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La religión positiva en la juventud de Goethe y Hegel

Martín Arnedo, Santiago

Abstract

Goethe y Hegel arrostraron desde muy pronto el hecho religioso. Aunque cada uno reelaboró singularmente la herencia recibida, ambos llegaron a conclusiones parecidas: crítica de la religión positiva y la justificación de una ética no distanciada de las raíces de la vida. Sin embargo, Goethe eligió el camino de la intuición y de la creación artística en su evolución desde la adoración ingenua de la Naturaleza hasta una suerte de panteísmo de cariz espinosista; mientras que Hegel se decantó por la especulación abstracta, desde su crítica a la religión positiva hasta su integración en el sistema de la Fenomenología.

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THÉMATA. Re is a de Filoso ía Nº 57, ene o-junio (2018) pp.: 95-111. ISSN: 0212-8365 e-ISSN: 2253-900X doi: 10.12795/ hema a.2018.i57.6 LA RELIGIÓN POSITIVA EN LA JUVENTUD DE GOETHE Y HEGEL POSITIVE RELIGION IN THE YOUTH OF GOETHE AND HEGEL San iago Ma ín A nedo1 In es igado independien e Recibido: 17/04/2017 Acep ado 5/10/2017 Resumen: Goe he y Hegel a os a on desde muy p on o el hecho eligioso. Aunque cada uno eelabo ó singula men e la he encia ecibida, ambos llega on a conclusiones pa ecidas: c í ica de la eligión posi i a y la jus i icación de una é ica no dis anciada de las aíces de la ida. Sin emba go, Goe he eligió el cami- no de la in uición y de la c eación a ís ica en su e olución desde la ado ación ingenua de la Na u aleza has a una sue e de pan eísmo de ca iz espinosis a; mien as que Hegel se decan ó po la especulación abs ac a, desde su c í ica a la eligión posi i a has a su in eg ación en el sis ema de la Fenomenología. Palab as cla e: Religión; Goe he; Hegel; alma bella. Abs ac . Goe he and Hegel aced he eligious ac e y ea ly. Al hough each one ewo ked he inhe i ance in his own way, bo h came o simila conclusions: c i icism o he Posi i i y o he eligion and a gumen o an e hics no dis- anced om he oo s o li e. Howe e , Goe he chose he pa h o in ui ion and a is ic c ea ion in his e olu ion om a nai e ado a ion o Na u e o a kind o spinozis pan heism; while Hegel op ed o an abs ac specula ion, om his c i ique o posi i e eligion o his in eg a ion in he Sys em o he Phenome- nology. Keywo ds: Religion; Goe he; Hegel; Beau i ul Soul. 1. Doc o en Filología Alemana y licenciado en iloso ía po la Uni e sidad de G anada. Au o de di e en es a ículos sob e cul u a (Poemas esenciales de la lí ica alemana. Ed. Rilke) y iloso ía ale- mana (Luhmann, Thomas Mann, Goe he). T aduc o de Gadame , Ma ie Luise Kaschni z, Rilke, Bol zmann, en e o os. Ganado del p emio A e é de c ea i idad li e a ia (2009) y del Limacla a de ensayo (2013). Colabo ado en p ensa. Co eo elec ónico: [email p o ec ed] San iago Ma ín A nedo Théma a. Re is a de Filoso ía Nº57 (2018) pp.: 95-111. 96 1. Una admi ación ecíp oca So p ende que dos espí i us c eado es an po en es como Goe he y Hegel, a la dis ancia de dos décadas, hayan sido con on ados en an con a- das ocasiones (Bubne 1978, Vo lände 1926), pa a el in e és que debe ía susci a el encuen o en e dos de los más po en es c eado es de la cul u a occiden al. Ellos mismos dedica on poco espacio den o de su ingen e ob a al es udio del o o, pese a ene se muy en cuen a. Se a a pues de un e- eno de es udio en g an medida i gen. El esc i o y el ilóso o se admi a on mu ua y p o undamen e. El ilóso o se ocupó en algunas ocasiones de la igu a y de la ob a del poe a. Jus ip ecia la po encia de su alen o, capaz de con e i en subje i idad y en libe ad lo que en un p incipio apa ecía como algo mecánico y sin alma (He- gel 1985: 224). Goe he, a g andes asgos, se ía pa a Hegel el g an in ui i o, capaz de cap a la ealidad como un odo inmedia o, sin necesidad de da el odeo de la e lexión; capaz de concebi a Dios no como algo que exis e, sino como la exis encia misma, como un g an se i ien e suscep ible de se ob- se ado po algunas de sus c ia u as –el homb e-, si bien de o ma pa cial, cada una con su p opia pe spec i a. Goe he, bajo la in luencia de Spinoza, hab ía ascendido la ubicación pa icula de cada i ien e pa a ele a se a conside a el Todo. Es a ca ac e ís ica es muy alo ada po Hegel. Sin emba go, el ilóso o ela i iza la apo ación a ís ica de Goe he educiéndola a un me o momen o den o de su concepción holis a de la his o ia de la es é ica, a una me a o ma pasaje a con que la Conciencia se p esen a a sí misma – e lejo sensible de la Idea- en el de eni de su desa- ollo, y como al, aunque conse ada, al in y al cabo ha de se supe ada, a ue de momen o pa cial; dicho con o as palab as, incapaz de explica se a sí misma, necesi a de la e dad del odo, pues sólo el odo es e dad. Po an o la inmo alidad del genio goe hiano ha quedado suspendida en p o de la abs acción. Faus cie amen e ep esen a la agedia absolu a, pe o la agedia es, pa a Hegel, sólo una o ma ele ada den o del desa ollo de la ob a de a e espi i ual en la que los pe sonajes no na an ingenuamen e los a a a es ex e nos, sino «que ex e io izan la ín ima esencia» (das inne e Wesen) de unos hé oes au oconscien es de su libe ad (Hegel 2014: 534). Es deci , que la apo ación a ís ica de Goe he quin aesenciada se educe an sólo a un momen o más a «supe a » po la p opia conciencia, aunque pe enezca al es adio del Espí i u Absolu o, como la eligión y la iloso ía. Po su pa e, Goe he no se mues a an dual en su alo ación, como hace Hegel con él. El poe a descon ió a odas luces del ilóso o, con quien u o ocasión en 1806 de discu i pe sonalmen e sob e di e sos asun os, en e ellos sob e iloso ía. En ealidad Goe he ecelaba en gene al de odo sabe especula i o que p e endie a de en a una ins an ánea omniex- Théma a. Re is a de Filoso ía Nº57 (2018) pp.: 95-111. La eligión posi i a en la ju en ud de Goe he y Hegel 97 plica i a de la ealidad o al. Las palab as esc i as, con inúa Goe he, se solidi ican po así deci , se posi i izan, se con ie en en a e ac os, y me ced a es a pa álisis en el iempo, se mues an impo en es pa a ex- p esa el dinamismo de la ida, el pe pe uo cambio, la empo alidad en su ín ima esencia. Cie o es que si hubo un ilóso o que se p eocupó de e leja el cam- bio, ese indudablemen e ue Hegel. Y aunque el desa ollo del sis ema implica la andadu a del camino, la isión sinóp ica inal es sin emba go es á ica, algo di ícil de concilia : la diac onía y la sinc onía. Ambos au o es compa ie on no obs an e la con icción de es a ealizando e dade a cien- cia [Wissenscha ], si bien el p ime o como «poe a in ui i o» y el segundo como «pensado especula i o», según e minología de Félix Duque (2004: 10). Dicho de o o modo, ambos au o es c eían exp esa , con medios di e- en es, el sabe eal conec ado con la ida. La ciencia na u al o odoxa la concebían como una abs acción pa cial del sabe . La elación en e ellos sob e odo ue de espe o in elec ual. En es e sen ido es ilus a i a la anécdo a que na a el encuen o en e los dos. He- gel se p esen ó como in i ado en la casa de Goe he el 18 de oc ub e de 1827. T as una b e e con e sación sob e el ilóso o J. G. Hamann (1730-1788), en la que Hegel monopoliza la palab a, pasan a habla de la dialéc ica, que Hegel de ine a la sazón así (Ecke mann 1848: 193): «En el ondo no se a a más que del espí i u de con adicción egulado y me ódicamen e ins uido que anida en el in e io de cada homb e, y cuyo p incipal endimien o se mues a en la dis inción de lo e dade o y lo also». De modo que el mé odo dialéc ico, explica Hegel, consis e en el «espí i u de la con adicción» que anida en odo homb e, como el Me is o de Faus ( ol. III: 47): «Ich bin de Geis , de s e s e nein ». So p en- den emen e Me is o iene a p esen a se como la con apa ida del que ha desespe ado po alcanza el sabe eal o o al, Faus . Todo lo que su ge, a gumen a Me is o, necesa iamen e ha de pe ece , en es a desc ipción del e e no dinamismo del uni e so que p e ende cap a en un ins an e el espí- i u, coinciden Faus y Hegel. El obje i o de es a me odología es dis ingui lo e dade o de lo also. Goe he eplica al ilóso o que ese mé odo pa ece más bien una he amien a pa a hace also lo e dade o y lo e dade o also. Hegel aduce que quien así ob a a, no se ía más que un espí i u en- e mo. La obse ación de la na u aleza, añade Goe he, se ía la cu a con a ese ipo de en e medades. Dicho de o o modo, esos dialéc icos en e mos, en e mos po se dialéc icos, al juzga de Goe he, encon a ían su cu ación en el es udio de la na u aleza, que señala un camino in ini o hacia la e - dad, que nunca se deja ap esa del odo y que pone a cada uno en su si io, San iago Ma ín A nedo Théma a. Re is a de Filoso ía Nº57 (2018) pp.: 95-111. 98 enseñándole a se humilde, haciéndole conscien e de su igno ancia, po muchas p e ensiones de absolu ismo que albe gue. Es a isi a, que es amos comen ando, es á ecogida po Ecke - mann a lo la go del capí ulo 279 de sus Gesp äche. El ela o se in e umpe aquí y no da cuen a de la posible espues a de Hegel. En e dad no e a posible i más allá, ya que pa a Hegel la Na u aleza ocupaba un luga muy subsidia io en su sis ema mien as que pa a el poe a es á en el o igen y el undamen o de lo eal. Y ninguno de ellos conside aba una uen e de legi imación ex e io a su Wel anschauung, sino que en i ud de la lógica in e na p e endían au o undamen a se. T as es a p ime a con on ación en e es as dos pe sonalidades, amos a cen a nos en las p ime as concepciones que desa olla on ambos sob e el enómeno eligioso. 2. Rebeldía del jo en Goe he Goe he, como es bien sabido, había sido educado inicialmen e en casa, y el c is ianismo lu e ano, en medio de una o e a o midablemen e a iable, no e a una asigna u a meno . El pad e deseaba p epa a lo pa a p osegui su camino ( ol. IX: 32), si bien, dada la acilidad del hijo, de modo más ácil y uc í e o («bequeme und wei e »). Valo aba los alen os de su hijo, an o más, en cuan o e a conscien e del es ue zo que a él mismo, pese a se un dile an e, le había cos ado odo. Al jo en Goe he siemp e le epe ía que de habe enido sus acilidades, o o des ino se hab ía o ja- do. Po an o, el genio en desa ollo enía que sob epasa lo y alcanza el g ado máximo en el desa ollo de los alen os que la Na u aleza le había egalado. En las clases que ecibía, al como ela a Goe he en su lib o de memo ias Dich ung und Wah hei , es aba incluida p edominan emen e, como quedó dicho, la o mación eligiosa, si bien, con iesa: «el p o es an- ismo eclesiás ico que se nos enseñaba, no e a en ealidad sino una o ma de mo al seca» [eine A on ockne Mo al], que no sólo no en iquecía el espí i u, sino que más bien ago aba su espon aneidad y secaba la sa ia que lo ecundaba y lo emon aba a las uen es de la ida ( ol. IX: 43). Es a ausencia de i alidad se sublimaba en una sue e de discusiones doc ina- ias, de modo que las disidencias se es a uían en sub-doc inas, y su gían así una plé o a de nue as iglesias: los pie is as, los sepa a is as, la He - mandad de Mo a ia, e c. Todos se dispu aban la exclusi idad del camino que conducía hacia la di inidad. Los p ecep os, como algo ijado, como no mas osilizadas, se com- padecen poco con el lui pe manen e que es la ida, que en su discu i siemp e p esen a si uaciones inédi as, y p opician la igidez de las ac i u- Théma a. Re is a de Filoso ía Nº57 (2018) pp.: 95-111. La eligión posi i a en la ju en ud de Goe he y Hegel 99 des y en cie o modo la mue e de la o iginalidad y la inno ación (Weiland 1985: 5). Y Goe he, como c eado , no enía o a que ebela se con a lo he- edado. Dichos p ecep os acen úan además la dis inción en e quienes los econocen y quienes no. Más que sen imien os de a e nidad, susci an los de hos ilidad. Es as palab as las pod ía habe hecho suyas Hegel, cuando en el a anque de De Geis des Ch is en ums und sein Schicksal ubica el o igen de la a iedad de doc inas eligiosas en aquellos momen os his- ó icos en los que el espí i u ya no se iden i ica con las ins i uciones y las leyes, y se p epa a pa a el ad enimien o de un cambio, como ocu ió po ejemplo con la apa ición de la igu a de Jesús en el Judaísmo. No obs an e, Hegel, hizo po su pa e una lec u a polí ica de dicha agmen ación en las c eencias. Alemania, a la sazón agmen ada, no pod á log a su unión mien as las disc epancias de o den eligioso lo impidan. Más allá de es a lec u a polí ica, pa a ambos au o es la mediación his ó ico-cul u al de las ins i uciones eligiosas y la mul iplicidad de las iglesias es una p ueba con unden e de la ela i idad de las mismas, de ahí que el camino hacia la di inidad haya que ab i lo adicalmen e desde la inmedia ez (Goe he) o desde la especulación (Hegel), pe o ambos señala on la necesidad de una e olución eligiosa, jus o allí donde el espí i u se elaciona consigo misma en la máxima in imidad. Desde muy ie na edad, el jo en Goe he no u o complejos pa a a i ma su al a de iden i icación con la iglesia c is iana. Hegel u o que se más ese ado du an e más iempo, pues o que la inanciación de sus es udios dependía de la ins i ución c is iana. Tan o el Dios jus icie o del An iguo Tes amen o, como el más conci- liado del Nue o, ue on pues os en jaque po el pequeño Goe he a aíz de una expe iencia i al de la agedia. En 1755, el poe a con aba seis años, se p odujo un e ible e emo o en Lisboa que dejó as de sí cen ena es de miles de mue os. Es e acon ecimien o le hizo ca ila - su ánimo se en- con ó «zum e s enmal im ie s en e schü e » ( ol. IX: 29). Se eplan eó la idea ap endida de un Dios bondadoso y ecuánime. ¿Qué Pad e C eado hab ía a ado con an a cegue a y po igual a jus o e injus os? Y ambién la na u aleza humana, la inocencia de la c ea u a como imagen de Dios, quedó en en edicho: «Los in elices que sob e i ie on se expusie on a odo ipo de obos, asesina os y echo ías» ( ol. IX: 30). Es a g a e i encia in an il p odujo las g ie as necesa ias pa a demole la idea de un Dios pa e nal, que cuida de su c eación. Ob iamen e, la e olución espi i ual del jo en c eado ue más pau- la ina y i ubean e de lo que un esquema analí ico pueda o ece . Hay a ances y e ocesos, acilaciones y decla aciones. Con 15 años, en o no a 1764 o 1765, había esc i o un poema que e lejaba po comple o el imagina- io del p o es an ismo o odoxo de su época: Poe ische Gedanken übe die San iago Ma ín A nedo Théma a. Re is a de Filoso ía Nº57 (2018) pp.: 95-111. 100 Höllen ah Jesu Ch is i, una emá ica muy p esen e en el Ba oco y aún en la Edad Media, si bien en el Nue o Tes amen o apenas iene p esencia. C is o apa ece como el jus icie o que edime las almas luchando con a el mal, muy al es ilo del Dios enga i o del An iguo Tes amen o ( ol. I: 9): ¡Maldi o seas, Sa anás, po oda la e e nidad! C eías pode ence le. Te aleg abas de su desdicha. Pe o ahí se ace ca ic o ioso pa a hace e eo. ¡Habla in ie no! Di, ¿dónde es á u ic o ia? Con empla has a donde llegan us pode es. ¿Ta da ás en econoce al Todopode oso? Con empla Sa anás! Mi a u eino des uido. Su gido p obablemen e po inci ación de sus pad es o de sus p o- eso es, el poema so p ende po el uso del imagina io medie al, que an o p o agonismo end á luego en el Faus . No obs an e, es e poema es casi un p ime izo eje cicio de es ilo, en el que an o el con enido como la o ma son el ma e ial pa a que Goe he se eje ci e en su esc i u a. Es e doble echazo a la dogmá ica c is iana y a la pe soni icación de un Dios jus icie o y mise ico dioso, no implicó en absolu o una enuncia al sen imien o eligioso como ac i ud an e el mis e io de la c eación, sino su encauce po o os medios, debido a la necesidad de exp esa lo según un pa ón o iginal. No buscaba Goe he a Dios as la Na u aleza, como sos- iene ese ascenden alismo que ehúye mancha al c eado con la impe - ección de la ma e ia. Más bien enía la in ención de llega di ec amen e al C eado a a és de su c ea u a, es deci , encon a «in-media amen e», sin mediación, la esencia del mis e io en la Na u aleza, a golpe de in ui- ción, sin a bi aje doc inal. A Dios, es aba Goe he con encido, hay que busca lo en la Na u aleza, an o en los homb es de alible conciencia como en las es ellas cuya ayec o ia es á azada de an emano. Es e Dios no enía una imagen p opia, no enía ninguna apa iencia que pudie a sa is- ace a los sen idos o a la in uición sensible. Su p esencia se as ea, se in- uye, se p esien e en los obje os que sí pe cibimos. El in ini o se mani ies a en lo ini o. Po an o los obje os no sólo son los símbolos que nos ecue dan a la di inidad, sino que ellos, en cie o modo, son la enca nación de esa di inidad, la p esencia de la ausencia: «Na u p oduk e soll en die Wel im Gleichnis o s ellen» ( ol. IX: 44). El niño Goe he le an a un al a ( ol. IX: 44) y enciende elas a o- má icas al a a dece pa a i ualiza , pa a da o ma al sen imien o mís- ico que lo emba ga. De es e modo poe iza y pe sonaliza su sen imien o Théma a. Re is a de Filoso ía Nº57 (2018) pp.: 95-111. La eligión posi i a en la ju en ud de Goe he y Hegel 101 hacia lo in ini o. Pues o que a Dios no puede pone le os o, lo hon a á en su p opia c eación. Po ejemplo, mos a á su ag adecimien o e big acia ado ando al as o sol. Imagen que c i ica á pos e io men e en su poema P ome heus, como e emos en el apa ado 5. El al a , las elas, el medio ma e ial digno de simboliza la di ini- dad, ha de con e i se en algo sag ado, es deci , en un luga de na u aleza di e en e. ¿De qué mane a se ans o ma un luga en sag ado? A juicio de Sa anski (2013: 65) de dos o mas di e en es: en p ime luga , po ac- ción di ec a del a e, g acias al cual, la ealidad se compo a como Bild, como imagen. Es deci , en cuan o la na u aleza se la con empla desde la pe spec i a de la belleza, en cuan o es ep esen ada a ís icamen e, nos elacionamos de o ma sag ada con ella. De ahí que muchos pensado es hayan acabado en la pu a con emplación como la o ma más pu a o mís ica de accede a la esencia de la na u aleza. El a e po an o se cons i uye en ehículo, en mediación p i ilegiada a a és de la cual acon ece lo sag ado. Po consiguien e, es la mi ada in encionada la que sac aliza un luga y no cie as ca ac e ís icas in ínsecas u obje i as de és e. En segundo luga , a a és de la o ma adicional y sancionada po las eligiones adiciona- les: la li ú gica sac amen al. Es a o ma dogmá ica y i ualis a, desc i a más a iba, imp esionó mucho al jo en Goe he. Po an o se adhie e a la o ma del i o (la o ma sensible de la eligión ca ólica), que al menos iene el pode de emociona , pe o no al con enido mo al de las no mas he edadas ( ece a io mo alis a p o es an e), que se mues a impo en e an e el juego de la ida. El Goe he madu o desecha ía c í icamen e ambos polos. Po que el pelig o del dogma es con e i se jus o en lo con a io de aquello que ue en su nacimien o. Es deci , el dogma nace como egulación del a o con lo di ino, como medio, y acaba pe i iendo su na u aleza con i iéndose en in, en algo ajeno, he e ónomo al homb e, que se le impone desde ue a en i ud del adoc inamien o y lo aleja de lo di ino. El jo en poe a aspi a a i ualiza po comple o su ida, como si es- u ie a consag ado a la eligión. De hecho, una ez anscu ida la ju enil ieb e eligiosa de ca ác e pie is a, conse a á el ocabula io de dicha e a- pa pa a aplica lo a con ex os menos píos, al y como se obse a en Faus . 3. La e olución eológica en Hegel So p ende comp oba cómo, dos décadas después, las in uiciones del jo en Goe he se epi en p ác icamen e en el pensa del jo en Hegel: 1. En p ime luga , espec o al ca ác e sag ado de la Na u aleza, He- gel p omue e una indicación de la igu a de Jesús y de la eligión San iago Ma ín A nedo Théma a. Re is a de Filoso ía Nº57 (2018) pp.: 95-111. 102 al y como se i ió en la G ecia clásica. 2. En segundo luga , pa a eludi la «mo al seca» p o es an e, Hegel opone su idea de la Si lichkei a la Mo ali ä kan iana. 3. Y en e ce luga , espec o a la p eeminencia de la in uición como o ma p i ilegiada de acceso al mis e io del cosmos, Hegel p opone una ía abs ac o-especula i a de exposición que c i ica la in uición goe hiana po se demasiado acía. Tan sólo en es e pun o mues a un cla a di e gencia. «Die absolu e Anschauung» (Hegel 2014: 24) p escinde del desa ollo necesa io de la sus ancia, y no cap a las di e encias que su gen p ecisamen e en ese desa ollo. En es e sen- ido, Hegel es el ilóso o de la His o ia. 1. Hegel se p esen a en su ju en ud como un eólogo ilus ado. La eligión no ha de enseña la supe s ición, no ha de alia se con los pode es ác icos, sino que debe ab i se a la libe ad c í ica Se hace u gen e una e- olución eligiosa en los iempos de agmen ación nacional y de e olución polí ica en la ecina F ancia. Aún más, se ha de c ea una nue a eligión. Y la acul ad que es capaz de pone la en ma cha es, más que el aciocinio, la an asía. El obje o de la c í ica hegeliana, como pun o de pa ida, se á la eligión «posi i a» -de posi us, del la ín pone e- es deci aquella que es pues a e impues a desde ue a, he e ónomamen e. Es la e ins i uciona- lizada, cuyos gua dianes son la cos umb e y la au o idad. Jus o aquello que más echazaba Goe he, es lo que ambién impugna Hegel, a sabe , las ece as mo ales ce adas, las ins ucciones codi icadas de conduc a, que más que exci a la espon aneidad del suje o, lo alienan, lo ex añan de sí mismo. Y es a es la senda que p ecisamen e, según Hegel, ha ma cado el judaísmo (Liebeschü z 1967: 1). De ahí que el pensado se uel a po un lado hacia la igu a de Jesús, y po o o hacia el poli eísmo heleno. T as un p o undo es udio de la ob a de Kan , Hegel p e ende su- pe a odos los dualismos: se p opone ce a el hia o en e la sensibilidad y la acionalidad, en e el debe y la inclinación, en e lo que es y lo que apa ece, en e la na u aleza y el espí i u. En lo que a añe a la i encia eligiosa, no sólo es necesa io econcilia se con las inicia i as espon áneas del suje o, sino que ambién hay que ol e a uni se a la na u aleza. Pa a los g iegos clásicos, los dioses o maban pa e de la na u aleza, no e an ajenos a ella, como ocu ía en el c is ianismo, que sepa aba a Dios de su C eación y lo alejaba in ini amen e de la ma e ia: «Nues a eligión quie e con e i a los homb es en ciudadanos del cielo, cuya mi ada es é posada siemp e en las al u as, enajenándolos de es a mane a de sus p opias sen- saciones humanas» (Hegel 1986: 42). El helenismo e a una eligión es é ica. Sus dioses e lejaban la ida co idiana de la Polis: compi en, se pelean, ep esen an en g ado sumo las Théma a. Re is a de Filoso ía Nº57 (2018) pp.: 95-111. La eligión posi i a en la ju en ud de Goe he y Hegel 103 i udes. Se sien en ce canos a los ciudadanos, y és os de aquéllos. Un Dios in ini o (c is iano) es adicalmen e di e en e de su c ea u a. Es el Dios in isible, mudo, mis e ioso. El Dios c is iano es innomb able. Los pueblos judíos se some en a las leyes dic aminadas po un Dios in iola- ble. Los dioses g iegos con i en en pa en esco con los ciudadanos, es la eligión del pueblo, la Volks eligion (Hegel 1986: 45); la eligión judeoc is- iana obliga de con inuo a mi a al cielo, ol idando las aíces y alienando los sen imien os de un pueblo unido a su ie a. El jo en Hegel no duda en op a po un poli eísmo pagano, an es que po un mono eísmo judío. El p oblema e a cómo lle a esa e olución a las conciencias de su iempo. En Die Posi i i ä de ch is lichen Religion, el con apun o al ju- daísmo no es aho a el poli eísmo heleno, sino la igu a de Jesús. Los dis- cípulos sub i ie on el mensaje del maes o y clausu a on en ó mulas mue as el mis e io de lo sag ado, a eba ándole así su esencia: la libe ad. Sin duda el jo en Goe he pa ió de es e mismo impulso pa a co- nec a pe sonalmen e con el mis e io. Pa a Hegel, los discípulos de Jesús sub i ie on la e mo al en ley (posi i a) y la ley en Es ado. La imposición de una c eencia ciega e i acional ue la más no able aición al se món de Jesús. La conside ación de la igu a de Jesús en Hegel es ambi alen e. De conside a lo en Die Posi i i ä (1795-96) como p opulso de una mo al no es a ua ia pasa a con empla lo como un «alma bella» en De Geis (1798- 1800). De es e modo Hegel ansi a de la c eencia acional en la mo alidad kan iana has a una doc ina de la i ud accesible a la azón (Soppa 2010: 26). Jesús se opone a la ida egulada del judío. En su luga p opone la i encia de la i ud nacida del co azón. Es la au onomía en e a la he e- onomía judaica. Pos e io men e, el ilóso o desecha á su p oyec o de un- da una nue a eligión y acep a á el c is ianismo al cual pa a in eg a lo en el sis ema que es á madu ando du an e es os años en su cabeza, y cuyo esul ado ab up o se á la Phänomenologie. 2. Aco de con su ensalzamien o del ideal clásico heleno, la ciudad g iega enca naba pa a el jo en Hegel la «sus ancia é ica». Venía a ep e- sen a el conjun o de alo es mo ales que i en en, y pe enecen a, la his o- ia de un pueblo, en donde eside la iden idad de és e y e1 anal o ien a i o de su camina . P opo ciona sen ido al co idiano quehace del ciudadano. Se le p esen a como un conjun o de no mas asequibles que aca a e in e - naliza, y que do a del sen imien o de la comunión y de la econciliación con los suyos. Hegel echazaba la Mo ali ä kan iana como p incipio abs- ac o y acío que enía a juzga al mundo desde ue a. Pa a Hegel, la ilusión e a el mo o y la condición de posibilidad del desa ollo de la ida, aquello, pensaba, de lo que ca ecía p ecisamen e el impe a i o ca egó ico. San iago Ma ín A nedo Théma a. Re is a de Filoso ía Nº57 (2018) pp.: 95-111. 110 el poema, en un e so ex emadamen e b e e, a modo de i ma y úb ica. Los pensamien os sob e la eligión es án lejos de segui un p og eso pau- la ino y lineal. Con su P ome heus, Goe he dio un signi ica i o paso en su e olución espi i ual. También Hegel abandona á sus especulaciones eológicas de ju- en ud, pa a encamina se a lógica del sis ema. Con la Phänomenologie des Geis es, Hegel se había p opues o nada menos que uni ica el logos heleno, la na u aleza egida po la azón, con el espí i u c is iano, el ámbi o de la libe ad, de la inno ación. Anhela ascende el dualismo o den/espon a- neidad. Quie e que el espí i u se sien a en casa al con empla la ma e ia, la sus ancia, y quie e que la sus ancia se iden i ique con espí i u. El suje o sólo puede econcilia se consigo mismo cuando no sien a como obs áculo, como algo ajeno el o den ma e ial (la en e medad, la p eca iedad, las opo- siciones) sino que lo ap ehenda como un mo imien o del mismo espí i u. En palab as de Hegel, odo depende de que «das Wah e nich als Subs anz, sonde n ebensoseh als Subjek au zu assen und auszud ücken» (Hegel 2014: 23). Y pa a que lo eal sea acional y lo acional sea eal se necesi a un p oceso, un ela o, un mo imien o que ponga en ma cha a los con a- ios hacia una econciliación inal. El pu o au oconoce se en el se absolu amen e o o, es e é e en cuan o al, es el undamen o y la base de la ciencia o el conocimien o en gene al. El comienzo de la iloso ía p opone como supues o o exigencia que la conciencia se encuen e en es e elemen o. Pe o es e elemen o solamen e ob iene su consumación y anspa encia a a és del mo imien o de su de eni (Hegel 2014: 29). Hegel p e ende llega a la iden i icación absolu a de la conciencia consigo misma. Hegel quie e con a su ela o, pues la na ación en aña una empo alidad («die Bewegung seines We dens»). Y es e ela o no es más que el Bild del que hablaba Goe he. En cuan o me o jo una imagen de lo que expe imen o, po medio del a e poé ico, me es oy conociendo mejo a mí mismo y a lo que me odea. La li e a u a, en cuan o ex añamien o, es una uen e especula de conocimien o. Necesi amos con a nos la his o- ia pa a gana e dad. Goe he ue más conscien e de las limi aciones de es e sabe , que en Hegel se p olonga has a el in ini o. Théma a. Re is a de Filoso ía Nº57 (2018) pp.: 95-111. La eligión posi i a en la ju en ud de Goe he y Hegel 111 Re e encias bibliog á icas Bubne , R.: Hegel und Goe he. Heidelbe g: C. Win e , 1978. D i, R.: La u opía de Jesús. Buenos Ai es: Biblos, 2000. Duque, F.: «Elogio del sis ema pendula -Hegel y Goe he» en Dai- mon. Re is a In e nacional de Filoso ía 31, 2004, pp. 7-22. Ecke mann, J. P.: Gesp äche mi Goe he in den le z en Jah en sei- nes Lebens. Magdebu g: Hein ichsho en, 1948. Fa elly, D. J.: Goe he in Eas Ge many, 1949-1989. Towa d a His- o y o Goe he Recep ion in he DDR. Columbia: Camden House, 1998. Ga cía Mo en e, M.: Ob as comple as. II. Mad id: An h opos, 1996. Goe he, J. W. V.: We ke. Hambu ge Ausgabe in 14 Bänden. Ham- bu g: Ed. E ich T unz, 1998. Hegel, G. W. F.: Dokumen e zu Hegels En wicklung. 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