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Obras completas de Mistres Bennet

Bennet, Agnes María

Abstract

Vols. I-IV: Ana, ó la heredera del País de Gales. Vols. V-XIV: Rosa, ó la niña mendiga y sus bienhechores

Full text

En " R-50€sq r ROSA Ó LA NIÑA MENDIGA Y SUS BIENHECHORES, ESCRITA EN INGLÉS - POR LA CÉLEBRE MISTRESS BENNET: TRADUCIDA AL CASTELLANO POR DON FELIX ENCISOS. 4 a TOMO IIL MADRID. IMPRENTA De Repurrís. 1819. Se Rallará en las librerías de Escamilla calle de Carretas, y de Amposta calle del Príncipe. DONACION MONTOTO Es1 Med DN Md de de do dde ROSA, Ó LA NIÑA MENDIGA Y 5Uus BIENHECHORES. CAPÍTULO PRIMERO. La noticia de la muerte del Coronel, aunque desnuda de bien' seguras pruebas, habia ya decidido de la suerte de la pobre Rosa. Mistress Harley se hallaba enterada por Mistress Feversham de que no existia testamento . alguno , y habia ya recibido órden de Sir Salomon para que le enviase todos.los apuntes relativos á.la tutela de que se habia en- ( 19) cargado, á fin de poder presentar la cuenta de los adelantos al heredero del Coronel, y Ponerse así á cubier= to de lo que se le pudiese pedir por la manutencion de Horacio, 4 lo cual añadió tambien el caballero, que en pagando aquellas últimas cuentas no queria mezclarse de modo alguno en la suerte de Rosa Wilkins. Si Misuress Harley no hubiera ya sentido como sentia el mas vivo interés á favor de su desgraciada discípula, le hubiera: tomado entonces á vista de la deplorable situacion en que se hallaba. Anunciar 4 Rosa que ya no existia el Coronel, y decirla que noshabia hecho testamento , y qUe por esta falta se volvia á hallar otra vez sumergida en la miseria, eran dos comisiones Muy amargas. Por fin Salió del primer paso con todas las contemplaciones propias de la mas tier- E73 na amistad; pero el profundo y espautoso dolor de Rosa al saber la muerte de su bienhechor, sus ojos inmóviles , su extrema palidez, su silencio y sumo abatimiento despedazaron el sensible corazon de Mistress Harley, y tembló por la salud de su interesante discípula , hasta que un raudal de lágrimas desahogó la desesperacion de ésta, y la dió lugar á sentir de un modo que tal vez la oprimia menos (pero que no dejaba de ser igualmente vivo) la terrible pérdida que acababa de experimentar. Habiendo reflexionado Mistress Harley durante este intervalo sobre la conducta que ella debia tener, no de- JÓ que se la escapase la menor especie sobre la desgracia y cruel suerte futura que aguardaba á Rosa, é igual ejemplo siguieron todos los de aquella casa; de modo que esta amable jó- _z —___— a [14]. quiera un pariente con quien contar, era una desgracia , que aun el alma mas vigorosa no hubiera podido sufrir sin: conmoverse; y es preciso con= fesar que, aunque á Rosa no la faltó valor para sobrellevarlo., sintió á lo menos con amargura la mudanza de situaciorr: pero luego que hubo comparado su situacion actual con la que hubiera podido ser, la tranquilidad de su alma ocupó el lugar de los inútiles pesares, y empezó á desaparecer la palidez de su rostro; y mientras que Mistress Brown acusaba á todo el mundo, menos á sí misma , de las desgracias que la amenazaban, Rosa se esforzó á inspirarla el valor que la animaba, y empleó , aunque en vano, todo el poder de la persuasion para convence la de que debia someterse sin murmu-= rar á los decretos de la Providencia. Apénas salió Mistress Brown del [15] locutorio cuando entró Eleonora Baws-= ky: se arrojó en los brazos de Rosa, lloró con ella la muerte del Coronel, y habló de la sorpresa y dolor que la causaba el que no hubiese parecia do el testamento, protextando al fin que el destino de su amiga seria el suyo, y que queria participar de él, No dejó de advertir Rosa la ojeada de disgusto que Mistress Harley echó á Eleonora por su indiscrecion; y así, despues de besar la mano á su digna directora , entró en unas explicaciones mucho mas penosas para sus amigas que para ella misma. Como Mistress Harley estaba ya hacia mucho tiempo padeciendo de gota , deseaba tener una persona que pudiese aliviarla en las obligaciones de su cargo, y agregarse al número de las maestras subalternas ; pero hasta entonces no se habia presentado [16] muger alguna que la pareciese digna de asociarse á las virtuosas maestras que tenia su escuela, Rosa se creyó capaz de desempe= far esta plaza, y lo propuso á Mistress Harley, no con aquel lenguaje de una pretension, sino con franque= za y justa confianza de que este par tido podia ser igualmente ventajoso Á ambas. ¡ Mistress Harley admiró el virtuo= so esfuerzo que la adversidad inspiraba á su interesante discípula en una situacion tan crítica, y la respondió con igual franqueza ; de modo que concluyéndose inmediatamente el tratado, Miss Bubanum entró en poses sion de su nuevo empleo, y Mistress Harley quedó aliviada del peso que tanto tiempo habia estaba oprimiendo su corazon sensible, Cuando Rosa se acordaba. de lo > Ex71 pasado, ¡cuántas razones encontraba para acomodarse con su situación «presente, pensando en-el abismo de que su bienhechor la habia:sacado! Refexionaba tambien que la:educacion' brilante y los virtuosos, principios que habia adquirido eran preciosísimos tesoros , de cuya: posesion' nadie la privaria mientras conseryase el «uso de sus facultades intelectuales, y queestos verdaderos: tesoros podian suministrarla recursos , Y proporcioñarla una existencia feliz; y entonces, rebosando de gratitud su corazon, «necesitaba explayarse dirigiéndose al Ser supremo , cuya bondad infinita habia velado sobre ella deyun.modo ¿an-és- pecial. oLdob to! Esta exactitud en “sus juicios-y esta energía de carácter ¡preservaban 4 Rosa de todas las pesádumbres que Eubieran podido alterar! su salud uy Tomo III, 2 [18] ponerla en el caso de ser una carga para la caridad de sus amigas, en lugar de proporcionarla servir á las que la hacian favor. La mudanza de situacion no produjo ninguna en Mistress Harley, ni en la conducta de las otras maestras, para con Miss Buhanum: tratábanla ¿on una especie de respeto mas lisonjero aún que el mismo cariño: hasta entonces habia sido mirada como un modelo de docilidad y perfeccion 5 pero ya se habia hecho como un ejemplo de virtudes que imitar, y sus desgracias excitaban el respeto que casi siempre inspira un ser noble, y tesignado, cuyo valor no han podido doblegar los golpes de la suerte. Se enternecia Rosa recordando los felices dias que habia pasado bajo la proteccion del Coronel: conservó la memoria de las espresiones y modales E191 de su bienhechor mucho tiempo. despues de habérsela borrado la idea de las facciones desu rostro; pero el tiempo, que imprime su mano elada en la imaginacion mas activa, fue debilitando insensiblemente la amargura de sus sentimientos , y no-la dejó sino una sola melancolía, á la que se entregaba con cierto placer, Mientras que el objeto delas tiér= nas solicitudes del Coronel habia lez gado á obtener tan felizmente un asi= lo, que le habia costado á aquel tantos cuidados inútiles para asegurárselo, Mistress Brown sufria la cruel experiencia de un rebés de fortuna , que era incapaz de sostener, Pasaba tiem Po y mas tiempo, y. todas las diligen= cias, averiguaciones y viajes. que ha= bia hecho-no la daban luz alguna so. bre la suerte de su marido: hallában. Se sus negocios en un estado: deplo- [20] rable , acumulábanse las deudas, apretaban los acreedores , y ella no' tenia dinero, ¡Despues de haberse valido inútilmente de todos los. medios posibles tuyo que recurrir al procurador Quibble, quien no tardó en arreglar sus negocios. Había algun tiempo que: Sir Salomon pensaba que las vistas de su Sa= lon y que: caían hácia los dos: caminos, haciendo «frente 4 wWhite-Horse , eran muy desagradables, Y así pensaba corregirvaquel defecto desde el «punto en que ya se dió por ciertaila muerte del Coronel, y aun hay quien dis ce que la fecha de este proyecto fue la del:dia que el tal caballero tuvo la getiérosidad de: prestar á Mistress Brown+las cien: libras esterlinas. Sea lo + que':fuere » lo cierto esoque por su órden se habia empezado á edificarcotra'iposada:vale:lado -opuesto del q [213 camino 5; esto es, de modo que ocultase la vista de la otra en que Mistress Brown habia fijado su residencia. Sin embargo, es preciso no Callar que la perspectiva que tanto desagra= daba al dueño de la quinta habia sido siempre mirada como una, de las mas pintorescas de aquella aldea; pero desagradó , porque la destruccion del VWhite=Horse y el establecimiento de una nueva posada eran su capricho dominante. Como Mistress Brown debia las cien libras esterlinas sobre la cantidad depositada para el establecimien- to, y como se hallaba tambien debiendo á los diversos proveedores del Wrhite-Horse, era muy natural creer que Sir Salomon ,- empeñado en-edi- ficar otra posada , hubiera ofrecido 4 la pobre muger' que la pondria al frente de aquel establecimiento ¿ pero co- [22] noceria muy mal al señor de Penrry quien no adiyinase que la destruccion del White-Horse no le hubiera ocupado ni un solo instante, á no haber sido porque debia producir la ruina. de la infeliz posadera. El procurador Quibble aconsejó á Mistress Brownque hiciese saber á todos los que la debian cantidades que excediésen de cincuenta libras las depositasen en manos de su escribano, y que despues sacára á remate el establecimiento del White-Horse con sus muebles, enseres, 8tc, que no estaban comprendidos en el arrendamien- to de que el escribano procura- > p: . ria sacar la mayor utilidad. Añadió, que hallándose como se hallaba respecto á su marido , no podia ser demandada en justicia, y que podria vivir tranquilamente bajo la direccion del escribano con el interés ó prin- : [23] vipal de las cantidades procedentes de la venta á pesar de todos los acreedodores del mundo. Mistress Brown, cuyo orgullo estaba mortificado por la situacion en que se hallaba , y la indiferencia con que la trataban sus antiguas conocidas, deseaba salir de Penrry con tan= ta vehemencia como antes habia deseado establecerse allí, por lo cual siguió. con mucho gusto el dictámen de M. Quibble : comenzó al instante el escribano su inventario, y se buscó un pregonero para el remate. Llegó por fin el dia de celebrar éste, y una porcion de aldeanos concurrieron á aquella posada tan célebre, tan deliciosamente situada, tan bien provista de todo lo necesario, y que se atraía lo mejorcito de aquellas inmediaciones. Lo que John Brown y su esposa habian empleado así en mue= [30] aldea de Penrry: ahora se oían los gritos mas que nunca: su boca estas ba desfigurada con las convulsiones , y no se podia: mirarla sin experimentar la mayor compasion ; pero nadie hizo caso de ella, contentándose con enviár á llamar al médico, y M. Quibble se quedó allí por curiosidad por no tener que hacer, y acaso tambien por un poco de miramiento á la her= mana de Mistress Brown, á quien no se atrevia á dejar tan pronto despues de haber sido la causa de cuanto es taba pasando. La aparicion del Doctor Croack le dió una ocasion favorable de esca= bullirse' sin ser notado.,. y se fue derechito 4-la' quinta de Mushroom. 4 dar cuenta de sus comisiones. «¡Oh! dijo Sir Salomon : yO daria de buena gana veitite guineas por yer esa muger lejos de Pentry.»— [31] “¡Veinte guineas! exclamó M. Quibble: si yo lo hubiese sabido la hubiera desterrado sobre la marcha.»— “* Hacedlo, mi buen Quibble, dijo el caballero, si es que veinte guineas pueden, ...” M. Quibble no quiso oir mas: yolvió sobre la marcha á casa de la en= ferma 5 pero sus convulsiones continuaban con la misma violencia, y cuando cesaron quedó en un estado de abatimiento que duró hasta la mañana, á cuya época, visitándola: el Doctor , decidió que tenia una calentura ardiente. ¿Qué podia hacer M. Quibble en tales circunstancias ? Pero Sir Salo= mon., queno se arredraba con: faci= lidad , demandó que fuese 4: visitar en su nombre al Doctor Croack y le persuadiese que Mistress Brown: tenia desconcertado el cerebro, que es- d [32] taba sin calentura, y que así le aconsejaba que la hiciese conducir á la casa de locos. La fortuna de la pobre Mistress Brown fue que el Doctor se hallaba siempre de contrario parecer al de Sir Salomon , y así exclamó: “¡Él me aconseja! ¿cómo puede aconsejarme , ni entender una palabra de las enfermedades del cerebro? hem. ... hem... + pero salvo lo que á ella le acomode, decido que la enferma debe trasladarse á la enfermería de la parroquia. Esta órden se ejecutó al pie de la letra á pesar de Sir Salomon, que no selatrevia á contradecirla , temien= do.ya inspirar sospechas. ¡con un encanttizamiento tan extraordinario. 00 Eleonora, envió. secretamente Órdenes yodinero: para/que se asistiese Perfectamente á Ja enferma.,' y despues pasó: 4 Mount-Pleasant para ponerse 33] de acuerdo con Mistress Harley, € impedir que Rosa supiese una noticia, que habia de causarla mucho sentimiento. á La infeliz Mistress Brown debió la conservacion de-su vida á la activa generosidad y benevolencia de la amable Eleonora : cesó la calentura ardiente, pero el mal cargó 4 las piernas, y cuando volvió en su acuer= do se vió precisada á. permanecer en cama por espacio de tres meses. Mistress Harley y Eleonora juntaron despues el dinero necesario para pagar su viaje á Bath, donde fue recibida en un establecimiento público, Duran= te este intermedio habia formado Rosa diversas conjeturas sobre laausencia de Mistress Brown; pero habiendo sabido que no solamente habia allá otra posadera, sino tambien otra nueva posada en Penrry , infirió que Beta Tomo III, 3 [34] ty continuaba en las diligencias de buscar á su marido, y se entregó á la lisonjera esperanza de volver otra vez á ver las dos únicas personas que habian sido testigos y gozado con ella de su felicidad pasada. En cuanto á Sir Salomon, cuyo verdadero carácter estaba tan manifiesto Á sus ojos » hubiera Rosa considerado como un insulto á la memoria de su digno bienhechor , y como un bochorno paz “ra el honrado John Brown, el clasi> ficar una persona tan despreciable en el número de los amigos del Coronel Buhanum. ; Habiendo Mistress Brown perdido no solamente su casa , sus preciosos muebles , su marido y todo, sino tam-= bien el uso de sus piernas, suponemos que el discreto lector no nos Cree= rá tan faltos de conocimiento del corazon humano, que ignoremos que [351 cuando las gentes lo han perdido todo es menester darse prisa á olvidar. las enteramente; y así vamos á seguir el ejemplo de los amigos y parientes de la infeliz posadera del White-Hor= se, y á dejarla en su hospital tomando baños calientes y aguas mimerales bajo los caritatiyos o de Miss Eleonora. [361 CAPÍTULO IL Sir Salomon y, sus preciosas sobrínas se hallaban entonces establecidos en Londres. El caballero habia dejado su preciosa casa de St, James-Squa- xe para tomar una mas magnífica aún en el barrio de Picadilly. Una numerosa comitiva y muchos criados yestidos de soberbias libreas ocupaban las antesalas : varias doncellas puestas á la última moda estaban á las “ órdenes de las Miss Mushroom , y magníficas carrozas , en que el lujo habia agotado sus primores, conducian y paseaban estrepitosamente á las ricas herederas por medio de las diferentes calles de la ciudad , llamando particularmente la atencion de todos en el Hyde-Parck. Su mesa ora servida de un modo E371 expléndido , y su adorno presentaba todas las delicadezas que la moda puede inventar cada did; es decir, que era una sátira de la deaencia y eb verdadero buen gusto. i “Aunque las personas de la clase de las Miss Mushroom «no pudiesen pretender el honor de ser presentadas en la Corte, el crédito de Sir Salomon y sus inmensas riquezas propor= cionaron medios de remover todas «las dificultades sobre este particular, y consiguió introducir Á sus pretendidas sobrinas en una carrera, en que debian encontrar los nobles esposos que las habia destinado. — - El muy: honorable Lord conde de Gauntlet, Chambeland del Rey, tez niente de un condado, uno de los ¿onsejeros priyados de S. M.; y en fin, un hombre que gozaba de la mayor consideracion en la Corte, habia-pro» [38] porcionado á Sir Salomon una contra= ta para los ejércitos, que durante una guerra bastante corta en el Continente habia sido! para él fecundo orígen de las riquezas considerables que pos seía: Es cierto: que algunas personas mal intencionadas habian: hecho cirS cular varias voces de que la tal con= trata no era, como son casi:todas, sino-un permiso tácito des: +. Y OPIe= sion 3. pero sea. lo que fuere, la con= sideracion que el caballero Mushroom gozaba conel ¿Lord Chambeland , y la hermosa acogida que tuvo á su re= greso, forzó. 4 los unos 4 que calla= sen, y 4 que' publicasen' otros que habia desempeñado muy 'honrosamente.su comision... Sl _ "Milady la condesa de Gañntlet era: la sorpresa y la admiracion. de todos por el secreto exclusivo que poseía de conservar la misma frescura. de la ju- [39] ventud en una edad abanzada : sus bellos cabellos no tenian ninguna: mezcla que pudiese descubrir el mucho tiempo que hacia habian crecido: sus labios frescos y encarnados al entreabrirse con una sonrisa preciosísima, manifestaban una caja de dientes los mas hermosos y deprecioso esmalte: sus ojos llenos de fuego yexpresion introducian la turbacion en los corazones, y atraían á: la bella condesa servidores, cuya edad toda no llegagaba á la de su hijo menor. Habian pasádose cerca de cincuenta años, durante los: cuales esta moderna ninfa habia sido la árbitra de una generacion entera, y todavia reinaba:sobre la segunda de un: modo triunfante. Los amores, extravagancias , egoismo y artificios de esta muger extraor= dinaria eran generalmente conocidos; y así hubiera inspirado un horror unis [46] racion que hacia continuamente de él con sus nuevos amantes la inclinaba 4 desecharlos todos por consecuencia natural de tal paralelo. Sir Salomon no haria caso alguno de-la constancia de sus sentimientos, si no hubiese fijado en su interior ciertas disposiciones particulares, por las cuales estaba mas que nunca. Lord Ganntlet, á quien él afectaba consul tar, le manifestaba su sorpresa de que permitiese Á su: sobrina desechar unos esposos tan distinguidos por su calidad y sus riquezas; pero si Milord fuera sincero é ingenuo confesaria que las proposiciones hechas á Miss Carlota le admiraban mas que su negativa: pues Lady Carolina , Lady María y Lady Luisa Gauntlet, á pesar que estaban tan conocidas y celebradas como las Miss Mushroom , no habian tenido hasta entonces el tra- [471 bajo de desechar á nadie. Sir Salomon afectó sin embargo responder á Milord respectivamente, que no queria forzar las inclinacio= nes de sus sobrinas; pero su inten= cion secreta era hacer entrar á su Carlota en la familia misma del conde; é ignorando éste semejante honor no podia por consiguiente formar objecion alguna. El Lord Delworth tenia entonces en el ejército el mismo grado que an= tes su padre, y exceptuando su pa= sion al juego, su afeccion al vino, sus deudas considerables, sus intrigas y fanfarronadas con los hombres, y su perversidad con las mugeres, por lo demas era uno de los mejores jó= venes del mundo: pero fuese quien fuese en él puso los ojos Sir Salomon para esposo de su Carlota, y poseedor de la: mayor parte de su caudal, [48] Habiéndo fijado así la suerte fu= tura de su favorita, no le restaba mas que providenciar acerca de la de María 5 pero el caballero, tan mortificado como sorprendido , no halló ocasion alguna de tratar de ello, pues á pesar del sumo cuidado que ella ponia en desplegar cuantas gracias habia recibido de la naturaleza , nadie se habia presentado hasta entonces para conducirla al templo de himenco, Mas confiando Sir Salomon en su fortuna y feliz estrella, mo dudó que tarde ó temprano lograria establecer esta segunda sobrina tan brillantemente como la otra, y se esforzó á tener pa= ciencia. Era entonces el mes de Abril, y una mañana que el caballero repasaba en su memoria ciertas circunstancias relativas al difunto Coronel Buhanum , le. pareció. bastante extraño [49] no haber oido hablar de Horacio Littleton al cabo de dos años: y apénas acababa de dar entrada al pen= samiento y aun evidencia de, que este amado jóven habia perecido con el Cow; ronel, cuando le anunció su criado la visita de un caballero , cuyo apellido era Buhanum. Estremecióse Sir Salomon , y se leyantó precipitadamente : entró entonces un militar alto y erguido, pero ya de edad abanzada, con una gasa negra en el brazo: sus cabellos plateados formaban algunos bucles alderredor de su cuello, mas las entradas de su cabeza eran enteramente calyas. Sus facciones presentaban al mismo tiempo una. regularidad ' perfecta' y la expresion de la mas dulce benevolencia. Disculpóse con un acénto escocés de la visita que venia á hacer, y despues de haber echado Tomo 111, 4 Eso] una ojeada rápida alderredor del mag- -nífico gabinete, en que acababa de entrar, tomó la silla que le presentaba el criado. La ordinaria presencia de espíritú de Sir Salomon parece que le habia abandonado del todo. Callaba profundamente, Y le costaba trabajo reprimir una especie de temblor que le. habia. sobrecogido. El caballero escocés no comprendia nada'de semejante recibimiento, y comecuzó 4 explicarse con: una franqueza que aumentó el embarazo de Sir Salomon; pues hizo presente que “el Coronel Buhanum era el objeto desu visita. El lector debe acordarse de que el Coronel habia: escrito dos cartas 4 uno de sus parientes en el tiempo que no cuidaba de hacer testamento, y que sin embargo habia tomado sus medidas para asegurar la suerte de [51] John y la de Rosa: pero cenando mudó despues de parecer, y legó toda su herencia á su: hija adoptiva, habia dejado estas dos cartas en ma= nos de John con facultades de ha= cer de ellas lo que le pareciese conveniente. Parece , pues, que John no hábia pensado en quemarlas, pues el Mayor Bubanum, á quien se dirigian, y á quien acabamos de 'introducir en casa de Sir Salomon; las habia recibido con el “sello: del: correo de Londres, y este sobrescrito de una letra muy mala: 4 My: Buz hanum en Escocia, Estas cartas; des= _ pues de haber andado rodando por: todas las casas de los Buhanum de Escocia, habian por fin edo: á su verdadero destino. Al principio infirió el Mayor que habrian sido: dirigidas por alguías Personas ignorantes, en cuyas manos e. [52] hubiesen caido casualmente 5 pero despues de haber reconocido la letra del Coronel, tomó el partido de pasar 4 Londres, á fin de hacer sus averiguaciones sobre una herencia, que nunca habia tenido la menor esperanza de poseer. Luego que llegó se dirigió 4 la compañía de las Indias, donde supo por el sucesor de Mr. Barley que este caballero acababa de salir para Bengala con el último convoy; pero que habiendo ihantenido Sir Salomon Mushroom una correspondencia tira= da con el difunto Coronel, podia darle luces seguras sobre la sucesion de su pariente. A consecuencia dijo Mr. Buhanum que habia pasado á casa del caballero con la esperanza de que éste tendria á bien comunicarle cuanto supiese en el asunto, y decirle qué se habian: hecho mu. Es31 chas remesas considerables que ha. bian*llegado á Inglaterra de las riquezas que el Coronel poseía en la India; y concluyó su: discurso pre= sentando á Sir Salomon las dos cartas que habia recibido para que se sirviese leerlas. El caballero Mushroom, que todavía se hallaba incapaz de pronunciar una palabra, examinó atentamente las cartas y su direccion. —— *" ¿Conoceis esta letra, señor?” dijo"el Mayor. — “Sí, la conozco,” replicó Sir Salomon algo menos turbado. “¿No es la del Coronel?” — “Sí,” dijo el Mayor mirándole fijamente. Sir Salomon examinó de nuevo las cartas, y confesó que no podia penetrar -este misterio. Manifestó que desearia ser útil al Mayor; pero... El mayor le interrumpió , supli- Es4] «cándole que se explicase claramente, pues habia venido desde el extremo de la Escocia con muchas dificultades; esto sin hacer cuenta de los gastos de un viage-dilatado. Sir Salomon dijo que á la verdad lo sentia mucho: confesó que era cierto habia tenido relaciones íntimas con el Coronel 5; pero que en cuanto 4 caudales, sus conocimientos sobre este particular no eran sino probabilidades que se reducian á poco mas que nada , y léjos de halarse tan bien instruido como se le suponia, no podia niaun creer que el Coronel poseyera riquezas algunas. El Mayor manifestó su sorpresa; pero Sir Salomon emprendió probar el hecho: dijo que el Coronel habia vivido con mucho. lujo durante su mansion en Inglaterrá; pero cuando Ess1. trató de irse, las disposiciones y medidas que concertó con él, probaban que sus negocios é intereses iban en mal estado, y citó por ejemplo un acuerdo particular hecho, entre: ambos, tocante á un objeto de Carim dad de que el Coronel se habia apasionado de un modo ridículo. “Sin embargo , añadió el caballero con un tono hipócrita, yo soy el último hombre en la tierra que pueda tener derecho 4 censurar su conducta, porque el contrato que sancionamos 'ambos tenia por objeto. otra flaqueza semejante: el Coronel prometió proteger al objeto de mi capricho, y. yo velar sobre el suyo. Mucho me. temo que la persona que puse á su cui-= dado haya dejado de causárselos algun tiempo hace, pero el que cau saba todos los suyos existe todavía, [62]' portúno , sino tambien ofensivo el rehusarlos: determinóse pues Áá aceptar, y no pudo tampoco dejar de hacerlo en cuanto al convite del cas ballero. Contestóle , pues, como cor “respondia, y defirió un dia mas su marcha. Cuando el Mayor llegó á casa de Sir Salomon encontró allí al conde y condesa de Gauntlet, al Lord Carlos su segundo hijo, y á Ladys Carolina , María y Luisa sus hijas, como tambien al Lord conde de Den= nigcourt y al Lord Penrith su hijo. Estos ilustres personages, ademas de las dos Mis Mushroom y de la aya Mistress Feversham, eran los convidados de Sir Salomon: el cual se ha= bia lisonjeado de tener tambien á Milady la condesa de Denningcourt, pero el Mayor supo por el conde que la habia acometido repentina= [63] mente cierta indisposicion al polvo de la corte el dia anterior. “Mistress Feversham, colocada á la cabecera de la mesa , desplegó todas sus gracias para hacer los honores de. ella, y no tardó en reinar entre los convidados aquel tono fríyolo é insubstancial, que es ya de moda entre las gentes que se llaman de fino trato Las mugeres comenza= fon una especie de conversacion particular con los hombres que tenian á su lado, y hallándose colocado el Mayor al de Mistress Feversham, túyo el honor de fijar su atencion particular. “Este señor se apellida Buhanum, dijo ella despues de haber refexionado un momento: Me tomaré la libertad de preguntaros ¿si acaso sois pariente de un cierto coronel Buhanum, á quien conocí en Baht” [64] «Si señora,” respondió el Mayor inclinando la cabeza. «¡Ah, mi Dios! el pobre era sumamente feo y extraordinariamente ridículo, ¿No pensais, señor, que es una cosa muy indecorosa para él el haber muerto sin dejar nada, nada á la criatura mas hechicera que existe en el. mundo ?.... ¿No es cierto que es excesivamente linda?” *“;De quién hablais , señora?” preguntó el Mayor. — “¿De quién? de Mis Buhanum: vos la conoceis sin duda.” — ¡Mis Buhanum! jamás he oido hablar de ninguna Mis Buhanum en este pais.” — ¡Es posible! dijo Mistress Feversham:; segun eso habrá vuelto 4 tomar su primer nom: bre: me holgára mucho de saber qué ha sido de ella, porque 4 la verdad es una criatura hechicera. Yo no la he visto más que una vez; pero 05 [653 aseguro que jamás he visto cosa que me admirase ni llenase tanto. Ella canta de un modo.... y Sus Ojos... ¡qué ojos!.... vos mo habeis visto nunca unos mas expresivos. Toca diferentes instrumentos como. si fue ra un angel: pinta. ... no. podeis imaginaros con qué perfeccion sabe pintar.” El Mayor, que estaba mirando de hito en hito la cara de Mistress Feyersham, no pudo dejar de reirse cuando oyó alabar el modo de pintar, “¡Oh! por mi honor.yos habeis entendido mal, exclamó sencillamente la viuda: yo no hablaba de su rostro, pues no tiene necesidad de pintarle,” El Mayor se rió mas de la explicacion , y dijo que el rostro de la hermosa dama que le hablaba tampoco tenia necesidad alguna del Tomo 111, 5 [66] auxilio del arte. «¡Oh! en cuanto á mí, dijo Mis- ¿res Feversham tomando por un Cumplimiento la indirecta del Mayor, y9 mie * pongo siempre colorete, y RO hay cosa tan ordinaria como no-pos nérsele. . - - Pero ¿de qué estaba yo hablando ahora?---.- Noes bueno que se me ha olvidado.” — “Nombradnos una dama pará vuestro brindis, Mayor Buhanum) dijo Sir Sa= Jomon.” —“¡Ab!: ya estoy ) y2 estoy, gritó «Mistress Feversham, mil gra- “cias, Sir Salomon. Yo estaba diciendo al' Mayor que Mis Buhanumn “es -una persona - hechicera : ¡qué ojos, qué tez, qué cuerpo tan finol...? Este elogio apuró la” paciencia de las Mis Mushroom + "Por Dios», Sefora, dijo Mis Carlota con un tono de voz, que suavizó cuanto la fue [671 posible:: ¿cómo podeis decir que es tan: fina? á mí me parece al contra= rio demasiado fortachona.” “Mistress Feversham , dijo Mis María, hace la descripcion de Mis. ...- Mis... ¿cómo la llaman ahora, tio?” — “Buhanum siempre, mi querida.” — “Sea pues Mis Bubanum, y de sus ojos, con la parcialidad de una amiga: pero lo gracioso es que esta belleza , y «lo que la inclina 4 hacer de ella un elogio tan pomposo, no es” sino efecto de su'imagis nacion, que todo lo exagera. Sostiene que Mis Buhanum'es hermosa, porz que se lo ha dicho aquella. vieja es= túpida Mistress Harley, y pretende ser su amiga, sin haber tenido el me- nor trato con ella.” Á pesar delas risotadas que excitó este doble ataque no calló Mis. tress Feyersham, ántes bien sostuyo [68] con ardot que si podia alabarse de algunas buenas cualidades era una” la de ser siempre amiga sincera: que su talento para juzgar de la belleza, ingenio y-perfecciones de todo género era, á Dios gracias, reconocido de todo el mundo; y concluyó sosteniendo que Mis Buhanum , 564 querida amiguita ,'era sin ninguna excepcion la persona mas hermosa y mas completa de-toda Inglaterra. _ Más Mushroom sostuvo absolutamente lo contrario; pero Mis María añadió: “Ella le ha costado bastante dinero á mi tio para ponerla en estado de hacer un papel regular, y eso es todo lo que hay.” «Es cierto Mis, dijo Mistress Feversham (que tenia aun sobre el corazon la: desdeñosa sonrisa con que Mis María acababa de acompañar su primer sarcasmo contra ella), es cier- [691 > to que si el dinero pudiese criar her. * mosuras , Ó dar gracias, yo no dudaria que vuestro tio estuviese biem provisto en su casa de todas las per» fecciones imaginables; pero todo el dinero del mundo no' producirá jamás una Mis Buhanum.” “5 Y el dinero, dijo el honorable Lord Carlos con un aire burlon , po» dria á lo menos proporcionar su per= sona?” — “No Milord,” replicó. Mis. tres Feyersham arqueando las cejas, "Y bien, dijo el Mayor, vos, Sir Salomon, me estabais hace poco pidiendo el nombre de una dama, y yo os doy ahora el de esa misma Mis Buhanum.” Mis Mushroom advirtió con un tono de desprecio que Mistress. Feyersham solia muchas yeces tomar los Bansos por cisnes. [70] La viuda iba á replicar; pero habiéndole ocurrido 4 Milady la con= desa de Gauntlet quién era aquella Mis Buhanum, y respondídole Lady Carolina : no. es una gran :cosa; guardó silencio Mistress Feversham, y concluido el. círculo de los brin= dis se retiraron las damas á ponerse á jugar, los hombres no tardaron en ir á acompañarlas , y no wolvió á hablarse mas palabra de Mis Buhanum. La curiosidad del Mayor se avivó sobremanera. La carta póstuma que le habia dirigido el Coronel en favor de Rosa era una especie de derecho que podia hacer valer para introducirse á verla; y así se determinó á diferir aún su regreso á-Escocia hasta que hubiese .podido juzgar por sí mismo del objeto de quien el Coronel se habia apa: Ii) sionado de un modo tan extravagante segun Sir Salomon. Por otra parte, no hallando el Mayor conformidad alguna entre su modo de ver y el del caballero, se despidió de éste “de una vez, y tomó coche, para ir la mañana siguiente 4 Mount-Pleasant. [787 yó por la:imano 4 un camapé. “¡Ay señor, dijo por fin aquella ingenua y sencilla jóven, qué engañado ess taist Á la verdad tal era la intencion de mi bienhechor, que yo le lamase padre; pero sé demasiado bien que todos mis derechos para con él seli= mitaban á los que su compasion generosa quiso concederme. Yo era la hija de su caridad, y nada mas.” —“Vos' me sorprendeis , replicó el Mayor: no, no puedo engañarme... vuestro metal de voz. ,.. Vuestra. semejanza con;i3i ¿Conoceis Á vuestra madre? .. . ¿El Coronel os ha habla= do alguna vez de ella?...” Rosa se sonrojó, y encubrió sus mejillas. encendidas de la vista del Mayor. « Yo no quisiera aflijiros , continuó aquel ; pero respondedme: ¿ Habeis conocido vos misma á vuestra madre ?” E791 —“ Perfectamente la he conocido, respondió Rosa sin titubear; y 4 mi padre tambien.” “¡Buen Dios! exclamó el mayor: pero permitidme todavia otra pregunta, dijo despues de haber reflexionado algunos' instantes: ¿Conocia el Coronel á vuestros padres? ¿tuvo relaciones con ellos? ¿fue tambien su bien= hechor como lo ha sido ynestro?” <- -—¡El Coronel Bubanum tener relaciones con unos miserables como mis padres! ¡ ah, señor! Mistres Harley tiene mucha razon: vos mo lo. habeis conecido nunca.” —“* Yo no puedo comprender una palabra de todo eso, dijo el Mayor mirando siempre á Rosa con la. mas sensible ternura : pero me atrevo á responderos lo mismo: que á esta “señora:; que vos no conocisteis al Coromel Bubanum como yo le he conoci- [80] do: es decir, como la gloria xy el orgullo de su familia. No le habeis vis- to trepar por las esc. »padas, rocas, saltar los fosos , Correr --4S las fieras cow la fuerza, la agilidad y la gracia de un Semi-Dios de la fábula. No le visteis cuando mas interesante aún salia de la cabaña del pobre esparcidos sus negros cabellos , y cubierto su magestuoso rostro del noble rubor de una imodestia que huye de que le den gracias. No, hija de mi alma , vos no le habeis visto sino como objeto de la mayor de las desgracias, ¡Oh infeliz sobrina mia! yo le habia dejado siendo la esperanza y el consuelo de mi hermano , su buen padre, cuando marché con el regimien- to para las Indias Orientales : pero ¡ay de mí, qué lastimosa mutacion hallé á mi vuelta! Una pasion terrible habia arruinado su complexion Y [813 en-el frenesí de una ¡especie de desesperacion , que seria horroroso pinta ros, se habia bebido una excesiva, dós sis de láudano, y cuando entré en su cuarto hallé á mi infeliz hermano arrodillado junto á la, cama de su hijo moribundo , despedazado el corazon con las angustias paternales , y penetrado de horror á la vista de un a suicidio...” Aquí se detuyó. “Rosa dejó involúntariamente caer su cabeza sobre el hombro del Mayor, corriéndolaabundantísimas lágrimas, con las cuales mezcló las suyas Mis= tress Harley , y mandó entonces al criado que se retirase. “El estado de-irritacion en que se hallaba mi pobre sobrino, conti nuó el: Mayor , se aumentó mas: de resultas: del vomitivo que fue preciso darle: arrojó una gran cantidad de Tomo LLL, 6 [82] la fatal bebida que habia tomado; pero habia quedádole bastante para ir deteriorando su temperamento , y destruir. hasta los menores vestigios de lo que habia sido. Sus facciones alteradas y desfiguradas con la fuerza de las convulsiones no recobraron nun ca su primera regularidad. Las azuladas venas que se veían en su tez blanca, fina y trasparente parecian haberse borrado, dejando en su lugar una palidéz general, y uniformemente toda cárdena 5 y por espacio de tres meses que estuvo privado de todas sus fuerzas y facultades, presentaba cada instante la verdadera imágen de la destruccion; mas esta Cspecie de muerte lenta nO pudo, á pesar del tiempo, de la ausencia y de la misma enfermedad , debilitar ni un punto su amor; antes al contrario se hizo sentir mas, y tomó huevas fuer- [837 zas con-el recobro de éstas. y de' su memoria... Sus:amigos, entre cuyo: número era yo:acaso! el. primero',- le forzaron á ausentarse antes de que sus facultades intelectuales no le volvie= sen de huevo toda la fuerza de su do= lor. El no pudo negarse á acceder á sus solicitudes; pero yo supe despues: que habia conservado un resentimien- to tan vivo por :el cruel paso y determinacion que se exigió de él, que abjuró y detextó de todos sus parien= tes con la indignación mas viya, y aun yo mismo me admiro de que no haya tomado precaucion alguna para impedirme tener parte en su herencia. Mi pobre hermano no pudo sobrevivir á la ausencia y desgracia de. su hijo único, y murió poco tiempo des= pues de su marcha... .” Aquí tambien volvió Otra yez á detenerse el Mayor. [843 + “Oh , mi amado bienhechor!?” exelamó Rosa levantando al. cielo sus: ojos bañados en lágrimas. “Sí señora, continuó el Mayor dirigiéndose á Mistress Harley, esta hechicera jóven tiene la mas perfecta semejanza con el «Coronel tal cual se hallaba antes de sus desgracias; y co= mo tengo algun motivo para crecr que: tuvo sun hijo :ó::hija ; que debe ser poco mas 6 menos de-la edad de esta amable señorita, de: aquí es que la impresion que me ha hecho. expe= rimentar su vista ha sido demasiado fuerte para que yo pueda vencerla, á pesar de las explicaciones:queha tenido á bien darme. Decidme, que= pida mia, añadió el buen Mayor volviéndose hácia Rosa, ¿cuál esvel lús gar de vuestro nacimiento 2 54 quién puedo dirijirme para adquirir Juces sobre los primeros-años de yuestra vi> [833 da? Si mis «sensaciones y mi! Juicio nome enganañaln; estad segura» de que seriais feliz; aunque no tuviescis nada que esperar: de la “herencia del Coronel.” y , La pobre Rosa nd pudo tonvéncer fácilmente al Mayor de que las efusiones de ternura que su noble có= razon se complacia 'en prodigarla, no tuviesen su orígen, como él pensaba, en' los vínculos de la sangre. El Doctor Croackdurante“ la” intimidad - que - subsistía “entre Rosa y Eleonora habia calculado, atendiendo 4 que Miss Bawsky podia tener ún año mas que su amiga, la fecha del nacimiento de esta última, cuya no- “ta conservaba. Hallábase sujeto enton- Ces por la gota..en'la casa de campo de Penrry, y á“ella se determinó “4 pasar inmediatamente el Mayor apé- Has supo estas particularidades, E863 Mistress Harley:-aprobó este paso," pues: habia suscitado en su corazon cierto sentimiento: vago, que uo se podia llamar esperanza , á el cual tenia complacencia de entregarse. ¡Sin .plicó pues al Mayor con las mas viwas instancias que ¡yolviese inmedias tamente á Mount-Pleasant, y le ofres ció una cama en su casa por aquer lla. noche, El Doctor Croack refirió al Mas yor todas las circunstancias relativas al nacimiento de Rosa, que fueron precisamente las mismas de que ya habia dado cuenta al Coronel. La ge. nerosa Eleonora se aprovechó de esta ocasion para estenderse con particular complacencia en el pormenor de las perfecciones que distinguian á su amiga. Ya no debia quedarle asomo de duda al Mayor Buhanum: sin embar- [37] go aun se estaba fijo en su idea, y vuelto 4 Mount-Pleasant se acrecentó todavia mas el interés que habia excitado en su corazon, por los talen» tos encantadores que desplegó en su presencia. El harpa y el forte-piano brilla» ban igualmente al impulso de su ma-= no: el Mayor preferia. el primer instrumento , y Rosa cantó muchas árias italianas acompañándose con su harpa. Preguntóle despues si conocia la música escocesa , y ella le dió por respuesta dos Ó tres romances en aque= lla lengua, que cantó con un gusto y una expresion que le maravillaron, Despues de esto admiró tambien mu= chos, cuadros y pinturas diferentes que se hallaban en el gabinete , todo obra de Rosa. El Mayor hablaba francés con mu= cha perfeccion, y sabia algo del ita- [94] las obligaciones de la carrera que ha= bia abrazado: de suerte que despues de haber servido en el continente durante la guerra, fue destinado á un regimiento establecido en las Indias Occidentales , donde obtuyo su gra= do actual. Como el restablecimiento de su for= tuna habia sido el único motivo de abrazar la carrera militar, no habia perdido de vista un instante los medios que podian restituirle el dominio de sus bienes, y el modo de vivir en ellos segun su gusto. Tuyo la fortuna de casarse en América con la yiuda de un rico criollo; pero habiendo perdido á su muger al cabo de algun tiempo, volvió á Inglaterra con yeinte mil libras esterlinas, parte de las cuales eran fruto de su propia ez conomía , y la otra regalo de su difunta esposa. Siempre habia conserya= [95] do el proyecto de hacer heredero de sus bienes al jóven Wallacio, sin,que pudiese desvaratar este plan su casamiento con la viuda del criollo, pues- to que ésta tenia ya cincuenta años cuando se determinó Á casarse con ella ; pero la situacion en que halló á su familia á su regreso de Améri= ca, y de que ya está medio entera= do el lector, le privó de la felicidad y consuelo de que esperaba gozar en su vejéz. Fatigado , desanimado con unos sucesos tan contrarios Á su esperanza, no le pareció agradable el vivir en Castle-Gowrand , se halló precisamente en aquel estado de soledad y abandono tan peligroso para un celibato de cincuenta años, y que los expone sin defensa al poder de un sexo seductor, El Mayor habia comido dos veces en casa de un corredor de navíos : és- [96] te era un hombre gran hablador, pero expléndido en las comidas que daba frecuentemente: habia casado cuatro hijas, y no le quedaba sino otra, y acababa de enviarla 4 Harrowgate, donde él y su muger fueron luego á buscarla. para tomar las aguas , y donde tambien fue el Mayor por pasar el tiempo. Enriqueta Wilson habia sido edu= cada en una escuela cerca de la Metrópoli, donde sin duda debia encontrarse una reunion prodigiosa de ha= bilidades , pues que las enseñaba en poco tiempo y por poco dinero, Miss Wilson podia tocar algunas marchas en el forte-piano, hablar un mal francés muy de prisa, hacer algunas ligeras obras de bordado, y entrar en una:sala sin ponerse colorada: de modo que estando ya concluida Su educacion volvió á la casa paterna. [97] Mr, Wilson, que sabia muy bien el caudal y la situacion del Mayor, no ignorando que iba á Harrowgate, dió una leccion muy circunstanciada á su hija sobre el modo de conducirse con él; y siendo Enriqueta muy jóven, muy linda, y sobre todo muy dócil, no dejó de inspirar al Mayor los sentimientos que Mr. Wilson deseaba tan ardientemente. Entonces confesó con franqueza que no tenia dinero que dar á su hi- ja; pero ¿qué le importaba el dinero á un hombre de cincuenta años enamorado de una muchacha de diez y ocho? El Mayor era superior á un in :terés tan vil, y Enriqueta era el único tesoro, cuya posesion deseaba. A- compañó , pues, á Mr, Wilson y su hija á Londres, donde se concluyó la boda con una precipitacion que proba= ba la eficacia y habilidad del corredor Tomo ILL, 7 [983 en terminar de un modo notable :los negocios en que tenia interés, y el Mayor se consideró como el hombre" mas afortunado del mundo. Aunque Mr. Wilson no pudiese dar dinero á su hija, la dió un ajuar completo, á que agregó todas las chucherias brillantes y relumbrones de moda , que sin tener valor ninguno intrínseco adornan 4 una petimetra , Y dan mas gracia á su compostura, No habia en el mundo muger de mas disposicion que la nueva Mistress Buhanum para amar, el fausto y el brillo: ercía ser has de lo que era, y tenia tall opinion de sus atractivos, que estaba muy sarisfecha de sí misma, Era lástima á la verdad que tantas perfecciones fuesen á encerrarse en cocia 5 pero como en cualquiera parte sabia que habia de sobresalir, brillar y hacer ruido , partió para [991 Castle-Gowrand sumamente contenta. Todas las mugeres de aquellos con tornos, distinguidas por sus gracias naturales y modestas, conocieron su inferioridad, rindieron un tributo de admiracion á la hermosa forastera, y Mistres Buhanum con sus talentos superficiales pareció un modelo que to« das hubieran querido imitar. Los hom= bres, que allí tienen la manía de entusiasmarse por las bellezas inglesas, regularmente” inferiores á las de su país, celebraron con extremo la esposa del Mayor, y era el'objeto de los brindis en todas las mesas, Á una dulzura zalamera , á unos ojos llenos de expresion, y á unas facciones regulares y agradables, agregaba Mistress Buhanum una viveza y un buen humor, que la hacian ser el alma de cuantas concurrencias frecuentaba. Cantaba con gusto, podia A bañlar cuatro horas seguidas sin quejarse de cansancio, y €n fin, inspiró un entusiasmo tan general, que su llegada á Castle-Gowrand pareció la señal de los placeres y de las fiestas de toda especie. Ello es que tuvo visitas hasta de cuarenta millas en contorno, se halló en cuantos bailes se dieron, Y los volvió con un gusto y fineza que sirvió despues de modelo para esta clase de festejos. Los nuevos esposos estaban tan deslumbrados uno como. otro de la brillantez que les rodeaba : ufano el fayor con el tesoro que poseía , no podia cansarse de gozar de los triun= fos de su muger5 y Mistress Bubanum recibia siempre con un nuevo placer el homenage de la admiracion general. pa [101] CAPÍTULO IV. Al cabo de un año de matrimonio fue madra Mistress Buhanum: el Mayor dejó entonces el gabinete de tocador de; su muger por «el cuarto del ama de cria , y embebido allí su corazon en las mas dulces sensaciones del amor paternal, pasaba la mayor parte del dia junto á la cuna de su hijo, y veía que éste era un placer mucho mas dulce que todos cuantos le habian llevado hasta entonces el tiempo y el dinero de:un modotan dispendioso. Caleulaba tambien que los gastos á que se habia dejado arrastrar el año último habian dismi. nuido su-hacienda , y esto justamente en una ocasion en que más $0 10= cesitaba haberla aumentado; pero como los empeños de Mistress Buhanum [102] se sucedian con una rapidéz incalcu= lable, de suerte que no podia disponer de un dia, ni aun de una hora, excepto las de un descanso indispen= sable, y que volaba el tiempo para ella en las visitas de la vecindad; 6 en recibir una tertulia numerosa en su casa, no tenia un minuto” que concederle de audiencia ) aun cuando el Mayor quisiese tomar la: resolucion de comunicarla sus reflexiones." 01 Sin embargo , cuando llegó. 4 tener otros" dos:bijos: hizo 'entender:á: su jóven esposa con las mas tiernas expresiones del amor," que el “aumento de su familia les imponia la necesidad:de reducir unos gastos" que “ya no seria posible:sostener') sin” hacer un perjuicio: real á aquellas criaturas; «que tenian tantos-derechos á su 'atens cion; y ¿aun tuvo valor.de proponer= la el ejemplo de muchas casadas jÓ. [103] yenes, amigas suyas, y que concurrian á su tertulia, que criaban por sí mismas á sus hijos: pero la compafiera del Mayor, ansiosa de lucirlo, habia adoptado un género de vida demasiado lisonjero para su vanidad, y demasiado análogo á sus gustos para admitir el proyecto de ninguna muta= cion que pudiese alterarle de cualquie= ra suerte que fuese. De poco le sir= vió reflexionar, razonar , representar, y aun enfadarse seriamente, pues Mis= tress Buhanum, siempre imprudente, poco reflexiva, viva y ligera, y siempre poco capaz de impresiones profundas , continuó entregándose á todas las diversiones, y se la daba poco de las desazones que tendria su marido por satisfacer sus excesivos gastos sin perjudicar la hacienda de su nueva familia. Aumentóse ésta con un cuarto hijo, y con él la felicidad [110] milia sicedió una cosa, que manifestó la perspectiva mas agradable y con= soladora á los ojos de la pobre Mistress Buhanum, quien se entregó á ella con un ardor excesivo. Habiendo ido á Castle-Gowrand la bella duquesa de ...* , y viendo á la hermosa Kattia, la mayor de las hijas de Mistress Buhanum, exclamó diciendo con admiracion que aquella niña seria lo que se llama una hermosura perfecta. La figura de Kattia no podia ser desconocida de su madre ; pero ésta apénas “se dignaba, fijar su atencion en sus facciones, cuya finura, delicadeza y agradable conjunto no podía dejar de advertirse , sino en una indiferencia como la suya. Lo único que hasta entonces la habia chocado era que Katia crecia de un modo ridícu= lo para su modo de ver, pues costas Ex1] ba tanto el vestirla, que 8u guardaropa llegaba á ser casi tan costoso como el de su madre, y éste crecer tan rápido la hacia doblar el cuerpo, y tener un aire desagradable ; pero el descubrimiento que acababa de hacer la duquesa de la belleza de Kattia lisonjeó infinito 4 Mistress Buhanum: púsose á examinar muy atentamente toda: su persona , y desde aquel momento vino á ser la niña la favorita: la llevaba consigo á todas las visitas, y manifestó que la amaba locamente. Casi por aquel tiempo empezaban á hacer los mayores extragos en los contornos de Castle:Gowrand las viruelas, esta plaga tan temible para la belleza; y así se tomaron todas las precauciones posibles para precaver del contagio á los habitantes de la quinta; pero el hijo único del Mayor, hermosa criatura, de edad de seis [112] años, demasiado vivo y travieso para poder sujetarle en los términos preseritos por su padre, no tardó en ser atacado por la fatal enfermedad. Este desgraciado suceso causó los mayores sobresaltos en la hermosura de Mistress Buhanum, que no estando segura de haber pasado las viruelas se refugió con su querida Kattia en casa de una de sus amigas, tan alegre y tan superficial como ella, que la habia convidado 4 pasar algunos dias en su compañía en las montañas del Oeste, El estado del pobre niño llegó á ser tan violento, que al tercer dia la fuerza de la calentura le causó un delirio terrible. Todas sus ideas se manifestaron fijas entonces en la buena señora de la casa de Donald Ferguson, y no cesaba de repetir estos nombres, El Mayor jamas habia oido hablar de tal Donald; pero con el ansioso cui» [1137. dado de su corazon envió 4 buscar á aquel hombre para sosegar el delirio de su pobre hijo. Enmedio de esto.no quedó : poco. sorprendido cuando al llegar de. vuelta su. criado se halló con que en lugar de traerle consigo á Donald Je traía una: carta de Mistress Walsingham , que cfrecia sus regpetos 4, Mr. y Mistress, Buhanum',-y les pedia. el. permiso de. venir. á «ver el niño. El. estilo ,, letra. y ortografia de aquella; carta le. hicieron conocer al Mayor que era de una persona de talento y, distincion;syy que sin. dida vivia. en.lascasa de Donald; Ferguson, ique estaba ¡situada enlos límites de.sus tierras, «y ¿dependienie, desu. señorío, «oi Cóntestó sobre la marcha, discul- -pósla ausencia de su mugen; expresó su reconocimiento ¡por la «bondad de Mistress Aer 21% ACEptó!¿su Layors ¿obabiño ñ Tomo 11 í 8 [116] 4 la ciudad de Dundee, en cuyo nueyo establecimiento se habia casado, y - su industria no tardó enponerle en disposicion de poder mantener 4 su muger , yenviar socorros 4:su madre yál hija de una hermana difunta que vivia con ella. 00 cocui: ; La cabaña de Donald «éstaba ro- * deada por:el elemento de: que: sacaba su subsistencia, y en una: especie de hondonada entre dos; precipicios, Allí mismo ; vivian: tambien «media docena de familias muy unidas entre «sí:, y que' nor tenian mas trato conel resto del mundo que el preciso para: vender su pesca , y. proveerse ,sno:de las cosas que:les.faltaban,-siño de aquellas absolutamente: precisas pará vivir: Los :terriblés temporales y borrascas «que reinan en: llas:costa. de Escocia!ipresentaban frecnentemente á los ojos: de aqueilas' pobres «gerites el do- E1171 loroso espectáculo de naufragios y muertes; y lo peor era qué estando situadas sus cabañas en la cima de las rocas, raras veces podian ofrecer su asistencia 4 los infelices que luchaban contra los elementos. Despues de-una de estas terribles tempestades , y cuando el sol se levantaba ya magestuosamente del seno del mar, cuyas furiosas olas habian atemorizado toda la noche, y turba= «do el reposo de los pacíficos habitantes, que oían 4 cada instante la sefal de peligro que hacia un buque, salieron todos ellos á buscar -los despojos de aquella embarcacion entre las peñas sobre que suponian podia haberse estrellado. Donald llegó: mas cerca del mar que todos sus compafieros: no tardó en oir sordos y prolongados gemidos, y siguiendo la direccion de aquella yoz lastimera des- [118] eubrió una infeliz muger, que habia sido arrojada por la furia de las olas en el hueco de una peña, apénas suficiente para contener su cuerpo; de modo que estaba metida en aquella especie de prision, pasándola por en= cima las olas, pero sin poder arrancarla y llevársela á la mar. Donald llamó á sus compañeros , y con mucho trabajo sacaron á la po= bre extrangera, que se hallaba incapaz de hacer ni aun el mas ligero movimiento , pues tenia todo el cuerpo magullado, y estropeada una picrna. Por fin pudieron tomarla á hombros, y llevarla á la cabaña de Donald. Nelly, muger de aquel honrado pescador, tenia un excelente corazon, pero una salud muy débil, y así se quedó cuidando á la extrangera mientras iban á buscar algunos auxilios á la ciudad de Dundee. Por fin á fuera [1191 za del cuidado y esmero de aquellas pobres gentes se logró volverla á la vida, y á un sentimiento muy dolo= roso 5 pues la pobre Nelly, habiendo. agotado sus fuerzas velándola muchas noches , murió víctima de. su caridad el dia mismo que el cirujano declaró que la extrangera estaba fuera de per ligro. El dolor que tuvo Donald con este infeliz suceso redobló el interés que el mas vivo reconocimiento habia ya hecho nacer á su fayor en el corazon de aquella señora , que le debia la vida. Esta le correspondió de modo que le puso en una situacion cómoda respecto 4 la que hasta entonces habia tenido: y como le oye» se decir que era hijo de un pueblo interior de la Escocia, donde tenia su madre y una sobrina que habitaban la casa que debia heredar algun dia, [1203 se determinó “4 partir con -4 pata yi= vir en' aquel “retiro, La situacion pintoresca y solita ria de aquel lugar convenia perfectamente á la melancolía de Mistress Walsingham, la que se ocupó en disponer la casa de un modo conveniente para su uso, y tomó á su servicio á Donald y á la jóven Anita, su sobrina, prohibiéndoles que dijesen que tenian una huéspeda en su casa. Cuando Mistress Walsingham se vió en peligro de naufragar tuvo la precaucion de coger muchos billetes de banco, que á pesar de haber salido muy mojados se conocia muy bien su valor. Las cantidades que representaban eran mas que suficientes para a= segurar su cómoda existencia conforme al plan que acababa dé adoptar: ¿pero era este todo su caudal? ¿tenia parientes ó amigos? Este cra un 5e- [121] ereto que jamas habia salido: de su boca, y que nunca tampoco procuraron' averiguar los honrados compañeros de su retiro, Cuando hizo construir un pequeño edificio contiguo á la antigua casa que siempre se habia” llamado House at Burnscede (*), puso un particular cuidado en que el exterior fuese ente= ramente semejante al del antiguo edificio. Antes de salir de Dundee encar= gó á un tapicero que hiciese venir de Londres cuantos muebles necesitaba , y luego Donald los hizo transportar en un carro al lugar de su destino. El reconocimiento afectivo que este honrado jóven profesaba á la mueva ama habia crecido de modo que ya no podia aumentarse, aun viendo (9 Casa á la orilla del rio. Burnseede sig= nifica en el dialecto escocés la orilla de un rio ó arroyo. [128] nidad de esta cruel epidemia - parecia haber agotado toda:la fuerza en Castlez Gowrand , y Mistress Buhanum.y su hija. se-restablecieron muy pronto, sin quedarlas siquiera una,'señal. Entonp ces la instruyó su. amiga: de, las fata> les, noticias que. acababa. de resibis del. Mayor. ovimanto El vLaalegría expo Bento queíma- Es Mistress Bubanum á su regrés 50.4: Castle-Gowrand: cuando vió:que Emmashabia quedado muy. pecosa y y que Jessy tenia. 'los ojos, muy encarna= dos: mientras que-Kartia:yella. -acan baban de ponerse4. cubierto, de «todos los extragosfatales glas belleza , y Japimpridericia: eon: que ¿lo. manifestó delante, del mismo Mayor + chocó mue sio .Ániéste 0y pensando. en su <hijo ao' pudo contenerssus dágrimasipizas ip Mistréss:s Buhanum,se, acordó; en» 4giices dé que:erasinadics ¡Willys por [1297 bre Willy! exclamó' fijando aún sus ojos en un: espejo. Pero':como Willy: no era para ella mas que un conoci do, 4 quien raras veces veía, no tar dó en ocuparse en ideas mas agrada: bles, mientras que el Mayor, acom= pañado de sus dos: hijas,' hacia fréz cuentes visitas á Mistress Walsingham. La justa frialdad con su muger se au mentaba de dia en dia: él dejó has ta de mezclarse en su modo de vivir; y habiendo perdido á su: heredero ño trató ya ni aun de moderar los gastos de una madre tan veleidosa y extravagante. Aunque los progresos del Mayor en su intimidad con Mistress Walsingham fuesen muy lentos por la natural reserva del carácter de ésta última, que le aumentaba mas por lo mismo que Donald la habia hecho relacion de la conducta de Mistress Bu= Tomo 11 I, 9 a [128] nidad de esta cruel epidemia parecia haber agotado toda la fuerza en Castle> Gowrand , y Mistress Bubanum.y su hija se-restablecieron muy pronto, sin quedarlas siquiera una, señal. Entonz ces la instruyó su, amiga de, las fatar les. noticias que. acababa de recibir dels Mayor.os coria ara El nco Lac alegría extravagante queímas mifestó Mistress Bubanum á su regres 50,4: Castle-Gowrand cuando" vió:que Emmashabia quedado muy pecosa y Y que: Jessy: tenia, Jos ojos, muy encarnas dos. mientras que-Kartig,-y- ella :acas baban de ponerseÉ cubierto, de «todos los. extragosfatales alas belleza, y Japimprudencia con: qle ¿Jo mañiféstó delante: del. mismo Mayor s chocó ¡mus estío .Ániéste y: pensando: en su «hijo mo-pudó contener: $us Jágrimas: pies y Mistréss:s Buhanum se. acordó; eb> iprices dé que;erasinadres ¡Willy por [1917 bre Willy! exclamó: fijando. aún sus ojos en un: espejo. Pero como Willy: no era para ella mas que un conociz do, 4 quien raras veces “veía, no tar dó en ocuparse en ideas mas agrada= bles, mientras que el Mayor, acom= pañado de sus dos hijas, hacia fre= cuentes visitas á Mistress Walsingham. La justa frialdad con su muger se aus mentaba de dia en dia: él dejó has. ta de mezclarse en su modo de vivir; y habiendo perdido á su heredero no trató ya ni aun de moderar los gastos de una madre tan veleidosa y extrayagante. Aunque los progresos del Mayor en su intimidad con Mistress Walsingham fuesen muy lentos por la natural reserva del carácter de ésta última, que le aumentaba mas por lo mismo que Donald la habia hecho relacion de la conducta de Mistress Bu= Tomo ILI. 9 [130] hanum, y aunque él tambien:por su parte era naturalmente .circunspecto y vió bastante para hacer cotejo de las prendas , sentimientos y. modales de una muger tan cortada á medida de su corazon con los procederes y ex= travagancias de su insensible esposa, Escapábansele entonces profundos:.sus= piros, y en la amargura de sus pen: samientos no hallaba consuelo ni-va= lor. sino en los instantes que pasaba, en casa de Mistress Walsingham. Erg1] o CAPÍTULO Ye No tardaron en ir con el: chisme á Mistress Buhanum acerca del. nuez vo. conocimiento que: habia. hecho sy marido, é inmediatamente se la ocura rió , siguiendo el hilo de las noticias que la habian dado ,-que habiendo Justamente siete, años-que aquella mus ger extraordinaria vivia en los cón= tornos de Castle-Gowrand , era también la misma época en que habia comenzado la frialdad de su marido, La historia del naufragio de Mistress Walsingham , su salida de Dundée para ir á desterrarse á aquella soles dad; todo la pareció una linda novela inyentada: con particular designio. 15 Cómo es, decia:, que una mus ger sacada de entre las: olas del may Rorsun:pobre pescador:, y. que:no:tes II [134] perso: las! pocas” personas que aún venian 4 Castle-Gowrand , ni aun hu biera! querido hallarse con el Mayor én da sala de comer. , lis Este hombre: prudente sufria lás contradicciones "que hallaba cóntimuas mente en su casa” con la tranquilidad de un hombre “supérior “4” todos esós indecéntes embrollos" y necedades, En qegóse enterameñte“á la educacion de sus hijas, y continuó lHlevándolas e óH2 sigo á casv de Mistress Walsiniglam, ácpesar de loPmutho que su' “inugdr seescandalizaba. Miss Kattia despues quie! se habia Becho” el descubrimiento deT3u' belleza y “y eta la favorita? de sú'niadre, solo se dcupaba en su to cador”, y graciás % que el Mayor hal bia tenido cuidado“4e darla lecciones dé escribir y de” gramática “antes de que“cómenzase "4 'éhtregarse bajo: la distécion de“sú madié2á las! ciencias Ex35] importantes de la compostura, el juez go yoel baile. Tal era la situacion de los habitantes de Castle-Gowrand de dos años :4ávaquella parte cuando lez garon las cartas enviadas por John: El Mayor» quedó agradablemente sor= prendido con la idea: de poder asegú= rar la:suerte de sushijos de un modo mías brillante que lo: que podia esi perar:' Partiópara Londres resuelto 4 que fuese'ucuál: fuese. el resultado de su viaje, nunca aumentaria sus gas= tos, sino que al contrario emplearia de un modo entajoso las: cantidades 'que pudiese. recogerz yo:tán: rígido fue su plan' de economía, que no yia= jó en:su coche sino. hasta Edimburgo, y allí entró:en el de la diligencia de Londres, dejando 4 $u:muger y á la hermosa Kattia formando-mil proyec= tos para el invierno siguiente, propo= niéndose gastar en Edimburgo una [1363 parte de las riquezas que aguarda= ban de la:India, y discurriendo-con la mayor curiosidad acerca de. aquel lla muchacha recomendada tan eficaz= mente por el Coronel, yá quien ése te habia tenido la locura ¡de dejár un legado tan considerable. La primera carta del «Mayor á su llegada no fue nada favorable: la segunda lo: fue aun menos», 1y las siguientes destruyeron del:todo-las brillantes esperanzas de la madre y de la. hija. ig Mistress Walsingham «porel: contrario animó: á su amigo á que perseverase en sus averiguaciones; y no queriendo dudar que sw caudal se anmentaria considerablemente; le recomendó y encargó con empeño que se trajese 4 'Escocia una buena y bábil aya, á fin de perfeccionar ¡la educacion de sus: hijas, ó que las: enviase + Ex37] á “algun establecimiento de enseñanza en Londres. 10363 Todos los que saben las costumbres de Escocia saben tambien qué cuidados se toman allí generalmente: para destruir en los hijos la pronunciación que les da su natural dialecto. En todos los contornos de Castle-Gowrand no se hablaba:sino escocés, y. el principal sentimiento del Mayor por educar en su casa sus hijas era el no poder remediar este inconveniente , pues por lo demas no deseaba alejarlas de su presencia : pero el pobre, Mayor era tan infeliz en su casa, tenia tal costumbre Mistress Buhanum de con= tradecir todos sus proyectos con la idea de-que-eran sugeridos: por la muger del Burnseede, y era tan dificil empeñar á una persona demérito en que se encargase de la educacion de los hijos contra la aprobacion de su [1447 riencia pára pintar á su jóven amiga las ventajas de que gozaria haciendo su entrada en el mundo bajo la pro= teccion de una familia respetable, que recibiéndola como una parienta no po-= dia abandonarla sin comprometerse, cualesquiera que fuesen las resultas de la herencia del Coronel, “Es imposible, querida hija mia (añadió Mistress Harley con el mas tierno cariño), que estes en parte alguna sin adquirir amigos, y aun mas imposible que las gracias de que naturale= za te ha dotado no exciten la admiracion y la envidia. En el primer caso la proteccion de un hombre como el Mayor no debe sino hacerte valer mas; y por último, ¿quién mejor que él puede aseguraros de todos los inconvenientes de una celebridad fre= cuentemente peligrosa ¿” Rosa incierta, y aun sin esperal= [145] za de poseer nunca parte alguna “de la herencia del Coronel, habia coni traido la costumbre de mirar su si tuacion de un modo agradable. Su corazon estaba exento de toda especie de vanidad , y la vida laboriosa que tenia ahuyentaba de su opinion todo proyecto de ambicion 5 pero aunque no consideraba las riquezas como'orígen de la felicidad , tampoco era inz sensible , ni dejaba de conocer las conveniencias , comodidades , satisfací ciones é independencia que podian Proporcionar; y aunque tambien es= taba contentísima con vivir en la esa cuela de Mount-Pleasant > No tenia repugnancia alguna á hacer el papel que-la deparase la suerte en el gran teatro de la sociedad. Penetráronla ino timamente los motivos de delicadeza que obligaban 4 Mistress Harley 4 darla un consejo, cuyo: efecto: no po- Tomo III, 10 [146] día menos deperjudicar 4 los intere= ses de aquella digna directora: manifestóla «sa viyo reconocimiento , pero nose atrevió 4 resistir 4 los consejos de una persona, áquien consi> deraba como 'una madre tierna. Acep= 26, pues. las. proposiciones del Mayor, quien muy gozoso regresó á Londres para. tratar de los preparativos del viaje. Eleonora Bawsky se opuso desde Juego con todo: el calor de la amistad á lo que ella llamaba el destierro de Rosa: mas viéndose precisada. confesar que la experiencia de unw muchacha de diez y seis áños no po= dia compararse Á la de una muger de cincuenta: y cinco, y lo quees mas, dotada. de mucho talento y. prudencia , cedió :4- los: argumentos de Mistress Harley, á condicion que Rosa fuese á pasar en su compañía los [14717 pocos dias::que restaban Á su viaje 4 Escocia. oi qu 108 ue Rosa, «que no'queria E de Mount-Pleasant: sin¡:consentimiento. del Mayor, «le-escribiósdándole parte desla proposicion de:Eleonora y: y: re= cibió el permiso «de «aceptarla por:uma carta, en que incluyó; un , billete: de banco: de veinte. libras! esterlinas para los gastos “del viajes. Pp Ya. habia ¿ntonies cerca. de un año que.Sir. Salomon habia adelanta= do las: cantidades: necesarias para la manutencion de Rosa; y ya habian pasado..scis: meses. «desde la negativa formal. de * mezclarse. .en cosa algbna suya + enyradelante «pero: los! regalos del ¡Córóneli habian: sido 3120 ffécueita tes! ye des tanto: précio::! qués Mistress Harley habia: ¡sepaitadopmuchas piezas, de exquisita: miuseliná,, no :4: la vers dad ¡como un 'regurso contra unsreyés [148] de fortuna ; que: no temia entonces respecto á su pupila, sino como ob= jetos: “raros “y Curiosos de la India. Despues. habian ido sirviendo pará otros: usos, iy “Rosa empleó todo lo restante en formar un precioso 2n= mento 4 la riqueza de su guardaropa. En fin, dejó Rosa á Mount-Plea- sant, aquel asilo feliz: de-su infancia en que la compasion la habia. acogi= do, y la amistad la habia hecho pasar: unos momentos tan dulces. No po» dia apartarse delos brazos de Mistress Harley, la bañaba con sus lár grimas, y repetía sin cesar? “Á Dios, madré mia: tierna amiga mia, 4 Dios: bendecidme : :amadmesiempre : ¡4 Dios!” “Marchó, acompañándola has= ta el coche: las: vice-maestras! y; las: pensionistas , que Horaban su marcha y la colmaban .de bendiciones ¿ pero Mistress: Harley se: quedó inmóvil en [149] el locutorio: con: los ojos :clayados en la puerta por donde»acababa de: salir «su idolatrada: discípula; é interesante -compañera';óho teniendo ánimo para presenciar elacto de ia ella su viaje. > coa 19 1 Sentada Rosa en su «coche volvió da. cabeza para ver á Mount-Pleasant mientras" que se lo permititió la distancia ; pero :4 pesar de esto todavia cuando llegó 4 Londres.iban corriendo sus lágrimas. Apeóse en casa del Doctor Croack : arrojóse en los brazos de su querida Eleonora, que la aguardaba en el patio, y la reunion de estas dos admirables amigas proporcionó á ambas el mas dulce consuelo, Pasó tres dias en Londres ocupada en verlo todo, y no hacer nada, y durante este tiempo no pudieron ocultarla que no se habia recibido no- uso] ticialalgnina «de John,>mi':menos la callarbnsbldtriste testado: de su muger, que-:todavia taria; que: aridan:con muletas en el hóspital: de. Bath: Rosaamiaba: tiernamente 4: estos) dos compa fieros de los felices dias de su:infancial:7lloró la suerte del hontado John, y envió la:mitad delas "veinte. libras -4' Betty. Poco despues la:hizo advertirselMayor- que: partirianla: maña» na siguiente. ab ExsrY CAPÍTULO vi El Major conocia des necesidad de una rígida: economía respecto á la si tuacion de su: hacienda; pero sin 'embargo preguntó 4 Rosa: si necesitaba comprar salgunascosasy+cuyo-valor' excediese «al «dinero: que ella tenia, é hizo esta: ¡oferta «con ¿un tono franco y amistoso, que probaba' muy” bien el deseo: que: teniasdé complacerla. Igualmente la, declaró su intencion de disminuir los gastos «delwviaje sirvién= dose del, coche :público; y añadió que, habias tomado:-dos: asientos en la: diligencia de: Stilton», «que debia ¿salir dé Londrés lá las ¡cuatro de la: ma= ñana y por lo: cual seras indispensable: que durmiesé eh su posada la-víspera dela marchas, sí: Eleonoras=quiso acompañar 4 su ámiga áula posada: del: Mayor, y'ha= [152] biendo éste dispuesto una bonita cena para complacer á Rosa , se deleitaba, én ver: las efusiones de amistad de, aquellas dos encantadoras jóvenes; y se sonreía com las agudezas y chistes sencillos que se las ocurrian; pero '4vesta sazon: entró el posadero ; y le dijo al oido el nombre de una persona: que con las mas vivas instancias: deseaba hablarle. : Tiró el Mayor la: servilleta, se levantó inmediatamente,» suplicó 4 las 'señoritas que «se ¿retirasen; +6 por mejor decir las metió al paso enel: cuarto inmediato , donde apénas habian entrado cuándo se pres! cipitó en el que acababan de dejar! una muger , que'al ver al Mayor his. zo muchas exclamaciones dolorgsas y que: llegaron á-oidos de las dos! ató= nitas amigas. Con la confusion que reinaba en aquel ¡momento»se habia quellado -entre-abierta la: pherta: del [153] en que estaban retiradas , y Eleonora, con el dedo en la boca, y andando en purtillas , iba y venia en observacion: de'lo que pasaba, hasta que: mirando" el Mayor una vez hácia aquel lado se levantó, y cerró del to= do la puerta. a Pero loque” habia visto Eleonora, y contó ás Rosa , bastó para excitar eú ambas la mayor y mas terrible SONpresa. «La incógnita dama se habia arrojado en los brazos del Mayor, júntó después las. mános con un movimiento trémulo , levantó los! ojos al cielo, mientras. que “inundaba sus mejillas un: torrente de lágrimas; y exhalaba suspiros), como si sw corazon fuese á despedazarse con la fuerza' de su dolor. El Mayor parecia “dirigirla en voz muy bajasalgunas palabras de consuelo, “¡Nunca | nunca, +++” exclamó [256] El Mayor Buhanúm conocia al Doctor y á Frazer desde su infancia, y así se determinó á confiarles el cargo y cuidado de todas sus cosas. El Doctor Cameron, hijo de una familiadistinguida , habia recibido una educacion brillante, que su ex= celente conducta: y severa probidad habian conservado sin mancha. La se riedad -y aun taciturnidad que observaba eran efecto de la excesiva 'modestia, y de la sensibilidad profunda de su corazon. Laestrecha amistad que habia subsistido entre el Mayor y el padre del Doctor hizo conocer desde luego al primero las virtudes y la integridad del jóven Cameron, determinándole consiguientemente á confiarle la tutela de sus hijos, por la sincera estimacion que habia concebido de su carácter. Mr. Alejandro Frazer no debia sino [2571 sino 4 la:buena reputacion de su «padre las consideraciones que eliMayor: le manifestaba. El. viejo, E Yazer'habid)rsido un excelente, escribano ,::y famoso arrendador; durante muchos, años, y hasta .sumuerte habia desempeñado el cargo: devinspectorode: CástleGos wrand, es decir, que-hiabia sidó 4cun tiempo¡mayordomo y alcalde ¿/jútitando:.en todo: este! tiempo:un: caudalito muy: decente;, , adquiriéndose la, esti» macion; yuaun la amistad del. Mayor, y dejando «4 su muerté ésta: triple? herencia 4 sw hijo, 0005, M2 1 Habiendo sido mas “cultivada: la educacion: de; Alejandro! Frazer “que la de su padre, y: habiendo tambien az guzado mejor con el estudio de:las lez yes, 4:que se entregó: con estusiasimo; la sutileza de su ingenio, y la:dobléz de su carácter, logró bien presto: la confianza del Mayor , y.:obterier: el mas Tomo ILL, 17 [258] nejo privativo y"absoluto de todos sus negocios. En fini; ello esque él se condujo: de-tal modo, y se.dió tal mas ña con su patrón que: esteshombre sencillo: y respetable , creyéndole em efecto:tal como aparentaba ser, le as asoció:al Doctor Cameron enla tus tela: de ¡sus hijos. s9b A: 4 «¿El Mayor Bubanum' tenia una 0 pinión tan grande» del. talento: é inte gridad:ide-Mr.- Frazer , queiel-Doctor: Camerón ,» quien: desde su: infancia consideraba al Mayor como «infalible en sus juicios, adoptó su modo de ven eonsla: mayor parcialidad; y. Mr: Frazer. demasiado: astuto pata: desapros vechar la favoroble preoenpacion. dé un «hómbre', que podia. serle: útil para sus: intereses: con:el: Mayor ;: se esfor+ z0/4' mantenerle en su error: por tos dos+losmedios que debia sugerirle sw natural destreza, . [2soy ¿+81 hay algun: hombre de bieñ en Edimburgo, decia :el buen Doctor; es sin contradiccion - Alejandro Frazer; pero si el Doctor pensaba Y Se exa presaba de este modo ,: habia muchas gentes que:con razon «creían conocer hombres de mérito mas distinguido que el señor Frazer, 2ne 15D En fin;, habiendo concluido Mistress Bubanym todas ss. disposiciones. para el yiaje:á Edimburgo., se apre= suró. el Doctor Á comunicárselas 4 Rosa. Esta interesante Jóven, que te-. mia.con-razon ser el:objeto: del: olyido é indiferencia: de. Mistress Buhas Bum, supo. con enagenamiento que la seria permitido acompañar á su digno y respetable:amigo , y «continuarle los tiernos cuidados: que styagradecido co: razon se complacia en Prodigarle. «El Doctor examinaba con pensativo :2s. pecto: las diversas sensaciones que. es». [2607 ta idea pintaba en el rostro de Rosa, y que daban:á su fisonomía, natu= ralmente animada, una expresion deliciosa. Cada' hora que pasaba'á su lado se corroboraba la pasion que le habia inspirado aquella jóven; pero aunque no podia mirarla sin tener que sufocar sus suspiros ,' tocar su mano sin conmoverse, ni oirla hablar sin poder contener su admiracion y su gozo, no tenia esperanza alguna de que un corazon, cuyas sensaciones eran tan acordes en todo con las que él experimentaba, pudiese jamas corresponder á su pasion. Rosa por su parte, “sumergida enteramente en el dolor y angustia, no se cuidaba de la agitacion del Doctor; y aunque ya habia cumplido diez y ocho años, estaba muy distante de comprender la fuerza y el poder de sus atractivos. Despues de haberse «entregado 4 [26173 las reflexiones en parte dulces y en parte amargas que la inspiraba la decision de Mistress Buhanum, vino 4 afligir su corazon ut: recuerdo de la interesante. solitaria del Burnseede, y extendió sobre su fisonomía una nube, que no se le ocultó: al' Doctor, que la observaba. Rosa se volvió hácia éste, y le suplicó con muchas instancias que no dejase el cuarto del Ma= yor durante tres horas que la era. preciso ausentarse. Esta súplica y el modo de hacerla excitaron «sin saber por qué algunas, sensaciones. desagradables en el alma ¿del Doctor: no obstante respondió que siempre ise crecria dichoso en':ejecutar sus órdenes; y no bien habia acabado de hablar, cuando entró en el cuarto Mistress Buhahum, acompañada «de Frazer. La vista, del Mayor: era verdaderamenteaflictiva , y hacia derramar [262] lágrimas á su muger siempre que le miraba. Demasiado contristada para permanecer mucho tiempo en el cuar- to, anunció 4: Rosa con mucha política que la llevaria á Edimburgo con toda la familia» y añadió, que hallándose demasiado desazonada para via» jar sin doncella, y debiendo Emma y Jessy ocupar los: dos asientos de su coche, pensaba que Miss Rosa gustaria mejor de ir con su amigo: que este desgraciado amigo, si era sensible 4 “alguna, lo era al placer de verla á su lado; y en fin, que siendo bastante grande la litera para que fuesen en ella dos personas ademas del lecho en que debia ir el enfermo, habia determinado que Rosa y la asis. tenta fuesen en la tal litera, El Doctor Cameron tuvo dificultad en: contener su indignacion oyendo un plan semejante: “miró atentamente 4 fa6s3 Rosa; pero ésta nose manifestó sorprendida ni. disgustada.,con la,-deci- sion de Mistress Buhanum : .al..con- 1rario, la meditacion profunda en.que estaba sumergida dió, lugar .por;,un momento 4 una expresion.de goz0y; gue animó «su semblantey; y. parecia. corresponder 4 la complacencia. con; que aceptaba. el. proyectosque . acababan de proponerla, Mas al Doctor Cameron le chocó. tanto la,poca, delicadeza de Mistress. Buhanum, que iba:4 dársela. á conocer, cuando, ella, habien» do. acabado «de manifestar sus, inten» ciones 4 Rosa ,. se apresuró 4, salir del ¡cugrtossla dóbondosidriosis mara El capricho, de ¡encerrar en una incómoda. litera. 4,¿una; preciosa. y delicada jóven, con un hombre en la situacion del Mayor, durante un viaje largo. y. penoso ,..nopodia caber «sino enla; gabeza. de una. ,muger tan in; [2667 trás de ella. Siguióla hasta el instan= te que entró en el valle ; pero ens tonces lo escabroso de los caminos , y los rodeos que tuvo que hacer, dificultaron su intento, y tuvo que andar mas vivo que lo que acaso convenia á un hombre demas de cuarenta años; pero las dificultades no sirvieron sino de aumentar su ardor: y como los grandes charcos de agua obligaban á Rosa á detenerse para buscar modo de evitarlos: Ó pasarlos; el Doctor la siguió bastante cerca para observar su agitacion conforme se iba acercando, pero siempre sin ser: visto de ella. 7 Desde el fatal accidente del Ma» yor, y hasta el momento: en que Rosa supo que iria: con su respetable amigo , habia estado su corazon tan absorto en su dolor, y. ella tan per> suadida del que tendria Mistress Wal, [267] singham cuando supiese el deplorable estado del Mayor, que habia ido difiriendo de hora en hora el escribirla; esperando que acaso sucederia alguna crísis favorable, que suavizase la relacion de un accidente tan cruel. Con todo no dejaba de admirarse á veces de no tener noticia ninguna de la amable solitaria del Burnseede 5 y entonces creía que ya se ballaria. enterada de la desgracia, que tanto: temia participarla , y que el excesivo pesar en que debia: hallarse la quitariá el valor de escribir: mas la terz nura y reconocimiento de Rosa con Mistress Walsingham: no la permitian salir de Castle-Gowrand sin verá una amiga tan querida, y sin darla y recibir de ella todos los consuelosque podia permitir la situacion del Mayor. Por esto era por lo que al camimar hácia el Burnseede latia su: co. [274] Su cadáver helado p Estará como el mio. »¡ Ay, dulce hijo adorado! + Tu madre ni llorar la es permitido: »¡Ven á aplicar tus labios ateridos »Sobre los ojos mios, que ni el llanto »Los puede consolar en dolor tanto.” —*¡ Ah, buena Janer Y exclamó Rosa corriendo hácia ella: explicadme los misterios horribles de este ¿ugar de desolacion:” pero ella repitió: - “Ven á aplicar tus labios ateridos »Sobre los ejos mios.” Meneando su encanecida cabeza, y despues fijando una siniestra mirada á Rosa, y señalando los torrentes que la rodeaban, dijo: “ahí está, ahí está mojado y cárdeno. Sabed que ha ido muy lejos , y que no volverá jamas. ¡ Ab Donald, Donald, mi hijos mi querido [2757 hijo! ¡ay de mí, ay de mí! 3 Dónde estás? ¿qué será de tu pobre madre 2” Rosa lloraba amargamente, Y las lágrimas corrian por la arrugada frente de la infeliz Janet, mientras estaba enjugando sus venerables canas, : que se habian mojado y empapado en el agua y lodo de los impetuosos tor= rentes que la caían encima 5 pero en vano se esforzó á consolarla ni á hacerla preguntas, Janet era sorda como una tapia, y el horroroso suceso pof= que lloraba habia desconcertado su juicio, reduciéndose todas las sensaciones que la quedaban solo al triste recuerdo de que habia sido madre, y de que ya no lo era. Acostumbrada Rosa á hallar sieimpre en el Burnseede una muger amable, cuya maternal ternura llenaba su corazon de gratitud y de gozo, no [276] sí mas que el lúgubre espectáculo de la desolacion, y no hallaba sino el sis lencio de la«muerte, interrumpido únicamente por la voz sepulcral de la infes liz Janet, que con los ojos clavados en las rápidas aguas del torrente parecia que buscaba como enmedio de sus furiosos raudales á Donald, su amado Donald , su: desgraciado hijo. El Doctor Cameron habia presen. ciado muchas veces semejantes desastres al que veía; pero bien presto co. noció por los ademanes dolorosos y exclamaciones interrumpidas de Rosa que lloraba alguna pérdida mas terrible para ella que la que causaba la desesperacion de la pobre Janet. Vió muchos pedazos de muebles, que le comprobaban que aquel lugar habia sido ocupado por alguna persona de elase mas superior á la de Janet y Donald , y bien hubiese querido te. [277] ner algunas luces sobre este particu= lar; pero si corazon sensible le ha= cia incapaz de pe El sus intereses personales, mieritras que un objeto, que, padecia, reclamaba sus cuidados. Miró todo alderredor: el pedazo de choza , que subsistia aun, era el en que la respetable Janet dormia ordinariamente 3 y aun estaba allí su cama. Separó pues á la pobre anciana del parage en que estaba sentada, y ayudado de Rosa la trasladó enmedio de aquel abrigo. Janet no pudo oponerse á esto; pero sus desfallecidas y sombrías miradas no se apartaban de la impetuosa corriente, que habia sumergido á su infeliz hijo, y se quedó siempre con la cá= beza vuelta hácia la orilla del rio, aun cuando ya no podia descubrirle desde el paraje en que la habian colocado, FIN DEL TOMO III. [278] ÍNDICE DE.LOS CAPÍTULOS QUE SE CONTIENEN EN ESTE TOMO 11, Capítulo 1 SUSTO 0.1». Págs Cap. IL ria rus ojo mio ocea o o o ¿3 Cap. UIL.... O 72 Cap. IV.......». . 1O1 Cap. Vorooro como. oo...» 131 Cap. VL.orno.m.m..... ...... 151 Cap. VIL aa 169, Cap. VlL......o00om.... 217, Cap. Marcos oa 238 [2791 SIGUE LA LISTA DE LOS SEÑORES SUSCRITORES HASTA EL DIA, POR ÓRDEN ALFABÉTICO, SEÑORAS. Curs de Balazote. Condesa viuda de Faura. D.+* Isabel Francisca García Montero. SEÑORES. D. Gerónimo Soler. D. Isidro Polo, D.. Joaquin de Serra. de [280] D. José Balduque. = D. E Navarro: D.-José Soler, 4 a D. Juan José Rodriguez. D, Manuel Alonso, D. Mariano Millan. D. Ramon Ruiz. ad ANO 500505353 BGU A Mont. 08/6/08-21