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Ambivalente Aristóteles: la distinta valoración de su filosofía en la formación del pensamiento político moderna

Abstract

Un mismo proyecto, dos vías distintas. Aristóteles: el genio incomparable. La transición: Marsilio de Padua. Aristóteles: bestia ignorante. Religiones de baja densidad filosófica.

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Ambivalente Aristóteles: la distinta valoración de su filosofía en la formación del pensamiento político moderna

Author: Martínez Barrera, Jorge
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2008
Source: https://idus.us.es/bitstreams/238461c0-fdc5-43f1-b267-49895fb28563/download
1 Es e abajo es pa e del p oyec o de in es igación 1050875, “Génesis eó ica del Es ado. La
signi icación ilosó ico-é ica de su c eación ins i ucional a pa i de las polémicas con a la iloso ía
polí ica clásica desde Ma silio de Padua has a Thomas Hobbes”, inanciado po FONDECyT (Chile).
THÉMATA. REVISTA DE FILOSOFÍA. Núm. 40, 2008.
AMBIVALENTE ARISTÓTELES: LA DISTINTA
VALORACIÓN DE SU FILOSOFÍA EN LA FORMACIÓN
DEL PENSAMIENTO POLÍTICO MODERNA1
Jo ge Ma ínez B. Pon i icia Uni e sidad Ca ólica de Chile
Resumen: Un mismo p oyec o, dos ías dis in as. A is ó eles: el genio incompa able. La
ansición: Ma silio de Padua. A is ó eles: bes ia igno an e. Religiones de baja densidad
ilosó ica.
Abs ac : Abs ac : Onesel p ojec s, wo di e en oads. A is o le: he incompa able
genius. The ansi ion: Ma silio o Padua. A is o le: igno an beas . Religions o philosop-
hical low densi y.
Un mismo p oyec o, dos ías dis in as
Quisie a p esen a dos g upos de ex os que enjuician a A is ó eles,
bas an e alejados en el iempo, apa en emen e an agónicos, y esencialmen-
e ela i os a emas de iloso ía p ác ica.
El p ime g upo pod ía denomina se “a e oís a”, aun cuando debo
señala que no hay en ellos una con inuidad doc inal sin isu as espec o
de A e oes. Pe o deseo ad e i ambién que los llamo “a e oís as” po que
si bien es cie o que no hay una idelidad li e al a las doc inas de A e oes,
puede ap ecia se sin emba go cie a unidad de inspi ación que in en a é
desc ibi . En in, es os ex os a a o de A is ó eles pe enecen al siglo XII
(incluido al p opio A e oes), y ambién al siglo XIII. De es os úl imos son
au o es los “a e oís as” de la Facul ad de A es de la Uni e sidad de Pa ís,
ambién llamados más ecien emen e, después de los abajos de F. an
S eenbe ghen, “a is o élicos adicales”. Me concen a é sin emba go en los
esc i os de uno solo de ellos, Boecio de Dacia, pues me pa ece que es muy
ep esen a i o de lo que in en a é suge i .
El segundo g upo consis e esencialmen e en ex os de Thomas Hobbes
ex aídos de su Le ia án (1651). En esa ob a llama pode osamen e la
a ención la animosidad con a A is ó eles, un igno an e desp eciable según
el es imonio del pensado de Malmesbu y. La dis ancia de cinco siglos
en e ambos g upos de ex os pod ía explica el hecho de que sus espec i-
as opiniones ace ca de A is ó eles sean an con apues as. Sin emba go, si
examinamos las cosas con mayo p o undidad, no podemos deja de econo-
ce que la i upción casi comple a de A is ó eles en el Occiden e la ino,
p oceso acabado p ác icamen e hacia 1265 cuando apa ece la Polí ica,
ma ca el comienzo de una p o unda inno ación en las ideas cuyo acaba-
mien o ins i ucional en ma e ias polí icas es la igu a del Es ado. Según lo
que p e endo suge i , las di e encias apa en emen e i educ ibles espec o
de A is ó eles no pe enecen sin emba go a pun os de is a demasiado
di e en es en cuan o hace a la unidad gene al de un p oceso de emancipa-
198 Théma a. Re is a de Filoso ía, 40, 2008
2 El abajo ecien e más comple o sob e el ema es el de Da id Piché: La condamna ion pa isienne
de 1277. Tex e la in, aduc ion, in oduc ion e commen ai e pa D. Piché. Pa ís. VRIN. 1999. El abajo
clásico de consul a imp escindible con inúa siendo el de Roland Hisse e: Enqûe e su les 219 a icles
condamnés à Pa is le 7 ma s 1277. Lou ain-la-Neu e. Publica ions Uni e si ai es. 1977 (Philosophes
médié aux, T. XXII). O o abajo de consul a obligada es el de Luca Bianchi: Il esco o e i iloso ici. La
condanna pa isina del 1277 e l’e oluzione dell’a is o elismo scolas ico. Bé gamo. Pie luigi Lub ina. 1990.
ción ilosó ica, la cual en iendo en el doble sen ido de: a)una emancipación
de la iloso ía espec o de la sac a doc ina, lo cual se aduce en la consoli-
dación y au onomización epis émica de aquélla, y b) consecuen emen e una
emancipación en el ámbi o de la iloso ía p ác ica espec o de oda u ela
ex a ilosó ica, o po deci lo con odas las le as, de la au o idad eclesiás i-
ca. Dicha emancipación comienza a pe ila se a pa i de dos emas del
sabe eó ico: el de la e e nidad del mundo y el de la unidad del in elec o.
Es os asun os, que ienen un a amien o sis emá ico “o icial” en la ins i u-
ción uni e si a ia, es án, pod íamos deci , debidamen e “con olados” y po
sí solos no dan la imp esión de i más allá de una discusión académica que
in e esa sólo a p o eso es de las acul ades de a es y de eología. Pe o
nues a ac ual dis ancia empo al nos pe mi e e con mayo cla idad el
alcance de la isu a que e minó desgajando la ama ilosó ica de su subo -
dinación al á bol eológico. Esa ac u a apa ece con mayo e idencia en las
ma e ias é icas, más conc e amen e en lo e e ido al asun o de la elicidad.
Desde es os nue os plan eos mo ales e ec uados con A is ó eles y en cla a
inspi ación a e oís a, se pasa a plan eos polí icos, ambién cla amen e
a e oís as, en los cuales la au o idad in elec ual de la Iglesia es sacudida
en sus mismos undamen os. Las con o e sias é icas es án esumidas en
o no al opúsculo esc i o po Boecio de Dacia, De summo bono, cuyas p inci-
pales esis caen den o de la céleb e condena episcopal de 12772. Los asun-
os polí icos oman cue po a pa i de la ob a polí ica de Guille mo de
Occam y p incipalmen e de Ma silio de Padua, o o a e oís a y po lo an o
ambién un a is o élico sa eli al. Has a Ma silio po lo menos llega el uso y
abuso de A is ó eles. En in, ángel o demonio, A is ó eles es uno de los
ing edien es básicos del caldo de cul i o que pe mi ió la o mación de la
ins i ución que comba i á exi osamen e con a la eo ía y la ins i ución
eclesiás ica, a sabe , el Es ado.
En una palab a, quisie a expone en p ime luga la exis encia de esos
dos g upos de ex os mencionados, unos a a o de A is ó eles y o os decidi-
damen e en con a.
En segundo luga , me p opongo mos a que a pesa de opina an
di e samen e sob e la iloso ía del Es agi i a, ambos obedecen a una misma
inspi ación emancipa o ia espec o de la é ica c is iana, inspi ación que se
aslada de la é ica a la polí ica.
Po úl imo, deseo p opone una explicación ace ca del po qué de sus
di e en es modos de ap ecia al Es agi i a a pesa de la unidad del p oyec o
emancipado , es deci , in en a é esponde a la siguien e p egun a: ¿po
qué, si ambos g upos compa en un ideal muy semejan e, pa a unos A is ó-
eles es poco menos que un dios y pa a Hobbes un igno an e men i oso
con enien emen e ap o echado po o os de su misma calaña, con el Papa
a la cabeza? En es e úl imo pun o mos a é que la exp esión “pensamien o
a is o élico- omis a”, la cual hace las delicias igualmen e epa idas, aun-
que po dis in as azones, de secuaces y de ac o es del Aquina e, es en
ealidad una bou ade de Hobbes.
199
Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007
3 E nes Renan. A e oès e l’a e oïsme. P é ace d’Alain de Libe a. Pa ís. Maisonneu e e La ose.
2002 (la ob a ue publicada po p ime a ez en 1852), especialmen e el capí ulo I, pa ág. 7, de donde omo
las ci as de A e oes. Las aducciones al español de los pasajes ci ados me pe enecen.
A is ó eles: el genio incompa able
En su céleb e lib o A e oes y el a e oísmo, E nes Renan ecue da la
“admi ación supe s iciosa” del Comen ado po A is ó eles. Veamos algunos
pasajes que me pe mi o oma del mismo ex o de Renan3:
“El au o de es e lib o, dice A e oes en el P e acio del comen a io a la
Física, es A is ó eles, hijo de Nicómaco, el más sabio de los g iegos y
quien undó y acabó la lógica, la ísica y la me a ísica. Yo digo que las ha
undado po que odas las ob as esc i as an es de la suya sob e es as
ciencias no alen la pena de se mencionadas y han sido eclipsadas po
sus p opios esc i os. Yo digo que las ha acabado, po que ninguno de
quienes lo siguie on has a nues os días, es deci , du an e casi mil
quinien os años, no ha podido ag ega nada a sus esc i os ni halla en
ellos ningún e o de alguna impo ancia. Aho a bien, que odo eso se
encuen e eunido en un solo homb e, es algo ex año y milag oso. El
se así p i ilegiado me ece se llamado di ino an es que humano, y he
ahí po qué los an iguos lo llamaban di ino”.
“B indamos alabanzas sin in a aquel que ha p edes inado a es e
homb e <A is ó eles> a la pe ección y lo ha ubicado en el más al o
g ado de la excelencia humana, al cual ningún homb e en ningún siglo
ha podido llega . Es a él a quien alude Dios cuando dice (en el Co án):
‘Es a supe io idad, Dios la concede a quien quie e’ (In de gen. an., l. 1)”.
“La doc ina de A is ó eles es la sobe ana e dad, pues su in eligen-
cia es el lími e de la in eligencia humana, de modo que puede deci se de
él, con oda jus icia, que nos ha sido dado po la P o idencia pa a ense-
ña nos lo que es posible sabe ” (Taha u al aha u , l.1, disse . III).
“A is ó eles es el p incipio de oda iloso ía; no se puede di e i más
que en la in e p e ación de sus palab as y en las consecuencias a ob e-
ne de ellas” (Epis ola de conn. in ell. abs ac i cum homine, ini .).
“Es e homb e ha sido la egla de la na u aleza y como un modelo en
el cual ella buscó exp esa el ipo de la úl ima pe ección” (De anima, l.
III).
Es os elogios desmesu ados, p osigue Renan, equi alen a las palab as
que le p es a Balzac:
“An es que A is ó eles nacie a, la na u aleza no es aba en e amen e
acabada; ella ecibió en él la úl ima pe ección de su se y no pod ía i
más allá. <En A is ó eles> es á el ex emo de sus ue zas y el lími e de
la in eligencia humana”.
Es os elogios desmesu ados no apa ecen li e almen e ep oducidos en
los abajos de aquellos a quienes San o Tomás llama “a e oís as”. Ellos
hacen un uso más mode ado de las doc inas a is o élicas, pe o sin emba -
go, a juzga po el eno de sus ex os, pa ecen es a absolu amen e con en-
cidos de habe hallado un eso o inco up ible y aún más, insupe able, en el
Co pus a is o elicum. Has a al pun o es así que el mismo San o Tomás
sugie e que ellos es a ían p oponiendo la incompa ibilidad en e dos ipos
200 Théma a. Re is a de Filoso ía, 40, 2008
4 He omado las ci as del opúsculo de Boecio de Dacia del alioso abajo i ulado: T es a ados
“a e oís as”. Sige de B aban e, Boecio de Dacia y Jacobo de Pis oia. T aducción, in oducción y no as
de Ca los Rod íguez Gesualdi y An onio D. Tu si. Uni e sidad de Buenos Ai es. Facul ad de Filoso ía y
Le as. Colección de lib os a os, ol idados y cu iosos. Buenos Ai es. 2000. Ve ambién: Thomas d’Aquin
– Boèce de Dacie. Su le bonheu . Tex es in odui s, adui s e anno és pa Ruedi Imbach e Ide Fouche.
Pa ís. V in. 2005. Ambos abajos con ienen el ex o la ino.
de e dades, las de la e y las de la azón, acusación que los a e oís as
niegan de plano. De cualquie o ma que sea, los ex os de Boecio de Dacia,
especialmen e el Opúsculo De summo bono si e de i a philosophi, con ie-
nen una sospechosa p oclamación de la ida ilosó ica como la mejo condi-
ción a la cual puede aspi a un homb e. Y el au o en el cual se basan es as
páginas del ilóso o danés es, jus amen e, A is ó eles.
Boecio sos iene en su opúsculo a ias cosas di ícilmen e compa ibles con
el c is ianismo, pe o que pueden ex ae se sin la meno di icul ad de la
É ica Nicomaquea y de la Me a ísica, al como el mismo Boecio se enca ga
de eco da . En p ime luga la escandalosa idea de que la elicidad pe ec a
es asequible ya en es e mundo. En segundo luga , que esa elicidad es
exclusi amen e un asun o in elec ual, más conc e amen e, ella consis e en
el eje cicio de la iloso ía o, pa a se más exac os, de la i a philosophica. En
e ce luga , que el in elec o mismo es di ino. Y en cua o é mino, a al
pun o se ena dece Boecio en la de ensa sindical de su mé ie que llega
incluso a a a de p ác icamen e degene ados a quienes no encuen an en
los goces ilosó icos el umbo de sus exis encias:
Me pe mi o ci a algunos pasajes del De summo bono donde es án
expues as es as ideas4:
“El sumo bien que es posible al homb e le es debido de acue do con su
i ud óp ima. Ni, pues, de acue do con su alma ege a i a, que es
p opia de las plan as, ni de acue do con su alma sensi i a, que es p opia
de las bes ias, de donde ambién los place es sensibles son p opios de
las bes ias. Y la i ud óp ima del homb e consis e en la azón y en el
in elec o(…). En consecuencia, el sumo bien que es posible al homb e le
es debido según su in elec o y, po ello, deben lamen a se los homb es
que pasan po al o los bienes in elec uales po que nunca alcanzan su
sumo bien (…). Con a és os alza la oz A is ó eles diciendo ‘Ay de
oso os, homb es, que sois con ados en e el núme o de las bes ias y
que no a endéis a lo que hay de di ino en oso os’. Y a lo di ino en el
homb e llama in elec o, po que si hay algo de di ino en el homb e, es
digno que ello sea el in elec o. En e ec o, como lo que en la uni e salidad
de se es es lo óp imo, ello es lo di ino, así ambién lo que en el homb e
hay de óp imo, a ello llamamos di ino” (pa ág. 2 de la edición ci ada).
“Y el sumo bien que es posible al homb e de acue do con la po encia del
in elec o especula i o es el conocimien o de lo e dade o y la delec ación
en ello” (pa ág. 4).
“De donde odas las acciones del homb e que no se di ijan a es e sumo
bien del homb e, cosa que ya se dijo, ya <po que> le sean opues as ya
indi e en es, son pecado en el homb e según un más y un menos, como
es e iden e po sí; y la causa de odas es as acciones es la deso denada
concupiscencia que es ambién la causa de odo mal en las cos umb es”
(pa ág. 13).
201
Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007
5 Remi o a los abajos clásicos, con abundan e bibliog a ía, de C. W. P é i é-O on: The De enso
Pacis o Ma silius o Padua. S . John’s College. Camb idge. 1928; Alan Gewi h: Ma silius o Padua. New
Yo k. A no P ess. 1979 (es a edición eúne los dos olúmenes: Vol. I: Ma silius o Padua and Medie al
Poli ical Philosophy, y II: The De enso Pacis); Ma sile de Padoue. Le dé enseu de la paix. T ad., in od.
e commen ai e de Jeannine Quille (col. L’Église e l’É a au Moyen Âge, ol. XII). Pa ís. 1968. Geo ges
de Laga de. La naissance de l’esp i laïque au déclin du Moyen Âge, Tome II: Ma sile de Padoue, ou le
p emie héo icien de l’é a laïque. Lou ain-Pa ís. Édi ions Uni e si ai es-Éd. Béa ice-Nauwelae s.
1970. Exis e una buena aducción española: Ma silio de Padua. El de enso de la paz. Es udio
p elimina , aducción y no as de Luis Ma ínez Gómez. Mad id. Edi o ial Tecnos. 1989.
“Y cuando el homb e se encuen a en esa ope ación <in elec ual>, se
encuen a en el es ado óp imo que es posible al homb e. Y es os son los
ilóso os, que dedican su ida al es udio de la sabidu ía. De allí que
odas las capacidades que es án en el ilóso o, ob an de acue do con el
o den na u al, la p ime a en unción de la que le sigue, la in e io en
unción de la supe io y más pe ec a” (pa ág. 16).
“Mas odos los o os homb es, que i en de acue do con las i udes
in e io es eligiendo las ope aciones y las delec aciones de las cosas que
es án en esas ob as, no se o denan na u almen e y pecan con a el
o den na u al. En e ec o, el alejamien o po pa e del homb e del o den
na u al es pecado en el homb e, y po que el ilóso o no se aleja de es e
o den, po ello no peca con a ese o den na u al” (pa ág. 17).
“Es a es la ida del ilóso o; quienquie a que no la siguie e, no iene una
ida ec a. Llamo, pues, ilóso o a odo homb e que i e de acue do con
el ec o o den de la na u aleza y que consiguió el óp imo y úl imo in de
la ida humana” (pa ág. 31 y úl imo del opúsculo).
La a ogancia de es as a i maciones sal a a la is a. San o Tomás es
lapida io con a es as opiniones en el T a ado de la bea i ud de la Summa
Theologiae, pa icula men e la q. 3, aa. 6 y 8, donde es queb ado el monopo-
lio eleológico del ilóso o po una dis inción que cae con ue za de as ado a:
la di e encia en e la bea i udo pe ec a y la impe ec a. Si bien el eje cicio
de la ida con empla i a ocupa un luga p e e encial en la conside ación
omasiana, no es el único sen ido posible de una ida humana, pues ese
sen ido depende del modo como la misma exis encia hab á de subo dina se
al in sup emo, es o es, a la bea i udo pe ec a. Las ciencias especula i as,
ecue da San o Tomás (nó ese que no dice “la iloso ía”, sino las “ciencias
especula i as”), no pueden i nunca más allá del alcance de sus p incipios.
Aho a bien, és os son cap ados po los sen idos. Y nada de lo que es cap ado
po los sen idos pod ía colma la sed del in elec o. Po lo an o, la elicidad
en es e mundo no es un asun o exclusi o de las ciencias especula i as, aun
cuando en su eje cicio pueda halla se una semejanza con la bea i udo
pe ec a.
La ansición: Ma silio de Padua
Son ya su icien emen e conocidas las in aus as ci cuns ancias en las
cuales Ma silio e mina de esc ibi , el 24 de Junio de 1324, su De enso de
la Paz5. El asun o más ele an e pa a mi ac ual p opósi o es el de suge i la
p esencia de un ma cado gi o en la elación con la Iglesia. Has a Boecio
podemos obse a cie o deseo de no ompe con ella y has a una in ención
explíci a (no necesa iamen e coinciden e con el ánimo del au o ) de some e
sus opiniones al examen de Roma. Con Ma silio las cosas cambian. El

202 Théma a. Re is a de Filoso ía, 40, 2008
6 Es un poco p oblemá ico de e mina con exac i ud el alcance de las úl imas palab as del De enso
pacis después de habe comp obado la ac i ud decididamen e insul an e de Ma silio hacia el Papa: “(...)
some emos <es e esc i o> pa a su co ección o de e minación a la au o idad de la iglesia ca ólica, o del
concilio gene al de los ieles c is ianos.” La animosidad con a la Iglesia de Roma es a i icada
pos e io men e en el De enso mino .
7 De enso de la paz (edición española ci ada), Pa e I, cap. IV, p. 14.
a aque a Roma es abie o y no hay economía alguna de denues os con a el
Papa y odo lo que él ep esen a. Pe o Ma silio, al mismo iempo que dispa-
a su munición g uesa, ele a a A is ó eles al pues o más ele ado del podio.
La coincidencia con Boecio es á en la exal ación del Es agi i a; la di e encia
en la opinión ace ca del sace docio ca ólico, del Papa y la Iglesia6. Con
Hobbes el cuad o se á algo dis in o: coincidencia con Ma silio en el a aque
a Roma y di e gencia en la alo ación de A is ó eles. Es o nos pe mi e
conside a a Ma silio como el puen e de comunicación en e Boecio y Hob-
bes. El elemen o común en e los es pensado es es la emancipación del
sabe , especialmen e de la iloso ía p ác ica, de oda u ela eclesiás ica. Es
p eciso e mina cuan o an es con esa “singula malignidad”, con esa
“pes ilencia”, con esa “pes e”, exp esiones que se encuen an en la Te ce a
Pa e del De enso de la paz, y pa a ello la ayuda de A is ó eles es inap e-
ciable. El uso ma siliano de A is ó eles no es impecable y a poco de conside-
a la p o usión de ci as e ec uadas se ad ie e que el p opósi o de Ma silio
es á muy alejado de la inspi ación de la Polí ica a is o élica, una ob a donde
se ía di ícil no ad e i alguna p oyección eológica. Como quie a que sea,
A is ó eles es llamado po doquie “el eximio en e los ilóso os”. Aho a bien,
la noción que ab e odo el De enso de la paz es jus amen e la de su iciencia.
Ma silio des aca que la ciudad, al se una comunidad pe ec a, eúne en sí
odos los equisi os de su iciencia. Es o, en la pluma de Ma silio, equi ale
a deci que la ciudad no equie e de ninguna supe isión ex e na o supe io
a ella:
“Es pues, la ciudad, según A is ó eles, 1° de la Polí ica, cap. 1°: una
comunidad pe ec a, que llena po sí odos los equisi os de su iciencia,
como es consecuen e deci , c eada cie amen e pa a i i y pe sis iendo
pa a bien i i . Y lo que dice A is ó eles: c eada pa a i i y pe sis ien-
do pa a bien i i , signi ica la causa inal pe ec a de la misma, po que
los que i en ci ilmen e no sólo i en, lo que hacen las be s ias y los
escla os, sino i en bien, se dedican, en e ec o, a las ac i idades libe a-
les, como son las de las acul ades del alma, an o de la p ác ica como de
la especula i a7.”
La descon ex ualización de A is ó eles iene el e iden e p opósi o de
echa las bases de una a gumen ación emancipa o ia, al como puede
con i ma se en la lec u a de la Te ce a Pa e del De enso de la paz, donde,
si quedaba alguna duda, Ma silio se enca ga de despeja la. No es que se
niegue la exis encia de un in ul ahis ó ico; lo que se discu e es que el
mismo pueda ene alguna signi icación é ico-polí ica:
A is ó eles: bes ia igno an e
Los capí ulos 46 y 47 del Le ia án son una mues a de la libe ad con
que puede esc ibi una pe sona cuya supe i encia no depende de su pluma,
y eso es lo que hace an deliciosos esos pá a os. El capí ulo 46, i ulado “De
la oscu idad p o enien e de ana iloso ía y adiciones abulosas”, es el
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Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007
8 Le ia án, c. 46, pp. 704-5. He empleado la edición p epa ada po C. Moya (in oducción) y A.
Escoho ado ( aducción). Mad id. Edi o a Nacional. 1979. Hay o a edición en español igualmen e
ecomendable: Thomas Hobbes. Le ia án. O la ma e ia, o ma y pode de una epública eclesiás ica y ci il.
T aducción y p e acio de Manuel Sánchez Sa o. Buenos Ai es. Fondo de Cul u a Económica. 2005 (quin a
eimp esión).
penúl imo de la cua a pa e del Le ia án, i ulada a su ez “Del eino de
las inieblas”. Allí, Hobbes comienza con una de inición de la iloso ía an
o pe que no ale la pena de ene se en ella, pe o que se e ela como un
pe a do e icaz a la ho a de hace papilla, en un pa de páginas oda la
his o ia de la iloso ía an igua, an o en ma e ias na u ales como é icas.
Hobbes da incluso la imp esión de es a ancamen e encan ado con las
siguien es a i maciones:
“La iloso ía na u al de esas escuelas <an iguas> e a más bien sueño
que ciencia, y expues o en lenguaje sin sen ido ni signi icación (…). Su
iloso ía mo al no es sino una desc ipción de sus p opias pasiones (…).
Su lógica, que debie a se el mé odo del azonamien o, no es sino juegos
de palab as e in enciones pa a deso ien a a quienes ayan exponiéndo-
las. En esumen, no hay nada an absu do que no haya sido man enido
po alguno de los iejos ilóso os (como dijo Cice ón, que e a uno de
ellos). Y c eo que pocas cosas pueden deci se más absu damen e en
iloso ía na u al que lo ac ualmen e llamado me a ísica a is o élica, ni
cosa más epugnan e al gobie no que lo dicho po A is ó eles en su
Polí ica, ni más igno an emen e que una g an pa e de sus É icas.”8
El g an ec o ansmiso del i us de la igno ancia son las uni e sida-
des, sos iene nues o ilóso o. Allí se es udia cualquie cosa, excep o la
e dad, que no iene más luga en las uni e sidades que el de una seño i a
en el sace docio ca ólico. Y pues o que la Geome ía sólo es á al se icio de
la es ic a e dad, ella es á ue a del p og ama de es udio de esos an os
cle icales. No, allí no se es udia nada sal o “a is o elidad”. ¡Y cuidado con
quien asome un poco la cabeza po encima de la media! La ins i ución se las
ingenia á pa a halla lo culpable de pac os diabólicos.
Pe o pa a se más conc e os, con inúa Hobbes, las inieblas de es a
imp esen able iloso ía han in adido las Uni e sidades y po lo an o am-
bién a la Iglesia, mos ándose como un e ol ijo donde es di ícil dis ingui
la cegue a in elec ual de la misma iloso ía a is o élica. En e ec o, lo que
lle a el í ulo de me a ísica, al como es en endida po las escuelas, es una
aición al espí i u o igina io de una pa e de la iloso ía a is o élica cuyas
p e ensiones e an mucho más modes as. A is ó eles llamó “me a ísica”, o
mejo dicho “Philosophia p ima”, a la co ec a limi ación de los signi icados
de nomb es máximamen e uni e sales. Pe o las escuelas come en una doble
e gi e sación. En p ime luga , a i ma Hobbes, conside an que es o es una
pa e esencial de la iloso ía de A is ó eles y no un p olegómeno me odológi-
co. En segundo luga , a ibuyen el nomb e de me a ísica, no ya a los lib os
o esc i os compues os si uados más allá de los lib os de iloso ía na u al.
Aunque en algo ienen azón, pues “lo que allí es á esc i o es á en su mayo-
ía an lejos de la posibilidad de se comp endido, y es an epugnan e a la
azón na u al, que quien piense que allí exis e cosa alguna a comp ende
median e ella debe necesa iamen e conside a la sob ena u al.” Como
mues a, aya un pequeño ejemplo: “a pa i de esa me a ísica, in o ma
Hobbes, mezclada con la Esc i u a pa a o ma la eología escolás ica, se
nos dice que exis en en el mundo cie as esencias sepa adas de los cue pos
204 Théma a. Re is a de Filoso ía, 40, 2008
9 San o Tomás ya se había hecho ca go del mismo asun o, en e o os luga es, hacia el inal de su
Opúsculo Sob e la unidad del en endimien o con a los a e oís as. T aducción, in oducción y no as de
Abela do Loba o, O.P., en San o Tomás de Aquino. Opúsculos y cues iones selec as. Edición bilingüe, Tomo
I Filoso ía. Mad id. BAC. 2001. p. 182. Hay o a aducción española más ecien e: Tomás de Aquino.
Sob e la unidad del in elec o con a los a e oís as – Sige de B aban e. T a ado ace ca del alma
in elec i a. In oducción, aducción y no as de Ignacio Pé ez Cons anzó e Ignacio Albe o Sil a.
Pamplona. EUNSA. 2005.
que se denominan esencias abs ac as y o mas subs anciales. Y pa a la
in e p e ación de esa je ga es necesa io algo más que una a ención o dina-
ia en es e luga .”
En in, sob e esas bases absu das los escolás icos dicen que cuando un
homb e mue e y es en e ado, su alma (que no es o a cosa que su ida)
puede anda sepa ada de su cue po y es is a po la noche en e las umbas.
Sob e la misma base, con inúa Hobbes, dicen que la igu a, el colo y el
sabo de un ozo de pan ienen un se allí donde ellos dicen que no exis e
pan. En in, es os pocos ejemplos, a los cuales pueden ag ega se o os
muchos, bas an pa a mos a los e o es que aen a la Iglesia las en idades
y esencias de A is ó eles. Pe o, ¿puede alguien c ee que se si e a Dios con
es os absu dos?, se p egun a Hobbes. Sin emba go, es os embus es son
necesa ios pa a quienes c een en la exis encia de un alma inco pó ea sepa-
ada del cue po. Y cuando ienen que explica cómo una subs ancia inco pó-
ea puede se capaz de dolo y de se a o men ada en el uego del in ie no
o del pu ga o io, sólo esponden que no puede sabe se cómo puede quema -
se un alma po la acción del uego9. Hobbes decla a a cada momen o que no
desea abunda en ejemplos, pe o lo cie o es que de hecho lo hace y eso
pe mi e al lec o hace se una idea del ni el un an o pedes e de sus obje-
ciones. Como quie a que sea, los doc o es escolás icos han c eado un engen-
d o de palab as bá ba as y ex añas, ayudados po los o midables ins u-
men os de la ana iloso ía.
Es os absu dos son igualmen e mani ies os en la Física, en donde
e i icamos un lo ecimien o de palab as acías y concepciones absu das
p o enien es de A is ó eles. Pe mí aseme ci a el pá a o, pues no iene
despe dicio:
“Si deseamos sabe po qué alguna clase de cue pos caen na u almen e
en di ección a la Tie a y o os se escapan na u almen e de ella, los
escolás icos di án a pa i de A is ó eles que los cue pos que caen hacia
abajo son pesados, y que es e peso es la causa de que desciendan. Pe o
si se les p egun a qué quie en deci con la palab a peso, la de ini án
como un es ue zo po i hacia el cen o de la Tie a, po lo cual la causa
en cuya i ud las cosas se hunden es un es ue zo po es a debajo, lo
cual equi ale a deci que los cue pos descienden o ascienden po que sí.
O di án que el cen o de la Tie a es el luga de descanso y conse ación
pa a los g a es y que, po consiguien e, és os se es ue zan po es a allí.
Como si las pied as y los me ales u iesen un deseo, o pudiesen disce -
ni el luga donde desea ían es a , a la mane a del homb e; o como si
amasen el descanso, al e és que el homb e, o como si un ozo de c is al
es u iese menos segu o en la en ana que cayendo en la calle. Si quisié-
amos sabe po qué el mismo cue po pa ece mayo (sin añadi le nada)
en un momen o que en o o, ellos di án que es á condensado cuando
pa ece meno y a i icado cuando pa ece mayo . ¿Qué es eso de conden-
sado y a i icado? (…)” (cap. 46).
205
Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007
10 Ve el cap. “Un epaso y conclusión” (in .).
Pe o como en odos los c ímenes siemp e hay algún bene icia io de los
mismos, cabe p egun a se quién ob iene los mayo es édi os de semejan es
opelías pseudo ilosó icas. La espues a no se hace espe a : la misma
Iglesia ca ólica, a la cual, no bas ándole el o midable ins umen o de
dominación de los sac amen os (piénsese solamen e en la con esión au icu-
la ), necesi ó con undi aún más las cosas pa a asegu a su pode :
“Po úl imo, las me a ísicas, é icas y polí icas de A is ó eles, las dis in-
ciones í olas, los é minos bá ba os y el lenguaje oscu o de los escolás-
icos, enseñados en las uni e sidades (que han sido en su o alidad
e igidas y eguladas po la au o idad papal) les si en pa a e i a que
esos e o es sean de ec ados y pa a hace que los homb es con undan el
ignis a uus de la iloso ía ana con la luz del E angelio” (cap. 47).
Na u almen e, las íc imas p e e idas de los sace do es son los jó enes,
cuya azón ellos engañan median e cie as pócimas in elec uales en las
cuales se mezclan la me a ísica a is o élica, los milag os, adiciones, un
sin ín de abusos de la Esc i u a, has a al pun o que los pob es es udian es
quedan ans o mados en unos incapaces. Y así como no sabemos en qué
luga las b ujas p oducen sus hechice ías, sí sabemos que los luga es del
cle o son las uni e sidades, las pon i icias pa a más da os:
“Las ancianas no han de e minado en qué ienda o luga hacen las
hadas sus encan amien os. Pe o los luga es del cle o sabemos sob ada-
men e que son las uni e sidades, cuya disciplina p o iene de la au o i-
dad pon i icia” (cap. 47).
Así pues, la unes a acción del Papado, que no es o a cosa que “el
an asma del allecido Impe io omano que se sien a co onado sob e su
umba”, iene un in alo able apoyo en la ins i ución que él mismo ha c ea-
do, la Uni e sidad, y a pa i de ella se o igina la doc ina polí ica y mo al
con que los minis os salpican a la cul u a. Pe o es a aqua lus alis hipnó i-
ca apes a a A is ó eles y has a an o no se haya des onado al mismo Papa,
nada bueno puede espe a se en ma e ia de eno ación ilosó ica10.
Religiones de baja densidad ilosó ica
Es muy p obable que los mo i os de A e oes pa a admi a a A is ó eles
es én elacionados con azones muy complejas en e las cuales no es á
excluido el asun o delicado de la eligión. La ac i ud a is o élica hacia la
eligión es un poco ambigua, aunque es posible de ec a cie as no as de
ama gu a en e a la mane a popula de elaciona se con lo di ino. La
“mi ología” aludida po A is ó eles hacia el inal del cap. 8 del Lib o Lamb-
da de Me a ísica, o los pasajes ancamen e “maquia élicos” de la Polí ica,
son una cla a indicación de la desa enencia en e eligión y eología al
como él e a una y o a. En e dad, la eología del P ime Mo o es de una
incompa able dignidad cuando es con as ada con la conduc a algo lasci a
de los dioses. Aho a bien, ¿po qué no pod íamos pensa que la eligión en
la cual dice c ee A e oes p esen a los mismos incon enien es que la
g iega en iempos de A is ó eles? El Comen ado pod ía encon a se en e
a una eligión o icial muy poco di e en e, en cuan o a su consis encia, a la