AHOGARSE EN UN VASO DE AGUA
A TEMPEST IN A TEAPOT
Lau a Rubio Galle e o
D ama u ga
RESUMEN
La p esencia de las au o as d amá icas en escena se ha ea i mado en los úl imos
años. Se han empezado a a a los “ emas emeninos” como la impo ancia del
cue po en el a e. Es e a ículo p opone una pa i u a d amá ica pa a oma
conciencia del pode del cue po sin la angus ia que supone demasiadas eces, el
géne o emenino en la sociedad.
Palab as cla e: d ama u ga, eminismo, enca nación, ea o.
ABSTRACT
The p esence o playw igh s s age has been ea i med in ecen yea s. They ha e
begun o ea "women's opics" such as he impo ance o he body in a . This
a icle p oposes a d ama ic sco e o become awa e o he powe o he body wi hou
he anguish which is oo o en he emale gende in socie y.
Key wo ds: playw igh , eminism, embodimen , hea e.
Ligada es á ín imamen e la isión al se (…) La expe iencia es desde un se , és e que es el
homb e, és e que soy yo, que oy siendo en i ud de lo que eo y padezco y no de lo que
azono y pienso.
Ma ía Zamb ano, Los Biena en u ados1
1. AHOGARSE EN UN VASO DE AGUA. MARCO TEÓRICO.
An es de p esen a el con enido de es a ponencia, conside o necesa io edac a un
ma co con ex ual con los e e en es eó icos manejados, pa a la elabo ación de la
Pa i u a que compa í du an e las Jo nadas. Si como analizo más adelan e, el
pensamien o no se p oduce ajeno a lo ísico, los ex os d amá icos no ob ian el
esquele o eó ico en el que se apoyan, aunque las capas de signi icación expe iencial lo
do en de iden idad p opia. Sin e i a algunas ci as de impo an es pe sonalidades, no
!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
1!Edi o ial Si uela. Mad id. 1990. pp.30
Lau a Rubio Galle e o Ahoga se en un aso de agua, pp. 1-10
Re is a In e nacional de Cul u as & Li e a u as, 2016, ISSN: 1885-3625!
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ol idemos que la labo a ís ica asciende y empuja el deseo c eado desde el cue po en
el que nace hacia la mi ada de quien aho a lee.
En las muje es se p oduce la siguien e pa adoja. Nos han enseñado que la men e
adquie e la o ma del cue po. Po ello debemos cuida lo, domina sus excesos y
embellece lo has a los lími es es é icos. Debemos es o za nos po se bellas pa a se
sabias en una sociedad que disocia au omá icamen e men e de cue po en el que se nos
enca cela y del que no pa ecemos capaces de ascende , apegadas a lo más ulga de la
na u aleza.
La di e encia en e los homb es y las muje es es como aquella en e los animales y las plan as.
Los homb es co esponden a los animales, mien as que las muje es co esponden a las plan as
po que su desa ollo es más plácido y el p incipio que le subyace es la más bien aga unidad de
sen imien o… Las muje es son educadas- ¿Quién sabe cómo?- de alguna mane a inhalando las
ideas, i iendo más que adqui iendo el conocimien o. El es a us de la homb ía, po o o lado,
es conseguido sólo po el es ue zo del pensamien o y g an es ue zo écnico (Hegel, 1975: 236)
La escla i ud del cue po de la muje nos conduce a una pugna cons an e po la
belleza pa a hace nos me ecedo as del adje i o “lis a” que en la His o ia o icial, se ha
elacionado más con el e bo “ado na ” que con “pensa ”. O icialmen e, po supues o.
Ma ie Wolls onec a daba la oz de ala ma sob e la pe judicial educación a la que
se some ía a las niñas a inales del Siglo XVIII, ence adas en “sus jaulas de o o”. La
jaula de o o e a la no ma i a del en o no, la alianza ma imonial, y la é ea disciplina
de la a monía en el cue po emenino.
Las muje es gen iles son, hablando li e almen e, escla as de sus cue pos, y se glo i ican en su
some imien o. Las muje es en odas pa es es án en es e deplo able es ado… enseñadas desde
su in ancia que la belleza es el cen o de una muje que la men e oma la o ma del cue po y
que, ondando al ededo de su jaula do ada, busca solamen e ado na su p isión (Bo do,
1998:38)
El cue po apo a una pe spec i a pa icula al pensamien o independien emen e del
géne o, que se p oduce condicionado po la memo ia, la iden idad y el con ex o socio
cul u al.
El pensamien o no pa e jamás del acío sino en un sis ema neu onal o gánico y
pe sonalizado. No elabo o el pensamien o desde un pun o neu o (un no luga ) más
p óximo a un dios de cue po adicionalmen e masculino y po encima de la
subje i idad, sino en la subje i idad misma. En donde sí en a la in o mación p opia de
géne o como una in o mación complemen a ia.
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Si pensamos (pensamien o como ac o ísico conscien e) en el cue po como espacio
de p oducción desde el que elabo a una nue a subje i idad pa a e isa la ealidad, al
y como lo plan ean Cixous y K is e a, no podemos luego, nega la p esencia de ese
cue po en odo el p oceso c ea i o, menos aún en el hecho escénico donde se dan la
mano idea y acción.
Recojo el é mino embodimen ( aducido como “enca nación”) según lo emplea
Pie e Bo dieu en el campo de la cul u a, como “p oceso ma e ial de in e acción social”
con oda su dimensión po encial pa a aplica lo al hecho ea al. En el embodimen de las
au o as se c uzan con ex os y p e ex os, del que no se pueden independiza a la ho a de
c ea salgan o no, a escena.
Den o de las dis in as co ien es que obse an la p esencia del cue po como en idad
ac i a en el p oceso de pensamien o y gene ado de expe iencias esca o a la
imp escindible Judi h Bu le y su concepción del cue po como “enca nación de
posibilidades que es án condicionadas y ci cunsc i as po una con ención his ó ica”
(Es eban, 2013:64) y como e i o io polí ico con e ido en “polied o de in eligibilidad”
según lo acuña Michel Foucaul pa a e o za la siguien e hipó esis:
En la enca nación del p opio cue po emenino (na u al o ansgéne o) exis e un ac o
pu amen e ea al. Se muje es “con e i se en muje ” ejecu ando una pe o mance
única: la de adueña se de un cue po que adicionalmen e se nos ha a eba ado. Hemos
i ido en cau i e io (en pode del enemigo) ampu ando, censu ando, asumiendo
iden idades que no nos co espondían. T ansc ibo la pe í asis “ oma el cue po” con la
in ención de esca a el pode que nos ha a a esado una y o a ez, pasando de la go,
aspasándonos.
De iendo el uso del cue po como ac o libe ado conscien e como an es lo ue
ep esi o. Mucho se ha esc i o sob e el papel pasi o de la muje en su peni encia de
hace se a la mane a de su época. La muje ha sido doblemen e ep imida, uno po
o ma pa e del sis ema, lo que Foucaul denomina “Cue po p esa” que disciplina el
cue po pa a con e i lo en p oduc o del sis ema. Y un segundo dominio aplicado a la
cues ión de géne o. Pe o incluso en su deja se ence , ha habido acción en la muje
po que al ab i se al o o y a sus disc iminaciones impues as se ab e el cue po con odo
el alma que conlle a. Po an o, el cue po, e eno de disc iminación clásico, ambién es
e eno de esis encia. Y la esis encia es con lic o y el con lic o nos de uel e a lo
ea al que es en de ini i a, ie a i a.
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Es a con e sión del cue po emenino, del yo ecep o en yo ac an e nos
esponsabiliza del cambio. Sin nega el abuso y la ilegalidad conocidas. Nos con ie e
en p o agonis as de nues a p opia ida.
Desde el “Feminismo de la Di e encia sexual” se conside a que en es e p o agonismo
de la muje la elación, en endida como in e mediación en e los o os y las o as (sin
exclusión) acili a su p oceso hacia la libe ad. Puede pa ece un con asen ido si
seguimos el concep o clásico de libe ad, una de inición de libe ad que en palab as de
Celia Amo ós pa a la muje “No ma i iza lo es é ico en con lic o con los mensajes de
independencia que ecibimos” pe o si la libe ad emenina no se posiciona ni en el
indi idualismo clásico ni en la usión con la colec i idad sino en la ascendencia de
ambos, se asocia la elación a un p oceso empode ado y comple amen e ísico, ya que
el cue po emenino:
Es un cue po abie o, abie o a lo o o, a lo dis in o de sí, an o si una muje decide o acoge el
se mad e como si no. La ape u a que el cue po emenino señala es ape u a a la muje y es
ape u a al homb e: es, po an o, ape u a al dos. Ya que odos y odas nacemos de muje
(Ri e a Ga e a)
En el ea o con empo áneo la nue a p esencia de las c eado as pasa necesa iamen e
po el cue po. Ya se an icipó décadas an es en el ámbi o del a e con empo áneo, e eno
adicionalmen e misógino donde pe o me s y a is as muje es p opusie on desde la
década de los sesen a del pasado siglo acciones di e sas con el cue po como elemen o
p incipal. Las a es escénicas no e i a on la p esencia del cue po emenino, es más se
unie on con las pe o me s diluyendo muchas eces los lími es de la escena icción.
Es as c eado as si úan en el pa ia cal pano ama a ís ico el complejo y casi inexis en e
papel de la muje a is a, ab iendo el in e ogan e de qué hace con el cue po emenino
como suje o y no obje o.
No es obje o de es e b e e a ículo esumi el eco ido his ó ico de la muje es
c eado as, sí esal a que en la ac ualidad y en España se ha eabie o un deba e escénico
muy in e esan e y que sí es obje o de es as líneas, el cue po de la au o a sin necesidad
de la in e p e ación como elemen o c eado que puede i desde la au o icción pasando
po géne os pe o ma i os, danza con empo ánea o e i o ios pos d amá icos que po
o a pa e, no dejan de se adicionales si pensamos en el ea o de calle o en el clown
donde el cue po de au o as e in é p e es se con unden.
Se ha hecho indiscu ible en las a es escénicas la po encia del cue po como
ans o mado , más ele an e en las úl imas décadas con el papel del baila ín pensado
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que lejos ya, de los me os epe ido es de mo imien os co eog a iados, o al se icio de
un epe o io alían idea y mo imien o, cues ionando la ealidad en un deba e de ca ác e
é ico.
han dejado de se me os ejecu o es pa a con e i se en pe sonas que piensan con su cue po
(…) la concepción de la men e como músculo y del pensamien o como algo que ci cula po el
cue po ha uel o a unciona de mane a p oduc i a en los úl imos años an o en el ámbi o de la
danza como en el ea o (Sánchez, 1999:13)
En el diálogo en e cue po emenino y público ecupe amos la idea de “Relación”
pa a ende puen es que posibili en una ans o mación posi i a y du ade a. Las a is as
se ab en a ecep o :
Habla de ape u a es o ece la posibilidad de aspasa el umb al. Somos cue po po oso y
aguje eado. Hay cosas que nos ocan y se quedan en el umb al, pe o ambién pueden
pene a nos y a a esa nos. Así pa a que es a p o undidad de la supe icie sea posible, pa a que
el con o no pe manezca abie o y pueda e ela lo que de mundo hay en mí es necesa io i más
allá de una elación de oposición o pa ecido, de p oximidad o dis ancia. Tal ez no sea
su icien e oca , encon a se en el umb al, sino aspasa lo, deja nos a a esa (….) El cue po
es á en elación con inua con el en o no (Sánchez Couso, 2011: 10 )
El ea o hoy, p eso en demasiadas ocasiones de la i anía de la palab a (y esc ibe
quien con las palab as i e) ha a dado más en concen a el oco. La palab a no deja de
alimen a el sis ema bina io de la sociedad occiden al, una palab a con cuyo lenguaje
alimen a el pode del deseo, deseo siemp e pa ia cal. K is e a en “El deseo del
lenguaje” obse a siguiendo a Lacan es a sepa ación de lo que emi e la palab a, el
o ganismo. La palab a es ce o del sis ema y emblema de la cul u a mono eís a. La
palab a eje ce de alo, po simpli ica concep os. Po eso, muchas eces la palab a no es
su icien e. Menos aún en escena donde el cue po se hace p esen e y donde el cue po de
la muje eclama espacios p opios y compa idos en condición de igualdad.
En la búsqueda de una asunción del cue po, la escena es labo a o io y exposi o pa a
la comunidad. D ama u gas ac uales como Angélica Lidell se in oducen en sus p opias
c eaciones ans o mando la palab a en iempo eal, y do ándola de un igo que sólo
puede apo a el cue po i o y palpi an e, el cue po gene ado de sonido. Cuando la
palab a no bas a, aun siendo palab a d amá ica que nace espi ando, lo apo a á el
cue po de quien sabe lo que quie e consegui . No bas a la palab a po que
adicionalmen e ha sido espacio de masculinidad. La palab a la c eaba el homb e a la
cabeza del pode , o Dios, un homb e supe io . Coloniza el e eno de la palab a pasa
necesa iamen e po eubica nos en nues o cue po como con inen e de iden idad
emenina pa a emi i desde él una palab a pe meable como los cue pos cuando se
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ap oximan. Siemp e se man end án esas on e as, po que la his o ia queda como una
cica iz en las palab as, pe o sí se pod ía es i a lími es e in e ac ua con ellos.
Si digo homb e/muje puede signi ica o a cosa. Algo pasado, o algo que yo es oy
cons uyendo en el mismo ins an e de deci . Si digo lib e, cues a p onuncia la palab a:
lib e. Si digo silencio, lo ompo. Así que lo hago. Hago silencio (Silencio) como se
esc ibe en un ex o d amá ico pa a que en su in e io lo haga quien lo lee o pa a que se
calle quien lo expone.
Aquí la pieza esc i a pa a las Jo nadas de A es escénicas y Géne o “Muje es desde
la amoya”:
2. AHOGARSE EN UN VASO DE AGUA
2.1. Una pa i u a pa a supe i ien es
És a soy yo, sin ampa ni ca ón. Yo con mis debilidades y ac u as, con mis ca ies
y con o nos. Yo la que os mi a. Yo la que es mi ada.
Una muje sale a escena, ca ga con el peso de la adición aunque se e ugie bajo un
pe sonaje. La e siemp e y su co azón golpea con a el abú.
Una muje es una diana con mil cen os. P ejuicios, miedos, paños mojados que
sugie en la silue a a la ez, que la anulan.
La d ama u ga sale a escena. Heme aquí. Cuando hay sue e, ansmig o a o os
cue pos, expues os en el san ísimo sac amen o de la ep esen ación. Hoy no la hubo.
Qué deci os. Pienso qué deci os. Y mien as pienso, el cue po pe manece.
Pa i u a pa a supe i ien es, lo he sub i ulado. Qué i onía más emenda, la e dad.
¿Qué e dad?
La e dad que alojo en la palab a.
Os lo con ieso, a menudo me esis o a segui . Digo la palab a: Bas a. Y en ese
ins an e, la sien o como e dad.
La lucha po la supe i encia escénica me ago a. Ese e ible ema hacia un dios
cuya ibe a se aleja a medida que me oy ace cando.
Yo soy mi peo enemiga.
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En mí, mo a una hija de pu a, en en a a cualquie pos o que me o ezca una
opo unidad labo al, la enésima. Si no me ape ece culpa me, culpo a mi mad e po
habe me ansmi ido un modelo a e ado al sac i icio.
Esc ibo pe sonajes alien es pe o soy coba de al busca ue a a quienes causan mi
dolo . Tú que me censu as, ú que no me con a as. Tú me de uel es la imagen como un
espejo. Escupo sob e la imagen. Ese os o de o mado se me pa ece más aho a.
Pido que cambien, qué in en en ellos. T á ame bien, me ezco espe o, aunque us
insul os me suenen conocidos. An es ya me hab é insul ado yo. He padecido la o ensa
p e ia en e mis pie nas c uzadas.
Me niego, me niego, me niego. Los gallos se quedan a ónicos ho as an es del
amanece .
No soy digna de c ea aun eniendo alen o. No es alsa humildad, es humildad
gené ica. Tal ez sea digna –mu mullo- ence ándome yo misma en el cua o de las
escobas. Me ale a mi p opio cue po: Solo me ienes (e igno ado) Me ienes sólo (y a
solas).
No e engo- le digo. Soy.
La palab a p onunciada me e umba den o. Cualquie palab a. P obad a deci No.
NO.
La palab a alcanza el ai e desde un cue po que la a oja, la emi e, la desliza en e los
labios de ca ne.
Mi cue po elabo a po an o, una pe spec i a indisoluble de mí que obse a el ue a
¿Quién nos des e ó del yo en el cue po? Mi cue po es lo único eal. Lo es áis iendo.
Las palab as que in en o en sonido y o ma, son palab as e aces y palab as son. No
es oy siendo in iel a la palab a aunque i imos en la e a de la palab a del Seño ,
i imos en su palab a.
Las d ama u gas nos cla amos es as palab as en la ca ne, y nos las dejamos pues as.
Cual Dolo osas buscamos que nos las a anquen pa a ali ia nos. In é p e e, oma mi
espada a dien e, que hable po i, haz el a o . El cue po de la au o a se queda desnudo,
palpi an e, acío de logos. Y emp ende camino de nue o buscando, siemp e buscando
pa a e i a el silencio.
Caigo. Me le an o con la boca manchada de ba o y sang e, me limpio, a anco de
nue o y caigo. Una ez as o a. Animal que opieza con la misma pied a que debe
ene en el zapa o de acón.
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Es po culpa de nues a animalidad. Animales dije on que somos, la Iglesia y demás
compañía. Culpa de la luna, la somb a, la loba in e io que se desliza as los mu os.
Animal en pelig o de se aba ido po un dispa o en e los ojos.
Quisie a colga el pensamien o como una piel secándose al sol y descansa . Con el
pensamien o me ma o. Pienso acumulando concep os, es udios eminis as, eslóganes y
p oduc os i amínicos. Acumulo con ellos bajo la cama una mon aña de sabe es que
unas eces, uncionan como en el cuen o de los colchones y el guisan e y o as, como la
mon aña en la que queda nos encajadas a lo Ellie de “Días Felices”. Y odo po deja de
lado el cue po que siemp e a isa de que algo no ma cha bien. De ahí la espi ación
con enida, el miedo bajo la lengua, los músculos aga o ados. No hay abla de eje cicios
que nos e ue ce la p esencia social si no nos habi amos an es, como el que oma
posesión de un eino que alcanza desde la ie a bajo nues os pies has a la úl ima
on e a. Toma nues o cue po pa a oma la palab a.
Si pa imos débiles al mundo ¿Cómo exigi ue a un si io p o esional? Llegamos a la
ies a a de, mos ando unas manos dispues as a ega los cacha os sucios.
Ahogadas.
Digo sé, digo quie o, digo no quie o. Y ye o.
¿Sé, quie o, no quie o?
Yo no sé de eo ía, sé de expe iencia.
Yo sé de eo ía. Y no sé de expe iencia.
Yo sé de palab as y soy expe iencia. Yo soy palab a i a, di ina po el milag o de
esis i . Supe i ien e de la expe iencia en mi cue po de muje , es lo que engo. No hay
más.
“Ahoga se en un aso de agua es el í ulo” po que sucede en un aso.
Ahoga se en un aso de agua. Pa i u a pa a una supe i ien e (de pie en es e aso).
El agua me cub e los pies. Es á ía. Me sob an ue zas pa a ab i los b azos y dibuja
igu as hacia el cielo. Vola ía pe o la humedad me ha hinchado los obillos y pesan.
Mañana ola é, mañana.
El agua sube has a las odillas. Aún me queda lib e el onco pa a inclina me an e las
o e as y la cabeza a dien e.
El agua me alcanza el pecho, se me ha hinchado el co azón no sé si de llan o o llu ia,
de ganas, y lo a. Mañana ola é, mañana.
B aceo en e pa edes de c is al. Al o o lado, se anspa en a el ho izon e.
El agua me llega al cuello, sob e odo a inal de mes. Mañana ola é, es oy a iempo.
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Soplo mi oz como una ela de cumpleaños. La supe icie de onemas se ye gue en
le es ondas. Suben has a la boca. Bébeme- susu a el agua, y ago. Vaya si ago.
Peso hacia ie a, mien as pienso cómo sali a lo e. A iba, las palab as i an del
pensamien o que asoma como una bolla. Mañana ola é.
El pensamien o es le e. El cue po g a e. ¿O e a al e és?
Desciendo más y más hacia el silencio. Ése que an es e i aba. Y descub o en su
cen o la ibia u ia del amo p opio cayendo, has a que mi pie izquie do, pa e
indisoluble de mí oca ondo y me impulsa en sen ido con a io (cualidad del pie
izquie do) pa a eme ge po in de es e ahogo dia io.
El aso lo a en el ma .
Vola , ola é. Mañana no. Hoy.
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