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Las Medeas de Christa Wolf y Elena Soriano, juntas y en contraste

Román Prieto, Marcos

Abstract

El presente estudio comparativo pretende contrastar las reescrituras del mito de Medea de dos obras narrativas: Medea. Stimmen de Christa Wolf y Medea 55 de Elena Soriano. Con sus similitudes y diferencias, y con el personaje mitológico como elemento catalizador, abordan una serie de temas, desde una intimista introspección, con los que pretenden dignificar la figura femenina.

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! ! LAS MEDEAS DE CHRISTA WOLF Y ELENA SORIANO, JUNTAS Y EN CONTRASTE THE MEDEAS OF CHRISTA WOLF AND ELENA SORIANO, TOGETHER AND IN CONTRAST Marcos Román Prieto Universidad de Sevilla RESUMEN El presente estudio comparativo pretende contrastar las reescrituras del mito de Medea de dos obras narrativas: Medea. Stimmen de Christa Wolf y Medea 55 de Elena Soriano. Con sus similitudes y diferencias, y con el personaje mitológico como elemento catalizador, abordan una serie de temas, desde una intimista introspección, con los que pretenden dignificar la figura femenina. Palabras clave: Christa Wolf, Elena Soriano, Medea, dignificación femenina. ABSTRACT This comparative study aims to contrast the rewritings of the myth of Medea from two narrative works: Christa Wolf’s Medea. Stimmen and Elena Soriano’s Medea 55. With their similarities and differences, and with the mythological character as a catalyst, address a range of issues, from an intimate introspection, with those they seek to dignify the female figure. Keywords: Christa Wolf, Elena Soriano, Medea, feminine dignification. 1. SOBRE LAS AUTORAS E INTRODUCCIÓN A SUS OBRAS. HACIA UNA DESMITIFICACIÓN Y DIGNIFICACIÓN DEL MITO La escritora española sufre la represión y el exilio interior en la posguerra franquista, mientras que la alemana se siente extranjera ante la nueva situación que representa la reunificación de dos Estados que, si bien comparten una Historia, lengua y cultura comunes, encarnan dos modelos frontalmente opuestos. Inexorablemente impregnan estas dos vidas tan diferentes una huella en la creación narrativa de cada una de estas dos autoras. Ambas son hijas de tiempos difíciles, de países, épocas y culturas opuestas. Aunque son coetáneas, no se conocen. No obstante, experimentan un encuentro común: Medea. Marcos Román Prieto Las Medeas de Christa Wolf y Elena Soriano pp.1-16 ! Revista Internacional de Culturas & Literaturas, 2016, ISSN: 1885-3625 2 ! Christa Wolf escribe Medea. Stimmen1 en 1998, tras un periodo de sequía creadora, originada por la persecución de gran parte de la crítica literaria de la Alemania reunificada, desde donde se la acusó de ser escritora afín al establishment dictatorial de la recién extinta República Democrática Alemana. Sin embargo, su oposición a la censura intelectual ejercida por el régimen de Honecker, así como su compromiso en pro de ciertas minorías, víctimas de la represión en la Alemania del Este, se reflejó en toda su carrera literaria. Todo ello se concentra también en la obra que aquí se trata, a la que le añade, además, el componente mitológico, convirtiendo al personaje de Medea en un sujeto atemporal, a quien, según sus propias palabras, “aún no se le ha hecho justicia”. Cuarenta años antes, la escritora española, a pesar de ser víctima de la censura franquista, así como de verse relegada por un régimen que no aceptó nunca su carácter universal, feminista y progresista, fue capaz de escribir una gran obra que, aunque fue denostada por gran parte de la crítica contemporánea patriarcal y ultraconservadora, no deja de ser una de las más brillantes aportaciones literarias del Siglo XX en España. Medea 55 fue descrita por la propia Soriano como una “parodia novelesca del mito clásico”. Se atrevió a señalar, bajo la máscara del argumento narrativo, que hacía una revisión del mito transponiéndolo en otro lugar, otro tiempo y otros personajes. Su Medea no mata a Glauce, y su peculiar Jasón –encarnado en el personaje de Miguelrechaza al bebé que la protagonista acoge en sus entrañas. Ambas autoras coinciden en enfocar su necesidad de impartir justicia a la figura femenina a través de la deconstrucción del mito. Para ello, una hace oír sus voces y la otra, sus diálogos. Todo ello sirve para acometer una reconstrucción dignificada de esta figura universal de la Mitología. Si Wolf se sirve de las voces de los personajes principales de la obra para relatar el argumento, Soriano lo hace a través de un narrador omnisciente, que deja espacio también a numerosos diálogos y pensamientos íntimos de los personajes. De un modo u otro, ambas escritoras pretenden que el lector no se restrinja a la mera función de espectador, sino que se erija en una especie de juez de un proceso que pretende demostrar la inocencia de Medea ante las infames acusaciones con las que la sociedad patriarcal ha estigmatizado su figura. Para este propósito, es necesario que el lector se !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 1 Traducción del original al español a cargo de Miguel Sáenz, bajo el título de Medea. Publicado en Madrid, en 1986, por la editorial Debate. Marcos Román Prieto Las Medeas de Christa Wolf y Elena Soriano pp.1-16 ! Revista Internacional de Culturas & Literaturas, 2016, ISSN: 1885-3625 3 ! despoje de antiguos prejuicios y preste atención a testimonios directos, así como a nuevos enfoques, al tiempo que debe participar en la tarea de estudiar antecedentes y reflexionar para, finalmente, intentar imponer justicia. Elena Soriano (1917-1996), española, intelectual y escritora precoz, vio cómo la Guerra Civil trastocó su vida para siempre. No pudo concluir su segunda carrera universitaria, se le arrebató su puesto de funcionaria obtenido con máxima calificación, viéndose forzada a vivir como una esposa y madre dependiente del sueldo de su marido. Pese a que todo ello le causó una enorme frustración, nunca dejó de escribir. Dentro de su trilogía Mujer y Hombre se enmarca su extraordinaria novela Medea 55. En esta obra, Soriano nos presenta a Medea transformada en la actriz española Daniela del Valle, cuya historia vital sirve de punto de partida para tratar tabúes como el de la virginidad, la sexualidad o la infidelidad, así como temas como el de la traición o su deseo de liberación como mujer; todo ello en un tiempo donde el género femenino vivía subyugado en un represivo contexto sociocultural. Parte de su obra, incluida esta trilogía, fue censurada. Elena Soriano, autora de numerosos ensayos y obras clave en la Literatura española, nunca fue reconocida como hubiera merecido. Falleció en 1996, curiosamente el mismo año en que Christa Wolf (1929-2011) publicó Medea. Stimmen. Ambas estuvieron en contacto con los movimientos y corrientes literarias en los que el elemento femenino adquiría una nueva dimensión que buscaba igualdad y reconocimiento. Ninguna de las dos se consideró a sí misma expresamente feminista. Simplemente necesitaban, a través de sus plumas, equilibrar la balanza de la literatura hacia un enfoque más justo y menos patriarcal. Christa Wolf, en su visita a Barcelona en 1986, donde acudió invitada con motivo de las jornadas «El libro alemán: instrumento de diálogo y cultura con Cataluña», llegó a decir: “No creo que la obra sea feminista, ni yo misma me considero feminista. Ante todo quiero ser realista y estoy en contra de la literatura patriarcal” (Farré, 1986: 57). Soriano se sentía identificada con autoras tanto de la esfera internacional -Beauvoir, Mead, Sagan, Brönte, Friedman-, como del panorama literario español -Pardo Bazán y Rosalía de Castro-. Por su lado, Wolf se alimentó del pensamiento de escritoras como Elisabeth Lenk, Ingeborg Bachman o Anna Seghers, así como de aquellas que habían reflejado en sus obras las heridas de la sociedad patriarcal, como la española Mercé Rododera, cuya novela La plaça del Diamant, se incluía entre las obras que más influyeron en la escritora alemana. Marcos Román Prieto Las Medeas de Christa Wolf y Elena Soriano pp.1-16 ! Revista Internacional de Culturas & Literaturas, 2016, ISSN: 1885-3625 4 ! Entre Christa Wolf y su Medea –a la que ella denomina la “bárbara del Este”- existe un gran nexo de unión, ya que ambas se sienten extranjeras allá donde vayan. “Ella era para mí la bárbara del Este. Pero entonces sólo conocía la clásica versión que se basaba en Eurípides.”2 (Hochgeschurz, 1998: 22). Al mismo tiempo, Elena Soriano se lamenta por ser prisionera en su propio país y opta por lo que ella misma denomina un “exilio interior”. Con estas dos obras, ambas escritoras reinterpretan la figura de Medea, de tal modo que pueden reflejar sus inquietudes y sus deseos, cada una desde una perspectiva diferente. Si Christa Wolf elabora una deconstrucción del mito sin separarlo del contexto original mitológico, en la novela de Elena Soriano, la heroína de la Cólquide3 es trasladada al mundo contemporáneo de 1955. Ambos personajes viven exiliados y arriban, tras una larga travesía en barco y huyendo de sus países de origen, al puerto de un nuevo lugar, en busca de nuevas oportunidades. Medea encuentra, en la obra de Wolf, un reino en el que gobierna un monarca infanticida y un poder corrupto, mientras que en la novela de Soriano, la heroína recala en una nueva tierra llena de oportunidades. El perfeccionismo es una cualidad que une a las dos autoras, como se desprende del profundo trabajo de investigación y estudio que precedió a la escritura de ambas obras. Con diferentes estilos y enfoques, cada una de ellas, mediante el detalle de la descripción de los acontecimientos y la actuación de los personajes, demuestra la exactitud y el rigor que llevaron a la elaboración de sus Medeas, nacidas fruto de una profunda reflexión y de un intento común de aportar una visión dignificada de la figura mitológica. Ambas autoras enfocan el Mito de una manera más cercana. El hecho de que tanto Soriano como Wolf coincidan en detallar la descripción física y psicológica de los personajes, humanizan y convierte el mito clásico, el cual se torna más accesible. Mientras la escritora alemana enriquece la obra con la inclusión de personajes nuevos, como Leucón, Agameda, Acamante, Presbón, Arinna y Turón, Elena Soriano coloca en su trama al núcleo de los personajes eurípideos, que son transformados, a través de una transposición, en figuras que sólo existen en la ficción narrativa: Daniela del Valle !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 2 “Sie war für mich die ›Barbarin aus dem Osten‹. Da kannte ich allerdings nur die gängige Überlieferung, die sich an den Euripides hält.” Cita extraída de una carta que Christa Wolf envió a Heide Göttner-Abendroth, desde Santa Mónica (EE.UU.), el 13 de octubre de 1992. 3 La Cólquide (también Cólquida) fue un antiguo reino cuya localización se encuentra en la actual Georgia. De allí procedía, según la Mitología, Medea y el Vellocino de Oro. Marcos Román Prieto Las Medeas de Christa Wolf y Elena Soriano pp.1-16 ! Revista Internacional de Culturas & Literaturas, 2016, ISSN: 1885-3625 5 ! (Medea), Miguel Dargelos (Jasón), misia Alba (Lisa) y la joven sin nombre (Glauce). De manera secundaria, aparecen los personajes de la tía de Daniela -a la que se podría identificar con la tía Circe de la Medea mitológica, pues aquí, al contrario que en Wolf4, sí es la hermana del padre- y la niña tullida que había sido recogida y hospedada por la familia de la protagonista, la cual nada tiene que ver con la hermana Calcíope de la Medea wolfiana. 2. MEDEA Y DANIELA DEL VALLE En el ejercicio de la deconstrucción y reestructuración del mito, Wolf elige partir de la figura clásica, mientras que la escritora española nos presenta a una Medea moderna. No obstante, se acerca más a los principios medeicos de la tradición eurípidea la Daniela del Valle de Soriano. La Medea de Wolf es una mujer de gran fortaleza y seguridad, algo que muchos lo toman como pura arrogancia y, aunque en ciertos momentos de la obra ésta confiesa sentimientos de culpabilidad y añoranza, nunca muestra el menor atisbo de descontrol, desequilibrio o desesperación. A lo sumo, la observamos, ya al final de la obra, sumida en cinismo y dolor, al tiempo que acaba maldiciendo a los culpables de su suerte y de la muerte de sus hijos. Soriano, en su particular intento de dignificación de la figura mitológica, no termina de suprimir algunas características inherentes a la transmisión tradicional del mito. Su Medea sí exhibe una cierta desesperación e incluso sed de venganza. Daniela del Valle, humillada, se siente insegura por contemplarse a sí misma en plena decadencia física. Se ve postergada al haber sido abandonada por Miguel, del que sigue profundamente enamorada. Su orgullo está herido, a diferencia de la Medea de Wolf, quien tras dejar de amar a Jasón, es capaz de reanudar su vida con Oistros, su nuevo amante. La protagonista de Soriano, en cambio, exhibe un elemento claro de dependencia y obsesión por Miguel. Recuerda la Medea de Soriano a la mitológica en el elemento del sentimiento de injusticia e ingratitud. Se trata de una mujer que lo ha dado todo por su amado y que, al cabo del tiempo, es abandonada por el hombre por quien se sacrificó a lo largo de su vida. Se siente utilizada. Por él ha llegado a menospreciar y abandonar a !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 4 Conviene señalar que la Circe mitológica, a la que se atribuyen cualidades mágicas, es considerada la tía paterna de Medea. Sin embargo, en el ejercicio de la reescritura del mito, Christa Wolf la presenta como la tía materna. El motivo de esta reinterpretación radica en la creencia por parte de Wolf de que las cualidades de hechicería sólo podían venir por línea materna. Marcos Román Prieto Las Medeas de Christa Wolf y Elena Soriano pp.1-16 ! Revista Internacional de Culturas & Literaturas, 2016, ISSN: 1885-3625 6 ! su propia familia, además de prostituir su dignidad. También, en una transposición metafórica del Vellocino de Oro, Daniela se atreve a hurtar las joyas de la familia para favorecer a su marido. Con todo, al final se ve ahogada en un océano de desagradecimiento y desprecio. Esto provoca un sentimiento de ira y rabia hacia Miguel, que contrasta con la serenidad de su homóloga en la obra de Wolf. La protagonista de Medea. Stimmen posee la suficiente entereza y los resortes psicológicos necesarios para no sentirse dolida por aquellos menosprecios. Todo ello le confiere el empuje para rehacer una nueva vida, libre de odio hacia su esposo. 2.1. Hechicera En la obra de Wolf, todos los elementos mágicos de la Medea hechicera son presentados de manera racional. Ella simplemente es una sabia que maneja técnicas tanto medicinales como de entrenamiento. Esto explicaría cómo Medea logra engañar a la serpiente que guarda el Vellocino de Oro en la Cólquide, pues era una costumbre propia de esas tierras la de domesticar serpientes. Medea no es hechicera, utiliza sus manos, hierbas y ungüentos medicinales, y lo hace de manera experimentada, como si le viniera heredado por linaje. Tampoco son sus artes infalibles, como demuestra el hecho de que no pueda evitar la muerte de la madre de Agameda. En el proceso de curación de Glauce puede distinguirse claramente cómo Medea utiliza mecanismos similares al psicoanálisis en un proceso lento, con etapas y esfuerzo, y no a través de un golpe de magia. Lo que Christa Wolf pretende con todo ello es desmitificar una mujer que nunca debió ser elevada al mito de la manera en que se llevó a cabo. En la Medea de Soriano existen elementos que apelan a la magia y hechicería, tales como los bailes de Daniela, aquel perfume que su tía Circe le regaló y que produjo una especie de hechizo en Miguel y los efectos de la propia belleza física de la protagonista. Aunque no dejan de ser elementos subjetivos, Soriano, con la ayuda de la imaginación del lector, trata de reflejar elementos similares a los de la Medea euripídea. En los preparativos de su encuentro con Miguel, Daniela lamenta no conservar aquel perfume que logró hechizar a su amado. Nos preguntamos si Soriano realmente intenta, en su reconstrucción del mito -aun haciendo un guiño al enfoque de la Medea como hechiceradesmitificar lo que tradicionalmente se considera hechicería y encantamiento. Marcos Román Prieto Las Medeas de Christa Wolf y Elena Soriano pp.1-16 ! Revista Internacional de Culturas & Literaturas, 2016, ISSN: 1885-3625 7 ! 2.2. Baile mitológico y sacrificio del toro Existe un paralelismo muy curioso entre ambas autoras a la hora de reflejar la admiración que tanto Jasón como Miguel llegan a sentir por sus respectivas Medea y Daniela. Lo hacen, precisamente, a través de actos simbólicos similares en los que ellos no son más que espectadores, mientras que ellas dirigen un ritual –en Wolf, como sacerdotisa y en Soriano, como bailarina de una ceremonia-. El Jasón wolfiano se siente fascinado ante el rito en el que Medea ejerce de sacerdotisa. Se trata del sacrificio de un toro. La visión del cuerpo de Medea, de sus movimientos en combinación con la sangre, le hace sentir una atracción sexual inaudita, que más tarde rememorará excitado. Durante el baile de Daniela –que parece simbolizar la danza de la diosa Ártemis5- Jasón se percata de algo que, por lo que se refiere a la caracterización física, es uno de los aspectos que más llama la atención: sus pies. Miguel los odia, evocando así la leyenda de la Dama del pie de cabra, que algunos folkloristas como Prada Samper (2002: 15-23) sitúan como origen del mito de Medea. Por el contrario, en un acto más de deconstrucción del mito, los pies de la Medea de Christa Wolf son los más bellos que Jasón haya visto jamás: “[…] a Jasón le gustan los pies de las mujeres, pero ninguna tiene los pies tan bonitos como yo, que él me volvió a decir” 6 (Wolf, 2010: 23). 2.3. La tierra de acogida La escritora alemana nos muestra una Corinto muy diferente de la añorada tierra natal de la heroína. Este enfoque difiere por completo con respecto a la admiración y sentimiento de gratitud que Daniela del Valle siente por el nuevo país de acogida. Si la Medea de Wolf pasa de ser princesa en la Cólquide a una mujer injustamente proscrita y despreciada en Corinto, la Daniela de Soriano alcanza triunfo personal y social en un país que la acoge con los brazos abiertos. 2.4. La decadencia física Llama sumamente la atención, y más sabiendo que ninguna autora leyó a la otra, la coincidencia existente entre las obras de Soriano y Wolf, en cuanto a las descripciones !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 5 Diosa responsable del fallecimiento de las mujeres. Por otro lado, Hécate es la diosa de la Cólquide y Ártemis es la diosa de Corinto. Hécate había sido la diosa de la luna, pero acabó siendo la diosa de las sombras, de los secretos. A ella le ofrecían sacrificios de animales. Por su parte, Ártemis era la diosa de la luz lunar, de la caza y de las noches claras. También era la diosa del templo de Corinto, a la que veneraban con una danza en una ceremonia, colgando los genitales de los toros como símbolo de fertilidad. 6 “[…] daß Jason die Füße der Frauen mag, aber keine habe so schöne Füße wie ich, daß sagte er wieder.” Marcos Román Prieto Las Medeas de Christa Wolf y Elena Soriano pp.1-16 ! Revista Internacional de Culturas & Literaturas, 2016, ISSN: 1885-3625 8 ! de sus Medeas y cómo éstas se realizan desde la misma perspectiva: son descritas por Jasón y Miguel Dargelos -y no el narradorcon la coincidencia de un encuentro visual. Ambos hombres descubren con sorpresa y agrado el atractivo físico de Medea. Tanto Medea como Daniela del Valle son morenas, de cabellera negra abundante -alisada y con bucles en la figura de Soriano y rizada en el caso de Wolf-. La ropa que llevan es de talle ceñido, lo que hace presagiar las bellas formas del esbelto cuerpo. Elena Soriano utiliza la decadencia física como un argumento muy recurrente y habitual en la sociedad de posguerra española, donde el rol femenino queda relegado al hogar. La mujer no se encuentra en el plano laboral en la misma situación que el hombre y existe una dependencia económica y social de la figura del esposo. Es una época en la que no haber logrado casarse y quedarse soltera se convierte en un estigma. Así lo refleja la autora en su Playa de los locos.7 En este contexto, la apariencia física femenina como un símbolo de mayor valoración y respeto por la sociedad machista se convierte en una obsesión y constante para la mujer de la época. No es tan importante parecer sexy, sino evitar a toda costa la decadencia corporal, que implica la connotación de perder la juventud y, por ende, la capacidad reproductiva, aspecto vital para la visión teleológica que de la mujer tiene esa cultura patriarcal. A través del personaje de Daniela, Elena Soriano refleja el miedo a la decadencia corporal. El contexto social que rodea a Christa Wolf es diferente. En dicha sociedad, aun con grandes connotaciones patriarcales, la mujer puede triunfar en campos científicos y literarios con mayor facilidad que en la España franquista. La autora alemana logra ser reconocida en su país, al contrario que Elena Soriano. Por otra parte, cuanto más independiente, económico, social y culturalmente, es una mujer, menor es la atadura que ésta sufre con respecto a la exigencia de su apariencia física. No existe tanta necesidad por competir por ser el mejor objeto de deseo para el hombre. La Medea de Wolf se siente segura con su apariencia física, se considera aún bastante atractiva aun aceptando que ya no es una mujer joven. Se mira y se recrea en el espejo y se ve a sí misma como una mujer hermosa y madura. Acepta que sus carnes no tienen la lozanía de la juventud, pero las encuentra aún hermosas y acordes para su edad. Como mujer madura, acepta que su cuerpo ha evolucionado y encuentra la gran belleza que aún perdura en ella. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 7 Primer título de su trilogía Mujer y hombre, que se completa con Espejismos y Medea 55. Marcos Román Prieto Las Medeas de Christa Wolf y Elena Soriano pp.1-16 ! Revista Internacional de Culturas & Literaturas, 2016, ISSN: 1885-3625 9 ! 2.5. Infanticidio La Medea de Soriano, a diferencia de la de Eurípides o Wolf, se siente una madre frustrada, algo de lo que culpa a su esposo. Daniela sufre un aborto natural de un hijo muy deseado por ella -y no por él- en el barco que les lleva hacia el nuevo continente. Los restos del nasciturus son arrojados al mar por el propio Miguel, en una evocación del episodio mitológico de Apsirto8. Este hecho parece invertir los papeles y activar el instinto de paternidad de Miguel, mientras que el instinto de maternidad de Daniela se desvanece. Se trata de una característica que puede llegar a ocurrir en relaciones de dependencia obsesiva, como la que la protagonista profesa hacia su esposo. Daniela sólo tiene una hija viva: Micaela. La Medea de Wolf -a este respecto más fiel a la tradición euripídeaes madre de dos varones: Mérmero y Feres. En la muerte de la niña, no están presentes ni Daniela ni Miguel por motivos de trabajo. Lo mismo ocurre con Mérmero y Feres, quienes en la obra de Wolf mueren lapidados en el templo de Hera, sin la presencia de sus padres. A partir de esta diversidad, se abre una brecha aún mayor entre las Medeas de Soriano y de Wolf, que se vuelve más acusada en el asunto de la muerte de los hijos. La Medea de Wolf ama a sus retoños, intenta protegerlos y maldice a los responsables de haber ocasionado su muerte. Es una mujer fuerte que no quiere separarse de ellos. Sin embargo, la Daniela de Soriano, como mujer débil y vulnerable, siente tal conmoción por el abandono de Miguel, que no se ve capaz de seguir sola con el embarazo, y también lo lamenta: “¡Hijos míos, hijos míos!”, haciendo alusión no sólo a aquel bebé que nunca nacerá, ni a la fallecida Micaela –que murió por una enfermedad ante la ausencia de sus padres-, sino también a aquel arrojado al mar. 2.6. La infidelidad, celos y sentimiento de venganza Daniela del Valle se enamora perdidamente de Miguel Dargelos de una manera posesiva y dependiente. Siente una atracción hacia él que se vuelve enfermiza y salvaje, siguiendo el hilo de la Mitología clásica, donde fue un hechizo de Afrodita lo que provocó el enamoramiento. En la obra de Wolf se invierten los papeles como parte del proceso de deconstrucción del mito. Es Jasón el que se siente más atraído. Sólo más tarde profesará Medea amor hacia él, tras su convivencia a bordo del Argos. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! 8 Según fuentes mitológicas griegas, durante el viaje de regreso de los Argonautas, Apsirto fue descuartizado por su hermana Medea, y sus restos arrojados desde el Argos al mar, que posteriormente fueron recogidos uno a uno por su padre Eetes. Marcos Román Prieto Las Medeas de Christa Wolf y Elena Soriano pp.1-16 ! Revista Internacional de Culturas & Literaturas, 2016, ISSN: 1885-3625 16 ! 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