THÉMATA. Re is a de Filoso ía
Nº 58, julio-diciemb e (2018) pp.: 47-64.
ISSN: 0212-8365 e-ISSN: 2253-900X
doi: 10.12795/ hema a.2018.i58.3
LA ORIGINALIDAD DE LA MIRADA FILOSÓFICA.
SOBRE LA FILOSOFÍA EN LA CIUDADANÍA Y LA
UNIVERSIDAD.
THE ORIGINALITY OF THE PHILOSOPHICAL GAZE.
ON THE PHILOSOPHY IN CITIZENSHIP AND UNIVERSITY.
Víc o Hugo Palacios C uz1
P o eso de la USAT
Recibido: 23-10-2017
Acep ado 18-12-2017
Sumilla: Las siguien es e lexiones de i an de una expe iencia de 23 años
enseñando iloso ía en dos ciudades del no e del Pe ú. Son ambién una es-
pues a a los p ejuicios comunes, mayo es en el p eca io con ex o de es a pa e
del plane a, que en en ella la inu ilidad, el deba e es é il o la especialización
a espaldas de lo eal. La genuina iloso ía es el eje cicio de una pasión po el
mundo y de una búsqueda in e minable que, conscien e de la ini ud humana,
necesi a de las di e encias y alien a, po ello, la con e sación, la con i encia y
el cuidado de los espacios en que se encuen an odas las mi adas.
Palab as cla e: Filoso ía, o iginalidad, mundo, condición humana, comunidad.
Abs ac : The ollowing e lec ions de i e om a 23-yea expe ience eaching
philosophy in wo ci ies o no he n Pe u. They a e oo an answe o he a ious
p ejudices –mos equen in his pa o he wo ld–, ha see in philosophy he
u ili y, s e ile deba e o specializa ion behind he eal. The genuine philosophy
is he exe cise o a passion o he wo ld and he endless sea ch ha , conscious
o human in ni y, needs he di e si y. The e o e, philosophy encou ages con e -
sa ion, coexis ence and ca e o he spaces in which he people’s looks a e ound.
Key Wo ds: Philosophy, O iginali y, Wo ld, Human Condi ion, Communi y.
1. ([email p o ec ed]) P o eso en la Uni e sidad Ca ólica San o To ibio de Mog o ejo (Chi-
clayo, Pe ú). Diplomado y Maes ía en Filoso ía po la Uni e sidad de Na a a (España); es udios
de doc o ado po es a misma uni e sidad. Licenciado en Ciencias de la Educación en la especiali-
dad de His o ia po la Uni e sidad de Piu a y Diplomado en Filoso ía y en His o ia ambién po la
Uni e sidad de Piu a.Miemb o colabo ado del Cí culo Pe uano de Fenomenología y He menéu i-
ca (CIPHER) y del Cí culo La inoame icano de Fenomenología (CLAFEN).
Víc o Hugo Palacios C uz
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº58 (2018) pp.: 13-34.
48
Ace ca de la o iginalidad
A pa i del siglo XV, la imp en a ue g adualmen e inc emen an-
do la p esencia de los lib os y, al hace lo, ue igualmen e mul iplicando la
ecuencia del ac o de lee a solas. En el silencio de ese ecogimien o, el
lec o escuchó los mu mullos de su men e y descub ió la singula idad de
su conciencia, cuyos de echos eclamó a con inuación en la sociedad.
Du an e es e p oceso, la palab a «o iginal» mudó de sen ido. An es
del siglo XV que ía deci “más ce ca de la uen e, del manan ial o del o i-
gen” (Eisens ein 2010: 181). Poco a poco, al impulso del espí i u c í ico y el
cues ionamien o de lo an iguo p opios del Renacimien o y la Ilus ación,
«o iginal» adop ó el signi icado de “nue o”, apa ado de la no ma y con a-
io a lo común, que la Real Academia de la Lengua econoce oda ía.
La de i a indi idualis a de la cul u a occiden al, an o en sus p oce-
sos polí icos (los con ac ualismos de Locke y Hobbes, que undan la eo ía
polí ica mode na, pa en de la abs acción de una indi idualidad azada
con an e io idad a cualquie cons ucción social) como en sus p ocesos in e-
lec uales y a ís icos (la subje i idad como luga de la búsqueda de la sal a-
ción y del sabe o al en el lu e anismo y el ca esianismo espec i amen e;
la inspección de un yo insospechado en la p ác ica del dia io ín imo, en las
pesquisas del psicoanálisis o en el ayec o de la pin u a desde los au o e-
a os de Du e o y Remb and has a la inme sión en los es ados de la men e
–el imp esionismo, el cubismo, el su ealismo) ue diezmando la dimensión
comuni a ia de la iden idad y el p oyec o pe sonales y, po an o, acen uan-
do el sen ido au á quico de la o iginalidad, con la especial con ibución del
in e és po el genio c eado en el oman icismo eu opeo.
Hace un siglo, Raine Ma ia Rilke aconsejaba a un aspi an e a
poe a no esc ibi sob e el amo . “Sál ese de los emas gene ales –dice– y
uél ase a los que le o ece su ida co idiana” y exp éselos a a és de
“las cosas de su ambien e, las imágenes de sus sueños y los obje os de su
ecue do. Si su ida co idiana le pa ece pob e, no se queje de ella; quéjese
de us ed mismo”; pa a un c eado no hay “luga pob e e indi e en e” (1999:
22-23). Luego, añade: “pa a esc ibi un solo e so es necesa io habe is o
muchas ciudades, homb es y cosas; hace al a conoce los animales, hay
que sen i cómo uelan los pája os y sabe qué mo imien o hacen las lo e-
ci as al ab i se po la mañana” (Pallasmaa, 2012: 135)
Hallazgo in e esan e. En una coincidencia con Michel de Mon aig-
ne –in olun a ia sin duda–, la búsqueda de la oz p opia, de un es ilo
de ini i amen e pe sonal, se con unde con la conciencia de los di e sos
con ac os con el mundo eunidos a a és de la esc i u a. En sus Ensayos,
Mon aigne a a una emá ica a iada, miscelánea, sin sis ema ni unidad
p es ablecidos. Esc ibe sob e la amis ad, los lib os, los dedos pulga es, los
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº58 (2018) pp.: 13-34.
La o iginalidad de la mi ada ilosó ica
49
ca uajes, A ahualpa, unos e sos de Vi gilio, los caníbales… “Aunque na-
die me lea –se p egun a, de epen e–, ¿he pe dido acaso el iempo dedican-
do an as ho as ociosas a pensamien os an ú iles y ag adables? […] No
he hecho más mi lib o de lo que mi lib o me ha hecho a mí” (2007: 1003).
Si, como dice He man Hesse, cada humano es “el pun o único en el
que se c uzan los enómenos del mundo, solo una ez de aquel modo y nun-
ca más” (2007: 9-10), lo que di e encia y hace i epe ible a cada cual es la
elación con su medio, la idelidad a sus momen os. En el epliegue sob e
uno mismo no su ge el acío, sino una mezcla de huellas innume ables.
El indi iduo pu o es una icción de la azón. Es amos hechos de acopios y
su combinación decide el os o y el es ilo. “El homb e más hones o es el
homb e mezclado”, dice Mon aigne (2007: 1470).
Re oluciona io de la a qui ec u a y el u banismo del siglo XX, Le
Co busie ealizó iajes a I alia y G ecia que le anima on a con esa a un
amigo en una ca a de 1911: “a pa i de aho a oy a habla solo con el pa-
sado; el pasado es mi único maes o. Los an iguos esponden a quien sabe
in e oga los” (Da oca B., 2012).
Si la o iginalidad consis e en la ap opiación indi idual de los su-
minis os del mundo ecibidos en el eje cicio de una ida den o de una
comunidad y una época, se econcilian en onces ambos sen idos de la pala-
b a “o iginal”: hay una a ención hacia el pasado, pe o a la ez un impulso
hacia adelan e; una mul i ud de legados, pe o ambién la sín esis de un
cu so nue o y singula . El echazo exp eso de la adición es incluso un
ges o impos ado po las in luencias de un de e minado con ex o.
En el siglo XVI, René Desca es concluye en el Discu so del mé odo
que debe aleja se del bullicio en o no, enuncia a lib os y maes os, odos
ellos aquejados de con adicción, pa a únicamen e “escucha la oz de la
azón” (1999: 13-14). Pie e Gassendi le esc ibe en seguida: “decidme con
anqueza: ¿el mismo sonido de ues as palab as no p ocede de la socie-
dad en que habéis i ido? Y, pues o que dicho sonido p ocede de ues a
elación con o os homb es, ¿no p ocede el signi icado de ese sonido del
mismo o igen?” (Mum o d, 2011: 133).
Reuni el mundo en la mi ada
Si la o iginalidad es, en de ini i a, la consecuencia de una mi ada
p opia de lo ci cundan e y una de e minada asimilación de las he encias,
ella es ambién un a ibu o na u al de la iloso ía.
Dice Me lau-Pon y que iloso a es “ap ende de nue o a e el
mundo”. Es a a és de la e lexión, añade, que nos hacemos “ esponsables
de nues a his o ia” (1997: 20). Es signi ica i o que « e lejo» (del la ín e-
lexus: “lo que uel e hacia a ás”), signi ique cu a se sob e uno mismo y,
Víc o Hugo Palacios C uz
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº58 (2018) pp.: 13-34.
50
ambién, ep oduci el ex e io . Sin duda, no hay uel a a ás sin un paso
adelan e p e io, ni eg eso sin pa ida.
El ilóso o ha sido a menudo obje o de ep esen aciones que lo aso-
cian con la dis acción y la o peza ( ecué dese la anécdo a de Tales cayen-
do en un hoyo po mi a al cielo, p o ocando la isa de su escla a, según el
ela o de Diógenes Lae cio), con la is eza y el aba imien o (la sabidu ía
is a como melancolía en un céleb e g abado de Albe o Du e o), con el
silencio g a e y solemne (la escul u a de Rodin llamada “El pensado ”,
que es pa e del conjun o escul ó ico La pue a del in ie no) o con la sole-
dad ex a agan e (Pla ón: el homb e, “apa ado de humanos menes e es
y olcado a lo di ino”, es “ achado po la gen e como pe u bado, sin da se
cuen a de que lo que es á es en usiasmado” (2000: 348)).
Pe o la soledad del ilóso o no es una huida del espacio ni su silen-
cio una ausencia de la idos. Como en el a is a, la in imidad del que medi-
a es á más bien sob ecogida po las ib aciones, callada po un cúmulo de
imp esiones ealmen e inaba cables. Su ensimismamien o no es más que
la eacción, el “ ol e hacia a ás”, de quien ha sido ocado po la ue za
de lo exis en e.
Apenas un siglo después de la imp en a, Mon aigne esc ibe: “hay
más lib os sob e lib os que sob e cualquie o o asun o. No hacemos sino
glosa nos los unos a los o os. Po odas pa es p oli e an los comen a ios;
de au o es, hay g an escasez” (2007: 1596-1597). Es un p esagio de la ex-
plosión de hipe ex ualidad de la academia, del en ol imien o p o esional
de la iloso ía a ando una y o a ez sob e sí misma. Lo que no impide
econoce que, en igo y en a ención jus amen e a sus o ígenes, la mi ada
ilosó ica y la mi ada co idiana coinciden en que ambas se man ienen de-
lan e de la isibilidad de lo eal. Aunque sus concep os asciendan y hagan
gi os en el ai e, el ilóso o uel e siemp e a su p ime a ci a con las cosas.
Él es un “pe pe uo p incipian e”, decía Me leau-Pon y (1997: 14)
y, po ello, un obse ado . Obse ado no de las páginas de A is ó eles,
Hegel o Husse l, sino de su iempo y de su en o no, el ámbi o que a añe a
su exis encia. Más que un espí i u que baja de las nubes o un e udi o que
umia en su gua ida, el ilóso o no es sino un anseún e que c uza la mis-
ma e eda que odos c uzamos.
Desp o is o de un pode especial, en él son más i as las sensaciones
que odos enemos. “Los sabios en lo que odos en –dice Jaime Nubiola–,
pe o piensan lo que nadie piensa” (1999: 36). La o iginalidad de la mi ada no
p o iene an o de una di e enciación o no edad delibe adas, cuan o más bien
del man ene se al lado de las e idencias, inago ables e imp e isibles, que lle-
an cada an o a una na u al eno ación de nues os apa a os concep uales.
El paso de la anécdo a a la ca ego ía no jus i ica el abandono de
odo aquello que de con inuo acude a los sen idos, cuya sup esión no ha ía
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº58 (2018) pp.: 13-34.
La o iginalidad de la mi ada ilosó ica
51
sino conduci nos a la cá cel de la lógica o a los an asmas del “pensamien o
ilimi ado” al que “ya no moles a nada del ex e io ” (A end 2000: 30-31).
Mien as la cos umb e esconde y la u ina apaga, el ilóso o –al igual que
el a is a– in en a pe o a la pan alla de ideas y palab as que endemos a
le an a en e noso os y las cosas.
El domicilio de la iloso ía es, en odo caso, esa posición on e iza
–po lo demás, an desc ip i a de la condición humana en gene al– en e
la muchedumb e de los sucesos y las igu as con que ensayamos un o den
pa a en ende los sin llega jamás a de ene los o ap esa los.
En el siglo XVII, F ancis Bacon explicaba que “los empí icos, se-
mejan es a las ho migas, solo saben ecoge y gas a ; los acionalis as,
semejan es a las a añas, o man elas que sacan de sí mismos; el p ocedi-
mien o de la abeja ocupa el é mino medio en e los dos; la abeja ecoge sus
ma e iales en las lo es de los ja dines y los campos, pe o los ans o ma
y los des ila po una i ud que le es p opia” (1984: 89-90).2 Desde luego,
la labo ilosó ica no es únicamen e acumula i a ni di aga o ia, sino más
bien sin é ica. Es deci , apícola.
A p opósi o, la in o mación disponible y menuda no es lo que p eci-
samen e pod ía echa en al a nues a e a. Nunca como aho a ha es ado al
alcance de las yemas de los dedos una can idad de da os p odigiosamen e
oceánica, na egable. Aunque sabemos que es poca la gen e que se sume ge
y mayo la que se desliza sob e la supe icie. (De paso, obse emos que el
consumo de in o mación no ha uel o más cul a a la gen e ni más sensa os
a los elec o es.)
Jo ge Luis Bo ges in uyó el aba imien o que p o oca ía pe cibi
y conse a implacablemen e odo, como en las labe ín icas en añas de
un Big Da a. En su cuen o “Funes el memo ioso” pa ece e a a a uno de
nues os jó enes en e a su pan alla: “e a el soli a io y lúcido espec ado
de un mundo mul i o me, ins an áneo y casi in ole ablemen e p eciso. Ba-
bilonia, Lond es y Nue a Yo k han ab umado con e oz esplendo la ima-
ginación de los homb es; nadie, en sus o es populosas o en sus a enidas
u gen es, ha sen ido el calo y la p esión de una ealidad an in a igable
como la que día y noche con e gía sob e el in eliz I eneo”. Sospecho que,
pese a odo, no e a “capaz de pensa . Pensa es ol ida di e encias, es ge-
ne aliza ”. “En el aba o ado mundo de Funes no había sino de alles, casi
inmedia os” (2002: 85).
Comen a Zygmun Bauman en una en e is a: “es una pa adoja
de nues o iempo. Aho a enemos acceso a más in o mación que nunca.
2. Lec o de Mon aigne, es posible que Bacon haya omado su idea de es e pasaje de los En-
sayos: “las abejas liban aquí y allá las lo es, pe o después elabo an la miel, que es suya po
comple o, no es ya omillo ni mejo ana” (2007: 193)
Víc o Hugo Palacios C uz
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº58 (2018) pp.: 13-34.
52
Una simple edición dominical del New Yo k Times con iene más in o -
mación que la gen e más educada de la Ilus ación consumía en oda su
ida. Al mismo iempo, los jó enes ac uales, los llamados millenials, que
se hicie on adul os con el cambio de milenio, nunca se habían sen ido más
igno an es sob e qué hace , sob e cómo maneja se en la ida... ¡Todo es
an emblo oso aho a!”
C eo que el único modo de en en a es e alud de señales es ins au-
a la pausa y ecupe a la dedicación de las abejas. Ele a nos de an o en
an o pa a adop a el ángulo dis an e y con igu ado de la eo ía (Byung-
Chul Han, 2014: 75). In e p e a y con e i signi icado, an es que amon o-
na y ol ida . Uni ica g acias al dibujo de las ideas (“idea” iene de eidos,
“ o ma” en g iego), an es que pe de lo odo bajo los incesan es bo bo ones
de la ac ualidad. Esa es la esponsabilidad del pensamien o, en e a la
cual la “o iginalidad” en su acepción de up u a con el pasado únicamen e
pod ía expone nos a la con usión, la es e ilidad y la epe ición.
La di e enciación de las mi adas
A iesgadamen e la iloso ía se p opone una ambición que las de-
más ciencias desconocen: pa a aseando a Julián Ma ías, ese «imposible
necesa io» de alcanza una comp ensión de la o alidad de lo exis en e y
de la condición humana en medio de odo. De ahí la g andeza implíci a
en las disc epancias y las us aciones de los ilóso os, a quienes, po el
con a io, se eclama con ecuencia la p ecisión de cie as disciplinas o la
po encialidad aplica i a de o as.
Desconce ado po la dispa idad de las opiniones de los ilóso os
(1999: 13) –en un dilema simila al de Kan compa ando los esul ados de
las p óspe as ciencias na u ales con los i esolubles plei os de los me a í-
sicos–, Desca es encuen a en las Ob as ma emá icas del Pad e Cla ius
–según sugie e E ienne Gilson (2004: 117-118)– unas palab as alecciona-
do as: “las disciplinas ma emá icas demues an y jus i ican con las más
sólidas azones odo lo que aen a discusión, de o ma que e dade amen-
e engend an ciencia y expulsan po comple o odas las dudas de la men e
del es udian e. Di ícilmen e puede deci se es o de o as ciencias, donde la
mayo pa e del iempo el en endimien o queda incie o y en duda sob e el
alo exac o de sus conclusiones, an as son las opiniones y an discu idos
sus juicios”.
Desca es p e endía edi ica una nue a sabidu ía, supe io y de i-
ni i a. Con ese in, c eyó halla en las ciencias de los núme os “cimien os
an i mes y sólidos” que, en una época en que las iejas c eencias se des-
mo onaban con es épi o, no en endió po qué no se habían apoyado sob e
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº58 (2018) pp.: 13-34.
La o iginalidad de la mi ada ilosó ica
53
ellos o as disciplinas, además de la mecánica. Conside ó que e a posible
elabo a un mé odo inspi ado en las demos aciones de los geóme as, un
p ocedimien o inusi adamen e simple g acias al cual no hab án e dades
“ an alejadas de nues o conocimien o a las que, inalmen e, no podamos
llega ni an ocul as que no podamos descub i ” (1999: 27).
Las consecuencias de es e mé odo, como es sabido, no pe mi ie on
ob ene ninguna sabidu ía a sal o de la duda sino, po el con a io, plan-
eamien os a bi a ios y desa o ados como la deducción de una ciencia o-
al del mundo a pa i de la sola idea inna a de es ex ensa, o la d ás ica
incomunicación en e cue po y men e a causa de las dis inción en e las
ideas del yo pensan e y la sus ancia ex ensa.
Con undida po sus na u ales ince idumb es e insegu a an e el
juicio de o as p o esiones, la iloso ía a menudo ha adop ado un mé odo
ajeno buscando un emedio a su ines able epu ación. Del mismo modo
que las ciencias especializadas, eu ó icas an e el iun o de sus in es i-
gaciones y al i as delan e del di e so des ino de los ilóso os, a menudo
han ealizado p onunciamien os que exceden el campo cubie o po sus
mé odos. Pienso en las decla aciones axa i as de un S epehn Hawking o
un Cha les Dawkins sob e el o igen del uni e so y la no exis encia de Dios,
po ejemplo. En ambos casos, una injus a compa ación y, an e odo, una
p o unda incomp ensión de las di e encias en e los espec i os obje os de
es udio han p o ocado una mezcla de planos pe judicial pa a las pa es en
li igio.
En cie a o ma, en e la mi ada p opia de la iloso ía –pano ámi-
ca, uni a ia, in e p e a i a– y las ciencias especializadas hay una di e en-
cia pa ecida a la que exis e en e la mano humana y las he amien as.
Todas es as ijan una posición de e minada que posibili a un mo imien o
unila e al del que se ob iene una e iciencia especí ica. Po el con a io, no
ence adas en o ma alguna inal e able, las manos poseen una plas icidad
y una ape u a que les pe mi e adop a odas las o mas posibles e, inclu-
so, ans e i las a la ma e ia po medio de la ab icación de u ensilios. Al
igual que las manos, la i ud de la iloso ía eside en su condición inespe-
cializada, en unas e lexiones u didas a pa i de la expe iencia, comunes
a los undamen os eó icos de las demás ciencias. Lamen a que no p o-
duzca esul ados exac os o alguna clase de ganancia se pa ece ía a la bu la
que el ma illo o las ije as di igi ían con a la mano po no golpea con
ue za ni co a con inu a.
La exac i ud, po lo demás, es el lujo que únicamen e pod ía pe -
mi i se quien abaje con núme os y polígonos, es deci con encan ado-
as i ealidades. Dice Hans Blumenbe g: “cuan o más se ap oxima una
disciplina cien í ica al «ideal» de exac i ud empí ica, an o más exclusi-
amen e abaja con p epa ados y da os mé icos que la hacen indepen-
Víc o Hugo Palacios C uz
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº58 (2018) pp.: 13-34.
54
dien e de la con ingencia de la enomenicidad de los obje os” (2000: 16).
Más de o amen e Pi ágo as, aun c eyendo que odo consis ía en núme os,
llamó al uni e so kosmos que conno a “belleza” (de kosmos de i a la pala-
b a «cosmé ica»).
La química, la as onomía, la geog a ía o la ísica escogen una pa -
e de lo eal y omi en el es o. Es a delimi ación egula su me odología y
explica que puedan se llamadas ciencias “pa icula es”. El caso es que la
ealidad es siemp e uni a ia y no únicamen e química, geog á ica o ísica.
No es una pa e; ampoco una suma de pa es.
Al humano lo examinan biólogos, sociólogos y economis as. Pe o
no somos algo pu amen e biológico, sociológico o económico. El dolo es un
hecho ísico, psicológico y médico; pe o la ísica, la psicología y la medicina
desc iben el dolo cada cual a su mane a sin deci nos nunca qué es en sí ni
qué signi ica. Incluso la p axis médica con empo ánea, de modo p eca ido,
se ecue da a sí misma que no a a con ó ganos ni en e medades sino con
pe sonas. Po la misma azón, una enciclopedia no es sabidu ía, sino ape-
nas una eunión de especialidades.
Julio Co áza u de un ingenioso juego li e a io que i ula “Posibi-
lidades de la abs acción”: “el lunes pasado ue on las o ejas. A la ho a de
en ada e a ex ao dina io el núme o de o ejas que se desplazaban en la
gale ía de en ada. En mi o icina encon é seis o ejas; en la can ina, a me-
diodía, había más de quinien as, simé icamen e o denadas en dobles ilas.
E a di e ido e de cuando en cuando dos o ejas que emon aban, salían
de la ila y se alejaban. Pa ecían alas”. “El mié coles p e e í […] los bo ones.
¡Oh espec áculo! El ai e de la gale ía lleno de ca dúmenes de ojos opacos
que se desplazaban ho izon almen e”. “Mi sec e a ia llo aba, leyendo el de-
c e o po el cual me dejaban cesan e. Pa a consola me decidí abs ae sus
lág imas, y po un a o me delei é con esas diminu as uen es c is alinas
que nacían en el ai e”. “La ida es á llena de he mosu as así” (1999: 60-62).
Vaya. El p o agonis a es despedido po culpa no de sus an asías
sino de sus abs acciones. “Abs ae ”, dice la Real Academia, “es sepa a
po medio de una ope ación in elec ual un asgo o una cualidad de algo
pa a analiza los aisladamen e”. Sin emba go, dice Hen i Be gson, “en e
las ciencias la iloso ía es la única que no es abs ac a. Cualquie ciencia
conside a un aspec o de la ealidad, o sea, una abs acción”, en cambio, la
iloso ía “es la ciencia que con empla la ealidad ín eg a en su desnudez, sin
elos que la cub an” (Melendo, 2007: 121).
Reuni las mi adas en el mundo
En el plano de las elaciones en e el conocimien o y la ealidad
desde el pun o de is a del in e és en la acción, lo plan eado an e io men e
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº58 (2018) pp.: 13-34.
La o iginalidad de la mi ada ilosó ica
55
pe mi e juzga que una ca e a uni e si a ia se á juiciosa en an o que
p opo cione una isión del humano y del mundo que es i uya a las pa es
el conjun o que las explica. Si oda p o esión es una in e ención pa icu-
la sob e el en o no, esul a más cohe en e una p opues a cu icula de ca-
ác e mul idisciplina , pues solo el diálogo con inuo con las humanidades
pod ía p ese a la p imigenia in eg idad de los hechos y de la condición
humana, lo que a su ez a o ece á un desempeño expe o más p uden e
y c ea i o. En es e sen ido, la iloso ía ep esen a, pa a el es udian e de
cualquie especialidad, la ocasión de econoce las in ini as líneas que e -
minan y las que asimismo comienzan en cada mo imien o de sus manos.
Recíp ocamen e, ninguna ciencia como la iloso ía es á, po su pa -
e, an obligada a p es a a ención pe manen e a los sabe es pa icula es,
que son algo así como iaje os adelan ados epo ando el es ado de cada
e i o io. Sin una plu alidad con enien e de insumos, la eo ía ilosó ica
se deseca y se o na un a i icio e inado pe o i ele an e. Una mi ada am-
plia equie e sende os que, como ex ensiones de sus b azos, le pe mi an no
deja de ab aza el mundo. En oda sue e de o o, la iloso ía debe mos a
una sensibilidad a cualquie a iedad de oces y señales.
Se di ía, aun, que ninguna uen e de documen ación eemplaza al
a o con las cosas mismas: la expe iencia, que pa a Da Vinci ale más que
los lib os, pues “quien puede i a la uen e no se con en a con la ja a de
agua” (2002: 101). Aho a bien, ¿cuán o alcanzan a e nues os ojos? ¿De
cuán a expe iencia es capaz un mo al? Una lige a inspección de nues o
equipaje e ela que solo una ín ima po ción de lo que sabemos ha sido
pe sonalmen e i ido. Compa ados con la as edad del uni e so y la lon-
gi ud de la his o ia, el adio de cada biog a ía cub e apenas un á omo en
la inmensidad de lo eal. Esa pequeñez es un des ino. Pe o ambién una
espe anza.
Byung Chul-Han ecue da unas palab as de Pla ón: “cuando mi as
las es ellas, es ella mía, ojalá ue a yo el cielo, pa a mi a e desde a iba
con mil ojos”. (2015: 62) No es oy segu o de que sea una desg acia que no
mi emos como mi an los dioses. Esos mil ojos no nos los da el cue po, pe o
sí la ida y la in e elación.
Edua do Galeano na a una sencilla y luminosa anécdo a: “Diego no
conocía la ma . El pad e lo lle ó a descub i la. Viaja on al su . Ella, la ma ,
es aba más allá de los al os médanos, espe ando. Cuando el niño y su pad e
alcanza on po in aquellas cumb es de a ena, después de mucho camina , la
ma es alló an e sus ojos. Y ue an a la inmensidad de la ma , y an o su ul-
go , que el niño quedó mudo de he mosu a. Y cuando po in consiguió habla ,
emblando, a amudeando, pidió a su pad e: «¡Ayúdame a mi a !»” (2003: 3)
La au osu iciencia de la memo ia o la cul u a ha sido siemp e una
en ación. Nie zsche ad e ía: “¡in ini o es el más pequeño agmen o del
Víc o Hugo Palacios C uz
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº58 (2018) pp.: 13-34.
62
como un cie o bien; y e ce o, in eg a lo en la u ina, u ilizándolo, lucién-
dolo o conse ándolo. Podemos ecibi algo y no econoce lo como ecibido,
no es ima lo como bueno, o aun deshace nos de ello.
Pensa es “ag adece ” conside ando que: p ime o, el pensa se di-
ige al mundo que nos es dado po el hecho de exis i ; segundo, desea po
medio de la e dad la a monía con el mundo como un bien que nos o o ga
ealidad po medio de su ealidad; y e ce o, p ese a lo pensado g acias
a la memo ia y el lenguaje, pues o que conoce es lle a lo conocido po
den o.
Es admi able que lo haya dicho Paul Celan, un poe a nacido en
e i o io umano que, después de la Segunda Gue a Mundial, quedó bajo
el pode so ié ico. Sus pad es e an judíos, pe o su mad e leyó al pequeño
Paul la li e a u a alemana que ella amaba. En 1942, sus pad es ue on
depo ados a campos de ex e minio nazis. Su pad e mu ió de i us y su ma-
d e ue asesinada con un dispa o en la nuca. Paul ue ecluido en un campo
de abajo, pe o llegó a sal a su ida. Se es ableció en F ancia, dominó
a ios idiomas, pe o como esc i o eligió el alemán. Elección o men osa:
e a la lengua de sus abominables e dugos, y a la ez la de los lib os que
lo amaman a on.
En 1970 Paul Celan se qui ó la ida a ojándose al ío Sena, en Pa ís.
Él, que ue las imado po el mundo, decla ó que pensa lo es deci
“g acias”. ¿O acaso su mue e debe nega que la g a i ud po la ida es á
po encima del más abominable dolo ? Su co azón, o o po el con lic o en-
e su conciencia de sob e i ien e y su conciencia de esc i o ; en enenado
el ecue do de la in ancia donde la iden idad pe sonal busca su aíz. Qué
di ícil ha de se sopo a una in e io idad helada e hi ien e, lle a den o
la negación de uno mismo.
Sea como sea, las aguas del Sena se lle a on pa a siemp e los pen-
samien os del poe a. Después de odo, el mundo es á a sal o más que en la
ciencia que lo disecciona o en la p opiedad que lo consume, en el silencio del
pensamien o, en el ai e en e dos que con e san, o en el espí i u que alza el
uelo al desemboca en el océano.
mismo o igen. Quien sigue su sen ido en a en el campo de signi icación de gedenken, «pen-
sa en, eco da », eingedenk sein, « eco da », Andenken, « ecue do», Andach , «medi ación,
ecogimien o, o ación». Pe mí anme exp esa les mi ag adecimien o en es e sen ido.”
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº58 (2018) pp.: 13-34.
La o iginalidad de la mi ada ilosó ica
63
Bibliog a ía
Agus ín, sAn (2005) Con esiones, Mad id, Biblio eca de Au o es
C is ianos.
A end , HAnnAH (2000) Rahel Va nhagen. Vida de una muje ju-
día, Ba celona, Lumen.
A is ó eles (1998) Me a ísica, Mad id, G edos.
BAcon, F Ancis (1984) No um O ganum, Mad id, Sa pe.
BAudelAi e, cHA les (2008) Pequeños poemas en p osa / Los pa aí-
sos a i iciales, Mad id, Cá ed a.
BAumAn, Zygmun (2005) Amo líquido. Ace ca de la agilidad de
los ínculos humanos, ad. Mi a Rosenbe g y Jaime A ambide, México
DF, FCE.
BAumAn, Zygmun (2016) en e is a “En el mundo ac ual, odas las
ideas de elicidad acaban en una ienda”. Recupe ado de:
h p://www.elmundo.es/papel/lide es/2016/11/07/58205c8ae5 deae-
d768b45d0.h ml
BlumenBe g, HAns (2000) La isa de la muchacha acia. Una p o-
ohis o ia de la eo ía, Valencia, P e-Tex os.
Bo ges, Jo ge luis (2002) Ficciones en Ficciones / El lib o de a e-
na, Lima, Peisa.
Byung-cHul-HAn (2014) La agonía del E os, ad. Raúl Gabás, Ba -
celona, He de .
Byung-cHul HAn (2015) El a oma del iempo. Un ensayo ilosó ico
sob e el a e de demo a se, Ba celona, He de .
Byung-cHul HAn (2015) La sal ación de lo bello, Ba celona, He de .
cAne i, eliAs (2008) Apun es II, Ba celona, Debolsillo.
celAn, PAul (2002) Ob as comple as, Mad id, T o a.
co áZA , Julio (1999) His o ias de c onopios y de amas, Ba celo-
na, Edhasa.
dA Vinci, leonA do (2002) Cuade nos de no as, En Cuade nos de
no as. / El a ado de la pin u a, Mad id, EDIMAT Lib os.
dA ocA B uño, José luis (2012) In luencias medi e áneas en las
cubie as de Le Co busie . De la Ac ópolis de A enas a la unidad de habi-
ación de Ma sella, esis doc o al, Uni e sidad de Se illa, España. Recu-
pe ado de:
h p:// ondosdigi ales.us.es/media/ hesis/2207/Q_Tesis_DAR-in o-
duccion.pd
descA es, ené (1999) Discu so del mé odo, Mad id, Tecnos.
eliZABe H l. eisens ein (2010) La imp en a como agen e de cambio.
Comunicación y ans o maciones cul u ales en la Eu opa mode na em-
p ana, México DF, FCE.
Víc o Hugo Palacios C uz
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº58 (2018) pp.: 13-34.
64
gAleAno, eduA do (2003) El lib o de los ab azos, México DF, Siglo
XXI.
gilson, e ienne (2004) La unidad de la expe iencia ilosó ica, Ma-
d id, Rialp.
Heidegge , mA in (1970) Ca a sob e el humanismo, Mad id,
Tau us.
Hesse, He mAn (2007) Demian. His o ia de la ju en ud de Emil
Sinclai , Buenos Ai es, A gonau a.
mA sAlis, Wyn on y WA d, geoFF ey c. (2012) Jazz. Cómo la músi-
ca puede cambia u ida, Ba celona, Paidós.
melendo, omás (2007) In oducción a la iloso ía, Pamplona, EU-
NSA.
me leAu-Pon y, mAu ice (1997) Fenomenología de la pe cepción,
Ba celona, Península.
mon Aigne, micHel de (2007) Ensayos, Ba celona, Acan ilado.
mumFo d, leWis (2011) El pen ágono del pode . El mi o de la má-
quina II. Log oño, Pepi as de Calabaza.
nie ZscHe, F ied icH (2001) La ciencia jo ial, Mad id, Biblio eca
Nue a.
nuBiolA, JAime (1999) El alle de la iloso ía. Una in oducción a la
esc i u a ilosó ica, Pamplona, EUNSA.
PAllAsmAA, JuHAni (2012) La mano que piensa. Sabidu ía exis en-
cial y co po al en la a qui ec u a. Ba celona, Gus a o Gili.
PlA ón (2000) Fed o en Diálogos III, Mad id, G edos.
PlA ón (2000) Banque e en Diálogos III, Mad id, G edos.
PessoA, Fe nAndo (2002) Lib o del desasosiego, Ba celona, Acan i-
lado.
P ous , mA cel (2001) En busca del iempo pe dido. V La p isione-
a, ad. Consuelo Be ges, Mad id, Alianza Edi o ial.
eAle, g. y An ise i, d. (2008) His o ia del pensamien o ilosó ico y
cien í ico I, Ba celona, He de .
iBey o, Julio Amón (2006) P osas apá idas, Lima, Seix Ba al.
ilke, Aine mA iA (1999) Ca as a un jo en poe a, Mad id, Alian-
za Edi o ial.