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Para honra y gloria de la orden: las pinturas de las genealogías de las órdenes religiosas en los conventos quiteños en el Barroco

Abstract

Las órdenes religiosas masculinas establecidas en Quito encargaron, durante el siglo XVII, grandes pinturas para decorar las cajas de escalera de sus cenobios, que representaban los árboles genealógicos de cada orden. Siguiendo el ejemplo puesto en marcha por los dominicos, tanto agustinos como franciscanos quisieron mostrar a los monjes locales el árbol familiar con sus miembros más destacados. Los mercedarios se sumarían a esta tendencia en la centuria siguiente. Todos ellos se inspiraron para componer estas pinturas tanto en la iconografía del árbol de Jessé como en las estampas flamencas e italianas que circularon por los territorios de Ultramar. En este trabajo se estudian estas pinturas, así como algunas versiones en lienzo y en escultura realizadas a fines del período virreinal.

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Para honra y gloria de la orden: las pinturas de las genealogías de las órdenes religiosas en los conventos quiteños en el Barroco

Author: Justo Estebaranz, Ángel
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2016
DOI: 10.12795/LA.2006.i.01.14
Source: https://idus.us.es/bitstreams/ac55c44f-7de0-4124-ae84-3cc1d1fecd13/download
LABORATORIO DE ARTE 28 (2016), pp. 259-281, ISSN 1130-5762
e-ISSN 2253-8305 - DOI h p://dx.doi.o g/10.12795/LA.2006.i.01.14
PARA HONRA Y GLORIA DE LA ORDEN:
LAS PINTURAS DE LAS GENEALOGÍAS
DE LAS ÓRDENES RELIGIOSAS EN LOS
CONVENTOS QUITEÑOS EN EL BARROCO
FOR THE HONOR AND GLORY OF THE ORDER:
THE PAINTINGS OF THE GENEALOGIES OF RELIGIOUS
ORDERS IN THE QUITO CONVENTS DURING
THE BAROQUE
Ángel Jus o es eBa anz
Uni e sidad de Se illa, España
ajes eba [email protected]
Las ó denes eligiosas masculinas es ablecidas en Qui o enca ga on, du an e el siglo XVII, g an-
des pin u as pa a deco a las cajas de escale a de sus cenobios, que ep esen aban los á boles genealó-
gicos de cada o den. Siguiendo el ejemplo pues o en ma cha po los dominicos, an o agus inos como
anciscanos quisie on mos a a los monjes locales el á bol amilia con sus miemb os más des aca-
dos. Los me ceda ios se suma ían a es a endencia en la cen u ia siguien e. Todos ellos se inspi a on
pa a compone es as pin u as an o en la iconog a ía del á bol de Jessé como en las es ampas lamen-
cas e i alianas que ci cula on po los e i o ios de Ul ama . En es e abajo se es udian es as pin u-
as, así como algunas e siones en lienzo y en escul u a ealizadas a ines del pe íodo i einal.
Palab as cla e: Á bol genealógico, ó denes eligiosas, Qui o, pin u a, ba oco.
Du ing he se en een h cen u y, he male eligious o de s es ablished in Qui o commissioned
la ge pain ings o deco a e he s ai wells o hei monas e ies, ep esen ing he amily ees o each
eligious o de . Following he example s a ed by he Dominicans, bo h Augus inians and F ancis-
cans wan ed o show o he local monks hei amily ees wi h hei mos p ominen membe s. Me -
ceda ians would add o his end in he nex cen u y. They we e inspi ed o compose hese pain ings
bo h in he iconog aphy o he T ee o Jesse and he Flemish and I alian p in s ha ci cula ed all o e
he o e seas e i o ies. In his pape we s udy hese pain ings as well as some e sions in can as and
sculp u es made in he la e ice egal pe iod.
Keywo ds: Family ee, eligious o de s, Qui o, pain ing, ba oque
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Du an e el siglo XVII se e minan las ob as de los g andes con en os mas-
culinos qui eños –San Agus ín, San F ancisco y San o Domingo–, y ambién las
de las ecole as anciscana y dominica. La cons ucción de iglesias y claus os
de los p incipales cenobios capi alinos concluye du an e el p ime e cio de si-
glo. Como pa e de la deco ación de los mismos, se ealizan los ciclos pic ó icos
sob e la ida del undado de la o den –caso de San Agus ín, y quizás incluso de
San F ancisco1–. Jun o a las se ies sob e la ida de los san os y o as que p esen-
aban a eligiosos no ables den o de la o den – éase la de ca denales agus inos,
los anciscanos de la po e ía del con en o se á ico, e c.–, casi odas las eligio-
nes es ablecidas en Qui o abo dan en es e momen o la ealización de pin u as que
in eg asen a sus más sob esalien es miemb os. Es as ob as se ajus aban a la con-
cepción que enían los eligiosos de su o den como amilias con genealogías celes-
iales que conec aban a los ailes con lo e e no a a és del iempo y del espacio
con sus ances os san os2. La es uc u a de las pin u as, de o ma o e ical, suele
cons a de un eno me á bol en cuyo onco igu an el undado y a eces la Vi -
gen, más un núme o a iable de san os dispues os en las amas. En es as g an-
des composiciones se podía op a po dispone o denadas en las di e en es amas
a las cong egaciones e ins i u os que ue on naciendo del onco o iginal –en el
que lógicamen e apa ecía en luga des acado el san o undado –, o bien si ua a
san os y bea os de la o den según c i e ios que enían que e , en e o os, con la
ele ancia de cada uno. Y ello lo hacen con una cla a in ención. F anciscanos y
agus inos coloca on en la caja de escale a del claus o p incipal de su con en o
qui eño inmensos cuad os ealizados al óleo sob e lienzo po au o es locales. Po
su pa e, los dominicos ubica on una pin u a mu al en la caja de escale a de la
ecole a que habían undado al su de la ciudad. El o ma o se adecuaba a las
dimensiones del espacio, y se ía como eco da o io a los ailes de su glo iosa ge-
nealogía. Pa a au oa i ma se en an o que in eg an es de la o den en el ma co del
ámbi o qui eño –como desde luego lo ha ían en an as o as poblaciones i ei-
nales en las que igu aban es as ob as de g an o ma o–. Jun o con es a inalidad,
el alo deco a i o de las pin u as e a undamen al3. Unido a odo ello, la idea de
1 Si es que e ec i amen e se lle a on en es e momen o 54 cuad os de Roma ep esen-
ando la ida del san o, como señalaba Toba Donoso. Véase TOBAR DONOSO, Julio:
La Iglesia, modelado a de la nacionalidad. La P ensa Ca ólica, Qui o, 1953, p. 343.
2 Véase MELVIN, Ka en: Building Colonial Ci ies o God: Mendican O de s and U -
ban Cul u e in New Spain. S an o d Uni e si y P ess, S an o d, 2012, p. 77.
3 Pé ez Mo e a indica que la conjunción de imagen y ex o esc i o que se da en es as
pin u as de genealogías de la o den hizo de ellas un medio adecuado pa a la p opaganda
de las di e en es ó denes eligiosas. Asimismo, pa a es e au o , con es as pin u as se p o-
piciaba “ an o una lec u a his ó ica como e ó ica y mís ica”. Véase PÉREZ MORERA,
Jesús: “El á bol genealógico de las ó denes anciscana y dominica en el a e i einal”,
Anales del Museo de Amé ica, 4, 1996, p. 119.
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si ua el cuad o o la pin u a mu al en la escale a enía la in ención de se i de es-
ímulo dia io a los miemb os de la comunidad qui eña. Así, ya que los eligiosos
hab ían de subi y baja la escale a a ias eces al día, al e es as g andes pin u-
as se sen i ían pa e, humilde si se quie e, de ese g an á bol en cuyas amas habi-
aban o os an os he manos de eligión que les habían an ecedido en el iempo, y
que habían lle ado idas ejempla es y dignas de emulación4. La colocación en la
caja de escale a, además, pe mi ía al monje qui eño i descub iendo los di e en es
ni eles de la pin u a, no obse ando únicamen e la pa e in e io , sino pudiendo
econoce en las dis in as amas a los pe sonajes más des acados, quienes a su ez
solían es a iden i icados po ca elas o ilac e ias con su nomb e.
P ecisamen e al hilo de es a idea, Sebas ián señalaba cómo es e ema encon-
a ía los luga es adecuados pa a su exposición y lec u a his ó ica, e ó ica y mís-
ica en iglesias, claus os, e ec o ios, biblio ecas y salas capi ula es5. En el caso
qui eño, ue on las cajas de escale a los espacios idóneos pa a al in. Así sucede
en el con en o de San F ancisco, y ambién en San Agus ín y la Recole a de la
Peña de F ancia o iginalmen e. En elación a los monas e ios emeninos, el de
San a Cla a conse a una e sión escul ó ica del á bol dominico en la caja de es-
cale a. Pe o en Amé ica no siemp e es u ie on pensadas es as pin u as pa a los
claus os, sino que a eces ue on ideadas di ec amen e pa a la iglesia6. Es a úl-
ima ubicación, que hoy sí iene La Regla de San Agus ín, no ue la o iginal ni
nunca se pensó pa a las iglesias qui eñas.
4 Donahue-Wallace apun a, en elación a las pin u as mu ales del con en o agus ino
de Ac opan, que es as se i ían de inspi ación a los ailes que es udiaban en el cenobio.
De es a mane a, cuando pasaban po las escale as eco daban sus enseñanzas y en en-
dían su llamada a la acción. Véase DONAHUE-WALLACE, Kelly: A and A chi ec u e
o Vice egal La in Ame ica, 1521-1821. Uni e si y o New Mexico P ess, Albuque que,
2008, p. 50.
5 SEBASTIÁN, San iago: El ba oco ibe oame icano. Mensaje iconog á ico. Edicio-
nes Encuen o, S.A., Mad id, 1990, pp. 289-290.
S a on-P ui man enía que los eno mes cuad os sob e las genealogías de las ó de-
nes eligiosas son exclusi os de la Sudamé ica i einal, aunque ambién hay ejemplos no-
ohispanos y peninsula es. Véase STRATTON-PRUITT, Suzanne L: “Á bol genealógico
de la O den F anciscana”, en The A o Pain ing in Colonial Qui o. Sain Joseph´s Uni e -
si y P ess, Philadelphia, 2012, p. 45. Así, en Mon illa (Có doba) hay un cuad o de g andes
dimensiones de la Genealogía agus iniana, conse ado en la an igua iglesia de los agus i-
nos de la localidad, basado en el mismo g abado que el de Qui o (de Oli ie o Ga i), y en
G anada se conse an dos pin u as de Risueño sob e la genealogía me ceda ia, en sus a-
mas masculina y emenina.
6 Los casos no ohispanos que p opo ciona Mel in son signi ica i os en es e sen ido.
Véase MELVIN, Ka en: Building Colonial Ci ies o God…, op. ci ., p. 79. De es a mane a,
no sólo los ailes, sino ambién los ieles que en asen a las iglesias, se ían es igos de la im-
po ancia de la O den a la que pe enecía el emplo.
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En cuan o al momen o de su ealización, es de las ó denes masculinas es a-
blecidas en la capi al de la Real Audiencia –dominicos, anciscanos y agus inos–
enca ga on es as pin u as en el siglo XVII. Po su pa e, me ceda ios y jesui as
cons i uyen casos di e en es. Pa a los p ime os, hubo que espe a has a mediados
del siglo XVIII, cuando encon amos en Qui o una pin u a de es a iconog a ía
que exhibía en un á bol los u os p incipales de la o den. En cuan o a los jesui-
as, no se conse a en la ac ualidad ninguna pin u a que siga es e esquema –ni
apa ece mencionada en el in en a io de los bienes de los jesui as de Qui o, ela-
bo ado en 1784 as su expulsión de los e i o ios de la mona quía hispánica7–.
A pesa de la indudable impo ancia que iene el ema, es e no ha susci ado
el in e és de muchos in es igado es. Cabe des aca el es udio que en 1996 dedicó
Pé ez Mo e a a los á boles genealógicos anciscanos y dominicos en el a e i-
einal, dejando de lado en cambio a las demás ó denes8. De una o ma esumida,
apo aba conocimien o sob e las uen es g abadas y algunos ejemplos en Amé-
ica y Cana ias. Pe o en elación a Qui o, sólo aía a colación una pin u a y una
escul u a del á bol dominico, ob iando o as e siones de es a iconog a ía y, de
mane a incomp ensible, la g an pin u a de la genealogía anciscana. Hubo in es-
igado es que se e e ían de mane a aún más pa cial a es a iconog a ía, a ando
algún que o o ejemplo suel o9. Ya en elación di ec a con el a e qui eño, hubo
algunas apo aciones en la ob a colec i a The A o Pain ing in Colonial Qui o10,
en la que u imos ocasión de colabo a . En es a ob a, concebida como un ca á-
logo de pin u a qui eña i einal, igu aban algunos lienzos de los aquí a ados,
aunque en esa ocasión analizados indi idualmen e po o as colegas, sin o ece
una isión de conjun o que se in e esase po la ascendencia de es a iconog a ía.
Las pin u as y g upos escul ó icos cuyo es udio abo damos en es e abajo e-
nían un cla o p eceden e en elación an o a la es uc u a como a la p opia icono-
g a ía: el Á bol de Jessé, que ep esen aba la genealogía de C is o. Según K oge
y G anzie a, las ó denes eligiosas u iliza on p ecisamen e es a imagen, aun-
que ans o mada en á bol genealógico de la o den, pa a su p opia p omoción y
7 El in en a io, ansc i o po la his o iado a ecua o iana Ma ía An onie a Vásquez
Hahn, es á ep oducido en MORENO EGAS, Jo ge y o os: Radiog a ía de la pied a: los
jesui as y su emplo en Qui o. FONSAL, Qui o, 2008, pp. 387-429.
8 PÉREZ MORERA, Jesús: “El á bol genealógico…”, op. ci ., pp. 119-126.
9 Po ejemplo, MELVIN, Ka en: Building Colonial Ci ies o God…, op. ci ., pp. 77-
80, quien es udiaba dos pin u as, una del á bol anciscano y o o dominico, en con en os
de Puebla y Oaxaca. O San iago Sebas ián, que dedicaba unas líneas al á bol genealógico
anciscano en Amé ica, sin e e i se en ningún momen o a la g an pin u a qui eña. Véase
SEBASTIÁN, San iago: El ba oco ibe oame icano. Mensaje iconog á ico. Ediciones En-
cuen o, Mad id, 1990, p. 316. En cambio, no hacía mención a es e asun o en su econo-
cida ob a Iconog a ía e iconología del a e no ohispano. G upo Azabache, México, 1992.
10 The A o Pain ing in Colonial Qui o. Sain Joseph´s Uni e si y P ess, Philadel-
phia, 2012.
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au oglo i icación11. De es a iconog a ía p imigenia, que u o una amplia di usión
en la Edad Media, se conse an incluso algunos lienzos en Amé ica, que demues-
an cómo en plena época ba oca enía igencia el ema, aunque a eces aña-
diendo ad ocaciones locales al mismo12. La iconog a ía del Á bol de Jessé u o
g an di usión me ced a la es ampa de Johannes Wie ix (1573). U ilizando la es-
uc u a a bó ea, esul aba sencillo sus i ui a los miemb os de la genealogía de
C is o po los indi iduos más des acados de cada o den. Pe o es que los a is as
ame icanos con aban además, en muchos de los casos, con es ampas eu opeas
ealizadas po au o es que, bajo supe isión de algún eligioso de cada o den, da-
ían con el modelo conc e o a segui en o os con en os. Respec o a los e e en es
g á icos, ob iamen e exis en modi icaciones que se ap ecian en el es ilo local, pe o
ambién exis e una decisión de simpli ica , siquie a some amen e, el denso con e-
nido de la es ampa. Y ello sucede no en elación al núme o de igu as incluidas,
sino a las nume osas ca elas que solían coloca se en los má genes de los g aba-
dos. En la pa e supe io del á bol genealógico de cada amilia eligiosa, como e-
ma e del á bol suele apa ece la Vi gen, siendo las ad ocaciones elegidas las más
ce canas a la o den13.
EL ÁRBOL DOMINICO: LA VIRGEN DE LA ESCALERA
La p ime a ep esen ación del á bol genealógico de una o den eligiosa en
el a e de la Real Audiencia de Qui o, que p esen a ca ac e ís icas que luego se
epe i án en las demás pin u as obje o de es e es udio, pe enece a la O den de
P edicado es, y da a de comienzos del siglo XVII. Según Gómez-Chacón, la e-
p esen ación del á bol genealógico de los dominicos, a modo de a ian e icono-
g á ica del Á bol de Jessé, se di undió po los con en os obse an es dominicanos
eu opeos en e ines del siglo XV y comienzos del siguien e14. En es a ocasión, se-
ía el pecho del san o español el núcleo del que sald ían las amas cuyos u os
11 KROGER, Joseph y GRANZIERA, Pa izia: Az ec Goddesses and Ch is ian Ma-
donnas: Images o he Di ine Feminine in Mexico. Ashga e Publishing, L d., Su ey, 2012,
p. 107. Los au o es ye an al a i ma ajan emen e que las ep esen aciones de es e ipo
desapa ecen en Eu opa después del siglo XVI, pues a con inuación menciona emos algu-
nos ejemplos que da an al menos de un siglo después.
12 Así sucede con el lienzo que ep esen a el Á bol de Jessé con la Vi gen de Guadalupe,
pin u a anónima cus odiada en el san ua io guadalupano de Acámba o, Guanajua o, que
ep oducía Sebas ián en un es udio publicado en 1992. Véase SEBASTIÁN, San iago: Ico-
nog a ía e iconología..., op. ci ., p. 44.
13 Según Pé ez Mo e a, la Vi gen del Rosa io pa a los dominicos, y la Inmaculada
pa a los anciscanos. Véase PÉREZ MORERA, Jesús: “El á bol genealógico…”, op. ci .,
p. 120.
14 GÓMEZ-CHACÓN, Diana Lucía: “San o Domingo de Guzmán”, Re is a Di-
gi al de Iconog a ía Medie al, ol. V, nº 10, 2013, p. 97. h ps://www.ucm.es/da a/con /

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son los más des acados hijos de San o Domingo. Es a iconog a ía enía como mi-
sión “po encia el ecue do de los años do ados de la o den y del ca isma espi-
i ual de su undado , así como el de sus más des acados ás agos”15. El modelo
g abado que en cie as ocasiones se usó en Amé ica ue el de Ad ian Collae
(T iumphus Ma y um O dinis P aedica o um)16. Pe o en Qui o no se sin ió la ne-
cesidad de mos a de es a o ma a los dominicos más enomb ados, quizás po
con a desde emp ano en la capi al con la imagen de la Vi gen de la Escale a
como modelo álido pa a es e p opósi o. Es a pin u a p esen a a San o Domingo
ecos ado, c eciendo de él una id en cuyo onco apa ece la Vi gen del Rosa io,
y de cuyas amas salen seis san os dominicos –Jacin o de Polonia17, Ped o Má i ,
el bea o San iago de Be agna, Vicen e Fe e y An onino de Flo encia–. El san o
undado sos iene una a a de li ios –símbolo de cas idad y pu eza–, jun o a él un
lib o abie o –a ibu o in elec ual o ep esen ación de las Sag adas Esc i u as18– y
ambién un cacho o de can con una ea p endida en e las auces19.
Es a imagen de La Vi gen de la Escale a –llamada así po su emplazamien o
o igina io en la caja de escale a de la ecole a dominica, hoy en el con en o de
San o Domingo– u o cie a di usión en Qui o, como demues an algunas e -
siones pic ó icas y escul ó icas de los siglos XVIII y XIX. Según Lepage, la pin-
u a es á basada en un g abado de F anco Giacomo, y la uen e de inspi ación
es el Á bol de Jessé. La que hoy se cus odia en la capilla de la Escale a de la igle-
sia del con en o de San o Domingo p ocede de la Recole a de la Peña de F ancia,
docs/621-2013-12-14-09.%20San o%20Domingo%20de%20Guzm%C3%A1n.pd (Con-
sul ado el 15/08/2015).
15 Idem.
16 Véase la pin u a mu al conse ada en el ex-con en o Dominicano de San iago
Após ol, Culiapán, Oaxaca, México, ep oducida en la web del P ojec on he Eng a-
ed Sou ces o Spanish Colonial A (PESSCA). h p://coloniala .o g/a chi es/subjec s/
pious-allego ies/cong ega ional#c2238a-2238b (Consul ado el 15/09/2015).
17 Es e, po cie o, ac ualmen e con unos asgos indígenas que no co esponden ni
con su iconog a ía o iginal, ni con la que había ideado ay Ped o Bedón, al y como se
puede cons a a en la copia de Albuja.
18 GÓMEZ-CHACÓN, Diana Lucía: “San o Domingo de Guzmán…”, op. ci .,
pp. 91-92.
19 Es e de alle iconog á ico p ocede de las isiones de Juana de Aza, mad e de San o
Domingo, a quien se e eló que lo que lle aba en el ien e no e a un niño sino un cacho-
o con la mencionada ea, lo que simbolizaba que su ás ago se ía un p edicado insigne,
que con el lad ido de su san a palab a, exci a ía a la igilancia de las almas do midas en el
pecado y lle a ía po odo el mundo el uego que Jesuc is o ino a ae a la ie a. Véase
GELABERT, Miguel y MILAGRO, José Ma ía: San o Domingo de Guzmán is o po sus
con empo áneos. Biblio eca de Au o es C is ianos, Mad id, 1966, pp. 148-149. En las e-
p esen aciones qui eñas, an o más ap opiado el de alle de la ea, y más aún el de si ua al
pe o sob e el o be, alusión a la p esencia de la o den dominica en odo el mundo.
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undada en 1600, y ue ealizada po ay Ped o Bedón poco después (Figu a 1).
La pin u a abajada po uno de los p incipales a is as del p ime e cio del si-
glo XVII en Qui o ue asladada desde su p ime emplazamien o y pasada de su
o iginal sob e mu o al lienzo en 1909. Los e oques esul an ap eciables en g ado
sumo, pues incluso pa es an signi ica i as como las ca as de la Vi gen y San o
Domingo pa ecen habe sido e ocadas, así como las manos de Ma ía. Un de alle
iconog á ico de impo ancia que se obse a en es a ob a, pe o en ninguna de sus
e siones pos e io es –ni pic ó icas ni escul ó icas–, es la pequeña igu a del Niño
su giendo de una lo nacida del co azón sob e el pecho de la Vi gen. Debe de se
un añadido que da e de la época de su aslado, ya que no apa ece en ninguna de
las o as piezas, las más a días de ellas ealizadas en el siglo XIX. Es más, en una
copia ealizada po Joaquín Albuja – esponsable de aslada al lienzo la ob a
o iginal pa a sal a la de su desapa ición–, y con des ino a la Recole a con e -
ida ya en cenobio de eligiosas del Buen Pas o , ampoco apa ecen ni el Niño ni
el co azón20. Un de alle meno que ambién se modi icó es la co ona, pues en o-
das las e siones pos e io es iene unos impe iales que no igu an en la o iginal,
no sabemos si po habe se al e ado en la época de su aslado o en una es au a-
ción pos e io –que pa ece lo más lógico–, o bien po debe se a una a iación del
siglo XVIII que u ie a éxi o.
Como indicamos an es, la iconog a ía o iginalmen e plasmada po ay Pe-
d o Bedón en la Recole a debió causa cie o in e és en e los ieles qui eños. La
idea de des aca la elación en e la Vi gen del Rosa io y San o Domingo me-
dian e la id de la que su gen los san os dominicos u o éxi o en los siglos e-
nide os, y así se encuen an mues as en pin u a y escul u a. La cla e de la g an
acep ación de es a iconog a ía nos la puede da el eligioso se illano F ancisco
An onio de Mon al o, quien en 1687 señalaba que los p odigios de la imagen p e-
sen aban “con inuamen e la de oción de los ieles con sus plega ias y o os”21. Lo
20 La pin u a de Albuja iene una insc ipción en la pa e in e io en la que señala que
es copia iel del o iginal, colocada en el luga que aquella había ocupado has a 1871. El
lienzo es á ep oducido en VARGAS, José Ma ía: Pa imonio A ís ico Ecua o iano. Fun-
dación F . José Ma ía Va gas y TRAMA Ediciones, Qui o, 2005 (3ª edición, co egida y
aumen ada), p. 280.
En cuan o al o ma o de la pin u a, el aslado a lienzo e ec uado po Albuja no ue la
solución de ini i a pa a su conse ación. El es ado de de e io o que p esen aba a comien-
zos del siglo XXI obligó al FONSAL a in e eni , es au ando la ob a y ans i iéndola a
un sopo e sólido –un bas ido de aluminio en es a ocasión–. Véase LEPAGE, And ea C:
“Vi gen de la Escale a”, en The A o Pain ing in Colonial Qui o. Sain Joseph´s Uni e -
si y P ess, Philadelphia, 2012, p. 22.
21 MONTALVO, F ancisco An onio de: Milicia angelica del cing lo de S. Thomas de
Aq ino, quin o doc o de la Yglesia. Iuan Iago Koma ek, Roma, 1687. El agmen o del
ex o ue ep oducido po VARGAS, José Ma ía: Pa imonio A ís ico Ecua o iano…, op.
ci ., p. 277.
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cie o es que, a di e encia de las o as pin u as de genealogías de la o den –que no
u ie on e siones pos e io es des inadas al ámbi o con en ual ni al domés ico–,
la Vi gen de la Escale a dio el sal o al medio y pequeño o ma o, desde el lienzo
a la made a. De en e las a ias pin u as de es e asun o, que p esen an las mis-
mas ca ac e ís icas composi i as con pequeñas a ian es, la de mayo calidad es
la que con el núme o de in en a io AC.1351 conse a la Casa de la Cul u a Ecua-
o iana en su Museo de A e Colonial (Figu a 2). Quizás, las mayo es di e encias
se encuen an en los ges os de los san os su gidos de las amas del á bol y en la
pale a elegida, más p opia del gus o qui eño de ines del siglo XVIII y comien-
zos del XIX. Respec o a la o iginal ambién des aca un cambio en los acimos de
u a, pues si los p ime os e an de u a in a, los segundos lo son de u a blanca, más
aco de con la en onación gene al de la pin u a. Po o a pa e, los san os que apa-
ecían iden i icados con sus nomb es sob e las lo es22, no ienen iden i icación en
es e cuad o, más allá de sus símbolos pa lan es. O as dos e siones pic ó icas de
es e asun o conse a ambién la Casa de la Cul u a Ecua o iana en los ondos de
su Museo de A e Colonial. La que iene el núme o de in en a io AC.1342 es más
ce cana a la pin u a de la Recole a de la Peña de F ancia, con el pe o y los san-
os dispues os en la misma posición y luga 23. Ni es as dos ni la núme o AC.0751,
an es mencionada, ienen ampoco el Niño ni el co azón en el pecho.
Jun o a las pin u as ci adas cabe des aca algunas allas en made a polic o-
mada de ines del siglo XVIII, de medio o ma o, y conse adas en monas e ios
de clausu a. Así, la del Museo del Monas e io de San a Ca alina de monjas do-
minicas (1,25 x 0,95 x 0,41 m.), que sigue de ce ca el mismo modelo (Figu a 3). El
g upo hace gala de un abajo exquisi o de la made a. Como en su e e en e pic ó-
ico, San o Domingo eposa umbado en la pa e in e io , jun o a un lib o y un pe-
o. T as él se le an a un á bol, cuyo onco ocupa la Vi gen, co onada y con ce o24,
pe o sin el Niño ni el co azón que apa ecían en la pin u a mu al de la Recole a de
la Peña de F ancia. Seis san os dominicos su gen de las amas del á bol, cuajado de
acimos de u as, como en la pin u a. Los dominicos apa ecen de medio cue po, is-
iendo el hábi o de la o den. La no edad adica en que el á bol es á ema ado po
el g upo de la T inidad en su o ma o odoxa de ep esen ación. De es a mane a, se
es ablece un ínculo di ec o en e el undado de la o den de P edicado es, la Ma-
d e de Dios y la T inidad. El g upo escul ó ico en made a que Pé ez Mo e a si úa
en la escale a p incipal del Monas e io de San a Cla a25, muy simila , es p ueba de
la ex ensión de es a iconog a ía.
22 Al menos, algunos de ellos, no sabemos si añadidos en época pos e io .
23 En es a pin u a, el san o no lle a la a a de li ios, y no se ap ecia si hay o be bajo el
pe o. Po o a pa e, no apa ece el lib o abie o, como en o as imágenes qui eñas.
24 Y suponemos que o iginalmen e ambién con osa io, aunque hoy al a es e de alle.
25 PÉREZ MORERA, Jesús: “El á bol genealógico…”, op. ci ., p. 121.
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A di e encia del caso de los dominicos de Qui o, del es o de ó denes es able-
cidas en la ciudad sólo se conse a una pin u a de su á bol genealógico. De agus-
inos y anciscanos se ealiza on dos lienzos de g andes dimensiones concebidos
pa a las cajas de escale a de es os cenobios, mien as que los me ceda ios nos han
legado un pequeño cuad o de simila ema26.
LA REGLA DE SAN AGUSTÍN
La pin u a que conse an los agus inos qui eños es, po su calidad a ís ica,
la más sob esalien e de las elacionadas con el á bol genealógico de una o den e-
ligiosa en Qui o (Figu a 4). Fue ealizada po Miguel de San iago y sus colabo a-
do es en e 1656 y 1658, suponiendo el b oche de o o a la se ie sob e la ida del
san o e minada en 1656 y des inada a o na el claus o del con en o. En elación
a La Regla, su ubicación o iginal ue la caja de escale a del con en o –de hecho,
se la conocía como “el cuad o de la G ada”, según se ecoge en in en a io eali-
zado de los bienes del con en o27–. Ac ualmen e se exhibe en el p esbi e io de la
iglesia, pe diendo pa e de su sen ido o iginal. De es a eno me pin u a ya esc i-
bimos un a ículo hace unos años. En él analizamos la iconog a ía, el es ilo, di-
mos a conoce la uen e g abada u ilizada po Miguel de San iago, y ambién el
pe iplo de la pin u a po las di e en es dependencias del con en o28. Gisbe indi-
caba, en elación al a e de los Andes, que jun o al cuad o qui eño había algunos
lienzos de g andes dimensiones que mos aban a San Agus ín con odos los san-
os de la o den, aunque no indicaba más ejemplos ni especi icaba si es os ambién
u ilizaban el á bol como es uc u a29. En la iglesia de los agus inos de Mon illa
(Có doba) se conse a o a g an pin u a que se basa en las es ampas de Oli ie o
26 Debido a las dimensiones de es a pin u a, que no son compa ables a las inmensas
elas de agus inos y anciscanos, p obablemen e la ubicación o iginal ue a dis in a de las
cajas de escale a.
27 A chi o His ó ico del Con en o de San Agus ín de Qui o (A.H.S.A.), Tomo 94: Li-
b o de Fáb ica 1871-1920, ol. 79 . En es e in en a io se indica que, al momen o de eali-
za lo, el cuad o p esidía el p esbi e io de la iglesia. Se ía después cuando se colocase en el
lado de echo del p esbi e io, en en ado al g an cuad o de Luis Cadena La con e sión de
San Agus ín. Po o a pa e, en no a i mada el 29 de mayo de 1881 po el pad e Ángel Fa -
eschi, se indica que se colocó el “Cuad o de la g ada”, aunque no se hace mención más
p ecisa de dónde ni si se e ie e a La Regla. Véase A.H.S.A., Vol. 84. “Lib o nº 218, In en-
a io del Con en o e Iglesia de San Agus ín, 1880”, ol. 67 .
28 JUSTO ESTEBARANZ, Ángel: “El cuad o g ande que llaman de la ge a quía: la
Regla de San Agus ín de Miguel de San iago”, Qui umbe, 16, 2011, pp. 159-178.
29 GISBERT, Te esa: “El a e agus iniano en los Andes”, en Iconog a ía agus iniana.
Ins i u um His o icum Augus inianum, Roma, 2001, p. 299. Uno de ellos es el que se con-
se a en la Iglesia de San Agus ín de Lima, a ibuido a Basilio Pacheco y ealizado en el si-
glo XVIII. Véase h p://coloniala .o g/a wo ks/1947B (Consul ado el 27/09/2015).
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amaño, es as pin u as genealógicas45. Hab ía que espe a al XVIII pa a que los
me ceda ios a on asen la iconog a ía, aunque a meno amaño y en la Recole a.
La apa ición de es a ep esen ación mediada la cen u ia ilus ada, unidad a las
a ias e siones del á bol dominico echables incluso a comienzos del XIX, ha-
blan de la pe i encia de es a iconog a ía en la ciudad andina.
Fecha de ecepción: 15 de sep iemb e de 2015.
Fecha de acep ación: 20 de no iemb e de 2015.
45 La g an pin u a dominica que mos aba al san o undado con la Vi gen y o os
san os de la O den, conse ada en el con en o de San o Domingo, no enía es a iconog a-
ía exac amen e, sino que p esen aba a la Vi gen del Rosa io con san os dominicos, y se
hallaba colocada en el ansep o de la iglesia. E a una pin u a mu al, cuya ealización se
puede echa hacia 1620. En ella, jun o a los san os dominicos igu aba Sebas ián Dá ila,
maes o ca pin e o español que ealizó las echumb es de made a de la iglesia dominica.
Hacia 1730 se colocó sob e ella un lienzo que ep esen a a la Vi gen p o ec o a de la o -
den dominica. Véase WEBSTER, Susan V: Qui o, ciudad de maes os: a qui ec os, edi icios
y u banismo en el la go siglo XVII. Ediciones Abya-Yala, Qui o, 2012, pp. 107-111. Po lo
an o, se ía la O den de P edicado es la p ime a que en Qui o in odujo esas composicio-
nes de la Vi gen p o egiendo a los san os de la o den, y ambién la que op ó po aslada
el esquema del á bol de Jessé a es a idea, así como la que más ímpe u puso en la misma, ya
que hemos con abilizado seis piezas de es a iconog a ía –cua o pin u as y dos escul u as–.

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Figu a 1. F ay Ped o Bedón. Vi gen de la Escale a (Capilla de la Escale a, iglesia del
con en o de San o Domingo, Qui o, después de 1600).
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Figu a 2. Anónimo. Vi gen de la Escale a (Museo de A e Colonial. AC.1351. CCE,
ines del siglo XVIII- p incipios del siglo XIX).
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Figu a 3. Anónimo. Vi gen de la Escale a (Monas e io de San a Ca alina.
Museo, siglo XVIII).
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Figu a 4. Miguel de San iago y ob ado . La Regla de San Agus ín (Iglesia de San
Agus ín, Qui o, 1656-58).
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Figu a 5. Anónimo. Á bol genealógico anciscano (Con en o de San
F ancisco de Qui o, mediados del siglo XVII).

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Figu a 6. G abado de Pee e de Jode I, modelo pa a el á bol
anciscano an e io .
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Figu a 7. Anónimo. Á bol genealógico de la o den me ceda ia (Recole a de El
Teja , Qui o, ha. e ce cua o del siglo XVIII).