LA IGLESIA VISIGODA
DE MORÓN DE
LA FRONTERA (SEVILLA).
po
MANUEL VERA REINA
RESUMEN
La iglesia isigoda de Mo ón de la F on e a (Se illa) cons i uye un hallazgo de g an in e és pa a
el conocimien o del p oceso de c is ianización de la coma ca su de la p o incia de Se illa. A
lo la go de las siguien es páginas abo da emos el es udio e in e p e ación de los es os a qui ec ó-
nicos de la basílica y de los p incipales ma e iales ecupe ados du an e su exca ación.
ABSTRACT
The
di sco e y o a isigo hic chu ch in Mo on de la F on e a (Se ille) has been o g ea in e es
o he knowledge o he Ch is ianiza ion p ocess in he sou h dis ic o he coun y o Se ille.
Along he ollowing pages we will ackle he s udy and in e p e a ion o he a chi ec u al emains
o he basilica and he main ma e ials eco e ed du ing he exca a ion.
Mo ón de la F on e a se encuen a 63 Km al sudes e de la ciudad de Se illa ( ig. 1). Su asen-
amien o his ó ico se le an a en un ce o de 296 m. de al u a máxima, emplazado en e los 371° 07' 16"
de la i ud no e y los 51
0
26' 50" de longi ud oes e. Es a ubicación iene de e minada po su posición de
bas ión comunica i o y pue a de en ada en e la Campiña-Valle del Guadalqui i y la Se anía de Cádiz
y Ronda. Mo ón des aca, po an o, po se una zona de con ac o en e dos medios ísicos y humanos
di e en es: el del pie de mon e de la Siena Su se illana y el de las icas llanu as que se ex ienden desde
el no e y oes e del pueblo has a el ío de Guadalqui i .
El luga exac o de la exca ación se conocía como la Hue a de San Miguel y se halla si uado al sudes e
del pueblo, a los pies de la lade a no o ien al del ce o del Cas illo (30STG825118) a unos cien me os
de la o e alba ana de la o aleza y a unos cua en a me os de la achada de la epís ola de iglesia de San
Miguel ( ig. 1).
La in e ención a queológica es u o mo i ada po la pues a en ma cha del p oyec o de eo denación
de las zonas aledañas al cas illo; el cual p e eía una in e ención de g an en e gadu a en las lade as del
ceno. La exca ación se lle ó a cabo en e los meses de julio-sep iemb e de 1990 y ue di igida po R.
Fe nández Ruiz.
SPAL 8 (1999): 217-239
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La plan a gene al del yacimien o se asemejaba a un ec ángulo seccionado en su ángulo no des e.
Englobaba una supe icie o al de 1417 m
2
di idida en es pla a o mas que si uadas a di e en es al u as
con igu aban un plano ascenden e en di ección no e-su . El elleno a queológico, lógicamen e, mos aba
una no able di e encia de una bancada a o a. Así en la media y supe io , que son las que nos in e esan,
la secuencia es a ig á ica alcanzaba los -2,50 m. desde la asan e del e eno.
En la bancada media se ap eciaba una concen ación mayo de g andes silla es sin disposición
apa en e po lo que se de e minó ab i 'un sondeo de amplias dimensiones en el que pudo ecupe a se,
además de una in e esan e secuencia ocupacional que iba desde época a do omana has a inales del siglo
pasado, los es igios pésimamen e conse ados de una basílica isigoda. Es a iglesia ue se iamen e
seccionada po las a eas de emodelación que se lle a on a cabo en los años sesen a en odo el espacio
ci cundan e a la iglesia de San Miguel.
El obje o de es e a ículo es p ecisamen e el es udio monog á ico de los es os a qui ec ónicos
pe enecien es a dicha iglesia. No obs an e, hay que señala que a lo la go del abajo inclui emos un
apa ado dedicado a una se ie de hallazgos, de dis in a na u aleza y uncionalidad, que ue on ecupe ados
en el anscu so de la exca ación o bien en las p oximidades inmedia as del edi icio en paque es
descon ex ualizados. También in oduci emos aquí el examen de cie os ma e iales que a a és de la
documen ación his ó ica sabemos que apa ecie on en el luga donde se encuen a la basílica. Con odo
ello ob end emos un olumen mayo de da os que nos pe mi i á o ece una lec u a más comple a y
igu osa ace ca de la con o mación p imi i a del edi icio.
Los escasos es os conse ados de la basílica suponen, po el momen o, los únicos es igios
cons uc i os de cie a en idad adsc ibibles en la ciudad de Mo ón al pe íodo isigodo. Cons i uyen, po
an o, una in o mación de p ime o den pa a explica impo an es p oblemas elacionados con el
asen amien o a do omano de la ciudad así como del pe íodo de ansición al mundo musulmán.
ACTUACIONES EN LA BASÍLICA.
An es de a anza en la desc ipción y análisis de la cons ucción con iene de ene se b e emen e en
el examen de la documen ación esc i a exis en e sob e la basílica. Las p ime as y quizás las más aliosas
in o maciones al espec o se las debemos a A. Boho ques quien comen a al desc ibi el pe íme o de la
ce ca del cas illo "...
donde había una pue a llamada la Ba e a de San Micas, po que salía a la e mi a
de es e nomb e; de allí al pa io de la pa oquia de San Miguel, que e a la e mi a de San Micas, donde
po el año de mil y seiscien os y diecinue e se descub ie on los cimien os..." (Boho ques 1994: 24). No
hay duda que se e ie e a la misma iglesia que noso os hemos exca ado. Desg aciadamen e, nada nos
dice en es a escue a no icia del es ado de conse ación, qué zonas exac amen e ue on descubie as, e c.
El siguien e suceso que a ec a ía plenamen e al yacimien o se p oduce en los albo es del siglo XIX
cuando una epidemia de ieb e ama illa obligó a habili a nue os luga es de en e amien o ya que los
cemen e ios adicionales queda on ápidamen e desbo dados a causa de la ele ada asa de mo alidad
que azo aba al pueblo. Una de las zonas habili adas al espec o ue el pa io de la pa oquia de San Miguel
(Collan es de Te án y Caamaño 1990: 193-197). No sabemos de qué modo pudo a ec a a los es os
a queológicos allí exis en es el uso une a io que se le dio a oda aquella á ea aunque, po el compo -
amien o obse ado en si ios p óximos, debió de a a se de una a ección muy pun ual.
El empleo de es as dependencias como campo san o mani ies a cla amen e el descuido que en aquellas
echas padecían las zonas anexas a la iglesia. Pues bien, es e p oceso de abandono concluye en 1812
cuando las opas ancesas en e i ada des uyen el a chi o de la pa oquia (Ga cía 1982: 188-191). Todo
el sec o me idional de la iglesia quedó como un pá amo desie o que p on o comenzó a u iliza se como
hue a, uso que ha man enido has a p ác icamen e nues os días.
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Po úl imo, en el p esen e siglo es e espacio no su e ans o maciones impo an es has a la década
de los sesen a cuando, jun o a la eno ación de la ac ual pa oquia de San Miguel, se e o ma el case ío
colindan e. Ello supuso la des ucción de buena pa e de es e sec o u bano y de más de d6s e cio de la
iglesia isigoda.
DESCRIPCIÓN DEL EDIFICIO.
Los es os conse ados de la p imi i a basílica ocupan en la ac ualidad la pla a o ma media de la
plazuela me idional de S. Miguel. Toda la edi icación mues a una po en e áb ica bas an e uni a ia en
apa iencia que alcanza algo más del me o de al u a. Son muy escasos los elemen os o disposiciones
asociados a la cons ucción que han pe manecido. No obs an e, es a ca encia queda de algún modo
paliada po la in e esan e elación de piezas que pudie on ecupe a se en los desmon es de las bancadas
p óximas aunque la mayo pa e de es os ma e iales plan een in e ogan es insal ables ace ca de su
si uación o unción o iginal.
Los es igios de la basílica co esponden a la mi ad me idional de una cabece a ipa i a po lo que
pueden di e encia se desde un pun o de is a o mal dos es ancias unidas po un g ueso mu o mediane o
( ig. 2).
La habi ación me idional, única que se conse a ín eg a, cons i uye una sala ec angula de 2,80 po
3,60 m. Es á ealizada con una áb ica mix a de lad illos y silla es (lám. 1). Los lad illos mues an en su
mayo ía o ma o omano. Los silla es, en cambio, p esen an una amplia dispe sión mé ica oscilando
en e los 1,60 po 0,46 po 0,56 m. y los 1,12 po 0,54 po 0,58 m. La na u aleza de es os ma e iales es
p incipalmen e caliza p edominando el ipo que se denomina "conglome ado". Se a a, po an o, de
pied as que pueden localiza se ácilmen e en las p oximidades del luga . Po lo gene al, son piezas bien
co adas, de alisado muy desigual y dispues as sin ene en cuen a los lechos de can e a. No exis e una
disposición exclusi a en su colocación aunque se ap ecia una in ención de inida po si ua las de mane a
al e nan e a soga y izón. Es as piezas se encuen an unidas unas eces po medianos in e s icios cogidos
po una a gamasa ma onácea muy endeble y, en o as ocasiones, po g uesos endeles en e los que se
llegan a coloca lad illos de can o co ec amen e dispues os. En el pa amen o occiden al pueden ap e-
cia se, a co a de suelo, una se ie de silla es que mues an unas anchas y p o undas anu as ans e sales
y pe pendicula es a la línea delan e a. Se a a, sin duda, de las imp on as que, a modo de du mien e, dejó
algún ipo de cie e. Es e se ía el único acceso posible al in e io de la sala, de modo que no exis i ía
comunicación di ec a en e es a cáma a y el ábside.
Den o de es a es ancia se localiza on huellas muy desiguales de algunos de los elemen os que se dis i-
buían o igina iamen e en su in e io . Desg aciadamen e, ninguna in o mación hemos ob enido del pa imen o
que debía ecub i el piso a excepción de un solado ho izon al si uado en la esquina no oes e de la sala.
Es e i me ocupa, a modo de cua o de cí culo, una supe icie de 1,20 m. Es á ealizado con pequeñas pied as
y su lími e ex e io se ma ca median e agmen os de lad illos colocados de can o. No obs an e, lo más
des acado ue el descub imien o en el cen o exac o del habi áculo de la mi ad de un us e liso de má mol
osáceo deposi ado sob e el suelo (lám. 2). Es a columna descansaba di ec amen e sob e dos hiladas de
ozos de lad illos. Jus o encima y pe ec amen e alineado se halla un pequeño hoyo ci cula de escasa
p o undidad ambién delimi ado po agmen os de lad illos. Debajo de la columna no se encon a on es os
a queológicos algunos, ya que inmedia amen e apa ecía la ie a na u al; en cambio, en el in e io de la
pozuela pudimos localiza algunas mues as de ca bón y un pequeño agmen o de id io.
La es ancia que nos queda po desc ibi se desa olla al no e de la an e io . De ella, sólo se conse a
su mi ad me idional; es o es, un espacio casi cuad angula de 2,30 po 2,50 m. Los lími es ex e io es de
es a habi ación los cons i uye un pa amen o de silla es de la misma na u aleza que los an e io es pe o de
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di e en es ca ac e ís icas écnicas. El sis ema cons uc i o empleado en es a pa e del edi icio es, con
di e encia, bas an e más cuidado que en la sala la e al. Aquí los silla es se encuen an pe ec amen e co ados,
con a is as i as, dispues os de o ma egula y unidos en e sí po medio de inos in e s icios de cal que
a eces ni se ap ecian pa eciendo es a los ma e iales colocados "a sang e". El ábside cons i uye, po an o,
una ob a de silla es sumamen e cuidada que con as a con el es o de las cons ucciones. Su pa ed p esen a
un g oso que oscila en e los 0,87 y 0,70 m y es á o mada po dos hiladas sucesi as de silla es. Toda
la habi ación o igina iamen e se encon aba pa imen ada con una g uesa y cuidada capa de
opus signinum
cuya supe icie ex e io mos aba un in enso y uni o me colo ojizo. Po úl imo, jus o en el ex emo no e
de es e cua o y unido al mu o de la exed a se localizó a la co a suelo una ob a de 0,35 po 0,47 m ealizada
con agmen os de lad illos cogidos con un mo e o de cal semejan e al que une los silla es. La disposición
de los lad illos lige amen e inclinados no o ece duda que se a a del lanzamien o de un pequeño a co
en di ección oes e.
Los mu os de ambas es ancias conse an un alzado medio de un me o ap oximadamen e y odos ellos
ienen una cimen ación consis en e en un conglome ado muy compac o y du o de cal, agmen os de lad illos
y pied as sob e el que se disponen dos hiladas supe pues as y co idas de silla es.
Pa a inaliza la desc ipción del edi icio nos queda po es udia un mu o de silla es que a anza un pa
de me os desde el inal de la cabece a en di ección oes e. Se a a de la p olongación de la mediane a de
las dos salas del p esbi e io. Tiene una o ien ación de 80° no des e. Cons i uye, po an o, el único es igio
de las na es de la iglesia que se ha conse ado. Sus ca ac e ís icas ecnológicas y mé icas son iguales
a las is as en las pa edes de la habi ación me idional. La mayo pa e de es a es uc u a co esponde a
la cimen ación de la na e su , a excepción de la zona colindan e con la cabece a de la iglesia donde se
ap ecia una pilas a de silla es que sob esale del pa amen o unos 0,40 m. y man iene un alzado de 0,37
m. No obs an e, en el p oceso de exca ación apa ecie on algunos us es muy des uidos y una basa que
nos inclina a conside a que el cue po de la iglesia se sus en a ía median e hiladas de columnas que en
los ex emos de la sala se ecoge ían en sendas pilas as pa a mayo es abilidad de la edi icación.
ANÁLISIS DE MATERIALES.
Incluimos en es e capí ulo una elación de los ma e iales apa ecidos en el á ea de la basílica. Se a a
de una colección poco homogénea, de piezas de dis in a na u aleza y uncionalidad que mues an un es ado
muy desigual de conse ación. La mayo pa e de ellos ue on ecupe ados du an e la exca ación o cuando
u ie on luga las ob as de explanación de la pla a o ma supe io . Den o de es os hallazgos se incluyen
piezas cuya secuencia es a ig á ica es á co ec amen e documen ada jun o a o as p ác icamen e
descon ex ualizadas pe o cuya inculación al emplo no o ece duda. También den o de es e úl imo g upo
hemos ag egado algunos ejempla es deposi ados en la Fundación Cul u al Fe nando Villalón y en el Museo
P o incial de Se illa que o igina iamen e pe enecían al complejo eligioso.
-
Cancel.
Se localizó den o de un paque e es a ig á ico donde apa ecie on además es os de umbas, esquele os,
ma e iales a qui ec ónicos, e c. Se a a de un bloque casi cuad angula de 0,84 m de al u a po 0,71 m de
anchu a y apenas 0,25 m de g oso (lám. 3). Es á ealizada en la misma caliza en que se alla on los silla es
del ábside y el sa có ago. P esen a deco ación únicamen e po su ca a on al. La composición se dis ibuye
en dos ecuad os de iguales dimensiones que epi en exac amen e el mismo esquema o namen al; a sabe :
enma cadas po columnas o sas que en los ex emos in e io es pa ecen descansa sob e plin os se dispuso,
aba cando algo más de las es cua as pa es de la pieza, una deco ación de cí culos secan es de igual adio
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que al co a se o iginan ose as de cua o pé alos. Co onan ambos paneles a cos semici cula es que se
suceden en núme o de sie e. Es e on ón queda ence ado en sus ex emos la e ales po dos cene as de
allos ege ales ondulados.
Es a placa, al conse a p ác icamen e in ac os sus cua o bo des, nos o ece una in e esan e in o mación
sob e algunas peculia idades de su mo ología. El cancel lle a lengüe as en las ca as la e ales que ensam-
bla ían en las anu as de las ba o e as de sujeción. En el en e supe io se p ac icó una le e anu a que
aba ca buena pa e de su supe icie que al ez pueda pone se en elación con las piezas de ensamblaje
ho izon ales, si in e p e amos es e ebaje como una p epa ación pa a ecibi o a pieza de ema e. El bo de
in e io lo cons i uye un plano comple amen e ho izon al po lo que pa ece que debe ía descansa di ec-
amen e en el suelo.
-
Lad illos.
Du an e los abajos de limpieza de algunas á eas de la basílica se localiza on una se ie de ni eles
al e-
ados po emociones bas an e an iguas, en cuyo in e io pudo ecupe a se un in e esan e conjun o de ma e-
iales, muchos de los cuales habían pe enecido p imi i amen e a la iglesia. En e es os ma e iales cabe
des aca la apa ición de es agmen os de lad illos deco ados (láms. 4 y 5). Se a a de piezas ce ámicas,
de cocción uni o me y oxidan e con as os desg asan es ege ales y mine ales; cuyas pa edes, a excepción
de la ca a on al, mues an un alisado ex e io muy desigual y poco cuidado. Todos pe enecen a un único
o ma o de 0,39 x 0,25 x 0,45 m con muy escasa dispe sión, sal o en el espeso que oscila en e los 0,04
y 0,05 m. En los ex emos supe io e in e io de la pieza siemp e se desa ollan dos anchas lengüe as lisas,
sin deco ación de unos 0,065 m de al u a.
Los emas, ep esen ados en elie e, es án ealizados a molde. Los mo i os son siemp e los mismos ' :
en el cen o, y dominando oda la composición, un g an c ismón con
P
ce ada lanqueado po los signos
al a y omega y con dos es ellas de sie e pun as en la pa e in e io . Encie a es e mo i o dos columnas
con plin o y capi el ema adas po un a co de medio pun o en cuyo in e io se albe ga una ene a de doce
gallones. En las enju as apa ecen del ines muy es ilizados. A ambos lados de las columnas y en sen ido
longi udinal a la deco ación se desa olla una insc ipción, ambién a molde, donde puede lee se en el lado
izquie do
SALVO EPISCPO
y en el de echo
MARCIANO.
- Placa ce ámica.
Co esponde a la pa e inal de un epíg a e del que exis en se ias dudas sob e su luga de apa ición
a pesa de lo cual hemos op ado, con las ese as opo unas, inclui lo aquí. Se a a de una placa ec angula
de ce ámica que ha llegado a noso os ac u ada po su pa e an e io po lo que desconocemos cuáles
se ían sus dimensiones comple as y el epíg a e al que hace alusión. El agmen o se halla enma cado po
a iba y po abajo po dos líneas supe pues as en zig-zag en elie e y en el cen o puede lee se
"TORVM".
Solo se ha conse ado, po an o, la pa ícula del geni i o plu al —o um— po lo que no podemos sabe el
signi icado de la palab a. Las le as se hallan bien azadas pe ec amen e indi idualizadas. Son capi eles
cuad adas, de acusado ema e, la R ce ada, los ángulos de la M co os y el azo ho izon al de la T ala gado.
Según J. González es posible que delan e igu ase un ocablo como RELIQVIAE siendo un ejempla único
en la epig a ía hispana (González Fe nández 1996: 245-246).
1. Piezas con mo i os deco a i os comple os pueden e se en (Ma ín 1982).
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-
Re es imien os.
Se a a de a ias placas pa ie ales ecupe adas du an e la exca ación de la habi ación me idional de
la cabece a en los ni eles co espondien es al abandono y uina de la iglesia. En es e sen ido, no hay duda,
an o po el si io exac o donde ue on halladas, como po los es a os en los que se encon aban, que odas
ellas debie on, en su momen o, o ma pa e del ecub imien o de las pa edes de la p imi i a basílica. Po
lo gene al, son piezas muy agmen adas que solo conse an una mínima pa e de la deco ación po lo
que no es posible conoce las ep esen aciones conc e as a las que pe enecen. Cons i uyen un conjun o
bas an e he e ogéneo de ma e iales po lo que se án desc i os de mane a indi idualizada.
-
Dos inas placas de má mol blanco de unos cua o cen íme os de espeso pe ec amen e alisadas po
su ca a on al mien as que la do sal mues a nume osas i egula idades.
-
Realizada con ba o ama illo, mues a una deco ación consis en e en dos g upos de g uesas líneas incisas
pa alelas en e sí y dispues as en sen ido e ical sepa adas po una es echa anja de dos cen íme os
de g oso de inas incisiones ho izon ales.
-
Re es imien o de lad illo ojo bas an e g ueso que p esen a en su ca a on al una deco ación o ganizada
en case ones en cuyo in e io se dis inguen se ies de incisiones o ien adas en cada ecuad o de di e en e
sen ido. Es án sepa ados po líneas ambién incisas aunque mucho más anchas y p o undas.
-
Se a a de dos placas ce ámicas de educidas p opo ciones una de las cuales mues a en uno de los en es
la e ales una anu a es echa y ec angula mien as que la o a posee una ina lengüe a. Ambas piezas
podían machihemb a se pe ec amen e.
-
Sa có ago.
Apa eció jus o delan e de la sala me idional de la cabece a casi pegado al hueco de en ada a dicha
sala. Se a a de un sa có ago liso, ealizado en caliza, bien lab ado y de a is as ex e io es edondeadas.
Puede que se a e de una es uc u a eap o echada aunque no podemos con i ma al ex emo. En la mi ad
in e io ap oximadamen e del cos ado su se ab ió un o i icio que a a iesa oda la pa ed. No han quedado
es os de la cubie a. Enma cando el sa có ago se encuen a al su una hilada de lajas y lad illos o os bien
alineados y al no e una se ie de g andes silla es. Ambas es uc u as pa ecen con o ma las pa edes la e ales
de la umba; de modo que el sa có ago debió unciona den o de es e conjun o une a io como a aúd
-
Campana.
Se halla expues a en la sala dedicada al pe íodo isigodo del Museo A queológico P o incial de Se illa.
Pe enece a la colección Rabadán y, según cons a en el lib o de egis o, p ocede de la ciudad de Mo ón
de la F on e a, po lo que no hay duda que debió pe enece al complejo eligioso que es amos es udiando.
Se a a de una pieza de hie o bas an e sólida y en un pe ec o es ado de conse ación (lám. 6). Tiene una
al u a máxima de 0,25 m. y el diáme o in e io es de 0,30 m. Las únicas deco aciones que mues a son
una se ie de bandas en elie e, apenas salien es, que en núme o de es —dos en la pa e supe io y una
a es cen íme os del bo de in e io — se epa en en la ca a ex e io de la pieza. Encima de las bandas se
encuen an dos hiladas supe pues as de es y cua o o i icios espec i amen e.
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CONSIDERACIONES GENERALES.
T adicionalmen e se conside a que el ipo de iglesia con cabece a de ondo plano y lanqueada po dos
cáma as la e ales iene su o igen en el no e de Si ia a a és de los san ua ios naba eos de la Si ia del Su .
A la Península pene a ía po el no e de Á ica (Palo! 1967: 27-28). La eo ía de las
cabece as si iacas
—como se denomina a es e ipo— ue acep ada po la mayo ía de la c í ica a queológica. No obs an e,
K au heima , ene! es udio que ealiza sob e la iglesia de Tebessa (A gelia), di ie e de es a eo ía y comen a
que
"Di ícilmen e pudo Tebessa inspi a se en modelos si ios pa a las cáma as la e ales. Al pa ece , los
a qui ec os no ea icanos habían desa ollado independien emen e es as cáma as la e ales en el siglo IV,
segu amen e de i a an de modelos cons an inos "(K au heima 1984: 227). En e dis in os in es igado es
que se ocupa on de las iglesias de cabece a ipa i as peninsula es sólo T. Ulbe (Fe nández 1987: 187)
mani es ó que los p eceden es de es e modelo a qui ec ónico hab ía que busca los en edi icios omanos
impe iales p o anos sin necesidad de acudi a p o o ipos de o igen si io de época c is iana.
No obs an e, lo que más llamó la a ención ue la ubicación de dos cáma as an ce canas al san ua io.
La unción de es as dos salas e a, sin duda, lo que de e minaba la o ma de la cabece a; de ahí que su es udio
gozase de una a o able acogida en e los in es igado es que abajaban en es e ipo de iglesia. Los p ime os
da os documen ales aducidos se es ablecie on en elación con la li u gia bizan ina donde se usaban dos
pas opho ia
la e ales. La me idional co espondía al diakonikon
y se des inaba a las o endas de los ieles
(Palol 1967: 5). Es a eo ía, acep ada sin epa o po la mayo ía de los a queólogos, se es ablece sob e a gu-
men os anac ónicos ya que se es aba ex apolando pa a momen os paleoc is ianos elemen os de época
medie al. R. Pue a, en su es udio sob e las iglesias hispánicas, comen aba que en España no apa ece en los
ex os de aquel pe íodo e e encia alguna a las
p o hesis
ni
diakonikon
suponiendo que las unciones de
aquéllas las ealiza ían las que llaman nues os ex os
p epa a o ium
y
sac a ium,
co espondiendo a es e
úl imo las unciones del
diakonikon,
al se luga des inado pa a las cosas sag adas (Pue as 1975: 164-136).
C. Godoy, ahondando en el ema iniciado po R. Pue as, ha ealizado un de allado es udio de las uen es
hispánicas esc i as de la época pa a a e igua qué denominación eciben es as cáma as y que unción le
asignan los ex os (Godoy 1975: 88-103). Las uen es hablan del
sac a ium
y el
hesau um
como espacios
li ú gicos que pueden iden i ica se como ámbi os ce canos al san ua io. Sob e la base de los da os ob enidos
concluye que en el esquema a qui ec ónico ipa i o esul a di ícil de e mina la uncionalidad de las cáma as
que lanquean el ábside. Siendo imp escindible pa a la li u gia la p esencia de un
sac a ium,
pod ía
iden i ica se con una de es as dos cáma as, en el caso p obado que exis a una buena accesibilidad en e
és a y el san ua io. En la iglesia de Mo ón es a posibilidad queda desca ada ya que, como hemos is o,
no exis e comunicación di ec a en e la sala la e al y el ábside. El
hesau um,
po su pa e, cons i uye un
ámbi o excepcional —cuya p esencia no es inculan e a las ce emonias li ú gicas— donde se deposi an los
eso os más p eciados de la iglesia. Po an o, no odas las iglesias posee ían un
hesau um.
Se ían, incluso,
escasas las que con a ían con elemen os de alo su icien e pa a habili a una espacio especí ico pa a ellos.
En es os casos las piezas ele an es se gua daban en el
sac a ium.
A eno de es os da os algunas cues iones se pueden p ecisa sob e nues a habi ación me idional. En
el cen o de la cáma a y ecogido po una ob a de lad illos se halla un us e de columna (lám. 2). El análisis
de es a pieza, dada su si uación p incipal y dominan e, nos pe mi i á ace canos a la posible uncionalidad
de es a sala. Dos hipó esis se pueden enuncia pa a explica es a cues ión y en ambas es a cáma a end ía
la misión de
hesau um.
Según Donceel-Va e, un elemen o pa a la iden i icación de una de las cáma as la e ales como luga
de depósi o del eso o es la p esencia de pue a —y no de a co— que pe mi ie a cus odia con segu idad
los obje os p eciosos. En es e sen ido, ya comen amos que a la sala la e al de la iglesia de Mo ón sólo es
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posible accede po una pue a abie a en el en e que mi a hacia las na es de la basílica
2
.
Po o o lado,
jus o delan e de es a cáma a se encuen a un en e amien o en sa có ago.
"El uso de sa có agos, de cla a
adición an igua, debía es a ese ado a gen e impo an e po cues ión de je a quía° o una. Los escasos
ejemplos que han quedado son de obispos o san os" (Pue as 1975: 133). En la ac ualidad es a a i mación
quizás deba ma iza se a la luz de los úl imos hallazgos a queológicos. No obs an e, sea como uese, el ca ác e
excepcional que mues a el sa có ago en nues a iglesia donde el es o de los en e amien os, an o de es a
época como de pos e io es, son de pied as y ma e iales eap o echados pone de mani ies o que debía
ese a se pa a inhumación de un pe sonaje singula y, po an o, den o de la iglesia ocupa ía necesa iamen e
un luga p incipal. En es e caso, su si uación delan e de la sala e idencia cla amen e el papel an des acado
que és a debió ene ene! conjun o eclesiás ico así como su uncionalidad peculia y exclusi a que no pe mi e,
como ocu e en o as basílicas, que el en e amien o po impo an e que ue a se disponga en su in e io 3.
Aho a bien, los eso os más p eciados de la iglesia, en odos los sen idos, ue on las eliquias de sus
má i es. Así, en la iglesia eme i ense de San a Eulalia había una sala llamada
hesau um
donde se gua da
la única de la má i Eulalia
4
.
Fue a de la península nos in e esa ci a la iglesia de San a Sión donde en
una de las salas que lanqueaba el ábside, conc e amen e la me idional, aún podían con empla se en el
siglo VI las pied as de lapidación de San Es eban (Godoy 1990: 335-387).
En es e sen ido, cabe la posibilidad de que es a columna hicie a alusión a un san o del que no nos ha
quedado es imonio alguno'. A es e espec o, debemos eco da la popula idad que alcanzó du an e buena
pa e de la Al a Edad Media el mo imien o es ili a en el c is ianismo. El aguje o de escaso diáme o y
p o undidad que se ab e en el pa imen o jus o en la cabece a de la columna puede ene dis in as
in e p e aciones y una de ella, elacionada con lo an e io , puede a a se de una pequeña osa de eliquia
po lo que nos encon a íamos que es e edi icio pod ía co esponde a una posible
memo ia
o un
ma y ium.
Es in e esan e comp oba que en el in e io de es e posible elica io, bas an e al e ado po habe sido expoliado
en época an igua, se encon ó un agmen o de id io pe enecien e p obablemen e a un ecipien e pequeño.
También, con elación a es e ema hay que señala la exis encia en los ondos de la Fundación Fe nando
Villalón de una placa de ce ámica en la que apa ece esc i a en capi ales cuad adas la palab a TORUM.
Dicha placa p ocede de los al ededo es de Mo ón aunque no es posible p ecisa el luga exac o. En es e
sen ido, no se ía a iesgado supone que pudo pe enece o igina iamen e a nues a iglesia habida cuen a
que no se encuen an yacimien os adc ibibles a época a do omana- isigoda en las p oximidades de la
ciudad. J. González piensa que
"es posible que delan e igu ase un ocablo como RELIQVIAE." ,
lo que
la cons i ui ía en un ejempla único de nues a epig a ía (González Fe nández 1996:245-246). Es a hipó esis,
de se cie a, co obo a ía aún más nues a in e p e ación. No obs an e, a eno de los da os de que disponemos,
nada conc e o podemos a i ma , de modo que odas es as in e pelaciones sólo pueden se plan eadas en
é minos de conje u as.
Tampoco hay que ol ida el cul o bas an e ex endido que enían las columnas en las eligiones p ec is ianas
de Hispania (Blázquez 1975). Has a al pun o llegaba la ene ación po es as piezas que du an e los p ime os
siglos del c is ianismo en a on de mane a ac i a a o ma pa e de las mani es aciones i uales c is ianas
como una eminiscencia cla a del paganismo. La cues ión llegó a es a an ex endida que la je a quía
2.
Una disposición idén ica a nues a sala con pue a en el en e oes e se localiza en la cáma a me idional y ábside de la iglesia
de Es Cap des Po (Fo nells, Meno ca) siendo in e p e ada, con las consiguien es ese as y en base a los a gumen os an es
expues os, como un posible
hesau um..
(Godoy 1995: 170-172).
3. En algunas iglesias las cáma as la e ales son empleadas como espacios une a ios como son los casos, po ejemplo, de
San a Ma ga ida del P io a de San Genis de Roca o , El Bo ala de Lé ida, e c.
4. En ocasiones es as eliquias podían queda cus odiadas igualmen e en el
sac a ium.
5.
El cul o a los má i es u o en Occiden e un g an esplendo has a el pun o que llegó a p o oca más de oción que los
sac amen os de la iglesia como a es igua el hecho que se u ie a que legisla en epe idas ocasiones con a ello.
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eclesiás ica se io obligada a legisla en é minos muy du os an e el p eocupan e ca iz que es aba omando
el asun o, como demues a el canon 59 del concilio de El i a:
"P ohibendumne quis ch is ianus, u gen ilis, ad idolum capi oli causa sac i icandi ascenda e idea ..."
La abundan e legislación que sob e es e asun o se ha conse ado y las condenas cada ez más o undas
que en ellas se exp esan indican que el cul o a las columnas se hallaba aún muy en aizado en las gen es
que no pa ece, po o o lado, que aún u ie an muy asumida la e c is iana. Es pa en e, po an o, que la
es ic a ue za de los cánones no se i ía pa a e adica és e y o os p oblemas que en el mismo sen ido
end ía plan eada la iglesia de aquellos iempos con las an iguas p ác icas paganas
6
que, como muy bien
exp esa el III Concilio de Toledo en su canon 16, aún se hallaban muy ex endidas po oda la Península
y la Galia:
"Quoniam pene pe omnem Spaniam siue Galliam idola iae sac ilegium inoleui ..."
7
Hay que indica ambién que el enómeno del paganismo se hallaba bas an e más a aigado en e las
poblaciones u ales y ello es u o a o ecido po la apa en e pe misi idad de algunos obispos hacia aquellas
p ác icas
8.
Po odo ello, la iglesia se io obligada a oma una solución menos o odoxa pe o mucho más e icaz.
Es a no ue o a que c is ianiza p og esi amen e los esiduos de paganismo sal o que en asen en abie a
con adicción con la doc ina c is iana, esme ándose, po an o, en imp imi les su sello. Pa a ello se alió
de dis in os y has a con apues os p ocedimien os (Hillga h 1980: 3-60). Así po ejemplo se p ocedió
a cons ui emplos en nume osos luga es donde se desa ollaban cul os p o anos (Dalmais 1967). También
ue on abundan es las ac i idades paganas que pasa on a o ma pa e, sin el meno epa o, del i ual c is iano
e, incluso, de e minadas es i idades p o anas se inco po a on, con o al in e ecundia, a su almanaque
(Lau en in 1967). Den o del cul o a las columnas que es la cues ión que nos ocupa enemos un ejemplo
e iden e de lo que es amos comen ando: el Pila de Za agoza. En el cos ado del ío Eb o se encon aba
muy popula izada la ene ación a una columna. El c is ianismo pa a e adica de ini i amen e es a de oción
ins aló jus o encima una c uz. Después ya en plena Edad Media se ex endió la his o ia de la i gen y el
pila (Bo as i Feliu 1982: 281-295).
El ábside, como hemos comen ado, es de sección semici cula pa imen ado, como es común en es e
ipo de iglesia, con una g uesa placa de
opus signinum
lige amen e ealzado espec o al suelo de la habi ación
la e al y no sabemos si se ex ende ía ambién al p ime amo de la iglesia, ya que pa ece con inua , aunque
es e ex emo no se puede p ecisa . En caso de que así uese, podía p olonga se has a el lími e de los canceles
como ocu e en la iglesia de Son Bou. En los es os de pa imen o conse ados, que es p ác icamen e la
mi ad me idional de es e espacio, no se hallan huellas de
s ipi es
po lo que no sabemos dónde se halla ía
el al a o si es u o lige amen e adelan ado.
6.
El XII Concilio de Toledo dedica su canon Ila
De cul o i bus idolo um
lo que demues a que, aún a ines del siglo VII,
las p ác icas idolá icas seguían cons i uyendo un g a e p oblema pas o al.
7.
Denuncias pa ecidas ace cas de la ex ensión que oda ía conse aban las p ác icas paganas en nues o suelos pueden e se
en los cánones XIV y XV del Concilio de Na bona del 589; un siglo después, en el canon XI del Concilio de Toledo del 681.
En las pos ime ías del siglo VII, conc e amen e en los Concilios XVI y XVII de Toledo echables en los años 693 y 694
espec i amen e, se uel e a habla del ema, incluso en el p ime o de ellos es el p opio ey Egica quién exho a a adica es as
p ác icas. (Vi es 1963)
8.
Las alusiones a es e ema en el XVI Concilio de Toledo son bas an e cla as.
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que Jamás an igua de es as edi icaciones eligiosas sea p ecisamen e un monas e io, ya que és e ue el sub e -
ugio a que ecu ie on los undado es de "iglesias p opias" pa a subs ae las al égimen gene al de la diócesis;
es o es, las hacían consag a sub specie monas e ii (O landis 1991: 474-475) aunque en él no i iese
comunidad eligiosa, ni exis iese una egla ap obada po el obispo
22
. Aho a bien, no sabemos si de ás de
algunos de es os ac os sólo hay que e la in ención de adqui i nue os de echos sob e las poblaciones
u ales de la zona o si ue on acompañados, dada la ubicación de algunas de es as iglesias, de pues a en
explo ación de nue os á eas. No debemos ol ida que San Isido o y el mo imien o uc uosiano p oponen
pa a sus monas e ios luga es áspe os y soli a ios y a ales manda os se deben las cons ucciones de monas e ios
en la se anía de Có doba, en Rus (Jaén), e c. Sea como uese, es as edi icaciones suponen un paso más en
la consolidación en nues a á ea de las elaciones p o o eudales que en aquellos años se es aban es ableciendo
en oda la Península.
La segunda cues ión que nos in e esa des aca se e ie e al mensaje conmina o io que encie a el p og ama
y
o namen al de nues a iglesia. Los escasos epe o ios deco a i os asociados a ella hacen e e encia exclusi a
a dos emas muy conc e os: la con e sión de nue os c is ianos los
pisciculi
y símbolos con a el c edo
a iano que, aunque no pa ece que se halla a muy ex endido po la zona me idional de la Península, ampoco
debemos ol ida que en e los escasos es imonios epig á icos apa ecidos uno alude a un pe sonaje noble
godo —Hildua ens— mue a en el 504. Las luchas po some e a la nobleza me idional y po ecupe a los
e i o ios impe iales segu amen e desplazó a es as ie a de on e a impo an es con ingen es isigodos.
Po lo an o, no se ía ex año que as el III Concilio de Toledo las nue as iglesias que se iban le an ado
en la egión incluye an un p og ama o namen al con a aquella e he eje que había sido de o ada po el
ca olicismo. En es e sen ido, el éxi o de la ep esen ación del c ismón con el al a y omega ence ado en
una ene a y su g an di usión se insc ibe den o de esa a mós e a gene al de desa ado iun alismo sob e
la he ejía y de cons an e amenaza del p oseli ismo heb eo.
Po úl imo, señala que la localización de es a basílica jun o a la de Ge ena empieza a de ini con mayo
cla idad cada ez un g upo de iglesia de cabece a ec a ipa i a en el sudoes e peninsula es echamen e
empa en ado, an o desde el pun o de is a o mal como écnico, con el g upo balea .
ambién pod án se obje o de ap opiaciones po pa e de los obispos, que no se con o ma án con la e ce a pa e que
canónicamen e les co esponde. De es e modo el e dade o in si e de pan alla pa a cub i en apa iencia una mo i ación
económica, pe o que al in supone una cuo a de segu idad."
(Ce illo 1978: 23-24)
22. Aunque hay un in e és abie o po pa e de la iglesia po con ola o bene icia se de es as undaciones como demues an
las ex ensas elaciones de cánones que se p omulga on al espec o, lo cie os es que los undado es laicos
—oo en io es?—
supie on
sal agua da los bene icios económicos que les apo aban es as iglesias en e a las ape encias de los obispos. Incluso la
legislación eclesiás ica apoyó un dominio cada ez más e ec i o de los undado es como se ap ecia en los cánones 1 y 2 del
Concilio IX de Toledo (655)
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235
Fig. 1.- Plano de la p o incia de Se illa y del sec o su o ien al de la ciudad de Mo ón con
indicación del á ea de exca ación.
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Fig. 2.- Plan a de la basílica isigoda.
Fig. 3.- Res i ución hipo é ica de la plan a de la iglesia.
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Eí n. I De alle cons uc i o de los pa amen os de la iglesia (Fo o ETC.)
Lám. 2.- Vis a de la sala me idional de la cabece a de la iglesia du an e las ob as de acondicionamien o
de las lade as del ce o (Fo o ETC.).
SPAL
(1999)
ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1999.i8.12
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MANUEL VERA REINA
Lám. 3.- Cancel (Fo o ETC.)
Lám. 4.- Lad illo de la se ie "Ma ciano" apa ecido du an e las ob as de los años sesen a ( o o F.F.V.).
SPAL 8(1999)
ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924
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LA IGLESIA VISIGODA DE MORÓN DE LA FRONTERA (SEVILLA)
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Lám. 5.- Lad illo de la se ie "Ma ciano'
.
apa ecido en la exca ación.
Lám. 6.- Campana isigoda deposi ada en el Museo A queológico P o incial de Se illa.
SPAL 8 ( 1999)
ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.1999.i8.12