La columna: en la encrucijada de un género plural. [Reseña de] La columna. Periodismo y literatura en un género plural, de Antonio López Hidalgo; Zamora: Comunicación Social, 2012
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Numerosos autores sostienen que los actos terroristas persiguen ante todo una finalidad comunicativa. A este respecto, Marshall McLuhan ha llegado a afirmar que “sin comunicación no habría terrorismo”, y Umberto Eco señala que: “el terrorismo es un fenómeno de nuestra época, de la época de los medios de comunicación de masas. Si no hubiera medios masivos, no se producirían estos actos destinados a ser noticia” (RODRIGO ALSINA, 1991:27). La múltiple controversia de la dimensión comunicativa del terrorismo es el tema que aborda el último libro de la colección “Ciencia Política” de la editorial Tecnos. Los investigadores Ubaldo Cuesta, Mª José Canel y Mario Gurrionero editan esta obra en la que participan más de una veintena de autores. Los capítulos que la integran profundizan en un análisis del terrorismo en el marco del sistema de comunicación social que permite estudiar sus códigos y su visión mítica de combate político. La obra se articula a través de una perspectiva triangular para poder analizar y contrastar las percepciones de políticos, periodistas y ciudadanos en relación a la comunicación sobre el terrorismo. Esa es la principal innovación que representa con respecto al conjunto ya amplio de bibliografía que existe sobre el tema. Este planteamiento tripartito de la investigación es lo que guía la estructura del libro. De manera que podemos encontrar un primer bloque dedicado a la comunicación de los Gobiernos y partidos políticos en relación al terrorismo, poniendo especial atención a Estados Unidos, Reino Unido y España. Encontramos aquí dos capítulos que analizan los atentados de mayor repercusión hasta el momento cometidos contra población civil en Estados Unidos y Europa Occidental: Nueva York en 2001, Madrid en 2004 y Londres en 2005. Se analiza pues desde el enfoque metodológico de la Teoría del Framing y también a través del análisis comparativo contextual. Por último, encontramos una interesante propuesta para el análisis de la eficacia de la comunicación estratégica gubernamental. El segundo bloque se centra en los medios de comunicación en sí, en la cobertura que estos hacen de los acontecimientos terroristas y en los propios mensajes mediáticos. Así pues, hallamos de nuevo propuestas de investigación sobre Framing (aunque esta vez desde la vertiente netamente periodística), ejemplos de análisis de contenido textual y fotográfico, y también reflexiones de los propios informadores al respecto de sus actitudes profesionales en la cobertura del terrorismo. Finalmente, el bloque tercero se enfoca hacia el análisis del impacto de la información sobre actos terroristas en la opinión pública. En este apartado se abordan de forma exhaustiva los efectos, discursos y percepciones de los ciudadanos, así como el procesamiento de las informaciones y la eficacia que han logrado en el público las estrategias de comunicación del gobierno español frente al terrorismo. El principal objetivo de la obra es ahondar en las interacciones que se producen entre periodistas, representantes del poder político y ciudadanía ante episodios terroristas, siendo el presupuesto fundamental que esa articulación reside y se manifiesta en la comunicación. En estas páginas es posible, en palabras de sus autores, “observar la tensión del político cuando tiene que responder a un atentado, la incertidumbre y el trauma de los periodistas que lo cubren y el escepticismo de los ciudadanos que asisten como espectadores”. [subir] Antonia Isabel Nogales Bocio Universidad de Sevilla LA COLUMNA: EN LA ENCRUCIJADA DE UN GÉNERO PLURAL López Hidalgo, Antonio: La columna. Periodismo y literatura en un género plural. Zamora: Comunicación Social, 2012, 210 págs. 6/13
La columna es un género de opinión tan libre, que la tarea de teorizar sobre este texto periodístico, sobre su estilo y su estructura, exige un detallado estudio teórico y un minucioso trabajo de revisión de casos concretos, que recoja la amplitud de parámetros formales y estilísticos que este género puede adoptar. Razonadora o falaz, orientadora o enigmática, analítica o pasional, enjuiciativa o narrativa, pero siempre valorativa y subjetiva, la columna de opinión es un género plural, donde la actualidad convive con la ficción, los sueños, la vida cotidiana y el mundo interior del autor. Con La columna. Periodismo y literatura en un género plural , Antonio López Hidalgo pretende abordar esta realidad tan heterogénea desde una perspectiva integradora. Por ello, el autor elabora un estudio exhaustivo en el que revisa las teorías más representativas sobre la columna, las monografías publicadas hasta la fecha y los estudios parciales acerca de este género. El propio López Hidalgo ya mostró interés por este género en 1996, al adentrarse en los entresijos de estos textos en el libro Las columnas del periódico, su trabajo de investigación previo a la tesis doctoral . En esta monografía, el autor refleja que, más allá de los rasgos estilísticos y formales, el columnismo es también un fenómeno social, en el que convergen circunstancias tan variopintas como el privilegio de la intimidad, el insulto, el aplauso, el enfrentamiento, las elevadas nóminas y las disputas entre medios por algunas firmas, por su poder de convocatoria. También en ese año Fernando López Pan, profesor de la Universidad de Navarra, publica un estudio monográfico sobre la columna periodística, La columna periodística, teoría y práctica: el caso de Hilo Directo, en el que destaca el papel del ethos retórico como elemento persuasivo y donde analiza las columnas que Pilar Urbano publicadas bajo el epígrafe “Hilo directo”. En ese año, otros dos estudios sobre géneros completan la bibliografía básica sobre la columna como género autónomo, el libro El artículo periodístico, de Teodoro León Gross, y Periodismo y Argumentación, de Emy Armañanzas y Javier Díaz Noci. Desde la publicación de estos estudios han transcurrido dieciséis años, un amplio margen de tiempo en el que mucho han cambiado los medios de comunicación y el contexto en el que desarrollan su actividad. Pese a que en este periodo la columna ha sido incluida en la mayoría de los tratados sobre géneros periodísticos de opinión, los cambios operados en el panorama de medios demandan una revisión crítica y una actualización de las principales teorías en torno a los géneros periodísticos. Esta es, precisamente, una de las grandes aportaciones de La columna. Periodismo y literatura en un género plural, un estudio integrador, que contempla nuevas variables asociadas, inexcusablemente, al paso del tiempo, como la incidencia de las nuevas tecnologías, el periodismo digital, la blogosfera ó el cambio en las rutinas del trabajo periodístico, impulsado en gran medida por la digitalización de los sistemas, la tecnologización de la información, los nuevos hábitos de los consumidores y la cambiante demanda de información, y la crisis económica, que afectado de lleno a la profesión periodística. Todas estas circunstancias han influido no sólo en la frecuencia y la periodicidad de este género, sino también en su estilo y en otros elementos paralingüísticos y contextuales, como el declive del columnismo. Así, López Hidalgo recuerda que “también los columnistas han sucumbido a la crisis con la nostalgia de que también otros tiempos fueron mejores” Y añade: “Efectivamente, los columnistas estaban bien pagados y bien vistos. Con la caída de ventas de la prensa escrita, los columnistas han vuelto a pisar el barro de los ciudadanos mal pagados”. Por otro lado, esta nueva aportación al conocimiento de la columna como género periodístico contempla la vinculación de este género con otros textos periodísticos de opinión con los que mantiene una relación de parentesco o concomitancias en la bibliografía existente, aunque no siempre bien justificadas. En este sentido, López Hidalgo realiza un importante esfuerzo de revisión de la bibliografía existente para determinar, en primer lugar, las vinculaciones que se han establecido y las causas que las han propiciado y, por otro, para delimitar el concepto de columna como género de opinión y diferenciarla de los géneros con los que tradicionalmente ha sido asociada, como el ensayo, el análisis y el comentario, pero sobre todo con el artículo. Mientras e articulista 7/13
persigue establecer una tesis y defender o atacar una posición, el columnista pretende dar a conocer sus opiniones personales en torno a un acontecimiento específico, y esta peculiaridad determina las formas del discurso. Precisamente, tanto en el primer capítulo del libro, bajo el título “El origen del columnismo en España y los primeros estudios sobre el género”, como en el segundo, “Diferencias y analogías entre la columna y otros géneros de opinión”, el autor rastrea minuciosamente el material bibliográfico disponible para subrayar las principales aportaciones al género y perfilar sus orígenes, que estrictamente se remontan a la prensa norteamericana del último cuarto del siglo XIX. No obstante, López Hidalgo no quiere obviar el papel tan destacado que ha desempeñado el periodismo español en la configuración del género tal y como hoy lo entendemos, al menos en lo que se refiere a la columna personal. Por eso reivindica la influencia de autores tan representativos como César González-Ruano, Larra, Mesonero Romanos o Mariano de Cavia, y el prestigio proporcionado por la prensa democrática a partir de 1975, por lo que no duda en afirmar que con la Transición el género “renace”. Otros cinco capítulos completan este libro. En el tercero, “Retórica de la columna periodística”, López Hidalgo analiza la posibilidad de estudiar la columna periodística desde la perspectiva de la nueva retórica y, en línea con el planteamiento de Bernardino J. Gómez Calderón, concluye que las distintas propuestas en este sentido resultan insuficientes para explicar todo el proceso de codificación de este género periodístico, por lo que recoge el testigo de este autor al apostar por un modelo de análisis que contemple la intellectio, la inventio, la elocutio y la dispositio, que contempla los elementos paralingüísticos de la columna. En el capítulo 4, “El «yo» del columnista y la empatía con el lector”, queda patente la incidencia de la crisis y la precariedad laboral. El nuevo siglo ha traído consigo la sustancial bajada en las nóminas de los columnistas que, también ha venido acompañada por una moderación del tono de los textos, antaño mordaces y blasfemos, pero también intimistas y cómplices. Pese a ello, el “yo” del columnista sigue siendo la columna vertebral de este género, como demuestra en el capítulo 5 (“El armazón de la columna periodística), pues condiciona los temas, las fuentes informativas y el estilo de la columna. La columna es el género periodístico que goza de mayor libertad: en su lenguaje, caracterizado por la vocación estética, en su estructura, en su titulación, y en los temas, libres y enfocados desde perspectivas singulares y novedosas. Además, es un género donde cabe la especialización, lo que da lugar a determinados tipos de columnas y de columnistas. A este menester dedica el autor el capítulo 6 (“Diferentes tipologías de columnas para un género plural e inclasificable”), no sin antes advertir que a menudo estas clasificaciones, al ser esencialmente temáticas, no acotan, sino que se extienden en tantos asuntos como realmente puedan ser tratados. Por ello, tras revisar numerosas clasificaciones, López Hidalgo, con ánimo aclaratorio, apuesta por clasificar las columnas básicamente en dos grandes bloques: las columnas que contienen textos argumentativos y, por ende, discursos, y las que contienen relatos, textos o poemas, como los articuentos, de Juan José Millás, en los que con frecuencia la ficción domina la composición. La primera modalidad tendría cabida en los géneros periodísticos de opinión, mientras que la segunda se acerca más a los géneros creativos. De especial interés resulta el último capítulo (“Del periodismo impreso a los medios audiovisuales y a la red”), que cierra el libro, en el que analiza en qué condiciones se ha realizado el trasvase de este género a otros soportes ajenos al papel. En el caso de los medios audiovisuales, pese a la tímida adaptación inicial, este género ha terminado por sucumbir al éxito de los géneros dialógicos, como la tertulia o los debates, genuinamente audiovisuales. En la Red, como ha sucedido con otros géneros periodísticos, la columna no ha asumido el potencial hipertextual y multimedia del medio digital, por lo que sigue siendo un género eminentemente textual; de hecho, en los diarios digitales que cuentan con una versión impresa de referencia las columnas se vuelcan en la versión digital sin más adaptación que una leve mejoría en los accesos y enlaces. En la red, no obstante, a la columna le ha salido un serio competidor. Se trata de los weblogs, cuadernos de bitácora o diarios personales, especialmente aquellos lanzados por periodistas y columnistas para opinar sobre los más variados asuntos de la actualidad, o para dibujar un simple un guiño al lector, al internauta. Por el momento mantienen rasgos diferenciales específicos, pero sólo el tiempo dirá en qué sentido sus caminos se distancian o se acercan. Como el Periodismo y la Literatura. La columna es el máximo exponente de la relación 8/13
de amor y odio que mantienen ambas disciplinas. Periodistas y escritores comparten el buen hacer de este género plural que no se agota en el periódico, pues, recicladas, también han encontrado cabida en los libros, pese a ser un género creado “desde el periódico y para el periódico”. [subir] Mª Ángeles Fernández Barrero Universidad de Sevilla UNA HISTORIA ABIERTA AL DEBATE Ramos Espejo, Antonio: El Caso Almería, abierto para la historia. Centro Andaluz del Libro, Sevilla, 2011, 448 pp. El periodista granadino Antonio Ramos Espejo vuelve escribir una nueva obra sobre uno de los episodios más negros de la democracia española: El Caso Almería. Se trata de una entrega tan periodística, reconstructiva de los hechos y reflexiva como la que ya publicara en 1982, (El Caso Almería, mil kilómetros al sur, Argos Vergara, Barcelona), pero más extensa (163 páginas frente a 448 páginas) y más actualizada en el sentido de que en esta edición el autor incorpora -junto a sus entrevistas, crónicas y reportajescorrecciones y anotaciones necesarias para que el lector entienda mejor el contexto, el estilo y el clima. El caso Almería, abierto para la historia es el nombre que recibe el nuevo trabajo que ofrece una perfecta combinación entre lo mejor de la literatura y el periodismo y recupera los viejos parámetros del buen ejercicio a través de la investigación, la denuncia, el compromiso ético y la pluralidad de voces y contenidos. Es por ello, tal y como apunta Miguel Ángel Blanco en el prólogo (p.12), que el libro puede encuadrase dentro de la corriente del Nuevo Periodismo, donde las técnicas periodísticas y literarias van de la mano y el lenguaje coloquial se une con el informativo para presentar los hechos de manera más fiel. En este sentido, una de las características más llamativas es su dimensión estética. Ramos Espejo recrea con precisión, verificación y objetividad, escenarios y ambientes que sumergen al lector en el entramado emocional y psicológico de esta tragedia sucedida entre los días 9 y 10 de mayo de 1981 en la localidad almeriense de Gérgal donde tres jóvenes (Luis Montero, Luis Cobo Mier y Juan Mañas Morales) fueron torturados y quemados por miembros de la Guardia Civil al ser confundidos con tres peligrosos etarras. El periodista granadino informa y sitúa al lector gracias a los pormenores de la redacción y a la crónica de los hechos sin descuidar, en ningún momento, los datos y las precisiones obligadas en todo texto periodístico. En cuanto a su estructura informativa hay que destacar que es similar a la inicial pero con nuevos datos y crónicas recuperadas. De este modo, el libro se divide en cuatro partes diferenciadas y complementarias que ayudan al lector a conocer de manera más detallada los hechos conocidos como el caso Almería. Sin ánimo de ser exhaustivos queremos destacar los contenidos más relevantes de cada una de estos apartados. En la primera parte, ‘Viaje a Andalucía’, Antonio Ramos ofrece un auténtico ejemplo de reporterismo vivo, donde recurre a la crónica narrativa para desvelar el acontecer de los hechos a través de una evolución pormenorizada de los mismos. Para ello, no duda en incluir fotografías, recortes de prensa, describir el contexto y aportar direcciones para que el lector comprenda que así pudieron ocurrir las cosas. Al hilo de este planteamiento, es de esperar que el punto de vista desde el que se narra la historia sea cambiante, con multiperspectivismo, en tanto que la visión de los hechos se presentan no sólo desde el punto de vista del autor, sino también de los demás personajes y testigos. El segundo capítulo, ‘Más que un luto’, recoge los testimonios de las diferentes familias afectadas así como las vivencias del abogado de la acusación particular, Darío Fernández, y las trabas con las que tropieza para el 9/13