Quejío de Salvador Távora una reivindicación pendiente
Abstract
El artículo analiza temática y desde un punto de vista dramatúrgico la obra “Quejío” de Salvador Távora, a propósito de su reposición el pasado 15 de febrero de 2017 en Sevilla, a los 45 años de su estreno. Se valora su condición de hito histórico en la historia del teatro flamenco, así como las circunstancias históricas de dicha reposición
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REVISTA DE INVESTIGACIÓN SOBRE FLAMENCO La madrugá Nº14, Diciembre 2017, ISSN 1989-6042 39 Quejío de Salvador Távora: una reivindicación pendiente Macarena Navarro Pablo Universidad de Sevilla Enviado: 06-03-2017 Aceptado: 14-11-2017 Resumen El artículo analiza temática y desde un punto de vista dramatúrgico la obra “Quejío” de Salvador Távora, a propósito de su reposición el pasado 15 de febrero de 2017 en Sevilla, a los 45 años de su estreno. Se valora su condición de hito histórico en la historia del teatro flamenco, así como las circunstancias históricas de dicha reposición. Palabras clave: Salvador Távora; flamenco; teatro. Abstract This paper studies Salvador Távora’s “Quejío” from a thematic and theatrical point of view in relation to its recent revival, 45 years after its premiere. It is considered a historical milestone in the history of flamenco theatre and the social and political circumstances of this revival are also taken in mind.
© SERVICIO DE PUBLICACIONES DE LA UNIVERSIDAD DE MURCIA http://revistas.um.es/flamenco 40 1. Introducción Quejío se estrenó el 15 de febrero de 1972 en el Teatro Experimental Independiente de Madrid1 en un momento histórico en el que España vivía amordazada y oprimida por la losa de la dictadura. El régimen de Francisco Franco no dudaba en aplicar la pena de muerte ante la más mínima sospecha de rebeldía organizada. De hecho, el 27 de septiembre de 1975, a solo unos meses de la muerte del dictador, se ponía ante el pelotón de fusilamiento a 5 personas2. Fueron los últimos coletazos de un régimen que agonizaba. El 20 de diciembre de 1973 saltaba por los aires el almirante Carrero Blanco y el 20 de noviembre de 1975 moría Franco. El grito de Salvador Távora no fue la única voz flamenca que se alzaba contra la opresión, pero sí la que más resonó en todo el mundo. Después de su presentación en el Gran Anfiteatro de la Sorbona en París el 22 de abril de 1972, Quejío viajó por medio mundo. Antes que él, en los sesenta, se habían alzado en el mundo flamenco los versos de Francisco Moreno Galván y la voz de José Menese3. Una década después, lo hacía Enrique Morente con los poemas de Miguel Hernández4. 1 Hizo las gestiones el crítico teatral José Monleón. 2 José H. Baena, José Luis Sánchez Bravo, Ramón García Sanz, Ángel Otaegui y Juan Paredes Manot. 3 Los cantes que alcanzaron más popularidad fueron los tientos que decían: Señor que vas a caballo y no das los buenos días, si el caballo cojeara otro gallo cantaría. y la soleá: Don Mucho y don Más reparten el sol, la tierra y el cielo y nadie contó aquí nunca con los derechos del pueblo. Ya es tiempo de que se acaben favores y privilegios, dar a Dios y al Rey lo suyo y al pueblo lo que es del pueblo.
REVISTA DE INVESTIGACIÓN SOBRE FLAMENCO La madrugá Nº14, Diciembre 2017, ISSN 1989-6042 41 2. Antecedentes No era tampoco la primera vez que Salvador Távora voceaba su inconformismo. Un año antes del estreno de Quejío había participado como cantaor en Oratorio del Teatro Estudio Lebrijano, estrenada en Lebrija en 1969 con textos de Alfonso Jiménez Romero y dirección de Juan Bernabé (figura 1). Un antecedente andaluz de la futura obra teatral de Távora. Figura 1. Oratorio, de Teatro Estudio Lebrijano (1969) (Fuente: Archivo CDAEA) 4 “Nana de la cebolla” fue la que más se oyó.
© SERVICIO DE PUBLICACIONES DE LA UNIVERSIDAD DE MURCIA http://revistas.um.es/flamenco 42 3. Quejío y el flamenco Quejío fue mucho más que un grito de protesta social y política. Fue un reencuentro con las raíces primigenias de un cante que había nacido unido al dolor y a la tragedia, pero que apenas había reivindicado casi nada. Un cante que hablaba de amores, desamores y penas y que se había convertido en arte de escenario (figura 2). Figura 2. Cartel de Quejío (1972) (Fuente: Archivo CDAEA) Las letras de Quejío —no importaba el palo— hablaban a las claras de injusticia:
REVISTA DE INVESTIGACIÓN SOBRE FLAMENCO La madrugá Nº14, Diciembre 2017, ISSN 1989-6042 43 Me quedé solo en la mina y mi candí se apagó. En la esquina de mi pueblo tranquilo estará el patrón. Esa es la pena que tengo. (taranto) Hasta el aire que respiro m’han llegao a mí a quitar. Ábreme la puerta, mare, que me voy a esangrar. Que hasta el aire que respiro m’han llegao a mí a quitá. (martinete) El trigo pa los señores. Pa ellos las alegrías, pa nosotros los dolores. (bulería) De pobreza: Candilejas de mi pueblo que me quieren apagá, y aceitito que me falta, hasta pa echárselo al pan. Ayuarme que no pueo, que ya no podemos más. (martinete) Y por la tarde, al dar de mano, duerme el mulo en la cuadra, y yo en el grano. (cante de trilla) De sufrimiento: Ya no tengo fuerza, mare, pa mirá tus ojitos llorando. Yo me voy por eso, mare, pa no verte sufrí tanto y tanto. (bulería) De cárcel: ¿Qué más da muerto que vivo,
© SERVICIO DE PUBLICACIONES DE LA UNIVERSIDAD DE MURCIA http://revistas.um.es/flamenco 44 si te vienen a llorar a la puerta de la cárcel, o a la reja de un penal? ¿Qué más da muerto que vivo, si te tienes que callar? (petenera) De persecución: Baja los ojos y camina. Y no preguntes por ná, que antes que llegues a la esquina, te van a tirá p’atrás. Baja los ojos y camina y no preguntes por ná (petenera) De emigración: No llores mare, no tengas penas, que yo te juro volvé cuando puea. Conmigo mare te llevaré onde yo puea ganá pa comé. (bulería) Pero, donde antes todo era hijo de la fatalidad: Salí de mi tierra. Me fui con dolor. Si hay quien reparta justicia, de mí se olvidó. (seguiriya) Ahora había rabia: ¡Que penita más grande tengo que callá! Que se me llenan los puños de rabia, si miro p’atrás. (seguiriya) Protesta: Descalzo. No comprarme zapatitos, que yo quiero andar descalzo.
REVISTA DE INVESTIGACIÓN SOBRE FLAMENCO La madrugá Nº14, Diciembre 2017, ISSN 1989-6042 45 Que yo no quiero ser iguá que tú que llevas zapatos, y no me quieres mirá. (taranto) Y esta es la verdad. To lo que estamos pasando. Esta es la verdad, caenitas que tienen mis manos, caenas que quiero arrancá. (martinete) Incluso amenazas: Pasito que doy palante, pasito que doy p’atrás, Campanita que no suena, algún día sonará. (martinete) Dame la guadaña, que se m’ha caío. Y el jocino viejo, que no m’ha servio. ¡Ay los que cantamos! ¡Ay los que se fueron! ¡Ay de los que tienen zapatitos nuevos! (alboreá) Quejío fue además un acabado y original trabajo de dramaturgia. Tenía un eje principal a partir del cual se estructuraba toda la obra: un pesado bidón, símbolo de la opresión que todos sufrían y a la que todos estaban amarrados (figura 3). Cada uno tiraba y tiraba de él, pero no conseguía moverlo ni un milímetro de su sitio. Amarrados, presos de él, se quejaban por martinetes, tarantos, tonás, incluso por bulerías y peteneras, y zapateaban con rabia (figura 4). Que yo he aprendío en la vía, sin sabe leé. Y si me cortan las manos, me quean los pié. (seguiriya)
© SERVICIO DE PUBLICACIONES DE LA UNIVERSIDAD DE MURCIA http://revistas.um.es/flamenco 46 Figura 3. El bidón como signo de opresión Figura 4. El bidón como signo de opresión Quejío era un continuo grito de impotencia, pero era también una ventana a la esperanza, porque cuando los tres tiran al mismo tiempo consiguen mover de su sitio el simbólico bidón.
REVISTA DE INVESTIGACIÓN SOBRE FLAMENCO La madrugá Nº14, Diciembre 2017, ISSN 1989-6042 47 Quejío era teatro, pero un acto auténtico. Como ha escrito José Luis Navarro (2017: 38): “Quejío es además un ejemplo del teatro de la verdad, porque sus personajes viven lo que representan”. Quejío sorprendió a todos y muy especialmente a los que sufrían en sus carnes las cadenas que denunciaban los textos de Salvador Távora y Alfonso Jiménez. En 1972 obtuvo el II Premio de la Crítica en el BITEF IV de Belgrado y en 1973 el I Premio de la Crítica como mejor espectáculo del año en Méjico. 4. El reestreno Recientemente, el 15 de febrero de 2017, el mismo día que se cumplían 45 años de su estreno en Madrid, se ha vuelto a representar en el Teatro Távora de Sevilla. Hay otros actores, pero el mismo fuego, la misma queja. El papel que en 1972 hacía Salvador Távora hoy lo hace Florencio Gerena, el que hacía José Domínguez “El Cabrero” Manuel Vera “Quincalla” y el de Miguel López Manuel Márquez de Villamanrique. Aquel baile de Juan Romero que ponía los vellos de punta hoy lo hace con igual pasión Juan Martín. La guitarra que tocaba Joaquín Campos hoy la tañe Jaime Burgos. Angelines Jiménez era la mujer que ahora encarna Mónica de Juan. Pepe Suero ponía con la flauta la nota idílica que hoy pone Juan Romero, el único que se ha vuelto a subir a las tablas de los que lo hacían aquel lejano febrero de 1972. Salvador Távora explicaba así esta nueva reposición: Circunstancias largas y difíciles de contar en estos momentos tan difíciles económicamente y tan confusos ideológicamente, nos han llevado a retomar ese espectáculo, QUEJÍO, desde este refugio de teatro popular que ocupamos en nuestro barrio, con la misma ilusión y exacto convencimiento que en aquella lejana fecha de su estreno. Volver a cerrar los puños hoy en un espacio íntimo como nuestro teatro, en nuestro barrio, es volver a plantarle cara a la incertidumbre, a la sombra de la pobreza, a las