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Introducción a la obra poética y periodística de Antonio García Barbeito

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Introducción a la obra poética y periodística de Antonio García Barbeito

Author: Lamprea Ramírez, Manuel
Year: 2020
Source: https://idus.us.es/bitstreams/5ec76f7e-1c7b-4fca-8c57-3ea50358153b/download
UNIVERSIDAD DE SEVILLA
GRADO EN PERIODISMO.
T abajo Fin de G ado
Con oca o ia: 2019-2020
INTRODUCCIÓN A LA OBRA POÉTICA Y PERIODÍSTICA DE
ANTONIO GARCÍA BARBEITO
MANUEL LAMPREA RAMÍREZ
Vº Bº Tu o a del abajo
Nomb e de la u o a: Bellido Na a o, Pila
Se illa, Junio 2020.
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ÍNDICE
1. INTRODUCCIÓN…………………………………………………………3
1.1. Obje o de es udio y obje i os………………………………………… 3
1.2. Es uc u a del abajo y me odología………………………………….3
2. BIOGRAFÍA DE ANTONIO GARCÍA BARBEITO……………………..5
3. TRAYECTORIA PROFESIONAL………………………………………..9
3.1. Pe iodismo adio ónico………………………………………………..9
3.2. Pe iodismo en p ensa esc i a…………………………………………12
4. ANÁLISIS LITERARIO………………………………………………….16
4.1. La soleá: es o a p edilec a…………………………………………...16
4.2. Análisis de la ob a poé ica……………………………………………18
5. ANÁLISIS PERIODÍSTICO……………………………………………...32
5.1. El e hos de An onio Ga cía Ba bei o en la c isis del co ona i us…… 32
5.2. E hos o mal…………………………………………………………..34
5.3. E hos nuclea ………………………………………………………….37
5.3.1. El co ona i us: c í ica polí ica y e lexiones…………………….. 37
5.3.2. O as emá icas……………………………………………………. 41
6. CONCLUSIONES…………………………………………………………46
7. BIBLIOGRAFÍA………………………………………………………….. 48
3
1. In oducción
1.1. Obje o de es udio y obje i os
El p esen e abajo iene como obje o de es udio la igu a de An onio Ga cía
Ba bei o, esc i o y pe iodis a se illano.
La elección del ema de es e abajo se ha is o impulsada po a ios ac o es. El
p ime o de ellos es la inexis encia de in es igaciones sob e el au o , que apenas ha sido
es udiado en ningún o o abajo an e io al p esen e. Po an o, he conside ado
necesa io e in e esan e oma la inicia i a al espec o, ya que Ga cía Ba bei o goza de
un amplio cu ículum pe iodís ico y de nume osas dis inciones po su ob a li e a ia,
amén de la conside able can idad de lec o es que cada día acuden a sus a ículos. O o
ac o mo i ado , y no menos impo an e, es la p edilección que desde 2010 engo
man eniendo po es e au o y su es ilo, que se emon a a la escucha del P egón de la
Semana San a de Se illa. A pa i de la declamación de es e p egón, comencé a indaga
más aún en oda su ob a li e a ia y pe iodís ica, y ese in e és y a án po su p oducción
c ecie on con o me a anzaban mis in es igaciones y mis lec u as.
Po an o, es e abajo cuen a con dos obje i os p incipales: el p ime o es la
ecapi ulación de sus apa ados biog á ico y p o esional, aspec os undamen ales en la
con o mación y es uc u ación de su o ma de se y abaja . En segundo luga , o o
obje i o cla e de es e abajo se á el a amien o y el análisis de buena pa e de su
p oducción, conc e amen e su poesía y el pe iodismo en p ensa, pa a es ablece una
se ie de p incipios y ca ac e ís icas inhe en es al es ilo de An onio Ga cía Ba bei o.
1.2. Es uc u a del abajo y me odología
La es uc u a del abajo es á di idida en cua o bloques di e enciados, y la
me odología de o ganización y ecopilación de in o mación se ha basado en en e is as
con el au o y uen es bibliog á icas ob enidas po In e ne , debido al es ado de ala ma y
el con inamien o de la población po la pandemia de co ona i us.
El p ime o de los bloques co esponde a un epaso biog á ico de nues o au o ,
que amablemen e nos ha acili ado odos los da os que igu an en el epíg a e. Desde su
nacimien o y su du a in ancia has a su consolidación p o esional, y as supe a di e sas
ad e sidades, es ablece emos un hilo c onológico po las echas más impo an es en su
ida. En segundo luga nos ocupa emos de elabo a un eco ido po su ayec o ia
p o esional, que se di ide en p ensa esc i a y adio onía, labo es que ha ido
compaginando desde el p ime momen o. Pa a es e apa ado hemos acudido a la uen e
o al, es deci , al p opio au o , que ha p opo cionado la in o mación necesa ia. No
obs an e, independien emen e hemos acudido a di ecciones elec ónicas que apoyan
nues as ideas y a o ecen la base de nues as in es igaciones.
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En el e ce apa ado a a emos su ob a poé ica, es udiando los poema ios
publicados y o eciendo algunos e sos inédi os, es os úl imos ambién acili ados po
Ga cía Ba bei o, ya que muchos de ellos es án desca alogados. Sin emba go, an es de
expone el análisis poé ico, dedica emos un b e e apun e a la soleá, la es o a más
abajada po nues o au o y que se en onca en una adición poé ica popula muy
ligada a Andalucía. Es e in e és po la lí ica popula encuen a sus o ígenes en las
p ime as ecopilaciones de can es popula es de inales del siglo XIX. Es a in o mación
ha sido ob enida a a és de lib os y es udios digi alizados y accesibles en Google.
Fo malizadas es as ano aciones sob e la soleá, ahonda emos en su p oducción poé ica,
comp endida en cinco poema ios. Pa a el análisis, abo da emos los emas más comunes,
las es o as más empleadas y, sob e odo, a a emos el “yo” poé ico p esen e en sus
poemas, pa a es ablece y ca aloga el es ilo p opio del au o .
En úl imo y cua o luga , nos aden a emos en el análisis pe iodís ico de la ob a
en p ensa de Ga cía Ba bei o du an e la c isis del co ona i us, conc e amen e en el
pe iodo que aba ca desde el 8 de ma zo al 7 de mayo. Como el es udio de odos sus
a ículos y sus esc i os supone una a ea inaba cable en un abajo de es as
ca ac e ís icas, hemos educido el ámbi o de análisis pe iodís ico a los a ículos
publicados en ABC en el pe iodo comp endido en e el 8 de ma zo y el 7 de mayo,
meses en que la pandemia global p o ocada po el i us de la COVID-19 cob ó
indiscu ible ele ancia mediá ica y sani a ia en nues o país. Pa a ealiza es e análisis
segui emos la eo ía del e hos e ó ico abajada especialmen e po Fe nando López Pan.
De es e modo, indaga emos en el e hos del au o an e la c isis del co ona i us en el
pe iódico donde dia iamen e publica sus a ículos. Es e e hos se mani ies a en di e en es
emá icas: la c í ica polí ica, la e lexión, el campo… De es e modo, conoce emos las
imp esiones, las alo aciones y las eacciones del e hos de An onio Ga cía Ba bei o an e
la si uación, sin pe de de is a el e hos ins i ucional del pe iódico y la co espondencia
de expec a i as pa a con sus lec o es.
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2. Biog a ía de An onio Ga cía Ba bei o1
An onio Ga cía Ba bei o, pe iodis a y esc i o , nace el 9 de agos o de 1950 en
Aznalcáza , una localidad si uada en la se illana coma ca del Alja a e, a pocos
kilóme os de la capi al andaluza. Su pad e, An onio Ga cía, e a apa ce o de una inca
en la ega del Guadiama , una inca a la que dedicó mucho abajo y de la que ob u o
más pé didas que bene icios, cuando no po los desbo damien os del ío. El pad e dejó
el campo, como apa ce o, pe o no se apa ó de él, ya que sus conocimien os sob e
acei una le ab ie on pues os de con ianza como enca gado de pues os de comp a en el
e deo. En 1967 le o ecie on abajo pa a él y pa a sus hijos mayo es en el Molino de
Gines, donde se encaminó la amilia. Su emp ana mue e, en 1980, le p i ó de dis u a
de los éxi os p o esionales de su hijo, quien dedica, a pesa de odo, el p ime o de sus
lib os a sus pad es. Modes a Ba bei o, la mad e de An onio, ue ama de casa has a el
úl imo de sus días, y se enca gó de cuida y de c ia a sus cua o hijos, de los cuales
An onio e a el segundo. José, Rocío y Jesús, sus he manos, comple an la amilia.
An onio Ga cía Ba bei o u o una in ancia de escuela, juegos y ayudas en el
campo, con su pad e. Con ocho años despe ó a la lec u a y a la esc i u a, aunque le
apasionaba más lee . A pesa de sus do es pa a el dic ado y la lec u a, en casa nunca
u o posibilidad de eje ci a y desa olla esas capacidades, pe o halló la mejo ayuda en
los ebeos de su he mano José y de un ecino. Fue a de la escuela – es deci , los lib os
de ex o Manusc i o P ime o y Manusc i o Segundo-, los ebeos ue on el p ime y más
di e ido mundo de sus lec u as. En su casa no había más lib os que los de misa de sus
ías. An onio, que había abajado –siemb a, deshe mana, ecolección- en el campo con
su pad e, cuando és e dejó el a iendo de las ie as, du an e las acaciones de e ano,
has a los ece años, abajó en a ias aenas elacionadas con la ag icul u a; ecogida de
algodón, i ando de un mulo en la egabina del abaco o el maíz, aca eando agua pa a
iego, ecolec ando emolacha…
En 1963 en ó en la Escuela de Fo mación P o esional e Indus ial “Vi gen de
Belén”, en Pilas, donde es u o, ob eniendo espan osas no as, un cu so y medio, has a el
año que cumplía los quince. La asis encia a la escuela en Pilas la compaginaba
abajando de cama e o po las noches y de epa ido de bebidas po la a de. Su pad e
había obse ado ya que Ba bei o apenas p es aba a ención a sus indicaciones en el
abajo campesino, y siemp e andaba pensando en o as cues iones o o mulando
p egun as que esul aban comp ome idas ya que, desde niño, nues o au o había
comenzado a desa olla una sensibilidad de di ícil comp ensión pa a sus pad es, y eso
deso ien aba a sus p ogeni o es.
El uni e so de Ga cía Ba bei o e a el campo. Sin emba go, debido a su exiguo
paso po las aulas, no conoció las palab as adecuadas pa a nomb a odo cuan o enía
al ededo . Él llega al lenguaje po una pu a azón eu ónica, es deci , se quedaba con las
cosas que sonaban. “Ce ámica San a Ana, Se illa T iana”. Sin que nadie lo ins uye a,
1 Todas las in o maciones de es e epíg a e han sido ex aídas a aíz de en e is as y con e saciones con el
p opio esc i o .

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ap endió en un anuncio publici a io la ima. Se pe ca ó que aquellas dos palab as
“pegaban”, imaban en e sí, descub iendo ins an áneamen e un mundo que le cambia ía
la ida, y poco a poco y sin consul a lo con nadie, comenzó a esc ibi . Esas ca encias
eó icas básicas condiciona ían oda su p oducción y su o ma de exp esa se du an e el
es o de su ida.
Su pad e, claudicando an e el empeño de su hijo, le egaló un dicciona io,
con i iéndose en el p ime lib o que llega a sus manos. Los a os de iempo lib e,
cuando no es aba en el campo, se dedicaba a lee lo con inuamen e, y solo así ap endió
odas aquellas palab as que nunca le enseña on siendo niño. Sin emba go, nadie le
p opo cionó la e y la ue za necesa ias pa a oma la decisión de lab a se un u u o
mejo .
A p incipios de los sesen a, cuando dejó la escuela de Pilas, se ue a abaja a
los pina es de su pueblo, a una zona denominada Echa ena, a una cuad illa con ca o ce
o dieciséis cha ales. El gua da o es al enca gado de los cha ales, José Muñoz, “El
Esquila”, de la localidad de Villaman ique de la Condesa, no a ía algo en An onio en las
cha las que, du an e el bocadillo, echaba con los cha ales, y un día que llamó a An onio
pa a que le ayuda a en algo, le dijo: “Muchacho, ¿ ú qué haces aquí? Deja es o. Tú
ienes algo dis in o. Es udia, y si e gus a el mon e, p epá a e pa a gua da o es al, algo.
Pe o es udia, lucha, deja es o.” Aquellas palab as de ánimo ascendie on en la ida de
Ga cía Ba bei o y, a pesa de las di icul ades p opias de la época, su condición social y
el luga , con inuó abajando y o mándose.
En el año 1967, con diecisie e años, comienza a abaja en el Molino de Gines,
a endado po un paisano muy amigo de su pad e, con el que ya había abajado en la
comp a de acei unas en Aznalcáza . Su pad e de enca gado y él y su he mano José
como moline os. Cuando acababa la empo ada, abajaba en lo que salie a: albañil,
cama e o, endedo calleje o de acei e… Du an e el iempo que es u o allí, has a
no iemb e de 1972, coincidió con o os an os muchachos que abajaban en el molino.
Solo él, su he mano y dos o es más sabían lee , esc ibi o i ma .
Su inquie ud po ap ende y mejo a le causó, de nue o, cie as ad e sidades.
Mien as es u o en el molino, el p oblema no ue la adquisición de nue as palab as,
sino el sopo e donde ecoge sus incipien es poema ios. En is a de la si uación,
decidió memo iza los poemas que iba componiendo, ambién, en su men e. Muchos los
ha ol idado; o os no han sido ecogidos y algunos de ellos sí los ecue da. Aquellos
poemas, de emá ica campesina y de amo , a aban sob e la du a ida en el campo, las
condiciones a mos é icas, la e olución de las es aciones del año y su e lejo en la ie a,
y la muje , ese mis e io pa a él, desde que empezó a enamo a se.
En diciemb e de 1970, el dia io ABC publica, en su suplemen o dominical, las
Rimas de Gus a o Adol o Bécque , suplemen o que impac a a Ga cía Ba bei o.
Empezaban, de es e modo, las p ime as in luencias li e a ias y la búsqueda de las
lec u as de poemas. Du an e los días pos e io es a la lec u a de Bécque , su p oducción
se dedicaba exclusi amen e a imi a y alcanza el es ilo del poe a decimonónico, sob e
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odo en ma e ia de poesía omán ica. Al poco iempo apa ece en su ida la igu a de
Al edo San iago López, es udian e de Medicina, uno de los in eg an es del g upo
“Amigos de Gines”. Al edo, un día que iba con su gui a a po el ja dín del Molino –su
ío Jaime e a el capa az de la hacienda-, en una cha la con el pad e de An onio, és e le
habló de su hijo. Y Al edo mos ó in e és y le pidió que se lo p esen a a. Es e
encuen o ue, quizá, el más impo an e pa a An onio en su p ime a época. Al edo,
dia iamen e, le “exigía” un poema –“el de mañana se á mejo ”, le decía-, en un eje cicio
de es ímulo que incluía la exigencia de mejo a se día a día.
Su ho izon e li e a io se ampliaba cada ez más. Una amiga de la ju en ud le
dejó un lib o de An onio Machado, y dos maes as de Gines, Ampa o Sánchez e Isabel
Odón, le egalan Vein e poemas de amo y una canción desespe ada, de Pablo Ne uda.
Aunque ambién leyó a Fede ico Ga cía Lo ca, el au o que ma ca (y con el que más se
iden i ica) a An onio Ga cía Ba bei o ue Miguel He nández. Al edo le ae un día un
egalo de la Fe ia del Lib o de Se illa: Pe i o en lunas, que cambia po comple o la
isión li e a ia del jo en. Además, la línea campesina y ho elana del poe a de O ihuela
in luyó pos e io men e ambién en la poesía de Ga cía Ba bei o.
Todas es as oces li e a ias cala on p o undamen e en él, que siguió los pasos de
Bécque y Miguel He nández. Su poesía a aba, mayo i a iamen e, el amo , pues o que
su mo i ación p incipal (e a oda ía muy jo en, eco demos) e an las muje es o, más
bien, el amo . También esc ibió sob e el campo, las ín imas condiciones labo ales o la
e o ma ag a ia que nunca llegó.
Poco an es de abandona el molino, en abló con ac o po p ime a ez con la
p osa a aíz de un enca go po pa e de la Re is a de la Fe ia de Gines, publicación
donde empezó a colabo a . El ex o en cues ión, i ulado Re a o imp eciso pa a
acompaña con un ondo de ciga as, e a un e a o en p osa dedicado a un homb e que
endía helados en Aznalcáza . Ese e a o llega a las manos de Tomás González
Sánchez del Campo, maes o de escuela local y muy amigo de su amilia, de la edad de
su mad e, quien se in e esa po la p o undidad li e a ia de Ba bei o. Sánchez del Campo,
jun o a Al edo, ue on los enca gados de anima y ayuda en su o mación. An onio
seguía iel a su idea de con inua ap endiendo, en ez de es udiando.
En el año 1973, Ga cía Ba bei o ecibe una o e a de abajo de la Caja Ru al de
Gines, en idad a la que se inco po a ápidamen e, dejando a ás las a eas en el molino.
Poco a poco sus e sos comienzan a cob a no o iedad en los cí culos li e a ios del
Alja a e. En el año 1978, el pe iodis a Miguel Mon iel le ealiza una en e is a en El
Co eo de Andalucía pa a da a conoce la poesía y la li e a u a de Ba bei o. Es a
en e is a llega a las manos de un clien e suyo del banco y amigo, José Manuel
Ma ínez Suá ez, a la sazón Di ec o del Ins i u o de la G asa de Se illa. Ma ínez
Suá ez, asomb ado po la lucidez y la madu ez del en e is ado, le p opone se su
mecenas y, ya que el poe a no pudo asumi el cos e comple o de la imp esión, se
enca ga de cub i odos los gas os del que se ía su p ime lib o: Mi p ime a palab a,
echado en 1979 e imp eso en Imp en a Raimundo, en la Ca e e a Ama illa. P ologado
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po Al edo San iago y con epílogo de Domingo Man edi, en el lib o se ecogen e sos
de emá ica sen imen al, dedicados al amo imposible, o imp esiones de cie os luga es
que p e iamen e había isi ado el incipien e poe a, como San iago de Compos ela. El
lib o lo dedica a sus pad es, “po que la p ime a cosecha la me ece la ie a que la da”
(Ga cía Ba bei o, 1979, p.6). A los pocos meses de su publicación, allece ía An onio
Ga cía, su pad e.
An onio comienza, poco a poco, a e luz más allá del cí culo de sus ín imos y
sus e sos alcanzan ya la capi al andaluza. En 1980, un año después de la publicación
de su p ime poema io, es gala donado con el p emio de poesía “En e dos íos”, que
concedía la Delegación de Cul u a del Ayun amien o de Gines. El lib o p emiado
lle aba po nomb e Tes imonio, cuyo p ólogo con ó con la i ma del poe a y miemb o
del Ju ado cali icado Manuel Lozano, ecien emen e allecido. En sus poco más de
ein a páginas, An onio Ga cía Ba bei o combina el empleo de sone os amo osos,
incluso e ó icos, y las solea es, la mayo ía de ellas de denuncia social (Yo soy de un
pueblo que can a / canciones de libe ad / pe o que no se le an a) o ilosó icas (Las
cosas del pensamien o / po que no las sepa nadie / las i o de noche al ien o) (Ga cía
Ba bei o, 1980, sin página).
En diciemb e de 1983, y ealizadas ya sus p ime as colabo aciones adio ónicas
en el p og ama C uz de Guía (Radio Se illa), An onio Ga cía Ba bei o se ma cha de la
Caja Ru al de Gines, y ya en el año 1984 se aslada a i i a Se illa. Recién sepa ado
de su p ime a muje , du an e es os meses a a esó cie as complicaciones económicas,
ya que enía que hace en e a una pensión, iejas deudas de la casa y alquile y ida de
sepa ado. Vi ía en un piso casi sin amuebla en la calle Ma ía O iz, en el iane o
Ba io León. Al año siguien e, en 1985, en a a abaja en la sucu sal que la Caja de
Aho os Gene al de G anada enía en la Plaza del Al ozano, y al poco de en a , solici ó
un p és amo y comp ó un apa amen o en la calle A jona.
En la ac ualidad, as nue e años en la Cadena Cope y ca o ce en Onda Ce o,
desde p ime os de ma zo de 2020 compagina su abajo con dos in e enciones dia ias
en el p og ama de Canal Su Radio “La Mañana de Andalucía”, que di ige Jesús
Vigo a, y su ya habi ual columna en ABC de Se illa, bajo el í ulo de la “T ibu”.
An onio Ga cía Ba bei o in e cala su ida en e T iana, conc e amen e en la calle Pagés
del Co o, y Aznalcáza , acompañado de su muje , Lola.
En su habe , además, cuen a con nume osas dis inciones y gala dones, en e los
que des acan el P emio Pe iodís ico Tau ino Paco Apaolaza, el P emio Vi gen de las
Viñas y el P emio a la Di ulgación del Pa imonio His ó ico y Cul u al en los Medios
de Comunicación, que en ega la Asociación P o incial Se illana de C onis as e
In es igado es Locales.
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3. T ayec o ia p o esional
Aunque ca ecía de oda o mación uni e si a ia, los inicios pe iodís icos de
An onio Ga cía Ba bei o se emon an a inales de los 70 y p incipios de los 80 del siglo
pasado. Po aquel en onces seguía colabo ando en la Re is a de Fe ia de Gines en iando
ex os en p osa, y ya había publicado su p ime lib o, Mi p ime a palab a.
3.1 Pe iodismo adio ónico
Pod íamos ija los inicios del pe iodismo adio ónico de Ba bei o muy
a anzada la década de los años 70, cuando pa icipó de mane a muy es imonial (ni
siquie a como colabo ado ) en La Voz del Guadalqui i , emiso a sindical que emi ía en
onda media con enido musical (A bide, 2019). Es en 1980 cuando nues o au o ecibe
una llamada de Radio Se illa (Cadena SER), donde ealiza sus p ime as colabo aciones
adio ónicas en el p og ama “C uz de Guía”, di igido po los pe iodis as Manolo Ba á y
Filibe o Mi a, si bien ue es e úl imo el undado del p og ama (Ca asco, 2002), el más
longe o de la pa illa ac ual de la emiso a (Ga cía, 2016). En C uz de Guía, Ga cía
Ba bei o colabo ó con una sección denominada “Rincón poé ico”, donde leía un olio o
dos con e lexiones, opiniones, epo ajes y di agaciones sob e la Semana San a
se illana. Cada in e ención inalizaba con la le a de una sae a compues a po el p opio
Ga cía Ba bei o. Resca amos una de ellas:
Busca la ca ne y la hie e
cuchillo de ace o ío.
Que la en esas muje es
los pañuelos en el ío…
Que mi Cacho o se mue e.
Al poco iempo de comenza es as colabo aciones, ecibe una llamada de Paco
Izquie do, enca gado de la sección de Depo es en Cadena SER San Sebas ián
(Guipúzcoa), que había escuchado sus in e enciones en “C uz de Guía”. Izquie do le
in i a a colabo a en la emiso a, y Ba bei o leyó una se ie de a ículos (sin
compensación económica) pa a la zona comp endida en e el País Vasco, La Rioja y
Na a a. Es os esc i os, de ca ác e cos umb is a, na aban his o ias sob e los pueblos
andaluces o el campo, emá icas muy p esen es ya en la ob a de nues o au o . Es os
a ículos se g ababan, se en iaban y se emi ían al día siguien e en el dial de la SER
co espondien e a aquella zona.
En Radio Se illa es u o has a 1982. En el año siguien e, 1983, en a en An ena 3
Radio, que si ió de base pa a la c eación de la u u a ele isión y del conglome ado
mediá ico A esmedia Co po ación. Manuel Ma ín Fe and di igía la emiso a desde sus
inicios, en mayo de 1982 (Díaz 1992), pe o An onio He e o es aba al mando de las
emisiones locales (Bullido, 2018). En el año 1984, He e o oma las iendas de “El
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4. Análisis li e a io
4.1 La soleá: es o a p edilec a
A lo la go de los siglos, las o mas p opias de la lí ica popula han eje cido un
g an in lujo en muchos au o es cul os de nues a his o ia li e a ia. A con inuación,
esca a emos una de las es o as p edilec as de An onio Ga cía Ba bei o, la soleá. Es a
es o a, que se abo da á pos e io men e con más de enimien o, nos se i á de
in oducción al g ueso de su ob a poé ica, de cuyo análisis nos ocupa emos en el
siguien e epíg a e.
Mé icamen e, la soleá se de ine como una es o a que se compone de es e sos
oc osílabos, con ima en e el p ime y e ce e so según el siguien e esquema: a - a. La
soleá es la a ian e asonan ada de la e ce illa, según ecoge An onio Quilis en su
Mé ica española (1969), pues o que en la e ce illa (que a su ez es un e ce o en a e
meno ) p edomina la ima consonan e. Domínguez Capa ós, en Dicciona io de mé ica
española (1993) le o o ga a la soleá el mismo esquema y la ima asonan e. Capa ós
p o undiza más aún e incluye una de i ación de la soleá: la solea iya, cuyo p ime e so
se ía isílabo, y el segundo y e ce o oc osílabos.
Sin emba go, la soleá es ambién un palo lamenco, es deci , una a iedad
adicional del can e jondo. Es a úl ima, pa a dis ingui la de la es o a, la
denomina emos soleá lamenca po una azón muy sencilla: po que, aunque en sus
o ígenes exis e cie a elación, el é mino “soleá” ha esul ado se bisémico. La soleá,
como palo lamenco, es la mad e del can e, según econocen muchos es udiosos,
can ao es, lamencólogos y esc i o es, como el p opio Blas Vega, Rod íguez Ma ín e,
incluso, Manuel Machado.
Aho a bien, ¿po qué se denomina, en onces, soleá a la es o a de es e sos
desc i a al p incipio de es os apun es? ¿Exis e alguna elación en e el palo lamenco y
la es o a? Rod íguez Ma ín (1883), según ci a de Blas Vega en su Magna An ología
(1984) a i ma que la le a que se can aba en las solea es lamencas p imi i as cons aban
de es e sos. Sin emba go, el can e po soleá se ue di e si icando, y aquellas le as
o igina ias que acompañaban a las solea es lamencas cambia on de mé ica y egis o,
más aún cuando la comunidad gi ana hace p opias las solea es. Po desg acia, es di ícil
echa con exac i ud cuán o iempo anscu ió en e el nacimien o de es e palo
lamenco y la imp on a que los gi anos le o o ga on (Le anc, n.d).

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Es a inales del siglo XIX cuando a ios es udiosos y an opólogos desa olla on
un gene alizado y acen uado in e és po la li e a u a y el a e popula es, como Demó ilo,
Rod íguez Ma ín o Melcho de Palau. Es e úl imo lamen aba en su ecopilación el
“escaso in e és que has a hace poco han despe ado” es e ipo de can es popula es, que
a ibuyó p incipalmen e a la “ al a de coleccionado es” (De Palau, 1900, p. 20). Su gió,
de es e modo, un an eceden e del neopopula ismo, co ien e li e a ia que eclosiona ía
du an e la p ime a mi ad del siglo XX, y que cob ó especial ele ancia en la Gene ación
del 27. La p ime a de inición de es e mo imien o la di ulga Gus a Siebenman (1973)
en Los es ilos poé icos en España desde 1900, donde se o o ga, p ecisamen e, a Rosalía
de Cas o y a Gus a o Adol o Bécque , ambos de inales del siglo XIX, el í ulo de
iniciado es del es ilo. El neopopula ismo se de ine como un es ilo cuyo obje i o
p incipal ue la búsqueda de lo lí ico en la poesía o al, popula , pa a adap a la e
inco po a la a la poesía cul a. Au o es cul os publica on nume osas ob as in luidas po
es e a e y muchos au o es se dedica on a ecopila can es y le as que, has a en onces,
se ansmi ían o almen e. La soleá ue una de las es o as más cul i adas en es os
inicios, y su eje cicio es u o p esen e en un buen núme o de poe as adsc i os al
mo imien o neopopula .
En e es os poe as cul os que abaja on las solea es podemos des aca a Augus o
Fe án, en cuyo lib o La soledad (1861) se encuen an solea es de na u aleza
plenamen e cul a o los he manos Machado, que oman el legado, po an o, de aquel
p imi i o neopopula ismo que nace con los es udiosos y esc i o es de inales del siglo
XIX. Es e lib o, además, es á p ologado po el p opio Bécque , y de dicho p e acio
puede ex ae se una ase muy signi ica i a sob e el í ulo y el con enido del olumen:
“La soledad es el can a a o i o del pueblo en mi Andalucía” (Bécque , 1886, p. 109).
Como emos, la palab a soledad (soleá en su de i ación andaluza) empieza poco
a poco a cob a ele ancia en e au o es cul os, que la u iliza án pa a i ula a ios de
sus lib os. Es el caso de An onio Machado, que publica en 1903 su p ime lib o i ulado
Soledades, con el más que “p obable an eceden e de Soledades, de Eusebio Blasco”
(Bal anás, 2004: 577). El poe a se illano in e p e a la soleá como un conduc o, una ía
ápida y e icaz pa a ansmi i una idea o un pensamien o, siemp e con dis in os ines
(Sobejano, 2006), idea que adop a Ga cía Ba bei o y que abaja en sus solea es. Su
he mano Manuel Machado es, sin emba go, quien más cul i a la lí ica de in luencia
lamenca. En 1912 se publica Can e hondo, donde el au o ecopila di e en es poemas
que había esc i o en su ju en ud sob e el can e lamenco, y que se publica on en
poema ios an e io es como Cap ichos o Alma. Museo. Los can a es. (Mi ó, 1940).
Manuel Machado cali ica a la soleá como “ eina de los can a es”, es deci , la soleá
como uen e de la que bebie on o nacie on el es o de palos lamencos: “Mad e del
can o popula / Llo a u son,/ copla sin pa ”.
Los he manos Machado oman el legado, po an o, de aquel p imi i o
neopopula ismo que nace con los es udiosos y eó icos de inales del XIX,
especialmen e in luenciados po su pad e, Demó ilo, que en 1881 publica Colección de
can es lamencos. An onio Machado y Ál a ez se conside a una e e encia capi al en los
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es udios sob e lamenco, y se puede ca aloga como la p ime a ap oximación
an opológica y académica sob e lo jondo (Luna, 2012).
Sin emba go, esa co ien e neopopula is a c is aliza á en los au o es de la
Gene ación del 27, que ena bolan la bande a de una nue a poesía que aúna lo
angua dis a y lo adicional, es deci , un equilib io en e lo cul o y lo popula (Cuad a
y A ellano, 1991). Los ejemplos más cla os los encon amos en Fede ico Ga cía Lo ca,
que i ula un poema como “La soleá” (in eg ado en el Poema del can e jondo) o Ra ael
Albe i, que ya en Ma ine o en ie a publica una se ie de solea es.
La soleá, po an o, es una es o a que ha sido abajada en mul i ud de ocasiones
po di e en es au o es andaluces, que incluso an más allá del neopopula ismo y de la
Gene ación del 27, y que se ace can más a nues o iempo: Fe nando Quiñones, los
he manos Mu ciano, Manuel Alcán a a, Al onso Canales, Aquilino Duque…
En el siguien e eslabón de poe as en a nues o au o , An onio Ga cía Ba bei o,
que en sus inicios ya expe imen ó con las es o as popula es, conc e amen e con la
soleá. Las p ime as solea es publicadas po nues o au o las encon amos en
Tes imonio, su segundo poema io, aunque se á en Coplas apenas donde se ecoja un
mayo núme o de es as es o as. Las emá icas p esen es en sus solea es son muy
a iadas, pe o sin duda p edomina el amo po encima de cualquie o o asun o. Son
solea es en las que, gene almen e, exis e un “yo” poé ico dolo ido po la pé dida de la
amada, que in en a ol ida la pe o su ecue do e mina eg esando: “Cuando me oy a
cu a / de es e que e que e engo/ ecaigo en la en e medad”. También exis e en sus
solea es cie a p eocupación po el paso del iempo y una insis encia en el e o ismo
elegan e, así como emas ag a ios y campesinos, especialmen e en Az-zai , un poema io
dedicado al acei e y al oli o, donde las solea es que complemen an con o os me os
como las seguidillas.
En de ini i a, hemos c eído necesa io o maliza es a se ie de apun es espec o a
la soleá, una es o a p edominan e en la ob a de nues o au o , que siemp e la ha
de endido (en público y en p i ado) como exp esión iden i ica i a de la adición
li e a ia popula de Andalucía.
4.2. Análisis de la ob a poé ica
La poesía de An onio Ga cía Ba bei o ocupa un po cen aje mino i a io espec o
a oda su p oducción: de los diecinue e lib os publicados bajo su i ma, an solo cinco
son poema ios. En el es o de su p oducción p edomina la p osa y el a iculismo. Po
an o, el núme o de poemas publicados es conside ablemen e meno en compa ación a
la ingen e can idad de a ículos que ha esc i o a lo la go de su ayec o ia p o esional,
que pueden pe ec amen e supe a los cinco mil. Sin emba go, y en hono a la e dad,
nues o au o ha esc i o bas an es poemas que, has a el momen o, no se encuen an
edi ados, pe o igualmen e no supe an en núme o a los a ículos en p ensa.
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Es os poemas pe enecen a es poema ios di e en es, ninguno de ellos
publicados: An ología amo osa, La p opiedad de la mi ada y A hene noc ua, esc i os en
el lapso de iempo comp endido en e inales de la década de 1980 has a el p ime lus o
del siglo XX, pe iodo en que se concen a su mayo ac i idad p o esional.
P obablemen e, la exigencia que eque ía su abajo y la edacción de a ículos dia ios
imposibili ó la publicación de nue os poema ios. Sin emba go, insis imos en que
nues o au o no abandonó la esc i u a poé ica, eje cicio que, en su mayo ía, si ió pa a
canaliza y plasma su es ado sen imen al.
Los lib os edi ados que no cuen an con con enido poé ico, son ecopilaciones de
unos cien o doscien os a ículos (dada la imposibilidad de euni en un mismo olumen
odas sus columnas y colabo aciones en los di e en es pe iódicos donde ha abajado) o
lib os en p osa de ca ác e cos umb is a que na an pa ajes o pe sonajes de su en o no,
como La Puebla del Guadiama , Pueblos en cue po y alma o Guadalqui i , la memo ia
del agua, es e úl imo esc i o pa a público in an il.
Como decimos, cinco son los poema ios publicados has a el momen o po
nues o au o : Mi p ime a palab a (1979), Tes imonio (1980), Az-zai , Coplas apenas
(ambos en 2004) y Cancione o ín imo (2011). De es os cinco lib os, Az-zai y Coplas
apenas nacen de la olun ad de di e en es asociaciones o ins i uciones, es deci , ue on
edi ados especí icamen e po olun ad de di e en es ins i uciones o en idades pa a
conmemo a alguna e emé ide, como el Ayun amien o de Osuna (en el caso de Az-zai ,
como inicio de una ecopilación de p egones del acei e y su sec o , muy inculado a es a
localidad) o la Bienal de Flamenco (en Coplas apenas, con mo i o del XXV ani e sa io
de la I Edición de la Bienal y como inicio de una nue a línea edi o ial den o del
colec i o).
An es de analiza el con enido de sus poema ios, c eemos jus o menciona que
hay lib os esc i os en p osa que cuen an en su in e io con ci as y composiciones en
e so, ca ac e ís icas comunes al p egón, géne o que nues o au o ha abajado en
di e en es ocasiones. Es el caso de El día que Jesús no que ía nace , a la sazón P egón
de la Na idad de Se illa de 1987. El cuen o ue edi ado o iginalmen e en diciemb e de
1996, y si ió como inspi ación a al musical homónimo que cada Na idad se ep esen a
en la localidad se illana de Gines. En él, apa ecen a iadas o mas mé icas p opias de
la li e a u a popula , como seguidillas o solea es, odas en boca de pe sonajes ag a ios,
ác ica que e ue za el ca ác e ameno y en añable del ela o. O o ejemplo
ca ac e ís ico de su ob a es El iempo de la luz, P egón de la Semana San a de Se illa
del año 2010, que se edi ó ese mismo año po Cajasol y que comen a emos dada la
ca ga eligiosa y exis encial que albe gan sus páginas. Ba bei o in oduce en es a
ocasión me os con es uc u as más complejas, como sone os o décimas, es o as
p edominan es en el p egón y en oda su ob a poé ica. También apa ecen poemas en
e so blanco, ela i amen e ex ensos, y b e es omances y solea es.
Realizada es a b e e pun ualización, nos aden amos en la poesía de An onio
Ga cía Ba bei o, un au o que di ícilmen e puede asocia se o in eg a se en algún g upo
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poé ico. Sin emba go, es in e esan e menciona la ag upación de au o es que Jesús
Mo illo (2019) se a e e a dibuja , más bien de mane a anecdó ica, espec o a la poesía
local del siglo XXI, compues a po una se ie de poe as en e los que des acan Juan
Lamilla , José Luis Rod íguez Ojeda y Víc o Jiménez, con quien nues o au o
man iene un es echo ínculo de amis ad. Aunque el obje o de es e abajo no es
ca aloga a nues o es udiado en una co ien e li e a ia o g upo poé ico especí icos, sí
podemos señala que compa e con es os au o es cie a he encia li e a ia de una poesía
mode na, de es i pe se illana, que nace en Gus a o Adol o Bécque y los Machado y
que con inúan o os poe as como Luis Ce nuda o Ra ael Mon esinos y, más
ecien emen e, Aquilino Duque. Es a poesía busca más sencillez y desnudez en el
lenguaje que, “con la sen enciosidad en el deci y el escep icismo bu lón son exp esados
con el mis e io y la cla idad lapida ia de la copla popula ” (O iz, p. 15). Pod íamos, al
ez, elaciona a Ga cía Ba bei o con es os poe as po su escasa di e encia de edad, po
la ce canía geog á ica y po la coincidencia de in e eses comunes espec o a la poesía
se illana.
No obs an e, sí hay un nomb e que e eb a en buena medida el concep o
poé ico de Ga cía Ba bei o y con él compa e una se ie de ca ac e ís icas: Ra ael
Mon esinos, poe a se illano de la p ime a posgue a. Aunque no las mencionemos
odas, es ablece emos algunas simili udes p onunciadas. La p ime a y undamen al es la
decidida impo ancia que ambos o o gan a la expe iencia i al como ehículo pa a
cons ui la poesía. El p opio Mon esinos di ía: “Haz caso de lo que digo/ que nunca le
he pues o le a/ a copla que no he i ido”. Nues o au o busca en esa expe iencia
pe sonal (muy ligada al olclo e y al can e hondo) cie a ce canía e imp esión de
sencillez sin cae en la ulga idad o la in o malidad. Es a idea es simila a o os au o es
que in luyen di ec amen e en Ba bei o, como Gus a o Adol o Bécque o An onio y
Manuel Machado.
Aho a bien, en es e pun o, es necesa io ecalca una idea undamen al an es de
abo da el “yo” poé ico de nues o au o . En la poesía (no an o en la p osa) el empleo
de la p ime a pe sona puede gene a equí ocos en el lec o , que uni ica la ida del
au o , en endido como pe sona independien e del poema, con la ida de sus pe sonajes
o, en es e caso, su pe sonaje. Es deci , se co elaciona inconscien emen e lo plasmado
en el poema con lo que ealmen e piensa/sien e/expe imen a el au o . Ra ael
Mon esinos, en es e caso, es una p ueba idedigna de es a idea, ya que en su ob a “no es
an sencillo pe cibi el desdoblamien o que se da en e el homb e que i e, el poe a que
esc ibe y el pe sonaje poé ico que inalmen e pe du a en la ob a” (Roblas Ca ide, 2012,
p.46). El poe a esc ibe po que ansía ascende , y el pe sonaje que a c eando Ra ael
Mon esinos, que se llama ambién Ra ael Mon esinos, compa e asgos au obiog á icos
con el au o , pe o no se puede de ningún modo e i ica la coincidencia exac a.
Con el “yo” poé ico de Ba bei o ocu e algo simila , se puede aza ese
pa alelismo. Aunque nues o au o no o ece demasiado obs áculo en e el pe sonaje
lí ico y el pe sonaje his ó ico, es imposible disce ni en e la ealidad y el pe sonaje
c eado. Es os casos son di íciles de iden i ica , no así en o os au o es como An onio
21
Machado, con su he e ónimo Juan de Mai ena, o Luis Ce nuda, que sí ad ie e
explíci amen e el no habe podido “man ene la dis ancia en e el homb e que su e y el
poe a que c ea” (Ce nuda, p.625). Es a idea se desa olla con especial incidencia en la
poesía de la expe iencia, con au o es como Luis Ga cía Mon e o o Felipe Bení ez
Reyes.
Po an o, es es a la p ime a ca ac e ís ica común que podemos es ablece en e
es os dos au o es. Es e es un ecu so, el del “yo” poé ico, empleado pa a que el lec o se
sien a iden i icado y co espondido, que exis a ce canía y no haya un lenguaje ajeno a la
emoción. Así la poesía deja de se exclusi amen e del poe a pa a pasa a se uni e sal y
compa ida.
O a ca ac e ís ica p esen e y compa ida es el gus o y la dedicación po la
poesía popula , concebida como un ehículo pa a pe du a y ascende en el
subconscien e colec i o. Es a idea cob a e ec os p ác icos a a és de la anonimia, ya
desa ollada po Manuel Machado: “Has a que el pueblo las can a/ las coplas, coplas no
son/ y cuando las can a el pueblo/ ya nadie sabe el au o ”. Mon esinos esc ibi á algo
pa ecido pe o aplicando cla idad: “Con ganas, siemp e con ganas;/ con las palab as
p ecisas/ y cla as/ como la luz y la in ancia./ Así e ás mejo el ondo/ de lo que
can as”. Ba bei o aslada es e concep o a su ace a pe iodís ica, donde esc ibi á
coplillas de su p opia cosecha pe o sin econoce su au o ía. Dicho de o o modo, quien
no conozca su pa cela poé ica, oma á es as ci as como anónimas y las ha á suyas. En
los poema ios Coplas apenas y Az-zai , Ga cía Ba bei o ecu e a mul i ud de es o as
cancione iles que cumplen con las ca ac e ís icas que Manuel Man e o y di e sos
es udiosos ija on sob e la lí ica popula : simplicidad (como sinónimo de sencillez y no
an ónimo de complejidad), musicalidad y emoción. (Man e o, 1966). Es os asgos es án
ambién p esen es en Canciones pe e sas pa a una niña on a, del poe a Ra ael
Mon esinos, publicado en 1944, donde encon amos o a analogía emá ica: la del amo .
Ga cía Ba bei o y Mon esinos compa en ambién un concep o de amo sensual,
elegan e, si bien nues o au o e oluciona desde un amo idílico, ín imo, casi soñado,
hacia un amo más ca nal y madu o. Sin emba go, hay dos e apas i ales que
di e encian a es os dos au o es: Ra ael Mon esinos busca incesan emen e el eg eso a la
A cadia ce nudiana, a su in ancia como espacio eliz y a su p ime amo , Angélica
(Roblas Ca ide, 2012). Ba bei o echa sus e e encias amo osas en plena adolescencia,
ob iando la e apa in an il, ma cada po el du o abajo en el campo y sin apenas
con ac o emenino. Pe o ambos compa en ese concep o de amo adi inado, el “deci
sin deci nada”, el cuidado de los de alles y la desc ipción de la isionomía emenina.
Dice Ra ael Mon esinos en “Canción pe e sa de junio”: “Palab as e i é diciendo/ que
an es de sali de mí/ esbala án po u cue po./ Las al as ho as de sol/ con su silencio
se án/ cómplices de nues o a do ”. Ba bei o, en Coplas apenas, cuen a con a ias
solea es del mismo es ilo, que in i a al lec o a in ui la escena y la p oximidad del ac o
sexual: “Condéname ú al des ie o/ en las a enas calien es/ de la egión de u cue po./
Los incones de u cue po/ de memo ia me los sé…/ Y siemp e en uno me pie do”.

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O a ca ac e ís ica inhe en e a es os dos au o es es la c eación de un Dios soñado
y p opio, que analiza emos de enidamen e en nues o es udiado más adelan e. Ra ael
Mon esinos e oluciona de un concep o de Dios dis an e, ío y a i icioso, u ilizado pa a
c ea un desdoblamien o, a un Dios c eado po el p opio au o , ce cano, ín imo, casi
amigo, que se le u ea y acompaña las dudas del se humano (Roblas Ca ide, 2012): “Te
es oy soñando, Dios, e es oy c eando,/ po que soña e es c ea u nomb e...”. La
eligiosidad de Ga cía Ba bei o es á condensada al comple o en El iempo de la luz, su
P egón de la Semana San a de Se illa. A a és de una se ie de décimas y sone os, en
consonancia con Mon esinos, nues o au o , econociendo p ime o su educación ca ólica
y na ando escenas in an iles, cues iona al comple o el apa a o de su e, en uel o en
“neblinas” y p egun as sin espues a: “Sigo aquí, Seño , ezando/ o aciones que ap endí/
pe o al p egun a po i/ sigo dudando, dudando”. A pa i de aquí, siguiendo la es ela
mon esina, ins i uye su p opio Dios, un Dios campesino (“la Mano” en sus a ículos
pe iodís icos) que se mani ies a y le con es a “cuando empecé a nomb a lo/ al deci
“su co, ío, luz, oli o…” Es, en de ini i a, un concep o caleidoscópico, con a ios
pe sonajes: el homb e que c ea a Dios, y el homb e que sueña su c eación y su des ino.
Pa a no ex ende nos más en es as analogías, que son a ias si se examinan con
de enimien o, esca a emos o a idea que pa e de El iempo de la luz y gua da especial
elación con la ob a de Ra ael Mon esinos: la ciudad de Se illa como una muje mi ada
desde una pe spec i a a ópica y nomb ada sin se nomb ada, muy al es ilo ce nudiano.
Es cie o que Mon esinos ec ea la ciudad como un espacio ic icio, imagina io y
an asioso que no se co esponde con la ealidad his ó ica de la p opia u be, en
cons an e e olución. La Se illa mon esina, pa a so p esa del lec o , es su in ancia
(Roblas Ca ide, 2012): “Aho a, al inal, la llama ya apagándose,/ ecue do, a oscu as,
len amen e insomne,/ aquella in ancia que llamé Se illa…” Ga cía Ba bei o es a
icción a su discu so y elaciona exclusi amen e la Semana San a y la ciudad de Se illa
con su adolescencia, una ciudad a la que se en ega amo osamen e llamándola en odo
momen o “muchacha”. La palab a Se illa es la úl ima que se esc ibe/p onuncia en odo
el p egón, como écnica pa a des ela la duda del ecep o , que has a el úl imo momen o
duda ace ca de a quién e ie e. La “in ancia” es a Mon esinos lo que “muchacha” a
Ba bei o, que obse a la ciudad desde un obje i o p o undo, a empo al y alejado del
ópico, mien as se man iene al ma gen de su p opio iempo y espacio: “Y po eso yo
cuidé/ de no pisa –no pisé-/ espejos donde e i;/ p e ie o queda me aquí,/ sin oza e
us es idos./ Hay amo es an endidos/ que son elices así.”
En de ini i a, An onio Ga cía Ba bei o no pe de á en ningún apa ado de su
poesía la p edilección y la e e encia po es e au o , que llegó a conoce en ida y con el
que in e cambió imp esiones li e a ias. A Ra ael Mon esinos se le se añaden o os
nomb es como Gus a o Adol o Bécque o An onio Machado, cuya in luencia apa ece
de mane a acusada en sus p ime os poema ios edi ados, años an es de dedica se con
más a ención al pe iodismo. Aunque compuso poemas en su adolescencia, la ca encia
de medios pa a ecoge los o incluso esc ibi los ( eco demos las p eca ias condiciones
de sus p ime os empleos) se adujo en una pé dida de es as p ime as composiciones,
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que pe manecen an solo en la memo ia del au o . En ellas se ap eciaba ya cie a
p e e encia po me os popula es, como coplas y omances donde a aba lo único que
conocía: el campo, los abajado es y la na u aleza en sí.
Nues o au o se da a conoce públicamen e cuando a a cumpli los ein a años
con la publicación de Mi p ime a palab a, su p ime poema io. Aunque oda ía no
exis e un es ilo cla o y de inido, mani ies a unas p ime as in enciones que se epe i án a
lo la go de su ob a: poesía melancólica, nos álgica y con incesan e p esencia de dolo
po el amo pe dido y ol idado, ema e eb ado de su poesía amo osa. El “yo” lí ico
se p esen a soli a io, incomp endido (“Dejadme/ aga con las es ellas po el ai e/
po que us edes no en ienden mi iaje”), casi a o men ado, con una ue e eminiscencia
becque iana (aquel “¡Lle adme con oso as!”), p ime poe a que le llega a sus manos.
Es una poesía muy pe sonal (no po ello, eco damos, au obiog á ica), que habla de sus
emociones, sus sen imien os y, po supues o, su soledad (“pa a encon a al que soy/
ol e é a mis soledades”).
Es a soledad acompaña a Ba bei o du an e buena pa e de su ob a, u o de los
cons an es ai enes sen imen ales y la cons an e e e encia a ol idos y pasiones ugaces
(“po que en el hueco de mi soledad/ hay un suspi o que habla/ y le da po deci u
nomb e…”) Po an o, los únicos diálogos e ó icos que se es ablecen en sus poemas
son en e el “yo” lí ico y la amada, apelada a a és de in e ogaciones (“¿Sabes? Si e
has ido de mí/ e has ido ambién de i”) o de impe a i os (“Tú enme el beso siemp e
p epa ado/ al como lo que es: mi medicina”). Es a emá ica amo osa, con el ol ido
como p o agonis a, e oluciona de escena io: se ci a al p incipio de su ob a en
a mós e as ag a ias (“¿Te acue das? Soy el mismo./ Aquel que e buscaba/ en la sies a
del campo./ En la sies a sono a/ del g illo y la ciga a”) como en espacios u banís icos,
inspi ados en sus es ancias en Mad id, ya a inales de siglo, y con un lenguaje mucho
más coloquial, casi na a i o. De es e modo, se c ea un e ec o de no malidad que busca
la complicidad en el lec o no ep esen ado, a a és de la exp esión de si uaciones
i ales comunes y mi ada a la adición con el empleo del omance (“Voy en el en.
Cae la a de/ sob e un ho izon e g is./ A lo lejos-pequeñas luces/ pa padean de pe il-,/
una ciudad cie a el día./ Ya casi es noche en Mad id./ Voy en el en. Tu ecue do/ no
se sepa a de mí”).
La mayo ía de sus poemas ambien ados o inspi ados en Mad id pe manecen
inédi os, pe o en ellos se ap ecia la misma emá ica que en sus p ime os poemas: el
ecue do pe enne de la amada que no ol e á (“ ondó po Recole os la agedia/ cuando
no é u ausencia en e las lo es”) y los encuen os casi ugi i os que dejan huella en los
iajes del au o . De nue o, lenguaje coloquial y esc ibiendo un omance en
hep asílabos, es deci , omance en endecha: “Un bille e de ida/ un bille e de uel a/ y en
medio es e paisaje/ donde c ece la ausencia./ Un imb e de elé ono/ una ci a de
u gencia/ el cua o de un ho el/ una a de de en ega […]” Son a ios los espacios donde
se desa ollan los desencuen os amo osos y se acude al ol ido, pe o la idea es la
misma: el ecue do mani es ado y eg esado en el campo, en Mad id, en una es ancia.
No hay c udeza, ni incomodidad, ni desc ipciones ag ias, más bien lo con a io: es odo
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lo ido, cálido y ce cano. Ba bei o se esigna a culpa al escena io como pun o de
encuen o con el ecue do, al e és; se mues a esignado y comp ende que solo así
pod á es a ce ca de odo cuan o pe dió: “Yo segaba mi ya c ecido igo/ y empezaba a
c ece jun o a u plan a/ en una ie a limpia y soleada/ …Yo me dejaba po segui
con igo”. En de ini i a, una poesía amo osa muy isual.
Sin emba go, nues o au o no solo e leja los ol idos y la c udeza de un p oceso
de desenamo amien o. Aunque con menos ecuencia, ambién esc ibe sob e la pasión
de los encuen os, el enesí del ac o sexual y, pa icula men e, el beso como más
necesa ia y anhelada mues a de amo , pe o sin pe de de is a la sensualidad y
elegancia he edadas de Mon esinos. Es a idea ya apa ece en sus p ime os lib os, algo
más comedidos y sin an a en ega pasional. Es un Ba bei o más cuidadoso: “Le al ó a
la a de pa a se / el amo en enenado a una muje / y el beso nue o aquel que no nos
dimos…”. La ijación de nues o au o con el beso es cons an e: “Besos pon en mi
llan o y en mi he ida/ y, ambién, ponme besos cuando a lo a/ mi isa. Besos siemp e:
aye … ¡Aho a!”
Se á en su poesía más a anzada y más madu a (la inédi a) donde se ap ecie una
e olución hacia un amo más ca nal, más pasional pe o sin cae en lo g ose o: “Tu
cue po-qué a eba o po mi celo-/ ejiendo el sueño de mi calen u a”. Ba bei o a más
allá, y es ablece a la amada como mo i o único y p incipal de su condición de poe a:
“Pudie a se es e ecue do uyo/ o el sexo adi inado as la enagua…/ O que e e, muje .
Todo es lo mismo”.
El ú, pa icula men e el ú emenino, como decimos, apenas iene p esencia o
posibilidad de éplica, ni sien e ni habla. Son poemas muy pe sonales, con cons an es
p egun as sin espues a, con búsquedas sin esul ados. La única ocasión en que el lec o
puede sen i se pa ícipe di ec o es en el poema omanceado “Po que son o os los
amanece es”, pe enecien e a Mi p ime a palab a, una cla a ei indicación polí ica
simbolizada en el enómeno de la amanecida. Fechado en junio del 76, hacía meses que
había mue o F ancisco F anco, y se ab ía un pe iodo de nue as opo unidades y de
econciliación social en nues o país. Ba bei o emplea al comienzo del poema la
p ime a pe sona, alzándose como p eso libe ado de las cadenas y p ime o en condena
abie amen e el égimen languidecido (“Y e oy a pe segui / mano que ompes el
e so,/ que enmudeces la e dad,/ que cie as camino al pueblo”). T as una se ie de
a engas, y ca gando especialmen e con a la censu a li e a ia y pe iodís ica, cambia el
egis o a la p ime a pe sona del plu al, asociando el le an amien o a las clases sociales
más bajas y acudiendo el campo pa a cons ui me á o as: “Vayamos odos can ando/ a
ecoge nues o p emio,/ que es án madu os los igos/ que es ho a de ecoge los./ Y
aho a nos oca semb a / con g anos de los g ane os/ de nues as p opias cosechas/ de
nues os p opios es ue zos”. En es e poema exis e una es o a que nos ecue da
cla amen e la elegía de Fede ico Ga cía Lo ca a Ignacio Sánchez Mejías (“¡Qué g an
o e o en la plaza!/ ¡Qué g an se ano en la sie a!”) con el empleo del adje i o
exclama i o al p incipio del e so, usado pa a en a iza el lamen o de an os años de
oscu idad y op esión: “¡Qué mad ugada an la ga!/ ¡Qué es echez y qué o men o!/
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¡Qué se a da la p omesa/ ¡Qué a dan los ayos nue os!” (muy lo quiana la colocación
del adje i o al inal del e so, en ez del sus an i o). Es a apelación di ec a al lec o , en
es e caso a un lec o gene al, a amen e se epe i á en su ob a, ceñida básicamen e al
desamo y a la in ocación cons an e del ecue do.
En la poesía de Ga cía Ba bei o exis en muy pocos pe sonajes ( odos, eso sí,
eales, no imagina ios) independien es a los sen imien os e imp esiones de su “yo”
poé ico, que busca despe a en el lec o cie a sensación de empa ía, de conside ación
po su su imien o o, simplemen e, place po la es é ica y la sono idad de las palab as,
sin llega a cae en un acusado ba oquismo. En sus dos p ime os poema ios, Mi
p ime a palab a y Tes imonio, apa ecen ep esen ados pe sonajes de mane a gené ica,
como simple acompañamien o del poema y de cuya p esencia se ale pa a comple a un
paisaje ideal donde se ecue da a la amada: “¿Qué es a á la niña, sola/ bajo la a de,
espe ando?”. El sus an i o “niña” pa a apela a la amada es á ambién muy p esen e en
la ob a p ime a de Ra ael Mon esinos, que añade un ono ca iñoso y casi in an il al
poema. No p o undiza en de alles ni nomb a especí icamen e a alguien en pa icula :
“Se columpian los chiquillos,/ sal an, co en…/
Sí apa ecen, en cambio, y e e idos di ec amen e, poe as que han in luido en su
ob a, y que Ba bei o, en sus inicios como esc i o , econoce y homenajea. Son los casos
de Fede ico Ga cía Lo ca (en Mi p ime a palab a) y Ra ael Albe i (en Tes imonio). En
“Te imagino”, dedicado al g anadino, se emplea el omance, un me o clásico de nues a
li e a u a y muy común en la ob a de Lo ca (Se ano, 2012) que asocia es a es o a al
can a del pueblo gi ano. Nues o au o con inúa es a es é ica, y oma los elemen os
ca ac e ís icos de la poesía lo quiana pa a esc ibi su homenaje: e sos sencillos,
ausencia casi o al de adje i os, p esencia de la na u aleza (“Un ío – ieja a en u a-”,
“con anspa encia de agua”)… El poema comienza con un e so e elado : “Una luna
de gi anos”, dos é minos undamen ales y ecu en es de la poesía de Lo ca. Ba bei o
además ecu e al me al como elemen o iden i icado de la e nia, una me á o a muy
epe ida en la ob a del g anadino (Se ano, 2012): “le es á cla ando su pla a”, “le es á
apuñalando el ien e”, “la mue e onda en un po o/ de usiles…” Nues o au o aquí,
más allá de un homenaje, esc ibe sob e el asesina o del poe a, ijando la Alhamb a como
escena io de los momen os p e ios a su usilamien o. Sin emba go, no le añade
d ama ismo ni g a edad al poema, sino que incluso o o ga a Lo ca un ca ác e
compasi o: “el alma de Fede ico/ ayos de pe dón i adia”. Es cu ioso comp oba cómo
Ga cía Ba bei o no epa a en econoce a uno de sus maes os o e e en es de su
ju en ud a a és del uso de la mayúscula en la palab a poesía, pa a e o za la au o idad
del poe a asesinado y adjudica le es e géne o exclusi amen e: “La Poesía, sang ando/
co e, cae y se le an a…” Nues o au o ansmi e un mensaje de espe anza, con iando
en el ca ác e eden o de la poesía a pesa de las gue as y la sin azón, muy en
consonancia con la nue a e apa democ á ica que se iniciaba en nues o país a pa i de
1976: “Con sus alas desa ía/ al plomo… Y lo desba a a”.
Algo pa ecido ocu e con ‘A Ra ael Albe i, desde su lib o “Ma ine o en
Tie a”’. A pa i de es e poema io, Ga cía Ba bei o compone una se ie de once solea es
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5. Análisis pe iodís ico
5.1 El e hos de An onio Ga cía Ba bei o en la c isis del co ona i us
Nada descub imos al a i ma que cada pe iódico, desde el momen o mismo de su
undación, es ablece una se ie de p incipios edi o iales y líneas ideológicas que se
p esuponen necesa ias pa a que el lec o sa is aga sus expec a i as y, sob e odo,
ea i me sus c eencias o esos p opios ideales. El lec o necesi a sen i se iden i icado,
incluido y ep esen ado en los a gumen os desa ollados, po lo que al pe iódico
ealmen e no le in e esa e o ma o con ence al lec o ajeno, sino man ene la adhesión
de los lec o es ya habi uales a a és de esos alo es é icos o ideológicos que compa en
es echamen e.
De es e modo, aunque los lec o es mues an cie a p edilección po alguno de los
pe iodis as o colabo ado es del pe iódico, necesi an encon a en odas las páginas esa
iden i icación (es deci , aquello que quie en “escucha ”, aunque lo que escuchen sea
incie o o e óneo) en odas las páginas. Po an o, la cabece a se con ie e en un en e
único, una ins i ución comple a que se di ide después en di e en es ex os que, en e
ellos, con igu an esa línea edi o ial, o esas inclinaciones ideológicas, que se cons uyen
dia iamen e. De lo con a io, si algún ex o no concue da con su idea p ees ablecida
pa a con el pe iódico, el lec o de ec a á un desajus e impe donable, y au omá icamen e
echaza á cualquie ipo de a gumen o. Van Dijk (1990) a i ma que odos noso os,
como lec o es, “nos negamos a desca a c eencias undamen ales cons uidas a lo la go
de años de en endimien o, expe iencias y acción” (p. 125).
Po an o, no es de ex aña que cada pe iodis a, independien emen e de su
ealidad é ica o ideológica, asuma es a se ie de p incipios pa a desa olla un abajo
que, olun a iamen e, con ibuye a la con inuidad empo al de los mismos y o o ga
alidez y legi imidad a esa oz p edominan e e inhe en e al medio en sí, que no se
indi idualiza especialmen e.
Como imos en la ayec o ia p o esional, An onio Ga cía Ba bei o publica
pe iódicamen e una se ie de a ículos a modo de columna en ABC de Se illa, a ea que
desempeña desde el año 2007 y donde a a di e en es emá icas sociales o polí icas de
ac ualidad. Es os esc i os, publicados bajo la cabece a “La T ibu”, ambién se pueden

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lee en su página de Facebook, espacio i ual en el que in e ac úa con sus lec o es y
seguido es sob e el asun o que se ha a ado ese día.
No en a emos a es ablece di e encias concep uales en e a ículo de opinión y
columna, dada la complejidad a la ho a de de ini dos é minos que en sí mismos
engloban un único géne o pe iodís ico. En él caben in inidad de emas y es ilos,
elacionados gene almen e con la ac ualidad y donde el au o desa olla y mues a oda
su pe sonalidad (Núñez Díaz, 2011). Po an o, emplea emos indis in amen e ambos
concep os a la ho a de e e i nos a sus esc i os.
Clasi icamos a Ga cía Ba bei o como a iculis a ampa ándonos en la de inición
que Emy A mañanzas y Ja ie Díaz Noci (1996: 123) le o o gan al géne o:
[…] es un ex o de opinión de pe iodicidad y ubicación ijas, que enjuicia
cualquie ema más o menos ac ual, edac ado con g an libe ad exp esi a,
gene almen e po un colabo ado ijo pe iodis a o no. En el caso de la columna,
el lec o busca una i ma conc e a que sabe dónde y cuándo encon a la.
En endiendo, po an o, la columna como un ipo de a ículo (Núñez Díaz, 2011)
nues o au o cumple con la eo ía desa ollada po los es udiosos an e io es, ya que
esc ibe con asiduidad en el pe iódico, cuen a con un es ilo p opio muy de inido y sus
lec o es cuen an con la posibilidad de encon a sus juicios en el in e io del pe iódico,
en la sección Opinión.
Pa a a ina más en la clasi icación pe iodís ica de nues o au o , acudi emos a la
ob a de Gómez Calde ón (2004), que a i ma que exis en dos ipos de columnas: una de
análisis, ca ac e ís ica del pe iodismo in e p e a i o, y o a de opinión, con ue e ca ga
subje i a, que es la que suelen cul i a los “esc i o es en p ensa”. Po azones
c onológicas y po ocación inna a, conside amos a Ga cía Ba bei o esc i o y poe a que
pos e io men e se aden ó en el mundo de los medios de comunicación. De es e modo,
odas las columnas analizadas en es e apa ado son de opinión, en las que se incluyen
di e sas e e encias ce canas al mundo de la li e a u a, como la ci ación de e sos an o
p opios como de o os au o es, o apun es de adiciones poé icas ce canas a su en o no.
Aunque ha abajado en a ios medios de p ensa esc i a a lo la go de su ida, es
en ABC donde ha pe manecido más iempo como in eg an e de la plan illa, en conc e o
casi ece años. Es a ci cuns ancia le ha pe mi ido asen a de ini i amen e su es ilo y
ag upa a un conside able núme o de lec o es. Sin emba go, es a iden i icación no
depende exclusi amen e del columnis a, sino que iene de e minada en buena medida
po las simili udes ideológicas que se es ablecen a a és del e hos ins i ucional.
Siguiendo a Fe nando López Pan, “los columnis as en gene al sin onizan con la
ideología del pe iódico y alo an los acon ecimien os desde unos pa áme os
no ma i os simila es. Pues bien, es e sis ema de alo es, an pa en e en los edi o iales,
con igu a lo que pod íamos de ini como el e hos del pe iódico” (1996:114).
Po an o, pa a conoce el ma co gene al en que se inse an es os a ículos, es
necesa io apun a b e emen e que ABC se conside a un pe iódico que se dis ingue
p incipalmen e po un apoyo des acado a la mona quía, cues ión que acla ó desde su
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p ime núme o, aunque a lo la go de su his o ia ha a a esado momen os de cie a
ince idumb e, como en la Segunda República o, más ma cadamen e, en los años de la
T ansición. La ue e oposición eje cida sob e los gobie nos socialis as en los p ime os
años de es a e apa y la pa cialidad de sus in o maciones me ma on la c edibilidad del
pe iódico (Ba e a, 1995), si bien paula inamen e ha ido c eciendo en el núme o de
en as, pe o sin supe a a sus p incipales compe ido es. Sin emba go, a inales
p ecisamen e de 2007, el obje i o de la amilia Luca de Tena ue ecupe a la línea
adicional del pe iódico, ma cada po un ca olicismo a aigado, el apoyo al Ejé ci o y la
de ensa del libe alismo conse ado , sin pe de de is a la búsqueda de un público de
al o es a us social y de un es ilo cul o y pe eccionado (Có doba, 2009).
De es e modo, coincidimos en que el lec o de ABC p esen a una idelidad sólida
hacia su pe iódico, ya que el es ablecimien o de una línea edi o ial an cla a no pe mi e
lec o es que, en consecuencia, busquen di e sidad de opiniones o un po cen aje de
plu alismo en la in o mación. Po an o, gene almen e el a iculis a asume es a se ie de
p incipios y alo es y, en consecuencia, sus opiniones y c í icas i án di igidas a oda
si uación o ci cuns ancia opues as a la línea edi o ial de endida po el pe iódico. No es
casualidad que Ál a o Yba a, di ec o de ABC de Se illa, in en ase con a a a nues o
au o a ios meses an es de su inco po ación de ini i a, ya que había es ado abajando
an e io men e en medios alineados a la de echa ideológicamen e, como la Cadena
COPE o La Razón. Y, conscien emen e, ubicó sus a ículos en la sección de opinión del
pe iódico, ese ada gene almen e pa a au o es con la ga adición en el medio, como
An onio Bu gos, Ja ie Rubio o Félix Machuca. De es e modo, el lec o que encuen a
po p ime a ez la i ma de An onio Ga cía Ba bei o po que, simplemen e, no lo
conocía, le o o ga au omá icamen e una con ianza since a y espe a de él que cumpla con
las expec a i as o, al menos, con su c eencia y su iden i icación.
T as ece años publicando inin e umpidamen e, el lec o del pe iódico
iene in e io izada y legi imada la i ma dia ia de nues o au o que, más allá de
aslada a su “yo na a i o” sus imp esiones sob e emas cos umb is as, ha colabo ado
en la cons ucción y con inuidad del e hos ins i ucional de ABC. Como la ecopilación y
análisis de odos sus a ículos supone una a ea inaba cable en un abajo de es as
ca ac e ís icas, analiza emos en es e apa ado una se ie de cincuen a y sie e a ículos
comp endidos en e el ocho de ma zo y el sie e de mayo de 2020, meses cla es de la
his o ia ecien e de nues o país, que se io (y se e) a ec ado po la p opagación del
i us de la COVID-19 y que ha obligado al Gobie no a aplica el mecanismo
cons i ucional del es ado de ala ma en odo el e i o io nacional. La in ención es
abo da la eacción de Ga cía Ba bei o a la p opagación de la en e medad en España, la
opinión ace ca de las decisiones gube namen ales omadas al espec o y la edacción de
o os emas que se han ido in e calando en el g ueso de los ex os.
5.2. E hos o mal
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An es de comenza el análisis, c eemos necesa io es ablece cuál es el e hos
o mal del au o , “p incipal ecu so e ó ico” del columnis a, (López Pan, 1996, p.24),
que asien a la ca ga pe suasi a del ex o sob e el “yo”.
En es e sen ido, des aca emos es ideas undamen ales que se epi en
ecuen emen e en es os a ículos y que son ex ensibles a buena pa e de su ob a
pe iodís ica. Es as ideas o man pa e de su e hos, es deci , una cons ucción e ó ica po
la que el au o c ea una imagen de sí mismo que no iene po qué co esponde se con la
del au o eal, his ó ico. Es a ác ica, que se emplea po mo i os a iados y di e sos,
“nace del discu so y en el discu so” (López Pan, p.55), pa a e i a la c eación de
p ejuicios en la audiencia espec o al o ado o esc i o . Po an o, con amos con la
ideología, la pe sonalidad o los alo es é icos de la imagen que se p oyec a en el
a ículo.
La c eación y el asen amien o del e hos pe mi en a ianza la elación en e el
au o y el lec o . Es e úl imo se sien e, po an o, a aído po ese “yo na a i o”, y da el
p ime paso pa a la pe suasión. Cuando la idelidad se c ea, se con ie e en indisoluble,
como a i ma López Pan (2005), que ci a a The esa Enos (1990). A con inuación
desg anamos es as ideas que o man pa e del e hos o mal del au o , los di e sos
componen es es ilís icos a los que acude pa a elabo a el ex o y e es i lo o malmen e.
Aunque no exis e un c i e io único a la ho a de uni ica un plan eamien o p opio
e inhe en e al a ículo (León G oss, 1996), la p ime a de es as ideas se basa en la
epe ición de un esquema ca ac e ís ico en la edacción, que no es exclusi o a la ho a de
a a la c isis del co ona i us. Es e esquema consis e en la inclusión de dos emá icas
que, aunque a p io i no gua dan especial elación en e ellas, acaban in e conec adas. Es
deci , es una o ma de es ablece un p e ex o o una compa a i a an es de opina o a a
el ema que es, en el ondo, obje o de opinión o alo ación. Es e ema puede se an o
ac ualidad de polí ica, como de cualquie o a índole: clima ológica, social… Es e
esquema se epi e en un o al de dieciocho a ículos, siendo el p edominan e. Aun así,
es a es uc u a apa ece de ez en cuando de modo in e ido, es deci , p ime o oma
como e e encia un ema de ac ualidad pa a opina después sob e o o que no se ajus a a
la agenda mediá ica, pe o solo apa ece e lejado en dos ocasiones.
La segunda de ellas se de ine po las cons an es e e encias popula es, es ilo
muy p esen e ambién en su ob a li e a ia. Ga cía Ba bei o es an es poe a que pe iodis a,
y esa p e e encia se plasma en su eje cicio como a iculis a. Pa a jus i ica o
ejempli ica la emá ica del ex o, ecu e an o a sus ecue dos in an iles, muy ligados
al campo y a la u alidad, como a anécdo as de pe sonajes pin o escos de la “ ibu”,
nomb e que o o ga al conjun o de sus paisanos de Aznalcáza . Pe o quizás donde más se
in ensi ica la p esencia popula es en la inclusión de poemas b e es, gene almen e
solea es o coplas, pa a ab i o ce a un ex o. Lo econoce el p opio au o : “No me
canso de ecu i a la copla como lección, ni de epe i algunas, inol idables, po el
momen o en que las conocí o po su igencia” (“La choci a”, ABC, 28 de ma zo).
Resal a aquí nues o au o el ca ác e a empo al de es a poesía, muy elacionada con los
aspec os co idianos. Ra ael Mon esinos, An onio Machado o Miguel He nández, poe as
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muy in luyen es a lo la go de su ida, son los nomb es que más se epi en, en un o al de
diez eces. Sin emba go, Ga cía Ba bei o ambién o ece solea es o coplas de su p opia
cosecha, pe o sin i ma las ni econoce que son suyas. Es a ác ica a en consonancia
con la idea y el concep o que desa olla nues o au o en e a la lí ica popula que,
aunque él mismo la eje ci a po pu o gus o li e a io, no deja de es a ligada ín imamen e
a la anonimia. Es una idea he edada di ec amen e de Manuel Machado: “y cuando el
pueblo las can a/ ya nadie sabe el au o ”. De es e modo, el lec o pod á epe i las o
di undi las en o os cí culos más ce canos.
Finalmen e, el empleo gene alizado de la segunda pe sona pa a e e i se a
di e sos suje os. Es una de las ác icas más in e esan es y que p omue e el depósi o de
con ianza po pa e de los lec o es, ya que es una mane a di ec a de c ea una “imp on a
ex ual” (López Pan, 2005, p.14) que se moldea en cada a ículo. Po ejemplo, Ga cía
Ba bei o ecu e al empleo del ú pa a e e i se a él mismo en su in ancia o
adolescencia, es deci , es una ía pa a plasma y esca a su ida en el campo.
P ecisamen e el campo, “su uni e so” como él mismo denomina, es o o suje o al que se
e ie e en sus ex os. El pe iodis a quie e es ablece un diálogo e ó ico con el campo, y
a la ez na a la e olución del paisaje según la época del año con la llegada de las
di e sas es aciones, así como las ac i idades lab iegas que aen consigo, como la
ecolec a o la siemb a. Es un ecu so analógico, ya que una si uación del pasado le
esul a amilia o simila a la i ida en el momen o de la elabo ación del a ículo. Quien
habla aquí es un “yo” que aplica un ecue do in an il que acili a la comp ensión de la
si uación ac ual. Es, en de ini i a, un desdoblamien o del “yo” en el ú, un ecu so
habi ual en la li e a u a, no an común en el pe iodismo de opinión. Po an o, cuando
apa ece la segunda pe sona en cualquie a de sus a ículos, puede e e i se a sí mismo, al
campo, al que pe sonaliza y humaniza, o a cualquie pe sonaje o pasaje campesino que
le de uel en iempos pasados.
Pongamos como ejemplo el ex o i ulado “Un lobo in isible”, publicado el 19
de ab il y que eúne a ias ca ac e ís icas desc i as an e io men e. P ime o, po que
habla de dos emá icas independien es: el miedo a los lobos que me odeaban po su
pueblo, cuya ie eza y sigilo emplea como me á o a pa a a a después el co ona i us.
En es e caso, Ga cía Ba bei o in oduce el yo en el “noso os”, colec i izando la opinión
y alzándose como po a oz de sus lec o es, que se sien en a aídos y ep esen ados.
Nadie c eyó que enía, cuando nos lo anunciaban, cuando nos decían que había
ma ado ya a mucha gen e. Cuando inimos a da nos cuen a, el lobo in isible se
había me ido en nues o e i o io y empezamos a conoce los e ec os de sus
p ime as mo dedu as en e los nues os. Un he ido, dos, es… Un mue o. Qué
espan o […]. (Un lobo in isible, ABC, 19 de ab il)
Inmedia amen e, en apenas unas líneas, se usionan dos ca ac e ís icas p opias:
el empleo del desdoblamien o del “yo” en el “ ú” y la e e encia popula a sus paisanos
pa a p opicia una comp ensión e icaz de la si uación. En es e caso, la segunda pe sona
e oca la igu a ju enil del p opio pe iodis a, y el uso de palab as de co e humilde y
u al ( apaluces, anca) do a de popula ismo a la lec u a:
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Recupe as e el miedo in an il de aquella ez que po las calles de la ibu
co ían oces diciendo que había un pe o abioso babeando, loco po mo de .
Tu mad e ce ó los apaluces de las en anas de la alcoba y le echó el ce ojo a
la pue a de la calle; po si acaso, ú le pusis e la anca, y e uis e a la pue a de
la cocina a ce a la pue a de made a, no ue a a se que el pe o abioso sal a a
po la apia y se cola a en u co al […]. (“Un lobo in isible”, ABC, 19 de ab il)
A aíz de es e agmen o se puede des aca una de las pa icula idades es ilís icas
de An onio Ga cía Ba bei o, que es la habilidad pa a la c eación de espacios y escenas
co idianas. Sin emba go, es as desc ipciones a p io i coloquiales se combinan con
me á o as b e es que ompen con ese popula ismo y cambian el lenguaje li e a io del
ex o: “chapa ón como una líquida lagelación inmise ico de […]”
Pa a inaliza es e b e e apun e, ecupe amos la p ime a de las ideas an edichas:
un ema secunda io o in ascenden e como el enlace pa a el ema p incipal, que es en
es e caso el co ona i us, que se co esponde con ese lobo in isible que causa pa o . De
nue o, el ecu so del “noso os” pa a ace ca al lec o la g a edad de la si uación,
ag a ada con la epe ición, casi ana ó ica, de la palab a “miedo”.
[…] miedo a habla con alguien en e a en e; miedo a pasa jun o a alguien;
miedo a oca algo que o o lle e y deje pa a que lo cojas ú. El co ona i us es
ese lobo in isible que sabemos que puede so p ende nos en cualquie si io,
donde menos lo espe emos, allí donde más con iados nos sin amos. Y lo malo
es que nadie sabe de él más que es mo al. (“Un lobo in isible”, ABC, 19 de
ab il)
5.3. E hos nuclea
Po an o, conocidas es as p emisas, podemos abo da algunos de los emas más
ecu en es en los ex os de Ga cía Ba bei o du an e el pe iodo seleccionado. Pa a ello,
es ablece emos dos g upos p incipales de emá icas. La p ime a de ellas se elaciona
di ec amen e con la c isis del co ona i us, que se a a á desde di e en es óp icas: desde
la c í ica polí ica has a las e lexiones humanís icas sob e concep os como la amis ad o
la alo ación de lo co idiano. En el o o bloque, encon amos una se ie de ideas o
asun os comple amen e ajenos a la c isis sani a ia, pe o con el campo como indiscu ible
p o agonis a.
5.3.1. El co ona i us: c í ica y e lexiones
El e hos de An onio Ga cía Ba bei o ha a ado dos asun os p edominan es
du an e la c isis sani a ia ocasionada po el co ona i us: la c í ica polí ica y las
e lexiones du an e el con inamien o. Como colabo ado de opinión, no se ha man enido
al ma gen en es os úl imos dos meses y en a ios a ículos ha mani es ado su pos u a al
espec o. Al p incipio de nues a selección, el mismo 8 de ma zo, ya el au o ad ie e su
p eocupación po la si uación sani a ia y e lexiona sob e la poca se iedad que se le
o o gaba al co ona i us al p incipio de la c isis: “Ojalá los chis es sob e el co ona i us

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no se nos congelen en la boca o en la pan alla del mó il, pe o al paso que a, casi
galopan e, no sé yo has a dónde llega á el daño.” (“Ince idumb e”, ABC, 8 de ma zo).
Es e desasosiego e oluciona á en pánico pocos días después, cuando el “bichi o” (que
así se e e i á al i us en sus a ículos) se p opague exponencialmen e y culpa a odos
los pa icipan es, incluido él mismo, del ca ác e egoís a e indi idual del se humano
cuando sob e ienen ci cuns ancias que pueden pone en pelig o nues a p opia ida: “El
o o es el enemigo. Se acabó ese mandamien o de ama al p ójimo como a i mismo;
aho a oca echaza lo, e i a lo, hui de él, ce a le el paso, nega le el pan y la sal, el
agua y la espi ación” (“Misan opía”, ABC, 14 de ma zo).
Ya en es e a ículo puede, in ui se, eladamen e su pos u a polí ica al espec o,
inclinada mayo i a iamen e en con a de las ac uaciones del Gobie no: “Nadie c ee en
nadie, odos somos sospechosos de lle a den o la guasa del i us, y un golpe de os
seca, unas decimillas de ieb e, nos si úa en el pa edón de los pelig osos”
(“Misan opía”, ABC, 14 de ma zo). Es deci , al no exis i una se ie de c i e ios
cien í icos ace ca de los diagnós icos ni del alcance eal de la pandemia, odos es amos
expues os y somos ulne ables al con agio. El “nadie c ee en nadie” se apoya en la al a
de in o mación que emi e el Gobie no, que se aduce en el desconocimien o de la
población a la ho a de ac ua .
Po an o, un ema ecu en e y p incipal en su e hos es la c í ica polí ica.
Aunque en solo seis a ículos menciona explíci amen e al Ejecu i o, hay cie as
e e encias a las decisiones implan adas a modo de p egun a e ó ica, una ó mula que
se epe i á has a p incipios de mayo en sin onía con la e olución de la pandemia: “A
e , dónde es á el c i e io de los cie es, las suspensiones y o as, po que si es malo i al
ú bol, ¿po qué no lo es me e se en unos g andes almacenes? ¿Po qué cie an algunos
cen os y dejan abie os g andes supe me cados?” (“Vida de clausu a”, ABC, 11 de
ma zo). De es e modo, Ba bei o despie a en el lec o de ABC inicia i a pa a busca a
los esponsables del desajus e en los c i e ios, que se án los di igen es socialis as.
El 15 de ma zo apa ece un é mino que llama la a ención y que, si bien no se
epi e en ningún o o a ículo, es signi ica i o a la ho a de analiza su c í ica polí ica:
“sanchazo”. El empleo de apela i os peyo a i os es un ecu so habi ual en la apelación
di ec a a los polí icos o, en conc e o, sus decisiones. En es e caso se e ie e a Ped o
Sánchez, P esiden e del Gobie no, si uado en el ala izquie da de la polí ica, inclinación
ideológica o almen e con a ia a la línea edi o ial de ABC. De es e modo, Ba bei o
cons uye y con inúa el e hos ins i ucional p esen e en las columnas del pe iódico: “Lo
que pa ece malo es el sanchazo que ha dado el p esiden e del Gobie no an e la
pandemia […] O e acla as o no e acla as; si es pa a es ado de ala ma, no lo anuncies,
declá alo ya, po que es ás ahí, con esa in ención a amuda” (“Si no a isan… ABC, 15
de ma zo). Es a ec iminación di ec a e insis en e apoya ambién al lec o en su idea, y
culpa a Sánchez de la ince idumb e c eada en la población.
Es a c í ica al gobie no cen al se mani es a á de di e en es pe spec i as. Po
ejemplo, un asun o muy polémico ue la celeb ación de la mani es ación del 8-M en
39
Mad id, que cong egó a miles de pe sonas en la calle, al igual que el mi in de VOX en
Vis a Aleg e. Veamos:
“El Gobie no pe mi ió, incluso con ases pe ec amen e e i ables, la
mani es ación del 8 de ma zo, llenamos los campos de ú bol, un pa ido
polí ico, Vox, o ganizó un encuen o masi o en Vis a Aleg e, en Mad id, y el
bicho seguía me iéndose en la casa, y no quisimos e el p oblema […]. (“La
locu a”, ABC, 26 de ma zo)
Se ap ecia aquí un juego con p onomb es pe sonales cie amen e a ac i o, a los
que acude pa a epa i culpas. El Ejecu i o es culpable di ec o de la mani es ación, y
odos noso os ambién con ibuimos a la expansión del i us acudiendo a campos de
ú bol. Sin emba go, el encuen o o ganizado po VOX lo au o iza la Comunidad de
Mad id, p esidida po PP y Ciudadanos, pa idos que de ningún modo apa ecen en los
ex os. Po an o, la c í ica polí ica no se limi a a a ibui e o es en la ges ión socialis a,
sino que el “yo na a i o” de Ba bei o la a la imagen del PP, pa ido ce cano
ideológicamen e a ABC, de endiendo así la ideología del pe iódico y la del e hos de
es os a ículos.
En los a ículos de Ga cía Ba bei o, el lec o es á p esen e, en a ias ocasiones,
de mane a elada. T as más de un mes y medio de con inamien o, el 25 de ab il se
publica “La impaciencia”. El a ículo cuen a con in oducción popula po medio de una
soleá: “Que cues a mucho ce a / pue as que siemp e es u ie on/ abie as de pa en
pa ”, y en él se ecoge el ne iosismo que se espi a en la sociedad gene al as los
a isos de las p ime as medidas de ali io. Ba bei o c i ica y a gumen a con un ejemplo
algo g ose o: “[…] la gen e es á ap e ando los muslos, aguan ando. Y cuando llegue el
día, sepámoslo, o meamos en casa, o nos meamos en el quicio o nos meamos encima,
pe o sin mea no nos quedamos” (“La impaciencia”, ABC, 25 de ab il). A p io i puede
esul a chocan e es a compa a i a, pe o la emplea po que son sus p opios lec o es
quienes legi iman es e lenguaje. Es deci , el au o es conscien e de su in luencia, y el
ecep o ap ueba sis emá icamen e odo cuan o opine po que es á en consonancia con
sus gus os, ideas e inclinaciones. Además, de nue o el ono peyo a i o y casi
de o man e es álido pa a la c í ica polí ica, que se lanza desde una pos u a ce cana a la
au o idad en la ma e ia, si bien el in del pe iodis a en es os casos an delicados y
excepcionales no es el de o ece soluciones de ini i as.
En es a c í ica hacia la dinámica de “descon inamien o”, sus en ada median e
ases con unden es, se exculpa a una población que de ningún modo a ende á las
indicaciones es ablecidas po el Gobie no, en cons an e imp o isación y c eando alsas
espe anzas en la ciudadanía. Sin emba go, días más a de, el 2 de mayo, abo da
exac amen e lo con a io: en ono casi bu lesco cues iona a aquellas pe sonas que
“pasan po el a o”, y es ablece una compa a i a con el se icio mili a : “Nos dije on que
no podíamos sali de casa, y a sus ó denes. Nos dije on que sólo podíamos i a comp a
comida, echa le gasolina al coche, comp a en la a macia, y a sus ó denes. A comp a
comida y media uel a, a […]” (“A sus ó denes”, ABC, 2 de mayo). El ono soca ón se
emplea independien emen e de las medidas gube namen ales, an o en el con inamien o
como en el ali io pos e io . La in ención p incipal del e hos es e i a que el discu so del
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pode cale en los lec o es, que el Gobie no a a en masa y sin conside ación: “Y una
ez que los del T ibunal de las Aguas sociales han abie o las compue as de las
acequias y han dicho agua –pe dón, gen e- a […] y odo lo posible es é inundado de
gen e” (“Y aho a…”, ABC, 4 de mayo). Po an o, la c í ica se di ige ambién hacia los
simpa izan es del Gobie no.
Cu iosamen e, y po pone el con apun o, publica el 5 de mayo un a ículo
i ulado “Escudo” en el que c i ica i amen e el logo diseñado pa a la p esidencia de la
Jun a de Andalucía y que lució Juan Manuel Mo eno el día an e io en una
compa ecencia o icial. Es e logo (cues iones legales apa e) le an ó cie a polémica en
la oposición polí ica de la comunidad po la inclusión de unas hojas de lau el y la
co ona eal (Lucio, 2020). Ga cía Ba bei o se mos ó en desacue do, ya que conside ó
innecesa io el uso de es e nue o logo. De nue o, e e encias a pasajes in an iles y a
coplas popula es (“Ra ael de León dijo, en la canción “Mañana sale”, algo
he mosísimo: “de un coche de dos caballos / sale una oz con co ona…”) Ga cía
Ba bei o mues a cie o ai e de supe io idad e insigni icancia: “Que digo yo, seño
p esiden e, que al escudo de Andalucía se le hab á pe dido mucho en e co ona y
lau eles… Vamos, que los andaluces es ábamos odos espe ando que salie a un nue o
escudo…” (“Escudo”, ABC, 5 de mayo). Pe o hay una ase escla ecedo a y que inci a a
la e lexión: “[…] ¿aho a el escudi o con lau el y co ona? Pa ece que aseso a an
enemigos”. Con es a más que ina indicación, ¿quiénes son los enemigos de Andalucía?
Aquí el e hos se e ie e a la oposición polí ica del Pa lamen o andaluz.
En de ini i a, la c í ica de Ga cía Ba bei o en sus a ículos no se undamen a en
es udios cien í icos, ni en las indicaciones de la OMS, ni oma como e e encia la
ges ión de o os países eu opeos, po ejemplo. La única in ención es esg imi
a gumen os ce canos a la de echa polí ica, más ce cana al PP y, en consecuencia, al
e hos ins i ucional del pe iódico, iden i icado en buena medida con el e hos que, en es a
ocasión, cons uye Ga cía Ba bei o. Po an o, acudiendo a la eo ía de Teodo o León
G oss (1996), la mayo ía de es os a gumen os a los que acude el a iculis a pa a
con o ma su opinión son de ca ác e alo a i o-especula i o, es deci , se apoyan en
“hechos ya conocidos” y a ados (especialmen e en edes sociales, dado su ca ác e
inmedia o y i al) y solo abo dan algunas “p emisas” (pp. 180, 181). Es os a gumen os
cues ionan odo ipo de decisiones, o mulando ambién p egun as sin espues a que an
en consonancia con la e olución de la pandemia. Una ez inalizado el con inamien o,
se ol ida de la “clausu a”, la “p ohibición”, y comienza a elaciona eladamen e un
posible epun e de con agios en el u u o apoyado en las medidas de elajamien o de
p incipios de mayo. Acude de nue o a la ambigüedad de los discu sos polí icos
ele isados, e a ados de una o ma soca ona, sabiendo que causa á di e sión en el
lec o :
¿Se sabe algo de la acuna? ¿Y algo, del posible a aque o oñal del bicho? ¿Es
que el baile que nos espe a es el baile de las anjas, las ases, las masca illas y
los guan es? ¿Y nos espe an días y días de los es eno es del a il en plan Juan
de la C uz, con “un no sé qué que queda balbuciendo…”? No quie a Dios. (“Y
aho a…”, ABC, 4 de mayo)
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Es a es la línea de pensamien o gene al en los a ículos que albe gan la c í ica
polí ica: cues ionamien o de las decisiones gube namen ales, escasez de al e na i as
undamen adas y esis en es y idelidad a las expec a i as de sus lec o es.
Sin emba go, no solo p edomina la c í ica polí ica en es a selección de a ículos,
si bien es á p esen e de mane a implíci a en o os asun os. Las emá icas ecogidas son
a iadas, y las ci a emos gene almen e. Sin deja a ás el co ona i us como columna
e eb al de es a p ime a pa e de ex os, analiza emos o as ideas, muy e lexi as,
menos c í icas y más en sin onía con la co idianeidad y la adap ación de la población a
la si uación de ala ma.
Un asun o que nos ha llamado la a ención es la e aluación que o mula as
a ias semanas de con inamien o y las obse aciones que ealiza ace ca del
compo amien o de los ciudadanos. Es os epasos no ienen ca ác e pe iódico, pe o se
obse a que se epi en ap oximadamen e cada quince días, a modo de e isión y pa a
es ablece cie a anquilidad y amenidad en los lec o es. Son un o al de seis a ículos
en los que apa ece siemp e la p ime a pe sona, an o en singula : “Como sé que no hay
ningún ba abie o, ni e ulias en los bancos de la plaza ni en los esolanos, ni euniones
de desayunos, si enía ganas de sali , se me qui an” (“Las pas illas”, ABC, 9 de ab il),
como en plu al: “Lle amos a ias semanas haciendo planes pa a el día que nos ab an las
pue as que dan al ec eo, a la calle. Hablamos en e noso os, los amigos, y nos ju amos
[…] que de aquí en adelan e nos euni emos odos los meses […]” (“La salida”, ABC,
24 de ab il)
La p esencia de es a pe sona g ama ical no es u o del aza : el lec o necesi a
más que nunca una compañía dia ia ajena a la del hoga , que encuen a en su pe iódico
habi ual. Ga cía Ba bei o es conscien e de ello, y la inclusión del “noso os” p omue e
una in eg ación colec i a de odos los lec o es, que se sien en mu uamen e acompañados
en el con inamien o y eunidos en o no al a iculis a. Es a idea se sus en a en a ios
ecu sos es ilís icos ca ac e ís icos de su ob a, como la o mulación de p egun as
e ó icas. Es e ecu so pe mi e egis os ilosó icos, con los que el au o in e pela al
lec o y le in i a a e lexiona : “¿Cambia emos? ¿Se emos dis in os? El co ona i us, si
lo supe amos, ¿nos ha á mejo es, más solida ios, más aus e os, más sencillos, más
ca iñosos, más gozado es del i i que ambiciosos? ¿Cambia emos el mundo? ¿Lo
a a emos mejo ?” (“P omesas”, ABC, 25 de ma zo). También se o mulan p egun as
e ó icas que él mismo esponde po los lec o es, y ap o echa pa a ealiza una
adiog a ía gene al de odas las pos u as y eacciones an e el con inamien o: “¿Y cómo
lo lle amos? Depende. Hay quien lle a quince días a añando las pa edes y quien ha
llegado a la conclusión de que es á mejo sin sali ” (“Las pas illas”, ABC, 9 de ab il).
Así el au o no deja de lado a ningún lec o , que al e se e lejado en el pe iódico, se
sien e econ o ado y además sabe que hay más pe sonas que, como él, es án en su
misma si uación.
O o ecu so es ilís ico habi ual pa a implica al lec o es la in oducción en el
ex o de con e saciones con paisanos o gen e de la calle, y así a o ece la imp esión de
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