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Los restos documentales del perpetrador: imágenes y textos

Cárcel Ejarque, Irene; Monsell Corts, Juanjo

Abstract

Durante la última década del siglo XX comenzó a asentarse en las sociedades occidentales una tendencia al acercamiento al pasado desde el marco interpretativo de la memoria, en detrimento de la aproximación historiográfica clásica. Este fenómeno, muestra del desarrollo de un proceso todavía presente, fue denominado memory boom y su raison d’être fue puesta en relación, por una parte, con la aceptación tardía de la pervivencia de recuerdos traumáticos en todos aquellos sujetos que se habían visto involucrados, de un modo u otro, en regímenes o episodios de perpetración de violencia de masas.

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primer semestre enero • junio 2022 ISSN 0212-8365 e-ISSN 2253-900X primer semestre enero • junio 2022 ISSN 0212-8365 e-ISSN 2253-900X DOI: 10.12795/themata revistascientificas.us.es/index.php/themata https://editorial.us.es/es/revistas/themata-revista-de-filosofia 65 Thémata. Revista de Filosofía nace en el año 1983 con la intención de proporcionar a quienes investigan y producen en filosofía un cauce para publicar sus trabajos y fomentar un diálogo abierto sin condicionamientos ideológicos. En sus inicios participaron en el proyecto las Universidades de Murcia, Málaga y Sevilla, pero pronto quedaron como gestores de la revista un grupo de docentes de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Sevilla. Una preocupación constante de sus realizadores ha sido fomentar los planteamientos interdisciplinares. La revista ha estado abierta siempre a colaboradores de todas las latitudes y ha cubierto toda la gama del espectro filosófico, de lo que constituye una buena prueba la extensa nómina de autores que han publicado en sus páginas. En sus páginas pueden encontrarse trabajos de todas las disciplinas filosóficas: Historia de la Filosofía, Metafísica, Gnoseología, Epistemología, Lógica, Ética, Estética, Filosofía Política, Filosofía del Lenguaje, Filosofía de la Mente, Filosofía de la Ciencia, Filosofía de la Historia, Filosofía de la Cultura, etc. También ha querido ser muy flexible a la hora de acoger nuevos proyectos, fomentar discusiones sobre temas controvertidos y abrirse a nuevos valores filosóficos. Por esta razón, los investigadores jóvenes siempre han encontrado bien abiertas las puertas de la revista. Equipo editorial / Editorial Team Director honorario Jacinto Choza Armenta jchoz[email protected] Director Fernando Infante del Rosal [email protected] Director Adjunto José Manuel Sánchez López [email protected] Subdirectores Jesús Navarro Reyes [email protected] Inmaculada Murcia Serrano [email protected] Jesús de Garay jgar[email protected]s Secretario Guillermo Ramírez Torres [email protected] Secretaria de Redacción Mª Piedad Retamal Delgado [email protected] Facultad de Filosofía. Universidad de Sevilla Departamento de Estética e Historia de la Filosofía • Departamento de Filosofía y Lógica y Filosofía de la Ciencia • Departamento de Metafísica y Corrientes Actuales de la Filosofía, Ética y Filosofía Política Camilo José Cela s/n, 41018 Sevilla (España) e-mail: [email protected] Bases de Datos y Repertorios Bibliográficas internacionales Emerging Sources Citation Index (Web of Science Group-Clarivate Analytics) Dialnet (España) Francis, Philosophie. INIST-CNRS (France) Philosopher's Index (Bowling Green, OH, USA) Directory of Open Access Journals (DOAJ) Repertoire Bibliographique de Philosophie (Louvain, Belgique) Ulrich's Internacional Periodicals Directory (New York, USA) DialogJournalNameFinder (Palo Alto, CA, USA) Periodicals Index Online (Michigan, USA) Index Copernicus World of Journals Gale-Cengage Learning-Informe Académico Academic Journal Database DULCINEA Google Scholar Electra Bulletin signaletique. Philosophie, CNRS (France) Bibliográficas nacionales ISOC - Filosofía. CINDOC (España) De evaluación de la calidad de revistas CARHUS Plus ERIH PLUS Philosophy (2016) REDIB Latindex MIAR CIRC DICE Política editorial y directrices para autores/as, al final de la revista. Número 65 segundo semestre enero • junio 2022 ARGENTINA Flavia Dezzuto, Universidad Nacional de Córdoba ALEMANIA Alberto Ciria, Munich CANADÁ Óscar Moro, University of New Found Land CHILE Mariano De la Maza, Universidad Católica de Chile José Santos Herceg, Universidad de Santiago de Chile COLOMBIA Martha Cecilia Betancur García, Universidad de Caldas Víctor Hugo Gómez Yepes, Universidad Pontificia Bolivariana Gustavo Adolfo Muñoz Marín, Universidad Pontificia Bolivariana ESPAÑA Alfonso García Marqués, Universidad de Murcia Antonio De Diego González, Universidad de Sevilla Avelina Cecilia Lafuente, Universidad de Sevilla Carlos Ortiz Landázuri, Universidad de Navarra Celso Sánchez Capdequí, Universidad Pública de Navarra Elena Ronzón Fernández, Universidad de Oviedo Enrique Anrubia, Universidad CEU Cardenal Herrera Federico Basáñez, Universidad de Sevilla Fernando Wulff, Universidad de Málaga Fernando M. Pérez Herranz, Universidad de Alicante Fernando Pérez-Borbujo, Universitat Pompeu Fabra Francisco Rodríguez Valls, Universidad de Sevilla Ildefonso Murillo, Universidad Pontificia de Salamanca Irene Comins Mingol, Universitat Jaume I Jacinto Rivera de Rosales Chacón, UNED Joan B. Llinares, Universitat de València Jorge Ayala, Universidad de Zaragoza José Manuel Chillón Lorenzo, Universidad de Valladolid Juan García González, Universidad de Málaga Juan José Padial Benticuaga, Universidad de Málaga Luis Miguel Arroyo Arrayás, Universidad de Huelva Mª Luz Pintos Peñaranda, Universidad de Santiago de Compostela Marcelo López Cambronero, Instituto de Filosofía Edith Stein María del Carmen Paredes, Universidad de Salamanca Octavi Piulats Riu, Universitat de Barcelona Óscar Barroso Fernández, Universidad de Granada Pedro Jesús Teruel, Universitat de València Ramón Román Alcalá, Universidad de Córdoba Ricardo Parellada, Universidad Complutense de Madrid Sonia París Albert, Universitat Jaume I Tomás Domingo Moratalla, UNED ESTADOS UNIDOS Witold Wolny, University of Virginia) Thao Theresa Phuong Phan, University of Maryland REINO UNIDO Beatriz Caballero Rodríguez, University of Strathclyde ITALIA Luigi Bonanate, Università di Torino MÉXICO Rafael De Gasperín, Instituto Tecnológico de Monterrey Julio Quesada, Universidad Veracruzana Adriana Rodríguez Barraza, Universidad Veracruzana PERÚ Ananí Gutiérrez Aguilar, Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa y Universidad Católica de Santa María Nicanor Wong Ortiz, Universidad San Ignacio de Loyola PORTUGAL Yolanda Espiña, Universidade Católica Portuguesa TURQUÍA Mehmet Özkan, SETA Foundation for Political, Economic and Social Research Consejo Editor / Editorial Board ARGENTINA Graciela Maturo, Universidad de Buenos Aires - CONICET Jaime Peire, Universidad Nacional de Tres de Febrero- CONICET ALEMANIA Tomás Gil, Freie Universität Berlin Fernando Inciarte, † Westfälische Wilhelms- Universität Otto Saame, † Universität Mainz BULGARIA Lazar Koprinarov, South-West University ‘Neofit Rilski’ CHILE Carla Corduá, Universidad de Chile Roberto Torreti, Universidad de Chile COLOMBIA Carlos Másmela, Universidad de Antioquía Fernando Zalamea, Universidad Nacional de Colombia ESPAÑA Agustín González Gallego, Universitat de Barcelona Alejandro Llano, Universidad de Navarra Andrés Ortiz-Osés, Universidad de Deusto Ángel D’ors, † Universidad Complutense de Madrid Antonio Hermosa Andújar, Universidad de Sevilla Carlos Beorlegui Rodríguez, Universidad de Deusto Concha Roldán Panadero, Instituto de Filosofía, CCHS-CSIC Daniel Innerarity Grau, Ikerbasque, Basque Foundation for Science Francisco Soler, Universidad de Sevilla Ignacio Falgueras, Universidad de Málaga Javier San Martín, UNED Jesús Arellano Catalán, † Universidad de Sevilla Joaquín Lomba Fuentes, Universidad de Zaragoza Jorge Vicente Arregui, † Universidad de Málaga José María Prieto Soler, † Universidad de Sevilla José Rubio, Universidad de Málaga Juan Antonio Estrada Díaz, Universidad de Granada Juan Arana Cañedo-Argüelles, Universidad de Sevilla Luis Girón, Universidad Complutense de Madrid Manuel Fontán Del Junco, Fundación March Manuel Jiménez Redondo, Universitat de València Marcelino Rodríguez Donís, Universidad de Sevilla Miguel García-Baró López, Universidad Pontificia Comillas Modesto Berciano, Universidad de Oviedo Pascual Martínez-Freire, Universidad de Málaga Rafael Alvira, Universidad de Navarra Teresa Bejarano Fernández, Universidad de Sevilla Vicente San Félix Vidarte, Universitat de València ESTADOS UNIDOS Lawrence Cahoone, University of Boston FRANCIA Nicolás Grimaldi, Université Paris IV-Sorbonne PARAGUAY Mario Ramos Reyes, Universidad Católica de Asunción REINO UNIDO Alexander Broadie, University of Glasgow ISRAEL Marcelo Dascal, † Tel Aviv University ITALIA Massimo Campanini, Università di Napoli l´Orientale Maurizio Pagano, Università degli Studi del Piamonte Orientale. Amedeo Avogadro JAPÓN Juan Masiá, Sophia University, Tokio MÉXICO Jaime Méndez Jiménez, Universidad Veracruzana Ana Laura Santamaría, Instituto Tecnológico de Monterrey Héctor Zagal, Universidad Panamericana VENEZUELA Seny Hernández Ledezma, Universidad Central de Venezuela Comité Científico Asesor / Advisory Board Thémata. Revista de Filosofía agradece la labor realizada desde su inicio por sus anteriores directores: Jacinto Choza, Juan Arana y Jesús de Garay. Thémata. Revista de Filosofía • nº 64 • julio-diciembre (2021) ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i64 LOS RESTOS DOCUMENTALES DEL PERPETRADOR: IMÁGENES Y TEXTOS_ MONOGRÁFICO [COORDS.: IRENE CÁRCEL EJARQUE, JUANJO MONSELL CORTS] 10 PRESENTACIÓN. Los restos documentales del perpetrador: imágenes y textos Irene Cárcel Ejarque, Juanjo Monsell Corts 36 PRESENTATION. The Documentary Remains of the Perpetrator: Images and Texts Irene Cárcel Ejarque, Juanjo Monsell Corts 61 La propaganda como imagen de perpetrador. Escorzos de la Guerra de Malvinas en 1982, de Lucas Gallo Natalia Taccetta, Mariano Veliz 81 Remains of the World War I: War against War by Ernst Friedrich and Two Approaches to Reading Archives Marta Maliszewska 104 ‘Nunca comprenderán que yo también tenía corazón’. Sobre el testimonio del victimario en el cine documental Lior Zylberman 133 El ‘silencio’ de los perpetradores. Una aproximación a la literatura alemana de los perpetradores del Tercer Reich Brigitte E. Jirku 158 Léon Degrelle. Del silencio a la negación del Holocausto José Luis Rodríguez Jiménez 181 Los “sacrificados” y la resignificación del Valle de los Caídos como símbolo de reconciliación (1958-1959) David Tormo Benavent 203 Memorias, genealogías femeninas y lugares de perpetración. Etnografía de las exhumaciones contemporáneas de fosas del franquismo en el cementerio de Paterna (Valencia) Isabel Gadea i Peiró, Mª José García-Hernandorena Índice. 07 ESTUDIOS_ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN 227 Kafka, Roth y Buber: en torno a dos relatos (II) Gabriel Insausti Herrero-Velarde 248 El nuevo realismo: un análisis de las propuestas de Quentin Meillassoux, Graham Harman, Maurizio Ferraris y Markus Gabriel Andrés Vega Luque 271 Parricidio y ley en la obra de Derrida Pedro Tenner 291 La filosofía existencial como “vox clamantis in deserto”. La lectura shestoviana de la filosofía de Søren Kierkegaard Catalina Elena Dobre 317 La filosofía en tiempos de Covid-19 y pospandemia: hacia una nueva humanidad Sonia París Albert 340 Historia e identidad: reflexiones en torno a Ibn Jaldún y Hegel Alejandro Martín Navarro 361 “Nosotros en los otros”. La dialéctica de la autorrealización social e individual en la teoría del reconocimiento de G. H. Mead Carlos Emel Rendón 381 Situación actual de los estudios sobre Jesús Jacobo Negueruela Abellá 394 Praxis, daños e intención. Una aproximación al problema de daño sin víctima póstumo en sede aristotélica Jan María Podhorski TRADUCCIONES 412 Dominique Chateau: Étienne Souriau: una ontología de la singularidad Sergio González Araneda RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS 427 Ferrer, Anacleto. Facticidad y ficción. Ensayo sobre cinco secuencias fotográficas de perpetración de la Shoah, Valencia: Shangrila, 2020, 226 pp. Melania Torres Mariner 432 Sánchez Biosca, Vicente. La muerte en los ojos. Qué perpetran las imágenes de perpetrador. Madrid: Alianza Editorial, 2021, 301 pp. Rafael Rodríguez Tranche Thémata. Revista de Filosofía • nº 64 • julio-diciembre (2021) ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i64 08 436 Benéitez Andrés, Rosa; Fusco, Virginia (eds). Hospitalidad: Lo otro y sus fronteras. Madrid: Dykinson, 2021, 147 pp. José Luis Panea 441 Federici, Silvia. Brujas, caza de brujas y mujeres. Traficante de sueños: Madrid, 2021, 144 pp. María Medina-Vicent 446 Markus, Gabriel. Neoexistencialismo: Concebir la mente humana tras el fracaso del naturalismo. Madrid: Pasado & Presente, 2019, 188 pp. Asier Arias Domínguez 451 Hernández-Pacheco Sanz, Javier. Hegel: Introducción e interpretación. Independently published, 2019, 268 pp. José Carlos Cortés Jiménez 454 Giombini, Lisa y Kvokačka, Adrián eds. Everydayness. Contemporary Aesthetics Approaches. Prešov/Roma: University of Prešov/Roma Tre- Press, 2021, 287 pp. Mª Jesús Godoy Domínguez 459 Mora, José Luis; Heredia, Antonio eds. Guía Comares de Historia de la Filosofía Española. Granada: Comares, 2022, 361 pp. Jéssica Sánchez Espillaque 465 Call for Papers Thémata 2022-2023 466 Política editorial. 469 Directrices para autores/as. Thémata. Revista de Filosofía • nº 64 • julio-diciembre (2021) ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i64 09 Monográfico. ‘Los restos documentales del perpetrador: imágenes y textos’. Irene Cárcel Ejarque, Juanjo Monsell Corts (Coords.) Thémata. Revista de Filosofía • nº 65 • enero-junio (2022) pp. 10-35 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i65.01 16 IRENE CÁRCEL EJARQUE JUANJO MONSELL CORTS LOS RESTOS DOCUMENTALES DEL PERPETRADOR: IMÁGENES Y TEXTOS (García de la Sienra 92). Es decir, este acto encierra una voluntad performativa de creación de una narrativa determinada y, por lo tanto, de borrado de algunos trazos del pasado (Guasch 3). En este sentido, el reflejo, expresión o documentación de la realidad realizada por el archivo jamás es transparente, arbitraria ni inocua (Matienzo 7). La imagen de la realidad histórica presentada por el archivo aparece ligada a la idea de tradición, que nunca es neutral con respecto a los valores que encarna. 15 En este espacio, todo ha sido formado, presentado, representado, simbolizado, semantizado y construido con una intención determinada (Jimerson 91; Cook 25). Dado que su propia estructura y tecnología determina qué puede ser archivado y cómo debe ser archivado (Derrida 33-34), el archivo queda convertido en la ley de lo que puede ser enunciado (Foucault 170). El viraje de la consideración del archivo como fuente documental a la concepción del archivo como agente histórico permite identificar los restos del poder político adheridos a los documentos durante el proceso de producción del conocimiento del pasado y, como consecuencia, desentrañar los diferentes significados adquiridos por estos durante su período de conservación en el archivo (Cooke y Reichelt-Brushett 12). De hecho, el momento de la inclusión en el archivo del documento se presenta como profundamente paradójico: la intención inmortalizante del acto de registro, en lugar de mantener intacto el significado original, lo anula. La conservación privilegiada del documento implica su exposición al devenir del tiempo y, con este, a las resignificaciones. La unicidad del evento referido por el documento queda eliminada en el mismo momento de la archivación (Harris 100) y el documento deja de operar como significante del hecho histórico. Como contrapartida, este adquiere el estatus de significante del tiempo histórico (Cooke y Reichelt-Brushett 15). Es decir, comienza a absorber y a reflectar una serie de significados derivados de los procesos históricos a los que queda expuesto (Brunow 6). Al ser el archivo una producción en constante devenir y, por 15 En este sentido, cabe destacar, tal y como apunta Stuart Hall (89) que, si bien existe una conexión entre el archivo y la tradición, esta se produce en términos de contradicción: el archivo debe ser concebido como un espacio inacabado y, por lo tanto, abierto a modificaciones, mientras que la tradición es un concepto con mayor tendencia al estancamiento y el inmovilismo. Este hecho no implica que la tradición no utilice el archivo como espacio legitimador. Thémata. Revista de Filosofía • nº 65 • enero-junio (2022) pp. 10-35 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i65.01 17 IRENE CÁRCEL EJARQUE JUANJO MONSELL CORTS LOS RESTOS DOCUMENTALES DEL PERPETRADOR: IMÁGENES Y TEXTOS tanto, indescriptible en su totalidad, el número de significados que pueden adquirir los documentos archivados tiende al infinito (Hall 89). Estos quedan convertidos en artefactos multidimensionales en los que se entremezclan diferentes estructuras, ninguna de ellas original (Guasch 2), por lo que la indagación en los documentos archivados se encuentra en estrecha relación con el detalle y la discriminación (Ginzburg 1989; Osborne 58). En definitiva, en la propia concepción del archivo como instrumento cuya función es presentar la historia como una sucesión de momentos lineares accesibles de manera positivista –y, por ende, alimentar una concepción del tiempo histórico como progresivo–, se abre la posibilidad de leerlo como un dispositivo que arranca de la perspectiva historicista el momento significante –encarnado en el documento– y lo entremezcla con el resto de ruinas del pasado, esto es, con el presente (Benjamin 1991; Cooke y Reichelt-Brushett 21). En lugar de permitir un acceso directo al pasado, el archivo ofrece una refiguración textual de él (Featherstone 596). Un rastreo genealógico del archivo como institución estatal pone de manifiesto que su capacidad de intervenir en la creación de narrativas históricas y de influencia en el significado del material que aloja en su interior ha existido desde el momento de su consolidación. La generalización de la construcción de archivos entre los siglos XVIII y XIX en Europa responde a la necesidad de traspasar simbólicamente a un organismo externo el poder y la memoria emanados, en primera instancia, por la figura del monarca, y, más tarde, por el propio estado. En este punto, el archivo se erige como elemento fundamental para la sustentación de la memoria nacional. Sin embargo, el archivo surge también para cumplir con la función de recopilación de información sistemática y medible de la población y el territorio en un contexto de formación de las naciones-estado y de crecimiento demográfico exponencial. Se expande y asienta en el seno de las sociedades europeas con el fin de cohesionar y controlar. 16 En este sentido, del archivo como herra- 16 El crecimiento demográfico del siglo XVIII estuvo acompañado de un proceso de aumento del poder disciplinario. Este proceso, al mismo tiempo que aspiraba a conseguir cuerpos dóciles, los individualizaba. Es decir, comenzó a surgir una voluntad de distinguir al individuo del resto de la población por su historia propia. El individuo, en este sentido, comenzó a ser formado como categoría de conocimiento a través de la acumulación en archivos de documentos que registraban las historias vitales individuales Thémata. Revista de Filosofía • nº 65 • enero-junio (2022) pp. 10-35 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i65.01 18 IRENE CÁRCEL EJARQUE JUANJO MONSELL CORTS LOS RESTOS DOCUMENTALES DEL PERPETRADOR: IMÁGENES Y TEXTOS mienta que registra un pasado y determina un futuro con el fin de construir una identidad nacional sólida no puede desligarse la voluntad de regulación de la población y los territorios internos –y, en el caso de los contextos coloniales, también externos (Featherstone 591-593)–. Su utilización ha estado, por lo tanto, siempre vinculada a la legitimación, validación y protección de los intereses y actividades hegemónicos. Este hecho resulta especialmente relevante para la indagación en la naturaleza de las sociedades totalitarias del siglo XX. En un contexto de expansión de los poderes estatales, de guerras mundiales y de rivalidades internacionales, los regímenes dictatoriales hacen uso de los archivos con el fin de, no solamente movilizar a la población mediante la exaltación de valores nacionales, sino también de vigilarla y monitorizarla para protegerse de enemigos e influencias subversivas. Los aparatos de vigilancia y control depositan sus documentos en los archivos amparados en una lógica que presupone la extensión temporal indefinida del régimen dictatorial (Osborne 56). Por ello, por lo general, 17 muchos de los documentos generados por perpetradores permanecen en los archivos una vez los regímenes han sido desmantelados y no son conocidos públicamente hasta que dichos archivos son escrutados. De acuerdo con esto, el archivo demuestra ser una institución estatal con pretensiones de ejercer poder sobre todos los aspectos de la sociedad (Luker 2016). Precisamente estas pretensiones generan una relación contradictoria entre la entidad que utiliza el instrumento y el propio instrumento: el estado no puede existir sin archivos, pero la misma existencia del archivo, dado que esconde en sí las lógicas operantes del estado, constituye una amenaza constante para este (Mbembe 23). La tensión entre ambos elementos convierte al archivo, pese a su rigidez e inmovilidad aparente, en un espacio profundamente inestable, en constante cambio y abierto a las exigencias del presente y del futuro (Van Zyl 53). Ningún documento queda, en ellos, exento de la posibilidad de ser descartado, destruido o reemplazado. La existencia del archivo como institución estatal, es decir, como espacio legitimador y como efecto de la soberanía, implica la existencia de (Featherstone 591-592). 17 Algunos sistemas dictatoriales realizaron esfuerzos por destruir documentos oficiales que pudiesen comprometerlos en los casos en los que pudieron prever el fin del régimen. Por lo general, esto se producía en contextos de enfrentamiento bélico. Thémata. Revista de Filosofía • nº 65 • enero-junio (2022) pp. 10-35 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i65.01 19 IRENE CÁRCEL EJARQUE JUANJO MONSELL CORTS LOS RESTOS DOCUMENTALES DEL PERPETRADOR: IMÁGENES Y TEXTOS un reverso en el que quedan englobados todos aquellos documentos que, a pesar de haber sido conservados, han sido excluidos del archivo oficial. Este otro espacio, denominado contra archivo, incluye todas las colecciones de documentos que han sido compiladas en oposición a un discurso hegemónico concreto por diferentes motivos (Guasch 4). 18 Sin embargo, la lógica que opera en ellas no dista en gran medida de la del archivo oficial. También estas colecciones documentales están definidas por el tipo de material recogido, por el modo en que este es agrupado y descrito y por todo aquello que queda excluido de ellas. Por ello, una indagación en los motivos de la inclusión o de la exclusión del documento del archivo oficial o, en su defecto, del contra archivo puede ayudar a la comprensión de la multilaminaridad que caracteriza a estos artefactos (Hamilton, Harris y Reid 9). No en vano, el mismo espacio encargado de la conservación inscribe los documentos en una serie de prácticas relacionadas con la producción, la distribución y recepción que reflejan la construcción de un discurso –o contradiscurso– histórico (Brunow 4). En suma, si bien la recreación del significado original de los documentos archivados resulta imposible, el desentrañamiento de los mecanismos que sustentan esta misma imposibilidad es una tarea factible. 3 · Hacia un análisis de los restos documentales del perpetrador Una de las estrategias que podría ayudar en este desentrañamiento sería la de realizar la aproximación a esos documentos de archivo desde la perspectiva de la posmemoria planteada por Marianne Hirsch (2008 y 2021), según la cual las generaciones posteriores a aquellas que vivieron los episodios 18 Los documentos depositados en el contra archivo no necesariamente deben ser considerados en oposición a los relatos oficiales construidos por el archivo. En muchas ocasiones, las razones que llevan a un documento a no ser archivado responden a cuestiones de tipo personal, tal y como puede ocurrir, por ejemplo, en el caso de los documentos, tanto textuales como visuales, familiares de perpetradores. En este caso, aunque la estructura significante de estos documentos corresponda en gran medida con la de los documentos de perpetrador generados por un organismo oficial, estos documentos permanecen en el ámbito de lo privado y, por ello, acceder a ellos resulta más complicado. Thémata. Revista de Filosofía • nº 65 • enero-junio (2022) pp. 10-35 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i65.01 20 IRENE CÁRCEL EJARQUE JUANJO MONSELL CORTS LOS RESTOS DOCUMENTALES DEL PERPETRADOR: IMÁGENES Y TEXTOS traumáticos y violentos –la llamada posgeneración– se hacen cargo de la memoria de las víctimas sin apropiarse de ella; es decir, no utilizando la posmemoria como una posición identitaria, sino como una estructura generacional de transmisión del pasado. 19 Se entiende, así, el trabajo del estudio académico como parte de la posgeneración afiliativa 20 que es consciente de su dependencia respecto de las imágenes, historias y documentos que les fueron legados (Hirsch 2021 158) e intenta buscar un equilibrio entre la fuerza emocional y el potencial informativo de los diversos documentos tratando de impedir que la primera opaque o excluya al segundo y centrándose especialmente en la forma y no tanto en el contenido –infinitamente más trabajado y manido–, poniendo el foco, pues, más que en lo que los documentos revelan, en la manera en que lo hacen y la información que sobre las víctimas, los perpetradores y el contexto de surgimiento de los documentos ofrecen. Así pues, la posmemoria es un punto de partida que permite establecer un aná- 19 “Postmemory describes the relationship that the generation after those who witnessed cultural or collective trauma bears to the experiences of those who came before, experiences that they ‘remember’ only by means of the stories, images, and behaviors among which they grew up. But these experiences were transmitted to them so deeply and affectively as to seem to constitute memories in their own right. Postmemory’s connection to the past is thus not actually mediated by recall but by imaginative investment, projection and creation” (Hirsch 2008 106-107). Aunque este concepto de Hirsch se centra en y surge del estudio particular de las fotografías, existe la posibilidad de aplicarlo y extrapolarlo al estudio de los documentos textuales siendo conscientes de las diferencias, tanto las salvables como las intransitables, y no forzando la adaptación en ningún momento. Esta posibilidad se apoya en la propuesta de Anacleto Ferrer y Vicente Sánchez-Biosca según la cual “resulta ilusorio pensar que conceptos, relatos e imágenes son ámbitos que viven por separado en nuestro mundo, en especial cuando se trata de zonas tan candentes como las violencias de masas. Al contrario, las imágenes fotográficas condensan a menudo un relato de los acontecimientos que supuestamente representan, aunque sea en miniatura y repleto de lagunas” (Ferrer y Sánchez-Biosca 47). 20 Dentro de la posmemoria, debido a los diferentes mecanismos de transmisión de los recuerdos, se diferencia –sin por ello convertirse en compartimentos estancos– entre la posmemoria familiar y la afiliativa: la primera es resultado de una identificación intergeneracional vertical que tiene lugar dentro del espacio propiamente familiar, mientras que la segunda se presenta como una identificación intra-generacional horizontal que excede los límites de la institución familiar, por lo que es accesible y extensible a un mayor número de personas (Hirsch 2008 114-115). Thémata. Revista de Filosofía • nº 65 • enero-junio (2022) pp. 10-35 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i65.01 21 IRENE CÁRCEL EJARQUE JUANJO MONSELL CORTS LOS RESTOS DOCUMENTALES DEL PERPETRADOR: IMÁGENES Y TEXTOS lisis conectivo de la figura de las víctimas –mucho más estudiada de manera canónica– y la de los perpetradores 21 gracias al estudio de los documentos orquestados y producidos por estos y sus principales características. La primera en que cabría detenerse, destacando por su crucial importancia en lo que a documentos de perpetrador se refiere, es la fuerza performativa. Por lo que respecta a las imágenes, esta fuerza performativa puede observarse en dos sentidos. Por un lado, las imágenes de perpetrador no solo captan a aquellos que se encuentran frente a la cámara en un determinado momento, sino que contribuyen a la acción que sobre ellos va a ejecutarse, al crimen violento que se va a perpetrar. De alguna manera, o al menos en parte, esa acción violenta se lleva a cabo para la cámara, porque ella estaba ahí para captarla. Así, las imágenes han creado, han provocado realidad. 22 Por otro lado, esa performatividad se torna en un acto de violencia adicional –que no secundario– al que la misma imagen capta: las víctimas reciben el disparo de la cámara antes del definitivo, y aquel disparo, a diferencia del que le sigue, tiene una continuidad insoportable (Sánchez-Biosca 95). Por su parte, los documentos textuales, con sus diferencias, responden a la misma lógica de la performatividad y el doble momento de violencia: su redacción, elaboración o difusión induce a la acción criminal de manera análoga a como lo hacía la 21 El estudio de esta compleja figura, defienden Anacleto Ferrer y Vicente Sánchez-Bios- ca, puede abordarse desde una distinción tripartita: “el macro ámbito de los arquitectos, de quienes los conciben [los procesos de perpetración] ideológicamente y detentan las más altas responsabilidades en la toma de decisiones; el meso ámbito de los organizadores, de quienes desde los despachos o mediante órdenes concretas actúan y ponen en marcha la maquinaria; y el micro ámbito de los ejecutores, de los que aprietan el gatillo o echan las pastillas en las cámaras de gas y consuman el paso de la potencia al acto criminal”, siendo estos últimos a los que mayor atención presta la literatura más actual (Ferrer y Sánchez-Biosca 20). 22 En este sentido, las reflexiones de Judith Butler sobre las fotografías de tortura, las relaciones que según la autora se establecen, en virtud del marco, entre la cámara, el fotógrafo y la escena podrían ayudarnos a entender la idea que aquí defendemos: la presencia de un fotógrafo cómplice –del que a menudo no se es consciente por lo arrollador de la imagen, de aquellos que explícitamente aparecen en ella– y de una cámara instiga, enmarca y orquesta el acto además de captar el momento de su consumación (Butler 121). Es decir, la imagen no simplemente retrata el suceso, sino que lo provoca y aumenta –sin intervenir en el mismo–. Por ende, se vuelve imprescindible la interpretación de aquella para la interpretación de lo acontecido. Thémata. Revista de Filosofía • nº 65 • enero-junio (2022) pp. 10-35 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i65.01 22 IRENE CÁRCEL EJARQUE JUANJO MONSELL CORTS LOS RESTOS DOCUMENTALES DEL PERPETRADOR: IMÁGENES Y TEXTOS imagen y, si con la fotografía se disparaba antes del disparo definitivo, estos documentos van a condenar, torturar o asesinar a la víctima antes de que sea condenada, torturada o asesinada de facto. Pero lo paradójico de sendos tipos de documentos de perpetrador es la ambivalencia que encierran, la dialéctica que nace en o de ellos: aun cuando el crimen –el segundo y definitivo acto de violencia– se narra en un pretérito perfecto, las imágenes –literales o figuradas– que transmiten los diversos tipos de documentos permanecen en un presente intolerable, en ese ça a été barthesiano 23 que indica un futuro pasado de forma continua y continuada. 24 Los documentos captan ese instante en el que eso que ha sido, que ha ocurrido, todavía no lo ha hecho, de ahí el potente impacto del presente atesorado. Se sabe lo que va a ocurrir –lo que ocurrió– y esto se convierte, aun escapando a lo explícito del documento, en su detalle más visible y legible, la marca ineludible del tiempo en él. No en vano, el primer acto de violencia, aquel que parecía, de alguna manera, complementario, es el que se conserva 25 y el que permite, de nuevo desde la posmemoria, llevar a cabo el proceso de reapropiación de la visión de los perpetradores y hacer que esta se vuelva en su contra –y esto con un doble sentido: porque permite denunciar sus crímenes y porque se gira el foco, el punto de atención, hacia ellos–. Por tanto, apropiarse de los documentos del poder los convierte en documentos de resistencia y denuncia; permite ver las 23 Se apuesta aquí por la aplicación de un concepto inexcusablemente fotográfico al ámbito textual, siendo conscientes de las problemáticas que podría suponer, pero enfatizando aquello que puede aportar. Aun con todo, los documentos estudiados en el presente monográfico no representan en su totalidad este punctum temporal, pues en ocasiones las investigaciones se centran en textos o imágenes producidos en un momento posterior a la muerte de quien, de alguna manera, los protagoniza. 24 De nuevo con Butler, y tratando de aplicar sus reflexiones sobre fotografía también a los documentos textuales: “La fotografía es una especie de promesa de que el acontecimiento va a continuar, por no decir que es esa misma continuación. […] Gracias a estas imágenes, el acontecimiento no ha cesado nunca de ocurrir” (Butler 122 125). 25 Cabe detenerse para matizar a qué refiere aquí dicha conservación. En tanto el momento de producción de estos documentos contribuye a y aumenta el alcance del crimen, estos documentos son la huella que este deja. Pero no se trata de una huella alejada, externa, ajena, sino que el mismo acontecimiento se contiene en las propias imágenes y los textos. El acontecimiento y su huella son las dos partes de una misma violencia que surgen a la vez. Thémata. Revista de Filosofía • nº 65 • enero-junio (2022) pp. 10-35 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i65.01 23 IRENE CÁRCEL EJARQUE JUANJO MONSELL CORTS LOS RESTOS DOCUMENTALES DEL PERPETRADOR: IMÁGENES Y TEXTOS diferentes capas temporales de las que se constituyen evidenciando así que pueden “decir una cosa y su contraria” (Peris 192). Por un lado, dicen 26 lo que los perpetradores que los produjeron pretendían expresar con ellos y la manera en que querían hacerlo, desde una determinada perspectiva (Sánchez-Biosca 31): la de la mirada de perpetrador. Estos documentos tenían, entre otras, la función de facilitar el reconocimiento del supuesto enemigo y de sus características esenciales y definitorias para poder, así, identificarlo y denunciarlo por sus conductas indeseables. No obstante, más que de una descripción, se trataba de una construcción estereotipada mediante la cual se establecía toda una serie de prejuicios contra una imagen caricaturizada de las que serían las víctimas –que puede dar más información sobre los propios perpetradores que sobre aquellas 27 –. Este mecanismo constructivo, en el cual se vislumbra ya la idiosincrasia y la ideología que condujo a la maquinaria del horror, 28 servía a los propósitos propagandísticos de los regímenes que ostentaban –o pretendían hacerlo– el poder en aquel momento, los que produjeron los documentos. Con imágenes tomadas desde el lugar en que quisieron que se posicionara la mirada, con textos plagados de un lenguaje profundamente peyorativo y performativo llevaban a cabo un doble juego de ostentación: de manera interna al régimen eran síntoma del buen funcionamiento, de su poder y de la tranquilidad y seguridad que ofrecían controlando al adversario; de manera externa, servían como advertencia para aquellos no adeptos. En todos los casos justificaban 26 El uso del presente en este caso no es casual ni irreflexivo: aunque existan diversos estratos temporales que atraviesan los documentos y este sea, cronológicamente, el más antiguo, no constituyen una linealidad vertical en la que la aparición de uno provocaría el rechazo, la invalidez o el olvido del anterior –o los anteriores–, sino que se superponen. Así pues, los documentos no dijeron aquello que los perpetradores querían que dijesen, sino que siguen y seguirán haciéndolo, causando así que la aproximación a ellos sea necesariamente caleidoscópica. 27 Cabe apuntar que no todas las imágenes de perpetrador tienen como protagonistas a las víctimas; los archivos cuentan también con imágenes en las que son ellos los representados. No obstante, el primer tipo, las imágenes en las que aparece la figura de la víctima explícita o implícitamente son las que más información aportan: la figura del perpetrador se construye de manera negativa, como el anverso de todo aquello que atribuyen a las víctimas, como oposición ideal a sus vicios y defectos. 28 “Las palabras de los perpetradores, su retórica, sus manifestaciones en el orden performativo, definen sus actos” (Ferrer y Sánchez-Biosca 29). Thémata. Revista de Filosofía • nº 65 • enero-junio (2022) pp. 10-35 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i65.01 24 IRENE CÁRCEL EJARQUE JUANJO MONSELL CORTS LOS RESTOS DOCUMENTALES DEL PERPETRADOR: IMÁGENES Y TEXTOS las acciones criminales mediante el proceso que provocaban y al que contribuían: la reificación 29 y la deshumanización del enemigo a combatir. 30 En una segunda capa de interpretación se encuentra lo que dicen para las víctimas: estos documentos de perpetrador se consideran aquí primordialmente como pruebas de los delitos y crímenes cometidos y de la participación en ellos de los victimarios. Los documentos responden así al deseo de reparación y justicia de las víctimas, que añaden a esas imágenes y textos su propia mirada para subvertir el punto de vista que se impone en ellos. Si se trata de depurar responsabilidades personales y no solo de reconstruir la historia de la maquinaria del horror (Hirsch 2021 197), la extensa burocratización con la que normalmente han contado estos acontecimientos y regímenes podría ser de gran ayuda. Se conservan todo tipo de documentos: imágenes en las que aparecen los propios perpetradores o textos encabezados por los nombres de las personas que ostentaron cargos –de mayor o menor importancia– dentro de la maquinaria o por instituciones oficiales de la misma que ordenaron y orquestaron los crímenes; en estos documentos se deja constancia de la jerarquía que operaba y aparecen las firmas de los responsables, los burócratas, los ejecutores e incluso las víctimas. Además, en muchas ocasiones estos documentos constituyen la única prueba fehaciente de la existencia de las víctimas o de su paso por la maquinaria del horror y la muerte. Los documentos de archivo o incluso los documentos privados de otros casos pueden servir para aproximarse a lo que ocurrió, para reconstruir un relato –incierto pero probable– sobre qué les ocurrió a quienes no se sabe qué fue de ellos, de los que no hay más pruebas de su existencia ni, por supuesto, de su forzada desaparición. 31 Se lleva a cabo, pues, un ejercicio 29 “Considerar ‘cargamento’ a los centenares de miles de personas que llegaron a la rampa terminal de Treblinka es someter a cada una de ellas a un proceso extremo de reificación” (Ferrer y Sánchez-Biosca 24). 30 “Ser clasificado como enemigo es suficiente para excluirle de la humanidad. […] Los detenidos son privados de sus nombres y dotados de un número; ahora bien, el nombre es la primera señal del individuo. Hablando de los detenidos, los guardianes evitan emplear términos tales como ‘personas’, ‘individuos’, ‘hombres’, y los designan como ‘piezas’, ‘pedazos’, o se valen de giros impersonales” (Todorov 187-188). 31 “Los Archivos Nacionales contienen listados en microfichas, y en estas inscripciones impersonales los descendientes buscan pruebas de la existencia de aquellos cuyos nombres figuran solo como objetos de propiedad” (Hirsch 2021 335). Thémata. Revista de Filosofía • nº 65 • enero-junio (2022) pp. 10-35 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i65.01 25 IRENE CÁRCEL EJARQUE JUANJO MONSELL CORTS LOS RESTOS DOCUMENTALES DEL PERPETRADOR: IMÁGENES Y TEXTOS afiliativo: el de leer en esos nombres o ver en esos rostros los de todos aquellos que no aparecen, pero podrían haberlo hecho. Un último nivel en la estratificación es el análisis llevado a cabo por parte de estudios académicos que, de alguna manera, aglutina a los anteriores revistiéndolos de cierta distancia necesaria para que la aproximación a la cuestión sea lo más objetiva posible. De entre las varias tareas de este análisis destaca la interpretación crítica de los marcos que hicieron posibles, incitaron y justificaron los crímenes de los que los documentos dan testimonio. Se establece, pues, una estrecha relación o incluso una retroalimentación entre el estudio y los documentos, pues estos no solo son objetos que cabe investigar –objetos de estudio–, sino que son fuentes valiosas para la reconstrucción del marco en cuestión –herramientas de estudio–. Esta ambivalencia ayuda a desenmarañar el discurso oficial y hegemónico que posibilitó la producción de estos documentos, discurso que en el momento en que surgieron reforzaron y perpetuaron 32 . Y esta interpretación crítica de la interpretación impuesta arroja luz sobre la que quizás sea la característica más sorprendente de los documentos de perpetrador: su mera existencia. El propósito de estos sistemas totalitarios en los que se da la perpetración no es otro que el de borrar de las páginas de la historia a pueblos o sectores de población enteros, por lo que no deja de ser sorprendente la ingente cantidad de documentos que sobre estos individuos produjeron. Aunque este pasmo sea más fácilmente identificable –incluso quizás mayor– en los documentos visuales, pues el único propósito que parecen tener es el de vanagloriarse ante su particular trofeo o exacerbar el sentimiento de camaradería entre los perpetradores, 33 también puede observarse en los documentos textuales. Aun contando con la función burocrática y organizativa con la que surgen –que también podría atribuirse a algunos de los visuales–, sigue sorprendiendo el elevado número de documentos que deja constancia de las víctimas cuando se podría haber evitado este contenido. 32 En palabras de Butler: “La fotografía [al igual que los documentos] no es meramente una imagen visual en espera de interpretación; ella misma está interpretando de manera activa, a veces incluso de manera coercitiva” (Butler 106). 33 Véase a este respecto las interesantes reflexiones de Anacleto Ferrer en Facticidad y ficción. Ensayo sobre cinco secuencias fotográficas de perpetración de la Shoah (2020) sobre este concepto de camaradería. Thémata. Revista de Filosofía • nº 65 • enero-junio (2022) pp. 10-35 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i65.01 32 IRENE CÁRCEL EJARQUE JUANJO MONSELL CORTS LOS RESTOS DOCUMENTALES DEL PERPETRADOR: IMÁGENES Y TEXTOS significados adquiridos por este espacio y las relaciones que los diferentes agentes que han intervenido en los procesos de recuperación, resignificación y reivindicación han mantenido con el cementerio. Tal y como indican las autoras, estudiar la biografía del cementerio permite visibilizar a las mujeres, quienes siempre estuvieron presentes y convirtieron el cementerio en un lugar de memoria y, sin embargo, quedaron relegadas a los márgenes del silencio. García y Gadea indican que en relación con el cementerio de Paterna existen tres generaciones de mujeres: la primera generación está marcada, además de por duelos no resueltos, por una doble subordinación derivada de su género y su desafección con respecto al régimen; la segunda generación sufrió diversas dificultades sociales generadas por la ausencia de padre y heredó la memoria de los muertos de la generación previa –que se encargó de custodiar– a través de silencios, susurros, cartas, fotografías y objetos; la tercera generación se ha encargado de trasladar estas memorias periféricas, relegadas al ámbito doméstico y familiar, hasta el escenario de lo público. En el artículo se indica que, en esta última generación, la generación de la posmemoria, se utilizan en los procesos de rehabilitación de la memoria de sus abuelos, por una parte, documentos propios de la cultura del perpetrador, como la Causa General y los juicios sumarísimos –que son requeridos con el fin de identificar la identidad de los fusilados de las fosas y que son, por lo general, leídos sin contextualizar en su marco de referencia– y, por otra parte, los objetos, cartas y fotografías de la cultura del duelo subversivo de las viudas y las hijas. Finalmente, se incluyen las reseñas de dos libros estrechamente relacionados con la temática del monográfico, concretamente con la cuestión de las imágenes de perpetrador. En primer lugar, Melania Torres escribe sobre Facticidad y ficción. Ensayo sobre cinco secuencias fotográficas de perpetración de la Shoah (2020) de Anacleto Ferrer. El libro indaga en la figura del perpetrador a través de esas cinco secuencias mentadas en el título: imágenes del campo de Westerbork, fotografías del Álbum de Auschwitz, las cuatro imágenes tomadas por los Sonderkommando en Birkenau, las fotografías aéreas tomadas por las fuerzas militares británicas y las imágenes del álbum de Höcker. Se trata de volver a mirarlas desde la perspectiva del montaje que el autor propone para ver aquello que, aunque no dicen, muestran; para descubrir la figura del perpetrador en ellas, ya sea de manera directa –como en las Thémata. Revista de Filosofía • nº 65 • enero-junio (2022) pp. 10-35 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i65.01 33 IRENE CÁRCEL EJARQUE JUANJO MONSELL CORTS LOS RESTOS DOCUMENTALES DEL PERPETRADOR: IMÁGENES Y TEXTOS fotografías de la última de las secuencias en las que son los protagonistas– o indirecta –a través del estudio de las imágenes tomadas por ellos en las que se construye la figura estereotipada del enemigo, es decir, de las víctimas–. El número concluye con la reseña escrita por Rafael Rodríguez Tranche sobre La muerte en los ojos. Qué perpetran las imágenes de perpetrador (2021) de Vicente Sánchez-Biosca. El libro examina diferentes casos de imágenes de perpetrador tomadas por ellos mismos como prolongación del acto violento tratando de caracterizarlas. Al toparse el autor con el problema de la gran complejidad que entrañan –por aspectos como los de su autoría, su carácter fragmentario, o el estado de conservación en el que se encuentran–, propone una metodología de metodologías adaptadas a cada caso concreto. No obstante, parece encontrar –y desarrollar– puntos en común en la performatividad de las imágenes y la pluralidad de vidas con las que cuentan, es decir, los diferentes estratos temporales en los que dichas imágenes adquieren importancia. 5 · Referencias bibliográficas Barthes, Roland. La cámara lúcida. Nota sobre fotografía. Barcelona: Paidós, 2009. Baudrillard, Jean. Le crime parfait. París: Éditions Galilée, 1995. Benjamin, Walter. Gesammelte Schriften V. Fráncfort: Suhrkamp, 1991. Brockmeier, Jens. “After the Archive: Remapping Memory”, Culture & Psychology 16(1) (2010): 5-35. Brothman, Brien. “The Past that Archives Keep: Memory, History, and the Preservation of Archival Records”, Archivaria 51 (1) (2001): 48-80. 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