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Meditación sobre el poder

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Meditación sobre el poder

Author: San Martín, Javier
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2006
Source: https://idus.us.es/bitstreams/956272d3-c6e4-4a6d-bea4-42ddaf9d5736/download
1 Es e ex o p ocede de una con e encia que p onuncié en el Cen o de la UNED en Log oño en el
e ano del año 2003. Jo ge Vicen e A egui no lo llegó a conoce , aunque es aba un poco de ás de la
con e encia que sob e la cul u a di en la Uni e sidad de Málaga in i ado po él. Es oy segu o de que en es e
ex o, en el que ope o con una enom enología a empe ada po la idea de ejecu i idad an b illan emen e
de endida po O ega, hab íamos encon ado un pun o de encuen o. Lo dedico así a su mem o ia, desde el
sen imien o po su pé dida, que ha sido la de un pensado que ya había dado mucho a la iloso ía española
pe o que enía an e sí los mejo es años de su ida c ea i a.
THÉMATA. REVISTA DE FILOSOFÍA. Núm. 37, 2006.
MEDITACIÓN SOBRE EL PODER1
Ja ie San Ma ín. UNED, Mad id
«Und doch: Ideen sind s ä ke als alle empi ische Mäch e»
[Y a pesa de odo: las ideas son más ue es que odos los pode es empí icos]
E. Husse l, Husse liana VI, p. 335, lin. 7 (Con e encias de Viena)
El pode es una de esas palab as que nos dejan muy poco indi e en es. Todas las
pe sonas no sen imos conce nidos po ella. Pa a unos el pode designa algo lejano,
inalcanzable, pe o con lo que hay que con a . Pa a o os es una palab a odeada de
una au eola cu iosa, como mágica, con algo de a ac i o que lo hace ape ecible. Pe o
pa a o os es odo lo con a io, algo ca gado de cualidades sólo nega i as. Donde hay
pode hay maldad, co upción, elemen os nega i os que se adhie en a los que lo
de en an.
Pa a la iloso ía es una ca ego ía o idea especialmen e complicada, a la que ampo-
co deja indi e en e. El pode es á en en e, ins alado en la ida, con a el que muchas
eces debe e lexiona el ilóso o. Pe o en ealidad el ilóso o ambién quie e o as
an as eces si ua se en el luga del pode . Hay épocas en que el ilóso o lo sen ía
ce cano o se sen ía ce cano al pode , incluso puede sen i se iden i icado con el pode .
O as eces se conside aba adicalmen e opues o al mismo y po eso lo desp eciaba. O
se iden i ica con el pode , o se desiden i ica adicalmen e de él. C eo que cuando la
su gió iloso ía, su gió iden i icándose con el pode , aunque o as eces lo hayamos
is o con máxima descon ianza. Incluso desp eciamos, a eces p o undamen e, a
quienes lo os en an. Un ema muy in e esan e de e lexión se ía es a di e sidad de
ac i udes del ilóso o en elación con el pode . Pudie a se que ahí u ié amos una
isión que llega al co azón de la sensibilidad de la época y, en esa medida, ambién
una cla e de la pe spec i a de cada iloso ía.
La enomenología del pode se debe p egun a po qué el pode iene an as ca as,
po qué apa ece en an os luga es, en an as pe spec i as. Además, el pode no es una
390 Homenaje a Jo ge Vicen e A egui
ca ego ía aislada, sino ela i a, incluso «conjugada», di íamos con el p o eso G.
Bueno, po que odo pode implica a o os en e a los que se iene el pode , pe o esos
o os ambién imponen unos lími es al pode . Po eso, como el pode iene a su ez un
con apode , una enomenología del pode debe conside a ambién ese con apode
jun o con los di e sos ma ices que mues a y ele a los a la e lexión.
Lo que más me llama la a ención en el análisis o e lexión sob e el pode es la
mul i ud de ace as que inciden en él. Es e ensayo no que ía oca más que un aspec o
del pode , aunque, poco a poco, dándole uel as, he ido iendo que en el ema del
pode se me iban complicando cosas y cosas, has a e que en es e ema se hallan
ence ados elemen os undamen ales de la iloso ía. Po eso sólo e a abo dable, como
ecomienda O ega, en a ios cí culos de adio menguan e, como los is aeli as con-
quis a on Je icó. Aquí al ez no haga sino inicia mis gi os
En mi ap oximación he pa ido de una ase de Husse l que me pa ece especial-
men e impo an e po su o iginalidad al o mula la; además, p on o me di cuen a de
que con esa ase nos ace cábamos a la esencia del se humano, de la ida, de la
iloso ía, y, en gene al, de la a ea del ilóso o como p o esional. Po eso, mi e lexión
inicial sob e la elación de la iloso ía con el pode c eo que es muy pe inen e. Quizás
sea esa una ca ac e ís ica undamen al del ilóso o, que lo di e encia de o as p o esio-
nes. En una ciencia o sabe del ipo de los que se o ecen o cul i an en la Uni e sidad,
no pa ece que es é implíci a de mane a in ínseca una elación con el pode . El pode
con ola o egula el eje cicio de la medicina o de o as ciencias. Sólo el De echo es un
sabe sob e el pode , pues el De echo es es udio de los cauces de ac uación de los
indi iduos y de los g upos, es udiando cómo se dis ibuye el pode mismo en e odos
ellos. Pe o las o as ciencias, aunque sólo se apliquen en un con ex o de inido po el
pode , no es án an di ec amen e conce nidas po el pode , más que en la asignación
que el pode puede hace de los ecu sos.
Algo muy dis in o pasa con la iloso ía. Jus amen e el hecho de que su obje o sean
las causas úl imas ya le da un luga p i ilegiado, po que, po de inición, SE SITÚA AL
OTRO LADO DEL PODER, que es mo o o agen e segundo o, en elación con los hechos
no males, agen e inmedia o, po an o, causa segunda. La iloso ía en cambio a más
allá del pode , po lo que lo oma po obje o. Al es udia las causas p ime as o úl imas,
las causas inmedia as –es deci , lo que hace el pode –, apa ecen como segundas y en
esa medida ienen una ue za ela i a que debe se econducida a las p ime as, que es
donde e ec i amen e se inicia el mo imien o. Po eso la iloso ía se sien e po encima
del pode . No se a a de un ges o de sobe bia, sino que es su des ino, y de ahí iene la
aíz de su ac i ud espec o al pode , es deci , ac úa, o en conni encia con el pode pa a
coo dina con las causas p ime as y úl imas las causas inmedia as o segundas, dicién-
dole al pode qué iene que hace ; o lo con igu a pa a ac ua de acue do a sus c i e ios.
El ilóso o se hace ey, o al menos conseje o áulico, lo que suele se una ocación
ecuen e en los ilóso os. O al e és, iendo la desa monía en e el pode , ejecu o o
iniciado de las causas inmedia as, y lo que la e lexión le dic a al ilóso o, és e se
man iene alejado del pode , po que hay una oposición en e lo que el ilóso o pa ece
exigi y lo que el pode p e ende. Son enemigos, además, sin econciliación posible,
391
Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 37, 2006
2 Ve «El pode humano», en Na u aleza y libe ad. La iloso ía an e los p oblemas del p esen e. (23-26
de Oc ub e 2002 y 12-15 de No iemb e 2003), edición de Mª Ca men Pa edes. Sociedad Cas ellano-Leonesa
de Filoso ía, Salamanca, 2005, pp. 65-78.
pues es a íamos en el modelo del ilóso o que se si úa en e al pode . Po eso el pode
no le es indi e en e a la iloso ía.
Pe o el pode se e ie e a muchos ámbi os di e en es, po eso es una palab a muy
compleja, incluso yo di ía que ela i amen e ambigua o, en odo caso, análoga. Po que
la expe iencia del pode se expande po las di e en es si uaciones sociales en las que
ocu e que unas pe sonas ienen capacidad de mo e a o as, po que eso es el pode ,
que luego end emos opo unidad de analiza . Pe o cuando he dicho que odo pode
implica un con apode es po que esa capacidad es limi ada: uno no puede mo e a los
o os en los é minos que quie a.
Pe o ambién en la na u aleza hay un pode , que nos a ec a p o undamen e y que
iene su con apode . Puede se que nues a expe iencia más inmedia a del pode sea
el pode de las cosas de la na u aleza, las ca ac e ís icas po ejemplo del iempo, la
can idad de elemen os que in luyen en el pode del iempo; la inconmensu abilidad
del espacio en elación con mi cue po. No engo el pode de i más dep isa, es deci ,
de supe a po mis p opios medios el espacio. La g a edad es un pode que me
a enaza a la Tie a. Poco pode engo en ese e eno. La écnica se enma ca en ac ua-
ciones pa a supe a el pode de la na u aleza. Pe o a noso os nos in e esa el pode
social; y es p ecisamen e en elación con es e como analiza emos la ase de Husse l
sob e el pode de las ideas.
Po eso no oy a segui mos ando aspec os de pode social que he a ado ya en
o o ex o2, sino que oy a cen a me en esa ase de Husse l que es una buena pue a
pa a inicia el análisis de algunos elemen os undamen ales de la iloso ía.
La ida de Husse l, el undado de la enomenología, apenas es conocida de pa e
de los p o anos. En gene al se conoce su ob a pe o no su ida. Es cie o que en la
p opia na u aleza de la enomenología se pod ía encon a un buen undamen o pa a
es e ocul amien o de la biog a ía pe sonal de Husse l; él p esen a la ob a de un
enomenólogo, que pa a se lo iene que p escindi (pone en e pa én esis) de su
p opia biog a ía de se humano. El esul ado es que de pocos ilóso os se sabe menos
de su ida.
Sin emba go, la p opia enomenología nos ad ie e del e o de esa pos u a,
po que la enomenología exige lle a odo, econduci odo a la subje i idad ascen-
den al, pe o és a no es un educ o abs ac o de mónadas iguales, sino indi idualidades
his ó icas, po an o biog á icas, cuyas biog a ías se hacen en el con ex o de oma
decisiones conc e as que les dan con enido di e en e en cada una de las subje i idades.
Po eso el yo es un concep o «ocasional»: en cada momen o y caso designa en idades
muy di e en es.
Debe ía dedica unas cuan as líneas a desen aña la elación de la enomenología
con la biog a ía, po que es un ema que enseña e dade amen e mucho. Pe o aquí no
392 Homenaje a Jo ge Vicen e A egui
3 Sob e el úl imo Husse l he esc i o un amplio ensayo con ese mismo í ulo en Esc i os de Filoso ía,
(Buenos Ai es, 2003), Nº 43, pp. 41-74.
es más que un apun e pa a enma ca nues a ase, dicha jus amen e en un momen o
en que las decisiones de o os, en es e caso las omadas po el nazismo, e an de e mi-
nan es. Po cie o, en la úl ima ase pueden encon a un eje cicio de educción como
econducción enomenológica: el nazismo es un conjun o de decisiones y las consiguien-
es acciones basadas en esas decisiones, sob e el modo de eje ce el pode y, sob e odo,
en lo que a ec aba a Husse l, de a a a los no a ios, o a los miemb os de pa idos de
la izquie da.
Pues bien, esas decisiones e mina on po a ec a p o undamen e a Husse l, como
unciona io ya emé i o de la Uni e sidad y como ilóso o, pues sus lib os, po es a
esc i os po una pe sona de o igen judío, es aban p ohibidos. Le a ec aban ambién
po que la p opia enomenología es aba siendo is a con ese as polí icas como
p oduc o de un miemb o de la aza judía. Husse l enía conciencia de odo es o, como
lo podemos e po sus ca as, cuya publicación ha sido decisi a pa a aden a nos en
los aspec os más ín imos de la biog a ía de Husse l.
Ya es muy conocido que en mayo de 1935 ue in i ado a Viena, a da unas con e-
encias que se han hecho muy amosas, po es a en ellas el pun o de pa ida conc e o
o ge men de lo que luego se á su úl ima g an ob a, La c isis de las ciencias eu opeas.
Es e úl imo ex o de Husse l, sin emba go, no a anca de las con e encias de Viena,
sino del VIII Cong eso Mundial de Filoso ía, que u o luga en P aga, en sep iemb e
de 1934, y al que in i a on a Husse l como una de las igu as más impo an es y
adecuadas pa a esponde ilosó icamen e a la p egun a del Cong eso: cuál es la
unción de la iloso ía en la sociedad con ulsa y au o i a ia de aquel momen o. Hus-
se l no ue pe o mandó un ex o muy in e esan e, que ep esen a el pun o de pa ida
de oda la p oblemá ica del llamado úl imo Husse l.
Tenemos, pues, que el ma co de odo el úl imo Husse l no es o o que la unción
de la iloso ía en la sociedad. Y a ese con ex o pe enece esa ase que me gus a ía
disecciona en es e ex o. El ema del úl imo Husse l no es, como se suele deci , la
his o ia, ni es la c isis de la humanidad; el ema del úl imo Husse l es la unción de la
iloso ía, y po eso Husse l, siguiendo su mé odo enomenológico de e en la génesis
de un acon ecimien o cul u al la undación del sen ido de ese acon ecimien o, iene
que ol e se a G ecia pa a e en ella el nacimien o de la iloso ía y po an o las líneas
que ese nacimien o ma can a la iloso ía. Esa unción se á álida an o en momen os
de c isis como de es abilidad, sólo que en los momen os de c isis se á más impo an e
y has a u gen e sabe lo. Se puede deci , incluso, que p obablemen e sólo su ja esa
p egun a, la p egun a po la unción de la iloso ía, en los momen os de c isis, como
e a el caso en la época de Husse l3.
Pe o jun o con lo que lle o dicho hay que conside a o a e ien e, bien ilosó ica
en cualquie caso, o mejo bien enomenológica, la unción de la iloso ía no debe se
omada en abs ac o, sino en el modo como la iloso ía se p esen a y que no es o o
393
Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 37, 2006
sino como una p o esión en e o as p o esiones; la unción de la iloso ía es la unción
de los ilóso os, de la p o esión de los ilóso os. En onces, la unción de la iloso ía es
necesa iamen e la unción de la p o esión del ilóso o, que pa a se en endida debe se
enma cada en el conjun o de las p o esiones. Po eso no es casual que el ema de las
p o esiones apa ezca en es a época de modo in e mi en e y de ahí que, cuando Husse l
dice que el ilóso o es « unciona io de la humanidad», es á diciendo que pe enece a
la na u aleza o sen ido de la iloso ía ocupa ese luga . No es, po an o, una ocu en-
cia momen ánea sino una ca ac e ís ica esencial al modo como Husse l concibe la
iloso ía y, enomenológicamen e hablando, al modo como concibe la ida ilosó ica
como p o esión.
Po que no exis e la iloso ía. Como al es abs ac a. Se dice muy bien cuando,
haciéndose eco de Kan , se dice que no se enseña iloso ía sino a iloso a . Es que la
iloso ía es algo abs ac o que sólo iene sen ido desde el ilóso o que en iende y
p ác ica esa iloso ía. Vis a así, la iloso ía es lo que hace el ilóso o en sus a os p o e-
sionales. Po an o, de lo que se a a es de mos a la unción de la p o esión de la
ilosó ica en el conjun o de las p o esiones. Y a esa p egun a es a la que Husse l
esponde diciendo que el ilóso o es unciona io de la humanidad. Es e es el con ex o
de esa ase an llama i a p onunciada en la con e encia de Viena. Y no es una banali-
dad, po que el ema que subyace es la ue za que ienen los p oduc os del ilóso o.
Husse l es aba en ese momen o ce cado, a osigado, iendo que la ob a de su ida, la
enomenología, achada de iloso ía de un pueblo degene ado, como se decía del
pueblo judío, podía se des uida y aniquilada.
Y ahí, en ese con ex o es en el que Husse l p onuncia esa ase: «las ideas son más
ue es que odos los pode es empí icos».
La ase de Husse l no hace dis inción en e ideas ilosó icas o de o o ipo, habla
de las ideas, po an o, de odas las ideas. Es a ea nues a de e mina qué ideas
pueden inclui se en ese g upo p i ilegiado mencionado po Husse l. Luego e emos
si ese pode de las ideas, más ue e que odos los pode es empí icos, a ec a o no al
pode cons i uido.
Es a p egun a es á en elación con una cues ión que ci cula po la his o ia y a la
que ambién aludi á O ega en 1949, en su «Medi ación de Eu opa», sob e el papel de
la iloso ía, po que pa a e es e papel hay que dilucida el pode de las ideas. O ega
comen a al espec o que desde los años de la ilus ación ha habido la endencia «a
coloca los g upos in elec uales y a ís icos demasiado en p ime plano, lo que alsea
la pe spec i a de las ue zas his ó icas», y dice O ega que pa a él no es que los
ilóso os seamos «La mosca del coche de la his o ia». Esa ase se emi e a una anécdo-
a que el his o iado Johannes on Mülle con aba o esc ibía a d’A aigues, que
pensaba que habían sido los ilóso os quienes «causa on la Re olución F ancesa», y le
dice: «C éame, yo no digo que esas moscas en el olan e del coche, que llaman los
bellos espí i us de Pa ís, no hayan moles ado e iblemen e; pe o no ue on ellas las
que hicie on olca el coche; es que el conduc o se había do mido» (OC, IX, 275
no a).

394 Homenaje a Jo ge Vicen e A egui
4 Recué dese que es ex o lo esc ibo en e ano de 2003, con la expe iencia de la gue a de I aq en el más
i io ecue do
¿Es la iloso ía una «mosca cojone a» (con pe dón) que puede inco dia pe o no
a más allá po que no iene pode ? És a es la p egun a que da un ma co a la p egun a
misma po la misión de la iloso ía. Pod íamos con es a la echazando la p egun a.
Segu o que la mayo pa e de los p o eso es de iloso ía no se la hacen nunca, p e ie en
incluso man ene se alejados del pode , po que la iloso ía es á en o o luga , sin cae
en la cuen a de que, o se es á con el pode o se es á con a el pode , de mane a que el
ilóso o no puede se indi e en e, y si lo es, es que es á con el pode , o no es ilóso o. El
que se abs iene, po ejemplo, en unas elecciones, és a con el pode po que no hace
nada pa a que cambie, o no le impo a que cambie, po lo que lo asume.
La pos u a denunciada po O ega es una pos u a idealis a; en su opinión, pensa
que las ideas o la iloso ía con igu an di ec amen e la his o ia es un de ec o del idealis-
mo y u opismo de la Mode nidad. Pe o ¿quie e eso deci que enemos que ol e a la
esis con a ia, a deci que la iloso ía, y en consecuencia los p oduc os ilosó icos, son
«moscas moles as» que se aplacan con un poco de higiene, léase, ocupando a los
ilóso os en el pode o pagándoles bien?
Son muchos, como se puede e , los emas que es án implicados en la e lexión
sob e el pode desde la iloso ía. Pa a no pe de nos amos a in en a analiza esa ase
de Husse l y así pode esponde a una p ime a comp ensión de esa ase p oceden e
de la imp esión que la ase aludida puede causa , de que eso es «idealismo». Deci
que las ideas son más ue es que el pode de los cañones, es algo así como opone a
las bombas no eame icanas que caían implacables y con a oz cegue a sob e Bagdad,
en la úl ima gue a de I aq4, los deseos de los mani es an es, las buenas in enciones,
las u opías. Pongámonos
en los días p e ios a la gue a de I aq, cuando los mani es an es se o ecían como
escudos humanos pa a de ene las bombas.
La p ime a p egun a que nos enemos que hace es qué es una idea pa a que de
ella podamos p edica que es « más ue e « que los pode es empí icos. No oy a
esc ibi un ensayo el concep o de idea, sólo oy a oma una de inición o dina ia
po que me si a pa a mi obje i o. En el dicciona io de la Real Academia Española se
p oponen diez acepciones, más la idea uni e sal. En odos esos sen idos empleamos
la palab a ‘idea’ en la lengua cas ellana. De la impo ancia de en ende qué son las
ideas depende que en endamos o no qué signi ica el idealismo y, po an o, la acusa-
ción an incómoda de idealismo que se suele u iliza pa a descali ica una iloso ía.
Mis polémicas con Gus a o Bueno sob e el ema no han sido pequeñas.
Las diez acepciones son las que siguen. 1) El conocimien o de algo, (p ime o y
más ob io, ac os de en endimien o, se nos dice). 2) La imagen de algo pe cibido que
queda en el alma. 3) Conocimien o pu o, de i ado de nues o en endimien o. 4) Plan
pa a una ob a. 5) In ención de hace algo. 6) Opinión o mada de algo. 7) Ingenio
pa a p oyec a y plani ica algo. 8) Ocu encia. 9) Manía. 10) Opiniones, c eencias.
395
Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 37, 2006
5 Pe o sob e Gus a o Bueno me he exp esado ampliamen e en mi Teo ía de la cul u a, Edi o ial Sín esis
(1999) y en mi An opología ilosó ica, UNED, Mad id, 2005.
6 He hablado de ellos en «Análisis enomenológico de la deducción ascenden al de Kan ( agmen o)»,
Éndoxa 18, pp. 95-120. 2004.
Si las es udiamos de enidamen e llegamos a la conclusión de que la idea es el
p oduc o de un ac o men al e e ido a una ealidad p esen e, pasada o u u a, sea, en
es e úl imo caso, el u u o median e nues a acción o la de los demás. En la Enciclope-
dia de iloso ía de Quin anilla, se habla, basándose en Gus a o Bueno, de la idea desde
cua o pe spec i as. La idea, p ime o, como concep o, en el sen ido en que és e sea
en endido. Segundo, la idea como ealidad, en sen ido pla ónico. Te ce o, la idea
ascenden al, como condición de posibilidad de la expe iencia, y cua o, la idea como
ep esen ación en sen ido psicológico. Luego, a la ho a de la e dad, la acla ación es
sumamen e complicada y con usa, sob e odo al dis ingui las ideas de las ca ego ías,
és as como los campos de inidos po las ciencias, que de e minan luego las ideas,
siendo po an o es as p oduc os his ó icamen e a iables. Es sabido que pa a Gus a o
Bueno, po ejemplo, la an opología cul u al de e mina la ca ego ía de cul u a, desde
la que se cons uye la idea de cul u a como un ámbi o que se opone a la na u aleza,
siendo és a o a idea en pa e de e minada po la ciencia ísica y po la p opia an opo-
logía al de e mina la ca ego ía de la cul u a5.
Pe o aquí no nos in e esa una eo ía de las ideas en sen ido muy es ic o, más bien
la noción que nos hace al a es una noción que pa icipa del cua o concep o, la idea
como ep esen ación, pe o una ep esen ación que no es necesa iamen e de ca ác e
psicológico po que es una ep esen ación que o ganiza la expe iencia, que es, po
an o, esponsable de cómo emos el mundo. En ese sen ido la idea es á implicada en
la ealidad, en la pe cepción o cap ación de la ealidad. Así, la idea es ambién un
concep o, una ep esen ación con la que «cap amos» (cumcepimus) la ealidad, po eso
el concep o de ealidad, que ámoslo o no, es á ambién muy implicado en la de inición
de la idea.
Desde es a pe spec i a, las ideas, en las que podemos inclui ambién las que
Bueno llama ca ego ías, podemos deci que son los moldes de comp ensión de la
ealidad según ni eles más o menos amplios. Si nos ijamos en lo que Kan nos dice
de los concep os, puede se ú il ija se en los que él llama «concep os empí icos6«, esos
concep os con los que cap amos las cosas de nues a ida o dina ia, y que son esul a-
do a la ez que condición de posibilidad de la expe iencia, po ejemplo, una mesa, el
concep o de una mesa, independien emen e de la palab a con la que lo designamos,
implica la se ie de expe iencias aludidas en la palab a mesa, y eso nos da ía la de ini-
ción de la mesa.
Es o es ambién lo que Husse l enía en la cabeza cuando habla de un esquema
de amilia idad, que es la condición de posibilidad del conocimien o, que po eso,
como dice en las Medi aciones ca esianas, conoce es an e odo ap ende a conoce .
Pa a conoce una mesa he enido que con igu a el esquema de amilia idad de una
mesa. Ese esquema es el concep o que ope a cuando engo la imagen de una mesa en
396 Homenaje a Jo ge Vicen e A egui
7 Ve sob e es o mi Teo ía de la cul u a, cap. 2, apa ado 3.
mi an asía o la mesa en pe sona en la ealidad. Pe o el concep o o la idea, cuyo
sen ido se e muy bien en los casos aludidos, puede se más amplia, po que puede
e e i se a o os elemen os, po ejemplo, p ác icas e e idas a nues a ida, a nues os
p oyec os o a p oyec os sociales. Así como los concep os o las ideas se e ie en a la
o ganización de nues a expe iencia en elación a cosas conc e as, de mane a que el
concep o nos emi e siemp e a unas ca ac e ís icas de las cosas en las que es á implica-
do nues o cue po, ambién en las ideas de p oyec os es án diseñadas se ies de acciones
mías o de los o os. Esas ideas, siendo ep esen aciones –no hay ningún epa o en
llama las así– ambién son ideas ascenden ales po que son condiciones de posibili-
dad de esa expe iencia y, en esa misma medida, son concep os. Lo único que no se
puede deci es que sean ealidad. La idea no es la ealidad sino el ma co en que se da
lo eal. Aunque jus o po esa ca ac e ís ica pod ía deci ambién que la ealidad es esa
idea, aunque no se puede in e i la ase.
Puedo deci que el mundo es una pe spec i a po que incluye la pe spec i a, pe o
si po mundo en iendo la Tie a, no puedo deci que la pe spec i a es el mundo, la
ealidad.
Es a dis inción en e Mundo y Tie a es muy impo an e. Heidegge llega a ella
a a és de la ob a de a e. Pe o yo c eo que podemos llega a ella a a és de la ob a de
a e po que ya es aba allí, sus en ando un sen ido de Mundo que no se ago aba en el
conjun o de las es uc u as de signi ica i idad a que Heidegge educe el Mundo en
su ob a Se y iempo7. Hace me con mi mundo es cap a sus es uc u as de signi ica i-
idad, eso es lo que nos hace se es humanos de ese mundo, pa ícipes de ese mundo,
habi an es de ese mundo, en el cual nos desen ol emos sin p oblemas. Los di e sos
mundos son las di e sas es uc u as de signi ica i idad de las comunidades humanas.
Pe o lo que sopo a o da en idad a esos mundos es la Tie a, que es el sopo e ón ico
del mundo. Pues bien, el mundo es la pe spec i a de signi ica i idad según la que nos
mo emos, y sólo nos mo emos den o de ese mundo. El luga en que nos mo emos y
en que se asien a esa es uc u a de signi ica i idad es la Tie a que, po lo mismo,
desbo da la pe spec i a.
Y aho a amos a da un paso más. El o den de la Tie a es la ealidad del mundo.
Una ciudad, como un mundo es uc u ado, depende an e odo de la es abilidad de la
Tie a. Aho a bien ¿que es el pode ? Schopenhaue cap a esa di e encia, la de la
Tie a y el Mundo, como la di e encia en e la olun ad y la ep esen ación. La olun ad
es la cosa en sí y la ep esen ación es el conocimien o con que concebimos o cap amos
la cosa en sí, con que cap amos la olun ad. Pues bien, el pode se e ie e a la olun ad,
a la capacidad de mo e las cosas, po que eso es el pode , incluso mo e las has a des-
ui las, po que mo e una pa e de una cosa puede supone desin eg a la. Eso es el
pode , con el pode es amos en el ámbi o de la olun ad, de las cosas en sí. No en el
ámbi o de la ep esen ación. Po eso el pode es á siemp e inculado al cue po, po que
el cue po es Tie a, pa e mó il de la Tie a. Noso os enemos conocimien o de
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Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 37, 2006
nues o cue po, enemos el cue po como ep esen ación, eso es el Leib, el cue po
i ido; pe o enemos ambién el cue po como ie a, como olun ad. Cabalmen e
po que enemos es a duplicidad de noso os mismos eje cemos el pode , po que lo
p ime o que mo emos es el cue po, pa a con él mo e o as cosas.
Y ahí enemos una cla e muy impo an e. La aíz del pode es á jus amen e en esa
duplicidad. Pode es pode mo e o as cosas, pe o sólo puedo mo e o as cosas
po que mue o mi cue po, es deci , la génesis del pode , de mi pode , es á p ecisamen-
e en mi decisión de incidi en el mo imien o del mundo. Es o no quie e deci que
sólo los que ienen cue po (Tie a) y ep esen ación (Mundo) engan pode , la Tie a
es ambién pode , pe o es un pode pu amen e ex e io , como el pode de los o os.
Pe o si analizo el pode desde su o igen en un suje o humano, el pode iene su o igen
en la capacidad de mo e las cosas a a és de mi decisión que ac i a mi pa e de
Tie a.
Pe o es o nos indica que sólo iene sen ido el pode en la ida humana si en él
ac úa la idea de aquello pa a lo que se mue e. Sin esa idea el pode es me o mo i-
mien o de pa es de la Tie a. Pod íamos concebi desde es a pe spec i a el pode de
la Tie a en cuan o desplazamien o como des ucción de Mundos humanos, po que
des uye un sen ido, una con igu ación, pe o en ealidad ese pode no es nada, sólo lo
es po que pa a noso os ha des uido nues o Mundo, o po que o ece una esis encia
a nues a olun ad.
Lo impo an e es que el pode sigue una idea, según la cual el cue po ac úa. Desde
esa pe spec i a el pode es a inculado a la ep esen ación, en ealidad el pode es la
capacidad de cons ui o des ui mundos, pe o siemp e en la mediación de la Tie a,
de la olun ad. Pe o no hay pode humano sin una ep esen ación de lo que se quie e.
Aquí iene aho a nues o ema. Po que la des ucción o cons ucción de mundos
en la mediación de la Tie a no es más que la p oducción o des ucción de mundos de
acue do a aquellas ideas. Po an o, el pode pa ece que a lo que llega es a la cons uc-
ción o des ucción del sopo e de la Tie a del mundo, no des uye el mundo como
ep esen ación, no llega, po an o, a la ep esen ación.
En e ec o, las ideas, que son la pe spec i a del mundo, ienen su p opia dinámica.
Pueden enca na se, inco po a se en un cu so de acción, pueden hace se ie a, pe o
ellas mismas no lo son. Po eso he dicho que el mundo es una pe spec i a, pe o no al
e és, que la pe spec i a es el mundo, en endiendo és e como Tie a. Las ideas son el
mundo que cons uimos en la Tie a pa a habi a en ella, los hábi os que adqui imos
como i iendas, habi aciones en las que mo a en la ie a.
Noso os no i imos en la ie a di ec amen e sino median e habi aciones que
ma can la pe spec i a; el mundo es ese conjun o de habi aciones que cons uimos pa a
mo a en la Tie a. Es a es el sopo e de las habi aciones, sin ella no exis en, pe o
ambién hay que deci que la Tie a puede des ui las habi aciones pe o que ellas pueden
econs ui se en o o luga de la Tie a, o en o o momen o. Po que sí inculados el pode
a la Tie a, el pode no alcanza al elemen o de ep esen ación. Pod emos des ui el
sopo e de la habi ación, pe o no la habi ación como diseño, que puede eapa ece en
o o luga .