mon être : enfant, nous avons peur des interdits ; j’avais peur de moi-même, de ma singularité” (Gassel, 2006: 20). La conciencia de esta singularidad 1 “À l’origine, je me suis sentie coupable d’exister et d’exercer ma liberté” (Gassel, 2006: 17). 2 Éstos son los adjetivos que Nathalie Gassel emplea para calificar lo que su madre concebía como el ideal de la feminidad al que su hija debía obedecer, así la autora hace alusión a: “l’idée d’insouciance naïve qui « devait » structurer l’équilibre de mon enfance. Et il fallait que j’acquière une féminité candide, loin de tout esprit dangereusement contestataire ou innovant, marginal ou non conformiste” (Gassel, 2006: 64). 9 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, junio 2018 ISSN: 1885-3625 Mathilde Tremblais DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2018.i21.01 inherente de su ser la llevó a ensimismarse y a refugiarse en un mutismo casi total. La parte ininteligible de extrañeza que experimentaba en lo más hondo de sí le procuraba vergüenza. No aceptaba su diferencia y sentía latir en ella una indefinible monstruosidad3 que la turbaba. Los tormentos y los malestares que marcaron la infancia de Nathalie Gassel fueron alimentando en ella una rabia silenciosa que se inscribió en su cuerpo, lo ocupaba entero o afloraba en él, pero que siempre permanecía contenida. El transcurso de la niñez evoca para la escritora un infierno4 del que sólo logró escapar revirtiendo la insignificancia propia de la infancia y otorgando significado a su ser: “À partir de l’insignifiance, il fallait créer du sens, de la signifiance ; renverser” (Gassel, 2006: 11). El proyecto de construirse un cuerpo atlético y andrógino le permitió sobrevivir, existir pese a la indiferencia general y reivindicar, por fin, la especificidad de su yo. Así, para trasfigurar la rabia visceral que roía lo más profundo de sus entrañas, en su adolescencia Nathalie Gassel decidió volcarse en su cuerpo, someterlo a la disciplina estricta de unos entrenamientos muy intensos con el fin de conferirle una estética de una potencia implacable, una apariencia agresiva y una coraza capaz de contrarrestar las animadversiones de las que se creía víctima. Gracias a la práctica asidua del ejercicio físico, prosiguió con su cuerpo un trabajo de creación, lo esculpió, lo talló, lo perfiló, hasta alcanzar la anatomía soñada. Se dotó de un cuerpo a la imagen de su deseo, de su ideal femenino, y lo concibió con un alcance artístico, como si fuera una escultura que hubiera que proveer de una visibilidad muy precisa y cuya densidad atlética incitase al tacto. Para ella, el propio cuerpo representa una suerte de armadura de seducción que atrae las miradas y que le aporta el sentimiento de ser del que ha carecido en la infancia. Pero este proyecto de forjarse una identidad gracias a la construcción de un físico fuerte e inédito, a través del cual se encarna un yo singular, no hubiera sido tan interesante si Nathalie Gassel no hubiera sabido encontrar las palabras que interrogan el cuerpo desde dentro y lo convierten en una problemática literaria y filosófica. Nathalie Gassel, que creció en ruptura con la comunidad verbal de la que se había sentido excluida, fue capaz de reapropiarse de las palabras de las que había vivido privada para ponerlas al servicio de la creación literaria del cuerpo. Las palabras la ayudaron a pensar su propio cuerpo, a ponerlo a distancia, a observarlo con espíritu crítico y a trabajarlo como un objeto de reflexión. Y no deja de ser sorprendente el hecho de que Nathalie Gassel, quien había sido una niña excesivamente tímida y hermética al lenguaje, que tenía miedo a oír su propia voz y que sufría de dislexia, no sólo se 3 “L’indéfinissable monstruosité de ce qui suppurait d’être ce qui d’emblée déconcerte, de par une étrangeté non attendue” (Gassel, 2006: 12). Se retrata a sí misma como “le monstre haï” (Ibid., p. 28). 4 En este sentido es significativo el íncipit de Des années d’insignifiance: “Au début était l’enfer ! C’est ainsi que je vois l’enfance” (Gassel, 2006: 9). Más adelante, la autora setencia: “« Enfance » a toujours été pour moi synonyme d’enfer – enfermement –, de peine infinie dont on attend qu’elle passe” (Gassel, 2006: 62). 10 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, junio 2018 ISSN: 1885-3625 Nathalie Gassel, una voz francófona de la literatura erótica y de la disidencia. DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2018.i21.01 haya convertido en la edad adulta en una escritora, sino que, además, haya elegido inscribir sus obras en el ámbito de la literatura erótica. Ha logrado revertir el pasado, el estado de profundo mutismo que padeció de niña, e inventar textos literarios eróticos, salpicados de palabras crudas que nombran el sexo, y todo ello poniéndose a sí misma en el primer plano de la escena. Es notorio que, obra tras obra, Nathalie Gassel ha ido asumiendo su identidad con más fuerza y nitidez, un hecho que se traduce, desde un punto de vista narratológico, a través de los pactos autobiográficos cada vez más explícitos que establece con su lector. Las dos primeras obras de Nathalie Gassel, Éros androgyne (2001) y Musculatures (2001) son textos de carácter autobiográfico en los que la autora siembra detalles de su propia vida pero sin entablar, en ningún momento, un pacto autobiográfico5, este criterio textual que el teórico de la literatura Philippe Lejeune define como la condición primordial para considerar que un texto pertenece al género de la autobiografía o a otro género de la literatura íntima6. Sin embargo, a partir de su tercera obra, Stratégie d’une passion (2004), Nathalie Gassel sella pactos autobiográficos muy claros y no duda en utilizar el paratexto para reforzar la identidad de la autora, la narradora y la protagonista. La voz homodiegética que se expresa en los relatos remite claramente a la de Nathalie Gassel y hace que un pacto referencial7 se imponga en los textos y condicione el modo de lectura8. La escritora crea un espacio autobiográfico que permite al lector interpretar en el registro autobiográfico el conjunto de su producción literaria. Cada relato se concibe así como una pieza que se inscribe en un espacio autobiográfico más amplio que aún queda por inventar. Hacia la conciencia de la otredad En su ensayo Construction d’un corps pornographique (2005), la autora aboga en pro de la destrucción de la ficción de lo femenino9. El ideal de mujer que prosigue en sus 5 Se trata del primer pacto que el autor de un texto autobiográfico ha de establecer con su lector según Philippe Lejeune, el teórico de la literatura que se ha impuesto como el máximo exponente del género autobiográfico desde que publicó Le pacte autobiographique en 1975. En este libro, considerado como la referencia en el ámbito de las investigaciones sobre la autobiografía, Philippe Lejeune sentencia: “Pour qu’il y ait autobiographie (et plus généralement littérature intime), il faut qu’il y ait identité de l’auteur, du narrateur et du personnage” (Lejeune, 1975: 15). 6 A modo de ejemplo, el autorretrato, el diario íntimo, las memorias o los poemas autobiográficos son modelos de literatura íntima. 7 Philippe Lejeune denomina “pacte référentiel” un pacto que refleja el grado de adhesión a lo real de un texto que se declara autobiográfico (Lejeune, 1975: 44). 8 “l’autobiographie : c’est un mode de lecture autant qu’un type d’écriture” (Lejeune, 1975: 45). 9 “la destruction de fictions (la fiction du féminin)” (Gassel, 2005: 41). 11 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, junio 2018 ISSN: 1885-3625 Mathilde Tremblais DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2018.i21.01 textos está en las antípodas de los cánones de belleza occidentales y no se corresponde con la imagen de la mujer deseada por el hombre tal y como aparece generalmente representada. Lejos de los esquemas tradicionales y de las antiguas concepciones del cuerpo femenino y las funciones que se le asignan, Nathalie Gassel da vida en sus obras a mujeres que son Hércules femeninos, que están poseídas por un deseo empírico y que fantasean con someter al otro bajo su dominio. El trabajo de fondo que realizó la propia escritora para liberarse de las normas que dicta el género sexual y de los códigos sociales y culturales le sirvió para reivindicar la singularidad de su ser, y la ayudó a dar voz a mujeres marginales que, gracias a su físico colosal y masculino, rivalizan en potencia con el hombre y se imponen a él, quebrantando así los límites impuestos por el género sexual. Todo el pensamiento de Nathalie Gassel se articula dentro de un discurso que otorga al cuerpo su significado sexual. De esta manera, al rechazar el carácter innato del sexo y del género, la autora se acerca a las teorías de Judith Butler cuando, retomando una idea ya enunciada por Michel Foucault, la filósofa norteamericana sostiene que el cuerpo sexuado no es el producto de la naturaleza, sino que es el discurso el que confiere al cuerpo su identidad sexual y lo convierte en cuerpo sexuado. La reflexión sobre la identidad ocupa un lugar de primer orden en toda la obra de Nathalie Gassel. Hay que recalcar el hecho de que, antes de encontrarse a sí misma y de forjarse una identidad propia, Nathalie Gassel no se sentía ni mujer ni hombre, vivía en el lugar ambiguo e incómodo del entre-dos, en un espacio indeterminado que ella misma llama “la no-identidad”10. Su feminidad la asfixiaba, no se identificaba con el cuerpo femenino del que el destino la había provisto: “J’étouffais dans la féminité. Le corps de la femme était un manteau étriqué pour mon âme” (Gassel, 2005: 18). En contrapartida, presentía cómo pugnaba en lo más hondo de sí misma la presión de su naturaleza viril11. La conciencia de su extrañeza congénita la llevaba incluso a retratarse como un monstruo: “J’étais ce monstre, l’identité hors norme, l’androgyne” (Gassel, 2005: 40). Por todo ello, tuvo que atravesar un arduo proceso para descubrirse a sí misma, rehabilitarse y asumir plenamente su identidad. Se podría ver en la vida y en la obra entera de Nathalie Gassel un acto de superación a través del cual la autora se autoafirma como un sujeto libre. Primero está la superación del propio cuerpo y, luego, la superación del largo conflicto interior que experimentó para esclarecer sus posturas, para admitirlas y asumirlas abiertamente, enfrentándose a los prejuicios y a las miradas ajenas. Esta superación que sugiere la historia personal de Nathalie Gassel culmina cuando la escritora, refiriéndose a lo femenino, se 10 “Longtemps, je m’étais sentie au banc des accusés, obligée aux simulacres, aux camouflages, à la nonidentité” (Gassel, 2005: 17). 11 “Je sentais la pression de ma nature virile et, en contrepartie, le destin d’un corps féminin” (Gassel, 2005: 17-18). 12 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, junio 2018 ISSN: 1885-3625 Nathalie Gassel, una voz francófona de la literatura erótica y de la disidencia. DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2018.i21.01 autoproclama “autre”, es decir distinta de lo que la concepción clásica define como femenino. La autora ya no rechaza el sentimiento de extrañeza que lo femenino despierta en ella sino que lo acepta sin dramatizar. Por ello, podemos considerar su propia vida como una superación de lo femenino y del concepto de género. La obra de Nathalie Gassel invita a reflexionar sobre el concepto de ‘tercer sexo’, un concepto cuya imprecisión semántica no ayuda a cernir su significado pero que remite, en primer lugar, a la elaboración de una identidad que anhela encontrar para sí misma una alternativa a lo masculino y a lo femenino. En La loi du genre, Laure Murat define la historia del ‘tercer sexo’ como “une histoire politique du genre et des rapports de domination du ‘viril’ sur le ‘féminin’” (Murat, 2006: 25). La obra de Nathalie Gassel encierra una dimensión política clara, que se traduce a través de las narradoras que incitan a repensar las relaciones de dominación imponiéndose sobre lo masculino, así la voz de Récit plastique (2008) advierte: “Il ne fallait pas se cantonner au féminin mais prendre l’ampleur virile : le pouvoir longtemps interdit aux femmes” (Gassel, 2008: 79). Además, Laure Murat subraya en La loi du genre que el concepto de ‘tercer sexo’ abarca, entre otros, a la mujer viril: En ces temps où le sexe, le genre et la sexualité sont inextricablement liés, pour ne pas dire confondus, le concept de ‘troisième sexe’, dont la popularité tient sans doute à son imprécision, est un concept unique pour une multitude de sujets (la dysphorie du genre, les relations de même sexe, le travestissement, etc.), recouvrant autant de personnages que de comportements et d’identités, de l’homme ‘féminin’ à la femme ‘virile’… (Murat, 2006: 14-15). Las inquietudes de Nathalie Gassel son una viva ilustración del discurso teórico de este ‘tercer sexo’ que desafía la ley del género. A través de toda su producción literaria, la escritora muestra la libertad que le otorga el hecho de sentir que no pertenece ni al sexo femenino ni al sexo masculino tal y como están habitualmente definidos. Se opone al concepto de diferenciación de los géneros sexuales y a la idea de que existe algo sobredeterminado que condiciona las conductas sexuales. Concibe así la diferenciación de los géneros sexuales como una pura quimera. La autora no cree en las fronteras entre lo femenino y lo masculino sino en las infinitas mutaciones12 que sitúan en un más allá, donde la abolición de dichas fronteras como categorías específicas permite alcanzar la verdad última del ser. Gracias a su cuerpo andrógino y a su carne alerta, viva y exaltada, Nathalie Gassel expresa su convicción en la trasgresión, en el trans- 12 “Mon idéal, la mutation, la liberté de n’appartenir pas à un sexe, le passage au-delà des frontières qui reprend à son compte le féminin comme le masculin” (Gassel, 2005: 24). 13 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, junio 2018 ISSN: 1885-3625 Mathilde Tremblais DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2018.i21.01 género13 y en la mujer liberada de la mujer. En este sentido, invirtiendo el conocido verso de Louis Aragon: “la femme est l’avenir de l’homme”, la escritora aboga en pro de la “femme libérée de la femme (l’homme est l’avenir de la femme)” (Gassel, 2005: 25). Elogio del yo trans-género Nathalie Gassel se identifica con las minorías y con las personas que, como ella, llevan un modo de vida sexual no-normativo. En Construction d’un corps pornographique, un ensayo en el que defiende la destrucción de las normas sexuales, la escritora se sitúa del lado de todos aquellos que se han visto proyectados fuera de las expectativas comunes y de lo que está instituido en materia de gustos sexuales, del lado de todos aquellos que, por necesidad vital, se han atrevido a abandonar las sujeciones para dar rienda suelta a sus pulsiones más sinceras. Nathalie Gassel manifiesta la afinidad que siente hacia la comunidad homosexual, que considera como su familia, y la atracción física que experimenta hacia sus miembros: Avec cette esthétique vouée au corps qui allait de pair avec une réflexion identitaire, je ne me voyais qu’une famille : les homosexuels. On peut créer un lien entre Mishima, Montherlant, Genet, Guibert, Dustan, le culte du corps, du désir et de l’homosexualité. L’affinité avec eux était immédiate. Ils furent ma promiscuité, ma pratique érotique. D’emblée, ils s’étaient trouvés comme moi projetés en dehors des attentes courantes et instituées en matière de goûts sexuels… (Gassel, 2005: 23). Su fascinación hacia los homosexuales la lleva incluso a sentenciar: “De façon plus franche, si j’avais eu le choix, j’aurais été pédé” (Gassel, 2005: 23). Entre ellos, prefiere a los que presentan rasgos femeninos, los que comúnmente están designados como “folles”14, locas. La escritora también necesita transponer características y cualidades femeninas en los hombres heterosexuales para dar rienda suelta a su deseo sexual. Otro tanto sucede con las narradoras que pone en escena, como la de Musculatures, que confiesa sentirse atraída únicamente por los hombres que se muestran tan vulnerables, 13 Preferimos la ortografía ‘trans-género’ a la de ‘transgénero’. Nathalie Gassel utiliza la primera y no la segunda que solamente hace referencia al transgénero sexual. En torno a este aspecto, véase el artículo de Patrick Cardon, Post-queer : pour une « approche trans-genre », Diogène, París, 2009, p. 172-188. 14 “Mon culte allait aux hommes féminins, aux « folles », mes valeurs allaient à contresens” (Gassel, 2005: 24). 14 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, junio 2018 ISSN: 1885-3625 Nathalie Gassel, una voz francófona de la literatura erótica y de la disidencia. DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2018.i21.01 complacientes y coquetos como las mujeres: “Je voulais des hommes affriolants, beaux comme des femmes” (Gassel, 2001: 141). En cambio, la escritora presenta la particularidad de idealizar la virilidad solamente si aparece encarnada en un cuerpo femenino y revela que las mujeres que más despiertan su deseo sexual son las que poseen una extraordinaria potencia física. No encuentra mujeres que respondan a sus apetencias sexuales en los ambientes lésbicos sino en la práctica del body-building. El imaginario erótico de Nathalie Gassel está poblado de imágenes de cuerpos de mujeres sobredimensionados, de músculos femeninos desmesurados e hipertrofiados, de escenas de exaltación corporal protagonizadas por atletas de body-building. Una de ellas, Renée, una estrella negra americana, campeona del mundo de body-building, encarna a la perfección su ideal sexual. Además, por la potencia física magistral que ha alcanzado, Renée anticipa un nuevo modelo de mujer que sería: “« image collective » de la femme à venir dans l’exploit de dépasser les frontières imparties à la femme actuelle” (Gassel, 2005: 28). En sus encuentros sexuales con mujeres, Nathalie Gassel no busca la complicidad sino la fuerza ilimitada de un cuerpo femenino de una estética viril y la violencia latente contenida en él. Le maravilla el hecho de que el superhombre15 emane de la mujer, reflejando la expresión triunfante de su yo. Los cuerpos de mujeres que transgreden lo femenino para revestir apariencias o formas viriles suscitan su excitación sexual. Los personajes que configuran el universo de Nathalie Gassel también se caracterizan por sus inclinaciones sexuales que van a contrasentido de los valores comunes. Aludiendo a su homosexualidad, la autora precisa que las inversiones figuran su ideal sexual: Pas de projections du moi, d’identique, de double avec les femmes : l’identification est masculine dans un corps féminin d’une violence trans-genre. L’abolition du sexe comme cloisonnement et spécificité est l’ultime vérité. Mon homosexualité est de transposition : en la femme, je convoite l’homme, et vice versa. Les inversions multiples figurent l’idéal (Gassel, 2005: 25). La autora convierte la inversión de los géneros sexuales en la condición que estimula su deseo y que hace posible el acto creador. Ofrece, a través de su imagen de mujer viril, una poética moderna de los cuerpos andróginos. La idea que se había forjado de lo femenino, como algo apagado y sin brillo, la ha llevado a crear su ser mítico gracias a la construcción de un cuerpo erótico que atribuye un significado más contemporáneo a la figura de la andrógina. 15 Nathalie Gassel, gran conocedora de la obra de Dostoïevski y de Nietzsche, retoma el tema del superhombre para rendir “le culte du surhomme en la femme” (Gassel, 2005: 31). A través de este superhombre que anhela discernir en la mujer, la autora expresa la voluntad imperiosa de potencia y de existencia que la anima y la convierte en soberana cuando explora sus capacidades, se abandona al exceso y se abre a la alteridad. 15 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, junio 2018 ISSN: 1885-3625 Mathilde Tremblais DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2018.i21.01 Nathalie Gassel elabora un discurso que se halla de pleno en las inquietudes propias del movimiento queer tal y como Pascale Macary lo define: “Le cœur du « queer », c’est la déconstruction du sexe, du genre, et partant du corps et de la jouissance sexuelle tels que l’un et l’autre sont normalisés” (Macary, 2006: 43). La normalidad es un criterio que interviene a la hora de abordar la problemática queer. Nathalie Gassel rechaza los parámetros que ciñen el concepto de normalidad e inscribe su ser en ruptura con ésta, así declara: “Je n’ai jamais assumé aucune fonction « normale » de l’être” (Gassel, 2001: 50). En Multitudes queer, Beatriz Preciado sugiere que lo queer se opone precisamente a la idea de normalidad cuando, refiriéndose al trabajo de “deterritorialización” de la heterosexualidad que realiza el cuerpo de la multitud queer, añade: “Ce processus de « déterritorialisation » du corps oblige à résister aux processus du devenir « normal »” (Preciado, 2003: 17). En relación con esta cuestión, cabe recordar que el concepto queer, en sus orígenes, remitía a lo extraño16 y, en este sentido, es significativo que el término “étrangeté”17 y su campo léxico atraviesen la obra de Nathalie Gassel, una escritora que, desde muy niña, percibía el mundo como una extraña mascarada de la que se sentía ajena18. Por otra parte, la interrogación sobre el cuerpo y su representación es otro rasgo que permite afirmar que la escritora se inscribe en la perspectiva queer. Así, en Queer Move/ments, Marie-Hélène Bourcier escribe que el pensamiento queer se distingue por “son obsession de la performance et la mise en scène des corps et des actes” (Bourcier, 2002: 37), siendo esta obsesión una característica esencial de la obra de Nathalie Gassel, una autora que siente predilección hacia las minorías sexuales y los trans-géneros, y que se alza en representante de su yo plural y múltiple, un yo abigarrado19, símbolo de la post-modernidad. Una visión batailliana del erotismo La época contemporánea está marcada por una espectacular profusión de imágenes o producciones de carácter sexual. A simple vista, se podría asimilar esta multiplicación frenética de elementos o temáticas de naturaleza sexual con la noción de erotismo. Sin embargo, la forma tan anárquica con la que hoy se está manifestando el sexo obliga a fijar distinciones y, precisamente, a no confundir el erotismo con todas aquellas manifestaciones sexuales que proliferan por doquier. En oposición a la tendencia actual 16 “Queer est au départ une insulte nord-américaine, qui vient nommer l’autre dans son étrangeté, sa bizarrerie” (Macary, 2006: 43). 17 “J’étais distante, étrangère, absente aux émois. À l’école primaire, je retrouverai cette sensation d’étrangeté avec tous” (Gassel, 2006: 44). 18 “Enfant, je me sentais étrangère” (Gassel, 2006: 10). 19 “En artiste, je m’enjoins d’être l’expression de ce moi bigarré” (Gassel, 2005: 44).