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La nueva estela de guerrero de las Bodeguillas (Esparragosa de Lares, Badajoz) y el paisaje cultural del final de la Edad del Bronce en la Serena

Abstract

En la primera parte de este artículo se presenta la estela de guerrero de Las Bodeguillas, un nuevo ejemplar encontrado en Esparragosa de Lares (Badajoz), cuyo estudio iconográfico no sólo permite incluirla entre las más características del denominado “grupo del valle del Guadiana”, sino también asignarle una cronología avanzada, ya del Bronce Final-Orientalizante. El trabajo continúa, en una segunda parte, con una valoración de lo que conocemos sobre el paisaje físico y cultural de este horizonte en la comarca de La Serena, ofreciendo una propuesta muy abierta sobre la diversidad de factores paleoeconómicos que soportaron su poblamiento protohistórico. Éste, si bien claramente rural, se muestra plenamente integrado en dinámicas de interacción con otros espacios de aparente mayor dinamismo, como la propia vega del Guadiana.

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La nueva estela de guerrero de las Bodeguillas (Esparragosa de Lares, Badajoz) y el paisaje cultural del final de la Edad del Bronce en la Serena

Author: Pavón Soldevila, Ignacio; Duque Espino, David M.
Year: 2010
DOI: 10.12795/spal.2010.i19.05
Source: https://idus.us.es/bitstreams/77da3662-1113-4afe-b48d-bc9994f6f5c1/download
SPAL 19 (2010): 111-128
ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924
h p://dx.doi.o g/10.12795/spal.2010.i19.05
LA NUEVA ESTELA DE GUERRERO DE LAS BODEGUILLAS
(ESPARRAGOSA DE LARES, BADAJOZ) Y EL PAISAJE CULTURAL
DEL FINAL DE LA EDAD DEL BRONCE EN LA SERENA
THE NEW WARRIOR STELA OF LAS BODEGUILLAS (ESPARRAGOSA DE LARES, BADAJOZ)
AND THE CULTURAL LANDSCAPE OF THE END OF THE BRONZE AGE IN THE SERENA
IGNACIO PAVÓN SOLDEVILA*
DAVID MANUEL DUQUE ESPINO**
Resumen: En la p ime a pa e de es e a ículo se p esen a la
es ela de gue e o de Las Bodeguillas, un nue o ejempla en-
con ado en Espa agosa de La es (Badajoz), cuyo es udio ico-
nog á ico no sólo pe mi e inclui la en e las más ca ac e ís icas
del denominado “g upo del alle del Guadiana”, sino ambién
asigna le una c onología a anzada, ya del B once Final-O ien-
alizan e. El abajo con inúa, en una segunda pa e, con una
alo ación de lo que conocemos sob e el paisaje ísico y cul-
u al de es e ho izon e en la coma ca de La Se ena, o eciendo
una p opues a muy abie a sob e la di e sidad de ac o es pa-
leoeconómicos que sopo a on su poblamien o p o ohis ó ico.
És e, si bien cla amen e u al, se mues a plenamen e in e-
g ado en dinámicas de in e acción con o os espacios de apa-
en e mayo dinamismo, como la p opia ega del Guadiana.
Palab as cla es: Es elas de gue e o, B once Final-O ien a-
lizan e, La Se ena, poblamien o, paleoeconomía.
Abs ac : In he i s pa o his pape he wa io s elae
o The Bodeguilla is p esen ed, i is a new exempla ound
in Espa agosa de La es (Badajoz), whose iconog aphic
s udy no only enables he mos ea u es include he so-
called “g oup Guadiana Valley” bu also an ad anced ch o-
nology, in he La e B onze Age-O ien alizing Pe iod. The
wo k con inues in a second pa , wi h a alo a ion o wha
we know abou he physical and cul u al landscape o his
ho izon in he egion o La Se ena, o e ing a e y open
p oposal on he di e si y o paleoeconomical ac o s in
p o ohis o ic se lemen . Al hough clea ly u al, i is shown
ully in eg a ed in dynamics o in e ac ion wi h o he a -
eas o appa en ly mo e dynamic, as he e y e ile plain o
he Guadiana.
Key wo ds: Wa io s elae, La e B onze Age-O ien alizing
Pe iod, La Se ena, se lemen , palaeoeconomy.
Como es sabido, desde el hallazgo y publicación en
1898 del p ime ejempla po D. Ma io Roso de Luna,
el conjun o o mado po las es elas de gue e o y las es-
elas diademadas no ha dejado de aumen a , has a supe-
a ampliamen e la cen ena y con e i se en los í ems a -
queológicos más econocibles de Ex emadu a. Si bien
no exclusi as de la egión ex emeña, po su ei e ada y
ela i amen e bien dis ibuida p esencia las es elas han
enido conside ándose pa e impo an e de su p e é i a
iden idad –como deno a, po ejemplo, la edición de un
ca álogo monog á ico que conmemo ó su nue o y p e-
e en e a amien o exposi i o en el piso supe io del
pa io noble del Museo A queológico P o incial de Ba-
dajoz (Domínguez e alii 2005)–; susci ando a la ez en
algunos au o es la e ocación de un pasado he oico asi-
milable al de o os incones de Eu opa y el Medi e á-
neo hacia el inal de la P ehis o ia (Pa ón, e.p.). G an
pa e del magné ico a ac i o que despie an, an o en
* Á ea de P ehis o ia, Uni e sidad de Ex emadu a.
** In es igado del P og ama Ramón y Cajal del Minis e io de
Ciencia e Inno ación.
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p o anos como en especialis as, de iene p ecisamen e
de su ca ác e icónico, e dade amen e anómalo, dicho
sea de paso, en un mundo an poco dado a los excesos
en el plano es ic amen e igu a i o como lo es el del i-
nal de la Edad del B once en el su oes e peninsula . En
no meno medida, igualmen e seduc o esul a su e-
cóndi o signi icado, incen i o pa a mil y una eo ías y
especula i as di agaciones.
En es e ma co, la in es igación se ha sen ido en-
ada en más de una ocasión po la posibilidad de da
una espues a o al al enómeno de las es elas, p ecisa-
men e desde el abo daje a pa i de la alo ación de esos
monumen os en sí mismos, en su iconog a ía (Almag o
Basch 1966; Pingel 1974; Almag o Go bea 1977). En
el o o ex emo, los úl imos iempos han conocido in-
en os po ex ae el signi icado úl imo de las es elas del
p opio ma co ísico que las odeó (Ba celó 1989; Ce-
les ino 1990 y 2001; Ruiz-Gál ez y Galán 1991; Ga-
lán 1993), pasándose así a un polo complemen a io que
necesa iamen e debe ene se en cuen a. Pe o hemos de
con eni que las es elas o ma on pa e de un paisaje
cul u al, más que es ic amen e na u al, que como al
debe con empla se alo ando de o ma in eg al los e-
e en es más di e sos de su iempo, ue an és os am-
bien ales, poblacionales, paleo-económicos, a ís icos,
e c. La línea seguida en es e abajo –con e gen e con
esa necesidad eclamada no hace mucho po o os au-
o es (Mu illo e alii 2005: 42; En íquez 2006)– pa i-
cipa de la idoneidad de insis i , sob e odo, en la ponde-
ación del ma co con as able de las es elas, pa a lo que
alo a emos, al hilo de la opo unidad de da a conoce
en sus de alles el nue o hallazgo de Espa agosa de La-
es (Badajoz), una zona an densa en es e ipo de monu-
men os y econocida po la bibliog a ía como es la del
su es e ex emeño.
1. LA ESTELA DE LAS BODEGUILLAS
O ESPARRAGOSA DE LARES III
El descub imien o de la es ela de Espa agosa de
La es III, o Las Bodeguillas, u o luga de una o ma
o ui a en el año 2003, como consecuencia de las la-
bo es de a ado con ac o desa olladas en una p opie-
dad de D. Luis Sanz Calde ón en la inca homónima,
quien le an ó una pied a ala gada de g an amaño que
inicialmen e sólo a as ó has a el lími e de la pa cela.
Algunos meses más a de, as ad e i una se ie de mo-
i os g abados ya limpios po e ec o de las llu ias, de-
cidió el aslado a su co ijo, donde D. Felipe Redondo
Mila a, en onces alumno de la licencia u a de His o ia
en la Uni e sidad de Ex emadu a, ecino del luga y
pa ien e del descub ido , econoció la na u aleza y el
in e és del hallazgo, que puso de inmedia o en cono-
cimien o de algunos de sus p o eso es en la UEX. De
hecho, nues o colega J. J. En íquez, que po aquél en-
onces ul imaba un a ículo sob e las es elas, es imó
opo uno deja al menos cons ancia del nue o hallazgo
en una sucin a no a a la que acompañó de una o og a-
ía p es amen e acili ada po el in o man e (En íquez
2006: 167); quedando desde en onces la pieza en el ol-
ido. A lo la go del mes de oc ub e de 2008 quienes
susc ibimos es e a ículo u imos no icias po p ime a
ez, g acias al mencionado S . Redondo, del pa ade o
de la pieza. Las imp ecisiones en su desc ipción inicial,
de icien e documen ación, y ambién la posibilidad de
conoce en de alle el con ex o de apa ición, nos lle a-
on a desplaza nos a esa localidad en los úl imos días
de 2008, con la in ención de ecaba la máxima in o -
mación posible. Po su mediación nos ue posible in-
cluso con ac a con el descub ido , quien amablemen e
nos condujo al luga exac o del hallazgo, pe mi iéndo-
nos más a de hace un calco, o og a ia y desc ibi la
es ela, pa a encomenda nos inalmen e su aslado y
donación al Museo A queológico P o incial de Bada-
joz, en una inicia i a desin e esada que sólo cabe elo-
gia y ag adece .
Dicho hallazgo se había p oducido en la g an zona
in e lu ial en e el Guadiana y el Zúja , a poco más de
unos 11 Km al oes e de la mencionada localidad de Es-
pa agosa de La es, y, según nos indicó su descub ido ,
en un pun o que se ubica exac amen e en las coo dena-
das 38º 58’ 5542’’ N. y 5º 23’ 4639’’ W. Se a a de un
escena io no lejano –en e 1 y 2 Km al oes e– del pa aje
de Las Pue cas, al que se ha enido a ibuyendo, has a
hace poco (En íquez 2006: 163), la p ocedencia de la
es ela de Espa agosa de La es I; con la que gua da,
como se e á, no able pa ecido. No se mues a, sin em-
ba go, como un luga do ado de especiales ca ac e ís i-
cas; no es ni un al o ni un alle; no se encuen a ce ca
de ningún cu so de agua; no dispone de dominio i-
sual ni posición es a égica. A lo sumo, sólo cabe e e-
i su no excesi a dis ancia de uno de los caminos ga-
nade os his ó icos más impo an es de la egión, como
es el de la Cañada Real Leonesa O ien al (Es epa 2000:
218-219; Rod íguez 2004: 420-421); pe o ampoco
es á exac amen e a pie de la u a ashuman e. Po o a
pa e, el econocimien o di ec o de la pa cela donde
apa eció y las colindan es –muy modi icadas espec o
al aspec o que p esen aban en el momen o del hallazgo,
según nues os in o man es– no p opo cionó ningún
ipo de in o mación adicional, sal o la cons a ación
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en supe icie de la más absolu a ausencia de es os a -
queológicos de cualquie ipo, y la p esencia de a lo a-
mien os ocosos de na u aleza simila a la de la ma e ia
p ima del sopo e empleado pa a ab ica la es ela (Fig.
1). Con end ía eco da , como han hecho ecu en e-
men e o os au o es, que el en o no inmedia o de las
es elas a menudo se suele ca ac e iza po la ausencia
de odo da o digno de in e és. Dejando a un lado las no-
edosas e lexiones que sob e ello han e ido en es a
misma e is a Teje a e alii (2006), y es ingiéndonos
a la zona en es udio, una conclusión plan eada po En í-
quez (2006) ha insis ido en la al a de co espondencia
Figu a 1. Localización espacial de la es ela de Espa agosa de La es III
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en e los anodinos con ex os conocidos po exca ación
y los p opiamen e une a ios; aunque ello no p i a ía a
las es elas, en su opinión, de un sen ido ascenden e.
El sopo e sob e el que ab icó la es ela es á cons-
i uido po un bloque be ili o me de piza a silícea1 de
176,5 x 28,4 x 13 cm, que no o ece ninguna huella de
1. Ag adecemos la de e minación de la ma e ia p ima, jun o a o as
p ecisiones écnicas, al D . D. Moisés Ponce de León Iglesias (Uni-
e sidad de Rennes 1), que u o la amabilidad de econoce la pieza
el pasado mes de mayo de 2009.
a amien o p e io en la ca a donde se localiza la de-
co ación. El campo igu a i o, que se ubica en la pa e
supe io , ocupa 115 cm –casi el 70% de la pieza–, pe -
maneciendo el es o en ese a; de lo que se deduce cla-
amen e su u ilización como una e dade a es ela, es
deci hincada e icalmen e en la ie a pa a se is a.
Si enemos en cuen a que en la zona Guadiana-Zúja
la al u a de las es elas, muy a iable, no sob epasa po
é mino medio los 120 cm (Celes ino 2001: 82), pode-
mos conside a a la de Las Bodeguillas como una de las
más esbel as, con un alzado, cu iosamen e, simila al de
la ya mencionada es ela de Espa agosa de La es I, ha-
llada hace años ue a de con ex o (En íquez y Celes ino
1984: 240). En la gene alidad del enómeno, o ma ía
pa e del segundo g upo más nume oso, el de los sopo -
es de en e 160-180 cm (Ha ison 2004: 33) (Fig. 2).
Uno de los aspec os más in e esan es que pe mi e
es udia es a nue a es ela es el elacionado con la éc-
nica de g abado, que, po lo que hemos podido obse -
a , se desa olló en una se ie de pasos sucesi os. En
p ime luga se p ocedió a ma ca un esquema de la
composición con la ayuda de un punzón que, po las
incisiones ad e idas en algunas zonas, no siemp e lo-
g ó el a í ice con ola con p ecisión. A con inuación,
y sob e el boce o an e io , se ejecu a on odos los mo i-
os –sal o uno que cabe in e p e a como un peine, so-
b e el que ol e emos más a de– median e una pe cu-
sión con inua o écnica de pique eado, ealizada con la
ayuda de un cincel posiblemen e de b once, que log ó
ep oduci las igu as con un ebaje medio de en o no
a los 2 mm. Es a gene alización del ebaje es una de
las ca ac e ís icas que los especialis as han ad e ido en
las es elas de la zona (Celes ino 2001: 88). Finalmen e,
se ol ió a emplea el punzón pa a, median e incisión,
ma ca de alles en algunos de los mo i os (Fig. 3), o a
in de ealiza con la ayuda de dicha he amien a alguna
igu a de p incipio a in (como en el caso del mencio-
nado posible peine).
En cuan o a la composición escénica –cla e en opi-
nión de Celes ino (2001: 97) pa a descub i el signi i-
cado y c onología de es os monumen os–, cabe men-
ciona de en ada que la buena conse ación de la
pieza, apenas pe judicada po un agmen o sal ado
de an iguo en el la e al de echo de la zona in e io , y
a lo sumo o o en la pa e supe io izquie da de la i-
gu ación2, pe mi e en es e caso un ace camien o ela-
i amen e sol en e. Así, compa iendo asgos que e-
sul an econocibles en o as es elas de las zonas más
2. En odas nues as desc ipciones empleamos es os é minos
desde el pun o de is a de quien con empla la pieza on almen e.
Figu a 2. Es ela de Espa agosa de La es III.
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me idionales (Celes ino 1990: 54; Ba celó 1989: 190),
el mayo p o agonismo pa ece ese ado a la igu a del
gue e o, do ado aquí de un casco de cue nos, que apa-
ece odeado po o os elemen os comunes en es e ipo
de composiciones, como el escudo (pa e supe io ), la
lanza (a su de echa) y la espada (a su izquie da), que se
comple an con las ep esen aciones del espejo, el p o-
bable peine y o o an opomo o a meno escala (pa e
in e io ) (Fig. 4). En unción de odo ello pod íamos,
pues, incula la en su es uc u a iconog á ica gene al
al g upo, ca ac e ís ico de los alles del Guadiana y del
Guadalqui i , que in eg an las es elas con ep esen a-
ciones an opomo as cen ales de S. Celes ino (1990:
55; 2001: 94). Un con ex o és e en el que cabe admi-
i un cie o ai e de amilia en e el nue o ejempla y
los ya conocidos de Magacela, Espa agosa de La es I,
Fuen e de Can os, Bu guillos y Écija II; y en el que no
se debe deja de ano a , en pa icula , la p esencia del
mismo núme o y mo i os g abados en és a de Espa a-
gosa de La es III y en la es ela de Mon emayo (Có -
doba) (Fe e 1999), aunque con los lógicos ma ices
o males y de dis ibución.
El an opomo o de mayo amaño, ocado con un
casco de cue nos, p esen a una longi ud o al de 63,5
cm, medida desde las ex emidades in e io es has a el
apéndice más sob esalien e de la p o ección de ensi a,
es ingida a 48 cm en lo que es sólo el cue po. En lo
que es és e es ic amen e, su cabeza, una ci cun e en-
cia casi pe ec a de 7,8 cm de diáme o, p esen a en la
ca a dos ojos g abados; un asgo muy poco ecuen e en
la iconog a ía de es os í ems, que sólo en las es elas de
To ejón el Rubio III (Fe nández 1950; Celes ino 2001:
332), Co ijo de la Reina II (Mu illo e alii 2005: 26 y
33) y Gomes Ai es (Almodó a ) (Celes ino 2001: 445)
o ece casos simila es. Una p esencia de de alles a-
ciales que, dicho sea de paso, ampoco es desconocida
Figu a 3. Técnicas de g abado.

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en e las emeninas o diademadas, como a es iguan los
ejempla es de Vale a Julia (Bodonal de la Sie a) (Do-
mínguez e alii 2005: 39) y El O eganal (To ejón el
Rubio II) (Fe nández 1950; Celes ino 2001: 331). El
cuello, compa a i amen e muy desa ollado, le une a
un onco ec o y simplemen e lineal, de 12,3 cm, que
esul a mayo i a io en e las es elas al su del Guadiana
(Celes ino 2001: 93) y que según R. Ha ison (2004:
93) de ine, en su ausencia de olumen, un p o o ipo hu-
mano –s ick igu es– iconog á icamen e muy esquemá-
ico. Cu iosamen e, esul a muy mino i a ia en e las
es elas de gue e o la ep esen ación del a ibu o sexual
masculino; pe o en és a de Las Bodeguillas el alo sí
se explici a cla amen e, uniéndose así a las de El Viso
I (Almag o Go bea 1977; Celes ino 2001: 394), Aldea
del Rey III (Valien e y P ado 1979; Celes ino 2001:
413), A egua (Be nie 1969; Celes ino 2001: 430), E -
idel II (Gomes y Mon ei o 1977; Celes ino 2001: 447)
y Ce o Mu iano I (Mu illo e alii 2005: 19). Las ex e-
midades supe io es, po su pa e, se sepa an del onco
con un p ime azo ho izon al –es deci , pe pendicula
a él, ep esen ando los homb os– que después con inúa
con un gi o de no en a g ados hacia abajo, has a des-
emboca en las manos. Si los homb os y b azos es án
acabados en pique eado, las manos – educidas muy es-
quemá icamen e a dedos que salen adialmen e– se han
comple ado median e incisión sob e el azo de algu-
nos dedos. Po su pa e, las in e io es –con un azo ini-
cial en “U” in e ida– acaban igualmen e en unos pies
que cons an de un p ime azo ho izon al pique eado,
dispues o hacia la izquie da, y cua o dedos incisos en
cada uno. Algunos de es os esquema ismos, como esa
disposición angula en la elación homb o-b azo o la
ep esen ación de los dedos en manos o pies, son com-
pa idos po bas an es de los an opomo os ep esen a-
dos en las es elas (Celes ino 2001: 321 y ss.; Mu illo e
alii 2005; Ga cía e alii 2006: 139), incluido el ya men-
cionado pe sonaje p incipal de Mon emayo (Có doba)
(Fe e 1999: 66), sin que de su análisis po meno izado
puedan ex ae se conclusiones eseñables. Sólo a en-
diendo a o os de alles, como su elación con los cascos
g abados, pod ía al ez deci se algo más.
Los cascos cons i uyen uno de los elemen os más
es udiados de es as ep esen aciones, no an o po su
abundancia –es án p esen es en o no a la e ce a pa e
de los casos (Celes ino 2001: 151)– como po la a i-
nidad que p esen an los dos ipos en ellas iden i ica-
bles –el casco cónico y el de cue nos– con o os no
Figu a 4. Calco de la es ela de Espa agosa de La es III.
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conside ados au óc onos, pe o bien conocidos a queo-
lógicamen e y, según se ha p opues o, ep esen a i os
de di e en es in luencias cul u ales. En conc e o, el de
la es ela de Las Bodeguillas pe enece a una sub a-
ian e que puede ad e i se den o de los segundos, la
de los cascos de cue nos li i o mes (Fig. 5a). Como ha
señalado el p opio S. Celes ino (2001: 157), el Gua-
diana-Zúja cons i uye la zona, den o de la geog a ía
de las es elas, donde más se gene aliza la ep esen a-
ción del casco de cue nos, coincidiendo con el mayo
esquema ismo de los monumen os. Casos como los de
Valde o es I, Magacela, El Viso I y VI, Alamillo, Es-
pa agosa de La es I, y aho a Espa agosa de La es III,
pa ece e ec i amen e co obo a lo. Además, en esa lí-
nea, no deja de esul a so p enden e el g an pa ecido
iconog á ico que p esen an los an opomo os co ona-
dos po cascos de cue nos y con ex emidades –supe-
io es o in e io es– digi adas de un buen núme o de
es elas (Ha ison 2004: 142) que suge i ía pensa en al-
gún ipo de nexo en e ellas. Si bien no pa ece habe
o al unanimidad en lo que se e ie e a la zona de p o-
cedencia o igina ia de los cascos de cue nos –aunque
Ha ison (2004: 143-144) se decan a hoy concluyen-
emen e po el ámbi o medi e áneo– es a ac i a la hi-
pó esis de Celes ino (2001: 158) sob e la posibilidad
de que p o enien es de un in lujo medi e áneo, al pa-
ece exclusi o de un momen o in e medio de la se ie,
sus i uye an a los cascos de cime a, de posible o igen
eu opeo, llegados p e iamen e. Cascos de cue nos que,
a deci de Ha ison (2005: 144), do a ían de un ca ác-
e a is oc á ico, o eli is a, a su belige an e po ado ; o,
al e na i amen e, de una condición he oica o sob ehu-
mana, como p opone Bendala (2000: 76-77).
Po el con a io, escudos, espadas y lanzas pasan
po se en o igen los elemen os más idiosinc ásicos –
es deci , más au óc onos, a lán icos o ep esen a i os
de la población local del Su oes e du an e el B once Fi-
nal– de las es elas, es ando odos p esen es en el nue o
ejempla de Las Bodeguillas. Su es udio ha o ecido,
no obs an e, esul ados dispa es. En e ellos la lanza
cons i uye, al ez, el más anodino. Consis e simple-
men e en un as il de 31 cm de longi ud pique eado a la
izquie da, hacia la pa e supe io , del an opomo o ma-
yo , cuya pun a o no se ha de inido su icien emen e o se
ha pe dido, lo cual impide mayo comen a io, sal o el
de i ado de eco da que en la zona de es udio su p e-
sencia es al a, supe ando el 75% de los casos (Celes-
ino 2001: 101).
La espada se g abó en es a es ela de una o ma
exen a y con una écnica mix a. Ubicada a la de e-
cha, en un plano in e io , del an opomo o de mayo
amaño, p esen a una longi ud máxima conse ada de
29,1 cm. Sus asgos más sob esalien es son los ap e-
ciables en la zona de la empuñadu a, sólo a ec ada
po una e osión ecien e –posiblemen e del momen o
de su descub imien o– donde des acan un pomo y una
gua da, de aza cu ilínea, muy desa ollados (Fig. 5
b). Con pos e io idad a su de inición median e el pi-
que eado, se op ó po usa de nue o el punzón, que e-
sal a en su incisión an o el eje de la hoja como el de
la gua da, susci ándonos la duda sob e si así p e endía
el a í ice suge i el e en ual ne io cen al de la p i-
me a, o los posibles calados en la segunda. Si bien ha
sido muy g ande el es ue zo de la in es igación po e-
laciona los ipos ep esen ados en las es elas con hojas
eales, uno de sus mayo es conocedo es, S. Celes ino
(2001: 107), ale aba sob e el sen ido esencialmen e
simbólico –emblemá ico de un cie o s a us social– de
las mismas. También J. F. Mu illo (1994a: 24), en una
llamada al comedimien o, ha apun ado los pelig os de
o za las simili udes que pueden hace se pa iendo de
unos g a ismos an enden es al esquema ismo como
los que se e lejan sob e las es elas y, consecuen e-
men e, las p oblemá icas conclusiones c ono-cul u a-
les de ahí de i adas.
No obs an e, un ecien e y sis emá ico es udio sob e
las espadas del B once Final en el Medi e áneo Occi-
den al no ha esca imado en eco e esa senda (B anhd-
he m 2007: 21-25 y apéndice D), plan eando una su-
ge en e pe spec i a que a a emos aquí de con empla
pa a alo a la peculia espada de la es ela de Las Bo-
deguillas. D. B andhe m, c í ico en pa e con el escep-
icismo que a eces exhiben los au o es p eceden es, no
deja de econoce una se ie de a iables que e ec i a-
men e limi an el p oceso de diagnosis ipológica, pe o a
la ez apo a una minuciosa clasi icación de las espadas
g abadas en las es elas que desg ana has a en una do-
cena de ipos, en e los que, po sus simili udes al ejem-
pla que aho a es udiamos, ija emos nues a a ención
en los denominados G, H e I. Los dos p ime os com-
pa en asgos comunes, como la empuñadu a di e en-
ciada con la gua da c uci o me y el pomo desa ollado
en “T”, pe o se di e encian en la hoja, cla amen e pis-
ili o me en el p ime caso (G) y, po el con a io, más
pa ecida a las de las espadas de “lengua de ca pa” en el
segundo (H). Po p oblemas de conse ación, descono-
cemos el ex emo dis al de la hoja de Las Bodeguillas,
pe o nada hace pensa que se a e de un ejempla de
la modalidad pis ili o me. Cu iosamen e, B andhe m
(2007: 145) ha apun ado que el p incipal incon enien e
que p esen an es os dos ipos es iba en que gua das
es ic amen e c uci o mes –como las ep esen adas en
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las que in eg an ambos g upos– no se conocen en e
las espadas del B once Final, si bien los pomos en “T”
sí son muy comunes en las espadas del ipo Huel a.
F en e a ello, cab ía la posibilidad de que la gua da cu -
ada de es a nue a es ela de Espa agosa al ez pu-
die a elaciona se con una ep esen ación de in encio-
nalidad más “ ealis a”. Po su pa e, las del ipo I lucen
ambién empuñadu as di e enciadas con gua da c uci-
o me y pomo desa ollado en “T”, pe o p esen an ho-
jas de ilos pa alelos o subpa alelos, más pa ecidas a
la ep esen ada en nues a es ela. Pa a es as úl imas se
ha p opues o una c onología a caballo en e las ases
Blackmoo /B aud/Huel a y Ewa Pa k/Véna /Sa Idda,
en un momen o a anzado, po an o, del B once Final.
Ano emos, inalmen e, que mien as las es elas con es-
padas del ipo H se ex ienden has a hoy a lo la go de la
mayo pa e de la cuenca del Guadiana, las del ipo I se
dis ibuyen sob e odo po el Guadalqui i y, en meno
medida, po la cuenca del Zúja (B andhe m 2007: 144,
146 y lámina 53).
Una c onología ambién a anzada es la que se des-
p ende, en p incipio, del es udio del escudo. El de Las
Bodeguillas, ep esen ado median e pique eado sob e
el gue e o, en la pa e supe io de la es ela, o ece un
diáme o de 13,6 cm. De esa des acada posición cabe
deduci su especial simbolismo, que compa e con
o os muchos ejempla es; esul ando excepcional su
ausencia. Igualmen e, se a a de uno de los mo i os
adicionalmen e ep esen ados con mayo lujo de de-
alles en las es elas, po lo que la al a de ellos en nues-
o ejempla , sólo excep uada po la ep esen ación de
una manilla, aside o o ab azade a en “I” en el cen o de
es a a ma de ensi a, pudie a posee cie o alo in o -
ma i o (Fig. 5 c). De es e modo, puede ano a se que no
se a a de un escudo con esco adu a en “U/V” –o ipo
He zsp ung–, habi ual en bas an es ejempla es, sino de
un escudo ci cula sin cí culos concén icos, que enca-
ja ía bien den o de la a ian e “a” del ipo III de Ce-
les ino (2001: 123-124), de la que además sólo se co-
noce o o caso, cu iosamen e en la muy ce cana es ela
de Las Pue cas (Espa agosa de La es I) (Domínguez e
alii 2005: 27). Simili ud que, debe admi i se, a moni-
za ía bien con la eo ía de Celes ino (2001: 151) a p o-
pósi o del alo de los escudos como elemen os iden-
i a ios. En opinión de es e in es igado (2001: 149) la
ex ensión de ales escudos edondos, sin esco adu as
pe o ealizados aún a base de cí culos concén icos, se-
ía emp ana den o del desa ollo c onológico de es-
os monumen os; pe o la ausencia de de alles como el
cla e eado pod ía a ala la p esencia de nue os escu-
dos p oceden es de o as á eas ex e io es a la Península,
p incipalmen e medi e áneas, algo an es de la coloni-
zación enicia. Un a gumen o, en suma, pa a de ende
la posible echa ya a día del ejempla aquí ep esen-
ado; sal edad hecha del no able esquema ismo eco-
nocido en las es elas de la zona, que obliga ob iamen e
a ex ema la p udencia.
No obs an e, la ep esen ación de o os dos ele-
men os de p esumible p ocedencia medi e ánea am-
bién es á p esen e aquí; aunque no se a a de a mas,
sino más bien de obje os que en el con ex o p o ohis ó-
ico conlle an, según odos los especialis as, una con-
no ación p es igiosa y, posiblemen e, une a ia. Uno de
ellos es el espejo, ep esen ado, con una longi ud o al
de 12,5 cm, bajo la lanza, a la izquie da del gue e o,
no lejos de su mano y bien o ien ado pa a se cogido
po és a, en una ubicación que es habi ual (Celes ino
2001: 166). Como sucede en los demás casos documen-
ados al su del Guadiana, que son abundan es, la ca-
zole a (aquí lige amen e o alada) es á o almen e eba-
jada y el mango –de unos 5 cm de longi ud– se de ine
median e pique eado (Fig. 5 d). Un mango que, en es e
caso, no o ece de alles, po lo que –con odo lo dicho–
nues o espejo pod ía inclui se en el g upo B de Ha-
ison (2004: 153), po su simpleza uno de los menos
p ocli es al comen a io, que ambién in eg an los de
To ejón el Rubio IV, B ozas, T es A oyos de Albu -
que que, Za za de Mon ánchez, Solana de Cabañas y
Za za Capilla III, además de los ce canos casos de Es-
pa agosa de La es I y II. La cons a ación de la exis-
encia de una supe icie amo a con huellas de pique-
eado, a la izquie da y no lejos de la ep esen ación del
espejo, sugie e la posibilidad de que el au o de la o -
namen ación p ocedie a a una elabo ación allida, in-
cluso de ese mismo mo i o, an es de g aba el de ini-
i o; lo que no deja de se ex año si enemos en cuen a
su simplicidad. En el mundo de las es elas, no obs an e,
no son desconocidas las ede iniciones de la composi-
ción escénica de de e minadas piezas, ni la exis encia
de e o es después subsanados po el g abado (Celes-
ino 2001: 89 y 91).
Po o a pa e, la apa ición de los peines en las es e-
las es, a deci de Celes ino (2001: 165 y 167-168), una
consecuencia di ec a, sob e odo en el su ex emeño
y Andalucía, de la llegada de los ejempla es de ma il
aídos po los enicios, o a lo sumo po sus más inme-
dia os p edeceso es en la ac i idad come cial (Celes-
ino, 2008). En el Guadiana-Zúja su p esencia se es-
inge a una e ce a pa e de las es elas; a eces, como
aquí, ubicados jun o a la cabeza del an opomo o p o-
agonis a. Tipológicamen e el ejempla que como al
pod ía in e p e a se en Las Bodeguillas es, sin duda,
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de los más complejos o abs ac os, pues no cons a de
un simple azo g ueso del que salgan a ias incisio-
nes pe pendicula es más inas, sino que o ece una es-
uc u a ec angula (Fig. 5 e), so p enden emen e con
no able pa ecido a la de o os mo i os, e iculados o
escale i o mes, incisos no sob e sopo es exen os, sino
sob e paneles piza osos –como sucede, en e o os, en
el panel del A oyo del Campo del To o (Campana io)
(Domínguez y Aldecoa 2007: 312-314)– del a e upes-
e al ai e lib e en La Se ena. Con unas dimensiones
de 4,9 x 4,1 cm, se de ine como una sue e de ec án-
gulo su cado de lado a lado po has a 12 azos ho i-
zon ales, de cuyo ma co se salen los dos in e io es, al
ez po impe icia del a í ice. Pe o la singula elabo a-
ción de es e posible peine, de p incipio a in median e
la écnica de la incisión, nos si úa an e un plano dia-
c ónico di ícil de alo a . En odo caso, mien as el es-
bozo e óneo y la adición de de alles an es comen ados
(espejo, ex emidades del an opomo o, gua da y hoja
de la espada) implican una con inuidad esencial en el
p oceso c ea i o, c eemos que la elabo ación ma cada-
men e di e en e del peine pudie a debe se al ez a una
inclusión pos e a en el esquema gene al, pues la nece-
sidad de hace uso de una écnica especial pa a ese mo-
i o no pa ece p obable en es e caso, al habe o os en
los que es e ipo de obje o se ec ea usando la misma
écnica que en el es o de los igu ados –El Co chi o
de Cabeza del Buey (Domínguez e alii 2005: 11); Las
Pue cas (Espa agosa de La es I) (Domínguez e alii
2005: 27)–; a no se que así se p e endiese suge i al
Figu a 5. De alles de la es ela de Espa agosa de La es III
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Fecha de acep ación: 13-05-2011