REVISTA ANDALUZA DE ANTROPOLOGÍA.
NÚMERO 6: LOS MOVIMIENTOS SOCIALES Y LA CONSTESTACIÓN AL ORDEN GLOBAL.
MARZO DE 2014
ISSN 2174-6796
[pp. 31-60]
h p://dx.doi.o g/10.12795/RAA.2014.i06.02
Fecha de Recepción: 24-01-2014
Fecha de Acep ación: 03-03-2014
TRAS LAS HUELLAS DEL MAU MAU: MEMORIA,
AMNESIA Y REINVIDICACION DE JUSTICIA
Paz Mo eno Feliu
Uni e sidad Nacional de Educación a Dis ancia (UNED)
Resumen.
En las úl imas décadas muchos an opólogos han u ilizado concep os como memo ia,
su imien o social, gue as coloniales o genocidio. Sin emba go, es os p oblemá icos
concep os solo cob an sen ido cuando es án imb icados en elaciones sociales especí icas.
La e uel a Mau Mau (Kenia colonial, 1952-1959) se ha analizado como una ebelión
campesina, como un mo imien o nacionalis a an icolonial, como una gue a ci il en e
Kikuyu o como una on e a ideológica en e la “ci ilización eu opea” –una ci ilización
en e alamb adas – y “el sal ajismo a icano” –con sus ce emonias de ci cuncisión y
ju amen os.
A pa i de nue os da os e nog á icos, his ó icos y judiciales es e a ículo elaciona el
égimen de e o impues o po el Es ado de Excepción (cas igo de ci iles, iolencia
eje cida con a sus cue pos y c eación de campos de eclusión) con la ausencia
pos colonial de polí icas de la memo ia y la amnesia judicial.
Palab as cla e.
Memo ia, égimen de e o , géne o, su imien o social, mo alidades, genocidio.
Abs ac .
Memo y, social su e ing, colonial wa s and genocide a e concep s which ha e been widely
used by an h opologis s in he las decades. Howe e hese p oblema ic concep s a e
embedded in speci ic social ela ions. Mau Mau Up ising (colonial Kenyia, 1952-1959)
has been analysed as a peasan e ol , as a Kenyian na ionalis and an icolonial ebellion,
as a Kikuyu ci il wa and as an ideological on ie be ween “Eu opean ci iliza ion” –a
wi ed ci iliza ion- and “A ican sa age y” –ci cumcision and oa hing ce emonies.
Using new e hnog aphic, his o ical and judicial da a his pape ela es he egime o
3232
e o unde he B i ish S a e o Eme gency (punishmen o ci ilians, iolence agains
hei bodies, de en ion camps, Kikuyu ci il wa ) o pos colonial lack o memo y policies
and judicial amnesia.
Keywo ds
Memo y, egime o e o , gende , social su e ing, mo ali ies, genocide.
1. INTRODUCCIÓN
La ob a clásica de F. Ya es, El A e de la Memo ia, pa ece ía a p ime a is a es a en las
an ípodas del in e és susci ado en a ias disciplinas, desde los años 80 del pasado siglo,
po unos es udios sob e la memo ia, cuya ecuen e adje i ación –colec i a, his ó ica,
indi idual, cul u al o social– nos indica la al a de acue do en e dis in os especialis as
sob e los dis in os signi icados del é mino, sob e sus campos de aplicación y en úl ima
ins ancia, sob e su es a u o epis emológico.
Decíamos en las an ípodas po que Ya es dedicó su in es igación a cómo el mundo de los
clásicos g ecola inos – an ligado a la o alidad– había esuel o el p oblema de memo iza ,
es deci , qué écnicas y p ác icas con igu aban el palacio de la memo ia en cuyos luga es
imagina ios se colocaban concep os e ideas e bales que les pe mi ían egis a lo que
se que ía eco da ; mien as que nues as sociedades se plan ean la memo ia como
p oblema de es udio, cuando cuen an con un sin ín de medios écnicos pa a gua da
y ep oduci el ecue do, bien sea conse ando las imágenes o las oces mismas, bien
median e una elabo ación esc i a pos e io .
Sin emba go, a pesa de nues a sob edimensión ecnológica, Ya es, al indica nos los
p ime os pasos del a e de la memo ia ecu e a su elación con cie os loci ex e nos,
que le pe mi en, desde la p ime a página de su lib o, si ua la en una dimensión social y
cul u al ligada concep ualmen e al espacio1.
1. La pe spec i a clásica asociaba la memo ia con una dimensión a qui ec ónica del espacio, que
al pe mi i o dena un conjun o de elemen os, posibili a el ecue do. Ya es (1974) comienza su lib o
e i iendo el o igen mi ológico del a e y su ligazón con los luga es: “En un banque e que daba un noble
de Tesalia llamado Scopas, el poe a Simónides de Ceos can ó un poema lí ico en hono de su huésped,
en el que incluía un pasaje en hono de Cas o y Pólux. Scopas dijo mezquinamen e al poe a que él solo
le paga ía la mi ad de la can idad aco dada y que debe ía ob ene el es o de los dioses gemelos a quienes
había dedicado la mi ad del poema. Poco después, Simónides ecibió el mensaje de que dos jó enes le
es aban espe ando ue a y que ían e le. Se le an ó del banque e y salió al ex e io , pe o no log ó halla a
nadie. Du an e su ausencia se desplomó el ejado de la sala aplas ando y dejando, bajo las uinas, mue os
a Scopas y a odos los in i ados; an des ozados queda on los cadá e es que los pa ien es que llega on
a ecoge los pa a su en ie o ue on incapaces de iden i ica los. Pe o Simónides eco daba los luga es en
los que habían es ado sen ados a la mesa y ue, po ello, capaz de indica a los pa ien es cuáles e an sus
mue os”.
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Pe o esul a impo an e no pasa po al o que en el ex o de Ya es, po alejado que pa ezca
de nues as écnicas de egis o ac uales, sea p ecisamen e la memo ia la que pe mi e,
as una ca ás o e, econoce a los mue os, es i ui les su iden idad y que sus amilias
les dedicasen las ce emonias especí icas con las que los an iguos helenos hon aban a sus
di un os: la ligazón que es ablece el mi o de o igen en e memo ia, espacio, iden idad y
des ucción pe sis e en muchos de los es udios ac uales sob e la memo ia.
No hace mucho, en la que se ía una de sus úl imas publicaciones, el clasicis a Jean Pie e
Ve nan (2008) e lexionaba sob e la memo ia, no solo como helenis a acos umb ado
a explica las o mulas con que los aedos ap endían la Odisea, sino ambién cómo la
memo ia de su expe iencia de esis en e con a el gobie no de Vichy di e ía de los ela os
en los que el “en oque his ó ico” daba cuen a de esos mismos sucesos en los que había
pa icipado. Ve nan al dis ingui di e en es planos e i aba la us ación que mos aban
muchos de sus iejos compañe os de la Resis encia que no econocían en la na a i a
p o esional los acon ecimien os que habían i ido, po que “los his o iado es no ienen
la in ención de e i i los acon ecimien os pasados, de esuci a los en su ca ne y en su
sang e pa a que los es igos se econozcan a sí mismos y se sien an, o a ez, conmo idos
y emocionados” (Ve nan , 2008: 30).
La cues ión al y como la plan ea Ve nan es que las memo ias indi iduales de los ac o es,
la memo ia social del g upo –p esen e en las conmemo aciones ins i ucionales, pe o
ambién en películas o en uen es o ales o esc i as– y la memo ia his ó ica, cen ada en
la ob a de his o iado es p o esionales que buscan na a la e dad de un acon ecimien o
his ó ico, gene an memo ias di e en es, ninguna de las cuales es inmu able: “Hay, pues,
una his o ia de la memo ia. Pe o más allá de que es a sea indi idual, social o his ó ica
siemp e es una cons ucción compleja y no una coincidencia inmedia a con un pasado
concluido” (2008: 33).
La e lexión de Ve nan es impo an e po que, en e a quienes acaban po ei ica la
memo ia, su pe spec i a de que las memo ias son plu ales y cambian es nos pe mi e
pa i de que la exis encia de disc epancias es una pa e in eg an e de la dinámica en
que se inse an en las sociedades las dis in as his o ias y polí icas de la memo ia. Así,
po ejemplo, desde el pun o de is a ins i ucional, in e p e a emos que la inclusión
y la exclusión de unos elemen os y g upos en e a o os o ma pa e de los p ocesos
polí icos en que se a iculan qué aspec os del pasado son signi ica i os en el p esen e
y pa a quién. En o as palab as, da emos en ada a una p oblemá ica que puede se
con lic i a y con es ada en unción de las ep esen aciones de las dis in as memo ias
exis en es y en cómo y en qué e enos los dis in os ac o es disc epan sob e lo que desde
el pode se p e ende eco da y ol ida . Las dispu as sob e memo ias con apues as
siemp e ienen o ígenes his ó icos especí icos, como ambién lo son los mecanismos de
ins umen alización polí ica del pasado que u ilicen los g upos en el pode y que pueden
o igina ei indicaciones de jus icia po pa e de aquellos g upos cuyo su imien o social
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se ha excluido de la memo ia: es e ipo de exclusión no ha de en ende se me amen e en
é minos polí icos, sino como una pues a en cues ión de la p opia mo alidad social.
Del mismo modo, la dinámica en e las dis in as memo ias si úa en el p ime plano an o
la p oblemá ica elación en e la his o ia o icial, la his o ia de las dis in as memo ias y el
pode (Olick y Robbins, 1998), como la pe sis encia de na a i as dis in as a las o iciales
que cues ionen la manipulación polí ica o his ó ica que puede hace se o se ha hecho del
pasado.
Como es e iden e no odos los acon ecimien os del pasado sacan a la luz pública la
compleja a iculación en e memo ia y mo alidad. Nos e e imos a si uaciones en las
que se han pe pe ado c ímenes ex ao dina ios come idos o consen idos po el p opio
Es ado –como puedan se los asesina os de ci iles y las ep esalias con a sindicalis as o
a iliados a pa idos polí icos de izquie das as el Golpe de Es ado de F anco, c ímenes
simila es ocu idos du an e la gue a ci il g iega (Mamoulaki, 2012), la pe secución,
o u a y asesina o de los acusados de pe enece al Mau Mau du an e el es ado de
excepción impues o en Kenia desde inales de los años 50 po pa e de las au o idades
coloniales o un sin núme o de c ímenes silenciados come idos en di e sos e nocidios o
genocidios.
En es os casos, independien emen e del iempo anscu ido, las polí icas de amnesia
impiden a los g upos su ido es ol ida las injus icias padecidas. Es en es as si uaciones
donde la con on ación de memo ias se mues a como el único camino a pa i del cual
se pueden ob ene epa aciones. Kleimman, Das y Lock (1997) en la in oducción a su
imp escindible ecopilación de a ículos sob e el su imien o social señalan que “las
ep esen aciones cul u ales del su imien o lo moldean como una o ma de expe iencia
social” (1997: xii), que se ap ende, se compa e o que lle a a con es a las polí icas de
la memo ia ins i ucional que impiden que la jus icia se aplique a las íc imas. Como
dicen en Kenia con un e án muy signi ica i o, “Quien ha sido de o ado con una ue za
injus a, siemp e eg esa á; quien ha sido a ado jus amen e, no ol e á”.
Los po meno es del caso Mau Mau no se habían conocido en su o alidad has a que las
ecien es in es igaciones académicas (po ejemplo las de Elkins y Ande son) cues ionasen
las in e p e aciones his ó icas coloniales y eno asen el in e és po la memo ia de las
íc imas. Ambos his o iado es ue on ambién es igos en la la ga ba alla legal que
inalizó en junio de 2013 con la p omesa de epa a los daños causados a unos 5000
supe i ien es.
Los epo ajes apa ecidos en la p ensa b i ánica sob e el con enido de a chi os sec e os,
sacados a la luz du an e el juicio, han con e ido el pasado colonial del an iguo pa aíso
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de Ka en Blixen en la A gelia del Impe io B i ánico2. Sin emba go, como en an os o os
casos simila es, han enido que pasa más de 60 años pa a que alguna de las múl iples
ins i uciones que adminis an la jus icia, epa ie a una pequeña dosis a quienes habían
su ido más de diez años de iolencia polí ica y sexual.
La cues ión que amos a analiza , in eg ando los a ios ipos y ni eles de memo ia que
han apa ecido en las monog a ías y en los documen os judiciales, es la siguien e. En
sus o ígenes, en los años 50 del pasado siglo, el Mau Mau pa ece su gi como un g upo
ei indica i o –su lema e a “ ie a y libe ad”– de los ag icul o es Kikuyu a quienes las
au o idades b i ánicas habían equisado sus ie as pa a que los colonos eu opeos pudiesen
es ablece en ellas sus g anjas. T as sus p ime as acciones –que indicaban ambién un
con lic o in e no, p óximo a una gue a ci il, en e las éli es y la mayo ía Kikuyu– la
ep esión colonial acaba ía po adicaliza los obje i os del Mau Mau y con e i lo en
un mo imien o casi nacionalis a –aunque nunca log ó la adhesión gene alizada de o os
pueblos que habi aban lo que después se ía Kenia– en busca de la independencia.
Las au o idades impe iales p esen a on3 la gue a con a el Mau Mau como si se a a a
de una on e a imaginada en e la “ci ilización” de los colonos blancos y el “sal ajismo”
de los a icanos. Siguiendo es a me á o a, el “sal ajismo” a icano se e lejaba an o en
la de ensa de la mu ilación geni al emenina, como en el ba uni, ju amen o median e el
que los homb es y las muje es Kikuyu se adhe ían al Mau Mau y, según se mani ies a en
su memo ia, p ome ían ma a a odo colono blanco. La “ci ilización” de las au o idades
coloniales, se exp esa ía en la p omulgación del Es ado de Excepción, que les pe mi ió
eclui bajo alamb adas en la sel a y en las aldeas a la población de a ios dis i os Kikuyu.
2. KENIA COLONIAL: GOBIERNO INDIRECTO, ORDEN TRIBAL Y REBELIÓN
MAU MAU
Como ecien emen e han señalado a ios au o es, el colonialismo no ue un p oceso
gené ico, independien e de las ealidades his ó icas, sociales, económicas, polí icas y
cul u ales de los dis in os luga es y de la o ma de coloniza de las dis in as me ópolis
(Coope , 2005). A pesa de la exis encia de ma ices y a iaciones meno es, podemos
aisla , a modo de ipos ideales, dos g andes ayec o ias que ma can dos clases de
2. El dia io b i ánico The Gua dian ha ag upado en un dossie , de lec u a imp escindible pa a cualquie
pe sona in e esada, los a ículos de Ian Cobain sob e las demandas judiciales p esen adas po algunos
p esos some idos a o u as, iolaciones, cas aciones y abajos o zados. Es e mismo año se ha
condenado po p ime a ez al Es ado B i ánico. En muchos o os ibunales in e nacionales la gue a
con a el Mau Mau se es á eplan eando como un caso de genocidio.
3. En es a in e p e ación y en las polí icas de a acción de aliados Kikuyu con a ios al Mau Mau hab ía
sido muy ele an e el papel del palen ólogo L.Leakey, hijo de unos misione os y que se conside aba a sí
mismo un “Kikuyu blanco”, lengua que hablaba pe ec amen e.
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elaciones di e en es: la de aquellos luga es en los que se habían asen ado g upos es ables
de colonos p oceden es de la me ópolis y la de los países en los que los colonos e an o
inexis en es o no se habían ag upado.
La exis encia de colonos se co esponde con el ipo de colonización que el sociólogo
M. Mann (2009) denomina impe ialismo ecológico, es o es, aquel que se dio en cie as
zonas geog á icas que, po con a con condiciones medioambien ales simila es a las
egiones pobladas po eu opeos, pe mi ían a pe sonas, semillas y animales adap a se
en ese en o no. Cie as egiones de Kenia, al igual que la an igua Rhodesia (Zimbabwe),
Namibia o Sudá ica, con a on con una población signi ica i a y es able de colonos
blancos, que explo aban an o pequeñas p opiedades como ex ensas g anjas bien
comunicadas en e sí, en el caso de Kenia, po la línea de e oca il que unía la cos a
con el lago Vic o ia4.
Los colonos blancos no cons i uían un g upo homogéneo, po que, en su con ex o a icano,
ep oducían las di isiones de clase que egían en la sociedad ic o iana. Había pequeños
g anje os ingleses, cuyo núme o se inc emen a ía después de la I Gue a Mundial, po la
gene osa polí ica de epa o de ie as que el gobie no b i ánico había po enciado pa a que
se es ableciesen en Kenia los mili a es desmo ilizados. A es e g upo, hab ía que añadi
un g upo, ela i amen e nume oso, de emig an es blancos –a ikane s– p oceden es de
Sudá ica y un núme o a iable de pequeños a esanos y negocian es asiá icos.
F en e a las pequeñas g anjas y pequeños come cian es, había un g upo de g andes
explo aciones en las é iles al iplanicies de Kenia Cen al, adqui idas po conocidas
amilias a is oc á icas pa a ins ala allí a los hijos que no he edaban el mayo azgo. La
o ma de ida de es os a is óc a as e a enien es, en g an pa e desc i a po Ka en
Blixen, anscu ía en las g andes mansiones que se habían hecho cons ui , odeados
de obje os lujosos aídos de la me ópolis, mien as las condiciones coloniales les
pe mi ían juga a se g andes seño es, a endidos po una mul i ud de c iados domés icos
a su se icio. Se dis aían con la caza de g andes animales, las euniones sociales en el
4. La impo ancia de es a dis inción –p esencia o ausencia de colonos– adica en su in luencia en los
p ocesos pos e io es de descolonización. Como señala Mamdani, an opólogo especialis a en es e ipo
de p ocesos: “En aquellos luga es donde la mino ía de colonos dispu aban el pode polí ico a la mayo ía
na i a y al pode impe ial –como ocu ió en Sudá ica du an e la gue a de los Boe s, en Kenia du an e
el Mau Mau y en Zimbabwe as la decla ación unila e al de independencia– los na i os log a on la
independencia es a al as lib a una lucha in e na –siemp e ex ao icial y a menudo a mada–. En donde
no había colonos es ablecidos como g upo o sin ei indica el pode polí ico, el pode colonial enía un
mayo ma gen de maniob a pa a dis ingui en e nacionalismo mili an e y mode ado y –al en en a los–
ins umen a la independencia en consonancia con las nociones impe iales de la a monía de in e eses en
el Á ica pos colonial. Es as dos ayec o ias de la descolonización –una a mada y o a no iolen a– e an
el esul ado de dis in os modos de colonización” (Mandani, 2001: 103).
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exclusi o Mu haiga Club de Nai obi, los en edos sen imen ales cosmopoli as o las isi as
de negocios, con pa ada en lujosos ho eles de la capi al que disponían de unas exó icas
p os i u as japonesas (Whi e, 1990ª).
A pesa de que la al a de expe iencia ag ícola de los a is óc a as hizo que la p oduc i idad
– an o de las plan aciones como de las g anjas– siemp e uese muy baja, los dis in os
colonos blancos ac uaban como un g upo de p esión, como una ue za polí ica que
p e endía desplaza a los a icanos pa a log a que las pa es más é iles de Kenia se
ans o masen en un exclusi o “país de blancos”.
Legalmen e, el gobie no colonial (Mamdani, 1996 y 2001) dis inguía y gobe naba
pa a dos cue pos polí icos, el de los colonos, un sis ema polí ico de ciudadanos que
i ían bajo unos códigos legales que les econocían de echos ci iles, obligaciones y una
adminis ación de jus icia y el ibal, un sis ema polí ico de súbdi os, basado en un
código de cos umb es –según su ein e p e ación/in ención colonial– que egía la ida
de los na i os. Es a doble dimensión es el pun o de pa ida pa a comp ende algunas de
las cues iones plan eadas po el Mau Mau.
Aho a bien, el modelo social e a mucho más complejo de lo que pudie a pa ece a
p ime a is a, po que ninguno de los dos bloques a los que se aplicaban las dis in as
acionalidades de gobie no e a homogéneo, sino que cualquie a de ellos enía nume osas
di isiones in e nas, ya uesen de clase, é nicas o de géne o. En o as palab as, el sis ema
eal no cons aba de una sociedad di idida en dos mi ades como si ue an mundos apa es,
uno de colonos y o o de na i os, sino que la Kenia colonial e a una sociedad o mada
po un complejo en amado de di e sas “ ibus” a icanas, como las denominaban
las clasi icaciones o iciales, que enían in e eses an opues os como suelen se los de
ag icul o es y pas o es; una población de inmig an es de o igen asiá ico, g anje os
a ikáne s, colonos b i ánicos o igina ios de clases abajado as, mili a es e i ados,
a is óc a as, misione os y unciona ios coloniales.
Los más de cua en a pueblos na i os de Kenia habían sido di ididos en “ ibus”, a cada
una de las cuales los b i ánicos le habían a ibuido una especialización social que, en
muchos casos, e a consecuencia de la ideología acial de los eu opeos sob e las ap i udes
de los a icanos: según es a clasi icación, los pas o es Masai, enían disposiciones pa a
llega a con e i se en gua dias; los Kikuyu en g anje os; los Luo en p o eso es o los
Kamba en bu óc a as.
Las p opias polí icas coloniales omen a on, pues, una sepa ación é nica y social, que
no solo e a ideológica: las au o idades habían di idido las ie as en que habi aban los
dis in os pueblos en “ ese as ibales”. De es a o ma, log a on “ ese a ” las zonas más
p oduc i as y con mejo clima pa a las g anjas de los colonos, al iempo que e i a on
–con es a máxima del “di ide y ence ás”– que los dis in os pueblos u iesen p oyec os
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polí icos comunes5. De odos los g upos “ ibales” de Kenia, los ag icul o es Kikuyu
ue on quienes más su ie on la colonización: les exp opia on sus ie as pa a que los
blancos es ablecie an sus g anjas en ellas, además de negá seles la posibilidad de cul i a
en nue os luga es. De es e modo, hacia los años 30, la p oduc i idad de las ie as de las
ese as empezó a dec ece , como consecuencia de la sob eexplo ación causada po la
p esión demog á ica. En la ida Kikuyu con e i se en adul os, an o en homb es como
en muje es, exigía el acceso a la ie a y a sus cul i os: los homb es pa a paga el p ecio
de la no ia; las muje es pa a cul i a y abas ece a su amilia.
La única solución que encon a on algunos Kikuyu ue la ocupación de ie as ma ginales
de los colonos, quienes les pe mi ían cul i a las a cambio de que les abajasen las suyas.
Hay que ene en cuen a que los colonos buscaban mano de ob a ba a a pa a omen a
sus in e siones ag ícolas.
El males a gene alizado de los Kikuyu po la “ ie a obada”, se unía a las polí icas
coloniales que buscaban una p ole a ización a iempo pa cial de los campesinos, que
e o zaban con ó denes ales como la eclusión en ese as, el pago de impues os, la
obligación de ene una a je a de iden idad y los lími es al ipo de cul i os: a los Kikuyu
no se les pe mi ía cul i a p oduc os pa a el me cado, sino solo pa a su subsis encia.
2.1. EL GOBIERNO INDIRECTO
El dominio impe ial de la Ingla e a ic o iana descansaba en unas eglas adminis a i as
bas an e simples que seguían el p incipio de que las colonias no se con i iesen en una
ca ga inancie a pa a la me ópolis. En o as palab as, las dis in as adminis aciones de
odo el Impe io enían que busca una explo ación de los ecu sos y un sis ema ibu a io
que pe mi iese a cada uno de los e i o ios coloniales au o inancia se (Elkins, 2005:
7). Cuando se cons uían g andes in aes uc u as –líneas de e oca il, ca e e as,
p oyec os de egadío, e c.– se espe aba que uesen las “bene iciadas” poblaciones na i as
quienes con impues os adicionales –bajo la o ma de abajo en las ob as coloniales y de
asas e impues os especiales– co iesen con los gas os de las ob as.
5. De hecho, Jomo Kenya a, discípulo de Malinowski y p ime p esiden e de Kenia siguió es a polí ica
una ez log ada la independencia y que es el o igen de las g a es y pelig osas desigualdades ac uales:
a o eció que los Kikuyu se es ablecie an en las g anjas que los colonos habían dejado a ás as la
independencia, incluso en aquellas zonas que no pe enecían a su á ea de in luencia, al iempo que
en e a Luos, Masais o Kamba puso en manos Kikuyu la adminis ación, la bu oc acia y odas las nue as
o mas de ob ene iqueza y con ol de los ecu sos.
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De es a o ma la céleb e “ca ga del homb e blanco”6 , componen e undamen al de la
misión ci ilizado a en que se sus en aba la ideología impe ial de los ic o ianos, se
epa ía de mane a desigual en e los eden o es ci ilizados y los a asados sal ajes.
La es uc u a polí ico-adminis a i a del dominio colonial, muy descen alizada,
se basaba en la coo dinación en e es en idades o ganiza i as: la Colonial O ice de
Lond es; la Adminis ación local compues a po un cuad o de unciona ios, educados
en las ins i uciones más eli is as de Ingla e a (en e ellas des aca ían E on, Ox o d y
Camb idge), que ac uaban como agen es de la Colonial O ice en las colonias conc e as
y, po úl imo, el Gobie no Cen al de la colonia, p esidido po el Gobe nado que se
si uaban en e la Colonial O ice y la Adminis ación local.
En ninguna de las es ins i uciones el núme o de unciona ios e a ele ado. Así, po
ejemplo, en la Adminis ación local de la Kenia colonial abajaban unos 80 miemb os
del cue po de éli e pa a adminis a a unos 5 millones de na i os.
En o as palab as, la colonia no solo enía que se au osu icien e económicamen e, sino
que los ó ganos de dominio necesi aban ecu i a los p opios colonizados. Median e el
llamado gobie no indi ec o (indi ec ule), los adminis ado es impe iales ec ea on o
in en a on una o ganización adicional de los “na i os”, ag upados en unas en idades
llamadas “ ibus”, di igidas po “je es”, que debían leal ad a la Adminis ación local que
les había dado un monopolio pa a con ola a su gen e a cambio de man ene el o den,
eclu a abajado es y ecolec a impues os.
2.2. EL ORDEN TRIBAL
La c eación de unos “je es ibales” ha de en ende se como una i upción de las es uc u as
coloniales en una sociedad como la Kikuyu que, has a en onces, había ca ecido de je es.
Desde el pun o de is a polí ico, los Kikuyu habían sido una sociedad acé ala, en las
que las decisiones ex adomés icas las omaba un consejo de ancianos en unión de los
cabezas de los linajes. Las muje es ambién ocupaban un impo an e luga en la ida
pública a a és de sus p opios consejos de ancianas, de sus ce emonias exclusi as y de la
impo ancia que enían como adi inas, p o e isas o sanado as (Shaw, 1995).
Como en muchos o os luga es, el gobie no indi ec o al impone la igu a de los je es
6. La exp esión “Whi e man’s bu den” hace e e encia al amoso poema de R. Kipling, en el que quedan
pa en es los p incipios básicos de la ideología colonial. Los blancos enían que ci iliza a los pueblos
a asados po que cons i uían el agmen o supe io de una je a quía que clasi icaba las llamadas azas
humanas en un o den ascenden e en unción de sus cualidades in elec uales, mo ales y polí icas. Esa
supe io idad acial de los blancos les obligaba a “ edimi ” a los pueblos que po su in e io idad e an
incapaces de egi se a sí mismos o de explo a los inmensos ecu sos pues os a su disposición po la
na u aleza o po la p o idencia. La ideología en que se sus en aba la “ca ga del homb e blanco” con e ía
el dominio y la explo ación colonial en un debe mo al al uis a y desin e esado.
4646
Al u iliza se como elemen o simbólico de las ei indicaciones, el ju amen o dejó de se
una p ác ica en la que se exhibía la solida idad masculina, pa a con e i se en un ac o de
a i mación polí ica en e a las injus icias padecidas que se ap oximaba a las p o es as de
la economía mo al an bien analizadas po E.P. Thompson.
Fo malmen e los ju amen os enían muchos componen es no edosos que e lejaban
cómo el p opio colonialismo es aba de ás de la e o mulación polí ica de las a iaciones
cul u ales: la implicación e impo ancia de las muje es en odo el mo imien o cob a
sen ido si conside amos que las elaciones de géne o es aban cambiando; la Biblia –
además de un puñado de ie a– es aba p esen e en las ce emonias, mos ando la unión
de símbolos p oceden es de dis in as se ies sag adas, como hemos is o en la ci a de
Gakaa a. Po úl imo, no podemos ol ida que las ce emonias suponían un pac o mo al,
po que es imp escindible comp ende que los Kikuyu c eían en el pode del ju amen o.
Un ju amen o, que, po o a pa e, medía la popula idad del nue o mo imien o de
esis encia llamado Mau Mau.
La desa iculación del mode ado KAU supuso un cambio de lide azgo y de obje i os
polí icos. Se había dejado paso a los soldados que e an pa ida ios de la lucha a mada
con a los je es ibales y con a los colonos. Desde la apa ición pública del Mau Mau,
las au o idades coloniales omen a on la di isión exis en e en e la masa de Kikuyu
excluidos y aquellas co es de p i ilegiados que habían su gido en o no a la c eación
de los je es. A su ez, muchos je es ibales, pa a quienes la exis encia del Mau Mau o de
independen is as ponía en pelig o sus in e eses, c ea on sus p opias ue zas policiales
pa a opone se al Mau Mau, de modo que, como señala Ande son “mien as que el Mau
Mau di idió a los Kikuyu, unió a los colonos blancos como nunca lo habían es ado an es”
(Ande son, 2005: 86).
Mien as que la p opaganda siemp e ha p esen ado la gue a como si uese la de los
neg os con a los blancos, la ealidad ue que, según es iman los his o iado es (Ande son,
2005), solo mu ie on 32 colonos blancos y no hubo más de doscien os he idos de los
egimien os del ejé ci o y de la policía es acionados en Kenia. La mayo ía de las íc imas
ue on a icanas: el Mau Mau asesinó a unos 1.800 Kikuyu leales a los b i ánicos, a los
que hab ía que añadi a ios cien os cuyos cadá e es nunca apa ecie on. De hecho, la
p ime a íc ima del Mau Mau se ía Wa uhiu, un impo an e je e ibal, cuyo asesina o
en 1952 ue la causa alegada pa a p oclama el Es ado de Excepción que se ex ende ía
has a 1960.
Ande son es ima que más de 20.000 miemb os del Mau Mau mu ie on en comba e, en
un momen o en que la población Kikuyu e a de ap oximadamen e un millón y medio de
pe sonas. De ellos, más de 150.000 es u ie on ence ados en campos de concen ación,
aunque odo el país se con i ió en uno gigan esco, po que no había mucha di e encia
en e los campos y las aldeas odeadas de alamb adas en las que se obligaba a esidi a
la población (Ande son, 2005: 5-9). En e ab il del 53 y diciemb e del 56, hubo en los
47
ibunales de Kenia 1200 juicios con a el Mau Mau. En ellos se condenó a la ho ca, con
ejecución de sen encia, a 1574 pe sonas.13
3.3. LA FRONTERA ENTRE SALVAJISMO Y CIVILIZACIÓN
La gue a con a el Mau Mau se p esen ó como la lucha de la ci ilización eu opea
en e al sal ajismo a icano. Ideológicamen e pasa ía a se pa e de la ca ga del homb e
blanco: opone se a la esis de los misione os sob e la ablación ilus aba las eacciones
del sal ajismo a icano en e a la misión ci ilizado a de los blancos. Que lo hiciesen
jó enes, como los del KCA, con o mación y es udios eu opeos se in e p e aba bajo es e
mismo p isma: una mues a de que la ci ilización eu opea ansmi ida a los jó enes más
educados e a solo –como se decía– un ba niz supe icial que, si se aspaba, des elaba el
a a ismo a icano.
Los ju amen os ambién se inclui ían en los ela os que ci culaban en e colonos como
o a ilus ación del sal ajismo. Sus ce emonias se ep esen aban como el dominio de la
ba ba ie: la sexualidad imaginada de las muje es que ju aban, la iolencia de las palab as
o el miedo an e un i o maligno. Todos es os elemen os e o zaban el es e eo ipo del
“neg o sal aje”, un p imi i o incapaz de en ende las bondades de la ci ilización.
Uno de los países donde el discu so que p esen aba al Mau Mau como si uese una on e a
imaginada en e la ci ilización blanca y el sal ajismo a icano u o más epe cusión ue
en los Es ados Unidos, po que, según la an opóloga Ca olyn Shaw (1995), se a aba de
una imagen aplicable di ec amen e a los a oame icanos que empezaban a cues iona su
si uación y a busca que se les econocie an sus de echos ci iles. La on e a en e sal ajes–
ci ilizados pasó a se en los medios de los ame icanos blancos de los años cincuen a una
ilus ación de los pelig os que amenazaban a las democ acias occiden ales cuando la
agi ación comunis a conquis aba a las azas in e io es: esa emible íada o mada po
comunismo, aza neg a y sexualidad desbocada.
La pola ización ci ilización–sal ajismo impidió que el público de las me ópolis se diese
cuen a de que es aban an e una gue a e ible que se cebaba en “concen a ” ci iles
en e alamb adas, en la que la o u a, las iolaciones y ejaciones sexuales a homb es y
muje es y el núme o de mue os u ie on un alcance ce cano al genocidio.
4. CONFLICTOS ÉTNICOS, GENOCIDIOS Y CUERPOS DE MUJERES
No hace mucho, la an opóloga Veena Das (2008) se p egun aba en un a ículo qué ocu e
13. Compa adas es as ci as con las de los juicios en A gelia po e o ismo, las de Kenia duplican las
de la colonia ancesa (Ande son, 2005: 7). Tampoco se pod ían compa a con las de o as colonias
b i ánicas, como Pales ina, Malaya o Chip e. Todo es o mien as en el Pa lamen o de Lond es se discu ía
la abolición de la pena capi al. La documen ación de los ibunales de jus icia ha sido magní icamen e
es udiada po Ande son.
48
cuando el “con a o social” se “sexualiza”. La au o a a gumen a que, cuando u ilizamos
modelos de “con a o”, acep amos que el social es ablece un ni el azonable de consenso
en el o den polí ico, mien as que unos acue dos explíci os que Das denomina “con a o
sexual”, lo es ablece en el domés ico.
C eo que la p egun a inicial que se hacía Das es doblemen e ele an e en nues o caso.
En p ime luga , pa a en ende cómo y po qué el con lic o Mau Mau, que cues ionaba el
con a o social igen e en la Kenia colonial, se acompañó de una ees uc u ación de las
elaciones de géne o, debido, en e o os mo i os, a la pa icipación ac i a de las muje es
en los ju amen os, en el ap o isionamien o desde las aldeas a los ebeldes e incluso en su
inco po ación a la gue illa en la sel a.
Pe o ambién es in e esan e aplica las e lexiones de Das al su imien o padecido en los
campos y en las aldeas alamb adas. Como ocu e en muchos o os egímenes de e o ,
g an pa e de la ep esión en los dis in os campos de in e namien o puede insc ibi se en
un p oceso conducen e a deshumaniza a las íc imas, de o ma que los e dugos dejen
de conside a que compa en con ellas la humanidad. (Mo eno Feliu, 2010: 78-79).
En el caso de Kenia el modelo colonial que hacía e a los acusados del Mau Mau como
sal ajes i eden os, les acili ó eno memen e la a ea. Sin emba go hay un aspec o muy
llama i o po su ecu encia: el eje cicio de la iolencia sexual que se mani es aba
en di e sas iolaciones del cue po de los p isione os, an o homb es como muje es.
Siguiendo la esis de Das podemos busca explicaciones en cómo el “con a o social” y
el “con a o sexual”, que en las épocas de paz señalan su p esencia en el ámbi o polí ico
y en el domés ico espec i amen e, pie den su igencia en unos con lic os en los que
cualquie noción de consenso se con ie e en i ele an e, mien as que quienes eje cen
un pode absolu o sob e sus íc imas e minan po sexualiza su dominio.
An opólogos como Joan F igolé (2003) ya habían señalado que una de las ca ac e ís icas
de los genocidios –el a aque o impedi la ep oducción– adap a múl iples o mas: “ma anza
indisc iminada de homb es y muje es, de niños e incluso de no nacidos; ag esiones a los
ó ganos de ep oducción masculinos y emeninos; iolaciones de muje es; esca nio de
la p oc eación; sepa ación o zada y obo de niños; mo alidad ele ada a causa de la
p eca iedad impues a po el ag eso , e c. (F igolé, 2003).
Sabemos que en las di e sas eclamaciones judiciales que ac ualmen e han en ablado
a ios g upos de supe i ien es Kikuyu, la palab a genocidio se empieza a escucha , en
di e sas salas de jus icia, ligada a deli os de iolencia sexual ex ema, como la cas ación
o la iolación. Pe o no amos a en a aho a en una discusión nominalis a o ju ídica
sob e el genocidio, sino a aden a nos en el análisis de cómo la iolencia sexual llegó a
domina odo el p oceso ep esi o de los diez años del es ado de excepción, de o ma
que pa ecie a que si en la paz “el con a o sexual” se es inge al ámbi o domés ico, en la
gue a Mau Mau el pode absolu o “sexualizó” la iolencia.
49
4.1. EL MAU MAU Y LA REESTRUCTURACIÓN DE LAS RELACIONES DE GÉNERO.
Uno de los aspec os menos es udiados del Mau Mau ue el decisi o papel jugado po las
muje es Kikuyu. Louise Whi e, au o a de una excelen e in es igación sob e la p os i ución
en la ciudad de Nai obi, man iene que du an e los años de gue a y ep esión se p odujo
una ees uc u ación de las elaciones de géne o.
En su abajo había seguido –en los años an e io es al es ado de excepción– la
enca nizada campaña de los líde es más adicales del Mau Mau a a o de una supues a
mo alidad domés ica que eelabo aba las elaciones de géne o ideales que supues amen e
ca ac e izaban a la adición Kikuyu. Se oponían a la p os i ución, a que las jó enes que
no acep aban los ma imonios que les había asignado su amilia se escapasen a Nai obi,
o a los ma imonios monógamos en e a la poliginia. Según Whi e, los lide es Mau Mau
habían dedicado más páginas a esc ibi sob e el ma imonio que sob e ningún o o ema.
Po eso, encuen a so p enden e que “en muchos casos, los mismos homb es que en 1950
habían p e endido c iminaliza la conduc a de los homb es que iban con p os i u as o la
de las hijas ugi i as, es años más a de, en la sel a pe mi iesen que las muje es uesen
a madas e insis ie an en los ma imonios monógamos”.
Aunque son escasos los da os que enemos sob e la ida de las muje es en la sel a, los
cambios en las elaciones de géne o ue on an imp esionan es que L. Whi e p opone
sus i ui la c onología habi ual de la gue illa Mau Mau (1952, los lide es se escapan a
la sel a; 1953, di isión del lide azgo en e Dedan Kima hi y S anley Ma hengue; 1954,
se cons i uye en la sel a el Pa lamen o de Kenia; eb e o-ma zo 1955, negociaciones
de endición; oc ub e 1956, cap u a de Kima hi; diciemb e 1956, se ma cha el ejé ci o
b i ánico), po o a e e ida a los cambios en las elaciones de géne o y que se ía algo así:
“diciemb e 1952, los lide es en la sel a; julio 1953, con e encia a a o del ma imonio
monógamo; agos o 1953, las muje es ob ienen s a us de gue e as; ma zo 1954, el g upo
de Ma hengue p ohíbe que se man engan elaciones sexuales en la sel a; ma zo 1955,
Dedan Kiman hi nomb ado p ime minis o en una ce emonia del Pa lamen o Kenia a
y su aman e Wanji u, nomb ada su eina, Caballe os comandan es de Gikuyu y Mumbi”
(Whi e, 1990b:11).
Fue a de la gue illa, an o en Nai obi como en las aldeas, el es ado de excepción ambién
cambió la ida de las muje es, muchas de ellas pe seguidas como miemb os del Mau
Mau. En p ime luga , po que muchas se queda on sin los homb es de su amilia, ya
uese po que es u iesen en la sel a, ya po que es u iesen de enidos. En esos casos las
au o idades y sus colabo ado es buscaban a las muje es pa a que los dela asen o diesen
nomb e de sus con ac os.
Pe o, ambién po que, como miles de muje es Kikuyu habían p o e ido el ju amen o,
se las conside aba sospechosas de se miemb os del Mau Mau, ya uese ac i amen e,
ya como la e agua dia del mo imien o con el enca go de suminis a a la gue illa
50
in o mación, alimen os, a mas o medicinas (Elkins, 2005: 219-225).
La campaña de p opaganda, an impo an e como la mili a , inco po aba “ an asías sob e
la sexualidad a icana” se imaginaban que la sang e mens ual –llamada mon hlies en el
dogma o icial– se inco po aba a los ju amen os, haciéndolos más g a es y sinies os. La
sel a con muje es gue e as, po ado as de a mas, mos aba el sal ajismo de la lucha:
“El Mau Mau, con sus ju amen os, sus asesina os y la ida en la sel a e a, en palab as de
un b i ánico, como si se hubiese bo ado medio siglo de adminis ación y ci ilización”
(Whi e, 1990b:15). Mien as, g an pa e de la campaña b i ánica sob e las muje es gi aba
en o no a las p os i u as14, p esen adas como una quin a columna Mau Mau especializada
en ob ene in o mación de los soldados Kikuyu leales o en as ixia les pa a oba les las
a mas.
4.2. LA SEXUALIZACIÓN DE LA VIOLENCIA
A pesa de que había una campaña de silencio sob e el sis ema concen aciona io de Kenia,
los de enidos de los campos, muchos de ellos in elec uales, log a on esc ibi muchas
ca as que, a eces, median e sobo nos a los gua dianes, log aban sali al ex e io 15. En
odas es as ca as hay un ema ecu en e: el de la iolencia sexual.
La o ma en que se desa olló en Kenia lo que en o a pa e hemos llamado p oceso
de deshumanización de las íc imas (Mo eno Feliu, 2010) seguía un discu so acis a.
Reco demos que según esas doc inas exis en g upos humanos, llamados azas,
cuyos miemb os compa en cie as ca ac e ís icas ísicas y cie os asgos cul u ales e
indi iduales que de e minan sus capacidades in elec uales y sus conduc as mo ales.
Según los nume osos seguido es de esas doc inas, las azas se p esen an o denadas
je á quicamen e, de modo que las si uadas en la escala supe io pueden domina a las
o as. En la ideología dominan e en e los colonos blancos, los b i ánicos, caucásicos,
pe enecien es a la aza supe io , end ían unas ap i udes in elec uales y mo ales
supe io es a azas in e io es, como las de los Kikuyu –neg oides– que i ían según sus
ins in os más p ima ios, el más no able el sexual: “según el mi o eu opeo, los homb es
neg os enían penes de un amaño digno de Ga gan úa y si se les diese la opo unidad,
esos ‘sal ajes’ an bien do ados iola ían a las muje es blancas.” (Elkins, 2005: 208).
14. Algunas au o as eminis as han señalado que esa campaña ambién buscaba minimiza el papel de
las muje es “decen es” en la lucha Mau Mau, al des aca a las p os i u as como gue e as: incluso se decía
que había una o ganización de p os i u as Kikuyu que habían ju ado.
15. Es as ca as iban di igidas a di e sos ibunales, au o idades de la colonia, miemb os del pa ido
labo alis a en Lond es. En ellas se desc iben las a ocidades co idianas, en medio de p egun as sob e la
in ención de los campos que se compa an con los nazis. Es as ca as, muchas en a chi os o iciales, en
compañía de es imonios o ales ecogidos po di e sos in es igado es es una aliosa uen e de da os pa a
sabe lo ocu ido as las alamb adas.
51
Independien emen e de la ideología subyacen e, la deshumanización de las íc imas
pasaba po eje ce o u as no con a el cue po, sino con a la sexualidad sal aje que
le achacaban a esos cue pos, como si la mane a de domina los no uese “social”, sino
“sexual”.
Sabemos de la p o es a cons an e en las ca as con a la humillación sexual a la que se les
some ía, sob e odo a la sodomía (no solo sexo o zado, sino ambién la in oducción en
el ec o de odo ipo de obje os, animales, insec os i os o plan as) que e a habi ual en
los in e oga o ios. Elkins incula es as o u as con el discu so ideológico dominan e
en e los colonos blancos: “El pelig o neg o, la supues a capacidad sexual de los a ones
a icanos ep esen aba una amenaza a la sexualidad de los eu opeos y po ex ensión a
la capacidad eu opea de es ablece y man ene su dominio en las colonias a icanas.”
(Elkins, 2005: 208).
La iolencia sexual eje cida con a los a ones Kikuyu, así como los abundan es casos
de cas ación egis ados, nos emi e a la idea inicial de que los a aques con a el cue po
ep esen aban una sexualización de la iolencia, en la que el pode polí ico colonial
p e endía domina odos los p incipios de la masculinidad Kikuyu: la ie a, las muje es,
sus descendien es, e incluso su p opio cue po.
4.3. EL CUERPO DE LAS MUJERES.
Una de las medidas adop adas du an e el es ado de excepción ue obliga a odos los
Kikuyu u ales a asen a se en aldeas, con la doble p e ensión de ompe la ayuda a las
gue illas Mau Mau que comba ían en la sel a y de aumen a el con ol de los je es
ibales, en cuyas manos queda ían muchos p ocesos de “ ehabili ación” de condenados.
De es e modo, las aldeas, odeadas de alamb adas y igiladas po soldados a mados, se
asimila on a campos de de ención (Elkins, 2005: 237), sob e odo pa a muje es, ancianos
y niños. Reco demos que en Kenia las aldeas se egían po un je e leal a los b i ánicos,
que con aba con una policía mili a pa a impone las medidas del es ado de excepción.
Las ue zas Kikuyu ue on undamen ales pa a que la ep esión se eje cie a en odas
pa es: conocían a la gen e, sospechaban o sabían quiénes podían habe ju ado y quiénes
enían amilia es en la gue illa o p isione os en los campos.
Los colonos con a on con la ayuda de Kikuyus leales a los b i ánicos, que, asimilando la
si uación a la de una gue a ci il (Elkins,2005: 69), ac uaban a eces a ca a descubie a,
mien as que o as, ocul aban su iden idad con un pasamon añas que les pe mi ía
pa icipa en los in e oga o ios y o u as, en ia a la gen e a campos de de ención y
con isca ie as y p opiedades de los de enidos.
Las muje es ambién es aban some idas a un égimen de e o . Residían en sus cabañas
y cul i aban las ie as escasas de las ese as pa a alimen a a su amilia, pe o enían que
ealiza abajos o zados. Cuando había a aques del Mau Mau oda la aldea pe manecía
52
ale a, mien as “in e ogaban” a las muje es en las cabañas o las some ían a cas igos
colec i os.
También, como en el caso de los homb es, la iolencia de soldados, colonos y je es Kikuyu
con sus milicias domés icas se había sexualizado, sob e odo en los in e oga o ios a los
que se eían some idas pa a a e igua si ayudaban a las gue illas en la sel a: “A eces los
Gua dias Domés icos omaban la inicia i a y e o cían y mu ilaban los pechos emeninos
con alica es; in oducían gusanos y i les en su agina y las o zaban a co e desnudas
po el pues o de gua dia lle ando un cubo de exc emen os en la cabeza” (Elkins, 2005:
244).
Du an e los diez años del es ado de excepción las penalidades su idas po las muje es
en las aldeas en poco se di e enciaban del a o dispensado a las eclusas de los campos:
leyendo la li e a u a es imonial da la imp esión de que la di e encia aldea–campo e a
una cues ión de g ado.
Las iolaciones e an co ien es: “A eces homb es, an o blancos como neg os, de las
ue zas de segu idad iolaban jun as, en la misma cabaña, a mad es e hijas” (Elkins,
2005: 247). Al igual que en las aldeas o en los campos masculinos, ambién e an
some idas a iolaciones y ejaciones sexuales: les in oducían en sus cue pos bo ellas,
hue os calien es y o os obje os, sob e odo du an e la ase de in e oga o ios, el llamado
“sc eening”, con el in de que con esasen y dela asen a miemb os del Mau Mau en e su
cí culo de amilia es y conocidos.
Las o u as especí icas pa a las muje es, sob e odo en las sesiones de “sc eening”, se
epi en en los ela os o ales ecogidos po Elkins. Ma ga e , po en onces una jo en a la
que un homb e blanco a quien los Kikuyu apodaban Ka oki –el que llega al amanece –
in e ogó en una cabaña de la inca del colono pa a el que abajaba, le cuen a a Elkin
cómo ue o u ada: “Me p egun ó el núme o de ju amen os que había ealizado, donde
es aba mi esposo, a dónde habían ido mis he manas os [es aban en la sel a]. Desnuda,
me azo a on ho iblemen e, sin impo a les que acababa de pa i , mi bebé u o sue e
de que no le ma a an como al es o. …Apa e de golpea nos, a las muje es nos me ían
hojas y lo es de banano po la agina y el ec o y nos e o cían los pechos con unos
alica es; después de eso una muje con esa ía cualquie cosa pa a e i a el dolo … a los
homb es les e o cían los es ículos con los alica es pa a que con esa an. Después de
que me hicie an ales cosas, les dije odo. Sob e i í la o u a, pe o oda ía hoy sien o el
dolo en mi cue po.” (Elkins, 2005: 68).
También había muje es con sus hijos in e nadas en campos como el de Kami i. La
ans o mación que su ie on en sus encie os como consecuencia de las o u as ísicas
y men ales, en e medades, abajo exhaus i o, p ohibiciones de odo ipo, incluida
la de can a en Kikuyo, la ausencia de higiene, la escasez de alimen os y la angus ia y
p eocupación po sus hijos da ía a las eclusas la apa iencia de “sal ajes”, an que ida po
la ideología de sus pe seguido es.
53
Al igual que en el caso de los homb es, se han log ado esca a algunas ca as que las
muje es de Kami i habían en iado a a ios ibunales de jus icia o a la pa lamen a ia
labo is a Ba ba a Cas le, denunciando su si uación. Como en es a ca a sin echa y sin
i ma encon ada po Elkin en un a chi o: “Los bebés y los niños [es án] subalimen ados.
No les dan su icien e leche y la die a es á desequilib ada. Llo an odo el día. Obligan a
las muje es a que cocinen pa a sí mismas, pe o no les dan la comida su icien e. Hay
muje es que mue en po el a amien o b u al que han su ido en p isión. Hay muchas
en e medades en e las p isione as, ube culosis y i us son las más co ien es. Muchas
muje es han mue o de es as en e medades. Los unciona ios o u an a nues as muje es
y las obligan a con esa cosas que igno an. Empezamos a abaja a las 6 de la mañana y
e minamos a las 7 de la a de. Nos golpean cons an emen e mien as abajamos. Nos
en ían a las g anjas de los eu opeos, si uadas a muchas millas del campo, andando y
co iendo, y golpean a quienes andan despacio, po su mala salud. Se desa iende a los
niños si es án en e mos y mue en como animales.” (Elkins, 2005: 228).
La iolencia eje cida con a las muje es y sus hijos pa ece segui la misma lógica de
des ucción colec i a que hemos is o en el caso de los homb es. Cuando hacia 1960
concluyó o malmen e el es ado de excepción, los homb es que habían es ado ecluidos
en los campos y eg esa on a sus casas, se encon a on un pano ama desolado : aldeas
y asen amien os desconocidos, muchas esposas, pad es, mad es o hijos mue os y
en e ados ue a de las aldeas. Muchas muje es habían enido hijos de sus iolado es,
algunos, los llamados nusu-nusu, eco daban a los colonos blancos; o os, a los ecinos
Kikuyu que habían abajado pa a los ingleses.
Das (2008: 291) sos iene que, en muchos casos de genocidio, las iolaciones de las
muje es ienen un mensaje pa a los homb es de su amilia: la de p oduci hijos bas a dos
como una o ensa con a quienes ienen los de echos legales sob e la descendencia y
como una o ma de des ui los ínculos domés icos que egían el con a o sexual en
iempos de paz: “Las iolaciones en g upo de las muje es, la iolencia ep oduc i a que
asume las o mas de emba azos o zosos o la obligación de ma imonios o zados que
es án p esen es en los p oyec os de limpieza é nica y de genocidio son di e en es o mas
de aniquila comple amen e al o o como comunidad colec i a.”
5. LA CIVILIZACIÓN DE LAS ALAMBRADAS
La eacción b i ánica an e el Mau Mau ue doble: comba i lo mili a men e y comba i
ci ilmen e las maldades del ju amen o. Es e úl imo episodio, encuad ado en el es ado
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de excepción, acaba ía po desencadena la c eación de más de cien campos16 de
in e namien o, eeducación o concen ación, cuya misión –se decía– no e a penal, sino
ci iliza a quienes habían eg esado a los es adios de la ba ba ie. La idea de que los
“sal ajes” Mau Mau no compa ían humanidad con sus enemigos es aba p esen e en los
soldados blancos y Kikuyu leales que des ilaban du an e aquellos años, como ecue da
un homb e de Kiambu: “Des ilaban po la calle p incipal, en ilas y con sus mochilas a la
espalda. El homb e blanco que comandaba g i aba “¿quiénes son los maldi os sal ajes?”.
Los o os soldados blancos y sus aska is neg os espondían: “Mau Mau”. En onces decía:
“¿Cuáles son las ó denes?” Y le con es aban, “ma a los”.
Puede que la c eación de los campos y alamb a las aldeas ep esen ase pa a sus c eado es
“la e dade a na u aleza de la misión ci ilizado a” del impe io. Pe o, la ida as las
alamb adas se asemeja como dos go as de agua a la su ida po los p isione os en los
Gulag y Lage .
Al ins au a se los campos, las au o idades comp oba on que el sec o de los de enidos
al abe izados enseñaban a lee a los anal abe os e o zando sus ei indicaciones. Po
ejemplo, p on o descub ie on que las Biblias que les dejaban los misione os pa a que
eg esasen a la “ci ilización”, se ein e p e aban en cla es ne amen e polí icas, en las que
los padecimien os de los Kikuyu en los campos se asimilaban a los de los Hijos de Is ael.
Como había explicado el Comandan e de Auschwi z en sus Memo ias, la adminis ación
de unos campos en los que es án ecluidos miles de p isione os se sus en a en sabe
aplica los iejos p incipios del “di ide y ence ás”. (Mo eno Feliu, 2010). También en
Kenia se aplica ían es as polí icas. Po una pa e, los di igen es Kikuyu se ían en iados
a los campos más alejados e incomunicados. Po o a, en cada campo se pusie on en
ma cha polí icas que dispe sasen a los p isione os, sepa ándolos según di e sos sis emas
de clasi icación que daban cuen a de su g ado de pelig osidad, de su coope ación con
las au o idades o de su capacidad de einse ción en las aldeas, ambién odeadas de
alamb adas y di igidas, como hemos is o, po los je es Kikuyu que e an leales a los
b i ánicos.
En algunos campos se ideó un sis ema basado en di idi a p isione os en es colo es
básicos: el neg o se aplicaba a la cúpula di igen e (los “ha d co e”); el g is, a mili an es
que habían p onunciado a ios ju amen os; mien as que el blanco deno aba que el
p isione o e a “ ecupe able”17.
16. Hay con o e sias sob e el núme o de campos que llegó a habe en Kenia. La mayo ía de his o iado es
sos ienen que su núme o supe aba el cen ena . Como en o os episodios simila es ha habido una inmensa
des ucción de p uebas que ha impedido consul a la documen ación. Las mismas con o e sias exis en
sob e núme o de íc imas, de miemb os del Mau Mau o de de enidos.
17. En o os campos los é minos e an A “ha d co e” pa a los di igen es, B “old and s upid” y C
“ eclamaible”.
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Una de las enca gadas del campo de Kami i18, donde había más de es mil muje es
eclusas, ideó una clasi icación que inco po aba b azale es o a gollas me álicas pa a que
se econociese la posición en la “je a quía del mal” de las p isione as: así quienes po aban
un único b azale e e an las más in oluc adas o “neg as”; dos pulse as iden i icaban a
las “g ises” y es a las “blancas”. Siguiendo es a misma pau a, las p isione as de Kami i
esidían en dis in as pa es del campo simbolizadas con nomb es de animales: las más
pelig osas, es deci , las “neg as” esidían en la pa e denominada “hienas”; las “g ises
oscu as”, en la pa e llamada “cab a”. El es o de los luga es del campo, donde esidían
las menos “sal ajes”, ecibía los dis in os nomb es que se aplicaban al ganado acuno
según su edad: las g ises, al denominado “ e ne a”; las “g ises cla as”, al llamado “ e ne a
lechal” y las “blancas”, al que enía el nomb e de la aca madu a. Es a asimilación de los
p isione os a la je a quía de animales, siguiendo las clasi icaciones cul u ales Kikuyu, enía
sus e ec os: “Nues a coope ación se hacía equi ale con dis in os animales que enían
signi icados impo an es pa a noso as como Kikuyu. Es o nos i i aba p o undamen e,
po que sabíamos que Mahu u in en aba se in eligen e. P e endía ac ua como si uese
una de noso as, pe o ninguna e dade a Kikuyu se compo a ía como ella lo hacía.”
(Elkins, 2005, 223).
La simbología de los colo es seguía una je a quía ne amen e acis a, en la que un neg o,
equi alen e a sal aje a icano (Mau Mau) pa a llega a la ci ilización end ía que a a esa
dis in os es adios (los g ises) has a con e i se en blanco: pa a se ne amen e ci ilizado
un Kikuyu end ía que se blanco.
Las edadas de Kikuyu sospechosos, su in e namien o, su clasi icación en “blancos, g ises
o neg os” según su p oximidad a la ci ilización de los colonos, los emibles sc eening
o in e oga o ios bajo o u a, la je a quía de campos según sus misiones (cen os de
ecepción, eclusión, abajo, cas igo, pa a muje es, pa a niños o pa a sospechosos de
o os g upos ya uesen Kamba o Masai), así como la u ina bu oc á ica, cada ez más
e icien e y cen alizada, siguió pau as que encon amos en o as si uaciones simila es,
como señala Elkins (2005: 153): “un mic ocosmos en el que he ían las con adicciones
y an agonismos en e las sociedades Kikuyu y eu opeas en Kenia y donde el mundo
as las alamb adas mos ó con oda anspa encia la ca a oscu a del p oyec o colonial
b i ánico.”
De hecho, aho a que con el juicio han salido a la luz algunos de los documen os
celosamen e gua dados du an e odos es os años, en endemos mejo la ca a que en
1957 E ic G i i h-Jones, el iscal gene al de la adminis ación b i ánica en Kenia, esc ibió
18. Ka he ine Wa en-Gash, que se hacía llama Mahu u, e a la hija de un colono blanco que p esumía
de conoce las cos umb es Kikuyu. E a la enca gada de los in e oga o ios y de di e sos aspec os
adminis a i os del campo. Sus ác icas incluían di e sos ipos de o u as como palizas, educción de
aciones y amenazas a los niños que es aban de enidos con sus mad es.