Breve aproximación a la construcción del “otro”: Diversidad, alteridad e imaginarios sobre Oriente Medio
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Breve aproximación a la construcción del “otro”: Diversidad, alteridad e imaginarios sobre Oriente Medio María Rosario Narváez Jiménez1 1 María Rosario Narváez Jiménez: mariarosar[email protected] 66 “Así, aunque durante mucho tiempo se preguntaba (sin gran resultado) por las razones que impulsaban a tal clan a tomar por tótem determinado animal (problema simbólico, y por ende analógico), Levi-Strauss propone comparar no el clan y el animal, sino las relaciones entre clanes y la relaciones entre animales; el clan y el animal desaparecen, uno como significado, el otro como significante; la organización de los unos es lo que significa la organización de los otros y la misma relación de significación remite a la sociedad que la elabora”. Roland Barthes, La aventura semiológica. “Oriente no es solo el vecino inmediato de Europa, es (…) también la región en la que Europa ha creado sus colonias más grandes, ricas y antiguas, es la fuente de sus civilizaciones y sus lenguas, su contrincante cultural y una de sus imágenes más profundas y repetidas de lo Otro. Además, Oriente ha servido para que Europa (u Occidente) se defina en contraposición a su imagen, su idea, su personalidad y su experiencia. Sin embargo, Oriente no es puramente imaginario. Oriente es una parte integrante de la civilización y de la cultura material europea”. Edwards Said, Orientalismo. Oriente Medio y sus múltiples significados Oriente Medio es un término que se presta a confusión por varios motivos, en primer lugar, por el significado del mismo, mujeres en oriente medio 67
es decir, ¿qué entendemos por Oriente Medio? La mayoría de las veces no sabemos bien a que nos estamos refiriendo cuando hablamos de Oriente Medio. En ocasiones nos referimos a una región geográfica que abarca parte del norte de África, desde Libia y pasando por Egipto e incluyendo Turquía, Siria, Jordania, Palestina, Irán o Irak, entre otros, y que se caracteriza por compartir una historia común. Y en otras ocasiones, nos referimos a los aspectos sociales y culturales que comparten muchos de estos países, como el Islam (aunque parte de la población profesa otras religiones, especialmente el cristianismo) o la lengua árabe (si bien en países como Turquía e Irán existe una mayor diversidad lingüística). El Islam funciona como elemento homogeneizador que tiende a atribuir una identidad común, aunque no debemos olvidar estos otros aspectos sociales y culturales que aportan una gran diversidad, pues así lo reconoce Humphreys: “Aun delimitando la extensión de Oriente Medio, este abarca una multitud de diversidad cultural unido por una historia común. Aunque la mayoría de las personas que pueblan esta «región», «al menos el diez por ciento pertenece a otras religiones, sobre todo cristianas» (Humphreys, 2009:34). Por tanto, y siguiendo con la concepción de Stephen Humphreys, cuando hable de Oriente Medio me referiré a una extensión geográfica con una idiosincrasia particular. Y cuando me refiera al Islam, lo haré partiendo de una concepción cultural y religiosa que influye en el carácter identitario de sus gentes, pero que, ni mucho menos, es el único aspecto a tener en cuenta. Así lo especifica el autor de Entre la memoria y el deseo: “Oriente Medio hace referencia a una región geográfica, definida en parte por rasgos naturales, en parte por intereses estratégicos y políticos, y en parte mujeres en oriente medio 68 por concepciones sobre aspectos sociales y culturales. (…..) nos referimos a «Oriente Medio» como una estratégica zona geográfica que abarca ocho millones de kilómetros cuadrados y que incluye el norte del continente africano por encima del desierto del Sahara (incluidos Egipto y Sudán), la Península Arábiga, Turquía, las tierras de habla árabe del Creciente Fértil, que se extiende desde la costa del Mediterráneo oriental hasta el río Tigris, Irán y Afganistán. A veces, aunque no siempre, también consideramos dos regiones contiguas: Pakistán y los países musulmanes de Asia central (antiguamente repúblicas de la Unión Soviética) que tienen fronteras con Irán y Afganistán: Tayikistán y Uzbekistán. Pakistán” (Humphreys, 2009: 34). Por otro lado, con el término Islam el autor se refiere a “una identidad cultural y religiosa que pueden compartir pueblos de lados opuestos del planeta” (Humphreys, 2009:34-35). Además, afirma que aunque identifiquemos Oriente Medio con Islam, son precisamente otros países situados fuera de Oriente Medio, como Bangladesh, Indonesia o la India los que cuentan con más población musulmana. Además, su mayor expansión se produce en otras partes del mundo como pueda ser África subsahariana. Sin olvidar, que tanto en Europa como en Estados Unidos encontramos importantes proporciones de población musulmana. Diversidad identitaria y procesos de alteridad Una vez aclarados determinados conceptos claves, me gustaría hacer referencia más concretamente a la diversidad cultural en Oriente Medio y lo haré tomando como referencia la obra de Bernard Lewis, Las identidades múltiples de Oriente mujeres en oriente medio 69
Medio. Se trata de una complejidad que la mayoría de las veces olvidamos, o simplemente ignoramos, porque desde aquí, desde “Occidente”, nos es más fácil percibir al otro como un todo compacto, un grupo homogéneo cuyos integrantes comparten un modo de pensar, hábitos y costumbres, credos y lenguas similares. Desde nuestra perspectiva, se trata de un grupo que comparte unas pautas culturales similares, lo que nos lleva a identificarlos como integrantes de ese todo homogéneo. Sin embargo, cabría preguntarnos si ellos, si el “otro”, se identifica así mismo como parte de ese todo, es decir, si se identifica con los atributos y características que nosotros le asignamos. Tampoco deberíamos olvidar la afirmación de Lewis con respecto a la creación de identidades de unos pueblos sobre otros y la correspondiente identificación con dicha identidad por parte de estos, que sería lo ocurrido en Oriente Medio, pues se trata de un término creado y atribuido por Occidente, pero que finalmente se ha terminado convirtiendo en autodenominación por parte de estos mismos pueblos: “«Oriente Medio» es obviamente un término occidental y data de principios de este siglo. Constituye un testimonio sorprendente del anterior poder y de la influencia continua de Occidente en el hecho de que este término limitado, significativo sólo desde la perspectiva occidental, haya llegado a ser utilizado en todo el mundo. Es incluso utilizado por los pueblos de la región para describir su propia tierra natal. Esto es extraordinario en una época de autoafirmación nacional, comunal y regional, que adopta principalmente una forma antioccidental” (Lewis, 2000:3) mujeres en oriente medio 70 Del mismo modo, es importante reseñar que no existen identidades homogéneas ni estáticas, sino que son múltiples y cambiantes dependiendo de muchas variables como pueden ser el momento histórico, las circunstancias que se den o las relaciones de poder establecidas entre los diferentes grupos. Por tanto, no cabe duda que la denominación de Oriente Medio es una creación occidental, pero lo más importante es que es la consecuencia del ejercicio del poder de un grupo sobre otro. Lo más paradójico es que dicho término ha funcionado tanto para denominar al “otro”, como para que ese otro se sienta identificado con el mismo y se acabe autodenominado con dicho término, convirtiéndose en uno de los caracteres fundamentales que definen su identidad. Tal y como hace referencia Lewis en su obra, la autodenominación por parte de estos pueblos como Oriente Medio reside, precisamente, en la carencia de una identificación colectiva: “A diferencia de la India, China o Europa, Oriente Medio no posee una identidad colectiva. Desde los primeros tiempos hasta la actualidad, el patrón ha sido un patrón de división: en religión, lenguas, culturas y sobre todo, en la percepción que ha tenido de sí mismo. Actualmente, la adopción general en los países del Este, Oeste, Norte y Sur de Oriente Medio, e incluso del mismo Oriente Medio, de este término sin sentido, sin color, sin forma y, para la mayoría del mundo, inexacto, es la mejor muestra de la falta de una identidad percibida como identidad común en el interior o en el exterior” (Lewis,2000 :3). De esta manera, se puede afirmar que el proceso de alteridad, es decir, el proceso de construcción del otro, es visto como un proceso social de construcción vehiculado por concepciones simbólicas de poder que hace que se conviertan mujeres en oriente medio 71
en un proceso que provoca una diferencia que finalmente se concibe de manera natural (Olmos Alcaraz, 2009). Se trataría de un proceso dialéctico en el que el ser humano y la sociedad se construyen mutuamente, es decir, la sociedad es el resultado de las acciones humanas, pero a su vez la sociedad, acaba convirtiéndose en una realidad, por lo que se acaba viendo como algo natural e influyendo en nosotros. Con ello me refiero a la perspectiva de Berger y Luckman en su libro La construcción social de la realidad, en donde los autores parten de una concepción de la realidad humana como una realidad construida socialmente (Berger y Luckman, 2006). Es decir, se trata de un proceso de influencia mutua entre la sociedad y el ser humano; creamos la sociedad al mismo tiempo que somos modelados por ella. Por otro lado, se trata de un proceso cuya interpretación varía dependiendo de los contextos en los que se producen, ya que una interpretación que no tenga en cuenta el contexto cultural se contamina de etnocentrismo, entendiendo por etnocentrismo “una actitud que considera el mundo y a los otros desde el prisma de la propia etnia y cultura” (Giner y Lamo De Espinosa, 1998: 660). Todas las culturas se definen etnocéntricas ya que se trata de un proceso básico que se realiza en cualquier cultura con el fin de llevar a cabo la identificación con los miembros de su grupo y de crear diferencias respecto al otro, y en determinados casos desigualdades. De esta manera lo que se hace es crear categorías con el fin de ordenar la realidad. De ahí se deduce que existen multitud de puntos de vista como consecuencia de la multitud de contextos socio culturales. Sin embargo, se observa una diferencia entre el momento actual de nuestros sociedades y las anteriores, al que el mujeres en oriente medio 72 sociólogo Zygmunt Bauman se refiere con el nombre de “mundo moderno líquido” por la continua transformación en que se encuentra la construcción de las identidades y las relaciones de alteridad. Refiriéndose al carácter fronterizo, permeable y plástico del momento actual de nuestra sociedad contemporánea en el que se concibe la cultura en continua transformación y cuyas líneas divisorias son difíciles de trazar. De igual modo, García Canclini caracteriza a nuestras sociedades actuales por la conformación de diferentes mezclas o hibridación, entendiendo por ello un proceso sociocultural en que sus prácticas y sus estructuras se combinan para generar otras nuevas. Por tanto, esta concepción de hibridación de las sociedades actuales está en conexión con el carácter fronterizo al que he hecho referencia anteriormente, refiriéndome a la dificultad de trazar unos límites precisos que puedan definir el carácter identitario de nuestras sociedades. Este autor también ve el proceso de hibridación desde la fórmula de “ciclos de hibridación” propuesta por Brian Stross que sería el paso desde formas homogéneas, a otras más heterogéneas, sin que ninguna en si constituya una forma primaria pura. Por ello, sostiene que su proceso de estudio no es la hibridez, sino los procesos de hibridación desde la noción de identidad rompiendo con la ideología que lo ve como conjunto de rasgos fijos, como esencia de una etnia o una nación y que es un proceso que cambian según las épocas y el grupo dominante del momento. Por tanto, en un mundo tan interconectado como el de hoy nuestras identidades se estructuran “en medios de conjuntos interétnicos, transclasistas y transnacionales” (García Canclini, 1990:18). La manera en que cada grupo se reapropie de estos repertorios dará lugar a diferentes procesos de hibridación. mujeres en oriente medio 73
Así pues, el proceso de hibridación consistiría en “procesos socioculturales en los que estructuras o prácticas discretas, que existían en forma separada, se combinan para generar nuevas estructuras, objetos y prácticas” (García Canclini, 1990:14), pero refiriéndose a las mezclas interculturales modernas generadas por las integraciones de los Estados nacionales, los populismos políticos y las industrias culturales. O a la manera en que tanto Manuel Castells como Amin Malouf concibe el proceso identitario actual, mezcla entre tradición y modernidad. Representaciones e imaginarios Hablamos de representación en el sentido del imaginario o de la percepción que una sociedad determinada, o parte de ella, tiene sobre algún aspecto social. Con ello se hace referencia al aspecto simbólico que forma parte de la realidad y que ayuda a construirla al mismo tiempo que es construida por ella. La importancia de las representaciones, afirma Enrique Santamaría, reside en que no se limita a constituir una mera imagen de un determinado aspecto social, sino que le da sentido e influye en las relaciones de interacción que se llevan a cabo dentro del ámbito social. Pero las representaciones que nos hacemos del “otro” no se reduce a una mera imagen sino que, es más, estas se convierten en una parte constituyente de ese otro, es lo que le da su sentido, es decir, la manera en como lo concebimos. Por tanto, “la realidad” sería un todo constituido por una dimensión simbólica y otra objetiva (Enrique Santamaría, 2002). Se trata de un proceso dialéctico en el que ambas dimensiones se necesitan para dar lugar a lo que conocemos como realidad social. mujeres en oriente medio 74 Nuestra representación del “otro” es un imaginario colectivo que se nutre de los estereotipos que nuestro ámbito cultural se ha encargado de transmitir acerca de la población árabe, o más concretamente de la religión musulmana, ya que como he comentado más arriba, tendemos a identificar ambos términos como sinónimos. De igual modo, otro factor de gran influencia en la conformación de nuestro imaginario son los medios de comunicación. Como se sabe, una de las funciones de los medios de comunicación, además de la de informar, es la de su contribución y, por tanto, su influencia en las representaciones sociales, que no son más que una visión del mundo compartida, y que mediante el proceso de socialización acaban generando el consenso requerido y necesario para la continuidad de la sociedad. La expresión de esta cosmovisión del mundo son las actitudes que los miembros de un entorno sociocultural determinado comparten (Martín Serrano, 2004). Los medios contribuyen a la formación de los imaginarios sociales, es decir, influyen en la imagen que “nosotros”, como grupo con unas características socioculturales determinadas, nos formamos de los “otros” a los que consideramos diferentes y pertenecientes a otro grupo. Nuestra mirada construye a ese “otro” como el diferente, le asignamos una serie de valores ajenos a nosotros culturalmente y que constituirán la base de la formación de su identidad, desde nuestro punto de vista, dando lugar a un grupo estigmatizado. Se trata de un proceso de creación del otro basado en nuestra representación del otro, en nuestra propia mirada y que se expresa en una diferenciación entre el “otro” y “nosotros” como grupo: “El otro es una construcción basada en la propia mirada, en nuestra representación de quien es identificado como diferente” (De Lucas, 2008: 27). mujeres en oriente medio 75
De este modo los medios de comunicación se han convertido en un importante agente de socialización y han adquirido gran capacidad de influencia, convirtiéndose en uno de los agentes socializadores más importantes de nuestras sociedades y suplantando el papel que otros agentes, como la familia, desempeñaron antaño. Por ello una de sus principales funciones, además de la de informar, es la de su influencia en la construcción de la realidad social de nuestra época, imponiéndonos una visión y sentido particular del mundo. Por tanto, la influencia de los medios en nuestros imaginarios, en nuestras representaciones de los otros, y por ende en nuestro comportamiento, en nuestra interacción con ese “otro” será fundamental al mismo tiempo, para la estabilidad o el cambio de nuestras sociedades (recordando nuevamente la influencia recíproca de los procesos sociales de la que nos hablan Berger y Luckmann). Datos sobre la población de origen extranjero en España En referencia a la población de origen extranjero residente en nuestro país, la presencia de personas procedente de Oriente Medio es muy reducida respecto a otros grupos, por lo que se podría afirmar que carecemos de un imaginario concreto de las personas procedentes de Oriente Medio. Según el último informe del Observatorio de la Inmigración2, a 30 de junio de 2011, la población extranjera con tarjeta o permiso de residencia en vigor es de 5.144.269, de la cual tan solo el 0,2% procede de Oriente Medio. En la tabla que se muestra a 2El Observatorio Permanente de la Inmigración forma parte del Ministerio de Trabajo e Inmigración. mujeres en oriente medio 76 continuación, podemos observar el desglose de estos datos correspondientes a las diferentes regiones en el cual el grueso de la población extranjera en el Estado español se compone principalmente de personas procedentes de la Unión Europea (40,29%), seguida de América Central y del Sur y de África que representan el 28,08% y el 20,97% respectivamente. El grupo más numeroso, con diferencia, del continente africano es el marroquí representando el 76,28% del total de los africanos, seguido a gran distancia por los argelinos y los senegaleses que representan el 5,36% y el 4,47% respectivamente. REGIONES TOTAL Unión Europea 2.073.076 AELC-EFTA3 25.771 Resto de Europa 142.800 África 1.078.836 América del Norte 37.071 América Central y del Sur 1.444.857 Asía 338.988 Oceanía 1.781 Apátridas y No consta 1.089 Fuente: Observatorio Permanente de las Migraciones En las siguientes tablas se muestran las cifras relativas a algunos de los países de Oriente Medio, en primer lugar los 3 Estas siglas corresponden a la Asociación Europea de Libre Comercio formada por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Europa. mujeres en oriente medio 77
totales en términos absolutos para cada uno de ellos, así como su desglose por sexos. PAISES TOTAL Egipto 3.212 Irak 805 Irán 2.276 Israel 1.247 Jordania 1.137 Líbano 1.379 Libia 340 Palestina 442 Turquía 1.939 Siria 2.347 Fuente: Observatorio Permanente de las Migraciones PAISES MUJERES HOMBRES Egipto 915 226 Irak 326 492 Irán 964 1.275 Israel 530 679 Jordania 400 731 Líbano 535 837 Líbia 112 215 Palestina 146 300 Turquia 616 1.211 Siria 895 1.442 Fuente: Observatorio Permanente de las Migraciones mujeres en oriente medio 78 Como hemos podido observar los datos reflejan que la población procedente de Oriente Medio no es muy numerosa. Sin embargo, hemos constatado más arriba que el grupo más numeroso es el de Marruecos, que junto con los rumanos son los principales grupos que integran el grueso de la población extranjera en nuestro país. Por tanto, si tenemos en cuenta la importancia numérica de las personas procedentes de Marruecos, las reducciones que tendemos a hacer en cuanto a la representación del otro, concretamente en este caso en el que identificamos Islam y cultura árabe como un todo homogéneo (además de la pequeña representación de la población de Oriente Medio residente en nuestro país) se podría decir que nuestro imaginario sobre Oriente Medio puede coincidir en gran parte con el que tenemos de Marruecos, o en general del Magreb. Y más concretamente, si nos detenemos a pensar en nuestra representación de la mujer de Oriente Medio tenderíamos a identificarla en muchos aspectos con nuestras vecinas del Norte de África, cuyo imaginario está cargado de estereotipos y prejuicios. En el informe de SOS Racismo4 de 2010 sobre discriminación, se hace referencia a que se dan niveles altos de discriminación dependiendo de las minorías étnicas y que son las minorías musulmanas las que sufren los niveles más altos. Por otro lado, según datos del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia5 se observa una menor aprobación de 4 Informe Anual 2010 de SOS Racismo 5 Informe sobre la evolución del racismo y la xenofobia en España 2010, Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia mujeres en oriente medio 79
la diversidad religiosa frente a los de razas, culturas y países, al mismo tiempo, que se suele relacionar concepciones negativas de la diversidad religiosa con el Islam. Sin olvidar, que los encuestados muestran menos simpatías por algunos de los grupos de personas de origen extranjero más numeroso de nuestro país, como son los marroquíes y los rumanos. Nuestra percepción de las mujeres del Norte de África se asocia principalmente a la religión. Tradicionalmente hemos percibido a estas mujeres dependientes de una serie de valores y tradiciones inherentes a su cultura de origen, cuyo principal carácter tiende a asociarse al Islam, que la convierten, a nuestros ojos y desde una mirada paternalista, en víctimas de sus propias sociedades y subyugadas a los varones. Esta es una situación que no se aleja mucho de la del resto de sociedades ya que nos encontramos bajo una herencia sociocultural patriarcal que, no obstante, tiende a cambiar paulatinamente como consecuencia de una búsqueda de la igualdad jurídica que, sin embargo, avanza más rápidamente que la igualdad de hecho. Así pues, este imaginario negativo sobre las sociedades árabe-musulmanas no es otra cosa que la afirmación de nuestros estereotipos y prejuicios, traducidos en el etnocentrismo propio de nuestras sociedades occidentales con respecto al mundo musulmán, que ayuda a conformar nuestras identidades frente a ese otro, extranjero, y al que consideramos subdesarrollado y musulmán que no ha hecho más que acrecentarse después del 11 S y de los posteriores ataques terroristas perpetrados por parte de una minoría de grupos islamistas. Esta visión etnocéntrica no hace sino confirmar el miedo a lo distinto y a lo diferente, a la vez que mujeres en oriente medio 80 se considera extraño y peligroso. Y lo que es más importante, nos ayuda a conformar nuestra propia identidad, cuya característica principal reside en la diferencia, en la frontera trazada con respecto a ese otro. De este modo, tendemos a identificar a las mujeres de Oriente Medio con las procedentes del norte de África como consecuencia de un mayor contacto con estas últimas y tomando como base una serie de categorías que nos sirven para simplificar la realidad y para asignarles su identidad social. Sin embargo, la categoría de mujeres musulmanas a la que he aludido anteriormente y con la que normalmente identificamos a las mujeres de Oriente Medio, contiene una serie de atributos que las estigmatizan, al mismo tiempo que afirma nuestra “normalidad” como grupo respecto a ellas. De ahí, que debamos tener en cuenta no solo las categorías, sino también su relación con otros grupos. Erving Goffman identifica tres tipos de estigmas que son la raza, la nación y la religión (Goffman, 1993) y afirma que el problema surge cuando compartimos una serie de expectativas con respecto a los miembros de la misma categoría, es decir, tendemos a asignarles una serie de características y comportamientos comunes precisamente por formar parte del mismo grupo. Esto hace que nuestra representación sea la consecuencia de la identificación de estas mujeres con sus afiliaciones grupales, mujeres árabemusulmanas, lo que a su vez influye en las relaciones entre grupos, más concretamente, me atrevería a decir que esto determina nuestras relaciones: “…..la naturaleza de un individuo, tal como él mismo y nosotros se la imputamos, es generada por la naturaleza de sus afiliaciones grupales” (Goffman 1993:135). mujeres en oriente medio 81
En segundo lugar, si a nuestros estereotipos y prejuicios le sumamos la influencia de los medios de comunicación sobre nuestro imaginario, podremos reafirmar aún más nuestra percepción negativa de las mujeres musulmanas. Basándome en una entrevista realizada al profesor Teun van Dijk (Van Dijk, 2008) podemos afirmar que uno de los roles de los medios de comunicación, además de informar, está en relación directa con la formación de los imaginarios sociales. Mediante la cobertura sesgada del tratamiento de la prensa al fenómeno migratorio, la prensa contribuye a generar actitudes racistas por parte de la población hacía este colectivo. Y mantiene el mayor poder que los medios de comunicación tienen actualmente en la conformación de nuestros imaginarios colectivos. Refiriéndose concretamente a la prensa, afirma que esta tiene un importante papel en la reproducción de nuestros prejuicios étnicos, ya que el contacto entre diferentes etnias se ve limitado por la segregación espacial: “Las investigaciones han puesto de manifiesto que la influencia de los medios de comunicación no son tan influyentes como pudiéramos pensar. Sin embargo, esto no es del todo cierto en el caso de la prensa y su influencia en la reproducción de los prejuicios étnicos. En la mayoría de los países el imaginario que la gente tiene sobre los grupos étnicos lo ha aprendido de los medios de comunicación ya que los encuentros interétnicos son muy escasos como consecuencia de la segregación. Solo en países con grandes grupos minoritarios o con una inmigración de muchos años, se producen encuentros interétnicos, aunque siempre en situación de desigualdad. Incluso muchas experiencias cotidianas pueden estar determinadas por lo que se aprende a través de los medios de comunicación” (Van Dijk, 2008: 39-42). mujeres en oriente medio 82 Discursos alternativos: El “otro” y sus discursos Hasta aquí, he hecho referencia, entre otras cosas, a la influencia que tienen los medios de comunicación sobre nuestro imaginario acerca del “otro”. Es decir, hemos tratado de la interpretación de nuestro propio discurso sobre el otro, pero ¿qué ocurre con el discurso6 del “otro”?. ¿Realmente nos hemos preguntado por su propio discurso?, es decir, por el discurso del otro sobre sí mismo. Quizá, ni tan siquiera nos hayamos planteado la existencia de discursos alternativos al nuestro. Como ya se ha comentado, la imagen que tenemos de las mujeres musulmanas no es muy positiva, sin embargo, no podemos olvidar que ningún grupo tiene una percepción negativa sobre sí mismo, esto no es compatible con ninguna identidad grupal, la simple sospecha de algún aspecto negativo en referencia a algunos de nuestros grupos de pertenencia pondría fin a nuestra identificación con el mismo. Por tanto, debemos ser conscientes de que existen discursos alternativos al nuestro, por lo que quizá deberíamos interesarnos por la representación que de sí mismo hacen los otros. Creo que una buena manera de acercarnos a un discurso alternativo sería hacerlo a través del cine realizado en Oriente Medio, intentando aproximarnos de esta manera a la interpretación directa de una realidad de mano de quien forman parte de la misma. 6 Al hablar de discurso parto de la concepción de relación entre el texto y el contexto (Van Dijk, 1980) porque es a través de la delimitación del contexto como se crea el discurso. Así la interpretación de un determinado discurso se hará acorde a un conjunto de significados cuyo sentido se halla, precisamente, por situarlo en un determinado contexto y no en otro, de esta manera lo que estamos haciendo es acotar el conjunto de significados. mujeres en oriente medio 83