LABORATORIO DE ARTE 28 (2016), pp. 259-281, ISSN 1130-5762
e-ISSN 2253-8305 - DOI h p://dx.doi.o g/10.12795/LA.2006.i.01.14
PARA HONRA Y GLORIA DE LA ORDEN:
LAS PINTURAS DE LAS GENEALOGÍAS
DE LAS ÓRDENES RELIGIOSAS EN LOS
CONVENTOS QUITEÑOS EN EL BARROCO
FOR THE HONOR AND GLORY OF THE ORDER:
THE PAINTINGS OF THE GENEALOGIES OF RELIGIOUS
ORDERS IN THE QUITO CONVENTS DURING
THE BAROQUE
Ángel Jus o es eBa anz
Uni e sidad de Se illa, España
ajes eba [email protected]
Las ó denes eligiosas masculinas es ablecidas en Qui o enca ga on, du an e el siglo XVII, g an-
des pin u as pa a deco a las cajas de escale a de sus cenobios, que ep esen aban los á boles genealó-
gicos de cada o den. Siguiendo el ejemplo pues o en ma cha po los dominicos, an o agus inos como
anciscanos quisie on mos a a los monjes locales el á bol amilia con sus miemb os más des aca-
dos. Los me ceda ios se suma ían a es a endencia en la cen u ia siguien e. Todos ellos se inspi a on
pa a compone es as pin u as an o en la iconog a ía del á bol de Jessé como en las es ampas lamen-
cas e i alianas que ci cula on po los e i o ios de Ul ama . En es e abajo se es udian es as pin u-
as, así como algunas e siones en lienzo y en escul u a ealizadas a ines del pe íodo i einal.
Palab as cla e: Á bol genealógico, ó denes eligiosas, Qui o, pin u a, ba oco.
Du ing he se en een h cen u y, he male eligious o de s es ablished in Qui o commissioned
la ge pain ings o deco a e he s ai wells o hei monas e ies, ep esen ing he amily ees o each
eligious o de . Following he example s a ed by he Dominicans, bo h Augus inians and F ancis-
cans wan ed o show o he local monks hei amily ees wi h hei mos p ominen membe s. Me -
ceda ians would add o his end in he nex cen u y. They we e inspi ed o compose hese pain ings
bo h in he iconog aphy o he T ee o Jesse and he Flemish and I alian p in s ha ci cula ed all o e
he o e seas e i o ies. In his pape we s udy hese pain ings as well as some e sions in can as and
sculp u es made in he la e ice egal pe iod.
Keywo ds: Family ee, eligious o de s, Qui o, pain ing, ba oque
Ángel Jus o Es eba anz260
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Du an e el siglo XVII se e minan las ob as de los g andes con en os mas-
culinos qui eños –San Agus ín, San F ancisco y San o Domingo–, y ambién las
de las ecole as anciscana y dominica. La cons ucción de iglesias y claus os
de los p incipales cenobios capi alinos concluye du an e el p ime e cio de si-
glo. Como pa e de la deco ación de los mismos, se ealizan los ciclos pic ó icos
sob e la ida del undado de la o den –caso de San Agus ín, y quizás incluso de
San F ancisco1–. Jun o a las se ies sob e la ida de los san os y o as que p esen-
aban a eligiosos no ables den o de la o den – éase la de ca denales agus inos,
los anciscanos de la po e ía del con en o se á ico, e c.–, casi odas las eligio-
nes es ablecidas en Qui o abo dan en es e momen o la ealización de pin u as que
in eg asen a sus más sob esalien es miemb os. Es as ob as se ajus aban a la con-
cepción que enían los eligiosos de su o den como amilias con genealogías celes-
iales que conec aban a los ailes con lo e e no a a és del iempo y del espacio
con sus ances os san os2. La es uc u a de las pin u as, de o ma o e ical, suele
cons a de un eno me á bol en cuyo onco igu an el undado y a eces la Vi -
gen, más un núme o a iable de san os dispues os en las amas. En es as g an-
des composiciones se podía op a po dispone o denadas en las di e en es amas
a las cong egaciones e ins i u os que ue on naciendo del onco o iginal –en el
que lógicamen e apa ecía en luga des acado el san o undado –, o bien si ua a
san os y bea os de la o den según c i e ios que enían que e , en e o os, con la
ele ancia de cada uno. Y ello lo hacen con una cla a in ención. F anciscanos y
agus inos coloca on en la caja de escale a del claus o p incipal de su con en o
qui eño inmensos cuad os ealizados al óleo sob e lienzo po au o es locales. Po
su pa e, los dominicos ubica on una pin u a mu al en la caja de escale a de la
ecole a que habían undado al su de la ciudad. El o ma o se adecuaba a las
dimensiones del espacio, y se ía como eco da o io a los ailes de su glo iosa ge-
nealogía. Pa a au oa i ma se en an o que in eg an es de la o den en el ma co del
ámbi o qui eño –como desde luego lo ha ían en an as o as poblaciones i ei-
nales en las que igu aban es as ob as de g an o ma o–. Jun o con es a inalidad,
el alo deco a i o de las pin u as e a undamen al3. Unido a odo ello, la idea de
1 Si es que e ec i amen e se lle a on en es e momen o 54 cuad os de Roma ep esen-
ando la ida del san o, como señalaba Toba Donoso. Véase TOBAR DONOSO, Julio:
La Iglesia, modelado a de la nacionalidad. La P ensa Ca ólica, Qui o, 1953, p. 343.
2 Véase MELVIN, Ka en: Building Colonial Ci ies o God: Mendican O de s and U -
ban Cul u e in New Spain. S an o d Uni e si y P ess, S an o d, 2012, p. 77.
3 Pé ez Mo e a indica que la conjunción de imagen y ex o esc i o que se da en es as
pin u as de genealogías de la o den hizo de ellas un medio adecuado pa a la p opaganda
de las di e en es ó denes eligiosas. Asimismo, pa a es e au o , con es as pin u as se p o-
piciaba “ an o una lec u a his ó ica como e ó ica y mís ica”. Véase PÉREZ MORERA,
Jesús: “El á bol genealógico de las ó denes anciscana y dominica en el a e i einal”,
Anales del Museo de Amé ica, 4, 1996, p. 119.
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si ua el cuad o o la pin u a mu al en la escale a enía la in ención de se i de es-
ímulo dia io a los miemb os de la comunidad qui eña. Así, ya que los eligiosos
hab ían de subi y baja la escale a a ias eces al día, al e es as g andes pin u-
as se sen i ían pa e, humilde si se quie e, de ese g an á bol en cuyas amas habi-
aban o os an os he manos de eligión que les habían an ecedido en el iempo, y
que habían lle ado idas ejempla es y dignas de emulación4. La colocación en la
caja de escale a, además, pe mi ía al monje qui eño i descub iendo los di e en es
ni eles de la pin u a, no obse ando únicamen e la pa e in e io , sino pudiendo
econoce en las dis in as amas a los pe sonajes más des acados, quienes a su ez
solían es a iden i icados po ca elas o ilac e ias con su nomb e.
P ecisamen e al hilo de es a idea, Sebas ián señalaba cómo es e ema encon-
a ía los luga es adecuados pa a su exposición y lec u a his ó ica, e ó ica y mís-
ica en iglesias, claus os, e ec o ios, biblio ecas y salas capi ula es5. En el caso
qui eño, ue on las cajas de escale a los espacios idóneos pa a al in. Así sucede
en el con en o de San F ancisco, y ambién en San Agus ín y la Recole a de la
Peña de F ancia o iginalmen e. En elación a los monas e ios emeninos, el de
San a Cla a conse a una e sión escul ó ica del á bol dominico en la caja de es-
cale a. Pe o en Amé ica no siemp e es u ie on pensadas es as pin u as pa a los
claus os, sino que a eces ue on ideadas di ec amen e pa a la iglesia6. Es a úl-
ima ubicación, que hoy sí iene La Regla de San Agus ín, no ue la o iginal ni
nunca se pensó pa a las iglesias qui eñas.
4 Donahue-Wallace apun a, en elación a las pin u as mu ales del con en o agus ino
de Ac opan, que es as se i ían de inspi ación a los ailes que es udiaban en el cenobio.
De es a mane a, cuando pasaban po las escale as eco daban sus enseñanzas y en en-
dían su llamada a la acción. Véase DONAHUE-WALLACE, Kelly: A and A chi ec u e
o Vice egal La in Ame ica, 1521-1821. Uni e si y o New Mexico P ess, Albuque que,
2008, p. 50.
5 SEBASTIÁN, San iago: El ba oco ibe oame icano. Mensaje iconog á ico. Edicio-
nes Encuen o, S.A., Mad id, 1990, pp. 289-290.
S a on-P ui man enía que los eno mes cuad os sob e las genealogías de las ó de-
nes eligiosas son exclusi os de la Sudamé ica i einal, aunque ambién hay ejemplos no-
ohispanos y peninsula es. Véase STRATTON-PRUITT, Suzanne L: “Á bol genealógico
de la O den F anciscana”, en The A o Pain ing in Colonial Qui o. Sain Joseph´s Uni e -
si y P ess, Philadelphia, 2012, p. 45. Así, en Mon illa (Có doba) hay un cuad o de g andes
dimensiones de la Genealogía agus iniana, conse ado en la an igua iglesia de los agus i-
nos de la localidad, basado en el mismo g abado que el de Qui o (de Oli ie o Ga i), y en
G anada se conse an dos pin u as de Risueño sob e la genealogía me ceda ia, en sus a-
mas masculina y emenina.
6 Los casos no ohispanos que p opo ciona Mel in son signi ica i os en es e sen ido.
Véase MELVIN, Ka en: Building Colonial Ci ies o God…, op. ci ., p. 79. De es a mane a,
no sólo los ailes, sino ambién los ieles que en asen a las iglesias, se ían es igos de la im-
po ancia de la O den a la que pe enecía el emplo.
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En cuan o al momen o de su ealización, es de las ó denes masculinas es a-
blecidas en la capi al de la Real Audiencia –dominicos, anciscanos y agus inos–
enca ga on es as pin u as en el siglo XVII. Po su pa e, me ceda ios y jesui as
cons i uyen casos di e en es. Pa a los p ime os, hubo que espe a has a mediados
del siglo XVIII, cuando encon amos en Qui o una pin u a de es a iconog a ía
que exhibía en un á bol los u os p incipales de la o den. En cuan o a los jesui-
as, no se conse a en la ac ualidad ninguna pin u a que siga es e esquema –ni
apa ece mencionada en el in en a io de los bienes de los jesui as de Qui o, ela-
bo ado en 1784 as su expulsión de los e i o ios de la mona quía hispánica7–.
A pesa de la indudable impo ancia que iene el ema, es e no ha susci ado
el in e és de muchos in es igado es. Cabe des aca el es udio que en 1996 dedicó
Pé ez Mo e a a los á boles genealógicos anciscanos y dominicos en el a e i-
einal, dejando de lado en cambio a las demás ó denes8. De una o ma esumida,
apo aba conocimien o sob e las uen es g abadas y algunos ejemplos en Amé-
ica y Cana ias. Pe o en elación a Qui o, sólo aía a colación una pin u a y una
escul u a del á bol dominico, ob iando o as e siones de es a iconog a ía y, de
mane a incomp ensible, la g an pin u a de la genealogía anciscana. Hubo in es-
igado es que se e e ían de mane a aún más pa cial a es a iconog a ía, a ando
algún que o o ejemplo suel o9. Ya en elación di ec a con el a e qui eño, hubo
algunas apo aciones en la ob a colec i a The A o Pain ing in Colonial Qui o10,
en la que u imos ocasión de colabo a . En es a ob a, concebida como un ca á-
logo de pin u a qui eña i einal, igu aban algunos lienzos de los aquí a ados,
aunque en esa ocasión analizados indi idualmen e po o as colegas, sin o ece
una isión de conjun o que se in e esase po la ascendencia de es a iconog a ía.
Las pin u as y g upos escul ó icos cuyo es udio abo damos en es e abajo e-
nían un cla o p eceden e en elación an o a la es uc u a como a la p opia icono-
g a ía: el Á bol de Jessé, que ep esen aba la genealogía de C is o. Según K oge
y G anzie a, las ó denes eligiosas u iliza on p ecisamen e es a imagen, aun-
que ans o mada en á bol genealógico de la o den, pa a su p opia p omoción y
7 El in en a io, ansc i o po la his o iado a ecua o iana Ma ía An onie a Vásquez
Hahn, es á ep oducido en MORENO EGAS, Jo ge y o os: Radiog a ía de la pied a: los
jesui as y su emplo en Qui o. FONSAL, Qui o, 2008, pp. 387-429.
8 PÉREZ MORERA, Jesús: “El á bol genealógico…”, op. ci ., pp. 119-126.
9 Po ejemplo, MELVIN, Ka en: Building Colonial Ci ies o God…, op. ci ., pp. 77-
80, quien es udiaba dos pin u as, una del á bol anciscano y o o dominico, en con en os
de Puebla y Oaxaca. O San iago Sebas ián, que dedicaba unas líneas al á bol genealógico
anciscano en Amé ica, sin e e i se en ningún momen o a la g an pin u a qui eña. Véase
SEBASTIÁN, San iago: El ba oco ibe oame icano. Mensaje iconog á ico. Ediciones En-
cuen o, Mad id, 1990, p. 316. En cambio, no hacía mención a es e asun o en su econo-
cida ob a Iconog a ía e iconología del a e no ohispano. G upo Azabache, México, 1992.
10 The A o Pain ing in Colonial Qui o. Sain Joseph´s Uni e si y P ess, Philadel-
phia, 2012.
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au oglo i icación11. De es a iconog a ía p imigenia, que u o una amplia di usión
en la Edad Media, se conse an incluso algunos lienzos en Amé ica, que demues-
an cómo en plena época ba oca enía igencia el ema, aunque a eces aña-
diendo ad ocaciones locales al mismo12. La iconog a ía del Á bol de Jessé u o
g an di usión me ced a la es ampa de Johannes Wie ix (1573). U ilizando la es-
uc u a a bó ea, esul aba sencillo sus i ui a los miemb os de la genealogía de
C is o po los indi iduos más des acados de cada o den. Pe o es que los a is as
ame icanos con aban además, en muchos de los casos, con es ampas eu opeas
ealizadas po au o es que, bajo supe isión de algún eligioso de cada o den, da-
ían con el modelo conc e o a segui en o os con en os. Respec o a los e e en es
g á icos, ob iamen e exis en modi icaciones que se ap ecian en el es ilo local, pe o
ambién exis e una decisión de simpli ica , siquie a some amen e, el denso con e-
nido de la es ampa. Y ello sucede no en elación al núme o de igu as incluidas,
sino a las nume osas ca elas que solían coloca se en los má genes de los g aba-
dos. En la pa e supe io del á bol genealógico de cada amilia eligiosa, como e-
ma e del á bol suele apa ece la Vi gen, siendo las ad ocaciones elegidas las más
ce canas a la o den13.
EL ÁRBOL DOMINICO: LA VIRGEN DE LA ESCALERA
La p ime a ep esen ación del á bol genealógico de una o den eligiosa en
el a e de la Real Audiencia de Qui o, que p esen a ca ac e ís icas que luego se
epe i án en las demás pin u as obje o de es e es udio, pe enece a la O den de
P edicado es, y da a de comienzos del siglo XVII. Según Gómez-Chacón, la e-
p esen ación del á bol genealógico de los dominicos, a modo de a ian e icono-
g á ica del Á bol de Jessé, se di undió po los con en os obse an es dominicanos
eu opeos en e ines del siglo XV y comienzos del siguien e14. En es a ocasión, se-
ía el pecho del san o español el núcleo del que sald ían las amas cuyos u os
11 KROGER, Joseph y GRANZIERA, Pa izia: Az ec Goddesses and Ch is ian Ma-
donnas: Images o he Di ine Feminine in Mexico. Ashga e Publishing, L d., Su ey, 2012,
p. 107. Los au o es ye an al a i ma ajan emen e que las ep esen aciones de es e ipo
desapa ecen en Eu opa después del siglo XVI, pues a con inuación menciona emos algu-
nos ejemplos que da an al menos de un siglo después.
12 Así sucede con el lienzo que ep esen a el Á bol de Jessé con la Vi gen de Guadalupe,
pin u a anónima cus odiada en el san ua io guadalupano de Acámba o, Guanajua o, que
ep oducía Sebas ián en un es udio publicado en 1992. Véase SEBASTIÁN, San iago: Ico-
nog a ía e iconología..., op. ci ., p. 44.
13 Según Pé ez Mo e a, la Vi gen del Rosa io pa a los dominicos, y la Inmaculada
pa a los anciscanos. Véase PÉREZ MORERA, Jesús: “El á bol genealógico…”, op. ci .,
p. 120.
14 GÓMEZ-CHACÓN, Diana Lucía: “San o Domingo de Guzmán”, Re is a Di-
gi al de Iconog a ía Medie al, ol. V, nº 10, 2013, p. 97. h ps://www.ucm.es/da a/con /
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son los más des acados hijos de San o Domingo. Es a iconog a ía enía como mi-
sión “po encia el ecue do de los años do ados de la o den y del ca isma espi-
i ual de su undado , así como el de sus más des acados ás agos”15. El modelo
g abado que en cie as ocasiones se usó en Amé ica ue el de Ad ian Collae
(T iumphus Ma y um O dinis P aedica o um)16. Pe o en Qui o no se sin ió la ne-
cesidad de mos a de es a o ma a los dominicos más enomb ados, quizás po
con a desde emp ano en la capi al con la imagen de la Vi gen de la Escale a
como modelo álido pa a es e p opósi o. Es a pin u a p esen a a San o Domingo
ecos ado, c eciendo de él una id en cuyo onco apa ece la Vi gen del Rosa io,
y de cuyas amas salen seis san os dominicos –Jacin o de Polonia17, Ped o Má i ,
el bea o San iago de Be agna, Vicen e Fe e y An onino de Flo encia–. El san o
undado sos iene una a a de li ios –símbolo de cas idad y pu eza–, jun o a él un
lib o abie o –a ibu o in elec ual o ep esen ación de las Sag adas Esc i u as18– y
ambién un cacho o de can con una ea p endida en e las auces19.
Es a imagen de La Vi gen de la Escale a –llamada así po su emplazamien o
o igina io en la caja de escale a de la ecole a dominica, hoy en el con en o de
San o Domingo– u o cie a di usión en Qui o, como demues an algunas e -
siones pic ó icas y escul ó icas de los siglos XVIII y XIX. Según Lepage, la pin-
u a es á basada en un g abado de F anco Giacomo, y la uen e de inspi ación
es el Á bol de Jessé. La que hoy se cus odia en la capilla de la Escale a de la igle-
sia del con en o de San o Domingo p ocede de la Recole a de la Peña de F ancia,
docs/621-2013-12-14-09.%20San o%20Domingo%20de%20Guzm%C3%A1n.pd (Con-
sul ado el 15/08/2015).
15 Idem.
16 Véase la pin u a mu al conse ada en el ex-con en o Dominicano de San iago
Após ol, Culiapán, Oaxaca, México, ep oducida en la web del P ojec on he Eng a-
ed Sou ces o Spanish Colonial A (PESSCA). h p://coloniala .o g/a chi es/subjec s/
pious-allego ies/cong ega ional#c2238a-2238b (Consul ado el 15/09/2015).
17 Es e, po cie o, ac ualmen e con unos asgos indígenas que no co esponden ni
con su iconog a ía o iginal, ni con la que había ideado ay Ped o Bedón, al y como se
puede cons a a en la copia de Albuja.
18 GÓMEZ-CHACÓN, Diana Lucía: “San o Domingo de Guzmán…”, op. ci .,
pp. 91-92.
19 Es e de alle iconog á ico p ocede de las isiones de Juana de Aza, mad e de San o
Domingo, a quien se e eló que lo que lle aba en el ien e no e a un niño sino un cacho-
o con la mencionada ea, lo que simbolizaba que su ás ago se ía un p edicado insigne,
que con el lad ido de su san a palab a, exci a ía a la igilancia de las almas do midas en el
pecado y lle a ía po odo el mundo el uego que Jesuc is o ino a ae a la ie a. Véase
GELABERT, Miguel y MILAGRO, José Ma ía: San o Domingo de Guzmán is o po sus
con empo áneos. Biblio eca de Au o es C is ianos, Mad id, 1966, pp. 148-149. En las e-
p esen aciones qui eñas, an o más ap opiado el de alle de la ea, y más aún el de si ua al
pe o sob e el o be, alusión a la p esencia de la o den dominica en odo el mundo.
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undada en 1600, y ue ealizada po ay Ped o Bedón poco después (Figu a 1).
La pin u a abajada po uno de los p incipales a is as del p ime e cio del si-
glo XVII en Qui o ue asladada desde su p ime emplazamien o y pasada de su
o iginal sob e mu o al lienzo en 1909. Los e oques esul an ap eciables en g ado
sumo, pues incluso pa es an signi ica i as como las ca as de la Vi gen y San o
Domingo pa ecen habe sido e ocadas, así como las manos de Ma ía. Un de alle
iconog á ico de impo ancia que se obse a en es a ob a, pe o en ninguna de sus
e siones pos e io es –ni pic ó icas ni escul ó icas–, es la pequeña igu a del Niño
su giendo de una lo nacida del co azón sob e el pecho de la Vi gen. Debe de se
un añadido que da e de la época de su aslado, ya que no apa ece en ninguna de
las o as piezas, las más a días de ellas ealizadas en el siglo XIX. Es más, en una
copia ealizada po Joaquín Albuja – esponsable de aslada al lienzo la ob a
o iginal pa a sal a la de su desapa ición–, y con des ino a la Recole a con e -
ida ya en cenobio de eligiosas del Buen Pas o , ampoco apa ecen ni el Niño ni
el co azón20. Un de alle meno que ambién se modi icó es la co ona, pues en o-
das las e siones pos e io es iene unos impe iales que no igu an en la o iginal,
no sabemos si po habe se al e ado en la época de su aslado o en una es au a-
ción pos e io –que pa ece lo más lógico–, o bien po debe se a una a iación del
siglo XVIII que u ie a éxi o.
Como indicamos an es, la iconog a ía o iginalmen e plasmada po ay Pe-
d o Bedón en la Recole a debió causa cie o in e és en e los ieles qui eños. La
idea de des aca la elación en e la Vi gen del Rosa io y San o Domingo me-
dian e la id de la que su gen los san os dominicos u o éxi o en los siglos e-
nide os, y así se encuen an mues as en pin u a y escul u a. La cla e de la g an
acep ación de es a iconog a ía nos la puede da el eligioso se illano F ancisco
An onio de Mon al o, quien en 1687 señalaba que los p odigios de la imagen p e-
sen aban “con inuamen e la de oción de los ieles con sus plega ias y o os”21. Lo
20 La pin u a de Albuja iene una insc ipción en la pa e in e io en la que señala que
es copia iel del o iginal, colocada en el luga que aquella había ocupado has a 1871. El
lienzo es á ep oducido en VARGAS, José Ma ía: Pa imonio A ís ico Ecua o iano. Fun-
dación F . José Ma ía Va gas y TRAMA Ediciones, Qui o, 2005 (3ª edición, co egida y
aumen ada), p. 280.
En cuan o al o ma o de la pin u a, el aslado a lienzo e ec uado po Albuja no ue la
solución de ini i a pa a su conse ación. El es ado de de e io o que p esen aba a comien-
zos del siglo XXI obligó al FONSAL a in e eni , es au ando la ob a y ans i iéndola a
un sopo e sólido –un bas ido de aluminio en es a ocasión–. Véase LEPAGE, And ea C:
“Vi gen de la Escale a”, en The A o Pain ing in Colonial Qui o. Sain Joseph´s Uni e -
si y P ess, Philadelphia, 2012, p. 22.
21 MONTALVO, F ancisco An onio de: Milicia angelica del cing lo de S. Thomas de
Aq ino, quin o doc o de la Yglesia. Iuan Iago Koma ek, Roma, 1687. El agmen o del
ex o ue ep oducido po VARGAS, José Ma ía: Pa imonio A ís ico Ecua o iano…, op.
ci ., p. 277.
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cie o es que, a di e encia de las o as pin u as de genealogías de la o den –que no
u ie on e siones pos e io es des inadas al ámbi o con en ual ni al domés ico–,
la Vi gen de la Escale a dio el sal o al medio y pequeño o ma o, desde el lienzo
a la made a. De en e las a ias pin u as de es e asun o, que p esen an las mis-
mas ca ac e ís icas composi i as con pequeñas a ian es, la de mayo calidad es
la que con el núme o de in en a io AC.1351 conse a la Casa de la Cul u a Ecua-
o iana en su Museo de A e Colonial (Figu a 2). Quizás, las mayo es di e encias
se encuen an en los ges os de los san os su gidos de las amas del á bol y en la
pale a elegida, más p opia del gus o qui eño de ines del siglo XVIII y comien-
zos del XIX. Respec o a la o iginal ambién des aca un cambio en los acimos de
u a, pues si los p ime os e an de u a in a, los segundos lo son de u a blanca, más
aco de con la en onación gene al de la pin u a. Po o a pa e, los san os que apa-
ecían iden i icados con sus nomb es sob e las lo es22, no ienen iden i icación en
es e cuad o, más allá de sus símbolos pa lan es. O as dos e siones pic ó icas de
es e asun o conse a ambién la Casa de la Cul u a Ecua o iana en los ondos de
su Museo de A e Colonial. La que iene el núme o de in en a io AC.1342 es más
ce cana a la pin u a de la Recole a de la Peña de F ancia, con el pe o y los san-
os dispues os en la misma posición y luga 23. Ni es as dos ni la núme o AC.0751,
an es mencionada, ienen ampoco el Niño ni el co azón en el pecho.
Jun o a las pin u as ci adas cabe des aca algunas allas en made a polic o-
mada de ines del siglo XVIII, de medio o ma o, y conse adas en monas e ios
de clausu a. Así, la del Museo del Monas e io de San a Ca alina de monjas do-
minicas (1,25 x 0,95 x 0,41 m.), que sigue de ce ca el mismo modelo (Figu a 3). El
g upo hace gala de un abajo exquisi o de la made a. Como en su e e en e pic ó-
ico, San o Domingo eposa umbado en la pa e in e io , jun o a un lib o y un pe-
o. T as él se le an a un á bol, cuyo onco ocupa la Vi gen, co onada y con ce o24,
pe o sin el Niño ni el co azón que apa ecían en la pin u a mu al de la Recole a de
la Peña de F ancia. Seis san os dominicos su gen de las amas del á bol, cuajado de
acimos de u as, como en la pin u a. Los dominicos apa ecen de medio cue po, is-
iendo el hábi o de la o den. La no edad adica en que el á bol es á ema ado po
el g upo de la T inidad en su o ma o odoxa de ep esen ación. De es a mane a, se
es ablece un ínculo di ec o en e el undado de la o den de P edicado es, la Ma-
d e de Dios y la T inidad. El g upo escul ó ico en made a que Pé ez Mo e a si úa
en la escale a p incipal del Monas e io de San a Cla a25, muy simila , es p ueba de
la ex ensión de es a iconog a ía.
22 Al menos, algunos de ellos, no sabemos si añadidos en época pos e io .
23 En es a pin u a, el san o no lle a la a a de li ios, y no se ap ecia si hay o be bajo el
pe o. Po o a pa e, no apa ece el lib o abie o, como en o as imágenes qui eñas.
24 Y suponemos que o iginalmen e ambién con osa io, aunque hoy al a es e de alle.
25 PÉREZ MORERA, Jesús: “El á bol genealógico…”, op. ci ., p. 121.
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A di e encia del caso de los dominicos de Qui o, del es o de ó denes es able-
cidas en la ciudad sólo se conse a una pin u a de su á bol genealógico. De agus-
inos y anciscanos se ealiza on dos lienzos de g andes dimensiones concebidos
pa a las cajas de escale a de es os cenobios, mien as que los me ceda ios nos han
legado un pequeño cuad o de simila ema26.
LA REGLA DE SAN AGUSTÍN
La pin u a que conse an los agus inos qui eños es, po su calidad a ís ica,
la más sob esalien e de las elacionadas con el á bol genealógico de una o den e-
ligiosa en Qui o (Figu a 4). Fue ealizada po Miguel de San iago y sus colabo a-
do es en e 1656 y 1658, suponiendo el b oche de o o a la se ie sob e la ida del
san o e minada en 1656 y des inada a o na el claus o del con en o. En elación
a La Regla, su ubicación o iginal ue la caja de escale a del con en o –de hecho,
se la conocía como “el cuad o de la G ada”, según se ecoge en in en a io eali-
zado de los bienes del con en o27–. Ac ualmen e se exhibe en el p esbi e io de la
iglesia, pe diendo pa e de su sen ido o iginal. De es a eno me pin u a ya esc i-
bimos un a ículo hace unos años. En él analizamos la iconog a ía, el es ilo, di-
mos a conoce la uen e g abada u ilizada po Miguel de San iago, y ambién el
pe iplo de la pin u a po las di e en es dependencias del con en o28. Gisbe indi-
caba, en elación al a e de los Andes, que jun o al cuad o qui eño había algunos
lienzos de g andes dimensiones que mos aban a San Agus ín con odos los san-
os de la o den, aunque no indicaba más ejemplos ni especi icaba si es os ambién
u ilizaban el á bol como es uc u a29. En la iglesia de los agus inos de Mon illa
(Có doba) se conse a o a g an pin u a que se basa en las es ampas de Oli ie o
26 Debido a las dimensiones de es a pin u a, que no son compa ables a las inmensas
elas de agus inos y anciscanos, p obablemen e la ubicación o iginal ue a dis in a de las
cajas de escale a.
27 A chi o His ó ico del Con en o de San Agus ín de Qui o (A.H.S.A.), Tomo 94: Li-
b o de Fáb ica 1871-1920, ol. 79 . En es e in en a io se indica que, al momen o de eali-
za lo, el cuad o p esidía el p esbi e io de la iglesia. Se ía después cuando se colocase en el
lado de echo del p esbi e io, en en ado al g an cuad o de Luis Cadena La con e sión de
San Agus ín. Po o a pa e, en no a i mada el 29 de mayo de 1881 po el pad e Ángel Fa -
eschi, se indica que se colocó el “Cuad o de la g ada”, aunque no se hace mención más
p ecisa de dónde ni si se e ie e a La Regla. Véase A.H.S.A., Vol. 84. “Lib o nº 218, In en-
a io del Con en o e Iglesia de San Agus ín, 1880”, ol. 67 .
28 JUSTO ESTEBARANZ, Ángel: “El cuad o g ande que llaman de la ge a quía: la
Regla de San Agus ín de Miguel de San iago”, Qui umbe, 16, 2011, pp. 159-178.
29 GISBERT, Te esa: “El a e agus iniano en los Andes”, en Iconog a ía agus iniana.
Ins i u um His o icum Augus inianum, Roma, 2001, p. 299. Uno de ellos es el que se con-
se a en la Iglesia de San Agus ín de Lima, a ibuido a Basilio Pacheco y ealizado en el si-
glo XVIII. Véase h p://coloniala .o g/a wo ks/1947B (Consul ado el 27/09/2015).
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amaño, es as pin u as genealógicas45. Hab ía que espe a al XVIII pa a que los
me ceda ios a on asen la iconog a ía, aunque a meno amaño y en la Recole a.
La apa ición de es a ep esen ación mediada la cen u ia ilus ada, unidad a las
a ias e siones del á bol dominico echables incluso a comienzos del XIX, ha-
blan de la pe i encia de es a iconog a ía en la ciudad andina.
Fecha de ecepción: 15 de sep iemb e de 2015.
Fecha de acep ación: 20 de no iemb e de 2015.
45 La g an pin u a dominica que mos aba al san o undado con la Vi gen y o os
san os de la O den, conse ada en el con en o de San o Domingo, no enía es a iconog a-
ía exac amen e, sino que p esen aba a la Vi gen del Rosa io con san os dominicos, y se
hallaba colocada en el ansep o de la iglesia. E a una pin u a mu al, cuya ealización se
puede echa hacia 1620. En ella, jun o a los san os dominicos igu aba Sebas ián Dá ila,
maes o ca pin e o español que ealizó las echumb es de made a de la iglesia dominica.
Hacia 1730 se colocó sob e ella un lienzo que ep esen a a la Vi gen p o ec o a de la o -
den dominica. Véase WEBSTER, Susan V: Qui o, ciudad de maes os: a qui ec os, edi icios
y u banismo en el la go siglo XVII. Ediciones Abya-Yala, Qui o, 2012, pp. 107-111. Po lo
an o, se ía la O den de P edicado es la p ime a que en Qui o in odujo esas composicio-
nes de la Vi gen p o egiendo a los san os de la o den, y ambién la que op ó po aslada
el esquema del á bol de Jessé a es a idea, así como la que más ímpe u puso en la misma, ya
que hemos con abilizado seis piezas de es a iconog a ía –cua o pin u as y dos escul u as–.
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Figu a 1. F ay Ped o Bedón. Vi gen de la Escale a (Capilla de la Escale a, iglesia del
con en o de San o Domingo, Qui o, después de 1600).
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Figu a 2. Anónimo. Vi gen de la Escale a (Museo de A e Colonial. AC.1351. CCE,
ines del siglo XVIII- p incipios del siglo XIX).
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Figu a 3. Anónimo. Vi gen de la Escale a (Monas e io de San a Ca alina.
Museo, siglo XVIII).
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Figu a 4. Miguel de San iago y ob ado . La Regla de San Agus ín (Iglesia de San
Agus ín, Qui o, 1656-58).
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Figu a 5. Anónimo. Á bol genealógico anciscano (Con en o de San
F ancisco de Qui o, mediados del siglo XVII).
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Figu a 6. G abado de Pee e de Jode I, modelo pa a el á bol
anciscano an e io .
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Figu a 7. Anónimo. Á bol genealógico de la o den me ceda ia (Recole a de El
Teja , Qui o, ha. e ce cua o del siglo XVIII).