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Hábi os, he amien as e i ine a ios. Re lexiones ace ca de habi a .
José Mo ales (MGM)
* Las imágenes que ilus an es e ex o es án ex aidas de la página web h p://www.mo ales-giles-ma iscal.com/
Es de una g an di icul ad in en a es uc u a un discu so sob e la casa, sob e la i ienda, en de ini i a,
sob e el habi a . En iendo que es el discu so menos es uc u ado que debe habe , y sob e odo po que los
discu sos es uc u ados en o no al habi a , a la casa, nos han lle ado muchas eces a que odo aquello
que queda ue a de esa es uc u ación es mucho más impo an e que lo queda den o de esa especie
de academización del conocimien o al ededo del habi a . Si a eso se le suma que úl imamen e es oy
en ascado con un pe sonaje, po azones que no ienen al caso, como es Hans Scha oun, en onces ya
sí que se acla a, no puedes es uc u a nada, ienes que i ob a a ob a, ienes que as ea po papeles,
po planos desconocidos. Es un pe sonaje que i ió momen os emendamen e di íciles po que u o que
ausen a se de la ealidad debido al égimen nazi y, sin emba go, ambién es una pe sona que dio muchas
cla es pa a ob as mucho más conocidas, mucho más es uc u adas, como po ejemplo la illa Mai ea o
oda la casa anglosajona, o oda la p oducción de los años cincuen a, en la pos segunda gue a mundial
en Eu opa. Y es que básicamen e aho a ( ambién debido a mi en e medad absolu amen e docen e, una
pa ología que lle o encima, po in en a explici a odo lo que aquello dejó en la cul u a de la a qui ec u a),
hacen en de ini i a que sea especialmen e di ícil pa a mí es uc u a lo que sigue. Al in y al cabo la mejo
mane a es hace una cha la deses uc u ada, como es p opiamen e la libe ad.
Yo c eo que odos los p oyec os que oy a mos a , que ambién pa en a eces de esa es uc u ación
amilia que Sa a y Juan compa en conmigo y hacemos conjun amen e, son p oyec os que a a iesan
ese concep o del habi a , que me pa ece que es una especie de cajón de sas e, y que es á muy bien que
sea ese cajón de sas e en el que ayamos me iendo cosas que nos si an pa a ealmen e undamen a
el des ino úl imo de la a qui ec u a que es hace p omesas de habi a .
Plaza de las libe ades
El p oyec o con el que que ía comenza es un p oyec o que no es de i ienda sino que se es á undamen-
ado sob e i ine a ios. Las ciudades, el habi a , adiog a ían los luga es po donde ansi an las pe sonas,
po donde la gen e come cia, cons uye complicidades, negocia, in e cambia…
José Mo ales (MGM)
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Una i ienda, a una meno escala, es ambién como esa especie de in e cambio en una meno medida,
donde ealmen e el in e cambio no se p oduce en e muchas pe sonas sino en e cue pos. Voy a comen-
za ( ambién po que me lo sopló Sa a) con es e p oyec o, la plaza de las Libe ades y, ap o echando la
ocasión, e oma é un iejo lib o de Robin E ans, en aquel momen o no aducido, que me p es a on José
Ramón Mo eno y Ca los Tapia, ligado con o a se ie de es udios de Bea iz Colomina, y pude llega a una
se ie de conclusiones.
El habi a , ealmen e, iene que e mucho con los i ine a ios que uno hace, o bien en el espacio de la
casa, o bien en el espacio de la ciudad, con los in e cambios. Es deci , lo que se pasa de una cabeza a
o a, de una mano a o a, de un cue po a o o, de un g upo a o o, de esos e i o ios que son una socie-
dad, o bien con las he amien as que u iliza. O dicho de o a mane a, odos aquellos mecanismos con los
que a e igua una mane a de cons ui ec ónicamen e las cosas, o sencillamen e de hace las cómodas,
más cálidas, más humanas.
El p oyec o de las libe ades pa ía del in ie no en el que acaban las ciudades y sus cacha os. Un edi icio
que colapsa dos pa es de la ciudad di idiendo po su in aes uc u a e o ia ia una pa e de la o a. El
concu so plan eaba la necesidad de apa un aguje o que cizalla una mane a de en ende una pa e de
la ciudad que podemos en ende ya como pe i é ica, de o a pa e de la ciudad que es á más inculada
al cen o de Se illa.
En endíamos que había que edibuja ese espacio pa a que ue a un espacio amable, no li e almen e
comunicable en e las dos pa es de la ciudad, y que die a la opo unidad de libe a un espacio de co-
municación y de in e cambio, pe o ambién censu a o as pa es que de la ciudad no e an p ecisamen e
is osas o amables. El p oyec o pa ía de las manos, de un eco e sob e un espacio de modo que se pu-
die an ocul a la cosas más e iden es y, sin emba go, mos a , enseña , hace diá anos, lúcidos, paisajes
de la ciudad que nos pa ecía que aco ados, edibujados, que pod ían se in e esan es pa a ese espacio.
La ciudad en el ondo es una mane a de mi a la. Uno la c ea eco iéndola, pe o ambién censu ando una
pa e e in e esándose po o a. El mecanismo humano iene al capacidad de esis encia an e si uaciones
que no le son amables que se con ie e pa a el p oyec o en una condición que e libe a.
El p oyec o en el ondo pa ía de ocul a zonas, de da luz a o as zonas, o sencillamen e cons ui ba-
e as pa a que los in e cambios, los ánsi os, de oda la ciudad, en es a especie de co azón que es
ac ualmen e la cabece a de la es ación de San a Jus a, se dé en es e suelo. No hay mane a de p oyec a
la ciudad si no es a golpe de ojo, ab iendo pe spec i as, clausu ando o as, o sencillamen e p oyec ando
manualmen e, de o ma muy a esanal, el plano de eco idos de la ciudad.
El p oyec o se inicia debido ambién a que Se illa iene muy mala adición con las libe ades, algo que
uno as ea ambién en las cos umb es de las ciudades, las cos umb es esc i as. Po ejemplo, que en
una ciudad como Cádiz en la que hay una plaza eno me, la plaza más impo an e, se llame Plaza de la
Libe ad, habla mucho de la ciudad. El concu so se inicia con ese obje i o, y pa a habili a un espacio de
u banidad a la salida de una g an in aes uc u a que aho a mismo es como una ca ed al, po su capaci-
dad de eunión pa a el in e cambio colec i o.
Hábi os, he amien as e i ine a ios. Re lexiones ace ca de habi a .
Plaza de las libe ades
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El plano del suelo ocul aba una especie de equipamien o y espacios inde inidos, una especie de embudo,
po el que la gen e, de una o ma amable ue a llamada a un ipo de ac i idad. Es o es bas an e común
y o ma pa e de nues a mane a de en ende aho a mismo el espacio público. Tiene su aducción en la
casa. F en e a una casa muy es uc u ada endemos a pensa en una casa mucho más deses uc u ada,
llena de eco idos, sin je a quía, y sin un eco ido en la his o ia de po qué las cosas se han hecho así.
En la ciudad es igual, endemos a en ende los edi icios públicos, los espacios públicos, como una espe-
cie de sal ación de un espacio en el que odo el mundo es á in i ado. La a qui ec u a iene que omen a ,
iene que apo a lo suyo. No podemos hace edi icios con pue as, es deci , con elemen os de ansición
o elemen os de co e. Tenemos siemp e que ap o echa , en ende lo así, que un edi icio público iene que
se algo que ealmen e e abso ba, e a ope y no e excluya.
Noso os quisimos que odo ue a una opog a ía que si ie a pa a emansa los ci cui os de elación,
ambién pa a la posibilidad de plan ea una a qui ec u a no isible, ealmen e ocul a en las en añas de
ese ni el de co a ce o de la ciudad. Nos in e esaba ambién, a modo de juego, cómo ansi a uno po
la ciudad, po el espacio público, de una mane a len a, ápida, dis aída, pausada, en e miza, casi a
ompicones… Todo es o con igu a el espacio de las pisadas de un si io, algo muy di e en e a como se
con igu aba an es un espacio público, que e a un espacio que enía su je a quía, sus leyes, sus p o oco-
los y sus mane as de se pisado. E iden emen e el espacio con empo áneo es un espacio mucho más
democ á ico, mucho más imp o isado, un e i o io que iene a la con a que se un e eno de lucha, un
e eno que hay que conquis a . El p oyec o quie e econoce la mul iplicidad de i ine a ios pe o dando a
cada g upo la opo unidad de econoce se.
Po o a pa e nos in e esaba o a lec u a. Es un p oyec o ambién hecho con la sue e eno me de ene
que con i i con Hacki ec u a, un g upo que se dedica a la a qui ec u a de p o usión mediá ica, comuni-
caciones i uales en e las pe sonas, basándose en la a qui ec u a y, po o a pa e, la colabo ación de
una ex ao dina ia a is a que es Es he Piza o y que undamen almen e abaja sob e la ma e ialidad.
Lanzamos la idea de que ealmen e el e eno de ese luga podía ene algo que e con la piel, po que
la libe ad es algo que ienes que conquis a . Cuando alguien e o o ga la libe ad hay que cues iona la,
algo muy pa ecido a cuando ienes una habi ación, una es ancia, y e p egun as cómo ocupa ese si io,
ienes que i a e iguando ealmen e donde el cue po a esis iendo, donde se encuen a cómodo, donde
es capaz de emansa se, de segui pensando, de epone se, en e a o os espacios de la casa, de la
es ancia, donde las cosas son más co idianas.
Las an opome ías de Y es Klein son bas an e boni as, sob e odo po que no u iliza el pincel, u iliza el
p opio cue po de su no ia, que es a as ado y queda dibujada la p esencia de la ausencia, más que de
la p esencia de un cue po que es u o du an e un ins an e allí, en con ac o con la piel. La piel de odo ese
pa imen o podía se así.
La apo ación de Hacki ec u a in en a ealmen e que la plaza sea un si io de conexión con odo el mundo
y que e iden emen e haya una p opues a de libe ad que sea de so wa e lib e.
La p opia opog a ía hace que los edi icios no se en iendan como obje os, sino que se en iendan un poco
subsumidos en esa especie de anda lib e, y que e a pa a noso os la mejo hipó esis pa a habla de libe -
ad, sin ba e as, sin espacios compa idos, sino en odo caso con o a palab a que hab á que a e igua
en los años enide os, un espacio líquido, algo que ya es á muy con ado pe o que es algo muy suge en e,
pensa que aho a uno no a ab iendo pue as, no a ab iéndose espacios sino que uno a pasando de
un e i o io a o o sin lími es, y es o e llena de mecanismos pa a pensa el espacio de la a qui ec u a.
Lo dejo ahí.
El espacio de la libe ad undamen almen e es un espacio de celeb ación, y ambién de iden i icación y
de posesión.
Al inal el p oyec o busca e o na la elación amable o posible, o de a acción en e un pa e de la ciudad
y de la o a.
Que ía empeza así, pe o ealmen e la cha la se inicia aquí. Re isamos una ins alación-acción inculada
a un cue po, un cue po que ansi a po la ciudad de Nue a Yo k y con la que in e cambia odo lo que lle a
debajo de un ca illo, a modo de casa homeless, con la que se a ap opiando del e i o io que eco e en
esas calles an di íciles, aunque ambién las más ílmicas y ep oducidas en odo el mundo. El homeless
José Mo ales (MGM)
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mani ies a no sólo donde puede do mi , sino que apa ca po unas ho as, aunque sea du an e la noche,
o du an e el día, y en ese momen o el e i o io le pe enece y ho as después a a o o si io. Michel de
Ce eau, que e a o o lib o que me p es a on y que pa a mi se ha con e ido en un lib o de cabece a,
dis ingue, pa a habla del concep o de habi a , de la casa. Fundamen almen e, dice: ¡ojo con los i ine a-
ios po donde ansi a la gen e, de dónde y a qué pa e de la ciudad a! ¡Ojo con las he amien as y ojo
con las despensas, po que como o ganices lo que es el almacenamien o en una casa, o en un edi icio
público, o como es án las cosas en una ciudad, iene que e con cómo se ba aje las posibilidades que
un espacio iene! En el ondo, ambién es in oca o a ez la cul u a de los años 50, cuando se ein en a
el mundo, después de la segunda gue a mundial. Es un capi ulo abie o ahí, pa a quien se quie a me e ,
y es imp esionan e.
Allison y Pe e Smi hson hacen la casi a de las dos g úas en la que ealmen e dicen que la casa lo que
iene que ene cla amen e es uc u ado son las despensas. Es o iene poco que e con nues a cul u a
po que habla de apidez, de simpli icación un poco en el come , de simpli icación en las opas, de simpli-
icación en los hábi os, de simpli icación y economía de la in o mación. Y odo es á aquí, en una pequeña
cosa en la que cabe odo en un pequeño espacio… Es o hay que ela i iza lo, pe o sin duda de lo que
hablaba e a de que hay una especie de eco del cue po que se asluce y se ansmi e al espacio y iene
que e un poco con la o ganización de lo que quie o con a que es la casa.
Vi iendas Sociales en San Je ónimo. Se illa
Se a a de un p oyec o de ealojo y pa a noso os el in e és es aba en dos aspec os. Uno e a cons ui
una eno me despensa que se ía oda la casa. Es aban des inadas a pe sonas que lo lle an odo en un
ca o ( inales de los años 90) y la despensa e a bas an e impo an e, sob e odo ambién po que e an a-
milias que no encajaban con las i iendas que la no ma i a asignada enía pa a ellos: i iendas en doble
c ujía con dos do mi o ios, pa a una amilia que no malmen e es bas an e inde e minada, sus i os, sus
papás, sus abuelos, sus p imos… Realmen e desbo dan esa capacidad de los dos do mi o ios y acaban
siendo a acimados en las despensas, en las e azas, en los pa ios, donde en e dad no hay cabida pa a
ese ipo de o ma de ida, pe o que ellos lo hacen.
Sabiendo que el des ino iba a se pa a ellos, cen amos odo nues o én asis en el p oyec o en esas
g andes despensas que de acue do con di e en es p og amas, e an de un colo u o o, como inci ando a
que ealmen e hubie a una modi icación impo an e en la casa en el u u o. Po o o lado, el in e és mayo
e a libe a y que aquellas dos manzanas no se con i ie an en un gue o o un bunke , sino que el conjun o
es u ie a muy abie o al es o de la ciudad, al menos en las calles ci cundan es.
Las despensas desbo daban las esquinas, ompían un poco el obje o en la medida de lo posible, salían
mani es ándose hacia a ue a.
Pudimos comp oba la du eza de una no ma i a en la que ealmen e al pa ece los menos pudien es no
ienen de echo a la isión, al c is al, a la anspa encia. Cada habi ación enía un máximo de 1,7 m2 de
id io, y es lo que hay, o a 70 cm del suelo un máximo de 1 m2 en los do mi o ios, una lucha que no con-
seguimos ence , de modo que lo impo an e ue que oda la i ienda es u iese a ojada a esa despensa
Hábi os, he amien as e i ine a ios. Re lexiones ace ca de habi a .
Vi iendas sociales en el Mon e Hacho. Ceu a. Eu opan V.Vi iendas Sociales en San Je ónimo. Se illa
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que olaba sob e el pa io de manzana. El o o obje i o que c eemos que se consiguió e a que el plano
del suelo es u ie a emendamen e conec ado con el plano de la calle: un in e cambio pe manen e de los
uidos, los chicos jugando en el pa io…
Algo que nos pa ece muy in e esan e es la cul u a de hace las cosas con pocas cosas. En el ondo, son
cosas que se ap enden. Cuando alguien es capaz de imp o isa una casa con una caja de ca ón de un
igo í ico e das cuen a de que esa caja enía más posibilidades y ep oduce algo que e pe mi e me e -
e den o, umba lo, acos a e… hay una men alidad en las cosas que puedes as oca de uso que uno
ap ende de ello, y es que ma e iales que nunca se e hubie a ocu ido u iliza es án u ilizados de una
mane a sabia, elegan e.
Los espacios de salón buscan siemp e una mani es ación llena de posibilidades de modi icación en un
u u o. La cul u a o ien al de Japón dice que cuando e minas de modi ica u casa es ás mue o, con lo
cual en esa cul u a la casa se es á modi icando con inuamen e. Una ex aña sabidu ía que nos a isa de
que la casa siemp e debe es a abie a a u ida, a us ánsi os po ella.
Vi iendas sociales en el Mon e Hacho. Ceu a. Eu opan V.
Cuando isi amos el luga , pudimos e que es aba lleno de aguje os de las can e as, g andes osas,
que en el ondo ac ua allí p ome ía segui alica ando oda la mon aña. Pa a noso os, la in ención e a
no segui alica ando oda la lade a, sino in en a compensa , con la ege ación desnuda que pe manecía
allí, que pudie a segui dibujando la silue a de la mon aña. De es a mane a, ambién hab ía i iendas
imp o isadas como si de aguje os de can e as se a ase. Los escla os de Miguel Ángel, una de las ob as
más angua dis as del enacimien o, se ía su igu ación. Alguien que, pa iendo de un ozo de pied a sin
una imagen p e igu ada de lo que a a hace , se pliega a la o ma y a la ma e ialidad, a la masa que la
pied a iene.
Siguiendo es o, la igu a desapa ece y se a plegando a esos hoyos p eexis en es. Cuando imos cómo
las i iendas se ceñían a es os aguje os en el e i o io, en endimos el emplazamien o y pudimos eal-
men e e el p oyec o. O a de las pis as del p oyec o ue el espacio público, cómo o ganiza lo. El espacio
público debía es a como escondido, p o egido del ien o y c eando complicidades con a la oca.
Rebecca Ho n, en su ob a Finge Glo es, deja mani ies a la capacidad de los a is as pa a explica las
cosas de una mane a b e e, concisa y muy e icaz. El espacio en o no al cue po acaba comunicando ese
cue po con algo que es á más dis an e a él, pe o que del odo le pe enece. Realmen e hay ecos en las
casas que inundan el espacio de abajo, el espacio co idiano, el espacio de negociación con inua, con
cacha os, comidas, descansos. El espacio de Rebecca Ho n, lo iman a odo al ededo de es a acción, los
guan es de hielo a i an an cosas cálidas con cosas ías, i an eces de dis ancias, pe o que son asimismo
como odo lo que le pe enece al cue po. Es a acción a noso os siemp e nos ha pa ecido muy edi ican e:
no pensa que el espacio que ienes es á en e a i sino que es á en o no uyo.
Vi iendas sociales en Úbeda
José Mo ales (MGM)
Vi iendas sociales en Úbeda
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El p incipal aliado de nue o es el emplazamien o, y el paisaje, que me ecía una buena e lexión en o no
a él. El o o elemen o impo an e a conside a es la plaza que se si úa delan e de él, in e media, de lími e
en e el cen o his ó ico y la pe i e ia, que se con ie e en una plaza de ánsi o, de a e iguación, de ne-
gociación, y es á ubicada a una co a p i ilegiada pa a el p oyec o, a medio camino en e la co a del suelo
y de la azo ea.
El p oyec o eque ía esol e ápidamen e el p og ama, ese p og ama in ame que imponen las ins i ucio-
nes y la adminis ación y que e delimi an las es ancias. Se a aba de esol e es a imposición lo más
ápidamen e posible pa a pode hace a qui ec u a. Se es anda iza, e incluso en ob a g an pa e de es e
paque e es á es anda izado, y se me e den o de algo que a a se cada casa.
E a impo an e acciona cada paque e de i ienda pa a localiza dimensiones de sociabilidad, no i
a g andes paque es muy colec i izados, ambién po que el pueblo e hace en ende lo así debido a los
acue dos que ienen luga en la escala de un pueblo.
El p oyec o es la suma de es ancias. La es ancia es una palab a muy ei e ada. Hablemos siemp e de la
es ancia, ca ga las in as en el concep o de espacio con empo áneo, es habla de la es ancia. Al inal,
el p oyec o son euniones de es ancias, que odas ellas o man g upos y que odos los g upos o man el
p oyec o. Cada g upo acaba alojando i iendas en las que el paque e adminis a i o se esuel e ápida-
men e y hay algo que lo en uel e, donde las cosas es án po a e igua , a e qué pasa: si es o lo echan,
lo o jan, lo pa en, o lo qui an, le es an…
Rehabili ación en El pópulo. Cádiz.
Es di ícil explica algunas de las cosas que ocu en en Cádiz. Todo e an g andes casonas de come cian-
es en el cen o his ó ico, que con el iempo han ido ans o mándose y haciendo que los inquilinos que
llegan a se p opie a ios se epa an el cubicaje de una de esas g andes casonas. Y se epa en el cubica-
je, no se epa en los me os cuad ados. La gen e a diciendo yo engo dos habi aciones pe o no es án en
es a plan a… sino que mi hija ocupa la de a iba, y mi hijo que es más independien e i e aquí, pe o no es
la misma casa, el ecino le ha dejado que se me a den o de o a habi ación. Y cuando es la habi ación,
se ha imp o isado en un mu o de un me o de ancho y uno le dice: “¡pe o us ed se ha medido en un mu o.
Que es o se les puede cae !”. Realmen e son habi aciones empo adas, como en el hueso, de an os años
que ha ido c eando la cos a de la es ancia, de al mane a que es imposible a e igua dónde es án los
mu os de ca ga, la co a de a i mación del suelo… la casa no empieza en la pue a, empieza en o o si io.
Los p oyec os de ehabili ación no exis en, es algo que ú a e iguas. Es un hilo de madeja de A iadna en
la que ealmen e es ás des uyendo, no llegando a un inal cla o, has a el pun o en que e minas abando-
nando la ob a. Como decía Sainz de Oíza, las ob as no se acaban sino que se abandonan.
El p oyec o empezó así con oda es a his o ia, y más a de descub imos que se había ap opiado de un
ada e. A cada inquilino, que pasaba a se p opie a io, enías que da le lo que cada uno ya enía. Eso
e a lo di ícil, po que pa a la adminis ación lo que enía e a un núme o de me os cuad ados, pe o lo que
ealmen e enían los inquilinos e an espacios, un mundo imposible po econs ui .
Hábi os, he amien as e i ine a ios. Re lexiones ace ca de habi a .
Rehabili ación en El pópulo. Cádiz.
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Uno cuando en a en una casa, lo que de ec a undamen almen e son ausencias.
Iba a se una cha la o almen e deses uc u ada, así lo he p ome ido, y así lo es oy haciendo.
Hay una g an cons uc o a de ausencias que es Rachel Whi e ead. Una de sus escul u as, que de ine el
espacio que hay debajo de la silla, nos hace e lexiona ace ca de que siemp e pensamos en el espacio
que hay encima de la silla. Pe o, ¿qué pasa con ese espacio que es á ocul o y del que ealmen e no so-
mos conscien es? Whi e ead habla de es e espacio como un espacio de la ausencia y es o es muy boni o,
po que si habla de ausencia es po que an es ha habido una p esencia.
Casa He e a en El Ga obo. Se illa
El p oyec o de la casa del alga obo pese a su limi ada dimensión pa ía de esa his o ia, in en a que la
casa sea la mani es ación de una ausencia pe manen e, de cosas que pueden es a ahí y que ealmen e
no lo es án y no lo son, pe o que uno puede a e igua si pueden se lo.
El g an maes o de es o es Ma a Cla k. La ida de la gen e, las his o ias p o undas, las cosas que ue on
y ya no son, que pod ían ol e a se lo, eso es á den o de las lec u as que se puedan hace sob e Ma a
Cla k.
Es a casa enía que ba aja un espacio del que oda ella es é pendien e, pe o que no enga una unción
especí ica.
En la casa había que in en a la o ma de habi a la, con a con que siemp e debe habe la p esencia de
algo que pueda cambia . Todo el p oyec o ue a e igua como la casa mi aba: se deshicie a, se desmon-
a a, se ab ie a.
Se illa. P oyec o en e mediane as.
Es e enca go iene de mano de o o que no llega a ealiza se. Una ez en ello, descub imos que el p o-
yec o no iene salida al ex e io excep o un ada e que mide 1,50 m y odo son mediane as. El enca go
se uel e ex emadamen e complicado.
Lo p ime o que uno piensa es la necesidad de ai e, de ese mundo que le unciona siemp e a Chillida
po que lo me e como en una especie de co e, un co e en el que al me e una aguja y al ab i un po o,
se ab e un mundo. Chillida hace una adiog a ía de lo que es el espacio, el espacio ealmen e no debe
pesa , el espacio no debe es a aquí o allá sino que iene que es a odo como si no u ie as el peso en
los pies. Eso pensaba Chillida.
Noso os es amos haciendo una cosa pa ecida, a ando de cap a la luz sola , sepa ándo e del suelo
pa a coloniza esa co a de ai e, an o del suelo como de cubie a, y que cada esquina se deba un poco a
lo que pisa y a lo que oca. Que íamos que es u iese p esen e odo aquello que encon ábamos en Es ela
de Chillida. Nos a ajo siemp e la escul u a de Chillida y sabíamos que és a e a la o ma de en ende lo.
José Mo ales (MGM)
Casa He e a en El Ga obo. Se illa
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Uno es un poco escla o de las cosas que ap endes y que e apasionan. Es muy di ícil des incula e del
espacio, cuando hablas de Chillida, al menos en es e aspec o. Las habi aciones es án dispe sas, las i-
iendas es án como colgando, odas las piezas se sepa an del suelo pa a que no se sepa cuál es la co a
ce o, y a medida que a subiendo a cambiando la geog a ía de cada i ienda. Es di ícil hace un p oyec-
o epe i i o de un solo ipo y acaba siendo una especie de mueble con a las mediane as.
Pienso que du an e mucho iempo hemos sido capaces de i negociando lo que e a la ciudad, y podíamos
incluso delimi a un espacio de la ciudad pa a hace i ienda. No engo an cla o que es o siga siendo así
po que la o ma de la ciudad es una o ma que a los pocos días de legaliza se se de oga, se de oga como
mues a la his o ia po que la ciudad siemp e es un espacio negociado, po que aunque haya un documen-
o és e es á abie o a se negociado.
Bienal de Venecia
Es o o ma pa e de una consul a de la Bienal de Venecia, hace algunos años, en la que quisimos p opo-
ne eso que eis. El ema e a la i ienda, y la consul a se hizo con José Luis Bezos. In en amos pensa
aquello que que íamos: como pensa ías si e deja an hace una i ienda colec i a en un emplazamien o
como son nues as ciudades con empo áneas, donde ealmen e no hay espacio, donde las se idumb es
son bas an e di íciles, donde ealmen e las in aes uc u as pasan po las pa es más inhóspi as o menos
p e is as. No hay ese si io cla e, amable, de isiones cla as, de plazas o denadas…
Empecemos po la es ancia.
La es ancia debe ía esol e se como si ue a una especie de baile con el espacio. Baile es una mane a
de deci lo, pe o ealmen e si pudié amos ep oduci las cosas que hacemos en una casa, en una es an-
cia, pe manen emen e hacemos cosas como és a: nos damos cosas, c uzamos cosas, a a esamos, nos
qui amos del medio… una es ancia po an o quizás no deba ene o ma de nada, sino se una o ma en
po encia, y la es ancia debe se como una especie de iel o go do que es la p opia de inición de la habi-
ación.
En el p oyec o la i ienda no dejaba de se un hueso en el que las habi aciones pudie an a e igua se,
desplega se, a un espacio capaz donde uno puede di idi cosas, exclui o as cosas, o p i a iza de e mi-
nados luga es de la casa, y es o se pod ía hace an o ho izon al como e icalmen e. Se a a de ompe
ese co sé que siemp e son las i iendas colec i as y con igu a pieles con c emalle as. C eo que una de
las pocas cosas que dejó el mo imien o mode no po descub i es una pa ed c emalle a, alguien lo ha
hecho pe o sólo muy ecien emen e.
Realmen e las cosas necesi an ene una lexibilidad no sólo po el espacio, sino que deben ene una
lexibilidad pa a c ece en dos di ecciones, en la e icalidad, en la ho izon alidad, po que el espacio
disponible de las ciudades es un espacio en el que as ene que abaja con pa ones en los que las
es uc u as de comunicación no hipo equen a la es ancia. Es o es lo que se enía a p opone en la con-
sul a de la Bienal de Venecia, es deci , con ia menos en los espacios de iden i icación colec i a. C eo
que en la Eu opa de pos gue a es aba muy cla o, pe o ealmen e es amos muy dis an es de en ende
es os espacios de iden i icación colec i a con nues o p esen e, una cul u a en la que la a i mación indi i-
dual es más g ande que nunca, sob e odo po que no hay cánones que es emos dispues os a acep a en
g andes masas de pe sonas, sino que es amos dispues os a discu i , a colisiona , a negocia cosas que
son di e en es, lo que llamamos núcleos. Núcleos, ahí es donde la his o ia se a plegando ( ambién po
no ma i a) a hace espacios más pequeños, más ú iles, po que ealmen e el o o g an espacio de colec i-
idad es á a los pies de las cosas, en el plano u bano, en el acue do u bano. El acue do u bano que iene
que p oduci se en e la a qui ec u a y el plano de la ciudad c eo que es el pun o de mi a hacia el u u o.
No podemos segui hipo ecando el suelo que pisamos, ni el cielo que censu amos. ¿Cuán o cielo hay en
las cubie as de nues as i iendas colec i as? A pa i de ahí se negocia lo que queda en medio, en e la
cubie a y el suelo, no yendo a es uc u as muy du as de elación en comunicación ho izon al o e ical.
La o a cosa que no podemos hipo eca es el paisaje. El paisaje es o o de los g andes capí ulos que
iene abie os nues a gene ación. ¿Qué en endemos po paisaje? El paisaje no es una cosa que ienes
en en e y mi as de una de e minada mane a, sino que ealmen e con i e con igo, es á aquí, de ás, a u
lado, e a a iesa, no en e a i como un cuad o. Pe o enemos que segui cons uyendo y, ¿dónde es á
el paisaje?: o o de los g andes capí ulos de la a qui ec u a.
Hábi os, he amien as e i ine a ios. Re lexiones ace ca de habi a .
í ndice
[ espacios mediados ]
] 285 [
í ndice
Me gus a ía conclui es a cha la absolu amen e deses uc u ada con algo que deses uc u a mucho más
la cabeza. Desde hace algún iempo, po azones que no ienen al caso, ealizo un pe eg inaje hacia una
casa. Hay una casa en Mallo ca, la casa de Po o Pe o de U zon, y qué además de con e i se en una
especie de pe eg inaje con inuo se ha con e ido en un espacio de cul o.
Como sabéis, la casa, es una casa que ha sido abandonada. La abandonó U zon an es de mo i y se
hizo o a casa en la isla. Siendo U zon el a qui ec o que den o de la cul u a de los cincuen a ue el a qui-
ec o no eu opeo más medi e áneo, se me plan ea la p egun a den o de esa g an discusión ace ca de
la casa, sob e si és a iene que se o gánica, o iene que se ec ónica, o si ealmen e la casa iene que
se un en ol o io de pieles, o la casa iene que se el plano del suelo, algo que a dis inguiendo a cada
cul u a. No iene nada que e la Villa Saboya con la Villa Mai ea pa a sabe que son dos mundos que no
se pueden encon a , es deci , Le Co busie jamás es a ía dispues o a disol e una es ancia, después de
oda la disolución del in e io de los p oyec os, ¡cómo a a disol e la es ancia!, lo que hace ealmen e es
disol e la a qui ec u a den o.
Es a casa es una casa emendamen e medi e ánea, y siemp e que uno la isi a, po que ha llegado a
con e i se en pa imonio de la a qui ec u a, y es p ecisamen e es e con inuo in e és en isi a la casa
desde el p ime día la que hace e mina la e inmedi amen e U zon op a po abandona la. La casa es una
casa abandonada. ¿Po qué seguimos yendo a esa casa? La casa o ma pa e de esa pola idad del con-
cep o de es ancia, siendo ía no po el clima sino po la cons ucción y siendo una casa medi e ánea -y
no nó dica pa a U zon- es una casa en la que necesi as i como de Rome ía pe manen emen e, ab i una
pue a y sen a e en un banco.
La habi ación, la casa, con iene dos mundos emendamen e iguales, un mundo que siemp e es á is-
iendo y e o mando, pe o hay o o mundo en el que la casa apa ece como insis en emen e abandonada.
La casa medi e ánea es una casa abandonada.
Una casa que siemp e es á disponible pa a deci aho a pongo un colchón, o lo qui o, aho a eúno a mu-
cha gen e o la hago comple amen e p i ada e ín ima.
La casa de U zon debe ía o ma pa e de ese g an pa imonio de la e lexión ace ca del habi a . Como las
casas nó dicas, la casa Villa Mai ea, no digamos en la casa Schminke de Scha oun, que es una casa que
es á odo lleno como de ab igos: u camise a, u opa in e io , odo…, ú puedes i deshaciendo, qui ándo-
les capas, como a esas casas de Cha les Co ea.
No hay un mundo uní oco cuando se habla del habi a , cuando se habla de la es ancia.
Lo que en odo caso hay, y con es o quisie a e mina , es una e lexión ace ca de una cul u a que necesi a
la casa pa a iden i ica se con los demás, pe o sin los demás. La casa es un ex año obje o de deseo en
el que uno es á odos los años de nues a p o esión, cada día pensando, pa a inalmen e, quizás po que
somos medi e áneos, e mina abandonándola. Po an o, no es uc u emos demasiado el capí ulo del
habi a , sino sencillamen e si hay un capí ulo pa a e oluciona , desde la co idianeidad la a qui ec u a,
esa es la habi ación.
Hemos llegado en un momen o p eciso, en el que después de oda la emb iaguez de la a qui ec u a es-
pec acula , es ela , de p on o hay una especie de pa ón. En es e pa ón, cuando uno se econ o a con
la ob a de Zum ho , en iendo que no solamen e se econ o a es ic amen e po que no sea un a qui ec o
“es ela o espec acula ”, sino po que ecupe a de alguna mane a el concep o de es ancia.
Pe o una cosa, la es ancia en la a qui ec u a no iene sólo que e con la cama, con la mesa y los pla-
os, al in y al cabo, eso es una de las cosas que demues an las casas de las gue as, la Villa Saboya
en gue a, las casas Schminke desman elada po los nazis, la casa Mai ea abandonada du an e mucho
iempo, odo es o nos habla siemp e de la misma his o ia, la es ancia es algo que asciende del p og a-
ma, el habi a no puede se ecluido a una especie de p og ama de e lexión sob e la i ienda colec i a,
o sencillamen e sob e ese obje o de cul o de la casa de au o .
La casa U zon es á llena de magias, de cosas incomp ensibles. En es a casa odo es un in en o, es un
pó ico pe o son en anas, las habi aciones ealmen e ampoco son es ic amen e pa edes, po que son
los mu os de ca ga, la casa no se de iende ácilmen e con a el in uso y, sin emba go, el emendo a-
José Mo ales (MGM)