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El origen de la familia, de la propiedad privada y del estado

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El origen de la familia, de la propiedad privada y del estado

Author: Engels, Friedrich, (1820-1895)
Publisher: Madrid : La España Moderna, 1891?
Year: 1891
Source: https://idus.us.es/bitstreams/df2681a8-660d-400b-9057-08cbeecb387f/download
BIBLIOTECA DE JURISPRUDENCIA , FILOSOFÍA É HISTORIA
ORIGEN DE LA FAMILIA
DE LA
PROPIEDAD PRIVADA
Y DEL
ESTADO
POR
Fede ico Engels. Biblio eca PixeLegis. Uni e sidad de Se illa.
MADRID
LA
ESPAÑA MODERNA
Cues a S o. Domingo, 16.
Telé _ 260-
Es p opiedad.
Queda hecho el depósi o que
ma ca la ley.
AGUSTÍN AVRIAL, imp eso .—San Be na do, 92.
"Telé o so e.meL. 3.074
PRÓLOGOS DEL AUTOR
PARA. LA. PRIMERA. EDICIÓN
9
1884.
1
A
as siguien es páginas ienen á se la eje-
cución de un es amen o. Ka l Ma x

había ese ado pa a sí mismo la misión
de expone los esul ados de los abajos de
Mo gan en cuan o se elacionan con las conclu-
siones de sus p opias a eas his ó icas ( has a
cie o pun o, pudie a deci que de nues as a-
eas comunes)
y
hace así esal a odo su al-
cance. Mo gan había descubie o de nue o, á su
modo , en Amé ica, la eo ía ma e ialis a de la
his o ia, que cua en a años an es descub ió
Ma x ;
y
en su pa alelo en e la ba ba ie
y
la
ci ilización había ido á da con los mismos e-
sul ados esenciales que Ma x. Y así como
El Ca-
6

PRÓLOGOS DEL AUTOR
pi al
ué saqueado du an e años po los econo-
mis as de p o esión en Alemania , con an o
a án como empeño en gua da silencio ace ca
de ese lib o , exac amen e de la misma mane a
a a on los maes os en la ciencia « p ehis ó i-
ca» en Ingla e a al
Ancien Socie y
de Mo -
gan (1). Mi abajo á du as penas puede supli al
que no pudo e mina mi di un o amigo. Sin
emba go , engo á la is a , jun o con ex ac os
de allados que hizo de la ob a de Mo gan, glo-
sas c i icas que ep oduzco aquí den o de los
limi es de lo posible.
Según la eo ía ma e ialis a , el mó il esen-
cial y decisi o al cual obedece la humanidad en
la his o ia es la p oducción y la ep oducción
de la ida inmedia a. A su ez , és as son de dos
clases. Po un lado , la p oducción de los me-
dios de exis i , de odo lo que si e pa a ali-
men o , es ido , domicilio y de los u ensilios
que pa a ello se necesi an;
y
po o o, la p o-
ducción del homb e mismo , la p opagación de
la especie. Las ins i uciones sociales bajo las
que i en los homb es de una época y de un
(1)
Ancien Socie y, o Resea ches in he Lines o Human
P og ess om Sa age y, h ough Ba ba ism o
Ci iliza ion
By Lewis
H.
Mo gan, London ,
Macmillan and
C.°,
1877.—
Es e lib o ué imp eso en Amé ica, y es muy di icil de en_
con a en Lond es. El au o ha mue o hace algunos a ios.
PRÓLOGOS DEL AUTOR

7
país dados, es án ín imamen e enlazados con es-
as dos especies de p oducción, po el g ado de
desa ollo del abajo
y
po el de la amilia.
Cuan o menos desa ollado es á el abajo, más
es ingida es á la can idad de sus p oduc os,
y,
po consiguien e , la iqueza de la sociedad,
más subo dinado se halla el o den social á los
ínculos de la consanguinidad. En esa o gani-
zación de la sociedad undada en los lazos de a-
milia , cada ez es menos p oduc i o el abajo;
con ella p og esan la p opiedad p i ada
y
el
cambio de p oduc os, la di e encia de o unas,
la alo ación de la mano de ob a ex aña ,
y,
po consiguien e , los an agonismos de clases:
elemen os sociales, nue os odos ellos, que con
el anscu so de las gene aciones se es ue zan
po adap a la an igua cons i ución social á nue-
as condiciones, has a que á la pos e la incom-
pa ibilidad en e una
y
o as aca ea una com-
ple a e olución. La sociedad an igua, cimen-
ada en la consaguinidad , desapa ece en e el
choque de las clases sociales ecién o madas;
y
cede el paso á una sociedad nue a esumida en
el Es ado , cuyas unidades cons i uyen es ya no
son lazos de amilia, sino ínculos locales , una
sociedad donde el o den de la amilia es á com-
ple amen e some ido al o den de la p opiedad,
y
en el seno de la cual ienen lib e cu so esos

8

PRÓLOGOS DEL AUTOR
an agonismos
y
esas luchas de clase que com-
ponen has a hoy oda la his o ia
esc i a.
El g an mé i o de Mo gan consis e en habe
descubie o y econs i uido con sus p incipales
asgos esa base p ehis ó ica de nues a his o ia
esc i a,
y
habe hallado en las asociaciones de
aza de los indios de la Amé ica del No e la.
cla e que nos pe mi e desci a los enigmas más
impo an es
é
insolubles has a aho a, de la his-
o ia de las an igüedades g iega, omana y ge -
mánica. Pe o su ob a no es labo de un día:
necesi ó lucha ce ca de cua en a años con su_
asun o pa a enseño ea se po comple o de él.
También, po eso, su lib o es una de las escasas
ob as de nues o iempo que o man época.
En la exposición de hechos
y
doc inas que
sigue, el lec o dis ingui á con acilidad en e lo
que pe enece á Mo gan
y
lo ag egado po mi.
En la pa e his ó ica ela i a á G ecia
y
á Roma
no me he a enido á los documen os suminis a-
dos po Mo gan, sino que he añadido aquellos
de que disponía yo. La pa e que a a de los
cel as
y
de los ge manos es mía esencialmen e;
7
ace ca de es e pun o, Mo gan sólo disponía de
documen os de segunda mano,
y
en lo que se
e ie e á los ge manos, apa e de Táci o,
no
u o á la is a sino las malas alsi icaciones libe-
ales de M. F eeman. He e o mado de nue o
PRÓLOGOS DEL AUTOR

9
odas las deducciones económicas que en Mo -
gan bas aban pa a su p opósi o, pe o e an insu-
icien es en absolu o pa a el mío. Y, po úl imo,
cla o es que soy esponsable de odas las con-
clusiones , mien as no ci e exp esamen e á
Mo gan.
II
PARA. LA CUARTA. EDICIÓN,
1891
Las an e io es ediciones de es e lib o, á pesa
de su g an i ada, se ago a on desde unos seis
meses ha; y desde hace mucho iempo enia o-
gándome el edi o que p epa ase o a nue a.
T abajos más ap emian es me han impedido
hace lo has a aho a. Desde que apa eció la p i-
me a edición han anscu ido sie e años, du-
an e los cuales ha hecho impo an es p og esos
el conocimien o de las o mas p imi i as de la
amilia. Po an o, eiame en el caso de e un-
di
y
comple a con esme o mi ob a;
y
á mayo
abundamien o, cuando, p oyec ándose es e eo i-
pa el ac ual ex o, me se ia imposible oda mo-
di icación ul e io .
Así, pues, he e isado con esme o odo el
ex o
y
he in oducido en él una se ie de adicio-
nes en las cuales con ío habe enido en cuen a
cual con iene , el es ado ac ual de la ciencia.
18

PRÓLOGOS DEL AUTOR
ma e no
y
sus i ui lo po el de echo pa e no.
Cla o es que semejan e concep o, según el cual
se conside a la eligión como la palanca p inci-
pal de la his o ia del mundo , iene que i á pa-
a , po úl imo , al más pe ec o mis icismo.
Po eso es un abajo á ido
y
á eces de poco
p o echo el es udia á ondo el g ueso omo
en 4.° de Bacho en. Pe o odo es o no disminu-
ye su mé i o de o u ado ; ha sido el p ime o
en eemplaza las ases ace ca de un descono-
cido iempo p imi i o en que einaba la p omis-
cuidad , po la p ueba de que la li e a u a clá-
sica de la an igüedad nos indica á mon ones los
es igios de un es ado de cosas an e io á la
monogamia, exis en e en e los g iegos
y
en e
los asiá icos, en el cual, no sólo un homb e e-
nía elaciones sexuales con muchas muje es,
sino ambién una muje con muchos homb es,
sin menoscabo de las buenas cos umb es. Ha
p obado que es a usanza no desapa eció sin de-
ja huellas bajo la o ma de un abandono em-
po al, po el que las muje es debían comp a su
de echo á un ma imonio único; que, po an-
o, p imi i amen e no podía con a se la descen-
dencia sino en linea emenina, de mad e á mad e;
que es a alidez exclusi a de la iliación eme-
nina se ha conse ado aún la go iempo en el
seno de la monogamia , con la pa e nidad ase-

PRÓLOGOS DEL AUTOR

19
gu ada, ó, po lo menos, econocida;
y,
po
úl imo , que esa si uación p imi i a de las ma-
d es , como únicos pad es cie os de sus hijos,
asegu ó á aquéllas
(y,
po consiguien e , á las
muje es en gene al) una condición social más
ele ada de la que desde en onces acá han enido
nunca. Bacho en no emi ió esos p incipios con
es a cla idad , po impedí selo el mis icismo de
sus concep os; pe o los ha demos ado , y eso
equi alía, en 1861, á una e olución comple a.
El g ueso omo en 4.° de Bacho en es aba es-
c i o en alemán , es deci , en la lengua de la na-
ción que menos se había in e esado has a en on-
ces po la his o ia p imi i a de la amilia con-
empo ánea. Po eso pe maneció desconocido:
su más inmedia o suceso en es e e eno en ó
en escena en 1865, sin habe oído habla nunca
de Bacho en.
Es e suceso ué J. F. Mac-Lennan , diame-
almen e opues o á su p edeceso . En luga del
mís ico genial , enemos aquí al á ido ju iscon-
sul o ; en ez de una exube an e
y
poé ica an-
asía, las plausibles combinaciones de un alega o
de abogado. Mac-Lennan encuen a en muchos
pueblos sal ajes, bá ba os
y
has a ci ilizados de
los iempos an iguos
y
mode nos , una o ma de
ma imonio en que el no io, solo ó con sus ami-
gos , es á obligado á a eba a su u u a esposa
90

PRÓLOGOS DEL AUTOR
á sus pad es , simulando un ap o po iolencia.
5
,7
Es a usanza debe de se es igio de una cos um-
b e an e io , po la cual los homb es de una i-
bu adqui ían muje es cogiéndolas ealmen e
po la ue za en el ex e io , en o as ibus. Pe o
¡cómo nació ese «ma imonio po ap o> ! Mien-
as los homb es pudie on halla en su p opia
ibu su icien e núme o de muje es, no había ab-
solu amen e ningún mo i o pa a p ac ica lo así.
Po o a pa e , con ecuencia no meno encon-
amos en pueblos no ci ilizados cie os g upos
(que en 1865 aún solían iden i ica se á menudo
con las ibus mismas ) , en el seno de los cuales
es aba p ohibido el ma imonio , iéndose obli-
gados los homb es á busca esposas
y
las muje-
es esposos ue a del g upo ; al paso que en o as
pa es halla nos una cos umb e en i ud de la
cual los homb es de cie o g upo es án obligados
á no oma , sino en el seno del mismo , sus mu-
je es. Mac-Lennan llama
exógamos
á los p ime-
os,
endóga nos
á
los segundos ,
y
sin más ni
más , imagina en edondo una an í esis e iden-
e en e « ibus» exógamas
y
endógamas. Y aun
cuando sus p opias in es igaciones ace ca de la
exogamia le me en po los ojos el hecho de que
esa an í esis no subsis e sino en su imaginación
en muchos de los casos , cuando no en la mayo-
ía ó has a en la o alidad de los mismos, no po
PRÓLOGOS DEL AUTOR

21
eso deja de oma la como base de oda su eo ía.
Po an o, las ibus exógamas no pueden o na
muje es sino de o as ibus;
y
dada la gue a
pe manen e de ibu con a ibu , que co es-
ponde al es ado sal aje, eso no puede hace se de
ninguna o a mane a más que po medio del
ap o.
Después plan ea Mac-Lennan es a cues ión:
‹¿De dónde p o iene esa cos umb e de la exo-
gamia ? » A su pa ece , nada iene que e con
ella la idea de consanguinidad
y
de inces o , la
cual ha nacido mucho más a de. La causa de
al usanza pudie a se la cos umb e , muy di un-
dida en e los sal ajes , de ma a á las niñas en
seguida que nacen. De eso esul a ía un exce-
den e de homb es en cada ibu aislada, siendo
la inmedia a consecuencia de ello , que muchos
homb es end ían la posesión común de una mis-
ma muje , y de ahí la poliand ia. O a conse-
cuencia: sabíase quién e a la mad e de un niño,
pe o no quién e a su pad e ;
y
de ahí el con a se
la ascendencia sólo en linea emenina , con ex-
clusión de la linea masculina (de echo ma e no).
Y o a consecuencia de la escasez de muje es en
el seno de la ibu (escasez a enuada , pe o no
sup imida, po la poliand ia) e a p ecisamen e
el ap o sis emá ico
y
b u al de muje es de i-
bus ex añas. «Desde el momen o en que la exo-
22

PRÓLOGOS DEL AUTOR
gamia
y
la poliand ia p oceden de una sola cau-
sa, del desequilib io numé ico en e los sexos,
debemos conside a á
odas las azas exógamas
como en egadas p imi i amen e á la polian-
d ia...
Y po eso debemos ene po indiscu ible
que en las azas exógamas , el p ime sis ema de
pa en esco ha sido aquel que sólo po el lado ma-
e no econoce el ínculo de la sang e. » ( Mac-
Lennan ,
S udies in Ancien His o y,
1886;
P i-
mi i e Ma iage ,
pág. 124.)
El mé i o de Mac-Lennan consis e en habe
indicado el uso gene al y la ele ada signi ica-
ción de lo que llama él exogamia. En cuan o al
hecho de la exis encia de g upos exógamos , no
lo ha «descubie o»
ni
mucho menos,
y
ampoco
lo ha comp endido. Sin habla de las no icias
an e io es
y
suel as, de nume osos obse ado-
es (p ecisamen e las uen es donde ha bebido
Mac-Lennan), La han había desc i o con mucha
exac i ud
y
p ecisión
(Desc ip i e E hnology,
1859) esa ins i ución en e los maga s de la In-
dia,
y
había dicho
que
es aba uni e salmen e
di undida
y
se encon aba en odas las pa es
del mundo, pasaje que el mismo Mac-Lennan
ep oduce. Y nues o Mo gan la había indicado
y desc i o pe ec amen e desde 1848 en sus ca -
as ace ca de los i oqueses
(Ame ican Re iew),
y
en
1851 en su ob a espec o á la liga
de los
PRÓLOGOS DEL AUTOR

23
i oqueses
(The leagne o he I oquois);
mien as
que el ingenio iquiñ.uelis a de Mac-Lennan ha
come ido aquí una con usión mucho más g ande
que la an asía mís ica de Bacho en en el e-
eno del de echo ma e no. O o mé i o de
Mac-Lennan consis e en habe econocido el
o den de descendencia con a eglo al de echo
ma e no, aun cuando en ello le p ecedió Ba-
cho en , según lo ha con esado aquél más a de.
Pe o ni aun en es e caso e bien cla as las co-
sas, pues o que sin cesa habla de «pa en esco
en linea emenina solamen e »
(kinship h ough
emales only);
y es a exp esión, exac a pa a un
pe iodo an e io , con inúa empleándola ambién
pa a un es udio de desa ollo en que, si es cie o
que aún se con aban la descendencia
y
la he en-
cia exclusi amen e según la línea emenina,
ambién es á econocido
y
exp esado el pa en-
esco po el lado masculino. La es echez de
c i e io del ju isconsul o es quien se o ja una
exp esión ija de de echo ;
y
con inúa aplicán-
dolo sin modi ica la, á ci cuns ancias que en e
an o han ido haciéndola inaplicable.
A
pesa de se an plausible , sin emba go,
según las apa iencias , la eo ía de Mac-Lennan
no le ha pa ecido á su au o asen ada con mu-
cha solidez. Po lo menos , le llama la a ención
el que sea de ad e i «que la o ma del ap o

24

PRÓLOGOS DEL AUTOR
(simulado) de las muje es es más ma cada y
exp esi a p ecisamen e en los pueblos donde
domina el pa en esco masculino (es deci , la
descendencia en línea pa e na) (pág. 140) ». Y
ambién esc ibe es e concep o : «Es un hecho
muy ex año que, según las no icias que ace ca.
de ello enemos, el in an icidio no se p ac ica.
po sis ema en ninguna pa e donde coexis en
la exogamia
y
la más an igua o ma de pa en-
esco (pág. 146).» Doble hecho que in alida di-
ec amen e su mane a de explica las cosas , y
al cual no pueden oponé sele sino nue as hipó-
esis más en edosas aún.
No po eso u o meno esonancia su eo ía.
en Ingla e a, donde encon ó nume osas ap o-
baciones; Mac-Lennan ué conside ado aquí po
la gene alidad como el undado de la his o ia.
de la amilia
y
como la p ime a au o idad en
es e asun o. Aunque se pudie on ad e i excep-
ciones y modi icaciones suel as á su an í esis
en e « ibus» exógamas
y
endógamas , es lo
cie o que con inuó siendo base econocida de la
opinión dominan e
y
ocóse en unas an eoje as
que hicie on imposible e con libe ad el e-
eno explo ado
é
impidie on, po consiguien e,
odo p og eso decisi o. Es un debe el p esen-
a an e la exage ación de los mé i os de Mac-
Lennan , consag ada hoy en Ingla e a
y
ue a
PRÓLOGOS DEL AUTOR

25
de ella, el hecho de que con su mal comp en-
dida an i esis de « ibus> exóga nas
y
endóga-
mas ha causado más daño que se icios ha p es-
ado con sus in es igaciones.
En e an o , dié onse á luz hechos que ya no
cabían en su pequeño molde. Mac-Lennan sólo
conocía es o mas de ma imonio: la poliga-
mia, la poliand ia y la monogamia. Pe o así que
es e asun o llamó la a ención, se halla on p ue-
bas , cada ez más nume osas , de la exis encia
de cie as o mas de ma imonio en que una se-
ie de homb es poseían en común á una se ie de
muje es, en los pueblos no desa ollados;
y
Lub-
bock
(The
o igin
o Ci iliza ion,
1870) econo-
ció como un hecho his ó ico es e ma imonio
po g upos (Communal ma iage).
Poco después (en 1871) apa eció Mo gan en
escena con documen os nue os
y
decisi os des-
de muchos pun os de is a. Hablase con encido
de que el sis ema de pa en esco p opio de los
i oqueses, y igen e aún en e ellos, e a común
á odos los abo ígenes de los Es ados Unidos, es
deci , que es aba di undido en un con inen e en-
e o, aun cuando se encuen a en con adicción
o mal con los g ados de pa en esco que esul-
an del sis ema conyugal que ige en él. Inci ó
en onces al gobie no ede al ame icano á que
ecogiese in o mes ace ca del sis ema de pa en-
26

PRÓLOGOS DEL AUTOR
es o de los demás pueblos , omando po base
in e oga o ios y cuad os o mulados po
él
mismo. Y de las espues as dedujo :
1.° Que el sis ema de pa en esco indio-ame-
icano es aba igualmen e en igo en Asia , y,
bajo una o ma un poco modi icada, en nume o-
sas poblaciones de A ica
y
de Aus alia;
2.° Que es e sis ema se explicaba pe ec a-
men e po una o ma de ma imonio po g u-
pos, á pun o de desapa ece en Hawai
y
en o as
islas aus alianas ;
3.° Pe o que en es as mismas islas exis ía,
jun o á esa o ma de ma imonio, un sis ema de
pa en esco que sólo podía explica se median e
una o ma , desapa ecida hoy, de ma imonio
po g upos más p imi i a aún.
Mo gan publicó el conjun o de es as no icias
y las conclusiones deducidas de ellas en sus
Sys-
ems o Consanguini y and A ini y ,
1871 , y
lle ó así la discusión á un e eno in ini amen e
más amplio. Tomando como pun o de pa ida los
sis emas de pa en esco
y
econs i uyendo con
ellos sus o mas de amilia co espondien es,
ab ía nue o campo á las in es igaciones
y
un
ho izon e mucho más as o á la his o ia p imi-
i a de la humanidad. Si se acep aba es e mé o-
do , se iba como el humo la lige a cons ucción
de Mac-Len nan.
PRÓLOGOS DEL AUTOR

27
Mac-Lennan de endió su eo ía en la nue a
edición del
P imi i e ma iage (S udies in An-
cien His o y,
,
1875). Al paso que combina él
mismo una his o ia de la amilia con simples
hipó esis
y
de una mane a sobe anamen e a i i-
cial , exige á Lubbock
y
á Mo gan , no sólo la
p ueba de cada uno de sus alega os, sino nada
menos que p uebas de una p ecisión ina acable,
como las que sólo se admi en en algún ibunal
de jus icia escocés. Y ese mismo homb e es quien,
apoyándose en el in imo pa en esco en e el ío
ma e no y el sob ino en los ge manos (Táci o:
Ge mania, cap. xx ) , en el ela o de Césa , se-
gún el cual los b e ones ienen sus muje es en
común po g upos de diez ó doce,
y
en odas las
demás elaciones que los au o es an iguos hacen
de la comunidad de las muje es en e los bá ba-
os , saca de ello sin acila la consecuencia de
que la poliand ia ha einado en odos esos pue-
blos. Pa ece es a se oyendo á un iscal que, pa a
amaña sus conclusiones , puede pe mi i se en-
e a libe ad, pe o exige al de enso la p ueba
o mal
y
ju ídicamen e alede a de cada palab a
que és e p onuncie.
P e ende que es pu a in ención el ma imo-
nio po g upos, y queda con eso muy po bajo de
Bacho en. Añade que los sis emas de pa en esco
de Mo gan no son sino simples ó mulas de co -
34

PRÓLOGOS DEL AUTOR
no iene sino su me ecido, cuando indignado
Mac-Lennan le acusa de que «el mé odo his ó-
ico le es absolu amen e an ipá ico»,
y
cuando
el seño p o eso Gi aud-Teulon le espe a la
misma cosa en Gineb a en 1884. Y, sin emba -
c o el mismo seño Gi aud-Teulon pa eaba aún
'D
como un desespe ado en 1874 (
O ígenes de la
amilia)
en el labe in o de la exogamia Mac-
Lennanesca ¡ de donde sólo Mo gan había de
saca le !
No necesi o de alla aquí los demás p og esos
que debe á Mo gan la his o ia p imi i a ; en el
cu so de mi abajo se halla á lo que es p eciso
deci ace ca de es e asun o. Los ca o ce años
anscu idos desde que apa eció su ob a capi-
al, han aumen ado mucho el eso o de nues os
ma e iales pa a la his o ia de las sociedades
humanas p imi i as. Jun o con los an opólo-
gos , iaje os
y
p ehis o iado es de p o esión,
han enido á mezcla se en la con ienda los ju is
consul os , apo ando documen os inédi os los
unos , y nue os pun os de is a los o os. Más
de una hipó esis de Mo gan ha llegado á bam-
bolea se y has a á caduca . Pe o los ma e iales
ecién acumulados no han conseguido suplan a
en pa e ninguna sus g andes ideas p incipales.
El o den in oducido po él en la his o ia p i-
mi i a subsis e aún en lo p omo dial de sus

PRÓLOGOS DEL AUTOR

53
asgos. Sí; puede a i ma se que cuan o más se
a a de a eba a á Mo gan su ca ác e de au o
de es e g an p og eso, an o más encuen a la
ap obación uni e sal el o den que él ha c ea-
do (1).
FEDERICO ENGELS.
Lond es 16 de Junio 1891.
.1111111~1.

(1) Al eg esa de New Yo ck, en Se iemb e de 1888, me
encon é á un an iguo dipu ado en el Cong eso po la ci -
cunsc ipción de Roches e , el cual dipu ado había conocido
á Lewis Mo gan. Po desg acia, no supo con a me g an
cosa ace ca de él. Mo gan había i ido como pa icula en
Roches e , ocupado únicamen e en sus es udios. Su he mano
había sido co onel y ag egado al minis e io de la Gue a en
Washing on; g acias á la mediación de es e he mano, había
conseguido aquél in e esa al gobie no en sus in es igacio-
nes y hace publica a ias de sus ob as á expensas del E a-
io público; mi in e locu o ambién se había ocupado a-
ias eces de ello mien as u o asien o en el Cong eso.
•
ORIGEN DE LA FAMILIA
:,
Es adios p ehis ó icos de cul u a..
M
o gan es el p ime o que con conoci-
mien o de causa ha a ado de in o-
I.
duci un o den p eciso en la p ehis o-
iade la humanidad; las ag upaciones adop adas
po él pe manece án de segu o en igo odo
el iempo en que no obliguen á modi ica las do-
cumen os mucho más abundan es.
Dicho se es á que de las épocas p incipales
sal ajismo, ba ba ie, ci ilización—sólo se ocupa
de las dos p ime as
y
del paso á la e ce a. Di-
- ide cada una de las dos en los es adios in e io ,
medio
y
supe io , según los p og esos ealiza-
dos en la p oducción de los medios de exis en-
cia. Po que dice: «La habilidad en esa p oduc-
ción es lo más á p opósi o pa a es ablece el
g ado de supe io idad
y
de dominio de la na u-
aleza conseguido po la humanidad ; el se hu-
mano es , en e odos los se es , el único que ha
log ado hace se dueño casi en absolu o de la p o-

40

ORIGEN DE LA FAMILIA
ducción de sus í e es. Todas las g andes épo-
cas del p og eso de la humanidad coinciden de
una mane a más ó menos di ec a con las épo-
cas en que se ex ienden los medios de alimen-
a se. » El descub imien o de la amilia camina
al mismo paso, pe o sin p esen a ca ac e es an
salien es en lo que a añe á la di isión de los pe-
iodos.
I.--ESTADO SALVAJE
1.° Es adio in e io .—Es
la in ancia del gé-
ne o humano , el cual , i iendo encima de los
á boles, po lo menos pa e de él
(y
es a es la
única explicación de que pudie a con inua exis-
iendo en p esencia de las g andes ie as), pe -
manecía aún en sus mansiones p imi i as , los
bosques opicales ó sub opicales. Los u os,
las nueces (1) y las aíces se ían de alimen o;
el p incipal p oduc o de esa época es la elabo a-
ción de un lenguaje a iculado. Ninguno de los
pueblos del pe íodo his ó ico que conocemos
(1) No debe oma se en el sen ido especi ico,
sino en el
gené ico de « semillas oleaginosas », como el coco, la cas aña
ame icana, e c.—(N.
DEL
T.)
POR FEDERICO ENGELS

41
pe enecía ya á ese es ado p imi i o. Aun cuan-
do ha podido du a miles de años , no po eso
podemos demos a su exis encia con es imo-
nios di ec os ; pe o admi iéndose que el se hu-
mano ha salido del eino animal, no hay más
emedio que acep a esa ansición.
2.°
Es adio
medio.—Comienza con el empleo
alimen icio de los pescados (en e los cuales
con amos ambién los c us áceos , los moluscos
y
o os animales acuá icos) y con el uso del
uego. Los dos an jun os, po que sólo el uego
pe mi e hace comes ible de un modo pe ec o
la pesca. Pe o con es a nue a alimen ación los
homb es hicié onse independien es del clima
y
de los luga es ; siguiendo el cu so de los íos
y
las cos as de los ma es , aun en es ado sal aje
pudie on di undi se po la mayo pa e de la
ie a. Los ins umen os de pied a de la p i-
s
me a edad , abajados g ose amen e , sin puli-
men a , conocidos con el nomb e de paleolí i-
cos, que pe enecen odos ó la mayo ía de ellos
lo

á es e pe iodo
y
se encuen an despa amados
po odos los con inen es, son p uebas de hecho
11():

en apoyo de esas emig aciones. La ocupación
o'

de nue as zonas, el ins in o descub ido , siem-
p e despie o,
y
la posesión del uego po me-
dio del o amien o , c ea on alimen os nue os,
ales como las aíces
y
los ubé culos amiláceos
cocidos en e ceniza calien e ó en ho nos exca-
ados en el suelo ;
y
ales ambién como la caza,
1;)'
42

ORIGEN DE LA FAMILIA
que con la in ención de las p ime as a mas
la maza
y
la lanza—llegó á se pa a la alimen-
ación un ecu so ocasional. Jamás hubo pue-
blos exclusi amen e cazado es, como se dice en
los lib os, es deci , que i an sólo de la caza,
po que el p oduc o de és a es ha o insegu o.
Po e ec o de la cons an e ince idumb e de los
medios de alimen a se , pa ece es ablece se du-
an e ese es adio la usanza de la an opo agia,
que desde en onces se sos iene du an e la go
iempo. Los aus alianos
y
muchos polinesios se
hallan hoy aún en ese es adio medio del sal a-
jismo.
3.°
Es adio supe io .—Comienza
con la in-
ención del a co y de la lecha , g acias á los
cuales llega la caza á se un alimen o co ien e;
y
el caza una de las amas habi uales del a-
bajo. El a co, la cue da y la lecha o man ya.
un ins umen o muy complejo, cuya in ención
supone la ga expe iencia acumulada
y
acul a-
des men ales supe io es, así como el conocimien-
o simul áneo de o a mul i ud de in en os. Si
compa amos los pueblos que conocen el a co y
la lecha, pe o no el a e de la al a e ía (del
cual de i a Mo gan el ánsi o á la ba ba ie),
encon amos ya algunos comienzos de esiden-
cia ija en aldeas, cie o dominio de la p oduc-
ción de los medios de subsis i , asijas
y
ebe-
jos de made a, el ejido á mano (sin ela ) con
ib as de co eza, ces os enzados con co ezas
q '
wee
ue
ma
4
111
111
A
POR FEDERICO ENGELS

43
ó con juncos, a mas de pied a pulimen ada (neo-
lí icas). En la mayo ía de los casos , el uego
y
el hacha de pied a han p oducido ya la pi a-
gua o mada po un solo onco de á bol (mo-
noxila), y en cie as coma cas las igas
y
las
ablas necesa ias pa a cons ui casas. Todos es-
os p og esos los encon amos, po ejemplo, en-
e los indios del No oes e de Amé ica, que co-
nocen el a co y la lecha; pe o no la al a e ía. El
a co
y
la lecha ue on pa a el es ado sal aje lo
que la espada de hie o pa a la ba ba ie
y
el a -
ma de uego pa a la ci ilización: el a ma deci-
si a.
II.-BARBARIE
1.°
Es adio in e io .—Empieza
al in odu-
ci se el uso de la al a e ía. En muchos casos,
y
e osímilmen e, nació és a de la cos umb e de
ecub i con a cilla los obje os de ces e ía ó de
made a, pa a hace los e ac a ios al uego ; lo
cual no a dó en hace descubi que la a cilla
moldeada no enía necesidad del obje o in e io
pa a p es a es e se icio.
Has a aquí hemos podido conside a la ma -
cha del p og eso de un modo gene al , aplicán-
50

ORIGEN DE LA FAMILIA
dad el ánsi o de la ba ba ie á la ci ilización
y
el pasmoso con as e en e ambas. Pe o desde
aho a podemos gene aliza asi la clasi icación de
Mo gan:
Sal ajismo. —Pe iodo
en que p edomina la
ap opiación de p oduc os na u ales en e amen e
o mados; las p oducciones a i iciales del hom-
b e es án des inadas, sob e odo, á acili a esa
ap opiación.
Ba ba ie.—Pe íodo
de la ganade ía
y
de la
ag icul u a,
y
de adquisición de mé odos de
c eación más ac i a de p oduc os na u ales po
medio del abajo humano.
Ci ilización. —Pe iodo
en que el homb e
ap ende á elabo a p oduc os a i iciales, alién-
dose de los p oduc os de la na u aleza como p i-
me as ma e ias, po medio de la indus ia p o-
piamen e dicha
y
del a e.

II
Da amilia
Mo gan, que pasó g an pa e de su ida en e
los i oqueses es ablecidos aún ac ualmen e en el
Es ado de New Yo k,
y
ué adop ado en una de
sus ibus (la de los senekas ) , encon ó igen e
en e ellos un sis ema de pa en esco en con a-
dicción con sus e dade os ínculos de amilia.
Reinaba allí esa especie de ma imonio , á-
cilmen e disoluble po ambas pa es , llamado
po Mo gan « amilia sindiásmica». La descen-
dencia de una pa eja conyugal de es a especie
e a, pues , pa en e
y
econocida po odo el
mundo; ninguna duda podía queda ace ca de
sabe á quién debían aplica se los apela i os de
pad e , mad e , hijo , hija , he mano , he mana.
Pe o el empleo de es as exp esiones es á en com-
ple a con adicción con aquella mane a de e .
El i oqués , no sólo llama hijos
é
hijas á los su-
yos p opios , sino que ambién á los de sus he -
manos ;
y
los hijos del segundo llaman pad e
ambién al p ime o. Po el con a io , llama so-
52

ORIGEN DE LA FAMILIA
b inos y sob inas á los hijos de sus he manas,
los cuales le llaman - ío. In e samen e la i o-
quesa, á la ez que á los p opios , llama hijos é
hijas de ella á los de sus he manas , quienes la
dan el nomb e de mad e. Pe o llama sob inos
y
sob inas á los hijos de sus he manos, hijos que
la llaman ia. Los hijos de he manos se llaman
en e sí he manos
y
he manas , y lo mismo ha-
cen po su pa e los hijos de he manas. Los hi-
jos de una muje
y
los del he mano de és a se
llaman mu uamen e p imos
y
p imas. Y no son
simples nomb es, sino exp esión de la idea que
se o ma de lo p óximo ó lejano , de lo igual ó
desigual del pa en esco consanguíneo, exp esio-
nes que si en de base á un sis ema de pa en esco
comple amen e elabo ado
y
capaz de exp esa
muchos cen ena es de elaciones de pa en esco
di e en es pa a un solo indi iduo. Hay más. Es e
sis ema, no sólo se halla en pleno igo en odos
los indios de Amé ica (has a aho a no se han en-
con ado excepciones) , sino que además exis e,
casi sin cambio ninguno, en los abo ígenes de la
India, en las ibus d a idianas del Dekán y en
las ibus go as del Indos án. Los nomb es de
pa en esco de los amilas del Su de la India y
los de los senekas-i oqueses del Es ado de New
Yo k es án hoy aún de acue do pa a más de dos-
cien os géne os de pa en esco di e en es. Y en
esas ' ibus de la India , como en e los indios de
Amé ica, las elaciones de pa en esco esul an-
POR FEDERICO ENGELS

53
es de la igen e o ma de la amilia es án en
con adicción con el sis ema de pa en esco.
¿Cómo explica lo? Po el undamen al papel
que la consanguinidad ep esen a en el o den
social en e odos los pueblos sal ajes y bá ba-
os ; es imposible sup imi con me a palab e ía
la impo ancia de un sis ema an di undido. Un
sis ema que es á uni e salmen e en igo en
Amé ica, que exis e en Asia en e pueblos de
azas di e en es del odo, del cual se encuen an
o mas más ó menos modi icadas po odas pa -
es en A ica y en Aus alia, semejan e sis ema
equie e se explicado his ó icamen e
y
no sos-
laya se con ases, como, po ejemplo, ha in ea-
ado hace lo Mac-Lennan. Los apela i os de
pad e, hijo, he mano, he mana, no son simples
í ulos hono í icos, sino que, po el con a io,
aen consigo se ios debe es ecíp ocos pe ec-
amen e de inidos,
y
cuyo conjun o o ma una
pa e esencial de la cons i ución social de esos
pueblos. Y se ha encon ado la explicación del
hecho. En las islas Sandwich (Hawai) aún exis-
ía en la p ime a mi ad de es e siglo una o ma
de amilia que suminis aba el mismo géne o de
pad es y mad es, he manos
y
he manas, hijos
é hijas , íos y ías , sob inos
y
sob inas, que e-
quie e el sis ema de pa en esco de los indios p i-
mi i os de Amé ica. Pe o (¡
cosa ex aña! ) el
sis ema de pa en esco que es aba igen e en
Hawai ampoco espondía á la o ma de amilia
54

ORIGEN DE LA FAMILIA
que allí exis ía de hecho ; es deci , que en es e.
país odos los hijos de he manos
y
he manas, sin
excepción , son he manos
y
he manas en e si
y
se epu an como hijos comunes, no sólo de su ma-
d e
y
de las he manas de és a ó de su pad e
y
de
los he manos de és e, sino que ambién de odos
los he manos
y
he manas de sus pad es
y
ma-
d es sin dis inción. Po an o, si el sis ema ame-
icano de pa en esco p esupone una o ma más
p imi i a de la amilia , que ya no exis e en Amé-
ica, po o a pa e el sis ema hawaiano nos lle a
á o a o ma aún más udimen a ia de la ami-
lia, cuya exis encia es cie o que ya no podemos
demos a en ninguna pa e, pe o que ha debido
necesa iamen e
exis i , pues o que sin eso no hu-
bie a podido nace el sis ema de pa en esco que le
co esponde. « La amilia, dice Mo gan, es el ele-
men o ac i o ; nunca pe manece es aciona ia,
sino que pasa de una o ma in e io á una o ma
supe io á medida que la sociedad e oluciona de
un g ado más bajo á o o más al o. En cambio, los
sis emas de pa en esco son pasi os ; sólo después
de la gos in e alos egis an los p og esos he-
chos po la amilia en el cu so de las edades ,
y
no
su en adical modi icación sino cuando se ha
modi icado adicalmen e la amilia. »—« Y, aña-
de Ka l Ma x, lo mismo sucede con los sis emas
polí icos , ju ídicos , eligiosos
y
ilosó icos. »--Al
paso que la amilia con inúa i iendo, el sis ema
de pa en esco se osi ica ;
y
mien as que és e se
POR FEDERICO ENGELS

55
man iene po la ue za de la cos umb e, la ami-
lia sigue independien e de aquél. Pe o, así como
Cu ie , al descub i se en el suelo pa isiense
huesos ma supiales de un esquele o, pudo dedu-
ci que és e pe enecía á un animal didel o (1),
y
que animales de es e géne o, desapa ecido en on-
ces, i ie on en o os iempos en aquella coma -
ca; de igual mane a, de un sis ema de pa en esco
his ó icamen e ansmi ido, podemos induci que
exis ió una o ma de amilia co espondien e,
hoy ex in a.
Los sis emas de pa en esco
y
las o mas de a-
milia que acaba nos de eco da di ie en de los
einan es hoy en que cada hijo enía a ios pa-
d es y mad es. En el sis ema ame icano de pa-
en esco, al cual co esponde la amilia hawaia-
na, pueden se pad e y mad e de un mismo
hijo un he mano
y
una he mana; pe o el sis e-
ma de pa en esco hawaiano p esupone una ami-
lia en la cual , po el con a io, es o es la egla.
Llegamos aquí á una se ie de o mas de amilia
que es án en con aposición absolu a con las ad-
mi idas has a aho a co no únicas alede as. Se-
gún las ideas co ien es, nues a sociedad no
conoce más que la monogamia, jun o á ella la
poligamia de un homb e,
y,
en igo , la polian-
d ia de una muje ; como con iene al a iseo
(1) Géne o de es e cu ioso ipo
animal es el
o ni o inco
aus aliano, que aún i e . aunque iende á desapa ece .—
(N. DEL T.)

56

ORIGEN DE LA FAMILIA
mo alis a, pasa en silencio que en la p ác ica se
sal a áci amen e y sin esc úpulos po encima
de las ba e as impues as po la sociedad o icial.
En cambio, el es udio de la his o ia p imi i a
nos mani ies a condiciones en que la poligamia
de los homb es y la poliand ia de las muje es
an jun as,
y
en que, po consiguien e, los hi-
jos comunes se conside a que les pe enecen en
común. A su ez, esas mismas condiciones pasan
po oda una se ie de modi icaciones has a que
se esuel en en la monogamia. Es as modi ica-
ciones son de al especie, que el ci culo que
aba ca la unión conyugal común ,
y
que e a muy
amplio en su o igen, se es echa poco á poco
has a que, po úl imo, ya no deja subsis i sino
la pa eja aislada que hoy p edomina.
Recons i uyendo de es a sue e la his o ia de
la amilia, Mo gan llega á es a de acue do con
la mayo pa e de sus colegas ace ca de un p i-
mi i o es ado de cosas según el cual en el seno
de una ibu impe aba el come cio sexual sin
obs áculos, de al sue e, que cada muje pe e-
necía igualmen e á odos los homb es
y
cada
homb e á odas las muje es.
Desde el siglo an e io habíase hablado de un
es ado p imi i o de es a clase, pe o sólo de una
mane a gene al ; Bacho en ué el p ime o
(y
es e
es uno de sus mayo es mé i os) que lo omó en
se io, é in es igó sus es igios en las adiciones
his ó icas
y
eligiosas. Sabemos hoy que esos
POR FEDERICO ENGELS

57
es igios descubie os po él no conducen á nin-
gún pe iodo social de come cio sexual sin a-
bas , sino á una o ma muy pos e io : el ma i-
monio po g upos. Aquel pe íodo social p imi i-
o, aun admi iendo que haya exis ido ealmen-
e, pe enece á una época an emo a, que de
ningún modo podemos p ome e nos encon a
p uebas di ec as de su exis encia, ni aun en los
ósiles sociales, en e los sal ajes más a asados.
El mé i o de Bacho en consis e p ecisamen e en
habe pues o es e pun o en el p ime é mino
de la discusión (1).
En es os úl imos iempos se ha hecho de moda
nega ese pe iodo inicial de la ida sexual del
homb e. Se quie e aho a esa « e güenza» á la
humanidad. Y pa a ello apóyanse, no sólo en la
al a de p uebas di ec as, sino sob e odo en el
(1) Bacho en p ueba cuán poco ha comp endido lo que ha
descubie o, ó más bien adi inado, al designa ese es ado
p imi i o con el nomb e de
he ai ismo.
Cuando los g iegos
in oduje on es a palab a en su idioma, el he ai ismo signi-
icaba pa a ellos el a o ca nal de homb es célibes ó monó-
gamos con muje es no casadas; supone siemp e una o ma
de inida de ma imonio, ue a de la cual se man iene ese co-
me cio sexual, y encie a ya la p os i ución den o de sí, po
lo menos co no posibilidad. Es a palab a no se ha empleado
nunca en o o sen ido, y así la empleo yo, siguiendo á Mo -
gan. Bacho en lle a en odas pa es sus impo an ísimos des-
cub imien os has a un mis icismo inc eíble, pues imagina
que las elaciones en e homb es
y
muje es, al e oluciona
en la his o ia, ienen su o igen en las ideas eligiosas de la
humanidad en cada época, y no en. las condiciones eales de
su exis encia.
ORIGEN DE LA FAMILIA
ejemplo del es o del eino animal. De és e ha
sacado Le ou neau
(E olu ion du ma iage e de
la amille,
1888) nume osos hechos , con a e-
glo á los cuales un come cio sexual sin abas
no es p opio sino de las especies más in e io es.
Pe o de odos esos hechos no puedo induci más
conclusión que es a: no p ueban absolu amen e
nada espec o al homb e y á sus p imi i as con-
diciones de exis encia. El empa ejamien o po
la go plazo en los e eb ados iene su icien e
explicación en los mo i os isiológicos, po ejem-
plo, en las a es po la necesidad de p o ege á
la hemb a mien as incuba los hue os ; los ejem-
plos de iel monogamia que se encuen an en las
a es no p ueban nada espec o al homb e, pues o
que és e no desciende p ecisamen e del a e. Y
si la es ic a monogamia es e] colmo de la i ud,
la palme a iene que cede an e la enia soli a-
ia, que en cada uno de sus cincuen a á doscien-
os anillos posee un apa a o sexual masculino
y
emenino comple o,
y
se pasa la exis encia
en e a ayun ándose casualmen e consigo misma
en cada uno de esos anillos ep oduc o es. Pe o
si nos a enemos á los mamí e os, encon amos
en ellos odas las o mas de la ida sexual, la
p omiscuidad, la unión po g upos, la poligamia,
la monogamia; sólo al a la poliand ia, á la cual
nada más que se es humanos podían llega .
Has a nues os pa ien es más p óximos, los cua-
d umanos, p esen an odas las a iedades posi-
58
POR FEDERICO ENGELS

59
bles del ag upamien o en e machos
y
hemb as-
,
y
si nos ence amos en lími es aún más es e-
chos
y
no ponemos mien es sino en las cua o
especies de monos an opomo os, Le ou neau
no sabe deci nos ace ca de ellos sino que i en
cuándo en la monogamia, cuándo en la poliga-
mia ; mien as que Saussu e (en la ob a de Gi-
aud-Teulon) decla a que son monógamos. Tam-
bién dis an mucho de p oba nada los ecien es
ase os de Wes e ma ck
(The His o y oí Human
Ma iage,
London, 1891) ace ca de la monoga-
mia del mono an opomo o. En esumen, los
da os son de al na u aleza, que el hon ado Le-
ou neau con iene en que «no hay en los mamí-
e os ninguna elación en e el g ado de des-
a ollo in elec ual
y
la o ma de launión sexual».
Y Espinas dice con anqueza
(Des socie' e's ani-
males,
1877): « El adua es el más ele ado de los
g upos sociales que hemos podido obse a en
los animales: Pa ece compues o de amilias, pe o
has a en su o igen son an agónicos la amilia
y
el adua ; se desa ollan en azón in e sa una
de o o.»
Según acabamos de deci lo, no sabemos nada
posi i o ace ca de los g upos de amilia
y
o as
ag upaciones sociales de los monos an opomo -
os; los da os que de eso enemos se con adicen
diame almen e, y no hay que ex aña lo. ¡Las
nociones que enemos espec o á las ibus hu-
manas en es ado sal aje es án ya an llenas de
66

ORIGEN DE LA FAMILIA
abuelos y abuelas, en los lími es de la amilia,
son ma idos
y
muje es en e si; lo mismo sucede
con sus hijos , es deci , los pad es y las mad es;
los hijos de és os o man, á su ez, el e ce
ci culo de cónyuges comunes;
y
sus hijos , es
deci , los biznie os de los p ime os, el cua o.
En es a o ma de la amilia, los ascendien es y
los descendien es, los pad es y los hijos, son los
únicos que es án excluidos en e si de los de e-
chos
y
de los debe es (pudié amos deci ) del
ma imonio. He manos
y
he manas, p imos
y
p imas en p ime o , segundo
y
es an an es
g ados más lejanos, son odos ellos en e sí
he manos
y
he manas , y
po eso mismo
o-
dos ellos ma idos
y
muje es unos de o os. El
ínculo de he mano y he mana, en ese pe iodo,
iene consigo el eje cicio del come cio ca nal
ecíp oco (1). La isonomía ípica de una ami-
(1) En una ca a de la p ima e a de 1882, se exp esa Ma x
en los é minos más i os ace ca de los
Niebelungen
de Wa-
gne , que alsean po comple o los iempos p imi i os. Se-
gismundo declama: « ¿No es cosa inaudi a que el he mano
ab ace á la he mana como á una esposa? » A esos « dioses de.
la luju ia
»
de Wagne que, al es ilo mode no, hacen más
pican es sus a en u as amo osas con su poqui o de inces o,
esponde Ma x: «En los iempos p imi i os , la he mana e a
la esposa, y
es o
e a mo al.»
(Pa a la 4.
a
edición.) Un an-
cés, amigo mio, g an ado ado de Wagne , no es á de
acue do con la no a an e io , y ad ie e que ya en el Edda.
an iguo, que si ió de base á Wagne , Loki di ige á F eyja
es a econ ención, en la
Jgisd eeka: «Has
ab azado á u
p opio he mano delan e de los dioses.» Po an o, en aquella
época es aba ya p ohibido el ma imonio cu e he mano
y
1:3

POR FEDERICO ENGELS

67
lía de es a clase consis e en descende de una
pa eja;
y
en que á su ez, los descendien es en
cada g ado pa icula son en e si he manos
y
he manas,
y
po eso mismo ma idos
y
muje es
unos de o os.
La amilia consanguínea ha desapa ecido.
Ni
aun los pueblos más g ose os de que habla la
his o ia nos p esen an ningún ejemplo de ella.
Pe o nos emos obligados á admi i que ha de-
bido de habe la, pues o que el sis ema de pa-
en esco hawaiano que aún eina hoy en oda la
Polinesia, exp esa g ados de pa en esco consan-
he mana. La
CEgisd ecka
es la exp esión de una época en
que es aba comple amen e des uida la e en los an iguos
mi os; cons i uye una simple sá i a, po el es ilo de la de
Luciano, con a los dioses. Si Loki, ep esen ando el papel
de Me is ó eles, di ige allí semejan e econ ención á F cyja,
es o cons i uye más bien un a gumen o con a Wagne . Al-
gunos e sos más adelan e, dice ambién Loki á Niiidh :
Tal es el hijo que has p oc eado con u he mana »
( idgh
sys u hinní gaz u slikan moeg).
Pues bien, Niiidh no es un
[ Ase, sino un Vane, y, en la ábula de los Inglinga, dice que
los ma imonios en e he mano y he mana es aban en uso en
el país de los Va ees, lo cual no sucedía en e los Ases. Es o
ende ía á p oba que los Vanes e an dioses más an iguos que
los Ases. Niüdh i e en e los Ases bajo un pie de igualdad
en odo caso, y de es a sue e la (Egisd eca es más bien una
p ueba de que en la época de la o mación de las leyendas
mi ono uegas el ma imonio en e he mano
y
he mana no
p oducía aún ho o ninguno, po lo menos en e los dioses.
Si se quie e disculpa á Wa,gne , en ez de acudi al Edda,
quizá uese mejo in oca á Goe he, quien en la balada
El
Dios y la bayade a
come e una al a análoga en lo ela i o
al abandono sexual eligioso de la muje , que el g an poe a
hace asemeja se demasiado á la p os i ución mode na.—
N. DEL A.)
e8

ORIGEN DE LA FAMILIA
guineo que sólo han podido nace con
esa o ma
de
amilia; y nos emos obligados á
ello po
odo el desa ollo ul e io de la amilia ,
que
exige esa o ma como es adio p e io necesa io.
2.°
La amilia punalúa.—Si
el p ime p o-
g eso de la o ganización ha consis ido en ex-
clui á los pad es
y
los hijos del come cio sexual
ecíp oco , el segundo ha consis ido en la exclu
Sión de los he manos
y
las he manas. Po la
mayo igualdad de edades de los in e esados,
es e p og eso ha sido in ini amen e más impo -
an e , pe o ambién mucho más di ícil que
el
p ime o.
Es e osímil que se haya ealizado
poco á poco , excluyendo del come cio sexual á
los he manos
y
he manas u e inos (es deci , po
pa e de mad e), al p incipio en casos aislados,
luego como egla gene al ( en Hawai aún había
excepciones en los comienzos de es e siglo),
y
acabando po p ohibi se el ma imonio has a
en e he manos cola e ales ( es deci , según
nues os ac uales nomb es de pa en esco , los
p imos ca nales , p imos segundos y p imos e -
ce os). Es e p og eso cons i uye , según Mo -
gan , « un pasmoso ejemplo de la in luencia del
p incipio de la selección». Sin duda, las ibus
donde ese p og eso limi ó la ep oducción en e
consanguíneos , debie on desa olla se de una
mane a
más
ápida
y
más comple a que aqué-
llas donde con inuó siendo la egla gene al el
ma imonio en e he manos
y
he manas. La
POR FEDERICO ENGELS

69
ins i ución de
la gens
nos hace comp ende has a
qué pun o se dejaba sen i la acción de ese p o-
g eso: la
gens,
nacida inmedia amen e de él,
y
que pasándose con mucho del in que se le había
señalado , o mó la base del o den social de la
mayo ía , si no de odos los pueblos de la ie a,
y
desde la cual pasamos en G ecia y en Roma,
sin ansiciones, á la ci ilización.
Cada amilia p imi i a enia que excindi se
á lo sumo después de algunas gene aciones. El
hoga domés ico comunis a p imi i o , que do-
mina exclusi amen e has a muy en ado el es-
adio medio de la ba ba ie, p esc ibía una ex en-
sión máxima de la comunidad amilia , a iable
según las ci cuns ancias , pe o bas an e de e -
minada en cada localidad. En cuan o b o ó la
idea de la incon eniencia de la unión sexual
en e hijos de la misma mad e , debió de eje ce
una acción e icaz sob e esas excisiones de an i-
guos hoga es comunis as
y
sob e la o mación
de o os nue os que, po supues o, no coinci-
dían po necesidad con la ag upación de amilia.
Una ó a ias se ies hacíanse núcleo de uno de
ellos, y sus he manos ca nales núcleo de o o. De
la amilia consanguínea salió , así ó de una ma-
ne a análoga, la o ma de amilia á la cual ha
dado Mo gan el nomb e de
punalúa.
Según la cos umb e hawaiana, cie o núme o
de he manas ca nales ó más lejanas (es deci ,
p imas en p ime o, segundo
y
o os g ados).
'70

ORIGEN DE LA FAMILIA
e an muje es comunes de sus ma idos comunes,
de los cuales quedaban excluidos los he manos
de ellas; esos homb es po su pa e, ampoco se
llamaban en e sí he manos (lo cual ya no e-
nía necesidad de se ), sino
punalúa,
es deci ,
compañe o ín imo, como quien dice
consocio.
De igual modo, una se ie de he manos u e inos
ó
más lejanos, enían en ma imonio común cie -
o núme o de muje es, con exclusión de las he -
manas de ellos, y esas muje es se llamaban en-
e
sí punalúa.
Es e es el ipo clásico de una o -
mación de amilia que iene una se ie de a ia-
ciones,
y
cuyo asgo ca ac e ís ico esencial e a:
comunidad ecip oca de homb es
y
muje es en
el seno de un de e minado ci culo de amilia,
pe o del cual se excluían al p incipio los he ma-
nos ca nales,
y
más a de, ambién los he ma-
nos más lejanos de las muje es , é in e samen e
ambién las he manas de los homb es.
Es a o ma de la amilia nos indica aho a con
la más pe ec a exac i ud los g ados de pa en-
esco, al como los exp esa el sis ema ame icano.
Los hijos de las he manas de mi mad e son am-
bién hijos de és a, como los hijos de los he ma-
nos de mi pad e lo son ambién de és e; y odos
esos hijos son he manas
y
he manos míos. Pe o
los hijos de los he manos de mi mad e son so-
b inos
y
sob inas de és a, como los hijos de las
he manas de mi pad e, son sob inos
y
sob inas
de és e;
y
odos esos hijos son p imos
y
p imas
POR FEDERICO ENGELS

71
míos. Pues, al paso que los ma idos de las he -
manas de mi mad e son ambién ma idos de és a,
y de igual modo las muje es de los he manos de
mi pad e son ambién muje es de és e—de de e-
cho, si no siemp e de hecho—la p ohibición so-
cial del come cio sexual en e he manos y
he -
b
manas, ha di idido en dos clases los hijos de
he manos
y
de he manas, a ados has a en onces
indis in amen e como he manos y he manas:
unos siguen siendo después,
como
lo e an an es,
he manos y he manas en e si
(más
lejanos);
o os no
pueden
segui siendo ya he manos
y
he manas, ya no pueden ene p ogeni o es co-
munes, ni el pad e solo, ni la mad e sola, ni
ambos jun os;
y
po eso se hace necesa ia po
p ime a ez la clase de los sob inos y sob inas,
de los p imos
y
p imas. El sis ema de pa en es-
co ame icano, que pa ece sencillamen e absu do
en oda o ma de amilia que descanse de cual-
'

quie modo en la monogamia, se explica de una
mane a acional y se mo i a de una mane a na-
u al, has a en sus pa icula idades
más
ín imas,
po la amilia
punalúa.
Allí donde se encuen e
es e sis ema de pa en esco, u o que halla se es-
ablecida la amilia
punalúa,
ó una o ma aná-
loga.
Es a o ma de la amilia, cuya exis encia ac-
ual es á demos ada en Hawai, e osímilmen e
lo hubie a sido ambién en oda la Polinesia si
los
piadosos misione os ,
como an año los ailes

72

ORIGEN DE LA FAMILIA
españoles en Amé ica, hubiesen podido e en
es as si uaciones an ic is ianas o a cosa más que
una sencilla «abominación» (1). Cuando Césa
nos dice de los b e ones los cuales se hallaban
en aquel momen o en el es adio medio de la.
ba ba ie: «Tienen comunes en e si las muje es,
po decenas ó docenas ,
y
has a con la mayo
ecuencia en e he manos
y
he manas , pad es
é hijos», es o se explica sin di icul ad ninguna.
con el ma imonio po g upos. Las mad es bá -
ba as no ienen diez ó doce hijos en edad de po-
de sos ene muje es comunes; pe o el sis ema.
ame icano de pa en esco , que co esponde á la.
amilia
punalúa ,
suminis a g an núme o de
he manos, pues o que odos los p imos p óximos
ó emo os de un homb e son he manos de él. Es
posible que lo de «pad es é hijos> sea un con-
cep o e óneo de Césa ; sin emba go , no es á
absolu amen e p ohibido po es e sis ema que
puedan encon a se en el mismo g upo conyu-
gal pad e é hijo, mad e é hija; pe o si lo es á el
que se encuen en en él pad e é hija , mad e é
(1) Los es igios del come cio sexual sin abas, de lo que
Bacho en llama « gene ación pan anosa » y que
c ee habe
encon ado, se e ie en al ma imonio po g upos, de lo cual
es imposible duda hoy. «Si Bacho en halla
licenciosos
esos
ma imonios punaluenses , un homb e de aquella época con-
side a ía la mayo pa e de los ma imonios de
la
nues a
en e p imos p óximos ó lejanos, po linea pa e na ó po 11-
-nea
ma e na, en e amen e an inces uosos como los ma i-
monios en e he manos
y
he manas consanguíneos, ca ea
les.
» (Ma x.)
POR FEDERICO ENGELS

73
hijo. Es a o ma de la amilia suminis a am-
bién la más ácil explicación de los ela os de
He odo o
y
de o os esc i o es an iguos ace ca
de la comunidad de muje es en los pueblos sal-
ajes
y
bá ba os. Lo que Wa son y Kaye
(The
people o India)
cuen an de los iku s del Audh,
al No e del Ganges, debe de e e i se ambién á
la amilia
punalúa:
«Vi en casi indis in amen e
jun os (es deci , sexualmen e) en g andes comu-
nidades;
y
cuando dos indi iduos se conside an
como casados el uno con el o o, no po eso deja
de se pu amen e nominal el inculo que los
une.
En la inmensa mayo ía de los casos, la ins i-
ución de la gens
ha salido di ec amen e de la
amilia
punalúa.
Cie o es que el sis ema de cla-
ses aus aliano ambién p esen a un pun o de
pa ida de aquélla; los aus alianos ienen
gen-
es,
pe o aún no ienen amilia puna úa.
Sin em-
ba go, su o ganización social es un hecho ha o
aislado pa a que hayamos de ene lo en cuen a.
En ninguna o ma de la amilia po g upos
puede sabe se con ce eza quién es el pad e de
la c ia u a, pe o si se sabe quién es la mad e.
Aun cuando és a llama hijos suyos á
odos
los de
la amilia común
y
iene debe es ma e nales pa a
con ellos, no po eso deja de dis ingui á sus
p opios hijos en e los demás. Po an o, es cla o
que en odas pa es donde exis e el ma imonio
po g upos , la descendencia no puede demos-
74

ORIGEN DE LA FAMILIA
a se sino po la línea ma e na,
y
po consi-
guien e, sólo se econoce la iliación
emenina.
En ese caso se encuen an, en e ec o, odos los
pueblos sal ajes
y
los que se hallan en el es a-
dio in e io de la ba ba ie; habe lo descubie o
an es que nadie es el segundo g an mé i o de
Bacho en. Designa es e econocimien o exclu-
si o de la iliación ma e nal,
y
las elaciones de
he encia que después se han deducido de él, con
el nomb e de « de echo ma e no » ; conse o
es a exp esión en a as de la b e edad. Sin em-
ba go, es inexac a ; po que en ese es adio de la
sociedad no exis e aún de echo en el sen ido
ju ídico de la palab a.
Tomemos aho a en la amilia
punalúa
uno de
los dos g andes g upos modelo ; po ejemplo, el
de una se ie de he manas ca nales , más ó me-
nos lejanas ( es deci , descendien es de he ma-
nas ca nales en p ime o , segundo
y
o os g a-
dos), con sus hijos y sus he manos di ec os po ,
línea ma e na (los cuales, con a eglo á nues a
suposición,
no son sus ma idos ) , y
enemos
exac amen e el ci culo de los indi iduos que
más adelan e apa ece án como miemb os de una
gens
en la p imi i a o ma de es a ins i ución.
Todos ellos ienen po onco común una mad e,
y en i ud de es e o igen, los descendien es e-
meninos o man gene aciones de he manas.
Pe o los ma idos de es as he manas ya no pue-
den se sus he manos; luego ya no pueden des-
POR FEDERICO ENGELS

75
cende de aquel onco ma e no , y no pe ene-
cen á es e g upo consanguíneo que más adelan e
llega á se la
gens;
pe o sus hijos pe enecen á
es e g upo, pues o que la descendencia po línea
ma e na es la única que lo cons i uye, po se la
única cie a. En cuan o ué obje o de la ep o-
bación de la sociedad el come cio sexual en e
odos los he manos
y
he manas (incluso los co-
la e ales más lejanos) po línea ma e na, el g u-
po an edicho queda ans o mado en una
gens,
es deci , se cons i uye un cí culo ce ado de pa-
ien es consanguíneos po línea emenina, que
no puoden casa se unos con o os ; cí culo que
desde ese momen o se consolida cada ez más
po medio de ins i uciones comunes, de o den
social
y
eligioso, que lo dis inguen de las o as
gen es
de la misma ibu. Más adelan e ol e e-
mos á ocupa nos de es e pun o. Pe o si encon-
amos que la
gens
nace necesa ia
y
na u al-
men e de la amilia
punalúa ,
nos emos muy
ce ca de admi i como casi cie a la exis encia
an e io de es a o ma de la amilia en odos los
pueblos donde se puede demos a la ins i ución
de
la gens, es
deci , en casi odos los pueblos
bá ba os
y
ci ilizados.
Cuando Mo gan esc ibió su lib o e an escasí-
simos nues os conocimien os ace ca del ma i-
monio po g upos. Teníanse agas nociones
espec o al ma imonio po g upos en e los
aus alianos o ganizados en clases; y, además,
82

ORIGEN DE LA FAMILIA
io . En e los dos halla emos aún de segu o
muchos g ados in e medios; es e es un e eno
de in es igaciones que acaba de descub i se, y
en el cual no se han dado oda ía sino los p i-
me os pasos,
3.°
La amilia sincliásmica.—Bajo
el égi-
men del ma imonio po g upos, ó quizá an es,
o mábanse ya pa ejas conyugales unidas pa a
un iempo más menos la go ; el homb e enía
una muje en je e (no puede aún deci se que
una muje a o i a) en e sus nume osas espo-
sas, y e a pa a ella el esposo p incipal de odos.
Es a ci cuns ancia no ha con ibuido poco á la
con usión p oducida po los misione os, quienes
en el ma imonio po g upos en o a la comu-
nidad de muje es sin egla ninguna , o a el adul-
e io a bi a io. Pe o con o me se desa ollaba
la
gens é
iban haciéndose más nume osas las
clases de «he manos» y de «he manas », en e
quienes en adelan e e a imposible el ma imo-
nio , han debido de con ae se cada ez más
uniones de ese géne o. Aún ué más lejos el
impulso dado po la
gens
á la p ohibición del
ma imonio en e pa ien es consanguíneos. Así
emos que en e los i oqueses
y
en e la mayo-
ía de los demás indios del es adio in e io de la
ba ba ie, es á p ohibido el ma imonio en e
odos los pa ien es que cuen a su sis ema,
y
hay
algunos cen ena es de pa en escos di e en es.
Con es a c ecien e complicación de las p ohibi-

POR FEDERICO ENGELS

83
clones del ma imonio , hicié onse cada ez más
imposibles las uniones po g upos , las cuales
ue on sus i uidas po la amilia sindiásmica.
En es a e apa, un homb e i e con una muje ,
pe o de al sue e, que la poligamia y la in ide-
lidad ocasional siguen siendo un de echo pa a
los homb es , al paso que casi siemp e se exige la
más es ic a idelidad á las muje es, mien as
du e la ida común , y su adul e io se cas iga
c uelmen e. Pe o el ínculo conyugal se disuel-
e con acilidad po una y o a pa e ;
y
des-
pués , como an es , los hijos pe enecen á la ma-
d e sola.
La selección na u al con inúa ob ando en
es a exclusión cada ez más g ande de los pa-
ien es consanguíneos del lazo conyugal. He
aquí lo que dice Mo gán ace ca de es o : « El
ma imonio en e
.
qenkes
no consanguíneas en-
gend a una aza más ue e, en lo ísico
y
en lo
mo al; mezclábanse dos ibus a anzadas, y los
nue os c áneos
y
ce eb os c ecían na u almen-
e has a que con u iesen den o las capacidades
de ambas.» Las ibus que habían adop ado
el
égimen de las
gens,
enían , pues , que oma
la delan e a espec o á las que se habían queda-
do e asadas , ó a as a las en seguimien o
suyo con su ejemplo.
Po an o , la e olución de la amilia en la
his o ia p imi i a, consis e en es echa se cons-
an emen e el cí culo en el cual eina la comu-
84

ORIGEN DE LA FAMILIA
nidad conyugal en e los dos sexos, y que en su
o i
g
en aba caba la ibu en e a. La exclusión
p og esi a p ime o de los pa ien es ce canos,
después de los más ó menos lejanos ,
y
luego de
los que son simples pa ien es po alianza , ha-
cen , po in, imposible en la p ác ica, oda es-
pecie de ma imonio po g upos ; en úl imo
é mino no queda sino nada más que la pa eja
p o isionalmen e unida po un inculo ágil
aún: es la molécula con la disociación , de la
cual concluye el ma imonio en gene al. Es o
p ueba cuán poco iene que e el o igen de la
monogamia con el amo sexual indi idual, en
la ac ual acepción de la palab a.
Mien as que en las an e io es o mas de la
amilia los homb es nunca pasaban apu os po
encon a muje es , an es bien enían más de las
que les hacían al a ; desde es e momen o esca-
sea on las muje es
y
ue on más buscadas. Po
eso , con el ma imonio sindiásmico empiezan el
ap o y la comp a de las muje es,
sín omas
muy
di undidos, pe o nada más , de un cambio
mucho más p o undo e ec uado; Mac-Lennan,
ese escocés pedan e , ha ans o mado esos sín-
omas , que no son sino simples mé odos de ad-
qui i muje es, en dis in as clases de amilias,
bajo la o ma de «ma imonio po cap u a»
y
«
ma imonio po comp a.» De igual modo , en-
e los indios de Amé ica
y
en o as pa es (en
el mismo es adio) , no incumbe el con eni en
POR FEDERICO ENGELS

85
un ma imonio á los in e esados, á quienes á
menudo ni aun se les consul a, sino á sus ma-
d es. Muchas eces quedan p ome idos asi dos
se es que no se conocen el uno al o o,
y
llegan
á sabe el cie e del a o , cuando se ace ca el
momen o del enlace ma imonial. An es de la
boda, el u u o hace egalos á los pa ien es
gen iles
de la p ome ida, es deci , á los pa ien-
es po pa e de la mad e de és a y no al pad e
ni á los pa ien es de és e; egalos que se consi-
de an como el p ecio po el cual comp a á la jo-
en núbil que le ceden. El ma imonio es diso-
luble á olun ad de cada uno de los dos cónyu-
ges ; sin emba go , en nume osas ibus (po
ejemplo , en e los i oqueses) , se ha o mado
poco á poco una opinión pública hos il á esas
up u as; en caso de habe dispu as , median los
miemb os de la
gens
pa ien es de cada pa e, y,
sólo cuando no da buen esul ado es e paso es
cuando se lle a á cabo la sepa ación, en i ud
de la cual se queda la muje con los hijos, y
cada una de las dos pa es es lib e de casa se de
nue o.
La amilia sindiásmica , demasiado débil
é
ines able po si misma pa a hace sen i la ne-
cesidad, ó, aunque sólo sea el deseo de un hoga
domés ico pa icula , no sup ime de ningún
modo el hoga comunis a que nos p esen a la
época an e io . Pe o el hoga comunis a signi-
ica p edominio de la muje en la casa ; lo mismo
SG

ORIGEN DE LA FAMILIA
que el econocimien o exclusi o de una mad e.
p opia, en la imposibilidad de conoce con ce -
idumb e al e dade o pad e, signi ica p o unda
es imación de las muje es , es deci , de las ma-
d es. Una de las ideas más absu das que nos ha
ansmi ido la iloso ía
del
siglo x m es la de
deci que en el o igen de la sociedad la muje
ui; la escla a del homb e. En e odos los sal-
ajes y en e odos los bá ba os (le los es adios
medio
é
in e io , y en pa e has a en e los del
es adio supe io , la muje no sólo iene una posi-
ción lib e, sino ambién muy conside ada. A u o
W igh , que ué, du an e muchos años misione o
en e los i oqueses-senekas, puede deci nos lo
que aún es en el ma imonio sindiásmico: «Res-
pec o á sus amilias , en la época en que aún i-
ían en las an iguas « casas g andes » (domicilios
comunis as de muchas amilias)... einaba alli
siemp e el sis ema de un «clan» (un
gens),
de
al sue e que las muje es omaban sus ma idos
en o os «clanes »
(¡en es)...
En gene al, la
pa e emenina gobe naba en la casa; las p o i-
siones e an comunes, pe o 1 desdichado del pob e
ma ido ó aman e ha o holgazán 6 o pe pa a
apo a su pa e al ace o de las p o isiones de
la comunidad! Sea cual ue e el núme o de hijos
ó la can idad de ense es pe sonales que u iese
en la casa, podía á cada ins an e se pues o en
la p ecisión de lia los bá ulos
y
o na el po -
an e. Y e a inú il que in en ase hace esis en-
POR FEDERICO ENGELS

87
cia , po que la casa se hacia inhabi able pa a él;
no le quedaba más emedio sino ol e se á su
p opio «clan»
(gens),
ó, lo que solía sucede
más á menudo, con ae un nue o ma imonio
en o o. Las muje es e an el g an pode den o
de los «clanes»
(gen es),
lo mismo que ue a de
ellos. Llegado el caso, no se les encogía el om-
bligo pa a des i ui á un je e y a oja lo á las
ilas de los simples gue e os.
El hoga domés ico comunis a, donde la ma-
yo ía, si no la o alidad de las muje es , pe e-
necen á una misma
gens,
mien as que los hom-
b es se di iden en
gen es
di e en es, es la base
e ec i a de aquella p eponde ancia de las muje-
es, que en los iempos p imi i os es u o di un-
dida po odas pa es,
y
el descub imien o de la
cual es el e ce mé i o de Bacho en. Además,
ad ie o que los ela os de los iaje os y de los
misione os ace ca de los abajos con que se
ab uma á las muje es en e los sal ajes y los
bá ba os , no es án de ninguna mane a en con-
adicción con lo que acabo de deci . La di isión
del abajo en e los dos sexos, depende de o as
causas que nada ienen que e con la posición
de la muje en. la sociedad. Pueblos, en los cua-
les las muje es se en obligadas á abaja mu-
cho más de lo que , según nues as ideas, les
co esponde , ienen á menudo mucha más con-
side ación eal hacia ellas que noso os los eu o-
peos. La «seño a » de la ci ilización, odeada de

88

ORIGEN DE LA FAMILIA
alsos homenajes, ex aña á odo abajo e ec i-
o , iene una posición social muy in e io á la
de la muje de la ba ba ie, que abaja de i me
y se e en su pueblo concep uada como una e -
dade a «dama»
(lady, awa, au, domina)
y
que lo es ambién po su ca ác e .
Nue as in es igaciones ace ca de los pueblos
del No oes e,
y,
sob e odo, del Su de Amé ica,
que aún se hallan en el es adio supe io del
es ado sal aje , nos di án si el ma imonio sin-
diásmico ha eemplazado ó no po comple o hoy,
al ma imonio po g upos en Amé ica. Respec-
o á los sudame icanos, e ié ense an a iados
ejemplos de licencia sexual , que apenas es ad-
misible la desapa ición comple a del an iguo
ma imonio po g upos. En odo caso, aún no
se han pe dido los es igios de és e. En cua en a
ibus de la Amé ica del No e lo menos, el
homb e que se casa con la he mana mayo , ie-
ne de echo á oma igualmen e po muje es á
odas las he manas de ella , en cuan o llegan á
la edad núbil: es o de la comunidad de los hom-
b es pa a oda la se ie de las he manas. De los
peninsula es de la Cali o nia ( es adio supe io
del sal ajismo), cuen a Banc o que ienen cie -
as es i idades en que se eunen a ias ibus
con el in de p ac ica el come cio sexual; con
oda e idencia , son
gen es
que en esas ies as
conse an un oscu o ecue do del iempo en que
las muje es de una
gens
enían po ma idos á
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89
odos los homb es de o a,
y
ecíp ocamen e.
La misma cos umb e impe a aún en Aus alia.
En algunos pueblos acon ece que los ancianos,
los je es
y
los hechice os , p ac ican en p o e-
cho p opio la comunidad de muje es y monopo-
lizan la mayo pa e de és as; pe o, e
'
n cambio,
du an e cie as ies as
y
g andes asambleas po-
pula es, es án obligados á deja o a ez en
igo la an igua comunidad
y
pe mi i que sus
muje es se ec een con los homb es jó enes.
Wes e ma ck (páginas 28-29) , p esen a una
se ie de ejemplos de sa u nales de es e géne o,
en las que ecob a el igo po co o iempo la
an igua libe ad del come cio sexual: en los
Hos, San alas , Pandschas y Co a os, en las
Indias, en algunos pueblos a icanos, e c. Cosa
no able: Wes e ma ck deduce que es os hechos
cons i uyen es os, no del ma imonio po g u-
pos (que niega él) , sino... del pe iodo del celo
que los homb es p imi i os u ie on de común
con los animales.
Llegamos al cua o g an descub imien o de
Bacho en: el de la g an di usión de la o ma del
ánsi o del ma imonio po g upos al ma imo-
nio sindiásmico. Lo que Bacho en ep esen a
como una.peni encia po la ansg esión de los
an iguos mandamien os de Dios, como una peni-
encia impues a á la muje pa a comp a su de-
echo á la cas idad, no es, en esumen, sino la
exp esión mís ica de la mul a, po medio de la
90
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ORIGEN DE
LA FAMILIA
cual se esca a la muje de la an igua comuni-
dad de los homb es
y
adquie e pa a si el de echo
de no en ega se más que
á
uno solo. Esa mul a
consis e en una p os i ución limi ada: las mu-
je es babilónicas es aban obligadas á p os i ui se
una ez al año en el emplo de Myli a ; o os
pueblos del Asia an e io en iaban du an e años
en e os sus hijas al emplo de Anai is, donde de-
bían en ega se al amo lib e con a o i os ele-
gidos po ellas an es de pode se casa ; en casi
odos los pueblos asiá icos en e el Medi e áneo
y
el Ganges hay análogas usanzas , dis azadas.
de cos umb es eligiosas. El sac i icio expia o-
io pa a el esca e se hace cada ez más lige o-
con el iempo , como ya lo había hecho no a
Bacho en: «La o enda, epe ida cada año, cede
el pues o á un sac i icio hecho una sola ez; sus-
i uye al he ai ismo de las ma onas el de las
jó enes sol e as ; se p ac ica an es del ma imo-
nio, en ez de eje ci a lo du an e és e; en luga
de abandona se á odos , sin ene de echo de
elegi , la muje ya no se en ega sino á cie as
pe sonas.»
(De echo ma e no,
pág. 19.) En o os
pueblos al a el dis az eligioso ; en algunos,.
co no los acios , los cel as, e c.; en la an igüe-
dad; en g an núme o de abo ígenes de la India;
en los pueblos malayos , insula es de la Oceanía
y
muchos indios ame icanos en el día, las jó e-
nes gozan de la mayo libe ad sexual has a que
con aen ma imonio. Así sucede, sob e odo en
POR FEDERICO ENGELS
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91
la Amé ica del Su , como pueden a es igua lo
odos los que han pene ado algo en el in e io .
De una ica amilia de o igen indio e ie e Agas-
siz (A
Jou ney in B azil ,
Bos on and New-
Yo k , 1886, pág. 266) que , habiendo conocido
á la seño i a de la casa, p egun ó po su pad e,
suponiendo que lo se ia el ma ido de la mad e,
o icial del ejé ci o en campaña con a el Pa a-
guay ; pe o la mad e le espondió son iéndose:
Naó em pai, he i ha da o una
(no iene pad e,
es hija del acaso). «Las muje es indias ó mes i-
zas hablan cons an emen e en es e ono, sin e -
güenza ni censu a, de sus hijos ilegí imos;
y
es o
es la egla, mien as que lo con a io pa ece se
la excepción. Los hijos... á menudo sólo conocen
á su mad e, po que odos los cuidados
y
oda la
esponsabilidad ecaen sob e ella; nada saben
ace ca de su pad e,
y
ampoco pa ece que la
muje u iese nunca la idea de que ella ó sus
hijos pudie an eclama le la meno cosa. » Lo
que aqui pa ece pasmoso al homb e ci ilizado es
sencillamen e la egla en el ma ia cado
y
en el
ma imonio po g upos.
En o os pueblos, los amigos
y
pa ien es del
no io ó los con idados á la boda eje cen con la
no ia, du an e la boda misma, el de echo adqui-
ido po usanza inmemo ial ,
y
al no io no le
llega la ez sino el úl imo de odos ; así sucedía
en las islas Balea es y en e los augilas a ica-
nos en la an igüedad,
y
así sucede aún en e los
ORIGEN DE LA FAMILIA
nue o medio de abajo (el escla o). Pe o se-
h
015n la usanza de aquella misma sociedad, sus
ijos no podían he eda de él, po que ace ca de
es e pun o pasaban las cosas como amos á e
aho a.
Con a eglo al de echo ma e no, es deci ,
mien as la descendencia sólo se con ó po línea
emenina,
y
según la cos umb e he edi a ia
p imi i a usual en
la gens,
los miemb os de és a
he edaban al p incipio de su pa ien e
gen il
di-
un o. La o una debía queda , pues, en
la gens.
Po e ec o de su poca impo ancia en la p ác i-
ca, debió de i la sucesión á los pa ien es más
p óximos, es deci , á los consanguíneos po li-
nea ma e na. Pues bien : los hijos del di un o no
pe enecían á su
gens,
sino á la mad e; al p in-
cipio he eda on con los o os consanguíneos de
su mad e; más a de he eda on de ella en p i-
me a linea, pe o no podían se he ede os de su
pad e, po que no pe enecían á su
gens,
en la
cual debía queda su o una. A la mue e del
p opie a io de ebaños, és os pasaban en p ime
é mino á he manos y he manas,
y
á los hijos
de es os úl imos, ó á los descendien es de las
he manas ; en cuan o á sus p opios hijos, es a-
ban deshe edados.
A medida que iba en aumen o la o una, po
una pa e daba al homb e una posición más
impo an e que á la muje en la amilia,
y,
po
o a pa e, hacía nace la idea en él de ale se
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de es a en aja pa a de iba en p o echo de los
hijos el o den de sucede es ablecido. Pe o es o
no pudo hace se mien as pe maneció igen e la
iliación de de echo ma e no , la cual enia que
se abolida ,
y
lo ué. Eso no ué an di ícil como
hoy nos pa ece; po que aquella e olución (una
de las mayo es que la humanidad ha is o) no
u o necesidad de oca ni á uno solo de los
miemb os i os de una
gens.
Todos los miem-
b os de és a podían segui siendo después lo que
habían sido an es. Bas ó decidi sencillamen e
que en. lo enide o los descendien es de un
miemb o masculino pe manecían en la
gens,
pe o los de un miemb o emenino sald ían de
ella pasando á
lagens
de su pad e. Asi queda on
abolidos la iliación emenina
y el de echo he e-
di a io ma e no, sus i uyéndolos la iliación mas-
culina
y
el de echo he edi a io pa e no. Nada
sabemos espec o á cómo
y
cuándo hubo es a
e olución en los pueblos cul os , pues o que se
emon a á los iempos p ehis ó icos. Pe o ene-
mos p uebas más que su icien es de que se ea-
lizó en los nume osos es igios del ma ia cado
eunidos p incipalmen e po Bacho en;
y
con qué
acilidad se e i icó , lo emos en oda una se ie
de ibus indias donde acaba de e ec ua se ecien-
emen e y se e ec úa aún en la ac ualidad, en pa -
e po in lujo del inc emen o de las iquezas
y
el
cambio de géne o de ida (emig ación desde los
bosques á las p ade as),y en pa e po la in luen-
100

ORIGEN DE LA FAMILIA
cia mo al de la ci ilización
y
de los misione os.
En ocho ibus del Missou i, seis ienen una.
iliación
y
un o den de sucede masculinos, que
en las o as dos son emeninos. En e los schaw-
nees , los miamies y los delawa es se ha in o-
ducido la cos umb e de da á los hijos un nom-
b e pe enecien e á la
gens
pa e na , pa a hace -
los pasa á és a con el in de que puedan he e-
da de su pad e. «Casuís ica inna a en los hom-
b es la de cambia las cosas cambiando sus
nomb es y halla odeos pa a ompe con la.
adición sin sali se de ella, en odas pa es
donde un in e és di ec o da el impulso su icien e
pa a ello.» (Ma x.) Resul ó de ahí una espan-
osa con usión, la cual no se podía emedia , y
no se emedió sino en pa e, más que con el
paso al pa ia cado. «Po lo común, és a pa-
ece se la ansición más na u al.» (Ma x.)
Ace ca de lo que á los ju isconsul os se les ocu-
e deci sob e el modo cómo en la an igüedad
hubo de ealiza se esa ansición (casi pu as
-
hipó esis) , éase Ko ale sky,
Cuad o de los o í-
yenes y de la e olución de la amilia
y
de la p o-
piedad.
S ockolmo, 1890.)
La abolición del de echo ma e no ué
la g an
de o a del sexo emenino.
El homb e lle a
ambién el imón en la casa ; la muje ué en i-
lecida, domeñada, ocóse en escla a de su pla-
ce
y
en simple ins umen o de ep oducción.
Es a deg adada condición de la muje , al como
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101
se mani ies a sob e odo en e los g iegos de los
iempos he oicos,
y
más aún en los de los iem-
pos clásicos , ha sido g adualmen e e ocada y
disimulada, en cie os si ios has a e es ida de
o mas más sua es ; pe o de ningún modo se ha
sup imido.
El p ime e ec o del pode exclusi o de los
homb es , desde el pun o
y
ho a en que se undó,
se encuen a en la o ma in e media de la ami-
lia pa ia cal que su gió en ese momen o. Lo
que la ca ac e iza, sob e odo, no es la poliga-
mia, de la cual habla emos luego, sino la o ga-
nización de cie o núme o de indi iduos (lib es
ó no) en una amilia bajo el pode pa e no del
je e de és a. En la o ma semí ica, ese je e de
amilia i e en plena poligamia, los escla os
ienen muje
é
hijos,
y
el obje i o de la o gani-
zación en e a es la gua da de ganados en un de-
e minado e eno. El pun o esencial consis e en
la inco po ación de los escla os
y
la pa ia po-
es ad pa e na; po eso, la amilia omana es el
ipo cabal de es a o ma de amilia. En su o i-
gen, la palab a
amilia
no signi ica el ideal o -
mado po una mezcla de sen imen alismo
y
di-
sensiones domés icas del mogiga o de nues a
época; al p incipio, en e los omanos, ni siquie-
a se aplica á la pa eja conyugal
y
á sus hijos,
sino an sólo á los escla os.
Famulus
quie e de-
ci «escla o domés ico» , y
amilia
designa el
conjun o de los escla os pe enecien es á un
ORIGEN DE LA FAMILIA
mismo homb e. Toda ía se ansmi ía es amen-
a iamen e en iempo de Cayo la
amilia,
id
es pc imonium ,
es deci , la pa e de he encia.
La exp esión és a la in en a on los omanos
pa a designa un nue o o ganismo social , cuya
je e enía bajo su pode á la muje , á los hijos y
á cie o núme o de escla os , con la pa ia po-
es ad omana
y
de echo de ida
y
mue e sob e
odos ellos. «La palab a no es , pues , más an i-
gua que el b oncíneo sis ema de amilia de las
ibus la inas que nació al in oduci se la ag i-
cul u a
y
la escla i ud legal,
y
después de la
excisión en e los a ios i álicos
y
los g iegos.»
Y añade Ma x : «La amilia mode na con iene
en ge men, no sólo la escla i ud
(se i us),
sino
ambién la se idumb e , pues o que desde el
comienzo e ié ese és a á los se icios de la ag i-
cul u a; encie a
en minia u a
odos los an a-
gonismos que se desa olla án más adelan e en
la sociedad
y
en su Es ado.»
Es a o ma de amilia señala el ánsi o del
ma imonio sindiásmico á la monogamia. Pa a
asegu a la idelidad de la muje ,
y,
po consi-
guien e, la pa e nidad de los hijos, es en egada
aquélla sin ese as al pode del homb e ; cuan-
do és e la ma a, no hace más que eje ci a su
de echo.
Con la amilia pa ia cal en amos en los do-
minios de la his o ia esc i a, donde la ciencia
del de echo compa ado nos p es a an auxilio.
102
POR FEDERICO ENGELS
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103
Y en e ec o, nos ha alido aquí pa a un p og e-
so esencial. A Ko ale sky (ob a ci ada, pági
-
nas 60-100) debemos la idea de que el hoga do-
més ico pa ia cal, según exis e aún en e los
se ios
y
los búlga os con el nomb e de
zád u-
ga
(que puede aduci se poco más ó menos como
«alianza de amis ad ») ó
b a s o ((unión
a e -
e nal »),
y
bajo una o ma modi icada en e los
o ien ales , ha cons i uido el es adio de ansi-
ción en e la amilia de de echo ma e no, u o
del ma imonio po g upos , y la monogamia
mode na. Es o pa ece p obado , po lo menos
espec o á los pueblos ci ilizados de la an igüe-
dad, los a ios
y
los semi as.
La
zád uga
de los esla os del Su cons i uye
el mejo ejemplo, exis en e aún , de una comu-
nidad amilia de es a clase. Aba ca muchas ge-
ne aciones de descendien es del mismo pad e,
los cuales i en jun os con sus muje es bajo el
mismo echo; cul i an en común sus ie as, ie-
nen p o isiones comunes pa a alimen a se
y
es i se, y poseen en común el sob an e de sus
p oduc os. La comunidad es á suje a á la admi-
nis ación supe io del dueño de la casa
(do na-
cin),
quien la ep esen a ue a de ella; iene el
de echo de enajena las cosas de alo mínimo,
lle a la caja
y es esponsable de és a, lo mismo
que de la buena
ma cha de los negocios. Es ele-
gido,
y
no necesi a se el de más edad. Las mu-
je es
y
el abajo de ellas es án bajo la di ección

104

ORIGEN DE LA FAMILIA
de la dueña de la casa
(domácica),
quien suele
se lo la muje del
domacin.
Es a iene ambién
oz delibe a i a , á, menudo has a p eponde an-
e , cuando se a a de elegi ma ido pa a las
jó enes sol e as. Pe o el pode sup emo eside
en el consejo de amilia, en la asamblea de odos
los asociados adul os , homb es y muje es. An e
esa asamblea da sus cuen as el
domacin ;
ella es
quien zanja las cues iones , eje ce la ju isdicción
sob e odos los miemb os de la sociedad, decide
ace ca de las comp as ó en as de alguna im-
po ancia, sob e odo espec o
á
p opiedades e-
i o iales, e c.
No hace ni diez años que se ha p obado la
exis encia en Rusia de comunidades amilia es
de es a especie; y es á gene almen e econocido
hoy que en la cos umb e popula usa ienen aí-
ces an hondas como la
obs ina,
ó comunidad de
aldea. Figu an en el más an iguo código uso,
el
P a da
de Ja oslaw, con el mismo nomb e
( e bi)
que en las leyes de Dalmacia;
y se
en-
cuen an de igual modo en las uen es his ó i-
cas, polacas y cheques.
También en e los alemanes , según Heussle
(Ins i uciones del de echo alemán),
la unidad
económica p imi i a no es la amilia aislada en
el sen ido mode no de la palab a, sino una co-
munidad amilia qua se compone de muchas
gene aciones ó amilias
y
que además encie a
muy á menudo indi iduos no libe os. La ami-
POR FEDERICO ENGELS
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105
lia omana se e ie e igualmen e á es e ipo ;
y,
po an o , el pode absolu o del pad e sob e los
demás miemb os de la amilia p i ados de de e-
chos po comple o se ha pues o muy en duda e-
cien emen e. Comunidades amilia es del mismo
géne o han debido de exis i en e los cel as de
I landa; en F ancia, se han man enido en el Ni-
e nesado con el nomb e de
pa Çonne ies
has a
la Re olución ,
y
no se han ex inguido aún en
el F anco-Condado. En los al ededo es de Lou-
haus (Saóne-e -Loi e) se en g andes case ones
de lab iegos, con una sala común muy al a de
echo , has a el caballe e del ejado ; al ededo
se encuen an los do mi o ios , á los cuales se
sube po unas escale illas de seis á ocho pelda-
ños; habi an en esas casas a ias gene aciones
de la misma amilia.
La comunidad amilia , con cul i o de suelo
en común , menciónase ya en las Indias po
Ne co , en iempo de Alejand o Magno , y aún
subsis e en el Pandscháb y en odo el No oes e
del país. El mismo Ko ale sky ha podido en-
con a la en el Cáucaso. En A gelia exis e aún
en las kabilas. Ha debido de halla se has a en
Amé ica, donde se c ee descub i las en las
cal-
pullis
desc i as po Zu i a en Nue o-México; po
el con a io, Cunow
(Ausland ,
1890,
núme os
42-44)
ha demos ado de una mane a bas an e
cla a la exis encia de una especie de égimen de
ede ación local en el Pe ú , en la época de la
106

ORIGEN DE LA FAMILIA
conquis a (en el que, ¡ cosa ex aña! la ede a-
ción local se llamaba
ma ca) ,
con epa o pe ió-
dico de las ie as cul i adas,
y,
po consiguien-
e, cul i o indi idual.
Desde en onces, la comunidad amilia del pa-
ia cado , con posesión
y
cul i o del suelo co-
mún, ha enido en odos los casos una impo an-
cia mucho mayo que an e io men e. Ya no po-
demos duda del g an papel que ep esen ó en e
los pueblos ci ilizados
y
o os de la an igüedad
pa a es ablece el ánsi o desde la amilia de
de echo ma e no á la amilia indi idual. Más
adelan e habla emos de o a consecuencia dedu-
cida po Ko ale sky , á sabe : que la comunidad
amilia ha o mado igualmen e la ase de an-
sición de donde ha salido la comunidad de aldea
6
de la ede ación local (ma ca), con cul i o in-
di idual del suelo
y
epa o al p incipio pe ió-
dico
y
después de ini i o de los campos y pas os.
Respec o á la ida de amilia en el seno de
esos domicilios amilia es comunes , debe hace -
se no a que , po lo menos en Rusia , el amo de
casa iene la epu ación de abusa mucho de su
ca ác e con las muje es más jó enes de la co-
munidad , p incipalmen e las nue as ,
y
de o -
ma se á menudo con ellas un ha én ; las cancio
nes popula es usas son ha o elocuen es ace ca
de es e pun o.
An es de pasa á la monogamia, á la cual da
ápido desa ollo el de umbamien o del ma-
POR FEDERICO ENGELS
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107
ia cado , digamos algunas palab as de la poli-
gamia
y
de la poliand ia. Es as dos o mas de
ma imonio
sólo
pueden se excepciones, p o-
duc os de lujo de la his o ia , digámoslo así , á
menos de que no se p esen en simul áneamen e
en un mismo país , lo cual no es del caso , como
sabemos. Pues bien; como los homb es exclui-
dos de la poligamia no pueden consola se con
las muje es dejadas en libe ad po la poliand ia,
y
como el núme o de homb es
y
muje es (de-
jando á un lado lo que in luyan en ello las ins-
i uciones sociales) ha seguido siendo casi igual,
desde luego es imposible que se gene alice una
ú o a de es as o mas del ma imonio. De he-
cho, la poligamia de un homb e e a un p oduc-
o mani ies o de la escla i ud ,
y
se limi aba á
casos excepcionales suel os. En la amilia pa-
ia cal semí ica , el pa ia ca mismo ,
y
á lo
sumo algunos de sus hijos, i en como políga-
mos ; los demás , énse obligados á con en a se
con una muje . Así sucede hoy aún en odo el
O ien e: la poligamia es un p i ilegio de los
icos
y
de los g andes ,
y
se eclu a, sob e odo,
po la comp a de escla as ; la masa del pueblo
es monógamo. Una excepción pa ecida es la po-
liand ia en la India
y
en el Thibe , nacida del
ma imonio po g upos,
y
cuyo in e esan ísimo
o igen queda po
es udia
más á ondo. En la
p ác ica , pa ece de mucho mejo compone que
la o ganización celosa del ha em musulmán.
114

ORIGEN DE LA FAMILIA
je es había eunucos, que desde los iempos de
He odo o se ab icaban en Quios pa a come cia
en ellos , y que sólo se ían á los bá ba os , si
hemos de c ee á Wachsmu h. En Eu ípides se
designa á la muje como un
oiku ema,
como una
«cosa » des inada al cuidado del hoga domés-
ico (la palab a es neu a) ,
y,
ue a de la p o-
c eación de los hijos , no e a pa a el a eniense
sino la c iada p incipal. El homb e enía sus
eje cicios gimnás icos, sus discusiones públicas,
de donde es aba excluida la muje ; además enía
escla as á su disposición , y en la época lo e-
cien e de A enas , una p os i ución muy ex ensa
y po lo menos p o egida po el Es ado. P eci-
samen e , esa p os i ución ué el pun o de pa -
ida del desa ollo del ca ác e de cie as muje-
es g iegas , que po su ingenio
y
su gus o a ís-
ico sob esalen po encima del ni el gene al del
mundo emenino an iguo an o co no las muje es
espa anas lo supe an po el ca ác e . Pe o el
hecho solo de que pa a con e i se en muje
uese p eciso an es hace se he ai a, es la conde-
nación más se e a de la amilia a eniense.
Con el anscu so de las edades , esa amilia
a eniense llegó á se el ipo po el cual modela-
on cada ez más sus condiciones domés icas, no
sólo el es o de los jonios , sino ambién odos los
g iegos del in e io
y
de las colonias. Pe o, á
pesa del secues o
y
de la igilancia , las g ie-
gas hallaban ha o á menudo ocasiones pa a

POR FEDERICO ENGELS

115
pegá sela á sus ma idos. Es os, que se hubie an
ubo izado de mos a el más pequeño amo á
sus muje es, ec eábanse con las he ai as en
oda clase de galan e ías ; pe o el en ilecimien o
de las muje es se engó en los homb es y los
en ileció á su ez has a hace los cae en las e-
pugnan es p ác icas de la pede as ia,
y
deshon-
a á sus dioses con el mi o de Ganimedes como
se deshon aban ellos mismos.
Tal ué el o igen de la monogamia, según he-
mos podido segui la en el pueblo más ci ilizado
y que llegó al más culminan e desa ollo de la
an igüedad. De ninguna mane a ué u o del
amo sexual indi idual, con el que no enía nada
de común , siendo los ma imonios de pu a con-
ención después , como lo e an an es. Fué la
p ime a o ma de amilia que u o po base con-
diciones sociales,
y
no las na u ales;
y
ué, más
que nada, el iun o de la p opiedad indi idual
sob e el comunismo espon áneo p imi i o. P e-
ponde ancia del homb e en la amilia ,
y
p o-
c eación de hijos que sólo pudie an se de él
y
des inados á he eda le: ales ue on , anca
y
desca adamen e p oclamados po los g iegos, los
únicos mó iles de la monogamia. En lo demás,
el ma imonio e a pa a ellos una ca ga, un de-
be pa a con los dioses, el Es ado
y
sus p opios
pad es, debe que se eían obligados á cumpli .
En A enas, la ley no sólo imponía el ma imo-
nio , sino que además obligaba al ma ido á un
.11.6

ORIGEN DE LA 'FAMILIA
mínimum de pagos de lo que se llama
debi o con-
yugal.
Po an o, la monogamia no apa ece de nin-
guna mane a en la his o ia co no una econci-
liación en e el homb e
y
la muje ,
y
mucho
menos aún como la o ma mis ele ada de la a-
milia. Po el con a io: en a en escena bajo la
o ma de escla izainien o de un sexo po el o o,
p oclamación de un con lic o en e los sexos des-
conocido has a en onces en la his o ia. En un
an iguo manusc i o inédi o, edac ado en 1846
po Ma x y po mi, encuen o es a ase : «La
p ime a di isión del abajo es la que se hizo
en e el homb e y la muje pa a la p oc eación
de hijos.» Y hoy puedo añadi : el p ime an a-
gonismo de clases que apa eció en la his o ia
coincide con el desa ollo del an agonismo en e
el homb e y la muje en la monogamia ;
y
la
p ime a op esión de clases, con la del sexo eme-
nino po el masculino. La monogamia ué un
g an p og eso his ó ico , pe o al mismo iempo
inaugu a, j un amen e con la escla i ud y con la
p opiedad p i ada, aquella época que aún du a
en nues os días
y
en la cual cada p og eso es
al mismo iempo un e oceso ela i o , en que
la en u a y el desa ollo de unos e i icanse á
expensas de la des en u a
y
de la ep esión de
o os. Es la o ma celula de la sociedad ci ili-
zada, en la cual podemos es udia ya la na u a-
leza de las con adicciones
y
de los an agonis-
POR FEDERICO ENGELS

117
mos que se p opagan
y
c ecen plenamen e en
es a sociedad.
La an igua libe ad ela i a de come cio se-
xual no desapa eció del odo con el iun o del
ma imonio sindiásmico , ni aun con el de la
monogamia. «El an iguo sis ema conyugal, e-
ducido á más es echos limi es po la g adual
desapa ición de los g upos punaluenses , con i-
nuó adhi iéndose á la amilia en su. desa ollo
ul e io
y
se aga ó á ella has a en la au o a de
la ci ilización... ; desapa eció al cabo con la
nue a o ma del he ai ismo, que sigue á los
homb es has a en plena ci ilización como una
somb a densa que se cie ne sob e la amilia.»
Mo gan en iende po he ai ismo el come cio ex-
aconyugal, exis en e jun o á la monogamia,
de los homb es con muje es no casadas, come -
cio ca nal que , como se sabe , lo ece bajo las
o mas más di e sas du an e odo el pe íodo de
la ci ilización
y
se ans o ma cada ez más
y
más en desca ada p os i ución.
Es e he ai ismo desciende en línea ec a del
ma imonio po g upos, del sac i icio de su pe -
sona, median e el cual adqui i án las muje es
pa a si el de echo á la cas idad. La p os i ución
enal ué al p incipio un ac o eligioso ; p•ac i-
cábase en el emplo de la diosa del amo ,
y
p i-
mi i amen e el dine o ing esaba en las a cas del
emplo. Las hie ódulas de Anai is en A menia,
de A odi a en Co in o, lo mismo que las baila-
118

ORIGEN DE LA FAMILIA
inas eligiosas ag egadas á los emplos de la In-
dia, que se conocen con el nomb e de bayade as
(la palab a es una co upción del po ugués
bai-
ladei a),
ue on las p ime as p os i u as. La
p os i ución, debe de odas las muje es en un
p incipio, no ué eje cida más a de sino po es-
as sace do isas, en eemplazo de odas las demás.
En o os pueblos , el he ai ismo p o iene de la
liTá ad sexual concedida á las jó enes an es del
ma imonio; asi, pues, es ambién un es o del
ma imonio po g upos, pe o que ha llegado
has a noso os po o o camino. Con la desp o-
po ción en e la p opiedad, es deci , desde el es-
adio supe io de la ba ba ie, apa ece espo ádi-
camen e el asala iamien o jun o al abajo de los
escla os;
y
con él, como un co ela i o necesa-
io, la p os i ución po o icio de la muje lib e,
jun o á la p os i ución obliga o ia de la escla a.
Así , pues , la he encia que el ma imonio po
g upos legó á la ci ilización es doble , como o-
do lo que la ci ilización p oduce es ambién de
dos ca as, de doble lenguaje, con adic o io: acá
la monogamia, acullá el he ai ismo , comp en-
diendo en és e su o ma ex emada, la p os i u-
ción. El he ai ismo es una ins i ución social co-
mo o a cualquie a; man iene la an igua libe -
ad sexual... en p o echo de los homb es. No
sólo ole ado de hecho, sino que p ac icado am-
bién lib emen e, sob e odo po las clases di ec-
o as, ep uébase nada más que de palab a. Pe o
POR FEDERICO ENGELS

119
en ealidad , es a ep obación nunca a con a
los homb es, sino solamen e con a las muje es;
á és as se las desp ecia
y
se las echaza, pa a
p oclama con eso una ez más como ley unda-
men al de la sociedad, la sup emacía absolu a
del homb e sob e el sexo emenino.
Pe o, en la monogamia misma, se desen uel e
una segunda an inomia. Jun o al ma ido, que
embellece su exis encia con el he ai ismo, se
encuen a la muje abandonada po su ma ido.
Y no puede exis i un é mino de una an inomia
sin que exis a el o o, como no se puede ene
en la mano una manzana en e a después de ha-
be se comido la mi ad. Sin emba go, es a pa ece
habe sido la opinión de los homb es has a que
las muje es les pusie on o a cosa en la cabeza.
Con la monogamia apa ecie on dos cons an es
y
ca ac e ís icas igu as sociales , desconocidas
has a en onces: el aman e de la muje , y el ma-
ido co nudo. Los homb es habían log ado la
ic o ia sob e las muje es, pe o las encidas se
enca ga on gene osamen e de co ona á los en-
cedo es. El adul e io, p ohibido con se e as
penas
y
cas igado con igo , pe o indes uc ible,
llegó á se una ins i ución social i emediable
jun o á la monogamia
y
al he ai ismo. La ce -
eza de la pa e nidad de los hijos descansó en el
con encimien o mo al, lo mismo después que
an es;
y
pa a esol e la insoluble con adicción,
el Código Napoleón dispuso: «A . 312.—El hijo

120

ORIGEN DE LA FAMILIA
concebido du an e el ma imonio iene po pa-
d e al ma ido.» Es e es el úl imo esul ado de
es mil años de monogamia (1).
En los casos que pe manecen ieles á su o igen
his ó ico y mani ies an con cla idad el con lic o
en e el homb e y la muje exp esado po el
dominio exclusi o del p ime o, enemos, pues,
en la monogamia una imagen en pequeño de las
con adicciones
y
de los an agonismos en medio
de los cuales se mue e la sociedad di idida en
clases, desde la salida á escena de la ci ilización,
sin pode esol e los ni ence los. Na u al-
men e, sólo hablo aquí de esos casos de monoga-
mia en que la ida conyugal se e ec úa con
a eglo á las p esc ipciones del ca ác e o igi-
nal de oda la ins i ución, pe o en que la muje
se ebela con a el dominio del homb e. Que no
odos los ma imonios i en así , lo sabe mejo
que nadie el mojiga o alemán que ya no sabe
man ene su sobe anía ni en su casa ni en el
Es ado, y cuya muje lle a con pleno de echo
los pan alones de que él no es digno. Mas no po
(1) El a . 108 de nues o Código
ci il dice: «Se
p esumi.
án
hijos
legí imos
los nacidos después de los cien o ochen a
días siguien es al de la celeb ación del ma imonio, y an es
de los escien os días siguien es á su disolución ó á la sepa-
ación de los cónyuges.» Y es a
p esunción de de echo
es an
ue e pa a la ley, que el a . 109 dispone que : «El hijo se
p esumi á legí imo,
aunque la mad e hubiese decla ado
con a
su legi imidad ó hubiese sido
condenada como adúl-
e a.»
Cabe epe i con Engels: «¡Es e
es el esul ado de es
mil a ios de monogamia!»—(N.
DEL
T.)
POR FEDERICO ENGELS

121
eso deja de c ee se muy supe io á su compa-
ñe o de in o unios ancés, á quien más á me-
nudo que á él mismo le suceden cosas mucho
más desag adables.
Po supues o , la amilia monogámica no ha
e es ido en odos los luga es
y
iempos la o ma
clásica
y
uda que u o en e los g iegos. La
muje e a más lib e y más conside ada en e los
omanos, quienes en su calidad de u u os con-
quis ado es del mundo enían unas mi as
más
amplias aunque menos agudas que los g iegos.
El omano c eía su icien emen e ga an izada la
idelidad de su muje po el de echo de ida
y
mue e que sob e ella enia. También la muje
podía allí ompe el inculo ma imonial á su
an ojo,
lo mismo que el homb e. Pe o el mayo
p og eso en el desen ol imien o de la monoga-
mia se ealizó cie amen e con la en ada de los
ge manos en la his o ia ,
y
ué así po que, dada
su pob eza, no pa ece que en aquel momen o se
había desp endido aún aquella po comple o en-
e los mismos del ma imonio sindiásmico. Sa-
camos es a conclusión de es ci cuns ancias men-
cionadas po Táci o: en p ime luga , jun o con
la esc upulosa obse ancia del ma imonio (<se
con en an con una sola muje , las muje es i en
ceñidas en supudo ») , la poligamia
es aba igen e
pa a
los g andes
y
los je es de ibu; si uación
análoga á la de los ame icanos en e quienes
exis ía el ma imonio sindiásmico. En segundo
122

ORIGEN DE LA FAMILIA
é mino, la ansición del de echo ma e no al
de echo pa e no no había debido ealiza se sino
poco an es, pues o que el he mano de la mad e
(el pa ien e
gen il
más p óximo, según el ma-
ia cado) casi e a enido como pa ien e más
p óximo que el p opio pad e; lo cual co esponde
igualmen e al pun o de is a de los indios ame-
icanos, en e los cuales, como lo decía á menu-
do, habla encon ado Ma x la cla e pa a com-
p ende nues os p opios iempos p imi i os. Y
en e ce luga , en e los ge manos, las muje es
gozaban de suma conside ación
y
eje cían una
g an in luencia has a en los asun os públicos, lo
cual es diame almen e opues o á la sup emacía
masculina de la monogamia. Todos es os son
pun os espec o á los cuales los ge manos es án
casi po comple o de acue do con los espa anos,
en e quienes ampoco habla desapa ecido del
odo el ma imonio sindiásmico, según hemos
is o. Asi, pues , ambién desde es e pun o de
is a, llegaba con los ge manos un elemen o
en e amen e nue o á la dominación del mundo.
La nue a monogamia que en e las uinas del
mundo omano salió de la mezcla de los pue-
blos, dió á la sup emacía masculina o mas más
dulces
y
dejó á las muje es una posición mucho
más conside ada
y
más lib e (po lo menos en
las ex e io idades) de lo que nunca había cono-
cido la edad clásica. G acias á eso ué posible
desp ende de la monogamia (desa ollándose de
4
POR FEDERICO ENGELS

123
ella, jun o á ella ó con a ella) el p og eso mo-
al más g ande que la debemos : el amo sexual
mode no, desconocido an e io men e.
Pues bien ; es e p og eso debíase con oda
segu idad á la ci cuns ancia de que los ge ma-
nos i ían aún bajo el égimen de la amilia sin-
diásmica ,
y
de que inge a on en la monogamia,
en cuan o les ué posible la posición de la mu-
je deducida de aquélla; pe o no se debía de
ningún modo á la legenda ia pu eza de cos um-
b es ingéni a en los ge manos , educida en e ec-
o á que el ma imonio sindiásmico no se mue e
den o de an culpables con adicciones mo a-
les como la monogamia. Po el con a io , en
sus emig aciones , pa icula men e al Sudes e,
en e los nómadas de las es epas del Ma Neg o,
los ge manos habían pe dido mucho de sus bue-
nas cos umb es ,
y
habían ap endido en e esos
pueblos , además del a e de la equi ación , eos
icios con ana u ales , de lo cual enemos los
exp esos es imonios de Amiano ace ca de los
ai alienses
y
de P ocopio espec o á los hé ulos.
Pe o si la monogamia ué de odas las o mas
de amilia conocidas la única en que pudo des-
a olla se el amo sexual mode no , eso no quie-
e deci de ningún modo que se desa ollase en
ella exclusi amen e
y
ni aun de una mane a
p eponde an e , bajo la o ma de ecip oco amo
en e los esposos. Lo excluía la na u aleza en e-
a de la monogamia , basada en la sup emacía
130

ORIGEN DE LA FAMILIA
En los paises donde la ley asegu a á los hijos
una po ción legí ima de la o una pa e na,
y
donde, po consiguien e, no pueden se deshe-
edados (en Alemania, en los paises que siguen
el égimen del de echo ancés, e c.), los hijos
necesi an el consen imien o de los pad es pa a
con ae ma imonio. En los países donde se
p ac ica el de echo inglés, donde el consen i-
mien o pa e no no es una condición legal del
ma imonio, los pad es gozan ambién de una
absolu a libe ad de es a ,
y
pueden deshe eda
á su an ojo á sus
.
hijos. Sin emba go, cla o es que
á pesa de eso,
y
aun po eso mismo, la libe ad
pa a con ae ma imonio no es, de hecho, ni
un ápice mayo en Ingla e a
y
en Amé ica que
en F ancia
y
en Alemania.
No anda mucho mejo lo de la igualdad ju í-
dica de los de echos del homb e
y
de la muje
en el ma imonio. Su desigualdad legal, que he-
mos he edado de condiciones sociales an e io es,
no es causa sino e ec o de la op esión econó-
mica de la muje . En el an iguo hoga domés-
ico comunis a, que ence aba nume osas pa ejas
conyugales con sus hijos, la di ección de la casa,
con iada á las muje es, e a ambién una indus-
ia pública, socialmen e an. necesa ia como el
cuidado de p opo ciona los í e es, que se con ió
á los homb es.
Las cosas cambia on con la amilia pa ia -
cal y aún más con la amilia indi idual monogá-

POR FEDERICO ENGELS

131
mica. La di ección del hoga domés ico pe dió
su ca ác e público : la sociedad ya no u o nada
que e con eso. Se ans o mó en
se icio p i-
ado;
la muje se con i ió en una c iada p in-
cipal, sin oma ya pa e en la p oducción so-
cial. Sólo la g an indus ia de nues os días le
ha abie o de nue o el camino de la p oducción
social,
y
aun así sólo pa a las muje es del p o-
le a iado.
Pe o es o se ha hecho de al sue e , que si la
muje cumple con sus debe es en el se icio
p i ado de la amilia, queda excluida del aba-
jo social
y
no puede gana nada;
y
si quie e o-
ma pa e en la indus ia pública
y
gana po su.
cuen a, es imposible que cumpla con sus debe es
de amilia. Lo mismo le acon ece á la muje en
oda clase de negocios, en la medicina ó en el
o o, igual que en la áb ica. La amilia indi i-
dual mode na se unda en la escla i ud domés-
ica más ó menos disimulada de la muje ,
y
la
sociedad mode na es una masa donde las molé-
culas son las amilias indi iduales. El homb e
de nues os días iene que gana en la mayo
pa e de los casos pa a la ida de la amilia, po
lo menos en las amilias posiden es;
y
es o le da
una posición p eponde an e que no necesi a se
p i ilegiada de un modo especial po la ley. El
homb e es en la amilia el bu gués; la muje e-
p esen a en ella el p ole a io. Pe o en el mundo
indus ial, el ca ác e especí ico de la op esión
132

ORIGEN DE LA FAMILIA
económica que pesa sob e el p ole a iado no se
mani ies a en odo su igo sino una ez sup imi-
dos odos los p i ilegios legales de la clase de los
capi alis as
y
ju ídicamen e es ablecida la plena
igualdad de las dos clases. La epública demo-
c á ica no sup ime el an agonismo en e las dos
clases; po el con a io, no hace más que sumi-
nis a el e eno en que puede desplega se es e
an agonismo. Y, de igual modo, el ca ác e pa -
icula del p edominio del homb e sob e la mu-
je , así como la necesidad
y
la mane a de es a-
blece una eal igualdad social de ambos, no que-
da án cla amen e de mani ies o , sino cuando el
homb e
y
la muje engan, según la ley, de e-
chos iguales en absolu o. En onces se e á que
la manumisión de la muje exige, como condición
p ime a, la, uel a de odo el sexo emenino á la
indus ia pública,
y
que á su ez es a condición
exige que se sup ima la amilia indi idual como
unidad económica de la sociedad.
Con o me lle amos dicho, hay es o mas
p incipales de ma imonio, que co esponden
ap oximadamen e á los es es ados undamen-
ales de la e olución humana: en el sal ajismo-
el ma imonio po g upos; en la ba ba ie el ma-
imonio sindiásmico ; en la ci ilización la mo-
nogamia con sus complemen os, adul e io
y
4'
POR FEDERICO ENGELS

133
p os i ución. En e el ma imonio sindiásmico
y
la monogamia se deslizan, en el es adio supe-
io de la ba ba ie, la sujeción de las muje es
escla as á los homb es
y
la. poligamia.
Según lo ha p obado odo lo an es expues o, el
p og eso que se mani ies a po el o den an edi-
cho se enlaza con la pa icula idad de que se ha
ido qui ando más y más á las muje es la libe ap
sexual del ma imonio po g upos, pe o no á los
homb es. Lo que es pa a la muje un c imen de
g a es consecuencias legales
y
sociales, considé-
ase muy hon oso pa a el homb e, ó á lo sumo
como una lige a mancha mo al que se lle a con
()
s
us o. Pe o cuan o más se modi ica el he ai is-
mo an iguo en nues a época, po la p oducción
capi alis a á la cual se adap a, más se ans o ma
en p os i ución descocada
y
más desmo alizado-
a se hace su. in luencia. Y, á deci e dad, aún
desmo aliza mucho más á los homb es que á las
muje es. La p os i ución, en e las muje es , no
deg ada sino á las in elices que á ella se dedican
y
aun á és as en un g ado mucho menos de lo
que suele c ee se. En cambio, en ilece el ca ác-
e del sexo masculino en e o. Y así es de ad e -
i que, el no en a po cien o de las eces, el no-
iazgo p olongado es una e dade a escuela p e-
pa a o ia pa a la in idelidad conyugal.
Caminamos en es os momen os á una e olu-
ción social en que las bases económicas ac uales
de la monogamia desapa ece án an segu amen e
134

ORIGEN DE LA FAMILIA
como las de la p os i ución, complemen o de
ella. La monogamia nació de la concen ación
de g andes iquezas en las mismas manos, las de
un homb e;
y
del deseo de ansmi i esas i-
quezas po he encia á los hijos de es e homb e,
excluyendo á los de cualquie o o. Pa a eso e a
necesa ia la monogamia de la muje , pe o no la
del homb e; an o es así , que la monogamia de
la p ime a no ha sido el meno óbice pa a la
poligamia desca ada é hipóc i a del segundo.
Pe o la e olución social inminen e, ans o -
mando po lo menos la inmensa mayo ía de las
o unas inmuebles he edi a ias (los medios de
p oducción) en p opiedad social, educi á al
mínimum odos esos cuidados de ansmisión
he edi a ia. Y aho a cabe hace es a p egun a:
habiendo nacido de causas económicas la mono-
gamia, desapa ece á cuando esas causas?
Pudie a esponde se, no sin azón: lejos de
desapa ece , más bien se ealiza á plenamen e
á pa i de ese momen o. Po que con la ans o -
mación de los medios p oduc o es en o una
social desapa ecen el sala io , el p ole a ismo,
y,
po consiguien e, la necesidad de que se
p os i uyan po dine o cie o núme o de muje-
es , ácil de alo a po la es adís ica. Desapa-
ece el p ole a ismo , y en ez de decae la mo-
nogamia, llega po in á se una ealidad , has a
pa a los homb es.
Así , pues , se modi ica á mucho la condición
mi;
POR FEDERICO ENGELS

135
de los homb es de odas mane as. Pe o ambién
su i á p o undos cambios la de las muje es , la
de odas ellas. En cuan o los medios de p odu-
ci pasen á se de p opiedad común , la amilia
indi idual deja de se la unidad económica de la
sociedad. La gua da y educación de los hijos se
con ie e en asun o público; la sociedad cuida
con el mismo esme o de odos los hijos, sean
legí imos ó na u ales. Así desapa ece el cuidado
de «las consecuencias» que es hoy el mo i o
social esencial ( an o desde el pun o de is a
mo al co no desde el pun o de is a económico)
que impide á una jo en sol e a en ega se sin
mi amien os al homb e á quien ama. ¿No bas-
a á eso pa a de ol e p og esi amen e más
libe ad al come cio sexual ,
y
ambién pa a
hace á la opinión pública menos igo is a ace -
ca de la hon a de las í genes
y
la deshon a de
las muje es? Y , po úl imo , ¿, no hemos is o
que en el mundo mode no la p os i ución y la
monogamia es e dad que son an inomias , pe o
an inomias insepa ables, los dos polos del mismo
es ado social? ¿Puede desapa ece la p os i ución
sin a as a consigo al abismo la monogamia?
Aho a in e iene un elemen o nue o , un ele-
men o que en la época en que nació la monoga-
mia exis ía á lo sumo en ge men: el amo se-
xual indi idual.
An es de la Edad Media no puede habla se de
que exis iese amo sexual indi idual. Cla o es

136

ORIGEN DE LA FAMILIA
que la belleza pe sonal, la in imidad, las inclina-
ciones comunes, e c., han debido despe a á indi-
iduos de sexo di e en e el deseo de elaciones
sexuales;
y
que la cues ión de sabe con quién
en ablaban las elaciones más ín imas no debía
se indi e en e en absolu o ni á los homb es ni á
las muje es. Pe o de eso á nues o amo sexual
mode no aún medía muchísima dis ancia. En
oda la an igüedad, los pad es son quienes con-
cie an las bodas en ez de los in e esados , los
cuales pasan po ello anquilamen e. El poco
amo conyugal que la an igüedad conoce no es
una inclinación subje i a, sino más bien un de-
be obje i o; no es la base, sino el co ela i o
del ma imonio.
El amo , en el sen ido mode no de la palab a,
no se p esen a en la an igüedad sino ue a de la
sociedad o icial. Los pas o es, de quienes nos
can an Teóc i o
y
Mosco los goces
y
pesa es del
amo , Da nis
y
Cloe (de Longo), son simples es-
cla os que no ienen pa icipación en el Es ado,
en la es e a donde se mue e el ciudadano lib e.
Pe o ue a de los escla os no encon amos la
galan e ía sino como un p oduc o de la descom-
posición del mundo an iguo al declina . Se eje -
ci a con muje es que ambién i en ue a de la
sociedad o icial, con he ai as ex anje as ó libe -
as, en A enas desde la íspe a de su caída, en
Roma po los iempos de los empe ado es. Si
po casualidad había allí elaciones galan es,
POR FEDERICO ENGELS

137
a ábase del adul e io en odas ellas. Y el amo
sexual , en el sen ido que noso os le damos , e a
una cosa an indi e en e pa a el iejo Anac eon-
e , el poe a clásico del amo en la an igüedad,
que le impo aba poco has a el sexo mismo del
se amado.
Nues o amo sexual di ie e esencialmen e del
simple deseo sexual, del E os de los an iguos.
En p ime é mino, supone la ecip ocidad del
amo en el se amado; desde es e pun o de is a,
la muje es en él igual que el homb e, al paso
que en el E os an iguo se es á lejos de consul-
a la siemp e. En segundo luga , el amo sexual
iene cie o g ado de du ación
y
de in ensidad
que hace conside a á las dos pa es la al a de
posesión
y
la sepa ación como una g an des en-
u a, si no la mayo de odas ; pa a pode se el
uno del o o, no se e ocede an e nada
y
se llega
has a juga se la ida, lo cual no sucedía en la
an igüedad sino en caso de adul e io. Y, po úl-
imo, se c ea una nue a egla mo al pa a juzga
el come cio sexual. Ya no se p egun a solamen-
e : ¿, Es legí imo ó ilegí imo ? », sino ambién:
«¿Es hijo del amo y de un a ec o ecíp oco?
Cla o es que en la p ác ica eudal ó bu guesa,
es a egla no se espe a más que cualquie a o a
egla mo al, sino que se queb an a, pe o se es-
pe a an o. Se halla an econocida como las de-
más, en eo ía, en el papel. Y eso es odo lo que,
has a nue a o den, puede pedi .
138

ORIGEN DE LA FAMILIA
La Edad Media uel e á oma las cosas en el
mismo pun o en que la An igüedad inició sus
endencias al amo sexual , en el adul e io. Ya
hemos pin ado el amo caballe esco que in en ó
los
Tageliede .
De es e géne o de amo que ien-
de á des ui el ma imonio, has a aquel que debe
unda lo , hay aún mucho camino que la caba-
lle ía no eco ió nunca po comple o. Has a si
de los í olos p o enzales pasamos á los i uo-
sos alemanes , encon amos en el poema de los
Niebelungen,
á K iemhilda no menos enamo ada
(aunque en silencio) de Sieg ied que és e lo es á
de ella; mas no po eso esponde K iemhilda
menos sencillamen e á Gun he , al anuncia la
que la ha p ome ido á un caballe o , de quien
calla el nomb e: «No enéis necesidad de supli-
ca me; al como me lo o denéis, asi quie o siem-
p e se ; es oy dispues a de buena olun ad , se-
ño , á uni me con aquel que me deis po ma ido.»
No se le ocu e de ningún modo á K iemhilda la
idea de que su amo pueda ene se en cuen a
pa a nada. Gun he pide en ma imonio á B ü-
nhilda
y
E zel á K iemhilda sin habe las
is o
nunca; de igual mane a Sigeban de I landa
busca en Gu un á la no uega U e , He el de
Hegelingen á Hilda de I landa ,
y,
en in , Sieg-
ied de Mo landia , Ha mu de O mania
y
He wig de Seelandia piden los es la mano de
Gu un ;
y
sólo aqui sucede que és a se p onun-
cie lib emen e á a o del úl imo. Regla
gene-
POR FEDERICO ENGELS

139
al la u u a del jo en p íncipe es elegida po
los pad es de és e , si aún i en , ó , en el caso
con a io , po él mismo
y
p e io el consen i-
mien o de los g andes euda a ios, quienes siem-
p e ienen algo que deci en ales ci cuns ancias.
Y no puede se de o o modo, po supues o. Pa a
el caballe o ó el ba ón, como pa a el mismo p ín-
cipe, el ma imonio es un ac o polí ico, una cues-
ión de aumen o de pode median e nue as alian-
zas; el in e és de
la casa
es quien decide y no la
buena olun ad del indi iduo. ¿Cómo había
de
ene en onces a e ni pa e el amo en lo de
conce a el ma imonio?
La mismo sucede con la plebe de los g emios
en las ciudades de la Edad Media. P ecisamen e,
sus p i ilegios p o ec o es los eglamen os es-
ic i os de los g emios , las complicadas lineas
on e izas que sepa aban legalmen e al plebeyo,
acá de las o as co po aciones g emiales, acullá
de sus p opios colegas en maes ía ó de sus o i-
ciales
y
ap endices , hacían ha o es echo ya el
ci culo den o del cual e a posible que buscase
una esposa adecuada pa a él. Y en es e compli-
cado sis ema, e iden emen e no e a su gus o
pe sonal sino el in e és de amilia quien decidía
espec o á cuál de odas e a la muje que más
le con enía.
En la mayo pa e de los casos ,
y
has a el
inal de la Edad Media, siguió siendo el ma i-
monio de es a sue e
lo que había sido desde su
146

ORIGEN DE
LA FAMILIA
sob e odo his ó icamen e , en ebaja la si ua-
ción de las muje es
y
acili a la in idelidad de
los homb es. Que lleguen á desapa ece las
conside aciones económicas en i ud de las cua-
les han acep ado las muje es es a in idelidad ha-
bi ual de los homb es (el cuidado de su p opia
exis encia, y aún más el del po eni de los hi-
jos).,,
y
la igualdad que de ello esul a á pa a la
muje p oduci á el e ec o , según oda nues a
expe iencia adqui ida , de que los homb es se
ol e án monógamos en una p opo ción in ini-
amen e más g ande que poliand as las muje es.
Pe o lo que segu amen e desapa ece á de la
monogamia son odos los ca ac e es que la han
imp eso las condiciones de la p opiedad á las
cuales deben su o igen ; es os ca ac e es son, en
p ime é mino, la p eponde ancia del homb e,
y
luego la indisolubilidad. La p eponde ancia
del homb e en el ma imonio es consecuencia,
sencillamen e, de su p eponde ancia económica,
y
cae á po sí sola con és a. La indisolubilidad
del ma imonio es consecuencia, en pa e de la
si uación económica de donde salió la monoga-
mia,
y
en pa e es una adición de la época en
que, mal comp endido aún. el enlace de esa si-
uación económica con la monogamia , ué exa-
ge ado has a el ex emo po la eligión. Ac ual-
men e es á despo illada ya po mil lados. Si el
ma imonio undado en el amo es el único mo-
al , sólo pod á se lo donde el amo pe sis a.

POR FEDERICO ENGELS

147
Pe o la du ación del acceso del amo sexual es
muy a iable según los indi iduos, pa icula -
men e en e los homb es;
y
la desapa ición del
a ec o an e un amo apasionado nue o hace de
la desapa ición un bene icio , lo mismo pa a
ambas pa es que pa a la sociedad. Sólo que debe
aho a se á las gen es pa alea en el inú il an-
go de un plei o de di o cio.
Así, pues, lo que podemos augu a ace ca de
la o ganización de las elaciones sexuales , des-
pués de la inminen e ba ida de la p oducción
capi alis a, es más que nada de un o den nega-
i o,
y
se limi a p incipalmen e á deci lo que
desapa ece á. Pe o qué end á después? Eso
se decidi á cuando haya c ecido una nue a ge-
ne ación ; una gene ación de homb es que en su
ida se hayan encon ado en el caso de comp a
á cos a de dine o, ni con ayuda de ninguna o a
ue za social , el abandono de una muje ;
y
una
gene ación de muje es que nunca se hayan is o
en el caso de en ega se á un homb e en i ud
de o as conside aciones que las del amo eal,
ni de ehusa en ega se á su aman e po miedo
á las consecuencias económicas de es e abando-
no. Y cuando hayan enido esas gen es, se bu -
la án de cuan o se hubiese pensado ace ca de lo
que hab ían de hace ; se dic a án á sí mismas
su p opia conduc a,
y
c ea án una opinión pú-
blica basada en ella pa a juzga la conduc a de
cada uno. ¡Y odo queda á dicho!
148

ORIGEN DE
LA
FAMILIA
Pe o ol amos á Mo gan , de quien muchí-
simo nos hemos alejado. El examen his ó ico
de las ins i uciones sociales que se han desa o-
llado du an e el pe iodo de la ci ilización se sale
de los limi es de su lib o. Po eso se ocupa muy
poco de los des inos de la mono
g
amia du an e
es e pe iodo. También él e en el pe ecciona-
mien o de la amilia monogámica un p og eso,
una ap oximación á la plena igualdad de de e-
chos en e ambos sexos, sin que enga, no obs-
an e, po conseguido es e p opósi o aún. «Pe o
—dice—si se econoce el hecho de que la ami-
lia ha a a esado sucesi amen e po cua o o -
mas
y se
encuen a en la quin a ac ualmen e,
plan éase la cues ión de sabe si es a o ma
puede se du ade a pa a lo u u o. Lo único que
puede esponde se es que debe p og esa como
p og esa la sociedad, que debe modi ica se con-
o me la sociedad se modi ica; lo mismo que ha
sucedido an es. Es p oduc o del sis ema social,
y e leja á su es ado de cul u a. Habiéndose me-
jo ado la amilia monogámica desde los comien-
zos de la ci ilación ,
y
de una mane a muy no-
able en los iempos mode nos , lici o es po lo
menos c ee que es capaz de pe eccionamien o
ul e io has a que se consiga la igualdad en e
los dos sexos. Si en un po eni lejano, la ami-
lia monogámica no llegase á sa is ace las exi-
gencias de la sociedad, es imposible p edeci de
qué na u áleza se ia la que le sucediese.»
la gens i oqui.esa_
Llegamos aho a á o o descub imien o de
Mo gan , de una impo ancia igual po lo menos
.á la de la econs i ución de las o mas p imi i-
as de la amilia po los sis emas de pa en esco.
La p ueba de que los g upos de consanguíneos
designados po medio de nomb es de animales
en el seno de una ibu de indios ame icanos son
esencialmen e idén icos á las
yema
de los g ie-
gos, á las
gen es
de los omanos ; que la o ma
ame icana es la o iginal, siendo la o ma g eco-
omana un de i ado ul e io de ella; que oda
la o ganización social de los g iegos
y
omanos
de los iempos p imi i os en
gens, pa ia y ibu
encuen a su pa alelo iel en la o ganización
indoame icana ; que la
gens,
has a lo más lejos
que alcanzan hoy nues as uen es de conoci-
mien o , es una ins i ución común á odos los
bá ba os has a su ing eso en la ci ilización: es a
150

ORIGEN DE LA FAMILIA
p ueba ha dilucidado de una ez las pa es más
di íciles de la an igua his o ia g iega
y
omana
y nos ha dado al mismo iempo inespe adas acla-
aciones ace ca de los asgos undamen ales
del égimen social de la época p imi i a , an es
de apa ece el
Es ado.
Po muy sencilla que pa-
ezca la cosa una ez conocida , sin emba go,
Mo gan no la descub ió sino en úl imo luga ;
en su an e io ob a, dada á luz en 1871, no ha-
bía llegado aún á pene a ese sec e o, cuya di-
ulgación desde en onces acá ha hecho es a se
quedos á los p ehis o iado es ingleses , po cos-
umb e an llenos de segu idad en si mismos.
La palab a la ina
gens,
que Mo gan emplea
pa a es e g upo de consanguíneos, p ocede, como
la palab a g iega del mismo signi icado
genos,
de la aíz a ia común
gan
(en alemán—donde,
según la egla, la
k
debe eemplaza á la
y
a ia
—kan),
que signi ica
engend a .
Las palab as
gens
en la ín,
genos
en g iego,
djanas
en sáns-
c i o,
kuni
en gó ico (según la egla an e io ),
kyn
en an iguo no uego
y
anglosajón,
kin
en
inglés
y künne
en medio-al oalemán, signi ican
de igual modo
pa en esco, descendencia.
Pe o
gens
en la ín ó
qenos
en g iego se emplean es-
pecialmen e pa a designa ese g upo que se jac a
de una descendencia común (del pad e común
de la ibu, en el p esen e caso),
y
que es á unido
po cie as ins i uciones sociales
y
eligiosas,
o mando una comunidad pa icula , cuyo o i-
BES
l
POR FEDERICO ENGELS

151
gen y cuya na u aleza siguen siendo oscu os
has a aho a, á pesa de odo, pa a nues os his-
o iado es.
Ya hemos is o más a ás, en la amilia
puna-
lúa,
lo que es en su o ma p imi i a la eunión
de una
gens.
Compónese de odas las pe sonas
que, po el ma imonio
punalúa y
según las
ideas que en él dominan necesa iamen e, o man
la descendencia econocida de una misma mad e
de ibu de e minada, undado a de la
gens.
Siendo incie a la pa e nidad en es a o ma de
amilia, sólo se cuen a la iliación emenina.
Como los he manos no se pueden casa con sus
he manas, sino con muje es de o o o igen, los
hijos p oc eados con es as muje es ex añas caen
ue a de
la gens,
en i ud del de echo ma e no.
Así, pues, no quedan den o del g upo sino los
descendien es de las
hijas
en cada gene ación;
los de los hijos pasan á las
gen es
de sus espec-
i as mad es. ¿Qué sucede aho a con es e g upo
consanguíneo, así que se cons i uye como g upo
apa e, en e á g upos del mismo géne o en el
seno de una ibu?
Como o ma clásica de esa
gens
p imi i a,
Mo gan oma la de los i oqueses
y
especialmen e
la de la ibu de los senekas. Hay en es a ocho
gen es,
que lle an nomb es de animales: 1 .°, lobo;
2.°, oso; 3.°, o uga, 4.°, cas o ; 5.°, cie o;
6.°, becada;
7.°,
ga za, y 8.° halcón. En cada
gens
hay las cos umb es siguien es:

152

ORIGEN DE LA FAMILIA
1.° Elige el
saquen?,
(di ec o en iempo de
paz)
y
el je e (comandan e mili a .) El
saque n
debe elegi se en la misma
gens, y
sus unciones
son he edi a ias en ella, en el sen ido de que
deben se ocupadas en seguida de nue o en caso
de queda acan es. El je e mili a podía ele-
gi se ue a de la
gens, y
á eces has a al a po
comple o. Nunca se elegía
saque n
al
hijo del
an e io , po es a igen e en e los i oqueses
el de echo ma e no,
y
pe enece , po an o , el
hijo á o a
gens.
Todo el mundo, homb es y mu-
je es, omaba pa e en la elección. Pe o és a
debía a i ica se po las o as sie e
gen es,
con-
dición después de la cual el elec o e a solemne-
men e econocido po el consejo común de oda
la ede ación i oquesa. Más adelan e se e á la
impo ancia de es e pun o. El pode del
saque n
en el seno de
la gens
es pa e nal, de na u aleza
pu amen e mo al, sin ene ningún medio coe -
ci i o. Además, po sus unciones, e a miemb o
del consejo de ibu de los senekas, así como
del consejo ede al del conjun o de los i oque-
ses. El je e mili a no iene ó denes que da sino
espec o á lo que se e ie e á la gue a.
2.° Depone á su an ojo al
saquen?, y
al je e.
También en es e caso oman pa e en la o a-
ción homb es
y
muje es jun os. Los digna a-
ios depues os , pasan á se en seguida simples
gue e os como los demás , pe sonas p i adas.
También el consejo de ibu puede depone á
•11
nn
••
n
••
n
POR FEDERICO ENGELS

153
los
saquem ,
has a con a la olun ad de la
gens.
3.° Ningún miemb o iene de echo á casa se
en el seno de
la gens.
Es a es la egla undamen-
al de la
gens,
el ínculo que la man iene unida;
es la exp esión nega i a del muy posi i o pa-
en esco consanguíneo ; sólo po ella son una
gens
los indi iduos cemp endidos den o de ella.
Con el descub imien o de es e sencillo hecho,
Mo gan ha pues o en cla o po p ime a ez la
na u aleza de la
gens.
Cuán poco se había com-
p endido és a has a en onces, nos lo p ueban los
ela os an e io es que se nos hacían espec o á
los sal ajes
y
á los bá ba os , ela os donde los
di e en es cue pos, cuya eunión o man el o -
den
gen il,
se con unden hechos un e ol illo,
indi e en emen e
y
sin comp ende se bien , con
los nomb es de ibus , clanes , e c...
y
de los
cuales dícese de ez en cuando que el ma imo-
nio es á p ohibido en el seno de semejan es co -
po aciones. Tal es el o igen de la i epa able
con usión donde Mac-Lennan, hecho un Napo-
león, ha podido pone o den con es e dec e o
sobe ano : «Todas las ibus se di iden en unas
donde es á p ohibido el ma imonio en e los
miemb os de la ibu
(exóga nas)' , y
o as don-
de se pe mi e
(endóganias). »
Y después de ha-
be log ado emb olla lo odo así, ha podido
dedica se á las más hondas disquisiciones , pa a
sabe cuál de esas dos absu das clases c eadas
154

ORIGEN DE LA FAMILIA
po él e a la más an igua, si la exogamia ó la
endogamia. Es e absu do ha concluido po sí
solo al descub i se la
gens
basada en el pa en-
esco consanguíneo ,
y
la esul an e imposibili-
dad del ma imonio
en e sus miemb os. Es e i-
den e que en el es adio en que hallamos á los
i oqueses, la p ohibición del ma imonio den o
de la
gens
misma se man iene in iolablemen e.
4.° La p opiedad de los di un os pasaba á los
o os
gen iles,
pues no debía sali de la
gens.
Dada la poca impo ancia de lo que un i oqués
podía deja á su mue e, la he encia se di idía
en e los
gen iles
más p óximos, es deci , en e
sus he manos
y
he manas, y el he mano de su
mad e, si el di un o e a a ón, excluyendo á sus
he manos si e a hemb a. Po el mismo mo i o,
el ma ido
y
la muje no podían se he ede os
uno de o o, ni los hijos se lo del pad e.
5.° Los
gen iles
debíanse en e si ayuda
y
p o ección ,
y
sob e odo auxilio mu uo pa a
enga las inju ias hechas po ex años. Cada
indi iduo con iaba su segu idad á la p o ección
de la
gens, y
podía hace lo; odo el que lo lesio-
nase lesionaba á la
gens
en e a. De ahí, de esso
lazos de la sang e en la
gens,
nació la obliga-
ción de la
ende a,
que ué econocida en abso-
lu o po los i oqueses. Si un ex año á la
gens
ma aba á uno de sus miemb os, la
gens
en e a
de la íc ima es aba obligada á enga le. P i-
me o se a aba de a egla el
asun o; la
gens
POR FEDERICO ENGELS

155
del ma ado celeb aba consejo, y hacia p oposi-
ciones de acomodo á la de la íc ima, o eciendo
casi siemp e la exp esión de su sen imien o po
lo acaecido, y egalos de impo ancia. Si se acep-
aban és os, asun o e minado. En el caso con-
a io, la
gens
o endida designaba uno ó a ios
engado es, obligados á pe segui y ma a al
ma ado . Si sucedía es o , la
gens
del indi iduo
ejecu ado no enía de echo ninguno á queja se;
quedaban saldadas las cuen as.
6.° La
gens
iene nomb es de e minados , ó
una se ie de nomb es que sólo ella iene de e-
cho á emplea en oda la ibu ; de sue e que el
nomb e de un indi iduo indica inmedia amen e
á qué
gens
pe enece. Un nomb e
gen il
ae
consigo po si sólo de echos
gen iles.
7 .°
La
gens
puede adop a á ex años en su
seno,
y
da les así acceso á la ibu en e a. Los
p isione os de gue a á quienes no se condenaba
á mue e, hacíanse de es e modo, po su adop-
ción en una
gens,
miemb os de la ibu de los
senekas ,
y
po ese mismo hecho en aban en
posesión de los plenos de echos de la
gens y
de
la ibu. La adopción se hacia á p opues a indi-
idual de
gen iles,
de homb es que acep aban al
ex anje o como he mano ó como he mana , de
muje es que le acep aban como hijo ; la ecep-
ción solemne en la
gens
e a necesa ia en con-
cep o de a i icación. A menudo,
gen es
aisladas
y
muy educidas en núme o se e o zaban de
258

ORIGEN DE
LA FAMILIA
de pla a, e c.) , con monedas omanas de ines
del siglo u,
y
los obje os me álicos de ab ica-
ción alemana di undidos po la emig ación de
los pueblos , p esen an un ipo pa icula ísimo
y
de una pe ección nada común , has a los que
se pa ecen á los modelos omanos o iginales.
La emig ación al impe io omano ci ilizado,
puso é mino en odas pa es á es a indus ia
indígena, excep o en Ingla e a. Po ejemplo,
los b oches de b once nos mues an con qué si-
mul aneidad nacie on y se pe ecciona on esas
indus ias: los que se han encon ado en Bo -
goña , en Rumania, en las o illas del ma de
Azo , pod ían habe salido del mismo alle que
los b oches ingleses
y
suecos,
y
sin duda nin-
guna son ambién de o igen ge mánico.
La cons i ución co esponde igualmen e al
es adio supe io de la ba ba ie. Según Táci o,
en odas pa es exis ia el consejo de los je es
(p íncipes),
que decidía en los asun os menos
g a es y p epa aba los más impo an es pa a
p esen a los á la esolución de la asamblea del
pueblo. Es a úl ima, en. el es adio in e io de la
ba ba ie (po lo menos en e los ame icanos,
donde la encon amos), sólo exis e pa a la
gens,
pe o oda ía no pa a la ibu ó la con ede ación
de ibus. Los je es
(p íncipes)
se dis inguen
aún mucho de los comandan es mili a es
(du-
ces),
lo mismo que en e los i oqueses. Los p i-
me os i en ya en pa e de p esen es hono i i-

'11
•
I
POR FEDERICO ENGELS

259
eos, que consis en en ganados, g anos, e c., que
les hacen los
gen iles;
casi siemp e , como en
Amé ica , se eligen en una misma amilia. El
paso al de echo pa e no a o ece la
/1

ans o ma-
L

ción p og esi a de la elección en he encia, como
en G ecia
y
en Roma,
y
po lo mismo la o -
jo,
mación de una amilia noble en cada
gens.
La
mayo pa e de es a an igua nobleza, llamada
lo,
de ibu , desapa eció con la emig ación de los
pueblos , ó po lo menos poco iempo después.
Los je es mili a es e an elegidos sin a ende á
su o igen, sino únicamen e según su capacidad.
Tenían escaso pode
y
debían in lui con el em-
le

Táci o a ibuye exp esamen e el pode dis-
ciplina io en el ejé ci o á los sace do es. El
e dade o pode pe enecía á la asamblea del
pueblo. El ey ó je e de ibu p eside ; el pue-
blo decide que
No
con mu mullos , y que
Si
con
aclamaciones
y
haciendo uido con las a mas.
Al mismo iempo es ibunal de jus icia, donde
ea

se en ablan y sen encian los p ocesos
y
se dic a
la pena de mue e ; sólo se cas igan con és a la
coba día , la aición con a el pueblo y los i-
cios an ina u ales. En las
gen es y
en las subdi-
isiones de ellas, ambién la colec i idad es quien
hace jus icia , bajo la p esidencia del je e; el
cual , como en oda la adminis ación de jus icia
alemana p imi i a, no puede habe sido más que
un
di ec o
de las ac uaciones
públicas y
un in-
e ogado . Desde un p incipio yen odas pa es,
260

ORIGEN DE LA FAMILIA
la colec i idad e a el juez en e los ge manos.
Desde Césa , habíanse o mado con ede acio-
nes de ibus ; en algunas había eyes;
y , lo
mismo que en e los g iegos y en e los oma-
nos, el je e mili a sup emo aspi aba ya á la
i anía, log ándolo á eces. Aunque es os usu -
pado es de o una no enían nada de pode ab-
solu o, sin emba go , comenzaban á ompe las
ligadu as de la
gens.
Al paso que en o os iem-
pos los escla os manumi idos e an de una con-
dición in e io , pues o que no podían pe enece
á ninguna
gens,
hubo jun o á los nue os eyes
escla os a o i os que á menudo llegaban á e-
ne al os pues os, iquezas
y
hono es. Lo mismo
acon eció después de la conquis a del impe io
omano po los je es mili a es, con e idos des-
de en onces en eyes de ex ensos países. En e
los ancos, los escla os
y
los libe os ep esen-
a on un g an papel, p ime o en la co e y luego
en el Es ado; de ellos descendió en g an pa e
la nue a nobleza.
Una ins i ución a o eció el ad enimien o de
la mona quía: las compañías mili a es. Ya he-
mos is o en e los pieles ojas ame icanos
cómo , jun o al égimen de la
gens,
se c ean
asociaciones pa icula es pa a gue ea po su
p opia cuen a. Es as asociaciones pa icula es
habían adqui ido en e los ge manos un ca ác-
e pe manen e. Un je e gue e o amoso jun-
aba una banda de gen e moza
y
á ida de bo ín,
POR FEDERICO ENGELS
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261
obligados á ene le idelidad pe sonal como él á
ellos. El je e elaba po sus necesidades, les ha-
cía egalos
y
los o ganizaba je á quicamen e;
o maban una gua dia de hono
y
una opa
ague ida pa a las expediciones pequeñas , un
cue po de o iciales comple o pa a las más en
g ande. Po débiles que deban de habe sido
esas compañías
y
que nos lo pa ezcan (po ejem-
plo , las de Odoac o en I alia), no po eso deja-
ban de cons i ui los gé menes de la uina de la
an igua libe ad popula , p obando se lo así du-
an e y después de la emig ación de los pueblos.
Po que, en p ime é mino, a o ecie on el ad-
enimien o del pode eal. Y en segundo luga ,
como ya lo ad i ió Táci o , no podían man e-
ne se en es ado de cohesión sino po medio de
con inuas gue as
y
expediciones de apiña , la
cual se con i ió en un in. Cuando el je e de la
compañía no enía nada que hace con a los
ecinos, iba con sus opas á o os pueblos donde
hubiese gue a y posibilidades de saqueos; las
legiones auxilia es alemanas que bajo las águi-
las omanas comba ían con a los alemanes mis-
mos , componíanse en pa e de bandas de es a
especie. E an el esbozo de los lansquene es, lu-
dib io y maldición de los alemanes. Después de
la conquis a del impe io omano, el séqui o de
los eyes , con los sie os
y
lacayos omanos,
o ma on el segundo elemen o p incipal de la
u u a nobleza.
262

ORIGEN DE LA FAMILIA
En gene al , las ibus alemanas eunidas en
ho das ienen, pues, la misma cons i ución que
se desa olló en e los g iegos de la época he
oica
y
en e los omanos del iempo llamado de
los eyes : asambleas del pueblo, consejo de los
je es de las
gen es,
je e mili a sup emo que as-
pi a ya á un e dade o pode eal. Es a e a la
cons i ución más pe ec a que pudo p oduci la
gens;
e a la cons i ución ípica del es adio supe-
io de la ba ba ie. Acabóse la
gens
el dia en
que la sociedad salió de los limi es den o de los
cuales e a su icien e esa cons i ución. Quedó
des uida la
gens y
eemplazada po el Es ado.
V
III
1.4a o mación del Es ado de los
ge manos..
Según Táci o , los ge manos e an un pueblo
muy nume oso. Po Césa nos o mamos una
idea ap oximada de la ue za de los pueblos ais-
lados : indica la ci a de 180.000 cabezas, inclu-
yendo muje es y niños, espec o á los usipé e os
y eúc e os que se p esen a on á la o illla iz-
quie da del Rhin. Viene á se de ce ca de 100.000
po cada pueblo (1), ci a mucho más al a , po
ejemplo , que la de la o alidad de los i oqueses
(1) En un pasaje de Diodo o de Sicilia ace ca de los cel as
galos admi ense las siguien es ci as: «En la Galia i en nu-
me osas ho das , desiguales en ue za numé ica,. Eu las más
g andes , la ci a de sus indi iduos llega á se de unos
200.000; en las más pequeñas, 50.000
(Diodo us Siculus,
,
25). 0 sea, po é mino medio, 125.000. Los pueblos galos,
po e ec o de su mayo g ado de adelan o, deben conside-
a se con oda e idencia con alguna más ue za numé ica
que los pueblos alemanes.

264

ORIGEN DE LA FAMILIA
en los iempos más lo ecien es, cuando en nú-
me o meno de 20.000 ue on el e o del país
en e o comp endido desde los g andes lagos
has a el Ohio y el Po omac. Si a amos de ag u-
pa á los que se hallaban en las má genes del
Rhin,
y
que conocemos con más exac i ud po
los ela os que ace ca de ellos se han hecho , un
pueblo así ocupa en el mapa, poco más ó menos,
la misma supe icie que un depa amen o p u-
siano, ó sea unos 10.000 kilóme os cuad ados
ó 182 millas geomé icas. La
Ge mania Magna
de los omanos, has a el Vís ala, aba ca en ci a
edonda 500.000 kilóme os cuad ados. Pues
bien; omando pa a cada pueblo aislado la ci a
media de 100.000 indi iduos , la población o al
de la
Ge manía Magna
se ele a ía á 5 millo-
nes : es a ci a es conside able pa a un g upo de
pueblos bá ba os , pe o en ex emo débil pa a
nues as ac uales condiciones (10 habi an es po
kilóme o cuad ado , ó 550 po milla geog á-
ica). Pe o al a mucho pa a es a comp endido
en ese núme o el de los ge manos exis en es en
aquella época. Sabemos que á lo la go de los
Ká pa os has a la desembocadu a del Danubio
i ían pueblos alemanes de o igen gó ico (los
bas a nos, los peukinos y o os), an nume osos,
que Plinio o ma con ellos la quin a ibu p in-
cipal de los ge manos,
y
que habiendo pasado al
se icio del ey macedonio Pe seo en el año 180
an es de nues a e a , pene a on en los p ime-
.11
POR FEDERICO ENGELS
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265
os años del impe io de Augus o en la coma ca
de And inópolis. Supongamos que sólo uesen
un millón, y end emos, en los comienzos de
nues a e a, un o al p óbable de 6 millones de
alemanes po lo menos.
Después de ija su esidencia de ini i a en
Ge mania, la población debió de c ece con mu-
cha apidez; p ueba de ello, los p og esos indus-
iales de que an es hablamos. Los descub imien-
os hechos en las lagunas del Schleswig son del
siglo

á juzga po las monedas omanas que
o man pa e de ellos. Así, pues, po aquella
época, había ya en las o illas del ma Bál ico
una indus ia me alú gica
y
una indus ia ex il
pe eccionadas,
y
po consiguien e, un come cio
ac i o con el impe io omano
y
cie o lujo en e
los más icos, indicio odo ello de una población
más densa. Pe o ambién po aquella época co-
mienza la gue a o ensi a gene al de los ge ma-
nos en oda la linea del Rhin, de la on e a o -
i icada omana y del Danubio, desde el ma del
No e has a el ma Neg o: p ueba di ec a del
aumen o cons an e
y
la expansión o zada de la
población. La lucha du ó es siglos, du an e los
cuales oda la ibu p incipal de los pueblos gó-
icos (excep o los godos escandina os
y
los bu -
gundos) ma chó hacia el Sudes e, o mando el
ala izquie da de la g an línea de a aque , en el
cen o de la cual los al oalemanes
(He mino-
nes)
en el al o Danubio
y
en el ala izquie da de
266

ORIGEN DE LA FAMILIA
és os los islue ones (llamados á la sazón an-
cos) se p ecipi aban sob e el Rhin; á los inge-
ones les co espondió conquis a la B e aña. A
ines del siglo el impe io omano, débil , de-
sang ado
é
impo en e, hallábase abie o á la in-
asión de los alemanes.
An es es u imos jun o á la cuna de la an igua
ci ilización g iega y omana. Henos aho a jun o
á su sepulc o. La llana ni elado a de la domina-
ción de los omanos en el mundo había pasado
po odos los países de la cuenca del Medi e áneo,
du an e siglos. En odas pa es el idioma g iego
no siguió esis iéndose, las lenguas nacionales
habían enido que i cediendo el paso á un la ín
degene ado; ya no había di e encias de naciona-
lidades ; no más galos , ibe os , ligu os , nó icos;
odos e an omanos. La adminis ación
y
el de-
echo omanos habían o o en odas pa es las
an iguas ag upaciones
y
disuel o á la ez los úl-
imos es os de independencia local ó nacional.
La calidad de ciudadano omano, con e ida á o-
dos, no o ecía compensación; no exp esaba nin-
guna nacionalidad, sino que indicaba an sólo
al a de nacionalidad. Exis ían en odas pa es
elemen os de nue as naciones; los dialec os la i-
nos de las p o incias ue on di e enciándose cada
ez más; las on e as na u ales, que habían he-
cho se an es e i o ios independien es á I alia,
Galia, España
y
A ica, subsis ían y eníanse en
cuen a aún. Pe o en ninguna pa e exis ía la
POR FEDERICO ENGELS
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267
ue za necesa ia pa a o ma con esos elemen-
os eunidos naciones nue as; en ninguna pa e
quedaban huellas de capacidad pa a desa olla -
se, de ene gía pa a esis i , de ue zas c eado as.
La eno me masa humana de aquel inmenso e-
i o io, no enía más ínculo pa a man ene la
unida que el Es ado omano, y és e había llega-
do á se con el iempo su enemigo
y
su más
c uel op eso . Las p o incias habían a uinado
á Roma; la misma Roma hablase con e ido en
una ciudad de p o incia como las demás, p i i-
legiada pe o ya no sobe ana, ni pun o cén ico
del impe io uni e sal, ni sede siquie a de los
empe ado es
y
subempe ado es, quienes esidían
en Cons an inopla, en T é e is, en Milán. El
Es ado omano se había uel o una máquina gi-
gan esca
y
complicada, con el exclusi o in de
explo a á los súbdi os. Impues os, gabelas y e-
quisas de odas clases, sumían á la masa de la po-
blación en una pob eza cada ez más mise able,
po las exacciones de los gobe nan es, de los e-
caudado es, de los soldados. He aquí á qué había
enido á pa a el dominio del Es ado omano
sob e el mundo : basaba su de echo á la exis en-
cia en el man enimien o del o den en el in e io
y en la p o ección con a los bá ba os en el ex-
e io ; pe o su o den e a más dañoso que el peo
deso den, y los bá ba os con a los cuales p e-
endía p o ege á los ciudadanos e an espe ados
po és os como sal ado es.
274

ORIGEN DE LA FAMILIA
Mecida la
gens en su poblado , más iban con un-
diéndose ge manos
y
omanos poco á poco
y
bo-
ándose el ca ác e amilia de la asociación an e
su ca ác e e i o ial; undióse la
gens
en la aso-
ciación de la
ma ca,
donde, sin emba go , se en-
cuen an bas an e á menudo las huellas del pa en-
esco o iginal de los asociados. De esa mane a,
la cons i ución
gen il
se ans o mó insensible-
men e en una cons i ución local y se puso en
condiciones de undi se con el Es ado, po lo
lo menos en los paises donde se sos u o la co-
munidad de la
ma ca
(No e de F ancia, Ingla-
e a, Alemania
y
Escandina ia). Pe o, no obs-
an e , conse ó el ca ác e democ á ico p imi-
i o p opio de oda cons i ución gen il, del cual
conse ó así es igios has a en la degene ación
su ida pos e io men e ,
y
con eso un a ma que
ha llegado has a noso os en manos de los op i-
midos.
Si se pe dió con p es eza el inculo de la san-
g e en la
gens,
depende de que sus ep esen an-
es en la ibu y en el conjun o del pueblo de-
gene a on po e ec o de la conquis a. Sabemos
que la dominación de los súbdi os es incompa i-
ble con el égimen de la
gens, y
aqui lo emos
en g an escala. Los pueblos ge manos , dueños
de las p o incias omanas, enían que o gani-
za su conquis a. Pe o no se podía admi i á las
masas omanas en las co po aciones gen iles,
ni domina á las p ime as po medio de las se-

POR FEDERICO ENGELS

275
gundas. A la cabeza de los cue pos locales de la
adminis ación omana conse ados en g an
pa e , e a p eciso coloca un equi alen e del
Es ado omano,
y
es e equi alen e no podía se
sino o o Es ado. Así, pues, los ep esen an es
de la
gens
enían que ans o ma se en ep e-
sen an es del Es ado,
y
con suma apidez, bajo
la p esión de las ci cuns ancias. Pe o el ep e-
sen an e más di ec o del pueblo conquis ado
e a el je e mili a . La segu idad in e io y ex e-
io del e i o io conquis ado exigía que se
e o zase su pode . Rabia llegado el momen o de
ans o ma se el mando mili a en mona quía,
y
se ans o mó.
Veamos el impe io de los ancos. En á ha-
bía co espondido como p opiedad del pueblo á
los salios ic o iosos, no sólo los as os domi-
nios del Es ado omano, sino ambién odos los
demás inmensos e i o ios indi isos en las co-
munidades g andes
y
pequeñas , de localidad ó
de coma ca, p incipalmen e odas las ex ensísi-
mas supe icies pobladas de bosques. Lo p ime o
que hizo el ey anco, al con e i se de simple
je e mili a supe io en un e dade o p íncipe,
ué ans o ma esas p opiedades del pueblo en
dominios eales , oba las al pueblo
y
da las ó
concede las á las pe sonas de su séqui o. Es e
séqui o, o mado p imi i amen e po su gua dia
mili a pe sonal
y
po el es o de los o iciales
del ejé ci o , no a dó en e o za se, no sólo
con
276

ORIGEN DE
LA FAMILIA
omanos (es deci , galos omanizados) , cuyo
alen o de copian es , su educación, su conoci-
mien o en la lengua ulga omana y de la
lengua la ina esc i a (1) los hicie on muy p on o
se indispensables , sino ambién con escla os,
sie os
y
libe os de su co e,
y
en e los cuales
elegía sus a o i os. A oda es a pa ulea se les
dona on al p incipio muy á menudo lo es del
e i o io del pueblo; más a de se les concedie-
on, bajo la o ma de bene icios, o o gados la
mayo ia de las eces , en su o igen , po oda la
du ación de la ida del ey. Así se o mó la
base de una nobleza nue a á expensas del
pueblo.
Es o no bas aba. No había que.pensa en go-
be na la as a ex ensión del nue o eino con
los medios de la an igua cons i ución de la
gens;
aun admi iendo que el consejo de los je es no
hicie a mucho iempo que hubiese caído en des-
uso, no hab ía podido euni se
y
no a dó en
e se eemplazado po los que odeaban de con-
inuo al ey; se conse ó po pu a ó mula la
an igua asamblea del pueblo , pe o con i ién-
dose cada ez más en una simple eunión de los
je es in e io es del ejé ci o y de la nobleza na-
(1) La p ime a es el
se mo us icus ,
que con la la iniza-
ción de muchas aíces bá ba as ué minando el la ín clásico
y p oduciendo p ime o el la in bá ba o y el la in eclesiás-
ico, y después los idiomas nacionales neola inos. —(
NOTA
DEL TRADUCTOR.)
POR FEDERICO ENGELS

277
cien e. Los campesinos lib es
y
p opie a ios del
suelo, que e an la masa del pueblo anco, que-
da on exhaus os y a uinados po las e e nas
gue as ci iles
y
de conquis a (po es as úl i-
mas, sob e odo, bajo Ca lomagno) an comple-
amen e, como an año lo habían sido los campe-
sinos omanos en los pos e os iempos de la
República. Habiendo o mado p imi i amen e
ellos odo el ejé ci o
y
sido el núcleo de F an-
cia después de conquis a la, es aban an pob es
en los comienzos del siglo

que apenas podía
oma aún las a mas un homb e po cada cinco.
En luga del con ingen e de los campesinos li-
b es llamados á las ilas po el ey, su gió un
ejé ci o compues o de la chusma lacayil de la
nue a nobleza, en e la cual se encon aban
sie os del e uño, descendien es de aquellos
que en o o iempo no habían econocido nin-
gún seño sino el ey,
y
que en una época aún
más emo a no econocían seño ninguno, ni
siquie a un ey. Bajo los suceso es de Ca lo-
magno, comple a on la uina de los campesinos
ancos las gue as in es inas, la debilidad del
pode eal
y
las co espondien es usu paciones
de él po los g andes (á quienes inie on á
ag ega se los
condes
ins i uidos po Ca lomagno,
que aspi aban á hace he edi a ias sus uncio-
nes) ,
y
po úl imo, las incu siones de los no -
mandos. Cincuen a años después de la mue e
de Ca lomagno yacía el impe io de los an-
278

ORIGEN DE
LA FAMILIA
cos an incapaz de esis encia á los pies de los
no mandos, como cua o siglos an es el impe io
omano á los pies de los bá ba os.
Y no sólo había impo encia en el ex e io ,
sino en el o den , ó más bien en el deso den so-.
ojal in e io . Los campesinos lib es ancos es a-
ban educidos á una si uación análoga á la de
sus p edeceso es, los colonos omanos. A uina-
dos po las gue as
y
po los saqueos, habían
enido que coloca se bajo la p o ección de la
nue a nobleza ó de la Iglesia , siendo ha o débil
el pode eal pa a p o ege los pe o les e a p e-
ciso comp a ca a es a p o ección. Como en o o
iempo los campesinos galos, u ie on que as-
pasa la p opiedad de sus ie as poniéndolas en
cabeza del seño eudal, de quienes ol ían á
ecibi las á censo bajo o mas di e sas
y
a ia-
bles, pe o nunca de o o modo sino á cambio de
se icios
y
de gabelas ; educidos á es a o ma
de dependencia, pe die on poco á poco su libe -
ad indi idual ; y al cabo de pocas gene aciones,
la
mayo pa e de ellos e an ya sie os. La a-
pidez con que se e ec uó la uina de los campe-
sinos lib es nos la mani ies a el lib o ca as al
de la abadía de Sain -Ge main-des-P és , en
o os iempos p óxima
y
en los ac uales den o
de Pa ís. En los ex ensos e i o ios cul i ados
exis en es en. los al ededo es de esa abadía habi-
aban en onces, en iempo de Ca lomagno, 2.788
cabezas de amilia casi exclusi amen e ancos
POR FEDERICO ENGELS

279
con apellidos alemanes. De ellos, con ábanse
2.080 colonos, 220 escla os, ¡y nada más que
ocho ús icos lib es! La p ác ica decla ada im-
pía po el obispo Sal iano,
y
en i ud de la cual
el seño eudal se quedaba con el dominio emi-
nen e de las ie as del campesino
y
sólo pe mi-
ía á és e el usu uc o de ellas , empleábala ya
en onces de una mane a gene al la Iglesia con
los lab iegos. Las p es aciones pe sonales , que
iban gene alizándose cada ez más , habían e-
nido su modelo en las
anga ias
omanas ( aba-
jos o zados en p o del Es ado), como en las
p es aciones pe sonales impues as á los miem-
b os de las comunidades locales alemanas, pa a
cons ui puen es
y
caminos
y
pa a o os aba-
jos colec i os. Pa ece , pues , que la masa de la
población había uel o á su pun o de pa ida al
cabo de cua o siglos.
Pe o es o no p obaba sino dos cosas : en p i-
me luga , que el o den social
y
la dis ibución
de la p opiedad en el impe io omano agonizan-
e habían sido adecuados al g ado de p oducción
con empo ánea en la ag icul u a
y
la indus ia,
é ine i ables po consiguien e; en segundo luga ,
que, du an e los cua ocien os años pos e io es,
no habiendo enido ningún p og eso ni e oceso
esenciales el es ado de la p oducción , se habla
dis ibuido o a ez de la misma mane a la p o-
piedad
y
se habían c eado las mismas clases de
población. En los úl imos siglos del impe io o-

280

ORIGEN DE
LA FAMILIA
mano, la ciudad había pe dido su au o idad so-
b e el campo
y
no la había uel o á conquis a
en los p ime os siglos de la dominación alemana.
Es o supone un g ado de desa ollo in e io de
la ag icul u a
y
de la indus ia. Es a si uación
de conjun o p odujo po necesidad g andes p o-
pie a ios pode osos
y
pequeños lab ado es de-
pendien es. Las inmensas expe iencias hechas
po Ca lomagno con sus amosas haciendas im-
pe iales , desapa ecidas sin deja casi huellas,.
p ueban cuán imposible e a impone á semejan-
e sociedad la explo ación la i úndica omana
con escla os ,
y
á la ez el nue o cul i o en
g ande po medio de p es aciones pe sonales.
Sólo las con inua on los con en os ,
y
no podían
se p oduc i as más que pa a ellos; pe o los con-
en os e an asociaciones ano males basadas en
el celiba o; es cie o que podían ealiza cosa s
excepcionales , pe o po lo mismo enían que se-
gui siendo excepciones.
Y sin emba go, habíanse hecho p og esos du-
an e esos cua ocien os años. Si al expi a es os
cua o siglos encon amos casi las mismas clases
p incipales que al p incipio, el hecho es que los
homb es que o maban es as clases habían cam-
biado, desapa eciendo la an igua escla i ud , y
desapa eciendo ambién los mendigos lib es que
menosp eciaban el abajo como se il. En e
el colono omano
y
el nue o sie o había i ido
el lib e campesino anco. El « ecue do inú il
POR FEDERICO ENGELS
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281
y
la lucha ana> del impe io omano agonizan-
e es aban mue os
y
en e ados. Las clases so-
ciales del siglo ix se habían o mado , no en el
de umbamien o de una ci ilización que se ex-
ingue , sino en e los dolo es de pa o de o a
nue a. La nue a gene ación , lo mismo seño es
que sie os, e a una gene ación de homb es , si
se compa a con la de sus p edeceso es omanos.
Las elaciones en e pode osos p opie a ios e-
i o iales
y
los campesinos que se ían á és os,
elaciones que habían sido pa a los segundos la
o ma de uina ineludible del mundo an iguo,
ue on pa a los p ime os el pun o de pa ida de
un desa ollo nue o. Y además , po imp oduc-
i os que pa ezcan esos cua ocien os años, no
po eso habían dejado de p oduci un g an e-
sul ado, á sabe : las nacionalidades mode nas,
la e undición
y
la o ganización de la humani-
dad en la Eu opa occiden al pa a la his o ia u-
u a. Los ge manos habían e i i icado á la Eu-
opa, en e ec o,
y
po eso la disolución de los
Es ados del pe íodo ge mánico no ino á pa a
en el a asallamien o po no mandos
y
sa ace-
nos, sino á la e olución de los bene icios
y
de la
p o ección de un pode oso hacia el eudalismo;
y con un ac ecen amien o an in enso de la po-
blación , que dos siglos después pudie on sopo -
a se sin g an daño las ue es sang ías de las
c uzadas.
Pe o ¿cuál e a el mis e ioso so ilegio po el
282

ORIGEN DE
LA FAMILIA
cual as undie on los ge manos una ue za i al
nue a á la Eu opa agonizan e? ¿E a un pode
milag oso
é
inna o en la aza del pueblo alemán,
como nos cuen an nues os his o iado es pa io-
e os? De ninguna mane a. Los ge manos, sob e
odo en aquella época, e an una ibu a ia muy
a o ecida po la na u aleza
y
en plena i ali-
dad de desa ollo. Pe o no son sus cualidades
nacionales especí icas quienes eju enecie on á
Eu opa, sino sencillamen e... su ba ba ie , su
cons i ución
gen il.
Su capacidad
y
su alen ía pe sonales , su es-
pí i u de libe ad
y
su ins in o democ á ico, que
eía un asun o p opio en los negocios pliblicos,
en una palab a , odas las cualidades que los o-
manos habían pe dido
y
únicas capaces de o -
ma Es ados nue os con el ango del mundo
omano
y
de hace p oduci nacionalidades nue-
as, ¿qué e an sino los asgos ca ac e ís icos de
los bá ba os del es adio supe io de la ba ba ie,
los u os del égimen de la
gens?
Si me amo osea on la o ma an igua de la
monogamia, sua iza on la au o idad del hom-
b e en la amilia
y
die on á la muje una si ua-
ción más ele ada de la que nunca había cono-
cido el mundo clásico , ¿qué les hizo capaces de
eso sino su ba ba ie, sus hábi os de
gen iles,
he-
encia i a de los iempos del de echo ma e no?
Si (po lo menos en es de los p incipales
países, Alemania, el No e de F ancia
é
Ingla-
POR FEDERICO ENGEM

283
e a) sal a on una pa e del égimen de l
gens,
anspo ándola al Es ado eudal bajo la
o ma de comunidades locales, dando así á la
op imida clase de los campesinos , has a con la
más c uel se idumb e de la Edad Media, una
cohesión
y
una ue za de esis encia ales como
no las ienen la escla i ud an igua ni el p ole-
a iado mode no, ¿á qué se debe sino á su ba -
ba ie, á su sis ema exclusi amen e bá ba o de
colonización po amilias?
Y, po úl imo, si desa olla on y pudie on
hace exclusi a la o ma de se idumb e mi i-
gada que habían empleado ya en su país na al
y
que ué sus i uyendo cada ez más á la escla i ud
en el impe io omano; una o ma que, como
Fou ie ha sido el p ime o en e idencia lo,
«suminis a á los cul i ado es medios de manu-
misión
colec i a y p og esi a»,
supe ando así con
mucho á la escla i ud con la cual e a posible la
manumisión inmedia a
y
sin ansiciones del
indi iduo (la an igüedad no p esen a ningún
ejemplo de sup esión de la escla i ud po una
ebelión ic o iosa), al paso que los sie os de
la Edad Media llega on poco á poco á consegui
su emancipación como clase, ¿á qué se debe sino
á su ba ba ie, g acias á la cual no habían lle-
gado aún á una escla i ud comple a, ni á la an-
igua escla i ud del abajo, ni á la escla i ud
domés ica o ien al?
Toda la ue za y la animación i ales que los
290

ORIGEN DE LA FAMI LIA
in e io , apa eció en e ellos lo más a de en el
es a dio medio, como p ecu so de la ag icul u a.
El clima de las mese as u ánicas no pe mi e la
ida pas o il sin p o isiones de o aje pa a una
la ga
y
igu osa in e nada. Así, pues, e a una
condición allí necesa ia el cul i o p a ense
y
de
los g anos. Lo mismo sucede con las es epas del
no e del ma Neg o. Pe o si al p incipio se e-
colec ó el g ano pa a los ganados, no a dó en
llega á se ambién un alimen o pa a el hom-
b e. La ie a cul i ada con inuó siendo p opie-
dad de la ibu; en p ime luga de
la gens,
que
luego con iaba su explo ación á las comunidades
de amilias,
y
po úl imo, á los indi iduos. Po-
dían ene cie os de echos de ocupan es, pe o
de segu o que nada más.
En e los descub imien os indus iales de ese
es adio, hay dos impo an ísimos. El p ime o
es el ela , el segundo la undición de mine a-
les y el abajo de los me ales. El cob e, el es-
año
y
el b once, combinación de los dos, e an
con mucho los más impo an es; el b once sumi-
nis aba ins umen os de u ilidad
y
a mas de
gue a, pe o no podía sus i ui á los de pied a;
es o sólo le e a posible al hie o,
y
aún no se
sabia cómo ob ene lo. El o o
y
la pla a comen-
za on á emplea se en alhajas y ado nos, y de-
bían de habe alcanzado un alo subido con
elación al cob e
y
b once.
A.
co
nsecuencia del desa ollo de odos los
111

POR FEDERICO ENGELS

291
amos de la p oducción (ganade ía, ag icul u a,
o icios manuales), la ue za « abajo humano,
iba haciéndose capaz de c ea más p oduc os que
los necesa ios pa a su sos enimien o (1). Una
p oduc i idad mucho más g ande aumen ó al
mismo iempo la suma de abajo co idiano que
co espondía á cada miemb o de la
gens,
de la
comunidad domés ica ó de la amilia aislada.
Llegóse á ape ece consegui nue as ue zas de
abajo, y la gue a las suminis ó : los p isio-
ne os de gue a ue on ans o mados en escla-
os. Aumen ando la p oduc i idad del abajo,
y
po consiguien e la iqueza, ex endiéndose el
campo de la p oducción y dado el conjun o de
las condiciones his ó icas, la p ime a g an di i-
sión del abajo enía que ae consigo necesa-
iamen e la escla i ud. De la p ime a g an di-
isión social del abajo nació la p ime a g an
escisión de la sociedad en dos clases: seño es
y
escla os, explo ado es y explo ados.
Nada sabemos has a aho a ace ca de cuándo
y
cómo pasa on los ebaños de se p opiedad
común de la ibu ó de la
.
gens á se lo de los
je es de amilia aislados ; pe o , en lo esencial,
es o debió de acon ece du an e ese es adio. En
al momen o, con los ebaños y las demás ique-
zas nue as , hubo una e olución en la amilia.
(1) Es o es lo que Ma x llama plus alo
y
de lo cual se
ap o echan el me can ilismo y el capi alismo, según el cé-
leb e au o de
El Capi al.—(N.
DJUL
T.)
292

ORIGEN
DE
LA FAMILIA
El gana pa a come había sido siemp e asun o
del homb e ; los medios necesa ios pa a es o,
p oducidos po él, e an p opiedad suya. Los
ebaños cons i uían los nue os medios de gana ;
su domes icación al p incipio
y
su cus odia des-
pués , e an ob a del homb e. Po eso le pe e-
necían los ganados, así como las me cancías
y
los escla os que omaba á cambio del ganado.
Todo el bene icio que en onces dejaba la p oduc-
ción le co espondía al homb e; la muje gozaba
de
él,
pe o no enia ninguna pa icipación en su
p opiedad. El gue e o, el cazado «sal aje»,
hablase con en ado con ocupa en la casa el
segundo luga , después de la muje ; el pas o ,
«más dulce», eng iéndose con su iqueza, se
puso en el p ime luga y elegó al segundo á la
muje . Y ella no podía queja se. La di isión del
abajo en la amilia había sido la no ma pa a
dis ibui la p opiedad en e el homb e
y
la
muje ; con inuaba siendo la misma, y, sin em-
ba go, cambiaba aho a po comple o las elacio-
nes domés icas, únicamen e po que ue a de la
amilia había cambiado de aspec o la di isión del
abajo. La misma causa que había asegu ado á
la muje su an e io au o idad en la casa (su
empleo exclusi o en las labo es domés icas). ase-
gu aba aho a la p eponde ancia del homb e: el
abajo domés ico de la muje desapa ecía desde
en onces jun o al abajo p oduc i o del hom-
b e ; el segundo lo e a odo , y el p ime o un
POR
FEDERICO ENGELS

293
G
111
acceso io insigni ican e. Es o demues a que la
emancipación de la muje
y
su igualdad de
condición con el homb e, son
y
segui án siendo
imposibles mien as pe manezca excluída del
abajo p oduc i o social
y
con inada den o del
abajo p i ado domés ico. La emancipación de
la muje no es posible sino cuando és a puede
oma pa e en as a escala en la p oducción
social, y el abajo domés ico no la ocupa sino
un iempo insigni ican e. Y es a condición sólo
ha podido ealiza se en la g an indus ia mo-
de na, que no solamen e admi e el abajo de la
muje en as a escala, sino que has a lo exige
o malmen e,
y
iende á ans o ma cada ez
más el abajo domés ico p i ado en una indus-
ia pública.
La au o idad e ec i a del homb e en la casa
había hecho cae los pos e os obs áculos que se
oponían á su pode absolu o. Es e pode abso-
lu o se consolidó
y
se e e nizó con la caída del
de echo ma e no ; la in oducción del de echo
pa e no
y
el paso g adual del ma imonio sin-
diásmico á la monogamia. Pe o es o p odujo
ambién un as o no en el o den an iguo de la
gens;
la amilia pa icula llegó á se ue a po en-
cia y alzóse amenazado a en en e de la
gens.
El p og eso más inmedia o nos conduce al
es adio supe io de la ba ba ie , pe iodo en que
odos los pueblos cul os pasan sus iempos he oi-
cos : la edad de la espada, pe o ambién del a a-
294

ORIGEN DE LA FAMILIA
do
y
del hacha de hie o. Con la adquisición de
es e me al, el homb e se había hecho dueño de
la úl ima
y
más impo an e de las p ime as
ma e ias que ep esen a on en la his o ia un
papel e oluciona io; la úl ima... has a la pa a-
a (1). El hie o hizo posible la ag icul u a en
g andes supe icies, el descuaje de las más ex en-
sas coma cas sel á icas; dió al ob e o un ins u-
men o de una du eza y un ilo que ninguna pie-
d a
y
ningún o o me al podían esis i . Todo
es o acaeció poco á poco ; el p ime hie o e a
aún á menudo más blando que el b once. Así es
que el a ma de pied a no desapa eció sino con
suma len i ud ; no sólo en el can o de Hilde-
b and°, sino ambién en la ba alla de Has ings,
en 1066, apa ecen en el comba e las hachas de
pied a. Pe o el p og eso p osiguió desde en on-
ces sin discon inuidad , con in e upciones me-
nos ecuen es
y
de una mane a más ápida.
La ciudad, ence ando den o de su ecin o de
mu allas , o es
y
almenas de pied a , casas
ambién de pied a ó de lad illo , hízose la esi-
dencia cen al de la ibu ó de la con ede ación
de ibus ; p og eso conside able en la a qui ec-
u a, pe o ambién señal de pelig o
y
de necesi-
(1) No puede nega se el papel e oluciona io de la pól o-
a y demás explosi os como a mas, pues o que la p ime a
con ibuyó á ex ingui el eudalismo y los es an es son hoy
un a ma emenda de ei indicaciones sociales, cuyo alcance
u u o no sabemos. En e el hie o
y
la pa a a es á la pól o-
a.—(N.
DEL
T.)
POR FEDERICO ENGELS

295
dad de p o ección. Ac ecen óse la iqueza con-
apidez , pe o bajo la o ma de iqueza indi i-
dual ; el a e de eje , el abajo en me ales
los demás o icios, cada ez más especializados,
die on una a iedad
y
una pe ección c ecien e
á la p oducción; la ag icul u a suminis ó, ade-
más de g ano, legumb es y u as, á la ez que
acei e y ino , cuya p epa ación hablase ap en-
dido. Como un mismo indi iduo ya no podía
eje ci a se en un abajo an a iado , e ec uóse
la segunda g an di isión del abajo;
el o icio
manual se sepa ó de la ag icul u a. El cons an-
e c ecimien o de la p oducción , y con ella de
la p oduc i idad del abajo , aumen ó el alo
de la ue za « abajo humano » ; la escla i ud,
aún en es ado nacien e y espo ádico en el an e-
io es adio, llega á se en onces un elemen o
esencial del sis ema social ; los escla os dejan de
se simples auxilia es,
y
po docenas se les lle a
al abajo de los campos ó del alle . Al escindi -
se la p oducción en las dos amas p incipales (la
ag icul u a
y
los o icios manuales), nace la p o-
ducción di ec a pa a el cambio, la p oducción
me can ilis a,
y
con ella el come cio, no sólo en
el in e io y en las on e as de la ibu, sino
ambién po ma , aunque muy poco desa ollado
oda ía. Los me ales p eciosos comienzan á con-
e i se en la me cancía moneda, dominan e
y
uni e sal; sin emba go , no se acuñan aún , y
sólo se cambian al peso.

29G

ORIGEN DE LA FAMILIA
La di e encia en e icos y pob es se asien a
jun o á la o a en e lib es
y
escla os ; de la
nue a di isión del abajo esul a una nue a
escisión de la sociedad en clases. La desp opo -
ción de bienes de los je es de amilia indi idua-
les des uye las an iguas localidades comunis as
en odas pa es donde se habían man enido has a
en onces, y con ellas el abajo común de la ie-
a po cuen a de las colec i idades. El suelo cul i-
able se dis ibuye en e las amilias pa icula es;
al p incipio de un modo empo al ,
y
más a de
pa a siemp e; el paso á la p opiedad p i ada
comple a se ealiza poco á poco
y
pa alelamen-
e al ánsi o del ma imonio sindiásmico á la
monogamia. La amilia empieza á con e i se
en la unidad económica de la sociedad.
Haciéndose más densa la población, obliga á
c ea lazos más es echos den o
y
ue a. La
con ede ación de ibus consanguíneas llega á
se en odas pa es una necesidad; muy p on o
sucede lo mismo con su usión
y
con la eunión
de los e i o ios de ibus aisladas en e i o io
colec i o de la nación. El je e mili a del pueblo
( ex , basileus, hiudans)
llega á se un uncio-
na io indispensable
y
pe manen e. La asamblea
del pueblo c éase allí donde aún no exis ía. Je e
mili a , consejo
y
asamblea del pueblo son los
ep esen an es de la sociedad gen il que iende á
se una democ acia mili a ; po que en lo suce-
si o la gue a
y
la o ganización pa a la gue a
POR FEDERICO ENGELS

297
son unciones egula es de la ida del pueblo.
Las iquezas de los ecinos exci an la codicia de
los pueblos , pa a quienes la adquisición de las
iquezas es ya uno de los p ime os ines de la
ida. Son bá ba os : el saqueo les pa ece más á-
cil
y
has a más hon oso que la ganancia ob eni-
da con el abajo. La gue a, hecha en lo pasa-
do únicamen e pa a enga la usu pación ó con
el lin de ex ende un e i o io que ha llegado á
se insu icien e hácese aho a sin más p opósi o
que el saqueo y se con ie e en una indus ia
pe manen e. Po algo se alzan amenazado as las
mu allas al ededo de las ciudades nue amen e
o i icadas : en sus osos se ab e la umba de la
gens , y sus o es se le an an has a la ci iliza-
ción. Den o sucede lo mismo. Las gue as de
apiña aumen an el pode del je e mili a supe-
io , como el de los je es in e io es ; la elección
habi ual de sus suceso es en las mismas amilias,
sob e odo desde que se in oduce el de echo
pa e no , pasa poco á poco al es ado de he encia,
ole ada al p incipio , eclamada después , usu -
pada po úl imo ; con la cual se ponen los cimien-
os de la mona quía
y
de la nobleza he edi a ia.
Así se desp enden poco á poco de su aiz los ó -
ganos de la cons i ución
gen il
en el pueblo, en
la
gens,
la
a ia y
la ibu ,
y
se as o na la
cons i ución en e a.
De una o ganización de la ibu con obje o
del lib e o denamien o de sus p opios asun os,
298

ORIGEN DE LA FAMILIA
uécase la
gens
en una o ganización que se
p opone saquea
y
op imi á los ecinos ; y con
a eglo á es o, sus ó ganos dejan de se ins u-
men o de la olun ad del pueblo,
y
se con ie -
en en ó ganos independien es pa a domina y
op imi al pueblo. Pe o eso no hubie a sido po-
sible nunca, si el a án de iquezas no hubiese
di idido á los miemb os de la
gens
en icos y
pob es , « si la di e encia de bienes en el seno de
una misma
gens no hubiese ans o mado la uni-
dad de los in e eses en an agonismo de los gen-
iles» (Ma x) , y si la ex ensión de la escla i ud
no hubiese comenzado á hace conside a el he-
cho de gana se la ida po medio del abajo
como un ac o digno an sólo de un escla o y
mAs deshon oso que la apiña.
Henos ya en los umb ales de la ci ilización,
que se inicia po un nue o p og eso de la di i-
sión del abajo. En el es adio más in e io , los
homb es no p oducían sino di ec amen e pa a
sa is ace sus p opias necesidades; los pocos ac-
os de cambio que se e ec uaban e an aislados y
sólo enían po obje o lo supe luo allegado po
casualidad. En el es adio medio de la ba ba ie,
encon amos ya en los pueblos pas o es una
p opiedad en o ma de ganade ía, que, supues a
una impo ancia ela i a de los ebaños , sumi-
nis a con egula idad un exceden e de las ne-
cesidades pe sonales ; al mismo iempo encon-
amos una di isión del abajo en e los pueblos
POR FEDERICO ENGELS

299
pas o es y las ibus a asadas, sin ebaños;
y
de ahí dos g ados de p oducción di e en es y
si-
mul áneos
uno jun o á o o , y de ahí ambién
las condiciones pa a un cambio egula .
El es adio supe io de la ba ba ie nos p esen a
una di isión más g ande aún del abajo , en e
la ag icul u a y los o icios manuales;
y
de ahí la
p oducción cada ez más g ande de obje os a-
b icados di ec amen e pa a el cambio de p o-
duc os, y ele ación del cambio en e p oduc o-
es indi iduales á la ca ego ía de necesidad i-
al de la sociedad. La ci ilización consolida
y
aumen a odas es as di isiones del abajo ya
exis en es , sob e odo acen uando el an agonis-
mo en e la ciudad y el campo (lo cual pe mi e
á la ciudad domina económicamen e al campo,
como en lo an iguo , ó al campo op imi á la
ciudad como en la Edad Media) ,
y
añade una
e ce a di isión del abajo , p opia de ella
y
de
capi al impo ancia: c ea una clase que no se
ocupa de la p oducción sino únicamen e del
cambio de los p oduc os, los
me cade es.
Has a en onces, la p oducción sola e a quien
había de e minado la o mación de clases nue-
as ; las pe sonas que omaban pa e en ella se
di idían en di ec o es
y
ejecu o es,
y
has a en
p oduc o es en g ande y en pequeña escala.
Aho a apa ece po p ime a ez una clase que,
sin oma la meno pa e en la p oducción, sabe
conquis a su di ección gene al
y
a asalla
eco-
306

ORIGEN DE LA FAMILIA
pe mi iese la lucha de clases más que en el e-
eno económico , bajo una o ma sedicen e le-
gal. La
gens
había i ido. Fué des uida po 1 a
di isión del abajo, que escindió en clases á la
sociedad,
y
eemplazada po el Es ado.
Más a ás hemos es udiado una po una las
es o mas p incipales con que se alza el Es ado
sob e las uinas de la
gens.
A enas p esen a la
o ma más pu a, más clásica; en ella nace el Es-
ado di ec amen e
y
de una mane a p eponde-
an e de los an agonismos de clases que se des-
a ollan en el seno mismo de la sociedad gen il.
En Roma, aquella sociedad se con ie e en una
a is oc acia ce ada en medio de una plebe nu-
me osa, enida apa e, p i ada de de echos
y
llena de debe es; la ic o ia de la plebe des uye
la an igua cons i ución de la
gens é
ins i uye
sob e sus uinas el Es ado , donde no a dan en
con undi se la a is oc acia de
la gens y
la plebe.
Po úl imo, en e los ge manos encedo es del
impe io omano su ge di ec amen e el Es ado
de la conquis a de as os e i o ios ex anje os
que el égimen de la
gens
es impo en e pa a
domina . Pe o como á esa conquis a no se une
una lucha se ia con la an igua población, ni una
di isión más comple a del abajo; como el g ado

POR FEDERICO ENGELS

307
,
de desa ollo económico de los encidos
y
de los
encedo es casi es el mismo,
y,
po consiguien-
e, subsis e la an igua base económica de la so-
ciedad,
la gens
puede sos ene se á a és de la -
gos siglos , bajo una o ma e i o ial modi ica-
da, en la cons i ución de la
ma ca, y
has a
eju enece se du an e cie o iempo, bajo una
o ma amino ada, en las casas nobles y pa i-
cias pos e io es
y
has a en las amilias campe-
sinas como en e los di hma sos (1).
Así, pues, el Es ado no es de ningún modo un
pode ex e io men e impues o á la sociedad;
ampoco es la ealización de la idea mo al , «ni
la
imagen
y
la ealización de la azón», como
lo
p e ende Hegel. Es más bien un p oduc o de
la sociedad cuando llega á un g ado de desa o-
lo de e minado ; es la con esión de que esa so-
ciedad se pone en una i emediable con adic-
ción consigo misma,
y
es á di idida po an ago-
nismos i econciliables, que es impo en e pa a
'conju a . Pe o á in de que las clases an agonis-
as, de opues os in e eses económicos, no se
consuman á sí mismas
y
á la sociedad con luchas
es é iles, hácese necesa io un pode que domine
os ensiblemen e á la sociedad
y
se enca gue de
di imi el con lic o ó man ene lo den o de los
(1) El p ime his o iado que se ha o mado una idea po
lo menos
ap oximada ace ca de la na u aleza de la
gens,
es
Niebuh . La debe (así como ambién los e o es acep ados al
mismo iempo po él) al conocimien o que enia de las ami-
lias di hmá sicas.
ORIGEN DE LA FAMILIA
/08
Ini es del <o den». Y ese pode , nacido de la.
sociedad, pe o que se pone po encima de ella
y
se le hace cada
ez
más ex año , es el Es ado.
F en e á la an igua o ganización de la
gens,
el Es ado se ca ac e iza en p ime é mino po
la dis ibución de los indi iduos que lo compo-
nen,
según, el e i o io.
Las an iguas asociacio-
nes, cons i uidas y sos enidas po los ínculos de
la sang e, según lo hemos is o , habían llegado
á se insu icien os en g an pa e , po que supo-
nian la unión de los asociados con un e i o io
de e minado, lo cual había dejado de sucede
desde la go iempo a ás. El e i o io no se ha-
bía mo ido, pe o los homb es sí. Tomáse como
pun o de pa ida la di isión e i o ial , y se
dejó á los ciudadanos eje ci a sus de echos y
sus debe es donde se hubiesen es ablecido , sin
ocupa se de la
gens
ni de la ibu. Es a o gani-
zación de los súbdi os del Es ado con o me á su
dis ibución local es común á odos los Es a-
dos. Po eso nos pa ece na u al; pe o en an e-
io es capí ulos hemos is o cuán po iadas
y
la gas luchas ue on menes e has a que en
A enas
y
en Roma pudo sus i ui á la an igua
o ganización po azas.
El segundo pun o es la ins i ución de una
ue za pública,
que ya no es el pueblo a mado.
Es a ue za pública pa icula es necesa ia, po -
que desde la escisión en clases se ha hecho im-
posible una o ganización a mada, nacida espon-
é[
ij
POR FEDERICO ENGELS

309
áneamen e de la población. Los escla os am-
bién o man pa e de la población ; los 90.000
ciudadanos de A enas no o man más que una
clase p i ilegiada , en e á los 365.000 escla os.
El pueblo en a mas de la democ acia a eniense
e a una ue za pública a is oc á ica con a los
escla os, á quienes man enía sumisos; mas, pa a
ene á aya á los ciudadanos , hízose necesa ia
una ue za pública policíaca , como hemos dicho
más a ás. Es a ue za pública exis e en odo
Es ado ;
y
no sólo consis e en homb es con a -
mas, sino ambién en acceso ios ma e iales, p i-
siones
y
ibunales de jus icia de odas especies,
de los cuales no supo
la
gens
ni una palab a.
Puede se muy poco impo an e, ó has a casi
nula, en las sociedades donde aún no se han des-
a ollado los an agonismos de clases
y
en e i-
o ios lejanos , como sucede en cie os luga es y
épocas en los Es ados Unidos de Amé ica. Pe o
se e ue za á medida que los an agonismos de
clase se hacen más in ensos en el seno del Es a-
do, y con o me los Es ados ecinos se an ha-
ciendo más pode osos
y
más poblados; y si no,
examínese nues a Eu opa ac ual, donde la lu-
cha de las clases jun amen e con las conquis as,
han hecho ele a se la ue za pública á una al u-
a al que amenaza abso be á la sociedad en e-
a
y
aun al Es ado mismo.
Pa a sos ene en pie esa ue za pública, se ne-
cesi an con ibuciones po pa e de los ciudada-
310

ORIGEN DE LA FAMILIA
nos del Es ado : los impues os. La
gens
no los.
conoció nunca, ni poco ni mucho. Noso os po-
demos habla hoy ace ca de ellos con conoci-
mien o pleno. Con los p og esos de la ci iliza-
ción , á su ez llegan á se insu icien es esos im-
pues os ; el Es ado gi a le as de cambio con a
el po eni , hace emp és i os , con ae
deudas de
Es ado.
También de es o puede habla con co-
cimien o de causa la ieja Eu opa.
Dueños de la ue za pública
y
del de echo de
ecauda los impues os , ya enemos á los un-
ciona ios, manda a ios de la sociedad , sob e-
pues os á ella.
El ibu o de espe o que se pagaba lib e y
espon áneamen e á los in es idos con el pode
en la
gens,
ya no les bas a (suponiendo que lo
hubiesen podido ob ene ) ; p o is os de un pode
que se ha hecho ex año á la sociedad, necesi an.
hace se espe a po medio de las leyes de ex-
cepción, me ced á las cuales gozan de una san-
idad
y
de una in iolabilidad pa icula es. El
más uin polizon e del Es ado ci ilizado iene
más «au o idad que odos los in es idos con el
pode en la
gens
eunidos ; pe o el p íncipe más
pode oso, el más g ande homb e polí ico ó gue-
e o de la ci ilización , puede en idia al meno
je e
gen il
el espe o espon áneo
y uni e sal qua
se le p o esa. El uno se mue e den o de la so-
ciedad; el o o p e ende ep esen a algo ex e-
io
y
supe io á ella.
POR FEDERICO ENGELS
311
Habiendo nacido el Es ado de la necesidad de ,
e ena los an agonismos de clases, pe o na-
ciendo ambién en el seno del con lic o de esas
clases, como egla gene al es el Es ado una ue -
za de la clase más pode osa , de la que impe a
económicamen e, y que po medio del Es ado se
hace ambién clase p eponde an e desde el pun-
o de is a
polí ico, y
c ea de ese modo nue os
medios de pos e ga
y
explo a á la clase op i-
mida. Así es que el Es ado an iguo e a, an e
odo , el Es ado de los poseedo es de escla os
pa a ene á és os bajo el yugo; lo mismo que
el Es ado eudal ué el ó gano de la nobleza pa a
suje a á los campesinos, sie os ó asallos;
y
como el Es ado ep esen a i o de hoy es el ins-
umen o de la explo ación de los asala iados
po el capi al. Sin emba go, po excepción hay
pe iodos en que las clases en lucha es án an bien
equilib adas, que el pode del Es ado, como me-
diado apa en e , adquie e cie a independencia
momen ánea espec o á una
y
o a. En es e caso
se halla la mona quía absolu a de los siglos x i
y
x iu, que man enía á ni el la balanza en e
la nobleza
y
el es ado llano ;
y
en es e caso es-
u ie on el bonapa ismo del p ime o,
y
sob e
odo el del segundo impe io ancés, aliéndose
de los p ole a ios con a la clase media,
y
de
és a con a aquéllos. La más ecien e p oducción
de es a especie, donde di ec o es
y
op imidos
hacen una igu a an cómica unos como o os,

312

ORIGEN DE LA FAMILIA
es el nue o impe io alemán de la nación bis-
ma ckiana , donde se con apesa á capi alis as
y
abajado es unos con o os,
y
se les saca el jugo
sin dis inción en p o echo de los hidalgue es
aguiluchos p usianos.
En la mayo pa e de los Es ados his ó icos, los
de echos concedidos á los ciudadanos g adúanse
con a eglo á su o una;
y
con eso se decla a
exp esamen e que el Es ado es un o ganismo
pa a p o ege á la clase que posee con a la des-
poseída. Así sucedía ya en A enas
y
en Roma,
donde la clasi icación e a po la cuan ía de los
bienes de o una. Lo mismo sucede en el Es ado
eudal de la Edad Media, donde el pode polí i-
co se dis ibuyó según la p opiedad e i o ial.
Y aún acon ece lo mismo con el censo elec o al
de los Es ados ep esen a i os mode nos. Sin
emba go , no es esencial es e econocimien o
polí ico de la di e encia de o unas. Po el
con a io , deno a un g ado in e io en el des-
a ollo del Es ado. La o ma más ele ada del
Es ado , la epública democ á ica , que en nues-
as condiciones sociales mode nas se a ha-
ciendo cada ez más una necesidad ineludible,
y es la o ma de Es ado única bajo la cual puede
da se la ba alla de ini i a en e el p ole a iado
y la bu guesía , la epública democ á ica no e-
conoce o icialmen e di e encias de o una.
La iqueza eje ce en ella su. in luencia de un
modo indi ec o, pe o po lo mismo más segu o,
POR FEDERICO ENGEL8

313
po una pa e bajo la o ma de co upción di-
ec a de los unciona ios (de lo cual es Amé ica
un modelo clásico ) ,
y,
po o a pa e, bajo la
o ma de alianza en e el gobie no
y
la Bolsa.
Es a alianza se ealiza con an a mayo
acili-
dad,
cuan o más c ecen las deudas del Es ado
y
más an concen ando en sus manos las socie-
dades po acciones, no sólo los anspo es, sino
ambién la p oducción misma, y encuen an su
pun o de apoyo en la Bolsa. Fue a de Amé ica,
la nue a República ancesa es un pasmoso
ejemplo de ello,
y
la hon ado a
y
pequeña Suiza
ambién lo es en es e o den de ideas. Pe o que
no sea necesa ia la epública democ á ica pa a
esa unión a e nal en e la bolsa y el gobie no,
apa e de Ingla e a, lo p ueba el nue o impe-
io alemán, donde no puede deci se á quién ha
ele ado más a iba el su agio uni e sal, si á
Bisma ck ó á Bleich o
g
de . Y, po úl imo , la
clase posiden e impe a de un modo di ec o po
medio del su agio uni e sal. Mien as an o
que la clase op imida (en nues o caso el p ole-
a iado), no es é madu a pa a libe a se ella
misma , odo ese iempo econoce á el o den
social de hoy como el único posible ,
y
o ma á
la cola, la ex ema izquie da de la clase capi a-
lis a. Pe o á medida que se a haciendo capaz
de emancipa se ella misma, se cons i uye como
un pa ido dis in o, elige su p opios ep esen-
an es
y
no los de los capi alis as. El su agio
314

ORIGEN DE LA FAMILIA
uni e sal da de es a sue e la medida de la ma-
du ez de la clase de los abajado es. No puede
hace ni ha á nunca más den o del Es ado ac-
ual, pe o es bas an e. El día en que el e mó-
me o del su agio uni e sal ma que pa a los
abajado es el pun o de ebullición, sab án, lo
mismo que los capi alis as, á qué pun o han
llegado (1).
Así, pues, el Es ado no exis e desde oda la
e e nidad. Hubo sociedades que se pasa on sin
él, que no u ie on ninguna noción del Es ado
y
de la au o idad del Es ado. En cie o g ado
del desa ollo económico, necesa iamen e unido
á la escisión de la sociedad de clases, es a esci-
sión hizo del Es ado una necesidad. Aho a nos
ap oximamos á paso de gigan e á un g ado de
desa ollo de la p oducción en que, no sólo ha
dejado de se una necesidad la exis encia de es as
clases, sino que ha llegado á se un obs áculo
posi i o pa a la p oducción. Las clases desapa-
ece án an a almen e como su gie on. La so-
ciedad , que o ganiza a de nue o la p oducción
sob e las bases de una asociación lib e
é
iguali-
a ia de los p oduc o es, anspo a á oda la
máquina del Es ado allí donde desde en onces le
co esponde ene su pues o: al museo de an i-
( )
Lo acon ecido es e mismo año con el ampan ojo del
su agio uni e sal en Bélgica, escamo eándoselo al pa ido
ob e o cuando él e a el emido po en onces, demues a que
es una inocen ada de Engels es o que dice.--(N.
DEL
T.)
POR FEDERICO ENCIMAS

315
güedades, jun o al o no de hila
y
jun o al
hacha de b once.
Po odo lo que hemos dicho, la ci ilización
es, pues, el g ado de e olución de la sociedad
en que la di isión del abajo, el cambio en e
indi iduos que de ella se deduce, y la p oduc-
ción me can ilis a que aba ca ambos hechos, al-
canzan su pleno desa ollo
y
uel en de a iba
abajo oda la sociedad an e io .
En odos los g ados in e io es de la sociedad,
la p oducción e a esencialmen e en común ; así
como el consumo se e ec uaba bajo un égimen
de epa o di ec o de los p oduc os en el seno
de pequeñas ó g andes colec i idades comunis-
as. Esa comunidad de p oducción se ealizaba
den o de los más es echos lími es , pe o aía
consigo á a o de los p oduc o es el dominio
del p oceso de su p oducción
y
de su p oduc o.
Saben qué llega á se del p oduc o: lo consumen
y
no sale de sus manos. Y mien as la p oduc-
ción se e ec úa sob e es a base, no puede eje ce
au o idad sob e los p oduc o es, ni hace su gi
en e á ellos el espec o de ue zas ex añas,
cual sucede egula
é
ine i ablemen e en la
ci ilización.
Pe o en es e modo de p oduci se in oduce
)(1
322

ORIGEN DE LA FAMILIA
s e iden i ica aquélla. Cuan o más p og esa la
ci ilización más obligada se c ee á cub i con el
man o de la ca idad los males que ha engend ado
a almen e, á palia los ó á desap oba los.
En
una palab a , in oduce una hipoc esía con en-
cional que no conocían las p imi i as o mas de
la sociedad ni aun los p ime os g ados de la ci-
ilización, y que á la pos e llega á p e ende
que la explo ación de la clase op imida la eje ce
la clase explo ado a únicamen e en bene icio de
la clase explo ada;
y
que si es a úl ima no lo
econoce así y
has a se mues a ebelde, es o
cons i uye po su pa e la más neg a ing a i ud
hacia sus bienhecho es, los miemb os de la clase
explo ado a (1).
Y. pa a conclui , éase el juicio que ace ca
de la ci ilización emi e Mo gan
(Ancien Socie y,
pág. 552) :
«Desde
el comienzo de la ci ilización ha lle-
gado á se an eno me el ac ecen amien o de la
iqueza, an di e sas sus o mas, an ex ensa su
(1) Tu e in enciones de ale me de la b illan e c i ica de
la ci ilización que se encuen a espa cida en las ob as de
Ca los Fou ie , pa a compa a la con la de Mo gan y con la
mia p opia. Po desg acia, no he enido iempo pa a eso.
Ha é no a sencillamen e que Fou ie conside aba ya la mo-
nogamia y la p opiedad e i o ial como las ins i uciones ca-
ac e ís icas de la ci ilización, á la cual llama una gue a
de los icos con a los pob es. También se encuen a ya en
él es a idea p o unda; que en odas las sociedades de ec uo-
'sas
.
y llenas de an agonismos, las « amilias incohe en es' son
las unidades económicas:

POR FEDERICO EITGELS

328
aplicación
y
an hábil su adminis ación en be-
ne icio de los p opie a ios , que esa iqueza se ha
cons i uido en e al pueblo en
un, pode que le
es imposible desenma aña . El espí i u humano
se encuen a desconce ado
y
a óni o an e su p o-
pia c eación.
Pe o, sin emba go, iempo llega á
en que la azón humana sea su icien e ue e pa a
domina á la iqueza , en que ije las elaciones
del Es ado con la p opiedad á quien és e p o ege,
lo mismo que los limi es de los de echos de
los
p opie a ios.
»Los in e eses de la sociedad son supe io es
y
an e io es en absolu o á los in e eses indi idua-
les,
y
unos
y
o os deben conce a se en una e-
lación jus a
y
a mónica. La simple caza de la
o una no es el des ino inal de la humanidad,
á lo menos si el p og eso con inúa siendo la ley
del po eni como ha sido la del pasado. El
iempo anscu ido desde el ad enimien o de
la ci ilización no es más que una acción ín ima
de la exis encia pasada de la humanidad , una
acción ín ima del iempo u u o que aún
le
queda po delan e. La disolución de la sociedad
se ye gue amenazado a an e noso os ,
como
e
é mino
de una ca e a his ó ica, cuya me a es
la
o una , po que semejan e ca e a encie a
los
elemen os de su p opia uina. La democ acia en
la adminis ación, la a e nidad en la
sociedad,
la
igualdad de de echos
y
la ins ucción gene-
al, inaugu a án la p óxima e apa supe io del
324

ORIG Il DB
LA FAMILIA
la sociedad, á la cual ienden cons an emen e la
expe iencia, la ciencia
y
la azón. Se á una e-
di i iscencia de la libe ad, igualdad
y
a e ni-
dad de las an iguas
gen es,
pe o bajo una o ma
supe io .
FIN
±i TuDi
am
Págs.
PRÓLOGOS DEL
AUTOR.
—I pa a la p ime a edición,
1884

5
IL—Pa a la cua a edición, 1891

11
I.—Es udios p ehis ó icos de cul u a

39
I.—Es ado sal aje.

40
1I.—Ba ba ie

43
1I.—La amilia.

III.—La «gens» i oquesa

149
IV.—La «gens» g iega.

177
V.—Génesis del Es ado a eniense

195
VI. —La «gens» y el Es ado en Roma

217
VII.—La gens» en e los cel as y los ge manos..

237
VIII.—La o mación del Es ado de los ge manos

263
IX.—Ba ba ie
y
ci ilización

285
0
Ell1auel
1110
*done
ole au
),Ils
8 U
á c.i
LA. ESPAÑA MODERNA
REVISTA DE ESPAÑA
AÑO VI
Es a publicación e á la luz el día 1.° de cada mes, esc i a po los mejo-
es publicis as españoles. El S . Menéndez
y
Pelayo, se ha enca gado de la
Re is a C í ica
y
el S . Echega ay,
, de las Cues iones Cien í icas.
R HVISTA
INTERNACIONAL
Es a nue a publicación e á la luz el 15 de cada mes, á pa i del año 1894.
El obje o que nos p oponemos al publica la es da á conoce , en co ec as
aducciones cas ellanas, las ob as más no ables que p oduzca el ingenio hu-
mano de ambos mundos. Las no elas de mayo in e és que ayan apa ecien-
do, los, es udios de c í ica, de iloso ía , de ju isp udencia, de bellas a es,
his o ia, ciencia, e c., e án la luz en es a publicación.
CONDICIONES DE SUSCRICION
lo mismo pa a
La Espa a
Mode na
que pa a la
Re is a In e nacional
Cada núme o o ma á un g ueso olumen que con enga an a can idad de
lec u a como cua o omos de los que en. F ancia suelen ende se á 3,50
ancos.
P ecios: En España, seis meses,
diez y sie e pese as;
un año, ein a
pese -
as.—En las demás naciones eu opeas y ame icanas,
y
en las posesiones espa-
ñolas, un año,
cua en a ancos,
en iando el impo e á es a Adminis ación en
le as sob e Mad id, Pa ís
y
Lond es.—Todas las susc iciones deben pa i de
Ene o de cada año. A los que se susc iban después se les en ega án los núme os
a asados.—Se susc ibe en la Cues a de San o Domingo, 16, p incipal, Mad id
Di ec o : 1. LÁZARO
_ -
Es udios de higiene gene al,
po Hi sch, S ok is,
Koch, Wü zbu g,
3
pese as.
No elas y cap ichos ,
po a ios au o es,
3
pese as.
¿Académicas? 1
pese a.
Cu i a Albo noz al P. Coloma ,
1 pese a,

1/1
V
01
101
C>E31
=
2
1
1. S DIE 1:21]Ml= 3ECI-14::)
111' h
De echo adminis a i o,
po Meye , 5 pese as.
De echo adminis a i o,
2.* ., po Posada, 5 pese as.
La
Pena de mue e,
po Ca ne ale, 3 pese as.
El Visi ado del p eso,
po C. A enal , 3 pese as.
El
De echo de g acia,
po
C. A enal, 3 pese as.
El Deli o colec i o ,
po C. A enal, 1,50 pese as. a
I
El Duelo y el deli o polí ico,
po Ta de, 3 pese as.

',
La
C iminalidad compa ada,
po Ta de, 3 pese as.
Las T ans o maciones del De echo,
po Ta de, 6 pese as.
La Nue a Ciencia Ju ídica,
dos g andes olúmenes, 15 pese as.
La C iminología,
po R. Ga o alo, 10 pese as.
Las Víc imas del deli o,
po Ga o alo, 4 pese as.
La Génesis y la e olución del De echo ci il,
po D'Aguanno, 15 pese as.
La
Jus icia,
po Spence , 9 pese as.
La Mo al,
po Spence , 7 pese as.
La Bene icencia
Ins i uciones
,
po
eclesiás icas,
Spence
, 7
po
pese as.
Spence , 6 pese as.
Las
De echo in e nacional público ,
po el B de Neumann, 6 pese as.
De echo in e nacional p i ado ,
po Asse y Ri ie , 6 pese as.
La
Casa de los mue os
(La
cá cel), po Dos oyusky, 3 pese as.
La No ela del p esidio,
po Dos oyusky, 3 pese as.
Es udios ju ídicos,
(dos omos), po Macaulay,
6
pese as.
An opología c iminal,
po Fe y, 3 pese as.
An opología y psiquia ía,
po Lomb oso, 3 pese as.
El
Suicidio y la ci ilización,
po Ca o, 3 pese as.
El Hipno ismo,
po Lomb oso,
3
pese as.
Nue os es udios de An opología c iminal, po Fe y, 3 pese as.
Aplicaciones judiciales y médicas do la An opología c iminal,
po
Lomb oso, 3 pese as.
Es udios penales y sociales,
po Ta de, 3 pese as.
De echo penal,
po A. Me kel.
De echo polí ico ilosó ico,
po Luís Gumplowicz.
T a ado de las p uebas,
po F ancisco Ricci.

1 .1;Q;q,
O igen de la amilia, de la p opiedad p i ada y del Es ado,
po
Fede i--
CO
Engels,
3
pese as.

i,
-4/1
4
1.- o
-La Eea
1-411 Jiid
.la Te
pie
-Jlis
,La
col
COLECCIÓN DE LIBROS ESCOGIDOS, Á TRES PESETAS TOMO
.-La Sona a de
K eu ze ,
po Tols oy.
2.
-El Cabecilla,
po Ba bey d'Au e illy.
3.
-Ma ido
y
muje ,
po Tols oy.
4.-Recue dos de
mi
ida,
po Wagne .
5 .-Dos gene aciones,
po Tols oy.
6,
-Que ida ,
po Goncou .
7.-El
Aho cado,
po Tols oy.
8 . -Humo, po Tu guene .
9.-Las Veladas de Médan ,
po Zola.
10.-El P íncipe Nekhli,
po Tols oy.
11.
-Rena a Maupe in,
po Goncou .
12.
-El Dandismo,
po Ba bey d'Au e illy.
13
y
14.-Jack, po Daude .
15.-En
el Cáucaso,
po Tols oy.
H.-Nido
de hidalgos,
po Tu guene .
17.-Es udios li e a ios,
po Zola.
18 .
-Miss Ro el,
po Che buliez.
19.-Mi
in ancia
y
mi ju en ud,
po Renán.
20.-La Mue e, po Tols oy.
21.
-Ge ninia Lace eux ,
po Goncou .
22.-La
E angelis a,
po Daude .
23.-La
No ela expe imen al,
po
Zola.
24.-Un co azón
sencillo,
po Flaube .
25.-El
Judío,
po Tu guene .
26.- La
Tema de J. Tozudo,
po Che buliez.
27 .-Mis memo ias ,
po S ua Mill.
28 y
29.-Es udios ju ídicos,
po Macaulay.
30.-Mis odios,
po Zola.
31
.-La Casa de los mue os,
po Dos oyuski.
3
3
2.-Nue-,:
.
os
es udios li e a ios,
po Zola.
33.-La
no ela del p esidio,
po Dos oyuski.
34. -El
Si io de Sebas opol,
po Tols oy.
35
.-Es udíos c í icos,
po Zola.
36 y
37.-His o ia de Amé ica,
po Campe.
38.-El
Si io de Pa ís,
po Daude .
39.-Pinzón, po Asensio.
40.-Amo es ágiles,
po Che buliez.
41.-Memo ias
de Heine.
42.
-An opología c iminal,
po Fe i.
43.-Casa
de muñeca,
po Ibsen.
44.-La
Elisa,
po E. Goncou .
45.
-An opología psiquia ía,
po Lomb oso
46.-No elas del lunes,
po Daude .
47.-El

Lea de la Es epa,
po Tu guene .
48.-Los
Cosacos,
po Tols oy.
49.
-T es muje es,
po Sain e-Beu e.
50 y
51.--El Na u alismo en el ea o,
po Zola.
52.-I án
el Imbécil,
po Tols oy.
53.-Apa ecidos y Hedda Gable ,
po Ibsen.
54.-Eugenia
G ande ,
po Balzac.
55.
-Ramille e de cuen os,
po a ios au o es.
56
y 57.
-Memo ias in imas,
po Renán.
58.-El
Pesimismo en el siglo XIX ,
po Ca o
59 .-Ca las de
mi
Molino,
po Daude .
60.-Un
Desespe ado,
po Tu guene .
61. -La
Faus in ,
po Goncou .
62.-Papá
Go io ,
po Balzac.
63.-El can o del cisne,
po Tols oy.
64.-Un
idilio,
po Coppée.
65 .-El suicidio
y
la c ilizacidn,
po Ca o.
66.-Filoso ía del A e,
po Taine.
67 y 68.-Los
No elis as na u alis as,
po Zola.
69.-Te nezas
y
lo es.-A
yes
del alma
bulas,
po Ca npoamo ( omo de sus ob as
comple as).
70.-Salones céleb es,
po So ía Gay.
71.-El
camino de la ida,
po Tols oy.
72.-El Hipno ismo,
po Lomb o
so.
73.
-Nue os es udios de an opología,
de Fe i
74.-La
pin u a en los Paises Bajos,
po
Taine.
75.-Place es iciosos,
po Tols oy.
76.-U sula Mi oue ,
po Balzac.
77 .-El dine o
y
el abajo,
po Tols oy
78.-Es udios escogidos,
po Schopenhaue .
79 .-Dolo as, can a es
y
humo adas,
po
C.Im-
poamo
( omo ii de sus ob as comple a•: .
80.-P ime amo ,
po Tu guene .
81.-El abajo,
po Tols oy.
82.-Teso o de Cuen os,
po a ios au o es.
83.-Aplicaciones judiciales,
po Lomb oso.
84.-La
pe la neg a,
po V. Sa dou.
85
.-Mi con esión,
po Tols oy.
86
y 87.-El doc o Pascual,
po E. Zola.
88.-La
Conquis a del pan,
po K opo kin.
89.-Aguas p ima e ales,
po Tu guene .
90.-Los
hamb ien os, po Tols oy.
91.-Paula
Me e, po Che buliez.
92.-Ob as
comple a
s

de Augus o Fe án.
93.-Me a Holdenis,
po Che buliez.
94.-¿Qué
hace ?
po Tols oy.
95.-Lo
que debe hace se,
po Tols oy.
96.-El
a e en G ecia,
po Taine.
97.-Bajo
las bombas p usianas,
po Gau ikq•.
98.-Deme io Rudin,
po Tu guene
99.-La
ida dichosa,
po John Lubbok
100.-Ta ia in en
los Alpes,
po Daude .
101
-El ideal en el a e,
po Taine.
102.-Cos umb es li e a ias,
po Ca o.
103.-Viaje á
I alia, Nápoles,
po Taine.
104 y
105.-Viaje á I alia, Roma,
po Taine.
106.-Viaje
á I alia, Flo encia,
po Taine.
107.-Viaje á I alia, Venecia,
po Taine.
i08.-Viaje á
I alia, Milán,
po Taine.
109.-Es udios penales
y
sociales,
po Ta de.
110.-Venga
n:a
de una muje ,
po Au e illy.
111.-Césa
Bí o eau,
po Balzac.
112.-La Quieb a
de Césa Bi o eau,
po
Balzac.
113.-Mi
In ancia,
po Tols oy.
114.-Mi
Ju en ud,
po Tols oy.
115.-La
C í ica en la ac ualidad,
po Ma eo
A nold.
PERSONAJES ILUSTRES
1.—Jo ge Sand,
po Zola, una pese a.
2.—Vie o
Hugo ,
po ídem, una pese a.
3.—Balzac ,
po íd. , una pese a.
4.—Al onso Daude ,
po íd., una pese a.
5.—Sa dou,
po íd. , una pese a.
6.—Dun as (hijo), po id., una pese a.
7.—G. Flaube ,
po íd., una pese a.
8.--Cha eaub iand, po íd., una pese a.
9.—Goncou ,
po ídem, una pese a.
10.—Musse ,
po íd., una pese a.
11.—E1
P.
Co/oma, po E. P. Bazán, dos.
12.—Nuñez
de
A ce,
po M. M. Pelayo, una
13.—Ven u a de la Vega ,
po J. Vale a, íd.
14.—Teó ilo Gau ie ,
po Zola, una pese a.
15.—J.
E. Ha zenbusch,
po A. F. Gue a, íd.
H.—Cáno as, po Campoamo , íd.
17.—Ala cón,
po E. P. Bazán, íd.
18.—Zo ilia, po
I.
Fe nández Fló ez, id.
19.—S hendal ,
po Zola, una pese a.
20.—M.
de la Rosa,
po M. M. y Pelayo, íd.
21.—Ayala ,
po J. O. Picón, id.
22.—Tamayo, po F. Fe nández Fló ez, íd.
23.—T ueba ,
po R. Bece o de Bengoa, íd.
24.—Lo d
Macaulay,
po Glads one, íd.
25.—Sain e Beu e,
po Zola, una pese a.
26.—Concepción A enal,
po Ped o Do ado, íd.
27.—Reine,
po T. Gau ie , íd.
28.—Ibsen,
po
L.
Pasa ge, íd.
29.—Taine, po Bou ge , 50 cén s.
30.---B e ón, po el M. de Molins, una pese a.
31.—Campoamo ,
, po E. Pa do Bazán, id.
32.—Fe nán-Caballe o,
po José M.
Asensio.
33.—Emilio Zola,
po Maupassan y Alexis.
34.—Mou on
(Me inos),
po G. Be ge e .
NOVELAS Y CAPRICHOS
P ecioso lib o que con iene los siguien es
ARTÍCULOS
Sopas de ajo (cuen o), po el
Doc o Thebussem.—E1
colla de pe las
(cua-
d o á abe), po
Manuel del Palacio.—Vi udes
p emiadas (no ela), po
J.
Oc-
a io Picón.—El
pe iodo de la ilusión (poema), po
Ramón de Campoamo .—E1
mechón blanco (cuen o) , po
Emilia Pa do Bazán.—Tisis
poé ica (leyenda),
po JoséZo illa.—Chucho (agua ue e), po
A. Palacio Vaidés.—La
isa del
payaso (cuen o), po
Emilio Fe a i.—EI
no ena io de ánimas (cuen o),
po
Na ciso
0//e .—Placidez (cuen o) po
Eugenio Sellés.—La
condesa de Palen-
zuela (cuen o), po
An onio
de Valbuena.
Con iene más
de 200
g abados,
y
es el lib o más boni o é in e esan e que
ha is o la luz en España.
P ecio:
T es pese as.
EL DOCTOR PASCUAL
POR
1V1
11.J
I O ZOCA
P eciosa edición muy bien aducida. Dos omos,
seis
p ,
se as.
BIBLIOTECA DE JURISPRUDENCIA FILOSOFÍA É HISTORIA
La Nue a
Ciencia
Ju ídica,
po a ios
au-
o es,
dos g andes olúmenes con g a -
bados , 15 pese as.
La Génesis y la e olución, del .De echo ci il,
po D'Aguanno, 15 pese as.
La C iminología,
po Ga o alo, 10 pese as
Indemnización ¿i las íc imas del deli o,
po Ga o alo, 10 pese as.
De echo adminis a i o ,
po Meye
y
Posa-
da, dos olúmenes, 10 pese as.
La Jus icia,
po Spence , '7 pese as.
La Mo al,
po Spence , '7 pese as.
La Bene icencia,
po Spence , 6 pese as.
Las Ins i uciones eclesiás icas,
po Spence ,
6 pese as.
De echo in e nacional público,
po Neu-
mann, 6 pese as.
De echo in e nacional p i ado,
po Asse
y
Ri ie , 6 pese as.
Las T ans o maciones del De echo,
po
Ta de, 6 pese as.
El Duelo y el deli o polí ico,
po Ta de,
3 pese as.
La C iminalidad compa ada,
po Ta de, 3
pese as.
Es udios penales y sociales,
po Ta de, 3 pe-
se as.
An opología
y
psiquia ía,
po Lomb oso,
3 pese as.
El Hipno ismo,
po Lomb oso, 3 pese as.
Aplicaciones judiciales
y
médicas de la an o-
pología c iminal,
po Lomb oso, 3 pese as
An opología c iminal,
po Fe y, 3 p as.
Nue os es udios de
an opología c iminal,
po Fe y, 3 pese as.
El Visi ado del
p eso,
po
C.
A enal, 3
pese as.
Ei De echo de g acia,
po C. A enal, 3 ',pe-
se as.
El Deli o colec i o,
po
C.
A enal, 1,50 pe-
se as.
Es udios ju ídicos,
po Macaulay,
(los
o-
mos, 6 pese as.
La Pena de
mue e, po Ca ne ale, 3 p as.
La Casa de los mue os (La
cá cel),
po
Dos-
oyusky, 3 pese as.
La No ela del p esidio (La
ida penal), po
;Dos oyusky, 3 pese as.
El Suicidio
y
la ci ilización. ,
po Ca o, 3
pese as.
Mi in ancia
y
mi ju en ud,
po Renán, 3
pese as.
Memo ias ín imas,
po Renán, dos omos, 6
pese as.
Mis memo ias,
po S ua Mill, 3 pese as.
El Pesimismo en el siglo XIX:
Leopa di,
Schopenhaue , Ha man , po Ca o, 3
pese as.
Filoso ía del a e,
po Taine, 3 pese as.
La Pin u a
en
los Países Bajos,
po Taine,
pese as.
El A e en G ecia,
po Taine, 3 pese as.
El Ideal en el a e,
po Taine, 3 pese as.
Viaje á I alia,
po Taine, es omos, 9 p s.
His o ia de
Amé ica, po Campe, dos omos,
6 pese as.
Pinzón,
po Asensio, 3 pese as.
Es udios escogidos,
po Schopenhaue , 3 p s.
La Conquis a del
pan, po K opo kin, 3 p a.
La Vida dichosa,
po Lubbok,3 pese as.
Place es iciosos,
po Tols oy, 3 pese as.
El Dine o y el abajo,
po Tols oy, 3 p s.
El T abajo,
po Tols oy, 3 pese as.
Mi con esión,
po Tols oy, 3 pese as.
Los Hamb ien os,
po Tols oy, 3 pese as.
¿Qué hace ?,
po Tols oy, 3 pese as.
Lo que debe hace se,
po Tols oy, 3 pese as
ji
J