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La epoché estética o el escepticismo en torno a una pelota

Abstract

El propósito de este artículo es localizar la presencia de dinámicas del escepticismo filosófico en la aproximación al fenómeno estético del arte contemporáneo. En esta medida, se acude a la teoría del arte de Arthur C. Danto para rastrear signos afines al pensamiento escéptico, e identificar puntos de disensión fundamentales en torno a la suspensión del juicio o epoché. En concreto, se aboga por un “aparecer escéptico” que aborde el arte en la época del simulacro, y se reivindica la capacidad del sujeto escéptico para mantenerse en el conocimiento de lo potencial. Se concluirá con una formulación del “escéptico posmoderno”, personificado en la figura de Bartleby como modelo efectivo de ataraxia.

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La epoché estética o el escepticismo en torno a una pelota

Author: Molina Barea, María del Carmen
Publisher: Editorial Universidad de Sevilla
Year: 2023
DOI: 10.12795/themata.2023.i68.04
Source: https://idus.us.es/bitstreams/4d07511a-2616-4cc7-ae61-eb06c60ea34e/download
6969
Théma a. Re is a de Filoso ía • nº 68 • julio-diciemb e (2023)
pp. 69-91 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/ hema a.2023.i68.04
La epoché es é ica o el
escep icismo en o no a
una pelo a.
Aes he ic epoché o he Skep icism
conce ning a ball.
Resumen
El p opósi o del p esen e a ículo es
localiza la p esencia de dinámicas
del escep icismo ilosó ico en la
ap oximación al enómeno es é ico
del obje o a ís ico. En es a medida,
se iden i ican pun os de disensión
undamen ales en e el pensamien o
escép ico y la eo ía de A.C. Dan o
de i ados de la suspensión del juicio
(epoché). A pa i de aquí se a i ma la
capacidad del escép ico pa a impulsa
una epis emología neu al y así
man ene se en el conocimien o de lo
po encial, en endido como simulac o que
une lo ac ual y lo i ual. Es e a gumen o
acude a Ma in Seel y su concep o de
“apa ece ”, ilus ado con el ejemplo de
una pelo a. T as la e isión de es e caso, en
el a ículo se sugie e una nue a acepción,
la del “apa ece escép ico”. Finalmen e,
el a ículo plan ea una o mulación del
Abs ac
The pu pose o he p esen pape is o
loca e dynamics o philosophical Skep-
icism wi hin he aes he ic app oach o
a objec s. To his ex en , Skep icism
will be con as ed wi h A. C. Dan o’s
heo y o a in o de o iden i y majo
poin s o con lic ega ding he suspen-
sion o judgmen (epoché). Taking his
as a s a ing poin , he pape s a es he
skep ic’s abili y o p omo e a neu al
epis emology and hus pe sis wi hin he
po en ial, unde s ood as he simulac um
ha links he ac ual and he i ual. This
issue e isi s Ma in Seel’s concep o
“appea ing”, illus a ed by he example
o a ball. Once e ised his case, he pape
add esses a new concep : “aes he ic ap-
pea ing”. Ul ima ely, he pape sugges s
he o mula ion o “Pos mode n Skep-
ic” based on Ba leby’s li e a y cha ac-
1
Ma ía del Ca men Molina Ba ea2
Uni e sidad de Có doba, España.
Recibido 30 ab il 2022 ∙
Acep ado 4 ene o 2023
1Es e abajo o ma pa e del p oyec o de in es igación I+D+i PAIDI 2020 “El escep-
icismo pi ónico-empí ico y el escep icismo académico en su desa ollo his ó ico: la
socialización del escep icismo mode no y con empo áneo: pensamien o e ilus ación
como mecanismos de acionalidad. (EPADMECO)”, inanciado po la Conseje ía de Co-
nocimien o, In es igación y Uni e sidad. Sec e a ía Gene al de Uni e sidades, In es i-
gación y Tecnología de la Jun a de Andalucía. Modalidad: Gene ación del Conocimien o
(p oyec o F on e a), desa ollado po el g upo de in es igación HUM-364: His o ia de
la Filoso ía, de la Uni e sidad de Có doba (España)..
2mcpalladio@ho mail.com
MONOGRÁFICO_
CONCEPTO Y PRAXIS:
ESCEPTICISMO
Y ARTE
70
MARÍA DEL CARMEN MOLINA BAREA
LA EPOCHÉ ESTÉTICA A PARTIR DE ARTHUR C. DANTO
(O EL ESCEPTICISMO EN TORNO A UNA PELOTA) 70
Théma a. Re is a de Filoso ía • nº 68 • julio-diciemb e (2023)
pp. 69-91 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/ hema a.2023.i68.04
1 · In oducción:
sob e la sospecha es é ica
[…] y el espec ado , an e un obje ambigú, uel e a e se de nue o
en la si uación de ene que p egun a se y decidi si dicho obje o
puede ene de echo a se oda ía o ambién, a e. (Jauss 110)
Acon ecida la an aída y lle ada “mue e del a e”, eó icos y c í icos como
A hu C. Dan o se han hallado en la comp ome ida esi u a de da espues a
a una in igan e pa adoja isual que, no obs an e, a más allá de lo isible
pa a in e na se en el ámbi o on ológico. A sabe , desde mediados de los años
60, conc e amen e desde que Andy Wa hol expuso sus B illo Box, el público
de una gale ía de a e puede opa con obje os que, p esen ados como ob as
a ís icas, se mues an sin emba go isiblemen e indis inguibles de obje os
comunes y co ien es. En es e sen ido, la p egun a que su ge es bien conoci-
da: ¿po qué la Caja de B illo de Wa hol es a e y su homóloga del supe me -
cado no?, es deci , “¿qué di e encia una ob a de a e de algo que no lo es si,
de hecho, pa ecen exac amen e iguales?” (Dan o 1999 150). Es a duda, que
cau i ó a Dan o y mo i ó la o mulación de su iloso ía del a e (1999 136;
2002 15), p esupone una ac i ud enden e a la so p esa, a la in iga y, po
qué no deci lo, a la sospecha. Los isi an es no es án segu os de que lo que
en sea a e, ya que pueden con undi se ácilmen e con un obje o cualquie a.
El c i e io óp ico no si e pa a disce ni la ob a del obje o o dina io, dado
que muchas eces se p esen an casi indi e enciables. ¿Cómo esol e es a
p oblemá ica? Es bien sabido que Dan o se acogió al concep o legi imado y
“escép ico posmode no” basado en la
igu a li e a ia de Ba leby, que de iene
un modelo e ec i o de a a axia g acias a
su p ác ica del declina .
Palab as cla es: A e con empo áneo;
Escep icismo; Es é ica; Simulac o.
e , which cons i u es an e ec i e model
o a a axia due o his endency o decline.
Keywo ds: Con empo a y A ; Skep icism;
Aes he ics; Simulac um.
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adop ó el ecu so in e p e a i o (Dipaola 86) aplicado al obje o a ís ico pa a
dilucida lo que a simple is a pa ece ían he manos gemelos.
3
En es a medida, el ace camien o ilosó ico ha p ocu ado una de ini-
ción aco able del é mino “a e”, que así dis inguiese es a clase de obje os
de los que no alcanzan dicha ca ego ía on ológica. No obs an e, cab ía p e-
gun a se si es ealmen e u gen e da le espues a a es a duda, a es a sospecha
sob e lo que conside amos a e, y si, po el con a io, se ía iable pe manece
en la in e ogación abie a. En o as palab as, si se ía con enien e enuncia
a la elabo ación de una espues a conclusi a, de e ec os, po ende, exclu-
yen es (de ini lo que es a e implica la de inición de su opues o), di igida a
acla a la pe plejidad dubi a i a del espec ado . En suma, ¿se ía posible una
ac i ud gnoseológica nega i a, o ien ada a suspende (epoché) la ges ación
de juicios ace ca de lo que es a e o un obje o común? En es as páginas se
p e ende cues iona la e e ida pa adoja y esboza la al e na i a de una ac-
i ud escép ica, esul ado de habe omado conciencia de la ince eza de los
obje os de a e, además de la imposibilidad de su pe manen e alidación. En
el e eno que con unde los lími es en e el a e y los demás obje os se ab e,
po lo an o, la opción a un ipo de pe cepción es é ica que no encuen a
sa is acción en la dis inción de ambos, sino cuya espues a es a la ez una
“no espues a”; una mi ada c í ica que se ec ea en la suspensión del juicio
y celeb a la a a axia, y que en luga de a i ma o nega , hace del declina su
pa adigma p ocedimen al. Como e emos, el espec ado escép ico declina la
o e a de de ini qué es el a e en e a su banal al e ego.
Dicho es o, la duda que asal ó a Dan o es á lejos de se escép ica, si
po escep icismo se en iende la ac i ud ilosó ica que asume la imposibilidad
cognosci i a del indi iduo en e a la e dad, a causa de la inde e minación
de la ealidad. En cambio, Dan o a i ma una bien delineada ca ac e ización
del obje o a ís ico, al cual se e e ía como “signi icados enca nados”.
4
Así
3“Dicho más cla amen e, Wa hol demos ó que no había di e encias isuales en e el
a e y el no-a e, sino que las di e encias en e el a e y el no-a e e an más bien i-
losó icas, o si lo quie en de es a mane a, no inmanen es a las ob as de a e mismas”
(Román 2007 13).
4“La p ime a condición que debe ene un obje o al que se quie a llama ob a de a e es
que iene que se sob e algo, es deci , iene que ene un signi icado. […] Po an o, la p i-
me a condición que pone Dan o pa a habla de ob a de a e es que ella sea un ehículo
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pues, Dan o iene muy cla o lo que es a e y lo que no. De modo que no hay
en su eo ía ma gen pa a una pos u a escép ica. Aho a bien, aunque no de-
sa olla su pensamien o en cla e escép ica, el pun o de pa ida es, de algún
modo, común. Dan o coincidi ía con el escep icismo al es ima que el c i e io
pe cep i o no cons i uye una uen e segu a de conocimien o que le pe mi-
iese iden i ica la ob a de a e en ez del obje o común. Dan o encaja, en-
onces, con cie a p edisposición escép ica en lo que pod íamos denomina
“sospecha es é ica”, pues no se ía de que lo que ecibe po los sen idos sea
a e. Sin emba go, p on o se aleja de es a mi ada escép ica, ya que en luga
de suspende la o mación de juicio, a ma una elabo ada cons ucción eó-
ica que se p e ende la cla e pa a enjuicia la esencia a ís ica de un obje o
espec o de o o cualquie a.
Pues o que descon ía de la ce eza de la in o mación sensible, Dan-
o necesi a ce i ica su legi imidad concep ualmen e. En sus palab as: “Yo
sospecho que, si no hay di e encias isibles, end ía que habe di e encias
in isibles” (2013 50). Jus o al con a io, el escep icismo, ya desde Pi ón,
de iende que las cosas son incognoscibles, po lo que las pe cepciones no son
e dade as ni alsas, y debe e i a se cae en los juicios, abandonando odo
in en o de log o epis emológico. “El escép ico ‘no concluye nada’, undado
en que de e mina algo implica ‘asen i a algo no-e iden e’, es deci , a lo que
las cosas son en sí mismas” (Long 90). Así ambién, Dan o sos enía que la
esencia de un obje o a ís ico no se cap a simplemen e po la is a. Toman-
do p es ada la conocida sen encia de T. W. Ado no, di íase que ha llegado a
se e iden e que nada e e en e al a e es e iden e. Pe o as es e a anque
compa ido, la bi u cación de caminos que des ía a Dan o del escep icismo
ab e en e ambos una sepa ación abisal que adica en la ac i ud di e encial
an e la elabo ación de juicios. Sob e es a cues ión, el escep icismo aconseja
la suspensión del juicio como única ac i ud posible en e al mundo. “El sa-
bio [escép ico] ad ie e la inde e minación de las cosas, la imposibilidad de
juzga , y la imp udencia de quien se inclina po algo a a és de la azón o de
los sen idos; po an o, se queda en la a a axia” (Román 2005 48). En es a
ac i ud encuen a el escép ico su elicidad. Lle ada al ámbi o del a e, dada
de signi icado, es deci , diga algo, y no sea simplemen e un obje o de la ida, una me a
cosa o un me o obje o usual” (Mo ales 151).
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la ingen e di e sidad de obje os que se pos ulan como ob a a ís ica, la del
escép ico pa ecie a cie amen e una espues a adecuada.
2 · El escep icismo y
el simulac o de la po encia
El simulac o no es una imagen pic ó ica que ep oduce un
p o o ipo ex e io , sino una imagen e ec i a que disuel e el
o iginal. (Pe niola 31)
An e la mul iplicidad de obje os a ís icos que pod ían pasa po no males,
en ez de acoge se a la epoché y p ocede de mane a escép ica, Dan o a i ma
la e dad de aquellos abogando po una in e p e ación que los di e encie
de los o os. Median e es e plan eamien o, cualquie obje o po co idiano
que sea, si posee un signi icado, dícese una eo ía del a e, puede de eni
a ís ico; enómeno que Dan o denomina “ ans igu ación” del obje o co i-
diano. Ab e así la pue a a un in ini o abanico de po enciales ob as. No obs-
an e, el indi iduo que es ealmen e iel a la po encialidad del a e es, como
se comp oba á, el escép ico, quien en su neu alidad pe sis e en la po encia
misma. En línea de lo p eceden e, el escép ico ni a i ma ni niega que lo que
iene delan e sea una ob a de a e, dado que igno a lo que en ealidad es
dicho obje o, el cual conoce solo en la con usión de sus da os senso iales,
azón de más pa a no p onuncia se en la elabo ación de un juicio. La epoché
habi a, pues, lo po encial. En e ec o, el escép ico nada iene que esol e en
el plano de los obje os en ac o, de sue e que usiona ía ambos egis os en
uno: la po encia eside en el obje o ac ual y es e solo se comp ende en an o
que po encialidad i esoluble; su esencia, más allá de es o, de iene, po lo
an o, incognoscible. En suma, el obje o solo se puede conoce como po encia,
lo que el escép ico consigue p ecisamen e median e la suspensión del juicio.
De ahí que no enga necesidad de decan a se po una opción —ob a de a e u
obje o común— y de ahí ambién su es ado de elicidad ca á ica o a a axia.
5
5 “Quien acude a los escép icos no adquie e nue as c eencias, ni en a en con lic o con
las que ya iene, sino que cesa de p eocupa se po cuál de ellas es e dade a, a ándolas
como imp esiones cuyo alo de e dad es inde e minado” (Mas To es 238).

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Si, como se ha dicho, odo obje o es a e en po encia, el suje o es-
cép ico es el pensado más consecuen e con es e p incipio. El escép ico no
iene po qué es ablece si un obje o es a e o uno co idiano, ya que al mismo
iempo es ambas cosas y ninguna. No en ano, pa a el escep icismo, las co-
sas “ni son ni dejan de se ” (Mas To es 242). Po o a pa e, como se e á,
es o no quie e deci que el escép ico enuncie a sabe lo que es a e, pe o sí
enuncia a un juicio que lo es ablezca. Así, un obje o que esul a común a la
is a es po encialmen e a e, no po las in e p e aciones que ecibe, como
suge ía Dan o, sino po que no se adsc ibe a la e ique a “a e” ni a la de “ob-
je o común”. La espues a al dilema no es, en onces, la he menéu ica que a
Dan o se le an ojó e elado a, sino más ap opiadamen e el escep icismo. En
gene al, la ac i ud de Dan o es posiciona el obje o en un plano on ológico
di e en e al de la ob a, y ad ie e a los a is as que deben gua da se de con-
undi al espec ado espec o al g ado de e acidad de sus c eaciones: “De
igual modo que, en ea o, lo que p esenciamos sob e el escena io se pone a
cie a dis ancia y queda excluido del ma co de c eencias que pe mi i ía que
el pa ecido exac o ue a con undido con lo eal” (1999 48-49). Como puede
ap ecia se, el apego al undamen o ep esen a i o pe sis e en la base de la
idea de ans igu ación an es aludida. De es e modo, si de la eo ía dan iana
pod íamos habe in e ido la noción de que la esencia del a e e a el esul ado
de la a ea cons uc i a de la he menéu ica, esul a, pues, i ónico que su
au o conse e el esencialismo de un e e en e o iginal que conceda o es e
c édi o a la ep esen ación:
[…] hay que econoce que cuan o mayo es el g ado de ealismo
log ado, mayo es la necesidad de indicado es ex e nos de que se
a a de a e y no de ealidad, y és os se uel en cada ez menos
necesa ios con o me dec ece el ealismo de la ob a de a e.
Reco demos la celeb ada e ansmisión adio ónica de O son
Welles en los años ein a, en que la audiencia es aba con encida
de que la ie a e a in adida po los ma cianos, pues pa a los
oyen es esul aba imposible sabe que e a un simulac o y no
un acon ecimien o […]. Cuando se lle a el ea o a la calle, suele
sub aya se cla amen e que son ac o es haciendo sus papeles y
no pe sonas de e dad haciendo cosas […]. (1999 52)
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Llama la a ención que Dan o con inúe, en cie o modo, a apado en
la ca e na pla ónica y su dialéc ica del ea o de la ep esen ación, pensando
un aden o ic icio y un a ue a e dade o que de e minan al o iginal y copia,
en pos de escla ece qué es a e. C i ica incluso la anécdo a de la lec u a po
adio de la Gue a de los mundos de H. G. Wells, an as eces ci ada pa a ca-
li ica el concep o de “simulac o”, que ha p eocupado a au o es como Guy
Debo d, Jean Baud illa d, Ma io Pe niola y Byung Chul-Han. Es os y o os
ilóso os han cons a ado la p og esi a disolución de la ealidad a expensas
de su simulación, en pa alelo a enómenos como la pos e dad, ake news, o la
digi alización masi a del égimen de lo eal. La hipó esis es que en la igen e
hipe mode nidad, la ealidad no se p oduce sino en su ep esen ación y que,
como a i ma W. J. T. Mi chell (Pic u e Theo y, 1994), no exis e un a ue a de
la ep esen ación. En la explicación de Debo d: “El espec áculo, que in ie e
lo eal, es e ec i amen e p oducido en cuan o al. […] la ealidad su ge en el
espec áculo, y el espec áculo es eal. Es a alienación ecíp oca es la esencia
y el sus en o de la sociedad ac ual” (40). Dan o se es o zaba, al con a io,
en sepa a la ob a de a e y el obje o “ eal”, cuando el simulac o con ibuye
a dilui los dos ex emos: e dad y men i a, o iginal y copia, en de ini i a,
el aden o y el a ue a de la ep esen ación. En es e pano ama, el escép ico,
g acias a su neu alidad epis emológica, es el único p epa ado pa a asimila
c í icamen e el ca iz on ológico del simulac o, o lo que es lo mismo, el hecho
de que la ealidad es su ep esen ación, la esencia su apa iencia, y que lo eal
se p oduce ea almen e.
El indi iduo escép ico lo log a, además, sin incu i en el ea o de
la ep esen ación, pe o ampoco en el p opio simulac o. De hecho, el pa e-
cido p ocedimen al en e el escep icismo y el simulac o, coinciden es en la
bo adu a de ca ego ías on ológicas cla as
6
, es solo pa cial. Mien as que el
segundo a icula ealidades de pe il ic icio y espec acula -que pensado es
como Gilles Lipo e sky han ildado de es e icis a, consumible y na cisis a-,
el p ime o ab e la pue a a la cons ucción de la ealidad desde el cul i o de
6“El escep icismo, pues, gene aba una duda ace ca de la co espondencia en e el sabe
y la ealidad de la que supues amen e e a e e ido. Se gene aban dudas sob e la cone-
xión y co espondencia de la e dad y ealidad, po la imposibilidad de c ea un c i e io
de e dad adecuado pa a e i ica la e dad de una, con la e dad de la o a” (Román
2016 85).
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una on ología de la po encia. Si a deci , en consecuencia, que el escep icis-
mo p opicia un simulac o de po encialidades. Un simulac o con capacidad pa a
hace más eal la ealidad; capaz, po an o, de ep esen a de o ma dis in a,
ompiendo dico omías de ini o ias. E ec i amen e, solo el escep icismo aco-
ge lo po encial, pues solo desde la epoché es posible asumi es e comp omiso
sub e si o con la ep esen ación en i ud del cual el obje o común puede se
a e y ice e sa, en un mismo ni el de ealidad. A es e espec o, u ge ma iza
el modelo ep esen acional bajo el signo del simulac o. De ahí la necesidad de
que su ja el escép ico. Es e no apo a una de inición di e encial en e el a e y
la ealidad, como hab ía p e endido Dan o. Sin emba go, al declina la opción
de hace lo acili a una sue e de de inición inde inible, y al mismo iempo
si úa la a a axia como pa adigma é ico-es é ico de aplicación pa a la ida.
3 · La pelo a de Oska y
el “apa ece escép ico”
Y conside o que es e eje cicio con la pelo a, pa a noso os an
ag adable, posee un sen ido ilosó ico no pequeño. (Cusa 37)
Resumiendo el paso desde la sospecha es é ica al simulac o escép ico, en es-
pues a a la di e sidad de obje os a ís icos con undibles con o os co idianos,
Dan o los di e enciaba aplicando una eo ía ep esen a i a, mien as que
el escép ico suspende oda ac i idad de juicio. Es o úl imo no signi ica que
enuncie a sabe lo que es a e. El escép ico a lo que enuncia es a de ini la
ob a de a e en ac o, es deci , enuncia a es ablece qué es un obje o a ís ico
en oposición a o os que no lo son. Pe sis e el escép ico en el e eno de una
epis emología po encial que oma al obje o común como ob a de a e, y a la
ob a de a e como obje o común. De ahí que el hábi a del escép ico sea el si-
mulac o, lo que en es e apa ado es udia emos como e ec o del apa ece , pa a
conclui , en de ini i a, que el escép ico iden i ica la ob a de a e sin in e ce-
sión de juicio di e enciado , en y desde su po encialidad, en su mul iplicidad
de apa ece es. No po casualidad, lo único que conocen los escép icos son las
“poco con iables” apa iciones del obje o: “El pi ónico concluye que la mis-
ma cosa puede ‘apa ece ’ de mane a con adic o ia, a gen e di e en e, y po
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lo an o, nada de lo que ‘pa ezca’ a ningún homb e es su icien e pa a unda
una c eencia ace ca de aquello que una cosa es ealmen e” (Long 87). Como
esul ado, pa a el escep icismo solo podemos habla de cómo las cosas nos
pa ecen -cómo se nos apa ecen-, no de cómo son de e dad. De modo que no
es posible cons ui conocimien o i me a pa i de sensaciones e imp esio-
nes. La pe cepción senso ial no da conocimien o eal de las cosas mismas:
“La pe cepción senso ial e ela ‘lo que apa ece’ al pe cibido ; mas ‘lo que
apa ece’ no puede se u ilizado como es imonio ú il pa a in e i ‘lo que es’”
(Long 87). En o as palab as, la con icción del escép ico es que solamen e
conocemos los obje os en nues a pe cepción. Con lo cual, el p oblema eside
en lo apa en e, en el obje o en an o que pe cibido.
A pesa de que conside an las cosas on ológicamen e inde e mina-
das, lo an e io suge i ía que al menos cie a ama de los escép icos c ee en
la exis encia de una esencia de las cosas, solo que en imposible alcanza la
y adop an en onces la epoché como ac i ud ilosó ica. En odo caso, hay que
sub aya que su ap oximación a “lo que es” la acome en desde el en oque
cons uc i is a de “lo que pa ece”. Los escép icos acomodan la esencia en
i ud de una po encialidad nega i a, ajena a la gnoseología posi i a que
e endaba Dan o. Se a a de una po encialidad que, p ecisamen e po ac ual,
nunca se ac ualiza, no se conc e a en juicios de alo epis emológico. En es a
medida, pa a el escep icismo el obje o solo se nos apa ece como po encial, po -
que solamen e es po encial. Pues bien, en el in en o de lle a a su máximo de-
sa ollo el pensamien o escép ico como simulac o po encial, se á opo uno
inco po a aquí el concep o de “apa ece ” acuñado po Ma in Seel. ¿Cómo
llama si no al simulac o, ese enómeno que diluye la esencia y la apa ien-
cia? Simplemen e con un é mino que con unda esa dualidad: el apa ece . El
apa ece según Seel eme ge de la pe cepción senso ial como acul ad cen al
del se humano. Es po eso que es e au o concede a los obje os una a ención
p incipalmen e es é ica, y no solo concep ual, lo que, dicho sea de paso, le
si e pa a di igi una c í ica con a Dan o (A encio 79). Así, el apa ece se
co esponde con un ipo de pe cepción, la pe cepción es é ica: “Los obje os
es é icos son obje os del apa ece ” (Seel 42).
En es e con ex o, señala Seel, un obje o puede cap a se en su “se -así”
(“apa ición”) o en su “apa ece ”. El se -así alude a los aspec os enoménicos
del obje o, ijables en el conocimien o p oposicional. Pod ía deci se que la
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su in igan e espues a. “I would p e e no o” no es una negación ni una
a i mación, sino más ajus adamen e un declina . En el ex o “Ba leby o
la ó mula”, Deleuze la ca ac e iza como una es a egia que desac i a las
e e encias del sis ema ep esen acional.
11
Ba leby declina oda espues a
ac i a y ab e así un e eno in e medio indisce nible cuya lógica empa-
en a con la del simulac o. En ese sen ido, “P e e i ía no hace lo” es una
espues a, pe o una espues a escép ica. De hecho, no es poca la conexión
de la ó mula de Ba leby con el declina de la epoché. A es e espec o, y a
pa i del abajo de Deleuze, e lexiona Gio gio Agamben sob e la base
escép ica de la amosa ase:
Sólo hay una ó mula, en oda la his o ia de la cul u a
occiden al, que se man iene a medio camino en e la a i mación
y la negación, en e la acep ación y el echazo, en e el pone y
el qui a . Mo ológica y semán icamen e p óxima a la le anía
del esc ibien e, la ó mula la egis a, en e o os, un ex o con
el cual es aba amilia izada oda pe sona cul a del siglo XIX: las
Vidas de los ilóso os, de Diógenes Lae cio. Se a a del ou mállon,
el “no es o más que aquello”, el é mino écnico median e el cual
los escép icos exp esaban su pa hos más p opio: la epoché, la
suspensión. (Agamben en A.A.V.V. 114)
Agamben insis e en que Sex o Empí ico e ue za me iculosamen e el
es a u o au o e e encial del ou mállon; aspec o que concu e en sub aya el
ca ác e au o ep esen acional del simulac o, y se si úa en el enlace en e la
ó mula de Ba leby y la po encia de la epoché escép ica:
11“También se ha obse ado que la ó mula, I p e e no o, no es una a i mación ni
una negación. Ba leby ‘no echaza, pe o ampoco acep a, a anza y se e i a en su mis-
mo a ance, se expone apenas en una lige a e i ada de la palab a’. […] Lo desolado de
la ó mula consis e en que elimina an despiadadamen e lo p e e ible como cualquie
no-p e e encia pa icula . […] De hecho, con ie e a ambos é minos en indis in os:
e ige una zona de indisce nibilidad, de inde e minación, incesan emen e c ecien e,
en e las ac i idades no p e e idas y la ac i idad p e e ible” (Deleuze en A.A.V.V. 62-63).

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“Los escép icos en endían po po encia-posibilidad (dynamis)
una con aposición cualquie a de los sensibles y los in eligibles:
de es e modo, en i ud de la equi alencia que encon amos en
la oposición de las palab as y las cosas, se llega a la epoché, a
la suspensión, que es un es ado en el que no podemos a i ma
ni nega , acep a ni e u a ”. De acue do con es a singula
ad e encia de Sex o, los escép icos no eían en la suspensión
una simple indi e encia, sino la expe iencia de una posibilidad o
de una po encia. Lo que apa ece en el umb al en e el se y el no
se , en e lo sensible y lo in eligible, en e la palab a y la cosa,
no es el abismo incolo o de la nada, sino el a isbo luminoso de lo
posible. (Agamben en A.A.V.V. 116)
Podemos enuncia en onces que la ó mula de Ba leby es la ó mula
del ilóso o escép ico. Fó mula que aliena y a i ica. Ecuación que p omue e
la neu alidad epis emológica. Así, an e la inde e minación de es ablece la
de inición de lo que es a e o un obje o común, el escép ico posmode no, cuyo
modelo enca na Ba leby, se acoge al de echo inalienable de no decla a , de
no deci nada; al de echo de no elabo a juicio. Es o es lo mismo que deci ,
como a gumen aba José Luis Pa do, que Ba leby se acoge al de echo de de-
clina oda in e p e ación (Pa do en A.A.V.V. 176). Es el de echo del inocen e,
como C is o an e Pila os. En es o consis e el silencio del inocen e, cuando se
anima a habla es pa a declina : “¿Lo p egun as ú o e lo han dicho o os?,
“Tú lo dices”...
12
Así ambién, “Ba leby se ha ganado el de echo a sob e i i ,
es o es, a pe manece quie o y en pie en e a un mu o ciego. Pu a pasi idad
pacien e, como di ía Blancho ” (Deleuze en A.A.V.V. 63). Al declina la in e -
p e ación, el inocen e - alga deci , el escép ico- desa icula la decla ación
posi i a de la ep esen ación y hace de es a pasi idad ac i a su o ma de e-
sis encia. No so p ende que el p opio Mel ille se e i iese a la “ esis encia
pasi a” de Ba leby (Mel ille en A.A.V.V. 26). Median e es e p ocedimien o,
12 “En ese sen ido, la declina o ia de Ba leby (‘No engo nada que deci le’, I wan no-
hing o say o you) exp esa, como odas, una pe ición: eclama el de echo (de los ino-
cen es) a no decla a , el de echo al silencio. […] Declina oda in e p e ación” (Pa do en
A.A.V.V. 176).
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el escép ico inaugu a una ía al e na i a a la jus i icación concep ual de la
a is icidad del obje o que se some ía a sospecha es é ica, obje o al que los
espec ado es in e pelan ambién como jueces salomónicos con una misma
e impe a i a p egun a: “¿Quién dices ú que e es?”, “¿una ob a de a e o un
obje o común?”. En su con es ación, el obje o declina una espues a, e asi o
y escu idizo, como el inocen e an e el inquisido .
A di e encia de es e, el escép ico cul i a más bien lo que cab ía cali i-
ca de he menéu ica ca a ónica. Tal he menéu ica del declina le hace en en-
a la p egun a de la sospecha de o ma esqui a. “Se a a ía, al pa ece , de
una p egun a: ¿Qué es lo que con ie e a un obje o, a una ob a o a cosas po
el es ilo el dis in i o de ob a de a e? […] Pe o la acilidad de la p egun a,
plan eada en es os é minos hipo é icos, se ue ce en la inmensa di icul ad
de su espues a” (T ías 13). El obje o a ís ico, inocen e en e los inocen es,
que después de la mue e del a e declina da la espues a que se le eclama
sob e su p opia na u aleza, con oca en su apa ece -po enciales apa ece es-
una ac i ud escép ica, a sabe , la suspensión del sen ido; en o as palab as,
una epoché es é ica que nos enseñe cómo juga a la pelo a. Cuando, mo ido
po es a especial he menéu ica, el escép ico o mula la p egun a del se del
obje o, lo hace aliéndose de un lenguaje de di ícil in e p e ación. Piensan
los escép icos que la ac i ud an e el mundo debe se la suspensión de juicio,
si bien Pi ón hablaba más bien de aphasía, la no-a i mación de nada como
eal. Ac i ud es a que encaja pa icula men e bien con la a asia lingüís ica
que pe u ba el sen ido en la alienada ó mula de Ba leby. En es a línea, se
e ue za la ausencia de concep o que legi ime el obje o a ís ico. Sob e es o
decíamos an es que Seel de iende una a ención es é ica no solo concep ual,
aunque hay de e minados pasajes en la exposición de su eo ía que a sim-
ple is a susci an con usión. Básicamen e su idea de pe cepción es é ica no
se ci cunsc ibe a lo sensible, sino que diluye las on e as con la pe cepción
concep ual, designada “p oposicional”, con igu ando una en idad híb ida
que di e si ica las ace as del enómeno pe cep i o, aunque al inal el au o
pa ecie a ei indica en exclusi a el elemen o concep ual:
Pe cibi algo en su apa ece po su apa ece mismo: és e es el
cen o de g a edad de la pe cepción es é ica —como sea que ella
se despliegue— en o no del cual gi an odas sus ealizaciones.
[…] La pe cepción es é ica es un modo especial de la pe cepción.
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Se di e encia en i ud de un elie e pa icula de la is a, del
oído, del ac o, del gus o y del ol a o. Po lo an o, no debemos
e ec ua una escisión en e la pe cepción es é ica y oda o a
pe cepción, sino que debemos econoce an e odo su acen o
pa icula . Pa a es e in es de capi al impo ancia da con el
luga co ec o pa a dema ca la pe cepción es é ica espec o
de la pe cepción no es é ica. La pe cepción es una capacidad
sumamen e ex ensa. Po lo gene al, no incluye necesa iamen e
la conciencia, ni la conciencia concep ual de sus obje os, y sus
es ados conscien es y a iculados concep ualmen e su gen, en
consonancia, en un con ex o de pe cepciones no conscien es
y no ijadas concep ualmen e. Pe o la pe cepción humana se
ca ac e iza p ecisamen e po la posibilidad de la expe iencia
conscien e y concep ual. Y únicamen e donde hay una
pe cepción p oposicional, a iculada median e concep os, sólo
allí donde se encuen a al menos en po encia una conciencia
semejan e, su ge una di e encia ma cada en e la pe cepción
es é ica y o as o mas de pe cibi . (Seel 47)
Sin emba go, el p opio Seel acla a seguidamen e es a a i mación e
in oduce un ma iz de in e és pa a la mi ada escép ica, que no es o o que el
ac o de p escindi de la posibilidad de de e mina concep ualmen e el obje o
pe cibido. Solo a condición de es a ci cuns ancia pod á da se, en su opinión,
una pe cepción es é ica. En esumen, solo pod emos habla de pe cepción
es é ica cuando un suje o, poseedo , po an o, de la capacidad de elabo a
una pe cepción concep ual, enuncie a da cumplimien o a dicha capacidad.
Así las cosas, la pe cepción es é ica p esupone, en e ec o, un ges o inocen e
de esis encia pasi a, consis en e en echaza la opción de ija el signi icado
esencial del obje o. Llegados a es e pun o, es posible da cie e cohe en e al
cí culo que ab íamos en páginas p e ias, una ez indicada es a cla e inal que
explica la no obligada p esencia de concep o en la pe cepción es é ica. En es e
ex emo, no se á a iesgado a i ma que es a úl ima ap eciación undamen-
al que de alla Seel es lo que sos iene la dinámica de la epoché del escép ico,
quien enuncia a de e mina ningún apa ece en ninguna de sus apa iciones,
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ninguna ac ualización de sus i ualidades. Es a enuncia se asemeja consi-
de ablemen e al declina escép ico que desa olla Ba leby:
No obs an e, espec o de un obje o cualquie a no es án
obligados [los se es humanos] a a e a se a una ap eciación
de e minada de ese obje o. En su pe cepción pueden
enuncia a una disposición eó ica o p ác ica que de e mine
aquello sob e lo cual e sa su pe cepción. La pe cepción
es é ica p esupone en onces la capacidad de pe cibi algo
concep ualmen e de e minado, pues sólo un se capaz de pe cibi
algo de e minado puede p escindi de es a de e minación, o
más exac amen e: puede p escindi de la ijación de de e mina .
La pe cepción de algo como algo es una condición pa a pode
pe cibi algo en la pleni ud de sus aspec os, en una p esencia
no some ida sólo a algunas de e minaciones. Sólo en onces
algo que es o que apa ece de al o cual o ma, algo que puede se
de e minado como es o o como aquello, es pe cibido sin ija lo
en una de sus de e minaciones posibles. (Seel 48)
5 · No a conclusi a:
la especial a a axia del escép ico
Así que es á decidido a no cumpli mi eque imien o, que
esponde al p ocedimien o habi ual y al sen ido común…
(Mel ille en A.A.V.V. 24)
Como cons a a el us ado je e de Ba leby, esignado an e la ac i ud des-
conce an e de su empleado, el escép ico es á igualmen e decidido a no cum-
pli el eque imien o que le exigen la epis emología posi i a y el sen ido
común: escla ece qué es a e en e a un obje o que no lo es. El escép ico
enuncia a sa is ace es e come ido; simplemen e declina la p opues a que
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ecibe, y sob e odo, echaza hace uso de su capacidad pa a de e mina el
obje o en su apa ece . En páginas p e ias se pudo comp oba que el compo -
amien o del escép ico mo iliza una es é ica nega i a que anula los canales
decla a i os habi uales de la ep esen ación e in e p e ación. Al hace es o,
el escép ico no p o agoniza una e asi a o una uga, como pudie a pensa -
se. Lejos de es o, el suje o de la epoché no se escuda en la comodidad de no
decidi . Al con a io, es p io i a io conclui que la ac i ud escép ica e is e
un comp omiso y una oma de pos u a. La neu alidad del escép ico, como
la del inocen e, es ya una acción pe se; la inacción es una a i mación y una
decla ación de in enciones: la impos u a como poiesis, la enuncia como ges o
é ico-es é ico. El lema escép ico se ía en onces “no p e e i hace algo”, es
deci , no elegi . En un iempo en el que la libe ad se basa en la elección en e
una gama de p oduc os cada ez más amplia y pe sonalizada, llama la a en-
ción que el suje o escép ico decline elegi . Esa es la única elección que hace el
escép ico, la cual niega el hecho mismo de elegi . La sociedad de consumo se
ca ac e iza po inci a al empleo hipe bólico y con inuado de las elecciones
pe sonales, que se oman ya a golpe de like; una sociedad en la que lo único
que no se puede escoge es “no elegi ”. Pues bien, es o es lo que hace p e-
cisamen e el escép ico. Al ampa o de Ba leby, se esis e a elegi , como si
lle a a a cabo un ac o de “desobediencia ci il” (McCall 59), o mejo , un ac o
de esis encia es é ica. He aquí la libe ad adical del escép ico, la libe ad
eliz que mo i a su a a axia.
Aquí adica ambién la azón de es e a ículo de ol e al escep icismo
pa a p opone una al e na i a a los modos de pe cepción es é ica igen es.
Al no elegi , el escép ico apues a po la equi alencia esencial en e a e y
obje o común. En es a medida hace iable el simulac o de la po encia al que
nos hemos e e ido an e io men e. No en ano, Ba leby es el simulac o de
la nega i idad en pe sona, la i ualidad que declina cons an emen e sus
ac ualizaciones. En de ini i a, el escép ico pe sis e en el apa ece múl iple
de la po encia, en an o en cuan o echaza de e mina una noción on oló-
gica de lo que apa ece. “This possibili y simul aneously b ings in o play bo h
‘wha is’ and ‘wha is no ’ in he o m o ‘wha can be’” (Van de Heiden 290).
Lo po encial se pe ila, pues, como un apa ece es é ico-escép ico, en o as
palab as, una pe cepción es é ica no de e minada sino po encial, al y como
sucedía con la pelo a de Oska . Así ambién la pelo a del escép ico p ocu a

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los bene icios de la epoché. Consecuen emen e, la suspensión de juicio enlaza
con una p oducción plu al de ealidad y e ie e con especial acie o en el
ámbi o del apa ece a ís ico. Como dije a Agamben, al pensa la “on ología
de la po encialidad” en el escep icismo de Ba leby, la e dad de la poesía y
la iloso ía es iba en la suspensión del juicio. Es as ma e ias son dominio
de la epoché. Quien log e ges iona es a po encialidad cons i ui á un modelo
de escép ico posmode no, aquel que, en suma, declina dis ingui lo que es
a e de lo que no. En es e sen ido solo el suje o escép ico, como ecep o del
obje o a ís ico, sabe juga a la pelo a.
6 · Re e encias
A encio, Ma iano M. “Apa ece es é ico y de inición del a e en la discusión
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91.h p://www.iin ae.com.a / e is a igel/images/Rigel_V/apa ece _
es e ico_y_de inicion_del_a e_en_la_discusion_seel-dan o.pd
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