Las Ferias y sus ambientes taurinos
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-------------------------------------------------------------- Capítulo 9. Págs. 77 a 88 ----------------- Capítulo 9 Las Ferias y sus ambientes taurinos * Ignacio de Cossío ** Francisco Gallardo ** Santiago Sánchez Traver ** Sandra Méndez Muros ** * Intervenciones tenidas durante el panel “Las Ferias y sus ambientes taurinos” en el “Encuentro sobre Medios de Comunicación y Ferias en los municipios sevillanos”. ** Los nombres de los intervinientes están por orden alfabético de apellidos y la moderadora ubicada al final. Véase el texto introductorio del presente Capítulo donde se indica el puesto profesional o cometido que desempeña cada uno de los autores. n panel –el último del “Encuentro”- estuvo dedicado al Periodismo Taurino. No podía ser menos al hablarse de Ferias de los pueblos de la provincia de Sevilla. Hay plazas en distintos municipios sevillanos, aparte de la universal Maestranza, de Sevilla: Alcalá del Río, Almadén de la Plata, Cantillana, Cazalla de la Sierra, Constantina, Ecija, Castillo de las Guardas, Real de la Jara, Espartinas, Guillena, La Algaba, Morón de la Frontera, Osuna y Utrera. Moderados por Sandra Méndez Muros, coordinadora del “Encuentro”, profesora de Periodismo en CEADE (Centro Andaluz de Estudios) y miembro del Equipo de Investigación organizador, se sentaron profesionales de la información taurina: Ignacio de Cossío, de “Onda Cero” y “Metro”; Francisco Gallardo, director de “portaltaurino.com” y Santiago Sánchez Traver, experto taurómaco, ex director de “Canal Sur Televisión” y ex delegado territorial de “RTVE” en Andalucía. Sandra Méndez Muros: Este último panel, pero no por ello menos interesante, “Las Ferias y sus ambientes taurinos” nos invita a reflexionar sobre la identidad cultural del pueblo sevillano y los canales de comunicación que emplea. La provincia de Sevilla está indiscutiblemente unida al toro y al caballo. Desde la antigüedad, la cultura del campo ha estado presente en cada uno de los pueblos de la provincia y esto se sigue utilizando como reclamo turístico. Los toros aparecen en las agendas turísticas de la provincia de Sevilla y la mayor parte de los catálogos tienen un carácter informativo para los U
interesados en actividades relacionadas como: espectáculos taurinos, capeas, rejoneo, clases de toreo, visitas a ganaderías, exhibiciones ecuestres, deportes hípicos y competiciones, asistencia a cursos, cacerías a caballo, contacto con la naturaleza… El año pasado estuvimos hablando de la importancia de los toros en la configuración de la Feria de Abril de Sevilla y, en consecuencia, del papel de los Medios de Comunicación para brindar la suficiente cobertura. Dejando al margen a la profesión taurina, imagínense si los Medios locales sevillanos pusieran en marcha programas y secciones, con un equipo técnico y personal especializado, al que sólo se recurriera una vez al año. Sin duda, estaríamos ante programas breves con un nivel de especialización periodística cuantitativamente escaso. La realidad es que todo el escaparate periodístico en torno a los toros es relevante si tenemos en cuenta que el ámbito de actuación es más amplio que el de la capital hispalense. Desde abril a septiembre se celebran Ferias en la provincia de Sevilla que incluyen actuaciones taurinas, proveedoras de información. La inclusión de las corridas de toros en el programa de festejos puede deberse al modelo de referencia de la Feria de Sevilla, o al origen mismo de las Ferias Ganaderas o al hecho de que no se concibe bien una Feria sin una actuación de este tipo. Hemos de tener en cuenta que durante la Feria de Abril encontramos algunos festejos que también podemos disfrutar en los pueblos (corridas de toros, novilladas con picadores y sin picadores y rejoneo), pero hay festejos en los pueblos que son menos o nada habituales en La Maestranza como las becerradas, los festejos mixtos, el toreo cómico o los festejos populares. Suelen ser los municipios más importantes los que albergan esos días los festejos previos a la Feria de la localidad y que deben ser tenidos en cuenta en los Medios locales. Encontramos cosos taurinos en Alcalá del Río, Cantillana, Cazalla de la Sierra, Constantina, Écija, El Castillo de las Guardas, Espartinas, Guillena, La Algaba, Lora del Río, Morón de la Frontera, Osuna y Utrera, mientras que en se montan plazas portátiles en Alcalá de Guadaíra, Almadén de la Plata, Aznalcóllar, Cañada del Rosal, Dos Hermanas, El Arahal, El Coronil, El Cuervo, El Real de la Jara, El Ronquillo, El Saucejo, Estepa, Gerena, Herrera, La Campana, Las Cabezas de San Juan, Lebrija y Los Palacios y Villafranca. Incluso se producen vinculaciones semánticas cuando un municipio cuenta con plaza de toros como la de ser un “pueblo importante” o un “pueblo con arraigo”: “Ese pueblo es grande porque tiene hasta plaza de toros” o “La Feria de ese pueblo tiene solera porque hay corridas de toros”. Sin olvidar que las plazas han sido y son un reclamo para visitar pueblos durante sus fiestas con el correspondiente beneficio económico y la rentabilidad del espacio para otras actividades como los conciertos. El resto del año son las peñas taurinas de los
municipios las que se encargan de ejercer su papel como fuentes de noticias. Cómo se transmiten esas noticias, en qué canales, con qué estilos y cuál es el panorama taurino actual en los Medios de Comunicación son cuestiones que nos aclararán los ponentes. El primero de ellos, Ignacio de Cossío, es periodista y cuarta generación de una familia estrechamente ligada al mundo del toro. Actualmente, ejerce como periodista, director y presentador del programa “Los toros en la onda”, en Onda Cero Sevilla, crítico taurino de Metro y escritor en los Medios de Comunicación digitales diariosigloxxi.com, toroslidia.com, y elcossio.com. Su bagaje profesional se caracteriza por la extensión y la especialización. Tiene una amplia trayectoria como periodista y crítico taurino en Radio Nacional de España, la agencia de noticias Colpisa, Diario Ya de Madrid, Diario de Sevilla, La Gaceta Regional de Salamanca, Vía Digital, Antena 3 y Sevilla Televisión, así como en los portales de Internet, Toros.viadigital.net, Burladero.com, Toreros.net y DiarioDirecto.com, entre otros. Asimismo, ha publicado los libros Cossío y Los Toros (1999), Grandes Faenas del Siglo XX, Tauromaquia, Flamenco y El Maestro Cañabate, la mayoría de ellos traducidos a inglés y francés. Ha participado como conferenciante en numerosos foros internacionales y es miembro del jurado taurino de la Feria de Abril por la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Adelante. Ignacio de Cossío: Es una satisfacción tremenda volver a la Universidad y, sobre todo, para hablarles de Sevilla provincia, de esas Ferias y de esos ambientes taurinos. Como es sabido por todos, la fiesta avanza, evoluciona y nadie escapa a su paso, ni siquiera la afición de Sevilla y sus ambientes. Sevilla fue, es y será uno de los últimos rincones españoles donde se halla la verdadera afición. Nuestra ciudad y provincia se encuentra vertebrada en una treintena de municipios, que acaban de mencionar, englobando en su extensión a casi ciento cincuenta espectáculos taurinos. Y cada uno nos lleva a un estilo, un camino y una nueva forma de interpretar el complejo y apasionante mundo de los toros. Desde el primero al último. Han desfilado por sus ruedos desde Curro Guillén a Oliva Soto, desde la saga de los Miura a los hermanos Garzón o desde Écija a Espartinas. Todo está indisolublemente unido por una rica tradición oral, conformando una gigantesca cadena heredada que la hace llegar con fuerza hasta nuestros días. No olvidemos que ya son cerca de un centenar de toreros los que en estos municipios nacieron, sin olvidarnos de las ganaderías de bravo que en estas tierras se asientan, pacen y mueren para mayor gloria del toreo los mejores ejemplares de lidia. Capítulo aparte merecen los centenares de novilleros y subalternos sevillanos que, casi anónimos, van surgiendo a lo largo de los años
como parte indispensable de la perenne revisión de los anales de la Tauromaquia. Con este panorama taurino incomparable y envidiable por cualquier otra provincia española, se presenta el complejo asunto de la evolución y desarrollo de lo que dejaron a su paso, de su escuela, de su recuerdo y de su ambiente más inmediato. A pesar de nuestra idiosincrasia y costumbres claramente enraizadas con el campo y el toreo, sucede a menudo y de manera paradójica una observación urgente y casi paralela a la de muchos pueblos de España. Todos han vivido, y ahora más que nunca, un gran éxodo taurino. En primer lugar, del sector ganadero, que fue el que primero se vio afectado por el crecimiento y aprovechamiento de las zonas agrícolas en los últimos treinta años, desplazando a la gran mayoría de las ganaderías de bravo a la zona norte de Sevilla, en plena sierra. A excepción de las clásicas, que aún resisten milagrosamente en sus mismos emplazamientos como son las ganaderías de Miura o Conde la Maza, Guardiola o Felipe Bartolomé. En contraposición, el sur actual de Sevilla es un territorio casi desértico, en donde antaño confluían caminos, tertulias de mayorales y vaqueros, caballistas y ganaderos disertando sobre cualquier faena del campo o resultado en la plaza. Ahora las ganaderías, pese a sufrir un claro aumento, se hallan más próximas unas de otras y casi conforman por sí solas pequeñas islas descastadas de bravo en medio de encinas y alcornoques. Frente a la tierra arenosa del sur, que poco a poco coloniza el mar, como todo lo que encuentra a su paso, incluso el toro. Otra observación acerca del flujo migratorio que sufre la afición de Sevilla es la que se produce desde las comarcas de mayor solera en los toros hacia la Maestranza por su Feria de Abril. En el presente como en el pasado, todos recordamos a Écija, en el día de San Mateo en septiembre; a Osuna, a mediados de mayo por su Feria del Ganado; a Utrera el día de la Virgen de la Consolación, hoy más expectante que nunca por ver de nuevo en su plaza bajo las voces de Belmonte, Cagancho, Domingo Ortega, Bienvenida, Gitanillo o Curro Romero. En Utrera, sí, en Utrera; La Algaba, casi al final de la cosecha, cuando a mitad de septiembre se renueva su título de ser la que más festejos menores y de promoción celebra a la sombra de aquellos carros de trigo y maíz, sin olvidarnos del corralón novilleril de Cantillana, Constantina y sus novilladas de lujo por San Bartolomé a finales de agosto; las modernas Espartinas y el renovado Morón también se unen, como el resto, al fiel reflejo de una Feria Maestrante que ahora más que nunca está más cerca por carretera y Televisión de todos los aficionados, absorbiéndola casi por completo al grito: “Primero un abono en la Maestranza y luego ya veremos qué cartel ponen en mi pueblo”. La consagración de la Feria de Abril de Sevilla es la práctica destrucción de los populosos festejos en los pueblos que obligados se encuentran a superarse cada año para competir con lo imposible: a pesar de todo, Sevilla
siempre gana. El pueblo se rebela y se alimenta de la gran ciudad. Ya no basta con presenciar la gran corrida de los Miura el domingo de farolillos, día por antonomasia de la provincia de Sevilla en La Maestranza. Ya quieren estar presentes con sus mejores representantes desde el domingo de resurrección, la Feria de farolillos, con más ganas que nunca de ver toros y toreros. Parece que ya se ha dejado de trabajar en el campo, que las carreteras son espléndidas y que nadie puede frenar el embriagador perfume de lo majestuoso, lo imperial del toreo. Ya forman parte de ese coro real que es el coso del Baratillo. Es una evidencia incontestable. Todo se fraguó y se dio así. El origen de esta gran revolución tuvo los mejores intérpretes: Sevilla y sus pueblos. Ellos también son Sevilla. Y si no que se lo pregunten a los poderosos “Bombita”, Emilio Ricardo y Manuel de Tomares; al empaque de Antonio Reverte, de Alcalá del Río; a todos los “algabeños”, padre, hijo, nieto y sobrinos; o al valor y la pluma del “Camisero” de Constantina; al padre don Martín Vázquez, Manolo, de Alcalá de Guadaíra; a la natural perfección de Manolo Bienvenida, desde Dos Hermanas; al valor villamanriqueño de Pascual Márquez; al arte en estado puro de Julio Pérez “El Vito” junto al gran sabio Camino y el faraón Romero de Camas; al sobrino de Manolete y único “Lagartijo”, Rafael Soria Molina, que no nació en Córdoba sino en Écija, como el valor a fuego lento de Jaime Ostos; o a la raza y torería de los “Espartacos”, padre e hijo, por citar sólo a algunos. Y sobre todos ellos, el rey de la fiesta, nacido en la calle Fuentes número 2 de Gelves, José, padre y señor del toreo moderno y arquitecto del campo bravo. ¿Acaso la Sevilla taurina es algo sin sus pueblos o sus pueblos sin Sevilla? Dos caras de una misma moneda en las que por cada rincón se sabe hablar de toros. En donde cuando el torero accede a venir a torear a Sevilla confiesa que su único temor es saber que todos aquellos que le observan le dejan torear, y es cuando el error o el virtuosismo llevan nombre propio y sólo hay un responsable. Más tarde, cuando las luces se apagan, llega la hora de la afición, de mantener la llama, de transmitir el legado en las tabernas y los bares. La hora del juicio duro y cabal. En Madrid resuenan los alaridos con broncas en la plaza y se disculpa a los toreros en la calle. Sevilla habla cuando calla en la plaza. Casi no se manifiesta en los momentos más deslucidos y opacos de la tarde pero, en cambio, atruena en cada tertulia improvisada tras la corrida. Todos son notarios y está presente el viejo y el relevo, el curioso y el aséptico, pero nadie de los actuantes sobre el albero se salva del juicio final. Por eso, a lo mejor tampoco nadie se pronuncia ni se manifiesta en el tendido ante la adversidad, la conciencia de que junto a uno siempre hay otro juez con memoria que volviera a recordarle sus propias limitaciones. Éste es el encanto y también la profundidad de un ambiente inquebrantable que no deja de empapar a las nuevas generaciones, de envenenar
con la magia de la fiesta, arrinconar a los aficionados de nuevo puño, a los presuntuosos “curritos” y a todos aquellos que no sienten los colores de una vocación casi perdida en el resto de nuestra España como es la de transmitir de padres a hijos lo que mejor sabemos hacer: cómo vivir para y por el toro, cómo soñar y sentir ese arte inmortal de una faena gloriosa desde la última cátedra viva que nos queda y hacer posible la resurrección de cada aficionado. El prestigio y trascendencia de los éxitos artísticos parecen no perder fuerza sino acrecentarse más con el paso de los años. Cualquier torero que se precie soñaría con ser del último pueblo de Sevilla porque con ello tendría asegurado un lugar de privilegio en la historia y en el recuerdo de todos. La cuestión, señoras y señores, es analizar que se nos plantea una gran verdad, que no es otra que ser sevillano o nacer en esta tierra es un sentimiento o una realidad del toreo. Muchas gracias. S. Méndez Muros: A continuación, tiene la palabra Francisco Gallardo. Este periodista alberga en su currículo el haber captado en su momento la importancia de las nuevas tecnologías y de Internet y el haberla relacionado directamente con una tradición de gran arraigo como la fiesta taurina. Podríamos hablar de él como un visionario cuando creó Portaltaurino.com, un proyecto de éxito gracias a la conjunción de las características nuevas y de siempre de la idiosincrasia andaluza, y particularmente, la sevillana. Su trayectoria profesional había comenzado tiempo atrás con el ejercicio de la profesión periodística en emisoras de radio como Radio 80 y Costa de la Luz y con la responsabilidad de la Oficina de Prensa de la Delegación del Gobierno de la Junta de Andalucía en la provincia de Sevilla, en la cual sigue trabajando actualmente, además de dirigir portaltaurino.com. Francisco Gallardo: Me voy a limitar a ofreceros unos datos estadísticos que pueden ser interesantes, sobre todo, para entender la dimensión que tiene la fiesta de los toros en relación con las Ferias. La intervención de Ignacio, además de haber sido hermosa, ha transmitido cosas importantes porque ha apuntado la relación directa que tiene el mundo de la Tauromaquia de los pueblos de Sevilla con la misma Sevilla capital. Ha venido a decir que Sevilla es Sevilla, Sevilla y su Tauromaquia es la provincia de Sevilla. La marca Sevilla no tendría sentido sin los pueblos a pesar del peso que tiene la plaza de la Real Maestranza, sin duda la más importante del mundo, además de la más antigua, donde se ha forjado la Tauromaquia como fuerza artística. La Feria de Sevilla capital es importante y la relación que tiene con la Feria Taurina de abril es fundamental, pero no hablaríamos de la marca completa sin una parte importante que es la provincia. La provincia aporta toreros, la provincia aporta las ganaderías, que no están en El Arenal ni en
Nervión, sino que están en la provincia de Sevilla. Por tanto, en la provincia de Sevilla las Ferias locales de nuestros pueblos son importantes. Imagino que ya se habrá dicho a lo largo de estos días que el esquema de la Feria de Sevilla es el esquema de la calle, la caseta, el vino, la mujer vestida de faralaes, el caballo… Es un esquema de Sevilla, aquí nació e, inmediatamente, se exportó primero a nuestros pueblos y luego a otros muchos lugares del mundo. En Barcelona la hay y también en Bruselas, aunque sea de una manera testimonial, pero sí que aparece desde luego en toda Andalucía. Este esquema es exportado desde la Feria de Sevilla y con la relación taurina ocurre exactamente igual. Quería decir que, según los últimos datos publicados del último año global cerrado en la provincia de Sevilla, el 2007, se dieron 148 espectáculos taurinos, de los cuales 39 fueron en la Real Maestranza y el resto fueron en la provincia de Sevilla. Casi nunca se dan espectáculos taurinos si no se está en Feria, esta relación es muy directa. No solamente en Sevilla, también en España: no se concibe una fiesta si no hay un espectáculo taurino. Cuando hablamos de espectáculos taurinos, hablamos de corridas de toros, novilladas con picadores, novilladas sin picadores, espectáculos de rejoneo, festejos mixtos y festejos populares, que fueron exactamente veinte. A esto hay que añadir los espectáculos que se dan en las escuelas taurinas como clases. Las escuelas taurinas son centros donde los chavales aprenden a torear de salón, aprenden las técnicas del toreo y, además, tienen clases magistrales que son festejos donde se lidian reses de menos de dos años habitualmente, aunque, si el chaval tiene más de 16 años, pueden llegar a tres. Son festejos públicos, en los que no se puede cobrar dinero, pero la gente va. Yo he estado en muchos. Son muy agradables y muy bonitos porque los chavales están aprendiendo a torear. En las escuela de Sevilla capital se dieron dos, en Écija se dieron otras dos, en Camas tres, en La Algaba tres, en Espartinas nueve y en Sevilla Amate, donde hay una plaza que se ve desde la SE-30, se dieron tres espectáculos. Las localidades que tienen plazas de prestigio, plazas de piedra, son, en la provincia de Sevilla: Alcalá del Río, Cantillana, Cazalla de la Sierra, Constantina, Écija, El Castillo de las Guardas, Espartinas, Guillena –esta plaza junto con la Real Maestranza es declarada Bien de Interés Cultural-, La Algaba, Lora del Río, Morón de la Frontera, Osuna y Utrera, que está a punto de inaugurarla. También está el caso bonito de Marchena, donde la plaza mayor es patrimonio nacional y cuando se concibió lo hizo para ser plaza de toros. No me gustaría cansar con muchos otros datos, sino simplemente transmitir la importancia que tiene el espectáculo taurino. No se concibe una Feria nuestra sin uno de ellos. Y, para el futuro, yo pienso que, una vez pasadas ciertas crisis de sensibilidades donde no se entiende el espectáculo taurino o se
entiende mal, va a ocurrirnos como en Francia, donde precisamente el público es joven y valora la fiesta taurina como uno de los espectáculos puros, de las pocas cosas puras que nos quedan. Gracias. S. Méndez Muros: Santiago Sánchez Traver. Su currículum profesional es amplio cuantitativa y cualitativamente hablando. Comenzó a ejercer como periodista en la década de los ochenta en Medios impresos como La Hoja del Lunes de Sevilla, Cambio 16 o Torneo. Fue fundador y responsable de Diario 16 Andalucía y delegado de Ediciones de la revista Tiempo. En los años noventa, concretamente entre 1996 y 2000, fue director de Canal Sur Televisión y presidente de la Asociación de la Prensa de Sevilla en dos períodos 1990-1996 y 2001-2005. Asimismo, ha sido presidente de las Asociaciones de la Prensa de Andalucía y vicepresidente de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España, entre otras. En el bienio 2004-2006 fue delegado territorial de la RTVE en Andalucía y director de TVE Andalucía. También, aparte de estos cargos, ha impartido docencia en la Universidad de Sevilla y en el Centro Andaluz de Estudios Empresariales (CEADE). En todo este periplo ha encontrado un lugar para el orbe taurino que nos glosará desde un punto de vista periodístico y, particularmente, desde el campo televisivo. Santiago Sánchez Traver: No lo he podido simultanear la docencia porque cada vez que me han nombrado director de Televisión, me han incompatibilizado en la Facultad, con lo cual no he podido hacerlo, porque se supone que uno no puede cobrar dos sueldos públicos a la vez, pero me encanta volver a la Facultad de Comunicación porque renuevo la forma de ver a la gente, me encuentro con los compañeros y estoy encantado de poder transmitir todo lo que he aprendido en la profesión. Sobre todo, soy aficionado a los toros, colaboro en portaltaurino.com y escribí mis primeras crónicas taurinas en Diario 16 hace casi treinta años. Casi nadie sabe que las escribía yo porque firmaba con un pseudónimo, “Cachetero”. Ahora lo revelo aquí porque se puede hacer. El cachetero es el que da el cachete; al que da la puntilla se le llama puntillero. No es lo mismo que chaquetero -también se puede hacer un juego de palabrasque no es el que lleva chaqueta, sino el que se la cambia con frecuencia. Soy aficionado simplemente y desde ese punto de vista voy a daros una visión de lo que en la provincia de Sevilla son sus Ferias y su aspecto taurino. Lo más importante que hay que decir, el titular, es que Sevilla, teniendo el peso específico que tiene La Maestranza sobre las plazas de otros pueblos, tal y como ha dicho Ignacio muy poética y acertadamente -yo lo diré más crudamente-, debería absorber, dejar oculto todo lo que se hiciera en todas las
demás plazas de la provincia. Esto, en teoría. Evidentemente, no pasa lo mismo en la plaza de Soria capital con las plazas de su provincia. Tampoco en Segovia, donde hay plazas de pueblo, como la de Cuéllar, que son más importantes que la de la propia capital. Es decir, que el peso específico de la plaza de la capital es mucho menor en otras provincias. En Sevilla es innegable: el peso específico de La Maestranza es total. Teniendo en cuenta ese dato, está comprobado estadísticamente que Sevilla es la provincia que más espectáculos taurinos da de España y la que tiene más pueblos que dan espectáculos taurinos, lo cual ya es importante. Teniendo en cuenta esa reflexión de que La Maestranza pesa demasiado, Sevilla, a pesar de todo, tiene más plazas que dan toros y más espectáculos a lo largo del año. De todas formas, hay una historia de antes y después. Siempre digo que ahora es mucho más difícil dar toros en los pueblos. Antes, la gente no bajaba a la capital cada dos por tres en autobús cada cinco y minutos y casi gratis. Además, casi nadie en los pueblos tenía coche. Cuando yo era joven, los chavales bajaban a examinarse de la reválida en Sevilla cada cuatro años. Había dos institutos en Sevilla, el San Isidoro y el Murillo para toda la capital y para toda la provincia. En el caso de los viejos era un acontecimiento bajar a Sevilla y a La Maestranza a ver sus espectáculos, más complicado que ahora. Hoy en día cualquiera en un pueblo pasa con su coche por un bar y dice: “Nos vamos a los toros a Sevilla”. Ésa es la diferencia. Por tanto, eso ha hecho más difícil todavía los toros en los pueblos. La plaza de Sevilla tiene más peso todavía, porque es más fácil acudir a ella que hace quince, treinta o cuarenta años. Antes, había que hacer un sobreesfuerzo desde cualquier pueblo, aunque fuera del Aljarafe, así que ni os digo ya desde pueblos más lejanos desde los que casi había que echar el día entero hasta llegar aquí. Por tanto, ha habido un antes y un después en esa historia, marcado por la proximidad a la capital que ha acercado La Maestranza a los pueblos o los pueblos a La Maestranza mediante el transporte. A su vez, ha habido plazas en pueblos muy taurinos. Voy a contar una anécdota de un pueblo cuya plaza era muy taurina, de grandes llenos. No había ningún problema y se la disputaban los empresarios, mientras que hoy en día es muy difícil que pase eso porque es una ruina. Es muy difícil defender una plaza de pueblo con buenos espectáculos como se intenta. La historia de la plaza de Écija, por ejemplo, era la de una plaza potente, con buenos espectáculos, que se llenaba frecuentemente, pero que se la cargó El Cordobés hace treinta o cuarenta años. Un día, El Cordobés, que vivía cerca de Écija, toreaba allí y fue muy poca gente a verlo torear. Entonces, él dijo: “Abrid las puertas”. La gente decía: “No, pues si las abren…”. Y eso se cargó a esa plaza durante varias décadas. Eso es un acontecimiento que pasa en los pueblos: “Ya que me gasto el dinero, pues me voy a Sevilla a los toros”.