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Pensar la Piedra, el Espacio, el Patrimonio. Restauración de la capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Martos (II)

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Pensar la Piedra, el Espacio, el Patrimonio. Restauración de la capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Martos (II)

Author: Quesada-García, Santiago
Publisher: Ayuntamiento de Martos
Year: 2005
Source: https://idus.us.es/bitstreams/cd627a34-7ed5-4368-89bc-2d4048da053e/download
1
LUGARES
En uno de los escasos pá a-
os dedicados po el ilóso o alemán
F ied ich Nie zsche a la a qui ec u a,
man iene lo siguien e: “…En un edi-
icio g iego o c is iano o igina iamen-
e odo signi icaba algo, y cie amen-
e en elación con un o den de cosas
supe io : es a a mós e a de una sig-
ni icación inago able en ol ía el edi-
icio igual que un elo mágico. La
belleza sólo en aba acceso iamen e
en el sis ema, sin me ma esencial-
men e el sen imien o undamen al de
lo inquie an emen e sublime, de lo
consag ado po la p oximidad de los
dioses y po la magia; la belleza a lo
sumo a enuaba el pa o ; pe o es e pa-
o e a po doquie la p emisa. ¿Qué
es pa a noso os aho a la belleza de
un edi icio? Lo mismo que el bello
os o de una muje sin espí i u: algo
así como una másca a.”
Cuando paseo po nues os
cen os his ó icos y obse o el e-
né ico p oceso de sus i ución de su
ejido u bano más humilde y popu-
la , así como el ipo de ac uaciones
que se p oducen sob e lo que no se
demuele, lo conside ado adicional-
men e como pa imonio: con en os,
iglesias, palacios, edi icios his ó icos,
e c., me in ade una p o unda desa-
zón. Nues as an iguas ciudades con-
i man, una y o a ez, la sen encia
de Nie zsche: la belleza de sus edi i-
cios es á quedando educida sólo a la
másca a, a lo isible, a la achada.
Sin emba go, nunca como has-
a aho a ha habido an os é minos
pa a denomina los abajos que se
ealizan sob e el pa imonio: conse -
ación, consolidación, epa ación,
ehabili ación, es au ación, e c. Son
é minos que i emediablemen e su -
gen pa a esponde a nue os signi i-
cados, consecuencia de las múl iples
si uaciones exis en es en el pe iodo
de sob emode nidad en el que nos en-
con amos. Conocidas son ambién
las a duas polémicas que esos con-
Res au ación de la Capilla de Nues o
Pad e Jesús Naza eno de Ma os (II).
Pensa la pied a, el espacio, el pa imonio
San iago Quesada Ga cía
A qui ec o
P o eso de la ETS de A qui ec u a de Se illa
Tex o, Fo og a ías e Ilus aciones
El a qui ec o y p o eso
San iago Quesada con inúa
ocupándose de la es au a-
ción de un edi icio emble-
má ico y que ido pa a los
ma eños: la Capilla de
Nues o Pad e Jesús
Naza eno. En es a ocasión
el au o , ce e o y ameno,
es udia impo an es elemen-
os que quizás pasen
desape cibidos, como el
iempo, el espacio o el uso de
ma e iales adicionales,
pe o que son básicos a la
ho a de a on a la es au a-
ción que de ol e á a la
Capilla su p opia iden idad y
su an iguo esplendo .
En memo ia de . Alejand o Recio Veganzones o. .m.
2
cep os han susci ado y la u ilización
pe e sa que se hace de los mismos.
El é mino “ ehabili ación”,
po ejemplo, se u iliza pa a ende un
de e minado p oduc o inmobilia io
con el alo añadido que la palab a
implica, pe o, pa a cons ui lo, la e-
habili ación se en iende como un ac o
simpli icado, menos exigen e que la
es au ación y aplicable a edi icios me-
no es. Con el i ial a gumen o de que
las iejas edi icaciones no se adap an
a las necesidades ac uales, se esuel e
su dis uncionalidad con ó mulas sen-
cillas y ba a as: i a las, hundi las, a-
cia las o deja que se caigan solas
-como “nada ale, odo ale”, se a -
gumen a-. Una ez lib es de incómo-
dos condicionan es se buscan los es-
quicios en las no mas u banís icas
pa a aumen a edi icabilidades. El e-
jido his ó ico se al e a, se densi ica,
se sa u a y, po úl imo, se camu la, se
jus i ica y se la a la mala conciencia
nihilis a con el nomb e de “ ehabili-
ación”. Lo único que queda en pie,
la achada, queda con e ida en un
is e y ex año ecue do, desp o is-
o de odo signi icado.
El concep o ‘‘ es au ación” se
conside a como algo aplicable a los
monumen os o edi icios de mayo
in e és a qui ec ónico, a ís ico o his-
ó ico. No obs an e, la mayo ascen-
dencia del é mino o del edi icio so-
b e el que se ac úa ampoco ga an i-
za el igo en las ac uaciones sob e
los inmuebles. Sólo hay que eco da
las i e e sibles ob as que se han p o-
ducido ecien emen e en las cubie -
as de la Ca ed al de Jaén, donde se
ha sus i uido, con a gumen os y jus-
i icaciones ca en es de sen ido, pa -
e de la magní ica a mazón de made-
a enacen is a exis en e po una com-
ple amen e nue a.
Los ma e iales de cons ucción
de un edi icio an iguo, aunque no se
ean, ambién son pa e del monu-
men o. Nos hablan del p oceso cons-
uc i o en una e apa de e minada de
su his o ia, apo ándonos una in o -
mación aliosísima. La igno an e y
sis emá ica sus i ución de es os ie-
jos ma e iales, de sus disposiciones y
ensamblajes, de sus écnicas cons uc-
i as en los inmuebles pa imoniales
de nues a p o incia es algo i eme-
diable de lo que nos a epen i emos
du an e muchas décadas.
La jus i icación que, no mal-
men e, se aduce pa a p ocede a es-
as adicales eno aciones de unos
elemen os po o os nue os es que el
ma e ial iejo es á obsole o o en muy
mal es ado y, en segundo luga , que
su epa ación no es iable económi-
camen e. A gumen os que se apo an
sin da os, ensayos o análisis compa-
a i os que los a alen. Es bas an e
usual escucha la exp esión: “cues a
menos hace lo nue o que es au a -
lo”, una ob iedad. Pe o lo que no se
le dice al dueño del inmueble es que
es os iejos ma e iales, que han esis-
ido el paso de los siglos compo án-
dose con una nobleza que se desco-
noce en los ma e iales ac uales, una
ez desmon ados son endidos a e -
ce os a p ecios de an icua io. Du an-
e el p oceso de adap ación del inmue-
ble a las nue as necesidades, la
plus alía de las piezas desmon adas
cambia su ilmen e de manos, pasa del
p opie a io al in e media io de mane-
a g a ui a, aumen ando epen ina-
men e. Los ma e iales de la casa se
ans o man de iejos y obsole os en
an iguos y p eciosos.
Es as ac uaciones ienen como
consecuencia o a más g a e aun. La
sus i ución conlle a la econs ucción
“en el es ilo del edi icio” de las pa es
eliminadas. De mane a que nues os
cen os his ó icos se an con i ien-
do, poco a poco, en pa ques emá i-
cos: las casas sola iegas son aho a
edi icios de pisos con un po al lleno
de escudos; los palacios son ho eles
con habi aciones en los esquicios
más inaudi os; los ayun amien os, edi-
icios de o icinas con achada de pie-
d a. Nada es lo que pa ece. La esen-
cia desapa ece y se con ie e en apa-
iencia.
O o de los p oblemas que
a ec a a las in e enciones sob e el
pa imonio es la compa ibilidad de la
a qui ec u a ac ual y su écnica con la
memo ia del edi icio sob e el que se
ac úa. Tendemos a compa a la a qui-
ec u a his ó ica de nues as ciudades
con los edi icios conside ados canó-
nicos de su época, con lo que, lamen-
ablemen e, nues o pa imonio local
siemp e sale pe diendo. A es a p i-
me a compa ación, supe icial y
banal, se une la idea ilus ada, casi
ap io ís ica, de supe io idad de la a -
qui ec u a con empo ánea sob e las
an e io es. Pa a elaciona a qui ec u-
as de épocas dis in as se oma p es-
ada como ece a uno de los p inci-
pios básicos -y peo in e p e ados- de
la es au ación: la dis inción en e lo
nue o y lo iejo. El esul ado es que
la nue a a qui ec u a acaba imponien-
do su p esencia sob e la ieja a qui-
ec u a, muchas eces de mane a
i e lexi a e i e e sible.
El con encimien o de la in a-
libilidad apa en e de las nue as écni-
cas y ma e iales, la comodidad que
supone su empleo y que, g acias al
g ado de desa ollo y ecnología al-
canzado, somos capaces de hace lo
mejo que en cualquie o o iempo
‘‘...Los ma e iales de cons-
ucción de un edi icio an i-
guo, aunque no se ean,
ambién son pa e del mo-
numen o. Nos hablan del
p oceso cons uc i o en una
e apa de e minada de su
his o ia, apo ándonos una
in o mación aliosísima...”
3
pasado, implica que no se les conce-
da ninguna opo unidad a unas iejas
es uc u as y ma e iales que han p o-
bado de sob a su e icacia y, no mal-
men e, sólo necesi an algo de man e-
nimien o y ca iño.
Es a deso ien ación concep-
ual es posible que sea debida a la ca-
encia, en nues o en o no, de una
enseñanza eglada y especí ica sob e
es au ación e in e ención en el pa-
imonio, lo que implica un descono-
cimien o de las eo ías de es au ación
igen es y, po an o, la ausencia de
una me odología con as ada y igu-
osa. O quizá a la al a de una ges ión
pa imonial cohe en e, de inida y
comp ome ida que es imule la con-
ciencia del pa imonio en nues a co-
munidad, p omo iendo la c eación de
in aes uc u as, emp esas y p o esio-
nales cuya acumulación de expe ien-
cias se aduci ía en especialización.
O quizá no sea más que la consecuen-
cia de la ac i ud nihilis a en nues a
sociedad con empo ánea, desc i a po
Nie zsche en 1879 y ce i icada e-
cien emen e po Gluscksmann: “Des-
uyo, luego gozo y soy; el ‘cogi o’ ni-
hilis a se p e ende au osu icien e.
Hace po que deshace.” An e es e pa-
no ama, sólo cabe e ugia se en la
esponsabilidad pe sonal con uno
mismo.
SENTIDOS
En el complejo eclesial de San-
a Ma a de Ma os asomb a comp o-
ba cuán os es ue zos, cuán as ob as
se han ido concen ando, desde que
ue con e ida de mezqui a en igle-
sia, inco po ándose a la ida de la ciu-
dad, o ganizando su es a us de igle-
sia más impo an e y con i iéndose
en escena io de ac i idades sociales,
i uales y simbólicas de una comuni-
dad.
Apa ece en onces la necesidad
del conocimien o p e io de su his o-
ia, de aquello que ha ido cons i u-
yendo y modi icando la capilla de
Nues o Pad e Jesús Naza eno. Po -
que lo que pe cibimos hoy del edi i-
cio, lo que con emplamos, es sólo un
ins an e, es el momen o ac ual. El in-
mueble es á some ido a un p oceso
de cambio con inuo. Los edi icios
a a iesan el iempo inco po ando el
iempo y, con el iempo, odas aque-
llas ans o maciones que en él se an
deposi ando.
El iempo, condición imp es-
cindible de la a qui ec u a, ac úa len-
amen e, no muy dep isa, pe o con
un i mo in isible y cons an e, en una
doble di ección: po una pa e en uel-
e a los edi icios en un au a mis e io-
sa y los inco po a a la memo ia co-
lec i a; po o a, a minando su soli-
dez, de e io ándolos, al iempo que
los digni ica y ennoblece. Ac ua so-
b e es os edi icios deposi a ios del
iempo, desde el p esen e, in unde
espe o.
Po eso, la a qui ec u a no es
un a e es able: con inuamen e cam-
bia y modi ica los edi icios. Las epa-
aciones, eu ilizaciones y ans o ma-
ciones son pa e del exis i del inmue-
ble que, pe maneciendo, nunca es
idén ico a sí mismo; así es como el
pa imonio de iene en a e colec i o
p oducido po la comunidad a la que
pe enece. Nues a a ea, cuando se
abaja sob e un edi icio his ó ico, es
hace pa en e lo que en él hay de iden-
idad. Es p io i a ia la memo ia del
edi icio. Po que sin memo ia no hay
poesía. Y la memo ia es necesa ia pa a
que el indi iduo con empo áneo pue-
da de ini su iden idad y su p opio
medio: pa imonio, memo ia, iden idad.
‘‘...nues os cen os his ó i-
cos se an con i iendo,
poco a poco, en pa ques e-
má icos: las casas sola iegas
son aho a edi icios de pisos
con un po al lleno de escu-
dos, los palacios son ho eles
con habi aciones en los es-
quicios más inaudi os, los
ayun amien os edi icios de
o icinas con achada de pie-
d a. Nada es lo que pa ece.
La esencia desapa ece y se
con ie e en apa iencia...”
4
La his o ia del siglo ein e no
ha sido jus a pa a la capilla de Nues-
o Pad e Jesús Naza eno. Su iden i-
dad ba oca se ha desdibujado en los
úl imos sesen a años. El ca ác e a e -
ciopelado de sus pa edes, los e ec os
escenog á icos del ambien e o iginal
se han pe dido debido a la sus i ución
de moldu as, pa imen os, e ocos o i-
ginales, a la modi icación de la ilumi-
nación na u al que aho a en a a au-
dales de una mane a insolen emen e
uidosa. Du an e mi es ancia en Roma
comp endí el sen ido de los espacios
en las iglesias. E an oasis de silencio
y paz en mi ad del mundo ex e io aje-
eado, e olucionado, impa able. En
su in e io el iempo se de iene. En
esos espacios es muy ácil ene ex-
pe iencias p ima ias y silenciosas,
como medi a , eza o simplemen e
eencon a se a uno mismo. Las ie-
jas o os nos indican que la capilla de
Ma os e a un espacio pensado pa a
ene es e ipo de expe iencias.
Recupe a el ambien e de es e
luga mís ico, en el que la conc eción
de los ma e iales y la ascendencia del
espacio se puedan undi con el uso
suges i o de la luz, se á uno de los
obje i os de nues a in e ención.
Rep opone la a mós e a de un luga
sag ado, donde a cada uno le sea dado
pe de se y eencon a se en una di-
mensión in e io y en una o ma de
comunicación supe io .
Pa a ello u iliza emos la mane-
a de a a la luz na u al y las supe i-
cies de la capilla con los ma e iales
adecuados. La luc uación de la luz
se á il ada d amá icamen e pa a
c ea in e io es silenciosos y, en un
pun o de e minado, el au a pe dida.
Los nue os ma e iales se u iliza án en
unción del luga , el ac o, el sonido,
el e ec o de la luz, el olo , las dimen-
siones. Todo debe es a elacionado
con el ecue do, con las sensaciones,
con los sen idos, con el p opio luga .
Desa olla emos un mé odo
p oyec ual basado en el abajo pa-
cien e, en el conocimien o y en la do-
cumen ación, con el deseo de p olon-
ga algo más la ida del edi icio con
sus i udes y de ec os. Jun o con la
necesa ia in oducción de nue os ma-
‘‘...En el complejo eclesial
de San a Ma a de Ma os
asomb a comp oba cuan os
es ue zos, cuan as ob as se
han ido concen ando, des-
de que ue con e ida de
mezqui a en iglesia, inco -
po ándose a la ida de la
ciudad, o ganizando su
es a us de iglesia más impo -
an e y con i iéndose en
escena io de ac i idades so-
ciales, i uales y simbólicas
de una comunidad...”
5
e iales, op a emos po man ene la
impe ección de lo exis en e: ejas ie-
jas, made as de pino con sus
escuad ías de o madas, desplomes de
mu os, e ocos a buena is a, g ie as
consolidadas... Se ealiza án in e en-
ciones mínimas, que al e en lo menos
posible las p eexis encias y, sob e
odo, que sean e e sibles, que no ex-
cluyan u u as co ecciones o ec i i-
caciones. Man end emos una ac i ud
que busca á ecupe a , man ene los
an iguos ma e iales y las pequeñas co-
sas que e ocan el paso del iempo, de-
ja que se exp esen de nue o con su
p opia lógica. Conside a emos el iem-
po como un ma e ial de cons ucción
más, que debe á se y hace se isible.
Nues a in e ención in en a-
á se disc e a, una ac i ud que p e-
ende la desapa ición del genio-au o -
a is a de aíces mode nas e ilus a-
das y la ans e encia de la au o ía al
p opio edi icio, donde his o ia, a e y
a qui ec u a se unden en una sola
unidad. Una a ea di ícil y a dua, ya
que hab á que abaja con mode nos
ma e iales y ope a ios que i emedia-
blemen e deja an su imp on a. Es a
ac i ud de disc eción no supone una
enuncia a la a qui ec u a con empo-
ánea, sino que iene que e con la
o ma de en ende la elación en e
la a qui ec u a exis en e y la nue a
a qui ec u a.

6
La isión del mundo que e-
nemos es comple amen e di e en e
a la de o as épocas, nues os mo-
dos de cons ucción ambién, po
an o no iene sen ido copia o -
mas de lo exis en e. El a qui ec o
debe man ene una ac i ud c í ica
en la elación iejo-nue o, siendo
conscien e de que su in e ención
no es más que un eje y des eje en
el apiz de Penélope que son los edi-
icios he edados. La sín esis en e
lo “nue o” y lo “ iejo” no debe se
cons uida sino econocida. Lo ie-
jo se debe adap a a lo nue o y lo
nue o a lo iejo buscando una uni-
dad comple a e in eg ada del edi i-
cio, po medio de la indagación de
soluciones p ecisas, una cuidadosa
elección de ma e iales, in en ando
que el pasado y el p esen e se enla-
cen con i meza y igo .
REGLAS
Teniendo como ondo el an-
e io ace camien o, in e end e-
mos en el inmueble sabiendo que
no exis en ece as únicas aplicables
po igual a odos los edi icios a ís-
icos o his ó icos, pe o ac ua emos
con el igo de unas decisiones que
oman como ma co de e e encia
una me odología que pa e de los
p incipios de in e ención, conse -
ación y es au ación del pa imo-
nio basados en la úl ima ca a del
es au o: la Ca a de C aco ia 2000
(en adelan e: CC 2000). C i e ios
que ga an iza án que los esul ados
de la in e ención sean los más ade-
cuados y que e i a án, en la medida
de lo posible, e o es i e e sibles
o indeseados.
Las sie e eglas o c i e ios de in-
e ención que nos au oimpond emos
en la capilla de Nues o Pad e Jesús
Naza eno pa a p olonga la ida del
edi icio, pa a que pueda ansmi i
de e minadas pe cepciones y sensa-
ciones y pa a que ecob e la iden i-
dad pe dida, se án las siguien es:
1. Tend án p io idad el edi icio, los
ma e iales y écnicas cons uc i-
as exis en es sob e o as consi-
de aciones de índole uncional,
écnico o cons uc i o. Las ob as
debe án se ealizadas básica-
men e po medio de in e encio-
nes basadas en la epa ación, la
consolidación o la es au ación.
(CC. 2000, p o. 1)
2. La plu alidad de alo es del pa i-
monio de la capilla de Ma os y la
di e sidad de in e eses y discipli-
nas que in e ienen en la es au a-
ción equie en la in e ención de
especialis as y su co espondien e
in es igación plu idisciplina cien-
í ica sob e ma e iales y ecnologías
usadas pa a la cons ucción, epa-
ación y/o es au ación de elemen-
os a qui ec ónicos o a ís icos.
Aspec os que debe án se p esc i-
os median e un p oyec o especí-
ico inculado con el p oyec o ge-
ne al. (CC. 2000, p os. 7 y 10)
3. An es de cualquie in e ención
siemp e es necesa io documen a
lo exis en e en la ac ualidad, po
medio de o og a ías, dibujos, c o-
quis, ca as o cualquie elemen o
que deje cons ancia del es ado en
que se ha encon ado, in es igan-
do y desa ollando el conocimien-
o p o undo del edi icio. (CC. 2000,
p os. 2 y 3)
4. Se ealiza á la epa ación con la
mínima in e ención, limi ándose
a in e eni al e ando lo menos po-
sible las p eexis encias. Se ac ua á
con el c i e io de la “impe ección
in eligen e”, es deci , asumi las de-
o maciones y de ec os de los ma-
e iales y elemen os his ó icos,
man eniendo las i egula idades e
imp ecisiones exis en es, no se in-
oduci án ins alaciones en los
mu os an iguos po medio de o-
zas, se e i a án pasos a a és de
áb icas exis en es. (CC. 2000, p os.
6, 7 y 10)
5. Exis i á siemp e compa ibilidad
en e los ma e iales exis en es y
los nue os que sea necesa io em-
plea . Cualquie p oduc o ac ual
que se emplee sob e los an iguos,
pa a su es au ación, conse a-
ción o consolidación, debe á de
e i ica se po medio de ensayos
p e ios en labo a o io. (CC.
2000, p o. 10) Nunca se ac ua á
en es os elemen os o ma e iales
sin el esul ado de los ensayos y
sin la au o ización exp esa del a -
qui ec o. Queda e minan emen-
e p ohibido el uso de mo e os
y ho migones con cemen o
pó land en con ac o con las á-
b icas de pied a exis en es.
6. Se dis ingui án, po medio de una
ma ca o insc ipción de la echa, las
in eg aciones de nue os ma e ia-
les espec o a las pa es o iginales,
con obje o de no alsea la lec u a
del obje o his ó ico. Debe á e i a -
se la econs ucción en “el es ilo
del edi icio” de pa es del mismo.
(CC. 2000, p o. 3)
7. Toda nue a in e ención se á es-
igo de nues o iempo, in eg án-
dola en el edi icio exis en e, sin que
su ace camien o a la ob a esul e
es iden e o iolen a. Las ein eg a-
ciones end án p esen e lo p esc i-
o en los c i e ios gene ales de es-
au ación del pa imonio. Toda
nue a in e ención se á en lo po-
sible e e sible: se debe á p e e y
no exclui la posibilidad de u u as
in e enciones de co ección y ec-
i icación, sin pe judica po es o
al inmueble de la capilla. (CC. 2000,
p o. 10)
Es os c i e ios gene ales se
plasman en soluciones écnicas con-
c e as de inidas en el p oyec o de eje-
cución edac ado al e ec o y que ex-
pond emos en el p óximo a ículo de
es a ilogía dedicada a la es au ación
de la capilla de Nues o Pad e Jesús
Naza eno de Ma os.
7
Con el in de a anza en la con-
se ación del pa imonio desde el
máximo espe o hacia el mismo, la
mayo ía de las in e enciones sob e
ob as de a e o bienes muebles ie-
nen en cuen a el p esen e decálogo,
acep ado po la comunidad cien í ica
a ni el nacional e in e nacional. Sin
emba go, inexplicablemen e, las in e -
enciones en inmuebles o edi icios de
nues o en o no pa ecen exen as de
es as p esc ipciones. P obablemen e
sea debido a ci cuns ancias de ipo
económico, que muchas eces sob e-
pasan las posibilidades de inancia-
ción necesa ias pa a in e eni con la
exigencia de es e decálogo, pe o qui-
zá ambién sea debido a la c eencia
que es os c i e ios de in e ención no
son aplicables a edi icios con alo es
pa imoniales.
I. PREVENCIÓN DEL DETERIORO
De acue do con las ecomen-
daciones de los o ganismos in e -
nacionales, la aplicación de es a-
egias de p e ención del de e io-
o debe se la línea undamen al de
la conse ación de los Bienes Cul-
u ales. Los es ue zos e inicia i as
de in e ención deben concen a -
se p io i a iamen e en la plani ica-
ción, in es igación, aplicación y di-
ulgación de in e enciones de con-
se ación p e en i a, ac uando
p incipalmen e sob e los di e sos
ac o es que, in e ac uando con los
Bienes Cul u ales, con o man su
medio.
II. CONSERVACIÓN CURATIVA
En unción de la p oblemá-
ica de conse ación del pa imo-
nio, pa alelamen e a las ac uaciones
de conse ación p e en i a, se án
necesa ias in e enciones más d ás-
icas de conse ación cu a i a y
es au ación, aplicadas en los ca-
sos más g a es de de e io o que im-
pliquen un iesgo de pé dida i e-
mediable del Bien Cul u al. En es-
os casos, se aplica á una me odo-
logía de in e ención basada en los
c i e ios expues os en es e decálogo.
III. INVESTIGACIÓN INTERDISCIPLINAR
P e ia o pa alelamen e a la in-
e ención, se ealiza á una in es i-
gación in e disciplina cuyos esul-
ados se e leja án en un in o me. El
equipo de abajo es a á in eg ado po
especialis as, a queólogos, a qui ec os
y es au ado es de di e en es especia-
lidades. A pa i de las conclusiones
ob enidas se es ablece án los c i e ios
y la me odología de abajo siguien-
do como pau a gene al el p esen e
p oyec o.
IV. PRINCIPIO DE MÍNIMA INTERVEN-
CIÓN
El p incipio de mínima in-
e ención es de impo ancia as-
cenden al. Toda manipulación de la
ob a implica un iesgo; po an o,
hay que ceñi se a lo es ic amen e
necesa io, asumiendo la deg ada-
ción na u al del paso del iempo.
Deben echaza se los a amien os
demasiado in e encionis as que
puedan ag edi a la in eg idad del
obje o.
Hay que e i a la eliminación
sis emá ica de adiciones his ó icas.
Una eliminación injus i icada o
indocumen ada causa ía una pé di-
da de in o mación i e e sible. En
el caso de que se decida elimina
una adición de es e ipo, debe á jus-
i ica se exponiendo sólidos a gu-
men os. An es de in e eni se debe
ealiza una comple a desc ipción y
documen ación de los elemen os
que se an a elimina , incluyendo
oda la in o mación posible sob e
los mismos. Localizados con disc e-
ción, deben deja se es igos signi-
ica i os de lo eliminado.
V. CONSOLIDACIÓN
La consolidación se ealiza-
á con p oduc os y mé odos que no
al e en las p opiedades ísico-quí-
micas de los ma e iales, ni la es é i-
ca de la ob a, y se lle a á a cabo sólo
donde se p ecise. Cualquie p oduc-
o a emplea se á ensayado p e ia-
men e.
DECÁLOGO GENERAL DE RESTAURACIÓN E
INTERVENCIÓN EN EL PATRIMONIO
8
VI. LIMPIEZA
La limpieza, ya se haga a a-
és de medios mecánicos o quími-
cos, nunca debe al e a los ma e ia-
les que componen la ob a, ni su es-
uc u a, ni el aspec o p imi i o de
la misma. Tiene que se homogé-
nea, no deben admi i se limpiezas
cap ichosas que conduzcan a aca-
bados engañosos o a la ec eación
de alsos his ó icos. Deben u iliza -
se p oduc os de econocida e ica-
cia y, aun así, hay que ealiza p ue-
bas de disol en es localizadas en
zonas disc e as, como se án disc e-
as las ca as que sea necesa io eali-
za , en cualquie caso, de educido
amaño y en si ios poco isibles. La
limpieza no ha de se p o unda en
ningún caso, debiéndose conse a
siemp e la pá ina que imp ime el
paso del iempo en la ob a, así
como los e en uales ba nices an i-
guos, siemp e y cuando es os úl i-
mos no se encuen en an al e ados
que modi iquen el ono o iginal y
di icul en la isión e in e p e ación
de la ob a.
VII. REINTEGRACIÓN
Sólo se ecu i á a la ein e-
g ación cuando sea necesa ia pa a
la es abilidad de la ob a, o de algu-
nos de sus ma e iales cons i u i os;
en aquellos casos en los que con-
cu an ci cuns ancias especiales, la
decisión debe á adop a se po un
equipo p o esional. Siemp e se es-
pe a án la es uc u a, isonomía y
es é ica del obje o con las na u a-
les adiciones del iempo. Son inne-
cesa ias las ein eg aciones cuando
las lagunas, una ez ealizado el p o-
ceso de limpieza, quedan pe ec a-
men e in eg adas en el e ec o c o-
má ico y es é ico del conjun o y no
a ec an a la es abilidad del obje o.
Si es necesa io ealiza ein eg acio-
nes, se de e mina á p e iamen e el
c i e io a segui y la me odología de
abajo, siendo p io i a io el máxi-
mo espe o al o iginal. Siemp e que
sea posible, se ecu i á a cualquie
documen o, g á ico o esc i o, que
apo e da os idedignos del aspec o
o iginal de la ob a.
En cuan o a sopo es y es uc-
u as, en ocasiones es p eciso e ec-
ua consolidaciones o ein eg acio-
nes po p oblemas de es abilidad de
la ob a o de su unción. Dependien-
do de la ampli ud de la laguna a ein-
eg a y de las ca ac e ís icas de la
misma, se u iliza án ma e iales simi-
la es a los o iginales o bien ma e ia-
les sin é icos.
En lo que se e ie e a la pin u-
a y a la polic omía, las ein eg acio-
nes deben jus i ica se, además de lo
expues o, po la ecomposición de la
co ec a lec u a de las mismas. De
acue do con las ci cuns ancias se po-
d á elegi en e di e sas soluciones:
pun eado, ayado, e c. Si las al as, una
ez ealizado el p oceso de limpieza
y consolidación, dejan el sopo e is-
o, de mane a que el ono de és e no
dis o siona el c oma ismo del conjun-
o, no se á necesa io e ec ua ein e-
g aciones.
Toda ein eg ación debe ceñi -
se exclusi amen e a los lími es de la
laguna, se lle a á a cabo con ma e ia-
les inocuos y e e sibles, cla amen e
disce nibles del o iginal a simple is-
a, a una dis ancia p uden e, dejando
especialmen e econocible la ein e-
g ación en las zonas adyacen es al
o iginal. Caso de se necesa ia, la p o-
ección inal se aplica á eniendo en
cuen a las ecomendaciones dadas
po el pe sonal especializado, e i an-
do la al e ación del acabado p imi i-
o y espe ando los es ilos his ó icos.
VIII. INFORME DE INTERVENCIÓN
Finalizada la in e ención se
euni á oda la documen ación gene-
ada en el co espondien e in o me.
Se de alla án los c i e ios y me odo-
logía de abajo adop ados, así como
los p oduc os empleados, localizándose
las zonas donde és os se han emplea-
do e indicándose p opo ciones aplica-
das y nomb e cien í ico de los mis-
mos.
IX. SEGUIMIENTO DE LA OBRA RES-
TAURADA
La conse ación del Bien Cul-
u al no acaba con la in e ención. Es
undamen al p og ama u inas de
con ol y seguimien o de las ob as
es au adas, así como planes de
man enimien o que asegu en su óp-
ima conse ación. Pa a e i a en lo
posible los ac o es de iesgo, se á
necesa io do a , a quienes ienen la
esponsabilidad de ela po la ob a,
de las nociones undamen ales de
conse ación p e en i a y comp o-
me e los en su con ol y man eni-
mien o.
X. UBICACIÓN ORIGINAL
La ob a a ada se á epa ada
en su ubicación o iginal siemp e
que és a eúna las condiciones ade-
cuadas; no obs an e, se e i a á es o
en el caso de que la es au ación haya
sido mo i ada po el mal es ado am-
bien al del luga en que se encon a-
ba, sal o que p e ia, o pa alelamen e,
o a in e ención haya subsanado di-
chos p oblemas y se pueda ga an i-
za la conse ación de dicha ob a.
Es e decálogo, jun o con odas
las Ca as de Res au o ap obadas has-
a el momen o, se encuen an dispo-
nibles en: h p://www.mcu.es/jsp/
plan illa_wai.jsp?id=49&a ea=pa imonio