LA INDEPENDENCIA DE AMÉRICA
PRIMER CENTENARIO Y SEGUNDO CENTENARIO
JACINTO CHOZA, ANTONIO DE DIEGO,
JESÚS FERNÁNDEZ MUÑOZ Y JUAN JOSÉ PADIAL
(edi o es)
LA INDEPENDENCIA DE AMÉRICA
PRIMER CENTENARIO Y SEGUNDO CENTENARIO
THÉMATA
C S I C - U C A L D A S - U C V - U M A
U P B - U S - U V A W I S E
Edi ado con la ayuda de la Jun a de Andalucía como incen i os a ac i idades de ca ác e
cien í ico y écnico, modalidades de cong esos y publicaciones, con oca o ia 3/2010.
Es e lib o se publica con la colabo ación de las siguien es en idades:
Consejo Supe io de In es igaciones Cien í icas: CSIC
Uni e sidad de Caldas: UCALDAS
Uni e sidad Cen al de Venezuela: UCV
Uni e sidad de Málaga: UMA
Uni e sidad Pon i icia Boli a iana: UPB
Uni e sidad de Se illa: US
Uni e si y o Vi ginia a Wise: UVA WISE
© Jacin o Choza, An onio de Diego, Jesús Fe nández Muñoz y Juan José Padial (edición y
p ólogo).
© F ancisca Ba e a Campos, Sal ado Be nabéu Albe , Ma a C. Be ancu , Jacin o Choza,
An onio de Diego González, Víc o Hugo Gómez Yepes, Seny He nández Ledezma,
Ignacio López-Cal o, G aciela Ma u o, Ca los Mund , Rosa Núñez Pacheco, Juan José
Padial, Jaime Pei e, Ca olina Piza o Co és, Es eban Ponce O iz, José San os He ceg y
Guille mo Vázquez Vicen e ( ex os).
© Edi o ial Théma a: 2011.
P ime a edición, diciemb e 2012.
P ime a eimp esión pa a Amé ica, agos o 2013.
Edi o ial Théma a
C/ I alia, 10. Valencina de la Concepción.
41907 Se illa, ESPAÑA
Tl : (34) 955 720 289
E-mail: [email p o ec ed]
Web: www. hema a.ne
ISBN: 978-84-936406-2-0 • DL: SE-3714-2012
Imp esión: Es ug a • Imp eso en España
De echos exclusi os de edición ese ados pa a Edi o ial
Théma a. P ohibida la ep oducción o al o pa cial po
cualquie medio sin au o ización esc i a de los edi o es.
ÍNDICE
– 9 –
PRÓLOGO ........................................................................................ 15
1. LOS CENTENARIOS EN LA CULTURA CONTEMPORÁNEA
(ABRAZOS Y RECHAZOS) ................................................................. 19
SALVAdOR BERnABéu ALBER (Escuela de Es udios Hispano-Ame icanos,
CSIC, Se illa, España)
1.1. En e Com e, San C is óbal Colón y el Ángel de la
Independencia .................................................................................. 22
1.2. Los Pad es de la Nación: un deba e pa ió ico ............................ 24
1.3. ¿Cómo sob e i i a los cen ena ios? ............................................. 26
1.4. ¿Quo adis, bicen ena io? ................................................................. 30
2. CARTAS DE UN PRECURSOR DE LA INDEPENDENCIA
AMERICANA: JUAN PABLO VISCARDO Y GUZMÁN ................ 33
ROSA núñEz PAchEcO (Uni e sidad Nacional San Agus ín de A equipa,
Pe ú)
2.1. In oducción ..................................................................................... 33
2.2. His o ia epis ola de un p ecu so ................................................. 34
2.3. Ca as del conspi ado .................................................................... 39
Bibliog a ía .............................................................................................. 48
3. HISTORIOGRAFÍA SOBRE LA REVOLUCIÓN Y LA INDEPEN-
DENCIA EN EL RÍO DE LA PLATA (1983-2010) ............................ 49
JAImE PEIRE (Uni e sidad Nacional de T es de Feb e o-Conice ,
Buenos Ai es, A gen ina)
3.1. In oducción: me ana a i as sob e las e oluciones
ibe oame icanas ............................................................................... 49
3.2. Reo ien aciones. Con inuidades y cambios .................................. 53
3.3. Más con inuidades que cambios: los consulados ........................ 59
3.4. So p esa his o iog á ica .................................................................. 61
3.5. In asiones inglesas y mili a ización ............................................. 66
3.6. Rep esen ación y sobe anía ............................................................ 72
3.7. Re olución y gue a, o den y deso den ....................................... 77
3.8. La nue a pa ia y la comunidad imaginada. Pa io ismo.
Pa icipación e iden i icación de las clases popula es ................ 87
– 16 –
apo aciones puede ag upa se en dos á eas emá icas, la iden idad la i-
noame icana y la e isión de la his o iog a ía clásica.
La cons ucción de iden idades gene ales (hispanidad, ame icani-
dad, e cé e a) cons i uye el p ime o de los núcleos emá icos del olu-
men. Juan José Padial en su “His o ia cul u al de la hispanidad” analiza
la me á o a de la mad e pa ia pa iendo del de echo omano y los con-
cep os ilosó icos c is ianos y mues a cómo se o mó la idea de hispani-
dad de Rami o de Maez u.
Ca los Mund analiza la «au en icidad de se ame icano». ¿Qué es
más de e minan e en la cons ucción cul u al de Amé ica, la in luencia
indígena, la c iolla o la a icana? Gab iela Ma u o abo da la cons ucción
de la iden idad y del e hos de hispanoame icana, en su diálogo con la
mode nidad, la pos mode nidad y la ansmode nidad eu opea.
Es eban Ponce plan ea los «dis aces» de la iden idad ame icana
du an e los dos cen ena ios. La in e acción del mundo indígena, el mun-
do mes izo y el e hos ba oco, que Bolí a Eche e ía es ablece como los
ing edien es de La inoamé ica. Ponce sos iene que el e hos ba oco no
ins umen aliza el mes izaje, sino que asumía en el pasado (y sigue asu-
miendo ac ualmen e) la plu alidad de Amé ica.
Ma a Be ancu explo a los imagina ios sociales como elemen os
imp escindibles pa a la cons ucción y la ans o mación de la sociedad.
El imagina io social de independencia c eció en ed con los imagina ios
de igualdad, sobe anía del pueblo, jus icia y epública. Es e conjun o de
alo es aún no ha aguado en una unidad adecuada, debido a las di e -
gencias de los g upos que han asumido el pode .
José San os ealiza un es udio de las his o ias de la iloso ía la i-
noame icana y de los p oblemas asociados con ella. Los p oblemas de
la iden idad de la iloso ía la inoame icana son muy impo an es pa a
de e mina la iden idad la ino-ame icana misma. En con inuidad con la
his o ia de la iloso ía la ino-ame icana, Víc o Hugo Gómez analiza el
alo de la ciencia y la in es igación cien í ica en la con igu ación de su
iden idad. La e lexión sob e la iloso ía y la ciencia es un pun o eque i-
do pa a un balance adecuado en el bicen ena io de Amé ica La ina.
El segundo bloque emá ico del olumen cues iona la his o iog a-
ía clásica y los ópicos anexos ein e p e ándolos. Rosa Núñez abo da
la igu a de Juan Pablo Visca do y Guzmán, que p epa ó el camino a la
independencia. Cie as ca ac e ís icas es ilís icas suyas hacen pensa que
es amos an e un esc i o que poe izó y iccionalizó la his o ia indepen is-
a ame icana mucho an es de que ocu iese.
– 17 –
F ancisca Ba e a, en su es udio sob e el Compendio de la his o ia geo-
g á ica, na u al y ci il del eino de Chile del jesui a c iollo Ignacio Molina,
analiza la con ibución de un discu so del pa io ismo c iollo que ecoge
y aúna los elemen os de la adición, a la ez que los modi ica y adap a,
de acue do a un p oyec o ilus ado que exige la c eación de una iden i-
dad p og esis a y mode na. Ignacio Molina iene muy en cuen a la di e-
encia ame icana y cons uye un núcleo p o onacional chileno.
Jaime Pei e en “La his o iog a ía sob e la independencia en el Río
de la Pla a en el bicen ena io” mues a la e olución de los c i e ios his o-
iog á icos desde 1983 has a la ac ualidad. Desde la eno ación de uen-
es, pasando po el mayo p o agonismo de las clases popula es, has a la
es i ución los sen idos «di e sos» que hay en la his o iog a ía.
Seny He nández explica la cons i ución de la Jun a Sup ema de
Venezuela conse ado a de los de echos de Fe nando VII, y es ablece
elaciones en e la o mación de la nación enezolana y la pa icipación
polí ica, las c eencias y los compo amien os de los di e sos g upos cul-
u ales que in e inie on en el p oceso.
Ignacio López-Cal o analiza el papel de los culíes chinos en la gue-
a de la independencia cubana. Es e g upo é nico, que es aba p o un-
damen e ma ginado en la época colonial, se mues a como uno de los
ac o es independen is as. Guille mo Vázquez analiza la independencia
de Cos a Rica, que después de es siglos como pa e de la Co ona Espa-
ñola, inicia su independencia con g andes p oblemas en su p oceso de
in eg ación egional pues o que en la cons i ución de aquella p ime a
República Cos a icense no se explici aban p opósi os gene ales de ca ác-
e económico, polí ico y social.
Po úl imo, An onio de Diego abo da los cen ena ios desde la his o-
ia de la ópe a, siemp e asociada en Amé ica a la celeb ación y al pode ,
y analiza dis in as ópe as en di e en es con ex os his ó icos. Mues a el
modo en que es as ob as exp esan los ideales polí icos de cada momen o
his ó ico.
La Escuela de Es udios Hispanoame icanos del CSIC y su di ec o
Sal ado Be nabéu han hecho posible, con su ayuda, la celeb ación de
es e e ce semina io, así como los pa icipan es que se desplaza on a
Se illa, que po unos días ol ió a con e i se con odo de echo en la
capi al simbólica de La inoamé ica. Quede aquí cons ancia del ag adeci-
mien o a odos ellos.
El III SICLA, siguiendo la adición, ha uel o a se un encuen o
uc í e o y ico. No solo po el ni el de académicos de los abajos p e-
sen ados, sino ambién po las pe spec i as abie as en las conclusiones
– 18 –
del semina io. A los p o eso es que pa icipa on en ediciones an e io-
es, se les han unido nue os especialis as de di e en es á eas ( iloso ía,
his o ia, li e a u a, ciencia polí ica, e cé e a), que han abie o nue os ho-
izon es y posibilidades al SICLA.
Se espe a que es os abajos sean de u ilidad pa a los es udiosos de
la ealidad la ino-ame icana.
Jacin o chOzA, An onio dE DIEGO,
Jesús FERnándEz muñOz y Juan José PAdIAL
Málaga-Se illa, 12 de mayo de 2011
– 19 –
cAPí uLO 1
LOS CENTENARIOS EN LA CULTURA CONTEMPORÁNEA
(ABRAZOS Y RECHAZOS)1
SALVADOR BERNABÉU ALBERT
(Escuela de Es udios Hispano-Ame icanos, CSIC, Se illa, España)
1.1. En e Com e, San C is óbal Colón y el Ángel de la Independencia
1.2. Los Pad es de la Nación: un deba e pa ió ico
1.3. ¿Cómo sob e i i a los cen ena ios?
1.4. ¿Quo adis, bicen ena io?
COn le as mayúsculas, ha apa ecido en nues o ho izon e cul u al El
Bicen ena io. Apa e de la so na que p o ocan es as conmemo acio-
nes en algunos pe iodis as y sec o es adicales, inc édulos o desmo i a-
dos2, ya en enados con los es ejos y mi o es del V Cen ena io (1992), lo
cie o es que la llegada impa able de las echas en que se p oclama on
o icialmen e las independencias de las di e sas epúblicas ibe oame ica-
nas es án llenando de inquie ud a los dis in os gobie nos de ambos lados
del A lán ico.
[1] Una p ime a e sión de es e abajo apa eció en la Re is a de Occiden e: “El desa ío de
la opo unidad: los cen ena ios ame icanos”, n.º 341, oc ub e de 2009, pp. 61-76. En es a
ocasión, lo he ampliado, modi icado en a ias pa es y ano ado po p ime a ez.
[2] Los ejemplos de abusos son múl iples, como la Academia Bicen ena io, una escuela de
can an es a imi ación de la Ope ación T iun o española, o el Fes i al Olímpico Bicen ena io,
que llenó el Paseo de la Re o ma de la capi al mexicana de ein iséis escena ios depo i os,
incluyendo la ins alación de una piscina o albe ca donde se mojó el mul imedallis a
no eame icanio Michael Phelps.
– 20 –
Sal ado Be naBéu alBe
A p io i, el acon ecimien o se p esen a apasionan e, comenzando
po la c eación de las comisiones nacionales. España, po ejemplo, ha
nomb ado al ex-p esiden e Felipe González como embajado «plenipo-
encia io y ex ao dina io» con la encomienda de ep esen a a la nación
y, en la medida de sus conocimien os y buen juicio, disipa malen en-
didos. Los abajos que le espe an al polí ico se illano se án he cúleos,
dada la eno me geog a ía a a ende y los la gos iempos que el bicen-
ena io aba ca, ¡nada menos que desde el 2009 al 2021! A pesa de es e
ichaje es ella, la olun ad del ac ual gobie no es la de man ene una
p esencia de baja in ensidad, au oc í ica y dejando a un lado los p o ago-
nismos. Es a ac i ud, bau izada po el esc i o José Tono Ma ínez como
«la es a egia del acompañamien o»3, es la pos u a de endida po el mi-
nis o de Asun os Ex e io es Miguel Ángel Mo a inos o po in elec uales
como Miguel Ángel Bas e ie .
Sin emba go, el é mino no es muy ap opiado, pues, como indica
Sebas ián de Co a ubias, acompaña es «ayun a se uno a o o, o como
igual o como in e io », lo que no se e mina de acla a . Y añade el au o
del Teso o de la Lengua Cas ellana o Española: «Y odo lo que es acceso io
se dice acompaña a lo p incipal, po ía de ado no», lo que equi ale a
o o ga a España el is e papel de «la es a egia del ado no». Pe o aya-
mos po pa es.
Uno los países más ac i os en los p epa a i os es Chile, nación que
ya nomb ó una Comisión del Bicen ena io el 16 de oc ub e del 2000 po
inicia i a del ex-p esiden e Rica do Lago. Es e ápido alumb amien o
ha enido sus e ec os mul iplicado es (y quizás de as ado es) a eno de
las cien os de comisiones que han su gido a lo la go del país aus al. En
la página web de los bombe os chilenos se anuncia que: «El Di ec o io
del Cue po de Bombe os de San iago, en sesión e ec uada en el mes de
ene o del p esen e [2009] aco dó cons i ui una Comisión Especial de-
nominada “Comisión Bicen ena io”, la cual iene po obje i o p opone
y coo dina las di e en es ac i idades que nues a ins i ución ealiza á
du an e el año 2010». Y más al no e, en las desé icas egiones de A ica
y Pa inaco a, pa a no se menos, las ue zas i as de la egión ambién
eunie on su comisión el 16 de julio del 2009, o o gando el «Sello Bicen-
ena io» a la emodelación de dos pa ques y un ae opue o y al es udio
[3] OnO mAR ínEz, J.: “La es a egia del acompañamien o”, en El País, 10 de oc ub e de 2010.
Puede encon a se en www.elpais.com/a iculo/opinion/es a egia/acompañamien o/
elpepiopi/20090817elpiopi_11/Tes.
– 21 –
Los cen ena ios en la cul u a con empo ánea (ab azos y echazos)
de dos p opues as: la exal ación de la Cul u a Chincho o y la ins ala-
ción de las mode nas ciclo ías en las ciudades.
Si an es os ejemplos, que se epi en desde Tijuana a Ushuaia, pa a
con i ma la esis de Pie e No a de que i imos en la e a de las con-
memo aciones. Unas conmemo aciones abusi as, en palab as del malo-
g ado Tz e an Todo o , quien denunció el enesí de las celeb aciones,
con sus co ejos de mi os y i os, inculados a cie os acon ecimien os
conside ados po los polí icos del Es ado-nación como undado es de la
iden idad común4. El ci ado No a, que quiso c ea una his o ia con a-
celeb aciones con su g an p oyec o edi o ial Les Lieux de mémoi e5, u o
que econoce su acaso al comp oba el pode de la «obsesión conme-
mo a i a» que se ha ex endido po odo el plane a. Si es así, nos encon-
a emos, en los p óximos años, con una ingen e se ie de ac os e ocado-
es, que pod íamos encuad a en es apa ados: ma e iales (edi icios,
ob as de ingenie ía, exposiciones, e cé e a), simbólicos (bande as, him-
nos, poesías, escul u as, mu ales) y uncionales (misas, p ocesiones eli-
giosas, cabalga as, banque es o iciales, ecepciones, cong esos y des iles
mili a es), que se i án pa a so p ende y emociona a un sec o de la
sociedad deseosa de deja po unos días la u ina y con empla el cielo
nacional donde habi an, en a monía, los pad es de la pa ia, las he oínas
diligen es y algún que o o caudillo o p esiden e nacionalis a. Todo pue-
de ene su si io, pues como ecue da Mau icio Teno io: «Celeb a es una
decisión polí ica, no his ó ica, no his o iog á ica»6.
Sin emba go, neg os nuba ones se ace can pa a agua la ies a. El
inicio de las conmemo aciones coincide con un escena io na co- e o is-
a en alza y económico a la baja, que p eocupa a odo el plane a. Aunque
desconocemos el alcance de ambas pandemias, la segunda pa ece que se
queda á po más iempo, p o ocando el descenso del c ecimien o eco-
nómico, la caída de las expo aciones y la disminución de las in e siones
ex anje as. Además, la úl ima ma anza de emig an es sal ado eños en
México, el ec udecimien o de los a aques de la gue illa colombiana, los
discu sos in lamados de Hugo Chá ez o las con esiones del iejo Cas o
han e idenciado la di isión de las naciones ame icanas, que componen
[4] OdOROV, T.: Los abusos de la memo ia. Ba celona: Paidós, 2008.
[5] nORA, P. (di .): Les lieux de mémoi e, 3 ols. Pa is: Edi ions Gallima d, 1997. Véase en
especial los capí ulos del p ime olumen eunidos bajo el í ulo de “Commémo a ions”,
que ecoge abajos de GOuLEmO , J.-M.; WAL ER, E.; AmALVI, C.; BEn-AmOS, A.; ORy, P. y
AGEROn, C.-R.; pp. 351-515.
[6] EnORIO RILLO, M.: His o ia y celeb ación. México y sus Cen ena ios. México: Tusque s,
2009, p. 23.
– 22 –
Sal ado Be naBéu alBe
un escena io de ines abilidad y g an complejidad. Ca ac e ís icas que
ena án las inicia i as gene ales, de g an alcance, desa ollándose
bicen ena ios a la ca a, de impac o local, cons uidos con mode nos mé o-
dos de ci ugía his ó ica, que con ibui án poco o nada a diseña las nue-
as me as y e os es a égicos que debe ían di igi las elaciones en e
Eu opa y Amé ica La ina y a p og esa en la c eación de la cada ez más
mí ica Comunidad Ibe oame icana.
Cabe p egun a se en onces si los cen ena ios y sus secuelas (bicen-
ena ios, sesquicen ena ios, e cé e a) ienen sen ido en es e p incipio de
siglo, en un mundo global, demasiado acele ado y sa u ado de espec á-
culos, ce emonias, p emiaciones y sa aos de odo pelaje. La espues a
se ía nega i a po muchas azones, pe o hab ía que ma iza la al menos
pa a echa un is azo a los nobles o ígenes de es as conmemo aciones y
pa a conoce , an es de enca ga les su une al, los bene icios que apo a-
on a la humanidad.
1.1. En e Com e, san C is óbal Colón y el Ángel de la
Independencia
La ins au ación y di usión de los cen ena ios debe mucho a la co-
ien e o escuela posi i is a, inspi ada en las ob as del ancés Augus e
Comp e y del b i ánico John S ua Mill, pa ida ios de que el único co-
nocimien o au én ico e a el cien í ico. Con iados en llega a conoce las
leyes de la na u aleza y a si ua a la humanidad en la senda del p og eso,
los posi i is as pa ocina on cong esos, exposiciones uni e sales y un
calenda io anual que, a imagen del eligioso, hon ase cada día, de cada
mes, a lo la go del año, a un bienhecho de la humanidad y di undie a
los acon ecimien os que hubie an supues o un paso decisi o en la e olu-
ción de la humanidad. Se buscaba cons ui una his o ia ci il y laica del
p og eso humano en sus múl iples mani es aciones. Así nacie on las cos-
umb es públicas de los cen ena ios: como jus o ibu o de admi ación
y g a i ud a los homb es, a las muje es y a los sucesos que in luye on
pode osamen e en la his o ia gene al del mundo o en la pa icula de
alguna egión o incón.
Has a aquí odo bien, pe o lo que ocu ió ue que los cen ena ios
p on o imi a on las ce emonias y las p ác icas eligiosas: las p ocesiones
cí icas, los luga es de pe eg inaje, las g andes concen aciones en e al
al a de los descub ido es, poe as y pin o es, las medallas conmemo a-
i as, e cé e a. Las conmemo aciones cen ena ias se inicia on en España
– 23 –
Los cen ena ios en la cul u a con empo ánea (ab azos y echazos)
en 1876 con la dedicada al pad e Feijoo. Sin duda, un buen p incipio
po se uno de los pensado es más punzan es y b illan es de la his o-
ia de España. Le segui ían los cen ena ios de Calde ón, Mu illo, san a
Te esa, Saa ed a Faja do, san Juan de la C uz y Ál a o de Bazán, p i-
me ma qués de San a C uz. Es a gale ía de pe sonajes enía, sin duda,
su icien es mé i os pa a se conocida y admi ada po los españoles. Los
cen ena ios, con su es ela de eediciones, ce emonias públicas e inaugu-
aciones de monumen os cumplie on lo que espe aban sus impulso es:
ue on didác icos (aumen a on los lec o es y admi ado es), ecupe a on
la memo ia (aunque sesgada y acomoda icia) y sal a on de la pique a
a ios edi icios, especialmen e las casas na alicias y mo uo ias de los
hé oes conmemo ados, a la ez que deco aban las achadas, las plazas
y las a enidas con escul u as, columnas, o ondas, a olas cen ena ias y
bancos deco ados con bande as e imágenes de los hé oes nacionales. Sin
emba go, a pesa de es e g an despliegue de es ue zos, los de ac o es de
los cen ena ios su gie on con g an apidez.
Las p ime as oces disco dan es apa ecie on en 1892, cuando el
IV Cen ena io del p ime iaje de C is óbal Colón in adió la ida de
los españoles. I alia y los Es ados Unidos p omo ie on una celeb ación
del ma ino geno és, que había sido con e ido desde mediados del si-
glo xIx en un hé oe omán ico y has a en un má i del ca olicismo, con
se ias posibilidades de subi a los al a es como magis almen e na ó
el cubano Alejo Ca pen ie en El A pa y la Somb a (1978). F en e a es a
co ien e, la mayo ía de los his o iado es y pe iodis as españoles apos-
a on po un cen ena io nacional. En palab as del ma ino e his o iado
Fe nández Du o: «España hab á de enal ece en onces p ime o y an e
odo a España, po acep a la g ande emp esa, pa a lo cual las o as ca e-
cían de ap i ud y a ojo». O en palab as del pe iodis a Ángel S o : «Hay
en el descub imien o de Amé ica un pe sonaje más g ande que Isabel
y Fe nando el Ca ólico, más g ande que Colón mismo. Es e pe sonaje
es España, e dade a p o agonis a de aquella ma a illosa epopeya». En
consecuencia, se p odujo un o neo hono í ico en e España, I alia y los
Es ados Unidos, que echa on un pulso po p o agoniza el cen ena io.
Al inal hubo un empa e écnico. I alia e o zó la igu a de Colón
g acias a la Raccol a Colombina, colección documen al ex ao dina ia so-
b e el ma ino geno és que cimen ó los nue os es udios colombinos y
que si ió de modelo a las lujosas colecciones y álbumes conmemo a i-
os independen is as que inancia on los di e sos gobie nos hispanoa-
me icanos a pa i de 1910; los Es ados Unidos mos a on al mundo su
pode ío con la Exposición Uni e sal de Chicago (1893); y España ue el
– 24 –
Sal ado Be naBéu alBe
escena io mul icolo de lo banal y lo p o undo, lo chabacano y lo se io,
la pande e a y la se ena pluma. «Ve e a hace el indio» y «que e den
dos du os» son los ecue dos popula es de unos es ejos que e mina on
con alga adas y dis u bios po la al a de coo dinación7. Pe o ambién se
ecupe a on nume osas páginas ol idadas de la p esencia española en
Amé ica y Oceanía, y se cimen a on inicia i as y amis ades que se ían
ap o echadas has a po los exiliados de la Gue a Ci il8.
¿Todo ello hubie a ocu ido sin el cen ena io? Posiblemen e, pe o
hubie a cos ado más. Las conmemo aciones de 1892 si ie on pa a po-
pula iza la hazaña colombina, eco dando a sus decisi os colabo ado es
españoles, y pa a que los di e en es luga es con hé oes ame icanis as los
es eja an, sob e odo si se a aba de misione os, descub ido es y con-
quis ado es. El IV Cen ena io pe mi ió que los es ue zos de esc i o es,
cien í icos y polí icos po impulsa las elaciones en e Amé ica y España
encon a an más medios y acilidades pa a di undi sus deseos y a en-
gas, aunque buena pa e de los es ue zos queda an solo en eso. Hubo,
eso sí, docenas de c ónicas de Amé ica que se edi a on po p ime a ez,
cong esos que deba ie on medidas come ciales, inancie as —cien í icas
y sociales—, y exposiciones que mos a on piezas p ecolombinas a un
público deslumb ado.
Las conmemo aciones de 1892 se ex endie on po los cinco con i-
nen es, si bien, como cabía espe a , ue en Amé ica donde encon a on
más apoyos. En gene al, y sal o los g andiosos as os de los no eame-
icanos, las epúblicas del su epi ie on los p og amas y celeb aciones
eu opeas con ayuda de los colec i os de emig an es de I alia y España.
La expe iencia de 1892 ue muy posi i a, a pesa de los excesos y e o es
come idos, aunque solo ue a po que si ie on de ensayo a los cen ena-
ios de las independencias que se inicia on en 1910.
1.2. Los Pad es de la Nación: un deba e pa ió ico
Hace cien años, las conmemo aciones de las independencias de las
di e sas epúblicas ame icanas p eocupa on a los polí icos de ambos la-
dos del A lán ico. Pa a España, la coyun u a in e nacional se p esen aba
más a o able que en 1892, una ez que había pe dido la o alidad de
[7] BERnABéu ALBER , S.: ”El IV Cen ena io del Descub imien o de Amé ica en la coyun u a
inisecula (1880-1893)”, en Re is a de Indias, n.º 44, 1984, pp. 345-366.
[8] SEPúLVEdA muñOz, I.: Comunidad cul u al e hispano-ame icanismo, 1885-1936. Mad id:
UNED, 1994.
– 25 –
Los cen ena ios en la cul u a con empo ánea (ab azos y echazos)
sus e i o ios ame icanos y ilipinos en 1898 y dejó de se una po encia
colonial. Además, las ambiciones de los Es ados Unidos p o oca on que
muchos in elec uales y polí icos de la época aboga an po el hispanismo
como único modo de ena el ag esi o expansionismo yanqui. Pe o es a
co ien e de simpa ía enía que con i i con o a de echazo del legado
hispano, p o undamen e a aigada y que se mani es aba en los des iles,
las ep esen aciones ea ales, los discu sos pa ió icos y las ce emonias
anuales que eco daban a los hé oes de la gue as con a España.
T as la independencia, se elabo a una imagen del indio como an-
ces o me a ó ico que se ía libe ado g acias a la independencia. Los dis-
cu sos pa ió icos compa an a Moc ezuma con los g andes caudillos de
Espa a y Roma, y unen simbólicamen e la década de 1820 con la Amé ica
p ehispánica, negando el pe íodo colonial y la he encia española. Es a
co ien e his ó ica domina en a ias epúblicas du an e g an pa e del
siglo xIx. Su uso, como ha es udiado Rebecca Ea le, es á asociado a los
log os del pa ido libe al, aunque pensado es de o as co ien es am-
bién u ilizan es a e sión indianesca del pasado9. España se con ie e en
la usu pado a e in aso a de unos idílicos impe ios indígenas que aho a
uel en a esu gi . Po supues o, la c ueldad y la inhumanidad hispanas
de las p ime as décadas de la conquis a se ex ienden a las calamidades,
iolencia y desas es del pe íodo independen is a, aunque es emos an e
au én icas gue as ci iles y los polí icos e in elec uales epublicanos,
como ás agos de iejos linajes y colabo ado es con los unciona ios e-
o mis as de Ca los III y Ca los IV, engan alguna esponsabilidad en lo
bueno y lo malo del égimen colonial.
Uno de los deba es más in e esan es de esos momen os iene como
p o agonis a a los pad es de la pa ia10. No a odos los nue os epublica-
nos les gus aba la idea de celeb a a los mona cas p ecolombinos, sob e
odo en aquellos e i o ios y es ados donde las i udes de es os eyes
legenda ios no es aban consensuadas o simplemen e no exis ían. En on-
ces, se buscó el acue do en o no a los je es ebeldes y a las echas de las
ba allas que de o a on a los ejé ci os ealis as. Nació así un calenda io
independen is a que ha llegado has a nues os días con pocas modi icacio-
nes. Los a gen inos celeb an su libe ad en mayo; los enezolanos y los
colombianos en julio; los boli ianos, ecua o ianos y u uguayos en agos o;
[9] C . EARLE, R.: The Re u n o he Na i e. Indians and My h-Making in Spanish Ame ica, 1810-
1930. Du ham: NC, Duke Uni e si y P ess, 2007.
[10] Ibídem. Remi o al lec o al e ce capí ulo de la ci ada ob a de Rebecca Ea le, i ulado:
“Pad es de la Pa ia”: Na ions and Ances o s.
– 33 –
cAPí uLO 2
CARTAS DE UN PRECURSOR DE LA INDEPENDENCIA
AMERICANA: JUAN PABLO VISCARDO Y GUZMÁN
ROSA NÚÑEZ PACHECO
(Uni e sidad Nacional de San Agus ín de A equipa, Pe ú)
«Se puede deci que cada uno esc ibe la ca a como e a o de su
p opia alma».
Deme io
2.1. In oducción
2.2. His o ia epis ola de un p ecu so
2.3. Ca as del conspi ado
2.1. In oducción
JuAn Pablo Visca do y Guzmán es una igu a cen al en el p oceso
de la Independencia ame icana. Fue quien p epa ó el camino pa a
o os g andes pe sonajes his ó icos como F ancisco de Mi anda, Simón
Bolí a y San Ma ín. La his o ia pe sonal de es e p ecu so iene ue es
implicancias en la his o ia de Amé ica La ina, ya que su pensamien o
epe cu ió hondamen e en el espí i u de lucha po la independencia que
en ol ió al con inen e en los siglos pasados.
Es e p ecu so o jó sus ideas en el exilio, en medio de muchas ad-
e sidades que has a comp ome ie on su p opia ida. Dichas ideas las
plasmó en o ma de ex os, p incipalmen e ca as y ensayos, los cuales
se cons i uyen como una uen e in alo able pa a conoce a pleni ud su
pensamien o. Es necesa io des aca que además del alo his ó ico de
– 34 –
Rosa Núñez Pacheco
es os documen os, es os ienen un alo li e a io pues o que la esc i-
u a de Visca do p esen a cie as ca ac e ís icas es ilís icas que incluso
hacen pensa que es amos en e a un esc i o que poe izó y icciona-
lizó no solo la his o ia indepen is a ame icana sino ambién su p opia
his o ia pe sonal.
Es a ponencia es á di idida en dos pa es. En la p ime a analiza e-
mos un ex o au obiog á ico de Visca do. En la segunda e isa emos la
co espondencia que en ió a las p incipales au o idades inglesas con las
que c eyó podía hace posible su sueño de libe a Amé ica.
2.2 His o ia de un p ecu so
Ya han anscu ido más de dos siglos desde que Juan Pablo Visca -
do allecie a en eb e o de 1798 en Lond es y aún es poco lo que se sabe
sob e su mis e iosa y e an e ida. En es a sección con a é su his o ia a
pa i de la no a au obiog á ica que él mismo dic ó a su he mano Joseph
Anselmo y que acompañó a la ca a que en ia on a Lo d Sydney con e-
cha del 27 de oc ub e de 1782. La he di idido en es secciones que co es-
ponden a es momen os y luga es impo an es de su ida: Pe ú, I alia
e Ingla e a. La p ime a iene que e con su o igen; la segunda con su
des ie o; y la e ce a con la libe ad con que el p ecu so a equipeño soñó
pa a su pa ia y Amé ica en e a. Es a no a au obiog á ica de Visca do
p esen a cie as peculia idades que nos an a pe mi i indaga sob e el
ema de la iden idad pe sonal, es deci , cómo él mismo se au o ep esen-
ó a a és de la esc i u a.
a) El o igen
«Joseph Anselmo y Juan Pablo Visca do de Guzmán, de la diócesis
de A equipa en el Pe ú son hijos del di un o Maes e de Campo Don
Gaspa , y nie os de Don Be na do Co egido de Condo oma, el p i-
me alcalde de A equipa. Fue on a es udia a Cusco con los jesui as
y después de ing esa a la misma cong egación, ue on expa iados a
I alia»1.
En es a p ime a sección se menciona los dos luga es cla es an es
de su exilio: A equipa y Cusco. La p ime a co esponde en conc e o a
Pampacolca, el pueblo na al donde nació un 26 de junio de 1748. Siendo
[1] VIScARdO y Guzmán, J. P.: Ob a comple a. Lima: Biblio eca Clásicos del Pe ú/4, ediciones
del Cen ena io Banco de C édi o del Pe ú, p. 369.
Ca as de un p ecu so de la inpendencia ame icana...
– 35 –
aún niños, los he manos Visca do ue on en iados a Cusco a es udia
al Real Colegio de San Be na do donde ecibie on una sólida o mación
jesuí ica. La capi al impe ial eje ció una ue e in luencia en su pe sona-
lidad sob e odo po los pe sonajes his ó icos que conocie on como José
Gab iel Condo canqui quien más adelan e se llama ía Túpac Ama u II2.
En 1767, cuando se p odujo la expulsión de los jesui as de las colonias
españolas, los he manos Visca do u ie on que abandona el país jun o
a odos los miemb os de la o den. Los emba ca on en el na ío San a
Bá ba a en ma zo de 1768 y a iba on a España en agos o pa a luego se
de i ados a I alia adonde llega on en ab il de 1769.
b) El des ie o
«Du an e su la go y penoso exilio, hicie on odo lo posible po ob-
ene que la Co e española les concedie a el bene icio po lo menos
de una pensión a cuen a de los bienes que les pe enecían en el Pe ú
[…]. Ellos en el mes de mayo del año pasado in en a on como úl i-
mo ecu so apela a la G an Duquesa de Toscana po in e medio de
dos jesui as alemanes que es án en la Co e de Flo encia, ambién sin
esul ado»3.
Es a segunda sección co esponde a su des ie o en I alia, donde los
he manos Visca do se es ablecie on po la go iempo p incipalmen e en
el pueblo de Masaca a a. An es de dicho aslado ellos habían accedido
a secula iza se, ya que las au o idades españolas les habían o ecido el
e o no al Pe ú. Ese pe íodo ue muy di ícil dada las condiciones econó-
micas en que i ie on sob e odo después que Joseph Anselmo o ma a
amilia, de ahí su insis encia an e las au o idades españolas pa a ecibi la
he encia pa e na. Lamen ablemen e, los amilia es que i ían en el Pe ú
se in e esa on muy poco po el des ino de ellos, sal o su ío D. Sil es e
quien ambién les dejó una he encia que nunca llega on a dis u a . A
pesa de esa ad e sidad, los he manos Visca do se en iquecie on con
la cul u a que se i ía en las ciudades i alianas g acias a la p esencia
de los jesui as españoles y ame icanos quienes hicie on posible que los
es udios hispánicos y ame icanis as en I alia alcanza an un g an ni el4.
[2] C . PAchEcO VéLEz, C.: “Juan Pablo Visca do y Guzmán” en Biblio eca Homb es del Pe ú.
Lima: PUCP, ALVA ORLAndInI, H. (di .), Fondo Edi o ial: Uni e si a ia, 2003, p. 384.
[3] Ibídem.
[4] C . PAchEcO VéLEz, C.: Op. ci ., p. 389.
– 36 –
Rosa Núñez Pacheco
c) La libe ad soñada
«Las no icias que luego u ie on sob e la e olución del Pe ú y cono-
cedo es de la disposición de espí i u que deja on en es os pueblos, los
con encie on de que su eg eso a la pa ia y la de olución de sus bie-
nes no dependía ya de la Co e de España, lo que les lle ó a emp en-
de el iaje al Pe ú cuando elizmen e les ue dado eni a Ingla e a,
según su anhelo. C een que su concu so se ía de g an asis encia en
caso de manda una escuad a a la ma del Su , no solo po su abo-
lengo y el espaldo de sus bienes, sino p incipalmen e po sus cono-
cimien os de la Amé ica española y el idioma pe uano que ecue dan
medianamen e. Ese idioma, que es uni e sal en odo el Pe ú y Qui o,
se ía absolu amen e necesa io de in e na se de es as ie as».
La pa e inal de es e ex o au obiog á ico co esponde al momen o
cuando Visca do comienza a en abla elaciones con au o idades del go-
bie no inglés, mo ido más po el deseo de independencia pa a su pa ia
que po el desengaño que su ió al no ecibi la he encia de su amilia.
En I alia es donde ecibe no icias de la ebelión de Túpac Ama u II que
se ealizó en no iemb e de 1780. Es e hecho u o g an epe cusión en las
decisiones que adop a ía más adelan e pa a concebi un plan que pe -
mi a libe a a Amé ica del dominio español. Pa a ese en onces, los he -
manos Visca do ya habían eco ido a ias ciudades i alianas y habían
en ablado con ac os con impo an es pe sonajes que les p opo ciona on
in o mación sob e la si uación de las colonias españolas. Asimismo, ha-
bían conocido al cónsul inglés John Udny, a quien Juan Pablo le en ió
dos ca as en se iemb e de 1781 en las que le dio a conoce su p oyec o
independen is a de España con el concu so de Ingla e a. En 1782, Juan
Pablo y Joseph Anselmo Visca do ealiza on su p ime iaje a Lond es
u ilizando los seudónimos de Paolo Rossi y An onio Valessi, espec i-
amen e. Lamen ablemen e llega on en una época en la que Ingla e a
es aba solucionando sus con lic os con España y F ancia, de modo que
sus p oyec os no ecibie on la debida a ención, po lo que u ie on
que eg esa a I alia en 1784.
Es a no a au obiog á ica de Visca do, si bien b e e, pe mi e e-
lexiona sob e el ema de la iden idad a pa i de la esc i u a, es deci ,
sob e la au o ep esen ación a a és de una au ona a i a, la cual a su
ez se con ie e en una au oin e p e ación de su p opia ida. Al desa-
olla una au ona a i a, el indi iduo es ablece una conexión cohe en e
en e los di e sos sucesos de la ida, que es ima ele an es, al menos
pa a él. La ca ac e ís ica p opia de la au obiog a ía es una cons ucción y
Ca as de un p ecu so de la inpendencia ame icana...
– 37 –
con igu ación de la p opia ida, que siemp e es á en p oyec o de llega a
se . Es a au oin e p e ación de la p opia ida pe mi e hace la in eligible
o da le signi icado.
La au obiog a ía ep esen a, pues, un géne o pa icula den o de
las «esc i u as del yo» como las memo ias, los dia ios ín imos, las ca -
as, las con esiones, los au o e a os, las his o ias pe sonales, e cé e a.
El ela o au obiog á ico exige que coincidan la iden idad del au o , la
del na ado y la del pe sonaje. Es un ela o e ospec i o en p osa que
una pe sona eal hace de su p opia exis encia, poniendo el acen o sob e
su ida indi idual, en pa icula sob e la his o ia de su pe sonalidad.
En es e caso se es inge a un ela o en p osa, e e ido a un iempo ya
i ido, y donde el yo g ama ical (y sus a ian es) suele ma ca una iden-
idad en e au o /na ado /pe sonaje. Po su pa e, el na ado suele
ocupa una posición de isión e ospec i a del ela o5.
En el caso de Visca do, su b e e no a au obiog á ica p esen a las
siguien es ca ac e ís icas:
En p ime luga , hay que conside a dos aspec os: el na ado , es
deci quién cuen a la his o ia; asimismo, el iempo, es deci cuándo se
cuen a esa his o ia. Respec o a lo p ime o es necesa io menciona que
dicho ex o es á edac ado en e ce a pe sona del plu al, exac amen e en
un «ellos áci o», dado que se e ie e a ambos he manos. El no u iliza un
«yo» o un «noso os» da cuen a de la no o ia dis ancia que el na ado
adop a espec o a la ida que es á con ando, de modo que la elación
au o /na ado /pe sonaje pa ecie a que no u ie a una co esponden-
cia exac a, sin emba go ello no impide que haya una conexión cohe en e
en e los di e sos hechos de la ida de los he manos Visca do que el
na ado es á con ando.
En elación al iempo, hay que conside a que las na aciones au-
obiog á icas consis en en da un o den al conjun o de sucesos pasados,
encon ando un hilo conduc o que es ablezca las elaciones necesa ias
en e lo que el na ado e a y lo que hoy es. De es a mane a, la na ación
media en e el pasado, p esen e y u u o, en e las expe iencias acon eci-
das y el signi icado que aho a han adqui ido pa a el na ado en elación
a los p oyec os u u os. Po ello mismo, una his o ia de ida no es solo
una ecolección de ecue dos pasados ( ep oducción exac a del pasado),
ni ampoco una icción, es una econs ucción del p esen e (iden idad
[5] BOLíVAR, A. e al.: La in es igación biog á ico-na a i a en educación. En oque y me odología.
Mad id: La mu alla, 2001, pp. 30-35.
– 38 –
Rosa Núñez Pacheco
del yo), en unción a una ayec o ia u u a6. En la no a au obiog á ica
del Visca do el iempo empleado co esponde mayo men e al p e é i o
inde inido, el cual se usa cuando la pe sona que habla da in o maciones
sob e el pasado y p esen a los hechos sin elaciona los con el momen o
en que se es á hablando. En el ex o, oda la ida pasada de los Visca do
es á con ada en ese iempo p e é i o, y solo en la pa e inal el na ado
u iliza el p esen e cuando dice que ellos c een que la ayuda de Ingla e a
se á undamen al pa a el p oyec o independen is a. El uso explíci o del
p esen e p e ende en onces incula los hechos del pasado con el mismo
momen o cuando se es á hablando.
En segundo luga , es a no a au obiog á ica e ela un p oceso de
mejo amien o, según la e minología de Claude B emond7. Ese p oce-
so de mejo amien o se pod ía exp esa de la siguien e mane a: Expa-
iación-Exilio-Lucha po la Independencia, lo cual end ía ambién una
co espondencia con el cambio de su es ado emocional: Felicidad. El su-
imien o se e ie e al momen o cuando es exiliado a I alia y odos los
in en os po eg esa al Pe ú; y la elicidad co esponde ía al deseo de
ob ene la libe ad pa a su pa ia y Amé ica y po consiguien e el e o -
no a su pa ia. Es necesa io menciona que es a no a au obiog á ica no
comp ende el o al de su ida, sino solo has a el momen o cuando en a
en a a i as con el gobie no inglés. Si conside amos oda su ida el p o-
ceso queda ía de es a o ma: Su imien o-Felicidad-Desengaño, dado
que, como sabemos Visca do mu ió en eb e o de 1798 solo y sin que
su p oyec o pe sonal y polí ico se conc e a a debido a la ambigüedad
de la ac i ud del gobie no inglés espec o al apoyo al p oceso de in-
dependencia ame icana, lo cual le p o ocó una emenda decepción y
pos e io mue e.
En e ce luga , el ema de la iden idad pe sonal y cul u al es á ex-
p esado de mane a muy no o ia en es a no a au obiog á ica de Visca do.
Polkingho ne, ci ado po Bolí a y o os, dice que alcanzamos nues a
iden idad y la idea de noso os mismos po el empleo de la con igu a-
ción na a i a, y o alizamos nues a exis encia comp endiéndola como
la exp esión de una his o ia simple que se e ela. Así, las acciones pue-
den se leídas como ex os, donde el au o al e na los papeles del au o /
ac o c ea i o y ―al iempo― in é p e e he menéu ico8. En el ex o de
[6] BOLíVAR, A. e al.: Op. ci ., p. 92.
[7] BREmOnd, C.: “La lógica de los posibles na a i os”, en BAR hES, R. (comp.): Análisis
es uc u al del ela o. Buenos Ai es: Ediciones Buenos Ai es, 1982.
[8] BOLíVAR, A. e al.: Op. ci ., p. 89.
Ca as de un p ecu so de la inpendencia ame icana...
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Visca do, él se econoce en p ime luga como hijo de un impo an e pe -
sonaje a equipeño, de modo que su iliación pa e na no p esen a p oble-
ma alguno, ampoco su iliación geog á ica y cul u al, ya que se asume
pe uano y ame icano. Y, además, conocedo de la lengua na i a, o sea
el quechua. Es e hecho es de suma impo ancia po que de mane a im-
plíci a e ela que Visca do asumía un mes izaje cul u al de una mane a
no con lic i a: lo hispánico y lo ame icano pa ecían undi se a moniosa-
men e, de ahí que más adelan e Visca do emplee el ecu en e gen ilicio
«español ame icano» en sus céleb es ca as. Lo ame icano en Visca do
incluye al c iollo y al indígena y la sín esis de ambos g upos. Hay que
esal a que Visca do enía una al a conciencia sob e la ealidad de los
indios y mes izos como pa e impo an e del cue po de nación que e a
ya pa a él el Pe ú Panandino.
Al espec o, Luis Albe o Sánchez dice que:
«Visca do […] como casi odos los jesui as en exilio, sen íase miemb o
de una pa ia con inen al, pa e de una pa ia uni e sal […]. En endía
que su pe uanidad e a solo una pa e de su hispanidad egional. Su
ac i ud e a la de un español ame icano que ei indicaba la au en ici-
dad de lo ame icano sin mengua de lo hispano»9.
Lo que hab ía que señala es que ese mes izaje en e lo hispánico y
lo ame icano no se daba en é minos de igualdad, po eso conside aba
que e a necesa io consegui la libe ad de los ame icanos po que solo
siendo lib es se podía habla de igualdad.
2.3. Ca as del conspi ado
La ca a es una mani es ación comunica i a que pone en con ac o
a dos suje os, uno de los cuales ansmi e unos con enidos a los que
el segundo accede y puede con es a , po lo que la comunicación, en
es e caso, como en oda mani es ación li e a ia, es una comunicación a
dis ancia que di ie e de la comunicación que se es ablece en e a ios
suje os p esen es que hablan y eciben espues as en el ac o, di ec a-
men e. La exis encia de ca as li e a ias, po o o lado, puede lle amos
[9] SánchEz, L. A.: P ólogo de Juan Pablo Visca do y Guzmán, Ob a comple a. Lima: Biblio eca
Clásicos del Pe ú/4, ediciones del Cen ena io Banco de C édi o del Pe ú, p. 15.
– 40 –
Rosa Núñez Pacheco
a cues iona el ca ác e de esas o as ca as que, al menos en apa iencia,
no han sido esc i as con p opósi o li e a io10.
Se a ibuye a Deme io (337 a. C.-283 a. C.) la au o ía del a ado
Sob e el es ilo, donde se sin e iza la doc ina epis ola de la Edad An igua.
Ahí el a eniense dice que la epís ola o ca a es esc i a y en iada como
un egalo li e a io a alguien, po ello quien la esc ibe debe pone mucho
cuidado en su elabo ación11. En e ec o, la epís ola es una an igua mani-
es ación li e a ia; sin emba go, su sen ido y unción ha ido a iando a
lo la go del iempo. En el siglo xVIII apa ecie on las ca as p i adas y las
ca as públicas. Las p ime as se cons i uyen como mani es ación de la
p i acidad en e los suje os que se esc iben; las segundas, en cambio,
p e enden ene un des ina a io muy amplio.
En cuan o a Juan Pablo Visca do y Guzmán se puede deci que la
esc i u a le ayudó a sob elle a el du o des ino que le ocó i i . Fue on
muchas las ca as que esc ibió du an e el exilio que padeció ue a de
su pa ia a la que anhelaba e o na odos los días de su exis encia. La
publicación de esas ca as en la Ob a Comple a de Juan Pablo Visca do
y Guzmán en la colección Biblio eca Clásicos del Pe ú, cons i uye una
uen e aliosa pa a comp ende su pensamien o y su pe sonalidad. Si
bien la ama de Visca do se debe a la con undencia de su Ca a a los
españoles ame icanos, exis en o as ca as que e elan el alen o li e a io del
p ecu so . Así, Luis Albe o Sánchez en el p ólogo a dicha edición dice:
«J. P. Visca do e a uno de los an os jesui as des e ados en I alia y na-
die, excep o los miemb os de la O den, enía conocimien o de sus in-
quie udes y ac i idades li e a ias»12. Igualmen e, Césa Pacheco Vélez
sos iene que: «A pa i de los elicísimos hallazgos de Simmons pode-
mos habla ya, con oda p ecisión, de una b e e pe o sus an i a ob a
li e a ia de Visca do»13.
En e ec o, la apa ición de dichas ca as, g acias al hallazgo que hizo
el p o eso Me le Simmons en e el legado de Ru us King, dan cuen a
de un Visca do poseedo de un alen o li e a io que se ha plasmado no
[10] PuLIdO IRAdO, G.: “Teo ía y p ác ica del géne o epis ola en Fede ico Ga cía Lo ca”,
disponible en: h p://e-spacio.uned.es/ ez/ese .php?pid=bibliuned:Epos-4482B146-
BD74-9B7C-9EC3-B6E37C03ED44&dsID=PDF
[11] dEmE RIO: Sob e el es ilo. Mad id: G edos, 1979, pp. 96-97.
[12] VIScARdO y Guzmán, J. P.: Ob a comple a. Lima: Biblio eca Clásicos del Pe ú/4, ediciones
del Cen ena io Banco de C édi o del Pe ú, p. 15.
[13] Ibídem, p. 23.
Ca as de un p ecu so de la inpendencia ame icana...
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solo en un es ilo pa icula de esc i u a sino ambién en la adopción de
una o ma li e a ia que, pa a se esc i a en ese iempo, e ela un manejo
inmejo able de las écnicas li e a ias.
En la colección an es aludida se incluyen más de ein e ca as que
esc ibió Visca do a au o idades i alianas e inglesas, g an pa e de ellas
con el seudónimo de Paolo Rossi. Además, ambién igu an los siguien-
es ensayos: “El p oyec o pa a independiza Amé ica Española”, esc i o
en e 1790 y 1791 en Lio no y Lond es; “El Ensayo his ó ico sob e los
dis u bios de Amé ica Me idional en 1780”, echado en ene o de 1782 en
Lond es; “El esbozo polí ico sob e la si uación ac ual de la Amé ica Espa-
ñola y sob e los medios de es a egia pa a acili a le su Independencia”,
echado en Lond es en ma zo de 1793 y en eb e o, ma zo y no iemb e
de 1795; “La paz y la dicha del nue o siglo” esc i o en Lond es en 1797.
Mención apa e me ece la Ca a a los españoles ame icanos, cuya e-
dacción, según algunos es udiosos de la ob a de Visca do, se dio en e
1787 y 1791. Dicho ex o se ubica en el linde o del géne o epis ola y el
ensayís ico. Ca los Deus ua dice que es a ca a ue edac ada en 1791.
Así lo es imonia la misi a que di igie a Visca do al Sec e a io de Es ado,
Si James Bland Bu gues, con echa del 15 de se iemb e de 1791, cuando
el p óce se encon aba en Lond es y usa el seudónimo Paolo Rossi. Es a
Ca a a los españoles ame icanos ue esc i a en español. Así lo ase e a la
ci ada misi a de 15 de se iemb e de exp esa: «Habiendo e minado mi
Ca a a los Españoles Ame icanos, engo el hono , seño de en ia le adjun o
la aducción […]». El ex o en español no apa eció sino has a el ecien e
siglo pasado. Él se aduce y se di unde imp eso inicialmen e en ancés
pa a, segu amen e, llega con más acilidad al audi o io cul o de Eu opa.
A con inuación e isa emos el con enido de las p incipales ca as
que esc ibió el p ecu so :
a) Ca as a John Udny
En 1781, Visca do en ía dos ca as esc i as en i aliano al cónsul
b i ánico en Lio na, John Udny, donde le p opo ciona no icias sob e la
ebelión de Túpac Ama u en el Pe ú14. En ambas i ma como Gio. Paolo
Visca do de Guzmán y las esc ibe desde Massaca a, aunque en una
de ellas dice que ecu ió a la mano de Joseph Anselmo, su he mano
[14] Según Pe cy Cayo y Césa Pacheco, hay una ca a pos e io a o o unciona io
del gobie no de Lond es donde Visca do dice que esc ibió a John Udny has a cua o
ca as sob e el ema de la ebelión de Túpac Ama u y el su gimien o de sus p oyec os
e oluciona ios, p. 24.
– 48 –
Rosa Núñez Pacheco
BIBLIOGRAFÍA:
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– 49 –
cAPí uLO 3
HISTORIOGRAFÍA SOBRE LA REVOLUCIÓN Y
LA INDEPENDENCIA EN EL RÍO DE LA PLATA (1983-2010)
JAIME PEIRE
(Uni e sidad Nacional de T es de Feb e o-Conice ,
Buenos Ai es, A gen ina)
3.1. In oducción: me ana a i as sob e las e oluciones ibe oame icanas
3.2. Reo ien aciones. Con inuidades y cambios
3.3. Más con inuidades que cambios: los consulados
3.4. So p esa his o iog á ica
3.5. In asiones inglesas y mili a ización
3.6. Rep esen ación y sobe anía
3.7. Re olución y gue a, o den y deso den
3.8. La nue a pa ia y la comunidad imaginada. Pa io ismo. Pa icipación,
iden i icación de las clases popula es
3.9. Conclusiones: e oluciones, no e olución
3.1. In oducción: me ana a i as sob e las e oluciones
ibe oame icanas
CuAndO en 1983 la democ acia e o naba a la República A gen ina
después de 53 años de in e upciones ei e adas, dos e an las p inci-
pales ma ices his o iog á icas que se u ilizaban en las aulas pa a expli-
ca las independencias de Amé ica ibé ica. Aunque las dos egis aban
los aspec os exógenos de ellas, no lo hacían de la misma mane a en el
én asis que ponían a la ho a de en ende los ac o es ex e nos que se
inculaban al mundo ame icano, y e minaban esul ando explicaciones
casi on almen e opues as de las independencias.
– 50 –
Jaime Pei e
Po un lado es aba el clásico abajo de Lynch Las e oluciones his-
panoame icanas. Es e abajo ―publicado en la década del se en a pe o
di undido a ines de la misma década y sob e odo en los ochen a en
Ibe oamé ica― sos enía que la causa causans de es as e oluciones habían
sido las e o mas bo bónicas. En e ec o pa a es e au o , el siglo xVIII, si-
glo que en ese en onces e a conside ado de dep esión en Eu opa, había
ma cado un au ogobie no de po los hispanoame icanos. Es os habían
p e alecido en el come cio del con abando, log ando queb a el sis ema
impues o po la Península.
También se habían asegu ado las mejo es ie as ―en buena medida
a eba adas a los indios, pe o ambién adqui idas po las «composicio-
nes» que uncionaban ya desde el siglo xVI― y se imponían en los cabil-
dos y las audiencias, comp ando la mayo ía de las eces los o icios y los
pues os públicos, an e el ma asmo en que es a ía sumida la me ópoli.
Es e p edominio descansaba en la cuasi desespe ación po el me álico de
la Co ona, an o como en un ac o undamen al: la p e alencia de los
c iollos en el juego económico, social y polí ico.
F en e a es a si uación ―según Lynch― a pa i del cambio de co-
ona con la dinas ía bo bónica, pe o especialmen e du an e el gobie no
de Ca los III cuando los ingleses oma on La Habana en la Gue a de los
sie e años, al ad e i la eno me di e encia de las ganancias en e o as
colonias y las hispánicas, y pone las en el con ex o del p edominio c io-
llo, la Co ona decide inicia una o ensi a pa a ecupe a lo que conside-
aba suyo. Es o lo hizo especialmen e a a és de las e o mas iscales y
el con ol del con abando, bombeando las ganancias que aho a es aban
en manos de los c iollos, hacia la me ópoli. Sin emba go, pa a ello, de-
bía se capaz de desaloja a es os de los pues os de p i ilegio: ellos e an
el g an enemigo a de o a .
Pe o la « anquilidad» colonial ya había sido pues a en mo imien o
con la expulsión de los jesui as, muchos de ellos ambién c iollos, po-
niéndolos en gua dia con a las e o mas que es aban iniendo, pe o
sob e odo o jando la idea de unas pa ias, naciones en el lenguaje his-
o iog á ico de la época, cuya año anza de los expa iados iba a c ea
el ansia de la independencia de la op esión española. Jun o con ella,
se había pues o ambién en mo imien o el ius esis endi neoescolás i-
co, que los Bo bones a a on de des e a sin éxi o, p ohibiendo las
doc inas jesuí icas.
Lynch azaba un pano ama del éxi o de las e o mas bo bónicas
más bien ambiguo. En gene al conside aba que habían llegado a de y
que su esul ado ue nega i o. Si bien habían log ado en buena medida
– 51 –
His o iog a ía sob e la e olución y la inpendencia en el Río...
desa ia la hegemonía de los c iollos, sin emba go eso no quie e deci
que hubie an su ido el e ec o deseado. Si bien muchas in enciones se hi-
cie on ealidad, lo cie o e a que el equilib io colonial de la pax hispánica
había quedado as ocado pa a siemp e. Aunque no lo exp esaba de es a
mane a, los c iollos cons i uían el ejé ci o de ocupación que España no
enía en Amé ica: el iel de la balanza que sos enía el equilib io de la
sociedad. Y an e el aumen o del las asas iscales, las ebeliones no solo
ue on indígenas; las hubo ambién de des acados c iollos. Y la sang ien-
a ep esión no ue bien is a en Amé ica, an o como la ebelión de las
masas indígenas, especialmen e u ales. Diciéndolo en é minos ac ua-
les, pa a Lynch las e o mas bo bónicas e mina on deslegi imando su
gobie no o desgas ándolo se e amen e.
Los ela os melancólicos de los expulsos o los libelos llamando a la
emancipación, como en los de Visca do y Guzmán u o os in elec ua-
les como F ay Se ando Te esa de Mie , o An onio Na iño, habían sido
el puen e que les había pe mi ido concebi a los hispanoame icanos las
e oluciones cuando la in asión anecdó ica de Napoleón llegó a España
y decidie on adelan a se a los hechos, an es de que odo el o den so-
cial ―que los españoles i esponsablemen e habían pues o a p ueba
y los c iollos conside aban pelig osamen e dañado― se de umba a
es epi osamen e y acaba a con ellos, como había sucedido en Hai í. De
es a mane a, quedaba es ablecido un nexo en e las g andes ebeliones
indígenas, las ebeliones c iollas y las e oluciones hispánicas que aca-
ba on con la Mona quía hispánica en Amé ica, con el as ondo de las
e o mas bo bónicas ealizadas po una Co ona que in en aba ecupe a
―y en pa e lo log aba, aunque e íme amen e― su an igua o aleza, en
la e sión de Lynch1.
Sin emba go, o o g upo de in es igado es, en e los que pode-
mos des aca a Tulio Halpe ín Donghi, enían sos eniendo ya desde un
poco an es, que no e a la o aleza de los c iollos la que había de iba-
do a la Co ona española sino undamen almen e la aca io egis que se
p odujo cuando Bonapa e in adió la Península y casi la omó po en e-
o, obligando a la disolución de la Jun a Sup ema ―con la que en gene al
los Ame icanos no habían enido p oblemas― y a cons i ui un ágil Con-
sejo de Regencia en 1810. Es o gene ó muchos p oblemas, nume osos dis-
i os no acep a on es e nue o gobie no como legí imo y conside a on que
[1] O os de los de enso es del pa io ismo c iollo es Da id B ading. C . de es e au o
Los o ígenes del nacionalismo mexicano. México: SEP, 1973, y Mi o y p o ecía en la His o ia de
México. México: Vuel a, 1988, y el mega ela o comple o en O be indiano. De la mona quía
ca ólica a la epública c iolla, 1492-1867. México: FCE, 1998.
– 52 –
Jaime Pei e
la ace alía implicaba que la au o idad « e o e ía» sob e ellos, expan-
diéndose la Re olución y los mo imien os jun is as con mayo apidez
en gene al en los i eina os o Capi anías más dinámicos y mode nos,
más come ciales, como el Río de la Pla a o Venezuela. Al p incipio la
gue a u o ca ac e ís icas educidas, pa a hace se después una «gue a
a mue e», que mo iliza ía masi amen e a la gen e.
Las e oluciones no e an, pues, u o de las e o mas bo bónicas,
sino de la c isis misma del impe io hispánico, aunque la c isis comen-
za a con las e o mas y su disolución pos e io ue a esul ado de una
dinámica p opia después de que Napoleón coloca a ―en ealidad― el
golpe inal de una la ga saga de de o as que no solo e an mili a es, y
que las e o mas ―en su acaso― no habían log ado impedi . Así se
i ulaba un nue o lib o publicado a mi ad de los ochen a, muy usado en
las uni e sidades hispanoame icanas, y que conse aba el mismo pun o
de is a exógeno, aunque más mode ado, que sub ayaba la debilidad
ex ema de España, po un lado y ― e omando un pun o de is a an-
e io ― señalaba que en Amé ica se había ido e osionando la e polí ica
en la Mona quía española ―con oda la ca ga que esa palab a de o igen
g iego enía― quizás a pa i de la alianza de la Co ona con los asesinos
de sus pa ien es anceses. A pa i de esa alianza, España se había is o
a as ada a una se ie de gue as que la sumie on en una agonía de la que
Napoleón ue solo el pun o inal, desde la pe spec i a ame icana2.
A ines de los ochen a, Mode nidad e independencias, esc i o po el
suceso de F ançois Che alie , F ançois-Xa ie Gue a, ans o ma ía
p o undamen e es e pano ama ―aunque sin abandona sus a inidades
con el es udio de los ac o es exógenos de las e oluciones― hundiendo,
quizás po décadas en las uni e sidades hispanoame icanas, las in es-
igaciones con di usión in e nacional amplia de los es udios endógenos.
Do ado de una g an c ea i idad, y u o de las discusiones que él mis-
mo había sabido impulsa en Pa ís I, es e lib o es aba pensado como una
ansposición de las eno aciones his o iog á icas que en F ancia habían
signi icado los abajos de René Rémond y especialmen e de F ançois
Fu e , an es de su c uzada an ima xis a, an o como las discusiones ace ca
de «lo polí ico» de Pie e Rosan allon, ayendo de uel a los emas polí-
icos a la his o iog a ía ele an e la inoame icana3.
[2] hALPERín dOnGuI, T.: C isis y disolución de los impe ios ibé icos. Mad id: Alianza Edi o ial, 1985.
[3] FuRE , F.: Pensa la e olución ancesa. Ba celona: Pe el, 1978. ROSAnVALLOn, P.: Po una
his o ia concep ual de lo polí ico. Discu so de ing eso en el Collège de F ance. Buenos Ai es:
FCE, 2003.
– 53 –
His o iog a ía sob e la e olución y la inpendencia en el Río...
Es e lib o y el que le sucedió ace ca de los espacios públicos en
Ibe oamé ica, que compila a con su suceso a en la cá ed a, Annick
Lampe ié è, como la p o usa p oducción his o iog á ica que lo acom-
pañó, pi o eaban a mi juicio en e dos ideas4. En p ime luga , las e o-
luciones hispánicas ―palab a es a úl ima que has a su llegada e a muy
mal is a en los ámbi os académicos de las p incipales uni e sidades en
A gen ina― ue on el u o de una sola e olución que sacudió al im-
pe io hispánico como un odo, aunque u ie a modulaciones dis in as,
pe o con i mos que indicaban un mismo o igen.
La p ime a de es as e oluciones se había p oducido en España
― u iosamen e en con a de Napoleón― y e a el o igen de la nue a con-
cepción de la Nación y de la di usión del libe alismo en Ibe oamé ica.
En segundo luga , que es as e oluciones lo e an po que ―al igual que
el es o de las a lán icas y no menos impo an es que las que has a ese
en onces se conside aban de p ime o den― habían sido el o igen de las
mode nidades ibe oame icanas: consis ían en una p o unda mu ación
cul u al, in oducida de la mano de las éli es ―la his o ia de las éli es
e a lo que la his o iog a ía con inen al en a izaba en esos momen os―
en endiendo po ello la eme gencia de los nue os espacios públicos, los
me cados, el Es ado y el suje o polí ico indi idual, de mane a mancomu-
nada. Aunque en el caso de Ibe oamé ica es o ue a de mane a ambigua
más e olu i a que en F ancia y no sin e ocesos; pe o la idea e a que
había sido ―de odas mane as― i e e sible. E a el ing eso a la mode ni-
dad y no enía eg eso.
3.2. Reo ien aciones. Con inuidades y cambios
Si bien ―como es lógico en un abajo de es as ca ac e ís icas― no
in en a emos hace un accon o exhaus i o de cómo e oluciona on es as
me ana aciones, que solo p e enden se indica i as, a a emos de ha-
ce una sín esis de cómo ellas se ue on desa ollando en las p ác icas
his o iog á icas y cómo ue on espondiendo a los p oblemas que los
con ex os de la p oducción his o iog á ica plan eaban. Po un p oblema
[4] GuERRA, F.-X.: Mode nidad e independencias. Mad id: Map e, 1992. GuERRA, F.-X. y
LAmPERIéRè, A.: Los espacios públicos en Ibe oamé ica, ambigüedades y p oblemas, siglos x iii-xix.
México: FCE, 1998. Del mismo au o , la compilación Las e oluciones hispánicas. Mad id:
Complu ense, 1995. C . Sob e es e au o , PEIRE J.: “F ançois-Xa ie Gue a y las nue as
pe spec i as en la his o ia polí ica de Amé ica La ina”, en PEIRE, J. (comp.): Ac o es,
ep esen aciones e imagina io. Homenaje a F ançois-Xa ie Gue a. Buenos Ai es: Edun e , 2007.
– 54 –
Jaime Pei e
de espacio y de espe o a g andes emas que no podemos abo da glo-
balmen e, deja emos ue a de nues a compe encia los emas especí i-
camen e económicos y los es udios de co e e nohis ó ico, cuya eno-
ación ambién ha sido muy signi ica i a, pe o que exceden nues as
posibilidades de espacio.
Así, po ejemplo, Halpe ín sos enía ecien emen e que ein a años
son muchos pa a encadena uno y o o ( e o mas bo bónicas y e olu-
ciones hispanoame icanas) y que cada ez se o ecen es imonios más
con incen es de que ue la debilidad de España y, po lo an o, del ín-
culo con las colonias lo que causó la independencia, a causa del ago a-
mien o del pa imonio ideal cuan o de los ecu sos ma e iales sob e los
que se basaba la Co ona pa a gobe na las Indias. Ese ue el sen ido de
las e o mas ―como en los demás países―: de ende lo suyo5. La alianza
obligada con los egicidas anceses señalaba a sus súbdi os que se es a-
ba i iendo una nue a e a donde los an iguos c i e ios de legi imidad
e an igno ados po la misma España, aunque solo unos pocos lo ie on
como una in i ación a la e olución.
«Po su pa e las éli es aunque no conmo idas en su leal ad, no de-
ja on de oma en cuen a la decadencia de un pode moná quico y
me ópoli ano al que nunca habían ehusado obediencia pe o cuyos
des allecimien os habían ap endido hacía desde hacía mucho iempo
a u iliza pa a amplia la es e a abie a a sus decisiones au ónomas»6.
Eso se eía en Buenos Ai es especialmen e en la di icul ad del á-
ico con la me ópoli. Se emplea on buques que las e o mas ese aban
a los coloniales, se ab ió el come cio a los buques neu ales de colonias
ex anje as: después de T a alga ue di ícil (1805) man ene el con ac o.
Den o se pe pe aban alianzas bu oc á ico-me can iles i ales, más
allá de la esquemá ica clasi icación de Ba olomé Mi e en e come -
cian es legales y ex alegales. Pe o se ha dado como consecuencia de la
c isis del ínculo a lán ico, una sucesión de e iginosas me amo osis
de la coyun u a ex e na, haciendo p eca io el á ico y dando opo u-
nidades excepcionales a los que eaccionaban con apidez, aunque se
[5] hALPERín dOnGhI, T.: “La e olución iopla ense y su con ex o ame icano”, en Academia
Nacional de la His o ia (coo d.): Nue a His o ia de la Nación A gen ina. Buenos Ai es:
Plane a, 1999, TIII, p. 254. Pe o en la Amé ica sajona sí había implicado la independencia,
signi ica i amen e.
[6] Ibídem, p. 255.
– 55 –
His o iog a ía sob e la e olución y la inpendencia en el Río...
hacía imposible ija una si uación es able, sino que solo e a posible la
ápida acumulación en el co o plazo.
Lo que sí hicie on las e o mas ue amplia la base social pa a la
ida in elec ual, haciéndola más amplia y he e ogénea, media izando
la g a i ación del cle o, ya me mada después de la expulsión de los je-
sui as, a los que se sumaba la necesa ia ―aunque modes a― compe encia
écnica de los mili a es que se sumaban y, sin duda, desde 1801 la P en-
sa, que enía una e muy segu a en el u u o de la egión. Al es ablece
á icos en las cos as a lán icas ame icanas y las cos as azuca e as del
Índico, a eces con na íos cons uidos en el Río de la Pla a, Buenos Ai es
se es aba e elando capaz de con e i se en el «cen o del mundo come -
cian e» y con e i se en la «Ti o sudame icana»7.
Como se obse a, no obs an e que Halpe ín sos iene el mismo pun-
o de is a que en los lib os mencionados8, hay un su il desplazamien o
de la pe spec i a hacia qué es aba sucediendo en Amé ica, con un len e
de aumen o que an es no se encon aba. Comienza a cob a impo ancia
algo que ―si bien insinuado con an e io idad en su lib o Re olución y
gue a, que se ocupaba p ecisamen e de la o mación de la éli e en el Río
de la Pla a― no lo es aba con una mi ada po una pa e global ame icana,
pe o al mismo iempo cen ada en Buenos Ai es.
Hay o a inno ación que no apa ece an ema cada en Re olución y
gue a: si Halpe ín se desma caba de las isiones an e io es sob e las éli-
es is as como p incipalmen e e a enien es, conside ándolas más bien
me can iles y bu oc á icas, aquí apa ece más cla amen e la mi ada ín e -
impe ial, la ac uación de las nue as ideas y la g a i ación de las edes so-
ciales, pues as en conexión con la ampli ud causal de las e o mas, y po
an o ―a pesa de la a i mación de que los años en e ellas y la e olución
son muy ex ensos― conec ándolas causalmen e: las e o mas ponen en
ma cha ci cui os que es a án p epa ados pa a ac ua po sí solos cuando
la necesidad lo aconseje9.
Sin emba go, el o o g an me a ela o había sob e i ido a pesa de
su desp es igio, y de que había sido desmon ado po la c í ica y e u ado
en cada una de sus pa es. Pe o su anulación o al e a imposible po la
po encia y el a ac i o de su na a i a. La his o ia de éli e y el acen o en
[7] Ibídem, p. 258.
[8] Debe íamos ag ega el más di undido de odos en Amé ica la ina, His o ia con empo ánea
de Amé ica La ina. Mad id: Alianza Edi o ial, 1967.
[9] hALPERín había es udiado el ema de las ideas en T adición polí ica española e ideología
e oluciona ia de mayo. Buenos Ai es: Cen o Edi o de Amé ica La ina, 1985.
– 56 –
Jaime Pei e
las e oluciones como hispánicas ―es deci un conjun o homogéneo
con un mismo i mo― no log ó la mue e de su me ana a i a ad e sa-
i a. F u o de ella es Amé ica La ina, en e colonial y nación, que edoblaba
la apues a:
«Las aíces de la Independencia ue on la decons ucción del Es a-
do c iollo, su sus i ución po un nue o Es ado impe ial y la aliena-
ción de las eli es ame icanas. Al esen imien o c iollo le acompañó
un males a popula que enía mayo capacidad pa as p o oca una
e olución social que la Independencia polí ica. Es e males a ue un
con inuo desa ío a la au o idad du an e la colonia, la e olución y la
epública»10.
Pe o mien as an o la his o iog a ía he ede a de ambas co ien es,
es aba con luyendo y aplicando las consecuencias de ambos ela os en
cada incón de lo que había sido el impe io. Po lo an o aho a lo que
p edominaban son « ela os» en plu al que ya no se p e enden uní ocos
ni esencialis as sino que p es an a ención a las a iaciones ― e i o iales,
sociales, cul u ales, e cé e a―. P oducidas den o de unidades que no
se co esponden necesa iamen e con la escala nacional sino con las que
dejó po he encia aquella c isis. Tal desplazamien o es isible, como sa-
bemos, an o en la his o iog a ía a gen ina como hispanoame icana y ex-
ensible a la ape u a hacia nue as emá icas y obje os de in es igación,
inimaginable has a hace un pa de décadas11.
Un ejemplo de cómo se ha aplicado el ela o c iollis a de Lynch
―pe o desde o a pe spec i a― es la búsqueda de un pun o de is a en
donde se uel a a es ablece una conexión en e las g andes ebeliones
indígenas y las e oluciones pos e io es. Pa a el Río de la Pla a es o es
una endencia ecien e, ya que el o o ela o se había impues o de una
mane a un poco ac í ica. En los úl imos años se ha e omado el pun o de
is a de que las p ime as jun as e oluciona ias e an en ealidad au ono-
mis as, como lo habían dicho ya o os his o iado es, especialmen e pa a
México, donde es o pa ecía ac ible, pe o el pun o de is a había sido un
poco abandonado, especialmen e en el ío de la Pla a12.
[10] Ba celona: C í ica, 2001, p. 152.
[11] Ma cela Te na asio en www.loshis o iado esyelbicen ena io.o g/ ex os/, 2 de no iemb e
de 2009, p. 2.
[12] Po ejemplo, uno de los manuales más usados pa a es udia la his o ia con empo ánea
de Amé ica La ina, es ablecía una con inuidad en e las ebeliones indígenas y las
e oluciones pos e io es. C . LOckhAR , J. y SchWAR z, S. B.: Amé ica La ina en la edad
mode na. Mad id: Akal, 1992.
– 57 –
His o iog a ía sob e la e olución y la inpendencia en el Río...
E ec i amen e, no es di ícil encon a en la his o iog a ía co espon-
dien e geog á icamen e a la zona andina o subandina de lo que e a el
Vi eina o del Río de la Pla a no solo una c onología dis in a de las e-
oluciones, sino ambién una conexión en e las ebeliones indígenas y
las e oluciones «c iollas», muy dis in a de las explicaciones po eñas o
co dobesas. Po ejemplo, Rossana Ba agán, exp esa que de la elación
en e las ebeliones y las jun as que las in es igaciones de muchos espe-
cialis as y las de ella misma indican, se pasó de pedi un «buen gobie -
no» a exigi un «gobie no p opio» pe o que es as cosas no implicaban en
ninguno de los dos casos necesa iamen e una in ención sepa a is a pa a
con el Rey, a quien se conside aba po encima del sis ema polí ico13.
Re omando el an iguo ―y abandonado― pun o de is a de Boleslao
Lewin, concluye que:
«Conside amos que es el gobie no p opio el que pe mi e inalmen e
en ende no solo la elación en e 1781 y 1809 sino ambién la elación
en e el p oceso que condujo a la up u a polí ica. Más que el é mino
“independencia”, en sí impo a po an o explo a lo que signi icaba
pa a los g upos locales la posibilidad de un gobie no p opio, sus a i-
buciones y lími es, sus elaciones hacia o as ins ancias pe o ambién
hacia los Vi eina os»14.
Pa ecidas obse aciones hacen Se gio Se ulniko , pa a el caso de La
Pla a (hoy Suc e) y Ma ía Luisa Soux pa a el caso de O u o, aunque es a
úl ima en a iza que la misma línea se es ablece en e los indios.
Se ulniko des aca la alianza en e éli e y plebe como consecuen-
cia de la de o a de Tupac Ama u pe mi iendo es ablece una posible
conexión en e las ebeliones andinas y el in en o jun is a de Cha cas en
1809. La línea se es ablece a pa i del sen imien o an ipeninsula que
las e o mas bo bónicas p o ocan en especial a pa i de la esul a de
1785, que se di e encian de las de «mue a el mal gobie no» y ienen una
pa icula idad que le pe mi e sos ene que la p o es a gi ó en o no a del
sen ido de iden idad colec i a, de pe enencia de los esiden es u banos,
[13] Y c i icando a Gue a exp esa que: «En luga de pensa en un solo egis o posible que
ma ca la His o ia en é minos de un con inuum en e idelidad al Rey y up u a con la co ona
Española y la Mona quía o en e concepciones adicionales, en e un an es p emode no
y un después e oluciona io, debié amos pensa en la posibilidad de a ios egis os y
p oyec os simul áneos, muchas eces en pugna». BARRAGán, R.: Del Bueno gobie no al Plan
de gobie no. El lenguaje polí ico en las dispu as po espacios de sobe anía en e 1781 y 1809. Sal a,
Encuen o In e nacional Re olución e Insu gencia en Amé ica del Su , 2007, p. 2.
[14] Ibídem, p. 16.
– 64 –
Jaime Pei e
Como ha dicho Halpe ín, el impac o de la nue a ue za mili a
―mayo men e me opoli ana y de la bu oc acia bo bónica― ue coop ada
en Buenos Ai es po las éli es locales en mayo medida que en o as pa -
es del impe io, como ya había pasado an es con el ex añamien o de los
jesui as, es ableciendo lazos mu uamen e en ajosos jun o con los pa-
niaguados que enían con ellos, aun compi iendo con los locales pe o
ab iendo opo unidades, pe o con ensiones menos in ensas que en el
es o del impe io. Aún así, en los ni eles más al os el 90% de ellos e a
me opoli ano, a gumen ando la co upción y desen enada codicia de
los locales. Es os a gumen aban que los peninsula es no e an inmunes
al clien elismo. La ambi alencia de es a elación e a insal able pe o no
debe magni ica se. A di e encia del Al o Pe ú, en Buenos Ai es las eac-
ciones a las e o mas bo bónicas ue on impe cep ibles. El cos o econó-
mico de las ebeliones andinas ue eno me, y, aunque no mina a según
es e au o la leal ad hacia el Rey, in odujo unas ensiones en la sociedad
que es a án p esen es más a de y de es a mane a nunca se log ó eco-
b a la con ianza en la pax hispánica, ya ágil an es.
Es a inno ación, es á acompañada en la p ác ica his o iog á ica
de una e dade a « e olución» en es e campo, en el Río de la Pla a. La
in es igación ha pues o de mani ies o que en lo que e a el Vi eina o,
no se p odujo solo «una» e olución, la de Buenos Ai es sino que cada
egión, pod íamos deci con cie a ce eza cada in endencia, u o «su»
e olución, su plebe y sus éli es mo ilizándose en pos de ealiza la,
y que en de ini i a, deci « ío de la Pla a» puede cons i ui una ―ya―
inadmisible simpli icación. «Lo que pa ece habe sucedido en el campo
his o iog á ico en los úl imos años es una sue e de éplica de lo ocu i-
do his ó icamen e con la c isis de la mona quía: hubo una explosión de
“de echos sobe anos” de los pueblos» que ei indican pa a sí el s a us
de se es udiados en igualdad de condiciones que los cen os. Lo dicho
puede usa se pa a los indios y se ob end á un calenda io y una agenda
e oluciona io con una c onología signi ica i amen e dis in a en cada
caso23.
Quizás sea es e el luga pa a de ene se muy b e emen e en una
cues ión canden e sob e la que hay dis in os diagnós icos: la e olución,
¿ ue una Re olución con lo que es a palab a designa a pa i de la Re o-
lución ancesa? En la década del ochen a:
[23] ERnAVASIO, M.: www.loshis o iado esyelbicen ena io.o g/ ex os/, 2 de no iemb e de
2009, p. 2.
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His o iog a ía sob e la e olución y la inpendencia en el Río...
«Tendía a gene aliza se en la his o iog a ía ame icanis a una in e -
p e ación que enía a ecusa una adición o jada desde el siglo
xIx: la independencia no había implicado ninguna e olución o, a
lo sumo, había sido una e olución polí ica que po lo an o había
dejado p ác icamen e in ac as las es uc u as y elaciones sociales.
Es a in e p e ación ino a se cues ionada po o a que endió a p e-
domina cla amen e en la década del 1990 y que e alo izaba y en a-
izaba los componen es polí icos de los p ocesos de independencia
y hallaba jus amen e en ellos la sede de su ca ác e e oluciona io».
Lo que es aba p eanunciado en Re olución y gue a de Halpe ín24.
Quizás una de las he ede as y exposi o as más con unden es de
es a posición sea Ma cela Te na asio, pa a quien la e olución:
«Fue una up u a di e en e, más audaz y p o unda, consumada en el
ges o de echazo que la éli e c iolla sos u o p ime o, en e a la opción
pa icula de las Co es con ocadas po el Consejo de Regencia pa a
cons i ui una nue a nación española, y luego en e a la Cons i ución
sancionada po dichas Co es en 1812».
Es á cla o que la opción sepa a ismo se impuso y ganó consensos a
pa i de ellas, y que pa a los ac o es ya no había posibilidades de i ha-
cia a ás, y es o es cla amen e e oluciona io, en es a óp ica, aunque esa
e olución enga una semán ica undamen almen e polí ica25. Es deci ,
pa a es os au o es, hay un consenso de que hay una Re olución, pe o
es a iene undamen almen e un ca ác e polí ico. En odo caso es el ca-
ác e que más les llama la a ención. Como e emos o os busca án una
salida a es e diagnós ico, pe o es a es la he encia de la década del 90, que
ha es ablecido una agenda muy ica, que se es á desplegando en es os
momen os, pe o con la cual algunos disien en, p oblema izándola.
Po que, de alguna mane a, el deso den que la Re olución p o-
ocó implica el es udio de la es e a económica y social de la cual no
puede escindi se en la ealidad, no an o po un dogma ideológico,
cuan o po un impe a i o documen al: nos lo dicen las uen es. Lo
que pa a F adkin ―po ejemplo― dicen las uen es es que ni se pue-
den escindi los dis in os ni eles de análisis, ni se puede oda ía da
un diagnós ico global, po que hay que a anza mucho más oda ía
[24] FRAdkIn, R. y GELmAn, J.: Desa íos al O den. Polí ica y sociedades u ales du an e la e olución
de Independencia. Buenos Ai es: 2009, p. 7.
[25] ERnAVASIO, M.: “Se insu gen es en e a la ‘nación de dos hemis e ios’. La dispu a
a gumen a i a en el Río de la Pla a en los años pos e oluciona ios”, en nun, J. (comp.):
Deba es de Mayo. Nación, cul u a y polí ica. Buenos Ai es: Gedisa, 2006, p. 78.
– 66 –
Jaime Pei e
en los casos egionales pa a ene un pano ama más comple o. Sin
emba go, hay algo en el que odos pa ecen es a de acue do: una ez
que el p oceso « e oluciona io» comenzó nada ue igual y no se pudo
ol e hacia a ás. Los ac o es mismos enían conciencia cla a de una
up u a que se ue haciendo insal able.
3.5. In asiones inglesas y mili a ización
Pe o lo que hizo del caso iopla ense algo único, ue on las in a-
siones inglesas, que gene a on p ocesos sociales y cul u ales en cas-
cada, que la his o iog a ía comenzó a e isa a pa i del 2001, quizás
mo ilizada po la c isis a gen ina p oducida en ese año. Pa a deci lo
ápidamen e: a causa de es as in asiones, cuando se desa a la « e o-
lución» el ejé ci o y las milicias, es aban del lado de la causa pa io a.
Has a al pun o que el úl imo Vi ey no en ó en la capi al ―después
de se di ícilmen e econocido― sino después de negocia con los mi-
li a es a ios pun os en e los que se encon aba no desmo iliza a las
milicias que habían luchado en las In asiones y que no e an en ealidad
ya necesa ias, pe o que inclinaban la balanza del lado de los c iollos.
En es e sen ido, el mismo Halpe ín ad ie e quen en las in asiones
inglesas, los p óspe os come cian es del no e y es e de España cedie on
el p o agonismo a los más modes os ame icanos y andaluces, ganando
así el sec o ame icano has a en onces ma ginal en la éli e po eña el
con ol de la ue za mili a que no enía i al y que mo ilizaba una ple-
be u bana p omo ida a p ime plano. Después de las in asiones y de
la unión con Po ugal e Ingla e a, ca ecía de sen ido segui pegando a
una opa con el dine o que se debe ía en ia a España pa a ayuda la
con a F ancia, pe o e a imposible desa ia a quien enía e dade amen e
el pode mili a .
La his o iog a ía se ha alejado de la explicación adicional que
ponía en las in asiones el «despe a » de la conciencia de una «nación»
ale a gada po el dominio colonial. Pe o sin emba go, hoy es común
que algunos his o iado es iopla enses piensen que las In asiones in-
glesas ue on más impo an es que la misma e olución de mayo, po -
que de la dinámica que sob e ino a pa i de ella ―en e ellas la depo-
sición con alidada después po la Co ona― su gie on las condiciones
posibles pa a gene a un p oceso e oluciona io que inalmen e unió a
un puñado de p o incias que decla a on su independencia de España.
– 67 –
His o iog a ía sob e la e olución y la inpendencia en el Río...
Es e nue o dinamismo ―que cualquie his o iado en iende que
no su gió de la nada―26 p o ocó cambios p o undos algunos de los
cuales los in es igado es ue on desen añando con el inicio de la de-
moc acia. El p ime o, que ya había sido in oducido po Halpe ín, e a
la mili a ización del Río de la Pla a. En e ec o, el d enaje de ecu sos
ma e iales hacia las «clases popula es» que las in asiones signi ica on,
la mili a ización en la que ellas se ie on in oluc adas y después la
gue a e oluciona ia implica on un cambio de g an signi icación en el
dine o po que mucho de es e pasó a manos de las clases menos a o e-
cidas, con el consecuen e pe o esignado ecelo de las éli es27.
Pe o hay más. Las más ecien es in es igaciones es ablecen que
las in asiones inglesas cons i uye on ―po un lado― una obligada mo-
ilización plebeya que en un p incipio es a ía alineada bajo el mando
de las éli es de una mane a iccionalmen e «democ á ica», ya que los
je es de ba allones habían sido elegidos po sus subo dinados. Pe o
aún cuando esas elecciones ue an sospechosas y muchas uen es así
lo dije an, la ic o ia sob e el enemigo y la pos e io deposición del
Vi ey, el nomb amien o po aclamación como nue o je e mili a de
Linie s ―el hé oe de la Reconquis a―, la con i mación de es e po pa e
del Rey como Vi ey in e ino, la mo a del i ey depues o en oda clase
de pasquines y libelos que ci culaban en Buenos Ai es y el es o del
Vi eina o hablan po sí solo de un b usco cambio o de un cambio que
es aba en lo ocul o y salió a la luz ehiculizado po es e iun o mili a .
Veamos b e emen e los p incipales cambios que la his o iog a ía
es udió en lo úl imos decenios: po el lado de las éli es, la apa ición de
un nue o ícono, el «pueblo a gen ino», que sin ene las conno aciones
omán icas nacionales, se á iden i icado po los c iollos como el g an
p o agonis a de la ic o ia en los e sos que es as éli es ―que después
se án los au o es de los e sos pa ió icos poco más a de, cambiando
simple y signi ica i amen e los ingleses po los peninsula es como el
enemigo―. Es o sucedió a pa i de 1806 has a 1825 con la de o a de ini i-
a del ejé ci o español. Apa ece en es os e sos una nue a iconog a ía una
[26] PEIRE, J.: Na a i as undacionales en la p ensa y o os documen os gene acionales iopla enses:
1801-182. Mad id: Edi o ial Plaza y Valdés, en p ensa jun o a las demás ponencias del
SICLA II, Medellín, 2009.
[27] hALPERín dOnGhI, T.: “Mili a ización en Buenos Ai es, 1806-1815”, en El ocaso del o den
colonial. Buenos Ai es: Sudame icana, 1978.
– 68 –
Jaime Pei e
nue a poesía, la neoclásica, po oposición a la emá ica, la iconog a ía
ca ólica adicional y al omance o español28.
Pe o además de es os a ances signi ica i os y o os que es udian
las éli es, o a his o iog a ía, in luida po Edua d Thompson, y la «his-
o ia desde abajo», ad i ió que la pa icipación popula iniciada en
1806 ue ex emadamen e impo an e y que había sido soslayada po -
que había una ensión en la his o iog a ía sob e el e dade o papel
de su pa icipación en elación con la éli e29. El p ime o que azó la
u a y el p og ama de una in es igación me odológicamen e se ia en
es e en e ue Gab iel Di Meglio: y no es casualidad que su a ículo,
que desa ó una ola de in es igaciones, ue a en el 2001, jus o cuando
A gen ina e a una bomba de iempo, con puebladas al g i o de «que
se ayan odos». Pa a Di Meglio, la «plebe» ―como él eligió llama -
la― es un nue o ac o que comienza a se mo ilizada en 1806, pe o
que p og esi amen e i á adqui iendo una au onomía po medio de
su pa icipación en la lucha y en los es ejos pa ió icos y po que e a
u ilizada como á bi o en las dispu as en e las éli es.
Di Meglio es udia ―se pod ía deci ― casi odos los aspec os dis-
ponibles: los ba ios donde la plebe i e, las dis in as acciones socia-
les que la in eg an, las mo ilizaciones, los dis in os mo ines donde es
en olada, e cé e a Pe o su pod ía deci que su mayo mé i o, a mi jui-
cio es la pe cepción, po un lado, del ciclo e oluciona io en e 1806 y
1825 como algo global, un mo imien o único, y po o o, el es udio de
la p og esi a au onomía de los amo inamien os, has a hace se p ác i-
camen e incon olables po medio de mo ines au ónomos, donde no
habían sido con ocados, ni se mani es aban sumisos. Desde el pun o
de is a de las uen es, los p ocesos mili a es que es udian son muy
inno ado es y son el pi o e de su na a i a.
Hay un p oceso de mo ilización c ecien e y de au onomía p og e-
si a que él es udia pa a Buenos Ai es, que demues a la impo ancia
de es e nue o ac o has a la llegada de Ri ada ia y después de Rosas,
ambos del pa ido del o den, aunque el p ime o sin la sensibilidad del
segundo pa a los eque imien os popula es, cuando es e ipo de mo i-
lizaciones inaliza o cambia de signo simbólico, es deci , hay una nue a
[28] PEIRE, J.: “‘La A gen ina’ de los sen imien os en la lí ica iopla ense del ciclo
e oluciona io: 1767-1825”, en Anua io del IEHS, 23, 2008, pp. 17-46.
[29] FRAdkIn, R.: ¿Y el pueblo dónde es á? Con ibuciones pa a una his o ia popula de la e olución
de independencia en el Río de la Pla a. Buenos Ai es: P ome eo lib os, 2008, pp. 9-26.
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His o iog a ía sob e la e olución y la inpendencia en el Río...
e apa, después de la mue e del p incipal caudillo del pa ido popula ,
Manuel Do ego30.
Es e mo imien o hacia el es udio de las clases popula es, a e-
ces nomb adas como clases subal e nas, según el g ado de au onomía
social y cul u al que se les adjudique, ue lle ado ambién a los sec o-
es u ales de odo el i eina o, como e emos más adelan e, que ya
enían siendo es udiados pe o desde di e en es óp icas his o iog á i-
cas. Raúl F adkin in en a impulsa un es udio de las clases subal e nas
u ales, ampliando así el abajo de Di Meglio, que solo se ocupaba
del ámbi o u bano, pe o ―aunque desde abajo― siguiendo la es ela de
Gue a en el es udio de lo polí ico.
Pa a es e au o las « e oluciones» que se obse an en el ámbi o
u al ue on incluso an e io es a las u banas ―pues las clases subal e -
nas ue on mo ilizadas ya desde las in asiones inglesas― y se insc i-
ben en un ciclo umul ua io hispánico que a anca en el siglo xVI, pe o
que ya a p incipios del siglo xIx iene componen es nue os, aunque
pueden subsis i en o mas an iguas o al e és. En odo caso, lo impo -
an e es, po un lado, si, como dicen muchas uen es, el populacho de-
bía se engañado o incluso pagado o «seducido», quie e deci que no
se ob enía su a o ácilmen e y que esul aba ele an e. Po o a, que
es ya insos enible p esen a una imagen del ciclo umul ua io unidi-
eccional, desde la península hacia las colonias, desde las éli es hacia
el populacho, desde las ciudades hacia el campo.
Pe o hay aún o o ángulo desde el que los es udios sob e la e o-
lución han a anzado mucho y es el de las ideologías que han aglu ina-
do a los ecu en es «mo imien os de pueblo» que se han p oducido
en el ciclo e oluciona io, en endiendo aquí po ideologías las o -
mas polí icas de o ganiza un en e polí ico que ges iona a los nue os
alo es que ci culaban en es e nue o mundo que eme gía. En nom-
b e de cuáles ideas se die on es os mo imien os que con ulsiona on
cons an emen e a las desunidas «P o incias Unidas», pa a oma la
exp esión ya clásica de Geno iè e Ve do. No es amos hablando de
las «ideas» ema ya discu ido y sin salida, po que la ap opiación de las
ideas en nomb e de las cuáles se hizo la e olución es un ema más que
complejo que es á oda ía po es udia se en cada luga , y del cual no
[30] dI mEGLIO, G.: “Un nue o ac o pa a un nue o escena io. La pa icipación polí ica de
la plebe u bana de Buenos Ai es en la década de la e olución (1810-1820)”, en Bole ín del
Ins i u o de His o ia A gen ina y ame icana, 3ª se ie, n.º 24, 2001, Buenos Ai es: Uni e sidad
de Buenos Ai es, 2001. ¡Vi a el bajo pueblo! La plebe u bana de Buenos Ai es y la polí ica en e la
Re olución de Mayo y el osismo. Buenos Ai es: P ome eo lib os, 2006.
– 70 –
Jaime Pei e
podemos aquí aza un balance cla o, sino las ideologías de cómo o -
ganiza los e i o ios que iban decan ando a lo la go de la e olución
iopla ense31.
Es bien sabido que a lo la go y ancho de las e oluciones ibe-
oame icanas al e na on en el pode p incipalmen e dos ideas ace ca
de cómo o ganiza se, más allá del p oclamado epublicanismo: una
o ma cen alis a y o a o ma ede alis a o a eces con ede acional,
que no son la misma cosa. En el caso del Río de la Pla a, las gue as ci-
iles que se p oduje on después de 1820, oma on la e ique a de es as
ideologías, aunque g acias a la his o iog a ía ac ual sabemos que es o
es solo un aspec o ―quizás supe icial― del p oblema.
Fabián He e o es el que ha es udiado es e ema, en la es ela de la im-
po ancia cob ada po los es udios polí icos de F ançois-Xa ie Gue a,
exp esando que es as endencias se p oduje on desde el p incipio. Es-
aban los que e an pa ida ios de las mo ilizaciones popula es en los
«cabildos abie os» o en las Asambleas P o inciales, es deci , a a o de
una especie de democ acia plebisci a ia que escandalizaba a las éli es
que de endían un ipo de ep esen ación más mode na. En ealidad la
o iginalidad de He e o es iba, po un lado, en ad e i que desde el
p incipio de la e olución se implan ó u mé odo de gobie no ce ado
(Jun as, iun i a os, di ec o io) que solo apelaba a una educida éli e.
Pe o He e o es udia ambién, po o o lado, las di icul ades de es as éli-
es que además es aban accionadas, especialmen e en los momen os
de de o as mili a es, que p o ocaban up u as a un ni el mayo . Aun-
que ellas muchas eces ue an elec as po elecciones ―en las que a eces
pa icipaban unos pocos― ese ipo de ep esen ación no hab ía alcan-
zado pa a log a un consenso que cons uye a un en e polí ico es able,
lo que explica ía el acaso de Buenos Ai es en la o ganización polí ica.
Pa ece en onces que en e 1810 y 1820 ―has a que el pa ido del
o den clausu ó la posibilidad de o o ipo de ep esen ación― hubo
dos ipos de ep esen ación que He e o es udia especialmen e a a-
és de la esg ima de la P ensa, pe o que como dijimos es u ie on p e-
sen es aunque no ue on excluyen es en e sí, pe o que cons i ui ían
dos «sis emas» dis in os. Es aban los que de acue do a los sis emas
más «mode nos» de endían el sis ema del o o y condenaban odo
ipo de eunión polí ica como los cabildos abie os y las asambleas, es
[31] Pa a e un ejemplo de la complejidad del p oblema C . dEzzu O, F.:“De echo de
gen es y de echo na u al en el p oceso emancipa o io iopla ense. Cues iones de mé odo”,
en IV Jo nadas Nacionales “Espacio, memo ia, iden idad”. Rosa io: Facul ad de Humanidades
y A es, Uni e sidad Nacional de Rosa io, 2004.
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His o iog a ía sob e la e olución y la inpendencia en el Río...
deci el «sis ema ep esen a i o», más ce cano a como lo concebimos
hoy, y es aban los que de endían el «sis ema popula ». En el cabildo
abie o ac uaban los demagogos que, pa a unos, seducían a la mul i ud
y pa a o os, en cambio, o ganizaban la opinión hacia una delibe ación
azonable.
Pe o muchas eces los cabildos abie os ―dado que se conside a-
ban ep esen a i os― hacían pe iciones o incluso in en aban la oma del
pode y pa a muchos e an conside ados como un modo de legi imidad
popula y se denominaban «mo imien os de pueblo»: de es e modo
es os úl imos mo imien os no se ían alzamien os que solo se basaban
en la ue za, sino que su uen e de legi imidad se apoyaba en la p e-
sencia y olun ad del pueblo, quien e a en de ini i a el deposi a io de
la sobe anía. Hay que acla a que algunos pe iódicos de endían un sis-
ema «mix o», donde es a «polí ica de hecho» ―en palab as del au o ―
e a legí ima32.
Es os pa ida ios de los cabildos abie os y de las asambleas pa e-
cían se el ge men de una o ganización de ipo con ede acional, a eces
ede a i a, e hicie on a ias e uel as pa a de iba a sus oponen es,
que de endían una o ganización uni a ia con ue e p edominio de
Buenos Ai es33. Pe o además hay o a cosa in e esan e ―que dispa ó las
in es igaciones pos e io es― y es que an o Di Meglio como He e o
encon a on ―median e el es udio po meno izado de las edes socia-
les― una se ie de mandos in e medios, a eces llamados ibunos de la
plebe sin los cuales es as e uel as no hubie an sido posibles y e an las
su icien es como pa a e con cie a cla idad que an o es os mandos
[32] hERRERO, F.:“¿La e olución den o de la e olución? Algunas espues as
ideológicas de la éli e polí ica de Buenos Ai es”, en He e o, F. (comp.): Re olución
polí ica e ideas en el Río de la Pla a du an e la década de 1810. Buenos Ai es: Ediciones
coope a i as, 2004, p. 109.
[33] Es impo an e señala que He e o ambién es á esc ibiendo en la coyun u a
a gen ina del 2001, donde al lado del «que se ayan odos» eme gie on en muchísimos
dis i os asambleas popula es que discu ían los p oblemas polí icos del dis i o
p oponiendo medidas, a ando de asumi una esponsabilidad polí ica an e la c isis de
ep esen ación y en la al a de capacidad de espues a de los polí icos a sus p oblemas
eales, en la que se eían inme sos.
– 72 –
Jaime Pei e
in e medios como «los de abajo» e an imp escindibles pa a o ganiza
una e uel a y umba un gobie no34.
Y es o ue una gimnasia que había comenzado con las in asiones
inglesas, y especialmen e después de un umul o en 1811, donde se
eía cla amen e la alianza en e los uni o mes mili a es, las chaque as
de las éli es y el populacho, azuzado po es os mandos in e medios:
una alianza que se epe i á has a que a ines de la década del 20 el pa i-
do del o den oma a el pode in ocando el o den y la ley y ce a a es e
ciclo, haciendo e ec i o ―pe o solo en Buenos Ai es― lo que la Gace a
de Buenos Ai es había ogado desde hacía iempo, e ocando la Re o-
lución ancesa: pone « in a la e olución y p incipio al o den». Pe o
la e apa del o den es aba lejos de habe comenzado35.
3.6. Rep esen ación y sobe anía
Después de las in asiones inglesas es aba cla o que Buenos Ai es
―y quizás odo el i eina o con ella― había enido su p opia sue e en
sus manos, había op ado po la Mona quía española ―aunque pueden
discu i se los mo i os― había depues o a un i ey, nomb ado a o o,
conseguido que la Co ona lo legi imase, pe o lo que la his o iog a ía más
ecien e pa ece habe ad e ido, de di e en es mane as, es que Buenos
Ai es había dado un g an paso en la cons ucción de una sociedad po-
lí ica. La lucha a mada había gene ado en p ime luga , la p oducción
de nue os espacios de legi imidad a pa i del eje cicio de la ciudada-
nía como ciudadano en a mas de endiendo la epública, en el sen ido
[34] Pa a He e o los cen alis as «p e endían una es uc u a es a al con ju isdicción en
odas las p o incias, con un pode ejecu i o ue e de ca ác e nacional y con esidencia
en Buenos Ai es. Con ol polí ico sob e un inmenso e i o io que implicaba, al mismo
iempo, dispone de un eno me espacio económico dedicado especialmen e al come cio».
Los con ede acionis as en cambio p oponían «deposi a odo el pode en la sobe anía
p o incial, man eniendo una elación laxa con las demás p o incias. En el ma co de
los pa áme os que es ablecía ese Es ado, p e endían u iliza los muy jugosos ecu sos
bonae enses pa a bene icio p opio, dejando de lado odos esos gas o que p oducían
los ejé ci os, las euniones nacionales, en e o as ca gas que, si bien e an de ca ác e
es ic amen e nacional, la expe iencia his ó ica había mos ado que has a aquí solo Buenos
Ai es e a el que pagaba esas eno mes cuen as. En es e p eciso sen ido, e o ma el Es ado
implicaba hace se ios y muy decisi os cambios». Ibídem, p. 118.
[35] Ci . po FRAdkIn, R.: “Tensiones polí ica y sociales en la on e a de Buenos Ai es y
San a Fe en 1816. La conspi ación de los sa gen os”, en BRAGOnI, B. y mA A, S.: En e la
colonia y la epública. Insu gencias, ebeliones y cul u a polí ica en Amé ica del Su . Buenos
Ai es: P ome eo lib os, 2008, p. 191.
– 73 –
His o iog a ía sob e la e olución y la inpendencia en el Río...
an iguo del é mino, pe o en el sen ido mode no de legi imidad.36 El
ejé ci o ―decía Pila González Be naldo― ep esen aba a la e olución y
al pueblo mismo de Buenos Ai es. Había un appo muy especial en e
los dos, que la mili ancia e oluciona ia a a ía de queb a p o esiona-
lizando el ejé ci o ―espacio imp opio pa a conduci la e olución según
pensaba es a éli e― y a ando de impone las nue as ideas sob e la e-
p esen ación, en donde eje ciendo una pedagogía cí ica que p e endía
legi ima se po el discu so, se pod ía cons ui una nación imponiendo
la ci ilidad, que e a su esencia, median e el despliegue de una nue a
sociabilidad: las sociedades pa ió icas y las logias. Tal el discu so que
mayo hab ía enido a plan i ica en el imagina io social, pa a Pila
González Be naldo37.
La cons ucción de una sociedad polí ica «mode na» imponía meca-
nismos de ep esen ación que la aca io egis hacía pa é icamen e u gen-
es, pa a elaciona la sociedad ci il con la sociedad polí ica median e
la ep esen ación y su implemen ación necesa ia median e el o o, que
aía consigo oda una nue a polí ica que basaba su legi imidad en las
elecciones. Ello hacía ambién impo an e la cons ucción de una opinión
pública que o ien a a el deba e público y cons uye a es a nue a socie-
dad polí ica38. Caído el Rey, sos iene Da ío Roldán, había que econs ui
la sobe anía y el Es ado y la ep esen ación ue el elemen o elegido pa a
cub i los dos p oblemas, en desmed o de la limi ación al pode , que
e a p ecisamen e lo que lo hab ía hecho una con aca a plena de una
Mona quía absolu a39.
[36] La his o iog a ía ha demos ado como cada cabildo ep esen aba a los pa icios, a los
ecinos, y en de ini i a las ciudades y sus campañas y las mismas uen es denominaban a
ese conjun o, « epública». C . SchAuB, J. F.: “El pasado epublicano del espacio público”, en
GuERRA, F.-X. y LAmPéRIéRE, A. e al. (comps.): Los espacios públicos en Ibe oamé ica. Ambigüedades
y p oblemas. Siglos x ii y x iii. México: FCE, 1998, pp. 27-53. En cuan o a la p oducción de la
legi imidad, C . GOnzáLEz BERnALdO, P.: “P oducción de una nue a legi imidad: eje cicio
y sociedades pa ió icas en Buenos Ai es en e 1810 y 1813”, en Comi é A gen ino pa a el
Bicen ena io de la Re olución F ancesa, Imagen y ecepción de la Re olución F ancesa en la
A gen ina. Buenos Ai es: G upo Edi o La inoame icano, 1989 pp. 27-51.
[37] GOnzáLEz BERnALdO dE quIRÓS, P.: Ci ilidad y polí ica en los o ígenes de la nación A gen ina.
Las sociabilidades en Buenos Ai es, 1829-1862. Buenos Ai es: FCE, 2001.
[38] C . El ya clásico es udio de ERnAVASIO, M.: La e olución del o o. Polí ica y elecciones en
Buenos Ai es, 1810-1852. Buenos Ai es: Siglo xxI, 2001.
[39] ROLdán, D.: “La cues ión de la ep esen ación en el o igen de la polí ica mode na.
Una pe spec i a compa ada (1770-1830)”, en SáBA O, H. y LE IERI, A.: La ida polí ica en la
A gen ina del siglo xix, a mas, o os y oces. Buenos Ai es: FCEE, 2003, pp. 25-43.
– 80 –
Jaime Pei e
in eligibles ―o p oblema izan― pa es del ela o que son ambiguas y
no eleológicas55.
Ana F ega es udia la e olución en la Banda O ien al, en la igu a
de A igas, pe o ambién en o os ac o es sociales de la misma Banda,
que explican su « acaso» y la si uación pos e io . La in luencia de
A igas se ex endía en 1815 a las p o incias del no oes e y cen o
de las P o incias Unidas ―Misiones, Co ien es, En e Ríos, San a Fe,
e incluso Có doba, has a donde llegaba la a acción del «Sis ema de
los pueblos lib es» como se llamaba a la p opues a a iguis a― pe o
que enía su base neu álgica en la campaña o ien al. Pe o las éli es de
Mon e ideo descon iaban de su iguali a ismo ―que incluía ambién a
los indígenas― y de lo que hoy llama íamos su populismo, disiden e
an o de los po ugueses ―siemp e una amenaza― como de los a anes
cen alis as de Buenos Ai es.
«Las éli es locales habían mani es ado su apoyo al sis ema de los Pue-
blos Lib es como posibilidad pa a a i ma su dominio en una p o in-
cia- egión, pe o no es aban dispues as a ca ga con el peso de la gue-
a, máxime cuando en la e apa adical de la e olución, el a iguismo
pa ecía amenaza sus posiciones y posesiones».
Ellas p e endían un después de la e olución que e o na a a la
es abilidad, algo muy di e en e de lo que A igas pa ecía p e ende 56.
Descon iaban de lo que conside aban «un en usiasmo ené ico de la li-
be ad» que en endían como un «espí i u de pillaje», que escondía en
ealidad una dispu as po las ie as y ganados, que enían de an es57.
Desapa ecido A igas de la escena mili a , la si uación en la Banda
O ien al exigía que el gobie no o el caudillo de u no debie a hace conce-
siones si que ía e i a la esis encia de las pa idas suel as asegu ándose
en es as negociaciones apoyo en las edes sociales p eexis en es, dada la
peculia idad o ien al, pe o es aba cla o que cualquie o den que su gie a,
ya no se ía una es au ación del o den an e io . Julio Djende edjian a i ma,
[55] «Una lec u a de conjun o pe mi e ad e i el peso ela i o de algunos impo an es
supues os que o ganizan las pesquisas, y que inspi ados en e ien es eó icas a ines a la
agency heo y, ha colocado en las úl imas décadas la acción colec i a, los mediado es y los
sec o es subal e nos en el luga expec able de la agenda de la his o ia social y polí ica del
siglo xIx hispanoame icano». BRAGOnI, B. y mA A, S.: Op. ci ., p. 22.
[56] FREGA, A.: “Gue as de independencia y con lic os sociales en la o mación del Es ado
O ien al del U uguay, 1810-1830”, en Dimensión an opológica, n.º 35. México: Ins i u o
Nacional de An opología e His o ia, 2005, p. 30.
[57] FREGA, A.: Op. ci .
– 81 –
His o iog a ía sob e la e olución y la inpendencia en el Río...
p ecisamen e que hay una ensión muy ue e en e la e olución de los
ecinos, que con olaban el acceso a la ie a en En e Ríos y la Banda
O ien al, y la de los indios y mes izos, a los que A igas les o o gaba
ie a en el «Reglamen o P o iso io pa a el omen o de la campaña
o ien al de 1815» ―empezando po los más mise ables― pe o pa adóji-
camen e dándole el con ol de es e p oceso a las éli es locales: la igencia
de es e eglamen o du ó pocos meses, pe o su in ención puso a A igas
en la his o iog a ía más o menos ecien e a la cabeza de la lis a de e da-
de os e oluciona ios58.
Sin emba go, la in luencia de A igas no se asen aba sob e una
misma con igu ación social, y no siemp e p odujo los mismos esul a-
dos. Eso pa ece habe sido el caso de la p o incia de En e Ríos, impo -
an e es a égicamen e en el mapa geog á ico y polí ico:
«De es e modo, el a iguismo en e iano ―como el san a ecino― ue
mucho menos adical y plebeyo y pe mi ió a sus núcleos di igen es
comenza una expe iencia comple amen e inédi a: la con igu ación
de una en idad sobe ana que no eme gía del pode au onomizado de
una ciudad y que se asen ó en un sis ema de elaciones que con enían
una ue e dosis de negociación local y compensación a los sec o es
subal e nos es uc u ado en o no a las milicias»59.
Después de 1815 el espacio en e Buenos Ai es y San a Fe se hizo
con lic i o po la agmen ación del en amado social y económico.
Eme gie on nue os líde es en e los alcaldes los cu as y los je es de
milicias eclu ados en e linajes de je a quía an igua, pe o ellos necesi-
aban la alianza de líde es locales que ampoco podían p escindi de las
au o idades y ue zas supe io es60. Los es udios de F adkin sob e una
e uel a de sa gen os en es a misma on e a, pe mi en en e e aspec-
os sumamen e in e esan es del mo imien o social que la e olución y la
gue a es aban p o ocando. Las e uel as en el ejé ci o no e an nue as
e incluso algunas habían llegado a depone gobie nos. Pe o es e au o
ealiza un es udio donde lo o iginal es que ue encabezada po sa gen os
[58] dJEndEREdJIAn, J.: “Roo s o Re olu ion: F on ie Se lemen policy and he eme gence
o new Spaces o powe in he Río de la Pla a Bo de lands 1777-1810”, en Hispanic Ame ican
His o ical Re iew, n.º 88, 4, pp. 639-668.
[59] FRAdkIn, R.: “¿Qué u o de e olución la independencia?”, en Nue o Topo. Re is a de
His o ia y pensamien o c í ico, 5. Buenos Ai es: 2008, p. 15.
[60] FRAdkIn, R. y RA O, S.: “Lide azgos locales en la on e a en e Buenos Ai es y San a
Fe (1815-1820)”, en FRAdkIn, R. y GELmAn, J. (comps.): Desa íos al O den. Polí ica y sociedades
u ales du an e la Re olución de Independencia. Rosa io: P ohis o ia ediciones, 2008, pp. 37-60.
– 82 –
Jaime Pei e
que p e endían hace una « e olución» ―F adkin a iesga que quizás
que ían deci una p o es a pa ecida a una huelga― po la ei e ada de-
mo a del p es , o soco o dia io que se daba a los soldados. Lo no able es
cómo es os sa gen os se die on el lujo de en en a a oda la o icialidad
y se absuel os en el juicio pos e io . Lo que mues a que había un es-
pacio de negociación en e los «sec o es subal e nos» ―denominación
que usa F adkin a di e encia de Di Meglio que p e ie e la de plebe, más
bien u bana― que mues a que podían pone en ela de juicio las cues-
iones de leal ad y obediencia. Es o puede demos a una capacidad
de negociación a pa i del en olamien o y más allá de una posible y
simple coacción61.
Donde an es eníamos a los caudillos imponiendo un o den so-
cial, aho a enemos un espec áculo mucho más complejo, u o de la
e olución y de la gue a: los esul ados de es a úl ima, son los que
la his o iog a ía ecien e ha comenzado a analiza po meno izada-
men e en oda su complejidad. Lejos de la a monía que plan eaban
los his o iado es adicionales, el deso den (u ilizando de un nue o
modo esa ieja palab a) pa ece habe dado paso a los es udios de las
mon one as y el bandidaje social, como salida a una si uación e da-
de amen e compleja. Así, po ejemplo, en la on e a en e Có doba
y San a Fe, Valen ina Ay olo mues a cómo es amos an e un esce-
na io que pa ece compo a se de mane a au ónoma y con lic i a,
azo ado po las denominadas mon one as, pa idas suel as que en
gene al asociaban eclamos sociales con obje i os polí icos, de com-
posición he e ogénea, pe o de p edominio de «gauchos». Las luchas
en e, el Di ec o io ―gobie no unipe sonal cen alis a de las P o in-
cias Unidas que cayó en 1820― el au onomismo san a ecino y las en-
adas de los indígenas del chaco impedían consolida ninguna au-
o idad e ec i a. De es a mane a, su gían lide azgos locales que e an
sumamen e impo an es po la unción c ucial de ese espacio pa a
[61] FRAdkIn, R.: “Tensiones polí icas ci ”, en BRAGOnI, B. y mA A, S.: Op. ci ., pp. 169-192.
C . ambién del mismo au o , “Ana omía de una mon one a. Bandole ismo y caudillismo
en Buenos Ai es a mediados de la década del 20”, en Dimensión ci ., pp. 163-189. Asimismo,
La his o ia de una mon one a. Bandole ismo y caudalismo en Buenos Ai es, 1826. Buenos
Ai es: Siglo xxI, 2006. Aunque F adkin lo ha desa ollado mucho, el consenso en e los
his o iado es ace ca de la impo ancia de es as mon one as y de los líde es y mo imien os
locales y de su pode de negociación es g ande, u o del desa ollo del mé odo de edes
sociales.
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His o iog a ía sob e la e olución y la inpendencia en el Río...
man ene el come cio y las líneas de abas ecimien o del ejé ci o con
Buenos Ai es62.
Los es udios sob e el á ea andina del su , lo que e a la on e-
a no e de las P o incias Unidas, son hoy día nume osos. Buscando
supe a las limi aciones de la his o iog a ía «nacional», Sa a Ma a ha
in es igado las mo i aciones de los campesinos insu ec os en el su
andino, y el sen ido de sus luchas, que comienzan po lo menos en
1809, mo imien os au onomis as que de inie on en mo ilizaciones
u ales y ue on de o ados. A pa i de 1814 pa ece cla o que hay una
insu ección u al, donde an es había una mo ilización. Pa a Gus a o
Paz, Ma ín Miguel de Güemes cons uyó su pode median e la ex en-
sión de la p o ección a los habi an es de la campaña mo ilizados y es a
mo ilización e minó queb ando elaciones sociales coloniales en e
la éli e y la población u al basadas en el a endamien o, el peonaje, la
p o isión de c édi o y la adminis ación de jus icia po pa e del ca-
bildo. La gue a, po lo an o, desa ó ensiones sociales y é nicas que
habían es ado con enidas, mien as las éli es de Sal a y Jujuy ole a on
ese lide azgo po las u gencias de la gue a y el apoyo que ob enía del
di ec o io y el Cong eso.
«Es e desa ío a la au o idad de las eli es se basaba en una ideología
epublicana que moldeaba un concep o de “pa ia” agamen e de-
inida, pe o que incluía los concep os de igualdad an e la ley y la
abolición de las di e encias é nicas»63.
Guemes u o que conduci y disciplina esa mo ilización, a-
ando de asegu a la leal ad e lo mandos in e medios (cabos, sa gen-
os y capi anes de milicia). Ma a en iende que ya no es posible sos e-
ne un caudillismo ca ismá ico de Güemes ―hé oe mí ico sal eño de
la gue a de gue illas con a la angua dia ealis a― como la única
explicación de la plebe u al al ejé ci o ealis a. Tampoco acep a la
explicación del pa io ismo de los es ancie os, que u ie on múl iples
eye as con el caudillo, y e mina on des i uyéndolo. Pa a ella es in-
su icien e ambién explica esa esis encia en é minos de pu o in e és
[62] AyROLO, V.: “En e la pa ia y los ‘pa io as a la ús ica’”, en FRAdkIn, R. y GELmAn, J.
(comps.): Desa íos ci ., pp. 17-36. Quizás sea opo uno menciona que Facundo Qui oga, el
“Facundo” de Sa mien o, caudillo de La Rioja, ue asesinado en 1835 en es a p o incia po
líde es locales, los he manos Reina é.
[63] PAz, G.: “Reo denando la campaña: la es au ación del o den en Sal a y Jujuy, 1822-
1825”, En FRAdkIn, R.: Y el pueblo dónde es á ci ., p. 210.
– 84 –
Jaime Pei e
económico y social, aunque no desca a que ello ue a un componen e
impo an e.
La explicación debe con ene odos esos ing edien es y más aún.
Po un lado Güemes e a de la éli e sal eña, pe o se en en a á a ella
cuando o o gue a los milicianos ―sus épicos gauchos― el goce del ue-
o mili a que los de endían del con ol de los pode osos e a enien es.
«La condición de gaucho pe mi ía a los peones no cumpli con sus
a eas u ales, a los a ende os no p es a se icios ni paga los
a iendos a los p opie a ios de las es ancias y a muchos ins ala se
en las ie as sin la au o ización del p opie a io o eludi sus con-
ibuciones de ganado a la que se encon aban suje os quienes no
gozaban de algún ipo de p o ección polí ica. A es os bene icios se
sumaba el econocimien o social que epo aba la lucha con a los
ealis as, a quienes iden i icaba como ep esen an es de un o den
social ep eso »64.
Pe o a su ez, esos peones, a ende os, pequeños y medianos p o-
pie a ios, habían su ido las equisas ealis as y an e el saqueo de sus
bienes se habían unido a los líde es locales. También se en ola on en
la causa pa io a muchos indígenas.
Aquí la cues ión en onca con la ema del manejo del pode po
pa e de Güemes. Ma a demues a que su éxi o nunca hubie a sido al
sin el concu so de líde es in e medios que no siemp e pa icipaban en
las ac i idades gue e as, y con los que ―una ez más― Güemes debía
negocia . La cues ión excedía al ma co local, po que en el con lic o en a-
ban ambién los comandan es de on e a del Chaco, que adminis aban
la dispu a del u o de la mano de ob a que se pudie a cap u a en las en-
adas en e i o io indígena, o del conchabo de es os en las es ancias65. El
«sis ema Güemes», como se lo llamó, ue en onces una g an mediación
en e pode es locales, y ―po demás impo an e― con el pode polí ico
[64] mA A, S.: “Con lic o social, mili a ización y pode en Sal a du an e el Gobie no de
Ma ín Miguel de Güemes”, en hERRERO, F.: Op. ci ., p. 133.
[65] Ibídem, p. 129.
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His o iog a ía sob e la e olución y la inpendencia en el Río...
po eño66. Pa a Paz ―sin emba go― e minada la gue a, sin el alcance
del ue o mili a y dec e ada la obligación del pago de a iendos, la
éli e ol ía a oma las iendas del pode eal, es ableciendo un o den
basado «en las iejas elaciones sociales de a endamien o y peonaje»67.
Bea iz B agoni es udió con de enimien o el caso de Cuyo (P o-
incias ac uales de San Luis, San Juan y Mendoza de la A gen ina) Su
na a i a his o iog á ica es udia el pe íodo Sanma iniano, analizando
mi os y e dades de la épica cons uida po la his o iog a ía adicio-
nal. En línea con los es udios de la plebe en Buenos Ai es, ad ie e
la i upción de las clases popula es en la polí ica, en el ejé ci o de los
Andes, é eamen e con olado po un San Ma ín, dis in o al que co-
nocemos, cons uyendo un ma gen de au o idad ue e, pe o ―con
odo― sin pode e i a las «dis upciones» que es as clases bajas p odu-
cían, a eces po que los a gumen os los daban las éli es mismas. Desde
el p incipio de la e olución en Mendoza, exis ía una decisión polí ica
de in eg a al sec o escla o al nue o o den e oluciona io, aunque no
sin opiezos, con una po en e pedagogía pa ió ica:
«A pesa de las aspi aciones de sus men o es, la mili a ización de
los escla os neg os y lib es en Cuyo adqui ió una o ma de o ga-
nización que p e ió la in eg ación desigual en el ejé ci o y en las
milicias, que si bien no eliminó la dis inción en e blancos y neg os,
e minó con i iéndose en un ámbi o de sociabilidad o midable
no solo pa a ob ene o iciales y soldados en enados pa a hace la
gue a, sino como espacio de expe iencia a o able a la di usión de
p ecep os libe a ios e iguali a ios sos enidos po la legi imidad uy
la jus icia e oluciona ia»68.
[66] mA A, S.: “Insu ección e independencia. La p o incia de Sal a y los Andes del Su ”,
en FRAdkIn, R.: Y el pueblo dónde es á, ci ., pp. 177-208. El «sis ema Güemes dependía de la
con ingencia polí ica, y de la lucha de las éli es de los cabildos de Sal a, ciudad cabece a y
Jujuy, siemp e pos e gada. De hecho el peo enemigo de Güemes ue el Gene al Olañe a, que
inalmen e log ó su mue e, nacido en Jujuy». C . mARchIOnnI, M.: “En e la gue a y la polí ica.
Las éli es y los cabildos sal o-jujeños en iempos de Güemes”. En BRAGOnI, B. y mA A, S.: Op.
ci ., pp. 217-243. El suceso polí ico de Güemes, Juan An onio Ál a ez de A enales, pa ecie a
habe sido más pe meable a la in luencia polí ico-cul u al de Buenos Ai es, implemen ando
a ias de sus e o mas más «a anzadas». C . dI PASquALE, M.: “La ges ión de Ál a ez de
A enales. P esencia del i adianismo en Sal a”, en Re is a Complu ense de His o ia de Amé ica,
35, Mad id, 2009, pp. 209-231.
[67] PAz, G.: Op. ci ., p. 222.
[68] BRAGOnI, B.: “Escla os, libe os y soldados: la cul u a polí ica plebeya en Cuyo du an e
la e olución”, en FRAdkIn, R.: Ibídem, p. 149.
– 86 –
Jaime Pei e
Pe o una ez desa ada la mo ilización, en es e caso po la mili a-
ización casi o zada, es o a eces lle ó a consecuencias insospechadas,
como la mo ilización de olun a ios pa a ol e a Chile y de oca el
o den que San Ma ín y O’Higgins habían impues o luego de de o a a
los ealis as, que los he manos Ca e a habían encabezado, buscando
a sus compa io as diseminados ―muchos de ellos― en oda la geog a ía
de las P o incias Unidas soldados dispues os pa a es e in, pe o que
a eces amenazaban jun o con los indios aliados a ellos ¡la oma de
Buenos Ai es!69
También la isión idílica y pa ió ica del Ejé ci o de los Andes ha
sido pues a en ela de juicio con saludable a e imien o. B agoni es udia
la elación sala io-pa io ismo-disciplina-p o esionalidad- i ud de es e
ejé ci o, una cons ucción cons uida a a és de los siglos. Así, po ejem-
plo, a ines de 1818 el ejé ci o que había ganado en Maipo pa ecía es a
«muy p óximo a se disuel o» decía un San Ma ín que quizás exage aba
a al Di ec o de las P o incias Unidas Puey edón, po su las imosa si-
uación económica. Puey edón ayudó, pe o eclamó ambién la asis en-
cia del Es ado Chileno. La a iable sala io e a conside ada como cen al
po que de ella pendía buena pa e del pa io ismo y la disciplina de los
soldados o de la « i ud», p incipal pi o e ideológico de los soldados. Si
el dine o no hubie a llegado, quizás la imagen en e a del ejé ci o pa io a
se hubie a enido abajo: y aunque es o sea un con a ác ico, lo cie o es
que las ca as de los gene ales de San Ma ín ―y de él mismo― e lejaban
bas an e desespe ación70.
B agoni descub e con es as explo aciones aspec os que son con e -
gen es con los o os espacios que es a ponencia. La mili a ización dispa ó
el o den social colonial ―y en es e caso no solo po el espacio cuyano― y
es e nunca ol e ía a se el mismo, ebasando la capacidad de San Ma ín
y de los que es aban al mando mien as él es aba de campaña, pa a
man ene el o den, aún cuando el cle o ue incluido en la misión de
[69] BRAGOnI, B.: “T azos biog á icos de emig ados chilenos en las p o incias Unidas:
la ayec o ia polí ica de los he manos Ca e a, 1814-1821”, en PEIRE, J.: Ac o es,
ep esen aciones e imagina ios. Homenaje a F ançois-Xa ie Gue a. Buenos Ai es: Edun e ,
2007, pp. 165-194.
[70] BRAGOnI, B.: “Gue e os i uosos, soldados a sueldo. Mó iles de eclu amien o mili a
du an e el desa ollo de la gue a de la independencia”, en Dimensión An opológica,
Ins i u o Nacional de An opología e His o ia, ol. 35. México: 2005, pp. 95-137.
– 87 –
His o iog a ía sob e la e olución y la inpendencia en el Río...
disciplinamien oe incluyó desde a engas pa ió icas has a el abandono
del hábi o y la adopción del uni o me mili a 71.
«O a p ueba pa a el o den sanma iniano ue la ebelión de San Juan
de 1820, a endida po las milicias cí icas de Mendoza, pe o que obligó
a las au o idades mendocinas a a ende los eclamos ―como los de
ampliación del ue o― y a mon a un nue o mon aje ins i ucional»72.
3.8. La nue a pa ia y la comunidad imaginada. Pa io ismo.
Pa icipación e iden i icación de las clases popula es
Al deja la óp ica esencialis a, pe dió su cen alidad el ela o de la
con igu ación nacional como cen al y se isibiliza on las iden idades
locales y sus cons ucciones de sen ido, y eso da un nue o gi o al con-
jun o pos e io al en ende mejo la incidencia de la cons ucción del
sen ido de la «iden idad» ope ada desde Buenos Ai es con p e ensio-
nes de nacionales ―que como econoce Mye s― ya se daba en la década
del diez y ue ins alada a pa i de Mi e, el in en o his o iog á ico de
la Nación A gen ina73. De allí que una de las igu as cen ales que
eme gen en e las b umas his o iog á icas es la pa ia como cons uc-
ción cons an e, o las dis in as pa ias, an o en un momen o como en
los dis in os momen os.
Desde es a pe spec i a se isibiliza el ema de la iden idad ―o quizás
mejo del sí mismo― desde el pun o de is a de una cons ucción cul-
u al74. Pa a deci lo con palab as de LaCap a: « endemos a imagina un
iángulo donde el sen ido y la expe iencia o man los ángulos de la base y
el lenguaje ocupa el é ice, donde el lenguaje ans o ma a la expe iencia
en sen ido»75. Así, el es udio de la expe iencia ―y más conc e amen e de
[71] PELLAGA I, O.: “Los capellanes de la gue a”, en BRAGOnI, B. y mA A, S.: Op. ci ., pp.
193-216.
[72] C . BRAGOnI, B.: “Al acecho del o den sanma iniano”, en FRAdkIn, R. y GELmAn, J.: Op.
ci ., pp. 103-130.
[73] myERS, J.: en nun, J. (comp.): Deba es de Mayo ci .
[74] C . ARREGuI, J. V. y BASOmBRíO, M.: “Iden idad pe sonal e iden idad na a i a”, en
ARREGuI, J. V., dOmínGuEz, M. J. e al.: Théma a, Re is a de Filoso ía, n.º 22. Se illa: Uni e sidad
de Se illa, 1999, pp. 17-32.
[75] LAcAPRA, D.: His o ia en ánsi o. Expe iencia, iden idad, eo ía c í ica. Buenos Ai es:
FCE, 2006, p. 91. C . También GÓmEz GARcíA, (coo d.): Las ilusiones de la iden idad. Mad id:
Cá ed a, 2000.
– 88 –
Jaime Pei e
la expe iencia e oluciona ia y de sus consecuencias― cob ó impo an-
cia, jun o con el es udio del lenguaje y de la cons ucción de sen ido76.
Desde es os pa áme os, hubo o o ema que eme gió con ue za en
la his o iog a ía, de la mano de la iden idad. Supe ado el esencialismo
nacional/is a, e a lógico p egun a se po el ema de la iden i icación con
la pa ia, incluso an es de la e apa e oluciona ia, como hemos is o, en
elación con la iden idad77. La noción de pa ia es ambién polisémica.
Los dicciona ios no siemp e esuel en con o al sol encia los p oblemas
semán icos, sino que el his o iado debe ija se cómo es blandida ―en
é minos de González Be naldo― la exp esión en cues ión, pa a e la
ap opiación que de ella es á ealizando el enuncian e.
Po ejemplo Quijada, señala que ya en el siglo xVI, en España la
noción de pa ia iene un sen ido de globalidad que excede a la pa ia
chica78. Muchos de los ac o es que in e inie on en Re olución u iliza-
on ―de los dos lados― ese concep o aba ca i o de pa ia. Pe o la nue-
a pa ia iopla ense que había nacido con la c ecien e impo ancia del
a lán ico y después con la c eación del Vi eina o no e a una pa ia solo
[76] F adkin u iliza con ecuencia la palab a «expe iencia» an ica en la his o iog a ía
a pa i de Thompson, pe o e omada hoy día po au o es como Joan Sco y Dominick
LaCap a en un sen ido social y cul u al. En cuan o al ema del lenguaje, éase GOLdmAn, N.
(ed.): Concep os polí icos cla e en el Río de la Pla a, 1780-1859. Buenos Ai es: P ome eo lib os,
2008. chIARAmOn E, J. C.: Nación y Es ado en Ibe oamé ica. El lenguaje polí ico en iempos de las
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en p ensa. En cuan o a la cons ucción de sen ido en el pe íodo e oluciona io ci a emos
algunos abajos que hemos ealizado más adelan e.
[77] El e o es aba en un supues o e óneo: «El que los o igen de la u u a nación a gen ina
se basaban en sen imien os de iden idad polí ica. Fue necesa io una más la ga labo de
análisis de ocabula io y del con ex o polí ico de aquel pe íodo pa a pe cibi el e o . Es deci
pa a pe cibi que en aquellos iempos los sen imien os de iden idad, si bien no igno ados
ni minus alo ados sino ap eciados como ú iles pa a la o aleza de una nación, no e an
conside ados undamen o de la legi imidad polí ica ni, po lo an o, base de las nue as
naciones, cuya eme gencia, como ya señalamos, p o enía de las nociones con ac ualis as
p edominan es en el pe íodo. Las naciones se o maban a pa i de una elación con ac ual
e implicaban un cálculo acional de en ajas y des en ajas». chIARAmOn E, J. C.: “Nación
y nacionalidad en la his o ia a gen ina del siglo xIx”, en nun, J.: Op. ci ., p. 39. Pe o es a
posición, condujo a la p egun a: ¿en onces qué sucedía con las necesidades de a aigo de
la gen e, con sus sen imien os de pe enencia, con sus iden i icaciones, y con los sen idos
asignados po esos sen imien os? La his o iog a ía a pe ime a así el ema de la Pa ia,
abandonando el ema de la his o ia concep ual, sin salida pa a explica qué es aban
diciendo las uen es cuando ― epe idamen e― nomb aban la nación. Había que bucea
más hondo que el lenguaje, en los íconos donde los sen imien os ecalaban.
[78] quIJAdA, M.: El imagina io ci ., p. 16.
– 89 –
His o iog a ía sob e la e olución y la inpendencia en el Río...
geog á ica. Esa pa ia e a un luga donde el yo es aba o se igu aba en
sociedad con o os con una nue a sociabilidad, con nue as mane as de
i i la ida social. Pa e undamen al de es a nue a pa ia e a una espe-
anza ―quizás desmedida― en la capacidad de p og eso ma e ial inde-
inido donde Buenos Ai es enía un luga de absolu o p i ilegio po su
ubicación geog á ica ídem, y que en la mi ada de la pequeña ―pe o c e-
cien emen e ele an e éli e po eña― ungía po la pa ia. Ellos e an la
pa ia, y los pa icios que median e su mili an e pa io ismo ha ían eali-
dad sus sueños de g andeza. Y aunque nomb a an a «sus p o incias» o
a las p o incias «in e io es», Buenos Ai es y su campaña e a lo que ellos
eían ealmen e, y ac uaban en consecuencia. Buenos Ai es ungía po
A gen ina, en los hechos79.
Como ha dicho Halpe ín:
«Lo más no able de es as en usias as p edicciones es que en ellas no
e iene papel alguno el ínculo impe ial; si ellas no incluyen ningún
co ola io polí ico, e lejan una iden i icación exclusi a con la coma ca
iopla ense cuyos alcances exceden los lazos a ec i os con la “pa ia
chica” que adicionalmen e habían coexis ido sin ensiones, an o en
las a iadas egiones de la me ópoli como en las de ul ama , con el
de leal ad al sobe ano de las Españas»80.
C’es a di e, que si sumamos lo que las uen es dicen sob e las po-
sibilidades económicas de «A gen ina» (Buenos Ai es y su campaña,
especialmen e), y las negociaciones ob enidas en el Consulado a la im-
po encia me opoli ana, una nue a pa ia es aba naciendo: e a la pa ia
de la ci ilización y de la ci ilidad, o de la ilus ación. La c ecien e au o-
e e encialidad de Buenos Ai es en el cen o de esa nue a Pa ia, hacía
―como dice Halpe ín― después de las in asiones inglesas y habiendo
depues o un i ey, se pensa a como au ónoma.
Pe o los undamen os ideológicas de lo que e a una pa ia ilus ada
en esos momen os, incluían de mane a la ada una e olución de ella que
conducía hacia la libe ad, ideologema que se o na á el eje del discu so
[79] PEIRE, J.: “Los sen imien os de pe enencia y su e olución en la p oducción li e a ia
iopla ense en e 1767-1825”, en ChuS cALERO, M.: La Co ona o a. Iden idades y memo ia en
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[80] hALPERín dOnGhI, T.: “La e olución iopla ense y su con ex o ame icano”, en
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LXII, 225.
– 101 –
cAPí uLO 4
EL NUTRIDO CAMPO DE LAS HISTORIAS DE LA FILOSOFÍA
LATINOAMERICANA
JOSÉ SANTOS HERCEG
(Uni e sidad de San iago de Chile, San iago de Chile, Chile)
EL es udio y abajo sob e la iloso ía la inoame icana, es, hoy po hoy,
siguiendo la conocida ca ego ización del a gen ino F ancisco Rome-
o, algo «no mal», «habi ual», sob e odo en algunos luga es del con i-
nen e donde dicho ema se ha uel o bas an e «gene alizado»: digamos
que allí se ha «no malizado» en el sen ido de que el dedica se a es u-
dia lo se ha inco po ado como «[…] una ac i idad o dina ia a la común
ida del espí i u»1, se ha ido consolidando has a pasa a se «[…] uno
de los asun os habi uales del común eje cicio in elec ual […]»2. Es an-
o así que la iloso ía la inoame icana incluso ha ascendido los lími es
del con inen e. En es e sen ido, a inicio del siglo xxI Pablo Guada ama
cons a aba que las ideas ilosó icas elabo adas en Amé ica La ina habían
alcanzado un « econocimien o mundial», con el consecuen e aumen o
an o en el in e és po es udia las y como en la alo ación que se hace
de ellas. Dicho in e és y econocimien o end ía como undamen o, se-
gún el cubano, «[…] el g ado de madu ez alcanzado po la ida ilosó i-
ca la inoame icana en la ac ualidad»3. Madu ez que a necesa iamen e
[1] ROmERO, F.: “Sob e la his o ia de las ideas” (1955), en La es uc u a de la His o ia de la
iloso ía y o os ensayos. Buenos Ai es: Losada, 1967, p. 61.
[2] Ibídem, p. 54.
[3] GuAdARRAmA, P.: His o ia de la iloso ía la inoame icana. Bogo á: Uni e sidad Abie a a
Dis ancia, 2000.
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José san os He ceg
acompañada al os ni eles de calidad y, sin duda, po un eno me
caudal de p oducción.
En e ec o, es mucho es lo que ha ocu ido ―y lo que se ha esc i o―
en el campo de la iloso ía en Amé ica La ina du an e los úl imos dos si-
glos. Tan o, que a es as al u as emp ende la a ea de esc ibi su his o ia
se ha uel o una emp esa que solo puede cali ica se de eno me, monu-
men al, incluso, i ánica. T abajo que pese a es a cons a ación muchos
au o es han enido la alen ía y la mo i ación de emp ende . Es a aíz
de ello que so p ende an o que hace algunos años Ca los Boe legui al
comenza su lib o i ulado His o ia del pensamien o ilosó ico la inoame ica-
no. Una búsqueda incesan e de iden idad señale que, pese a exis i algunas
monog a ías y a ículos sob e di e sas épocas o his o ias de los países
ibe oame icanos más po en es ilosó icamen e hablando, oda ía no hay
ninguna in es igación «[…] que se dedique, de o ma amplia y po meno-
izada, a p esen a lo más des acable del pensamien o ilosó ico la inoa-
me icano en odas sus épocas his ó icas y en odas sus nacionalidades»4.
Boe legui p e ende, po lo an o, se el p ime o en hace un es ue zo de
sis ema iza oda la his o ia del pensamien o ilosó ico la inoame icano.
Como ha pues o de mani ies o ya Da id Sob e illa (2007), en eali-
dad la única no edad que p esen a el lib o de Boe legui en es e sen ido
es el habe sido la p ime a his o ia del pensamien o ilosó ico la inoa-
me icano que se publica en España esc i a po un español. De hecho, en
o os países de Eu opa ya se había emp endido esa a ea, como son los
casos del lib o del i aliano Se gio Sa i, Pano ama della iloso a hispanoame-
icana con empo ánea (1976); la ob a del ancés Alain Guy, Pano ama de
la Philosophic Ibé o-Amé icaine. Du x siécle a nosjou s (1989) y el es udio
del alemán Heinz K umpel, Philosophie in La einame ika. G undzüge ih e
En wicklung (1992). En Amé ica La ina, po su pa e, los es ue zos en
es e sen ido ya cons i uyen una abundan e adición. A pa i de me-
diados del siglo pasado, sob e odo a aíz de un impulso dado po el
mexicano Leopoldo Zea en is as de « ecupe a » el pasado ilosó ico del
con inen e, se inició un mo imien o que no ha conocido de ención. En
e ec o, en e 1945 y 1946 Zea ecibe una beca que le pe mi e eco e
un año los países ibe oame icanos. En dicho iaje con ac a a un selec o
g upo de in elec uales la inoame icanos, eclu ándolos pa a su p oyec o
de ecupe ación. En e ellos es aban A u o A dao (U uguay), Joau C uz
Cos a (B asil), Fco. Mi ó Quesada (Pe ú), José Luis Rome o (A gen ina),
[4] BOERLEGuI, C.: His o ia del pensamien o ilosó ico la inoame icano. Una búsqueda incesan e de
iden idad. Bilbao: Uni e sidad de Deus o, 2004, p. 21.
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El nu ido campo de la iloso ía la inoame icana
Guille mo F anco ic (Boli ia). Más adelan e se suma án: E nes o Mayz
Vallenilla (Venezuela), Ángel y Ca los Rama (U uguay), José An onio
Po uondo y Robe o Fe nández Re ama (Cuba), Da cy Ribei o (B asil),
en e o os. Comenzaba así la labo de « ela a » la his o ia de la iloso ía
en Amé ica La ina.
Es os au o es esca ba on en las adiciones de sus p opios países
y en la de Amé ica La ina en gene al, dando luga a una conside able
ex ualidad: la mayo pa e de la cual se ha publicado en el Fondo
de Cul u a Económica en México. Aunque no es mucho el iempo
que ha pasado desde que se inicia a es e p oceso, a es as al u as y
con adiciendo lag an emen e la a i mación de Beo legui, son mul-
i ud las his o ias de la iloso ía que se han esc i o an o en los ám-
bi os nacionales como con inen ales. Es así como hay his o ias de la
iloso ía nacional en p ác icamen e odos los países del con inen e.
A modo de ejemplo pod ía menciona e el caso de Chile5, Boli ia6,
A gen ina7, Pe ú8, México9, Cos a Rica10, República Dominicana11, Pa-
[5] EScOBAR, R.: Filoso ía chilena. Chile: Uni e sidad Técnica del Es ado, 1976. Y El uelo de los
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[10] LáScARIS, C.: Desa ollo de las ideas ilosó icas en Cos a Rica. San José: Edi o ial ECA, 1964.
[11] cORdERO, A.: Pano ama de la iloso ía en San o Domingo, 2 ols. San o Domingo: Imp en a
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du an e el siglo x iii. México: UNAM, 2000.
– 104 –
José san os He ceg
namá12, U uguay13, Colombia14, Venezuela15, Ecuado 16, Cuba17, e cé e a.
Todos es os países ienen, en dis in o g ado, abajo adelan ado sob e las
his o ias de sus espec i as iloso ías nacionales.
En el plano de las his o ias con inen ales de la iloso ía y solo con
la in ención de menciona las más conocidas publicadas an es de 2004,
hab ía que aludi en o den de apa ición los lib os de Ramón Insua
Rod íguez (1945), Leopoldo Zea (1949), Albe o Ca u elli (1953), Man edo
Kemp M. (1958), Al edo Ca illo Na áez (1959), F ancisco La oyo
(1963 y 1968), Abela do Villegas (1963), William Rex C aw o d (1966),
Augus o Salaza Bondy (1968), F ancisco Mi ó Quesada (1974 y 1981),
Jaime Rubio (1979), A u o And és Roig (1981), Ho acio Ce u i-Guld-
be g (1986), José Luís Gómez-Ma ínez (1987), En ique Dussel (1994),
Ja ie Sasso (1998), Pablo Guada ama (2000), Ge mán Ma quínes A.
(2001), en e muchos o os. Como se puede obse a , en e los ex os de
his o ia de la iloso ía en Amé ica La ina y en los di e en es países en
pa icula , de hecho, se puede cons i ui una suculen a biblio eca.
Jus amen e la exis encia de esa mul i ud de his o ias pone de ma-
ni ies o que ninguna de ellas es «la» his o ia de la iloso ía en Amé ica
La ina, y cada uno es solo una e sión posible de lo acon ecido. Como
ha sido pues o múl iples eces de elie e, el discu so his o iog á ico es
[12] SOLER, R.: Pensamien o panameño y concepción de la nacionalidad du an e el siglo xix.
Panamá: Lib e ía cul u al panameá S.A, 1971. Y “T adición, e lexión y enseñanza de la
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[13] ARdAO, A.: Espi i ualismo y posi i ismo en el U uguay. México: FCE, 1950.
[14] JARAmILLO uRIBE, J.: El pensamien o colombiano en el siglo xix. Bogo á: Edi o ial Temis,
1964. Y mARquínEz ARG O E e al.: La iloso ía en Amé ica La ina. His o ia de las ideas. Bogo á:
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[15] LunA, J. R.: El posi i ismo en la his o ia del pensamien o enezolano. Ca acas: Edi o ial
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[16] ROIG, A. A.: “His o ia de las Ideas”, en Bole ín de Filoso ía n.º 9, ol 3. Chile: Uni e sidad
Ca ólica Blas Cañas, 1997-1998. PALAdInES EScudERO, C.: Sen ido y ayec o ia del pensamien o
ecua o iano. México: UNAM, 1991.
[17] VI IER, M.: La iloso ía en Cuba. México: 1948. GuAdARRAmA, P.: Valo aciones sob e el
pensamien o ilosó ico cubano y la inoame icano. La Habana: 1986. Y El pensamien o ilosó ico
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El nu ido campo de la iloso ía la inoame icana
solo y simplemen e una ep esen ación del pasado y la his o iog a ía, es
únicamen e un ela o ace ca de la his o ia, una p oducción mayo i a ia-
men e esc i a ace ca de lo acon ecido.
«La his o iog a ía (es deci “his o ia” y “esc i u a”) ―ha esc i o ace -
adamen e Michel de Ce eau― lle a insc i a en su nomb e p opio la
pa adoja ―y casi el oxímo on― de la elación de dos é minos an inó-
micos: lo eal y el discu so. Su abajo es uni los, y en las pa es en que
esa unión no puede pensa se, hace como si los unie a»18.
La « u ilidad» del discu so his o iog á ico ―como la llama De
Ce eau―, es deci , aquella cons a ación de que «[…] nunca se á llena-
do el espacio que sepa a al discu so de la ealidad»19 es lo que ab e la
posibilidad pa a que el ela o, la elación que se hace de los hechos pue-
de se al e ado, cambiado, dando o igen a la coexis encia de múl iples
e siones de la his o ia o, dicho de o a o ma, a muchas his o ias que
se e ie en los mismo acon ecimien os. Lo único que queda de lo sucedi-
do son es igios, uinas ( uen es) con los cuales se cons uyen discu sos
sob e el pasado, in e p e aciones más o menos cohe en es, más o menos
e osímiles de lo acon ecido. «Los a chi os ―dice De Ce eau― o man
el “mundo” de es e juego écnico»20. La his o iog a ía en an o que « e-
p oducción» de la ealidad pasada es en ealidad una «p oducción» del
pasado. En es e sen ido señala Le Go que «el pasado es una cons uc-
ción y ep esen ación cons an e»21.
De la his o ia de la iloso ía en Amé ica La ina se han cons uidos
múl iples ep esen aciones; es po ello que al i ula es e abajo he p e-
e ido u iliza en plu al la palab a his o ia y, de hecho, lo he llamado “El
nu ido campo de las his o ias de la iloso ía la inoame icana”. An e es e
pano ama múl iple y a iado de his o ias se hace necesa io encon a
algún modo de o ganiza lo. Hay, sin duda, muchas o mas de o gani-
za es e ma e ial u ilizando di e en es c i e ios an o o males como de
con enido. En es a opo unidad o dena emos el campo de acue do con
la mane a en que los di e en es his o iado es o ganizan el ela o, más
bien, de acue do con los c i e ios que escogen los au o es pa a o dena
su na ación. En e ec o, una no a que ma ca di e encia en e los ela os
[18] cER EAu, M. de: La esc i u a de la his o ia. México: Uni e sidad Ibe oame icana, 2000,
p. 13.
[19] cER EAu, M. de: Op. ci ., p. 22.
[20] Ibídem, p. 23.
[21] LE GOFF: 1995, p. 28.
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José san os He ceg
A pa i de las di e en es o mas de o ganización de los discu sos
his o ig á icos se pueden clasi ica las múl iples o mas en que se ha e-
la ado el decu so de la iloso ía en Amé ica La ina. Es a no a que ma ca
di e encia en e los ela os y de e mina la apa ición de ep esen aciones
al e na i as, es deci , las decisiones de los au o es espec o de la o ga-
nización del ela o, admi e, no obs an e, o a a ian e que ya no es, ni
puede se , acionalis a, omán ica ni polí ico-ins i ucional. Se a a de
la al e na i a de his o ia las ideas ilosó icas enunciando a oda pe io-
dización, dejando po comple o de lado la alusión a épocas, e apas o a
nomb es, gene aciones, abandonando, incluso, las e e encias polí icas o
ins i ucionales con las que se in en a o ganiza o a icula el ela o his-
o iog á ico.
En el ámbi o la inoame icano es A u o And és Roig quien, po ins-
pi ación con esada de G amci, comienza a habla de la posibilidad de
cons ui una «his o ia episódica». Su pun o de pa ida es la cons a a-
ción de que las his o ias, los ela os sob e acon ecimien o exigen, se c ee
que exigen, una o ganización. La o ganización que se hace de la his o ia,
ya sea en ases, e apas, momen os, au o es, gene aciones, e cé e a; es,
como dice Roig, un elemen o «[…] sin el cual se piensa que no se puede
lle a a cabo una a ea his o iog á ica»33. Ella se ía lo que hace posible
ag upa los acon ecimien os en unidades. Es os elemen os unciona ían
como los «guiones» de los que habla De Ce eau cuando se e ie e al
«hace his o ia» como una « áb ica de guiones» que pe mi en o ganiza
el discu so ace ca de los «hechos» del pasado34. O ganización que busca
una p e endida «con inuidad» en el decu so de los acon ecimien os, una
con inuidad que, desde Foucaul es, como se sabe, obje o de sospecha.
Se pod ía pensa , como dice Roig, que la con inuidad es más una
exp esión de deseo de los his o iado es, que es solo un «[…] p oyec o de
con inuidad y has a una desespe ación po una con inuidad a la que se
la e is e de necesidad acional»35. Las líneas de con inuidad, en onces,
se ían una aspi ación-imposición sin obje i idad y necesidad. Es en es e
con ex o en el que Roig in oduce la idea de una «his o ia episódica», es
deci , una «[…] his o ia que se educe a momen os pun uales que quedan
señalados como up u as sin signi icado, momen os de i acionalidad
[33] ROIG, A. A.: ”La his o ia de las ideas y la iloso ía la inoame icana”, en El pensamien o
la inoame icano y su a en u a. Buenos Ai es: Cen o Edi o de Amé ica La ina, 1994, p. 97.
[34] C . cER EAu, M. de: Op. ci ., p. 20.
[35] ROIG, A. A.: Op. ci ., p. 101.
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El nu ido campo de la iloso ía la inoame icana
que no encajan den o de una acionalidad que pod ía jus i ica los»36.
Momen os que se desc iben enunciando a jus i ica los acionalmen e
den o de una o alidad de sen ido y que, po lo an o, dejan ue a oda
p e ensión de a icula los. Al modo de una sue e de álbum de o os,
de colección de momen os, la his o ia comp endida como conjun o de
episodios se ago a en la desc ipción de ins an es.
La selección de los «episodios» e e idos, sin emba go, es cen al,
pues no cualquie i upción de pensamien o es ilosó ico pa a Roig, sino
solo aquellos en que apa ece el « ilóso o», en que, usando su e minolo-
gía, aquello en que concu e lo que llama a p io an opológico ([1984]2009).
La his o ia de las ideas ilosó icas debe comenza po la noción de suje o,
de suje o iloso an e en nues o caso, lo que es comple amen e cohe en e,
pues, según Roig, sin suje o no hay iloso ía. Se a a de aquel suje o que
«se pone a sí mismo como alioso» y «conside a como alioso el pensa
sob e sí mismo». El ela o de la his o ia de las ideas ilosó icas en el con-
inen e ha de oma en cuen a la ins alación de aquel suje o. Aho a bien,
según hace e el mendocino, el suje o iloso an e la inoame icano, de
hecho, no se ha ins alado de una ez y pa a siemp e. Es así como Roig
sos iene que la iloso ía en el con inen e ha enido múl iples « ecomien-
zos»: ella ha su gido cada ez que un suje o se ha pues o a sí mismo
como alioso y ha conside ado que iene alo el pensa sob e sí mismo.
Se puede habla de un comienzo con las ideas independen is as, de o o
du an e la e apa de la o ganización nacional, de un e ce o du an e la
independencia a día de Cuba y Pue o Rico, e cé e a.
Decía, al comenza es e ex o, que es mucho lo que ha ocu ido en el
campo de la iloso ía en Amé ica La ina du an e los úl imos dos siglos,
que es an o, que in en a esc ibi su his o ia es una emenda a ea. Ta-
ea que, sin emba go, como he in en ado mos a , ya ha sido cumplida
po múl iples es udiosos la inoame icanos y no-la inoame icanos, con
lo que hacía e que el es ue zo de Ca los Boe legui se iene a suma a
una ela i amen e b e e pe o con unden e adición de es udios sob e
la his o ia de la iloso ía en Amé ica la ina. Las his o ias que se han na-
ado, sin emba go, aunque admi en algunas coincidencias, ienen a
di e gi p o undamen e, al pun o de que, en ocasiones, pa ece que se
e i ie an de ini i amen e a obje os del odo di e sos. Da la imp esión
de que se ela an his o ias de luga di e en es, pues los au o es ele ados
di ie en, las o ganizaciones cambian, los es ilos son di e sos, e cé e a.
Lejos de e un p oblema en es a plu alidad de ep esen aciones que
[36] Ibídem.
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José san os He ceg
llegan a se incluso an agónicas, lo que se iene aquí es sin luga a dudas
una iqueza: una mul iplicidad de e siones que pe mi e obse a una
his o ia desde dis in as pe spec i as, desde di e en es esco zos, econo-
ciendo, desde el p incipio, que ninguno de ellos es «la» e sión e dade a,
«la» his o ia de la iloso ía la inoame icana.
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El nu ido campo de la iloso ía la inoame icana
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– 121 –
cAPí uLO 5
EL DISCURSO DEL PATRIOTISMO CRIOLLO EN EL
COMPENDIO DE LA HISTORIA GEOFRÁFICA, NATURAL Y
CIVIL DEL REINO DE CHILE
FRANCISCA BARRERA CAMPOS
(Uni e sidad de Se illa, Se illa, España)
5.1. Hacia una comp ensión de la ob a del aba e Molina en el ma co de la
independencia de Chile
5.2. Discu so c iollo e iden idad p o onacional
5.3. Conclusión
5.1. Hacia una comp ensión de la ob a del Aba e Molina en el ma co
de la independencia de Chile
LAS his o ias na u ales de los jesui as c iollos esc i as desde el exilio
han despe ado un eno ado in e és a casi doscien os años de la
independencia de las naciones la inoame icanas. An onello Ge bi1 nos
señala de alladamen e la impo ancia de es as ob as y su ono ma cada-
men e con on acional en la llamada «Dispu a del Nue o Mundo». Pe o
más allá de es e hecho que pa ece se el pun o más al o de una idea que
enía ges ándose desde la llegada de los p ime os conquis ado es, cabe
des aca el impac o que gene a on las his o ias na u ales pa a la c ea-
ción de la llamada «comunidad imaginada»2.
[1] GERBI, A.: La dispu a del Nue o Mundo. His o ia de una polémica. México: FCE, 1960.
[2] AndERSOn, B.: Comunidades imaginadas. Re lexiones sob e el o igen y la di usión del nacionalismo.
México: FCE, 1993.
– 128 –
F ancisca Ba e a campos
p esen e, an a se cla es pa a la na ación de la his o ia y la de inición
del suje o que enuncia y denuncia desde ella.
Es deci , los jesui as no concebían el conocimien o desde una pe s-
pec i a que no in oluc a a una ac i idad cons an e de acción di ec a y
pensamien o. Tampoco desconocían que den o de las o mas de cono-
ce , el suje o conocedo apo aba una isión ma cada po un con ex o
que le e a p opio. Así, las na a i as inco po an al suje o c iollo, pe o
ambién al conocimien o ilus ado, po que son conscien es del espacio
cul u al e his ó ico que les pe mi e cons ui una espues a y en a en
diálogo con los ilóso os eu opeos.
En la p opues a educa i a de los jesui as, es posible encon a una
ap oximación a los sabe es que esigni ica el mundo (en es e caso del
mundo ame icano), a a és de la acción di ec a del suje o sob e él in o-
luc ando su expe iencia, su capacidad in elec i a y disponiéndose pa a
da a ales conocimien os una unción social, po medio de la cual se
busca ía no solo la e dad, sino la elicidad de las pe sonas y el hallazgo
de o mas más dignas de ida pa a odos.
La es a egia de e dad elacionada a la labo social y espi i ual de
la Compañía se pone de mani ies o en la ob a de Molina a a és de la
e minología na u alis a. Aquí el enunciado desp ende una se ie de in-
o maciones elacionadas con el conocimien o ac ualizado de la his o ia
na u al, su e dad es á en la esc i u a cien í ica na u alis a, en la p esen-
ación de un ex o que es á mediado po condiciones eó icas que in e -
ienen en la dis ibución de sus capí ulos, en el nomb e de los obje os
que desc ibe, en la discusión con o os mé odos de clasi icación, e cé e a.
La o ma en que ope a la condición de e dad en es a na ación
no implica necesa iamen e un juicio único e inapelable (o os sabios y
homb es de ciencia pudie on habe esc i o igualmen e sob e las cosas
ame icanas cuando han enido a las ie as y obse ado los enómenos
que a ella se e ie en, y no po ello se menos e ídico su es imonio). Sin
emba go, el e ec o que p oduce la expe iencia de se ame icano, de con-
cebi se a sí mismo como al y de habe nacido en es as ie as, con ie en
al suje o c iollo una o ma que legi ima su e dad sob e las o as, ya que
con iene la expe iencia del se , sob e la expe iencia del es a en. Po o a
pa e, la al a de e dad absolu a se e ie e p incipalmen e a las ob as de
los an iame icanis as, que, como señala Molina, se a a de suje os que
no solo no han is o, sino que ampoco han que ido e lo que cualquie
o o e ía en los ela os de iaje os que han es ado en ie as ame icanas.
Como señalamos an e io men e, la espues a a las impu aciones
an iame icanis as enía un doble juego de signi icados, pues o que cada
– 129 –
El discu so del pa io ismo c iollo en el Compendio de la his o ia...
una de los aspec os discu idos enía de as ondo la jus i icación de la
subal e nización, explo ación, in alidación y pos e gación de in e eses
ame icanos. Al si ua se en es e ni el in a ex ual en el que el diálogo se
o na más con lic i o, encon amos el e dade o p oblema a e e i se y
del cual no se hace explíci a ninguna impu ación: la e dad ace ca de
Amé ica en el mundo. ¿Es o puede llega a se el con inen e ame icano
pa e del mundo ci ilizado? ¿Cómo se in eg a Amé ica al sis ema del
mundo occiden al, como un obje o de o den in e io al se icio de un
cen o hegemónico, o puede acaso in eg a se desde su p opia di e encia
y o ma pa e de una comunidad ci il, mode na e ilus ada? Las es-
pues as a es as p egun as se desa ollan a lo la go de la na ación y se
a gumen a a a és de dis in os momen os y es a egias discu si as.
Una de las p ime as eo ías que jus i icaba el some imien o de los
homb es nacidos en Amé ica (y den o de es a ca ego ía, los c iollos,
mes izos, neg os, indígenas, e cé e a) es la eo ía del de e minismo cli-
má ico. Como señala Da id B ading a p opósi o de México, es a se ía
de jus i icación pa a menosp ecia las ag upaciones cul u ales incas y
az ecas y pa a mo a se de los c iollos. Así, ue ese ado a los jesui as
exiliados de ende la e dad sob e el conocimien o del Nue o Mundo.
De al mane a, la adición pa ió ica c iolla que enía ges ándose desde
los inicios del colonialismo, se opone a la adición impe ial19 pa a hace
ale sus in e eses en e a los colonizado es españoles y eu opeos.
De al mane a, lib o p ime o cumple una unción p imo dial en la
es a egia a gumen a i a del Compendio, ya que una de las p incipales
causas de la deg adación del con inen e ame icano enía su undamen o
en un clima malsano e insalub e20. Con la in ensión de ompe con es e
esquema impues o po los an iame icanis as, la na ación na u al se cen-
a en p ime a ins ancia en los ac o es climá icos, llámese ien os, em-
pe a u a, humedad, e cé e a poniéndolos al se icio del paisaje chileno.
Como pod emos ap ecia de la lec u a, no hay una up u a con la eo ía
[19] A es e pa ece B ading señala que no es de ex aña que cuando el jesui a Juan
Visca do y Gumán hicie a un llamado a los españoles ame icanos pa a acaba con la i anía
de España, ci a a a Las Casas y a Ga cilaso, y no a Vol ai e o a Rousseau en apoyo a su
denuncia. Así el espí i u c iollo despe aba más que nunca la exal ación del pensamien o de
la di e encia como eje dinamizado de la cul u a y como a ma con a cualquie di amación.
El espí i u c iollo se impone desde sus p opias cons ucciones de pensamien o, pa a las
cuales ya con aban con insignes ep esen an es.
[20] Es e aspec o ambién es abajado po nAVIA méndEz-BOnI O, S. en su a ículo “Las
his o ias na u ales de F ancisco Ja ie Cla ije o, Juan Ignacio Molina y Juan de Velasco”,
en mILLOnES FIGuEROA, L. y LEdESmA, D.: El sabe de los jesui as, his o ias na u ales y el Nue o
Mundo. Mad id: Ediciones Ibe oame icana, 2005.
– 130 –
F ancisca Ba e a campos
que incula di ec amen e la in luencia del clima con el desa ollo de los
es einos de la na u aleza, an es bien se o ma pa e de es e pensamien-
o, sin emba go, dicha ep esen ación no puede aplica se a la ealidad
chilena ya que es o signi ica ía la jus i icación de las eo ías ep esen a-
das po Bu on y De Pauw.
Po o a pa e, la desc ipción del clima no solo se encuen a al p in-
cipio de la ob a de Molina, es e es un ema ecu en e, ya sea de mane a
explíci a o implíci a, pues, a medida que se desc ibe la e ilidad de la
ie a y sus u os, o el desa ollo del homb e en sus dis in as es e as,
se es á haciendo alusión a los bene icios climá icos que pe mi en, p e-
cisamen e, que odo el conjun o ame icano se desen uel a de mane a
a moniosa. En es e sen ido, cuando se le es i uye la na u aleza a las na-
ciones de chilenos, se da el p ime paso pa a elabo a las espues as a las
p egun as an es o muladas.
Hay un discu so que debe cons ui se pa a alida la posición del
suje o c iollo en e al peninsula y eu opeo, y es p ecisamen e es e pun-
o el que ma ca las señales de una esc i u a que aúna elemen os de una
adición y que a la ez se c ea a sí misma buscando o alece se desde
la di e encia epis émica. Po o a pa e, en la elección que cada uno de
los jesui as del exilio ealiza se ha án p esen es las ma cas p o onacio-
nalis as de una cul u a pa icula asen ada en espacios delimi ados po
condiciones geog á icas y polí icas.
La his o ia geog á ica, na u al y ci il del eino de Chile, cos a de dos
pa es. La p ime a, es á di idida en cua o lib os de los cuales, el lib o
uno iene como unción p imo dial:
«Da una desc ipción suscin a del Reyno de Chile, que si e de
opo una in oducción á lo demás de la ob a, a o de sus es acio-
nes, de sus llu ias y demás me eo os aqueos; de sus ien os, de sus
exhalaciones ígneas, de los olcanes […] y de la salub idad de su
clima»21.
El es o de los lib os con iene una desc ipción de los es einos de
la na u aleza: mine al, ege al y animal, de los cuales habla po g ados
(siguiendo el sis ema lineano), «concluyendo mi na a i a, o mando
una idea lige a del homb e, conside ado como habi an e de Chile»22.
La segunda pa e del compendio se dedica exclusi amen e a la his-
o ia ci il del eino y ue publicada cua o años después del p ime
[21] mOLInA: Op. ci ., p. 9.
[22] Ibídem, p. 10.
– 131 –
El discu so del pa io ismo c iollo en el Compendio de la his o ia...
lib o. Sin emba go, ya desde el inicio se había p ome ido es e abajo
que enía como unción se pa e de la esc i u a de de ensa del eino de
Chile en el con ex o de la dispu a. En los casos de ambas esc i u as, el
au o -enunciado se concibe a sí mismo como el suje o impa cial que se
con en a con «expone sencillamen e las cosas» y «limi a se a una simple
na ación».
Con es o, in en a hace ale como simple, di ec a y obje i a su ex-
posición, abajando al se icio de la e dad y no de una causa pa icula
(que podía se an o la del exilio de los jesui as ―a los cuales siemp e
nomb a como «compa io as», deno ando el sen imien o de unión que
subyace en e los miemb os de la Compañía de Jesús― como ambién la
causa del c iollo).
La his o ia ci il cuen a con cua o lib os. El p ime o se e ie e al es-
ado de los chilenos an es de la llegada de los españoles. El segundo lib o
dedica su a ención a los a aucanos, sus cos umb es y cul u a. El e ce y
cua o lib o se e ie e a las ba allas de la conquis a en e españoles e indí-
genas y a las dis in as expediciones que se hicie on a las ie as de Chile
po o os g upos de conquis ado es23. Finaliza la his o ia ci il con una
pequeña desc ipción ac ual del eino jun o con un índice de e bos chi-
lenos y el ca álogo an es mencionado de esc i o es de las cosas de Chile.
Pa a ilus a mejo el pano ama que nos o ece el segundo omo de
la his o ia na u al, eco demos la iloso ía que ep esen a el aba e como
miemb o de la comunidad le ada. Molina supe a el esquema p o iden-
cial y se si úa en una « iloso ía de la his o ia»24. De al mane a, el jesui a
c ee en un mundo en la cual las sociedades pasan po dis in as e apas
o edades, a a és de las cuales el homb e p og esa desde el es ado nó-
mada sal aje, pasando po el asen amien o en g upos ag ícolas, has a
su pleni ud en las sociedades ci ilizadas25. Conside ando es e sis ema
his ó ico como una cons ucción cuyo p incipal eje es el p og eso, la esc i-
u a del Compendio es ambién una apues a a la ci ilidad de los pueblos
chilenos, ya que el suje o que enuncia lo hace desde el con encimien o
[23] Holandeses, en es e caso.
[24] ROJAS mIx, M.: Fin del milenio y el sen ido de la his o ia: Lacunza y Molina. San iago de
Chile: Lom Ediciones, 2001, p. 11.
[25] Pa a un análisis más comple o de los pe íodos de p og eso señalados po el ABA E
mOLInA, éase ROJAS mIx: pp. 105 y 116.
– 132 –
F ancisca Ba e a campos
de es a econs uyendo una his o ia ci il26 y con es o, dando a sus habi-
an es la posibilidad de p og esa desde el es ado en que se encon aban
(pa a es e caso, el es ado ag icul o , e apa p e ia al inicio de las ci iliza-
ciones) a una o ma de occiden alidad27.
En es e sen ido, se es i uye a Chile den o de un o den his ó ico
lo que pe mi e in e na lo en el esquema occiden al, si no en la mode ni-
dad misma28. Es a «ci ilidad» de la que hablamos jus i ica dos aspec os:
p ime o el p oyec o jesuí ico que, inse o en las comunidades indígenas,
con ibuía a la c eación de suje os capaces de cons i ui un o den comu-
ni a io y de econoce en ese o den la p esencia de un Dios único y sal-
ado que egía al mundo29, el Dios ca ólico; y segundo, el dominio del
g upo hegemónico c iollo, que a a és de la na ación enunciada po un
yo c iollo ―que se ep esen a como la oz de un noso os― se ep esen a a
sí mismo como mediado en e el sabe local chileno y eu opeo, condu-
ciendo a la pa ia hacia la luz del p og eso.
[26] Como señala Fe mín del Pino, desde el pad e Acos a la his o ia na u al inicia una
bipa ición que da á luz a un nue o géne o, el de his o ia na u al y mo al (es o úl imo,
po es a e e ida a los hechos y cos umb es de los homb es de Amé ica). Ve PInO, F. del:
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de acos a”. Disponible en in e ne : h p://www. as.ha a d.edu/~icop/ e mindelpino.
h ml. Sin emba go, la his o ia mo al ambién su e un cambio cuando a pa i de la azón
ilus ada, «el es udio del homb e y sus cos umb es —mo es— de i a en una especie de
an opología que a a da cuen a de las cos umb es humanas en su e apa de desa ollo
ci il (occiden al)». Ve ambién hAchIm, L.: “Desde la his o ia mo al a la his o ia ci il”.
[27] No emos en onces que pa a el pensamien o de Molina, odos los pueblos habían
pasado po los es ados an es mencionados y po ende, ninguno de ellos enía de echo
a nega le a o o la posibilidad c ece y desa olla se a a és de la his o ia. «Seamos
impa ciales y eco demos que odas las naciones sean Ame icanas, Eu opeas, ó Asia icas,
han sido semejan ísimas en es ado sel á ico, del qual ninguna ha enido el p i ilegio de
eximi se». mOLInA: Op. ci ., omo II, p. 94.
[28] Na u almen e habían pasos que da pa a llega al mundo mode no, en a a la
occiden alidad e a uno de ellos. Cuando el aba e Molina habla de una his o ia ci il pa a
los pueblos indígenas no signi ica que inmedia amen e los inse e como suje os mode nos.
De hecho econoce que es án en un momen o de asen amien o ag ícola. Sin emba go, los
econoce como suje os capaces de segui un umbo de p og eso que e a na u al a odas los
g upos y con ie e alo a su cul u a y sob e odo, la capacidad de en a al mundo a pa i
de sus p opias o mas de conocimien o, que conside a álidas y au én icas.
[29] Los enca gados de lle a a cabo la conquis a espi i ual, ue on los misione os de
dis in as ó denes eligiosas ( anciscanos, dominicos, jesui as, agus inos, ca meli as),
algunos de los cuales acompaña on a los conquis ado es desde las p ime as incu siones.
Al c is ianiza a los indígenas, los misione os le asmi ían la cul u a occiden al, es deci ,
las cos umb es, lenguajes y o ma de abajos eu opeas y con es o las o mas ci iles más
básicas de la comunidad mode na.
– 133 –
El discu so del pa io ismo c iollo en el Compendio de la his o ia...
Po o a pa e, el omo de la his o ia ci il iene el mé i o de uni la
his o ia del pueblo a aucano con las his o ia de la conquis a, pa a o ma
una sola na ación conocida como la His o ia del eino de Chile. Se ad-
ie e en onces un econocimien o del pasado en la medida en que es e
c ea una nación nue a y dis in a cul u al e his ó icamen e, de la que el
suje o c iollo se hace conocedo legí imo. El indigenismo es inco po ado
desde una óp ica ei indicado a a lo la go de la na ación, a pa i de
la cual se exal an cie as a ian es simbólicas que indi ec amen e an a
se asimiladas al g upo c iollo, como po ejemplo, la alen ía, o gullo y
o aleza, a p opósi o de la gue a de A auco.
Así, ambién la lengua mapuche se do a como alo ep esen a i o,
pues da al eino un elemen o dis in i o y au óc ono en e a las cul u-
as me opoli anas y a las demás p o incias ame icanas. Sin emba go, la
lengua no solo cumple un p oceso de iden i icación, es ambién la que
posibili a nomb a , desc ibi y ca ac e iza los elemen os p opios del es-
pacio chileno. Es e modelo de lenguaje ap oxima a una cul u a egional,
sus i uyendo los modelos compa a i os po o mas o iginales de ep e-
sen ación que c ean un ma co de e e encia pa i de sí mismas. De ahí
que el p oblema de la nomencla u a sea no solo un con lic o de ca ác e
cien í ico, sino ambién una mane a de ope a a a és de la palab a con
dis in os mecanismos de pode . Exis en cosas que solo pueden nomb a -
se desde la p opia ealidad, po lo an o, las lenguas eu opeas adquie en
una limi ación y deno an insu iciencia en e a la na u aleza chilena. De
ahí que apa ezca es e suje o c iollo que habla el mapudungun, demos an-
do conoce y alo a el idioma de los indígenas de las ie as del país,
u ilizándolo no pa a cons ui g amá icas exó icas, sino pa a in eg a lo a
la his o ia na u al, geog á ica y ci il del Reino de Chile.
Sin emba go, es o no se ía su icien e. La comunidad indígena chile-
na e a pequeña y i ía asen ada en g upos que aún no habían alcanzado
un conocimien o p o undo del mundo que lo odeaba. No es necesa io
ahonda mucho en es e aspec o pa a hace no a que e iden emen e las
condiciones del pueblo chileno es aban muy po debajo de las comu-
nidades az ecas o incaicas en cuan o al núme o de habi an es, conoci-
mien os cul u ales, economía, in en os, esc i u a, ciencias, e cé e a. Po
lo an o, quien esc ibie a de Chile con el in de hace lo ale al in e io de
la comunidad eu opea debía se lo su icien emen e con incen e y as u o
pa a da al país los alcances necesa ios de la con ienda.
La cul u a indígena local enía cie o g ado de impo ancia, pe o no
podía u iliza se como undamen o mayo pa a aza el p oyec o c iollo
ya que no e a su icien e en sí misma. Se explica en onces en p ime a
– 134 –
F ancisca Ba e a campos
ins ancia po qué se inicia la de ensa con la his o ia na u al, que en suma
adquie e mayo ele ancia den o de los dos omos, no solo po que ue
publicada en los momen os más ensos de la polémica, sino ambién
po que como hemos hecho no a , su publicación signi icó el a gumen o
p incipal desde el cual Chile mi a ía al mundo.
La his o ia na u al con iene una desc ipción minuciosa y exal ada
de los elemen os de la na u aleza chilena. El suje o enunciado dedica su
a ención a odo lo elacionado con el paisaje y los ecu sos posibles de
explo a , ya que a pa i de es o se hace posible pensa que Chile pod ía
llega a ene cabida en el sis ema de p og eso mode no.
Desde el comienzo de la ob a, hay una excesi a p eocupación po
si ua a Chile den o de coo denadas geog á icas na u ales que delimi-
an el espacio dominado del eino. Se da én asis a no con undi el país
con luga es como el Cuyo, la Pa agonia y las ie as de Magallanes30.
Hay dos mane as que son jus i icadas en la enunciación pa a dibuja los
lími es del eino: p ime o en su aspec o na u al, es deci , lo que la misma
na u aleza ha unido en empe amen o y u os, y segundo, en las cos-
umb es de sus habi an es y sus asgos ísicos. Señala así:
«Algunos geóg a os dan á es e Reyno una ex ensión mucho mayo
que la que noso os le señalamos, pues comp ehenden asimismo
den o de sus lími es el Cuyo, la Pa agonia y las ie as Magallánicas:
egiones que, además de es a sepa adas de Chile po la misma na u-
aleza, se di e encian o almen e de él no menos en el empe amen o
que en sus u os y habi ado es, los quales se di e encian de los Chile-
ños en las acciones, en las cos umb es y en sus lenguajes»31.
En es e sen ido, es in e esan e hace no a que los elemen os que
son di e enciado es o especí icos de un espacio de e minado, son a su
ez lo que a cons uyendo a es e suje o enunciado , que en la medida
en que econoce una iden idad especí ica del e i o io (p ime o hacien-
do e e encia a los lími es que la na u aleza mad e impone, con las seme-
janzas en sus climas y ege ales y po úl imo, aludiendo al homb e na-
u al que log a aspasa los dema caciones y sus cos umb es, lenguajes
[30] Reco demos que es as p o incias no gozaban de los mejo es es imonios en cuan o a
su clima. Incluso el mismo aba e hace hincapié en es e aspec o. De es a mane a el jesui a
señala: «Asi que, mien as la a mós e a Chilena conse a su bellisimo azul, y goza de una
cumplida se enidad, las p o incias de Tucumán y de Cuyo […] es an inundados de llu ias
copiosas y moles ados de u iosisimas empes ades». mOLInA: Op. ci ., p. 24.
[31] mOLInA: Op. ci ., p. 3.
– 135 –
El discu so del pa io ismo c iollo en el Compendio de la his o ia...
y asgos ísicos), a azando un cuad o uni a io32 que e leja su p opia
iden idad y los lími es de su pode ío. En o as palab as, al esc ibi so-
b e las on e as de Chile, esc ibe ambién sob e las dema caciones de
«el Chile p opio»33.
Como emos, el discu so del pa io ismo c iollo es un discu so que
os en a pode , incluso desde su ma ginalidad. La his o ia na u al ma-
ni ies a la es echa elación que exis e en e el pode que se eje ce so-
b e los e i o ios y la acul ad de ep esen a los a a és de la palab a.
El suje o que enuncian econoce es a limi ando su his o ia al con ex-
o de la dispu a, y con es o, dando a en ende que los dominios de su
conocimien o sob epasan el conjun o de su na ación. En ese pode
deci más, emos como el discu so c iollo es el discu so del suje o que
se es ima como aquel que puede ep esen a po que conoce y domina los
obje os en su na u aleza misma. Sin emba go, es e pode en la palab a
se e al e ado po las condiciones del exilio, que implican la lejanía del
enunciado espec o del suje o de su discu so ―lejanía e imposibilidad
de un eg eso― en sín esis, pé dida. Así, po una pa e el yo se posicio-
na en odo lo que es desc i o y na ado yo he is o-yo conozco-yo es u e
y po o a, la nos algia y la pé dida se hacen p esen es en la exal ación
con inua de odo el paisaje chileno, a és de una se ie de adje i aciones
hipe bólicas, compa aciones y me á o as:
«El Reyno de Chile es uno de los mejo es países de oda la Amé ica:
pues la belleza de su cielo, y la cons an e benignidad de su clima, que
pa ece se han pues o de acue do con la ecundidad y la iqueza de su
e eno, le hacen una mansión an ag adable, que no iene que en i-
dia ningún do e na u al de quan os poseen las mas elices egiones
de nues o globo. Las qua o es aciones del año […] son egula es, y
es án muy bien ca ac e izadas […]. Desde que empieza la p ima e a,
has a la mi ad del año, conse a el cielo de odo el Reyno una pe pe-
ua se enidad […] siendo a o po ese iempo alguna lige a llu ia»34.
Po o a pa e, el pode que se esg ime en de la acul ad de ep e-
sen a a a és del lenguaje ope a ambién en la ausencia de palab a. En
es e sen ido, los silencios nos emi en a un signi icado que queda ue a
[32] «[…] yo comp ehendo ambién den o de sus con ines no solamen e los alles
occiden ales de la p opia mon aña, que segu amen e le co esponden, sino los alles
o ien ales; pues aunque caen ue a de los lindes na u ales, es án ocupados y poblados po
los Chileños desde iempo inmemo ial». mOLInA: Op. ci ., p. 4.
[33] mOLInA: Op. ci ., 9.
[34] Ibídem, p. 17.
– 136 –
F ancisca Ba e a campos
del lenguaje. El pode que os en a el c iollo sob epasa la capacidad del
lenguaje de con ene la pleni ud del espacio chileno:
«Son innume ables los íos meno es que descienden de la co dille a,
ó que se o man de aquellas uen es […]. Son an di e sas y an abun-
dan es en es e Reyno las es especies […] que si hubiésemos de da
cuen a de odas, necesi a íamos compone una ob a an bas a como la
Pi i ologia de Henckel»35.
En la medida en que a anza la na ación, los símbolos que an a
con igu a el paisaje chileno se hacen cada ez más cla os. En e ellos, la
co dille a es sin duda el emblema del discu so c iollo en el Compendio.
Desde él de i a oda la abundancia na u al del eino. La co dille a es el
acciden e na u al que limi a, p o ege y do a de iqueza, a monía y belle-
za: «[…] aquella mon aña, cuyas al ísimas cumb es, siemp e blancas y
elucien es, o man una pe spec i a ma a illosa»36.
Sin emba go, es o no es su icien e pa a el discu so del pa io ismo
c iollo ya que su obje i o no e a con e i al eino en una especie de
edén ame icano, sino ei indica lo den o de las posibilidades que o e-
cía el mundo mode no occiden al. Es deci , Chile debe ía apa ece no
solo como una pos al idílica, sino ambién como una p omesa posible
de se cie a a luz de la azón. De ahí que el enunciado se es ue ce
po es ablece analogías en e I alia y Chile, las que ienen po unción
apela a un ínculo ex a ex ual conocido po los lec o es que signi ica
como modo de ga an ía de ealidad y como e e encia que se desplaza
en cuan o a mi o cul u al.
En es e sen ido, las a iadas alusiones que se hacen a es e país se
explican en la necesidad de da a conoce el mundo ame icano y en espe-
cial, las ie as de Chile, a pa i de un e e en e conocido po los lec o es
que es a su ez po ado de a ibu os que el mismo jesui a se p eocupa
po enal ece , de al mane a que el homb e eu opeo pudie a gene a en
su men e una imagen de Chile asociada a la belleza, la comodidad, la
benignidad del clima, y la abundancia de ecu sos, desplazando en on-
ces el mi o de un país a o o. La unción que cumple I alia, como obje o
semió ico, es al amen e ideológica, pues p oyec a oda una cons ucción
imagina ia global en o no a sí misma, que ilumina el u u o del eino:
[35] Ibídem, pp. 67 y 87.
[36] Ibídem, p. 18.
– 137 –
El discu so del pa io ismo c iollo en el Compendio de la his o ia...
«Es e país es, po deci lo así, la I alia, o más bien el ja dín de la Amé i-
ca me idional, en donde b illa, con la misma pe ección y abundancia
que en Eu opa, odo cuan o se puede ape ece pa a dis u a de la
ida cómoda; pues hallandose si uada la po cion mas conside able
baxo los mismos g ados de la i ud, goza de los mismos climas […].
Los Andes […] hacen las eces de Alpes y de los Apeninos […] y así
como la p ospe idad de I alia se de i a sin duda de las dos p edichas
cadenas de mon es, la del Reyno de Chile depende o almen e de sus
co dille as»37.
5.3. Conclusión
En el Compendio de la his o ia geog á ica, na u al y ci il del eino de Chile
esc i a po el aba e Molina, la na ación se cen a p incipalmen e en el
espacio na i o del Reino. Se desc ibe de alladamen e los elemen os de
la lo a, auna, clima y habi an es, jun o con sus cos umb es y o ma de
ida. La ap opiación de la ie a se hace po medio del conocimien o del
en o no na u al y del dominio que el homb e ci ilizado puede eje ce
sob e él. En es e caso, el yo enunciado se p esen a a sí mismo como una
au o idad que con su conocimien o basado en la expe iencia legí ima (y
no el me o con ac o con uen es bibliog á icas de poco alo en su p oce-
dencia), hace suyo no solo el en o no, sino ambién las posibilidades que
de él se desp enden.
La na ación de Molina es de un p esen e que encuen a su unda-
men o en el u u o p óspe o, en la p omesa de lo que puede llega a se
dadas las condiciones a o ables que del en o no se enuncian. El ela o
con iene en sí mismo la semilla del po eni , que es la espe anza de la
conciencia c iolla; en ella es donde sien e cada ez más la posibilidad de
consolida su iden idad y su azón de se , el p incipio on ológico de su
exis encia. Es e «ja dín de la Amé ica» no puede sino se habi ado po el
homb e ci ilizado, conocedo de sus ie as y po ado de la e c is iana:
el c iollo. En es e mismo sen ido, el indígena pasa a se una p oyección de
la na u aleza chilena, es deci , una ins ancia ci iliza o ia, un eje cicio
de occiden alización en apa iencia menos iolen o que el impe ialismo es-
pañol. La subo dinación al eje de aza como pa ón común de dominación,
desplaza al suje o colonizado pe o no a la colonialidad del pode 38.
[37] Ibídem, p. 3.
[38] Ve quIJAnO, A.: “Colonialidad del pode , eu ocen ismo y Amé ica La ina”, en
LAndER, E. (comp.): La colonialidad del sabe : eu ocen ismo y ciencias sociales. Pe spec i as
La inoame icanas. Buenos Ai es: Clacso, 2000.
– 144 –
Seny He nández Ledezma
undamen ales du an e la e apa de la independencia nacional y que e-
nían sus aíces en la Ilus ación.
En es e p oceso de i cons uyendo la independencia, los acon eci-
mien os de ab il de 1810 ue on de i al impo ancia e inicia on un pe ío-
do de ansición, a a és del cual comienza a eme ge en las conciencias
de los ac i is as polí icos, en pa icula y de los miemb os de la pobla-
ción de la Capi anía Gene al de Venezuela, en gene al, las aspi aciones
po una nue a o ma de gobe na . Una se ie de aspec os esenciales que
ca ac e izan en la ac ualidad al sis ema polí ico enezolano inicia on
su eco ido desde ese en onces y cons i uye on la génesis de acue -
dos polí icos pa a consolida la democ acia como o ma de gobie no,
el mo o de las luchas po el esca e y el man enimien o de los de e-
chos polí icos y económicos, la p ác ica de la ciudadanía pa a ealiza
acue dos polí icos, la conce ación de in e eses pa a o mula polí icas
públicas, el p incipio de ep esen ación gube namen al y el eje cicio
de la sobe anía nacional.
Desde odas es as pe spec i as pueden es udia se las dinámicas de
los acon ecimien os susci ados el día de la Decla ación de la Indepen-
dencia de la República Boli a iana de Venezuela.
6.2. Fundamen ación de la in es igación
Las decisiones que puede adop a una comunidad de indi iduos
cons i uyen enómenos que ienen un ca ác e ilosó ico y se o ien an
a a és de un conjun o de p egun as básicas2 como quiénes oman las
decisiones, cómo ue on elegidas las pe sonas que oman las decisiones,
cuáles son los ac o es que in e ienen en el p oceso de oma las deci-
siones, cómo in luyen sus p e e encias o sus his o ias pe sonales en las
decisiones que llegan a adop a . Las ins i uciones polí icas pueden se
is as como cen os pa a oma decisiones de al o ni el y los líde es
que la con o man son pe cibidos como las pe sonas capaces de in lui
en el p oceso.
Los acon ecimien os susci ados du an e el 19 de ab il de 1810 pueden
se in e p e ados como un conjun o de decisiones que se ue on adop-
ando en con ac o con la ealidad y que u ie on un ma cado ca ác e
polí ico, de na u aleza colec i a po que en esas decisiones pa icipa on
[2] SIdJnAkI, D. e al: Poli ical Decision-Making P ocess (S udies in Na ional, Compa a i e and
In e na ional Poli ics). Ams e dam: Else ie Scien i ic Publishing Company, 1973, pp. 1 y 2.
– 145 –
1810: El es ablecimien o de la jun a sup ema de Venezuela...
ac i amen e los miemb os de la población de la en onces Capi anía Ge-
ne al de Venezuela, esidenciados en Ca acas. Ese día se des i uye al
P esiden e, Gobe nado y Capi án Gene al Vicen e Empa an y se cons i-
uye una Jun a Sup ema in eg ada po nue os di igen es polí icos, espe-
cialmen e c iollos, en ep esen ación del pueblo.
Benedic Ande son3 desa olla en el Capí ulo IV de su lib o Imagined
Communi ies una se ie de ideas que explican los compo amien os de
los c iollos en Hispanoamé ica du an e el p oceso de la Independen-
cia, las cuales han sido seleccionadas como hilo conduc o de la es uc-
u a de es a in es igación y con o man elemen os iden i a ios de los
suje os en análisis.
Las ideas p opues as po el au o son inco po adas a la in es iga-
ción median e un doble análisis. El p ime o, cons i uido po la e isión
de documen os que con ienen in es igaciones de ca ác e his ó ico sob e
la ealidad hispanoame icana du an e la p ime a década del siglo xIx ,y
el segundo, que consis e en un análisis cuali a i o del ac a que cons i-
uyó la Jun a Sup ema de Venezuela Conse ado a de los De echos de
Fe nando VII i mada el 19 de ab il de 1810, omando en cuen a an o las
ci cuns ancias que ocu ie on ese día como los de alles de las decisiones
polí icas adop adas, las azones que las undamen a on y las medidas
más ele an es adop adas po el gobie no.
Las ideas que o ien an la in es igación, desa olladas po Benedic
Ande son en su lib o son el eje cicio del lide azgo en Hispanoamé ica
pa a la conducción de los mo imien os independen is as son las p o es-
as en con a del p oceso de dominación polí ico y económico eje cido
desde la me ópoli y el con enido de los p incipios polí icos de la Ilus a-
ción que si ie on de base a las decisiones adop adas y a la mane a como
ue on adop adas po esos ac o es.
De acue do con el au o 4, el lide azgo pa a la conducción de los
mo imien os independen is as es u o o ganizado po p opie a ios de
ie as aliados con un pequeño núme o de come cian es y a ios i-
pos de p o esionales como abogados, mili a es y unciona ios locales
y p o inciales.
La pa icipación polí ica de esos g upos obedecía a las unciones
que cumplían den o de la sociedad, muchos de los cuales es aban
ep esen ados en los cabildos, que cons i uían ins i uciones desde
las cuales se eje cía el pode local pa a a a asun os básicamen e
[3] AndERSOn, B.: Imagined Communi ies. London: Ve so, 1991, pp. 47-65.
[4] Ibídem, 48.
– 146 –
Seny He nández Ledezma
adminis a i os y que u ie on una singula impo ancia en el p oceso
de la independencia.
Se en iende po cabildo den o del con ex o de la in es igación5:
«Un o ganismo dedicado al gobie no y adminis ación de las ciuda-
des y illas, ep esen ando la comunidad de ecinos. Se basó en el
modelo español de ayun amien o o cabildo medie al, que en Amé-
ica adqui ió nue o b ío con i iéndose en un núcleo impo an e del
es ado colonial. Es e modelo de adminis ación local, con cie as a-
iaciones, co esponde a lo que hoy conocemos como el concejo mu-
nicipal que se enca ga de egi la ida adminis a i a de las ciudades
ac uales.
Es a ins i ución man u o una es uc u a gené ica y cumplió con
la no ma i idad impues a desde la me ópoli sob e su composición
y uncionamien o. Sin emba go ue lexible con ando con una g an
capacidad de adap ación a las condiciones pa icula es de cada luga ,
lo que le pe mi ió ene cie os g ados de au onomía como lo ue on
los municipios medie ales españoles».
Benedic Ande son, al a a el ema de la Independencia Hispano-
ame icana6 se e ie e ambién a las p o es as de los c iollos en con a del
p oceso de dominación eje cido desde la me ópoli española. El con ol
económico e ec uado desde Mad id es u o ca ac e izado con la impo-
sición de nue os impues os, la búsqueda de una mayo e iciencia pa a
ecolec a los, el o alecimien o del monopolio come cial, la cen aliza-
ción de je a quías adminis a i as y la p omoción de la inmig ación de
españoles peninsula es.
Todas esas medidas debili aban el pode económico de los c io-
llos, quienes se enían o aleciendo inancie amen e y aspi aban in lui
signi ica i amen e en la polí ica colonial median e su pa icipación ac i-
a en los asun os de las colonias. En el caso enezolano, se ges a on las
ci cuns ancias p opicias pa a alcanza sus p opósi os du an e los acon-
ecimien os que se susci a on el 19 de ab il de 1810.
Ande son7 se e ie e, así mismo, a la ideología de los c iollos,
quienes se inspi a on en concep os polí icos p oceden es de dis in os
au o es de la Ilus ación, cuyos con enidos impulsa on los ideales in-
dependen is as y se con i ie on en un a senal c í ico de los an iguos
egímenes impe iales.
[5] BE AncuR, M. C.: His o ia Adminis a i a del Cabildo Colonial, La Villa de Nues a Seño a de
la Candela ia de Medellín, 1675-1820. Medellín: Alcaldía de Medellín, 2005, p. 4.
[6] AndERSOn, B.: Op. ci ., p. 50.
[7] Ibídem, pp. 50 y 65.
– 147 –
1810: El es ablecimien o de la jun a sup ema de Venezuela...
A a és de la imp en a en Hispanoamé ica8 se di undie on los
p incipios polí icos que habían inspi ado an o a la Independencia de
los Es ados Unidos de Amé ica como a la Re olución F ancesa. Cuando
se susci an los acon ecimien os del 19 de ab il de 1810, el e eno es aba
abonado pa a que las decisiones que se adop a on espondie an al con-
enido mani ies o de esas ideas e oluciona as. En el Ac a Cons i u i a
de la nue a Jun a Sup ema de Gobie no que se analiza, se ha á e e-
encia a es concep os básicos p oceden es de la ob a de Juan Jacobo
Rousseau, los cuales son la Sobe anía popula , el De echo Na u al y la
Volun ad Gene al.
6.3. Con ex o his ó ico que con ibuyó con el es ablecimien o de
las nue as jun as de gobie no en Hispanoamé ica
Dos acon ecimien os undamen ales con ibuye on con el es able-
cimien o de las nue as jun as de gobie no en Hispanoamé ica, la do-
minación ancesa en España y la alianza de los nue os gobie nos his-
panoamé icanos con el Rey Fe nando VII, lo cual implicaba desconoce
la au o idad ancesa que se había es ablecido en la me ópoli. Den o
de es a coyun u a polí ica, los di igen es c iollos decidie on pa icipa
ac i amen e y cons i ui nue as jun as de gobie no en las cuales ellos
pudie an eje ce el p incipio de la ep esen ación popula en el p oceso
de oma de decisiones ela i o a asun os de ca ác e público de las es-
pec i as colonias. Las jun as se es ablecie on con el p opósi o de p ese -
a los in e eses de Fe nando VII9.
El 19 de ab il de 1810 se es ableció la Jun a Sup ema Conse ado a
de los De echos de Fe nando VII. Es a jun a no ue econocida po im-
po an es p o incias de la Capi anía Gene al de Venezuela, las cuales
decidie on con inua apoyando a las au o idades coloniales. En el ac a10
que se esc ibió ese día pa a cons i ui la Jun a Sup ema, se menciona la
si uación que i ía España y el Rey Fe nando VII, como una mane a de
[8] Ibídem, p. 65.
[9] La p ime a Jun a Sup ema de Gobie no que se es ableció ue en Qui o el 10 de agos o
de 1809, la segunda ue el 19 de ab il de 1810 en Ca acas. Ese mismo año, se es ablecie on
o as dos jun as de gobie no en Ca agena y en Pamplona, po solo ci a unos ejemplos.
Consul a en las Re e encias el documen o esc i o po I án Vila.
[10] Ve en anexo copia del Ac a de la Jun a Sup ema de Venezuela Conse ado a de los
De echos de Fe nando VII.
– 148 –
Seny He nández Ledezma
jus i ica la cons i ución de una nue a jun a de gobie no que ope ase
desde el cabildo de Ca acas, pa a a ende :
«A la salud pública de es e pueblo que se halla en o al o andad, no
solo po el cau i e io del seño Don Fe nando VII, sino ambién po
habe se disuel o la jun a que suplía su ausencia en odo lo ocan e a la
segu idad y de ensa de sus dominios in adidos po el Empe ado de
los anceses, y demás u gencias de p ime a necesidad, a consecuen-
cia de la ocupación casi o al de los einos y p o incias de España, de
donde ha esul ado la dispe sión de odos o casi odos los que compo-
nían la exp esada jun a y, po consiguien e, el cese de su unciones».
Es as palab as desc iben con bas an e exac i ud las no icias que se
habían ecibido desde la me ópoli y como el Rey Fe nando VII había
decidido abdica y cede a Napoleón odos sus de echos al T ono de
España e Indias, lo cual ue econocido en los T a ados de Bayona del
mes de mayo del año 1808. Así mismo, du an e el mes de junio del mis-
mo año, la Jun a Sup ema de Se illa en ió in o mación a los dominios
españoles en Amé ica sob e las azones que habían mo i ado su c ea-
ción y sob e la o ganización de la esis encia a a o de Fe nando VII11.
Dados es os acon ecimien os, el Ayun amien o ca aqueño había deci-
dido uni se ambién a la esis encia española y desobedece las p e-
ensiones de pode que enían los anceses en los e i o ios de las
colonias españolas.
La dominación ancesa en e i o io español du an e el año 1808
exigía que España inancia a las gue as napoleónicas. Es a si uación e a
pe cibida po los c iollos con cie a inquie ud po que sen ían emo an e
las medidas que pudie a adop a el gobie no ancés hacia las colonias
en Hispanoamé ica.
Los c iollos aspi aban eje ce ca gos polí icos de cie a je a quía en
las colonias y ese de echo es aba ese ado exclusi amen e a los blancos
peninsula es. El acío de pode que se c eó en la me opóli y el emo
a una insu ección popula , los condujo a es ablece jun as de gobie no
y a eje ce ca gos de au o idad en ellas. No decidie on sepa a se de la
me ópoli sino que busca on una solución in e media que consis ió en
apoya a la esis encia española que se es aba ges ando y p oclama se
ieles a Fe nando VII12.
[11] BREWER-cARíAS, A. R.: “Algo más sob e el 19 de ab il de 1810 y algunos an eceden es de
la Re olución de Ca acas”, palab as pa a el ac o de Clausu a de las Jo nadas de De echo
Público de la Uni e sidad Mon ea ila, Ca acas 29 de ab il de 2010, pp. 1-3.
[12] nuñEz, J.: La Re olución F ancesa y la Independencia de Amé ica La ina. 1989, pp. 30 y 31.
– 149 –
1810: El es ablecimien o de la jun a sup ema de Venezuela...
Las nue as jun as de gobie no se ins ala on en los cabildos y debido
a la na u aleza de las medidas de gobie no que adop a on, le die on una
mayo capacidad de decisión a esas ins i uciones.
6.4. El cabildo como ins i ución y el es ablecimien o de la nue a
jun a sup ema de gobie no de 1810
En las colonias españolas de Hispanoamé ica llegó a cons i ui se
un «pode dual», en e los c iollos, que enían el pode económico y los
blancos peninsula es que de en aban el pode polí ico, en ep esen ación
de la Co ona española.
Ese pode dual, a lo la go del siglo xVIII adqui ió las o mas de lu-
chas y en en amien os polí icos que se exp esa on en mo ines, ebelio-
nes y alzamien os ciudadanos di igidos po los cabildos, que se habían
con e ido en cen os de pode c iollo, mien as el pode de los blancos
peninsula es se concen aba en ca gos como los de i eyes, audiencias
o capi anes gene ales13.
Po o a pa e, el cabildo e a un ó gano del pode de una mino-
ía p i ilegiada. Pa a pa icipa en el cabildo e a necesa io ene í ulos
mili a es, eclesiás icos, de nobleza o ene pode económico su icien e
como ocu ía con los c iollos. Los mes izos, indios y escla os solo podían
log a pa icipa en los cabildos siendo ep esen ados po los p ocu a-
do es. Gene almen e, los asun os a ados en los cabildos espondían a
los in e eses de la población p i ilegiada14.
Cada ez que se undaba una ciudad se es ablecían los cabildos y se
u ilizaba un i ual que consis ía en:
«Escoge el luga en nomb e del Rey, se ealizaba el en ie o de una
a a y una c uz simbolizando la jus icia y la olun ad de Dios, se
azaba una línea, se co aba maleza simbolizando la posesión de la
ie a e inmedia amen e se elegía el cabildo quien se enca ga ía del
gobie no de la nue a ciudad»15.
Los cabildos u ie on dos componen es undamen ales el Re-
gimien o y la Jus icia, po lo que se enca gaban de egi los asun os
[13] Ibídem, pp. 23 y 24.
[14] BE AncuR, M. C.: His o ia Adminis a i a del Cabildo Colonial, La Villa de Nues a Seño a de
la Candela ia de Medellín, 1675-1820. Medellín: Alcaldía de Medellín, 2005, p. 11.
[15] Ibídem, p. 4.
– 150 –
Seny He nández Ledezma
adminis a i os de la ciudad e impa i jus icia, haciéndose ca go de las
causas ci iles y c iminales.
Cuando se es ablece la Jun a Sup ema en la ciudad de Ca acas el
19 de ab il de 1810, de acue do con el con enido del ac a cons i u i a,
se eunie on en la sala capi ula odas las pe sonas que i ma on el
documen o y que cons i uían los miemb os cabildo y desde el mismo
cabildo en a on en con ac o con la población que se había eunido en
la calle pa a e ec ua las consul as necesa ias.
Los acon ecimien os que se na an en el ac a, se p esen an de ma-
ne a de allada y ecogen an o la enuncia del P esiden e, Gobe nado
y Capi án Gene al de Venezuela, Vicen e Empa án, como la pa icipa-
ción de la población en la calle y la designación de los nue os miem-
b os de la Jun a Sup ema de la siguien e mane a:
«Y en onces, aumen ándose la cong egación popula y sus clamo es
po lo que más le impo aba, nomb ó pa a que ep esen asen sus
de echos, en calidad de dipu ados, a los seño es doc o es don José
Co és de Mada iaga, canónigo de me ced de la mencionada iglesia;
doc o F ancisco José de Ri as, p esbí e o; don José Félix Sosa y don
Juan Ge mán Roscio, quienes llamados y conducidos a es a sala con
los p elados de las eligiones ue on admi idos, y es ando jun os con
los seño es de es e muy ilus e cue po en a on en las con e encias
conducen es, hallándose ambién p esen es el seño don Vicen e
Basad e, in enden e del ejé ci o y eal hacienda, y el seño b igadie
don Agus ín Ga cía, comandan e subinspec o de a ille ía; y abie -
o el a ado po el seño P esiden e, habló en p ime luga des-
pués de su seño ía el dipu ado p ime o en el o den con que quedan
nomb ados, alegando los undamen os y azones del caso, en cuya
in eligencia dijo en e o as cosas el seño P esiden e, que no que ía
ningún mando, y saliendo ambos al balcón no i ica on al pueblo
su delibe ación; y esul ando con o me en que el mando sup emo
quedase deposi ado en es e Ayun amien o muy ilus e».
La nue a Jun a Sup ema inició sus unciones ese mismo día den-
o del cabildo y las medidas que se adop a on, enían un ca ác e de
eme gencia que no admi ían, desde la óp ica de los nue os miemb os
de la jun a, ninguna dilación.
– 151 –
1810: El es ablecimien o de la jun a sup ema de Venezuela...
6.5. El impac o de la dominación polí ico-económica de la
me ópoli en las medidas adop adas al es ablece se la nue a Jun a
Sup ema de Gobie no
La dominación polí ica de la me ópoli en Hispanoamé ica se eje cía
a a és de las au o idades designadas pa a eje ce los dis in os ca gos,
con el p opósi o de ene la ce eza de que las ins ucciones dadas iban
a se obedecidas an o po los unciona ios que aca aban las ó denes,
como po los o os in eg an es de la población. E a así como se eje cía la
au o idad, basada en el p incipio del mando y de la obediencia.
Es a dominación había empezado a se cues ionada y las medidas
implan adas, así como la o ma de eje ce la au o idad no con aban con
la legi imidad su icien e po di e sos sec o es de la población.
La dominación económica se basaba en los con oles que desde la
me ópoli enía el come cio de los p oduc os que se p oducían en e i-
o io hispanoame icano y la excesi a ca ga de impues os asignada a los
p oduc os. Se gio Rod íguez16 e alúa c í icamen e las medidas adop a-
das po la Co ona española en e las cuales se pueden señala : la es ic-
ción de las expo aciones de acue do con las necesidades exclusi as del
come cio peninsula , con lo cual se limi aban las posibilidades de los
c iollos de encon a nue os me cados; la obligación de consumi las
me cade ías que los come cian es españoles endían con sob e p ecio,
mien as que los c iollos aspi aban comp a p oduc os con meno es p e-
cios; y la imposición de nue os impues os, cuando los na i os exigían
que se ebaja an.
El 19 de ab il de 1810 la nue a jun a adop ó una se ie de medidas,
que se conocen en la ac ualidad po que o man pa e del ex o del ac a
cons i u i a jun a y ue on expues as públicamen e con el p opósi o de
di undi las pa a su conocimien o po los miemb os de la población y
pa a in oduci los cambios eque idos que ans o ma an el o den y la
o ganización impues os desde la me ópoli en los aspec os adminis a i-
os que espondían a la sa is acción de los in e eses de los c iollos.
En es e o den de ideas, se e ec uó la des i ución del seño don
Vicen e Basad e po el seño don F ancisco de Be io, quien se con e ía,
de es a mane a en Fiscal de Su Majes ad en la Real Audiencia de Ca acas
y enca gado del despacho de su Real Hacienda. Así mismo, se mencionó
que los miemb os del T ibunal de la Real Audiencia iban a se des i uidos
[16] ROdRíGuEz, S.: “La Re olución de Independencia. Una Re olución del Abajo P o undo”,
en Re is a Rebeldía, n.º 62, 16 de oc ub e de 2008, p. 54.
– 152 –
Seny He nández Ledezma
y que o os miemb os, de mayo con ianza de los miemb os de la Jun a
designada, se ían nomb ados.
Como puede obse a se, las nue as designaciones y las medidas
que se adop a an iban a es a di igidas a educi los impues os y a o-
men a la au onomía adminis a i a den o de la Capi anía Gene al de
Venezuela. El mando de las a mas quedó a las ó denes del Tenien e
Co onel don Nicolás de Cas o y del Capi án don Juan Pablo de Ayala,
quienes debían aca a las ó denes emanadas del Ayun amien o, que se
con e ía en deposi a io de la sup ema au o idad. O a de las medidas
adop adas consis ió en o ma cuan o an es el plan de adminis ación y
gobie no que ue a más con o me a la olun ad gene al del pueblo. Las
medidas elacionadas con la segu idad y el o den público queda on ex-
p esadas de la siguien e mane a:
«Con inua las ó denes de policía po aho a, excep uando las que
se han dado sob e agos, en cuan o no sean con o mes a las leyes
y p ác icas que igen en es os dominios legí imamen e comunica-
das, y las dic adas no ísimamen e sob e anónimos, y sob e exigi se
pasapo e y iliación de las pe sonas conocidas y no ables, que no
pueden equi oca se ni con undi se con o as in usas, incógni as y
sospechosas».
Se menciona on a los dipu ados, que habían sido designados po
el pueblo, pa a que ep esen a an den o del Ayun amien o sus in e e-
ses y a quienes se les o o gó oz y o o en las euniones. Los dipu ados
elegidos po el pueblo ue on el Tenien e de Caballe ía don Gab iel de
Pon e, don José Félix Ribas y el enien e e i ado don F ancisco Ja ie
Us á iz.
6.6. P incipios polí icos undamen ales p oceden es de la
Ilus ación p esen es en el ac a cons i u i a de la nue a Jun a
Sup ema de Gobie no
Los c iollos y los clé igos en Hispanoamé ica se eunían pe iódi-
camen e en e ulias pa a lee y comen a los con enidos de ejempla-
es de la Encyclopédie, di igida po Dide o y D’Alembe , así como las
ob as de Rousseau, Mon esquieu, Vol ai e, en e o os ep esen an es
de la Ilus ación. Exis e una in e p e ación gene alizada en e los his o-
iado es sob e la mane a en cómo se asimilaban es as lec u as du an e
– 153 –
1810: El es ablecimien o de la jun a sup ema de Venezuela...
las e ulias, cual sos iene que las mismas se hacían desde las p opias
con icciones y e e en es cul u ales de los asis en es17.
Ya desde 1932, J. F ed Rippy sos u o en su lib o His o ical E olu ion
o Hispanic Ame ica que los ideales de libe ad, de echos na u ales e
igualdad an e la ley y sobe anía popula , desa ollados en Ingla e a,
ecibie on exp esiones li e a ias i esis ibles en F ancia, ue on pues-
os en p ác ica inicialmen e en los Es ados Unidos y cons i uye on la
g an ue za espi i ual de las he oicas luchas po la emancipación de
Hispanoamé ica18.
Las concepciones sob e el gobie no, el Es ado, la sobe anía popula ,
el De echo Na u al, los De echos Ciudadanos y Humanos y la Volun ad
Gene al se in eg aban a un discu so emancipado que co espondía
a las ci cuns ancias his ó icas que se i ían en aquellos iempos y de
alguna mane a, expe imen aban in e namen e que la ansición hacia
los cambios polí icos e a posible. Los concep os u ilizados po los pen-
sado es ilus ados eu opeos se ep oducían en los esc i os y discu sos
de los c iollos. Se llegaba a echaza el o igen di ino de la mona quía
y se di undía la idea de la sobe anía popula , pa a la cons i ución de
los nue os gobie nos epublicanos e incluso pa a el es ablecimien o, la
consolidación de la legi imidad polí ica o pa a e oca el manda o de
la misma mona quía.
En muchos casos, den o de Hispanoamé ica, se llegó a plan ea la
legi imidad polí ica de las Jun as P o inciales y de la Jun a Sup ema es-
ablecida en España, basada en el p incipio de sobe anía popula , mien-
as el Rey Fe nando VII es u iese en cau i e io.
En a ios luga es de Hispanoamé ica se conocía la Decla ación de
los De echos del Homb e y del Ciudadano y el comp omiso polí ico
de las pe sonas se o alecía inspi ado en los de echos na u ales, basa-
dos en la igualdad, la libe ad, la segu idad y la esis encia a la op esión.
Las pe cepciones en o no a los gobie nos cambiaban ambién po que
en el nue o imagina io polí ico comenzaba a eme ge la impo ancia del
sen ido de esponsabilidad gube namen al pa a ga an iza la elicidad
[17] cAncInO, T. H.: La Ideología de la Independencia de Chile y el Discu so de la Re olución
F ancesa. 2008; ci a las ideas de cRIS OFFAnInI, P. en su lib o Dominación y legi imidad polí ica
en Hispanoamé ica. Dinama ca: Aa hus Uni e si y P ess: Aa hus, 1991, quien exp esaba
que: «Es os mo imien os de ideas no llega on a inse a se en un acío ideológico cul u al.
Las sociedades hispanoame icanas a la ho a del impac o de es as co ien es es aban
ya con o madas po una ma iz de pensamien o y acción, que a ancaba de una isión
a is o élico- omis a del uni e so, la sociedad y el mundo».
[18] Ibídem, p. 103.
– 256 –
Ca olina Piza o Co és
Ene o-junio de 2002, pp. 49-85.
ShARPE, J.: “His o ia desde abajo”, en BuRkE, P. e al.: Fo mas de hace his o-
ia. Mad id: Alianza, 1995, pp. 38-58.
SuáREz, C.: “El espacio emenino en la nue a no ela his ó ica hispano-
ame icana: una lec u a de Juanamanuela mucha muje de Ma ha Me ca-
de ”, en Ac as 2. Cong esso B asilei o de Hispanis as. Disponible en: h p://
www.p oceedings.scielo.b /scielo.php?sc ip =sci_a ex &pid=MSC00
00000012002000300012&lng=en&n m=iso, 10 de ab il de 2010.
OdOROV, T.: “Mikhail Bakh in. The dialogical p inciple”. Theo y and his-
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WhI E, H.: Me ahis o ia. México: FCE, 1992.
– 257 –
cAPí uLO 12
DEL BICENTENARIO AL CENTENARIO: MUNDO
INDÍGENA, MUNDO MESTIZO Y EL ETHOS BARROCO DE
BOLÍVAR ECHEVERRÍA
ESTEBAN PONCE ORTIZ
(Uni e si y o Vi ginia a Wise, USA)
«En la desespe ación de su cegue a,
c eyendo eje el pasado
había ejido el po eni ».
Manuel Sco za
CuAndO en Qui o, hace más de cien años se inaugu aba el monumen-
o mayo de la ciudad al hé oe de la Ba alla de Pichincha, Ma iscal
An onio José de Suc e, denominado po el p opio Bolí a «el engado
de los Incas»1, los mes izos ac iollados de la cen ena ia epública cele-
b aban con des iles alegó icos la libe ad polí ica ob enida po el hé oe
enezolano pa a las cinco naciones andinas. Al « engado de los Incas»
saludaban sendas alego ías de la libe ad de cada uno de los países
andinos. Las niñas que ungían como ales e an blancas-mes izas ami-
lia es de los cancille es de las dis in as naciones ep esen adas. En ca-
uaje apa e, una de esas niñas con es imen a indígena y plumas ale-
go izaba a Amé ica libe ada. Sin se lo, o sin c ee se lo, la niña blanca
se «dis azaba» como indígena pa a ep esen a a esa g an po ción de
la población que es aba excluida de la celeb ación cen ena ia. El indígena
podía se pa e del imagina io his ó ico, pe o no de la nación p esen e
[1] muRA ORIO, B. (ed.): Imágenes e imagine os. Qui o: FLACSO, 1994, p. 14.
– 258 –
Es Eban PoncE o iz
que se ap emiaba a ing esa en la mode nidad. Y, sin emba go, el e ec o
alegó ico en úl imo é mino ni bo aba de ini i amen e al indígena de
la ealidad nacional ni lo ep esen aba adecuadamen e, de modo que el
e ec o e minaba po ahonda el abismo de la ausencia indígena en la ce-
emonia. El ges o de ep esen a lo en el escena io del pode en el Ecua-
do e mina po hace más agudo el acío que media en e los libe ado-
es eó icos y los eó icamen e libe ados. Sin duda, en aquel comienzo de
siglo y en aquel cen ena io hace cien años, las p eocupaciones mayo es
de los in elec uales y los polí icos es aban más ligadas a la u gencia del
p og eso, y la epe ición de la ca illa cí ica sob e los hé oes e a solo una
es a egia mal aplicada pa a alcanza ese obje i o. No impo aba que el
pa io e ismo cí ico no sal a a la dis ancia eal con el indígena eal que
no se eía ep esen ado ni en la alego ía, ni en la ges a he oica de Suc e,
ni en la nación que ya celeb aba su p ime siglo de exis encia. Blanca
Mu a o io, en su lib o Imágenes e imagine os, ep esen aciones de los indíge-
nas ecua o ianos, siglos xix y xx, ecopila una impo an e colección de a-
bajos sob e el ema de esas ep esen aciones, cada uno de los ensayos
de ese lib o explica los mecanismos con los que se bo aba al indígena
eal pa a sus i ui lo con la alego ía gené ica que lo desplazaba hacia
un uni e so me amen e e ó ico. Y cuando se hablaba del indígena eal
e a pa a e o za la con icción de es a en e a un p oblema: «el p o-
blema del indio», axioma que en úl imo é mino esponsabilizaba al
indígena de la imposibilidad de la nación de en a en el sende o de la
mode nidad y el p og eso.
Con el anscu so de las p ime as décadas del siglo xx, se consoli-
dó en la egión andina la co ien e de pensamien o «indigenis a». Los
in elec uales omán icos desde el siglo xIx habían inse ado al indio en
el paisaje andino con mayo o meno acie o2. Manuel González P ada
con Nues os indios, anunció el p ime ace camien o ealis a a la condi-
ción del indio ame icano y bajo el in lujo de es e, desde los ensayos de
Ma iá egui en 1928 y el de Pío Ja amillo Al a ado sob e El indio ecua-
o iano, pasando po Huasipungo en 1934, El mundo es ancho y ajeno
(1941) y Los íos p o undos (1958) has a las no elas de Manuel Sco za
en los 70, el indigenismo se consolidó como una endencia in elec ual,
pa icula men e en el mundo andino, pe o llegó a se una endencia
la inoame icana que se ex endió desde la li e a u a hacia o os ámbi os
cul u ales como la música y ambién las a es plás icas (bas e menciona
[2] Me a, Mon al o, Olmedo, Zaldumbide, C espo To al en Ecuado ; Ma o de Tu ne en
el Pe ú (pa cialmen e Palma pod ía se ).
– 259 –
Del bicen ena io al cen ena io: mundo indígena, mundo mes izo y...
como ejemplo la música del al iplano que eco ió La inoamé ica en los
70 y 80; y las endencias pic ó icas de Cecilio Guzmán de Rojas, Oswal-
do Guayasamín y Edua do Kigman, en e an os o os)3. Pe o el indige-
nismo p oducido po mes izos encon ó sus lími es, unas eces, en el
pa e nalismo e nocén ico en el que se undaba, he ede o de no pocas
nociones omán icas, o as, en la ca ga ideológica que exigía el ealismo
social; y, o as, inalmen e, en los p ejuicios de la mode nidad en e a
odo sabe -o o que hicie a esis encia al p og eso o al desa ollismo. A
la la ga los mo imien os a ís icos indigenis as se con i ie on «en un
nue o sis ema blanco-mes izo de exclusiones y an agonismos», como
apun a el es udioso de la li e a u a andina Michael Handelsman4. La
ap opiación de las oces indígenas y el juego en ílocuo y ica io de
las endencias indigenis as ha sido c i icada en las décadas más ecien es
po las eo ías pos -coloniales. Sin emba go como dice Handelsman, el
indigenismo ue el p incipio necesa io pa a que en la década de los 90,
se p oduje a un gi o adical en el modo de la p esencia de los pueblos
indígenas y a o-descendien es. El Ecuado ue un espacio p i ilegiado
en el que las o ganizaciones y mo imien os aglu inan es de esas «mino-
ías» se au oe igie on modelo de ei indicación y au o- ep esen ación,
has a el pun o de inicia un p oceso econ igu a i o de las «ca og a ías
ísicas y men ales de la nación», como a i ma Handelsman5. Quizás con
cie a ingenuidad, Handelsman quie e empeza a lee ya la nue a li e a-
u a y los nue os p oduc os cul u ales que debe ían empeza a gene a se
desde es a laman e condición «in e cul u al» de la nación ecua o iana;
y en los albo es de la « e undación» del es ado, ónica con la cual se ce-
leb a el bicen ena io. Así como el c í ico li e a io, muchos en el país y en
la egión, dan po hecho el nacimien o del nue o es ado «in e cul u al»
ampa ado en la úl ima Cons i ución. Sin emba go, la posibilidad de esa
nue a nación «descolonializada» debe da se en los é minos que ad ie -
e la c í ica poscolonial, Ca he ine Walsh, y lo ci a el p opio Handels-
man, más como un p oceso siemp e inacabado y en cons an e iesgo, más
que como una me a alcanzada. El colonialismo es un iesgo pe ma-
nen e que a de la mano del e nocen ismo, y es e es p ác icamen e
una necesidad cul u al de los pueblos. Es e es el pun o cen al de mi
[3] A u o Bo da (La Paz, 1883-1953); José Sabogal (Cajama ca, 1888-1956); Camilo Egas
(Qui o, 1889-1962); Miguel Cama go (Sicuani, 1941) son algunos de los que se pod ía
menciona .
[4] hAndELSmAn, M.: “Joaquín Gallegos La a y ‘El sínd ome de Falcón’: li e a u a, mes izaje
e in e cul u alidad en el Ecuado ”, en Kipus: e is a andina de le as 25, 2009, p. 169.
[5] Ibídem, p. 170.
– 260 –
Es Eban PoncE o iz
pa icipación en es e semina io. Habla sob e el eje cicio de ensión, no
de equilib io, en el que debe p opicia se la consolidación de la in e cul u-
alidad como modo de ida que aspi a a una sue e de poscapi alismo y
poscolonialidad. La ensión in e cul u al implica la o mulación de puen-
es sob e bases ela i amen e e nocén icas que con inuamen e in en an
sali de sí pa a p opicia encuen os que no sean bo adu as del o o ni
enuncias del yo-cul u al, es uc u a dialógica que exige un espe o « a-
dical del o o». Un e dade o es ado de pos colonialidad, o el es ado más
ce cano posible a una au én ica supe ación de la colonialidad, depende
o almen e de es a disposición a es ablece un diálogo cul u al, no sin
p ejuicios pe o cie amen e sin condiciones p e ias. Una pe sona de esca-
sas luces en el ema in e cul u al me p egun aba alguna ez: ¿qué apo e
signi ica i o a la humanidad habían dejado las cul u as ame icanas p e-
hispánicas? Di ícilmen e esa pe sona pod á en ende que el apo e ma-
yo de esas cul u as es á po eni , po que hay en ellas un es ado la en e
de alo izaciones que oda ía no han sido a a esadas po la cul u a del
me cado. De modo que la espe anza in e cul u al adica en lo que, como
se es occiden ales ma cados ine i ablemen e po el modelo de mode ni-
dad « eal», que emos, podemos o debemos ap ende de las cul u as que
po lo menos pa cialmen e han is o c uza es a mode nidad a cie a dis-
ancia. Espe o que en uso y espe o del eje cicio de acionalidad que nos
eúne, no se p e enda en ende que la p opues a de es a ponencia es un
e o no « obinsonesco» a la sel a, pe o sí un eclamo de espe o adical
po esas comunidades cul u ales que asumen su de echo de in eg a se a
su p opio i mo y con eniencia al eng anaje mode no.
Descub o dos ejemplos espe anzado es de las posibilidades de los
p oduc os in e cul u ales apa ecidos en los úl imos dos años. El p ime-
o lo ci a el p opio Michael Handelsman, quien alude en su a ículo al
Fes i al ÑAWIPI, p ime es i al de co ome ajes quichua en el Ecuado ,
p oducido po la o ganización RUPAI; el segundo ejemplo es el docu-
men al C ude, del di ec o b i ánico Joe Be linge . Ambos son mues as
de ecnologías y lenguajes de la mode nidad que en an en con ac o con
el en amado de una cosmo isión al e na que modi ica los iempos de
la mode nidad. La p opia ecnología cinema og á ica ans o ma al in-
dígena que se ap opia de las ecnologías audio isuales, pe o ambién los
suje os de la mode nidad quedamos expues os a esa mi ada o a que se
ap oxima al mundo de modo di e en e y que puede ayuda nos a con i-
gu a una mode nidad al e na i a. Los es i ales de cine Ñawipi o gani-
zados po la o ganización RUPAI son mues as in e esan es de las p i-
me as p oducciones de cine quichua ecua o iano, andino y en gene al de
– 261 –
Del bicen ena io al cen ena io: mundo indígena, mundo mes izo y...
pueblos o igina ios de Amé ica. Y el documen al b i ánico C ude es o o
ejemplo impo an e de las posibilidades in e cul u ales, pa a discu i los
e ec os de la mode nidad « eal». C ude es un indicio de esos o os diálo-
gos pa alelos al discu so de la mode nidad, en los que se egis an o o
ipo de encuen os en e el p og eso « eal» y sus demandan es; hay aquí
indicios de unas o mas de coope ación di e sa en las que se anuncia la
búsqueda del « espe o adical» que iabiliza la in e cul u alidad. Es im-
pe a i o ap oxima se a las azones de la esis encia al desa ollismo an es
de condena las. En la ac ualidad, es e dad que los pueblos indígenas
buscan asociados que se unan a sus causas, pe o ya no son más, agen es
de segundo o den me amen e mo ilizados po los in e eses polí icos de
o os. No se puede p e ende pensa que con o me se in eg an a los espa-
cios «mode nos» de deba e y de lucha eminen emen e polí ica, las ag u-
paciones indígenas se in eg an ambién a un esquema de negociación
polí ica que an es les e a ajeno. No se puede p e ende que en el diálogo
en el e eno de es uc u as me odológicas occiden ales se man enga una
pu eza ni de p ocedimien os ni de cosmo isión, su modo de en ende
el mundo a ans o mándose. Y, a mi pa ece , lo in e esan e de la in-
e cul u alidad posible es que ambién la cosmo isión mode na se deje
ambién ans o ma po cie as posi i idades que aho a mismo esul an
con adic o ias con un p oyec o de mode nidad desa ollis a o « eal».
Los iempos no son los mismos y la analogía puede esul a ine i-
cien e, pe o quizás es p oduc i o eco da las condiciones en que Wal e
Benjamin esc ibía en las décadas in e medias en e las dos gue as mun-
diales, en e la c í ica al o ali a ismo so ié ico que iba consolidándose y
la c í ica a los ecu sos engañosos del capi alismo o al, que ambién se
anunciaba con edoble de ambo es. Hace pocos meses, en la ciudad de
México, se p odujo la mue e del ilóso o ecua o iano Bolí a Eche e ía,
quien dic ó cá ed a en la UNAM po casi cua en a años, sob e ma xismo,
las eo ías de Benjamin sob e la his o ia y el a e, la escuela de F ank u
y los p oblemas polí icos y cul u ales de La inoamé ica. Eche e ía am-
bién u o que lidia con el in del socialismo « eal» o ali a io y el inicio
del capi alismo global. Como ha decla ado el c í ico Fe nando Balseca:
«Eche e ía no solo ac uó como un homb e de izquie da en un iem-
po en que los e e en es se de umbaban […] sino, además, como un
ma xis a que además sos u o la necesidad de man ene eno ados un
pensamien o y una p ác ica ans o mado es»6.
[6] BALSEcA, F.: “Bolí a Eche e ía, edi i o”, en Rocinan e n.º 21, julio de 2010, p. 5.
– 262 –
Es Eban PoncE o iz
Eche e ía, sos u o un pensamien o c í ico agudo en un iempo de
elajación en el que los discu sos de izquie da p e e ían a moniza con
el ic o ioso capi alismo de ex emos o el capi alismo del e hos ealis a,
pa a usa un é mino del p opio Eche e ía. De modo que ale la pena
ecupe a la igu a de es e agudo pensado la inoame icano, en sus lec-
u as igu osas de Benjamin, en iempos en que Amé ica La ina i e con
in ensidad el momen o de su espe anza, pe o sin duda co e el iesgo de
empan ana se en esquemas populis as y ascis oides de con on aciones
imp oduc i as, o, de enuncia con lige eza a la opo unidad única de
asumi una oz p opia en el concie o de la globalidad, una oz que
apo e no edad al discu so del me o endimien o económico. Los ex os
de Eche e ía pueden se iluminado es sob e odo en el in en o de con-
ce a una globalidad cul u al que dé cabida a cosmo isiones plu ales,
y no se cie e sob e el esquema de un p oyec o único y o alizado de
p og eso.
De especial in e és en elación al ema que he abo dado son los
abajos de Bolí a Eche e ía en o no a la cul u a ba oca en Hispa-
noamé ica. En endida es a como la ma iz de una mode nidad al e na-
i a que hab ía es ado con igu ándose en las má genes de las colonias
hispanas, en el espacio u ópico de las «misiones jesuí icas» conocidas
como del Pa aguay. P oyec o u ópico que ue des uido, undamen al-
men e po el exceso de mode nidad eal (o de e hos ealis a) que implica-
ba el despo ismo ilus ado, y en cuya des ucción se uncó un p oyec o
de in e cul u alidad in eg ado a, que a i maba el alo de la acumula-
ción, pe o al mismo iempo a i maba la necesidad de que p e alezca
una conciencia del « alo de uso» en e a la galopan e maquina ia que
a i maba sin más la dic adu a del alo alo izado, o alo de cambio o
alo de capi al pu o. Pa a Eche e ía, ese e hos ba oco no exis ió nunca
como pu eza adical que se opusie a de modo bina io al e hos ealis a,
que de ine Eche e ía como aquel en donde se consolidan las o mas
de pensamien o del capi alismo adical. El pensado ecua o iano dis in-
gue cua o modos básicos o ejes eó ico-cul u ales, cua o e hos, sob e
los que a adqui iendo o ma la mode nidad al como la i imos en el
p esen e, a sabe : el eal, el clásico, el omán ico y el ba oco. En e los si-
glos xVI y xVIII es os cua o modos de a on a la necesidad de un cambio
(la mode nidad) ac ua on combinándose, al e nándose sin que sea po-
sible de e mina unas on e as ijas que los delimi en. En la lec u a de
Eche e ía, el ba oco, po su alo acumula i o y su capacidad de asi-
mila plu alidades y po su condición de d ama ismo en e a la c isis
que gene aba el su gimien o de la mode nidad, se cons i uyó como una
– 263 –
Del bicen ena io al cen ena io: mundo indígena, mundo mes izo y...
condición de pensamien o p opicia al encuen o de di e encias. No así el
e hos ealis a que se imponía cada ez con más ue za como una maqui-
na ia de homogenización. El e hos ealis a se ía una máquina aglu inan e
en la que se p e ende bo a , elimina las di e encias úl imas sob e ce -
ezas que no admi en cues ionamien o. En cambio, el e hos ba oco es-
a ía siemp e p ocu ando el imposible de acumula o mas di e sas sin
pe de nada, al mismo iempo que se sos iene sob e una ue e ensión
de duda; la ce eza en el e hos ba oco es un casi un con asen ido. De
es e modo, en el pensamien o de Eche e ía, el p oyec o ba oco de las
Misiones del Pa aguay conlle aba un modo de cosmo isión o al en el
que las di e encias cul u ales con i ían en medio de ensiones y en me-
dio, incluso, de inde iniciones adicales. El pun o cen al de las misiones
del Pa aguay e a e i a a oda cos a la imposición de un modelo cul u-
al; se que ía p opone lo como al e na i a, pe o sin nega se a la expe-
iencia de deja se oca po la cul u a o a. Ob iamen e es a no ue la
expe iencia gene alizada del sis ema colonial, po eso Eche e ía es in-
ge el ejemplo del e hos ba oco a la expe iencia pa icula ísima de esas
misiones, que jus amen e ue on clausu adas po ep esen a un iesgo
inminen e a la consolidación del modelo « ealis a» de mode nidad. La
u opía ue condenada no po imposible, sino po que se mos ó en ese
expe imen o como ex emadamen e posible bajo un amplio conjun o de
condiciones dadas.
Pa a Eche e ía no es posible ec ea esas condiciones y no c eía
que el e hos ba oco pudie a da o igen en el siglo xxI a la mode nidad al-
e na, pe o sí conside aba que la peculia idad de los ezagos de esa con-
dición que pe i en en muchas o mas cul u ales la inoame icanas, e an
un undamen o álido pa a pensa en mecanismos de supe ación del
modelo de mode nidad eal. Su espe anza de un pos capi alismo no es
la espe anza de una cul u a ba oca e i ida, pe o sí eía a es a como el
apo e peculia que Amé ica La ina puede o ece en la cons ucción de
una mode nidad al e na. El e hos ba oco no p i ilegia ía la consolida-
ción de una condición mes iza como lo han hecho muchos o os eó icos
la inoame icanos, y ampoco p e ende ía asumi la «sal ación» de las
cul u as indígenas, p i ilegia ía sí la condición de un espe o « adical»,
en el que el mes izo asume un máximo posible de enuncia a impone se
cul u almen e, aunque no enuncia ía a se quien es en su p opia cul u a
que ya no es india y ampoco es o almen e occiden al. Ese mes izaje
ba oco que se a e e a duda del alo o al de la maquina ia del e hos
ealis a se con ie e en el espacio en que es posible gene a un pensa-
mien o que acili e una au én ica in e cul u alidad, en oposición a los
– 264 –
Es Eban PoncE o iz
ges os globalizado es que únicamen e se despliegan como nue os espa-
cios de conquis a cul u al, en los que en el ondo no hay cabida pa a la
di e encia. En an o que en el juego de espejos ba ocos la di e encia se
po encia como iqueza que debe se p ese ada no como me o mues eo
de olklo e, sino como la única ía de una au én ica, aunque siemp e
en ensión, plu alidad. El e hos ba oco no ins umen aliza el mes izaje
como me o puen e a a és del cual el indígena e mina á po in eg a se
a occiden e, sino odo lo con a io, como he ida i i ican e de los peli-
g os homogeneizan es de las maquina ias de acumulación de capi al.
– 265 –
Del bicen ena io al cen ena io: mundo indígena, mundo mes izo y...
BIBLIOGRAFÍA:
BALSEcA, F.: “Bolí a Eche e ía, edi i o”, en Rocinan e n.º 21, julio de
2010, pp. 4-6.
EchEVERRíA, B.: La mode nidad de lo ba oco. México: E a, 1998.
―Valo de uso y u opía. México: Siglo xxI, 1998.
hAndELSmAn, M.: “Joaquín Gallegos La a y ‘El sínd ome de Falcón’: li-
e a u a, mes izaje e in e cul u alidad en el Ecuado ”, en Kipus: e is a
andina de le as n.º 25, 2009, pp. 165-181.
muRA ORIO, B. (ed.): Imágenes e imagine os. Qui o: FLACSO, 1994.
– 272 –
G aciela Ma u o
No oes e, ligado a la cul u a pe uana y boli iana que o ma pa e de la
cul u a Andina, o el Li o al, que pa icipa de la isonomía del Pa aguay,
o las p o incias de Cuyo, que se elacionan his ó ica y cul u almen e con
Chile. Po ello es necesa io y legí imo amplia el concep o de iden idad
nacional al más aba cado de iden idad la inoame icana, econociendo
que es amos en e a una amilia de pueblos con una his o ia y un ace o
cul u al comunes, y di e encias egionales o nacionales que no agmen-
an sino ma izan aquella unidad, hoy plan eada como el ho izon e inelu-
dible de una ein eg ación polí ica.
Pod íamos in en a el siguien e esquema de las oleadas sucesi as
de mode nización, con echas y concep os ap oxima i os:
P ime a mode nización: 1492-1810. El con inen e, nomb ado como
Amé ica po el ca óg a o eu opeo Waldessemülle , e a habi ado po
pueblos de disímil g ado de e olución. Algunos de ellos e an nómades
y ecolec o es, mien as o os habían p oducido ci ilizaciones de cie o
g ado de a ance, con la cons ucción de ciudades más g andes que o as
eu opeas con empo áneas y adelan os en su conocimien o del mundo,
una concepción del iempo y los ciclos cósmicos, una é ica de ida basada
en el espe o a la na u aleza. De odos modos, eco demos que a la llegada
de los conquis ado es ya exis ía la imposición de los impe ios c eados po
az ecas e incas sob e comunidades más débiles, condenadas a endi les
ibu o, hecho que alen ó el a ance colonialis a. A í ulo de ejemplo, los
his o iado es ―y los p opios ac o es― nos dicen que He nán Co és en ó
en Tenoch i lán seguido de indígenas some idos que se plega on a él, así
como nos asegu an que en Pa aguay, el asen amien o español se hizo po-
sible po las concubinas y alimen os p o is os po los gua aníes.
Algunos de los pueblos au óc onos e an ág a os, o os u ie on una
esc i u a pic ó ica o ideog á ica. Los colonizado es españoles y po ugue-
ses, a pa i de la llegada del Almi an e Colón, in oducen a medias la
Mode nidad eu opea, incipien e en la Península. T aían el hie o, las a -
mas de uego, el caballo pa a la gue a, los ins umen os de medición, la
b újula, el id io, los obje os manu ac u ados, el al abe o. Implan a on su
idioma (español, po ugués) de o igen la ino y con él cie a mane a acio-
nal de mi a el mundo. Las lenguas del conquis ado ue on inco po ando
el ocabula io indígena y man eniendo algunos a caísmos has a con o -
ma la lengua que hablamos, cuya sin axis acional la ina ha pe sis ido.
Los españoles ins ala on muy p on amen e imp en as e in oduje on el
lib o, ―un obje o ex año pa a los indígenas, que pin aban sob e co ezas
de á boles― ins umen o de la colonización y la e angelización; unda on
escuelas, uni e sidades, con en os. T asladaban a los pueblos abo ígenes
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La iden idad de los pueblos hispanoame icanos en el...
―y no es un da o meno ― la adición judeoc is iana, si bien la e popu-
la se enca ga ía de ma iza la con c eencias indígenas. Al inco po a se,
en o ma op obiosa, al escla o a icano, se amplió la base an opológica
mul ié nica de los pueblos del Nue o Mundo. Llegó a c ea se el Reino de
Indias, que o maba pa e del es ado español con sus ca ac e ís icas p o-
pias y ue des uido po el p opio es ado español con el ad enimien o
de los Bo bones.
Segunda mode nización: 1810-1860. Las colonias españolas (no así
las po uguesas) se emancipan a pa i de 1810, bajo la u ela ideológica
de F ancia y los Es ados Unidos, y con el con ol come cial de Ingla e a,
como ha sido su icien emen e demos ado po el e isionismo his ó ico
de a ias gene aciones. Las mino ías libe a ias esg imían ins umen os
ideológicos libe ales, ne amen e eu opeos, aunque e a econocible en el
e i o io un ame icanismo ances al, ges ado en la población mes iza. Las
consecuencias de es a dis ancia se e ían en las décadas subsiguien es, a
a és de gue as in e nas —nunca o almen e esuel as— que exp esa on
la con on ación de las mino ías eu opeizadas con g andes masas popula-
es he ede as de la cul u a indiana.
Te ce a mode nización: 1860-1930. Con el iun o de las mino ías li-
be ales se inicia la o ganización de las naciones, que oma on como mode-
los a la jo en nación no eame icana, emancipada de Ingla e a en 1776, y
a F ancia, cuya e olución (1789) había abolido el égimen moná quico
y decla ado los de echos uni e sales del homb e. Se hizo e iden e, a pa i
de la década del 80, la ápida eu opeización de las p incipales ciudades, y
el con as e con las masas campesinas, «c iollas» y en g an medida anal-
abe as, lo cual no signi ica ca en es de cul u a Los caudillos e an hom-
b es cul os que ue on mos ados como bá ba os. La Amé ica hispánica
había quedado como un subcon inen e ag a io dependien e del come cio
con G an B e aña, sob e el cual se p odujo, especialmen e en el Cono Su ,
la i upción de la inmig ación eu opea. Algunos in elec uales, especial-
men e la gene ación del no ecien os, inicia on una ue e denuncia, desa-
ollando un nacionalismo la inoame icano que u o consecuencias años
después. Po un lado nacía un nacionalismo conse ado , po o o un
nacionalismo popula .
Cua a mode nización: 1930-1990. A pa i de 1930, se inicia la pa -
cial indus ialización de los países la inoame icanos y la eme gencia de
los mo imien os nacionales. Las mino ías di igen es se di idie on, y se
dio el su gimien o de posiciones de e isión his ó ica y e alo ación de
la cul u a p opia. En la A gen ina, el b o e nacionalis a del 43 ab e paso
al líde popula Juan D. Pe ón, que a anzó la Te ce a Posición en e las
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G aciela Ma u o
po encias que pola izaban el mundo en en ando a su ez ilosó ica-
men e la oposición maniquea en e un indi idualismo disg egan e y el
colec i ismo masi icado . Pese al acciona de los mo imien os naciona-
les, Amé ica La ina su ió, innegablemen e, a pa i de los años 50, una
pene ación del ame ican way o li e.
Quin a Mode nización: 1990-… Pe o la his o ia occiden al había de
p oduci aún una úl ima « e olución», de ca ác e implosi o, que a an-
ca de los años 60. La in ención del mic ochip ab ió la e a cibe né ica, puso
en ma cha la obo ización e inaugu ó la e olución de las comunicacio-
nes, gene ando como consecuencia la des ucción del es ado socialis a y
la expansión del capi alismo a buena pa e de la ie a, den o del llama-
do «nue o o den mundial».
Es e impe ec o esquema apun a solamen e a señala la necesidad de
una oma de conciencia de lo que ha signi icado y signi ica el p oceso
de la Mode nidad, al e ización undamen al del subcon inen e la inoame-
icano, que iene du ando cinco siglos, an os como la e apa p opiamen e
his ó ica de Amé ica.
13.3. La Mode nidad y la c í ica de Occiden e
Me pa ece necesa io de ene nos en el concep o mismo de Mode ni-
dad, e apa inal y ca ac e ís ica de Occiden e. No podemos igno a , como
lo hacen cie os g upos pos -coloniales o egionales, que en un momen o
p i ilegiado de la humanidad, el que ubicamos en G ecia cua o siglos
an es de C is o, nació po deci lo así el homb e mode no: los homb es
empeza on a pensa po sí mismos, con independencia de sus mi os de
o igen. Al u iliza la p opia azón, desa olla on un pensamien o c í ico,
una iloso ía, un conocimien o de sí y del mundo, y luego una ciencia y
una écnica p odigiosamen e incen i ada en los úl imos siglos. Nacía el
humanismo de ocación in e cul u al que ue base de la cul u a medi e-
ánea, y que, usionado con el mensaje e angélico, llegó a amalgama en
Eu opa una mul i ud de pueblos. El monólogo de P ome eo encadenado,
en el comienzo de la agedia de Esquilo, habla con ue za p emoni o ia
del obo del uego y de sus consecuencias his ó icas. El c is ianismo acom-
pañó ese «descenso a los in ie nos» que ajo, al mismo iempo, g andes
bene icios pa a la humanidad.
Es e p oceso, que a anza a pa i del siglo xVI, aba ca sin duda g andes
descub imien os y a ances posi i os pa a la humanidad, acompañados
de expe iencias de dominación, desigualdad, e oceso y ba ba ie.
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La iden idad de los pueblos hispanoame icanos en el...
Nos hace al a accede a un «pensamien o de la complejidad» a la mane-
a de Edga Mo in, pa a no incu i en o pes simpli icaciones.
La p o unda ans o mación que p odujo la Mode nidad en el co-
nocimien o de la na u aleza y la ida humana no es compa able a las
de pe íodos an e io es de la his o ia. Su exace bación de un modo del
conocimien o al que se dio en llama con exclusi idad cien í ico condujo
a la secula ización de la cul u a, la au onomía de la azón, el acele ado
desa ollo écnico, y la pé dida c ecien e del ma co axiológico humanis-
a, asgos que alcanzan máximo desa ollo en la e apa ac ual. El pensa-
do E ic Voegelin, bajo el in lujo de Hans U s on Bal hasa , a ibuye al
lo ecimien o del an iguo gnos icismo esa des ucción de la cul u a c is-
iana. Hay sin emba go elemen os pa a conside a , con mayo ampli ud,
que esa cul u a albe gaba la posibilidad de un descenso y una negación,
p e ios a su esu gimien o en una e apa nue a.
La mode nidad ha sido expansi a. Es imposible despega la de un
p oyec o de dominación que se en ec uza con el ímpe u ci ilizado y
e angelizado . El llamado Nue o Mundo se o eció como el con inen e
des inado po excelencia a la expansión eu opea, a a és de dos o ien a-
ciones bien di e enciadas: po un lado la colonización eje cida po pueblos
la inos en el Cen o, No e y Su de Amé ica, con una cuo a impo an e
de mes ización y una acción e angelizado a que acompañó la pa cial y
p og esi a mode nización de los pueblos; po o o la colonización anglo-
sajona en el No e del con inen e, apode ándose de luga es ya colonizados
po España, con el ex e minio de la población p imigenia y la o al implan-
ación de la nue a cul u a signada po la Re o ma.
La conquis a española ue el de onan e de la mala conciencia eu o-
pea. La expansión de Eu opa hacia el Asia y el Á ica no ue undan e
y du ade a como lo ue on en Amé ica las de España y Po ugal. Los
eclamos de F ay An ón de Mon esinos, F ay Ba olomé de las Casas
y An onio de Có doba, la ba alla ju ídica de F ancisco de Vi o ia y el
acciona de la Escuela de Salamanca no pueden se ob iados en la ec i-
icación de las demasías iniciales de la Conquis a mili a , y en la c eación
de un nue o de echo de gen es, no solamen e pa a las colonias sino pa a
el mundo. El Occiden e ilus ado mi ó con ojos nue os a las comunida-
des del Nue o Mundo, si bien no alcanzó has a mucho iempo después
a medi de igual modo al a icano, aído como mano de ob a escla a.
Eu opa descub ía un Mundo Nue o, y es e iniciaba la e olución
de la p opia Eu opa, en sus ideas, su polí ica, su ciencia misma. El hu-
manis a Tomás Mo o usó la palab a g iega U hopia o sea el no-luga ,
pa a e e i se, encubie amen e, a la expe iencia ame icana. Se a aba
– 276 –
G aciela Ma u o
en e dad de una eu opía, el buen luga , pues Amé ica e a in uida po los
humanis as, c í icos de la mode nidad pu amen e cien í ica y de la bu -
guesía c ecien e en Eu opa, como el e i o io en que la His o ia pod ía
ec i ica su cu so.
Más allá de las in enciones impe iales de la Conquis a y la pa cial
des ucción de pueblos y cul u as o igina ias, en Amé ica ―la que José
Ma í llamaba nues a Amé ica― se gene ó de hecho una pa cial mes iza-
ción e incul u ación del español, he ede o de icos legados, con los a ia-
dos abo ígenes, o ien ales po su modo de pensamien o, que poblaban
la egión. Aunque no podemos nega la pa cial mo andad ―el genoci-
dio p emedi ado en algunos casos y la igno ancia con sus des as ado as
consecuencias en o os― de es os pueblos po el a ance mili a y po
en e medades que ajo el in aso , se dio nue amen e el enómeno in-
usual de la mes ización, como lo mues a, con mayo ue za que a ado
alguno, la a iada población ac ual. Al mes izaje o igina io lo acompañó
y sucedió la anscul u ación, como lo señala con jus icia Rami o Pode i,
e isando el pensamien o del cubano Fe nando O iz. Po mi pa e no
dejo de a ibui ese impulso a la ocación dialogan e del humanismo
c is iano, que se hace e iden e en el E angelio pe o ambién en Nicolás
de Cusa, Mo o o León Heb eo.
Se iniciaba en el siglo xVI, con u opis as y p edicado es, la c í ica
de Occiden e, mo ilizada po el con ac o del homb e blanco con hom-
b es incon aminados po la ci ilización occiden al. Es la p esencia del
humanismo ca ólico, con su ondo de conciliación de los opues os, la
que ha mode ado, an o en Eu opa como en Amé ica, la c í ica ab up a
a la mode nidad occiden al. Po eso hablamos, pa a Amé ica, de una
ansmode nidad, que sin se absolu amen e mode na e i a el ex emo
an imode no. Su gía el espí i u ba oco, omán ico, mundono is a, pen-
samien o de opues os al que Alejo Ca pen ie ha isualizado con agude-
za como eje pe manen e de la cul u a la inoame icana.
La mode nidad gene ó pe spec i as op imis as y c í icas p o undas,
en cada uno de los momen os impo an es de su a ance: el su gimien o de
las ciencias empí ico-na u ales, el maquinismo, la e olución indus ial, la
cibe né ica. No es posible igno a sus a ances y bene icios, de los cuales
hacemos uso los homb es de la ie a, si bien esos bene icios no han llega-
do a odos. Pe o ampoco es posible nega sus e ec os no deseables.
La negación del Occiden e cien í ico- écnico, insinuada po los pensa-
do es omán icos, ue lle ada a su ex emo lími e po F ied ich Nie zsche.
Su ges o acusado ue ge men de dis in as oleadas de pensamien o y mo-
di icación cul u al a lo la go del siglo xx, has a alcanza en sus úl imas
– 277 –
La iden idad de los pueblos hispanoame icanos en el...
décadas, la e sión a enuada de la iloso ía pos -mode na. E a una e sión
ligh , pa a el consumo de una sociedad des i alizada de pos ime ías de
la His o ia y en e dad no ha pasado de se una moda in elec ual sin
capacidad pa a mode a los excesos de la mode nidad écnica pa cial-
men e expandida desde un g upo de países del hipe -desa ollo al es o
del mundo.
Los ilóso os eu opeos de la llamada posmode nidad hicie on el diag-
nós ico de la sociedad de in de siglo. Desc ibie on el mundo de la ag-
men ación, la descons ucción, el c uce de mensajes, la pé dida de los
pa ones iden i ica o ios, la mue e de los g andes ela os o ien ado es,
es deci , los mi os eligiosos, his ó icos, mo ales, que han conducido a
la humanidad. También se e ie en a o os aspec os secunda ios: el e-
su gimien o del a e, ligado a los medios écnicos, el pensamien o débil, el
e o no a lo pequeño y co idiano. El acaso de los ideales que alida on
el sabe y el hace , hab ía impulsado a la sociedad posmode na a nue as
mane as de alidación: la pe o ma i idad o e iciencia, y el consenso de
la comunidad cien í ica, social, e cé e a, en muchos casos c eado a i icial-
men e po los medios de comunicación masi a. Lyo a d señalaba, in en-
ando desc ibi a las sociedades más desa olladas, que el lenguaje ya
no posee una e dad ni aspi a a ella. El discu so de la e dad ino a se
sus i uido po p ác icas locales, así como el a e- e dad se hab ía is o
eemplazado po el cul i o de o mas g a as y las es a egias des inadas a
ob ene el consenso del gus o.
Es e pano ama, pa cialmen e asladado a los pueblos pe i é icos
y i amen e exal ado po algunos de sus in elec uales y polí icos no ex-
p esa o almen e ―ni en lo esencial― la cons i ución cul u al de Amé ica
La ina. Su adopción ha sido ca as ó ica en la e osión a los alo es y aun
más ca as ó ica en sus consecuencias económicas.
Es legí imo e lexiona sob e el al o p ecio de la e apa cibe né ica, que
p odujo el paso de una pa e de la sociedad a una ida hedonis a desen-
endida de alo es, y la necesa ia escla ización de o a po ción muy nu-
me osa de la población del plane a, que quedaba sume gida en la pob e-
za, cuando no en la indigencia y la pé dida de la dignidad. Se pasa de las
decisiones nacionales a las sup anacionales a a o del pode inancie o en
el que la e olución cibe né ica, que pod ía se he amien a de libe ación
y hominización, se pone al se icio de la dominación y la masi icación.
La ealización de la u opía écnica, jus o es econoce lo, no ha aído
la elicidad al géne o humano. La pe spec i a adqui ida pe mi e isuali-
za que se ha llegado al an e so del op imismo alen ado en los comienzos
de la e olución cien í ica. Sucesi as c isis plane a ias, los es agos de dos
– 278 –
G aciela Ma u o
gue as mundiales y los inicios de una e ce a, los e nocidios, los es allidos
a ómicos, la c ecien e iniquidad social, la mo andad, la en e medad y la
mise ia en as as egiones de la ie a, e incluso el aciamien o de la cul u-
a en medio del desa ollo, hacen duda del iun o del p oyec o cien í ico-
écnico, undado de la dependencia en las conciencias, a di e encia de la
e apa an e io donde se p e endía domina los ecu sos na u ales y bienes
de p oducción.
13.4. T ansmode nidad de Amé ica La ina
Cuando Ma ía Zamb ano pensaba en la iden idad de España, cons-
a aba la pe sis encia de un pe il humanis a, mís ico, in ospec i o, poé-
ico, un an o e ac a io a la cul u a de los obje os y las inno aciones
écnicas. Algo simila puede a i ma se de la Amé ica hispánica, pese a
su pa cial acep ación de la mode nidad. El poe a bilbaíno Juan La ea
llamó « endición de Espí i u» al ges o undan e de España en las «nue-
as Españas» que c eó más allá del Océano, aunque no se a aba de la
ansmisión lisa y llana de una cul u a, sino de un nue o ciclo inclusi o
de o as cul u as.
Resul a impo an e p egun a se cuál es el luga de las iden idades
nacionales en es e momen o complejo de la his o ia, en que pa ecen aboli-
das las on e as de las naciones. ¿Es amos en e al uni e salismo, me a
anhelada po los pueblos his ó icos y jus i icación de un camino de lu-
chas? ¿O se a a en cambio de un nue o in en o pa cial de dominación
que iene a acen ua el desequilib io del mundo y la ines abilidad in e -
na de las naciones llamadas pe i é icas? Con oda e idencia, no es un
ema que pueda se simpli icado.
El siglo xx, iempo que acen uaba el impe a i o de la ciencia y sus
de i aciones écnicas, ue ambién el ea o de hondas ans o maciones
que econocían mó iles é icos: se p oducía la e olución de los campesi-
nos, los humildes, los asala iados, las muje es, los jó enes, y ambién, en
compleja mo ilización his ó ica, de las naciones coloniales. Las ans o -
maciones sociales de la época llega on en cie os casos a la in e sión y el
desbo de de las es uc u as adicionales, aunque siemp e hubo ese as
de iden idad pa a calib a los cambios, ecupe ando alo es básicos.
F ancis Fukuyama enunció en 1989 una ase muy epe ida en los
medios in elec uales: La his o ia ha e minado. Más allá de su e iden e pa -
cialidad, que no hace jus icia a la enacidad humana sob e la ie a, es in-
dudable que exp esaba cie a e dad: exis e una gene alizada conciencia
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La iden idad de los pueblos hispanoame icanos en el...
sob e el cambio de época, e o zado po la con icción ilosó ica del in de
la mode nidad. Se ha decla ado el lími e del p oyec o mode no, asen a-
do en el conocimien o cien í ico, el dominio de la na u aleza y el some i-
mien o de buena pa e del mundo al pode cen al.
Ese amo, cie amen e admi able po muchos aspec os, ha culmina-
do en la «u opía ecnológica», que desplazó en los úl imos iempos a la
u opía social. Hoy nos hallamos an e la so e ada implosión del sis e-
ma capi alis a, úl imo eslabón del p oyec o polí ico occiden al. La nue-
a e olución, signada po la cibe né ica, se in oduce en la ida de los
la inoame icanos ap oximadamen e a pa i de 1990, po da una ci a
ap oximada que a ec a a oda la egión. La e olución cibe né ica en-
gend a y acompaña el p oceso de la globalización ecno-económica, que
a ec a y cues iona las iden idades de los pueblos. Es e iden e que en las
naciones en desa ollo, se ha ahondado cada ez más la b echa en e
mino ías que algunos sociólogos llaman « eudos ecnológicos», depen-
dien es de los cen os de pode , y g andes masas desposeídas que no
solo ca ecen de esos bienes sino que no han comple ado el ciclo de sa is-
acción de sus necesidades básicas. Es o ha al e ado el desen ol imien o
de una cul u a que an o en su e ien e popula como en su e ien e
ilus ada había enido mos ando pun os de ace camien o y con e gen-
cia his ó ica, desa ollando aspec os del e hos cul u al que en é minos
amplios iden i ica a la comunidad de los pueblos hispanoame icanos, y
en é minos más es ic os pe mi e el econocimien o de las iden idades
nacionales, cada ez más ulne adas po la uni o mización que acompa-
ña a la expansión ecnológica. El p oblema es la ansnacionalización del
pode en manos de las g andes co po aciones económicas y inancie as,
que hoy en ez de ecu i a las ocupaciones mili a es (excepción I ak),
apelan a conduci las conciencias y doblega oda o ma de esis encia a
a és del pensamien o único.
Señalábamos que a lo la go de la his o ia la inoame icana ans-
mode na muchas ideas y p oduc os ue on acep ados o e o mulados
po una Amé ica que iba a i mando su p opia iden idad. Con la e olu-
ción cibe né ica se p odujo una in lexión: sus p oduc os son acep ados
en gene al po la pa e de la población que iene acceso a ellos, pe o
su ideología es c i icada po deshumanizan e po muchos pensado es
y educado es. Desde los años se en a en adelan e y con el apoyo de
gobie nos mili a es, ue so ocado el ame icanismo del Te ce Mundo y
paula inamen e eemplazado, en especial pa a las clases medias y los
g upos uni e si a ios, po los esquemas de la in elec ualidad ancesa
o alemana: se desplazó el concep o de libe ación po el de cons ucción
– 280 –
G aciela Ma u o
de ciudadanía, en sus i ución de la emá ica de la iden idad se impuso
habla de la «sociedad agmen ada», más que de jus icia social se habló
de los de echos humanos, se impo ó el deba e sob e la mul icul u ali-
dad, la cues ión del géne o, la exal ación de las mino ías, el «de echo al
abo o», e cé e a. El eje cicio del pensamien o complejo, que de iendo
con inuamen e, me man iene al ma gen de negaciones o exclusiones que
impidan el pa cial econocimien o de es os emas, pe o me a e e ía a
a i ma que no exp esan las ensiones del mundo la inoame icano en
que son igen es la pa eja, la amilia, la necesidad del abajo y la p o-
c eación, la eligiosidad popula , los g andes ela os que en o os espa-
cios se die on po abolidos, la búsqueda de la belleza, la e, la espe anza
en el kai ós o iempo p o é ico capaz de p esen i ica las u opías en el iem-
po conc e o de los homb es.
El sen ido de jus icia del pueblo la inoame icano, cen al y ejempli-
icado pa a la humanidad, explica ambién las ensiones sociales y polí-
icas de es os iempos; los de echos humanos, pa cialmen e p oclamados
hoy, ienen igencia desde nues os o ígenes, lo con a io se ía nega esa
imp on a del humanismo c is iano. Las necesidades y c eencias p opias
de pueblos jó enes son a menudo c i icadas como emanen es anac ó-
nicos po los eó icos de la «nue a sociedad eu opea» que in ie en las
endencias conside ando «de echa» a la izquie da e ce mundis a, e «iz-
quie da» a su p opia men alidad de in de mundo, abocada a la adminis-
ación del con o y la écnica pa a g upos des i alizados, que abando-
na on las luchas sociales. Son, sin duda, los ep esen an es del pensie o
dé ole, los eó icos del in de la ci ilización occiden al.
Po supues o, en la p opia Eu opa han su gido c í icos de es a men a-
lidad, como lo son Co nelius Cas o iadis, Pie e Clas es o Ma cel Gauche ,
quienes han a acado el seudo-uni e salismo globalis a y la social-demo-
c acia que p e ende impone se como nue o modelo social. Pa a Gauche
la social-democ acia se ía el signo de un quieb e en la elación del homb e
con su O edad, dejando al indi iduo en absolu a soledad como suje o de
de echos humanos abs ac os, di o ciado de su medio y ajeno a oda p o-
blemá ica a inen e a su o igen o des ino1. Desde o a e ien e se esca a
hoy el pensamien o del ca ólico alemán Ca l Schmi , ecien emen e eedi-
ado en A gen ina2, quien comba ió el ela i ismo de los alo es.
Pa a noso os, homb es y muje es de un país pe i é ico al pode cen-
al ansnacional, la nue a a mós e a men al e ins umen al que a ec a
[1] GAuchE , M.: La democ acia con a sí misma. Rosa io: Homo sapiens, 2004.
[2] SchmI , C.: La i anía de los alo es, ad. de Abad, S. Buenos Ai es: Hyd a, 2010.
– 281 –
La iden idad de los pueblos hispanoame icanos en el...
la co idianidad del i i empezó a hace se ac uan e a pa i de 1990,
po pone un hi o econocible, pese a que la T ila e al Comision es de
ines de los 60. Acababa de cae el mu o de Be lín y el pano ama mundial
asen ado en es adís icas de c ecimien o económico acele ado, p odujo al
comienzo cie a eu o ia en las clases di igen es, posponiendo las necesi-
dades eales y c eando cie o «idealismo numé ico», que no se adujo ne-
cesa iamen e en elicidad. Imágenes inopo unas, no solo aídas po los
medios de comunicación que han achicado el mundo sino po la p opia
expe iencia, nos ace caban o a ealidad conna u al a la globalización: c e-
cien e desempleo, desnu ición y baja expec a i a de ida pa a naciones
y con inen es en e os (po ejemplo Á ica); eapa ición de en e medades
c ónicas y agudas que pa ecían encidas, mul iplicación de en e medades
sociales ―s ess, SIDA, dep esión, cánce ― concen ación de la mise ia en
ghe os que se con ie en en ocos de delincuencia; disc iminación, io-
lencia, indi idualismo despiadado; alienación de algunos sec o es po su
al o ni el de ida y su búsqueda de segu idad; des ucción de o os po la
mise ia, la al a de ho izon es o la pé dida de la dignidad. La d oga es el
lagelo que comple a es a acción des uc i a.
Unido a es a al a de equidad social, el ma co p edominan e en la
ida co idiana quedó signado po la expansión de una cul u a masi ican e
que conlle a una ine i able pé dida de los símbolos comuni a ios y una
con inua in e sión de alo es y emblemas adicionales. El acciona de los
medios de comunicación c ea la imagen de que siemp e hay que espe a
algo nue o, mejo que lo an e io , pe o esa no edad pasa po lo i ial, po
los obje os. Pasó la e apa de los mo imien os nacionales que aglu ina on a
las masas campesinas y ob e as, mu ie on los líde es popula es e incluso
iende a desapa ece como clase la clase abajado a, aglu inada den o de
nues a impe ec a indus ialización. Es más, la e olución pos -indus ial
iende a hace desapa ece el abajo, como lo conocimos en la e apa in-
dus ial, en cambio aumen an los se icios, en la ecuación global hay más
empleo, pe o no se puede nega que la ecuación es excluyen e pa a los
que no acceden al mismo. El es ado en e i ada es ambién esponsable,
sus i uyéndolo en el mejo de los casos po el subsidio, y en o os po la
indigencia. No pe damos de is a que en el caso del subsidio, ya inicia-
do en nues a sociedad, se gene a igualmen e el agudo p oblema del ocio
―lejano ya del o ium humanis a p opicio a la ilología― con su secuela de
desequilib io ísico y mo al.
No al an quienes a i men que no es posible cons a a en Amé ica
La ina una iden idad pu a ni uni o me y podemos admi i que ienen
su pa e de azón, pe o ambién podemos a i ma que siguen exis iendo
– 288 –
G aciela Ma u o
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– 289 –
cAPí uLO 14
HISTORIA CULTURAL DE LA IDEA DE HISPANIDAD
JUAN JOSÉ PADIAL
(Uni e sidad de Málaga, Málaga, España)
EL Real Dec e o de 15 de junio de 1918 que sancionó Al onso XIII
end ía a supone , desde cie o pun o de is a, el colo ón a las ce-
leb aciones del p ime cen ena io de la independencia de Amé ica. En
su a ículo p ime o y único el mona ca, po la g acia de Dios y la Cons-
i ución, decla aba « ies a nacional, con la denominación de “Fies a de
la Raza” el día 12 de oc ub e de cada año»1. El i ine a io ju ídico de es a
ley comenzó años a ás como una aspi ación de la asociación mad ileña
Unión Ibe oame icana. Su p esiden e, F ancisco Rod íguez San Ped o,
había señalado en ene o de 1913 que no había:
«Ningún acon ecimien o, en e ec o, más digno de se ensalzado y es-
ejado en común po los españoles de ambos mundos, po que ningu-
no más ennoblecedo pa a España, ni más ascenden al en la his o ia
de las Repúblicas hispano-ame icanas»2.
Es a idea se ía epe ida años más a de po el legislado al edac-
a el Real Dec e o a iba ci ado, quien al hace lo e omaba la con e -
sación en e Goma a y Ca los V, po la que el p ime o a i maba unos
cua ocien os cincuen a años an es que «la mayo cosa después de la
c eación del mundo, sacando la enca nación y mue e del que lo c ió,
es el descub imien o de las Indias».
[1] h p://www.boe.es/da os/imagenes/BOE/1918/167/A00688. i
[2] C : h p://www. iloso ia.o g/a e/001/a220.h m
– 290 –
Juan José Padial
Resul a so p enden e es a coincidencia en el pensa de Goma a y el
de Rod íguez San Ped o. Goma a podía cons a a que ninguna expe ien-
cia humana i ida has a el siglo xVI enía la magni ud del descub imien o
de Amé ica. Y en e ec o, la ca og a ía, ingenie ía y as onomía necesa-
ias pa a el iaje de Colón, e an el equi alen e a nues as high echs, y
en ese espí i u de angua dia, de non plus ul a, se desa olla on en los
sucesi o las écnicas de na egación y los descub imien os geog á icos
plasmados en las excelen es y sec e as ca as de na egación españolas.
Además, el ho izon e de posibilidades que ab ía Amé ica pa a España,
apenas acabada la Reconquis a y la uni icación de sus di e en es einos,
e a an inaudi o y p ome edo , que cabe explica se la a i mación de
Goma a, y su cong uencia con la ciencia y las expe iencias i idas has a
el siglo xVI.
La si uación his ó ica cua o siglos y medio más a de e a adical-
men e di e en e. La angua dia en el desa ollo ecnológico e a aban-
de ada po países como Alemania o los Es ados Unidos. Y espec o del
dominio ma í imo y del pode polí ico, las posibilidades an es abie as
aho a se ocaban en el man enimien o de buenas elaciones con las nue-
as epúblicas independizadas hacía escasamen e un siglo. Po ello, el
alcance de la a i mación del Real Dec e o es más educido. No habla del
mayo acon ecimien o de la his o ia, sino de la his o ia hispano-ame i-
cana. Pe o la apelación a la his o ia común pa e del ho izon e de c isis
que la gene ación del 98 i ió y exp esó. C isis de iden idad, que a ec a
an e odo a España, y que po lo an o iene a se una c isis de iden idad
colec i a ―de España como nación― una ez que su unción de me ó-
poli ha desapa ecido y la inmensa pa e de sus e i o ios le apa ecen
como ampu ados.
Po ello, imp esiona en es e memo ándum, que se conside e el
asun o más ascenden al pa a muchas epúblicas que acababan de cele-
b a el p ime cen ena io de su nacimien o, la echa de su descub imien-
o po pa e española, y no el día de su independencia como nación. Hay
como una pugna de nacionalismos. Lo que e a mi ada p ospec i a en la
a i mación de Goma a, aho a es mi ada e ospec i a y búsqueda casi
en a i a de un ho izon e cul u al en el que apa ezcan algunas posibi-
lidades que puedan se conside adas como p opias, como pa e de una
iden idad a la que p oyec a se. Un ho izon e que busca inspi ación en
el pasado que se con empla, pe o que no puede enace . Na u almen e,
el legislado se e ie e únicamen e a los españoles de ambas o illas del
A lán ico, y po ello imp esiona asimismo la au oconciencia española
sob e lo que supuso el descub imien o, conquis a y sobe anía de los
– 291 –
His o ia cul u al de la idea de hispanidad
e i o ios de Ul ama : nada más ennoblecedo , que digni ique más lo
que España ha sido, que la ado ne y le dé esplendo . Pa ece que hay algo
de discu so e ó ico en las palab as de Rod íguez San Ped o, de discu so
di igido a a empe a las so lamas independen is as o a p opo ciona un
nacionalismo hispánico. El nacionalismo iñó la ida de ame icanos y
españoles y, po an o, ambién la ob a de sus his o iado es. Los unos a
«la búsqueda de los o ígenes de las naciones su gidas en aquel p oceso»3
emancipa o io, los o os eleyendo el a co empo al que a del descub i-
mien o has a la descolonización ambién desde un nacionalismo, pe o
hispánico. Como conside a Luis Ribo , es e quizá haya sido «el icio ha-
bi ual de casi oda la his o iog a ía — ambién la nues a—, excesi amen-
e condicionada po el nacionalismo»4. ¿E a la i encia exp esada en el
Real Dec e o la exp esión de una au oconciencia alsa, e ónea, co ec a?
¿Es aba al comp ensión dic ada po el desas e que pa a España supu-
so la pé dida de Cuba y el in de ini i o del impe io? ¿Quizá más que
pe cepción de un s a us quo, una maniob a polí ica, un in en o de in lui
en la alo ación subje i a, i al, de los pueblos hispanoame icanos? ¿O
quizá an solo una es a egia de polí ica ex e io de la an igua me ópoli?
En cualquie caso, a ias de las epúblicas la inoame icanas am-
bién se suma on a las es i idades, pe o con una conciencia más cla a de
lo que se a aba. Ya en el mismo Real Dec e o se ci aban como an ece-
den es de es a conmemo ación, la esolución del cong eso del Pe ú po
la que se cons i uía es a ies a «como homenaje a la Nación Española y a
C is óbal Colón», o la del Consejo de Minis os a gen ino que insis ía en
es e «homenaje a España, p ogeni o a de naciones, a las cuales ha dado,
con la le adu a de su sang e y la a monía de su lengua, una he encia
inmo al». De España y no de las naciones la inoame icanas e a de lo
que se a aba, po que la imagen del mundo que en es e lado del océano
se enía había cambiado conside ablemen e. Lo que es aba en juego e a
la au oconciencia colec i a española, la conciencia del sí mismo de Espa-
ña, como señala an ei e adamen e los li e a os del 98. El acla a se es a
cues ión enía a se equi alen e a a e igua el alo de e dad de la ce -
eza que habían guiado los es ue zos españoles desde el descub imien o
has a la acep ación de las independencias. La na ación de es a his o ia
sin solución de con inuidad end ía a se :
[3] RIBO , L.:“El con ex o: de la leal ad a la emancipación”, en El cul u al. Mad id:
18/06/2010: h p://www.elcul u al.es/ e sion_papel/LETRAS/27422/El_con ex o_de_
la_leal ad_a_la_emancipacion
[4] Ibídem.
– 292 –
Juan José Padial
«Uno de los componen es básicos del nacionalismo español y de la
polí ica ex e io española a lo la go del siglo xx: la c eencia en y
la u ilización de la con inuidad “cul u al” española en Amé ica»5.
Va ias imágenes y au o ep esen aciones de una nación espa-
ñola o hispanoame icana se sucedie on. La p ime a ue la c eencia de
Cas ela en «la Raza» la ina6. Juicio que p e endió undamen a an opo-
lógicamen e Menendez Pelayo, pa a quién:
«Los asgos iden i icado es e an undamen almen e las bases é nicas,
con una ue e in luencia geog á ica; si bien con el iempo ue ebajan-
do los con enidos biológicos del concep o aza pa a do a le de mayo
ondo cul u al y eligioso. Independencia, sob iedad, se iedad y g a-
edad e an pa a él los asgos de ini o ios»7.
De es a Raza la ina y ansa án ica; esc i a así, sin adje i a y con
mayúscula. Es así como la his o ia del nacionalismo hispánico se ins-
c ibe en la pode osa co ien e del his o icismo del siglo xIx, po la pa e
de la his o ia del pensamien o, y en la pa e de la his o ia polí ica, en la
Res au ación bo bónica. Aún con ando con que la comunidad en e los
pueblos ansa lán icos ue en g an medida in en ada, ic icia o imagi-
nada ―po mo i os de polí ica ex e io o eligiosos― no obs an e, los
nacionalismos hispánicos in en a on «ele a el sen ido his ó ico ―la con-
ciencia de que es amos insc i os en una his o ia y de que la mejo mane a
de hace comp ensible un enómeno humano, sea una ins i ución, una
cos umb e o una c eencia es con a su génesis, es deci , aza su his-
o ia― al ni el de la conciencia e lexi a»8. En al in en o se sucedie on
el panhispanismo, el hispanoame icanismo y la Hispanidad, como mo-
delos al e na i os de la iden idad cul u al hispanoame icana. Ya pa a
el hispanoame icanismo y pa a la hispanidad, e a cla o lo inconsis en e
de asen a al comunidad cul u al sob e undamen os é nicos. Así pa a
Rami o de Maez u, el p incipal ep esen an e de la idea de Hispanidad,
«el 12 de oc ub e, mal i ulado el Día de la Raza, debe á se en lo sucesi o
el Día de la Hispanidad». Sob e el desp opósi o de la idea de aza ya se
[5] SEPúLVEdA, I.: El sueño de la Mad e Pa ia. Hispanoame icanismo y nacionalismo. Mad id:
Ma cial Pons His o ia, 2005, p. 12.
[6] C . ibídem, p. 68.
[7] Ibídem, p. 193.
[8] VIcEn E ARREGuI, J.: La plu alidad de la azón. Mad id: Sín esis, Mad id, 2004, p. 24.
– 293 –
His o ia cul u al de la idea de hispanidad
habían p onunciado Miguel de Unamuno o An onio Machado9, desde el
hispanoame icanismo.
Pa a 1935 la exigencia de Maez u se había hecho ealidad. Isid o
Gomá comp endió bien lo que se jugaba en es e cambio de denominación:
«nues a unidad de o igen, de his o ia y de des inos, en la caduca Eu o-
pa y en es a Amé ica, lozana y pujan e»10. Así, el p og ama de Maez u
enía que e con ele a al ni el de la conciencia e lexi a el lenguaje co-
mún, la unidad de his o ia y el depósi o de símbolos sag ados, en suma
con el denominado común, o con los ínculos de unidad, hispanoame-
icanos. Y es o con cla a ad e encia y se ias dudas espec o de si España
se compo ó como mad e o más bien como mad as a11.
La me á o a de la Mad e Pa ia implicaba pa a Gomá y pa a los im-
pulso es de la idea de Hispanidad que España ges ó a Amé ica, la o mó
en su seno, en su ma iz cul u al, y con o mó un se ―la Hispanidad― en
lo que pa a Gomá e an los «millones de se es humanos, pa idos en cien
cas as, con una manigua de idiomas más dis in os en e sí que los más
di e sos idiomas de Eu opa». Además, es a génesis no ue solo lingüís-
ica, social o adminis a i a, sino ambién mo al. En es a labo educa i-
a, España co igió y ende ezó muchas de sus cos umb es, pues a juicio
de Gomá «la an opo agia, la sodomía, los sac i icios humanos, son las
g andes lac as de Az ecas y Pieles Rojas, Ca ibes y Gua aníes, Quechuas,
A aucanos y Diagui as»12. España end ía a se el ac o de ci ilización
en e a la ba ba ie de es os pueblos p imigenios. En ningún luga como
en el De In en ione cice oniano se puede encon a mejo exp esado el
alcance eó ico de es e con as e en e la ida ci ilizada y la bá ba a, po
el que la acción ci ilizado a end ía a se la en ada en un nue o o den
de cosas, un nue o nacimien o; y el país ci ilizado end ía los a ibu os
del p ogeni o , el que engend a, el que hace nace :
«Hubo un iempo en el que los homb es deambulaban como anima-
les po los campos y i ían en es ado sal aje; no hacían nada bajo
la guía de la azón, sino que p ocedían únicamen e según su ue za
[9] C .: h p://www. iloso ia.o g/a e/001/a224.h m
[10] GOmá OmAS, I.: “Apología de la Hispanidad. Discu so p onunciado en el Tea o
‘Colón’,de Buenos Ai es, el día 12 de oc ub e de 1934, en la elada conmemo a i a del ‘Día
de la Raza‘”, en Acción española, Tomo XI, n.º 64-65, pp. 193-230. Disponible en: h p://
www. iloso ia.o g/hem/193/acc/e64193.h m
[11] C . la e ce a pa e del discu so que lle a como í ulo: “Repa os que a España pueden
hace se en sus campañas po la hispanidad”.
[12] GOmá OmáS, I.: Op. ci ., pp. 201 y 202.
– 294 –
Juan José Padial
co po al; no pa ecía exis i eligión ninguna, ni debe es sociales; na-
die con aía ma imonio legí imo ni había cuidado sob e los hijos que
se enían po p opios, ni se conocían las en ajas del De echo […]. En
es a coyun u a un homb e ―al que engo po segu o como g ande y
sabio― omó conciencia del pode escondido en el homb e y del am-
plio campo que le o ecía su in eligencia pa a g andes cosas si pudie a
desa olla es e pode median e la ins ucción. Los homb es es aban
dispe sos po los campos y escondidos po las sel as cuando los con-
g egó según un plan. Los in odujo en odas las ocupaciones ú iles y
hones as, aunque se quejaban con a ello al p incipio po causa de su
no edad; pe o g acias al uso de su ingenio y elocuencia le oye on con
g andísima a ención, y los pudo ans o ma en un pueblo amable y
gen il»13.
No es casual que es e ex o de Cice ón ue a ci ado po casi odos
los ep esen an es del humanismo ju ídico del siglo xVI. Y aunque el pen-
samien o polí ico español es á ue emen e ma cado po la uel a a la
escolás ica de Vi o ia, Domingo de So o o F ancisco Sua ez, sin emba go,
los pun os de e e encia del deba e de es os eó icos son po un lado la
Re o ma lu e ana y po o o el humanismo e asmiano. Es así como las
ideas de los epublicanos i alianos del Renacimien o llega án a lo que
pod ía denomina se el epublicanismo hispánico. En cualquie caso, el
nacimien o mo al y polí ico de los pueblos ame icanos se debe ía a la
acción ci ilizado a de España. Se a a de una esis adical, la de Gomá,
pues implica que cualquie posibilidad de negocio ju ídico, de desa o-
llo écnico, eligioso o económico de los pueblos ame icanos e a debido a
la acción ci ilizado a de aquella nación g ande y sabia que los cong egó
de acue do con un plan. La ies a de la Hispanidad enía a se una ies a
de amilia, la de unos hijos ue es, sanos y ecien emen e emancipados,
eunidos en o no a una buena mad e, que i e lejos, pe o a la que los
hijos cons an emen e ecue dan con sus ob as. Además y po la misma
azón, la Hispanidad no solo se di ía de los pueblos hispanoame ica-
nos, sino que ambién se ex ende ía a las Filipinas, Guinea Ecua o ial, el
Saha a occiden al, e incluso sob e e i o ios hoy es adounidenses como
las Islas Ma ianas del No e o el Te i o io del Guam. Súbi amen e la
idea de Hispanidad se o na no solo e nocén ica, sino ambién con usa,
si se a iende a la a iedad de acciones emp endidas po las naciones in-
dependizadas e incluso al an agonismo de sus polí icas.
[13] CIcERO: De In en ione, I. 2. Ci . Po uck, R.: Na u al Righ s Theo ies. Thei o igin and
de elopmen . Camb idge: Camb idge Uni e si y P ess, 1979, p. 33.
– 295 –
His o ia cul u al de la idea de hispanidad
La idea de Hispanidad goza de es insignes p eceden es. El p ime-
o nos iene de la G ecia clásica y queda ecogido en la sen encia de que
«a cualquie pa e que ayas se ás una polis». Los homb es no son ales
solo po nace ísicamen e, sino que su cons i ución sociocul u al y mo-
al o ma pa e indisoluble de su nacimien o. Y es e nacimien o es el que
los g iegos esumían con la palab a paideia, que capaci aba al homb e no
pa a ealiza o icios y labo es, sino pa a los discu sos en el ágo a, las de-
cisiones polí icas en el gobie no de la ciudad y las hazañas memo ables
en las ba allas. La ida como ciudadano y no como bá ba o, me eco o
escla o es el elos humano; su na u aleza es polí ica y, po an o, equie e
de un ipo peculia de educación, y de una o ma de ida ambién pe-
culia : la de la apa ición pública median e discu sos y acciones. El con-
enido no solo eó ico de es a idea, sino emo i o y de de oción polí ica,
pe mi ió la colonización g iega. La polis, al igual que la o ma, es ecibida
po una ma e ia, que es un e i o io y unos pueblos que lo habi an: los
de la Magna I alia, o los pueblos ame indios. En al ma e ia cabe ins ala
―causa in qua― la polis o la Hispanidad y, de al ma e ia, su ge ―causa ex
qua― en odo iempo y luga más polis o más Hispanidad. La ins alación
y la edución se debe ían a la paideia g iega, la elocuencia cice oniana o
la acción ci ilizado a española. Así, la esencia y de inición de polis o de
Hispanidad goza ía de un g ado de uni e salidad y espi i ualidad que
pe mi i ía su ex ensión y desa ollo.
El segundo p eceden e, en ín ima conexión con el p ime o, de la
idea de Hispanidad es á en el De echo Romano14. Cice ón di e enció en-
e pa ia na u ae y pa ia ci i a is, en e la pa ia como o igen, localmen e
conside ada y la pa ia ci i a is donde al igual que la polis g iega «se eje -
cen e ec i amen e los de echos y se cumplen las obligaciones, co es-
ponda o no al luga de nacimien o o al de la e nia o ibu espec i a»15.
Es a es e a cuasi in angible, no iden i icada con el o igen peculia , con
la p o incia, eso e a Roma. O en palab as de Mommsen, Roma no e a
una con ede ación de comunidades, sino que es as solo e an ales jun o
a la communis Pa ia omana16. Lo que las cons i uía y les man enía en el
se ― o ma da esse― enía a se la communis pa ia, la pa ia espi i ual,
[14] Debo es as obse aciones, y las suge encias bibliog á icas, a la doc o a Me cedes Ga cía
Quin as.
[15] cALzAdA, A.: “O igo, incolae, municipes y ci i as omana a la luz de la Lex I ni ana”,
en Re is a In e nacional de De echo Romano. Se icio de publicaciones de la Uni e sidad de
Cas illa-La Mancha, ab il de 2010, p. 29.
[16] mOmmSEn, .: Römisches S aa s ech , III,1 (1886; eed. G az 1952) 781. Ci ado po cALzAdA,
A.: Op. ci ., p. 46.
– 296 –
Juan José Padial
y no ci cunsc i a a un luga o a un iempo de e minados. Cuando Rami-
o de Maez u in en a aba ca la ex ensión del concep o de Hispanidad,
ambién habla á en los mismos é minos. «Hispánicos son, pues, odos
los pueblos que deben la ci ilización o el se a los pueblos hispánicos de la
península»17. Hay en sus palab as algo así como una on ologización de
la cul u a, que a ec a de lleno a la idea de Hispanidad. On ologización
no an o a is o élica como hegeliana, po el én asis que oma á la noción
de Hispanidad en endida como espí i u, y sus di e en es mani es acio-
nes: «Nues a comunidad no es acial, ni geog á ica, sino espi i ual. Es
en el espí i u donde hallamos al mismo iempo la comunidad y el ideal.
Y es la His o ia quien nos lo descub e»18.
Pe o con iene demo a se en la a i mación de Maez u sob e que
los pueblos ame icanos deben su se o ci ilización a España. De nue o
la idea del De echo Romano de las dos pa ias del ciudadano a oja á
luz sob e la esencia de la Hispanidad como nacionalismo. Ulpiano en
el lib o X De o icio p oconsulis, dis inguía pa a los habi an es del impe-
io dos pa ias, que undaban debe es y p ohibiciones asimé icas19. La
una, la pa ia p opiamen e dicha, el luga de nacimien o p opio y de
los pad es ―Pa ia sua―. La o a, la u be, Roma. La mul iplicidad inde-
inida de pa ias locales ―pod íamos llama las «chicas»―, no obs aba
pa a el econocimien o y leal ad que e an debidas a la Pa ia communis.
Roma no solamen e e a una pa ia local más. La condena de os acismo
en una pa ia local cualquie a e a econocida po Roma, que a su ez
impedía la en ada del condenado en la U be. No obs an e, la condena
de os acismo dic ada en la U be no impedía al condenado la en ada
en las demás ciudades del Impe io. No equi alía a una expulsión del
Impe io, sino de la ciudad de Roma. La azón de es e ex o del Diges o
hay que as ea la en los a ados de los an iguos eyes omanos y de
la República ul e io men e, con ciudades aliadas. El empe ado es aba
obligado a espe a es os a ados. Y es as ciudades con el paso del
iempo lle a ían el apela i o de «lib es», como muchas del á ea ge -
mánica20. Así ambién sucede á en la elación de España pa a con las
naciones la inoame icanas ya emancipadas. Fo ma ían odas pa e de
[17] mAEz u, R.: De ensa de la Hispanidad. Mad id: Rialp, 1998, p. 84. Sub ayado mío.
[18] Ibídem, p. 105.
[19] «Cons i u um eum, cui pa ia in e dic um es , e iam u be abs ine e debe : con a
au em si cui u be ue i in e dic um, pa ia sua in e dic um non ide u . E i a mul is
cons i u ionibus ca e u ». (D. 48, 22, 7, 15)
[20] C .: uck, R.: Op. ci ., pp. 38 y 39.
– 297 –
His o ia cul u al de la idea de hispanidad
una comunidad cul u al, his ó ica, lingüís ica, eligiosa y é nica, en la
que la Hispanidad o lo Hispánico, enía la unción de elemen o aglu-
inado en lo cul u al, eligioso, lingüís ico, de las naciones ya lib es e
independien es. Lo hispánico e a lo común y p imigenio, lo uni e sal
y no local. Y es que:
«Tan o ci es como coloni y municipes e an ciudadanos de pleno de e-
cho de su comunidad, y a a és de su ciudad pe enecían e en ual-
men e ambién a la pa ia uni e sal de ciudadanos omanos; miem-
b os de una comunidad u bana de ciudadanos omanos o de una
comunidad de de echo la ino»21.
Es a communis pa ia es po an o insepa able de la sobe anía que
eje cía, po que ella es la que hace a los ci es y coloni se ales y la que
hace que los municipes ambién lo sean, es o es, que es én inco po ados
a la es uc u a adminis a i a y polí ica llamado Impe io. Quizá ilus e
es a elación el ejemplo que espec o a la elación en e o ma y ma e ia
ponía el ex ec o de la uni e sidad de Ox o d, An hony Kenny. La ela-
ción en e o ma y ma e ia, en e alma y cue po, o en nues o caso en e
communis Pa ia y pa ia local, en e Hispanidad y países hispanoame i-
canos, es la que se da en e una uni e sidad y sus acul ades. Las acul-
ades son los ó ganos de la uni e sidad. Y uno puede encon a las aquí
o allí en el campus. Lo que no encon a á nunca es el edi icio de la uni-
e sidad, sino el de la acul ad de Ciencias, la de Le as, la de Medicina
o la Escuela de Ingenie os Indus iales. La uni e sidad no es un ó gano
más jun o a es os edi icios, sino lo que hace se a es os sus acul ades,
ó ganos uncionales en un odo o gánico llamado uni e sidad; y no me-
amen e un conjun o de amplias dependencias. Maez u cons a aba con
ac imonia la dis ancia en e la communis Pa ia omana y la Hispanidad.
Aquella enía sus ó ganos de exp esión en el Senado, las Magis a u as,
los ecaudado es de impues os, los Tea os, e cé e a. En cambio:
«Aho a es á el espí i u de la Hispanidad medio disuel o, pe o sub-
sis en e. Se mani ies a de cuando en cuando como sen imien o de
solida idad y aún de comunidad, pe o ca ece de ó ganos con que
exp esa se en ac os»22.
[21] cALzAdA, A.: Op. ci ., p. 44.
[22] mAEz u, R.: Op. ci ., p. 88.
– 304 –
Jacin o choza
Pe o eso ya nos daba alguna no icia de España y de algunos o os
países. Las no icias de la gue a de Co ea, las canciones de los a is as
nacionales como Lola Flo es y An onio Molina, y de los iun ado es
in e nacionales, especialmen e los mexicanos Glo ia Lasso y José Al edo
Jiménez (además de Ana Ma ía González y Los Panchos).
En los 60 lo i ido y después eco dado cons i uía un epe o io
más amplio. La emig ación masi a de abajado es españoles a Eu opa.
Los Sea 600. Las e oluciones es udian iles. La llegada de la ele isión a
los hoga es y, con ello, la mul iplicación de no icias de odo el mundo.
Luego el comienzo de la democ acia y el desa ollo económico, el e o -
no de los emig an es y el comienzo de la inmig ación. La mul iplicación
de las uni e sidades. Los p ime os o denado es y el inicio de in e ne .
Pa a los habi an es de pequeños pueblos de la pe i e ia española y de
capi ales de p o incias con uni e sidades, pa a los dedicados a la p o e-
sión académica, la ans o mación había sido colosal. Casi inasimilable.
Pa alelamen e y conjun amen e a las i encias de los acon ecimien-
os de la ida española que se iban con i iendo en his o ia de España, se
encon aban las no icias y expe iencias de La inoamé ica, que se iban se-
dimen ando como ecue dos. La e olución cubana, los misiles, las dic-
adu as a gen ina y chilena, el boom de la li e a u a ame icana, la p esen-
cia c ecien e de abajado es y es udian es la inoame icanos en España.
El adje i o despec i o «sudaca» y luego el c ecien e p es igio de países
como Chile, B asil, México y algunos o os. Todo eso son ecue dos.
La e lexión es o a cosa. Hay una e lexión común y que es la uel-
a a los ecue dos pa a echa los, ubica los en su con ex o, si ua algunas
de sus causas, e cé e a, y hay o a e lexión especializada, que es la de
los p o esionales de la e lexión. Académicos del campo de la his o ia, la
sociología, la iloso ía, la li e a u a, e cé e a, pe iodis as, poe as, no elis-
as, pin o es, cineas as, polí icos, jueces, e cé e a.
La e lexión académica y p o esional iene más ga an ías de obje i-
idad, y ambién de e dad, pe o no excluye los en oques pa icula es,
pa idis as y sesgados. Po que la in e acción en e los ecue dos indi i-
duales se p oduce igualmen e en e los ecue dos de los g upos y comu-
nidades humanas, y colo ean ambién con sus onos a ec i os y en oques
selec i os el conjun o de los ecue dos.
En un de e minado momen o, un indi iduo puede conside a que
su ida ha sido un acaso comple o si encuen a ce adas las ías de
acceso hacia la ealización de sus expec a i as y sien e que lo ha pe di-
do odo, y un g upo humano ambién, como les ocu ió a los españoles
de la gene ación del 98 as la gue a con Es ados Unidos y la pé dida
– 305 –
Recue do, e lexión y e dad sob e Amé ica
de Cuba y Filipinas. Sen ían el acaso comple o de la nación y el u u o
no e a más que una espesa niebla que ce aba odo el ho izon e. La a ea
más impo an e de los académicos e in elec uales ue hace el duelo en
p ime luga , e in en a pone se en ma cha después.
Eso es lo que hizo singula men e Ángel Gani e (1865-1898) con
Idea ium español y Po eni de España, publicados ambos de 1898, el mis-
mo año en que se suicidó a ojándose a las heladas aguas del D ina en
Riga, donde eje cía como cónsul de España en Le onia1. In en a pone se
en ma cha ue la a ea de los polí icos e in elec uales que en 1918 ins i u-
ye on la celeb ación del día de la hispanidad el 12 de oc ub e, y e lexio-
na on sob e su signi icado, como Maez u, Menéndez Pelayo, Unamuno
y Gomá, como e ie e Juan José Padial2, y la de quienes en 1929 p omo-
ie on la celeb ación simul ánea de la Exposición Uni e sal de Ba celo-
na y la Exposición Ibe oame icana de Se illa3.
En o os momen os de la ida, un indi iduo puede conside a que
es á llamado a ealiza g andes emp esas y que «los iempos», o sea una
se ie de ac o es polí icos, económicos y cul u ales p opios y del con-
ex o, a o ecen la ealización de las expec a i as p opias e incluso el
de emp esas inopinadas. Lo mismo les puede sucede a de e minados
g upos, como a los españoles que gana on la gue a ci il, y busca on los
episodios más sob esalien es de su pasado pa a encon a su mejo ea-
lidad y p oyec a la hacia su mejo u u o. La a ea de los p o esionales
de la e lexión en esos momen os ue celeb a un iun o y p oyec a un
u u o con los mejo es elemen os con los que en onces con aban.
Esa ue la a ea de quienes in en a on esol e el p oblema de «las
dos Españas», según la exp esión acuñada po don An onio Machado,
como los que pa icipa on en el deba e en las décadas pos e io es a la gue-
a ci il, bien desde el exilio (Sal ado de Mada iaga, Amé ico Cas o,
Claudio Sánchez Albo noz), como desde la España anquis a (Manuel
Ga cía Mo en e), como San os Juliá mues a en un ac ualizado y
ecien e es udio4.
Es o es lo que cabe eseña , en una p ime a ap oximación, de la
e lexión sob e la ida de los españoles en los úl imos siglos. La cues ión
[1] h p://www.poesiadelmomen o.com/lumina ias/au o es/76gani e .h ml
[2] PAdIAL, J. J.: “His o ia cul u al de la Hispanidad”, en AA VV: Independencia de Amé ica.
P ime cen ena io y segundo cen ena io, en p ensa.
[3] h p://es.wikipedia.o g/wiki/Exposición_In e nacional_de_Ba celona_ (1929).
h p://es.wikipedia.o g/wiki/Exposición_Ibe oame icana_de_Se illa_(1929)
[4] C . JuLIá, S.: His o ia de las dos Españas. Mad id: Tau us, 2004.
– 306 –
Jacin o choza
de la e dad de la his o ia de España o de la in e p e ación más adecua-
da es o o asun o, y o o más di e en e aún el de la e dad de España.
En Amé ica La ina el ecue do y la e lexión egis an un cu so en
cie o modo análogo al de los españoles. Po un cie o con agio del espí-
i u del 98 español, ambién se da una isión au oc í ica y nega i a en e
los in elec uales ame icanos. Especialmen e en el colombiano Fe nando
González (1895-1964), aunque es posible que en él al nega i ismo au o-
c í ico ame icano se sume el p opio del judaísmo5.
La memo ia épica de los la inoame icanos man iene el ecue do de
la Independencia, con el apoyo de la a qui ec u a, el u banismo, la escul-
u a, la poesía y la no ela, en e o as cosas. Así, monumen os como la
A enida de los Insu gen es en la ciudad de México, el de los Libe ado es
en Guayaquil, las es a uas de San Ma ín en Buenos Ai es, de O’Higgins
en San iago de Chile, de Mi anda en Ca acas, el Pa que de Bolí a en
Medellín, las es a uas de Hidalgo y Mo elos en México, y an os o os
e ienen en p esen e pe pe uo un pasado cada ez más emo o. O os
monumen os como Facundo o ci ilización y Ba ba ie, de Faus ino Sa mien-
o; Doña Bá ba a, de Rómulo Gallegos; Los de abajo de Ma iano Azuela
o el Can o Gene al, de Ne uda; e ienen en p esen e el p ime siglo de
au onomía y el es ado de la conciencia la inoame icana en los iempos
del p ime cen ena io de la Independencia. Y quizá con la misma o más
pe sis encia y pene ación que esos monumen os, ambién con ibuían
al mismo e ec o los angos, las habane as, los co idos y los bole os, que
esculpían en la conciencia de los la inoame icanos la ida de sus países
como lo que aho a son.
Al igual que en el caso de España, ambién en el de La inoamé ica
los ecue dos apoyados po los monumen os de la épica son di e en es
de la e lexión, y mucho más di e en es de la e dad sob e la his o ia
de Amé ica y sob e la e dad de Amé ica, y ambién aquí desa olla el
deba e sob e el se de La inoamé ica.
Los paname icanis as como Al onso Reyes, p oclama desde México
una nue a doc ina de Mon oe, Amé ica pa a los ame icanos y pa a
el mundo, los hispanis as como el mexicano José Vasconcelos y los
españoles José Gaos y Ángel Ál a ez de Mi anda, encuen an la esencia
de Amé ica en su he encia cul u al y eligiosa eu opea y española, los
la inoame icanis as como el u uguayo Albe o Zum Felde y el mexicano
[5] C . AnJEL R., J. G.: “La inoamé ica, un iaje a la de ensi a (una ponencia sob e iajes
y p esencias en Fe nando Goinzález)”, en BE AncuR, M. C.; chOzA, J. y muñOz, G.: La idea
de Amé ica en los pensado es occiden ales. Se illa-Mad id: Théma a-Plaza y Valdés, 2009,
pp. 183-194.
– 307 –
Recue do, e lexión y e dad sob e Amé ica
Samuel Ramos ci an la iden idad la inoame icana en la he encia
cul u al ancesa6.
Sob e odos ellos des aca el dominicano Ped o Hen íquez U eña
(+1946) que en sus ob as Co ien es Li e a ias en la Amé ica Hispana7 e
His o ia cul u al y li e a ia de la Amé ica hispánica8, dejó esc i a la p ime-
a y oda ía la más comple a y equilib ada pe spec i a de la cul u a
la inoame icana.
Hen íquez U eña no es indigenis a, ni hispanis a, ni paname icanis-
a, ni la inoame icanis a. Ni, mucho menos, una plañide a de sus desg a-
cias, un de enso en e a sus in aso es y op eso es o un p egone o de
sus posibilidades y sus sueños. Es un académico hones o y equilib ado.
Alguna ez se le ep ochó que no concedía al ca olicismo lle ado po
España la meno impo ancia como asgo esencial la inoame icano. Pe o
ese ep oche, comp ensible desde la posición del nacional ca olicismo
español de los años 40, deja de se pe cep ible en los años pos e io es.
Hen íquez U eña es uno de los maes os de la his o ia cul u al,
cuando oda ía la his o ia cul u al no había empezado a o ma se como
co ien e his o iog á ica, y el p ime académico la inoame icano en cuya
ob a La inoamé ica puede se y es econocida po odos sus es udiosos,
ya sean au óc onos o ex anje os.
En iloso ía La inoamé ica ha cul i ado el géne o ensayo y ha desa-
ollado como campos p e e idos la iloso ía polí ica y la iloso ía de la
his o ia, en elación con la his o ia de los países ame icanos. En li e a u-
a ha desa ollado en p ime luga la poesía, y ha desplegado el a co que
a desde el mode nismo de Ruben Da ío has a el su ealismo de And a-
de, Ne uda y Vallejo9. En pin u a ha desa ollado ambién las o mas
p opias del su ealismo indigenis as. En na a i a ha ecogido su p opia
his o ia en ela os que ecogen sus luchas de independencia, los sueños
polí icos de sus caudillos y el sac i icio de sus poblaciones10. Ahí es án
algunos de los asgos esenciales más de e minan es de Amé ica La ina.
[6] C . áLVAREz dE mIRAndA, A.: “Pe il cul u al de Hispanoamé ica”, 1948, en Mi o, eligión
y cul u a. Ba celona: An h opos, 2008, pp. 125 y ss.
[7] México: FCE, 2007.
[8] Mad id: Ve bum, 2009.
[9] Es e ema queda expues o con más de ención en “La iden idad cul u al la ino ame icana”
en BE AncuR, M. C.; chOzA, J. y muñOz, G.: Op. ci . Y en “La undación su ealis a de
Amé ica La ina”, en II SICLA, Na a i as Fundacionales de Amé ica La ina, en p ensa.
[10] C . SOmmER, D.: Ficciones undacionales. Las no elas nacionales de Amé ica La ina. México:
FCE, 2004.
– 308 –
Jacin o choza
15.2. Segundo siglo y segundo cen ena io
La celeb ación del p ime cen ena io ue abo dada po el gobie no y
los académicos españoles como una opo unidad de ecompone los ín-
culos o os con la independencia, y pa a es ablece nue os lazos de coo-
pe ación y de conco dia11. Po pa e de los gobie nos la inoame icanos,
la conmemo ación se plan eó como una ocasión pa a mos a al mundo
la mode nidad y p es igio de cada país. Pos e io men e y du an e los
cien años que anscu en has a la celeb ación del segundo cen ena io,
la escena polí ica es á ocupada po las dos gue as mundiales en la p i-
me a mi ad y po el g an despliegue de Amé ica La ina en el escena io
mundial en la segunda.
Mien as el mundo es á a apado en los dos g andes con lic os béli-
cos, La inoamé ica, ela i amen e al ma gen de ellos o con una pa icipa-
ción pequeña, se deba e en e las dic adu as y las democ acias, desplie-
ga en el mundo occiden al el mode nismo y el su ealismo, y e lexiona
exhaus i amen e sob e su debilidad y sus alo es. A pa i de 1960 hay
es acon ecimien os que ma can de un modo nue o y espec acula la
ealidad y la ida la inoame icanas.
En p ime luga , el boom de la li e a u a la inoame icana, en segun-
do luga la con lic i a celeb ación del V Cen ena io del descub imien o,
y en e ce luga el boom de la economía la inoame icana a pa i de
1990. Las no edades del segundo siglo de exis encia de las epúblicas
la inoame icanas cu san sob e un elón de ondo polí ico que se man-
iene cons an e. Po una pa e, el comba e que p eside odo el siglo xx
en e el capi alismo y el comunismo, po o a, la al e nancia en e las
democ acias y las dic adu as, y siemp e, la p esencia de la co upción,
el caciquismo y los núcleos al e na i os de pode que hacen somb a al
pode de los es ados.
En los años 60, apa ecen una se ie de p oducciones li e a ias i ma-
das po el a gen ino Julio Co aza , el pe uano Ma io Va gas Llosa y el
colombiano Gab iel Ga cía Má quez, que en pocos años se aducen a
odos los idiomas y ocupan los p ime os pues os de la li e a u a mun-
dial. Después segui ían los nomb es de los a gen inos Jo ge Luis Bo ges,
E nes o Sába o y Adol o Bioy Casa es, el colombiano Al a o Mu is, el
mexicano Oca io Paz, el chileno Robe o Bolaño y algunos más que han
[11] PAzOS PAzOS, M.ª L. J. y PéREz SAn OS, R.: “El cen ena io de la independencia en las
e is as de las p incipales ins i uciones Hispanoame icanis as españolas”, en Re is a de
Indias, ISSN 0034-8341, 2007.
– 309 –
Recue do, e lexión y e dad sob e Amé ica
sido dis inguidos con los más impo an es p emios li e a ios in e nacio-
nales y, sob e odo, que han hecho p esen e la ealidad la inoame icana
al mundo en e o.
Como señala Do is Somme 12, los p o agonis as del boom la inoame i-
cano se es o za on po hace c ee al mundo que an es de ellos no había
p opiamen e li e a u a la inoame icana, y que dicha li e a u a empeza-
ba con ellos. En ealidad, la na a i a de la segunda mi ad del siglo xx se
di e encia de la de la p ime a mi ad y de la del siglo xIx, pe o no an o
como pa a que no pueda pe cibi se la con inuidad. La li e a u a an e io
a la segunda gue a es más omán ica, más idealis a y más edi ican e.
Po que exp esa los ideales e oluciona ios e independen is as, y po -
que educa y encauza el imagina io c iollo y el indígena en elación con
esos ideales. La adminis ación española había p e endido encauza los
ambién, y po eso p ohibió siemp e, du an e los siglos xVI al xVIII, la
impo ación de cie o ipo de lib os como El Laza illo de To mes y buena
pa e de la pica esca.
Con odo, la adminis ación colonial nunca pudo impedi la llegada
y ci culación de odo ipo de lib os de la península, y de mane a simila ,
los esc i o es del boom ampoco log a on cons ui ese mu o en e ellos
y la li e a u a an e io a la segunda gue a13. Y no solo en elación con
Facundo o con Doña Bá ba a, sino con o o buen núme o de í ulos.
Hay, pues, con inuidad en e la li e a u a del p ime siglo de ida
de los países la inoame icanos y la del segundo. Pe o hay ambién no e-
dad en la li e a u a del boom. Menos oman icismo, menos idealismo, o
dicho de o a mane a, más ealismo, o si se quie e, más su ealismo.
El idealismo y el oman icismo se man iene en polí ica, en la e o-
lución cubana, en las canciones de A ahualpa Yupanqui y Jo ge Ca une,
de Sil io Rod íguez y Pablo Milanés. Ahí apa ece ambién el indigenis-
mo y las co ien es que lle an al pode a E o Mo ales en Boli ia. Pe o
en la li e a u a del boom el idealismo omán ico no iene una p esencia
i a en absolu o. Po que sus ac o es p incipales no hacen de los idea-
les polí icos el ema p incipal de su li e a u a, po que en su ida pe so-
nal ampoco se si úan en la izquie da e oluciona ia, y po que, aunque
empiecen su ca e a en una mili ancia de izquie da ma xis a, la acaban
habiendo abandonado esas posiciones y ubicándose en posiciones mo-
de adas, como es el caso de Oc a io Paz. En líneas gene ales, acompañan
y ma can el decu so ideológico de la segunda mi ad del siglo xx, desde el
[12] SOmmER, D.: Op. ci ., pp. 18 y ss.
[13] Ibídem.
– 310 –
Jacin o choza
apogeo del socialismo ma xis a en los años 50, has a las posiciones más
ecléc icas y mode adas en los comienzos del e ce milenio, con excep-
ción quizá de Ma io Benede i, que mue e man eniendo el e o ma -
xis a de su ju en ud.
Los mo imien os de izquie da ponen en ma cha ambién el indige-
nismo, que a lo la go del siglo xx se ab e paso hacia el econocimien o
de los g upos indígenas, en la mayo ía de los países la inoame icanos,
de sus de echos polí icos y de posesión sob e sus ie as, de un modo
análogo a como en Es ados Unidos se ab e paso la co ien e a oame-
icana, desde las p oclamas de Ma in Lu he King, has a el acceso a la
p esidencia de la nación de Ba ak Obama.
Pe o en La inoamé ica, el éxi o de los mo imien os indigenis as, el
econocimien o de los de echos de los na i os y su p omoción e ec i a,
que se ue p oduciendo du an e el inal del siglo de un modo un o o,
deja abie o el camino pa a o a ei indicación que se empieza a hace se
no a a comienzos del siglo xxI, la de los neg os la inoame icanos, pues o
que ellos p e ie en habla de «neg os» y de «cul u a neg a» más que de
«a oame icanos»14. Y es a ei indicación ab e paso a su ez a la a ención
sob e el in lujo de los g upos asiá icos en las naciones de La inoamé ica15.
En la segunda mi ad del siglo xx el hispanismo y el paname i-
canismo se diluyen y desapa ecen de las le as la inoame icanas, se
di unde el indigenismo y se consolidan los mo imien os de au onomía
de lo la inoame icano o de lo ibe o-ame icano. La conjunción del ma -
xismo de lucha de clases, el echazo del hispanismo y la au onomía de
lo la inoame icano da luga a que la celeb ación del V cen ena io sea
en ocasiones con lic i a16.
El siglo xx es, jun o con el xIx y más aún, el siglo de las e oluciones,
de la necesidad de cambia el mundo y oma se la e ancha, de los odios
caini as, de los mayo es c ímenes con a la humanidad, de los esen i-
mien os alimen ados y mul iplicados median e la e lexión, la iloso ía,
[14] C . En e “lo indio” y “lo neg o”: In e oga ing he E ec s o La in Ame ica’s New A o-
Indigenous Mul icul u alism, “The Jou nal o La in Ame ican and Ca ibbnean An h opolgy”,
ol. 12, n.º 2, no iemb e 2007, c . cARVAJAL GOdOy, J.: “In luencia y exclusión de la cul u a
a icana en el nue o mundo”, en BE AncuR, M. C.; chOzA, J. y muñOz, G.: Na a i as
undacionales de Amé ica La ina, en p ensa.
[15] LÓPEz-cALVO, A.: “Los culíes chinos en las gue as de la independencia cubana: usos
polí icos y ep esen aciones li e a ias”, en La independencia de Amé ica. P ime cen ena io y
segundo cen ena io, III SICLA, Se illa, 2010.
[16] chOzA, J. y POncE-OR Iz, E.: B e e His o ia cul u al de los mundos hispánicos. La hispanidad
como encuen o de cul u as. Se illa-Mad id: Théma a-Plaza y Valdés, 2010, pp. 286 y ss.
– 311 –
Recue do, e lexión y e dad sob e Amé ica
el a e y la écnica. Es el siglo de la des ucción de lo an e io , de la ebe-
lión con a el pad e y con a el pasado, de la c í ica demoledo a con a
las adiciones17.
Los es udios de his o ia de la his o iog a ía mues an que cada épo-
ca iene sus ideales y su pa hos, y que con a eglo a ellos analiza y alo a
los pe íodos y los pe sonajes an e io es, y eso ocu e ambién con los de
la his o ia de España y Amé ica. Po eso sabemos que pa a los homb es
de la ilus ación en el siglo xVIII Ce an es es un esc i o humo ís ico de
excepcional calidad, Colón un ma ino muy hábil y a o unado que hace
p og esa la ciencia y Dios un eloje o que sinc oniza pe ec amen e el
uni e so.
Pa a los omán icos del siglo xIx Ce an es es el indi iduo donde
se asoma la genialidad y donde el he oísmo oma cue po has a ex e-
mos absolu os, Colón un genio de la na egación, el hé oe a en u e o
más g ande de la mode nidad, el san o en cuyo nomb e se puede c ea
una ins i ución eligiosa como la de «i ca aglie i di Colombo», y Dios
el mis e io insondable de la mise ico dia que se a iene a i i con el
pueblo desdichado.
Pa a los es udiosos del siglo xx, Ce an es, como an os g andes
li e a os, mues a indicios de se homosexual, po supues o, y como a
an os o os, hay que desmi i ica lo sugi iendo que ue p oxene a de sus
p opias he manas. Colón esul a se un desalmado impe ialis a, que a-
bajó al se icio del capi al y que no dudó en explo a a la población in-
dígena has a el ex e minio, y Dios el hones o p ole a io que p omo ió el
le an amien o de los pales inos op imidos y ue ajus iciado po la clase
dominan e. Eso du an e los dos p ime os e cios del siglo xx, pues en el
úl imo cada ez gana más e eno la esis de que Dios es muje .
Unos ideales y un pa hos in elec ual como el del siglo xx no e a el más
p opicio pa a una conmemo ación es i a y a e na del año 1992 como
quin o cen ena io del... descub imien o, colonización, in asión, des uc-
ción, usu pación, encuen o o desencuen o en e España y Amé ica, en e
Ibe ia y La ino Amé ica. Po eso, las conmemo aciones ue on no pocas
eces ambi alen es y polémicas en el plano polí ico e in elec ual.
No obs an e, esas di e encias y ese plu alismo u o como esul ado
la publicación y la pues a a disposición en películas, ideos, lib os, bases
de da os y páginas webs, de la casi o alidad de la in o mación disponible
[17] Se ecogen aquí ex os de J. chOzA y E. POncE-OR Iz: B e e his o ia cul u al de los mundos
hispánicos, ci ., caps. 32 y 33.
– 312 –
Jacin o choza
sob e el acon ecimien o, elabo ada desde odos los pun os de is a
posibles.
Poco después del boom de su li e a u a y de la celeb ación del V
cen ena io de su descub imien o, empieza a pe cibi se la p esencia eco-
nómica y polí ica del con inen e la inoame icano en bloque.
Du an e los años 2000 y 2001 se piensa que el p oceso de globaliza-
ción es un p oceso de ame icanización, un p oceso de expansión y domi-
nio de las mul inacionales no eame icanas sob e el es o de los países
del mundo. Algo pa ecido a lo que había ocu ido con el Plan Ma shal
en los años 50 con Eu opa, pe o aho a a escala plane a ia, y que se e o -
za ía el dominio de los Es ados Unidos.
En el año 2010 el pano ama global es bas an e ajeno a semejan e
cuad o. La c isis económica de 2008, que a ec a de un modo pa icula -
men e in enso a los países eu opeos y a los Es ados Unidos, es so eado
con un de e io o mínimo o incluso nulo en los países en ías de desa o-
llo, an o de Amé ica como de Asia.
En 1973 el g upo de los sie e países más pode osos y icos (G7), se
cons i uye en una especie de comisión pe manen e de las naciones pa a
supe isa la ma cha del mundo. El g upo es aba o mado po Es ados
Unidos, Canadá, Japón, Ingla e a, F ancia, Alemania e I alia, y en 1998
se sumó Rusia. Pe o ein a años después de su cons i ución, ya esos sie-
e no son los más pode osos ni los que pueden es ablece acue dos que
de e minen los acon ecimien os mundiales. Po eso el g upo iene que
se ampliado y sus i uido po un g upo de ein e países (el G20). Es e
g upo, sí puede ealmen e de e mina la ma cha económica del mundo,
y se les llama países indus ializados y eme gen es. En e esos países hay
es la inoame icanos, A gen ina, B asil y México. Inicialmen e España
es excluida po sus desa enencias con los Es ados Unidos y pugna po
ob ene su pues o p opio.
La c isis económica de 2008, que p oduce una ecesión en Es ados
Unidos y en Eu opa, apenas a ec a a B asil po que en esas echas el p in-
cipal socio come cial de B asil ya no es Es ados Unidos sino China, de
modo que las economías sudame icanas y su asiá icas han alcanzado
una cie a au onomía espec o de Eu opa y Es ados Unidos.
En e las quinien as emp esas mayo es del mundo, po olumen
de ac u ación y de empleados, se egis a un núme o ap eciable de em-
p esas adicadas en España, B asil, México, A gen ina, Panamá, Chile,
Venezuela, y o os, y en e las cien p ime as mul inacionales apa ece
en el pues o cincuen a, una española y algunas b asileñas y mexicanas.
– 313 –
Recue do, e lexión y e dad sob e Amé ica
Desde es a pe spec i a, globalización ya no signi ica ame icanización,
sino mundialización y elaciones mul ila e ales en una enma añada ed.
Po o a pa e, en el anking de las quinien as mejo es uni e sidades
de mundo, aunque los cien p ime os pues os lo ocupan las anglosajo-
nas, en e los siguien es hay nue e uni e sidades españolas (Ba celona,
Au ónoma de Ba celona, Complu ense de Mad id, Au ónoma de Mad id,
Pompeu Fab a, Se illa, Za agoza, San iago y G anada), seis b asileñas
(Rio G ande do Sul, Sao Paulo S a e Uni e si y, Uni e sidad de Sao Paulo,
Uni e sidad de Campinas, Uni e idad de Minas Ge ais y Uni e sidad
de Rio de Janei o), dos chilenas (Uni e sidad de Chile y Uni e sidad
Ca ólica de Chile), una de México (Uni e sidad Nacional Au ónoma de
México) y una de A gen ina (Uni e sidad de Buenos Ai es).
Los mundos hispánicos, ibe oame icanos, con una población ce ca-
na a los quinien os millones, sumados al mundo angloame icano y an-
glopa lan e, que se ace ca ambién a los quinien os, da un o al de unos
mil millones. Amé ica es un con inen e en e o uni icado lingüís icamen-
e median e el español, el po ugués, el inglés y el ancés, y uni icado
cul u almen e median e la apo ación de las adiciones eu opeas a las
cul u as paleolí icas y neolí icas au óc onas.
15.3. Ve dad de la his o ia y e dad de la ida
El p ime obje i o de los his o iado es es, no malmen e, ija las e-
chas de los acon ecimien os y luego da cuen a de esos hechos. Explica
sus causas y sus consecuencias pa a comp ende su pasado y su p esen-
e. Esa es la a ea del his o iado , in e p e ación, he menéu ica18.
Pa a Dil hey, el obje o de la he menéu ica es comp ende las épocas
y los p o agonis as, a a és de sus exp esiones cul u ales, pa icula -
men e a ís icas, como ellos se comp endían a sí mismos. La i encia
del au o , la in ención del au o , el momen o subje i o, es la cla e pa a
en ende el momen o obje i o, lo exp esado, la ob a hecha. La i encia
es el pun o de pa ida y la cla e de la exp esión y de la comp ensión de
lo exp esado.
Pa a Heidegge , el obje o de la he menéu ica es el sen ido de la ob a
en sí misma, de la exp esión cul u al, de lo dicho en el lenguaje, al ma -
gen po comple o del momen o subje i o. Pa a Gadame , la he menéu-
ica no es epe ición ni ep oducción, que son imposibles. Es asumi la
[18] Se ecogen aquí ex os de chOzA, J.: His o ia cul u al del humanismo: Op. ci ., cap. 1.
– 320 –
Jacin o choza
Amé ica es el Nue o Mundo po que empieza con una ex aña ma-
du ez, la de la pleni ud de su au oconciencia sobe ana, y con un ex a-
ño dé ici , la ca encia de pasado. En es e pun o es donde se ma ca la
di e encia en e la Amé ica del no e y la Amé ica del su o más bien,
La inoamé ica.
Amé ica La ina se cons i uye como un conjun o de países que in-
eg an poblaciones p e-his ó icas. Esas poblaciones se usionan con los
colonizado es que se di iden en dos g upos, los a incados y nacidos en
Amé ica, o sea los c iollos, y los unciona ios en iados desde la me ó-
poli, o mando una sociedad de mes izos que se a icula en o ma de
sociedad de cas as. Lo dis in i o de las sociedades la inoame icanas es
el mes izaje, que no se da en los países de Amé ica del no e ni en los
de los demás con inen es. Los españoles lle a on a cabo en Amé ica un
p oceso de ilus ación y de c eación de ins i uciones, de e eb ación
de unos e i o ios y unas poblaciones en cuasi-países capaces de cons-
i ui se en naciones.
La conciencia de pueblo se da en e los c iollos, pe o ambién en e
los mes izos, y a pa i de ambos se cons i uye y se p oclama como na-
ción sobe ana cada país con su co espondien e población y en conexión
con los demás países ame icanos. La indagación po el luga de La i-
noamé ica en la his o ia, que es el obje i o de una pa e de los abajos
de Leopoldo Zea, es la indagación po el luga que ocupa Amé ica en
Occiden e y en el mundo.
En cie o modo, Amé ica la ina es á en un pun o p i ilegiado pa a
eje ce esa mediación consis en e en mos a al es o del mundo mode-
los de posibles ayec os, desde las sociedades ibales has a las socieda-
des en que se da una eal sobe anía del pueblo en la cons i ución de los
es ados nacionales.
Las naciones eu opeas ya no son lo que e an y el modelo pa a los
países ame icanos, a icanos o asiá icos ya no son los países eu opeos.
No hay modelos dados de an emano, po que las ans o maciones de
la nación es ado, y la o mación de g andes bloques sup anacionales,
es un enómeno que e is e muchas no edades en el siglo xxI Amé ica
La ina puede se pione a en la o mación de bloques sup anacionales, y
en ese sen ido pod ía se modelo, como pueden se lo la Unión Eu opea
o el me cado común del Sudes e Asiá ico, los Es ados Unidos de No ea-
mé ica y la Liga de los Países Á abes. Pe o, además de eso, en el siglo xxI
Amé ica La ina es una cla e en la o mación de sociedades mul icul u a-
les, con un ue e desa ollo económico y demog á ico y con un in enso
á ico mig a o io. En es a pe spec i a cabe p egun a se po el papel de
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