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Professional Training of Intercultural Educators and Mediators in Spain Formación de educadores y mediadores interculturales en España Pedagogia Oggi / Rivista SIPED / anno XV / n. 2 / 2017 ISSN 1827-0824 © Pensa MultiMedia Editore, Lecce-Brescia This article presents and discusses the origin, development and current situation of the training of intercultural educators and intercultural mediators in Spain. The first section is devoted to introducing the Spanish context of the last decades, characterized by a significant increase in the number of immigrants arriving in Spain. The second section is focused on the characterization of the professional profile of intercultural educators and mediators, particularly in non-university contexts. Sections three and four address the university training offer, providing an overview and commenting on the contributions of a recent European project that has developed intercultural training of professionals, through collaboration between universities and the third sector. Keywords: intercultural educator, intercultural mediator, Spain, migrations Este artículo presenta y discute el origen, desarrollo y situación actual de la formación de educadores y mediadores interculturales en España. La primera sección está dedicada a introducir el contexto español de las últimas décadas, caracterizado por un incremento importante del número de inmigrantes llegados a España. La segunda sección está dedicada a la caracterización del perfil formativo y profesional de educadores y mediadores interculturales, particularmente en contextos no universitarios. Las secciones tres y cuatro abordan la oferta formativa universitaria, ofreciendo una panorámica general y comentando las aportaciones de un reciente proyecto europeo que ha desarrollado formación intercultural de profesionales, mediante la colaboración entre universidades y el tercer sector. Palabras-claves: educador intercultural, mediador intercultural, España, migraciones José González-Monteagudo Profesor Titular de Universidad, Facultad de Educación / Universidad de Sevilla, España Elena Guichot-Muñoz Profesora Contratada Doctora, Facultad de Educación / Universidad de Sevilla, España 325
1. Introducción al contexto español: Migraciones, diversidad y mediación intercultural La situación que vivimos en España en los últimos 15 años sobre los educadores y mediadores interculturales es equivalente, salvadas las distancias, a la que se vivió en Francia y otros países europeos a mediados de los años noventa del pasado siglo, momento en que se comenzaba a desarrollar un creciente interés hacia los procesos de mediación intercultural. Hace dos décadas, a partir de 1995, se formaron los primeros educadores mediadores interculturales en Madrid. Por esa misma época comenzaron en Andalucía las primeras experiencias con personas inmigrantes sobre formación en habilidades interculturales, para que pudieran ejercer como educadores y mediadores interculturales. Estas experiencias pioneras fueron llevadas a cabo por Andalucía Acoge y por la red CITE del sindicato Comisiones Obreras. España ha vivido cambios históricos y demográficos de gran magnitud en la segunda mitad del siglo XX. En efecto, durante la dictadura del general Franco, particularmente entre 1950 y 1975, hubo procesos masivos de emigración a otros países como consecuencia de la pobreza y de la dificultad para encontrar empleo en el país. En las décadas recientes, tras la transición política consagrada por la constitución democrática de 1978, esta tendencia se invirtió, debido a la llegada masiva de inmigrantes, atraídos por el desarrollo económico español y por la calidad de vida de las sociedades europeas. Hay que tener en cuenta que entre 2000 y 2008 llegaron a España casi cinco millones de inmigrantes, lo que provocó que la población del país pasara de 41 a 46 millones. Esta llegada masiva de migrantes provocó un aumento de la diversidad y, en consecuencia, de los conflictos entre la población autóctona y los colectivos de inmigrantes, así como de los conflictos entre los diferentes colectivos de inmigrantes. Esto ha hecho que a partir de los años finales del siglo XX se desarrollen en España nuevas figuras profesionales de educadores y mediadores interculturales. La crisis econó326 Pedagogia Oggi / Rivista SIPED / anno XV – n. 2 – 2017 Formación de educadores y mediadores interculturales en España
mica reciente ha elevado el desempleo y ha provocado el aumento de la pobreza y de la exclusión social. En esta difícil situación, existe una mayor necesidad de los procesos de mediación intercultural en contextos sociales y educativos, para favorecer la tolerancia y resolver potenciales conflictos entre grupos diferentes, que compiten, en mayor medida que antes de la crisis, por acceder a los escasos empleos disponibles y a los recursos y servicios del sector público y asociativo. La población nacida en el extranjero y censada en España en 2012 era de 5.700.000 personas, lo que suponía el 12,1% de la población total (de esta población nacida en el extranjero, aproximadamente un millón poseía la nacionalidad española). Este porcentaje ha bajado en España en los últimos años. En 2016, la población migrante ya solo representaba el 9,6% del total residente en España, debido a la recesión económica y al aumento del desempleo (Encuesta de Población Activa, 2016). En este contexto emergen en el mundo académico especializaciones que tratan de suplir las necesidades estructurales del país. Es relevante mencionar que fue precisamente a finales de los noventa cuando empezamos a asistir “a una transición de la figura del ‘educador especializado’ [...] a las del educador de calle o el educador familiar, para llegar finalmente a la consolidación de la figura profesional del educador social” (DeJuanas, Limón y Melendro, 2014, p. 92). Desde el período de transición política hasta inicios del siglo XXI, se va consolidando esta nueva figura que tiene su reconocimiento oficial con la aprobación del “Real Decreto 1420/1991, de 30 de agosto, del Título Universitario Oficial de Diplomado en Educación Social” (De-Juanas, Limón y Melendro, 2014, p. 93), auspiciado y respaldado por las Facultades de Educación (Limón, 1992). Más tarde, tras el proceso de Bolonia (1999), se crearán el Grado de Educador Social y el Grado de Intervención Socio-comunitaria, cuestión que se ampliará con detalle más adelante. La concretización de la figura de “educador o mediador intercultural”, sin embargo, no aparece como tal hasta el año 2007, con la incorporación del perfil de “mediador comunitario” al catálogo de formación reconocida por el Instituto Nacional de las Cualificaciones”. No obstante, en documentos relevantes como el Primer Plan de Ciudadanía e Inmigración 2005-2008 de Cataluña, elaborado por la Secretaría de Inmigración, ya se menciona la necesidad de incorporar esta profesión para resolver situaciones conflictivas nacidas de una nueva realidad social: “los servicios facilitadores de comunicación no han llegado a todos los sectores ni a todo el territorio, y todavía no está claro qué tipo de servicios son necesarios: mediación intercultural, traducción, etc.” (Vargas-Urpi, 2013, p. 132). Ahora bien, como paso previo al comentario sobre el perfil formativo 327 José González-Monteagudo, Elena Guichot-Muñoz / Interventi e Prospettive
y profesional de los educadores y mediadores interculturales, destacamos los siguientes componentes de la mediación intercultural que revelan una serie de funciones específicas de esta figura: acompañamiento en las primeras fases de la instalación en España; aprendizaje del español; formación de los adultos inmigrantes; escolarización e integración educativa niños y jóvenes inmigrantes; búsqueda de vivienda; asesoramiento legal; orientación laboral y búsqueda de empleo; servicios de traducción y acompañamiento en ámbitos institucionales y administrativos. 2. Formación y profesionalización de educadores y mediadores interculturales: Evolución y situación actual Como cuestión inicial, tenemos que aclarar a los lectores italianos y de otros países europeos que, en general, en España, el término “mediador intercultural” tiene un contenido muy amplio, por lo que en bastantes ocasiones este término equivale, también, al de “educador intercultural”. Al tratar de identificar la formación de un profesional, tenemos que aludir a los perfiles más comunes que detentan las personas que realizan dicha labor concreta. En el caso de los educadores y mediadores interculturales, la cuestión es difusa, puesto que estas figuras profesionales nacen en un contexto determinado y toman características de diversas ocupaciones del ámbito social, incluyendo las figuras profesionales del pedagogo, del educador de adultos, del trabajador social y, sobre todo, del educador social (Terrón-Caro et al., 2015; Vallés-Herrero, 2011). A lo largo de las últimas décadas se ha desarrollado un esfuerzo importante para consolidar la mediación intercultural como ámbito profesional autónomo. En concreto, Richarte Vidal y Díe Olmos (2008) proponen una división por etapas de la evolución de esta figura dentro de España: – Una primera de origen o génesis, entre 1994 y 1997. Entre los puntos positivos podemos señalar la referencia sociocultural relativa tanto a población inmigrante como a población gitana, a minorías alóctonas y autóctonas; y la pluralidad de entidades promotoras (organizaciones no gubernamentales, entidades de profesionales, universidades, y Administraciones, especialmente las municipales). Entre los puntos débiles hay que insistir en la vinculación predominante, aunque no exclusiva, entre mediación intercultural e inmigración; ello muestra cómo el desafío de las migraciones es afrontado con el potencial de la mediación, pero también pone de manifiesto que no se percibe la necesidad de mediación intercultural para el conjunto de la población y en 328 Pedagogia Oggi / Rivista SIPED / anno XV – n. 2 – 2017
el conjunto de la sociedad, haya o no inmigrantes; y en la mayoría de experiencias la práctica y la acción mediadora iban muy por delante de la fundamentación conceptual e incluso de la necesaria formación. – Una segunda etapa de desarrollo, entre 1998 y 2002. En la que se amplió el número de proyectos y servicios, creció el número y la calidad de los cursos, se publicaron los primeros libros, se diseñaron y pusieron en marcha las primeras especialidades y cursos de postgrado en las universidades, se comenzó a incorporar la mediación intercultural en planes autonómicos y municipales de inmigración e integración, se amplió el número de comunidades autónomas que apostaban por la mediación intercultural, etc. Al final de este periodo se formó el Grupo Triángulo, cuya importancia en el ámbito de la MI española es bien conocida por todos. – Una tercera de expansión, entre 2003 y el momento presente. En la que podríamos hablar de eclosión, «boom» e incluso moda y que se caracteriza por la fuerte y acelerada ampliación, extensión, crecimiento e intensificación de los equipos y entidades incorporadas al movimiento de la mediación intercultural. Finalmente, parece que ahora comienza a abrirse otra etapa en la que comienza a definirse el perfil profesional con más precisión y convergencia y a reclamarse un reconocimiento profesional, institucional y social acorde con las funciones desempeñadas por la nueva figura profesional asociada a la MIS. (Richarte Vidal y Díe Olmos, 2008, pp. 148-149). Dentro de esta tercera “ola”, detallamos a continuación cómo se materializa este esfuerzo en realizar el primer paso para conseguir este reto: definir el perfil específico de este nuevo campo. Dentro del Laboratorio de Estudios Interculturales de la Universidad de Granada, García, Granados y Martínez desarrollaron el Proyecto EQUAL-Arena, donde debatieron ampliamente sobre esta cuestión. Uno de los apartados más interesantes de esta investigación es el que precisa los requisitos de las formaciones en mediación intercultural a nivel europeo, en el que se subraya la necesidad de conocer otras lenguas o haber tenido relación con los lugares de trabajo; incluso en algún caso se solicita ser inmigrante o “ser de un determinado grupo étnico” (García-Castaño, Granados-Martínez y Martínez-Chicón 2006, p. 11). Ahora bien, tras estas generalizaciones, tal y como advierten los promotores del proyecto EQUAL, se esconden algunos extremos que dificultan la profesionalización de este sector, como la confusión entre traductor lingüístico y mediador, o entre mediador y extranjero, que deben resolverse con la suma de otras características fundamentales: la 329 José González-Monteagudo, Elena Guichot-Muñoz / Interventi e Prospettive
330 Pedagogia Oggi / Rivista SIPED / anno XV – n. 2 – 2017 neutralidad, la capacitación en habilidades y características personales, y la adquisición de contenidos tratados desde una “perspectiva relativista y no etnocéntrica del conocimiento del otro y de la alteridad” (García-Castaño, Granados-Martínez y Martínez-Chicón, 2006, 12). Finalmente, estos llegan a las mismas conclusiones que ya apuntaba Margarit CohenEmérique hace dos décadas: Hay una exigencia que es fundamental, y es que el mediador -sea hombre o mujer, autóctono o inmigrante, de primera o segunda generación, hijo de un matrimonio mixto o habiendo vivido en el extranjerodebe, además de su neutralidad y de la confianza que en él ha de depositar la comunidad, haber experimentado la interculturalidad en sí mismo y debe estar sensibilizado al mestizaje cultural que le ha llevado a construir una identidad formada por múltiples experiencias (M. Cohen-Emérique, 1997, cit. en Mora-Villarejo, 2016, p. 80). No obstante, respecto a estos tres últimos rasgos, se abre un amplio debate que pone en tela de juicio, en primer lugar, la necesidad de posicionarse en caso de desigualdad de acceso al poder de alguna de las partes. La polémica en torno a la neutralidad se explicita en los estudios que apuntan a la habilidad negociadora de esta figura (Iglesias-Ortuño, 2015). En cualquier caso, las controversias teóricas acaban desembocando en un perfil más o menos similar. Esto se refleja en las reflexiones sobre la práctica mediadora de Llevot, que realizó investigaciones cualitativas en las que participaron educadores interculturales y analizó muchos de los interrogantes que se descubren tras la definición de este perfil. Esta autora confirma las cualidades ya mencionadas, añadiendo “la defensa y promoción de los usuarios, la facilitación de la comunicación, la orientación y el acompañamiento a los usuarios, el refuerzo personal de los usuarios, la dinamización comunitaria” (Llevot, 2002, p. 135). Por otro lado, una de las cuestiones más repetidas en los debates en torno a la formación de educadores y mediadores interculturales es la vinculación con el ámbito del voluntariado, hecho que en ocasiones ha dificultado el acceso a la profesionalización. No obstante, hay que advertir que principalmente son las organizaciones no gubernamentales las que han contribuido de manera ejemplar en el desarrollo de la formación de educadores interculturales a través de la propia oferta de voluntariado, y de la creación de manuales que sistematizan la práctica que en un principio surgió de una necesidad urgente. La mayoría de ejemplos se desarrolla en lo que Cohen-Emérique denomina la segunda ola de expansión de la mediación intercultural, entre los que se puede mencionar la colaboración
entre el grupo catalán “Desenvolupament comunitari” y la Federación “Andalucía Acoge”, cuyo trabajo conjunto desembocó en la publicación de un libro esencial para la profesionalización de educadores y mediadores interculturales: Mediación intercultural: una propuesta para la formación (Bermúdez, Prats y Uribe, 2000). Como podemos comprobar, finalmente los primeros atisbos de formación están basados en la experiencia y el trabajo, por lo que no es extraño que nos encontremos inicialmente con ofertas formativas no universitarias, que no profundizan tanto en la reflexión teórica sino en el “saber hacer”. De hecho, la Clasificación Nacional de Ocupaciones de 1994 no recogía ninguna referencia a la mediación como ocupación laboral, panorama que cambió en 2007. En este sentido, desde el punto de vista oficial, la única información que conocemos sobre formación profesional específica (diferente de la formación universitaria de postgrado) se refiere a la cualificación profesional sobre “Mediación comunitaria” (dentro de la familia profesional de “Servicios Socioculturales y a la Comunidad”), aprobada por el gobierno español en 2007, bajo la supervisión del “Instituto Nacional de las Cualificaciones” (INCUAL), dependiente del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, tal y como reseñamos anteriormente. Se trata de un curso de 420 horas, con nivel de cualificación tres (en una escala de 1 a 5). La competencia general consiste en gestionar alternativas para la resolución de conflictos entre personas en el ámbito comunitario, aplicando estrategias y procedimientos de mediación, facilitando y generando actuaciones que faciliten la prevención de los conflictos. Las competencias específicas son las siguientes: identificar características y necesidades del contexto social; prevenir conflictos entre personas y colectivos sociales; organizar e implementar la gestión de conflictos; realizar el seguimiento y difusión de la mediación como vía para resolver conflictos; incorporar la perspectiva de género en los proyectos de intervención social. La labor de la mediación prevista en esta formación se desarrollará en servicios de atención al ciudadano y de mediación, instituciones públicas y privadas (particularmente en el ámbito regional y municipal), y asociaciones y fundaciones. 3. Formación universitaria de educadores y mediadores interculturales: Análisis y comentario sobre la oferta formativa de posgrado En primer lugar, hay que mencionar el contexto español de creación de un título de grado universitario dedicado a la figura profesional del educador social. En efecto, tal y como se puntualizó anteriormente, en 1.991 se creó 331 José González-Monteagudo, Elena Guichot-Muñoz / Interventi e Prospettive
oficialmente el título universitario de Diplomado en Educación Social. Este título inicialmente fue de tres años, pasando a ser de cuatro años tras la integración de España en la reforma europea de la educación superior, conocida como proceso de Bolonia. Este título universitario de grado ha concentrado la oferta formativa en educación dirigida a los sectores no escolares: educación de adultos, educación especializada, desarrollo comunitario y educación de calle, animación sociocultural, pedagogía del ocio y programas para la inclusión social (Vallés-Herrero, 2015, pp. 11-27). El grado de Educación Social tiene un perfil curricular generalista, aunque varias universidades han creado especializaciones en la fase final de los estudios, para responder a demandas de los campos profesionales mencionados más arriba o incluso de ámbitos emergentes. El acelerado cambio social, el aumento de la diversidad y la llegada masiva de inmigrantes han ido haciendo necesario mejorar la oferta formativa sobre mediación intercultural, para garantizar una formación de calidad de profesionales que puedan desempeñarse de manera adecuada en los nuevos contextos creados por una sociedad multicultural, plural y diversa. Esto explica que la oferta universitaria dirigida a formar educadores y mediadores interculturales se encuentre concentrada en los posgrados, particularmente en los masters. Desde hace aproximadamente quince años existe una creciente oferta formativa de postgrados universitarios orientados a la formación de educadores y mediadores interculturales, aun cuando en ocasiones las ofertas formativas no mencionan de manera explícita el término mediación intercultural, o bien incluyen la mediación como una temática de la formación, junto a otras. Entre las principales ofertas formativas, destacamos: – Master en Mediación social e intercultural (Universidad Autónoma de Madrid). Este master fue creado en 2.001 por el profesor y mediador Carlos Giménez Romero, gran pionero de la mediación intercultural en España. Hace varios años cambió el título de esta formación, al ofrecer un Master en Inmigración, Refugio y Relaciones Intercomunitarias. También existen los cursos de Experto en Mediación Social e Intercultural y de Experto en Migración y Codesarrollo. – Máster propio en Mediación de la Universidad de Granada que organiza la Facultad de Derecho. Sin embargo, el perfil es ecléctico: Licenciados en Derecho, Psicología, Sociología, Pedagogía, Filosofía, diplomados en Trabajo Social y Educación Social. En esta misma universidad se ha desarrollado durante varias ediciones un Master en Mediación intercultural, llevado a cabo por el Laboratorio de Estudios Interculturales, cuyo responsable ha sido Javier García Castaño. 332 Pedagogia Oggi / Rivista SIPED / anno XV – n. 2 – 2017
– Master universitario en migraciones internacionales: investigación, políticas migratorias y mediación intercultural, organizado por la Universidad de A Coruña, en Galicia. – Master en Políticas sociales y mediación comunitaria (Universidad Autónoma de Barcelona). Se trata de un Máster interuniversitario, con la participación de las universidades de Girona, Vic y Rovira i Virgili (Tarragona), Autónoma de Barcelona, Barcelona y Lleida. – Master en Migraciones y mediación social (Universidad Rovira y Virgili, de Tarragona, en colaboración con otras universidades como la Universidad de Lleida; Montserrat Soronellas Masdeu y Ángeles Galiana Saura). – Master en Mediación familiar, educativa y comunitaria (Universidad Pablo de Olavide, Sevilla). – Máster universitario en mediación, de la Universidad de Málaga, que incluye la Mediación comunitaria e intercultural como uno de los ejes de la formación. – Master en Mediación intercultural desde la perspectiva de género (Universidad de Valencia; desde 2004). Este Máster ya no se convoca. Actualmente existe un Certificado en Mediación en esta Universidad, pero se orienta al campo jurídico. – Máster en traducción profesional y mediación intercultural de la Universidad de Salamanca (desde el curso 2009/2010). Este Máster, de carácter interdisciplinar, tiene por objeto especializar al alumnado en la competencia lingüística intercultural y profesional traductora en entornos multilingües. Este mismo Máster se imparte asimismo en La Universidad de Las Palmas de Gran Canarias desde 2011. – La Universidad de Murcia ofrece un Máster en Mediación y un Máster en Cultura de Paz, Conflictos, Educación y Derechos Humanos. – La Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) lleva varios años implicada en la formación de mediadores, mediante Cursos Modulares de Mediación. Actualmente la Facultad de Educación de la UNED ofrece el Máster Eruo-Latinoamericano en Educación Intercultural, con dos itinerarios de especialización: uno profesionalizante y otro con foco en la investigación. Esta oferta formativa es importante, dado que al ser una formación a distancia se adapta a las necesidades de profesionales que están trabajando a tiempo completo. En algunos de estos másteres no hay referencias explícitas al término mediación intercultural; en otros másteres, la mediación social es tratada de manera explícita, aunque normalmente relacionada con perspectivas muy variadas e interdisciplinares: jurídicas, familiares, migratorias y esco333 José González-Monteagudo, Elena Guichot-Muñoz / Interventi e Prospettive