Sevilla y las fiestas reales de toros: la relación métrica de las fiestas de toros organizadas en obsequio de los reyes de las Dos Sicilias (Sevilla, 1738) [Reseña]
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111 REEDICIONES
Revista de Estudios Taurinos N° !, Sevilla, 1994, págs. 141 -178 SEVILLA Y LAS FIESTAS REALES DE TOROS: LA RELACIÓN MÉTRICA DE LAS FIESTAS DE TOROS ORGANIZADAS EN OBSEQUIO DE LOS REYES DE LAS DOS SICILIAS (SEVILLA, 1738). Graciela Fernández de Bobadilla Universidad de Sevilla ~ l.- PRESENTACION n Sevilla, muchos acontecimientos importantes, ya de carácter político ya religioso eran pretexto suficiente para que se celebrasen fiestas y, en concreto, fiestas taurinas. Siempre, las más vistosas, tenían lugar cuando la Ciudad, o algunos de sus institutos más principales, las realizaban en obsequio de matrimonios monárquicos, nacimientos principescos o visitas reales. Muchas de estas celebraciones, que en su mayoría incluían, en su programa, juegos taurinos, quedaron recogidas en forma de Relaciones. La lectura de estas bamocas descripciones permite observar cómo la fiesta de toros, desde sus inicios hasta la consecución de la corrida codificada a finales del siglo XVIII, fue experimentado numerosos cambios y sucesivas adaptaciones hasta quedar, prácticamente, como es hoy. Así pues, partimos de la hipótesis de que, un estudio detenido de las Relaciones nos permitirá no sólo dar cuenta de los aludidos cambios sino también aproximarnos a lo que fueron los momentos cruciales de la invención sevillana de las corridas de toros y, mas allá, incluso, es posible que ilumine ciertas características originales de la sociedad que sustenta al fenómeno taurino.
142 Graciela Fernández de Bobadilla En esta ocasión vamos a recuperar una de estas descripciones, una de las varias que escribió Joseph Phelipe de Matos. Se trata de las fiestas que se celebraron en Sevilla los días 24 y 25 de Octubre de 1738 con motivo de la boda de don Carlos de Barbón, rey de las Dos Sicilias, con doña María Amelia, princesa de Polonia. Se publicó en Sevilla, fue impreso, en 1738, en los talleres de Joseph Antonio de Hermosilla y, que sepamos, desde entonces, no ha sido reeditado. El ejemplar que hemos utilizado procede de los fondos de la Biblioteca General de la Universidad de Sevilla a la que, desde aquí, agradecemo's que nos haya provis- to de la necesaria copia. Y a, Pedro Romero de Solís, en el libro Sevilla y la fiesta de toros 1 estudió, sin excesivo detenimiento, la misma Relación comparándola con una del siglo anterior lo que le permitió señalar ·algunas de las diferencias más evidentes que se habían producido en el desarrollo de la fiesta a lo largo de unos cincuenta años. Pretendemos, en esta ocasión, dar a conocer en su totalidad, la mencionada Relación que lleva por título Métrica descripción de las plausibles reales fiestas que la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Sevilla ha celebrado los días 24 y 25 de octubre de este año de 1738 en obsequio de las solemnes nupcias que celebró el señor don Carlos de Barbón, rey de las Dos Sicilias, con la señora doña María Amelia, princesa real de Polonia que nos va a permitir observar las características de una fiesta, con dos días de duración y cuatro corridas de toros, en la Sevilla de comienzos del siglo XVIII, es decir, en un momento muy singular puesto que, en el 1 García-Baquero Go nzález, A.; Romero de Salís, P. y Vázquez Parladé, l.: Sevilla y la fiesta de toros, Sevi ll a, Ayuntamiento, 1980. Una 2' ed. ha sido publicada, en este año de 1994, también por el Ayuntamiento de Sevi ll a.
143 Sevilla y las fiestas reales de toros entorno de ese año, es cuando se asiste a la invención del espectáculo que hoy denominamos corridas de toros. Fi g. nº 38. -Pormenor de los andamios de carpintería l eva ntados en la Plaza Mayor de Madrid con motivo de la Corrida Regia celebrada en honor del Príncipe de Asturias (1789). Acuarela de Lu is Paret Alcázar, Madrid, Museo Municipal. Existe una amplia referencia bibliográfica sobre las numerosas Relaciones de fiestas taurinas que, en múltiples ocasiones, coinciden, además, por distintos motivos, con fiestas de . carácter religioso, de modo que nuestras corridas de toros, en casos como los mencionados, parecen convertirse, a su vez, en prolongaciones de aquéllas, dándose la circunstancia de que, en ambos tipos de celebración -litúrgica y taurinase reproducía la representación formal de la estructura del poder de la sociedad de la ciudad donde se desarrollaban. Ricardo Rojas de Salís, mar-
144 Graciela Fernández de Bobadi//a qués de Tablantes, en sus -Anales de la Plaza de Sevilla- 2• Toro Buiza, en su -Sevilla en la Historia del Toreo- 3, León y Manjón en -Historial de Fiestas organizadas por la Maestranza de Sevilla- 4, Carmena y Millán en la -Bibliografía de la Tauromaquia- 5, Díaz Arquer en sus -Libros y Folletos de Toros- 6, el Conde de las Navas en su célebre trabajo sobre los toros entendidos como -El espectáculo más nacional- 7, el más general de Alenda 8 etc., han coincidido en señalar la importancia del estudio de las descripciones de las fiestas para conocer la evolución de la Tauromaquia hasta llegar a la corrida actual. Sin embargo, un estudio formal de la Tauromaquia, a partir de la comparación de estas Relaciones, resulta, por sí mismo, insuficiente pues es incapaz de arrojar la luz necesaria sobre las distintas instancias sociales que intervienen en la fiesta. Hay que traspasar la barrera formalista y, a través de la observación de la sociedad de donde emana, progresar en el conocimiento de la fiesta. En efecto, un cambio en la posición social de los grupos de poder se traduce, casi inmediatamente, en una sensible transformación del equilibrio del papel de cada uno de los grupos participantes en las 2 Rojas y Solís, R .. A11ales de la Plaza de Toros de Sevilla 1730-1835, Sevilla, 1927. Existe una reed. a cargo de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla en Ed s. Guadalquivir (Sevilla, 1988). El libro de Tablantes ha sido prolongado por Antonio de Solís Sánchez-A1jona: A11a/es de la Plaza de Toros de Sevilla ( 1836-1934), Sevilla, RMCS, 1992. 3 Toro Buiza, L.. Sevilla en la Historia del Toreo y fa Exposición de 1945, Sevilla, 1947. 4 León y Manjón, P. de: Historial de Fi estas y Donativos, Indi ce de Caballeros, y Regl amen to de U11iformidad de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, Madrid, 1909. 5 Carmena y Millán, L.: El Catálogo de mi Biblioteca taurina y Bibliografía de la Tauromaquia, Madrid, 1883. 6 Díaz Arquer, G.: Libros y Folletos. Bibliografía Taurina, Madrid, 1931. Navas, conde de la s: El espectáculo más nacional, Madrid, 1897. Alenda y Mora, J .: Relaciones y Solemnidades y fiestas públicas en España, Madrid, 1903.
145 Sevilla y las fiestas reales de toros fiestas taurinas, y en consecuencia, en un cambio en la forma de los juegos. Ahora bien, aunque esta sea una tarea que, sin duda, sobrepase el breve comentario que da paso a este interesante documento, no por ello abandonamos su estudio más general de modo que nos declaramos comprometidos para realizarlo en otro contexto institucional más apropiado. Las fiestas de toros eran organizadas por el Cabildo, por la Real Maestranza de Caballería o, conjuntamente, por ambas instituciones que designaban diputados para que se interesasen en los preparativos y vigilasen el buen desarrollo de la fiesta. Esto no evitó que en distintas ocasiones existieran problemas y roces entre ambas instituciones sobre a quién correspondía el privilegio de organizar dichos festejos. En el caso que nos ocupa es el Concejo de Sevilla quien se titula responsable de la celebración. Las fiestas se cele- Fig. nº 39.- Francisco de Goya: "Despeje de la plaza", 1793, óleo sobre hojalata, 43 x 31 cms., Col Masaveu, Oviedo (Asturias) (Apud.: Gassier, 1990: 59). bran en la plaza de San Francisco, plaza mayor de la ciudad, como refleja el texto al referirse a la entrada de una parte de la comitiva «por calle de la Sierpe ... » (vs. 277) y en otra ocasión «de calle Chicarreros ... » (vs. 324). El espacio urbano se preparaba
146 Graciela Fernández de Bobadilla para la fiesta cerrándolo y colocando tablas, andamios y balconajes. Los balcones eran adornados con vistosos blasones según la categoría que correspondía tanto a los ocupantes de cada uno de aquellos como al motivó de la fiesta (Figs. nº 38). Es interesante comprobar la importancia que tenía en Sevilla la celebración de estas fiestas y el rigor del ceremonial que obligaba a todas las instituciones importantes de la ciudad a estar presentes. Siguiendo la mirada del p'oeta sobre la disposición y el adorno de la plaza y en particular sobre los balcones, vemos cómo en ellos se hallaban representados, y se exponían a la mirada del público, todos los estamentos que conformaban la sociedad sevillana de aquel tiempo. Allí estaban la Universidad Literaria, el Tribunal de la Fé -e s decir, la Inquisición-los Cabildos -de la ciudad y catedralicio- , la Real Audiencia -es decir, el poder del Estado- , el Consulado de mercaderes -las fuerzas vivas y económicas de la ciudad-, la Real Maestranza, además de otras muchas personas señeras, sin olvidar a los pobres y forasteros, a los cuales la Relación también recuerda ( vs. 113-120) (Ver. infra Fig. nº 50). Los preparativos comenzaban·muy de mañana cuando se procedía al riego de la plaza por personal con uniforme que mostraba. su pertenencia al Concejo de la ciudad luciendo bordado el hispalense NODO. Posteriormente se iniciaba el despeje de la plaza por las milicias (vs. 145). Este acontecimiento muestra como la Plaza de San Francisco, no quedaba del todo inutilizada sino, por el contrario, era, mas que nunca ocupada masivamente, desde por la mañana temprano, por espectadores pert~necientes a las clases más bajas de la sociedad que vendrían a ocupar, después del mencionado despeje, localidades habilitadas por los célebres carpinteros de lo blanco en las tablas y andamios que cerraban la plaza transformándola en espacio festivo. Así, a medida que la
147 Sevilla y las jlestas reales de toros milicia avanzaba por la plaza despejaba el suelo para el juego y el público se iba acomodando -obligado -en sus asientos. Por consiguiente, la sociedad quedaba expuesta en la plaza según se dividía en la vida real: arriba, los señores ocupando las alturas -los balcones- , abajo, el pueblo sentado en los andamios que estaban erigidos sobre el suelo (Fig. nº 39). Los primeros que aparecen en la descripción del imponente paseíllo con que se inicia la Relación de la corrida en honor del matrimonio de la Princesa de Polonia son los "quatro diestros" que no eran sino otros tantos "plausibles picadores". Los cuatro aparecen en la Relación de Matos identificados, indi vi - dualmente, por sus nombres y, socialmente, por Ja descripción detallada de sus atuendos, así como por la exposición de las características de los arneses de sus caballerías, todas, por cierto, "brutos andaluces" (vs. 161-176) (Figs. n º 40 y 41). En cierta forma, esta descripción contrasta con la que la Relación hará de los toreros de a pie. En efecto, nada más aparecer en la plaza los capeadores nos Fi g'. nº 40.- Manuel de Ja Cruz: varilargue ro y un c hulo protegiéndose con un a capa. Acrl. 24 x 22,7 cms., Madrid . Museo Municipal (Apud.: Martínez Novillo, 1988: 45). percatamos que se hallan desposeídos del calificativo de "diestros" y sólo, de los ocho que tomarán parte en la lidia, conocemos el
148 Graciela Fernández de Bobadilla nombre del primero -Juan Rodríguez- «que de dichos de a pie toreadoresltuvo la dirección en el terreno:» (vs. 179 - 180). Sin duda, para Matos, todavía tiene más importancia el picador que el capeador porque si, ambos, van vestidos de grana y de plata, nos trasmite más detalles de la indumentaria de los primeros. La consideración de estas prolongaciones indumentarias manifiesta, con toda claridad, la preeminencia simbólica, y por supuesto literal (ya lo leímos en el cartel), aunque posiblemente ya no real de los picadores en la fiesta. Una vez puesto en marcha el desarrollo de la lidia nos vamos a enterar por el propio poeta que en la arena, en el centro mismo de la fiesta, se estaba operando un cambio espectacular que ocurría, simultáneamente, en la propia sensibilidad de los espectadores. Nos referimos al hecho de que tanto Matos como el público, al final, reconociesen que los toreros de a caballo, aunque eran "diestros en picar" por lo que "se merecieron vítores", carecían de la habilidad espectacular que ostentaban, por el contrario, lbs peones: en efecto, como el verso 210 reconoce, « ... ocurría/ de los capeadores la destreza;» (Fig. nº 42). Estas destrezas consistían tanto en las sucesivas habilidades que mostra - ban en la plaza para confundir la fiereza de los toros como en la maestría demostrada a "la hora de la verdad", es decir, en el momento de dar muerte al toro. Así «vanderillas con garbo, y osadía/ les plantaban con rara ligereza,/ hasta que de la espada a el golpe fuerte/ a el que quiso matar, le daban muerte» (vs. 213-216). Así pues nos encontramos con que esta Relación da cuenta del comienzo del fin del denominado "reinado de los varilargueros". Es este un momento en el que aún los toreros de a pie no gozan de la suficiente importancia -ni, por supuesto,- repertorio como para que merezcan aparecer, en las convocatorias o carteles,
Sevilla y las fiestas reales de toros METRICA DESCRIPCION DE LAS PLAUSIBLES REALES FIESTAS, que la mui Noble, y mui Leal Ciudad de Sevilla ha celebrado los dias 24 y 25 de Octubre de este año de 1738. EN OBSEQUIO DE LAS SOLEMNES NUPCIAS, QUE CELEBRO EL Sr. D. CARLOS DE BORBON, REY DE LAS DOS SICILIAS, CON LA Sra. DOÑA MARIA AMELIA, PRINCESSA REAL DE POLONIA. SIENDO DIPUTADOS LOS SEÑORES DON JUAN FRANCISCO de Miñaca, y Don Diego Pérez de Baños, Caballero del Abito de Santiago; uno, y otro Veintiquatros de dicha Ciudad; y Juez Interventor el Señor Don Francisco Rodrigo de las Cuentas, Teniente Primero de Asistente en ella, y promovido a la Plaza de Alcalde del Crimen de su Real Audiencia. DELINEABALA JOSEPH PHELIPE DE MATOS. Con licencia: En Sevilla, en la Imprenta de Don Joseph Antonio de Hermosilla, Mercader de Libros, en calle de Génova. 155
Se villa y las fiestas reales de toros DEDICATORIA A dmiro a el Orbe la Funcion gloriosa, L a celebro el Congresso mas lucido, O stentose el blason mas encendido, S iendo Sevilla la Palestra honrosa: S olemnes Nupcias con Union dichosa D e el Acto Objecto fueron difinido, I en dignos Diputados lo advertido P uso la perfeccion mas portentosa. V ivid, o Nobles Heroes, que en honores T odo el Orbe celebre con firmeza: Aplauda con encomios superiores D e tanto esmero la mayor franqueza; O bsequios recibiendo, que en fervores S olemnizen primor, zelo y grandeza. OCTAVAS El dulce plectro del Castalio Choro A mi Numen se ostente favorable, Porque en discante metrico sonoro A un empeño se atreve insuperable: Del Thebano Amphion Laud canoro Se ofrezca en sus impulsos acceptable; Porque encontrando en él el fixo acierto, 8 Demuestre en sus cadencias el concierto. 157
158 Gracie/a Fernández de Rabadilla No procura la pluma difundirse Con la extension, que pide tanto empeño; Pues si tanto intentara persuadirse, Fuera imposible assumpto el desempeño; El punto, a que procura dirigirse, Se reduce a un Laconico disseño; Porque assi en toda parte en breve modo 16 Se muestre todo en parte, o parte en todo. Ya se sabe el dulcísimo Hymeneo, Que el gran Carlos Borbon celebro ufano Con la Princessa Amelia, cuyo empleo Logro el Reyno feliz Napolitano: Se aplaudio Funcion tanta en el deseo De festejar el Nexo Soberano; Quedando alli dos Reynos bien distantes 24 Unidos por la Union de dos Amantes. Sevilla Lustre, Honor, Aplauso, y Gloria De la Betica hermosa clara esphera, Para significar su fiel memoria, En obsequios magnifica se esmera: De Fiestas Reales la funcion notoria Celebrar en sus lauros fiel espera; Que de Reales Personas por señales, 32 Si Fiestas se han de hacer, han de ser Reales. La Ciudad con ardores impulsivos Al Gran Monarcha Quinto pidio amante Permitiesse obsequiera en expressivos Esmeros a esta Union Regia brillante: .
Sevilla y las fiestas reales de toros Condescendio el Monarcha a los activos Deseos de Ciudad tan vigilante; Y con el Real Consejo, y Su Eminencia 40 Diputados nombro de esta Regencia. Don Juan Francisco de Miñaca ilustre, Don Diego Perez, que de Baños brilla, Fueron los Diputados, cuyo lustre La fama cuenta, si logro Sevilla: Y porque en tal funcion nada se frustre, Por Juez Interventor, que la acaudilla, Se nombro en sus acciones siempre atentas 48 Don Francisco Rodrigo de las Cuentas. El vigesimo quarto, y quinto dia Del mes de Octubre fueron designados Para funcion de tanta hierarchia, Y a los Reales obsequios destinados: Demonstraron su zelo, y energia Los insignes excelsos Diputados; Porque assi corresponda en tanto objecto 56 Efecto grande por tan grande afecto. Del Seraphin Humano en la gran Plaza Celebrar la funcion se determina; Porque en recinto tal no se embaraza La mayor extension, que se examina: Despues del balconage, que la abraza, Un nuevo Amphitheatro se maqu1na; Que siendo en firmes tablas bien formado, 64 Para el acto quedo bien entablado. 159
160 Graciela Femández de Bohadilla Con tal primor la Plaza se authoriza, Que todo a quadrar llega en su figura; Pues en dobles andamios formaliza Su extensivo primor la Architectura: Alli en varios paises, que matiza, Subtilizo el pinzel diestra pintura; Y en fin llegado el dia definido, 72 El excesso mayor se vio aplaudido. Vistosos Terciopelos, y Brocados, Ricas Telas, Tissues prodigiosos, Exquisitos adornos sublimados, Ideas de artificios milagrosos, De este Emporio los timbres laureados Augmentaron con lauros luminosos, Viendose en maridage bien texido' 80 De su Corte el blason entretexido. Del Hybla, y Tempe la estacion frondosa Fuera un rudo bosquexo de esta estancia; Pues en varios primores deliciosa, No falto para el punto circunstancia: En tanta variedad Magestuosa Formaba la discordia concordancia: Lo que tanto a la vista suspendia, 88 Que el que miraba mas, menos veia. De Chipre aquí la Diosa en confusiones, Al ver tanto Theatro de Beldades, Extatica en suspensas atenciones Miraba, y admiraba las Deidades:
161 Sevilla y las fiestas rea les de roras Fig. nº 44.- Don Juan de Tha rsis. co nd e de Villame diana clava nd o un rejoncillo. Obsérvese el ri go r de la indumentaria del caballero vestido todo de negro, d es t aca la blanca y almidonada golilla. El abi ga rrad o co lor id o del «p ode r oso aparato de l acayos » rea l za rá la elegancia barro ca de l cab all ero «de negro ha sta los pies vestido». Litografía en blanco y negro (Apud.: García -Ba quero y otros. 1994: 48-49). Fi g. nº 45.- El caba ll ero que se di spone a torear entra en la Plaza precedido de un imponente aparato de laca yo s. A un lado y a otro dos servidores de calidad le lle va n lo s rejones. Este se rá el lug ar qu e ocuparán "dos muy fuertes y diestros toreadores ". Fiesta de Toros en la Plaza Mayor de Madrid presidida por Ca rlo s 11 . Detalle. Ver imagen completa, in fra, Fi g. nº 57 (Apud .. Madrid, Mu seo Municipal ).
162 Graciela Femández de Bobadilla Cediendo de su Ceptro los blasones, A las Nymphas rindio las Magestades; Pues de estas cotejados los primores, 96 De Venus los mayores son menores. Del Concurso explicar lo numeroso, Es a humano escrutinio impracticable; Pues de todos estados portentoso, Aun a el arte mayor no es calculable: Congresso a todas luces tan vistoso Es por lo numeroso innumerable: Y el que cuenta mejor, experimenta, 104 Que (a la cuenta) es mayor, por no hallar cuenta. Solo de Forasteros se observaba Multitud, que a la vista confundia: De Titulos, y Nobles se admiraba Un conjunto, que a todos suspendia: Gente de toda esphera se miraba Venir de lexas tierras a porfia; Porque de esta Ciudad en los tamaños 112 Su funcion es mui propia aun para extraños. El Viernes, pues, se vieron en balcones Los Ilustres Cabildos, Real Audiencia, De la Fe el Tribunal en sus blasones, Docta Universidad con su afluencia, De la Real Sociedad las expressiones, De el grave Consulado la influencia, Real Maestranza, Damas, Caballeros, 120 Ricos, Pobres, Patricios, Forasteros.
Sevilla y las fiestas reales de toros En un balcón de adornos mui subidos Se vieron los Ilustres Diputados Con Costosos magníficos vestidos, Que de Tissu de plata eran fundados: Chupa bordada de esta en coloridos, Cabos correspondientes extremados, Extremos de primor el mas supremo; 128 Y en fin todo primores por extremo. Por la mañana ya mas de las nueve Seis carros en la Plaza se observaron, Que con modo curioso, diestro, y breve Toda la arena providos regaron: De yerbas, gallardetes con relieve Con vistosos primores se adornaron; Y el liquido crystal, que pipas llena, 136 La arena aplaca, por mover la arena. Doce mozos los carros dirigían, Tirando seis, como otros seis regando: Lila encarnada unanimes vestían Con galones de plata rutilando: Las mulas de lo mismo se cubrían, El Hispalense NODO demonstrando; Porque en esta Madexa firmemente 144 Sevilla texe su lealtad ardiente. Se observaron despues cien Granaderos De las Reales Hispalicas Milicias, Donde el gran Benajiar por claros fueros De digno Coronel logra delicias: De el gran Monsalve finos los esmeros 163
164 Cracie/a Fernández de Bobadilla Expressiones mostraron mui propicias, Ofreciendo obsequioso sus favores, 152 Brillando a todas luces sus fulgores. En dos filas la tropa dividida, Haciendo en su inversion un paralelo, Azia uno, y otro lado bien medida, La Plaza despejo con grande anhelo: Y ya para la proxima corrida Entraron en la Plaza con desvelo Quatro diestros, plausibles Picadores, 160 De el mugible furor fieros terrores. Encerrador Mayor Pedro Moreno, Juan Hijon, Juan Martin, y Juan llamado Santander, cada qual un rayo, y trueno, En un bruto Andaluz mui bien montado: Quedó el Concurso de esperanzas lleno, Al ver un quaternion tan bien formado; Pues destreza, pujanza, y experiencia 168 En todos quatro forman competencia. De grana casaquillas, y calzones Explicaban, de plata guarnecidas; De azul persiana chupas con florones, Las sillas con adornos mui lucidas De grana, y plata en finas impressiones, Todas las circunstancias bien vestidas; Llevando los estrivos, y bocados 176 Como una plata, siendo plateados.
Sevilla y las fiestas reales de toros Tambien salieron ocho Capeadores; De los q Juan Rodriguez fue el primero, Que de dichos de a pie Toreadores Tuvo la direccion en el terrero: De grana fue el vestido con primores; Lila grana en los siete, y en su esmero De plata guarnicion; y en puntos francos 184 Medias, y capa azul, y extremos blancos. En esta, y las siguientes estaciones Se vieron dos Ministros bien dispuestos A caballo con fieles expressiones En sus dos respectivos firmes puestos: Uno de la Ciudad en los blasones Explicando sus timbres manifiestos; Y otro, que el Real Acuerdo claro indicia, 192 A quien toca este puesto por Justicia. Del bronce ya la voz para el festejo Del Concurso los animos movía, Quando el grande Assistente, claro Espejo De virtud, que en la Plaza presidia, De un lienzo en el albor con su reflexo La salida a los Toros prescribía; Que salieron a el Circo enfurecidos, 200 Corriendo en la carrera aun no corridos. Doce en dicha mañana se corrieron Con vara larga por los Picadores; Que diestrosos en picar, se merecieron Victores, que elogiaron sus primores: A el Theatro gloriosos divirtieron; 165
172 Graciela Fernández de Bobadilla Fueron, pues, los dos dignos Diputados Donde brillaba la Ciudad lustrosa; A quien diestros, fulgentes, y exaltados La venia hicieron grave, y decorosa: Fueron de el gran Concurso celebrados En tanta cortesia luminosa; Y siendo en sus acciones tan bien quistos, 352 Fueron por tan mirados mui bien vistos. Estando assi parados, vio e} Congresso Venir con grande bulla, y algazara Ochenta Lacayuelos; cuyo ingresso, Si en su veloz carrera se repara, Fue imitando en los Turcos el excesso, Cuyo vestido en ellos se declara: Donde el caso, que alli parecio acaso, 360 No fue casualidad, sl mui del caso. De Tafetan rosado en los quarenta Armador, y naguillas guarnecidas, Plata, y Oro el velillo, todo augmenta · Del acto las ideas bien vestidas: Dé grana en virretinas representa La Turba, de los Turcos las partidas: En cuyos morriones por señales 368 Letras de plata descifraban Reales. En estos media Luna, y su garzota Zapatos, y botines encarnados: En cada uno su baston se nota, Dorado el puño, y sables plateados:
Sevilla y las fiestas reales de toros En la otra Turba la atencion denota Naguillas, y jubones azulados; Llevando la una, y otra a la Romana 376 Peluquin blanco, y gw:mtes mui ufana. Con tan vistoso grande lucimiento A caballo la Plaza passearon Los Heroes Diputados, q en su augmento Los aplausos mayores alcanzaron: Los Claros Tribunales en su accento Su placer en tal lance demonstraron; Y todo el Pueblo con rumor festivo 384 Celebraba un primor tan excessivo. A la puerta de calle Chicarreros, Concluido el passeo, se retiran, Hasta que los dos altos Caballeros, Que han de rejonear, a entrar aspiran: Fueron a su balcon los dos primeros; Y los segundos ya la Plaza gyran; Que el acto de la venia, y rendimiento 392 Hicieron con plausible complemento. Los Caballeros Rejoneadores Iban, segun costumbre, de golilla, Plumage en los sombreros con primores, Atencion aspectable de Sevilla: Cada uno con timbres superiores De treinta Lacayuelos la quadrilla Llevo consigo; porque el gusto augmenta 400 Gente de poca cuenta en mucha cuenta. 173
174 Graciela Ferná ndez de Bobadilla Llevaban los vestidos de encarnado, Y celeste mitan, que guarnecidos De fluecos, y velillo delicado De Plata, y Oro, estaban muí lucidos Virretina, y baston, todo agraciado, Medias de azul, y roxo coloridos, Fluequesillo de plata en las cuchillas; 408 Y en fin zapato blanco en las quadrillas. A cada caballero acompañaban Dos mui fuertes, si diestros Toreadores: Los unos de celeste se adornaban; Los otros de encarnado con primores: De razo los vestidos se formaban Con guarnicion de plata en sus colores; Que en tanto lucimiento de metales 416 Bien se ve ser las fiestas Fiestas Reales. Y a en fin todo dispuesto, el Clarín suena, Dando a entender de el Toro la salida; Que apenas registro mobil la arena, Quando syncopizada ya su vida, Del hierro a la invasion en breve enfrena La furia poco antes tan temida: Y despues la palestra renovando, 424 Nuevas furias se fueron agitando. De diez y nueve Fieras fue manchada La roxa arena con su humor cruento; Y ya con el Rejon, ya con la Espada Se vio de los dos Heroes el aliento:
Sevilla y la s fiestas reales de toros Fue esta tarde por todos laureada Por los lances de mucho lucimiento; Y los dos Saavedras luminosos 432 Por la funcion quedaron mas gloriosos. Con tal impulso acometio una Fiera, Que el caballo cayo de un Caballero: Correr peligro Don Gaspar pudiera; Mas Juan Rodriguez con valor ligero La asio de un hasta; y tanto alli se esmera, Que hizo caer en tierra el bruto fiero. Gallarda acción! donde el discurso advierte 440 Lograr por suerte allí tan feliz suer te . Desempeñase Saavedra ufano Con el bruto feroz, rayo viviente; Pues soltando el Rejon, y Espada en mano, En la cerviz le hirio garbosamente: Con la Espada tambien su ardor lozano Busco brioso a el Toro subsiguiente: Donde a uno, y otro golpe de su Espada 448 Quedó ya su calda levantada. A el primer golpe siete horribles Fieras Rindieron el vital ultimo aliento; Siendo de los dos Heroes las espheras Colmadas de vistoso lucimiento: Acciones por laudables l as primeras Alli vieron plausible complemento: Que como en dar la muerte fueron tales, 456 Passaron de mortales a inmortales. 175
176 .Graciela Femández de Bobadilla Los claros Saavedras venturosos Fueron por el Concurso laureados: Los dos Cabildos siempre luminosos Les tributaron Victores colmados: Los Nobles Tribunales decorosos, Alegres los Insignes Diputados, Y todo el Pueblo en ecos de la fama 464 Vivan los Saavedras firme clama. Se concluyo funcion tan aplaudida, Sin la menor desgracia completada: Se aplaudio la conducta dirigida De Juez y Diputados bien lograda: La Hispalense Ciudad ennoblecida Quedo del Universo laureada; Haciendo en el rumor de bronces huecos 472 Eco su fama por la fama en ecos. Vivan las dos Hispanas Magestades, Vivan las dos de Napoles fulgentes, Nuestros Principes vivan mil edades, Vivan nuestros Infantes eminentes: Viva la gran Sevilla en sus Lealtades, Vivan sus Diputados excelentes; Eternizando fixa en la memoria 480 Funcion, esmero, fama, honor, y gloria. FIN
177 Sevilla y las fiestas reales de toros BIBLIOGRAFIA Alenda y Mora, J., 1903: Relaciones y Solemnidades y fiestas públicas en España, Madrid. Carmena y Millán, L., 1883: El Catálogo de mi Biblioteca taurina y Bibliografía de la Tauromaquia, Madrid. Díaz Arquer, G., 1931: Libros y Folletos. Bibliografía Taurina, Madrid. García-Baquero González, A.; Romero de Solís, P. y Vázquez Parladé, I., 1994 [1980]: Sevilla y la fiesta de toros, Sevilla, Ayuntamiento, 1980. Una 2ª ed. ha sido publicada, en este año de 1994, también por el Ayuntamiento de Sevilla. León y Manjón, P. de, 1909: Historial de Fiestas y Donativos, Indice de Caballeros, y Reglamento de Uniformidad de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, Madrid. Navas, conde de las, 1897: El espectáculo más nacional, Madrid. Rojas y Solís, R. 1927: Anales de la Plaza de Toros de Sevilla 1730-1835, Sevilla. Existe una reed.a cargo de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla en Eds. Guadalquivir (Sevilla, 1988). El libro de Tablantes ha sido prolongado por Antonio de Solís Sánchez-Arjona: Anales de la Plaza de Toros de Sevilla (1836-1934), Sevilla, RMCS, 1992. Romero de Solís, P.: Ver García-Baquero González; A. y Vázquez Parladé, I. Toro Buiza, L., 1947: Sevilla en la Historia del Toreo y la Exposición de 1945, Sevilla. Vázquez Parladé, I.: Ver García-Baquero González, A. y Romero de Solís, P.