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Revivir la ciudad, el pensamiento y la amistad. María Zambrano en la Cuba de 1940

Domínguez Romero, Noelia

Abstract

Tras la guerra civil española el destino de la filósofa malagueña María Zambrano se vio abocado a un largo exilio que duró toda una vida, cuarenta y cinco largos y difíciles años. Cuba fue uno de sus lugares de acogida, casa donde vivir, pensar y escribir con libertad. Frente al continente europeo la isla se le presentará, a partir de 1940, como espacio de la poesía y de la filosofía, además de lo político y lo sagrado, y de convivencia entre la naturaleza, la ciudad y la persona.

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Domínguez RomeRo, Noelia (2020). «Revivir la ciudad, el pensamiento y la amistad. María Zambrano en la Cuba de 1940». Monograma. Revista Iberoamericana de Cultura y Pensamiento, n.º 7, pp. 229-249. doi: 10.36008/monograma.202.07.1407. http: revistamonograma.com. ISSN: 2603-5839 Revivir la ciudad, el pensamiento y la amistad. María Zambrano en la Cuba de 1940 Reviving the City, Thought and Friendship. María Zambrano in the Cuba of 1940 Noelia Domínguez RomeRo Universidad de Sevilla [email protected] Resumen: Tras la guerra civil española el destino de la filósofa malagueña María Zambrano se vio abocado a un largo exilio que duró toda una vida, cuarenta y cinco largos y difíciles años. Cuba fue uno de sus lugares de acogida, casa donde vivir, pensar y escribir con libertad. Frente al continente europeo la isla se le presentará, a partir de 1940, como espacio de la poesía y de la filosofía, además de lo político y lo sagrado, y de convivencia entre la naturaleza, la ciudad y la persona. Palabras clave: María Zambrano, Cuba, Ciudad, Razón Poética, Amistad Abstract: Following the Spanish Civil war, the fate of the philosopher from Málaga, María Zambrano, was forced into a long exile that lasted a lifetime, forty-five long and difficult Noelia Domínguez RomeRo 230. Domínguez RomeRo, Noelia (2020). «Revivir la ciudad, el pensamiento y la amistad. María Zambrano en la Cuba de 1940». Monograma. Revista Iberoamericana de Cultura y Pensamiento, n.º 7, pp. 229-249. doi: 10.36008/monograma.202.07.1407. http: revistamonograma.com. ISSN: 2603-5839 years. Cuba was one of her places of welcome, home to live, think and write with freedom. Against the European continent, the island will be for her, as of 1940, a space of poetry and philosophy as well as a space of policy and sacredness, and a place of coexistence between nature, the city and the person. Keywords: María Zambrano, Cuba, City, Poetic Reason, Friendship Fecha de recepción: 27/02/2020 Fecha de aceptación: 10/03/2020 231. Revivir la ciudad, el pensamiento y la amistad. María Zambrano en la Cuba de 1940 Domínguez RomeRo, Noelia (2020). «Revivir la ciudad, el pensamiento y la amistad. María Zambrano en la Cuba de 1940». Monograma. Revista Iberoamericana de Cultura y Pensamiento, n.º 7, pp. 229-249. doi: 10.36008/monograma.202.07.1407. http: revistamonograma.com. ISSN: 2603-5839 Introducción María Zambrano arribó a Cuba —para quedarse, aunque ella no lo vislumbrara— el 1 de enero de 1940 (Castillo, 1987: 76), cuando fue invitada, por el Instituto Cubano de Altos Estudios e Investigaciones Científicas —centro que mostró una enorme solidaridad con los intelectuales españoles exiliados—, a impartir un ciclo de conferencias1, siendo aún profesora en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Y aunque esta vez regresaba como exiliada —o, siguiendo la descripción de su amigo el filósofo, crítico y ensayista cubano Medardo Vitier, como «misionera» (1951: 221)—, volvió a sentir la isla íntima y cercana, semejante a la primera vez que visitó con su marido, el historiador español Alfonso Rodríguez Aldave, por unos días la bahía de La Habana en 1936, antes de la Guerra Civil, camino de Santiago de Chile2. La pensadora revelaría esta vivencia con el tiempo, en señal de su nostalgia y añoranza3. Sobre los pensamientos y sentimientos acerca de las revelaciones de La 1 Al parecer, en iniciativa de su amigo el poeta habanero José Lezama Lima, quien contó con el apoyo de dos figuras relevantes de la cultura cubana de la época: Roberto Agramonte, decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad de La Habana y miembro del Consejo de Gobierno del Instituto de Altos Estudios, y el escritor José María Chacón y Calvo, director de la Revista Cubana, presidente del Ateneo de La Habana y director de Cultura de la Secretaría de Educación. 2 Especialmente, en este brevísimo paso por la capital cubana María Zambrano conoció a José Lezama Lima y a otros intelectuales que años después, en 1944, formarían el grupo literario y artístico más insólito y vanguardista de la historia cultural de Cuba, esto es, Orígenes. 3 Léase la carta de María Zambrano a José Lezama Lima, fechada en Roma, el 1 de enero de 1956, y reproducida por Jorge Luis Arcos en zambRano, M. (1996). La Cuba secreta y otros ensayos. Madrid: Endymion, pp. 207-208, y por Iván González Cruz en Fascinación de la memoria. Textos inéditos de José Lezama Lima. La Habana: Editorial Letras Cubanas, 1993, pp. 231-232. Noelia Domínguez RomeRo 232. Domínguez RomeRo, Noelia (2020). «Revivir la ciudad, el pensamiento y la amistad. María Zambrano en la Cuba de 1940». Monograma. Revista Iberoamericana de Cultura y Pensamiento, n.º 7, pp. 229-249. doi: 10.36008/monograma.202.07.1407. http: revistamonograma.com. ISSN: 2603-5839 Habana, y de Cuba, otro buen amigo, Cintio Vitier4, considera, centrándose en el testimonio de Zambrano, que para conocer la ciudad es necesario adentrarse en «un insondable secreto que es, como siempre, dice María, “un secreto de amor”. Y es rigurosamente así, sin perder su esencia misteriosa, como puede des-velarlo» (1993: 326). Frente a la crisis espiritual, social, política en que estaban sumidas España y Europa, y, con ellas, Occidente, en la primera mitad del siglo xx, La Habana reaparecerá como lugar propio para la filósofa española. En la «islita» —como cariñosamente la llamaba— comenzó a vivir de nuevo y a entrar, rememorando a su admirado San Juan de la Cruz y su cántico de la Noche obscura, «más adentro en la espesura». Cuba, llena de luz y sonidos —voces, danzas, música5— y extrañamente a la vez silenciosa y subterránea, oculta y misteriosa, se volverá, tal y como refleja en «La Cuba secreta»6, carnal y amorosa presencia para la vida y la creación, es decir, «substancia poética visible ya» (Zambrano, 1996: 107), además de recóndito secreto —ese aludido por Cintio Vitier—. La isla, sentida y escuchada desde dentro, pensada desde el corazón, y abierta a la diversidad de la mirada humana, 4 Poeta, escritor y ensayista nacido en Cayo Hueso (Cuba) en 1921; hijo de Medardo Vitier. Integrante del grupo cubano Orígenes, junto a los poetas José Lezama Lima, Ángel Gaztelu, Cleva Solís, Fina García Marruz, Gastón Baquero, Justo Rodríguez Santos, Lorenzo García Vega, Octavio Smith y Virgilio Piñera; los músicos Julián Orbón y José Ardévol; los pintores Mariano Rodríguez y René Portocarrero; y los intelectuales Agustín Pi, Bella García Marruz, José Rodríguez Feo y María Zambrano. El núcleo se creó y se sustanció con la revista que le dio el nombre: Orígenes (1944-1956). 5 Zambrano recuerda con alegría los bailes de los negros de Marianao, lugar próximo al río Almendares, en carta a su amigo José Lezama Lima, escrita en Morelia, el 27 de octubre de 1939. Reproducida en La Cuba secreta y otros ensayos. Edición e introducción de Jorge Luis Arcos, o. c., pp. 200-201. Publicada originalmente en la revista Albur, La Habana, 1992, y, con posterioridad, en el libro Fascinación de la memoria. Prólogo y compilación de Iván González Cruz, 1993. El texto original se encuentra en la Colección José Lezama Lima de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí (La Habana): Carpeta Ms. 94-1, n. 2626. 6 Publicada por primera vez en la revista Orígenes, La Habana, año V, n.º 20, invierno de 1948. 233. Revivir la ciudad, el pensamiento y la amistad. María Zambrano en la Cuba de 1940 Domínguez RomeRo, Noelia (2020). «Revivir la ciudad, el pensamiento y la amistad. María Zambrano en la Cuba de 1940». Monograma. Revista Iberoamericana de Cultura y Pensamiento, n.º 7, pp. 229-249. doi: 10.36008/monograma.202.07.1407. http: revistamonograma.com. ISSN: 2603-5839 engrandecida por las poéticas visiones de sus amigos intelectuales cubanos, se le fue desvelando clandestinamente a María Zambrano, y no solo a ella, sino a Cuba misma: Ahora, un libro de poesía cubana me dice que mi secreto, Cuba, lo es en sí misma y no solo para mí. Y no puede eludirse la pregunta acerca de esta maravillosa coincidencia. ¿Será que Cuba no haya nacido todavía y viva a solas tendida en su pura realidad solitaria? (Zambrano, 1996: 108) El libro de poesía cubana que le ayudó a descifrar parte de ese secreto fue Diez poetas cubanos (1937-1947)7. Pero junto al desvelamiento de lo nuevo el nunca abandono de lo traído en las entrañas, España. Así, si nos centramos en 1940, esto es, en el encuentro profundo, físico y vivencial con Cuba, convertida con el tiempo en «secreto de amor», amor primitivo, ancestral, y «carnal apego», no hay que olvidar que la primera de sus intervenciones, celebrada en el Aula Magna de la Universidad de La Habana —se cree, probablemente, que el 10 de enero (Dosil Mancilla, 2004: 130)—, la dedicó Zambrano al estoicismo senequista español8, tema que le inquietaba desde que era una joven estudiante de Filosofía en Madrid9. Igualmente, publicó ese mismo mes de enero 7 Antología y notas de C. Vitier. Véase: VitieR, C. (1948). Diez poetas cubanos (1937-1947). La Habana: Ediciones Orígenes. 8 Sobre este tema, y escritos durante su periodo de estancia en Cuba, pueden consultarse los siguientes manuscritos en el Archivo de la Fundación María Zambrano: «Sobre el estoicismo» (M-485 y fechado en 1940), «El orden del corazón. Notas sobre el estoicismo» (M-323 y fechado en 1945) y «El estoicismo, filosofía de crisis» (M-234 y fechado en 1948). 9 Antes de haber iniciado el exilio, en mayo de 1938, publicó un artículo en la revista Hora de España con el título «Un camino español: Séneca o la resignación» y ese mismo año expresaría a su amiga la escritora española Rosa Chacel su deseo de escribir un libro sobre el estoicismo; deseo que se haría realidad en el continente americano, exactamente, en 1944, cuando apareció su obra El pensamiento vivo de Séneca, escrita en Cuba y publicada en Argentina. Para la primera referencia, vid.: zambRano, M. (1992). Cartas a Rosa Chacel. (ed. A. Rodríguez-Fischer). Madrid: Cátedra, p. 38, y Noelia Domínguez RomeRo 234. Domínguez RomeRo, Noelia (2020). «Revivir la ciudad, el pensamiento y la amistad. María Zambrano en la Cuba de 1940». Monograma. Revista Iberoamericana de Cultura y Pensamiento, n.º 7, pp. 229-249. doi: 10.36008/monograma.202.07.1407. http: revistamonograma.com. ISSN: 2603-5839 un texto dedicado a Don Miguel de Unamuno, en honor a su memoria, en la revista cubana Nuestra España, primera publicación de los exiliados españoles en América, dirigida por Álvaro de Albornoz. En esa alianza cubano-española se desplegó, pues, la vida de Zambrano durante los trece años que habitó en la isla. Ciertamente, «sin espacio, ni tiempo, abolida de golpe» (Zambrano, 1940a: 21) quedó Zambrano tras la guerra. Pero en Cuba otra luz distinta, aunque familiar, brillaba. El reconocimiento de su pensamiento por parte de académicos, profesores y alumnos, junto al calor de los amigos y a la sencilla y alegre vida en La Habana —ciudad en la luz más que en el mar, como a veces parece desprenderse de sus palabras, principalmente en muchas de sus cartas— no tardó en llegar e hicieron que la filósofa barajara pronto la posibilidad de alargar su residencia en la mayor de las Antillas y posponer su regreso a México. El cansancio acumulado y el empeoramiento de su salud aceleraron la decisión de poner fin a la labor como docente desempeñada en la Universidad Michoacana10. Desde ese momento selló Zambrano su destino con la isla hasta su partida definitiva a Europa en 1953, mas ello no supuso un olvido, sino un amor que fue creciendo todavía más en la distancia y con el paso del tiempo, sobre todo por el deseo y la nostalgia del retorno que nunca llegó. para la segunda: zambRano, M. (1944; 1975). El pensamiento vivo de Séneca (presentación y antología). Buenos Aires: Losada 1987. Madrid: Cátedra, 1994. Madrid: Siruela, 2010. Ahora bien, el texto se publicó unos años antes, en forma de artículo. He aquí la referencia: Revista Cubana (La Habana), julio-diciembre, 1941, pp. 5-25. Puede consultarse el escrito original en el Archivo de la Fundación María Zambrano: M-6. 10 Desde Cuba la pensadora escribirá a su amigo el distinguido pensador y escritor mexicano Alfonso Reyes comunicándole lo sucedido. Véase la carta en: zambRano, M. (2005). Días de exilio. Correspondencia entre María Zambrano y Alfonso Reyes, 1939-1959 y textos de María Zambrano sobre Alfonso Reyes, 1960-1989. Compilación, estudio preliminar y notas de A. Enríquez Perea. México D. F.: Taurus, El Colegio de México, p. 232. 235. Revivir la ciudad, el pensamiento y la amistad. María Zambrano en la Cuba de 1940 Domínguez RomeRo, Noelia (2020). «Revivir la ciudad, el pensamiento y la amistad. María Zambrano en la Cuba de 1940». Monograma. Revista Iberoamericana de Cultura y Pensamiento, n.º 7, pp. 229-249. doi: 10.36008/monograma.202.07.1407. http: revistamonograma.com. ISSN: 2603-5839 Entre dos mundos o entre dos continentes María Zambrano encontró en Cuba, en 1940, no solo un pasado histórico y cultural común, sino un presente y un futuro necesarios para su vida, marcada profundamente por el dolor y la pérdida. Y entre sus personales hallazgos descubrió que en esa vida insular lo desconocido cohabitaba armónicamente con lo cotidiano: lo natural hallábase en perfecta convivencia con lo humano, es decir, con el fluir del pueblo cubano y su viva y heterogénea, camaleónica, cultura. Junto al nuevo, vivo y secreto mundo poético de la isla, su naturaleza selvática y sublime se volverá, para la filósofa andaluza, realidad misteriosa, a descifrar, cual una quimera o un ensueño, al modo de la mágica y simbólica jungla pintada en 1943 por el artista cubano, amigo, Wifredo Lam11. Para la pensadora, Cuba se tornará, como escribiera P. Maville, «manigua en donde la vida estalla por todas partes, libre» (1949: 56). La isla caribeña se le vuelve vida y sueño, es decir, topía y utopía, como sostendrá María Zambrano en otro texto escrito y publicado en 1940: «Isla de Puerto Rico (Nostalgia y esperanza de un Mundo Mejor)». Frente a los continentes, aparece: como aquello que responde al ensueño que ha mantenido en pie un esfuerzo duro y prolongado; como la compensación esperada, compensación verdadera más allá de la justicia, 11 Aunque existe en su obra una clara influencia del cubismo y del surrealismo, corrientes que le mostraron el camino de lo fantástico y sobrenatural, Wifredo Lam acabó yendo más allá de estas visiones en aras del alumbramiento de un nuevo imaginario cubano. Una conciencia sobre la especificidad que se alejaba de los presupuestos primeros de su pintura, aquella realizada en Europa. En la década de los cuarenta, ya de regreso a su tierra natal, Cuba, eligió otro rumbo para sus lienzos, al dotarlos de un carácter híbrido que dará lugar al surgimiento de una nueva identidad, esto es, la cubana, con sus raíces africanas y españolas fundamentalmente. Zambrano dedicó un hermoso texto a Lam, escrito en Roma en 1954 y publicado en 1991 en Algunos lugares de la pintura. Noelia Domínguez RomeRo 236. Domínguez RomeRo, Noelia (2020). «Revivir la ciudad, el pensamiento y la amistad. María Zambrano en la Cuba de 1940». Monograma. Revista Iberoamericana de Cultura y Pensamiento, n.º 7, pp. 229-249. doi: 10.36008/monograma.202.07.1407. http: revistamonograma.com. ISSN: 2603-5839 donde la gracia juega su papel. Las islas son el regalo hecho al mundo en días de paz para su gozo. (Zambrano, 2007: 3) Cuba fue, además, un reencuentro con lo conocido, sobre todo por la huella dejada en el país, en torno a 1936, por dos figuras insignes de la poesía española contemporánea: Federico García Lorca y Juan Ramón Jiménez12, y por otros intelectuales españoles, como la pedagoga María de Maetzu o el filólogo e historiador Ramón Menéndez Pidal, cuyos pasos fueron aún más transitorios en la isla, pero firmes e influyentes, antes de la Guerra Civil. Igualmente por lo nuevo que llegaba desde España y que empezaba a dialogar con lo propio, con el elenco más innovador y universal de la cultura nacional cubana, el formado por los isleños Fernando Ortiz, Medardo Vitier, Mariano Brull, Eugenio Florit, José Lezama Lima, Eliseo Diego, Fina García Marruz, Cintio Vitier, Lydia Cabrera, Rosario Rexach, así como por otros jóvenes intelectuales cubanos que se sumaban a estas nuevas voces. Es decir, los poetas, escritores y pensadores exiliados españoles del año 39 que se asentaron en Cuba13, como Zambrano, y con quienes la filósofa estrechó íntimos lazos de amistad, como Manuel Altolaguirre y Concha Méndez —que fundaron la imprenta La Verónica14, y en ella, a partir de octubre de 1939, como se ha indicado, nació la revista Nuestra España, así como Espuela de Plata, La hora de España y Atentamente; a su vez, promovió coloquios y encuentros culturales entre intelectuales 12 Ambos, aunque en distintos momentos de ese fatídico año de 1936, fueron invitados a la isla por el célebre historiador y antropólogo cubano Fernando Ortiz, a través de la Institución Hispanocubana de Cultura. 13 A finales de la década de los noventa el investigador literario y narrador habanero Jorge Domingo Cuadriello ponía énfasis en la necesidad de escribir —y, por ello, de hacer memoria— sobre el exilio republicano español en Cuba. En «Bibliografía secundaria» se recogen las obras principales de este autor sobre el tema en cuestión. 14 Para ahondar en esta imprenta, vid.: ValenDeR, J. (1989). «La Verónica (1942): una revista del exilio», Cuadernos Hispanoamericanos, n.º 473-474, noviembre-diciembre, pp. 221-240. 237. Revivir la ciudad, el pensamiento y la amistad. María Zambrano en la Cuba de 1940 Domínguez RomeRo, Noelia (2020). «Revivir la ciudad, el pensamiento y la amistad. María Zambrano en la Cuba de 1940». Monograma. Revista Iberoamericana de Cultura y Pensamiento, n.º 7, pp. 229-249. doi: 10.36008/monograma.202.07.1407. http: revistamonograma.com. ISSN: 2603-5839 cubanos y españoles—; y Bernardo Clariana, Juan Chabás, Álvaro de Albornoz y su hija Concha, y la presencia insustituible del médico y escritor humanista, de origen italiano, pero español en alma y sentimiento, Gustavo Pittaluga; y por lo aportado por los intelectuales españoles que visitaban Cuba temporalmente, como el poeta Pedro Salinas o el filósofo José Ferrater Mora. Con ellos vivió Zambrano en la isla de Cuba años de entrañable amistad y enriquecedor diálogo, haciendo de su soledad en el destierro, de ese lamentable destierro sentido por Clariana, una soledad menos dolorosa: Lamentable es el hombre sometido a destierro si no es igual la rosa que ven los mismos ojos ni la voz se entrecorta ante entrañables nombres. Únicas son las lágrimas que anegan sus pupilas. (1943: 58) Tras la guerra civil española Cuba fue un refugio para los exiliados —para unos, transitorio; para otros, más perdurable—, y, en ocasiones, un puente hacia otros países de América Latina (Naranjo Orovio, 1988: 166), en especial, hacia México y Puerto Rico. En 1939 los españoles republicanos, que huían del desastre y de la barbarie de España y de Europa y cruzaron el Atlántico buscando una mejor vida, encarnaban para los cubanos otra razón, no la «instrumental»15 contra la que se habían resistido durante décadas, sino una razón moral, reflejo de unos valores éticos compartidos. Además, las dramáticas circunstancias históricas, unidas a unos ideales políticos afines, avivaron el interés por restablecer relaciones culturales entre Cuba y España, las cuales ya se habían empezado a manifestar unos años atrás, en 1937, cuando el gobierno cubano 15 La resistencia a la «moral instrumental» a la que se refiere Rafael Rojas. Véase: Rojas, R. (1998). Isla sin fin. Contribución a la crítica del nacionalismo cubano. Miami: Universal. Noelia Domínguez RomeRo 244. Domínguez RomeRo, Noelia (2020). «Revivir la ciudad, el pensamiento y la amistad. María Zambrano en la Cuba de 1940». Monograma. Revista Iberoamericana de Cultura y Pensamiento, n.º 7, pp. 229-249. doi: 10.36008/monograma.202.07.1407. http: revistamonograma.com. ISSN: 2603-5839 En esta primera estancia María Zambrano empezó a colaborar en las revistas filosóficas y literarias cubanas más importantes del momento: Nuestra España, Espuela de Plata, Poeta, Ciclón, Bohemia, Lyceum, Universidad de La Habana. En especial, en Nuestra España apareció, en mayo de 1940, el escrito «Confesiones de una desterrada. Una voz que sale del silencio», texto íntimo y sobrecogedor, que por su mímesis de autobiografía e historia recuerda a su obra novelada Delirio y destino. Los veinte años de una española —cuya redacción inició en Cuba en 1951, aunque verá la luz en Europa en la década de los ochenta—. Del mismo modo, dictó conferencias y cursos, fundamentalmente, sobre cuestiones éticas y sobre poetas y filósofos españoles; temas e inquietudes que estuvieron presentes también en sus intervenciones ofrecidas en Puerto Rico. Si ese estar «entre dos mundos o entre dos Continentes», recordando las palabras que más adelante, en 1952, Zambrano escribirá a su amiga cubana Josefina Tarafa, significó «una situación de privilegio desde el punto de vista moral e intelectual»32, fue a la vez tragedia. Los problemas de la historia española seguían siendo preocupación para Zambrano en América, y sus contribuciones, conferencias y cursos se convirtieron en testimonio vivo de ello. De regreso a Cuba, después de su fugitivo paso por Puerto Rico, participó en agosto de 1940, junto con su marido y otros intelectuales españoles, entre ellos sus amigos Manuel Altolaguirre, Bernardo Clariana y José Ferrater Mora, en un seminario formado por tema central abordado por la filósofa es el surgimiento de la conciencia histórica en el hombre, alumbrará una mayor comprensión de la problemática tratada en los artículos anteriormente citados sobre la mujer en la historia y la cultura de Occidente. A su vez, pronunció en octubre de 1940 «Tres momentos de la crisis histórica», en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, y sobre este tema publicó, en 1949, su ensayo «La crisis de la cultura de Occidente»; «crisis»: palabra que definió, para Zambrano, la historia occidental del siglo x, su cultura, su tiempo. 32 Carta de María Zambrano a su amiga cubana Josefina Tarafa, escrita en París, el 12 de marzo de 1951. Archivo de la Fundación María Zambrano. 245. Revivir la ciudad, el pensamiento y la amistad. María Zambrano en la Cuba de 1940 Domínguez RomeRo, Noelia (2020). «Revivir la ciudad, el pensamiento y la amistad. María Zambrano en la Cuba de 1940». Monograma. Revista Iberoamericana de Cultura y Pensamiento, n.º 7, pp. 229-249. doi: 10.36008/monograma.202.07.1407. http: revistamonograma.com. ISSN: 2603-5839 una veintena de conferenciantes, sobre «Los problemas de la vida española desde 1873» —promovido por la Asociación de Amigos de la República Española33, organismo que dependía de la Acción Republicana de España en Cuba, y cuya dirección estaba a cargo de Álvaro de Albornoz—, memoria de un pueblo: pasado, presente y porvenir de los exiliados españoles. A modo de epílogo Frente a la barbarie, la filosofía, la poesía, el arte, la amistad como salvavidas. Desde una óptica intelectual, Zambrano vivió su juventud insular, en la década de los cuarenta, rodeada de un ambiente vivaz y dialogante, y sutil y profundamente renovador, en contraste con el panorama cultural de la Cuba de años atrás. Por suerte, la filosofía cubana empezaba a resurgir en ese tiempo34. Por un lado, como efecto bumerán de la reforma de la filosofía europea, dadas las circunstancias de la crisis occidental, hecho que propició, además, el éxodo de muchos intelectuales a América y, por tanto, el traspase y el intercambio de ideas. Y, por otro lado, por la influencia de lo nuevo que llegaba a través de las revistas filosóficas más trascendentales de la época (Piñera Llera, 1950: 90-91). Y en una línea semejante se encontraba la nueva ola de la literatura cubana, encabezada por los origenistas, y estos en angosto vínculo con la filosofía zambraniana. 33 En la Biblioteca de la Fundación María Zambrano es posible consultar una invitación del Consejo Directivo de Amigos de la República Española para asistir a la conferencia de Zambrano, que tuvo lugar el día 1 de agosto de 1940, a las nueve de la noche, en el salón del Club de Cantineros, sito en el Prado, 553, en la ciudad de La Habana. En el documento aparece el Programa completo del Ciclo. Véase: Carpeta M-252. 34 Y junto a la filosofía también la literatura. Léase: bueno, S. (1950). «Medio Siglo de Literatura Cubana», Lyceum (La Habana), vol. VI, n. 21, noviembre, p. 74. Noelia Domínguez RomeRo 246. Domínguez RomeRo, Noelia (2020). «Revivir la ciudad, el pensamiento y la amistad. María Zambrano en la Cuba de 1940». Monograma. Revista Iberoamericana de Cultura y Pensamiento, n.º 7, pp. 229-249. doi: 10.36008/monograma.202.07.1407. http: revistamonograma.com. ISSN: 2603-5839 Lentamente la vida se le fue abriendo a María Zambrano en la «isla secreta»: el misterio de la realidad y su belleza, el recuerdo de la candidez de la niñez en su Andalucía natal y del amor, la presencia irreemplazable de las amigas y los amigos, así como la irrupción de lo poético y lo sagrado y el florecer de las ideas. Cuba fue todo ello, es decir, reencuentro con el tiempo perdido y posibilidad de un tiempo otro, inexplorado, desconocido. «Y en la vida humana lo decisivo es el tiempo» (Zambrano, 2007: 52), dirá la filósofa en «Apuntes sobre el tiempo y la poesía»35, ensayo que prosigue con el discurso de sus obras mexicanas —Filosofía y poesía y Pensamiento y poesía en la vida española— y se presenta como un eslabón necesario en el largo entramado textual que constituye la denominada razón poética, «bodas de la palabra y el silencio»: En esta vida que da nacimiento a la elegía el problema del tiempo aparece más agudizado que nunca. Es como si solamente se viviese en lo pasajero, consumido por el espectáculo de su gozo, gozando de la realidad justamente lo que en ella sin cesar se marchita. La poesía lo llora; luego recordando, intentará crear la imagen mágica del tiempo sagrado por una forma de lenguaje activo, creador. Seguirá buscando la inocencia de la palabra y lo hará ahondando más y más en el lago de calma y quietud; ese punto, ese centro desde el cual es posible poseerlo todo, sin perderlo ya más. Es, será cada vez más, su ilusión. La palabra se volverá hacia lo que parece ser su contrario y aun enemigo: el silencio. Querrá unirse a él, en lugar de destruirle. Es «música callada», «soledad sonora», bodas de la palabra y el silencio. Pero al retroceder 35 El texto fue publicado por primera vez en la revista Poeta, dirigida por Virgilio Piñera, en La Habana, noviembre de 1942, e integrado más tarde, en 1950, en su libro Hacia un saber sobre el alma. 247. Revivir la ciudad, el pensamiento y la amistad. María Zambrano en la Cuba de 1940 Domínguez RomeRo, Noelia (2020). «Revivir la ciudad, el pensamiento y la amistad. María Zambrano en la Cuba de 1940». Monograma. Revista Iberoamericana de Cultura y Pensamiento, n.º 7, pp. 229-249. doi: 10.36008/monograma.202.07.1407. http: revistamonograma.com. ISSN: 2603-5839 hasta el silencio ha tenido que adentrarse en el ritmo; absorber, en suma, todo lo que la palabra en su forma lógica parece haber dejado atrás: imagen, imagen y metáfora que es simultaneidad antilógica, coexistencia de lo contradictorio y unidad de lo múltiple. Porque solamente siendo a la vez pensamiento, imagen, ritmo y silencio parece que puede volver la palabra a su inocencia perdida, y entonces ser pura acción, palabra creadora. (Zambrano, 2007: 54-55) Noelia Domínguez RomeRo 248. Domínguez RomeRo, Noelia (2020). «Revivir la ciudad, el pensamiento y la amistad. María Zambrano en la Cuba de 1940». Monograma. Revista Iberoamericana de Cultura y Pensamiento, n.º 7, pp. 229-249. doi: 10.36008/monograma.202.07.1407. http: revistamonograma.com. ISSN: 2603-5839 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS aVilés-oRtiz, I. (2016). «María Zambrano en la isla de Puerto Rico: crónica de una estancia particular», Aurora, n.º 17, pp. 6-19. https://doi.org/10.1344/aurora2016.17.1. bueno, S. 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