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El papel moderador de la cultura en el proceso generador de satisfacción y lealtad

Medina Molina, Cayetano; Rufín Moreno, Ramón; Rey Moreno, Manuel

Abstract

RESUMEN: El presente trabajo analiza las diferencias en el funcionamiento del modelo explicativo del desarrollo de satisfacción y lealtad por parte del turista entre dos grupos culturales distintos (individualistas con baja aversión a la incertidumbre, y colectivistas con alta aversión a la incertidumbre), así como la posible existencia de variables mediadoras y moderadoras en la relación entre satisfacción y lealtad. Específicamente, el modelo cognitivo-afectivo utilizado contempla el papel jugado por las expectativas ajustadas como mediadoras entre la satisfacción del consumidor y su lealtad. Los resultados obtenidos indican la existencia de diferencias relevantes en el comportamiento de los dos grupos culturales analizados.

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Investigaciones Europeas de Dirección y Economía de la Empresa Vol. 17, Nº 1, Enero – Abril 2011, pp. 057-073, ISSN: 1135-2523 *Departamento de Administración de Empresas y Marketing, Universidad de Sevilla, Escuela Universitaria de Estudios Empresariales, Avda. San Francisco Javier, s/n, E-41018 SEVILLA España, e-mail: [email protected] **Departamento de Economía de la Empresa y Contabilidad, Universidad Nacional de Educación a Distancia, Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Paseo Senda del Rey, 11, E-28040 MADRID España, e-mail: [email protected] ***Centro Andaluz de Estudios Empresariales, Avda Leonardo da Vinci, 6, Ed. CEADE I, E-41092 SEVILLA España, e-mail: [email protected] EL PAPEL MODERADOR DE LA CULTURA EN LA GENERACION DE SATISFACCIÓN Y LEALTAD Medina Molina, Cayetano* Centro Andaluz de Estudios Empresariales Rufín Moreno, Ramón** Universidad Nacional de Educación a Distancia Rey Moreno, Manuel*** Universidad de Sevilla Recibido: 9 de marzo de 2010 Aceptado: 7 de julio de 2010 RESUMEN: El presente trabajo analiza las diferencias en el funcionamiento del modelo explicativo del desarrollo de satisfacción y lealtad por parte del turista entre dos grupos culturales distintos (individualistas con baja aversión a la incertidumbre, y colectivistas con alta aversión a la incertidumbre), así como la posible existencia de variables mediadoras y moderadoras en la relación entre satisfacción y lealtad. Específicamente, el modelo cognitivo-afectivo utilizado contempla el papel jugado por las expectativas ajustadas como mediadoras entre la satisfacción del consumidor y su lealtad. Los resultados obtenidos indican la existencia de diferencias relevantes en el comportamiento de los dos grupos culturales analizados. PALABRAS CLAVE: Expectativas Ajustadas, Grupos Culturales, Emociones, Satisfacción, Lealtad. CLASIFICACIÓN JEL: M31, C31, Z13. THE MODERATING ROLE OF CULTURE IN GENERATING SATISFACTION AND LOYALTY ABSTRACT: The present research focuses on the differences that the tourists’ belonging to two unlike cultural groups –i.e., low uncertainty avoidance individualists versus high uncertainty avoidance collectivists– imposes on the performance of the model explaining the generation of satisfaction and loyalty by tourists. The hypothetical effect of mediating or moderating variables on the relationship between satisfaction and loyalty is also addressed. Specifically the role of consumers’ adjusted expectations as mediating the relationship between satisfaction and loyalty is included in the cognitive-affective explanatory model used in the research. Some results are found that show relevant differences in the behavior of the individuals pertaining to each of the groups considered. KEY WORDS: Adjusted Expectations, Cultural Groups, Emotions, Satisfaction, Loyalty JEL CLASSIFICATION: M31, C31, Z13. 1. INTRODUCCIÓN La satisfacción, conceptualizada como un juicio en el que se incorporan evaluaciones cognitivas y afectivas, es uno de los elementos que mayor atención recibe desde la literatura de marketing debido, entre otros motivos, a que favorece el desarrollo de la lealtad. Aunque existe un marco teórico que trata de explicar la generación de satisfacción y de lealtad basado en elementos cognitivos y afectivos (Rodríguez y San Martín, 2008), persisten dudas en la literatura acerca de la relación exacta entre tales variables y sobre su posible universalidad. Medina Molina, Cayetano; Rufín Moreno, Ramón; Rey Moreno, Manuel 58 ISSN: 1135-2523 Investigaciones Europeas, Vol. 17, Nº 1, 2011, pp. 057-073 Si algunos trabajos señalan la existencia de variables mediadoras entre satisfacción y lealtad (Storbacka, Strandvick y Grönross, 1994), en otros casos el foco se sitúa sobre ciertas características del consumidor que pueden moderar la relación entre ambas variables (Barroso, Martín y Martín, 2007; Bigné, Sánchez y Andreu, 2009; Mittal y Kamakura, 2001). Puesto que la cultura es considerada la “lente a través de la cual los individuos observan los fenómenos” (McCracken, 1986), cabe plantarse la función que pueda desempeñar en los modelos relativos a la satisfacción y lealtad (Klemz, Boshoff y Mazibuko, 2006), ya que interviene como factor moderador en todas las fases de la experiencia de un servicio (Zhang, Beatty y Walsh, 2008). Durante algún tiempo pareció que la globalización que de forma intensiva irrumpió en la historia económica y social de mediados del pasado siglo homogeneizaría los patrones de comportamiento entre las distintas culturas (Craig y Douglas, 2006). Pero lo cierto es que conforme se desarrollan las sociedades, las manifestaciones de las diferencias en los valores y comportamientos asociados a las culturas de pertenencia continúan intensificándose (De Mooij, 2001; Hsieh y Tsai, 2009). Hofstede (1991) define la cultura como el conjunto de creencias, o pautas de comportamiento, compartidas a través de experiencias recurrentes que se transmiten de generación en generación y que afectan al comportamiento de los individuos, distinguiendo cinco dimensiones en las mismas: distancia respecto del poder; individualismo; masculinidad; aversión a la incertidumbre; y orientación al largo plazo. La distancia al poder es el nivel en que los miembros menos poderosos de una sociedad aceptan que el poder se distribuya de forma desigual. En las culturas individualistas las personas se preocupan de sí mismas y de su familia, mientras que en las colectivistas esta labor la realizan los grupos en los que se involucra el individuo a cambio de su fidelidad. La masculinidad, en el presente contexto, implica que los valores dominantes son el logro y el éxito, mientras que para la feminidad son el cuidado de los demás y la calidad de vida. La aversión a la incertidumbre es el grado en el que las personas se sienten preocupadas ante la incertidumbre y ambigüedad: una menor aversión supone que sus miembros tienden a ser más innovadores y emprendedores. Las sociedades orientadas al largo plazo se centran en el futuro, valorando la perseverancia, audacia, capacidad de adaptación y autodisciplina. La validez de tales dimensiones para explicar el comportamiento de los distintos grupos culturales ha sido ampliamente contrastada (De Mooij, 2001). Por otra parte, la cultura influye también en el proceso de formación de expectativas que se desarrolla en los fenómenos de consumo. Desde una perspectiva estratégica, conocer las similitudes y diferencias culturales en la formación de las expectativas de los consumidores puede suponer una ventaja competitiva (Mattila, 1999), puesto que provocan una dispar evaluación del servicio (Donthu y Yoo, 1998; Furrer, Liu y Sudharshan, 2000; Hsieh y Tsai, 2009; Liu, Furrer y Sudharshan, 2001; Zhang et al., 2008), que se puede trasladar a su vez a la generación de lealtad (Nam, 2009). De ahí el interés en investigaciones interculturales orientadas a verificar el papel que desempeñan las expectativas forjadas por el individuo en las teorías sobre la satisfacción (Spreng y Chiou, 2002; Laroche, Kalamas y Cleveland, 2005). El presente trabajo tiene dos objetivos principales. El primero es analizar el posible papel moderador jugado por ciertas dimensiones de la cultura de pertenencia en el proceso generador de satisfacción y lealtad, dentro del marco teórico basado en elementos tanto cognitivos como afectivos del consumidor. El segundo es verificar si las dimensiones de la cultura investigadas moderan la relación entre satisfacción y lealtad, o bien provocan la existencia de variables mediadoras. Para realizar la investigación se han definido en el trabajo dos grupos culturales, resultantes de aplicar en el análisis empírico dos de las dimensiones planteadas por Hofstede (1991), comparándose así el El papel moderador de la cultura en la generación de satisfación y lealtad Investigaciones Europeas, Vol. 17, Nº 1, 2011, pp. 057-073 ISSN: 1135-2523 59 comportamiento de un grupo individualista con baja aversión a la incertidumbre con otro colectivista y con alto nivel de aversión. Es cierto que sacrificar en el análisis las tres dimensiones restantes de la cultura supone una limitación de partida, pero en contrapartida este procedimiento permite una primera aproximación al fenómeno mucho más manejable. Por otra parte, las dos dimensiones elegidas parecen en principio candidatas a influir notablemente en el fenómeno estudiado, y han sido empleadas en trabajos previos (Liu et al., 2001), lo que permite comparar los resultados obtenidos. 2. REVISIÓN DE LA LITERATURA Y PLANTEAMIENTO DE LAS HIPÓTESIS 2.1. La cultura como elemento moderador en el impacto de los elementos cognitivos en la generación de satisfacción y la lealtad La mayoría de los estudios que analizan la generación de satisfacción se basan en el paradigma de la disconfirmación de Oliver (1980), que implica el desarrollo de dos procesos sucesivos consistentes en la formación de las expectativas, con carácter previo al consumo, y posteriormente la disconfirmación de dichas expectativas a través de su comparación con el resultado experimentado tras el consumo del bien o servicio. Durante bastante tiempo, la propuesta teórica del Marketing ha sido que las expectativas ejercen un efecto indirecto sobre la satisfacción a través de la disconfirmación (Rodríguez y San Martín, 2008; Wirtz y Bateson, 1999). Pese a la amplia aceptación y uso que reciben tales planteamientos, Johnson, Nader y Fornell (1996) señalan que no resultan aplicables para el caso de la prestación de servicios complejos y poco frecuentes, ya que los consumidores podrían no recordar sus expectativas previas una vez prestado el servicio (Oliver y Burke, 1999; Pieters y Zwick, 1993). En este contexto se desarrolla el estudio de las expectativas ajustadas, que son aquellas actualizadas a partir de las expectativas previas mediante la nueva información adquirida (Yi y La, 2004). De hecho, existe una limitación metodológica en la medición de las expectativas de los individuos, ya que la observación de los factores generadores de las expectativas sólo puede realizarse tras la prestación del servicio (Rodríguez y San Martín, 2008; Rodríguez, San Martín y Collado, 2006), pero la observación de las expectativas previas requeriría mediciones que habrían de hacerse con antelación a la experiencia de consumo (Johnson, Anderson y Fornell, 1995). Si bien los primeros trabajos que analizaban la relación entre las expectativas ajustadas y la satisfacción concluían su inexistencia (Johnson et al., 1996; Pieters, Koelemeijer y Roest, 1995), posteriormente se verificó que las expectativas ajustadas median el efecto de la satisfacción del consumidor sobre su intención de compra futura (Yi y La, 2004). Por ello, si se pretende incorporar el efecto dinámico de ajuste de las expectativas, éstas pasan de ser un antecedente de la satisfacción a verse influidas por ella. La consideración en el modelo de las expectativas del individuo lleva a preguntase por la influencia de la cultura de pertenencia en la formación de aquéllas. Se ha propuesto una relación positiva entre las culturas con un alto nivel de individualismo y baja aversión a la incertidumbre con mayores niveles de expectativas (Donthu y Yoo, 1998; Furrer et al., 2000), y reacciones más negativas ante prestaciones deficientes del servicio (Liu et al., 2001). También diversos trabajos han verificado que los consumidores pertenecientes a culturas colectivistas presentan menores expectativas (Donthu y Yoo, 1998), y ante un escenario de baja calidad, presentan una mayor satisfacción (Laroche, Ueltschy, Abe, Cleveland y Yannopoulos, 2004), siendo menos proclives a hacer públicas sus quejas y más a desarrollar actuaciones personales ante una prestación Medina Molina, Cayetano; Rufín Moreno, Ramón; Rey Moreno, Manuel 60 ISSN: 1135-2523 Investigaciones Europeas, Vol. 17, Nº 1, 2011, pp. 057-073 insatisfactoria (Liu y McClure, 2001). Si además presentan una alta aversión a la incertidumbre, tienden a alabar en mayor medida la prestación de un servicio con un nivel superior (Liu et al., 2001). También se ha supuesto que las culturas difieren en la forma en que sus miembros experimentan la satisfacción en el consumo. Así, en una cultura colectivista la satisfacción no se basaría tanto en las propias expectativas del consumidor como en las normas del grupo (Spreng y Chiou, 2002). Tanto colectivistas como individualistas parecen confiar en mayor medida en las fuentes de información externas en la formulación de sus expectativas. Pero, comparativamente, mientras las fuentes internas serían más importantes para los colectivistas, las externas lo serían para los individualistas (Laroche et al., 2005). A partir de estas proposiciones encontradas en la literatura, la primera hipótesis del presente trabajo es la siguiente: H1: las dimensiones de la cultura analizadas moderan el impacto de los elementos cognitivos (disconfirmación y expectativas) en la generación de satisfacción y lealtad. 2.2. La cultura como elemento moderador en el impacto de los elementos afectivos en la generación de satisfacción y la lealtad Los modelos explicativos de los procesos de generación de satisfacción y lealtad en el consumo incorporan elementos afectivos, además de los cognitivos (Bigné, Andreu y Gnoth, 2005; De Rojas y Camarero, 2008). El término afecto comprende un conjunto de procesos mentales, entre los que se encuentran principalmente las emociones (aunque también a veces se mencionen otros elementos como el humor o las actitudes). Las emociones surgen de la evaluación de los acontecimientos, o de los propios pensamientos del consumidor, viéndose influidas por el entorno (Bagozzi, Gopinath y Nyer, 1999; Jang y Namkung, 2009; Lee, Lee, Lee y Babin, 2008; Mehrabian y Russell, 1974). Mehrabian y Russell (1974) plantearon inicialmente tres dimensiones para las emociones: activación, agrado y dominación. Pero, debido a que la dominación parece no presentar impacto sobre el comportamiento del consumidor, se acepta el carácter bidimensional de las emociones desde que Russell (1980) propusiera agrado y activación, incidiendo ésta sobre el agrado experimentado (Bigné et al., 2005; Bigné, Mattila y Andreu, 2008; Chebat y Michon, 2003). Mientras que el agrado se refiere al nivel en que una persona se siente bien, alegre o feliz, la activación se refiere al nivel en que se siente estimulada y activa. De acuerdo con la teoría cognitiva de las emociones (Lazarus, 1991), existe una relación positiva entre la magnitud de la disconfirmación de las expectativas, la intensidad de la emoción y la satisfacción del consumidor, actuando las emociones como elemento mediador en este proceso (Wirtz y Bateson, 1999). Por ello, un creciente número de autores señalan que las emociones juegan un papel fundamental en la generación de satisfacción (Bigné et al., 2005; Chebat y Michón, 2003; Yüksel y Yüksel, 2007), incluso favoreciendo o inhibiendo el comportamiento del consumidor (Bagozzi et al., 1999). Por otra parte, se ha propuesto también en la literatura la existencia de relaciones entre las dimensiones de las emociones y la lealtad (Bigné et al., 2008; Jang y Namkung, 2009; Lee et al., 2008). Pese a que las emociones resultan relevantes para todos los grupos culturales, se verifican diferencias entre ellos, ya que difieren en lo que saben, desean, valoran y sienten (Shweder, 2003). El efecto de las emociones sobre las actitudes se relaciona con las percepciones que se tengan sobre uno y los demás, las cuales tienden a variar de forma sistemática entre las diferentes culturas (Aaker y Williams, 1998). El papel moderador de la cultura en la generación de satisfación y lealtad Investigaciones Europeas, Vol. 17, Nº 1, 2011, pp. 057-073 ISSN: 1135-2523 61 Al analizar tales diferencias se debe tener presente también el ámbito de estudio, ya que resultan mayores en aquellas investigaciones que comparan grupos culturales pertenecientes a diversos países (Van Hemert, Poortinga y Van De Vijver, 2007). En todo caso, Hofstede (2001) concluye, por ejemplo, que las culturas caracterizadas por alta aversión a la incertidumbre presentan una mayor expresión de las emociones, aún cuando las experimentan en menor medida (Van Hemert et al., 2007), patrón enfrentado a las normas de las culturas colectivistas de evitar expresiones públicas de las emociones, y de la insatisfacción, actitudes que tendrían la finalidad de mantener la armonía del grupo (Kueh y Voon, 2007; Laroche et al., 2004). No obstante, existen también estudios (Consedine, Strongman y Magai, 2003) que no encuentran diferencias en el comportamiento de las emociones en los diferentes grupos culturales. Por tanto, la siguiente hipótesis de la presente investigación será: H2: las dimensiones de la cultura analizadas moderan el impacto de los elementos afectivos (agrado y activación) en la generación de satisfacción y lealtad. 2.3. Cultura, satisfacción y lealtad La lealtad es una fase adicional en el estado emocional que proporciona la satisfacción, e implica que el cliente satisfecho, que considera recibir un valor superior, repite la compra o el consumo; y, recomienda la empresa a terceros (Barroso y Martín, 1999). El estudio de los elementos determinantes en la lealtad hacia un destino turístico, que es el caso estudiado aquí, se encuentra asociado a elementos propios del destino, además de a la satisfacción experimentada en el mismo (Fuchs y Reichel, 2010). Diversos estudios en el ámbito de los destinos turísticos han verificado que la satisfacción presenta un efecto significativo sobre la lealtad (Chen y Tsai, 2007; Chi y Qu, 2008; Murphy, Pritchard y Smith, 2000; Zabkar, Brencic y Dmitrovic, 2010). Pero, pese a que tal relación puede parecer intuitiva, esta varía de manera significativa bajo diversas condiciones (Lassala, Ruiz y Sanz, 2010), por lo que no podemos considerar que la satisfacción implique directamente la repetición de la visita (Zeithaml, Berry y Parasuraman, 1996). En este sentido se debe tener presente la controversia acerca de si la satisfacción funciona como antecedente a corto plazo, pero no en el medio y largo plazo, en los que es la novedad la variable de mayor impacto (Jang y Feng, 2007), o bien, si ésta afecta en el corto plazo mientras que la satisfacción lo hace en el largo (Bigné et al., 2009). Ya Jones y Sasser (1995) plantearon que no todos los clientes satisfechos se mantienen leales, y Oliver (1999) argumenta que la satisfacción representa solamente un primer paso hacia el desarrollo de la lealtad, la cual puede verse afectada por otros mecanismos. Resulta, por tanto, una condición necesaria pero no suficiente para, en el caso considerado aquí, volver a visitar un destino (Hong, Lee, Lee y Jang, 2009). Este fenómeno se puede deber tanto a la necesidad de incorporar variables mediadoras en la relación entre satisfacción y lealtad (Storbacka et al., 1994), como a que dicha relación se vea moderada por ciertas características del consumidor (Barroso et al., 2007; Bigné et al., 2009; Mittal y Kamakura, 2001). Tal sería el caso del grupo cultural de pertenencia del consumidor, ya que, por ejemplo, en una cultura colectivista la lealtad será, previsiblemente, generada incluso en mayor medida por otros factores que por la propia satisfacción (Spreng y Chiou, 2002). Tratando de recoger estos aspectos del fenómeno estudiado se proponen las siguientes hipótesis: Medina Molina, Cayetano; Rufín Moreno, Ramón; Rey Moreno, Manuel 62 ISSN: 1135-2523 Investigaciones Europeas, Vol. 17, Nº 1, 2011, pp. 057-073 H3: las dimensiones de la cultura analizadas moderan el impacto de la satisfacción sobre la lealtad. H4: las dimensiones de la cultura analizadas provocan que las expectativas ajustadas medien en la relación entre satisfacción y lealtad. 3. METODOLOGÍA 3.1. Trabajo de campo El trabajo de campo se desarrolló en las ciudades de Sevilla (España) y York (Reino Unido) a lo largo del último trimestre del año 2008, mediante un cuestionario suministrado a turistas que se encontraban en el casco histórico de la ciudad. Para poder acceder a los turistas de diferentes nacionalidades el cuestionario estaba disponible en español, inglés y francés. Se obtuvieron un total de 787 cuestionarios válidos, 371 correspondientes a turistas pertenecientes a culturas individualistas con baja aversión a la incertidumbre (Canadá, Estados Unidos y Reino Unido) y 416 a colectivistas con alta aversión a la incertidumbre (Argentina, España y Brasil). York y Sevilla son destinos culturales urbanos que presentan una alta similitud en el comportamiento de los turistas en la generación de satisfacción y lealtad tras su visita (Medina, Rey, Rufín y Watson, 2009). Tabla 1. Ficha técnica del estudio Universo Turistas extranjeros de visita en la ciudad Unidad muestral Turistas extranjeros mayores de 18 años Ámbito del estudio Sevilla (España) y York (Reino Unido) Método de recogida de información Entrevista personal Procedimiento de muestreo Muestreo por cuotas (nacionalidad) Fecha de trabajo de campo Octubre-Diciembre 2008 Error de muestreo (Int. Conf. 95,5%) Colectivistas 4,90% Individualistas 5,19% Para establecer el papel moderador jugado por la cultura, y en línea con trabajos previos (Liu et al., 2001), se seleccionaron dos de las dimensiones planteadas por Hofstede (1991) para clasificar los grupos culturales de pertenencia: individualismo/coletivismo; y, alta/baja aversión a la incertidumbre. De las dimensiones aplicadas, es la de individualismo/colectivismo la que se considera más apropiada y acertada para explicar diferencias entre culturas a partir de las actitudes y comportamientos (Cano, Carrillat y Jaramillo, 2004; Carrillat, Jaramillo y Muelki, 2009). Tabla 2. Valoración de las dimensiones de Hosftede seleccionadas Individualismo Aversión a la incertidumbre Argentina 40 80 Brasil 34 71 Canadá 80 45 España 47 81 EEUU 91 46 UK 89 35 Fuente: adaptado de http://www.geert-hofstede.com/ El cuestionario se componía de escalas tipo Likert con siete posibles respuestas. La medición de los constructos activación y agrado se extraen de Bigné et al. (2005); para la satisfacción se emplea la escala de Oliver (1997); la lealtad se mide a partir de Zeithaml et al., (1996); la escala correspondiente a las expectativas se toma de Murphy et al., (2000); y, la correspondiente a la disconfirmación es la empleada por Oliver y Burke (1999). El papel moderador de la cultura en la generación de satisfación y lealtad Investigaciones Europeas, Vol. 17, Nº 1, 2011, pp. 057-073 ISSN: 1135-2523 63 Tabla 3. Análisis de la validez convergente Grupo colectivista Grupo individualista Carga Error Estándar Carga Error Estándar Disconfirmación (Oliver y Burke, 1999) (Fiab. Comp.= 0,907 AVE=0,620) (Fiab. Comp.= 0,907 AVE=0,620) El atractivo de su entorno natural es mucho peor/mejor de lo que esperaba 0,767 0,029 0,796 0,022 La calidad de vida es mucho peor/mejor de lo que esperaba 0,759 0,027 0,774 0,026 El interés de su patrimonio es mucho peor/mejor de lo que esperaba 0,799 0,021 0,759 0,028 La calidad de sus infraestructuras turísticas es mucho peor/mejor de lo que esperaba 0,803 0,022 0,790 0,021 El número de atracciones de ocio es mucho peor/mejor de lo que esperaba 0,790 0,022 0,808 0,019 Su experiencia es en general es mucho peor/mejor de lo que esperaba 0,807 0,021 0,796 0,027 Expectativas (Murphy et al., 2000) (Fiab. Comp.= 0,905 AVE=0,615) (Fiab. Comp.= 0,908 AVE=0,622) Esperaba que el entorno natural fuera atractivo 0,779 0,024 0,802 0,020 Esperaba que la calidad de vida fuera elevada 0,709 0,040 0,795 0,026 Esperaba que su patrimonio cultural fuera interesante 0,752 0,030 0,776 0,028 Esperaba que sus infraestructuras turísticas fueran de calidad 0,842 0,021 0,759 0,033 Esperaba disfrutar de numerosas actividades de ocio y recreo 0,809 0,024 0,795 0,027 Esperaba vivir una experiencia realmente positiva 0,804 0,022 0,802 0,023 Satisfacción (Oliver, 1997) (Fiab. Comp.= 0,907 AVE=0,662) (Fiab. Comp.= 0,919 AVE=0,694) Esta es una de las mejores ciudades que he visitado 0,731 0,029 0,739 0,028 Estoy encantado de haber visitado esta ciudad 0,773 0,031 0,869 0,018 Fue una buena idea venir a esta ciudad 0,855 0,021 0,879 0,015 He disfrutado en esta ciudad 0,860 0,015 0,869 0,018 No me pesa haber venido a esta ciudad 0,841 0,018 0,799 0,028 Lealtad (Zeithaml, Berry y Parasuraman, 1996) (Fiab. Comp.= 0,918 AVE=0,773) (Fiab. Comp.= 0,933 AVE=0,778) Comentaré cosas positivas acerca de esta ciudad 0,862 0,017 0,890 0,017 Recomendaré esta ciudad 0,856 0,018 0,882 0,015 Animaré a mis amigos y conocidos a venir a esta ciudad 0,871 0,018 0,899 0,015 Volveré a esta ciudad en el futuro 0,845 0,019 0,857 0,017 Agrado (Bigné et al., 2005) (Fiab. Comp.= 0,924 AVE=0,671) (Fiab. Comp.= 0,937 AVE=0,714) El destino me dejó más enfadado/satisfecho de lo esperado 0,803 0,025 0,852 0,015 El destino me dejó infeliz/feliz de lo esperado 0,819 0,019 0,879 0,013 El destino me dejó insatisfecho/satisfecho de lo esperado 0,847 0,018 0,857 0,016 El destino me resultó más triste/alegre de lo esperado 0,780 0,024 0,809 0,020 El destino me dejó más decepcionado/encantado de lo esperado 0,824 0,021 0,849 0,017 El destino me resultó más aburrido/entretenido de lo esperado 0,839 0,019 0,823 0,019 Activación (Bigné et al., 2005) (Fiab. Comp.= 0,902 AVE=0,697) (Fiab. Comp.= 0,912 AVE=0,723) El destino resultó más deprimente/alegre de lo esperado 0,836 0,018 0,845 0,015 El destino resultó más calmado/entusiasmado de lo esperado 0,836 0,014 0,808 0,023 El destino resultó más pasivo/activo de lo esperado 0,826 0,021 0,854 0,016 El destino resultó más indiferente/sorprendente de lo esperado 0,813 0,021 0,892 0,013 Medina Molina, Cayetano; Rufín Moreno, Ramón; Rey Moreno, Manuel 64 ISSN: 1135-2523 Investigaciones Europeas, Vol. 17, Nº 1, 2011, pp. 057-073 El análisis estadístico del comportamiento de los constructos incorporados en el modelo se realizó mediante el desarrollo del Modelo de Ecuaciones Estructurales (SEM) que proporciona la estimación más adecuada y eficiente para series de ecuaciones simultáneas mediante regresiones múltiples (Hair, Anderson, Tatham y Black, 2005; Reinartz, Haenlein y Henseler, 2009), permitiendo especificar las relaciones existentes entre los constructos (modelo estructural) así como la influencia de los ítems que componen cada uno de ellos (modelo de medida) (Sosik, Kahai y Piojoso, 2009). El análisis SEM abarca una amplia familia de técnicas entre las que se encuentra la Partial Least Squares (PLS), que se centra en la predicción de las variables dependientes a través de la maximización de la varianza explicada de las variables dependientes (R2) (Barroso, Cepeda y Roldán, 2010). Esta técnica se apoya en la estimación de mínimos cuadrados ordinarios (OLS) y en el análisis de componentes principales (ACP) habiéndose popularizado debido, probablemente, a las ventajas que presenta frente a las técnicas basadas en la covarianza, como son las exigencias de la distribución de las variables de la muestra, el tipo de variables y el tamaño de la propia muestra (Falk y Miller, 1992). Asimismo, la técnica PLS resulta más adecuada cuando el objetivo del trabajo es más predictivo que confirmatorio, así como cuando se está desarrollando la teoría (Barroso et al., 2010). Finalmente, tal elección se ve reforzada en este caso porque tanto el número de indicadores empleado, como el tamaño muestral, así lo recomiendan (Reinartz et al., 2009). 4. ANÁLISIS Las escalas empleadas responden a la adaptación de escalas validadas en trabajos previos, por lo que se asume su validez de contenido. Tabla 4. Análisis de la validez discriminante Grupo Colectivista Disconf Expec Satisf Lealt Agrad Activa Discon 0,787 - - - - - Expect 0,483 0,784 - - - - Satisf 0,527 0,521 0,814 - - - Lealt 0,493 0,527 0,695 0,879 - - Agrad 0,755 0,475 0,547 0,536 0,819 - Activa 0,686 0,439 0,536 0,501 0,773 0,835 Grupo individualista Disconf Expec Satisf Lealt Agrad Activa Discon 0,787 - - - - - Expect 0,454 0,789 - - - - Satisf 0,612 0,434 0,833 - - - Lealt 0,523 0,493 0,732 0,882 - - Agrad 0,757 0,386 0,627 0,559 0,845 - Activa 0,638 0,326 0,552 0,429 0,765 0,850 La validez convergente se establece a través del análisis de la varianza media extraída (AVE), habiéndose planteado (Fornell y Larcker, 1981) que los valores AVE deben ser superiores a 0,5. Como se puede observar en la tabla anterior (Tabla 4), los valores AVE resultan superiores, pudiéndose aceptar la validez convergente de los constructos relacionados en el modelo estructural. Para establecer la validez discriminante, el valor AVE debe ser superior a la varianza compartida entre el constructo y los demás constructos representados. Para simplificar la comparación, cada elemento de la diagonal principal (raíz cuadrada del AVE) debe ser superior a los restantes elementos de su fila y columna correspondiente – correlaciones entre constructos-, requisito satisfecho en ambas muestras. El papel moderador de la cultura en la generación de satisfación y lealtad Investigaciones Europeas, Vol. 17, Nº 1, 2011, pp. 057-073 ISSN: 1135-2523 65 En el modelo correspondiente a la cultura colectivista con alta aversión a la incertidumbre (Figura 1) se verifica el impacto de la disconfirmación sobre la satisfacción (path=0.243, p<.01), agrado (path=0.321, p<.01) y activación (path=0.686, p<.01). Asimismo se contrasta el impacto de la satisfacción sobre las expectativas (path=0.521, p<.01) y lealtad (path=0.506, p<.01). Por último, se establece el efecto que la activación presenta sobre el agrado (path=0.633, p<.01) y satisfacción (path=0.217, p<.01), rechazándose la relación entre activación y lealtad (path=0.011, p>.01). Asimismo, se rechazan las dos relaciones planteadas sobre la otra dimensión de las emociones: no se verifica la relación entre agrado y satisfacción (path=0.178, p>.01), ni la de agrado y lealtad (path=0.164, p>.01). Por último, se rechaza la relación entre las expectativas ajustadas y lealtad (path=0.181, p<.01). En el modelo correspondiente a la cultura individualista con baja aversión a la incertidumbre (Figura 2) se aceptan la mayoría de las relaciones planteadas. Así, la disconfirmación afecta a la satisfacción (path=0.304, p<.01), agrado (path=0.455, p<.01) y activación (path=0.683, p<.01). Se acepta el impacto de la satisfacción sobre expectativas (path=0.434, p<.01) y lealtad (path=0.578, p<.01), y entre ambas variables (path=0.200, Disconf Expect Satisfacción Agrado Lealtad Activac 0.243* (3.749) 0.521* (10.453) 0.506* (8.991) 0.633* (16.711) 0.217* (2.762) 0.686* (21.291) 0.321* (8.313) Figura 1. Modelo cultura colectivista Fi g ura 2. Modelo cultura individualista Disconf Expect Satisfacción Agrado Lealtad Activac 0.304* ( 4.253 ) 0.434* ( 7.589 ) 0.578* ( 12.010 ) 0.475* ( 10.736 ) 0.205* ( 3.211 ) 0.200* ( 3.569 ) 0.683* (19.269) 0.295* ( 4.323 ) 0.455* ( 10.901 ) Medina Molina, Cayetano; Rufín Moreno, Ramón; Rey Moreno, Manuel 72 ISSN: 1135-2523 Investigaciones Europeas, Vol. 17, Nº 1, 2011, pp. 057-073 JANG, SC. y FENG, R. (2007): “Temporal destination revisit intention: The effects of novelty seeking and satisfaction”, Tourism Management, Vol. 28, pp. 580-590. JANG, SC. y NAMKUNG, Y. 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