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Arquitectura y mercado en la Sevilla del siglo XIX: la plaza de abastos de Triana

Fernández González, Alberto

Abstract

En 2002, tras una drástica intervención que se prolongó varios años, el histórico mercado de Triana dejó paso a un moderno centro comercial. En este artículo se estudia la historia constructiva del edificio ochocentista diseñado por Tomás Escacena. También se analizan los diferentes planos y proyectos relativos al establecimiento que custodia el Archivo Municipal de Sevilla, alguno inédito todavía, como el croquis delineado por José Manfredi y Juan Bermejo; y se da a conocer un valioso levantamiento de Manuel Galiano que detalla la exacta compartimentación de la histórica plaza de abastos.

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ARCHIVO HISPALENSE REVISTA HISTÓRICA, LITERARIA Y ARTÍSTICA © DE LOS TEXTOS: SUS AUTORES © DE LA EDICIÓN: DIPUTACIÓN DE SEVILLA. SERVICIO DE ARCHIVO Y PUBLICACIONES ISSN: 0210-4067 DISEÑO ORIGINAL: DIAGRAMA, S.C. MAQUETACIÓN: TECNOGRAPHIC, S.L. IMPRESIÓN Y ENCUADERNACIÓN: TECNOGRAPHIC, S.L. DEPÓSITO LEGAL: SE-25-1958 ARCHIVO HISPALENSE REVISTA HISTÓRICA, LITERARIA Y ARTÍSTICA [PERIODICIDAD ANUAL] ISSN 0210-4067 NÚMEROS 282-284 / AÑO 2010 / TOMO XCIII DIPUTACIÓN DE SEVILLA ARCHIVO HISPALENSE REVISTA HISTÓRICA, LITERARIA Y ARTÍSTICA NÚMEROS 282-284 / AÑO 2010 ISSN 0210-4067 CONSEJO ASESOR FERNANDO RODRÍGUEZ VILLALOBOS ANTONIA HEREDIA HERRERA Presidente de la Diputación de Sevilla Ex-Directora de la revista Archivo Hispalense GUILLERMINA NAVARRO PECO CARMEN MENA GARCÍA Diputada del Área de Cultura e Identidad Universidad Pablo de Olavide BARTOLOMÉ CLAVERO SALVADOR PEDRO M. 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ACTAS DE LAS III JORNADAS SOBRE HISTORIA DE PARADAS EL AYER DE PARADAS MARÍA ANTONIA CARMONA RUIZ Paradas durante los siglos XIV y XV 17-33 JUAN LUIS CARRIAZO RUBIO Paradas, sus diezmos y Marchena a comienzos del siglo XVI 35-45 JOAQUÍN RAMÓN PÉREZ BUZÓN Adquisición y mantenimiento de las posesiones nobiliarias en Paradas 47-70 CULTURA JUAN PABLO ALCAIDE AGUILAR Sobre la anónima Historia de Paradas: la tradición oral del Romancero 73-87 DANIEL JIMÉNEZ SÁNCHEZ Creencias y actitudes lingüísticas en hablantes de Paradas 89-102 OLGA SOTO PEÑA Lo que fuimos y lo que somos: viaje por el patrimonio cultural y etnológico de Paradas 103-116 PARADAS HOY JORGE JIMÉNEZ PORTILLO Vida política reciente y participación ciudadana en Paradas. Un estado de la cuestión 119-130 VÍCTOR MANUEL MUÑOZ SÁNCHEZ Tendencias sociales de futuro en la sociedad paradeña: economía, sociedad y cultura 131-151 ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 - 533 PP. ISSN 0210-4067 7 ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 - 533 PP. ISSN 0210-4067 8 JOSÉ FCO. RODRÍGUEZ CENIZO La política municipal del Frente Popular en Paradas 153-170 ARTÍCULOS H ISTORIA CAROLINA ABADÍA FLORES La comunidad flamenca en Sevilla en el siglo XVI 173-192 ANTONIO AGUILAR ESCOBAR La Real Fundición de Sevilla y su contribución al comercio atlántico en el siglo XVII 193-222 CLARA BEJARANO PELLICER La música en los gremios y las cofradías de la Sevilla del Antiguo Régimen 223-245 MANUEL F. FERNÁNDEZ CHAVES Y RAFAEL M. PÉREZ GARCÍA Los moriscos de las sierras de Constantina y Aroche a través de sus bienes. Los casos de Constantina, El Pedroso y Castilblanco 247-266 JUAN JOSÉ IGLESIAS RODRÍGUEZ Población, economía y sociedad en Lebrija a fines del Antiguo Régimen 267-298 ANTONIO LERÍA Y JOSÉ MªCARMONA Toros en Carmona 299-310 ESTEBAN MIRA CABALLOS Mecenazgo y participación pública de la mujer en la Carmona moderna 311-327 ALFONSO DEL PINO JIMÉNEZ Modelos demográficos del Reino de Sevilla en el Antiguo Régimen. El censo de Floridablanca como fuente 329-355 JOAQUÍN OCTAVIO PRIETO La expansión del cultivo del olivar durante el siglo XVIII en el marquesado de Estepa 357-376 ANTONIO SÁNCHEZ MARTÍNEZ Ciencia litigante: retórica, autoridad y razón en los pleitos cosmográficos de la Casa de la Contratación de Sevilla 377-397 ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 - 533 PP. ISSN 0210-4067 9 CASTO MANUEL SOLERA CAMPOS Testamento e inventario de Manuel López Pintado, marqués de Torreblanca del Aljarafe 399-425 LITERATURA MANUEL ROMERO LUQUE El mal poema de un buen poeta (aspectos de la poética machadiana) 429-446 ARTE ÁLVARO RECIO MIR Aspectos agropecuarios de la arquitectura monástica: El caso de la Cartuja de las Cuevas de Sevilla 449-464 ALBERTO FERNÁNDEZ GONZÁLEZ Arquitectura y mercado en la Sevilla del siglo XIX: La plaza de abastos de Triana 465-486 PEDRO LUENGO GUTIÉRREZ La iglesia del convento de Madre de Dios en Osuna 487-498 MISCELÁNEA ALFONSO PLEGUEZUELO HERNÁNDEZ El Niño del Dolor, obra de Luisa Roldán: una confirmación documental. 501-506 RESEÑAS CRUZ ISIDORO, Fernando. El Convento de la Victoria. Historia, Arquitectura y Patrimonio Artístico. POR ANTONIO JOAQUÍN SANTOS MÁRQUEZ 509-510 GÓMEZ MORIANA, Mario. El escultor sevillano Joaquín Bilbao Martínez (1864-1934) POR GERARDO PÉREZ CALERO 510-512 HALCÓN, F.; HERRERA, F.; RECIO, A. El retablo sevillano desde sus orígenes a la actualidad. POR MARÍA CONCEPCIÓN GARCÍA GAÍNZA 513-516 REINA GÓMEZ, Antonio. El paisaje en la pintura sevillana del siglo XIX. POR GERARDO PÉREZ CALERO 516-519 TABALES RODRÍGUEZ, Miguel Ángel, El Alcázar de Sevilla. Reflexiones sobre su origen y transformación durante la Edad Media. Memoria de investigación arqueológica 2000–2005. POR RAFAEL CÓMEZ RAMOS 519-523 ROBLES, Juan de. Tardes del Alcázar. Doctrina para el perfecto vasallo, POR JOSÉ LÓPEZ ROMERO 523-526 10 ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 - 533 PP. ISSN 0210-4067 Arte  maq archivo his 282-284-5:Maquetación 1 5/10/11 13:31 Página 447 (Negro/Black plancha) de Hércules14, el deterioro del castillo, que llevaba siglos sufriendo las frecuentes riadas del Guadalquivir15, fue progresivo e imparable, hasta el punto de que, a finales de la centuria, invadido de maleza y cascotes, servía de estercolero para el vecindario y era refugio habitual de vagabundos e indigentes, quienes se encargaron de saquear lo poco aprovechable que quedaba16. Eso sí, el deplorable estado del bastión medieval había permitido iniciar las obras de demolición del contramuro que reforzaba las defensas del castillo, antes incluso de la salida de los inquisidores, a raíz de un proyecto de remodelación del acceso al puente de Barcas por el lado de Triana que el Asistente Pedro de Lerena encargó al arquitecto municipal Félix Caraza17. Con los escombros se elevó el terreno sobre el nivel del río, quedando un espacio urbano más amplio y mejor planificado18. Aunque la Corona, por Real Orden de 15 de abril de 1794, cedía el castillo de San Jorge a la ciudad, su transmisión legal, por una serie de discrepancias que surgieron en las negociaciones19, no se llevaría a efecto hasta seis años más tarde, el 3 de mayo de 1800, fecha en que se otorgó la escritura20. Esta falta de acuerdo en las condiciones de transferencia del edificio y las nuevas controversias que originaron dos proyectos de cesión parcial del solar, primero para montar una fábrica de cuchillos y luego para constituir una industria de fabricación de cristales21, diluyeron en el tiempo el ambicioso plan del Concejo hispalense, que al final sólo muy parcialmente pudo ser ejecutado. Fue suprimido el antiguo palenque destinado a la venta de pan que se ubicaba en medio del Altozano22; se levantaron nuevos puestos comerciales en la calle de San Jorge; se construyó la oficina del juzgado del mercado y se labraron incluso algunas viviendas modestas con sus respectivos bajos comerciales que proporcionaron sustanciosas rentas a los Propios municipales23. Pero habrá que esperar al adve- ALBERTO FERNÁNDEZ GONZÁLEZ 470 ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 PP. 465-486 ISSN 0210-4067 14. MATUTE Y GAVIRIA, Justino. Anales eclesiásticos y seculares de la muy noble ciudad de Sevilla. t. III. Sevilla, 1882, p. 62. 15. En asunto de inundaciones, el barrio de Triana llevaba casi siempre la peor parte. Cabe destacar en este sentido la riada de 1784, que anegó de agua el castillo y llegó incluso a deteriorar muchos de los documentos de su archivo. Al respecto, véase PALOMO, Francisco. Historia crítica de las riadas o grandes avenidas del Guadalquivir en Sevilla. Sevilla, 2001 [1ª ed., 1878], pp. 405–407. 16. Según relata el veinticuatro marqués de Rivas en el informe que presentó al Ayuntamiento después de haber visitado la fortaleza: «éstos [los vagabundos] se han introducido por varios parajes y no ha quedado maldad que no hayan executado, robando quanto han podido no solo de materiales, herrajes de puertas y maderas, sino hasta los lienzos de barandas» (AHMS. Col. Alfabética. Caja 507, s. fol). 17. Para asegurar el tránsito, se ensanchó diez varas la embocadura del puente, igualándose con el acceso opuesto. Cfr. MATUTE Y GAVIRIA, Justino. Aparato para escribir la historia de Triana y su iglesia parroquial. Sevilla, 1818, pp. 164–165. 18. MATUTE Y GAVIRIA, Justino. Aparato para escribir la historia de Triana…, pp. 164–165. 19. Al respecto, véase FLORES MOSCOSO, Ángeles. «Noticias históricas…», pp. 42–44. 20. AHMS. Sección 6ª. Escribanías de cabildo del siglo XIX. Tom. 75, fol. 515 v. 21. Ninguno de los dos proyectos fue realizado. Al respecto, véase FLORES MOCOSO, Ángeles. «Noticias históricas….», pp. 44–53. 22. AHMS. Sección 2ª. Archivo de contaduría. Carp. 67, doc. 24. 23. AHMS. Sección 6ª. Escribanías de cabildo del siglo XIX. Tom. 17, doc. 1. maq archivo his 282-284-5:Maquetación 1 5/10/11 13:31 Página 470 (Negro/Black plancha) nimiento del Ayuntamiento constitucional24, que se caracterizó por una encomiable preocupación urbanística y social, para que el viejo proyecto ilustrado –bajo otros parámetros constructivos y un nuevo diseño– fuera materializado. Y es que a pesar del déficit crónico de la hacienda local25, los munícipes democráticos del Trieno Liberal querían dotar al nuevo régimen de una base socioeconómica que lo estabilizase. La erección de un gran complejo comercial en la Encarnación; el establecimiento, en Triana, de una moderna plaza de abastos y de un sistema de alumbrado y limpieza similar al instalado en el centro de la ciudad26 o el afán por renovar las ordenanzas y confeccionar una apropiada disciplina de mercado27 forman parte de una serie de iniciativas utilitarias emprendidas por el Consistorio democrático que además de resultar beneficiosas para Sevilla, pues gracias a ellas se fueron mejorando los servicios públicos de la ciudad, sirvieron de contrapeso político a la presión ejercida por las fuerzas más reaccionarias28. El barrio de Triana necesitaba contar con su propio sistema de abasto por estar separado físicamente del centro de la ciudad por el Guadalquivir. Pero el Altozano, en 1820, era un lugar sucio y abigarrado: a la falta de higiene con que los productos eran ofrecidos al público en puestos, tablas y bancos improvisados habría que añadir el cada vez más incómodo tránsito de gentes y mercancías hacia el puente de Barcas. ARQUITECTURA Y MERCADO EN LA SEVILLA DEL SIGLO XIX: LA PLAZA DE ABASTOS DE TRIANA 471 ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 PP. 465-486 ISSN 0210-4067 24. Sobre la organización y estructura municipal de la Sevilla ochocentista, véanse BRAOJOS GARRIDO, Alfonso. Don José Manuel de Arjona. Asistente de Sevilla 1825–1833. Sevilla, 1976, pp. 140–148; y CUENCA TORIBIO, José Manuel. Historia de Sevilla. Del Antiguo al Nuevo Régimen. Sevilla, 1991 [1ª ed., 1976], pp. 30–43. 25. CUENCA TORIBIO, José Manuel. Historia de Sevilla…, pp. 43–58. 26. Fue planteado en junio de 1821 (AHMS. Sección 10ª. Actas capitulares. 2ª escribanía. Rollo 367, fol. 450 v.). 27. Sin entrar en un estudio detallado de los bandos municipales relativos a la disciplina de mercado, y centrándome exclusivamente en los promulgados por el Ayuntamiento constitucional y los directamente relacionados con el mercado central de abastos, por ser éste el principal establecimiento comercial de la ciudad, se pueden destacar tres edictos que llevan fecha de 12 de febrero de 1821, 2 de marzo de 1822 y 9 de septiembre de 1822. En sus artículos, entre otras muchas disposiciones, se contemplan fuertes multas por adulteraciones, tanto las nocivas para la salud como las relativas a pesos y medidas; se prohíbe la mezcla de distintas variedades cárnicas en un mismo puesto a fin de evitar posibles fraudes al consumidor; se regula para los carniceros la fijación obligatoria de papeletas selladas por el matadero municipal con fecha de salida y volumen total de carne; y se penaliza la modificación o aumento de los puestos de víveres, así como la entrada de carros y carretas en el mercado por temor al deterioro del pavimento, permitiendo sólo el uso de caballerías para conducir los géneros de surtido a los puestos de venta, y nunca en la franja horaria de máxima afluencia. Tampoco se permiten los juegos de naipes, la venta de ropa y licores, y, salvo excepciones concretas, los puestos ambulantes situados en las proximidades de la plaza. De obligado cumplimiento por parte de los vendedores era no proferir en ningún caso palabras insultantes o indecentes que pudieran molestar a los compradores. Todo lo referente a la higiene del establecimiento, como es evidente, estaba minuciosamente reglamentado por el Concejo hispalense: los vendedores tenían que regar diariamente sus puestos; no se permitía el acceso de animales vivos, matanzas ni vertidos de aguas y las familias, por supuesto, no podían cocinar ni pernoctar dentro de los cajones (AHMS. Sección 6ª. Escribanías de cabildo del siglo XIX. Tom. 82, doc. 38; Sección 12ª. Papeles del conde de la Mejorada. Tom. 9, docs. 75 y 168). 28. Este tipo de reformas que establecían una mejora cuantitativa de la vida en la ciudad, en el delicado contexto político del Trienio Liberal, eran una forma de materializar y reforzar el ideario constitucional. Al respecto, véase ARANGUREN, José Luis. Moral y Sociedad. La moral social española en el siglo XIX. Madrid, 1970, pp. 62–65. maq archivo his 282-284-5:Maquetación 1 5/10/11 13:31 Página 471 (Negro/Black plancha) También el indecente estado que presentaba el palenque del pan ubicado en la calle de San Jorge, pero sobre todo el desbarajuste que habían originado los vendedores de la plaza en el último trimestre del año al haber modificado sus respectivas demarcaciones y colocado sus puestos y guindastes en medio de la calle –la acción, además de destrozar el empedrado, provocó el enfado de trajineros, que veían reducido su tránsito hacia el puente, y vecinos, que sufrían, tras la invasión, gran incomodidad de paso29–, acabó por colmar la paciencia de los munícipes. Así, en el cabildo celebrado el 6 de junio de 1821, se vio una proposición del regidor Pedro García que defendía la conveniencia de establecer «la plaza de viveres de Triana en el edificio que sirvio de Inquisicion por lo poco comodo que es para el efecto el sitio del Altozano»30. La primera medida tomada por la comisión municipal encargada de la obra fue la de recuperar las llaves del castillo de San Jorge que estaban en poder de Juan Francisco Vázquez, encargado por la Real Hacienda de establecer unos depósitos de paja en el interior de la fortaleza31. Retirado lo almacenado, se procedió a demoler el histórico edificio medieval. Las labores seguían el curso previsto, pero una epidemia, que incomunicó el arrabal varios meses, paralizó los trabajos de escombrado y alineación32. El arquitecto municipal José Echamorro firma el 16 de agosto un primer proyecto para la plaza de abastos de Triana (FIG. 5). No cabe duda de que el recién fabricado mercado de la Encarnación33, que centralizaba y modernizaba el sistema de abasto hispalense, fue el modelo clave de referencia para el nuevo establecimiento comercial. Es más, Echamorro, como técnico titular desde junio de 1819, tras suspender el Ayuntamiento de empleo y sueldo a Cayetano Vélez34, había sido director y tal vez incluso autor de la mencionada obra que se levantó en la Encarnación. Tanto este primer mercado provisional de madera como el definitivo, labrado en fábrica según el proyecto del arquitecto académico Melchor Cano, comparten con el de Triana un similar esquema ortogonal basado en la yuxtaposición de naves y zonas de paso. La planta que trazó José Echamorro para la plaza de abastos de Triana es, desde luego, muy efectiva ALBERTO FERNÁNDEZ GONZÁLEZ 472 ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 PP. 465-486 ISSN 0210-4067 29. AHMS. Sección 9ª. Segunda época constitucional. Tom. 27, doc. 29. Con todo, la dificultad de paso era una constante histórica: el 13 de septiembre de 1599, con motivo de la entrada de la comitiva de la marquesa de Denia, el Ayuntamiento se vio obligado a levantar los puestos de la plaza y los que se apoyaban en el lienzo exterior del castillo. Cfr. ARIÑO, Francisco. Sucesos de Sevilla de 1592 a 1604. Sevilla, 1993 [Facsímil de la ed. de 1873], pp. 110–111. 30. AHMS. Sección 10ª. Actas capitulares. 2ª escribanía, rollo 367, fol. 464. 31. Ibídem, fol. 738. 32. AHMS. Sección 6ª. Escribanías de cabildo del siglo XIX. Tom. 75, fol. 516. 33. A finales de julio o tal vez en agosto de 1820 se iniciaron las obras del primer mercado de la Encarnación (AHMS. Sección 9ª. Segunda época constitucional. Tom. 27, doc. 15). 34. También Echamorro, algunos meses antes que Vélez, fue cuestionado por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando por carecer de titulación académica (AHMS. Sección 10ª. Actas Capitulares. 2ª escribanía. Tom. 47, fols. 237–237 v.; 453 v.–454; y Tom. 48, fols. 193 v.–194). Sobre la larga polémica que enfrentó a estos dos maestros, véase SUÁREZ GARMENDIA, José Manuel. Arquitectura y urbanismo en la Sevilla del siglo XIX. Sevilla, 1986, pp. 42, 45–46. maq archivo his 282-284-5:Maquetación 1 5/10/11 13:31 Página 472 (Negro/Black plancha) ARQUITECTURA Y MERCADO EN LA SEVILLA DEL SIGLO XIX: LA PLAZA DE ABASTOS DE TRIANA 473 ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 PP. 465-486 ISSN 0210-4067 FIG. 5. José Echamorro. Proyecto de mercado para Triana. 1821 (AHMS). maq archivo his 282-284-5:Maquetación 1 5/10/11 13:31 Página 473 (Negro/Black plancha) y funcional, tanto para los compradores como para los vendedores, pues favorece la deambulación racional al tiempo que facilita la exposición de las mercancías y establece un cómodo circuito para el transporte de los abastos desde exterior hacia el lugar de venta. En el croquis (FIG. 5), ocupando el frente que comunicaba con la antigua Espartería, todavía se distingue la línea exterior de palenques, carnicerías y puestos de hortalizas (nº 1, letras A.B.C.D) que en el proyecto de Félix Caraza figuraba adosada a los restos del bastión almohade (FIG. 3), si bien Echamorro valora la posibilidad de levantar en el perímetro del solar procedente del derribo del castillo algunas viviendas. El documento gráfico incluye también el alzado transversal y longitudinal del pabellón tipo que iba a organizar los espacios destinados a la venta de comestibles y se enriquece, además, con una explicación numerada de la exacta colocación de vituallas y cuarteladas. Pero como en realidad se trata de un mero proyecto y no de la definitiva distribución del mercado, sobre la que volveré cuando me refiera al croquis que trazaron los técnicos José Manfredi y Juan Manuel Bermejo (FIG. 7), quiero llamar la atención únicamente sobre algunos elementos significativos como la «planta de la piramide» (nº 7), emplazada en el centro del complejo35; las tres estancias reservadas para los juzgados del mercado (nº 19), también denominados de Fieles Ejecutores o de Repeso, ubicadas justo al lado de las puertas principales de entrada (nº 2), tres accesos que mantienen, por cierto, la misma localización que figura en el varias veces aludido plano de Caraza (FIG. 3), pues conectan con las calles de Castilla y San Jorge y con la plaza del Altozano; el cuerpo de guardia (nº 20), situado en el ángulo nororiental del mercado; o «el lugar escusado» (nº 21) con su respectivo tránsito (nº 22), muy apropiadamente aislado del circuito comercial. Otro proyecto para el mercado de Triana que también custodia el Archivo Histórico Municipal de Sevilla (FIG. 6), de autor desconocido en este caso –aunque no me sorprendería, por las múltiples coincidencias que mantiene con la obra finalmente construida, como explicaré más adelante, que se trate de una copia del diseño original de Tomás Escacena, el arquitecto que dio forma a la plaza de abastos–, sigue evidenciando, desde un punto de vista estructural, un análogo esquema ortogonal. Pero ahora los pabellones, tal como muestra su alzado tipo, en vez de configurarse mediante sencillos cajones cuadrangulares de madera, emplean como material constructivo ladrillo y cal. Menos funcionales y más artísticos, reiteran un repertorio formal de origen clásico que combina arcos y columnas adosadas y responde a una clara voluntad de representación, dignidad y embellecimiento del edificio como espacio asociado a la idea de progreso de la ciudad. Si se acepta la conocida litografía ALBERTO FERNÁNDEZ GONZÁLEZ 474 ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 PP. 465-486 ISSN 0210-4067 35. En su proyecto no recoge Echamorro ninguna explicación sobre este elemento, «por no haber tenido tiempo necesario para saber su coste por ser esta clase de obras en piedra poco comun en el pais» (AHMS. Sección 6ª. Escribanías de cabildo del siglo XIX. Tom. 75, fols. 558–558 v.). En 1812, en honor a los caídos en la defensa del puente durante la guerra de la Independencia, se había colocado en el centro de la plaza del Altozano una pirámide cercada de rejas. maq archivo his 282-284-5:Maquetación 1 5/10/11 13:31 Página 474 (Negro/Black plancha) ARQUITECTURA Y MERCADO EN LA SEVILLA DEL SIGLO XIX: LA PLAZA DE ABASTOS DE TRIANA 475 ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 PP. 465-486 ISSN 0210-4067 FIG. 6. Proyecto para la plaza de abastos de Triana (AHMS). maq archivo his 282-284-5:Maquetación 1 5/10/11 13:32 Página 475 (Negro/Black plancha) ALBERTO FERNÁNDEZ GONZÁLEZ 476 ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 PP. 465-486 ISSN 0210-4067 del francés Isidore Deroy como válido documento gráfico del estado que presentaba el mercado de Triana en el ochocientos36, se puede comprobar que las naves levantadas por Escacena no se alejan demasiado del plan general propuesto en este segundo proyecto, pues tanto la obra construida como la imaginada coinciden en la organización de las arcadas; si bien, eso sí, buscando tal vez un mayor dinamismo visual o quizás por simple economía y funcionalidad, no se materializaron las semicolumnas previstas en el boceto. Otra diferencia que presenta la planimetría con respecto al croquis de Echamorro es la disposición y tamaño del juzgado (letra C), ahora reducido a una extensa dependencia que se ubica en un extremo del cuartel más próximo a las escaleras de bajada al río (letra G). Justo enfrente, ocupando un edificio de tamaño similar, pero compartimentado en dos estancias independientes que iban a albergar a varios soldados y a un oficial, se emplazan los cuerpos de guardia (letras D y E). Cabe destacar también la localización de los almacenes en los ángulos del establecimiento (letra H), demarcación que favorece la rápida distribución de los 36. Iconografía de Sevilla 1790–1868. Sevilla–Madrid, 1991, p. 245, il. 180. FIG. 7. J. Manfredi y J.M. Bermejo. Distribución de los puestos de venta del mercado de Triana. 1825 (AHMS). maq archivo his 282-284-5:Maquetación 1 5/10/11 13:32 Página 476 (Negro/Black plancha) avituallamientos; la supresión de la pirámide central, ahora transformada en estatua conmemorativa; el desplazamiento de las letrinas públicas (letra &); y la inclusión de excusados para los jueces del mercado y oficiales de guardia (letra Y). Aunque la definición tipológica que manifiestan ambos proyectos tendría en el mercado ideal de Filarete un precedente teórico37, y tanto las arcadas del segundo alzado como las finalmente construidas por Escacena están emparentadas con las loggias de un solo piso de los mercados italianos del siglo XVI38, pienso que el modelo de referencia está más próximo a la tradicional arquitectura de los tinglados que había sido adoptada en las principales ciudades españolas de la Edad Moderna. De ahí su concomitancia con el gran edificio de madera que se había fabricado en la plaza de la Encarnación. Volviendo a la historia constructiva del mercado de Triana, se puede precisar que en febrero de 1822, atenuada ya la epidemia en el arrabal, se discutía la naturaleza jurídica más conveniente para el establecimiento39. La erección, en terreno privado, del complejo comercial de la Encarnación y la inexistencia del moderno derecho de expropiación había dado lugar a varios pleitos contra el Ayuntamiento interpuestos por los propietarios de las fincas confiscadas bajo el gobierno de José Bonaparte –en 1810, cuando los franceses ocuparon Sevilla, sancionó el monarca, en connivencia con los munícipes hispalenses, un Real Decreto que aprobaba el derribo del convento de la Encarnación y de todos los edificios que ocupaban el área comprendida entre las plazas de Regina y de la Encarnación con la idea de formar una plaza monumental en el centro mismo de la ciudad–40; y ahora, prevenidos ante posibles conflictos legales, no querían los ediles dejar nada sin atar. El regidor José Arroyal, que fue nombrado a propósito por la Junta de policía urbana, tras meditar el asunto, y teniendo en cuenta los escasos recursos públicos, sugirió una solución de compromiso: promoción privada de la obra y máxima protección de las rentas de Propios y del interés de vendedores y consumidores. Por este motivo, con objeto de evitar una posible ambigüedad jurídica que favoreciese la especulación de arrendamientos41, tal como había ocurrido en el mercado de la Encarnación, era partidario de que los edictos de licitación incluyesen una cláusula específica que garantizase sin equívoco alguno que la propiedad, con el tiempo, recaería en el Ayuntamiento42. El bando que el 3 de abril firma el alcalde ARQUITECTURA Y MERCADO EN LA SEVILLA DEL SIGLO XIX: LA PLAZA DE ABASTOS DE TRIANA 477 ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 PP. 465-486 ISSN 0210-4067 37. A. AVERLINO «FILARETE». Tratado de Arquitectura. Vitoria–Gasteiz, 1990 [mss. origs., 1451–1464], pp. 174–175. 38. Sobre las transformaciones históricas del mercado en cuanto a su tipo, véase PEVSNER, Nicolaus. Historia de las tipologías arquitectónicas. Barcelona, 1979, pp. 285–288. 39. AHMS. Sección 6ª. Escribanías de cabildo del siglo XIX. Tom. 75, fol. 516 v. 40. A la plaza y al edificio del mercado de la Encarnación de Sevilla le he dedicado recientemente otro trabajo: FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, Alberto. «Arquitectura y urbanismo en la Sevilla ochocentista: la plaza–mercado de la Encarnación». Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte, 2009, nº 21 pp. 205–222. 41. Sobre la economía hispalense correspondiente al período, véase ÁLVAREZ PANTOJA, María José. Aspectos económicos de la Sevilla fernandina. 1800–1833. Sevilla, 1970, pp. 30–33. 42. AHMS. Sección 6ª. Escribanías de cabildo del siglo XIX. Tom. 75, fols. 518–519. maq archivo his 282-284-5:Maquetación 1 5/10/11 13:32 Página 477 (Negro/Black plancha) Félix María Hidalgo establece tres condiciones de obra: la fábrica debía ser de mampostería o ladrillo; su alzado y planta, como es evidente, tenía que ajustarse al diseño aprobado por la Corporación; y la titularidad del establecimiento, una vez saldada la deuda contraída con el constructor, sería pública, tal como había sugerido Arroyal43. Cumplido el plazo estipulado, sólo José Joaquín Martínez, asentista del alumbrado y limpieza de la ciudad, presentó una propuesta al respecto en la secretaría del Ayuntamiento: aceptaba hacerse cargo de la obra con la condición de que se le satisfaciera en metálico y en el plazo más breve posible el valor de la cuarta parte del coste final del mercado. El resto y los intereses correspondientes, los iría cobrando del producto de los mencionados servicios municipales, que quedarían bajo su administración hasta que la deuda se liquidase44. El 7 de mayo se reúne el Consistorio para estudiar la proposición de Martínez y el informe que al respecto había elaborado la comisión de policía urbana, pero como faltaban los antecedentes del proyecto y no se tenía tampoco «el plan de Escacena», se aplazó la sesión para el día siguiente45. Veinticuatro horas más tarde, con toda la documentación ya en poder de los munícipes, se debatía la propuesta46. Las discusiones, que se prolongaron por espacio de dos semanas, concluyeron el día 25 con la aprobación del borrador de un nuevo edicto47, que fue publicado a mediados de junio. A fin de preservar el interés público y ajustar lo más posible su precio, se establece como condición adicional que la mitad del mercado debería estar concluido a finales de noviembre y todo él en marzo de 1823, y piden sendos presupuestos de obra a los arquitectos Echamorro, San Martín y Escacena48. La falta de titulación académica de José Echamorro motivó, probablemente, que el encargo de formar los planos y cálculos finales del edificio pasase a manos de Tomás Escacena, arquitecto aprobado por la Real Academia de San Fernando49. Y es que el trabajo que este maestro venía realizando para el Ayuntamiento en el mercado de la Encarnación era muy valorado. De hecho, en el otoño de 1820, había corrido con la dirección técnica de las obras de canalización de agua tanto en el interior como en el exterior de la plaza; en mayo de 1821 dio los planos para la construcción de sótanos en las casetas de madera, un diseño, por cierto, muy elogiado por la comisión de poli- ALBERTO FERNÁNDEZ GONZÁLEZ 478 ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 PP. 465-486 ISSN 0210-4067 43. Sólo a falta de proposiciones de esta naturaleza se admitirían aquellas que respetando la propiedad última municipal aceptasen limitar el usufructo del mercado a favor del licitador a un número determinado de años y convinieran, además, en cobrar a los vendedores un precio máximo de renta (Ibídem, fol. 521; y Sección 12ª. Papeles del conde de la Mejorada, doc. 94). 44. AHMS. Sección 12ª. Papeles del conde de la Mejorada, doc. 113. 45. En el cabildo se había comisionado a un edil «para que pidiese a Escacena el plan y lo fuera a recoger», lo que demuestra que en ese momento los planos del mercado de Triana estaban todavía en poder del arquitecto (AHMS. Sección 10ª. Actas capitulares. 2ª escribanía, rollo 368, fols. 320 v.–312). 46. Ibídem, fol. 325. 47. Ibíd., fol. 359. 48. AHMS. Sección 6ª. Escribanías de cabildo del siglo XIX. Tom. 75, fol. 551. 49. SUÁREZ GARMENDIA, José Manuel. Arquitectura y urbanismo…, p. 68. maq archivo his 282-284-5:Maquetación 1 5/10/11 13:32 Página 478 (Negro/Black plancha) cía urbana; y en julio de ese mismo año proyecta el empedrado exterior50. El 18 de julio de 1822 entrega Escacena el diseño y la memoria técnica del mercado de Triana. Este último documento, que valoró la obra en 376.008 reales51, todavía se conserva entre los fondos del archivo municipal52. Establece, en líneas generales, un tipo de cimentación corrida de seis pies de profundidad con relleno de cascotes mezclados con una tercera parte de cal; la mezcla de arena o tierra caliza y cal en una misma proporción para el mortero; y una serie de medidas y disposiciones específicas para los pilares angulares y el resto de los elementos que iban a organizar las cuarteladas, como zapatas, cornisas y arcadas, zócalos, puertas y ventanas. Por su estrecha relación con aspectos urbanísticos como la rápida evacuación de las aguas insalubres provenientes de la limpieza o acumuladas por efecto de las frecuentes riadas del Guadalquivir, cabe destacar que se proyectaba elevar el pavimento –era de rosca hecho con medios ladrillos– a mayor altura que el colocado en la contigua calle de Castilla. Por supuesto, el eficiente aprovisionamiento de agua para el aseo general del mercado estaba garantizado por la proximidad del río53. Una vez concluida la obra, se pensaba enlucir todo el edificio54. Entrado ya el verano, y ante la falta de nuevas propuestas, la Diputación Provincial autoriza la cesión de las ramas del alumbrado y limpieza de la ciudad a José Joaquín Martínez55. El asentista firma el 19 de julio el contrato de obra56, y semanas más tarde, concretamente el 6 de agosto, es nombrado Tomás Escacena director de la construcción. A finales de abril de 1823 hace presente Martínez la pronta conclusión de los trabajos y solicita del Concejo un plan de distribución de los puestos de venta con sus respectivos arrendamientos57. Escacena también consideraba el edificio casi rematado58, pues en su informe del 9 de mayo expone que aparte de pequeños trabajos, como el enrejado de los arcos y puertas de las tiendas, ya muy adelantados, la colocación de algunos mostradores o las labores de pintado y empedrado, sólo quedaban por construir las puertas de comunicación con el Altozano y la calle de Castilla, las oficinas del juzgado y las que iban a alojar el cuerpo de guardia59. Valoraba, ARQUITECTURA Y MERCADO EN LA SEVILLA DEL SIGLO XIX: LA PLAZA DE ABASTOS DE TRIANA 479 ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 PP. 465-486 ISSN 0210-4067 50. AHMS. Sección 9ª. Segunda época constitucional. Tom. 15, doc. 8; Tom. 16, doc. 17; Tom. 27, doc. 13. 51. En caso de que la cubierta fuera de tejado –era la preferida del arquitecto, por su menor coste y mejor conservación–, pues de rematarse en azotea, sería el edificio 17.784 reales más caro (Ibídem, Tom. 27, doc. 30). 52. El documento lo dio a conocer en su momento SUÁREZ GARMENDIA, José Manuel. Arquitectura y urbanismo…, p. 68. 53. También se proyectaba edificar un muelle y construir una azotea sobre la bóveda que cubría la escalera de piedra que bajaba al río (AHMS. Sección 6ª. Escribanías de cabildo del siglo XIX. Tom. 75, fol. 731). 54. Ibídem, fols. 558–558 v. 55. AHMS. Sección 12ª. Papeles del conde de la Mejorada, doc. 141. 56. AHMS. Sección 6ª. Escribanías de cabildo del siglo XIX. Tom. 75, fol. 560. 57. Ibídem, fols. 583–583 v. 58. De hecho, poco después, el 11 de julio, reclama al Consistorio, en pago por sus trabajos de dirección técnica y formación de planos y cálculos, «que se le abone la gratificacion aprobada por los municipes de 2.000 reales a cargo de los aumentos ejecutados en ella» (AHMS. Col. Alfabética. Caja 507, s. fol.). 59. AHMS. Sección 6ª. Escribanías de cabildo del siglo XIX. Tom. 75, fols. 584–584 v. maq archivo his 282-284-5:Maquetación 1 5/10/11 13:32 Página 479 (Negro/Black plancha) ALBERTO FERNÁNDEZ GONZÁLEZ 486 ARCH. HISP. 2010 Nº 282-284 PP. 465-486 ISSN 0210-4067 80. ACOSTA DOMÍNGUEZ, Vicente. Triana de puente…, pp. 93–94. 81. AHMS. Col. Alfabética. Caja 509, s. fol.. 82. GONZÁLEZ DE CALDAS, Victoria. El Poder y su Imagen…, p. 63. cas que figuran en el croquis de Marrón son la capilla de la Virgen del Carmen (nº 1), edificada en 1848 en la ubicación que muestra la planta y demolida en 1924, a raíz del establecimiento del tranvía, para ser reconstruida más tarde a la entrada del puente80; la popular torre del Reloj (nº 2); el renovado cuarto para el alcaide de la plaza (nº 3); otra estancia de titularidad municipal (nº 4) y las denominadas «siete boardillas» (nº 5) que había comprado en 1856 un particular81. El mercado de Triana, que volverá a ser remodelado en 1890 y 192282, presentaba hacia 1926 cierto estado de abandono, pues sus dos naves meridionales, tal como evidencia una vista aérea tomada por esos años que se conserva en la Fototeca Municipal, dan la impresión de haberse arruinado (FIG. 10). La planta general de mayo de 1950 que custodia el Archivo Histórico Municipal de Sevilla plasma una tercera escalinata de acceso al Altozano y una agrupación irregular de cuarteladas que indica las múltiples transformaciones llevadas a cabo en su arquitectura. Tras una drástica intervención que se prolongó varios años, el 17 de junio de 2002 se abre al público el actual centro comercial de Triana. Dispone, como no podía ser de otra manera, de modernas infraestructuras que actualizan todo el complejo, desde el imprescindible aparcamiento subterráneo hasta la necesaria cubierta aislante. Pero el edificio del siglo XXI todavía heredará el principio de alternancia de ejes de circulación y espacios de venta del histórico mercado ochocentista. FIG. 10. Archivo Sánchez del Pando. Mercado de Triana. Ca. 1926 (Fototeca Municipal de Sevilla). maq archivo his 282-284-5:Maquetación 1 5/10/11 13:32 Página 486 (Negro/Black plancha)