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Rasgos neogóticos en la novela Cicatriz de Sara Mesa

Author: Sánchez Platero, Diana
Year: 2025
Source: https://idus.us.es/bitstreams/636f742e-792b-45b6-886d-2e803414da90/download
Rasgos neogó icos en la no ela Cica iz
de Sa a Mesa
TRABAJO DE FIN DE GRADO
FILOLOGÍA HISPÁNICA
CURSO 2024/2025
Alumna: Diana Sánchez Pla e o
Tu o : Ca los Peinado Ellio
2
Índice
1. In oducción ................................................................................................................ 3
2. Géne o gó ico .............................................................................................................. 5
2.1. Gó ico en España ................................................................................................... 6
2.2. Neogó ico ............................................................................................................... 7
3. Análisis de Cica iz a a és del neogó ico ............................................................... 9
3.1. Es uc u a ............................................................................................................... 9
3.2. Voz na ado a ....................................................................................................... 12
3.3. Coo denadas espacio- empo ales ..................................................................... 15
3.3.1. Espacio .......................................................................................................... 16
3.3.2. Tiempo .......................................................................................................... 18
3.4. Pe sonajes ........................................................................................................... 21
3.4.1. Sonia ............................................................................................................. 23
3.4.2. Knu .............................................................................................................. 24
4. Conclusiones .............................................................................................................. 27
5. Bibliog a ía ................................................................................................................ 29
3
1. In oducción
En el p esen e es udio se elabo a un análisis de los mo i os del géne o1 neogó ico que
se mani ies an en la no ela Cica iz (2015) de Sa a Mesa, así como la e olución desde el
gó ico clásico has a su igencia eac ualizada en España desde inales del siglo XX. Se
examina cómo el neogó ico, he ede o del gó ico clásico, ans o ma los elemen os
ca ac e ís icos de es e úl imo den o de una es é ica ealis a y con empo ánea, gene ado
nue as o mas de inquie ud y ensión na a i a; es deci , cómo se mani ies an es as
ca ac e ís icas del gó ico clásico ac ualizadas y, po an o, adsc i as al géne o neogó ico
median e un a amien o di e en e de es os mo i os gó icos iniciales, pues como señala
Lazcano Peña (2023):
F en e al ca ác e e oluciona io o dinámico del o den li e a io, eesc ibi un
géne o, un ema o un mo i o, a a és del iempo, conside a la in oducción de
nue os elemen os y alo es que dan paso a in e p e aciones dis in as, a lec o es
po enciales y a c í icas asequibles; de lo con a io, no iene sen ido alguno e o na
los con enidos (p.81).
El siglo XXI se co esponde con el pe iodo posmode no si se oma como inicio del
posmode nismo desde mediados de los 70 como indica Ibáñez (2014). Se cons a a a pa i
de es a echa la no ela posmode na2, siendo, como decla an Bouziane y Ha ouchi
(2021), la hib idación gené ica el asgo p incipal de es a. La esc i u a híb ida puede llega
a conside a se como aquella que ca ac e iza la esc i u a ac ual, debido a que, desde la
segunda mi ad del siglo XX, iene luga la globalización, suponiendo nue as elaciones
cul u ales y la mezcla de elemen os p oceden es de di e en es sociedades. Del mismo
modo, se p esen a la disolución de la sepa ación en e al a y baja li e a u a con la
eliminación de cualquie dico omía; se p omue e la he e ogeneidad na a i a
1 No hay un acue do en e los es udiosos sob e el uso del ma be e géne o. Ibáñez (2014) explica
que “no exis e unanimidad en cuan o a qué es un géne o li e a io y los lími es a los que se
ci cunsc ibe” (p. 31). Po ello, decide aplica en su es udio la e ique a géne o a la no ela y
subgéne o a las di isiones de es a (no ela policiaca, olle ón, an ás icas, au obiog á ica…). No
obs an e, en es e es udio no se ealiza á dis inción en e géne o y subgéne os na a i os, sino que
se u iliza á la nomencla u a géne o pa a aludi a cualquie endencia na a i a.
2 Bouziane y Ha ouchi (2021) iden i ican la no ela posmode na como aquella que es de inida
median e la agmen ación, la hib idación (cul u al y gené ica), la decons ucción, la
in e ex ualidad, la in e cul u alidad, el collage, la he e ogeneidad, el plu alismo y la me a icción
(p. 62)
4
eelabo ando los géne os es ablecidos po la adición (Balu e , 2020). El híb ido
na a i o cons a de la con luencia de a ios géne os na a i os iden i icables en una
misma ob a. El híb ido na a i o no es una no edad en la his o ia de la li e a u a, pe o su
elec u a ac ual sí que lo es. Es deci , lo no edoso es que los na ado es ealizan la
a iculación de dis in os géne os en una misma ob a in encionadamen e (Ibáñez, 2014).
Sa a Mesa es una esc i o a de las p ime as décadas del siglo XXI, quien desde un
ealismo posmode no emplea écnicas y o mas de di e sa p ocedencia y, de mane a
pa icula , o mas gó icas (conside adas adicionalmen e como baja li e a u a). Ma ín
Canals (2016) decla a que el ipo de ealismo posmode no al que se asis e en Cica iz
(2015) de Sa a Mesa es ealismo gené ico3, ya que plan ea la c eación de un espacio, un
lenguaje y una inalidad conc e a pa a c ea el uni e so ideado (p.133). A a és de es e
ealismo se puede accede , en mayo o meno medida, a la endencia neogó ica p esen e
en la na a i a ac ual; sin emba go, no se ha dado aún ningún es udio ace ca de es a
cues ión. Es po es e mo i o po el cual se a a á de mos a las e idencias de es e géne o
en la cua a no ela publicada de Sa a Mesa, Cica iz, ejempli icando la p esencia de es os
mo i os que iñen an o la es uc u a, como la oz na ado a, el espacio, el iempo y los
pe sonajes de la ob a.
Pa a ello se segui á especialmen e el es udio de Jane Pé ez sob e el neogó ico
con empo áneo esc i o po muje es (Con empo a y Spanish Women W i e s and he
Feminine Neo-Go hic), en el cual es a au o a es ablece una ipología del neogó ico
emenino en España y sus di e encias espec o al modelo gó ico adicional. Cabe des aca
que las ca ac e ís icas que se an a abo da no son únicas ni excluyen es. Además, a pesa
de ene es e es udio como e e encia p ima ia, se ecu e a la bibliog a ía pe inen e pa a
pode ealiza es e en oque y delimi ación an o del gó ico clásico como de su eno ación
ac ual, pues el neogó ico, como decla a Be enice Romano Hu ado (2023):
No epi e mo i os, los escena ios o los a que ipos al como se cons uye on al
comienzo del géne o. Lo que despie a el in e és en e los es udiosos, es que se
a a de ecupe a un sen imien o que emana de la a mós e a que buscaba es e ipo
de ex os. Es deci , la apues a po es a eesc i u a del gó ico es log a en el lec o
3 Concep o p opues o po Da ío Villanue a en su ob a Teo ías del ealismo li e a io (2004). Ma ín
Canals (2016) ae a su es udio es e concep o ( ealismo gené ico) decla ando que es una e olución
del ealismo o mal. Lo iden i ica como al debido a su búsqueda en gene a un discu so copiando
el modelo o iginal pa a c ea lo; es deci , copia la ealidad al na u al c eando un mundo idén ico e
in en ando un lenguaje que lo ehicule (p. 133).
5
una expe iencia emo i a, que lo sacuda a pa i de si uaciones y pe sonajes, y que
los pueda econoce como p óximos y, po ello mismo, e osímiles (p.13).
Es as ca ac e ís icas subyacen en la na a i a de Mesa y son p esen es en Cica iz,
no ela en la que “se indaga en la psicología del suje o mode no siendo una ep esen ación
del es ilo de la sociedad ac ual” (Aye e Gil, 2019, p. 63) y median e la cual se a a o ece
un análisis a a és de los p incipales y más signi ica i os mo i os o ca ac e ís icas
neogó icos que en ella se mani ies an.
2. Géne o gó ico
El géne o gó ico, he ede o del Roman icismo, su gió ap oximadamen e en el siglo
XVIII. Ha sido es ablecida como echa del nacimien o de la no ela gó ica 1764 con la
publicación en Ingla e a de El cas illo de O an o, de Ho acio Walpole. Se ca ac e izan
es e ipo de no elas po su papel ansg eso y una se ie de elemen os iden i a ios que
elabo an la e e encia del géne o, como lo pueden se según Lazcano Peña (2023) los
an asmas, los mons uos, los ampi os y es os se es del in amundo en es e ipo de
na aciones donde se mani es aba el miedo de las pe sonas en espacios especí icos (p.83).
Asimismo, es impo an e señala que el miedo se conside a inhe en e a es as na aciones,
pues como señala Be enice Romano Hu ado (2023) “lo gó ico, en onces, iene como uno
de sus asgos el miedo, una o ma de miedo in ínseca al suje o que i e el lec o an e
si uaciones inquie an es o sinies as” (p. 26). El gó ico se ca ac e iza po emas
ecu en es como lo desconocido; los ambien es op esi os, oscu os, pe u bado es, is es
y con escasa iluminación; el pasado p oyec ado a a és de uinas; cas illos iejos,
espacios ce ados, maldiciones o aumas he eda os, además es á plagado de un cons an e
sen imien o de inquie ud cons uido median e su a gumen o. La no ela gó ica es á
ma cada po el mis e io y la ambigüedad. Mi iam López San os (2008) señala que “en
es as na aciones se da la ascinación po c ea ensión median e la sensación de emo y
maldad, dando luga a un compues o de emoción in ensa y p o ocando la imaginación
que es la au én ica cla e de es as na aciones” (p. 191).
Se o ja, po an o, ya en el siglo XVIII una o ma na a i a que posee cie os mo i os,
ópicos y ca ac e ís icas iden i ica i as que enma can es e ipo de no elas como no elas
gó icas. Es e asen amien o y gus o po la li e a u a gó ica en la sociedad iene di e en es
causas. P incipalmen e se ha aludido a la Re olución Indus ial debido al impac o y odos

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los cambios que ajo consigo, al iempo que ha sido inculado a los ho o es p o ocados
po la Re olución ancesa y el miedo que es os susci aban (Jane Pé ez, 2004).
Con el paso del iempo, es os símbolos p o o ípicos y adicionales del gó ico clásico
an modi icándose y e olucionando; se in en a c ea ese emo , esa ince idumb e o
desasosiego en los lec o es indagando sob e odo en los p opios pe sonajes, en su
psicología, sus ac i udes y men e. Es o ya comienza a da se en el siglo XIX, siglo en el
cual ya empiezan a se menos señaladas o e iden es las señas gó icas clásicas; sin
emba go, el “sen imien o de angus ia pe manece la en e po que la men e humana puede
econoce aspec os conocidos o desconocidos que son mis e iosos o e o í icos.” (Ponce
Romo, 2012).
2.1. Gó ico en España
En España la na a i a gó ica empezó a mani es a se pos e io men e al es o de
Eu opa, donde las no elas gó icas u ie on un g an éxi o. No es has a el siglo XIX cuando
empiezan a da se des ellos de es a o ma de na a en el país. Es en es e momen o aumen a
el in e és po pa e de algunos au o es po publica ob as con elemen os gó icos. Es e
hecho se explica debido a que España comenzaba a goza de un mayo p og eso y libe ad
social. Tal como señala Mi iam López San os (2010b), la censu a igen e en es a época
di icul aba la inse ción de es e ipo de na aciones en el pano ama li e a io del país:
[L]a p ime a y quizás la más pesada de las di icul ades con la que hab ía de opa se
la no ela gó ica en nues o país [ ue] que, al igual que en su Ingla e a o igina ia,
pe o en mayo medida que es a, hubo de lidia con a unas ins i uciones
e óg adas que emían po cualquie pliego sospechoso que pudie a ci cula
lib emen e po el e i o io nacional (p. 25).
Sin emba go, los con oles del país, como el se e o con ol del Es ado moná quico y
la Inquisición, no log a on emedia la in oducción de nue as ideas y co ien es
p o enien es de Eu opa, po lo que la no ela gó ica acaba in oduciéndose en España,
p incipalmen e po las aducciones que llegaban desde F ancia.
Se mani ies a una nue a es é ica en el país median e la cual se asis e a un escena io
oscu o que ansg ede el concep o de belleza clásico en el que el suspense, la ambigüedad,
la op esión y la oscu idad p e enden man ene al lec o inquie o. Ponce Romo (2012) en
elación con es e hecho a i ma que “se puede obse a en onces que du an e los pe iodos
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de ela i a ape u a al ex anje o y libe ad de imp en a, e ec i amen e en an al país
aducciones de no elas gó icas p e iamen e adap adas a los lineamien os de los censo es
inquisi o iales” (p. 75).
Del mismo modo que ocu e en o os países eu opeos en elación con la na a i a
gó ica, es a suele cap a mayo i a iamen e a muje es lec o as:
La no ela gó ica es conside ada como un enómeno pa icula men e emenino,
po que en él se habla de la muje , de su en o no social du an e el siglo XVIII y
p incipios del XIX, de los con encionalismos sociales y la iolencia domés ica,
pecados que debían pe manece en el silencio po el bien de la amilia y sociedad
(Ponce Romo, 2012, p. 19).
El gus o po la no ela gó ica en el país comienza a aumen a , has a al pun o que los
esc i o es y edi o es abogan po es e ipo de no elas ya que los lec o es las iden i icaban
y aclamaban. Tiene luga la consolidación de las bases de es as no elas en la na a i a
española y, po an o, su iden i icación, dando luga a la con e gencia de un nue o gus o
li e a io en e los esc i o es.
Los p incipios es uc u ales nue os se encon aban ya ijados y an o au o es
como público conocían y econocían a la pe ección, a la al u a de la segunda y
e ce a década del siglo XIX sob e odo, sus peculia idades y su es é ica (López
San os, 2010b, p. 205)
2.2. Neogó ico
En la ac ualidad se sigue iden i icando la con inuidad de es a na a i a gó ica inicial,
pues como a i ma Gu ié ez T ápaga (2021) en la úl ima década se ha demos ado que la
llegada de los ela os gó icos a España ya a inales del siglo XVIII y p incipios del XIX
se p olonga has a la echa con bes -selle s como la e alogía El cemen e io de lib os
ol idados (2001-2016) de Ca los Ruiz Za ón (p. 85). Sin emba go, más allá de es a
con inuidad, en las úl imas décadas se ha p oducido una ans o mación signi ica i a del
géne o, la cual ha sido denominada neogó ica, pues como señala Pamela Lazcano Peña
(2023) se pa e del signi icado que posee el p e ijo neo- pa a o ece una nue a isión,
una eesc i u a emá ica c eando una ensión en e el modelo an e io y el nue o al
ep oduci , nega y modi ica el modelo gó ico clásico. El neogó ico no solo aslada los
escena ios gó icos a con ex os con empo áneos, sino que se dis ancia del componen e
sob ena u al adicional del gó ico (cas illos encan ados, espec os, maldiciones…) y
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adop a una base ealis a y e osímil en la que pe i e el mis e io, lo ocul o y la inquie ud
que gene an cie as si uaciones sociales o psicológicas. Po ello, gó ico y neogó ico,
aunque compa en ca ac e ís icas como el gus o po lo oscu o, lo sec e o, el mis e io o lo
inquie an e, man ienen di e encias. El neogó ico se ija en lo co idiano y se exp esa a
a és de lo anómalo, lo silenciado y lo pe u bado psicológico, más que po lo
sob ena u al y lo an ás ico (como ocu e en el gó ico adicional). Romano Hu ado
(2023, p.13) decla a que la endencia neogó ica exp esa “el in e és de e oma un géne o,
en boga hace más de dos siglos, pa a esca a el halo pe u bado de su na a i a y lle a lo
a si uaciones y p oblemas ac uales”. Jane Pé ez (2004) sub aya que las na aciones
neogó icas con empo áneas españolas, las cuales son especialmen e cul i adas po
esc i o as, sob e odo se basan en lo ano mal, lo silenciado, el abú y lo ex año; además
exis e una p e e encia po amas cen adas en lo psicológico, conse ando la su icien e
esencia gó ica o iginal (p. 137). Se obse a en las no elas a las que se puede aplica el
ma be e neogó ico, di e encias en e el lenguaje, el espacio, los pe sonajes y el
a gumen o, en elación con la no ela gó ica clásica, ya que, a di e encia del gó ico, el
neogó ico se adap a a si uaciones ac uales o con una base ealis a. Des acan en es e ipo
de na aciones los cons an es elemen os oscu os como supe s iciones, p ohibiciones,
iolencia… apa e de o ece un e lejo de la sociedad mode na.
Se mani ies a la in luencia gó ica en a ias esc i o as españolas como es el caso de
Emilia Pa do Bazán con su no ela Los pazos de Ulloa a inales del siglo XIX, no ela en
la que, según Jane Pé ez (2004), se obse an ca ac e ís icas p o o ípicas de la no ela
gó ica. Es a lec u a gó ica con inúa siendo as eable en o as ob as de mediados del siglo
XX como es el caso de Nada (1945) de Ca men La o e , ob a que ambién p esen a
simili udes con las no elas gó icas (De e , 2007). Aunque es ya a inales del siglo XX
cuando se p esen a con mayo in ensidad es e gus o po la endencia gó ica en España
di e enciada del gó ico inicial o adicional. Es a pa i de es e momen o cuando comienza
a ges a se lo que puede conside a se, siguiendo la denominación de Jane Pé ez, una
na a i a neogó ica, es deci , una e olución del gó ico clásico inse o en na aciones
con empo áneas que siguen los cambios sociales de España y se adap an a la nue a
ealidad de es a. Cons an a ias esc i o as españolas in luidas po es a o ma de na a ,
como lo pueden se C is ina Fe nández Cubas, Adelaida Ga cía Mo ales o Ma ina
Mayo al. Jane Pé ez (2004) decla a que es en la época pos anquis a el momen o en el
que se e idencia es e deseo de plasma nue amen e elemen os gó icos demos ando la
exis encia de un modo neogó ico emenino (p. 125). En es e sen ido Mi iam López San os
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(2013) alude a que en el pe iodo posmode no uel e a coge ue za el lado ocul o de la
ealidad pa a ol e a mos a la oscu idad de la co idianidad de la ealidad ac ual.
En la no ela Cica iz de Sa a Mesa se pene a en la psicología del suje o mode no
median e la elación a dis ancia4 que man ienen dos pe sonajes en p incipio desconocidos
y ex años. “Cica iz mues a la o ma habi ual de i i en las sociedades
con empo áneas, unciona como a e ac o de c í ica al simulac o y al ma e ialismo en
an o pe cep os impues os po el sis ema capi alis a al suje o ac ual” (Aye e Gil, 2019, p.
63). Es es a no ela se a a á de analiza el neogó ico y e idencia su p esencia en ella
median e la ex ensión de p ocedimien os y mo i os de la na a i a gó ica ac ualizados;
pues como decla a Pamela Lazcano Peña (2023):
Consecuen emen e, se ha mani es ado una econ igu ación p opia de la muje y lo
emenino, e idenciando las p oblemá icas sociales, económicas, polí icas,
educa i as, de géne o y cul u ales que en en an las muje es. En es e pun o, el
e o no a lo an ás ico y a la emá ica gó ica p opició un espacio pa a la li e a u a
esc i a po muje es (p.83).
A a és de Cica iz se analiza á la endencia neogó ica con empo ánea española
median e el es udio de los asgos y ecu sos na a i os ele ado es de es e caso a pa i
de la his o ia de es a elación dañina y obsesi a, con nebulosos lími es, escena ios
ago a óbicos, el consumo o la insu iciencia comunica i a.
3. Análisis de Cica iz a a és del neogó ico
3.1. Es uc u a
La no ela Cica iz de Sa a Mesa cuen a con quince capí ulos de di e en e ex ensión.
Cada capí ulo se co esponde con un momen o empo al dis in o; la línea empo al se
cons uye median e analepsis y p olepsis con inuas, las cuales incluso dan í ulo a la mi ad
de los capí ulos de la no ela: Sie e años an es (capí ulo 1), Dos años an es (capí ulo 3),
Cua o meses después (capí ulo 5), Un año an es (capí ulo 7), Po esas mismas echas
(capí ulo 9), T es meses an es (capí ulo 11), T es años an es (capí ulo 13). Es a es uc u a
4 El ipo de elación amo osa que se plan ea en la no ela es á si uado ue a de los pa ones sociales
hegemónicos; es una elación poco co ien e en la na a i a, pe o que iene una p esencia
impo an e en la ac ualidad (Ma ínez Fe nández, 2016, p. 297).
16
y e o es humanos se desa ollan en es a a mós e a lúgub e y somb ía con la inalidad de
susci a miedo en el lec o , siendo el miedo el núcleo de es e géne o.
3.3.1. Espacio
En la no ela neogó ica el espacio es ambiguo y complejo al mismo iempo que es un
o mulado de la cons ucción na a i a. A di e encia del gó ico clásico (con cas illos
encan ados, uinas maldi as, paisajes sob ena u ales…), el neogó ico e o mula es os
luga es en escena ios co idianos y u banos log ando que el e o no p oceda del ex e io ,
sino de lo ín imo, lo psicológico; se in en a cons ui un espacio e osímil. En es e sen ido
López San os (2009) a i ma que “los ela os se emplazan en luga es pe ec amen e
econocibles, ma cados po el cul o a la co idianidad pe o que esconden, del mismo modo,
las obsesiones e inquie udes con las que un lec o ac ual pod ía sen i se iden i icado” (p.
331). El espacio en el que anscu e la his o ia que se na a en Cica iz de Sa a Mesa, el
luga en el que se encuen an los pe sonajes, es un espacio e osímil:
Las alusiones al di ec o de El Co e Inglés o las ecuen es isi as a La Casa del
Lib o, po ejemplo, de las que el ex o es án llenas [sic] pe mi en al lec o
amilia iza se con la si uación empo al de la na ación, del mismo modo que la
ausencia de indicaciones del uso del Messenge , o de edes sociales como
Facebook, nos indica cla amen e en qué pe iodo nos encon amos” (Ma ín Canals,
2016, p. 137).
Jane Pé ez (2004) expone que en las no elas gó icas el pe sonaje cen al emenino
se encuen a en cons an e pelig o y los cas illos son el escena io común en es as
na aciones en las que p edominan los espacios oscu os y ce ados. Son espacios is es
imp egnados de un ambien e que hacen sen i a la p o agonis a a apada. En es e sen ido,
Mi iam López San os (2009) a i ma que “el espacio gó ico se ans o ma de acue do con
el nue o siglo, pe o espe a las eglas clásicas, es más, se man iene iel a las mismas” (p.
332). Se encuen a en Cica iz el espacio de la op esión ca ac e ís ico de las no elas
gó icas: el cas illo, el cual gene a en el pe sonaje ansiedad e inquie ud. El cas illo
simboliza la p isión, el enca celamien o, se ía la eliminación de la libe ad del
p o agonis a (en la mayo pa e de las ocasiones emenino); es un espacio op eso . Jane
Pé ez (2004) explica que el decaden e cas illo gó ico, lleno de pelig o, aísla a la
ulne able muje lejos de posibles de enso es; se e a a ía de es e modo el lado oscu o

17
del hoga domés ico. El cas illo pasa a simboliza la p isión de la muje ; aho a es e
escena io ya no es emo o o inaccesible, sino que se ans o ma en un espacio p osaico,
común. En es a no ela de Sa a Mesa, la casa de Sonia se ca ac e iza po se un espacio
ín imo, pe o ambién de encie o, op esión y desp o ección. Desde el en oque neogó ico
ep esen a una domes icación del e o , ya no se cuen a con un cas illo, el hoga se ha
con e ido en el escena io de la angus ia emocional, la ulne abilidad y el de e io o
psicológico. Median e el hoga se ansmi e soledad, eclusión y desconexión con el
ex e io . La casa de Sonia se en iende como cas illo gó ico que simboliza la coacción de
la libe ad de la p o agonis a, inculándose de es e modo a las emociones y expe iencias
indi iduales que la p o agonis a su e (López San os, 2008). Toda la casa de Sonia es á
imp egnada de ese mal y op esión pues allí es donde Sonia ecibe los mensajes y egalos
de Knu , los cuales uncionan como símbolos de pode y con ol; son ex ensiones
op eso as de Knu , de mane a que c ean desasosiego cons an e en el p opio hoga :
[…] No puede colga la en una pe cha, no puede poné sela, ni siquie a puede
egala la –¿a quién?, ¿qué pensa ían?–. Toda ía iene los sie e pa es de zapa os en
el male e o del coche, más los o os dos ocul os al ondo del a ma io. Tiene oda
la lence ía en una caja, los pe umes de iempo a ás aún sin u iliza , las c emas,
las medias… Es demasiado, se dice, es demasiado (Mesa, 2015, p. 130).
La ciudad y los espacios públicos en la no ela no mani ies an un sen ido de
comunidad o in e acción social; e lejan el acío emocional de los pe sonajes,
ep esen ando la sensación de pé dida de iden idad. Así, po ejemplo, se mues a en el
pasaje en el que Sonia desc ibe Cá denas:
Cá denas signi ica bullicio y es idencia. Es capaz de ap ecia los con as es con
su ciudad, mucho más p o inciana y p e isible. En Cá denas la e la iolencia de
la apidez y la amalgama (Mesa, 2015 p. 16).
O al desc ibi un ayec o en anspo e público que ealiza Sonia:
Y en e pa ada y pa ada suben iaje os, bajan, un choque, un codazo, pe dón,
disculpe, cede el asien o a ese anciano, y Sonia piensa. Con inua . A pesa de
odo, con inua . Una espi al sin ondo. Huecos, necesidades, año anzas.
Palab as, e ique as, cajas, p ecios. Suben iaje os. Todo siemp e en exceso.
(Mesa, 2015, p. 156).
La ciudad apa ece despe sonalizada: calles, iendas… odo es á imp egnado de un
ono neu o y hos il. En ella se encuen an espacios aislados geog á icamen e y
ma ginados del conjun o de la sociedad, como lo es el luga al que Knu lle a a Sonia en
18
su ci a, el cual se desc ibe como pe i é ico y decaden e ( elacionándose con la misma
psicología y ca ac e ización de Knu ): “Señales de abandono -c is ales o os, pe sianas
descabalgadas, an iguos anuncios de alquile -” (Mesa, 2015, p. 9). El de e io o es á
p esen e a lo la go de la no ela, pues no solo no hay una mejo a de al luga , sino que el
de e io o con inúa in ensi icándose: “El edi icio. El bloque iejo y ojizo, con sus
ale ones y sus en anas diminu as, neg as, como oquedades que no conducen a nada,
aho a ya comple amen e abandonado, con una malla de ob a que cub e la achada” (Mesa,
2015, p.193).
La o icina en la que abaja Sonia ambién e ue za esa desconexión con el mundo y
su ma ginalidad emocional, es un en o no labo al sin elaciones a ec i as. Es e espacio
ambién es desc i o como somb ío y ío:
Una mesa me álica y unas cajone as. Jun o al o denado , es o cua o ilas de
iche os manuales. La sala es echa, sin en anas, con pa edes mo eadas de
manchas de humedad y un p o undo olo a amoníaco y lejía. Un mace ón en la
esquina con un icus de plás ico y un chicle qui ado que nadie se p eocupa en
qui a (Mesa, 2015, p.12).
Escena ios co idianos como la casa, la ciudad y los luga es de abajo simbolizan la
angus ia, el aislamien o y la op esión psicológica. Se a icula un espacio e osímil y
econocible que, siguiendo las p emisas del neogó ico, domes ica el e o y la amenaza.
3.3.2. Tiempo
Como a i ma López San os (2010a), “[l]a no ela gó ica, en un paso más en la
delimi ación del c ono opo, ompe con la con inuidad de la coo denada empo al, del
mismo modo que lo hacía con la espacial, p esen ando una se ie de iempos in e nos
inconexos en e sí” (p.288). En es e sen ido Cica iz no iene una es uc u a na a i a
lineal y cla a, en es a no ela el iempo se pe cibe como ci cula , op esi o y es ancado, sin
un p og eso cla o.
El iempo ex e no se co esponde con la ealidad ac ual, es una sociedad mode na; sin
emba go, es á di uminado. No se alude a ninguna echa conc e a y el iempo que
anscu e en e las ca as, los egalos y la elación de los pe sonajes p incipales no se
encuen a delimi ada con exac i ud. La acción de la no ela anscu e ap oximadamen e
du an e sie e años, iempo en el cual la acción no mues a una esolución cla a. Es a
19
p olongada ince idumb e es p opia del neogó ico, ya que la amenaza no es
necesa iamen e lo que ocu e, sino lo que pe manece la en e y sin esol e :
Es as nue as na aciones, y a pesa de su b e edad, he edan de las no elas
gó icas la o ma de caja china que emi e di ec amen e a esencia misma de la
no ela gó ica: la búsqueda del exceso. Se a a, en ealidad, de un in en o po
man ene y aumen a la ensión del discu so na a i o” (López San os, 2009, p.
329).
El espacio neogó ico no ompe con la adición clásica, sino que la adap a al nue o
siglo. Los acon ecimien os no se acumulan hacia un clímax, sino que se epi en
cíclicamen e: nue as ca as, egalos, dudas… en e los p o agonis as de es a no ela, pe o
sin up u a cla a con lo an e io , e o zando una a mós e a de ines abilidad y ausencia de
esolución. Sonia es á a apada en la elación que man iene con Knu , ma cada po la
ex añeza y obsesión; es a pa icula elación hace que Sonia quie a pone dis ancia al
mismo iempo que la a acción que él eje ce sob e ella sea mayo . No se llega a un
momen o inal, hay cons an es supe posiciones de si uaciones que c ean es a acumulación
de hechos sin un en oque de e minado. El iempo no es á p esen ado de o ma lineal y
ampoco iene una esolución cla a, es una acumulación pe manen emen e inconclusa en
a la que los mismos pe sonajes con ibuyen, dado que ellos mismos no ienen un obje i o
ijado pues mues an una al a de pode de decisión an e su des ino o sus e dade os
obje i os:
Es una iolencia en la a mós e a po la sucesión de imágenes, pe o, sob e odo, es
una iolencia en la ausencia o al de quie ud, en la insis encia en el desasosiego,
en las con adicciones y manías, y en el cues ionamien o de la al a de lími es po
pa e del pe sonaje (López San os, 2013, p. 322).
Es a acumulación es á p esen e cons an emen e en la ex aña elación que man ienen
los p o agonis as. Sonia se encuen a a aída po Knu , quien eng andece esa a acción
median e sus mensajes, egalos, eo ías… Sin emba go, es o mismo ambién es lo que
p o oca epulsión en Sonia. Los cons an es egalos se acumulan, al igual que odo lo que
p o iene de Knu hacia Sonia. No se llega a un clímax, no hay un inal, solo una
p og esión en el exceso:
Poco después ecibe o o paque e. Es solo el jus o pago po el ma a illoso día que
me dis e. Y ni siquie a alcanzo a compensa una mínima pa e, dice él […]
Ad ie e la p og esión de los egalos, esa escalada c ecien e de la so p esa que la
ha man enido has a aho a enganchada y expec an e. P ime o ue on los lib os, a
20
los que se añadie on los discos, después comenza on los pe umes; cuando e an
demasiados mandó un suje ado , a lo que ha seguido odo ipo de lence ía, pasando
después a los zapa os, las c emas, la opa de ma ca… Cuando odo pa ece
desgas a se po la cos umb e, llega una no edad ¿Dónde es á el in? (Mesa, 2015,
p. 129)
El iempo in e no del ela o, como se ha ido apun ando, es á dominado nue amen e
po la ansiedad, la obsesión y la ambigüedad emocional. Es un iempo subje i o
ocalizado en la men e de Sonia, quien mide el iempo en luga de po una c onología
obje i a po la elación de a acción y al mismo iempo de epulsión que i e con Knu :
los en íos de los paque es, el iempo que a da en ecibi o esponde a los mensajes, e c.
Knu la no a más dis anciada. Ella no le explica la azón. En los úl imos iempos
u ac i ud es e asi a y huidiza, le dice él. Son e apas, explica Sonia, achas que
e mina án pasando. Admi e que se encuen a desganada, pe o no iene nada que
e con él. El peso de la epe ición, dice, odos los días iguales que caen de p on o
sob e ella y la inmo ilizan (Mesa, 2015, p. 132-133).
Sonia pa ece no i i en una ealidad p og esi a, un p esen e que end á pos e io idad,
sino que habi a en una cons an e espe a, duda y deseo ambi alen e. El iempo in e no es
un espacio ce ado, una especie de labe in o emocional. En es e sen ido, Jane Pé ez
(2004) indica que en las nue as na a i as neogó icas hay un eemplazo de p isiones
ísicas, mazmo as, labe in os y simila es po mo i os de encie o, eclusión, ep esión,
sec e os y silencios. Hay un enca celamien o exp esado de o ma me a ó ica más que
isible, y es a se ía la si uación en la que se encuen a la p o agonis a emenina. En es e
sen ido, López San os (2010a) a i ma que
[e]l espacio gó ico, además de p esen a se como una cá cel, adquie e asgos de
labe in o. Esconde una dimensión ocul a, la mayo ía de las eces sub e ánea; un
mundo siemp e caó ico que adquie e o ma de ompecabezas y donde los caminos
o pasillos no conducen a ninguna pa e, sino que es án azados pa a con undi
pe de a odo aquel que los eco e (p. 284).
Los pe sonajes p esen es en el neogó ico no es án a apados po agen es ex e nos, sino
po sus miedos, deseos y aumas pe sis en es. Sonia pe manece ence ada en una
pe cepción del iempo dominada po la epe ición obsesi a de ho o y epugnancia a la
ez que a acción. El neogó ico, a di e encia del gó ico clásico, no mues a un o den inal.
Se da la p esencia cons an e del mal y la imposibilidad de una hegemonía pues o que,
p incipalmen e, los pe sonajes man ienen un lui con inuo y con uso de sus expe iencias.
21
3.4. Pe sonajes
En el eno ado in e és po el ema gó ico hay una endencia a inclui pe sonajes
mis e iosos. Cob a g an impo ancia la psicología de los suje os que pa icipan en la ama
de la na ación. En gene al son pe sonajes cuya e dad no se conoce y que poseen
endencias pa ológicas13. Los pe sonajes p incipales de es e ipo de na aciones se sien en
solos y se encuen an alejados de la ci ilización; se ca ac e izan po su complejidad y
ambigüedad al mismo iempo que poseen algún aspec o de su pe sonalidad ocul o. A
a és de es os pe sonajes pe u bados e incluso pelig osos se ma e ializa el ho o .
En el gó ico clásico p edominaban como pe sonajes p incipales de es e ipo de
na aciones el illano gó ico (como símbolo del mal, del ho o ) y la he oína ( íc ima y
ulne able). Un ejemplo de es o es el pe sonaje de Mon oni en Los mis e ios de Udol o
(1794) de Ann Radcli e que se co esponde con el illano gó ico clásico, del mismo
modo que el pe sonaje de Emily se co esponde con la íc ima emenina. En el neogó ico,
gene almen e, se di uminan los lími es en e íc ima y e dugo. Los pe sonajes no
p esen an lími es e iden es y son c eados median e la ambigüedad mo al y psicológica,
lo que p o oca que el e dade o e o esida en el in e io de ellos. La con igu ación de
los pe sonajes se incula es echamen e con su psicología, la cual de e mina sus p opias
conduc as y ac os. Son se es con lic i os, indi idualizados y ma ginales, conscien es de
su p opio aislamien o. Es e es el caso del p o agonis a masculino la no ela El su de
Adelaida Ga cía Mo ales, la cual ha sido conside ada como neogó ica: Ra ael se p esen a
como un se e aído, indi idualizado y ence ado en sí mismo. Reyes Nogue ol (2022)
expone que es e pe sonaje a medida que a anza la no ela “se encie a po comple o en sí
mismo y co a cualquie ía de comunicación con el mundo que lo odea […], se con ie e
en un se apá ico, en egado a la nos algia y a la au odes ucción” (pá .13).
Sonia y Knu p esen an en Cica iz una elación de ensión y desequilib io cons an es.
Rosa To es (2020) desc ibe es a elación como “adic i a en e dos se es soli a ios,
incómodos en sus en o nos i ales, enca celados en un mundo desencan ado” (p.79). Knu
eje ce una in luencia op eso a sob e Sonia, es una especie de manipulación psicológica.
Sonia se sien e a aída po él al mismo iempo que le gene a epulsión. Es la p esencia
13 Jane Pé ez (2005) decla a que es as endencias pa ológicas que se p esen an en los pe sonajes
neogó icos son sín omas de la ansiedad social, de la necesidad de ap obación. Es os sín omas se ían
los esponsables de queb an a el o den social apa ando a los se es que expe imen an ales sín omas
omen ando su ma ginalidad e indi idualismo.

22
op esi a y amenazan e p opia de los pe sonajes gó icos masculinos que pe siguen a las
p o agonis as de mane a insis en e. Es a a mós e a op esi a, median e la men e y los ac os
que exp esan los pe sonajes, se expande de al modo que gene a desasosiego en el lec o .
El dulce su imien o de los enamo ados es abandonado y odo el p o agonismo
descansa en los episodios que ahondan en lo exec able, con la sola in ención de
p oduci nue as sensaciones en los p o agonis as que se án asladadas de
inmedia o al lec o (López San os, 2010b, p. 244).
El e o no se eje ce median e se es u obje os sob ena u ales, sino que, en es as
na aciones, se mues a median e lo ex año, lo anómalo y lo pe u bado de lo co idiano:
es la ansg esión de la no malidad p esen e en los pe sonajes ma cados po con lic os
in e nos, elaciones ambiguas y ensiones emocionales. “La ambigüedad queda
mani es ada en aquellos pe sonajes que, alejados de lo an ás ico, son lle ados a
si uaciones ex emas que no pueden asumi , inculadas a lo epugnan e la iolencia o lo
desag adable” (López San os, 2013, p. 316). De es e modo, la no ela Cica iz, a a és
de Sonia y Knu , cues iona los lími es consiguien es de la ausencia de una pos u a cla a
en ambas igu as. El e o eside en es as na aciones en la op esión con inuada que
su en los p o agonis as siendo es a sensación el mo i o p incipal que hace a anza la
na ación.
Es in e esan e señala que en las no elas gó icas adicionales el lec o se en en a a
emas p ohibidos como el inces o, llegando incluso a se uno de los emas p incipales de
es e ipo de na aciones. Tomando nue amen e la no ela El Su de Adelaida Ga cía
Mo ales como e e encia neogó ica, el ema del inces o iene ambién luga en es a no ela.
La hija de Ra ael sien e una ex aña admi ación y amo incondicional po su pad e. Es a
elación ha sido explicada como un lazo de unión a ec i o-inces uoso debido a la o ma
en la que la niña se e ie e a su pad e (Ponce Romo, 2012, p.99). En Cica iz de Sa a
Mesa se obse a ambién es e mo i o del gó ico clásico que pe du a en la endencia
neogó ica ac ual. Knu le dice abie amen e a Sonia que la ex aña elación que poseen
pod ía llega a cues iona se como una elación inces uosa:
¿Qué oles c ees que jugamos cada uno en es a elación? Pienso que, unas eces,
el de mad e e hijo; o as, el de pad e e hija. Se como he manos es a ía bien si no
u ié amos que p eocupa nos po cie as co apisas inces uosas. Lo que sí engo
cla o es que nues a elación nunca pod á se “no mal”, an o pa a lo bueno como
pa a lo malo. (Mesa, 2015, p. 136).
23
3.4.1. Sonia
Sonia es el pe sonaje emenino p incipal de es a no ela. Como ya ue explicado, hay
una ocalización in e na de la his o ia en es e pe sonaje pe mi iendo que la na ación
p ác icamen e se ejecu e desde es a educción de pe spec i a.
Según Jane Pé ez (2004) desde una pe spec i a neogó ica emenina “la muje ya no
es á con inada ni limi ada al hoga ; desapa ece la he oína omán ica angelical e inocen e
a a o de una muje mode na o posmode na con de ec os”. Sonia no se co esponde con
el modelo de ángel del hoga 14 p opio del pe iodo inisecula , ep esen a a una muje
mode na que, espec o a sus ac i udes, mani ies a un miedo a la ida conyugal, el
desamo , la ma e nidad us ada y el espacio so ocan e del hoga como único papel
social; es deci , son los e o es que se gene an al i i una ida po y pa a el cuidado y
sos enimien o de la amilia (Piñe o Gil, 2013).
Si se incula el pe sonaje de Sonia con el papel que desempeña la he oína gó ica, se ía
la ep esen ación y eenca nación de los miedos y emo es de la muje de su época. Sonia
escapa de los oles adicionales de la muje , es una muje ac i a del siglo XXI que abaja
en una o icina y que oma la inicia i a de ealiza acciones ue a de la co idianidad que
i e, aun sabiendo que no es plenamen e co ec o. Po ejemplo, cuando ing esó po
p ime a ez en el o o li e a io y decide acudi a una cena con el es o de los usua ios:
Y sin emba go decide suma se a una cena que algunos de los miemb os del o o
o ganizan en Cá denas, a unos se ecien os kilóme os de su ciudad, ella, que no
iene dine o, que no iene iempo y que end ía que in en a se una men i a pa a
pode i has a allí sin que nadie en su amilia censu e ese cap icho (Mesa, 2015,
p.15).
Es as ac i udes emeninas den o de una es é ica gó ica se han explicado como
denuncias a la in isibilidad, iolencia y op esión social que se ha eje cido sob e la muje ,
ep esen ando una salida de sus ansiedades y miedos an e las injus icias y miedos que las
muje es han su ido adicionalmen e. Las no elas neogó icas ac uales e lejan los
cambios sociales que la muje i e en una sociedad mode na en la que la p o o ípica
he oína gó ica a a de escapa de los oles asignados a la muje .
14 Modelo de muje hegemónico que se encuen a en España hacia la segunda mi ad el siglo XIX
ela i o a la clase bu guesa el cual se basaba en eje ce de mad e, muje y ama de casa. Además,
debían cumpli un ideal de pasi idad, sumisión y mo alidad ca ólica (A es i Es eban, 2000).
24
Sonia conoce a Knu en un o o li e a io y p og esi amen e es a elación a aba cando
más iempo y espacio has a que acaba siendo una elación sin lími es en e el pe sonaje
dominado -dominado, íc ima- e dugo, illano-he oína. López San os (2010b) explica
que en la es é ica gó ica los pe sonajes masculinos pe siguen a las p o agonis as de
mane a insis en e eje ciendo sob e ellas una p esencia amenazan e y op esi a (p. 240).
Hay en Cica iz un in en o inú il de hui del illano (Knu ) po pa e de la he oína
(Sonia), ya que Sonia de mane a inexplicable desde el p incipio se sien e a ada y
dependien e de la inusual elación que comienzan a man ene ambos pe sonajes:
Una noche […] in en a a e igua si es la codicia lo que es á enganchándola o quizá
o a pulsión más di ícil de de ini . Reconoce que hay algo seduc o en esa
conquis a paula ina –que gana cada ez más y más e eno– a a és del egalo.
Pe o es á con usa. En ealidad no iene un in e és especial po esos lib os; ampoco
sien e una e dade a cu iosidad po Knu . Lo que la a ae es sen i se des ina a ia
de su a ención. Su modo de ace ca se es adicalmen e di e en e a odo lo que
había conocido has a aho a (Mesa, 2015, p.27).
El e ec o de la dominación que Knu i á eje ciendo p og esi amen e sob e Sonia a
cob ando ni idez a medida que a anza la no ela. La elación len amen e se es echa y
e ue za la a mós e a op esi a de la his o ia gene ando un ambien e as ixian e del que
subyace incomodidad y ulne abilidad.
3.4.2. Knu
Knu desempeña el papel de pe sonaje masculino p incipal en es a no ela. No se
conoce apenas nada de él y solo se sabe sob e él aquello que él mismo cuen a. Tampoco
se llega a e ela su e dade o nomb e, solo se nomb a median e el pseudónimo que iene
en el o o li e a io: Knu Hamsun, nomb e de un esc i o no uego del siglo XX. Llama la
a ención que el pseudónimo que elige Mesa pa a es e p o agonis a pod ía conec a se con
es e esc i o o con el p o agonis a de su ob a p incipal Hamb e (1890). Hamsun en
Hamb e elabo a el papel de na ado -p o agonis a dando cuen a de su ida a a és del
pe sonaje p incipal y anónimo de es a no ela. Po ello el p o agonis a de Hamb e ha sido
elacionado con el p opio au o de la no ela. Es e p o agonis a p esen a desajus es
psicológicos: mien e cons an emen e, se c ee supe io al es o de indi iduos… El au o
de Hamb e no explica nada ace ca del pasado de su pe sonaje ni ampoco cuál es su
obje i o (Ripoll León, 2022), si uación que se co esponde con la del p o agonis a
25
masculino de Cica iz. El hecho de que no se sepa cuál es el e dade o deseo de Knu
p oduce una sensación sinies a en el lec o . T ías (2001) decla a que la sensación de lo
sinies o iene luga cuando algo sec e amen e deseado po el suje o se hace, de o ma
súbi a, ealidad; se p oduce el sen imien o de lo sinies o a a és de la ealización de al
deseo escondido, ín imo y p ohibido. Knu desea algo sec e amen e y se supone que
alcanza al obje i o, pues él es á sa is echo con la ex aña elación que man iene Sonia:
¿Nunca e pidió queda ? ¿Nunca e p opuso una ci a? ¿Hablas eis po
elé ono al menos? Ya sé, ya sé. Te es oy p egun ando demasiadas cosas.
Pe dóname. Es oy desconce ada, eso es odo. Dices que ni siquie a lo is e en
o o pe o ecibías sus ca as a dia io. ¿De e dad no sen ías cu iosidad? Es odo
an a o… (Mesa, 2015, p.72).
Knu se co esponde con el p o agonis a gó ico masculino iden i icándose con un se
ma ginal y exiliado en con lic o con la sociedad. López San os (2008) desc ibe a es os
illanos gó icos como se es pe u bados que es án condenados a i i en un mundo con
la up u a de los alo es es ablecidos. Es e pe sonaje se ca ac e iza po su ma ginalidad y
ex añas conduc as: i e a las a ue as de la ciudad, no iene elaciones sociales y oba en
g andes ma cas mul inacionales como pasa iempo. Knu gene a inquie ud y ensión sin
ecu i a ningún suceso sob ena u al.
Es e p o agonis a masculino se de ine como sinies o, ya que, siguiendo las ideas de
T ías (2001), lo sinies o se asocia a un indi iduo cuya p esencia o elación con o os
conlle a una amenaza o mala o una. En es e caso, las apa iciones de Knu en la no ela,
los momen os en los que se hace p esen e, se epi en siemp e de la misma o ma: a a és
del mismo ipo de mensajes, los mismos egalos… Es a ei e ación gene a un e ec o
inquie an e de amilia idad, p oduciendo en el suje o una sensación de ho o . Se asis e a
una ep esen ación pe u bado a den o de lo amilia y co idiano debido a que ansmi e
con ianza y a acción; al mismo iempo que cie a inc edulidad y echazo, pues ese es el
lími e de la a acción:
Con él había que analiza lo odo al de alle. No podías deja e lle a simplemen e
po una imp esión: siemp e debías p o undiza en ella, acionaliza lo odo,
explica lo odo. Se moles aba si no seguías su i mo. No lo decía di ec amen e,
pe o de algún modo e hacía e se decepción. Cuando odo pa ecía que ma chaba
bien en e noso os, le su gía la necesidad de p esiona , de p oba me e incluso de
iolen a me, has a que yo e minaba cansándome y poniendo dis ancia. Después
me sen ía culpable y eg esaba (Mesa, 2015, p.70).