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El sino de La llama doble de Octavio Paz

Abstract

Se presenta aquí un breve estudio de La llama doble donde se muestra que la reflexión de Octavio Paz sobre la crisis del amor y el erotismo en la época contemporánea constituye una aproximación filosófica a la condición humana distinta y a la vez complementaria a la que había desarrollado el autor en El laberinto de la soledad. Se intenta poner de relieve que dicha reflexión aparece como uno de los motivos esenciales desde los cuales Paz da cuenta de su experiencia como ensayista y poeta. Para ello se consideran tres conceptos fundamentales. El concepto de persona, desde el cual se pone de manifiesto el valor de la libertad. El concepto de alma, utilizado por el autor para mostrar la densidad y la potencia del hombre. Y el concepto de cuerpo, desde el cual aparece con más claridad el drama ontológico del amor.

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El sino de La llama doble de Octavio Paz

Author: Astorga, Omar
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2018
Source: https://idus.us.es/bitstreams/3759fdb8-a8e3-49cc-a931-83c6b4c2a63a/download
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica, Humanidades y Relaciones In e nacionales, año 20, nº 40.
Segundo semes e de 2018. Pp. 733-745. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2018.i40.28
Pe iles / semblanzas
El sino de La llama doble de Oc a io Paz
The a e o Oc a io Paz’s The Double Flame
Oma As o ga1
Uni e sidad Cen al de Venezuela (Venezuela)
Recibido: 02-06-18
Ap obado: 29-06-18
Resumen
Se p esen a aquí un b e e es udio de La llama doble donde se mues a
que la e lexión de Oc a io Paz sob e la c isis del amo y el e o ismo en la
época con empo ánea cons i uye una ap oximación ilosó ica a la condición
humana dis in a y a la ez complemen a ia a la que había desa ollado el au o
en El labe in o de la soledad. Se in en a pone de elie e que dicha e lexión
apa ece como uno de los mo i os esenciales desde los cuales Paz da cuen a de
su expe iencia como ensayis a y poe a. Pa a ello se conside an es concep os
undamen ales. El concep o de pe sona, desde el cual se pone de mani ies o el
alo de la libe ad. El concep o de alma, u ilizado po el au o pa a mos a
la densidad y la po encia del homb e. Y el concep o de cue po, desde el cual
apa ece con más cla idad el d ama on ológico del amo .
Palab as-cla e: amo , e o ismo, pe sona, alma, cue po.
Abs ac
He e is a b ie s udy o The Double Flame, which shows ha Oc a io
Paz’s e lec ion on he c isis o lo e and e o icism in he con empo a y e a
cons i u es a philosophical app oach o he human condi ion ha is bo h dis inc
1 ([email p o ec ed]). Doc o en Filoso ía. P o eso Ti ula de la Escuela de Filoso ía de la
Uni e sidad Cen al de Venezuela y de la Uni e sidad Tecnológica Indoamé ica, Ecuado . En e sus
publicaciones ecien es se des acan “La in e p e ación del homb e hobbesiano: Habe mas e isi ado”,
A gen ina (2017), “Una mi ada a la iloso ía y sus nexos con el pensa enezolano”, en Cien años
de la iloso ía en Hispanoamé ica (1910-2010), México, (2016), “Ha d y Neg i: nue os modos de
pensa la democ acia”, en La democ acia adical, Venezuela (2015), Ensayos de iloso ía polí ica
y cul u a, Venezuela (2014), “En o no a la c isis y ans o mación del concep o de sobe anía”,
Venezuela (2013).
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Segundo semes e de 2018. Pp. 733-745. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2018.i40.28
and complemen a y o he one de eloped by he au ho in The Laby in h o
Soli ude. We y o emphasize ha his e lec ion appea s as one o he essen ial
easons om which Paz gi es an accoun o his expe ience as an essayis and
poe . Fo his, h ee undamen al concep s a e conside ed. The concep o
pe son, om which he alue o eedom is e ealed. The concep o soul, used
by he au ho o show he densi y and powe o man. And he concep o body,
om which he on ological d ama o lo e appea s mo e clea ly.
Key-wo ds: lo e, e o icism, pe son, soul, body.
Si bien se pueden halla nume osos pasajes en la ob a de Oc a io Paz
que pe mi en dis ingui su in e és po di e sos aspec os ilosó icos, ambién
es posible habla , en un sen ido más gene al, de la iloso ía de Oc a io Paz, a
pesa de que es e ensayis a no haya elabo ado una ob a sis emá ica dedicada a
la iloso ía2. Su e lexión no se desa olló en una sola di ección, sino que es u o
ligada a di e sos pensado es y emas p opios de la adición ilosó ica. Aunque
no lo hizo de un modo con ingen e, pues su ayec o ia como ensayis a nos
mues a, más bien, la cohe encia de un pensamien o que se exp esó en di e sas
líneas de explo ación. En es e con ex o, que emos pone de elie e dos caminos
undamen ales que omó el discu so ilosó ico de es e pensado .
Po un lado, alga des aca la e lexión iniciada en El labe in o de la
soledad, donde p og esi amen e se ue mos ando, en sin onía con la iloso ía
académica con empo ánea, la c isis de la iloso ía mode na y a su ez la
cues ión de la cen alidad del lenguaje. Se pod ía deci que una línea esencial
de la ayec o ia ensayís ica de es e pensado mexicano ue su p eocupación
po el alo on ológico del lenguaje y de las o mas a a és de las cuales
se cons i uye la cul u a. Su c í ica cons an e al esencialismo y a la iloso ía
e ugiada en el se , le pe mi ió pone de elie e el lenguaje de las másca as y la
cul u a is a como espec áculo.
Po o o lado, desde una mi ada en buena medida opues a al mundo de
las o mas, Paz ealiza un gi o en su a gumen ación que le conduce a hace un
balance de su expe iencia como poe a y ensayis a, es a ez con el in de pone
de mani ies o la cen alidad del cue po3. Es o lo hace en La llama doble, donde
se plan ea, digámoslo así, la o a ca a de la moneda, ale deci , la e lexión
sob e el e o ismo y el amo desde la cual eme ge a su ez una mi ada ilosó ica
2
Es a posibilidad la hemos conside ado en el ensayo “La iloso ía de Oc a io Paz”, en A auca ia.
Re is a de iloso ía, polí ica y humanidades, 5 (2004), pp.121-145.
3
La condición de Paz como poe a y ensayis a es a ada, po ejemplo, po Po illo cuando analiza
“Ca a de c eencia”, uno de los úl imos poemas del au o donde se e idencia la ín ima elación en e
poesía y pensamien o y se analiza la co espondencia en e La llama doble y dicho poema. Véase
Manuel Po illo, “Amo y Lenguaje, la doble aíz de Á bol aden o en “Ca a de c eencia,” de Oc a io
Paz”, en Con luencia: Re is a Hispánica de Cul u a y Li e a u a, 30 (2015), pp.55-69.
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que a más allá del ipo de a gumen ación elabo ada en El labe in o de la
soledad.
No obs an e, es a segunda di ección pone al descubie o un conjun o
de p oblemas de i ados de la c isis del amo y el e o ismo que p esuponen
aspec os que han sido cla es en el pensamien o ilosó ico. La c isis del amo
y el “males a de la cul u a” no solo jus i ican el in enso eco ido sob e el
amo desde la an igüedad que se hace en La llama doble. También lle a a
ecupe a emas clásicos de la iloso ía conside ados en di e sos momen os
po el pensado mexicano. T a a emos en onces de mos a algunos aspec os de
es e segundo eco ido de Paz mo ido po la c isis de la sociedad de su iempo.
Ve emos que sus oscilaciones son un es imonio de la c isis de la iloso ía
con empo ánea, is a como la c isis misma de la cul u a. Esa mo i ación le
lle a a insis i en la cen alidad del concep o de pe sona y, jun o a ello, en la
ecupe ación de concep os esenciales: el alma, la libe ad, la ciencia, la iloso ía
y, po supues o, el cue po, el e o ismo y el amo .
Vamos a ocupa nos b e emen e de algunos concep os que a nues o
juicio pe mi en ap ecia el sen ido de la explo ación ilosó ica que se ealiza
en La llama doble. Ve emos, en p ime luga , el concep o de pe sona, quizás
el más gene al y amplio desde el cual es e pensado ealiza su c í ica a la
cul u a con empo ánea. Pasa emos luego al concep o de alma sin el cual es
incomp ensible el de pe sona. Y inalmen e, e emos el concep o de cue po,
u ilizado po Paz con el in de da cuen a del alma de un modo dis in o a las
co ien es ilosó icas adicionales. C eemos que es os es concep os pe mi en
mos a un lado esencial del camino ilosó ico que sigue es e pensado en su
ecupe ación del e o ismo y el amo .
La pe sona
Casi inalizando el eco ido sob e la his o ia de “la llama doble”, el discu so
comienza a exhibi un ono d amá ico, dis in o al sen ido en buena medida
en usias a que había dominado la explo ación de las di e sas mani es aciones
del amo . La siguien e a i mación lo con i ma: “La p egun a sob e el luga del
amo en el mundo ac ual [es] a un iempo, ineludible y c ucial. Escamo ea la
es, más que una dese ción, una mu ilación”4.
¿Po qué Paz le da un alo an signi ica i o al amo , especialmen e
en la época con empo ánea? En p incipio, podemos des aca dos azones
undamen ales. P ime o, po que a a és de su his o ia del amo a a de
mos a el momen o de e e nidad e in ini ud de la exis encia que eme ge de la
usión en e almas y cue pos. En esa his o ia sob esale el signi icado es é ico
4
Oc a io Paz, La llama doble. Amo y e o ismo, Ba celona, Edi o ial Seix Ba al, 1993, p.156.
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de esa usión, donde se mues a la po encia ma e ial del cue po y los pode es
c eado es de la imaginación. Paz dis u a ese eco ido que en buena medida
coincide con su expe iencia de ensayis a y poe a5.
La segunda azón es lapida ia, adical, donde eme ge con cla idad o a
mi ada ilosó ica del pensado mexicano, p eocupado po la c isis del amo y
el e o ismo. Al inal de La llama doble le imp ime un gi o más e lexi o a su
discu so al ocupa se de la cul u a, la ciencia y la iloso ía man eniendo como eje
su p eocupación po el u u o del amo . Jus amen e en ese gi o a gumen a i o
Paz apun a a la c isis de la cul u a con empo ánea, a la disolución del alma y el
cue po, subo dinados a las edes del me cado, some idos a p ocesos abismales
de escisión, y, sob e odo, mos ando la descomposición del concep o de pe sona
que, al in y al cabo, e mina siendo c ucial. Y lo es po que su au o a a de
mos a nos que el amo es p ecisamen e la uen e p imo dial del concep o de
pe sona6.
Quizás en onces no es casual que al pone en ensión el concep o de
pe sona en e al pode absolu o del Es ado, Paz des aque el concep o de
libe ad, ei indicado desde sus p ime os esc i os. “Hay una conexión ín ima
y causal —nos dice— en e amo y libe ad”7. Pod íamos deci que el amo
hace al homb e del mismo modo como la libe ad hace a la pe sona. O que el
amo hace a la pe sona del mismo modo como la libe ad hace al homb e. Los
é minos son in e cambiables. Y lo son po que se hace del amo y la libe ad las
condiciones on ológicas que pe mi en comp ende la po encia del homb e, su
capacidad de comp ensión y a su ez su c í ica del o o, su ue za pa a c ea y
cons ui el mundo. Desde la pe spec i a libe al mode na, es e pensado asume
así el concep o de pe sona como un aspec o esencial de sus e lexiones8.
En es a di ección, c eemos que iene sen ido sos ene que en nomb e
de los concep os de pe sona y libe ad, el pensado mexicano desa olló una
a gumen ación que apun aba a lo que en el siglo XX empezó a denomina se
“biopolí ica”, un é mino que Paz no u iliza, aunque ya desde mediados de
5 An e la necesidad de ein en a al homb e y al amo en e a la decadencia espi i ual de
Occiden e, Paz se in e oga ace ca del luga del amo en el mundo. Sob e es o Salgado y Cen ella
a i man que “Oc a io Paz deja muy cla o que el amo no esuel e los enigmas de la exis encia ni
p o ege de los iesgos de i i , pe o p ecisa que, en un ins an e que du a un suspi o y odos los siglos,
econcilia al homb e consigo mismo, y le egala un a isbo de la i acidad de la ida: una po ción de
pa aíso y e e nidad, aquí y aho a, que lo hacen sen i inmo al”. Dan e Salgado y Ma a Piña Cen ella,
“El su ealismo en la idea de amo de Oc a io Paz”, en Re is a de es udios hispánicos, 45 (2011),
p.469.
6
Sob e la cen alidad del concep o de pe sona en La llama doble éase de En ico Ma io San í El
ac o de las palab as. Es udios y diálogos con Oc a io Paz, México, Fondo de Cul u a Económica,
2016.
7
La llama doble, ci ., p. 157.
8 En el cen o de las ideas y c eencias en o no a los alo es “es á la noción de pe sona. Es el
undamen o de nues as ins i uciones polí icas y de nues as ideas sob e lo que deben se la jus icia,
la solida idad y la con i encia social. La noción de pe sona se con unde con la de libe ad” (ibíd., p.
163).
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siglo comenzó a apa ece en di e sas in es igaciones. Quizás la más conocida
es la de Foucaul 9, quien se dedicó a mos a las di e sas o mas como los
pode es del Es ado, de la indus ia y, en suma, de la cul u a con empo ánea,
comenza on a di igi y o ganiza la ida de los homb es, some idos en onces,
cada ez más, a las edes su iles del dominio. En nomb e de la ida, la ida
quedó some ida a in ini os disposi i os de ep oducción y con ol.
Paz es u o conscien e de es o sob e odo desde sus p eocupaciones
polí icas, especialmen e cuando se e ie e al pode o ali a io de la Unión
So ié ica o del égimen Nazi10.
Con ecuencia se compa a a los Es ados o ali a ios del siglo XX con la
Inquisición. La e dad es que és a sale bien pa ada con la compa ación; ni en
los momen os más somb íos de su u o dogmá ico, los inquisido es ol ida on
que sus íc imas e an pe sonas: que ían ma a al cue po y sal a , si e a posible,
el alma11.
En el caso del o ali a ismo con empo áneo, las íc imas de los gulags
pe die on el alma an es de pe de el cue po. Paz ecue da que S alin ue is o
como “ingenie o de almas” del mismo modo como Eichmann ( al como lo io
A end ), a i maba que sólo cumplía un p ocedimien o bu oc á ico al ocupa se
de los en íos de pe sonas a los campos de concen ación12. “La azón es cla a:
el Es ado o ali a io ue, li e almen e, el p ime pode desalmado en la his o ia
de los homb es”13.
Pe o el in del Es ado o ali a io y el esu gimien o de la sociedad libe al
en la segunda mi ad del siglo XX no die on paso a la ecupe ación del alma y
el amo ; ampoco a la libe ad. Paz es elocuen e cuando se e ie e a las de i as
del mayo ancés:
La he encia que nos dejó 1968 ue la libe ad e ó ica (…) pe o ¿qué hemos
hecho de esa libe ad? Vein icinco años después de 1968 nos damos cuen a, po
una pa e, de que hemos dejado que la libe ad e ó ica haya sido con iscada po
los pode es del dine o y la publicidad; po la o a, del paula ino c epúsculo de la
imagen del amo en nues a sociedad. Doble acaso. El dine o ha co ompido,
una ez más, a la libe ad (…) La sociedad capi alis a democ á ica ha aplicado
las leyes impe sonales del me cado y la écnica de la p oducción en masa a la
ida e ó ica (…) La mode nidad desac alizó al cue po y la publicidad lo ha
u ilizado como ins umen o de p opaganda14.
9
Michel Foucaul , El nacimien o de la biopolí ica, México, Fondo de Cul u a Económica, 2007.
10 Un an eceden e undamen al de es a e lexión se halla en Oc a io Paz, El og o ilan ópico,
México, Seix Ba al, 1990.
11 La llama doble, ci ., p. 169.
12 Véase de Hannah A end , Eichmann en Je usalén. Un es udio sob e la banalidad del mal,
Ba celona, Lumen, 2003.
13
La llama doble, ci ., p.170.
14
Ibíd., pp. 157-159.

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Es as a i maciones mues an la con inuidad del discu so de Paz
especialmen e en a ención a sus esc i os sob e el o ali a ismo so ié ico. Pod ía
deci se que aquí apa ecen, de nue o, las p eocupaciones ideológicas y polí icas
del au o . No obs an e, en La llama doble apa ece una a gumen ación más
adical y ilosó ica. La polí ica conduce a ocupa se del amo . Son dos ex emos
que se ace can. Y es o es posible po que en el cen o de esa elación eme ge el
concep o de pe sona y a su ez el concep o de alma, sin el cual no hay luga
pa a el p ime o. No obs an e, es e pensado se p egun a po el signi icado del
concep o de pe sona y no o ece una espues a. Quizás es a se halla en onces
en el concep o de alma.
El alma
Paz se mues a, en p incipio, como un pensado que ecoge la he encia
ilosó ica libe al mode na: el homb e es esencialmen e libe ad. Es libe ad de
su olun ad, como decían Rousseau o Kan . Tan o en su condición an opológica
como polí ica, la libe ad cons i uye el undamen o on ológico de la condición
humana. Desde es a pe spec i a, el cue po es á some ido a la libe ad del
alma. La me á o a de Desca es es e elado a: el alma es el capi án del na ío
al que llamamos cue po. Pe o is a así, el alma lib e no necesa iamen e da
cuen a de la na u aleza o al del homb e, del mismo modo como la libe ad
absolu a no pe mi e comp ende el mundo como necesidad. ¿Cuál es en onces
la impo ancia del alma?
La ciencia con empo ánea, dice Paz, ha ido más allá de las posiciones
ilosó icas mode nas. Di e sas in es igaciones ienden a subsumi el alma
en el cue po, de al modo que el ce eb o, po ejemplo, puede se is o como
una sue e de máquina in e p e able desde modelos compu acionales. Incluso
se plan ea el conocido p oblema de si en algún momen o se pod á llega a
cons ui máquinas supe io es y más in eligen es que el homb e ac ual cuya
alma es apenas un componen e más de esa cons ucción.
Paz mues a su desacue do con es a o ma de concebi el alma, pe o no
deja de hace e e encia a las in es igaciones cien í icas15. Más le a aen las
explo aciones que hacen én asis en el sis ema ne ioso, en las células ce eb ales
y, en de ini i a, en la biología y la ida. El alma se ía más comp ensible si
se es udia el uncionamien o del cue po en su elación con el en o no. De
es e modo se ompe ía, una ez más, el conocido dualismo ca esiano, y se
15
Algunos in é p e es han dado cuen a de es a p eocupación al pone en e idencia la mi ada de Paz
a la ez en usias a y c í ica en elación a la e olución de la ciencia mode na. Es e pensado expone
aquella isión de la ciencia que iende a coloca se po encima de la na u aleza humana, y ad ie e
los iesgos de deshumanización que es o conlle a. Véase, po ejemplo, de En ique So o Eguiba ,
“Oc a io Paz y la ciencia”, en Me apolí ica, 12 (2008), pp.40-44.
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ecupe a ía la impo ancia del cue po. Ya lo in uía Spinoza cuando a i maba
que “el alma no se conoce a sí misma más que en an o pe cibe las ideas de
las a ecciones del cue po”16. El pensado mexicano se e ie e cla amen e a es e
p oblema cuando a i ma que, si bien los cien í icos se e ie en al alma como un
concep o innecesa io, el alma eapa ece en el cue po con odas sus p opiedades.
El alma es el cue po17.
Pe o es e pensado no puede ence a se en una ó mula quizás a ac i a
li e a iamen e o ligada al as ondo ilosó ico que e oca. El alma, aun concebida
bajo la na u aleza del cue po, es un concep o inasible, en c isis, que, a su ez,
plan ea de nue o el p oblema de la exis encia de la pe sona: “El eclipse del
alma ha p o ocado una duda que no me pa ece exage ado llama on ológica
sob e lo que es o puede se ealmen e una pe sona humana”18.
Puede obse a se en onces que en la medida que el au o a explo ando
los obs áculos pa a comp ende el alma, expone a su ez su p oblema de
comp ensión del concep o de pe sona. C eemos que aquí deja e una oscilación
que e ela p ecisamen e las di icul ades on ológicas en las que se a deslizando.
El cue po pod ía ep esen a una o ma de ecupe ación del alma, pe o de
no se así, el alma se con e i ía en una uen e que oscu ece la posibilidad
de econoce la exis encia del concep o de pe sona. El alma eapa ece en el
cue po, pe o p oduce a su ez dudas sob e su na u aleza. Paz se p egun a si el
alma es “¿un cue po pe ecede o, un conjun o de eacciones ísico-químicas” o
“es una máquina como piensan los especialis as en in eligencia a i icial?”19.
En de ini i a, p egun a: ¿cuál es el signi icado del concep o de pe sona, dada la
c isis del concep o de alma?
C eemos que su espues a es al mismo iempo suge en e y limi ada en
sen ido ilosó ico. Po un lado, nos dice que la pe sona, p ime o is a como
en idad ascenden e y luego como p oduc o de la e olución na u al, se con i ió
en una ab icación indus ial. El amo y el e o ismo queda on some idos a las
edes de la p oducción. Se pie de la au onomía y la libe ad dando paso a la
subje i idad del ebaño, de la se ie, dominada po la écnica. Es o ep esen a
una pé dida de los alo es undamen ales de la mode nidad libe al. El alma, el
cue po, el amo y la pe sona quedan some idos a la “ba ba ie ecnológica”20.
16
Ba uch Spinoza, É ica, en Ob as comple as, Buenos Ai es, Ace o Cul u al Edi o es, III, pa e
II, p oposición XXIII, 1977.
17 “Pa a la mayo ía de los cien í icos y pa a muchos de nues os con empo áneos, el alma ha
desapa ecido como una en idad independien e del cue po … Pe o al mismo iempo que dec e an
su desapa ición, el alma eapa ece no ue a sino p ecisamen e den o del cue po: los a ibu os de la
an igua alma, como el pensamien o y sus acul ades, se han con e ido en p opiedades del cue po (…)
el cue po, sin deja de se cue po, se ha uel o alma” (La llama doble, ci ., p.164-165).
18 Ibid., p.165.
19
Ibíd.
20
Valga des aca , sin emba go, que en di e sos momen os Paz e el u u o con op imismo. Tal
como lo señala Rod íguez Ledesma, la e isión de sus esc i os inales nos ha ía pensa en una posición
llena de espe anzas, pues no le pa ecía imposible econquis a “al homb e, sus pasiones sus isiones”.
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A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica, Humanidades y Relaciones In e nacionales, año 20, nº 40.
Segundo semes e de 2018. Pp. 733-745. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2018.i40.28
Po o o lado, podemos ad e i que Paz, sin decla a lo explíci amen e,
oma la de i a pos mode na que gi a en o no a la c isis del suje o y de sus
o mas cons i u i as. Se pod ía deci que po es a ía econoce la c isis
misma de la iloso ía. En de ini i a, es e pensado admi e que el alma y el
cue po son incognoscibles. Po ello c eemos que La llama doble es la o a
ca a del labe in o. Mien as que en El labe in o de la soledad se p eocupaba
po la soledad y la alienación del alma, en uno de sus úl imos lib os a a de
ecupe a el alma a a és del cue po, pe o admi e que el cue po, a su ez,
es una uen e de ince idumb es debidas a la manipulación cul u al y, quizás
lo más signi ica i o, debido a su p opia na u aleza, some ida al p incipio de
alienación. Vald ía en onces p egun a , en suma, qué nos o ece el cue po.
El cue po
El cue po ambién es o o labe in o. Paz lo asume desde dos líneas que
se c uzan y a la ez se sepa an. Po un lado, el cue po, a a és del amo y el
e o ismo, pe mi e la expe iencia de la comunión al como ambién lo log an la
poesía o la ies a. Comunión en e almas o comunión con el mundo.
La poesía, jun o con el amo y el e o ismo, juegan un papel decisi o en la
elación de las almas y los cue pos. Se pod ía quizás a i ma que son nues a
más genuina expe iencia on ológica, pues nos e ela sin mediaciones la idea
de o alidad21. Se a a de es ados de usión y comp ensión que an más allá
de las o mas lingüís icas y, sin emba go, dicen más que ellas. En un ins an e,
lo dicen odo —semejan e a la expe iencia musical— y pe mi en “ oca ” o
“ i i ” —digámoslo así— la e dade a ealidad. Es allí básicamen e donde Paz
encuen a los pode es de la sensibilidad y la imaginación22.
No obs an e, el cue po (incluida el alma) es una uen e de sepa ación, ale
deci , de incomunicación que ambién iene un indudable peso on ológico. Paz
lo plan ea, en p incipio, conside ando el p oblema comunica i o que en uel e
la sensibilidad. En e ec o, La llama doble culmina ocupándose del p oblema
Véase Xa ie Rod íguez Ledesma, “El siglo de un poe a: la e lexión polí ica de Oc a io Paz (los años
inales)”, en Es udios sob e las Cul u as Con empo áneas, XI (2005), p.286.
21
“Amo :
econciliación con el G an odo
y con los o os,
los diminu os odos
innume ables”.
Oc a io Paz, “Ca a de c eencia”, en Á bol aden o, Ba celona, Seix Ba al, 1987, p.172.
22 Un ins an e puede llega a se la e dade a ealidad. Pe o solo un ins an e. Amo y cue po
son signos de lo e e no y de lo e íme o. De allí la po encia y la agilidad del homb e que log a la
dis ensión del iempo y se man iene a su ez a ado a la ini ud de la empo alidad. Véase en es e
sen ido la suge en e explo ación que hace Ma cela Lab aña de La llama doble a pa i de la poesía de
Paz (“El cue po: mo ada de los signos”, en Talle de le as, 34 (2004), pp.39-52.
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El sino de La llama doble de Oc a io Paz
A auca ia. Re is a Ibe oame icana de Filoso ía, Polí ica, Humanidades y Relaciones In e nacionales, año 20, nº 40.
Segundo semes e de 2018. Pp. 733-745. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/a auca ia.2018.i40.28
de la comunicación, un aspec o cen al pa a comp ende la cons i ución de la
cul u a, pe o a su ez una uen e adical de apo ías que a ec an la capacidad
de comp ensión de la sociedad con empo ánea. Y pa a mos a lo, se e ie e
a los di e sos ámbi os desde los cuales se a cons i uyendo. El p ime o y
undamen al de ellos es el mundo de la sensibilidad.
Los sen idos encie an un doble juego. Tienen un ol p i ilegiado en la
expe iencia amo osa y en el e o ismo que su ge del cue po, y con ibuyen a la usión
de las almas. La his o ia del amo que o ece Paz emon ándose a los an iguos es,
en alguna medida, una his o ia de la sensibilidad. No es una so p esa en onces que
en La llama doble se haya ocupado de la na u aleza de los sen idos. Las di e sas
ap oximaciones al ema del amo y el e o ismo colocan en p ime plano el p oblema
de sabe , pa a deci lo con Spinoza, qué es lo que puede el cue po23.
Paz, de nue o, es lapida io: la sensibilidad no esuel e el p oblema subje i o
de la comunicación, un p oblema undamen al que apa ece especialmen e en el
siglo XX. Es e pensado ealiza un animado e in enso eco ido po la his o ia
del amo y el e o ismo, pe o al llega al siglo XX mues a su c isis y la o ma
como se ha exace bado el p oblema de la comunicación en e los homb es. La
acción comunica i a, elogiada desde di e sas mi adas y disciplinas, con e ida
cada ez más en el eje desde el cual se busca in e p e a la cons i ución de la
cul u a es, sin emba go, un p oblema que puede ad e i se ya desde el mundo
de los sen idos. Es on ológicamen e un p oblema i esoluble. “Los sen idos
nos comunican con el mundo y, simul áneamen e, nos encie an en noso os
mismos: las sensaciones son subje i as e indecibles”24.
Es e pensado se plan ea así un p oblema de alcance uni e sal del mismo
modo como lo ha hecho la his o ia de la iloso ía. Los sen idos p oducen un
conocimien o absolu o, pe o no son comunicables. Es o es semejan e a lo
que sucede con “el pensamien o y el lenguaje”. P ecisamen e “po se lo, el
pensamien o y el lenguaje no sup imen la dis ancia en e noso os y la ealidad
ex e io ”25. Sensibilidad, pensamien o y lenguaje son puen es y a su ez
ba e as que nos sepa an de la ealidad26. Tal como lo decía Hegel en el p ólogo
23 É ica, ci ., pa e III, p oposición II, Escolio. Es a p egun a ue des acada ace adamen e po
Deleuze en su in e p e ación de Spinoza. La ecupe ación del cue po como aspec o cen al de la
on ología de Spinoza ha enido una no able epe cusión en los es udios ilosó icos desde la segunda
mi ad del siglo XX. Gilles Deleuze, Spinoza y el p oblema de la exp esión, Ba celona, Muchnik
Edi o es, 1975.
24 La llama doble, ci ., pp.203-204.
25
Ibíd., p.204.
26 “Las palab as son puen es,
También son ampas, jaulas, pozos,
Yo e hablo: ú no me oyes.
No hablo con igo:
hablo con una palab a.
Esa palab a e es ú”.
“Ca a de c eencia”, ci ., p.164.